Teoría del Proceso en Derecho Procesal
Teoría del Proceso en Derecho Procesal
Temuco/
DERECHO PROCESAL
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Abogado, Magister en Derecho Universidad Austral de Chile, Doctorando en Derecho, Departamento de Derecho Público y Filosofía Jurídica, Universidad
Autónoma de Madrid, España. Correo electrónico: [Link]@[Link]
PRIMERA PARTE:
La jurisdicción es aquella función pública ejercida por un Tribunal de justicia. Tiene por objeto
conocer, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, siempre a través de un proceso previo y legalmente
tramitado. De esta manera, la actividad heterocompositiva se justifica en el proceso, herramienta
jurídica diseñada por el ordenamiento jurídico válidamente constituido, en el que descansan los
derechos e intereses de las partes.
B) CONCEPTO ETIMOLÓGICO.
Significa avanzar, desenvolvimiento, acción de ir hacia adelante. Una secuencia.
C) CONCEPTO PROCESAL.
El proceso es la secuencia o serie de actos que se desenvuelven progresivamente, con el objeto
de resolver, mediante un juicio de la autoridad, el conflicto sometido a su decisión.
El proceso es de acuerdo con esa definición, una institución de carácter teleológico, es decir,
persigue a través de su secuencia un fin, que consiste en obtener la dictación de una sentencia por
parte del tribunal o autoridad, que resuelva el asunto sometido a su decisión.
D) TERMINOLOGÍA.
En ocasiones la voz proceso se utiliza por la legislación, doctrina y jurisprudencia como sinónimo
de juicio, litigio, autos, procedimiento o expediente. Sin embargo, es necesario precisar cada uno de
estos conceptos para determinar su verdadero sentido y alcance.
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y especiales, e incluso de tipo administrativas, luego de lo cual formularan su pretensión a través de
un acto jurídico procesal denominado demanda. Así, conveniente será revisar el artículo 254 N°5 del
Código de Procedimiento Civil, por medio del cual el demandante pide al Tribunal la declaración judicial
de una petición concreta. Nuevamente, les pregunto, ¿habrá juicio o litigio?
Si bien un proceso supone un litigio o litis que se pretende solucionar, es perfectamente posible
la existencia de un proceso sin litigio, como por ejemplo, en el caso de la jurisdicción no contenciosa,
al menos inicialmente. Digo inicialmente porque recordemos que un acto judicial voluntario puede
convertirse en contencioso cuando interviene un legítimo contradictor que reúna las condiciones del
artículo 823 del Código de Procedimiento Civil.
2. PROCESO Y JUICIO:
Cuando definimos Jurisdicción dijimos que esa función pública implica dirimir los derechos de
las partes a través de "Actos de Juicio", principalmente a través de la sentencia definitiva (artículo 170
del CPC). Pero dentro de los momentos jurisdiccionales ocurren una infinidad de actos procesales,
esenciales y no esenciales, de parte, de terceros y del Tribunal, que no necesariamente tienen por
objetivo dirimir el conflicto. Así, un proceso puede terminar sin una sentencia definitiva, como ocurre
con el desistimiento de la demanda (artículo 148 del CPC) y el abandono del procedimiento (152 del
CPC), que se resuelven a través de una sentencia interlocutoria (artículo 158 del CPC), o bien por un
equivalente jurisdiccional. De esta forma, el concepto de juicio es mucho más restringido, siendo
solamente una parte de la jurisdicción.
No obstante lo anterior, por influencia española en el Código de Procedimiento Civil la
expresión juicio es igual a procedimiento. Es así como se nos habla del Juicio Ordinario en el Libro II del
C.P.C., del Juicio Ejecutivo en las obligaciones de dar, hacer y no hacer en los Título I y II del Libro III del
C.P.C., del Juicio arbitral en el Título VIII del Libro III del C.P.C. Sin embargo, en Código y leyes procesales
contemporáneas, se habla derechamente de Procedimiento, entendiéndose que la denominación
“Juicio”, corresponde a una parte de aquel, por ejemplo, el derecho al “Juicio Oral” de que trata el
artículo 1° y el Título III del Libro II del Código Procesal Penal. En el mismo sentido, en materia laboral
(Código del Trabajo) y familia (ley 19.968 sobre Tribunales de Familia).
3. PROCESO Y PROCEDIMIENTO:
El proceso es un conjunto de actos unidos hacia un fin común, que el procedimiento (un
conjunto de ritualidades) organiza para el mejor cumplimiento de tal fin.
Todo proceso supone un procedimiento, un sistema para el debate dialéctico en que aquel se
devuelve. Pero puede existir - especialmente en otras ramas - un procedimiento sin proceso (normas
científicas, técnicas o de experiencia).
De esta forma se ha dicho: "El proceso como entidad abstracta también es representado como
una sucesión temporal de actos, pero actos que son iniciados, impulsados y ejecutados por sujetos
relacionados entre sí por relaciones, vinculaciones o situaciones jurídicas.
Desde otro punto de vista todo proceso se exterioriza en un procedimiento dado, en una suerte
de encarnación positiva; pero naturalmente no todo procedimiento realiza un proceso jurisdiccional, ya
que aquél puede ser de orden administrativo o legislativo, e incluso comprender etapas o pre-etapas
de un proceso, como los procedimientos cautelares, incidentales o impugnativos.
A modo figurado el procedimiento representa los cauces naturales de un río cuya forma existe
independientemente de su contenido. El agua que escurre según su caudal irá cubriendo cauces
menores o mayores, cauces centrales o alternativos para desembocar normalmente en el mar. El agua
constituye la actividad de los sujetos del proceso que conducen su conflicto o litigio a través de un cauce
formal en función de un resultado final. Ambos elementos componen el río. Sin cauce éste no podría
escurrir. Así el proceso necesita el procedimiento para que los sujetos obtengan un pronunciamiento
jurisdiccional; es decir, el procedimiento está al servicio del proceso. Sin procedimiento el proceso sería
sólo una idea; con el procedimiento el proceso es una realidad (Profesor Mario Mosquera). De ahí que
sea importante internalizar adecuadamente el principio de legalidad en sentido funcional.
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legajo de papeles en que se registran las actuaciones judiciales. Hoy esta definición ha cambiado, en el
caso de los Tribunales a que hace referencia la ley 20.886 sobre tramitación digital (carpeta electrónica
o digital), siendo actualmente la regla general. Esta materia la veremos a final de semestre, pero sepan
desde ya que la ley 20.886, establece: “Artículo 1º.- Ámbito de aplicación. La presente ley se aplicará a
todas las causas que conozcan los tribunales indicados en los incisos segundo y tercero del artículo 5º
del Código Orgánico de Tribunales, con excepción de las causas que conozcan los tribunales militares
en tiempo de paz”.
Así, el artículo 12 de la citada ley sustituyó el artículo 29 y 30 del Código de Procedimiento Civil,
de la forma que sigue: "Artículo 29.- Se formará la carpeta electrónica con los escritos, documentos,
resoluciones, actas de audiencias y actuaciones de toda especie que se presenten o verifiquen en el
juicio. Estos antecedentes serán registrados y conservados íntegramente en orden sucesivo conforme
a su fecha de presentación o verificación a través de cualquier medio que garantice la fidelidad,
preservación y reproducción de su contenido, lo que se regulará mediante auto acordado de la Corte
Suprema.
La carpeta electrónica estará disponible en el portal de internet del Poder Judicial, salvo que la ley
establezca lo contrario o habilite al tribunal para restringir su publicidad, o la de alguna parte de ella.
Ninguna pieza de la carpeta electrónica podrá eliminarse sin que previamente lo decrete el tribunal
que conoce de la causa”. Luego, el actual artículo 30 dispone: “Los escritos y documentos se
presentarán por vía electrónica conforme se dispone en los artículos 5º y 6º, respectivamente, de la
Ley General sobre Tramitación Electrónica de los Procedimientos Judiciales. Los escritos se
encabezarán con una suma que indique su contenido o el trámite de que se trata." Antes, el artículo 2
letra a) de la ley 20.886 nos advierte que los actos procesales ejecutados de forma digital, tendrán la
misma validez y producirán los mismos efectos que si lo fueran en soporte papel (principio de
equivalencia funcional del soporte electrónico). Pertinente es señalar, que en el caso de los Jueces de
Letras, el procedimiento no ha dejado de ser escrito, solamente se “transformó” en digital.
5. PROCESO Y AUTOS:
La expresión "Autos" es usada en múltiples sentidos por la ley: Como sinónimo de proceso en
la acumulación de autos (art. 92 C.P.C.); como sinónimo expediente (art. 161 C.P.C.) y como una especie
de resolución Judicial (art. 158 C.P.C.). El correcto sentido es entender que la voz autos es asimilable a
procedimiento.
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Este texto constituyó en su momento, el apotegma de la libertad civil. Pero juzgado con el
espíritu de nuestro tiempo y tratando de medir su justo significado técnico, se advierte el carácter
procesal de sus dos garantías principales.
El "legale iudicium suorum" configura la garantía procesal del juez competente. Nuestros textos
actuales que obligan al actor a acudir, en las acciones personales, al juez del fuero del demandado,
tienen que inclinarse, como un remoto predecesor histórico, ante ese derecho configurado
políticamente, de ser juzgado solamente por el juez natural, el de la misma condición.
El '"iudicium per legem terre" constituye en el derecho moderno, la garantía de la ley
preexistente. La ley de la tierra es la ley preestablecida, aquella a la cual el individuo ajusta su conducta
en la vida. Solo por infringir esa ley se puede sufrir castigo. Cuando nuestros textos procesales dicen
hoy que el juez en su sentencia aplicará las disposiciones legales vigentes, lo único que hacen es
reglamentar la garantía política de ser juzgado tan sólo a la luz de ese derecho.
La garantía procesal constituida por la necesidad de aplicar la ley de la tierra, fue recogida en
las primeras constituciones anteriores a la Constitución federal de los Estados Unidos. Las
constituciones de Maryland, de Pensylvania y Massachusetts recogieron en una disposición expresa el
concepto de que nadie puede ser privado de su vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal
("due process of law")
Más tarde las enmiendas V y XIV, a la Constitución de Filadelfia habrían de recoges ese texto
expreso.
Enmienda V : "... nadie será privado de su vida, libertad o propiedad, sin el debido proceso legal"
Enmienda XIV: "Ningún Estado privará a persona alguna de su vida, libertad o propiedad sin el
debido proceso legal, ni denegará dentro de su jurisdicción, a persona alguna, la igual protección de las
leyes."
Hoy no se habla del juicio de los pares y de la ley de la tierra: se habla de un "debido proceso
legal como de una garantía que involucra el derecho material de la ley preestablecida y el derecho
procesal del juez competente.
El “Due Process of Law” (en adelante DPL), pese a tratarse de una institución cuya vigencia se
extiende a lo largo de varios siglos , y pese a ser constante objeto de estudio y aplicación tanto de la
doctrina como por la jurisprudencia, se ha resistido a una definición en el sentido al que estamos
acostumbrados en los ordenamientos continentales. Ello puede deberse a que las ideas políticas y
jurídicas fundamentales, de la misma manera que las grandes obras de arte, se resisten a una definición
final, e incluso y posiblemente a una definitiva comprensión.
Si existe sin embargo entre los autores un sustrato básico de común aceptación que atribuye al
DPL unos determinados contenidos, que, como mínimo, deben concurrir para que efectivamente se
dé. En este sentido se concibe el DPL como una válvula reguladora entre la libertad individual y las
previsibles imposiciones de la autoridad, asumiendo la existencia de conflictos entre los ciudadanos y
aquella y encauzando la resolución de los mismos por medio de procedimientos legales. Es el concreto
alcance de esa legalidad el que, y en la práctica, ha ofrecido sucesivas versiones del DPL, dependiendo
de las oscilaciones de conceptos indeterminados tales como interés general, arbitrariedad, injusto o
desleal.
Una primera acepción del DPL que, no por obvia, debemos dejar de tratar es la que considera
el mismo como "aquél proceso que es debido — entendido como derecho subjetivo- cuando los poderes
de la administración se movilizan con el objetivo de privar a un individuo de su vida, libertad o
propiedad". El mismo lo constituyen las salvaguardas para la protección de los derechos individuales
que han sido establecidos por la Constitución de los EEUU e interpretadas por la jurisprudencia
norteamericana para la aplicación y protección de los derechos privados; DPL implica el derecho
fundamental de una persona a ser libremente escuchada, el derecho a la tutela jurisdiccional "day in
court".
Aparece el concepto en el sistema norteamericano para significar la fundamental protección de
la libertad individual, la Justicia. El DPL se fundamenta doblemente en la United States Code,
Enmiendas Quinta y Decimocuarta, cada una de cuyas cláusulas dispone que la vida, la libertad o la
propiedad no pueden ser objeto de privación sin un proceso debido.
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En la práctica, las mencionadas previsiones constitucionales junto con los preceptos también
constitucionales que las determinan, incluyen dos garantías distintas, según se deduce de una inicial
aproximación al tema:
"1°.- El DPL dispone lo que es conocido como "Due Process procesal", lo que significa que ningún
órgano jurisdiccional puede privar de la vida, libertad o propiedad, a ningún sujeto de derecho, excepto
a través de procesos ajustadas a la United States Code. Así, una persona no podrá ser expropiada sin
ser notificada de ello y oídas sus alegaciones, ni puede ser privado nadie de su libertad sin un juicio
limpio ("Fair Trial").
2° La cláusula de DPL garantiza el "Due Process sustantivo", lo que significa que la
administración no puede limitar o privar arbitrariamente a los individuos de ciertos Derechos
Fundamentales, como aquellos contenidos en la United States Code, sin disponer de un motivo que así
lo justifique., se trata en definitiva de una forma de autocontrol constitucional, de la dliscrecionalidad
en la actuación de la administración pública en general ([Link]. el Due Process sustantivo prohíbe a los
poderes públicos la aplicación de leyes restrictivas a la libertad de expresión, excepto si pueden, los
poderes públicos, demostrar que tales leyes son necesarias por un apremiante — y por tanto superior
- interés público).
La finalidad del DPL procesal lo constituye en esencia la garantía de un juicio limpio para las
partes en cualquier proceso y en especial para las partes en un proceso penal, ya que la función
jurisdiccional aplicada de acuerdo a sus características minimiza el riesgo de resoluciones injustas. Ello
no supone la obligación para todos los estados de circunscribirse a un exclusivo tipo de procedimiento,
ya que cualquiera que respete su finalidad, especialmente que evite el ejercicio arbitrario del poder,
será perfectamente válido.
Varias de las garantías que constituyen los elementos irrenunciables del "Fair trial" y por lo
tanto manifestaciones propias del DPL procesal, están recogidas a modo de catálogo en la Sexta
Enmienda de la United States Code y son :
a.- Derecho a un proceso rápido ("Justice delayed is justice denied")
b.- Derecho a un proceso público.
c.- Derecho a un proceso con jurado imparcial.
d.- Derecho a juez natural.
e.- Derecho a ser informado de la naturaleza y causa de la acusación formulada.
f.- Derecho al careo con testigos.
g.- Derecho a la asistencia letrada.
Podemos provisionalmente concluir que en los EEUU la garantía del juicio limpio no es un
concepto simple, sino una combinación de elementos que aseguran una determinada forma de
proceso en tomo a los valores equidad, imparcialidad, independencia, igualdad, publicidad,
racionalidad, certeza y universalidad, estando todos ellos incluidos y presentes en la cláusula DPL que
además incorpora otros requisitos específicos contenidos en otras partes de la United States Code.
La extraordinaria trascendencia que tiene el debido proceso para la adecuada protección de los
derechos de la persona humana generó la incorporación de este concepto como uno de los
trascendentales derechos que posee en todos los tratados de derechos humanos que sobre la materia
se han celebrado a nivel internacional, a partir de la mitad del presente siglo.
Al efecto, podemos reseñar como los principales tratados internacionales de derechos
humanos en los cuales nuestro país es parte y que contemplan la existencia del debido proceso corno
una de las principales garantías - por no decir la principal garantía- para los derechos de la persona
humana, los siguientes:
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Recordar ejemplo de funciones públicos, que son vulnerados en sus derechos fundamentales y
el acceso al procedimiento de tutela laboral, contemplado en el Código del Trabajo en los artículos 485
y siguientes.
- Artículo 10: Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída
públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus
derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
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330 del Código Procesal Penal.
En lo que se refiere a restricciones en juzgados de familia, la Corte Suprema considera que en cuanto
a la reforma del artículo 15 de la ley 19.968, con la salvedad del error de considerar un segundo inciso
que no existe, las nuevas medidas restrictivas que se imponen no parecen desproporcionadas en
atención a la naturaleza de los conflictos a que atiende la Ley de los Tribunales de Familia y a la calidad
de sus intervinientes, salvo las prohibiciones que se contienen en las letras c) y d) en cuanto prohíbe la
grabación y trasmisión de imágenes o del sonido de las audiencias, puesto que dicha restricción solo
puede entenderse a toda información de los medios de comunicación social, puesto que el registro de
audio conforma el proceso mismo el que debe permanecer completo e inalterable como reflejo de los
autos de procedimiento y debe mantenerse para el examen de los recursos procesales que puedan
interponerse. Finalmente el texto plantea que en lo que se refiere a la eliminación en las actas de
audiencia de la identidad y de toda información de víctimas, testigos, peritos o cualquier interviniente
en el juicio, ello tampoco podría producirse como actos del proceso, de modo que lo que limita en este
aspecto es la sectionulgación externa y no afecta a los tribunales y a las partes del juicio (fuente:
[Link])
Se puede definir el derecho al debido proceso como aquel que, franqueado el acceso a la
jurisdicción, permite que el proceso se desarrolle con todas las garantías esenciales, racionales y justas
que contribuyan a un procedimiento equitativo y no arbitrario. El Tribunal Constitucional se ha
pronunciado señalando que “el procedimiento legal debe ser racional y justo. Racional para configurar
un proceso lógico y carente de arbitrariedad. Y justo para orientarlo a un sentido que cautele los
derechos fundamentales de los participantes en un proceso”. Este es el concepto más popular para
identificar un conjunto de garantías procesales, orgánicas y penales que se manifiestan en la igual
protección de la ley en el ejercicio de los derechos, en todo tipo de asuntos, contradictorios o no, que
se tramitan ante tribunales ordinarios y especiales que ejerzan jurisdicción.
La literatura se ha encargado de analizar en detalle estas garantías que integran el debido
proceso.
Todos estos conceptos aluden a la compleja determinación de una tutela especial en cuanto sistema y
en cuanto derecho. Se trata de normas de aplicabilidad directa para todos, pero que requieren un
desarrollo legislativo para especificarlas como sistema para los distintos procedimientos. Por tanto,
existirán derechos integrantes del debido proceso que pueden calificarse como derechos
constitucionales y otros que resultarán, simplemente, como derechos de configuración legal por el
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menor alcance de los bienes jurídicos involucrados. Esos derechos tienen titularidad amplia con un
alcance que abarca a todas las personas naturales, chilenos y extranjeros, y a las personas jurídicas
privadas o públicas.
El alcance jurídico del debido proceso se expresa en el conjunto de garantías procesales,
orgánicas y penales que pasaremos a definir por separado, en el entendido (Sentencia del Tribunal
Constitucional, Rol Nº 1838, de 7 de julio de 2011) que corresponden a un entramado complejo de
instituciones que pueden concurrir o no en un procedimiento legal específico. El elemento
desarrollador de la reserva legal es determinante al entender el alcance del derecho: “[d]e la historia
fidedigna de la disposición constitucional es posible comprender, en primer lugar, que se estimó
conveniente otorgar un mandato al legislador para establecer siempre las garantías de un proceso
racional y justo, en lugar de señalar con precisión en el propio texto constitucional cuáles serían los
presupuestos mínimos del debido proceso, sin perjuicio de dejar constancia que algunos de dichos
elementos decían relación con el oportuno conocimiento de la acción y debido emplazamiento,
bilateralidad de la audiencia, aportación de pruebas pertinentes y derecho a impugnar lo resuelto por
un tribunal, imparcial e idóneo y establecido con anterioridad por el legislador”.
La Constitución no clausura el contenido del debido proceso. Por tanto, no existe un único
modelo iusfundamental de debido proceso ni puede haberlo en función de la historia constitucional
del establecimiento de esta garantía. Los múltiples procedimientos que defina el legislador tienen
componentes que pueden afectar la esencia del debido proceso y otros que corresponden a un ámbito
puramente legal.
La determinación de las garantías que integran el núcleo del debido proceso corresponde a una
actividad en la que concurre el legislador y el TC mediante su interpretación de la Constitución. En tal
sentido, aquí se reproducen algunos de los criterios que la jurisdicción constitucional ha tenido
respecto de ciertos componentes del debido proceso.
Todo intento de reflexión jurídica debe partir desde una norma legal. Ustedes ya estarán en
condiciones de conocer la siguiente norma cuyo entendimiento resulta esencial para la posterior de su
futuro procesal. El artículo 19 N° 3 de la Constitución Política establece: "toda sentencia de un órgano
que ejerza jurisdicción debe fundarse en un proceso previo legalmente tramitado. Corresponderá al
legislador establecer siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y
justos".
La regla constitucional anterior debe extenderse a toda decisión de autoridad que ejerza
jurisdicción y que afecte derechos fundamentales, inclusive a los procedimientos administrativos (esto
es tan relevante puesto que se han identificado más de 150 procedimientos de esta naturaleza, debido
a la regulación existente, en salud, energía, ambiente, sanitario, eléctrico, laboral, etc, etc). Así, la
expresión "sentencia" no se refiere exclusivamente a la sentencia judicial, sino a cualquier resolución
o acto administrativo, de cualquier autoridad, que ejerciendo sus atribuciones afecte derechos
constitucionales o legales. Por ejemplo, un Decreto Alcaldicio que desvincule a un funcionario, el cual
debe cumplir con ciertos requisitos y dictarse previa tramitación del proceso sumario correspondiente.
Se dice que para que esa resolución o acto de autoridad sea válida, debe reunir los siguientes
presupuestos procesales:
2) Que este proceso sea racional y justo. El proceso debe desarrollarse para los efectos de
permitir la dictación de la sentencia o acto administrativo, dirigido a resolver el conflicto o asunto,
siempre a través de un procedimiento racional y justo, correspondiendo al legislador su
establecimiento. Al efecto, se ha señalado que para la validez de la resolución de autoridad es necesario
que "la ley haya establecido un racional y justo procedimiento (principio de legalidad funcional). Si la
ley no lo ha establecido, corresponde que la autoridad que va a aplicar una sanción, o que de alguna
manera va a afectar derechos, antes de resolver cumpla con la exigencia del "racional y justo
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procedimiento". De esta manera deberá cumplir con los trámites esenciales que tanto el legislador
como la jurisprudencia han diseñado, por ejemplo aquellos que establece el artículo 795 y 800 del CPC,
o el artículo 363 y 364 del CPP. En materia de procedimiento administrativo municipal (ley 18.883), si
bien no existe norma expresa, la Contraloría ha dicho que son tramites esenciales los siguientes: “Son
trámites esenciales de un sumario administrativo aquellos cuya omisión implica la privación de la
facultad que tiene el afectado de defenderse oportunamente, como ocurre con la declaración del
inculpado, la formulación de cargos concretos, la notificación legal ya sea de los cargos o de la sanción
que se pretende aplicar (Dictámenes N°s. 2680/99 y 21046/05)”.
Si un trámite esencial se omite o infringe, la sanción aplicada y el acto de autoridad carecen de
legalidad, son nulos, debiendo declararse por la Justicia Ordinaria, a petición de parte, mediante los
medios de impugnación ordinarios y extraordinarios, como el recurso de apelación, el de casación o
nulidad. La misma finalidad puede perseguirse, a través de procesos independientes, mediante una
acción de protección (Corte de Apelaciones), o a través de una acción de nulidad de derecho público
(Juzgado de Letras).
Por su parte, debemos recordar que el Derecho Procesal, compuesto por instituciones
esenciales como la acción, la jurisdicción y el proceso, conforman una unidad, reconociendo la
diversidad que pueden existir entre los procedimientos civiles y penales, para el desarrollo de un
proceso, en atención al conflicto que debe resolverse mediante él. En consecuencia, las garantías para
que el procedimiento sea racional y justo, y permita el desarrollo del proceso destinado a la dictación
de la sentencia que debe resolver el conflicto, deberán ser comunes, tanto para el proceso civil, como
para el proceso penal.
Sin embargo, ello no obsta a que en atención a la diversa naturaleza del conflicto que se debe
resolver luego del desarrollo del proceso, se contemplen respecto del procedimiento penal, garantías
adicionales tanto por parte del Constituyente como del legislador.
De esta manera, de acuerdo a nuestra Constitución Política, la ley, la doctrina y la
Jurisprudencia, las garantías mínimas para que nos encontremos ante un procedimiento racional y
justo, son las siguientes:
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de la Carta Fundamental y a la cual ya nos hemos referido en cuanto a sus diversos alcances. A través
de la imparcialidad o competencia subjetiva, básicamente nos estamos refiriendo a la necesidad de
que el juez no se encuentre en una especial relación con una de las partes o con la materia del conflicto
de manera que sea de temer la existencia de influencias y perturbaciones respecto de la objetividad y
serenidad de juicio.
Para que nos encontremos ante un debido proceso, que permita el pronunciamiento de una
sentencia, para dar cumplimiento a la garantía de igual protección de la ley en el ejercicio en los
derechos, contemplada en el art. 19 N° 3 de la Carta Fundamental, es menester que el órgano
jurisdiccional encargado de ejercer esa función, sea imparcial.
Es de la esencia del ejercicio de la jurisdicción, que el órgano encargado de ejercer la función
sea imparcial, puesto que éste se sitúa supra partes para los efectos de imponerles la solución del
conflicto. De allí, que el juez que ejerce la jurisdicción debe ser imparcial, es decir, debe ser una persona
distinta a las partes del conflicto, no debe poseer ninguna vinculación con las partes que le motive un
designio en favor o en contra de alguna de las partes. Debe recordarse también que no solo el órgano
jurisdiccional puede declararse parcial, sino otros sujetos procesales, como por ejemplo un perito
(artículo 113 CPC). Por otra parte, es menester tener presente que en los tratados internacionales
suscritos por Chile, sobre los derechos humanos, se diferencia claramente la independencia de la
imparcialidad. En caso que concurra una causa que le reste imparcialidad al juez para la solución del
conflicto, se dice que éste no posee una competencia de carácter subjetiva.
Al efecto, el artículo 194 del C.O.T. establece que "los jueces pueden perder su competencia
para conocer determinados negocios por implicancia o recusación declaradas, en caso necesario, en
virtud de causas legales." Nuestro legislador celoso de resguardar la efectiva imparcialidad de los
jueces ha establecido una serie de casos que pueden generan o pueden generar la inhabilidad de un
juez para los efectos de conocer un determinado proceso, no obstante poseer por el tribunal del cual
forma parte, competencia objetiva en virtud de las reglas de la competencia absoluta y relativa. Así,
por ejemplo será el parentesco, el interés, la amistad o enemistad, o el prejuzgamiento, hechos que le
resten imparcialidad al juzgador.
Los medios a través de los cuales se pueden hacer valer las inhabilidades de un juez por carecer
de la imparcialidad necesaria para conocer de un determinado proceso son las implicancias y
recusaciones, de acuerdo al artículo 195 y 196 del COT, ya estudiados.
A este respecto, ver el interesante estudio del profesor Dr. Andrés Bordalí titulado: “El derecho
fundamental a un tribunal independiente e imparcial en el ordenamiento jurídico chileno”
([Link] que distingue
situaciones que pueden afectar la imparcialidad del juzgador en materia de justicia civil, penal,
administrativa, militar y constitucional (en este último recientemente pudo verse con el requerimiento
de inconstitucionalidad del proyecto de ley de despenalización del aborto en tres causales).
Recientemente, la Corte Suprema en causa rol 9027-2022 indicó que si la autoridad reprochó
públicamente una eventual decisión, atentaba contra la imparcialidad, por prejuzgamiento. Así la Corte
razonó, señalando “
“Quinto: Que, aún más, en las circunstancias previamente referidas, el principio de imparcialidad ha
sido vulnerado en una segunda dimensión, en este caso sustantiva, al haber la autoridad sumariante
anticipado juicio sobre la infracción denunciada, en sus declaraciones recogidas por diversos medios
de comunicación de alcance nacional, no respetando su obligación de imparcialidad a la que está sujeta
tanto en virtud de lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley N° 19.880 reseñado en el considerando
anterior, como en razón de ser la autoridad una funcionaria pública sujeta a la probidad administrativa,
como fuera indicado en el voto de minoría del fallo en alzada, y por ende, a lo dispuesto en el artículo
62 número 6 de la Ley N° 18.575”.
El estudio concluye señalando: “La Constitución Política de la República de Chile y los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y vigentes, exigen que todos los
tribunales de justicia del país deban estar organizados de una manera tal que se garantice el derecho
fundamental de los justiciables a contar con jueces y tribunales independientes e imparciales.
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Para garantizar la debida independencia judicial el poder legislativo debe disponer un adecuado
nombramiento de los jueces, de modo tal que no se permita que el poder político tenga influencia
sobre las decisiones de los jueces. Asimismo, estos jueces no pueden estar a merced del poder político
de turno en lo que dice relación con la permanencia en el cargo judicial. Se hace indispensable en esta
materia contar con una adecuada regulación del principio de inamovilidad judicial. Hay aspectos de la
organización de los tribunales militares en tiempos de paz y de algunos tribunales administrativos
chilenos que no permiten sostener que se trata en esos casos de tribunales auténticamente
independientes.
La imparcialidad judicial debe permitir que los jueces fallen los asuntos sometidos a su decisión
sólo tomando en consideración el criterio establecido en la ley y no su propio interés. Hay aspectos de
la justicia penal chilena que podrían hacer pensar que los jueces fallarán haciendo primar su interés
antes que el legal. Se trata de algunas hipótesis donde podría operar la denominada fuerza de la
prevención, como sucede en aquellos casos regulados por el Código Procesal Penal en que un tribunal
dicta una medida cautelar y luego falla el asunto o bien cuando se conocen de apelaciones de medidas
cautelares y luego se falla como tribunal de nulidad.
Hay otros aspectos de la justicia chilena donde la doctrina o la propia ley establecen casos de
parcialidad del juzgador. Sin embargo, en nuestro criterio no se está frente a hipótesis de parcialidad
del juzgador. Un primer aspecto es el de los poderes probatorios oficiosos de los jueces civiles, de
familia y laborales. Un sector de la doctrina denuncia que se produciría una afectación de la
imparcialidad del juzgador con ellos, tesis que no se debe compartir pues con tales poderes probatorios
no hay posibilidad que el juez se decante por una u otra parte, ni menos que le haga surgir un interés
en el objeto litigioso.
Un segundo aspecto es el referido a la Ley Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional
en la parte que prevé como causal de implicancia el haber emitido opinión con publicidad o dictamen
sobre el asunto concreto actualmente sometido al conocimiento del tribunal (artículo 22 LOCTC.). Los
jueces constitucionales no pueden estar sujetos a esta causal de implicancia que los hace suponer
como parciales para conocer del asunto, puesto que el control constitucional de preceptos jurídicos
supone siempre emitir un juicio general de constitucionalidad, al que le es inherente valoraciones
políticas e ideológicas. Precisamente un Tribunal Constitucional requiere contar con jueces que de
manera previa a su nombramiento emitan juicios políticos o ideológicos, pues se debe tratar de
personas que deben haberse destacado en la vida pública, política o académica. Aun más, es necesario
que estas personas emitan de manera previa esos juicios para así contar con la información necesaria
al momento de su designación por los distintos poderes constitucionales facultados por la Constitución
para ello. Esta causal de implicancia debe ser utilizada por el Tribunal Constitucional respecto de sus
ministros de una manera muy restringida, sin perjuicio de que el legislador debería modificarla hacia
el futuro.
En definitiva, el ordenamiento jurídico evidencia algunos problemas con la configuración del
derecho fundamental de todas las personas a contar con jueces y tribunales independientes e
imparciales. Hay aquí tareas pendientes para el legislador y para el propio Tribunal Constitucional”.
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Una manifestación expresa se encuentra en el CPP, que en su artículo 2º señala: Juez natural.
Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la ley y que se
hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho.
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respectivos estatutos. La ley arbitrará los medios para otorgar asesoramiento y defensa jurídica a
quienes no puedan procurárselos por sí mismos."
Don Sergio Diez puntualizó que el concepto de "defensa" implica asumir patrocinio y
representación del defendido. El "asesoramiento"o "asistencia" se puede traducir como consejo,
recomendación o informe que se entrega a una persona. (Sesión 103 Pág. 5.)
