El mundo fue bueno alguna vez.
Hoy parece imposible de imaginar pero hubo,
verdaderamente, una época próspera y pacífica. Una época dorada que murió, como
mueren las cosas buenas, agónicamente.
Resulta que en esta época, nace un bebe. Su madre, paranoica y acongojada por la
posibilidad de que le ocurran tragedias a algo tan tierno y bello, se dedica a buscar una
forma de evitarle el dolor. De garantizar a su hijo una vida bella que, según cree, le sería
imposible sin su intervención
En su búsqueda, como la mayoría, llega a fuerzas mayores. Llega al tipo de ayuda a la que
uno acude cuando siente, cree o sabe que no hay nadie en esta Tierra que pueda asistirle.
Y las fuerzas responden.
Es así que se crea un pacto entre la madre y las fuerzas. Una especie de seguro de vida
para este hijo tan inocente que, indudablemente, va a morir. Las fuerzas le aseguran que,
mientras esté en esta Tierra, sufrirá menos que los demás. Sin embargo, hay un problema.
El sufrimiento existe siempre, no se puede desaparecer. Por esto, si el bebe no va sufrir,
alguien más ha de tomar su sufrimiento y cargar con él durante su vida.
La madre acepta. Los otros no importan. Importa sólo el.
La madre se desplomó, víctima de un ataque cardiovascular.
El bebe crece. Vive una vida feliz y segura. Pero sus alrededores se desploman. A lo largo
de dos décadas,
Durante los siguientes dias, el hombre se quedó en el regimiento mientras, a diario,
negociaba con su madre y el resto de su familia para que le permitieran alojar a el mutilado
en su hogar. Las relaciones entre ambos bandos se deterioraron rápidamente, ya que ni él
quería abandonar a su amigo ni ellos querían tener que ver a este joven quien era,
prácticamente, un cadáver viviente. La situación escaló a un punto tan agresivo, que el
veterano decidió mudarse junto con su compañero a un pequeño departamento a las
afueras de la ciudad y abandonar a esta familia que ahora despreciaba por egoísta y cruel.
La familia no se opuso, ya que también habían comenzado a odiar a el joven quien estaba
dañando a quien lo crió.
Un mes tras la llegada del joven soldado a su hogar, la ciudad se vio abatida por una
horrible pandemia la cual afectó también a la familia. Uno tras otro, los miembros sufrieron
de tos, gripe y dolores musculares que, eventualmente, desencadenaron en ceguera. A las
tres semanas, no había un vidente en todo el clan.
Y así, tras semanas de conflicto y peleas, el jovén pudo volver a su hogar junto a su amigo
quien, al no haber nadie capaz de verlo, ya no podría perturbar a nadie.
QUEDARSE CON FINAL, NUEVA INTRO Y NUDO. TOPE 1000 PALABRAS. SE PUEDE
RETOCAR, PERO NO CAMBIAR TANTO