El Legado de Arcanis
Capítulo 2: El despertar del Arcanismo
Kael no recordaba cómo había llegado a su casa aquella noche. Todo había
sucedido tan rápido, como si el tiempo se hubiera estirado y comprimido a su
alrededor. Lo único que sabía con certeza era que las sombras de los
inquisidores lo perseguían, y que el extraño poder del libro se había desatado
dentro de él de manera impredecible.
El pequeño cuarto que compartía con otros huérfanos estaba oscuro y frío.
Había dejado la ventana abierta por costumbre, pero esa noche no sentía el
aire fresco. El calor que se apoderaba de su cuerpo provenía de dentro. El
fuego que había visto en sus manos esa tarde seguía encendido, pero esta vez
no era algo que pudiera controlar con facilidad.
Kael se tumbó en su cama, sudando, intentando calmar su respiración. Cerró
los ojos con fuerza, buscando en su mente algún refugio, pero la imagen del
libro seguía allí, como una marca indeleble. Se levantó y caminó hacia la
pequeña mesa donde lo había dejado.
El libro estaba exactamente donde lo había dejado, con su cubierta negra como
el abismo. Pero al acercarse, Kael sintió una extraña presión en el aire, como si
el libro lo estuviera llamando. Sin pensarlo, lo tomó nuevamente en sus manos,
esta vez con más firmeza, y se sentó en el suelo, dejando que la luz de la luna
entrara por la ventana.
Al abrir la primera página, las palabras comenzaron a brillar de nuevo, como si
el libro respondiera a su toque. Pero esta vez no era una simple vibración. Los
símbolos dorados en las páginas se alzaron hacia él, formando figuras
tridimensionales que flotaban en el aire. Kael tragó saliva, sintiendo el pulso
acelerado.
“¿Qué está pasando?” murmuró, mirando las figuras que danzaban ante él.
Un resplandor intenso llenó la habitación, y una voz profunda, como un eco
lejano, resonó en su mente.
“Has despertado el Arcanismo, el arte que desafía los límites del poder mágico.
Pero debes tener cuidado. El camino que has elegido está lleno de oscuridad.”
Kael retrocedió, sintiendo el peso de aquellas palabras. El Arcanismo.
Recordaba que había leído algo sobre esa magia prohibida en el libro, pero
nunca imaginó que sería él quien la desataría. Nadie en Eldrin había oído
hablar de esa magia en mucho tiempo, y mucho menos de alguien que fuera
capaz de dominarla.
“¿Qué significa esto?” preguntó, con voz temblorosa.
El libro pareció responder a su pregunta, iluminando una sección con un texto
que nunca antes había visto.
“El Arcanismo no es una magia cualquiera. Es un vínculo entre el alma y el
mundo mismo, un control sobre las fuerzas primordiales. Solo aquellos con una
voluntad inquebrantable pueden esperar dominarlo. Pero ten cuidado: no hay
retorno una vez que el Arcanismo se ha despertado.”
Un sudor frío recorrió la frente de Kael. La frase resonó en su cabeza una y
otra vez: “No hay retorno”. ¿Qué había hecho? ¿Era demasiado tarde para
deshacer lo que había comenzado?
Antes de que pudiera procesarlo todo, escuchó un golpe en la puerta.
—“Kael, ¿estás ahí?”
Era Lysara, una de las pocas personas que no lo trataba como un paria. Kael
rápidamente cerró el libro y lo escondió bajo su colchón. Salió al pasillo y abrió
la puerta.
Lysara lo miró con una expresión preocupada, sus ojos verdes brillando a la luz
de la luna. Era una joven de cabellos oscuros y piel pálida, conocida por sus
estudios en magia. Aunque nunca había demostrado mucho interés en los
huérfanos, algo en su mirada esa noche parecía diferente.
—“Te vi salir corriendo ayer. ¿Te metiste en problemas con los inquisidores?”
Kael no sabía qué decir. No podía contarle lo que había sucedido, no podía
hablar de la magia que acababa de despertar. Pero algo en Lysara lo hizo
dudar. Ella parecía saber más de lo que dejaba ver.
—“No, no te preocupes,” dijo Kael, con una sonrisa nerviosa. “Solo… salí a dar
un paseo.”
Lysara frunció el ceño, como si no creyera ni una palabra de lo que decía. Pero
en lugar de insistir, simplemente asintió.
—“Vas a necesitar más que paseos si sigues jugando con fuerzas que no
entiendes. Los inquisidores están buscando algo. Y no creo que se detengan
hasta encontrarlo.”
Kael frunció el ceño. La mirada de Lysara se había vuelto seria, y su tono era
bajo, como si temiera ser escuchada.
—“¿Por qué te preocupa eso?” preguntó Kael. “No me están buscando a mí.”
Lysara no contestó de inmediato. En lugar de eso, miró alrededor,
asegurándose de que nadie estuviera cerca. Luego susurró:
—“Kael, hay cosas que no entiendes. Ese libro… no es cualquier libro. Si has
activado lo que creo que has activado, estás en un peligro mucho mayor del
que imaginas.”
Kael sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—“¿Sabes algo de este libro?” preguntó, casi sin pensar.
Lysara lo miró fijamente, y por un momento, Kael pensó que se iría, que
simplemente lo dejaría en su ignorancia. Pero no fue así.
—“Sé lo suficiente para saber que no deberías haber tocado ese libro,” dijo ella,
con voz grave. “El Arcanismo es un poder olvidado, maldito por aquellos que
temían lo que podría suceder si alguien lo dominaba. Y ahora, parece que te
has convertido en la clave para desatar algo que nunca debería haber vuelto a
la luz.”
Kael intentó asimilar sus palabras. El miedo se apoderó de él.
—“¿Qué debo hacer?”
Lysara lo miró por un largo momento antes de hablar de nuevo.
—“Debes aprender a controlar el Arcanismo. Si no lo haces, lo que has
despertado podría destruir todo lo que conoces. Pero no confíes en cualquiera.
Hay aquellos que desean usar ese poder para su propio beneficio, y los
inquisidores no son la única amenaza que enfrentas.”
—“¿Cómo puedo aprender?”
Lysara suspiró y miró hacia la distancia, como si estuviera considerando algo
muy serio.
—“Hay un lugar donde los practicantes del Arcanismo se reúnen, un santuario
secreto en las Montañas Susurrantes. Pero llegar allí no será fácil, y una vez
que entres, no podrás regresar.”
Kael no tenía muchas opciones. El poder del Arcanismo estaba en él, y no
podía ignorarlo.
—“Estoy listo,” dijo con determinación, a pesar del temor que sentía en su
interior. “Llévame allí.”
Lysara lo miró por un momento, como si estuviera evaluando su resolución.
Luego, asintió.
—“Entonces prepárate. El viaje será largo y peligroso, pero si lo que dices es
cierto, no tenemos tiempo que perder.”
Kael miró el libro bajo su colchón, sabiendo que su vida había cambiado para
siempre. El Arcanismo ya no era solo una leyenda. Ahora era su carga. Y su
destino.