Sabido es que sin el auxilio del letrado (abogado) todas las garantías de un proceso justo pueden
quedar malogradas. De ahí que, junto con elevarse a rango constitucional el derecho que tiene toda
persona para contar con asistencia letrada, se asegura a los abogados plena libertad para el desempeño
de sus tareas. La intervención del letrado debe admitirse no sólo ante los tribunales ordinarios de
justicia, sino en cualquier órgano jurisdiccional o ante cualquier autoridad.
De esta forma, la ley ha garantizado el acceso a la defensa jurídica regulando a las
Corporaciones de Asistencia Judicial, la defensoría penal pública, la defensoría laboral, entre otras
instituciones.
Se define como el “derecho que tiene toda persona a que su causa sea resuelta dentro de un
tiempo razonable y sin dilaciones indebidas. Efectivamente tiene una fuente constitucional indirecta
en el artículo 19 Nº 3 inciso segundo, puesto que una vez que el proceso ha sido iniciado y se ejercitan
los derechos de defensa correspondientes, en la forma que la ley señale, a partir de ese momento,
“ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del
letrado”. Si bien esta norma está considerada como regla relativa al derecho de defensa, la sola
vinculación a la “debida intervención del letrado” da pie para una remisión a este derecho. De esta
manera, estas trabas a la obtención de un proceso en forma, sí se encuentra regulado en los artículos
14.3 letra c) del PIDCyP que asegura el derecho “a ser juzgado sin dilaciones indebidas” y el artículo
8.1 de la CADH que expresa que “toda persona tiene derecho a ser oída, con todas las garantías dentro
de un tiempo razonable y sin dilaciones indebidas”. Es un derecho sostenido doblemente en los
conceptos indeterminados de “razonable” e “indebidas”. La determinación de un plazo supondrá el
ejercicio de los derechos fundamentales de todos, como el derecho a ser oído y con las garantías
procesales mínimas. El TC ha reconocido esta garantía como un mandato al legislador en la
configuración de los procedimientos judiciales. Es decir, como una obligación constitucional que
determina y condiciona la reserva de ley en materia procesal. Por lo tanto, se trata de un “límite
material” a los procedimientos. El Tribunal sostiene que “también se manifiesta en los límites
materiales a todo procedimiento: el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas y el derecho a
obtener una resolución judicial firme contra la cual no quepa recurso judicial alguno. Es parte de la
efectividad y justicia de todo procedimiento un derecho de acceso a la jurisdicción, tramitado sin
retardos formalistas y una resolución de fondo sobre el interés o derecho justiciable”.
Asimismo, ha precisado que no pueden invocarse procedimientos o recursos no aptos para
producir la pronta dictación de la sentencia. Así, por ejemplo, el Tribunal considera que, dentro del
parámetro de control en el marco de sus atribuciones, “un proceso que se dilata no tiene su remedio
por la vía de la inaplicabilidad, sino que ello debe buscarse a través de las herramientas jurisdiccionales
y disciplinarias que contempla el sistema para el caso en que se produzcan dilaciones injustificadas en
la dictación de la sentencia”.
De la misma manera, se ha pronunciado contra las gabelas e impedimentos que retardan
excesivamente la resolución de un asunto, incluso, contra la disposición del artículo 76 de la
Constitución que impide “revivir procesos fenecidos”. De esta manera, “las necesidades de certeza y
seguridad jurídica son inherentes a la resolución de conflictos por medio del proceso penal, lo que
implica que en algún momento el mismo debe concluir, hecho en lo que se basa la preclusión de la
impugnabilidad de las sentencias. La propia Constitución, en su artículo 76, prohíbe ‘hacer revivir
procesos fenecidos’, con lo cual resulta obvio concluir que ha estructurado el ejercicio de la jurisdicción
reconociendo expresamente la fundamental premisa de la necesidad del fin del proceso como forma de
solución real y definitiva de los conflictos”.
14
Finalmente, el TC ha avanzado en acoger la interpretación de uno de los requisitos que la
doctrina y jurisprudencia comparada asumen como un criterio para determinar si hay retardo o no de
un procedimiento: la complejidad del asunto que se trata de resolver. Para el Tribunal, “[e]s sencillo
colegir que el procedimiento administrativo que se contiene en la disposición citada no tiene una índole,
por sus características y fines, que lo haga manifiestamente complejo” (STC 1838, c. 42). Junto a este
requisito, el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas no está asociado a “la aplicación de un
criterio rígido como pudiera ser un plazo máximo, sino por la consideración de algunas variables: a) La
complejidad objetiva del asunto; b) la actitud de las partes; c) el interés arriesgado por las mismas; d)
la diligencia mostrada por el juez o tribunal; e) los medios de que dispone; f ) la duración de Todos
estos son factores que contribuyen a calibrar la duración del proceso concreto en relación al derecho
a uno sin dilaciones indebidas.
Con todo, el artículo 77 de la Carta Fundamental establece que "una ley orgánica constitucional
determinará la organización y atribuciones de los tribunales que fueren necesarios para la pronta y
cumplida administración de justicia en todo el territorio de la República." Por su parte, el artículo 319
del Código Orgánico establece: “Los jueces están obligados a despachar los asuntos sometidos a su
conocimiento en los plazos que fija la ley o con toda la brevedad que las actuaciones de su ministerio
les permitan, guardando en este despacho el orden de la antigüedad de los asuntos, salvo cuando
motivos graves y urgentes exijan que dicho orden se altere. Las causas se fallarán en los tribunales
unipersonales tan pronto como estuvieren en estado y por el orden de su conclusión. El mismo orden
se observará para designar las causas en los tribunales colegiados para su vista y decisión. Exceptúanse
las cuestiones sobre deserción de recursos, depósito de personas, alimentos provisionales,
competencia, acumulaciones, recusaciones, desahucio, juicios sumarios y ejecutivos, denegación de
justicia o de prueba y demás negocios que por la ley, o por acuerdo del tribunal fundado en
circunstancias calificadas, deban tener preferencia, las cuales se antepondrán a los otros asuntos desde
que estuvieren en estado”.
Por último, cabe recordar que en la dictación de la sentencia el Juez tiene un plazo,
precisamente para cautelar este derecho, el que variará según el procedimiento y la instancia. Así, en
materia civil, en primera instancia, el Juez tiene hasta 60 días para dictar sentencia (artículo 163 del
CPC), mientras que en segunda instancia tiene hasta 30 días (artículo 82 del COT). Por su parte, en
materia penal, de acuerdo al artículo 343 del CPP una vez terminada la deliberación, en la misma
audiencia, el Tribunal deberá comunicar su decisión de absolución o condena (veredicto), pudiendo
prorrogar esta comunicación por 24 horas cuando la audiencia se hubiera extendido por más de dos
días y la complejidad del caso no permitiere pronunciar la decisión
inmediatamente. La omisión de esta decisión provocará la nulidad del juicio. Luego, el artículo 344 del
CPP establece que la redacción del fallo podrá diferirse hasta por 5 días. La omisión de esta obligación
constituirá falta grave que deberá ser sancionada disciplinariamente. Tratándose de la vista de la causa
en materia penal, rige lo dispuesto en el artículo 358 inciso final y 384 del CPP.
En el derecho administrativo sancionador existía una larga jurisprudencia que indicaba que un
procedimiento no se debía extender más allá de 6 meses, y transcurrido tal plazo se producía el
decaimiento del acto administrativo. Actualmente dicha tesis ha sido sustituida por la “imposibilidad
material de continuar con el procedimiento” (causa rol 53.046-2022).
15
Esta garantía se manifiesta como la "del día ante el tribunal" en el derecho anglosajón (his day
in Court).
Para que se verifique la existencia del contradictorio respecto del demandado, y este tenga un
efectivo derecho de defensa, es menester que se cumplan respecto de éste los siguientes requisitos:
i) Que se le notifique de la existencia de una acción en su contra, de manera de poder
ejercer su defensa respecto de ella. En otras palabras, que se le dé un conocimiento real o
presunto de la existencia de existir un proceso en su contra;
ii) Que la noticia que se le dé del proceso existente en su contra sea tal, que le permita conocer
de la pretensión hecha valer en el proceso, para que pueda formular su defensa;
iii) Que se contemple la existencia de un plazo razonable para que el demandado pueda hacer
efectivo su desea su derecho de defensa respecto de la pretensión hecha valer en su contra.
COUTURE decía que la tutela constitucional del proceso requiere una correcta citación. Esta es
la aplicación elemental del proceso audiatur altera pars2.
***Sin embargo, debemos tener presente que la garantía general del contradictorio debe ser
respetada no sólo al inicio del procedimiento, en el emplazamiento, sino que durante todo su curso y
respecto de todos quienes son partes en el mismo. Así por ejemplo, si el demandado plantea un
incidente, el demandante tendrá derecho a defenderse de él. Es lo que ocurre con el abandono del
procedimiento.
Si el legislador proporciona a las partes un proceso racional y justo, permitiendo que sus
derechos e intereses se hagan valer, mediante una acción judicial o un acto de oposición (contestación
de demanda o excepción dilatoria o perentoria), es lógico que también se les permita acreditar las
pretensiones o defensas que finalmente se resolverán en la sentencia definitiva. Así, de acuerdo al
artículo 254 del CPC, uno de los requisitos de la demanda consiste en expresar tanto los hechos como
el derecho, y según nuestra teoría general de la prueba, el objeto de la misma, son los hechos, o más
bien las afirmaciones sobre ellos, en atención a que el derecho se presume conocido por todos,
correspondiendo al juez aplicarlo. Luego, se dice que sin prueba de los hechos, no hay verdad.
De acuerdo con ello, se ha estimado que el debido proceso de ley contempla respecto de las
partes "un derecho garantizado a la prueba, derecho que debería asegurar a ellas la posibilidad de
valerse de los medios de prueba generalmente reconocidos por el ordenamiento y, al mismo tiempo,
impedir al legislador poner obstáculos no razonables de los derechos que se hacen valer en juicio". A
este respecto habría que distinguir el sistema probatorio según la materia, y así por ejemplo, en
materia civil, los medios de prueba se encuentran expresamente regulados en el artículo 1698 del CC
y 341 del CPC, mientras que en materia penal, rige el principio de libertad de prueba, según el artículo
295 del CPP. Sin embargo, debemos destacar que la libertad de prueba no puede tornarse en abusiva
de los derechos de la contraparte o del procedimiento, situación que el legislador procesal penal pudo
cautelar con relativo orden.
Es así, como se incorporó al Código Procesal Penal el artículo 276 denominado “exclusión de
prueba”. La disposición reza: “Artículo 276.- Exclusión de pruebas para el juicio oral. El juez de
garantía, luego de examinar las pruebas ofrecidas y escuchar a los intervinientes que hubieren
comparecido a la audiencia, ordenará fundadamente que se excluyan de ser rendidas en el juicio oral
aquellas que fueren manifiestamente impertinentes y las que tuvieren por objeto acreditar hechos
públicos y notorios.
2
COUTURE, Fundamentos del Proceso Civil. P. 125.
16
Si estimare que la aprobación en los mismos términos en que hubieren sido ofrecidas las pruebas
testimonial y documental produciría efectos puramente dilatorios en el juicio oral, dispondrá también
que el respectivo interviniente reduzca el número de testigos o de documentos, cuando mediante ellos
deseare acreditar unos mismos hechos o circunstancias que no guardaren pertinencia sustancial con
la materia que se someterá a conocimiento del tribunal de juicio oral en lo penal. Del mismo modo, el
juez excluirá las pruebas que provinieren de actuaciones o diligencias que hubieren sido declaradas
nulas y aquellas que hubieren sido obtenidas con inobservancia de garantías fundamentales. Las demás
pruebas que se hubieren ofrecido serán admitidas por el juez de garantía al dictar el auto de apertura
del juicio oral.”
El mismo principio de exclusión de pruebas obtenidas con inobservancia de garantías
fundamentales se contempla expresamente en los artículos 31 de la Ley 19.968, que crea los Tribunales
de familia, el que dispone: “Artículo 31.- Exclusión de prueba. El juez de familia, luego de estudiar la
admisibilidad de las pruebas ofrecidas, de resolver las convenciones probatorias y de escuchar a las
partes que hubieren comparecido a la audiencia preparatoria, ordenará fundadamente que se
excluyan de ser rendidas en el juicio aquellas que fueren manifiestamente impertinentes, tuvieren por
objeto acreditar hechos públicos y notorios, resulten sobreabundantes o hayan sido obtenidas con
infracción de garantías fundamentales. Las demás serán admitidas y se ordenará su rendición en la
audiencia de juicio respectiva”.
En el mismo sentido en materia laboral, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 453 N°4 del
Código del Trabajo, el que dispone: “Art. 453. - En la audiencia preparatoria se aplicarán las siguientes
reglas:
4) El juez resolverá fundadamente en el acto sobre la pertinencia de la prueba ofrecida por las
partes, pudiendo valerse de todas aquellas reguladas en la ley. Las partes podrán también ofrecer
cualquier otro elemento de convicción que, a juicio del tribunal, fuese pertinente. Sólo se admitirán
las pruebas que tengan relación directa con el asunto sometido al conocimiento del tribunal y siempre
que sean necesarias para su resolución. Con todo, carecerán de valor probatorio y, en consecuencia,
no podrán ser apreciadas por el tribunal las pruebas que las partes aporten y que se hubieren obtenido
directa o indirectamente por medios ilícitos o a través de actos que impliquen violación de derechos
fundamentales”.
Así por ejemplo, una sentencia dictada con fecha 19 de Junio de 2017, por la Corte de
Apelaciones de Santiago (Rol 2625-2016) dijo: “que las garantías de la protección de la vida privada y
de la inviolabilidad de toda comunicación privada le han sido quebrantadas a la actora, por cuanto
todos los actos que podía desarrollar durante su permanencia en la empresa eran vigilados por su
empleador, faltando una autorización al efecto en el contrato de trabajo o en el Reglamento Interno
de la empresa y sin que la grabación obedezca a una necesidad propia del giro de la empresa o a un
motivo de seguridad. Además, la afectación debe ser calificada como sustancial porque la única
persona objeto de control por la parte patronal era solamente ella, la observación podía ejercerse de
forma tal que todas las actividades que desplegara eran filmadas y mediante la escucha resultaba
posible captar todas las conversaciones que sostuviera, todo ello durante lapsos prolongados”.
El Tribunal agregó que en el caso de autos el tribunal del grado (Juez del Trabajo) valoró la
grabación en comento, que es una prueba de la que se hizo la demandada mediante actuaciones que
significaron la vulneración de las antes señaladas garantías fundamentales de la demandante.
Todo lo anterior acontece claramente en procedimientos modernos como el penal, laboral y de
familia, pero, ¿qué sucede en materia civil? Debe considerarse la naturaleza del procedimiento y la
dispersión de normas, propia de un Código del año 1902. Aquí, ¿existe la posibilidad legal de controlar
la actividad probatoria que despliega la contraparte? En lo inmediato, no debe confundirse la limitación
de las pruebas que el legislador ha dispuesto en beneficio de las partes, con el uso (abuso) que éstas
puedan hacer de aquellas. Así por ejemplo, bien puede una parte incorporar al juicio un instrumento
que es manifiestamente falso, con lo cual la contraparte se estaría perjudicando. En este caso, el CPC
dispone de herramientas procesales de que pueden hacer uso las partes, ya sea objetando o bien
impugnando el instrumento, de forma tal que cuando el juez lo valore en la sentencia, le reste mérito
probatorio por falso. En el mismo sentido, en la prueba testimonial, las partes pueden hacer valer las
inhabilidades del artículo 357 y 358 del CPC, para restarle valor a un testimonio manifiestamente
17
parcial o poco verídico. De todas formas, en el CPC no existe una norma tan clara como en los cuerpos
legales antes mencionados.
Por último, el derecho a rendir prueba es tan relevante que el propio CPC en el artículo 795 N°3,
4, 5 y 6 ha dispuesto cuatro trámites esenciales (son 7 en general) relativos al derecho a rendir prueba.
Las consecuencias de su omisión o infracción ustedes ya las conocen.
18
como “la práctica tan conforme al principio de responsabilidad general, que es el alma del Gobierno
Republicano, o mejor decir, de todo gobierno” 3.
La sentencia será fundada si reúne los requisitos argumentativos suficientes, en relación a la
prueba que se rinda para acreditar las pretensiones o defensas. El incumplimiento del deber de
fundamentación acarrea la nulidad de la sentencia mediante los recursos procesales correspondientes.
Así por ejemplo, el Código de Procedimiento Civil en su artículo 170 contempla los requisitos de la
sentencia definitiva, y también un autoacordado emanado de la Corte Suprema hace largo tiempo. En
materia penal, el Código Procesal Penal en el artículo 342, 396, 412 y 413. En cada uno de estos cuerpos
normativos de prevé la posibilidad de impugnar la sentencia por ausencia de fundamentación, o
cuando esta es arbitraria o caprichosa.
La doctrina y jurisprudencia han sido contestes en cuanto a velar por el principio de
fundamentación y motivación de las resoluciones judiciales. En efecto, el Tribunal Constitucional
Español ha expresado que la motivación de las sentencias como exigencia constitucional ofrece una
doble función “por una parte da a conocer las reflexiones que conduce al fallo, como factor de
racionalidad en el ejercicio del poder y a la vez facilita su control mediante los recursos que proceden.
Con ello se favorece un más complejo derecho de defensa y como un elemento preventivo de
arbitrariedad”4. En Chile, por su parte, el Tribunal Constitucional ha sentenciado que la motivación de
la sentencia es “connatural a la jurisdicción y fundamento indispensable para su ejercicio, a la vez que
un deber del juzgador, un derecho para el justiciable. Es inherente al derecho a la acción y por ende a
la concreción de la tutela judicial efectiva; elementos propios de las garantías de una procedimiento
racional y justo”5.
3
Bello Andrés, necesidad de fundar las sentencias. Escritos jurídicos, político y universitarios. A. Squella
Edeval, 1979. P. 112.
4
STC 54/1997, 17 de Marzo de 1997.
5
TC ROL 1373/2009, cc. 15.
6
STC ROL 1443 cc. 11 y 12.
19
de un debido proceso carecerían del instrumento necesario para velar por su efectivo resguardo y
existencia.
Finalmente, cabe señalar que para la existencia de un debido proceso penal es menester que
además se dé cumplimiento a una serie de otros principios específicos que, atención a la especial
naturaleza de la pretensión deducida en éste y las medidas cautelares personales que afectan el
preciado bien de la libertad, se han establecido tanto en los tratados internacionales como en las
Constituciones de los diversos países.
I. PROCEDIMIENTOS CIVILES.
Debemos recordar que la expresión civil se refiere - como en otras materias - a todo lo que no
es penal o criminal. Se entiende, por lo tanto, como procedimiento civil, el propiamente tal y, el
comercial, el de minas, trabajo, etc.
Dentro de los civiles existen dos grandes categorías:
1) De cognición o conocimiento. Dentro de éstos podemos distinguir nuevamente, como especies
de él, los procedimientos ordinarios, especiales, sumarios y cautelares; y a su vez dentro de los
ordinarios fundamentalmente pueden distinguirse entre:
a. Meramente declarativos.
b. Constitutivos, y
c. De condena.
20
El procedimiento meramente declarativo o de declaración de certeza son aquellos que tienden
a eliminar un estado de incertidumbre a través de un pronunciamiento que resuelva acerca de la
existencia, alcance y modalidad de una relación jurídica o de un derecho, o sea que se limita a
reconocer una situación jurídica existente, sin que se imponga al demandado ninguna condena, ni se
le solicite la modificación de una situación determinada.
Su objetivo es establecer que una norma jurídica determinada es aplicable o inaplicable a un
caso concreto persiguiéndose que no haya incertidumbre a su respecto. Si el proceso es de esta clase,
el tribunal no crea en su sentencia una relación jurídica nueva. Esta es preexistente, pero se discute en
su alcance por una parte; y la otra, incluso, discute su existencia. El tribunal al fallar establecerá la
certidumbre de esta relación.
Al respecto se nos ha explicado que "cuando el interesado solicita al juez que declare la
existencia o inexistencia de un derecho o relación jurídica, sin que se trate de imponer al demandado
ninguna responsabilidad, ni de alegar incumplimiento, nos hallamos en presencia de un proceso
declarativo puro, que busca la certeza jurídica del derecho o la relación jurídica.
La sentencia de fondo procede: a) cuando se pide la declaración de una pretensión, cuya
existencia discute el supuesto sujeto pasivo demandado en el proceso, sin pedir condena alguna contra
éste y sólo para producir la certidumbre jurídica; b) cuando aún sin discutirse actualmente una
pretensión y no habiéndose, por lo mismo, manifestado el litigio, exista su posibilidad en el futuro, en
razón de hechos o situaciones objetivas concretas; c) cuando existe interés jurídico en la declaración
de un estado civil, y se requiera su certidumbre jurídica mediante la sentencia.
Para que proceda hacer en la sentencia la declaración solicitada, debe existir un interés jurídico
actual en el demandante, en que ella se haga y que ese interés jurídico esté relacionado con algún
hecho o acto que pueda originario, y no con la sola apreciación subjetiva del demandante.
Muy distinto es el caso de lo que podría llamarse demanda interrogativa, que se formula con el
objeto de obligar al demandado a que explique qué consecuencia se propone sacar de tal o cual
facultad que le pertenece, o qué pretensiones tiene en relación con un derecho o título que no se le
discute. Esta clase de demandas no son procedentes.
La sentencia dictada en un proceso declarativo produce cosa juzgada, pero dado que en ella no
se contiene la condena a prestación alguna, respecto del demandado no requiere, aparentemente, al
igual que respecto de las dictadas en los procesos constitutivos, del ejercicio de la acción de cosa
juzgada para exigir su cumplimiento, puesto que ellas satisfacen al actor con su sola dictación. Digo
aparentemente, porque puede requerirse una actuación posterior a la sentencia, como por ejemplo
inscribirla en el Conservador de Bienes Raíces, o en el Registro Civil. Lo que ocurre acá es que la acción
de cosa juzgada no necesitó de un procedimiento compulsivo o de apremio.
21
El procedimiento de condena es aquel que el actor procura la dictación de una sentencia en la
que además de declarar un derecho, se imponga al demandado el cumplimiento de una prestación de
dar, hacer o no hacer.
El procedimiento de condena tiene lugar cuando una parte pretende frente a la otra que esta
reconozca la existencia de un derecho de la primera, quede obligada por él y lo satisfaga, o que quede
sujeta a las consecuencias del incumplimiento de una obligación suya y se le imponga la consecuente
responsabilidad.
Es decir, cuando se persigue que se imponga al demandado una condena cualquiera. Por
ejemplo: se pide que se declare un hecho ilícito o una obligación y la responsabilidad del demandado
de pagar una indemnización. La condena del demandado va ligada, por lo tanto, a la declaración de
que el derecho del demandante existe como base de aquella.
La conexión que existe entre la sentencia de condena y la de ejecución radica en que aquélla
declara la sanción a que el obligado debe ser sometido, o impone la prestación que debe cumplir, con
lo cual prepara el proceso ejecutivo, pues la ejecución es la aplicación de la responsabilidad, y ésta, a
su vez, viene declarada precisamente en la condena.
La sentencia de condena tiene una peculiaridad fundamental: es siempre preparatoria: no
permite por sí sola la satisfacción del derecho, como ocurre en los dos procedimientos anteriores. El
procedimiento de condena siempre desemboca en una ejecución posterior para los efectos de obtener
la satisfacción de la pretensión, a través de la acción de cosa juzgada.
2. Especial: Es aquél que sólo se aplica a los asuntos para los que ha sido expresamente previsto
(art. 2° C.P C.) Primero, entonces, debe analizarse si acaso la ley ha asignado un procedimiento especial,
y si no es así, se aplica el procedimiento ordinario. Por ejemplo, la posesión de un bien es un hecho
jurídico, que en caso de discusión, debería ser sometido a conocimiento a través de un procedimiento
ordinario meramente declarativo, pero el legislador dispuso un procedimiento especial para tratar las
denominadas “querellas o interdictos posesorios”, en los artículo 549 y siguientes del CPC. Así,
tenemos la querella posesoria de conservación de la cosa, de restitución, de restablecimiento, de obra
nueva y de obra ruinosa que cause daño.
3. Sumario: Son los que tienen características comunes con los procedimientos ordinarios y
especiales, en cuanto a lo declarativo, pero que tienen vida autónoma y propia separado de ellos. Su
aplicación se produce normalmente, en general, en aquellos casos en que la acción deducida requiere
de una tramitación rápida para ser eficaz.
Los sumarios participan de características del ordinario ya que pueden ser declarativos, de mera
certeza o constitutivos. Además, participan de las características de los especiales, pues su tramitación
es concentrada.
Según el artículo 680 del Código de Procedimiento Civil, el llamado juicio sumario tiene una
aplicación especial en todos aquellos casos en que la ley lo hace aplicable especialmente y que se
22
encuentran enumerados en dicho precepto y, además tiene una aplicación general, como antes se
expresó en todos los casos en que la acción (pretensión) deducida, requiera por su naturaleza, de una
tramitación rápida para que la acción sea eficaz, como se indica en el inciso primero de ese precepto
legal. Luego, tenemos procedimientos sumarios especiales, como por ejemplo aquel que regula el
juicio de arrendamiento de bienes raíces urbanos (ley 18.101) o el que regula el procedimiento para
actuar ante los juzgados de policía local (ley 18.287).
2. PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN.
Para estudiar esta materia debemos comenzar por conocer los momentos jurisdiccionales y la
regla general de la ejecución contenida en los artículos 113 y 114 del COT. Cuando no se trate de una
pretensión discutida que implique la necesidad de declarar quien tiene la razón, sino de una pretensión
cuya existencia aparece clara y determinada en el título que se aduce, pero que no está satisfecha
porque el obligado no ha cumplido una obligación correlativa, estemos en presencia del proceso
ejecutivo.
En consecuencia, podemos definirlos como aquellos que tienen por objeto satisfacer, para la
parte que ha obtenido en el juicio declarativo de condena, o que es titular de un derecho, que permite
aplicarlo por constar en un título ejecutivo, la plena satisfacción de lo establecido en la sentencia o en
la fuente de la obligación que ha sido infringida. Es esencial que el título ejecutivo contenga una
obligación fehaciente o indubitada, líquida y actualmente exigible.
El procedimiento ejecutivo es subsidiario del de condena. Nace para llevar a cabo la sentencia
condenatoria que ha establecido alguna prestación. Su objetivo o propósito es que a través de la acción
de cosa juzgada se cumpla íntegramente la sentencia condenatoria.
Además, se aplica directamente el procedimiento ejecutivo cuando la parte tiene un derecho
(obligación indubitada) que consta en un título ejecutivo; y en tal caso, no opera en forma subsidiaria
de un procedimiento de condena, sino que en forma directa. Entonces puede ocurrir que una persona
haya sufrido una negligencia médica, por ejemplo, para lo cual será necesario discutir la existencia del
hecho, la relación de causalidad e imputabilidad. En este caso el demandante deberá activar todos sus
medios probatorios para acreditar el hecho y llegar a la verdad, caso en el cual el Tribunal dictará una
sentencia declarando tal derecho y la respectiva obligación de indemnizar. En este caso no es posible
recurrir a un procedimiento ejecutivo, sino después de establecida la responsabilidad. En otro caso,
don Augusto apremiado por las deudas decide pedirle un préstamo al Banco quien generosamente le
entrega $10.000.000.- Ese acto jurídico se denomina contrato de mutuo y para facilitar el cobro
eventual don Augusto suscribe un pagaré, que es precisamente un título ejecutivo. En tal caso no es
necesario recurrir a un juicio declarativo, por cuanto el deudor reconoce en el pagaré deber una cierta
cantidad de dinero, de manera que ante el incumplimiento, el Banco iniciará una demanda ejecutiva,
mediante un procedimiento compulsivo o de apremio. Estaremos, entonces, frente a la ejecución
forzada.
Como bien reforzaba Calemandrei la coerción permite algo que hasta el momento de la cosa
juzgada o del título ejecutivo era jurídicamente imposible: la invasión en la esfera individual ajena y su
transformación material para dar satisfacción a los intereses de quien ha sido declarado triunfador en
la sentencia. Ya no se trata de obtener algo con el concurso del adversario, sino justamente en contra
23
de su voluntad. Ya no se está en presencia de un obligado, como en la relación de derecho sustancial,
sino en presencia de un subjectus , de un sometido por la fuerza coercible de la sentencia7.
7
CALAMADREI, Istituzioni, t. 1, p. 65. Citado por Couture, fundamentos del derecho procesal civil.
8
COUTURE. Ob ci. P. 361.
24
Aparte de los delitos de acción privada y pública, en Chile existe una tercera categoría: los
delitos de acción penal mixta, los que en su naturaleza presentan particularidades de los delitos de
acción penal privada y de acción penal pública. En los delitos de acción penal mixta el procedimiento
nace por requerimiento de la parte que la ley establece, a lo menos a través de una denuncia, con lo
cual se asemeja a los de acción penal privada; pero una vez que se efectúa tal requerimiento, se
considera como un delito de acción pública para su tramitación posterior.
Respecto a toda esta materia nos remitimos a lo visto en órganos jurisdiccionales penales,
habiéndose distinguido en dicha oportunidad, de acuerdo a la cuantía, el procedimiento ordinario
(artículos 166 a 351 del CPP), el simplificado (artículos 388 a 397 del CPP), el abreviado (artículo 406 a
415 del CPP), el monitorio (artículo 392 del CPP), y el de acción privada (artículo 400 a 405 del CPP),
entre otros.
B)La doctrina francesa de los siglos XVIII y XIX continuo considerando que el juicio suponía la
existencia de una convención entre las partes, en la cual ambos litigantes se hallaban de acuerdo en
aceptar la decisión de su conflicto por el juez.
De acuerdo con ello, se afirmó que el efecto entre las partes de la cosa juzgada no era otra cosa
que la consecuencia lógica del principio que las convenciones sólo afectan a los contratantes, y que la
fuente de la cosa juzgada es la convención, esto es, el acuerdo entre las partes llamado contrato
judicial, por el cual ambos litigantes aceptan someter a la decisión del juez el litigio que los divide.
C) Esta explicación responde a la idea filosófica de Rosseau del contrato social, en cuanto la
sujeción de la voluntad individual a la autoridad dentro del proceso deriva de un contrato entre las
partes.
E) De lo expuesto aparece que esta teoría no explica el proceso en sí, sino alude a la institución
que lo origina.
25
En el derecho moderno sabemos que la obligatoriedad de la sentencia emana de la ley, de modo
que carece de sentido justificar el imperio o vinculación del fallo desde un punto de vista privado. Sólo
subvirtiendo la realidad de las cosas se puede ver en el proceso un acuerdo de voluntades en que
conmina al adversario, aún contra sus deseos, a contestar o defenderse.
El proceso romano era arbitral y no jurisdiccional y de ahí la limitación del juez en la resolución
del conflicto, lo que no se justifica en un proceso en que el juez desempeña una función pública.
Por otra parte, a través de la teoría del contrato resulta imposible explicar los procesos en
rebeldía, en los cuales no se puede llegar a configurar una convención judicial para la generación de un
proceso, por faltar la existencia de una de las partes de éste.
B) Esta teoría emana de la constatación de la ausencia de una voluntad enteramente libre del
demandado para la generación del proceso, por lo que descarta al contrato como instituto para explicar
la naturaleza jurídica del proceso.
Asimismo, usando el método de descarte se excluye al delito y cuasidelito civil, ya que el
proceso no se origina en un hecho ilícito.
Acontecido ello, sólo resta explicar el proceso por la fuente cuasicontrato.
D) Esta teoría también pretende explicar el origen del proceso y no el proceso mismo. La
cuestión se centra en explicar, desde un punto de vista civil y por la vía de descarte de las diversas
fuentes de las obligaciones.
E) Esta teoría imperó en España y en América, y por consiguientemente en Chile hasta la década
del 1950. Hasta esa fecha, es posible de examen de nuestra Jurisprudencia encontrar diversos fallos en
los cuales se hace referencia a la explicación del proceso como un cuasicontrato de litis contestatio,
teoría que se puede reconocer también en los antecedentes legislativos, y específicamente en el art.
19 del proyecto de Vargas Fontecilla del Código de Procedimiento Civil.
3.- EL PROCESO COMO RELACIÓN JURÍDICA (BULOW, 'MOLER, WACH, HELLWIG, STEIN)
A) Esta teoría fue enunciada por el insigne procesalista alemán Oscar von Bullow, profesor de
la universidad de Giessen en el año 1868 en su obra "La teoría de las excepciones y presupuestos
procesales", de quienes la tomaron los autores de más prestigio en Italia, formados en las enseñanzas
de los maestros alemanes, y especialmente por Giuseppe Chiovenda, discípulo de Adolfo Wach.
26
B)Por relación jurídica debe entenderse toda vinculación intersubjetiva regulada por la
voluntad de la ley.
Una especie de esta relación jurídica es la relación jurídica procesal, que es el vínculo o ligamen
regulado por la ley que une a los sujetos del proceso, generando poderes y deberes en relación con los
actos procesales.
De acuerdo con ello, se ha definido la relación jurídica procesal como "el vínculo jurídico, creado
a petición de parte, en razón de la actuación del Estado a través de sus órganos jurisdiccionales que
impone a todos sus intervinientes una forma de actuar regulada, según la naturaleza del asunto, para
la obtención de la solución del conflicto a través de una sentencia que produzca cosa juzgada. (Mario
Mosquera R).
C) Entre los sujetos del proceso (actor, demandado y juez) se crean vínculos o ligámenes, que
los unen entre sí, constituidos por poderes y deberes que pueden ejercerse en los diversos actos
procesales previstos en la ley.
D) La relación jurídica crea derechos y obligaciones recíprocas, como la obligación del juez de
proveer y sentenciar, y de las partes de comparecer, ejercer sus facultades y de acatar las resoluciones
del Tribunal.-
E) En cuanto a la forma y los sujetos entre los cuales se generaría la vinculación subjetiva del
proceso se han formulado diversas teorías:
E.1.- KOHLER
Sostiene que la relación jurídica procesal se concibe como vínculos recíprocos entre
demandante y demandado a modo de dos líneas paralelas, excluyendo al juez como sujeto de dicha
relación.
E.2.1:1ELLWIG
Afirma que la relación jurídica procesal no puede admitirse sin involucrar al juez ante quien las
partes formulan sus peticiones y quien, a su turno, dicta resoluciones que impulsan la actividad
procesal. Al mismo tiempo observa que la relación no se da directamente ente las partes sino a través
del juez, por su intermedio a modo de ángulos.
[Link]
Esta tercera posición considera la relación en forma triangular, en la cual no se dan sólo
relaciones de partes a juez y de juez a partes, sino que también de las partes entre sí, las que vienen a
cerrar el triángulo.
F) Esta relación jurídica procesal se caracteriza por una relación jurídica de Derecho Público,
autónoma, unitaria, compleja, dinámica, formal, y heterogénea.
G)Es una relación de Derecho Público, puesto que está destinada a regular el ejercicio de la
función pública que debe ejercer-el juez, como lo es la jurisdicción, destinada a mantener la paz social
y a solucionar los conflictos que se presentan entre los miembros de ella
H)Es autónoma del derecho substancial, por cuanto existe independientemente de la relación
jurídica material, observando un contenido e intervinientes diversos de aquella.
I)Es unitaria, en el sentido de que las relaciones recíprocas que se traban entre los sujetos en
forma bilateral se enlazan y coordinan en función de un fin común. El proceso se presenta como una
unidad, porque a pesar de que las relaciones jurídicas que en él se producen son varias, todas ellas
están orientadas a la consecución de un mismo fin, como institución teológica que es el proceso: la
solución del conflicto o litigio.
27
J)Es compleja en la medida que comprende un conjunto de derechos y obligaciones de los
sujetos del proceso. La complejidad del proceso es la resultante de la multiplicidad de derechos y
obligaciones que la constituyen, sin perjuicio de estar todos ellos vinculados a una finalidad común, los
que le otorgan un carácter unitario y no de diversidad.
K)Es dinámica, en cuanto todos los hechos, actos y negocios procesales inherentes a la relación
jurídica procesal presentan idéntico carácter (son públicos); se verifican en forma continuada y
constante, moviéndose progresivamente a un fin.
La relación jurídica procesal se desarrolla, se desenvuelve, y se extiende en forma sucesiva en
el tiempo cubriendo diversas etapas y fases. Se trata de una relación en movimiento hacia una meta
precisa: la decisión jurisdiccional, y opera, por ende, con eficacia de cosa juzgada, permitiendo la
resolución del litigio.
Esta relación es dinámica y continua por cuanto debe encontrarse en movimiento y atravesar
distintas etapas que lo conforman (instancias, recursos, ejecución).
Durante su desenvolvimiento la relación jurídica procesal supone un estado de incertidumbre
para las partes, que da su tónica al proceso: durante el proceso no se sabe quien tiene la razón.
Solamente la sentencia final, resolviendo la cuestión controvertida, pone término a dicha
incertidumbre. De ahí deriva la necesidad de dar a las partes los medios para hacer valer sus razones y
los fundamentos de los derechos y obligaciones que eventualmente, pudieren corresponderles o a que
pudieren estar sujetas.
La relación jurídica no supone la necesaria comparecencia o intervención del demandado, ya
que éste es parte con o sin su voluntad o concurso. Es el emplazamiento válido el instante que marca
su vinculación necesaria a la relación procesal.
Desde el punto de vista de su existencia depende de la voluntad manifestada en forma legal
por el actor, y presupuestada por la ley.
Desde el punto de vista de su desarrollo depende en el juicio civil también del impulso
indispensable del actor, si bien puede éste sustituido por el demandado ante la inacción de aquel. De
modo que si bien para su nacimiento depende de la voluntad del actor, su pasividad no detiene la
relación la que puede desenvolverse a instancia del demandado, salvo que aquel se desista. Además,
es necesario tener presente que esta relación puede terminar en cualquier momento, aún antes de
que se llegue a una sentencia, toda vez que durante su transcurso puede presentarse un equivalente
jurisdiccional.
N)En Chile, se ha aceptado la teoría de la relación jurídica procesal tanto por un sector de
nuestra doctrina como la mayoría de nuestra Jurisprudencia.
La determinación del momento en que se constituye la relación jurídica procesal reviste
particular importancia, puesto que a partir de ella es posible solicitar medidas precautorias, solicitar
alimentos provisionales, promover incidentes, se genera el estado de litispendencia, etc.
Respecto al instante en el cual se traba la relación jurídica procesal se han sustentado dos
teorías:
28
a) Para algunos, la relación jurídica procesal se constituye con la notificación valida de la
demanda.
Esta teoría encuentra su respaldo legal en los artículos del Código Civil: Art. 1.603 inc.5, sobre
pago por consignación, y art. 1.911 relativo a la cesión de derechos litigiosos.
Los detractores de esta teoría sostienen que se trata de preceptos específicos y que no poseen
alcances generales para la determinación del momento en que debe existir juicio, sino que tienen por
objeto proteger intereses de terceros (art. 1911) o de evitar la existencia de situaciones poco claras.
(1.603)
b) Para la mayoría, la relación jurídica procesal se constituye una vez que se ha verificado
el emplazamiento, en que se configura en la primera o única instancia por la concurrencia de dos
elementos: la notificación válida de la demanda y el transcurso del término de emplazamiento, aún
cuando el demandado no conteste la demanda.
El segundo elemento se encuentra constituido por el transcurso del término de
emplazamiento. Notificada la demanda nace para el demandado la posibilidad de defenderse, lo que
debe hacer en término fatal o no fatal, según sea el procedimiento preestablecido en la ley.
El termino de emplazamiento, entendido como el plazo fatal para que el sujeto pasivo del
proceso se defienda varía según el procedimiento civil que se trate. Por ejemplo, en el juicio ordinario
es termino de emplazamiento para contestar la demanda es de 15 días, ampliable en tres días si la
notificación se verifica fuera de la comuna que sirve de asiento al tribunal pero dentro de su territorio
jurisdiccional, y ampliable más los días que contempla la tabla de emplazamiento si la notificación al
demandado se verifica fuera del territorio jurisdiccional del tribunal (arts 258 y 259 del C.P.C.).
En caso que no se hubiere cumplido con estos requisitos de la notificación valida de la demanda
y el transcurso del término de emplazamiento el procedimiento será nulo, y en contra de la sentencia
definitiva que se dicte para resolver el conflicto podrá deducirse el recurso de casación en la forma.
(arts 768 N° 9 en relación con el art. 795 N° 1 del C.P.C.).
B) El proceso no es una relación jurídica, porque el juez no está obligado para con las partes y
porque entre los litigantes no existe ninguna obligación.
La obligación del juez de dictar una sentencia no es una obligación procesal, sino una obligación
ex officio que, como funcionario público corresponde al juez frente al Estado. E1 juez no dicta sentencia
porque esté obligado para con las partes, sino que porque como funcionario público tiene ese deber.
Las partes tampoco tienen verdaderos deberes ni derechos; sólo sumisión como ciudadanos al
cumplimiento de deberes o, en su caso, ejercicio de derechos públicos al margen del proceso.
En el proceso no hay, pues, una relación jurídica, sino una mera situación, la cual se define por
oposición a la correlación de deber y derecho que caracteriza a la relación jurídica, como un complejo
de meras posibilidades de obrar, expectativas y cargas.
N0 existen obligaciones entre las partes entre sí, sino que sólo un estado o posición de cada
una de las partes frente a una sentencia que se espera obtener dentro del proceso.
29
Se entiende por expectativas la esperanza de obtener ventajas procesales futuras de obtener
una sentencia favorable, sin tener la necesidad que realizar un acto propio. P. Ej. El demandado rebelde
tiene la expectativa que se rechace la demanda por no estar debidamente fundada, que el actor se
desista de la demanda, etc.
Se entiende por posibilidades el mejoramiento de la posición para obtener una sentencia
favorable en cuanto mediante un acto propio que la parte realiza en el proceso, puede proporcionarse
una ventaja procesal. P. Ej, El actor que fundamenta adecuadamente su demanda aumenta las
posibilidades de obtener una sentencia favorable.
Se entiende por carga procesal el ejercicio de un derecho para el logro del propio interés.
El concepto de carga procesal es el principal aporte de la teoría de la situación-jurídica procesal,
el que se diferencia claramente de la obligación de acuerdo a lo siguiente:
a)La carga es una facultad que conlleva un riesgo para su titular, siendo voluntario el
sobrellevarla. En la obligación la realización de la conducta es necesaria, puesto que en caso de
incumplimiento puede ser forzado a cumplirla.
b)En la carga, el interés que se tutela cuando ella es sobrellevada es el interés propio. En la
obligación, cuando el obligado realiza la conducta el interés que se tutela es el ajeno.
c)En la carga, el incumplimiento no genera un derecho para la otra parte. La contraparte en
caso que una parte no sobrelleve su carga no tiene derecho para exigirle compulsivamente que realice
el acto procesal en beneficio de su propio interés. Así por ejemplo, cuando el demandado no contesta
la demanda, el demandante no puede solicitar al tribunal que compulsivamente lo obligue a cumplir
con ese deber; o cuando el demandante no rinde prueba para acreditar su pretensión no puede el
demandado pedirle al tribunal que compulsivamente obligue a ello a la contraparte.
En la obligación, en caso de incumplimiento se genera el derecho para la otra parte de exigir el
cumplimiento compulsivo de la prestación.
Con el concepto de carga se puede explicar fundadamente la situación de la rebeldía del
demandado en la contestación de la demanda.
Las principales cargas que podemos apreciar en el proceso es la carga de la afirmación que pesa
sobre el demandante; la carga de la defensa que recae en el demandado; y la carga de la prueba, que
es donde mayor aplicación de ha dado a este concepto como podremos apreciar el próximo año al
estudiar la teoría de la prueba.
Liberación de carga se verifica cuando una parte es libre de no cumplir con cierto acto, sin que
de esta omisión se le pueda generar un perjuicio procesal.- Así por ejemplo, si el demandado opone
una excepción, el actor queda liberado de la carga de probar los hechos en que fundamenta su
pretensión, puesto que en tal caso ella se traslada al demandado.
F) La crítica mayor formulada a esta tesis es la de haber considerado una visión empírica y
sociológica, muchas veces defectuosa o apartada de lo que debe ser el proceso. Según sus críticos es
preciso buscar la naturaleza jurídica del proceso no en su realidad práctica, sino en su estructura
jurídica de carácter teleológico o finalista. La situación jurídica nos indica como puede tener lugar el
proceso en la vida del foro, pero no nos indica como debe ser el proceso.
Además, se señala que ella no es aplicable al derecho procesal penal, en el cual si es posible
apreciar la existencia de derechos y obligaciones, con lo cual se rompe con el concepto de la unidad
del proceso.
Es por ello, se señala que esta teoría sólo persigue destruir la teoría de la relación jurídica
procesal, pero no establece una visión unitaria respecto del proceso.
No se justifica la exclusión del juez como parte del proceso y sometido en cuanto a sus deberes
solo a las normas constitucionales y administrativas, puesto que las partes poseen los medios para
exigir dentro del proceso el cumplimiento de los deberes por parte del juez.
Finalmente, se ha señalado que la situación jurídica nos puede conducir a la ley de la selva,
puesto que el proceso aparece concebido como un medio para hacer aparecer y valer como derecho
lo que no es derecho.
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5.- EL PROCESO COMO ENTIDAD JURÍDICA COMPLEJA (CARNELUTTI, ROCCO, FOSCHINI)
A) El proceso es una entidad jurídica de carácter UNITARIO y COMPLEJO.
La característica principal es la PLURALIDAD de sus elementos estrechamente coordinados
entre s.
B) Dicha pluralidad puede examinarse desde un punto de vista normativo en cuyo caso el
proceso es relación: jurídica compleja; desde un punto de vista estático, el proceso es situación jurídica
compleja; y desde un punto de vista dinámico el proceso es un acto Jurídico complejo.
C) Como el proceso es una combinación de actos, se negó la existencia de una relación jurídica
única.
Cada conflicto que se plantea durante su desarrollo implica una relación jurídica, porque el
proceso es un CONJUNTO DE RELACIONES.
D) A esta tesis se le formula como crítica que decir que el proceso es un fenómeno complejo es
sólo un punto de partida. Se trata de constatar que estamos ante un instituto más complejo que lo
habitual.
A) El proceso es un complejo de actividades relacionadas entre sí por una idea común objetiva,
a la cual se adhieren las voluntades particulares de las partes.
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B.- FUNCIÓN PÚBLICA DEL PROCESO
Como institución el interés de la comunidad es la declaración y/o la realización del Derecho.
Ello constituye un afianzamiento de la paz jurídica.
Los elementos subjetivos: Pueden considerarse tales las partes y el juez, sin perjuicio que
existan otros intervinientes subjetivos del proceso que pueden llegar a ser partes en él, especialmente,
en el orden penal: Ministerio Público, el denunciante -si se transforma en querellante- y el el imputado,
quien es a quien se atribuyere participación en un hecho punible y que puede ejercer sus facultades y
hacer valer sus derechos y garantías que la Constitución Política de la República, el Código Procesal y
otras leyes le reconocen desde la primera actuación del procedimiento dirigido en su contra y hasta la
completa ejecución de la sentencia.
Las partes pueden ser directas o indirectas.
El elemento objetivo del proceso es el conflicto sometido a resolución del tribunal, que se
integra por dos instituciones procesales trascendentes: la pretensión que hace valer el actor y las
excepciones que opone el demandado.
I. EL JUEZ:
La calidad de sujeto en el proceso del juez dependerá de la doctrina que sobre la naturaleza
jurídica del proceso se acepte.
Si es la de la relación jurídica, dependerá a su vez de la variante que se acoja.
En la variante de Kohler el vínculo es sólo entre el demandante y el demandado; aquí el juez no
es sujeto.
En la de Wach se reconoce plenamente al juez como sujeto: la relación jurídica se traba entre
partes y el juez.
La variante de Hellwigh considera que, la relación se traba entre las partes a -través del juez; el
juez es sujeto indirecto.
El juez tiene un papel decisivo y vital dentro del proceso. La relevancia varía según si en el
procedimiento prima el principio dispositivo o inquisitivo. Si prima el dispositivo es más pasivo que las
partes. Si prima el inquisitivo el juez pasa a ser el sujeto trascendental en la tramitación del
procedimiento.
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La misión del juez como elemento subjetivo:
a) Recibe las presentaciones de las partes; esto como la aplicación de un principio casi sin
variación: la bilateralidad de la audiencia. Debe verificar la exactitud de las peticiones de las partes por
examen de las pruebas. Aquí intervienen los principios de mediación o inmediación.
b) El juez resuelve o provee las presentaciones de las partes como medio de hacer avanzar
el proceso. Lo hace a través de las resoluciones judiciales que no tienen carácter de sentencia definitiva.
c) Tiene la gran misión de ponderar el valor de la prueba rendida por las partes (sistema
de la prueba legal o reglada, sistema de la libre convicción y sistema de la sana crítica).
d) La gran misión del juez como elemento subjetivo es fallar, originar el acto jurídico
procesal sentencia.
e) En algunos casos la ley le otorga facultades oficiosas (en la conciliación, en el caso del
artículo 256 del CPC, en las medidas para mejor resolver de acuerdo al artículo 159 del CPC, en el caso
del artículo 775 del CPC, entre otros ejemplos vistos en clase). En estas materias tiene un rol inquisitivo.
“Artículo 12.- Intervinientes. Para los efectos regulados en este Código, se considerará
intervinientes en el procedimiento al fiscal, al imputado, al defensor, a la víctima y al querellante, desde
que realizaren cualquier actuación procesal o desde el momento en que la ley les permitiere ejercer
facultades determinadas”.
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En el C.P.C., no hay ninguna regla que se refiera a la capacidad procesal, para ser parte, y por
ende se aplican todas las reglas y normas sobre la capacidad que se contienen en el C.C. o en el Código
de Comercio, en general en todas aquellas leyes de carácter sustantivo. De ahí que pueden ser parte
en juicio todas las personas naturales o jurídicas, comprendiendo a los plenamente capaces y a los
absoluta y relativamente incapaces.
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La representación procesal que proviene del ius postulandi permite la actuación de ciertas
personas en el proceso, se rige por leyes procesales y su fuente es un acto convencional llamado
mandato judicial.
III. LA COMPARECENCIA.
a. Regulación. Aquella persona que debe comparecer en juicio al tenor de lo que se establece en el art.
4 C.P.C., debe hacerlo en la forma que determine la ley regulada en la ley N° 18.120 de 18 de mayo de
1982, sobre la “comparecencia en juicio”.
Si bien el legislador, habla de la comparecencia en juicio, en realidad se refiere al ius postulandi,
a esa capacidad especial para pedir en juicio, para realizar personalmente ciertos procedimientos.
Es esta ley 18.120 a la que debe ajustarse quien desee comparecer en juicio, la que determina
esa forma.
Excepcionalmente el legislador permite la comparecencia personal de una persona, la cual no
va a estar obligada a constituir un mandato judicial, y será suficiente para esta persona tener la
capacidad para comparecer en juicio.
b. ¿Qué personas pueden ser mandatarios o procuradores judiciales?
Son personas técnicas del derecho y que van a asumir una representación de la parte que va a
comparecer en juicio.
Pueden serlo aquellas personas que según la ley 18.120 tienen ius postulandi y es el art. 2° de
esta ley la que se encarga de indicarlos:
b) Procurador del número, están consagrados en el art. 394 y siguientes del C.P.C. y son
auxiliares de la administración de justicia, y su finalidad es justamente representar a las partes.
e) Egresados de derecho, se refiere a los egresados de estas mismas facultades hasta tres años
después de haber rendido los exámenes correspondientes.
35
Pero esto no rige igualmente tratándose de las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema.
Ante las Cortes de Apelaciones se puede comparecer y litigar personalmente, representado por
un abogado o representado por un procurador del número, pero lo alegatos deben hacerse siempre a
través de abogados habilitados o por los postulantes de la corporación de asistencia judicial.
Pero si ese litigante ha sido declarado rebelde en la segunda instancia, se le priva de esta
facultad de comparecer personalmente y solo puede comparecer y litigar en ella a través de un
abogado habilitado para el ejercicio de la profesión o por un procurador del número.
• EL PATROCINIO
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d. Sanciones.
Si el patrocinio no se cumple en la forma señalada, la sanción es gravísima.
Si la primera presentación se efectúa sin contener el patrocinio, el incumplimiento de este
requisito provoca que el escrito no podrá ser proveído y se tendrá por no presentado para los efectos
legales. (art.1° inc.2° Ley 18.120). Las resoluciones que al respecto se dicten no serán susceptibles de
recurso alguno.
Este patrocinio que se constituye en la primera presentación cubre todo el juicio, hasta el
cumplimiento de la sentencia.
No obstante, excepcionalmente existen recursos que a pesar de presentarse en el proceso con
posterioridad a la primera presentación requieren del patrocinio específico de un abogado.
En primer lugar, hay un recurso que no debiera tener un patrocinio especial, y sin embargo la
ley lo exige, como si se tratara de una nueva presentación: este recurso es el de queja, que debe contar
con el patrocinio de un abogado, porque se estima que es un asunto separado al que está siendo
conocido por el tribunal que dictó la resolución con" falta o abuso. Puede ser el mismo abogado, ya
antes designado en el proceso en que se dictó la resolución que motiva la interposición del recurso.
(Art. 548 inc. 2° del C.O.T y N°1 Autoacordado sobre tramitación y fallo del recurso de queja).
En segundo lugar, el escrito de presentación de los recursos de casación en la forma y en el
fondo, debe ser patrocinado por abogado habilitado que no sea procurador del número. (art.772 inc.
final C.P.C.).
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diversas instancias del juicio o asunto. Así, si se designó un abogado patrocinante, este defenderá sus
derechos en juicio, pero la ley autoriza para que ese abogado tome también la representación de dichas
personas, constituyéndose así en mandante o procurador. De esta forma, solamente un abogado
podrá tener patrocinio y poder (mandato judicial a la vez), si en tal profesional se reúnen o pueden
reunir dichas calidades.
3) Por renuncia:
"Señala en el inciso 4° del art.1° de la Ley 18.120, que la renuncia del abogado patrocinante
debe ser puesta en conocimiento del patrocinado junto con el estado del asunto. La renuncia no
produce efectos por el solo hecho de presentarse al tribunal: se debe comunicar al cliente. El
patrocinante mantiene su responsabilidad por todo término de emplazamiento (entre la notificación y
el transcurso del término del emplazamiento), salvó que antes se haya designado otro patrocinante.
* EL MANDATO JUDICIAL.
A) CONCEPTO.-
Es un contrato solemne por el cual una persona otorga a otra, facultades suficientes, para que
la represente ante los Tribunales de Justicia. El mandato judicial es el combustible a través del cual
puede llevarse a efecto lo planeado por el patrocinante. Sin poder, no se puede actuar en juicio.
Este concepto está insinuado también por el art.528 del C.O.T., al decir "que este mandato se
rige por el Código Civil, con las modificaciones introducidas por el C.O.T. y por el C.P.C.", pero este
mandato judicial es solamente otorgado para actuar ante los tribunales de justicia y no para usarse en
otros aspectos.
3.a) Mandato civil: Puede ser mandatario cualquier persona; incluso los incapaces, porque la voluntad
del mandante perfecciona el acto.
b) Mandato judicial: pueden ser mandatarios sólo las personas enumeradas en el art.2° de la Ley
18.120.
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4.a) Mandato civil: Pueden designarse cualquier número de mandatarios.
b) Mandato judicial: Se discute si puede haber uno o varios mandatarios, lo lógico es que haya uno
solo.
Esto es solo una distinción doctrinal, en la práctica, en ambos casos pueden haber varios
mandatarios.
2) ACTA EXTENDIDA ANTE JUEZ DE LETRAS O ARBITRO Y SUSCRITA POR TODOS LOS
OTORGANTES. Art. 6 N° 2 C.P.C.
En el caso de los juicios de partición de bienes se usa generalmente esta forma de constituir el
mandato en el acta que se levanta del primer comparendo.
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3) DECLARACIÓN ESCRITA DEL MANDANTE AUTORIZADA POR SECRETARIO DEL TRIBUNAL.
Art. 6 N° 3 C.P.C. En todo caso hay que distinguir según el órgano jurisdiccional ante el cual se litigue.
Es la forma habitual. Presentado ante el tribunal, el primer escrito de la parte debe cumplir con
la "constitución efectiva del mandato". Consta en una declaración escrita del mandante (cliente), quien
comparece al Tribunal, cuya actuación es autorizada por el secretario del tribunal que está conociendo
del asunto.
El secretario escribe o mediante timbre estampa en el mismo escrito en la parte inferior, la
frase: "autorizo" o "autorizo el poder", indicando la fecha, y su firma (Ley 18.120). El secretario para
autorizar el mandato debe cerciorarse previamente que el mandatario reúne alguna de las calidades
previstas en la Ley de Comparecencia en Juicio (art. 4° Ley 18.120).
Actualmente, de acuerdo al artículo 7° inciso 2 de la ley 20.886, el mandato judicial podrá
constituirse mediante la firma electrónica avanzada del mandante. En consecuencia, para obrar como
mandatario judicial se considerará poder suficiente el constituido mediante declaración escrita del
mandante suscrita con firma electrónica avanzada, sin que se requiera su comparecencia personal
para autorizar su representación judicial. De esta forma, se exime de la comparecencia ante el
Secretaria para tal efecto.
Pese a que el artículo 6 del CPC se encuentra dentro del Libro I del Código de Procedimiento
Civil, sobre normas comunes a todo procedimiento, existen materias que tienen regulación especial
(artículo 2° CPC). De esta manera, en las causas seguidas ante los Juzgados de Garantía o Tribunales
Oral en lo Penal, tal autorización la realiza el jefe de la unidad administrativa que tenga a su cargo la
administración de causas del respectivo Tribunal. (Art. 389 G COT) Recordar que en estos Tribunales
colegiados existen diversas unidades de administración (unidad de atención de víctimas y testigos,
unidad de atención de público, etc). En el mismo sentido el jefe de administración de causas en materia
de familia y laboral.
4.- ENDOSO EN COMISIÓN DE COBRANZA. Art. 29 de la Ley sobre letra de cambio y pagaré
(Ley 18.092).
El artículo 17 de la ley entrega una definición que les puede ser útil: “El endoso es el escrito por
el cual
el tenedor legítimo transfiere el dominio de la letra,
la entrega en cobro o la constituye en prenda. El endoso debe estamparse al dorso de la letra misma
o de una hoja de prolongación adherida a ella. El endoso debe ser firmado por el endosante. Bajo la
responsabilidad del endosante, su firma
podrá estamparse por otros procedimientos que se
autoricen en el reglamento en los casos y con las
formalidades que en él se establezcan”.
Normalmente al cobrarse una letra de cambio, ésta se endosaba al abogado, lo que impedía
que pudieran oponerse excepciones representadas en la letra de cambio; dado que la letra de cambio
es un instrumento autónomo que nada tiene que ver con las obligaciones contenidas en el contrato
que la haya originado.
Esto creó graves problemas éticos por lo que se ideó un sistema en el cual con el endoso de la
letra se diera por constituido eI mandato con todas las facultades que requieren mención expresa.
Al efecto, el inc. 2° del artículo 29 de la Ley 18.092 estableció la siguiente regla: "el endosatario
en cobranza puede cobrar- y percibir judicialmente y tiene todas las atribuciones propias del
mandatario judicial comprendidas también aquellas que conforme a la ley requieren mención expresa.
Con todo, el mandatario sólo puede comparecer ante los tribunales en la forma que exige la ley".
(Artículo 4 CPC – Ley 18.120).
Esta última forma de constitución se materializa a través de las cláusulas "valor en cobro'', "en
cobranza'', "en comisión de cobranza" o cualquiera otra mención que indique siempre mandato. Debe
tenerse presente que esta forma de constituir el mandato judicial.
1) Solo se aplica con respecto de la letra de cambio y pagaré (también se aplica con respecto del
cheque, aunque algunos lo discuten).
40
2) Este mandato judicial puede otorgarse a cualquier persona, pero debe comparecer en juicio en
la forma establecida en la ley y a través de las personas facultadas al efecto. Es decir, cumplir con el
artículo 4° del CPC.
5.- CONSTITUCIÓN DEL MANDATO EN EL PROCESO PENAL. Esta materia la vimos al revisar el
artículo 102 del Código Procesal Penal (CPP).
Dentro de cada procedimiento hay asuntos en que puede o debe comparecer la parte
personalmente. Así, cuando lo exige el Juez en el llamado a conciliación, o una de las partes pide como
medio de prueba la confesión de la contraria. Sin embargo, es la propia ley de comparecencia la que
establece una serie de excepciones:
En primer lugar. Para la iniciación y secuela del juicio podrá solicitarse autorización para
comparecer y defenderse personalmente. El juez podrá concederla atendida la naturaleza y cuantía del
litigio o las circunstancias que se hicieren valer, sin perjuicio de exigir la intervención de abogados,
siempre que la corrección del procedimiento así lo aconsejare. Las resoluciones que se dictaren en esta
materia solo serán apelables en el efecto devolutivo. (art. 2° inc. 3° Ley 18.120). En estos casos no será
necesario constituir mandato judicial ni patrocinio, siendo facultativo para el juez aceptar la petición.
Cabe señalar que, en las ciudades donde se aplican los arts.1° y 2° de la Ley 18.120, y no existen
entidades públicas o privadas que presten asistencia jurídica gratuitas, los necesitados serán
representados y patrocinados gratuitamente por el abogado de turno. Con ello se insiste en no permitir
mandatarios que no tengan conocimientos legales y que no cumplan los requisitos legales.
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b) Se ordena la constitución legal del mandato por el tribunal bajo apercibimiento en el plazo
que él determine y que no puede ser superior a de tres días.
c) Si no se constituye el mandato dentro del plazo fijado por el tribunal en el apercibimiento, se
tiene por no presentada la solicitud.
Contra la resolución que se dicte en este sentido, sólo se puede intentar el recurso de queja, si
hubo falta o abuso.
Algunos Jueces, haciendo una errónea interpretación del artículo 256 del CPC, tienen por no
presentada la demanda o primera solicitud, cuando no se acompaña debidamente la personería, de
acuerdo al artículo 254 del CPC que establece los requisitos de la demanda. ¿Por qué no aplicar el
apercibimiento legal (otorgar el plazo de 3 días) del artículo 2° inciso 4 de la ley 18.120?
Parte de la doctrina estima que el plazo es de naturaleza legal. “En suma, intentando hacer
compatible la pretendida naturaleza judicial del plazo para corregir los defectos relacionados con la
constitución del mandato judicial con la especial sanción prevista en forma por la ley para el caso de
no cumplirse con esta carga procesal, podría decirse que la oportunidad para constituir o acreditar el
poder la fija el juez, pero la sanción la determina el legis- lador y opera ipso iure, sin declaración de
rebeldía previa”. Al respecto puede verse [Link]
[Link]
I. Importancia.
a) Son de la esencia. Nacen aún sin que se diga nada con respecto a ellas. El solo hecho de darse
el poder, aunque no se mencionen, les da vida. Basta con que se diga "Confiero poder judicial a ...",
para que se entiendan otorgados automáticamente estas facultades.
b) Motivo de nulidad procesal. No pueden limitarse de modo alguno por las partes, como lo
señala el art.7, inc.1° del C.P.C.: "Las cláusulas en que se limiten o nieguen las facultades esenciales,
son nulas". Así se cumple con la norma prohibitiva del artículo 10 del Código Civil, en cuanto a que la
ejecución de los actos que prohíbe la ley, son nulos y de ningún valor.
42
c) Dudas en cuanto a la extensión de la representación. ¿Desde cuándo y hasta cuándo dura el
mandato?
Hay situaciones en que es discutible la plenitud o extensión de la representación. Así por
ejemplo, hay tres procedimientos que comienzan por un juicio preparatorio. No se trata de demandas
judiciales propiamente tal. Ellos son:
1) Cualquier juicio que empiece por medida prejudicial, sea esta preparatoria (artículo 273
CPC), probatoria (artículo 281, 284, 285 y 286 del CPC), o precautoria (artículo 279 y 280 del CPC);
2) En ciertos casos, el juicio ejecutivo, puede empezar por gestiones preparatorias de la vía
ejecutiva. De esto da cuenta el artículo 435 y 436 del CPC.
3) Juicio contra terceros poseedores de la cosa hipotecada: comienza cuando se le notifica,
al tercer poseedor adquirente, del juicio en su contra. De esto da cuenta el artículo 492 del CPC, en
relación al artículo 2428 del CC.
La pregunta entonces sería: si se otorga poder para estos tres procedimientos preparatorios,
¿sirve el poder para iniciar la demanda correspondiente del juicio como tal, o es necesario volver a dar
mandato?
El mandato es concedido para la representación judicial, comprende también lo vinculado a la
gestión que se realiza; abarca el juicio preparatorio y el juicio como tal hasta su sentencia definitiva. El
poder es amplio. Hay un antecedente que corrobora lo anterior: una de las excepciones a la
distribución de causa, está constituida por estos casos (artículo 178 del COT), "iniciar el juicio principal
por medida previa": Si orgánicamente se considera todo como un mismo asunto, es absurdo pensar,
por la compatibilidad entre el mandato y las normas del C.O.T., que el mandato no sea amplio.
Otra duda surge en relación a la ejecución o cumplimiento. En efecto, en el caso en que se deba
seguir un nuevo juicio para ejecutar la sentencia definitiva que se ha dictado por el tribunal, cabe
preguntarse si el procurador necesita un nuevo mandato para continuar el nuevo juicio o si bastan las
facultades ordinarias ya conferidas.
La jurisprudencia fue vacilante, hoy no tanto. Se puede decir que por un lado como el mandato
para el juicio se entiende conferido hasta la ejecución completa de la sentencia definitiva, debe
entenderse entonces comprendido el procedimiento de apremio que sea necesario para exigir el
cumplimiento con o contra el mandatario constituido, en la medida que ese cumplimiento se solicite
dentro del mismo juicio y en la forma que indica el art. 233 inc. 1° del C.P.C. Sin embargo, la situación
no es tan clara cuando el cumplimiento de la sentencia definitiva requiere que se inicie un nuevo juicio,
de acuerdo al artículo 114 del COT. Autores como Alessandri y Cassarino estiman que el mandatario
constituido tendrá las facultades suficientes para iniciar ese nuevo juicio sin necesidad de un nuevo
mandato, pero en la práctica para evitar problemas por falta de personería, se otorga un nuevo
mandato judicial. Recordar que uno de los requisitos de cualquier demanda, de conformidad al artículo
254 del CPC, es acreditar la personería, exponiéndose el que no lo hace, a una excepción dilatoria
tendiente a corregir el procedimiento, o incluso a que el Juez declare inadmisible la demanda por
medio del artículo 256 del CPC.
II. Efectos. Una vez otorgado el poder, todas las diligencias y actuaciones se realizan con o a
través del procurador o mandatario, generándose los efectos propios de la representación, de acuerdo
al artículo 1448 del CC. El mandante desaparece de la vida procesal durante todo el curso del
procedimiento y sólo vuelve a ser considerado en los casos en que por la naturaleza de la actuación o
la expresa disposición de la ley deba o pueda actuar personalmente. Ej: absolución de posiciones,
cuando se solicite que ella sea prestada personalmente por la parte. Como consecuencia de lo anterior,
todas las notificaciones durante el procedimiento se deben hacer al mandatario judicial, siendo nulas
las que se practiquen al mandante o cliente.
2) FACULTADES DE LA NATURALEZA.
Son aquellas que se suponen incorporadas a un poder aunque las partes nada digan, pero se
pueden modificar por acuerdo expreso de las partes. En esta materia el silencio constituye
manifestación de voluntad procesal.
43
Reviste tal naturaleza la que mira a la delegación del mandato. Si el mandatario no tiene
prohibición expresa de delegar, no hay duda de que puede hacerlo. Para que no proceda la delegación,
el mandante debe en el mandato expresamente prohibirla. (art.7, inc.1° del C.P.C.).
No existe inconveniente para otorgar un mandato puro y simple, y antes de producida la
delegación, efectuar tal limitación.
II. Enumeración de las facultades del CPC. Las facultades extraordinarias según lo señala el art.
7 inc. 2° son las siguientes:
"Sin embargo, no se entenderán concedidas al procurador sin expresa mención, las facultades
de:
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a.- ¿Puede el mandatario desistirse de la acción en segunda instancia?
Se podría pero no por lo que establece el art. 7 inc. 2°, sino que por lo que establece el art. 148
del C.P.C. que reglamenta el incidente de desistimiento de la demanda señalando que procede esta
facultad en cualquier estado del juicio ante el tribunal que conozca del asunto. Pero no se podría hacer
esto ante el tribunal de casación puesto que este no constituye instancia.
b.- ¿Es necesario que el procurador tenga facultad expresa para desistirse en segunda instancia?
Se ha concluido que el procurador para desistirse de la acción en segunda instancia necesita
mención expresa porque el ejercicio de esta facultad importa una extralimitación absoluta del mandato
pues imposibilita para llevar a efecto el negocio que el poderdante encomienda al procurador.
No obstante esta redacción del art. 7 inc. 2° ha permitido a algunos autores concluir lo contrario
y estimar que no se requiere mención expresa.
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4) Renunciar a los recursos o a los términos legales:
No se debe confundir la renuncia de los recursos con el desistimiento de ellos, renuncia es la
dejación o abandono del derecho que se tiene pero que aún no se ha ejercitado, por el contrario se
desiste del recurso cuando se manifiesta la voluntad de abandonarlo después de interponerlo.
Esta facultad se refiere a renunciar anticipadamente a éstos en forma expresa posibilitando el
éxito de la contraparte. Para esto también se requiere manifestación expresa.
La renuncia se refiere a una renuncia expresa. No puede cubrir la circunstancia de que no se
haga uso del plazo o que no se interponga el recurso en el plazo correspondiente. De otro modo, es
trastocar todo el sistema del mandato judicial. Este es el criterio de la jurisprudencia chilena.
Por otra parte, una vez interpuesto el recurso, el mandatario judicial puede desistirse de él,
puesto que la ley exige facultades especiales para desistirse de la demanda y no de los recursos que se
hayan hecho valer.
5) Transigir.
La transacción es un acto de disposición, porque se hacen concesiones recíprocas. No se puede
someter a la sola voluntad del mandatario judicial. (art. 2.246 del Cód. Civil).
Como en el texto del art. 7° no aparece comprendida la facultad de celebrar avenimiento y
conciliación, al conferirse el poder para transigir si ellas quieren ser otorgadas debe dejarse expresa
constancia que las facultades de transar comprende la de avenir y aceptar conciliación. Con ello se
salva toda discusión que pudiere presentarse acerca de si en el caso de otorgamiento de poder, con las
facultades de ambos incisos del art.7°, se encuentra comprendidas o no las de avenir y celebrar
conciliaciones.
6) Comprometer.
Tampoco se entiende incorporada, sin expresa mención, la facultad de comprometer, es decir
celebrar un acto por el cual se designa un árbitro para que resuelva un asunto. Se sustrae un asunto de
la justicia ordinaria para someterlo a conocimiento y resolución de un juez árbitro.
8) Aprobar convenios.
Esta materia ha sido modificada por la ley 20.720 sobre reorganización y liquidación de
empresas y personas.
9) Percibir.
Es la operación mediante la cual los productos, frutos o rentas de una cosa son objeto de
apropiación o cobro por parte de la persona calificada para gozar de ellos. (Capitant)
En el Código Civil no es tampoco una facultad común.
En lo procesal se requiere que aunque sea una facultad que normalmente va en beneficio del
mandante (percibir frutos y rentas), se tenga especificación con respecto de ella, porque puede tener
implicancia en asuntos monetarios.
El legislador no quiere crear el problema de restitución entre mandante y mandatario. No se
quiere que el mandatario cobre y no reintegre. Por eso debe expresarse esta facultad.
De allí que si el mandatario judicial no posee esta facultad, todos los dineros que correspondan
a su mandante no se le pagaran al mandatario judicial. En este caso, los cheques que se giren en el
proceso deberán extenderse en forma cruzada y nominativa a nombre del mandante y no del
mandatario judicial, quien sólo podrá efectuar el retiro material del documento para su posterior
entrega al mandante.
Nota: Esta facultad se entiende conferida por el solo ministerio de la ley en el caso del endoso
de letras de cambio con cláusula "valor en cobro" u otro semejante; no siendo necesaria ninguna otra
especificación en esta forma especial de constituir el mandato para que se entienda ella comprendida.
(art.29 de la Ley 18.092).
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III. ¿Cómo debe otorgarse el mandato judicial para que se entiendan incorporadas las facultades
especiales?
El C.P.C. en el art.7°, inc.2°, dice: "no se entenderán concedidas al procurador las siguientes
facultades, sin expresa mención...."
Por largo tiempo la doctrina y la jurisprudencia sostuvieron que se entendían otorgadas al
enumerarlas una a una; se las debía señalar en forma específica y casuística.
Hoy no es así. Se acepta como válida la forma de otorgar el mandato judicial, con las facultades
especiales incluidas, por esta sola mención de carácter general: "confiero poder judicial a NN, con las
facultades de ambos incisos del art.7° del C.P.C. que el mandante declara conocer y da por
expresamente reproducidas una a una".
Ello es factible porque el art.7° es una ley. Como tal se presume conocida de todos y al
establecerse en el mandato la cita de la ley y el hecho de darse por expresamente reconocidas estas
facultades del mandato es suficiente resguardo para el mandante.
En el caso que la parte NO hubiere conferido al mandatario judicial todas o algunas de las
facultades especiales del inciso 2° del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, la parte deberá
firmar con el mandatario judicial los escritos que digan relación con esas facultades ante el secretario
del tribunal o jefe de la unidad de administración de causas (art. 2° inciso 6° Ley 18.120).
47
La revocación es un acto unilateral del mandante; la renuncia un acto unilateral del mandatario.
La renuncia se debe poner en conocimiento del mandante junto con el estado del juicio.
Para que la renuncia desafecte al mandatario del juicio, debe cumplir copulativamente los
siguientes requisitos:
a) Poner en conocimiento del mandante el hecho de la renuncia y el estado del juicio.
b) Debe transcurrir el término de emplazamiento desde la notificación de la renuncia a la parte.
Durante todo este término (15 días) el procurador conserva la responsabilidad de mandatario.
Transcurrido el plazo deja de serlo.
Si se designa nuevo mandatario antes de transcurrido el término de emplazamiento, será con
este mandatario con quien se entenderá la contraparte, porque ya habrá constancia de ello en el
proceso.
La renuncia debe ser expresa. Si no se notifica, no opera y en este caso, si el mandatario no
actúa, es responsable de lo ocurrido por su culpa o dolo y comete delito o cuasidelito civil.
48
Munita– declaró inadmisible el recurso de casación en el fondo interpuesto en representación de la
parte demandada.
"Que el recurrente funda su solicitud de nulidad expresando que en el fallo cuestionado se infringe el
artículo 1698 del Código Civil desde que se condenó al demandado por lo que aconteció en un juicio
en que éste actuó como abogado, pese a que el actor no acreditó que hubiera existido una mala
práctica profesional, de manera que la demanda debiera haber sido rechazada", plantea el fallo.
La resolución agrega: "Que el artículo 772 N°1 del Código de Procedimiento Civil sujeta el recurso de
casación en el fondo a un requisito indispensable para su admisibilidad, como es que el escrito en que
se interpone ‘exprese', es decir, explicite en qué consiste -cómo se ha producido- el o los errores,
siempre que estos sean ‘de derecho'".
"Que versando la contienda –continúa– sobre una acción indemnizatoria por responsabilidad
contractual, la exigencia consignada en el motivo anterior obligaba al impugnante a explicar los
contenidos jurídicos del instituto que hizo valer en juicio. Concretamente, las relativas a la
responsabilidad contractual, contenidas en los artículos 1545 y siguientes del Código Civil y las que
regulan el mandato -artículo 2116 en relación con el 2118 del mismo estatuto- teniendo en
consideración que fueron precisamente estos preceptos aquellos que se invocaron como sustento de
la demanda y que fueron aplicados por los jueces de fondo para resolver la controversia. Al no hacerlo,
genera un vacío que la Corte no puede subsanar dado el carácter de derecho estricto que reviste el
recurso de nulidad intentado".
Por su parte, un tribunal de Madrid condenó a un abogado a pagar, junto con su aseguradora, una de
las mayores indemnizaciones conocidas hasta la fecha por los daños y perjuicios derivados de la
responsabilidad civil profesional de un letrado.
La pérdida de oportunidad, presentaciones fuera de plazo o incluso malos consejos a los clientes, son
algunas de las causas por las que los usuarios de servicios legales interponen demanda de
responsabilidad contra los que fueron sus abogados.
Las exigencias para el éxito de estas acciones, al igual que otras reclamaciones por responsabilidad,
son la existencia de una acción u omisión que causa un daño, la relación causal entre una y otra, y la
imputación de ese daño a la actuación del demandado. Esta sentencia ha llamado la atención por la
elevada condena (casi tres millones de euros), en atención al daño patrimonial causado.
La clienta demandante, junto con otras personas, se vieron afectadas por la deficiente atención
profesional en una causa donde se discutía la fijación de justiprecio por una expropiación. La sentencia
fue dictada el 27 de febrero de 2019 y puede ser revisada en
[Link]
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2.- Objetivo
Patrocinio: Defensa de los derechos, teniendo el patrocinio una representación más bien de
carácter esporádica a pesar de las facultades que al respecto establece el inc.3° del art.2 de la Ley
18.120.
Poder: Representación de una persona en las diversas gestiones dentro del proceso.
49
Son comunes tanto el patrocinio y poder según lo establecido en los arts. 1° y 2° de la Ley
18.120.
6.- Oportunidad.
Ambos deben constituirse en la primera presentación que haga cada parte en asuntos
contenciosos o no contenciosos.
8.- Responsabilidad.
Patrocinio: La responsabilidad del patrocinio es causada por la defensa del juicio y responde
civil, criminal y disciplinariamente y sólo eventualmente el patrocinante tenía una responsabilidad
pecuniaria directa por las costas procesales del juicio (antiguo 787 del CPC). En materia penal, el
artículo 50 del CPP, establece una regla especial en esta materia, que no existe en materia civil, por
incurrir en notorio desconocimiento del derecho o negligencia inexcusable.
Poder: El mandatario tiene responsabilidad civil y criminal. Además siempre tiene una
responsabilidad pecuniaria directa por las costas procesales del juicio.
10.- Pluralidad.
Para algunos pueden haber varios patrocinantes o apoderados. Se basan en la normas
contenidas en el C.C., relativas al mandato civil; ya que de acuerdo al art. 2126 del C.C. puede haber
uno o más mandantes y uno o más mandatarios.
Otros en cambio estiman que tratándose del mandato judicial la pruralidad es improcedente,
y la razón de no aceptarlo es la discrepancia que puede presentarse en la actuación de varios
mandatarios y considerando la naturaleza del juicio que requiere de una sola mano, sin divergencias ni
discrepancias y para evitar estos problemas no se acepta la mentada pluralidad. Por el contrario, si
permiten estos autores que las partes en un juicio puedan ser defendidas por más de un abogado
patrocinante ya que no se opone a la economía procesal, además los patrocinantes son solamente los
encargados de cómo se va a efectuar una defensa.
50
1) Agencia oficiosa procesal o comparecencia con fianza de rato.
2) Procurador común.
3) Representaciones especiales.
4) Representación del ausente.
I. LA AGENCIA OFICIOSA:
A) CONCEPTO.
Lo normal es la exigencia de la ley de cumplir estrictamente con el ius postulandi, en la primera
presentación de cada parte, de acuerdo al artículo 1° de la ley 18.120 sobre comparecencia en juicio.
Pero puede ocurrir un caso de emergencia en que la parte que debe realizar un acto jurídico
procesal no se encuentre o esté impedido de actuar. (Ej. una persona es válidamente notificada media
hora antes de irse al extranjero, o se encuentra enferma). Esto se salva por la agencia oficiosa procesal
(art.6° [Link] del C.P.C.).
Conforme el inciso 1 del artículo 6 del CPC, el mandatario debe exhibir el título en virtud del
cual representa al mandante. La agencia oficiosa permite, inicialmente, comparecer en juicio sin
exhibición de título, esto es, sin acreditar la existencia de mandato judicial, situación totalmente
excepcional.
De esta forma podemos definir a esta institución: “la agencia oficiosa consiste en que una
persona capacitada comparece ante un tribunal asumiendo la representación de otra y ofreciendo la
ratificación posterior de lo actuado de parte del que normalmente debió ser su mandante. Por su parte,
el artículo 2286 del Código Civil desde 1855 definía a esta institución como: “La agencia oficiosa o
gestión de negocios ajenos, llamada comúnmente gestión de negocios, es un cuasicontrato por el cual
el que administra sin mandato los negocios de alguna persona, se obliga para con ésta, y la obliga en
ciertos casos”.
B) REQUISITOS.
1°) Que el que actúa sin poder sea persona habilitada para comparecer en juicio o en caso
contrario, se haga representar en la forma que la Ley 18.120 establece (art.6° inc.4° del C.P.C.).
2°) Se debe invocar por parte del agente oficioso las causas calificadas que impiden al
directamente afectado comparecer. Qué debe considerarse como causa adecuada? Es un asunto que
debe calificar el Juez soberanamente. A partir del artículo 2288 inciso final de código civil pudiera
entenderse que debe tratarse de un peligrio inminente a los derechos del sujeto.
3°) Se debe ofrecer por la agente oficioso una garantía de que lo actuado por él va a ratificarse.
Si no se ratifica, la garantía se hace efectiva. Esta garantía se denomina "fianza de rato"o "fianza de
ratificación".
El tribunal deberá calificar las circunstancias del caso y lo hace libremente. Establece si lo
expuesto es motivo suficiente para que la parte no haya podido comparecer directamente. Si le
parecen adecuados, califica la garantía y si la acepta, señala un plazo razonable para que se efectúe la
ratificación por parte del que ha sido representado sin poder. Las circunstancias que se exponen
configuran la imposibilidad de comparecer de la parte. La garantía que normalmente se ofrece es una
fianza simple. Lo que el Tribunal hace es calificar los bienes del fiador; se aceptan mínimas garantías y
normalmente no se exigen depósitos en dinero o hipotecas.
51
a) Efectos procesales: Se tiene por inexistente todo aquello en que ha intervenido el
representante (todo es nulo). Como el plazo es judicial, puede ser prorrogado a petición de parte las
veces que estime conveniente el tribunal.
b) Efectos civiles: Se indemnizan los perjuicios causados de los que responde el fiador. El
artículo 2287 del Código Civil indica que las obligaciones del agente oficioso son las mismas que las del
mandatario.
2. Si la ratificación se produce dentro del plazo establecido, se confirma todo lo actuado por el
agente oficioso, se alza la fianza y continúa la tramitación del juicio con el correspondiente mandato
judicial debidamente constituido. Esto no quiere decir que se exima de responsabilidad, pues en este
caso respondera disciplinaria, civil y penalmente de acuerdo a lo ya visto.
52
concedidos al procurador común. Podrá, asimismo, solicitar dichos plazos o su ampliación, o interponer
los recursos a que haya lugar, tanto sobre las resoluciones que recaigan en estas solicitudes, como
sobre cualquier sentencia interlocutoria o definitiva. (Art.16 del C.P.C.).-
f. Excepciones. No obstante, no es necesaria la designación de procurador común en los casos
en que exista pluralidad de partes en los casos contemplados en el artículo 20 del C.P.C., en los que
ellos podrán actuar separadamente en el juicio. Dichos casos son:
- Cuando son distintas las acciones de los demandantes
- Cuando son distintas las defensas de los demandados.
- Cuando habiéndose comenzado el proceso con una acción o defensa común actuando las
partes representadas por un procurador común, surgen en el curso del proceso incompatibilidades de
intereses entre las partes que litigan conjuntamente.
g. El procurador común en el proceso penal. En Junio de 2016, el 8° Juzgado de Garantía de
Santiago, en el conocido caso AC Inversions (estafas piramidales), decidió acoger la solicitud de
nombramiento de procurador común para que represente a las víctimas, en atención a su número (más
de tres mil), recayendo el nombramiento en el ex fiscal nacional Sabas Chahuán. Lo mismo ocurrió ante
el 4° Juzgado de Garantía de Santiago, en la investigación sobre delitos de estafa y lavado de dineros
seguida en contra del Alberto Chang y señora, nombrándose en dicha oportunidad como procurados
común a la abogada Catherine Lathrop. El asunto, además de novedoso, es interesante desde el punto
de vista de la eficacia del debido proceso en un sistema garantista. Desde luego, el Código Procesal
Penal no prohíbe la figura, siendo entonces aplicable la norma de supletoriedad del artículo 52 del CPP.
Sin embargo, desde el punto de vista constitucional habrían dos posiciones: una, que está por
permitir la figura al interior del proceso penal, basada en fundamentos de economía procesal y
funcionamiento del sistema penal. Por otro lado, existe una posición que aboga por su inaplicabilidad,
sosteniendo que se vulnera el principio de confianza, el acceso a la justicia, entre otros.
Así, con fecha 21 de Junio de 2017, en sentencia dictada por el Tribunal Constitucional Rol 3123-
16-INA, se declaró inconstitucional la norma del artículo 19 del CPC. En su sentencia, y en torno al
artículo 19 del Código de Procedimiento Civil, expone la Magistratura Constitucional que en el proceso
civil, dado que su estructura hace primar el principio de la escrituración, la figura del procurador común
es razonable en aquellas circunstancias que por economía procesal y de bien común en general, se
solicite por las partes y se acoja por el juez, particularmente si así lo requiriera la pronta y cumplida
administración de justicia, al amparo de lo dispuesto en el inciso cuarto del artículo 1° y en el artículo
77°, ambos constitucionales.
En el proceso penal se agrega, la figura del procurador común puede considerarse legítima y
tener cabida en él, por así autorizarlo el artículo 52 del Código Procesal Penal pero, en su aplicación,
no se podrá “impedir, restringir o perturbar” el accionar del letrado, sea de la víctima sea del imputado
o de cualquier otro interviniente porque ello implicaría una limitación a la garantía del derecho a
defensa que asegura a toda persona la Carta Fundamental. En tal sentido, se podrá regular por la ley
procesal la forma en que ha de intervenir el abogado en el proceso, pero dicha ley no podrá establecer
reglas que coarten su participación en la exposición y defensa de su teoría del caso.
En la causa en que incide la acción de inaplicabilidad de estos autos, sostiene el TC, se han
interpuesto numerosas querellas, patrocinadas por sectionersos abogados, por lo que, con el objeto
“de agilizar el proceso”, la Magistrado del 4° Juzgado de Garantía de Santiago procedió, el día 09 de
junio de 2016, a dictar una resolución en la causa, mediante la cual determina que los querellantes
deberán designar de común acuerdo un procurador común, nombramiento que ha de efectuarse en
mérito de lo dispuesto en los artículos 12 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, otorgándoles
un plazo de 20 días para ello.
Conforme a lo anterior señala el fallo, y considerando la peculiaridad del caso concreto en el
sentido de que existe multiplicidad de querellantes y varios querellados en un asunto de orden penal,
proceso que tiene ribetes de una complejidad financiera notoria, atendido las sumas de dinero
involucradas, lo que hace que, en principio, la institución del procurador común no impida totalmente
la intervención de los demás abogados, ni deja a las partes en absoluta indefensión, dado que, el
artículo 16, del Código de Procedimiento Civil pareciere ofrecer suficientes garantías a las partes
querellantes, al establecer que los querellantes representados por un procurador común, podrán hacer
separadamente las alegaciones y rendir las pruebas que estimen conducentes e interponer recursos,
53
entre otros, cuando estén disconformes con el procedimiento seguido por el procurador común,
siempre que no entorpezca la marcha regular del juicio y los plazos concedidos al procurador común.
Empero, indica la sentencia, resulta notorio que en la especie se aplica la ley impugnada de un
modo que restringe el derecho a defensa de los querellantes, en términos que comprometen el éxito
de sus acciones penales y de sus pretensiones en el marco del proceso penal en que inciden, por las
razones expuestas precedentemente, reiterando lo que dice relación, especialmente, con la
construcción de la teoría del caso por el abogado de cada uno de los querellantes
Así, en este caso concreto, la aplicación del inciso primero, del artículo 19 del código de
enjuiciamiento civil da un resultado inconstitucional, al “restringir” la debida intervención de los
abogados de los querellantes mediante un procurador común, dado que, al hacer recaer todo el peso
de sus variadas actuaciones, defensas y alegaciones en un solo abogado, entraba las posibilidades de
real éxito en términos que afecta la garantía de la tutela judicial efectiva consagrada en el numeral 3°
del artículo 19 constitucional.
De esa manera, concluye en esta parte la Magistratura Constitucional manifestando que la
perturbación en la intervención de los apoderados de las personas que ejercen su derecho a la acción
penal, en el caso concreto, constituye una vulneración al derecho a la racionalidad y justicia del
procedimiento (artículo 19, N°3°, inciso sexto constitucional), así como del mandato constitucional de
la primera oración del inciso segundo del artículo 19, N° 3°, la que advierte que “ninguna autoridad o
insectioniduo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del letrado si hubiere sido
requerida”.
De acuerdo a lo señalado, concluye el fallo aduciendo que la aplicación del artículo 19, inciso,
primero, del Código de Procedimiento Civil, en la gestión judicial pendiente, resulta contraria a la
Constitución Política, por lo que se acoge el requerimiento de autos en esta parte. (Para ver sentencia:
[Link]
2) En el ámbito privado:
Es distinto si se trata por un lado las corporaciones y fundaciones o por otro de asociaciones
que persiguen fines de lucro.
A las corporaciones y fundaciones las representa su presidente (art.8 del C.P.C.).
A las asociaciones con fines de lucro los representa su gerente o administrador.
Aquí hay dos modalidades:
a) En cuanto a la protección de la persona jurídica: La representación sólo comprende las
facultades ordinarias del mandato judicial. Debe haber una expresa manifestación de voluntad para el
otorgamiento de facultades especiales.
54
b) En cuanto a la protección del tercero litigante: Aunque las partes alteren o limiten esta
representación, esta limitación contenida en su estatuto, no produce efectos de ninguna especie (art.8
C.P.C).
2) El ausente ha partido del país sin dejar mandato constituido. Hay que distinguir dos
situaciones:
a) Si se sabe del paradero del ausente en el exterior.
En este caso se le notifica por exhorto. También existe la posibilidad que el defensor público
asuma su representación; pero, en este caso en que se conoce el paradero del ausente, es una facultad,
no una obligación, para el defensor público asumir esta representación. (art.367 del C.O.T.).
b) Si no se conoce su paradero en el exterior:
Es necesario designarle un curador de ausentes (curador de bienes): art.473 del Cód. Civil y
844 y siguientes del C.P.C.
3) El ausente ha dejado mandatario constituido antes de irse o de iniciarse el juicio: Hay que
subdistinguir tres situaciones:
a) El apoderado tiene facultades generales para actuar en juicio:
Se le aplica el art.11 del C.P.C. en sus incisos 1° y 2°. El mandatario es capaz de recibir
notificaciones y de contestar la demanda. A él se notifica y con él sigue el juicio.
b) El apoderado tiene facultad para un negocio determinado solamente.
Se le aplica el art.11 inciso 3° del C.P.C. Sólo podrá ser emplazado válidamente si el asunto se
refiere a ese negocio determinado.
c) El apoderado no tiene facultad para contestar nuevas demandas. Hay que distinguir dos
situaciones:
55
practique esta diligencia dentro del plazo que el tribunal designe, bajo pena de pagar una multa de un
cuarto a un sueldo vital y de abonar los perjuicios que resulten".
El representante legal de otro deja de serlo tan pronto como suceden aquellos hechos que en
concepto de la ley sustantiva ponen término a la representación. Un caso típico es el del padre cuando
el hijo llega a la mayoría de edad. Pero en materia procesal se precisa algo más que la simple
ocurrencia de aquellos hechos para que termine la representación procesal.
Según el art. 9 así se requieren que el representado comparezca al juicio ya sea personalmente
o a través de un mandatario, además se requiere que en el expediente conste que se haya notificado
a ese representado la cesación de la representación y el estado del juicio, por su parte el representante
está obligado a gestionar para que se practique esa notificación dentro del plazo que el tribunal
dispone bajo sanción de pagar una multa y de abonar los perjuicios que resulten.
El art. 9 no se refiere a la situación del fallecimiento del representante legal.
Los sujetos procesales que actúan al interior del procedimiento civil encuentran una regulación
común en el Libro I del CPC. Sin embargo, ante la diversidad de jurisdicciones especiales se debe poner
atención a si en éstas la regulación es diversa, ante lo cual deberá preferírsele por su especialidad e
incompatibilidad. En todo caso, normalmente la técnica utilizada por materias de jurisdicción especial
suele ser expresada bajo la siguiente formula: “En todo lo no regulado en este código se aplicarán
supletoriamente las normas comunes a todo procedimiento contempladas en el Libro I del Código de
Procedimiento Civil”. Así ocurre con el artículo 52 del Código Procesal Penal, o el artículo 432 del Código
del Trabajo.
Con todo, en lo sucesivo estudiaremos a quienes dan vida práctica al derecho de acción y
defensa, distinguiendo entre partes directas e indirectas.
Al respecto, el ejemplo del paseo al sur y el accidente de tránsito a las alturas de Loncoche
puede hacerles recordar el funcionamiento de esta institución.
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a.- Según la posición que ocupan los varios sujetos de la relación procesal que actúan en
una misma calidad de parte.
El litisconsorcio, en cuanto a los sujetos respecto de los cuales se pueden dar, se clasifica en:
1) Litisconsorcio activo, en caso de pluralidad de demandantes;
2) Litisconsorcio pasivo, en caso de pluralidad de demandados; y
3) Litisconsorcio mixto, caso en el cual hay pluralidad de demandantes y demandados dentro
de un mismo proceso.
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de este tipo de litisconsorcio es una cuestión que debe calificarse atendiendo a la situación de derecho
sustancial deducida en juicio, determinando si ella exige para la producción de sus efectos iniciar una
relación procesal con todos los sujetos que, activa o pasivamente, allí deben ser parte. (Alejandro
Romero Seguel. La acumulación inicial de Acciones. Páginas 23 y [Link] Jurídica Conosur Ltda.
Septiembre 2000. Santiago. Chile.)
La presencia de una pluralidad de sujetos que actúan en un proceso en una misma posición de
parte no produce por sí una pluralidad de acciones. Por el contrario, la doctrina coincide en señalar
que en el litisconsorcio necesario el objeto del recurso está compuesto por una única acción o una
única pretensión, sin que obste a ello la pluralidad de sujetos que intervienen.
Esta unidad de acción que se aprecia en el litisconsorcio necesario explica los diferentes efectos
procesales que se verifican en comparación con el denominado litisconsorcio voluntario, los que se
pueden resumir de la siguiente forma:
a) Los actos de disposición del objeto del proceso (desistimiento, allanamiento, transacción) sólo
producen efectos cuando concurren todos los litisconsortes necesarios;
b) Se debe pronunciar una sentencia única para todos los sujetos que necesariamente deben ser parte
de la relación procesal;
c) Las defensas o excepciones favorecen a todos los litisconsortes necesarios; y
d) Al tratarse el litisconsorcio necesario de una única acción desaparece la base de toda acumulación
de acciones, que es la existencia de una pluralidad de las mismas afirmadas en un mismo proceso. Por
lo mismo, en esta situación no es aplicable la facultad de separar la tramitación de los litigios que
reconoce el artículo 172 del C.P.C. ya que la sentencia que se pronuncie en el litisconsorcio necesario
debe ser única para todos los sujetos.
Aunque nuestra doctrina procesal prácticamente no se ha ocupado mayormente del problema
del litisconsorcio necesario, en la jurisprudencia se ha sancionado la existencia de esta figura en varias
ocasiones. Se trata de situaciones vinculadas preferentemente con las sentencias constitutivas de
nulidad de un acto o contrato (entre partes y respecto de terceros); con las sentencias declarativas que
se pronuncian sobre una situación que afecta a varias personas ( [Link]. la resolución de un contrato) y
con algunas situaciones vinculadas al ejercicio de acciones en materia de comunidades. En la doctrina
civil se apunta como hipótesis de un litisconsorcio de esta clase el que se puede generar en relación al
ejercicio de la acción de demarcación, cuando ella va a producir efectos entre distintos propietarios de
predios colindantes. (Alejandro Romero Seguel. La acumulación inicial de Acciones. Páginas 26 y
[Link] Jurídica Conosur Ltda. Septiembre 2000. Santiago. Chile.)
2. Procedencia.
El legislador no ha reglamentado esta materia en forma muy completa, limitándose a establecer
los casos en que procede el litisconsorcio.
Estos casos están enumerados en el artículo 18 CPC, que no es una norma amplia sino de
restricción. Lo normal es que se acepte sólo un demandante y un demandado y sólo en los casos
señalados taxativamente por el mencionado precepto legal se acepta lo contrario.
De esta forma, la mencionada disposición establece: "En un mismo juicio podrán intervenir
como demandantes o demandados varias personas siempre que se deduzca la misma acción, o acciones
que emanen directa e inmediatamente de un mismo hecho, o que se proceda conjuntamente por
muchos o contra muchos en los casos que autoriza la ley"
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De acuerdo con ese precepto legal, los casos en los cuales es posible que se genere un
litisconsorcio activo o pasivo inicial son:
a) Cuando varias personas deducen la misma acción.
Como ejemplo de esta situación se ha señalado por la doctrina el caso en que cinco personas
entablan una acción reivindicatoria respecto de un predio que dicen haber obtenido por herencia;
cuando varios herederos ejercen la acción de petición de herencia; cuando varias personas deducen
acción indemnizatoria a causa de un accidente de tránsito, entre otras.
b) Cuando varias personas deducen acciones que emanan directa e inmediatamente de un
mismo hecho.
En las Actas de la Comisión Revisora del Código de Procedimiento Civil, el señor Urrutia observa
que nacen directa e inmediatamente de un mismo hecho la acción reivindicatoria que fluye de la
nulidad, resolución o rescisión de un acto o contrato; y asimismo la del arrendador contra el
arrendatario directo para la terminación del arrendamiento y a la vez contra el subarrendatario, a fin
de que éste restituya la cosa arrendada. Personales, las acciones rescisoria, de nulidad y resolución, se
dirigen contra el contratante con el fin de terminar los efectos o anular los actos contractuales; pero
como de la infracción declarada hay derecho para deducir acción real contra terceros, como lo
establecen especialmente los artículos 1490, 1491 y 1689 del Código Civil, es útil en todo concepto que
ambas acciones puedan tramitarse en un mismo juicio. De este modo la sentencia sobre la acción
personal empecerá al poseedor contra quien se reivindica. Igual cosa puede decirse de las acciones
que se dirigen contra el arrendatario y subarrendatario.
La Jurisprudencia ha señalado que puede deducirse en un solo juicio, contra cinco compañías
de seguros diferentes, la acción de cobro de pesos derivada de un mismo incendio.
La Doctrina ha señalado como ejemplo de este caso, cuando diez personas entablan una acción
de indemnización de perjuicios en contra de una empresa de transportes por lesiones sufridas con
motivo de un accidente ocurrido durante el viaje.
c) Cuando la ley autoriza para proceder por muchos o contra muchos, como en el caso de las
obligaciones solidarias.
De acuerdo a lo señalado en las Actas de la Comisión Revisora esta "parte final del artículo se
refiere especialmente a los juicios que surgen de las obligaciones solidarias e indivisibles; acciones de
comuneros o contra comuneros, pago de deudas hereditarias o testamentarias, etc.".
La doctrina ha señalado como ejemplo de esta situación, cuando tres acreedores solidarios
demandan el cumplimiento de su obligación al deudor; o a la inversa, un acreedor demanda el
cumplimiento de una obligación a diversos deudores solidarios. Ustedes ya estarán en condiciones de
saber que existiendo una obligación solidaria contraída por varias personas, se puede demandar a una
sola de ellas exigiéndole el pago de todo. Por el contrario, en las obligaciones simplemente conjunta
los deudores responden a prorrata de lo debido.
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c) Cuando habiéndose comenzado el proceso con una acción o defensa común actuando las
partes representadas por un procurador común, surgen en el curso del proceso incompatibilidades de
intereses entre las partes que litigan conjuntamente.
Uno de los caracteres básicos del ejercicio de las acciones es su voluntariedad por parte del
demandante que cree ser afectado en algún derecho para concurrir a los tribunales.
Sin embargo, excepcionalmente existen en nuestra legislación casos de “intervención forzada”
de partes, sean demandantes o demandados; en los cuales no nos encontramos ante un caso de
compulsividad para forzar su presencia ante los órganos jurisdiccionales, sino que ante situaciones en
que las partes tienen la necesidad de comparecer en un proceso so pena de tener que soportar las
consecuencias que genera su incomparecencia, esto es, por regla general, la pérdida del derecho
subjetivo o interés legítimo, y evitar así los efectos de una sentencia contraria a sus intereses.
Los casos de intervención forzada de partes que contempla nuestra legislación son los
siguientes:
1. Caso de acción compartida (Art. 21 del C.P.C.)
2. La jactancia (Artículo 269 y siguientes del CPC)
3. Citación de evicción
4. Citación de acreedores hipotecarios en el juicio ejecutivo.
5. Verificación de créditos en el procedimiento de liquidación ley 20.720.
6. Ley 18.101 de arrendamiento inmuebles urbanos.
7. Ley 18.287 sobre procedimiento ante Juzgados de Policía Local.
8. Ley 19.496 sobre protección a los derechos de los consumidores.
a. Regulación. El artículo 21 del Código de Procedimiento Civil establece que: "si la acción
ejercida por alguna persona corresponde también a otra u otras personas determinadas, podrán los
demandados pedir que se ponga la demanda en conocimiento de las que no hayan concurrido a
entablarla, quienes deberán expresar en el término de emplazamiento si se adhieren a ella."
"Si dichas personas adhieren a la demanda se aplicará lo dispuesto en los artículos 12 y 13; si
declaran su resolución de no adherirse, caducará su derecho; y si nada dicen dentro del término legal,
les afectará el resultado del proceso, sin nueva citación. En este último caso podrán comparecer en
cualquier estado del juicio; pero respetando todo lo obrado con anterioridad."
Este precepto legal se refiere a la circunstancia en que una determinada acción interpuesta en
el proceso, corresponda también a otras personas.
b. Titular. Este es un derecho que el legislador contempla sólo en favor del demandado para
que otras personas comparezcan al juicio como demandantes y reviste para él un carácter facultativo,
puesto que puede hacer uso discrecionalmente de él.
c. Importancia. El fundamento de este precepto es que el demandado no tenga que sufrir la
interposición de diversas y sucesivas demandas sobre una misma materia y evitar que se dicten
sentencias contradictorias.
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Dicha petición debe ser tramitada como un incidente de previo y especial pronunciamiento, por
lo que se tramitará en el cuaderno principal y se suspenderá el procedimiento mientras el tribunal no
se pronuncie acerca de la solicitud.
Accediéndose por el tribunal a la solicitud del demandado, ella debe ser puesta en
conocimiento de las personas a quienes les corresponde la acción y no hubieren demandado,
suspendiéndose el procedimiento hasta que la demanda sea notificada a los demás titulares de la
acción para que se adhieran a la demanda dentro del término de emplazamiento.
e. Efectos. Estos dependerán de las posiciones que se adopten. Así, las actitudes que pueden
asumir los notificados de la demanda dentro del término de emplazamiento pueden ser las siguientes:
1.- Declarar que adhieren a la demanda.
En este caso pasan a adquirir el carácter de demandantes y estaremos en presencia de un
litisconsorcio activo de partes, debiendo aplicarse las normas sobre designación de procurador común
contempladas en los artículos 12 y 13 del C.P.C.
2.- Declarar que no se adhieren a la demanda.
En este caso caducarán los derechos del potencial demandante y si demandan con
posterioridad se opondrá a esa demanda la excepción de cosa juzgada. Esta resolución de no adherirse
a la demanda importa un verdadero desistimiento a la demanda desde el punto de vista de los efectos
que produce.
3.- Dejar transcurrir el término de emplazamiento sin manifestar voluntad alguna. Un caso
de rebeldía o silencio procesal.
En este caso, los notificados no adquieren el carácter de parte, pero tampoco pierden el
derecho de comparecer posteriormente en el juicio, quien podrán hacerlo pero deberán respetar todo
lo obrado con posterioridad.
En todo caso, sea que comparezcan o no con posterioridad durante el curso del juicio, les
afectará el resultado del proceso sin nueva notificación, por lo que la sentencia que se dicte producirá
respecto de ellos cosa juzgada, la que se podrá oponer en el juicio posterior que ellos pretendieren
iniciar mediante la interposición de una nueva demanda.
El término de emplazamiento contemplado en el precepto legal es el del juicio ordinario civil
de mayor cuantía, cualquiera sea el procedimiento en que el demandado pretendiera ejercer este
derecho.
a. Conceptos:
La Jactancia puede ser definida como la acción y efecto de atribuirse, por persona capaz de ser
demandada, derechos propios sobre bienes de otro, o asegurar ser su acreedor. (Couture).
Es la situación en que se encuentra una persona que dice tener derecho del que no está
gozando. Cuando una persona se atribuye tener un determinado derecho, puede ser obligado por
aquel a quien la jactancia afecta a interponer la demanda correspondiente a los derechos de que se
jacta.
Se trata de una especial forma de protección jurídica a través de la cual se puede obligar a que
una persona, que manifiesta corresponderle un derecho de que no está gozando, deduzca su demanda
bajo la sanción de caducidad de su acción. (Romero Seguel, Alejandro. Curso de Derecho Procesal Civil.
Los presupuestos procesales relativos al órgano jurisdiccional y a las partes. Tomo I, p. 56).
b. Procedencia:
De acuerdo a lo previsto en el artículo 270 del CPC, se puede deducir demanda de jactancia en
los siguientes casos:
a) Cuando la manifestación del jactancioso conste por escrito.
b) Cuando la manifestación del jactancioso se haya hecho de viva voz, a lo menos, delante de
dos personas hábiles para dar testimonio en juicio civil
c) Cuando una persona haya gestionado como parte un proceso criminal del cual puedan
emanar acciones civiles contra el acusado, para el ejercicio de esas acciones.
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c. Plazo:
Aquel a quien la jactancia puede afectar, puede deducir una demanda en contra del jactancioso
para que se declare la obligación de éste de demandar el derecho que dice poseer y que no está
gozando.
Esta acción de jactancia prescribe en el plazo de 6 meses, contados desde que tuvieron lugar
los hechos en que pueda fundarse de acuerdo a lo establecido en el artículo 272 del C.P.C.
d. Tramitación:
La demanda de jactancia la deduce quien está sufriendo la manifestación del jactancioso, quien
hace alarde de un derecho que no goza actualmente.
Dicha demanda que se deduce por el “jactanciado” en contra del jactancioso se debe someter
a los trámites establecidos para el juicio sumario. (Art. 271 inc.1° del C.P.C.).- Es decir, debe tramitarse
breve y sumariamente con el objeto de que por medio de una sentencia se le imponga al jactanciado
el deber de accionar en juicio.
En dicho procedimiento sumario, la sentencia que se dicte puede resolver dar lugar a la
demanda de jactancia, en cuyo caso el jactancioso tiene el plazo de 10 días para entablar la demanda,
plazo que puede ampliarse por el tribunal hasta 30 días por motivo fundado. La jurisprudencia ha
señalado que dicho plazo existe para presentar la demanda, no necesariamente para notificarla.
g. Jurisprudencia.
En general no son muchos los casos en que la jurisprudencia se ha pronunciado sobre esta
figura, pese a sus evidentes efectos prácticos. Sin embargo, en causa ROL 9077-2018 la I. Corte de
Apelaciones de Santiago, acogiendo un recurso de apelación, resolvió: “Primero: Que en esta instancia
la recurrente acompañó, con citación, copia de la sentencia de fecha 13 de septiembre del año 2017,
dictada por esta Corte en el recurso de protección Rol N° 46.737-2017, en la cual se acogió dicha acción
cautelar deducida por la demandante y recurrente de autos, disponiendo, que la recurrida, empresas
Ripley, debía abstenerse, en el futuro, de efectuar llamados telefónicos de cobros extrajudiciales,
mandar mensajes de texto o enviar cartas de la presunta deuda que exige a la recurrente, con costas.
Ese fallo no fue apelado por la contraria, por lo que quedó ejecutoriado. En dicha causa, la empresa
Ripley reconoció que realizó gestiones de cobranza de dicho crédito, las que cesaron en agosto de
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2017. Segundo: Que, por otra parte, la demandante acompañó también en esta instancia, bajo
apercibimiento del artículo 346 N° 3 del Código de Procedimiento Civil, copia de una carta enviada por
la demandada a la actora, fechada en mayo de 2017, para proponerle un plan de pago, en relación a la
supuesta deuda de la apelante. Dicha carta, en el plazo legal, no fue objetada, por lo que cabe tenerla
por reconocida. Tercero: Que, de lo anterior, entonces, se ha acreditado en autos que la parte
demandada ha formulado manifestaciones públicas, por vía escrita, sobre la existencia de un derecho
que sostiene como propio y que no estaría gozando, puesto que no se acompañó ni el pagaré ni el
contrato respectivo que sustente el crédito que reclama, derecho que se encuentra lo suficientemente
delimitado como para presumir o deducir que debiera ser perseguido a través de la pertinente acción
ante los Tribunales de justicia. Cuarto: De esta forma, encontrándose probado el supuesto de hecho
de la jactancia a que se refiere el artículo 270 del Código de Procedimiento Civil, corresponde acoger
la solicitud planteada el 13 de julio de 2017, rectificada el 17 de agosto del mismo año. Y teniendo
presente lo dispuesto en los artículos citados y en los artículos 186, 222, 227 y 270 del Código de
Procedimiento Civil, se revoca, en lo apelado, la sentencia de fecha treinta de mayo de dos mil
dieciocho dictada por el 17° Juzgado Civil de Santiago, y se declara, en su lugar, que se acoge, con
costas, la demanda de jactancia interpuesta por doña Pilar Anay Olivares Riedemann, condenando a
Ripley S.A., a deducir demanda en contra de la actora, dentro del plazo de diez días a contar de la fecha
en que quede ejecutoriada la presente sentencia, bajo el apercibimiento contemplado en el artículo
269 del Código de Procedimiento Civil”.
3. Citación de evicción.
El comprador para hacer efectiva la obligación de saneamiento debe citar al vendedor para que
comparezca en el juicio a defender la cosa, la que debe efectuarse antes de la contestación de la
demanda. Es decir, el comprador demandado podrá frente a la demanda, pedir al Juez que ordene la
citación del vendedor, quien hasta el momento es ajeno a la disputa judicial. No se trata de una
excepción dilatoria porque no tiene por objeto corregir el procedimiento, tiene por finalidad forzar la
intervención de un tercero ajeno a la relación procesal, y desde ese punto de vista podemos decir que
se trata de un “evento procesal”, pues permite que el procedimiento se suspenda a lo menos por 10
días (art. 585 CPC).
Para que este evento procesal sea admisible, el demandado deberá acompañar antecedentes
que hagan aceptable la solicitud, de acuerdo al artículo 584 del CPC. Si el Tribunal admite a Tramitación
la solicitud de evicción, el demandado tiene la carga de hacer que se notifique al vendedor. Si el
demandado no hace practicar la notificación dentro del plazo de 10 días, podrá el demandante pedir
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al Tribunal que se declare caducado tal derecho, o bien que se le autorice a llevarla a efecto a costa del
propio demandado.
c. Efectos procesales. Hay que distinguir:
1) Si el comprador no cita al vendedor, este no responderá por la evicción que se produzca.
2) Si el comprador cita al vendedor y concurre éste al juicio, el proceso se sigue con él como
parte demandada (sustitución procesal), pero conservando el comprador el derecho a intervenir en el
juicio para defender sus derechos sobre la cosa, de acuerdo al art.1844 del CC. En este caso, ¿en qué
calidad comparece el comprador inicialmente demandado?
3) Si el comprador cita al vendedor pero este no comparece, será responsable de la evicción,
salvo que el comprador haya dejado de oponer una defensa o excepción propia y en virtud de ello, la
sentencia fuere desfavorable y la cosa evicta.
d) Ventas forzadas.
De acuerdo al artículo 1851 del CC. En las ventas forzadas hechas por autoridad de la justicia,
el vendedor no es obligado, por causa de la evicción que sufriere la cosa vendida, sino a restituir el
precio que haya producido la venta.
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derechos. Asímsimo, agrega que: “el plazo para hacer uso de los derechos que confiere el inciso
primero de este artículo será de veinte días hábiles contados desde la publicación del aviso en el medio
de circulación nacional, y el efecto de la reserva de derechos será la inoponibilidad de los resultados
del juicio”. Por el contrario, quien no diga nada se estará a lo que resuelva al Tribunal.
Así está ocurriendo con el caso deudores del CAE (crédito con aval de Estado), en que se ordenó
al demandante ponga en conocimiento de los consumidores afectados para que comparezcan a
hacerse parte o hagan reserva de sus derechos (Causa Rol C-22.148-2016 PRATS con SCOTIABANK
CHILE, 16°Juzgado de Letras de Santiago).
ALTERACIÓN DE PARTE.
Existen dos instituciones que tienen vinculación y efectos en el proceso cuando se produce una
alteración material o jurídica: La substitución procesal y la sucesión procesal.
a.- Concepto.-
Es la institución que faculta a una persona para comparecer en juicio en su propio nombre,
haciendo valer un derecho que pertenece a otro, adquiriendo el carácter de parte para todos los
efectos legales.
Puede ocurrir que un patrimonio (y todo lo que con él diga relación) interese a un tercero, y
que el sujeto titular de ese patrimonio no tenga interés en que se incorpore a él un determinado
derecho. El interesado, entonces, hace uso de esta facultad para incorporar el derecho al patrimonio
del indolente para hacer efectivos sus créditos.
No es un caso de representación, pues no se actúa aquí a nombre de otro sino en el propio
nombre; Se actúa en el propio interés, sin perjuicio de que este interés esté vinculado con el interés
del que no ejercita sus derechos (el sustituido).
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del fallecido y esperar después de la notificación el transcurso del término de emplazamiento. Sólo así
el juicio se reinicia procesalmente. La ley, en todo caso, no exige que se comunique la muerte de la
parte a la contraparte.
c.- La subrogación.
El pago es el principal modo de extinguir las obligaciones. Una de las formas de realizar el pago
es mediante la subrogación en que una persona paga por otra produciéndose una traslación de los
derechos y obligaciones que recaen en la persona que paga por el otro. La subrogación puede ser legal
o convencional.
c. 1.- Subrogación Legal.
Contemplada en el artículo 1.610 del Código Civil opera por el solo hecho del pago en las
situaciones que ese artículo contempla.
c. 2.- Subrogación Convencional.
Establecida en el artículo 1.611 del Código Civil, por expresa disposición del artículo anterior
produce el efecto de traslación de los derechos y obligaciones del subrogado. El que paga ocupa el
lugar procesal del acreedor antiguo por la subrogación convencional; se produce una alteración de la
parte en el juicio.
Los Terceros son aquellas personas que no están vinculadas expresa y directamente a un
conflicto promovido ante el órgano jurisdiccional. Dentro de este concepto general, pueden clasificarse
en:
1.- Terceros Indiferentes. Son todos aquellos a quienes no va afectar de modo alguno ni el
proceso, ni la sentencia dictada en él.
El proceso sólo tiene efectos relativos y la sentencia sólo afecta a las partes que han intervenido
en el procedimiento del cual emana. Normalmente, los que no han sido demandantes ni demandados
no son afectados por la sentencia.
2.- Terceros interesados son todos aquellos que, sin ser partes directas en un proceso, ven
afectados sus derechos a causa de ese proceso. Así, hay tres maneras de intervenir como tercero
interesado en el proceso:
a.- Por Vía Adhesiva. (Tercero Coadyuvante)
b.- Por Vía Principal. (Tercero Independiente)
c.- Por Vía de Oposición. (Tercero Excluyente).
Tercero interesado es pues, aquel que teniendo interés en los resultados del juicio, no ha sido
parte originaria en él y llega a serlo por afectarse un derecho propio.
La intervención de terceros se rige por las normas generales contempladas en los artículos 22,
23 y 24 del Código de Procedimiento Civil.
Sin perjuicio de ello, es menester hacer presente que el legislador se ha encargado de regular
especialmente la intervención de los terceros en el juicio ejecutivo a través de las tercerías que en él
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se contemplan, siendo ellas de acuerdo con la Jurisprudencia de nuestros tribunales la única forma que
puede revestir la intervención de los terceros en ese proceso.
Las tercerías que se contemplan en el juicio ejecutivo son la tercería de dominio, en la cual un
tercero persigue la exclusión del embargo de diversos bienes atribuyéndose el carácter de propietario;
la tercería de posesión, en la cual un tercero persigue la exclusión del embargo de diversos bienes
atribuyéndose el carácter de poseedor; la tercería de prelación, en la cual un tercero sostiene su
derecho a ser pagado preferentemente respecto del ejecutante en el juicio ejecutivo con el producto
de la liquidación de los bienes por poseer un crédito privilegiado; y la tercería de pago, en la cual un
tercero solicita concurrir como valista a pagarse a prorrata con el ejecutante de su crédito con el
producto de la liquidación, por no poseer el ejecutado otros bienes.
Es aquella intervención en el juicio de las personas que tienen un interés actual en su resultado,
defendiendo pretensiones armónicas y concordantes con los de una de las partes directas. Los terceros
coadyuvantes pasan a ocupar prácticamente un lugar de colaborador del demandante o demandado.
La doctrina ha señalado que a la solicitud de intervención en el juicio por parte del tercero
coadyuvante debe conferírsele la tramitación de un incidente para dar a la otra parte la oportunidad
de hacer valer las objeciones que le pudiere caber esa intervención.
El tercero puede intervenir en el carácter de coadyuvante en cualquier estado del juicio, ya sea en
primera instancia, segunda instancia y aún en los recursos de casación deducidos para ante la Corte
Suprema.
Al existir una identidad de defensas y posiciones del tercero con una de las partes, el tercero
deberá actuar conjuntamente con esa parte a la que adhiere a través de un procurador común de
acuerdo a lo previsto en el artículo 23 del Código de Procedimiento Civil, sin perjuicio de hacer
separadamente las alegaciones y rendir las pruebas que estimare conducentes, cuando no se
conformare con el procedimiento adoptado por el procurador común.
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La Jurisprudencia ha señalado que poseen este carácter los acreedores de una de las partes, los
cesionarios de una cuota de derecho de herencia, los accionistas de una sociedad anónima en un juicio
que se sigue en contra de la sociedad, el síndico de la quiebra del marido en los juicios de separación
de bienes seguidos por la mujer contra el marido, el comunero; etc. Con fecha 9 de enero de 2020, en
causa ROL 23.289-2009 la Corte Suprema declaró que el interés de los terceros se encontraría
subordinado al de la parte principal, no pudiendo subsistir sin él de manera autónoma, por lo que
procedió a rechazar un recurso de casación por cuanto la principal no recurrió. Acordada con el voto
en contra del Ministro Sr. Sergio Muñoz.
Son aquellos, como su nombre lo indica, que sostienen un interés independiente del que han
hecho valer las partes en el juicio.
Estos terceros independientes de acuerdo a lo señalado por la doctrina y jurisprudencia, no
obstante lo establecido en el inciso final del artículo 23 del C.P.C., debe obrar separadamente y no a
través de un procurador común.
De acuerdo a la Jurisprudencia tendría este carácter el tercero que compra un bien raíz afecto
a una medida precautoria. En el Rol C-14228-2016, el 5° Juzgado Civil de Santiago, dispuso: “VIGESIMO
SEPTIMO: Que, en cuanto a la falta de legitimaci nó activa alegada por el tercero, Alfa Corredores de
Bolsa S.A., debe ser rechazada, ello en raz n a los mismos argumentos expuestos ó precedentemente,
esto es, que se cumplen los requisitos para acoger el precario, por cuanto la falta de legitimaci n activa
alegada, de acuerdo a los ó fundamentos en que se bas , era m s bien la falta de requisitos para acceder
ó á a la acci n de precario, los cuales, como ya se dijo se cumplen a cabalidad”.
Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Santiago revocando, resolvió lo contrario: “En fallo
unánime, la Corte de Apelaciones de Santiago acogió la demanda presentada por Inversiones Fox S.A.,
y ordenó a la Bolsa de Comercio de Santiago restituir paquete accionario en custodia.
La sentencia sostiene que en lo relativo a los reproches sobre la omisión de considerar la negativa a
incautar las acciones reclamadas en el procedimiento de quiebras a que se sometió la Corredora Alfa
y los dichos del que allí fuera Síndico de Quiebras, no resultan útiles a la teoría de la demandada, tanto
porque el presente es un proceso diverso al de quiebras que invoca, como porque las declaraciones de
un testigo, han de ser valoradas conforme a las reglas pertinentes, sin que puedan considerarse
absolutos sus dichos y menos en torno al dominio de las acciones, que, precisamente, debía ser
determinado por el juez de esta causa conforme a todos los elementos de convicción que se aportaron.
La resolución agrega que a propósito de la existencia de contrato previo habido entre las partes
litigantes, lo cierto es que dicho contrato de custodia existió entre Alfa Corredora de Valores S.A. -
tercero independiente- y la demandante, debiendo destacarse la inoponibilidad del contrato de
custodia en relación con terceros como lo es -para esos efectos- la demandada Bolsa de Comercio,
quien recibe las acciones por traspaso de la Corredora Alfa afectada por suspensión en el mercado,
atendidos los problemas en sus índices de liquidez. Así, la demandada da inicio al proceso de circulación
de las acciones que recibe, citando a cada cliente para la devolución pertinente, excepto las que se
reclaman.
A continuación, el fallo señala que en cuanto a la ignorancia o mera tolerancia, valga la ya anotada
reflexión, esto es, los pretendidos contratos o títulos existieron entre la demandante y Alfa Corredores
de Bolsa y entre esta última y la demandada; no se celebraron dichos contratos entre demandante y
demandada directamente, de modo que, en relación con la actora, la tenencia de las acciones por parte
de la Bolsa de Comercio ha sido por mera tolerancia de aquélla.
Por último, la sentencia concluye que en cuanto a la alegación relativa al dominio realizada por
el tercero independiente, esta Corte ya se ha pronunciado en el motivo cuarto que antecede y en
relación con la sustitución de procedimiento, ella ha quedado resuelta y ejecutoriada con fecha 24 de
agosto de 2016, según aparece de fojas 125, sin que pueda admitirse un nuevo debate en esta sede,
ya que supondría revivir decisiones asistidas por cosa juzgada, entendiéndose que el artículo 692 del
Código de Procedimiento Civil, regula las cuestiones debatidas y para ser falladas en definitiva, aun
cuando no hayan sido resueltas en el fallo apelado, requisitos que no se cumplen a propósito de un
incidente ya zanjado”.
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Tercería Excluyente o intervención por Vía de Oposición.
Son aquellos que intervienen en el juicio sosteniendo una pretensión incompatible con las de
las partes. Es un juicio distinto inserto en el proceso originario.
Estos terceros no actúan conjuntamente con alguna de las partes a través del procurador
común, sino que en forma separada y sin sujeción al procurador común.
Un ejemplo típico de tercería excluyente son las tercerías de dominio y de posesión dentro del
juicio ejecutivo.
D.- Efectos de las resoluciones dictadas en los juicios en que intervienen terceros.
Las resoluciones que recaen en los juicios en que intervienen terceros, cualquiera sea la clase
de éstos, producen respecto de ellos los mismos efectos que respecto de las partes principales de
acuerdo a lo previsto en el artículo 24 del C.P.C.
E.- Doctrina.
Sobre el tratamiento de los terceros en el CPC y en el PRPC, el profesor Fernando Orellana
Torres ha dicho: “El Proyecto de Código Procesal Civil, actualmente en discusión en el Congreso
Nacional, ha incorporado un título específico respecto de los “terceros” que intervengan en un proceso
jurisdiccional (Título V, del Libro Primero sobre Disposiciones Generales).
Como es sabido, el proceso se desarrolla entre dos posiciones procesales distintas: demandante
y demandado; sin embargo, a veces, una vez trabada la litis, se incorpora un tercero quien inicialmente
no ostentaba la condición de parte, con facultades procesales semejantes o idénticas de las partes
originarias (OromíVall, 2007).
Tercero es entonces, toda persona a quien no es indiferente el resultado del proceso. Se
encuentran respecto al proceso, y de sus derechos que se discuten en él, en una determinada relación
que la ley ha estimado proteger (Fernández-López Ballesteros, 1994).
El Proyecto expresamente permite la intervención de terceros en el proceso, con posterioridad
a su iniciación, cuando hagan valer en el él pretensiones armónicas, independientes o incompatibles
con las deducidas por las partes (artículo 37 PCPC). Sin perjuicio que el proyecto expresa que estamos
frente a terceros, es el propio texto que en su artículo 15, les da la calidad de “partes” a los terceros,
aplicándoles a estos las normas relativas a la capacidad para ser parte, procesal y de postulación.
Son tres los tipos de intervención de terceros que contempla el proyecto, no modificando en
este aspecto lo regulado en el actual Código de Procedimiento Civil: terceros coadyuvantes o
adhesivos, terceros independientes y terceros excluyentes.
Respecto a la intervención adhesiva, el proyecto –artículo 38- denomina al tercero,
coadyuvante o adhesivo de una de las partes, siempre que justifique un interés actual en el resultado
del proceso. Este tipo de intervención de tercero, en el derecho comparado, recibe el nombre de
“intervención voluntaria adhesiva litisconsorcial”, por cuanto el tercero acredita ser titular de la
relación jurídica objeto del proceso. Es decir, este tercero pudo haber sido parte en el inicio del proceso
pero no llegó a serlo, hubiera podido formular demanda o haber sido demandado. Hay que dejar en
claro, que este tercero no es un mero coadyuvante de una de las partes, por el contrario si bien el
proyecto no lo expresa así, puede ejercer una pretensión autónoma –no distinta- de la parte que ocupa
su misma posición. Lo anterior está corroborado con el artículo 38 del Proyecto que señala que el
tercero tiene interés actual siempre que exista comprometido un derecho, y además con el mismo
artículo en su inciso cuarto: “admitida la intervención, el tercero, sólo podrá acompañar su prueba
documental y ofrecer la restante prueba hasta antes de la audiencia preliminar.
Una segunda intervención de terceros está en artículo 39, cuando el tercero es
“independiente”. Si bien el Proyecto no es claro en determinar quien detenta esta calidad procesal, el
artículo 37 sólo dice “pretensiones independientes”, debemos entender que está haciendo referencia
a lo que se conoce en doctrina, “intervención voluntaria simple”, en que el tercero es titular de una
relación jurídica procesal, distinta de la que es objeto del proceso, pero conexa en la medida que la
resolución que se dicte por el juez puede traducirse en un hecho constitutivo, modificativo o extintivo
69
de tal relación (OromíVall, 2007; Montero Aroca, 2000; Diez-Picazo Giménez, 2000; Samanes Ara,
2000). Lo anterior se refuerza en el Proyecto al señalar que este tercero deberá ejercer una pretensión
(demanda) en contra del demandante y demandado, hasta antes de la Audiencia Preliminar y quien
además detentará los derechos, facultades y deberes que tienen las partes principales.
Finalmente una última intervención de tercero, es denominada en el texto como tercero
“excluyente”, al ejercer una pretensión incompatible con las deducidas por las partes. Este tipo de
intervención es conocida en doctrina como “intervención voluntaria principal”, y se caracteriza porque
el tercero se dirige contra ambas partes, pretendiendo una tutela jurisdiccional incompatible con la
solicitada en el proceso (Fairén Guillén, 1995; Gutiérrez de Cabiedes, 2001). En el mismo artículo 39, el
Proyecto, regula al tercero independiente con el excluyente, exigiéndole a ambos terceros que
demanden en contra del demandante y demandado, hasta antes de la Audiencia Preliminar, lo que nos
parece un error.
Para finalizar solamente hacer presente que el Proyecto en su artículo 40 en un artículo titulado
“Comunicación de la Litis”, permite que el tribunal ordene la notificación a personas –terceros- que
puedan verse afectadas por la sentencia que se dictare, o bien porque advierta indicios de que las
partes están utilizando el proceso con fines fraudulentos. Si bien este caso es muy similar a una
“intervención provocada”, se diferencia de ésta porque el Proyecto optó por dar la iniciativa al juez y
no a las partes para notificar “comunicar” a los terceros la pendencia del proceso.
Podemos concluir que el tratamiento que hace el Proyecto de los terceros es el adecuado, pero
falta una regulación mayor que diferencie el procedimiento a seguir cuando interviene un tercero
independiente y un excluyente. Y finalmente, que el contenido del artículo 40 se precise en cuanto a
la calidad procesal que tendrán esos terceros a quienes se les comunica la pendencia del proceso, y los
efectos que se producirán con su comparecencia o incomparecencia”. [Link]
intervencion-de-terceros-en-el-proceso-segun-el-proyecto-de-codigo-procesal-civil/
A.- LA ACCIÓN:
I. INTRODUCCIÓN.
El elemento objetivo del proceso lo constituye el conflicto, cualquiera sea la naturaleza jurídica
que se acepte respecto de aquel.
Se entiende por litigio el conflicto intersubjetivo de intereses jurídicamente trascendente,
reglado o reglable por el derecho objetivo, y caracterizado por la existencia de una pretensión
resistida.(Francisco Hoyos H. Temas Fundamentales de Derecho Procesal. Página 91).
El proceso está destinado a resolver el litigio, el cual adquiere su existencia sólo en virtud de la
afirmación que realiza el actor, puesto que basta su sola postulación para los efectos que se genere el
proceso necesario para los efectos de obtener su solución.
De acuerdo con ello, es menester para que el proceso se origine que se ejerza una acción para
poner en movimiento la jurisdicción destinada a obtener la solución del conflicto promovido.
Debemos tener presente al respecto que en la función jurisdiccional rige el principio de la
pasividad, según el cual los tribunales no pueden ejercer su ministerio sino a petición de parte, salvo
en los casos en que la ley los autorice para proceder de oficio.(Art. 10 C.O.T.). En consecuencia, la
acción aparece como un presupuesto para que se ponga en movimiento el ejercicio de la función
jurisdiccional, lo que se manifiesta en el aforismo "nemo iudex sine actore"
Ante la prohibición del ejercicio de la autotutela, y la imposibilidad de auto componer el
conflicto, se dota al ciudadano del derecho de la acción para poner en movimiento la jurisdicción y
obtener en el proceso la solución del conflicto.
De acuerdo con lo anterior, tenemos que la acción va dirigida al Estado, que es su destinatario,
y no al adversario, respecto de quien el ejercicio de ella opera únicamente la sujeción, presupuesto
lógico para que la decisión del órgano jurisdiccional despliegue su eficacia con relación al demandado
o acusado, creándose así las relaciones jurídicas entre los diversos sujetos del proceso.
70
II.- ACEPCIONES.
La voz acción ha sido utilizada a lo largo del campo del derecho en los más variados significados.
En Derecho mercantil se usa para referirse a la parte o cuota en que se divide el capital de una
sociedad anónima.
En Derecho penal, ha sido tomada en el sentido de conducta constitutiva de un tipo penal.
En el orden procesal, la expresión acción se utiliza bajo las siguientes tres acepciones:
a) Como sinónimo de derecho (así, se suele decir que el actor “carece de acción”, para significar
la ausencia del derecho cuya tutela se invoca)
b) Como similar a pretensión, hablándose entonces de "acción fundada o infundada", de
"acciones reales o personales", de "acciones mobiliarias o inmobiliarias", "de acción triunfante" y de
"acción desechada"; y
c) En el sentido de "potencia o posibilidad de provocar la actividad jurisdiccional", que es el
sentido técnico procesal auténtico de la palabra mencionada, constituyendo la base para la
elaboración dogmática del instituto. (Francisco Hoyos H. Temas Fundamentales de Derecho Procesal.
Páginas 94).
71
Lo más importante de este nuevo concepto de acción fue, más que un concepto jurídico nuevo,
constituyo la base de la autonomía del derecho procesal del derecho civil, deja de ser dependiente del
derecho civil, ya que antes había estado adscrito a esta rama.
Como se ha dicho, esta teoría postula que la acción y el derecho subjetivo son cosas distintas y
separan estas nociones, sin embargo no todos los seguidores de esta teoría están de acuerdo en cuál
es la relación entre la acción y el derecho subjetivo, distinguiéndose tres corrientes dentro de las
teorías dualistas, cada una de las cuales trata de determinar qué relación hay entre la acción y el
derecho subjetivo.
a) Teorías dualista concretas, estas teorías conciben a la acción como un derecho a la tutela
jurisdiccional. Parten por postular que la acción es un derecho subjetivo público y de un contenido
distinto del derecho privado, no se trata simplemente de un derecho al proceso, si no a la tutela
jurisdiccional, favorable a su titular, como también se sostiene el derecho a que se preste por los
órganos jurisdiccionales la tutela jurisdiccional pretendida.
Esta teoría se llama concreta, porque el objetivo de la acción, no es el proceso, sino la obtención de
una sentencia de un contenido determinable y favorable a alguien.
Se le critica pues si se entiende de ese modo el derecho a la acción, la existencia de ese derecho es
dudoso y lo es, hasta que se emita la correspondiente sentencia, es decir estas teorías no da una
explicación a la eficacia y validez del acto de iniciación procesal que existe con anterioridad y con
independencia de la certidumbre del derecho.
Tampoco explican los casos en que el litigante ejerce una acción sin poseer las condiciones
necesarias para obtener una sentencia favorable.
A esta crítica se le suma Chiovenda, quien no concibe y no admite que la acción se defina como un
derecho frente al Estado, sino que la acción es un derecho contra el adversario que consiste en producir
frente a él, el efecto jurídico de la actuación de la ley.
b) Teorías dualista abstractas, contiene ciertos aspectos comunes con la concreta. De acuerdo con
ellas, los que las propugnan sostienen que la acción compete tanto al que tiene derecho como al que
no lo tiene y que no existe ninguna relación entre el derecho subjetivo y la acción.
Se sostiene la existencia de un derecho o interés de carácter auxiliar o secundaria a la actividad del
Estado. Y que surge como una consecuencia de la prohibición de la autotutela, es decir acción es el
derecho al proceso. El derecho a la actividad jurisdiccional del Estado es independiente de la existencia
de un derecho material subjetivo.
El objeto de la acción no es una sentencia favorable a quien solicita la tutela jurisdiccional. El autor
italiano Carnelutti manifiesta que la acción es un derecho subjetivo procesal y público que se dirige
contra el Estado y que persigue la justa composición del litigio, concibe la acción por ende no como un
derecho al juicio favorable sino que simplemente como un derecho al juicio.
c) Teoría dualista abstracta atenuada, ésta sostiene que el derecho a la acción, no puede concebirse
en forma total e independiente de la afirmación de una determinada situación de hecho jurídicamente
relevante y objeto de la actividad jurisdiccional; que es indispensable encontrar un nexo, una relación
que una al derecho material con el derecho procesal y más concretamente al derecho subjetivo y a la
acción, y para ellos este nexo se encuentra en la afirmación por parte del accionante de estar asistido
de un derecho subjetivo, es este derecho el que le sirve de fundamento a la pretensión.
El derecho a accionar para los partidarios de esta teoría no exige ser titular de un derecho, sino que
exige sólo afirmar la existencia de un hecho o de determinados requisitos.
Además, se diferencia del derecho de acción abstracto, en que no basta para accionar ejercer un
derecho de petición, sino que es menester además que a través de él se formule una pretensión, esto
es, un reclamo de un bien de la vida frente a otro sujeto distinto de un órgano jurisdiccional.
La pretensión es el derecho a invocar un derecho a su favor sea que se tenga o no y ese es el nexo
entre el derecho subjetivo y la acción.
72
IV. LA ACCIÓN EN NUESTRA LEGISLACIÓN. El Código de Procedimiento Civil sigue la teoría monista.
El necesario estudio del artículo 254.
Los códigos procesales latinoamericanos del siglo XIX, y parte del siglo XX, contienen
disposiciones que dan una definición de lo que se debe entender por acción y que normalmente son
coincidentes con la teoría romanistas o clásica.
Nuestro código de enjuiciamiento civil, no participó de esta tendencia, no contiene ninguna
definición de lo que se debe entender por acción, pero en su articulado puede deducirse que los
redactores de nuestro Código de procedimiento civil tuvieron presente el concepto de acción como un
elemento del derecho sustancial, del derecho subjetivo, es decir, participaron de la teoría monista o
clásica de la acción.
Así en diversos artículos del Código se puede observar que ese fue el sentido que se le da, por
ejemplo: artículos 7, 17, 19, 21, 271, 290 C.P.C. todos ellos se refieren claramente a la teoría monista,
pues hablan de asegurar la acción. Debiendo destacarse lo que se manifiesta en el art. 290 “para
asegurar el resultado de la acción...”
Siendo estos ejemplos típicos sobre cómo se configura el derecho subjetivo como parte de la
acción, siguiendo la teoría monista.
Cabe destacar que en materia de competencia, se puede clasificar acciones muebles -
inmuebles, acciones personales – acciones reales. De manera que la redacción del C.O.T., también se
tuvo presente esta idea clásica de acción o civilista, al no hablar de pretensiones.
Hay autores que opinan que el artículo 254 del C.P.C. indicaría tangencialmente que nuestro
derecho se acoge una concepción abstracta atenuada, pues dicha norma nos estaría demostrando al
establecer los requisitos de la demanda, que no basta con el mero accionar para que se inicie un
proceso, sino que es menester que se haga valer una pretensión (parte petitoria), la que debe
encontrarse fundada en los hechos y en el derecho, precisándose quien la ejerce, respecto de quien se
ejerce y el tribunal ante el cual se hace valer.
73
b) Constitutivas, con ellas se persigue que mediante una sentencia se constituyan estados
jurídicos nuevos modificando uno existente, por ejemplo, la nulidad de matrimonio (las
acciones).
c) De condena, con ellas se pretende que el actor pida que se imponga al demandado el
cumplimiento de una determinada prestación, es decir, que sea condenado a una determinada
prestación, por ejemplo, pagar el precio, que se imponga al demandado la acción de restituir
un bien (acción reivindicatoria).
2. Pretensiones ejecutivas, ellas tienden a obtener el cumplimiento forzado de una obligación que
consta en un título ejecutivo o que lleva aparejada su ejecución. Tienden a obtener
coactivamente lo que es debido o su equivalencia en dinero.
3. Pretensiones precautorias o cautelares, tienen por finalidad conseguir una resolución judicial de
carácter provisional que garantice la efectividad se la sentencia que recaiga en el juicio.
B. LA PRETENSIÓN.
A. CONCEPTO DE PRETENSIÓN.
La pretensión es la manifestación de voluntad destinada a exigir la subordinación del interés
ajeno al interés propio. Se encuentra directamente relacionada con el concepto de legitimación.
La pretensión procesal es una declaración de voluntad por la que se solicita una actuación de
un órgano jurisdiccional frente a persona determinada y distinta del autor de la declaración. (Jaime
Guasp Derecho Procesal Civil. Tomo I. Página. 206. Civitas.4a edición. 1998).
B. ESTRUCTURA. La legitimación procesal es un elemento que puede definir el éxito o fracaso de una
acción.
La pretensión procesal requiere la concurrencia de los siguientes elementos:
a) El órgano jurisdiccional, que debe contar con jurisdicción y competencia objetiva y subjetiva
;
b) El actor, que es quien formula la pretensión y debe contar con la capacidad para ser parte,
capacidad procesal, ius postulandi y con la legitimación activa para obrar; y
74
c) El demandado, que es la persona frente a quien se dirige la pretensión y debe contar con la
capacidad para ser parte, capacidad procesal y con la legitimación pasiva para obrar, sin
requerirse para formular la pretensión respecto de éste que se determine quienes actuarán
por el sujeto pasivo dando cumplimiento a los requisitos del ius postulandi.
C. EFECTOS DE LA PRETENSIÓN.
La pretensión constituye el elemento objetivo del proceso y representa el núcleo central de
éste. La pretensión es la declaración de voluntad del actor cuya existencia determina que se origine,
mantenga y concluya un proceso.
La pretensión procesal engendra un proceso, en el sentido que normalmente esa
manifestación de voluntad ha de constituir su acto primero e inicial. Sin embargo, nada se opone a que
un proceso comience sin pretensión procesal, si lo hace siempre con vistas a una pretensión futura,
como ocurre en el proceso civil con la medidas prejudiciales preparatorias, probatorias y
precautorias, en las cuales solo es necesario anunciar "la acción que se propone deducir y
someramente sus fundamentos"10. (Art. 288 del C.P.C.).
La pretensión procesal determina el mantenimiento del proceso, hasta que el mantenimiento
que a la pretensión debe darse haya alcanzado su finalidad. La pretensión procesal mantiene
funcionalmente en vida al proceso. Tampoco quiere esto decirse que el proceso haya de conservar una
armadura rígida durante todo su desarrollo, guardando siempre dentro de sí un núcleo inconmovible
que no pueda sufrir la variante más ligera. Por el contrario, nada se opone a que la pretensión procesal,
conservando su existencia, experimente un cierto desarrollo durante la pendencia procesal, lo que
explica las modificaciones que puede experimentar a lo largo de la pendencia, que permiten hablar
metafóricamente desde luego, de una biología de la pretensión procesal. El cambio de los sujetos de la
pretensión mediante la transmisión de la titularidad de la misma de una a otra persona, fenómeno que
cabe llamar transmisibilidad de la pretensión (cesión de derecho litigiosos, por ejemplo); el cambio en
el bien de la vida a que la pretensión se refiere; el cambio en la petición o en los acaecimientos de
hecho que le sirven de título, son todas las vicisitudes que pueden, evidentemente, producirse en el
proceso y que no afectan a su existencia en tanto perdure el núcleo esencial de la pretensión a que
debe la vida. Cabe hablar, pues, de un efecto de la pretensión conservatorio del proceso, sin perjuicio
del principio de transformabilidad, que lleva consigo por la misma razón, una modificación del proceso
en que la pretensión se deduce. Así por ejemplo, en el procedimiento sumario puede observarse el
incidente de sustitución del procedimiento, o en materia penal cuando la investigación deriva en algún
procedimiento abreviado o simplificado. En esto se debe tener especial cuidado con el artículo 261 del
CPC.
La pretensión procesal determina la conclusión de un proceso, puesto que cuando esta
reclamación de parte deja de existir por algún acaecimiento jurídico que tenga asignada esa eficacia el
proceso debe terminar. Cuando la pretensión desaparece, el proceso queda eliminado. Si la pretensión
se satisface, entonces el proceso ha llegado a su fin normal, y concluye mediante la decisión judicial,
ya que la decisión judicial no quiere decir otra cosa que satisfacción de una pretensión o, en palabras
más amplias, expresión de una voluntad que decisoriamente examina y actúa o deniega la actuación
de una pretensión procesal. Si la pretensión procesal, sin llegar a quedar satisfecha, desaparece del
mundo del derecho, por ejemplo, porque, considerada como objeto de un acto de disposición, se
admite la posibilidad de revocarla íntegramente, entonces el proceso se extingue igualmente, sin que
resulte justificada su ulterior continuación, lo que explica que 1os actos de disposición de la pretensión,
característicamente, el desistimiento, lleven consigo una verdadera terminación anormal del proceso,
10
La demanda de Sampaoli contra la ANFP comenzó con una medida prejudicial preparatoria. Ver rol C-10.921-2019 del 1° Juzgado Civil de Santiago.
75
esto es, una extinción en sentido técnico del mismo. (Jaime Guasp Derecho Procesal Civil. Tomo I.
Página. 222 y 223. Civitas.4a edición.1998).
E. PRETENSIONES MÚLTIPLES.
Lo normal es que el proceso tenga por objeto la satisfacción de una sola pretensión.
Sin embargo, el legislador por razones de armonía y de economía procesal admite que dentro
de un proceso se pretenda la solución de no una, sino que de una pluralidad de pretensiones. En virtud
de la armonía procesal, se impone evitar decisiones contradictorias, lo que podría ocurrir si,
ventilándose cada una de las pretensiones que tienen elementos comunes en procesos diferentes,
llegara el órgano jurisdiccional a resultados distintos y opuestos entre sí; y la economía procesal,
aconseja unificar el tratamiento de dos o más pretensiones entre las que existe una comunidad de
elementos para reducir el costo de tiempo, esfuerzo y dinero que supondría decidirlas por separado.
Se distinguen los siguientes tipos de pluralidad de pretensiones:
a.- Por razón de tiempo, se distingue la pluralidad de pretensiones inicial sucesiva.
La pluralidad inicial de pretensiones es la que se produce desde el inicio del proceso al
contenerse en la demanda la formulación de dos o más pretensiones.
La pluralidad sucesiva es aquella que se genera no con motivo de la interposición de una
demanda, sino que con posterioridad y luego de haber comenzado el proceso. Esta pluralidad sucesiva
puede ser por inserción, que se produce cuando la pretensión no se ha hecho valer procesalmente y
ella se añade a otra pretensión que ha originado ya un proceso el que se encuentra pendiente
(ampliación de demanda, reconvención) o por acumulación, que se produce cuando dos o más
pretensiones que se han hecho valer en procesos distintos se acumulan de forma tal de pasar a formar
parte de un solo proceso (acumulación de autos).
b.- Por razón de forma, hay tres tipos de pluralidad de pretensiones: la simple, la
alternativa y la eventual o subsidiaria.
La pluralidad simple es aquella en que las diversas pretensiones reunidas se reclaman todas de
modo concurrente, o sea que, para satisfacer al titular de la pretensión, debería el órgano jurisdiccional
actuarlas todas frente al sujeto pasivo de la misma.
La pluralidad alternativa es, por el contrario, aquella en que el titular, si bien reclama dos o más
actuaciones distintas, no pide que sean realizadas una y otra, sino que la verificación de cualquiera de
ellas basta para satisfacerle. El Juez o Tribunal no podrá entonces, por lo tanto, sin incurrir en
incongruencia (ultrapetita), condenar al demandado, a la realización de todas las prestaciones debidas.
La pluralidad eventual o subsidiaria es, finalmente, aquella en que el actor pide al órgano
jurisdiccional, en primer término, una sola actuación; pero en segundo lugar, subordinadamente, para
el caso que la primera petición sea denegada, formula otra pretensión.
76
En nuestra legislación, se permite la formulación de diversas pretensiones en una misma
demanda, con la sola limitación que no sean incompatibles entre sí.
Se estima que no son incompatibles entre sí todas las pretensiones que no son contradictorias
entre sí, esto es, que pueden ser cumplidas en forma simultánea.
Dos o más pretensiones son materialmente incompatibles cuando los efectos jurídicos o los
simples efectos económicos que tienden a producir no pueden subsistir simultáneamente, sino que se
oponen entre sí. Así son incompatibles las pretensiones en que un vendedor pide la resolución del
contrato y el pago del precio. Pero es evidente que este supuesto de incompatibilidad se refiere tan
sólo a la acumulación simple no a la alternativa, ni mucho menos a la eventual o subsidiaria, donde
puede existir perfectamente esta posibilidad de simultanear. (Jaime Guasp Derecho Procesal Civil.
Tomo I. Página. 231. Civitas.4" edición.1998).
Si las pretensiones son incompatibles materialmente entre sí, ella puede ser salvada si la
petición se formula respecto de ellas en la demanda en forma subsidiaria.
Sin embargo, es menester tener presente que la pluralidad de pretensiones exige para que
puedan hacerse valer simultáneamente en una misma demanda que el tribunal sea competente para
conocer de todas ellas y que las pretensiones deban hacerse valer y tramitarse de acuerdo a un mismo
procedimiento y no una de acuerdo con un procedimiento y las otras de acuerdo con otro
procedimiento.
Si no concurre la competencia del tribunal y la identidad del procedimiento a aplicarse para la
tramitación de todas las pretensiones, ellas no podrán hacerse valer en forma simultánea,
presentándose en este caso una incompatibilidad procesal de carácter insalvable.
I.- CONCEPTO.
En esta materia le daremos vida al principio del debido proceso denominado “contradictorio”.
El sujeto activo legitimado por un derecho subjetivo o interés podrá ejercer su acción a través de la
demanda (o cualquier otro acto jurídico procesal que implique pedir en juicio e iniciar procedimiento,
como por ejemplo, una querella infraccional o penal, una reclamación, etc), con lo que evidentemente
el sujeto pasivo tendrá derecho a defenderse de la petición, pretensión, o imputación. La conexión
entre la acción y la defensa es el emplazamiento, trámite esencialísmo a través del cual la pretensión
“viaja” en un espacio jurídico cuyo destinatario es el sujeto pasivo.
De esta manera, se ha definido este trámite de la siguiente forma: es el llamamiento con plazo
hecho por el juez, citando a alguna persona para que comparezca en un proceso o instancia a
manifestar su defensa o a cumplir con lo que se mandare. (Couture)
Por nuestra parte diremos que, el emplazamiento es un trámite esencial para ejercer el derecho
defensa, que se encuentra compuesto por la notificación legal del acto material que contiene la
pretensión, y el transcurso de cierto plazo dentro del cual el sujeto pasivo puede hacer o no hacer algo.
2.- ELEMENTOS.
El emplazamiento siempre se encuentra compuesto de dos elementos:
1.- La existencia de una notificación practicada en forma legal.
2.- El transcurso del plazo para que se hagan valer los derechos.
Para analizar el emplazamiento dentro del proceso es menester distinguir entre el
emplazamiento de la primera o única instancia y el emplazamiento de la segunda instancia. Lo anterior
por cuanto, como ya sabemos, en el proceso civil rige la doble instancia.
77
En materia civil, el artículo 257 del CPC señala que el Juez admitirá a tramitación la demanda
cuando reúna los requisitos formales (artículo 254 del CPC), y dicha resolución es un decreto,
providencia o previsto, que tiene por objeto dar curso progresivo a los autos. Luego, como ya lo hemos
estudiado, las resoluciones sólo producen efectos en virtud de notificación legal, y siendo así, deberá
practicarse por persona habilitada quien la pondrá en conocimiento del demandado.
Entonces, la notificación de la demanda y de la resolución que en ella recaiga debe notificarse
en forma personal al demandado, puesto que normalmente la demanda constituye la primera gestión
judicial que se realiza dentro del proceso, de acuerdo a lo previsto en el artículo 40 del Código de
Procedimiento Civil, debiendo cumplirse estrictamente con dicha disposición so pena de caer en vicios
de procedimiento.
Excepcionalmente, al demandado no deberá notificársele personalmente la demanda y la
resolución que en ella recaiga en caso que el proceso se hubiere iniciado con anterioridad a su
presentación por una medida prejudicial propiamente tal, probatoria o precautoria, notificada al futuro
demandado o mediante una gestión preparatoria de la vía ejecutiva.
En estos casos, la notificación de la demanda y de la resolución del tribunal que en ella recaiga
podrá efectuarse al demandado por el estado diario, o por cédula si el tribunal así lo ordena. En el caso
del juicio ejecutivo que se hubiere iniciado por una gestión preparatoria esta situación se regula
específicamente en el inciso segundo del N° 1 del artículo 443 del C.P.C.
Al actor o demandante, siempre se le notifica la resolución que recaiga en la demanda por el
Estado Diario de acuerdo a lo establecido en el inciso final del artículo 40 del C.P.C.
II.-TRANSCURSO DEL PLAZO QUE LA LEY OTORGA AL DEMANDADO PARA HACER VALER SUS DERECHOS.
Considere las modificaciones introducidas por la ley 21.394
El término de emplazamiento o plazo que el demandado tiene para comparecer a hacer valer
sus derechos respecto de la demanda interpuesta en el proceso se cuenta desde la notificación de ella
y su extensión varía de acuerdo a la naturaleza del asunto. De esta forma debemos distinguir:
1. En materia de procedimiento ordinario.
Dentro del juicio ordinario civil de mayor cuantía, el término de emplazamiento para que el
demandado oponga las excepciones dilatorias o presente su escrito de contestación de la demanda
puede ser: a) de 18 días si el demandado es notificado en la comuna donde funciona el tribunal; b) de
18 días, más los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años
confecciona la Corte Suprema si el demandado es notificado fuera del territorio jurisdiccional del
tribunal, sea dentro o fuera del país.
Este término de emplazamiento del juicio ordinario contemplado en los artículos 258 y 259 del
C.P.C. tiene importancia, puesto que el que deberá aplicarse en todos los casos en que el legislador se
refiere en sus disposiciones al término de emplazamiento sin señalar su extensión. Esta situación es la
que se produce por ejemplo en los casos contemplados en los artículos 5 (muerte de la parte que litiga
personalmente), 21 (intervención forzada) y 492 del Código de Procedimiento Civil (intervención
forzada).
Dentro del juicio ordinario civil de menor cuantía, el término de emplazamiento de rige por el
artículo 698 del CPC, que ustedes deberán revisar.
No obstante, es menester tener presente que el término de emplazamiento no siempre tiene
la extensión que se contempla dentro del juicio ordinario, sino que este varía de acuerdo a los diversos
procedimientos.
2. En materia del juicio sumario.
Este procedimiento declarativo o de condena, según el caso, se encuentra regulado en el
artículo 680 y siguientes del CPC.
Acá, el término de emplazamiento se cuenta desde la última notificación, que normalmente es
la del demandado. Si bien este procedimiento se desarrolla fundamentalmente en una audiencia (al 5°
día hábil), el plazo para que ésta se desarrolle también dependerá de la práctica de la notificación. Así,
a) será de 5 días, si el demandado es notificado en el territorio jurisdiccional del tribunal, o bien, b) de
5 días, más los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años
78
confecciona la Corte Suprema si el demandado es notificado fuera del territorio jurisdiccional del
tribunal, sea dentro o fuera del país.
Este plazo en el juicio sumario es para que las partes comparezcan ante el tribunal a un
comparendo de discusión en el cual el demandante ratifica su demanda, y el demandado, debe
proceder a efectuar la contestación de la demanda.
3. En materia de juicio ejecutivo.
El término de emplazamiento se cuenta desde el requerimiento de pago que tiene el carácter
de plazo individual, para que el demandado presente su escrito de oposición de excepciones (a través
del cual ejerce su derecho a defensa). Este plazo antes de la modificación introducida por la ley 21.394
se contaba de la siguiente forma: a) de 4 días si el demandado es requerido de pago en la comuna
donde funciona el tribunal; b) de 8 días, si el demandado es requerido de pago dentro del territorio
jurisdiccional, pero fuera de los límites de la comuna que sirve de asiento al tribunal; c) de 8 días, más
los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años confecciona la
Corte Suprema si el demandado es requerido de pago fuera del territorio jurisdiccional del tribunal,
sea dentro o fuera del país.
Actualmente, de acuerdo al artículo 465 y 466 del CPC el plazo es de 8 días, más la tabla de
emplazamiento del 259 CPC en caso de notificación en otro territorio jurisdiccional o fuera del territorio
de la República.
4.- IMPORTANCIA.
El emplazamiento en la primera o única instancia constituye un trámite esencial para la validez
del procedimiento (Art. 795 N° 1 del C.P.C.), por lo que la omisión de los elementos que lo configuran
en el proceso posibilita que en contra de la sentencia definitiva o de las interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación que en él se dicte se interponga el recurso de
casación en la forma. (art. 768 N° 9 del C.P.C.).-
Por otra parte, el artículo 80 del C.P.C. posibilita al demandado rebelde para solicitar que se
declare la nulidad de todo lo obrado en caso de acreditar que no se le ha hecho llegar las copias de la
demanda y resolución recaída en ella o que ellas no son exactas en su parte substancial.
II.-TRANSCURSO DEL PLAZO QUE LA LEY ESTABLECE PARA COMPARECER ANTE EL TRIBUNAL DE
SEGUNDA INSTANCIA.
El segundo elemento del emplazamiento para la segunda instancia se encuentra configurado
por el transcurso del plazo que la ley establece para comparecer ante el tribunal de alzada. (art. 200
CPC) MODIFICADO según ley 20.886 sobre tramitación digital. Deben considerarse, las disposiciones
transitorias para aquellas causas que se iniciaron con anterioridad a la vigencia de dicha ley, así como
el auto acordado de la Corte Suprema sobre funcionamiento de los Tribunales sujetos a Tramitación
Digital.
79
Este plazo comenzaba a correr desde el hecho material consistente en el certificado del
secretario del tribunal de alzada de haber ingresado los antecedentes correspondientes al recurso de
apelación. El plazo fatal para que las partes comparezcan ante el tribunal de segunda instancia, que se
cuenta desde el certificado de ingreso, varía de acuerdo a la ubicación del tribunal de primera instancia
en relación con la del tribunal de alzada, pudiendo ser éste a saber:
- De cinco días, si el tribunal de primera instancia funciona dentro de la comuna del tribunal de alzada.
- De cinco días, más un aumento de tres días del inciso 2° del artículo 258 del CPC, si el tribunal de
primera instancia funciona fuera de la comuna, pero dentro del territorio jurisdiccional del tribunal de
alzada
- De cinco días más tres días, más el aumento de la tabla de emplazamiento si el tribunal de primera
instancia funciona fuera del territorio jurisdiccional del tribunal de alzada.
Este caso por regla general no es posible de ser concebido. En efecto, el actual artículo 55 del
COT establece el territorio jurisdiccional de las diversas Cortes de Apelaciones y todos los Tribunales
de primera instancia que de ellas dependen funcionan dentro de este territorio jurisdiccional, por lo
que no es posible concebir el otorgamiento de esta ampliación. Excepcionalmente, sólo podría darse
esta situación en caso de subrogación de una Corte de apelaciones por otra para conocer del recurso.-
Los efectos que generaba la falta de comparecencia de las partes ante el tribunal de segunda
instancia son muy disímiles según si las falta de comparecencia se refería al apelante o al apelado. Si
quien no comparecía dentro de plazo era el apelante, se debía declarar la deserción del recurso de
apelación, generándose el término de éste por vía anormal.
En cambio, si quien no comparecía dentro del plazo era el apelado, no se producía la deserción
del recurso de apelación, sino que éste continúa con su tramitación teniéndose al apelado por rebelde
por él solo ministerio de la ley respecto de todos los trámites posteriores hasta su comparecencia, sin
ser necesario notificarle las resoluciones que se dicten, las que producen efectos respecto del apelado
rebelde desde que se dicten.
Este segundo elemento para el emplazamiento de la segunda instancia se debe efectuar ante
el tribunal de la segunda instancia.
En consecuencia, en el emplazamiento para la segunda instancia que se abre con motivo de la
interposición del recurso de apelación, el primer elemento del emplazamiento que es la notificación
de la resolución que concede el recurso de verifica ante el tribunal de la primera instancia; pero el
segundo elemento consistente en el transcurso del plazo para comparecer ante el tribunal de segunda
instancia se verificaba ante éste.
El emplazamiento en la segunda instancia también constituye un trámite esencial para la validez
del procedimiento (Art. 800 N° I del C.P.C.), por lo que la omisión de los elementos que lo configuran
en el proceso posibilita que en contra de la sentencia definitiva o de las interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación que se dicten en la segunda instancia se interponga
el recurso de casación en la forma. (art. 768 N° 9 del C.P.C.).
80
del conflicto y el tribunal se encuentra obligado a dictar sentencia para su resolución, a menos de
producirse un término anormal del procedimiento durante su tramitación.
b) A partir de la notificación de la demanda se produce, por regla general, la radicación de la
competencia para el conocimiento del asunto ante el tribunal, pudiendo el demandado ejercer su
derecho a defensa.
c) A partir de la notificación de la demanda precluye la facultad del demandante de retirar la
demanda deducida ante el tribunal. El demandante, a partir de la notificación de la demanda, sólo
puede desistirse de la demanda, y la resolución que acoge el desistimiento extingue la pretensión
hecha valer, pudiendo oponerse la cosa juzgada respecto de cualquier otro proceso posterior en el cual
se quiera hacer valer la pretensión desistida. Por lo anterior es que se exige facultad extraordinaria o
accidental en el mandato judicial.
d) En materia civil, dado que rige el principio dispositivo, las partes tienen la obligación de realizar
las actuaciones necesarias para que el procedimiento avance. Si las partes del proceso civil permanecen
inactivas sin realizar actuaciones útiles para darle curso al procedimiento por más de seis meses
contados desde la última resolución recaída en una gestión útil, el demandado podrá solicitarle al
tribunal que declare el abandono del procedimiento.
El abandono del procedimiento no extingue las pretensiones que se hubieren hecho valer
dentro de él, pero genera la pérdida de todo lo obrado en el procedimiento, incluida la notificación de
la demanda con las trascendentales consecuencias que ello puede tener para la interrupción civil de la
prescripción.
e) La sentencia declarativa produce efectos desde que se notifica la demanda. La sentencia
constitutiva produce efectos erga omnes desde que se notifica la sentencia misma.
f) A partir de la notificación de la demanda se genera el estado de litis pendencia, pudiendo el
demandado oponer la excepción dilatoria del mismo nombre en caso que el demandante pretenda con
posterioridad iniciar un nuevo proceso respecto del cual concurra la triple identidad respecto de aquel
que se encuentra pendiente.
81
con la notificación de la gestión preparatoria, ya que esa gestión y el juicio ejecutivo mismo constituyen
una unidad procesal y así, por lo demás, lo ha resuelto reiteradamente esta Corte Suprema.
El fallo indicó que la gestión preparatoria de notificación judicial de cobro de facturas se practicó
a la sociedad ejecutada el 22 de junio de 2016, esto es, una vez transcurrido el referido plazo de un
año que estatuye la ley para la prescripción de la acción ejecutiva de los títulos de autos. Así, concluyó
que la resolución recurrida, al rechazar la excepción de prescripción impetrada, efectivamente ha
cometido error de derecho conculcando los preceptos denunciados, particularmente los artículos 2518
del Código Civil y 10 de la Ley N° 19.983, defecto que influye sustancialmente en lo dispositivo de lo
resuelto ya que en el presente caso sólo cabía acoger la excepción prevista en la última norma citada,
dado que había transcurrido más del año que la ley dispone para la prescripción de la acción ejecutiva
del cobro de una factura, contado desde que la gestión preparatoria fue notificada a la demandada.
Igualmente se hizo una errónea aplicación del artículo 2523 del Código Civil, pues invariablemente se
ha sostenido y resuelto que las reglas que tal disposición contempla dicen relación, solamente, con las
prescripciones mencionadas en los dos artículos precedentes y no con otras de corto tiempo como lo
es la estatuida para el caso que ahora se analiza.
Por lo anterior, la Corte Suprema acogió el recurso de casación en el fondo deducido, revocando la
sentencia apelada sólo en cuanto rechazó la prescripción invocada, y en su lugar se acogió la excepción
de prescripción opuesta por la ejecutada, quedando rechazada la demanda ejecutiva, y confirmando
en lo demás apelado la referida sentencia”.
Por su parte, recientemente en el ROL 4543-2019, con fecha 6 de mayo de 2020 la CS acogiendo
un recurso de unificación laboral, respecto de una demanda de daños, resolvió que es necesaria la
notificación legal de la demanda para que opere la interrupción del plazo de prescripción. No sólo
resulta necesario notificar en forma válida, sino que debe ocurrir antes que haya expirado el plazo de
prescripción.
Finalmente, el pleno de la E. Corte Suprema en fallo rol 75.995-2021, por mayoría, decidió
que la interrupción se produce únicamente por la notificación de la demanda, de acuerdo al artículo
2518 del cc.
d.- La prescripción extintiva de corto tiempo se transforma en prescripción de largo tiempo
conforme a lo previsto en el artículo 2.523 del C. Civil.
e.- Impide que el pago por consignación sea calificado de suficiente por el tribunal en la gestión
voluntaria, debiendo ella efectuarse en el juicio que se hubiere iniciado o se encontrare pendiente al
efecto de acuerdo a lo previsto en el artículo 1.603 del C. Civil.
1.- CONCEPTO.
En sentido lato, la defensa del demandado no es más que el poder jurídico de oponerse a la
pretensión que el actor ha formulado frente a él y ante el órgano jurisdiccional.
Tanto el actor, mediante la acción, como el demandado mediante la excepción tienen un
derecho al proceso.
82
derecho a tal acto, de oficio o a petición de parte, en suma, la preclusión. Sin embargo, como anotamos
más arriba, el término de emplazamiento es un plazo de naturaleza legal, y en consecuencia, no podría
aplicarse dicha disposición. Para tales consecuencias debemos entonces recurrir a la norma sobre
plazos, de acuerdo al artículo 64 del CPC, escapando de la rebeldía.
b. Concepto. La rebeldía o contumacia es aquella situación que se produce en el proceso cuando
el demandado adopta una actitud pasiva frente al litigio, manteniéndose inactivo y sin hacer nada.
c. Clasificación y remedios. La rebeldía puede ser voluntaria o involuntaria.
En el primer caso, el demandado efectivamente recibe las copias de la demanda o solicitud, junto con
la resolución que la provee, y en consecuencia de traba la relación procesal, naciendo ésta sin vicios,
asumiendo el sujeto los efectos de su incomparecencia. En el segundo caso, el demandado por un
evento que no le hace responsable, no conoce de la demanda o la conoce de forma imperfecta,
sustanciándose el procedimiento en su rebeldía, con graves efectos en su contra. Contra esta situación
jurídica, la parte afectada puede hacer uso de variados remedios procesales, como por ejemplo, la
rescisión procesal por fuerza mayor de acuerdo al artículo 79 del CPC, o bien, la nulidad procesal por
falta de emplazamiento legal, de conformidad al artículo 80 y 768 N°9 (en relación al artículo 795 N°1),
todos del CPC.
d. Efectos procesales en el Código de Procedimiento Civil. En esta materia importa recordar que
dentro del debido proceso el legislador debe asegurar que los procedimientos sean racionales,
imponiéndole a los Jueces el deber de sustanciar los actos procesales necesarios, con el objeto de que
las partes sean juzgadas en un tiempo razonable (artículo 319 del COT y 77 CPR). Sin duda que dicha
obligación dependerá de la estructura procesal sobre la cual se presente el debate jurídico, debiendo
distinguir entonces los siguientes procedimientos:
1) Procedimiento Ordinario.
En este procedimiento la rebeldía no importa una aceptación por parte del demandado de la
pretensión hecha valer por el actor en su demanda, sino que por el contrario, implica una contestación
ficta de la demanda en la que se tienen por negados genéricamente los fundamentos de la pretensión.
¿Cuál es la fuente de esta afirmación? Desde luego que la ley no dice nada, debiendo regirse por las
disposiciones comunes y por la regla del onus probandi, conforme el artículo 1698 del CC, según el
cual, la prueba de las obligaciones o de su extinción corresponde a quien alega.
De acuerdo con ello, la inactividad del demandado importa que el actor deberá necesariamente
probar los hechos en que funda su pretensión. Así, el artículo 318 del C.P.C., reconoce en su inciso
primero esta situación al señalarnos que "concluidos los trámites que deben preceder a la prueba, ya
se proceda con la contestación expresa del demandado o en su rebeldía, el tribunal examinará por sí
mismo los autos y si estima que hay o puede haber controversia sobre algún hecho substancial y
pertinente en el juicio, recibirá la causa a prueba y fijará en la misma resolución los hechos sustanciales
y controvertidos sobre los cuales debe recaer".
La fórmula de la contestación ficta obedece a razones históricas que es resistida por las
jurisdicciones especiales en la actualidad, que estiman que la falta de colaboración del demandado
debe causarle efectos en su contra, según pronto lo verán.
2) Juicio ejecutivo.
Este procedimiento se encuentra regulado entre los artículos 434 a 544 del CPC. Frente a la
notificación de la demanda ejecutiva (aquella que se funda en un título ejecutivo donde la obligación
ya se encuentra declarada), en el término de emplazamiento, el ejecutado tiene dos alternativas: a)
oponer excepciones; b) no oponer excepciones. En este último caso, cuando no hace nada, el artículo
472 del CPC es drástico al disponer: “si no se oponen excepciones, se omitirá la sentencia y bastará el
mandamiento de ejecución para que el acreedor pueda perseguir la realización (remate o subasta) de
los bienes embargados y el pago…”
En consecuencia, aquí el silencio procesal claramente produce efectos graves en contra del
ejecutado, escapando de la contestatio fixta, permitiendo el remate de los bienes que eventualmente
se hayan embargado.
3) Juicio sumario.
Este procedimiento de naturaleza declarativa se encuentra regulado entre los artículos 680 a
692 del CPC. De acuerdo a lo estudiado, acá la discusión se produce en una audiencia, la que conforme
al artículo 683 debe llevarse a efecto al 5° día hábil después de la última notificación.
83
En el artículo 684 del CPC existe una expresa regulación de la rebeldía “castigando” al
demandado que no colabora con el procedimiento, posibilitando que el actor o demandante pueda
pedir, con fundamento plausible, se acceda provisionalmente a lo pedido en la demanda, con la
posibilidad de oposición del demandado rebelde, de acuerdo al inciso final del citado artículo.
Nuevamente tenemos que el legislador escapa de la contestación ficta, permitiendo que el
procedimiento se desarrolle oportunamente.
Es preciso consignar, antes de avanzar, que en la primera instancia el demandado rebelde debe
ser considerado respecto de todos los trámites, notificándole las diversas resoluciones que se dicten,
y debe acusársele las rebeldías respecto de cada trámite cuando ello sea procedente por contemplarse
plazos no fatales para que realice sus actuaciones.
Por su parte, antes de la entrada en vigencia de la ley 20.886 sobre tramitación electrónica, en
segunda instancia, el apelado rebelde adquiría esta situación por el sólo ministerio de la ley de no
comparecer ante el tribunal de alzada dentro del plazo contemplado para ese efecto, no siendo
necesario notificarle de las resoluciones que se dicten, las cuales producían sus efectos respecto del
apelado rebelde desde que se pronunciaren. Sin perjuicio de ello, el apelado rebelde podía comparecer
en cualquier estado del recurso, pero ya no en forma personal, sino que representado por un
procurador del número o abogado habilitado para el ejercicio de la profesión. (Arts. 202 del C.P.C. y
398 inc.2° del C.O.T.)
e. Efectos procesales en materias especiales.
4) En el Proyecto de CPC.
En las lecciones de Derecho procesal es habitual enfatizar que, al contrario de lo que expresa la
sabiduría popular[1], el que calla no otorga. Sin embargo, a tenor de lo dispuesto en el Proyecto de
Código Procesal Civil (= PCPC.) y de una relectura del Código de Procedimiento Civil, pudiera ser que
nos encontrásemos ante un cambio en el paradigma del que no hemos visto muchos comentarios en
los distintos foros. Es cierto que pudiera tratarse de solamente un equívoco en nuestra hipótesis, pero
no lo es menos que los órganos jurisdiccionales quizá encuentren plausible una lectura como la que,
en las próximas líneas, vamos a proponer atendida su mayor participación y rol activo en el proceso[2].
El artículo 272 PCPC. impone la carga general de contravención de las peticiones del actor. Es
decir, exige una conducta activa por la que el demandado debe realizar una actuación específica
mediante la cual discuta tanto los hechos como los documentos aportados por el demandante. En
términos generales, hasta ahora esta circunstancia era la situación ideal en la que se perfeccionaba el
periodo de discusión y por lo tanto se justificaba la actuación de un tercero imparcial que resolviera el
conflicto.
Ahora bien, la gran revolución, que genera un cambio sustancial en la forma de estudio del
proceso civil, es la sanción que contempla esta misma norma. Así, el 272 PCPC. señala, en relación a
esta auténtica carga para el demandado que "Su silencio, así como sus afirmaciones ambiguas o
evasivas en la contestación podrán ser consideradas por el tribunal como admisión tácita de los hechos
que le sean perjudiciales, así como admisión de la autenticidad, integridad y validez de los documentos
acompañados".
De este modo, se nos plantea la pregunta de si efectivamente existe un deber de contravención
expreso que pueda generar consecuencias negativas para el demandante que adopta una actitud
pasiva o poco contestataria ante la demanda, o bien, en otros términos, si podemos afirmar que en
este contexto quien calla pudiera realmente estar otorgando ante la demanda.
1) En el Proceso Penal.
En el proceso penal la rebeldía del imputado se analiza conjuntamente con el derecho a guardar
silencio, la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgado en tiempo razonable. El tratamiento
especial se puede observar en los artículos 99 a 101 del CPP. Así, en el inciso segundo del artículo 101,
se dispone: “La investigación no se suspenderá por la declaración de rebeldía y el procedimiento
continuará hasta la realización de la audiencia de preparación del juicio oral, en la cual se podrá
sobreseer definitiva o temporalmente la causa de acuerdo al mérito de lo obrado. Si la declaración de
rebeldía se produjere durante la etapa de juicio oral, el procedimiento se sobreseerá temporalmente,
hasta que el imputado compareciere o fuere habido”.
2) En el Proceso Laboral.
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En el proceso laboral la rebeldía se encuentra regulada por sus efectos, precisamente en el
artículo 453 N° 1 inciso penúltimo que perentoriamente dispone: “Cuando el demandado no
contestare la demanda, o de hacerlo no negare en ella algunos de los hechos contenidos en la
demanda, el juez, en la sentencia definitiva, podrá estimarlos como tácitamente admitidos”.
II. COMPARECER.
En cambio, si el sujeto pasivo comparece al proceso puede asumir respecto de la pretensión
hecha valer en su contra en la demanda, alguna de las siguientes actitudes:
2. Oposición o resistencia.
La oposición a la pretensión consiste en la declaración de voluntad del demandado por la que
se reclama del órgano jurisdiccional frente al actor la no actuación de la pretensión formulada por éste.
En la oposición a la pretensión, el demandado solicita la desestimación por parte del tribunal de la
pretensión hecha valer por el actor. La oposición a la pretensión puede revestir las siguientes formas:
a.- La contestación.
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Se encuentra regulada en el artículo 309 del CPC. En un sentido estricto, la defensa consiste en
la contestación de la pretensión que hace el demandado y en la que procede a negar el elemento de
hecho o de derecho que sirve de fundamento a la pretensión. Consiste en una mera negativa que no
lleva consigo ninguna afirmación respecto de un hecho nuevo.
La contestación de la demanda en la que el demandado se limita a formular meras alegaciones
o defensas y no a formular excepciones en relación con la pretensión formulada en la demanda,
implican que la carga de la prueba recaerá en la parte demandante, puesto que con aquellas el sujeto
pasivo no introduce en el proceso un hecho nuevo que tenga por objeto destruir la pretensión hecha
valer.
Además, el tribunal no tiene que hacerse cargo de las alegaciones o defensas para su resolución
en la parte dispositiva del fallo, sino que ellas pueden ser analizadas por parte del tribunal en la parte
considerativa de éste.
b. Las excepciones.
Las excepciones son aquellas peticiones que formula el demandado, basadas en elementos de
hecho y de derecho que tienen eficacia extintiva, impeditiva o invalidativa del efecto jurídico afirmado
como fundamento de la pretensión.
Las excepciones se clasifican en nuestro derecho en:
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proceso un hecho nuevo de carácter impeditivo, modificativo o extintivo que tiene por objeto destruir
la pretensión hecha valer.
Finalmente, el tribunal tiene que pronunciarse acerca de las excepciones hechas valer por el
demandado en la parte dispositiva de la sentencia definitiva, debiendo contener las consideraciones
de hecho y de derecho en las que se basa para emitir pronunciamiento.(Art. 170 N°6 del C.P.C.)
87
La reconvención se substanciará y fallará conjuntamente con la demanda principal (art. 316 del
C.P.C.), por lo que ella deberá ser notificada al demandante, quien podrá asumir respecto de la
reconvención las mismas actitudes que el demandado respecto de la demanda.
Los requisitos que se contemplan para que el demandado pueda deducir su reconvención en
contra del demandante en nuestro Código de Procedimiento Civil son:
a.- Que el tribunal tenga competencia para conocer de la reconvención estimada como
demanda. (Art. 315 del C.P.C. y 111 y 124 del C.O.T.)
b.- Que la contrapretensión se encuentre sometida en su tramitación al mismo
procedimiento de la demanda y que se admita la formulación de ella de acuerdo con el procedimiento
según el cual se tramita la demanda.
Para los efectos de deducir la reconvención no se ha contemplado por parte de nuestro
legislador en el Código de Procedimiento Civil un vínculo de conexión entre la demanda y contestación
de la demanda diferente a la conexión subjetiva, en cuanto a que la reconvención sólo puede ser
deducida por el demandado en contra del demandante y no de un tercero.
I. REGLAMENTACIÓN.
Las actuaciones judiciales se encuentran reglamentadas en el Título VII del Libro I del Código de
Procedimiento Civil, que comprende los artículos 59 a 77 de éste.
II. CONCEPTO
Debemos recordar que el proceso es la secuencia o serie de actos que se desenvuelven
progresivamente, con el objeto de resolver mediante un juicio de autoridad, el conflicto sometido a su
decisión.
En un sentido genérico, la actuación judicial vendría a ser todo acto jurídico procesal realizado
por las partes, el tribunal o terceros que conforman el proceso que ha de existir para la resolución de
un conflicto.
Sin embargo, en la reglamentación de las actuaciones judiciales el legislador sólo se refirió con esa
denominación "a las resoluciones y demás actos de proceso en que interviene el tribunal que conozca
de la causa y para cuya validez se exige la correspondiente autorización del funcionario llamado a dar
fe o certificado de su existencia” (arts 61 inciso 3° y 70 del CPC)
De acuerdo con ello, las actuaciones judiciales son los actos jurídicos procesales, más o menos
solemnes, realizados por o a través de tribunal, por las partes, los terceros o auxiliares de la
administración de justicia, de las cuales se deja testimonio en el expediente y que deben ser
autorizadas por un ministro de fe.
Los requisitos que deben concurrir copulativamente para la validez de una actuación judicial son los
siguientes:
1.- Deben realizarse ante o por orden del tribunal que conoce de la causa;
2.- Deben realizarse en días y horas hábiles;
3.- Debe dejarse constancia escrita de ella en la carpeta electrónica;
4.- Debe practicarse por el funcionario que indica la ley;
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5.- Debe ser autorizada por el Ministro de Fe o funcionario competente.
1.-Las actuaciones judiciales deben realizarse ante o por orden del tribunal que conoce de la causa;
En el procedimiento le corresponde al juez dirigir el debate, por lo que todas las actuaciones que se
realizan deben ser efectuadas previa orden o ante el tribunal.
Una actuación judicial que se realiza por orden del tribunal será por ejemplo el comparendo de
discusión en el juicio sumario.
Por otra parte, será una actuación judicial que se realiza ante el tribunal la rendición de una prueba de
testigos (art.365 del C.P.C.), la confesión judicial provocada o absolución de posiciones (Art. 388 del
C.P.C.), etc.
Excepcionalmente, las actuaciones no se realizan ante el juez o por orden del juez que conoce de la
causa en los casos en que se encomienden expresamente por la ley a los secretarios u otros ministros
de fe, o en que se permita al tribunal delegar sus funciones, o en que las actuaciones hayan de
practicarse fuera del lugar en que se siga el juicio. (Art 70 CPC)
La forma en la cual el tribunal delega su competencia en otros tribunales es a través de los exhortos,
la que tiene un carácter específico dado que el tribunal exhortado no puede más que ordenar su
cumplimiento en la forma que indique el exhorto, y no podrá decretar otras gestiones que las
necesarias a fin de darle curso y habilitar al juez de la causa para que resuelva lo conveniente. (art 71
CPC)
En el nuevo proceso penal, el artículo 14 del Código Procesal Penal prevé que todos los días y horas
serán hábiles para las actuaciones del procedimiento penal y no se suspenderán los plazos por la
interposición de días feriados.
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de esta forma las partes tendrán conocimiento en caso que el Tribunal de extralimite pudiendo caer
en la causal de casación en la forma, de acuerdo al artículo 768 N°4 del CPC.
El artículo 61 del C.P.C. se encarga de establecer la forma en que debe dejarse constancia en el
proceso de las actuaciones que se realicen. Cabe recordar que dicho artículo fue modificado por la ley
20.886 sobre tramitación digital.
4.- Las actuaciones judiciales deben practicarse por el funcionario que indica la ley;
La regla general, de acuerdo a lo previsto en el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil,
"todas las actuaciones necesarias para la formación del proceso se practicarán por el tribunal que
conozca de la causa."
Excepcionalmente, las actuaciones judiciales no se realizarán ante el tribunal que conoce de la
causa en los siguientes casos:
- Cuando se encomienden expresamente por la ley a los secretarios u otros ministros
de fe.
Así por ejemplo, corresponde a los secretarios autorizar los poderes judiciales, autorizar la firma
del juez estampada en la resolución (Art 380 N° 2 del C.O.T.); corresponde a los Receptores practicar
las notificaciones personal o por cedula en los lugares hábiles que no sean las oficinas de los secretarios,
actuar en los procesos civiles como ministros de fe en la recepción de la prueba testimonial y
absolución de posiciones (Art.390 del C.O.T.); etc.-
- Cuando se permita al tribunal delegar sus funciones.
Así por ejemplo, la avaluación de las costas procesales puede ser delegada por el tribunal
unipersonal en el secretario y por el tribunal colegiado en uno de sus Miembros de acuerdo a lo
previsto en el inciso segundo del artículo 140 del C.P.C.; la dictación de los decretos en los tribunales
colegiados que pueden ser dictados por uno solo de sus miembros de acuerdo al art.168 del C.P.C.; la
interrogación de testigos y absolución de posiciones en los tribunales colegiados puede ser delegada
en uno de los ministros de acuerdo a lo previsto en los artículos 365 y 388 y 389 del C.P.C.
respectivamente; etc.-
El tribunal sólo puede delegar las funciones para la realización de la diligencia sólo en los casos
en que cuente con autorización expresa de la ley.
- Cuando la actuación haya de prestarse fuera del lugar en que se sigue el juicio, caso en el cual se
encomienda la práctica de la actuación a otro tribunal por medio de un exhorto de acuerdo a lo previsto
en los artículos 71 y siguientes del C.P.C..-
5.- Las actuaciones judiciales deben ser autorizadas por el Ministro de Fe o funcionario
competente.
Este requisito es esencial para la validez de la actuación de acuerdo a lo previsto en el inciso penúltimo
del artículo 61 del C.P.C., el cual señala expresamente al respecto que "la - autorización del funcionario
a quien corresponda dar fe o certificado del acto es esencial para la validez de la actuación."
Así por ejemplo, el secretario o receptor debe certificar haber practicado una determinada
notificación (Arts. 43, 48 y 50 del C.P.C.); el secretario debe autorizar la firma que el juez estampe en
una resolución (Art. 380 N° 2 del C.O.T.); el receptor debe autorizar el acta de una información sumaria
de testigos, de una prueba testimonial o de una prueba confesional o de absolución de posiciones
rendidas en un procedimiento civil. (Art.390 del C.O.T.).
1. EL JURAMENTO.
El legislador respecto de diversas actuaciones judiciales ha establecido como trámite necesario
para la validez de la actuación judicial que uno de los intervinientes preste juramento, sea acerca de
decir verdad, como en el caso de los testigos (Art. 363 del C.P.C.) y de los absolventes en la confesión
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judicial provocada (Art. 390 del C.P.C.) o acerca de desempeñar un cargo con fidelidad, como los
peritos (Art. 417 del C.P.C.).
La forma y la fórmula en que se debe tomar el juramento, salvo norma especial diversa, es la
contemplada en el artículo 62 del C.P.C., el cual establece al respecto:
"Siempre que en una actuación haya de tomarse juramento a alguno de los concurrentes, se le
interrogará por el funcionario autorizante al tener de la siguiente fórmula: "¿Juraís por Dios decir
verdad acerca de lo que se os va a preguntar?, o bien, Juraís por Dios desempeñar fielmente el cargo
que se os confía?, según la naturaleza de la actuación. El interrogado deberá responder: "Si juro".-
En este escenario, la infracción al juramento en las actuaciones judiciales pueden acarrear tres
consecuencias graves: 1) la comisión de un delito (falso testimonio); 2) la imposición de una medida
disciplinaria; y 3) la nulidad de un procedimiento (acción de revisión, art. 810 causal 2 del CPC).
2. INTERVENCION DE INTÉRPRETE.
Excepcionalmente, en algunas actuaciones judiciales se requiere la intervención de un intérprete,
como ocurre por ejemplo con el interrogatorio de un testigo que no entiende o habla castellano de
acuerdo a lo previsto en el artículo 382 del C.P.C., o en la traducción de instrumentos acompañados al
proceso de acuerdo a lo previsto en el artículo 347 del C.P.C.-
Al efecto, el artículo 63 del C.P.C. establece que "cuando sea necesaria la intervención de intérprete
en una actuación judicial, se recurrirá al intérprete oficial, si lo hay; y en caso contrario, al que designe
el tribunal".
El artículo 1 letra d) del Decreto 738 del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado en el Diario
Oficial de 19 de enero de 1967, establece que "el Departamento de Traductores e Intérpretes de la
dirección de los Servicios Centrales del Ministerio de Relaciones Exteriores tendrá a su cargo las
siguientes funciones:
d) Intervenir en todas aquellas diligencias judiciales en que sea requerida la mediación de un Intérprete
Oficial, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 63 del Código de Procedimiento Civil".
En todo caso, "los intérpretes deberán tener las condiciones requeridas para ser peritos y se les
atribuirá el carácter de ministros de fe. Antes de practicarse la diligencia, deberá el intérprete prestar
juramento para el fiel desempeño del cargo.
91
En otras palabras, el que se ordene la realización de una actuación judicial con audiencia
importa que la solicitud en la cual se solicita la práctica de la actuación judicial genera de inmediato un
incidente y ella debe ser proveída "Traslado y autos".
Dicha actuación judicial sólo podrá llevarse a cabo una vez que se hubiere fallado por el tribunal
el incidente que generó la solicitud dando lugar a ella y sea notificada esa resolución a las partes.
La apelación que se deduzca en contra de la resolución que dispone la actuación no suspende
la realización de ella, puesto que ese recurso debe ser concedido en el sólo efecto devolutivo de
acuerdo a lo previsto en el artículo 194 N° 2 del Código de Procedimiento Civil.
La solicitud de una actuación judicial que debe decretarse con audiencia importa que a ella debe
dársele la tramitación de un incidente proveyendo la solicitud "traslado" y que la actuación puede
efectuarse a partir de la notificación de la resolución que falle favorablemente el incidente dando lugar
a la solicitud.
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conocimiento" y se podrá llevar a cabo la actuación apenas sea notificada a las partes la resolución que
la dispuso.
4. ACTUACIÓN JUDICIAL DECRETADA DE PLANO.
Esta forma de decretar la práctica de una actuación judicial no se encuentra expresamente
contemplada en el artículo 69 del Código de Procedimiento Civil.
Se ordena o autoriza de plano una actuación, cuando el tribunal la decreta de inmediato, sin
mayores formalidades ni espera de términos y notificaciones.
En otras palabras, la actuación no recibe tramitación alguna y se puede llevar a cabo de
inmediato una vez ordenada por el tribunal, sin requerirse siquiera la notificación a las partes de la
resolución que dispuso su práctica.
Debemos advertir que esta forma de decretar de plano las actuaciones judiciales no se
encuentra contemplada en nuestro ordenamiento jurídico y que no sería posible darle aplicación a
menos de existir disposición legal expresa, puesto que las actuaciones siempre deben a los menos ser
ordenadas por una resolución judicial, la que para producir efectos requiere, como regla general y salvo
norma expresa especial en contrario, ser siempre notificada a las partes de acuerdo a lo previsto en el
artículo 38 del C.P.C.-
B.- CONCEPTO.-
Etimológicamente la expresión notificar proviene del latín notificare, derivado de notus, que
significa conocido, y de facere, que quiere decir hacer. En consecuencia, notificar significa hacer
conocido, poner en conocimiento o hacer conocer.
Dentro de la doctrina nacional podemos destacar las siguientes definiciones:
La Notificación es la actuación judicial que tiene por objeto poner en conocimiento de las partes
una resolución judicial. (Fernando Alessandri).
La Notificación es la actuación judicial, efectuada en la forma establecida por la ley, que tiene
por finalidad principal dar eficacia a las resoluciones judiciales y comunicar éstas a las partes o terceros.
(Mario Mosquera Ruiz).
C.- IMPORTANCIA
Las notificaciones judiciales son importantes desde un triple aspecto:
1.- Permiten materializar dentro del proceso el principio de la bilateralidad de la audiencia,
puesto que al poner en conocimiento de las partes una resolución judicial les posibilita ejercer respecto
de estas sus derechos; en definitiva, ejercer su posibilidad a ser oído.
93
b) La resolución que ordena despachar o denegar el despacho del mandamiento de
ejecución y embargo, que produce efectos sin audiencia ni notificación del demandado, aunque este
se haya apersonado (comparecido) en el juicio (art.441 del C.P.C.).
c) La resolución que ordena la suspensión de una obra nueva (art. 566 C.P.C.).
3.- La notificación de una sentencia definitiva o interlocutoria a una de las partes produce el
desasimiento del tribunal (art.182 del C.P.C.).
El desasimiento del tribunal, uno de los más importantes efectos que se producen respecto de
las resoluciones judiciales, es el que impide al tribunal que la dictó alterarla o modificarla en manera
alguna una vez notificada a alguna de las partes. (art.182 C.P.C.)
De lo expuesto, se desprende que para operar el desasimiento requiere:
i) Que la resolución tenga la naturaleza jurídica de sentencia definitiva o interlocutoria, y
ii) Que se hubiere notificado la resolución a sólo una cualquiera de las partes en el proceso.
D.- REQUISITOS.
Las notificaciones son una categoría especial de actuaciones judiciales y como tales, salvo
norma expresa en contrario, deben aplicarse las disposiciones del Título VI del Libro I del C.P.C.
Las notificaciones, como en general la mayoría de los actos jurídicos procesales, son actos de
carácter unilateral. Ello se ratifica expresamente para las notificaciones por el art.39 del C.P.C., el cual
prescribe que "para la validez de la notificación no se requiere el consentimiento del notificado".
Al respecto, agrega el art. 57 de ese Código, que "las diligencias de notificación que se estampen
en los procesos, no contendrán declaración alguna del notificado, salvo que la resolución ordene, o que
por su naturaleza, requiera esa declaración".
En consecuencia, legalmente dos serían las excepciones a la regla general de no contener la
diligencia de notificación declaración alguna del notificado, a saber:
1) Cuando la resolución ordene la declaración; y
2) Cuando la resolución, por su naturaleza, requiera tal declaración. (P. Ej. art.417 inc.2°
del C.P.C. designación perito; art.434 N°4 inc.1° del C.P.C. notificación protesto de una letra de cambio,
pagaré o cheque).
E.- CLASIFICACIÓN.
Las notificaciones pueden clasificarse fundamentalmente en cuanto a: 1.- La finalidad que se
persigue con su práctica y 2.- En cuanto a la forma en la que se practican
94
1.- EN CUANTO A SU OBJETIVO O FINALIDAD INMEDIATA.-
Las notificaciones en cuanto al objetivo o finalidad inmediata que se persigue con su práctica
pueden clasificarse en:
a.- Notificación Citación.
b.- Notificación Emplazamiento
c.- Notificación Requerimiento
d.- Notificación propiamente tal.
LA CITACIÓN es el llamamiento que se hace por el órgano jurisdiccional a una parte o tercero a
fin de que comparezca al tribunal para determinado objeto en un término determinado, bajo
apercibimiento de incurrir en las sanciones que la ley establece para este caso. Ejemplo: se cita a la
parte a prestar confesión judicial provocada o absolución de posiciones, se cita a la parte a comparendo
para designar perito, se cita al testigo a declarar, etc.
EL EMPLAZAMIENTO es la notificación que se hace a las parte para que dentro de un
determinado plazo haga valer sus derechos, en especial, para que conteste la demanda o comparezca
a proseguir un determinado recurso. De ahí que el emplazamiento conste de dos elementos:
notificación legal y transcurso del plazo. Este plazo es fatal, por lo que su sólo transcurso genera por el
solo ministerio de la ley la preclusión facultad. Ejemplo: La notificación de la demanda, la notificación
de la resolución que concede el recurso de apelación.
EL REQUERIMIENTO también es una especie de notificación; pero por medio de él, se apercibe
a una parte para que en el acto haga o no haga alguna cosa, o cumpla o no cumpla con alguna
prestación. Ejemplo, se requiere de pago al deudor en el juicio ejecutivo.
Por último, LA NOTIFICACION PROPIAMENTE TAL es el hecho de poner en conocimiento de las
partes o de un tercero, una determinada resolución judicial, nada más que con el objeto de que
produzca efectos legales y sin el propósito de que comparezca o se cumpla una determinada prestación
o abstención. La regla general es que las notificaciones sean propiamente tales. Por excepción, la
notificación reviste el carácter de citación, de un emplazamiento o requerimiento.
95
1.- Debe efectuarse en días hábiles (art.59 C.P.C.).
2.- Debe efectuarse en horas hábiles;
3. - Debe dejarse constancia escrita en el proceso (art.61 inc.1° del C.P.C.), lo que se realiza
mediante una certificación o acta de haber efectuado la diligencia.
Pasemos a continuación a un breve análisis de dichos requisitos.
La norma general contemplada en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, consistente
en que las actuaciones judiciales deben practicarse en días y horas hábiles; siendo días hábiles los no
feriados y horas hábiles las que median entre las ocho y las veinte horas, ha experimentado
modificaciones respecto de la práctica de la notificación personal mediante la dictación de la ley
19.382.-
1.- Debe efectuarse en días hábiles
Respecto de los días hábiles para la práctica de la notificación personal debemos tener presente
que en la actualidad, a partir de la reforma introducida por la Ley 19.382, publicada en el Diario Oficial
de 24 de Mayo de 1995, para la práctica de la notificación personal todos los días son hábiles para tal
efecto, si ella se practica en lugares y recintos de libre acceso público, en la morada o lugar donde
pernocta el notificado o en el lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo,
o en cualquier recinto privado en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de
fe.(Artículo 41 incisos 1° y 2° del Código de Procedimiento Civil.)
Sin embargo, debemos tener presente que "si la notificación se realizare en un día inhábil, los
plazos comenzarán a correr desde las cero horas del día hábil inmediatamente siguiente."(Art.41
primera parte del inciso tercero del Código de Procedimiento Civil.)
Además, si la notificación personal "se hubiere practicado fuera de la comuna donde funciona
el tribunal, los plazos se aumentarán en la forma establecida en los artículos 258 y 259 ".(Art.41
segunda parte del inciso tercero del Código de Procedimiento Civil.)
En consecuencia, en la actualidad no cabe la habilitación de día para la práctica de la
notificación de acuerdo a lo previsto en el art.60 del C.P.C., puesto que para esos efectos todos los días
son hábiles a partir de la vigencia de la Ley 19.382 que modificara en tal sentido su artículo 41.
Por otra parte, existe una expresa constancia que el cómputo del termino de emplazamiento
no puede comprender días inhábiles, por lo que de efectuarse la notificación en día inhábil, siguiendo
a éste otros días inhábiles, el plazo se comienza a computar sólo a partir del día hábil inmediatamente
siguiente.
El legislador, en el inciso final del artículo 41 del C.P.C., no ha señalado los días hábiles para la
práctica de la notificación personal cuando ella se verifique en el oficio del secretario, la casa que sirva
de despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación. En
consecuencia, en los casos en que la notificación personal se verifique en alguno de estos lugares
deberá aplicarse la regla general contemplada para las actuaciones judiciales contemplada en el
artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, de acuerdo con la cual son días hábiles lo no feriados.
b.2. Horas hábiles para la práctica de la notificación en la morada o lugar donde pernocta el
notificado o en el lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo, o en
cualquier recinto privado en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de fe:
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De acuerdo a lo previsto en inciso segundo del artículo 41 del C.P.C., "la notificación debe
hacerse entre las seis y las veintidós horas en la morada o lugar donde pernocta el notificado o en el
lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo, o en cualquier recinto privado
en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de fe.”- La determinación de estas
horas hábiles para la practica de la actuación judicial notificación personal, que difiere de las
contempladas como regla general en el artículo 59 del C.P.C., es sin perjuicio de la habilitación de hora
inhábil para la práctica de la notificación personal de acuerdo a lo previsto en el art.60 del C.P.C.
b.3. Horas hábiles para la práctica de la notificación en el oficio del secretario, la casa que sirva
de .despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación.
El legislador, en el inciso final del artículo 41 del C.P.C., no ha señalado ninguna hora hábil para
la práctica de la notificación personal cuando ella se verifique en el oficio del secretario, la casa que
sirva de despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación.
En consecuencia, en los casos en que la notificación personal se verifique en alguno de estos lugares
deberá aplicarse la regla general contemplada para las actuaciones judiciales contemplada en el
artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, de acuerdo con la cual son horas hábiles las que median
entre las ocho y las veinte horas.
3. - Debe dejarse testimonio fidedigno en la carpeta electrónica (art.61 inc.1° del C.P.C.), lo que
se realiza por el Ministro de fe mediante una certificación o acta de haber efectuado la diligencia.
Respecto de la notificación personal, es menester "que ella se haga constar en el proceso por
diligencia que suscribirán el notificado y el ministro de fe, y si el primero no puede o no quiere firmar,
se dejará testimonio de este hecho en la misma diligencia.
Se expresará, además, el lugar en que se verifique el acto y la fecha con indicación de la hora, a
lo menos, aproximada"(art. 43. C.P.C.).
La Ley 19.382 sustituyó el inciso segundo de este artículo 43, disponiendo en su lugar que "la
certificación deberá, además, señalar la fecha, hora y lugar donde se realizó la notificación y, de haber
sido hecha en forma personal, precisar la manera o el medio con que el ministro de fe comprobó la
identidad de notificado."
97
de lugar, lo que se debe acreditar con un certificado del ministro de fe, en el cual dejara constancia de
haber hecho las indagaciones posibles para tal averiguación (art.42 del C.P.C.). Este artículo para la
habilitación de lugar en el cual puede practicarse una notificación dejó de tener una real aplicación
práctica, dada la amplitud de los lugares hábiles que actualmente se contemplan para la verificación
de una notifica
98
En consecuencia la demanda y la resolución que en ella recaiga se notificaran personalmente
al demandado sólo cuando la demanda hubiere sido la primera presentación que dio inicio al
procedimiento, que será lo normal según lo previsto en el art.253 del C.P.C.
No obstante, si el proceso se hubiere iniciado por una medida prejudicial, ella y la resolución
que sobre esta recaiga deberá ser notificada personalmente por ser la primera notificación y no la
demanda que se presentará con posterioridad, la que en tal caso no se encontrará en la situación de
ser la primera notificación.
Por otra parte, la primera notificación es personal sólo respecto del sujeto pasivo y no respecto
del actor, a quien sólo se le notifica por el Estado Diario (art.40 inc.2° del C.P.C.).
b) Cuando la ley dispone que se notifique a alguna persona para la validez de ciertos
actos (art.47 del C.P.C.) como ocurre por ejemplo, en la notificación de la cesión de un crédito
nominativo (art.1.902 del Cód. Civil), notificación títulos ejecutivos a los herederos del deudor fallecido
(art. 1377 del C. Civil), notificación pago por consignación (1603 inc. 1° [Link]); etc.
a) Las notificaciones que se hagan a terceros que no sean parte en el juicio (testigos, peritos) o
a quienes no afectan sus resultados (art.56 del C.P.C.).
b) Las resoluciones que se dicten en el proceso, luego de haber estado éste paralizado y sin que
se hubiere dictado resolución alguna durante un plazo superior a seis meses, deberán ser notificadas
personalmente o por cédula y no se consideran como notificaciones válidas las que se hubieren hecho
por el estado diario respecto de ellas. (art.52 del C.P.C.).
A.- PROCEDENCIA.
Esta forma de notificación personal se aplica cada vez que, intentando el ministro de fe
competente practicar la notificación del art.40 (personal en persona), ésta no se verifique por no
haberse encontrado a la persona que se trata de notificar en su habitación o en el lugar donde
habitualmente ejerce su profesión, industria o empleo, en dos días distintos (art.44 inc.1° del C.P.C.).
Esta notificación personal siempre se efectúa fuera del recinto del tribunal, por lo tanto, el único
funcionario competente para practicarla es el receptor, y en aquellos lugares en que no exista éste, el
Notario Público u Oficial de Registro Civil que exista en la localidad.
Teniendo en consideración que en esta materia juega un papel importante la costumbre, el
art.44 ha sido acomodado en la práctica para que ella se lleve a cabo de la siguiente manera:
1.- Búsqueda.-
2.- Certificación.
3.- Solicitud de notificación personal subsidiaria.
4.- Resolución del Tribunal que ordene la práctica de la notificación.
5.- Notificación.
6.- Aviso.
99
dos días distintos de la semana, según queda de manifiesto en la historia de la ley, puesto que puede
suceder que quien se trata de notificar se encuentre fuera del lugar hábil precisamente los mismos días
de la semana, [Link]., todos los miércoles.
2.- Certificación.
El interesado debe requerir al receptor que estampe en el expediente un certificado de
"búsquedas", en el que se consigna lo actuado por el ministro de fe, según lo señalado
precedentemente.
Además el Ministro de Fe deberá certificar los siguientes hechos:
a) Que la persona que se trata de notificar se encuentra en el lugar del juicio. Se entiende
por lugar del juicio, la ciudad donde el tribunal tiene su asiento.
b) Cuál es la morada de la persona que se trata de notificar.
Dos eran los sentidos que se le daban a la expresión morada hasta antes de la dictación de la
ley 19.382, uno amplio y otro restringido. En la actualidad, el legislador contempla expresamente en el
inciso segundo del artículo 44 del C.P.C. los lugares en los cuales cabe efectuar la notificación personal
subsidiaria o no en persona, siendo ellos la morada o el lugar donde la persona que se va a notificar
ejerce su industria, profesión u empleo.
5.- Notificación.
Señala el art.44, inc.2° del C.P.C. que una vez que se hayan acreditado los dos hechos
mencionados precedentemente con el certificado del ministro de fe, "ordenará el tribunal que la
notificación se haga entregando (el receptor) las copias a que se refiere el art.40 a cualquiera persona
adulta que se encuentre en la morada o en el lugar donde la persona que se va a notificar ejerce su
industria, profesión o empleo. Si nadie hay allí, o si por cualquiera otra causa no es posible entregar
dichas copias a las personas que se encuentren en esos lugares, se fijará en la puerta un aviso que dé
noticia de la demanda, con especificación exacta de las partes, materia de la causa, juez que conoce en
ella y de las resoluciones que se notifican ".-
De acuerdo a lo previsto en ese precepto se da por notificada a una persona que ni siquiera se
le ha encontrado no existiendo en este caso un enfrentamiento físico del Ministro de Fe con una
persona para que se entienda perfeccionada la notificación. La desvinculación entre el "notificado" y
la persona a la que se trata de notificar, es evidente, toda vez que no es necesario notificar a la persona
misma que debe serlo sino que a cualquier persona adulta que recibe del ministro de Fe las copias que
el precepto indica o debe fijarla en la puerta si nadie acude a sus llamados.
100
En el inciso final del artículo 44 se establece para facilitar la práctica de esta notificación
personal subsidiaria, que "en caso que la morada o el lugar donde pernocta o el lugar donde
habitualmente ejerce su industria, profesión o empleo, se encuentre en un edificio o recinto al que no
se permite el libre acceso, el aviso y las copias se entregarán al portero o encargado del edificio o
recinto, dejándose testimonio expreso de esta circunstancia."
El receptor debe dejar en la morada de la persona que se trata de notificar o en el lugar donde
ejerce su industria, profesión u empleo o con el portero o encargado del edificio o recinto al que no
está permitido el libre acceso, los siguientes documentos:
1° Copia íntegra de la solicitud; y
2° Copia íntegra de la resolución que sobre ella haya recaído (Art. 40 del C.P.C.).-
En la práctica y de acuerdo a lo sostenido por algunos autores, como la notificación personal
subsidiaria requiere para ser practicada de la dictación de una resolución previa que la ordene y ésta
debe ser también notificada; conjuntamente con las copias de la solicitud que se notifica y de la
resolución recaída en ella se hace entrega también de copia íntegra de la solicitud de autorización para
practicar la notificación personal subsidiaria y de la resolución favorable recaída en ella.
En el caso que nadie haya en la morada, en la práctica, estos documentos se tiran por debajo
de la puerta, si es posible.
6.- Aviso.
El legislador, por la Ley 18.705, modificada por la Ley 18.804, introdujo el envío de un aviso por
carta certificada para asegurarse que en la notificación del art.44, el notificado tuviera conocimiento
de ella.
Al respecto, se estableció que el ministro de fe deberá dar aviso de la notificación practicada al
notificado conforme al art.44, dirigiéndole para tal efecto carta certificada por correo, en el plazo de
dos días contados desde la fecha de la notificación o desde que se reabran las oficinas de correo, si la
notificación se hubiere efectuado en domingo o festivo.
La carta podrá consistir en tarjeta abierta que llevará impreso el nombre y domicilio del
receptor y deberá indicar el tribunal, el número de ingreso de la causa y el nombre de las partes.
La omisión en el envío de la carta no invalidará la notificación, pero:
a) Hace responsable al ministro de fe de los daños y perjuicios que se originen; y
b) El tribunal, previa audiencia del afectado, deberá imponerle al Ministro de fe alguna de
las medidas que se señalan en los números 2, 3 y 4 del art.532 del C.O.T. (art.46 del C.P.C.).
7.- Acta.
Una vez practicada la diligencia, el receptor debe levantar un acta con las menciones que indica
el art.45:"La diligencia de notificación, en el caso del artículo precedente, se extenderá en la forma que
determina el art.43, siendo obligada a subscribirla la persona que recibe las copias, si puede hacerlo,
dejándose testimonio de su nombre, edad, profesión y domicilio". Además, en ese testimonio deberá
expresarse el hecho del envío de la carta certificada, la fecha, la oficina de correo donde se hizo y el
número de comprobante emitido por tal oficina. (art.46 del C.P.C.).
Son excepcionalísimas las actas en que aparece la firma de la persona que ha recibido las copias
indicadas. En la práctica, y por razones de evidente comodidad, se suele agregar una cláusula que ha
pasado a formar parte de toda diligencia de esta clase:"... entregué las copias correspondientes a una
persona adulta que no quiso firmar..."
Una vez que el receptor ha puesto certificado de lo por él obrado y firmada que sea el acta
respectiva, debe proceder a devolver el expediente que contendrá el acta mencionada a la secretaría
del tribunal dentro de los dos días hábiles siguientes a la fecha en que se practicó la diligencia (art.393
del C.O.T.).
101
El funcionario u organismo notificador recibirá del tribunal los requerimientos de notificaciones
que se deban realizar y practicará o supervisará, según el caso, su pronta ejecución.
Cuando corresponda, el tribunal podrá autorizar la notificación personal subsidiaria desde ya,
sin necesidad de resolución ulterior, y tan pronto se certifiquen búsquedas por quien practique la
notificación.
A.- CONCEPTO
Es aquella que consiste en la entrega que hace el ministro de fe en el domicilio del notificado
de copia íntegra de la resolución y los datos necesarios para su acertada inteligencia.
B.- REQUISITOS.
Al respecto, debemos señalar que se aplican los requisitos comunes a toda actuación judicial y
que señalamos a propósito de la notificación personal, debiendo efectuarse en día y hora hábil, puesto
que para ella no rigen las modificaciones que respecto de estas materias se contemplan sólo respecto
de la notificación personal; dejarse constancia en el proceso; y ser el acta autorizada y firmada por el
Ministro de Fe.
Además, deben cumplir con los requisitos propios de la notificación por cédula, que son:
a) Debe efectuarse en lugar hábil (art.48 del C.P.C.).
El lugar hábil para practicar la notificación es "el domicilio del notificado".
El domicilio del notificado es aquel que debe designar todo litigante en la primera gestión
judicial que realice, el que debe encontrarse dentro de los límites urbanos del lugar en que funciona el
tribunal.
Esta designación se considerará subsistente mientras no haga otra la parte interesada, aunque
de hecho cambie su morada.
El inc.2° del art.49 del C.P.C. debemos entenderlo derogado orgánicamente por la eliminación
de los tribunales inferiores (jueces distrito y subdelegación) efectuado por la Ley 18.776.
La sanción para incumplimiento de la obligación de designar domicilio consiste en que las
resoluciones que deben practicarse por cédula, se notificaran por el estado diario respecto
de las partes que no hagan la designación de domicilio conocido y mientras ésta no se haga.
Esta sanción por expresa disposición de la ley, se hace efectiva "sin necesidad de petición de
parte y sin previa orden del tribunal (art.53 del C.P.C.).
La referida sanción no sería aplicable al litigante que no ha comparecido a juicio (rebelde),
puesto que la exigencia de fijar domicilio que establece el art.49 del C.P.C. se refiere sólo a aquellos
que hubieren efectuado alguna gestión en el juicio, situación en la cual no se encuentra el rebelde. Esta
tesis ha sido compartida por la Jurisprudencia, pero no en forma unánime. Otro sector de la
Jurisprudencia ha sostenido que esta sanción es aplicable también al rebelde, puesto que ella opera
atendiendo únicamente a que no se ha fijado domicilio, puesto que la pasividad del rebelde no puede
llegar a constituir un entorpecimiento para el reaular desarrollo del procedimiento.
Debemos recordar que en caso de haber designado apoderado o mandatario judicial la parte
en el proceso, la notificación por cédula deberá efectuarse al primero y no a esta última.
102
Los datos para la acertada inteligencia (el número del Rol del proceso, la identificación del
proceso según la clase de juicio y nombre de las partes, el tribunal ante el cual se sigue el proceso)
generalmente en la práctica son estampados por el Receptor en el margen superior izquierdo de la
copia de la resolución que notifica.
Con posterioridad a la notificación, el Ministro de Fe "debe poner en los autos testimonio de la
notificación con expresión del día y lugar, del nombre, edad, profesión y domicilio de la persona a quien
se haga la entrega". En la práctica, los receptores certifican que se ha entregado cédula en el domicilio
del notificado a una persona adulta que no quiso firmar o que se fijo en la puerta de éste al no acudir
nadie a sus llamados.
A. CONCEPTO.
La notificación por el estado constituye una ficción legal, ya que nunca se produce un
conocimiento directo de la resolución que se notifica. En los tres casos anteriores, la parte toma
conocimiento directo del contenido de la resolución, porque ella integra la notificación; en cambio en
la notificación por el Estado Diario ella se entiende practicada por el sólo hecho de incluirse en una lista
la noticia de haberse dictado una resolución en un determinado proceso.
Señala el art. 50, inc.1° del C.P.C. que “las resoluciones no comprendidas en los artículos
precedentes se entenderán notificadas a las partes desde que se incluyan en un estado que deberá
formarse electrónicamente, el que estará disponible diariamente en la página web del Poder Judicial
con las indicaciones que el inciso siguiente expresa”.
103
1) La resolución que recae en la primera presentación debe notificarse por el Estado al
actor (art. 40 C.P.C.).
2) Las resoluciones que, debiéndose notificar por cédula, no lo son por no haberse
designado domicilio conocido (art. 53 del C.P.C.);
3) La resolución que recibe la causa a prueba en los incidentes (art.323 del C.P.C.);
4) La sentencia definitiva de segunda instancia (art.221, inc.1° del C.P.C.), etc.
A.-CONCEPTO.
La notificación por avisos es sustitutiva de la notificación personal del art.40 del C.P.C. o de la
notificación por cédula, y se utiliza cuando se trata de notificar a personas cuya individualidad o
residencia sea difícil de determinar o que por su número dificulten considerablemente la práctica de la
diligencia.
Señala el art.54 del CPC. que "cuando haya de notificarse personalmente o por cédula a
personas cuya individualidad o residencia sea difícil de determinar, o que por su número dificulten
considerablemente la práctica de la diligencia, podrá hacerse la notificación por medio de avisos
publicados en los diarios o periódicos del lugar donde se sigue la causa cabecera de la provincia, o de
la capital de Región, si allí no los hubiere”.
104
2.- La concurrencia de las circunstancias que habilitan para solicitar esta forma de
notificación.
Estas circunstancias se reducen conforme a lo previsto por el legislador a la concurrencia de a
lo menos una de las dos siguientes:
a) se trata de notificar a una persona cuya individualidad o residencia es difícil de
determinar, o
b) se trata de notificar a personas que por su número dificultan considerablemente la
práctica de la diligencia.
Nuestra jurisprudencia ha resuelto que la notificación por avisos sólo es procedente cuando las
personas a quienes haya de notificarse mediante este modo se encuentren residiendo en el territorio
de la República atendido el lugar en que la ley ordene efectuar las publicaciones.
3.- El tribunal debe apreciar los antecedentes con conocimiento de causa.
En ningún caso el tribunal puede fallar sin más y de plano la solicitud. En efecto, prescribe el
art.54, inc.2° del C.P.C. que "para autorizar esta forma de notificación, y para determinar los diarios o
periódicos en que haya de hacerse la publicación y el número de veces que deba repetirse, el cual no
podrá bajar de tres, procederá el tribunal con conocimiento de causa y con audiencia del ministerio
público".
Este conocimiento de causa se puede adquirir a través de certificados de búsquedas; oficios a
distintos servicios públicos, especialmente, a Correos, Policía Internacional, Registro Civil, etc.
4.- Con los antecedentes acompañados, el tribunal debe ordenar expresamente la práctica
de la notificación.
En la resolución que se dicta el tribunal debería autorizar la notificación por avisos, determinar
los diarios en que haya de practicarse y establecer el número de veces que deben efectuarse las
publicaciones, el cual no puede ser inferior a tres.
C.-FORMA DE REALIZARSE.
La notificación por avisos se concreta en las publicaciones que exige la ley. Estas publicaciones
deben realizarse por lo menos tres veces en el diario o periódico del lugar en que se sigue el juicio y,
en caso de no haberlo, se publicaran en el de la cabecera de la provincia o de la capital de la Región si
allí no los hay.
La ley establece que los avisos publicados contienen los mismos requisitos y menciones que se
exigen para la notificación personal y por cédula, pero si la publicación en esta forma es muy
dispendiosa, atendida la cuantía del negocio, podrá disponer el tribunal que se haga en extracto
redactado por el secretario.(Art.54 inc.1° del C.P.C.).-
Agrega el art.54, inciso final que "cuando la notificación hecha por este medio sea la primera de
una gestión judicial, será necesario además, para su validez, que se inserte el aviso en los números del
Diario Oficial correspondiente en los días primero o quince de cualquier mes, o al día siguiente, si no se
ha publicado en las fechas indicadas."
Debemos tener presente, no por requerimiento de la ley sino por razones de seguridad jurídica,
que se debe solicitar al secretario del tribunal que deje constancia de las publicaciones realizadas a
través de la certificación correspondiente, dando con ello aplicación a lo dispuesto en el artículo 61 del
C.P.C.-
Lamentablemente, el legislador no señaló desde qué momento la notificación por aviso iba a
producir sus efectos. A juicio del Sr. Mosquera, la notificación producirá sus efectos desde la
publicación del último aviso, sea en el Diario Oficial o en los otros diarios o periódicos.
Finalmente, se ha sostenido que en la notificación por avisos no es procedente el aumento del
término de emplazamiento, puesto que la notificación debe entenderse practicada en el lugar en que
se publicaron los avisos, que será el lugar en que se sigue el juicio.
105
VI.- NOTIFICACION TÁCITA
A.- CONCEPTO.-
La notificación tácita o presunta es aquella que suple u opera en el caso de existir una
notificación defectuosa o ante la falta de toda notificación de una resolución judicial, por haberse
realizado actuaciones por parte de la persona a notificar que importan un conocimiento de esa
resolución, las que no tienen por objeto reclamar de la falta o el vicio que afecta a la notificación.
Al tratar de esta materia, la ley aplica uno de los más importantes principios formativos del
procedimiento: el de la economía procesal.
El legislador parte de la base de que es absurdo exigir una notificación cuando quien va a ser
notificado demuestra que ya ha tomado conocimiento de lo que se trata de notificarle.
En esto consiste, precisamente la notificación tácita o presunta: la ley le da valor de una
notificación a una actuación de parte que no es, propiamente, una notificación, pero que, por el acto
realizado, la supone. No es procedente en este caso declarar la nulidad de la notificación, puesto que
el notificado no ha experimentado un perjuicio con la falta de notificación o con la realización viciada
de ella.
Esta forma de notificación produce un sano efecto: evita la nulidad de una notificación y se
aplica para suplir cualquier clase de notificación que no se hubiere efectuado o que habiéndose
practicado lo haya sido en forma defectuosa.
Señala el art. 55 del C.P.C. que "aunque no se haya verificado notificación alguna o se haya
efectuado en otra forma que la legal, se tendrá por notificada una resolución desde que la parte a quien
afecte haga en el juicio cualquiera gestión que suponga conocimiento de dicha resolución, si haber
antes reclamado la falta o nulidad de la notificación".
B.- REQUISITOS.
Estos son:
1) La existencia de una resolución que no se ha notificado o habiéndolo sido se ha
efectuado en una forma distinta a la señalada por la ley. Así, [Link]., no se ha notificado la demanda o se
notifica una demanda por cédula, debiendo haberse notificado personalmente.
2) La parte a quien afecta esa falta o esa nulidad de la notificación, ha realizado en el juicio
cualquiera gestión que suponga el conocimiento de la resolución. Así, [Link]., se apela de una sentencia
definitiva de primera instancia que no ha sido notificada o ha sido notificada por el estado diario; se
asiste a un comparendo sin haberse practicado la notificación.
3) La parte que realiza la gestión que supone la notificación, no reclama la nulidad o falta
de notificación en forma previa.
106
a) En primer lugar, que más que una notificación tácita se trata de una notificación ficta,
puesto que la parte afectaba por la nulidad de la notificación realizó una gestión destinada a impugnar
ésta, faltando por ello un elemento esencial para que nos encontramos ante una notificación tácita.
b) Esta notificación ficta, opera por el sólo ministerio de la ley en las oportunidades
señaladas.
c) Esta notificación ficta opera respecto a toda clase de resoluciones y cualquiera haya sido
la forma en que ella deba haberse notificado;
d) El legislador debió haber señalado que en caso de acogerse la nulidad debía entenderse
notificada no sólo "la resolución", sino que también la solicitud en que ella recayó, puesto que la
notificación personal requiere que ésta abarque ambos antecedentes.
B. CAMBIO DE NOMBRE.-
Señala el art.2° de la Ley 17.344 que la solicitud en que se pida el cambio de nombre "deberá
publicarse en extracto en el Diario Oficial de las días 1° ó 15 de cada mes, o al día siguiente hábil si
dicho Diario no apareciere en las fechas indicadas". (inc.2°).
107
Aquí, como vemos, existe una ficción legal, cuyo fundamento o razón de existir es muy sencillo:
normalmente dichas sentencias son extraordinariamente extensas, haciendo gravosa la notificación
del texto íntegro a cada uno de los interesados".
Para el segundo, como ya expresamos, la norma del Art. 9 de la ley exige la georreferenciación
en las notificaciones, requerimientos o embargos incluirá un registro georreferenciado que dé cuenta
del lugar, fecha y horario de la ocurrencia. Si se trata de un nuevo requisito de la actuación impuesto
por la norma, su falta será medida en relación a los perjuicios que efectivamente produzca a algún
litigante y en general a los límites que nuestra legislación establece para evitar la nulidad, como son la
convalidación, subsanación, buena fe, trascendencia, extensión, etc. Por el contrario, si se trata de un
requisito externo al acto y más bien como un registro de naturaleza administrativa, la sanción
correspondiente solo será aquella que expresa el inciso final del Art. 9 de la ley, pero debemos advertir
que la norma del Art. 46 del CPC, referida al efecto de la falta de envío de la carta certificada en la
notificación a que se refiere el Art. 44 del mismo cuerpo legal, cuya omisión no invalida la notificación
sino que solo acarrea responsabilidad civil o administrativa al funcionario, no se repite en el Art. 9 de
la Ley 20.886. Juegan por tanto en este escenario, por un lado, las potestades derivadas del principio
de la buena fe y de la misma nulidad procesal.
Desde luego que la norma contenida en el Art. 2º letra d) inciso 2º de la Ley 20.886, en el
contexto de la buena fe, otorga al juez la potestad de prevenir, corregir y sancionar, según corresponda,
108
toda acción u omisión que importe fraude o abuso procesal, contravención de actos propios o cualquier
otra conducta ilícita, norma que abarca un doble control, tanto personal como procesal, que en una
comprensión también funcionaria, con especificidad en el principio de probidad, es necesario cumplirla
por todos aquellos que se involucren en una determinada causa, con lo que se espera prevenir el fraude
o el abuso procesal.
Los actos procesales tienen ciertas limitaciones para que se produzca la constatación o
declaración de ineficacia que se fundan en el principio de conservación, el logro de la finalidad del acto
o también llamado principio de instrumentalidad de las formas, la convalidación, la subsanación y
criterios de oportunidad, los cuales privan del fundamento a la declaración de nulidad.
La línea de ambas instituciones se torna difícil a propósito de la georreferenciación y por ello se
debe precisar su alcance en cada trámite, pues precisamente tiene una función de control específica y
que incorpora tecnología de registro más avanzado y certero respecto de la ejecución de algunas
actuaciones procesales, pero que constituye además un requisito legal de la respectiva actuación por
expresa mención del Art. 9 inciso 1º de la Ley 20.886, como también dijimos.
Se ha señalado que la nulidad constituye un juicio de valor que el intérprete debe realizar
teniendo en cuenta la norma jurídica, el acto procesal realizado y los límites del sistema anulatorio.
Así, se puede llegar a la conclusión de que no siempre toda disconformidad entre el binomio norma-
acto procesal conlleva la declaración de nulidad del mismo, sino que por el contrario, la separación
entre la invalidez y la ineficacia del acto constituye que existen dos planos en los cuales, en el primero,
debe realizarse una valoración del acto que puede o no implicar que finalmente se constate la ineficacia
en donde cabe incluir el concepto de perjuicio, indefensión, vulneración de garantías procesales y, en
general, los límites que existen para declarar la sanción de invalidez, etc.; y en el segundo, la
constatación o declaración de ineficacia que implica la desaparición de los efectos producidos por el
acto inválido1.
De esta forma, la consecuencia procesal de la falta o errada aplicación de la georreferenciación
ha de medirse en relación a la trascendencia del acto procesal en que se ejecuta y si en su ausencia ha
mediado una efectiva privación de un derecho procesal esencial reparable solo con la declaración de
nulidad. Cuando el derecho o garantía está en riesgo, es decir, no se ha vulnerado —está en potencia
de ser infringido—, entonces la nulidad no debe operar, puesto que aún no se produce la vulneración
del mismo. En estos casos —se ha dicho— lo que procede es la convalidación o subsanación del acto.
En cambio, cuando el derecho o garantía se infringe y de esto resulta un perjuicio o indefensión para
alguna de las partes, es procedente e insoslayable que se declare la nulidad.
* Pedro Enrique García Muñoz es abogado, juez del Vigésimo Segundo Juzgado Civil de Santiago y
profesor de Derecho Procesal de la Universidad Andrés Bello.
1 Carrasco Poblete, Jaime. (2011). La nulidad procesal como técnica protectora de los derechos y
garantías de las partes en el Derecho Procesal chileno. Revista de Derecho (Coquimbo), 18(1), 49-84.
A) CONCEPTO.
La resolución judicial es el acto jurídico procesal que emana de los órganos jurisdiccionales y
mediante el cual dan curso al procedimiento, resuelven los incidentes que se promueven durante el
curso de él o deciden la causa o asunto sometido a su decisión.
B) CLASIFICACIÓN.
1) SEGÚN NACIONALIDAD DEL TRIBUNAL DEL CUAL EMANAN.
Se clasifican en resoluciones judiciales nacionales o extranjeras.
109
Tiene importancia para su ejecución o cumplimiento de acuerdo a las normas previstas en el
Título XIX del Libro I del C.P.C.
110
encontrará ejecutoriada si respecto de ella se deduce el recurso de casación, ya que este no constituye
instancia (revisión solamente del derecho).
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de-interes-publico/2017/09/13/juzgado-civil-de-santiago-acoge-demanda-de-mera-certeza-
presentada-por-el-fisco-por-uso-de-aguas-de-laguna-del-maule/
1) SENTENCIA DEFINITIVA.
Es sentencia definitiva la que pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión o asunto que ha
sido objeto del juicio (art.158 inc.2° del C.P.C.).
Para que una resolución revista el carácter de sentencia definitiva es menester que concurran
copulativamente los siguientes dos requisitos:
i) Debe poner fin a la instancia; y
ii) Debe resolver la cuestión o asunto que ha sido objeto del juicio.
Nuevamente recordaremos el concepto. La instancia es cada uno de los grados jurisdiccionales
que la ley establece para que los tribunales puedan conocer y fallar los negocios sometidos a su
decisión con facultad soberana para pronunciarse sobre todas las cuestiones de hecho y de derecho
que en ellos se suscitan.
También es indispensable recordar que las sentencias definitivas pueden ser de única, primera
y segunda instancia (confirmatoria, modificatoria o revocatoria). No olviden que la cuantía como
elemento de competencia determina el procedimiento aplicable, y también la instancia.
De acuerdo con la anterior definición, no tiene el carácter de sentencia definitiva aquella que
se pronuncia sobre el recurso de casación, puesto que éste no constituye una instancia.
Por otra parte, las sentencias que declaran el desistimiento de la demanda, o el abandono del
procedimiento, no revisten el carácter de sentencia definitiva sino que son interlocutorias, puesto que
no deciden la cuestión o asunto que ha sido objeto del juicio.
Todo lo anterior tiene capital importancia para saber qué recursos procedan en su contra. Así,
respecto de la sentencia definitiva de única instancia no procede el recurso de apelación (artículo 187
112
del CPC), pero si el de casación de acuerdo al artículo 766 y 767 del CPC. La sentencia de primera
instancia es apelable, y la de segunda instancia susceptible de los antedichos recursos de casación,
forma y fondo.
2) SENTENCIAS INTERLOCUTORIAS.
Sentencia interlocutoria es aquella que falla un incidente del juicio, estableciendo derechos
permanentes, en favor de las partes (sentencia interlocutoria de primer grado) o resuelve sobre algún
trámite que debe servir de base en el pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria
(sentencia interlocutoria de segundo grado) (art.158, inc.3° del C.P.C.).
Ejemplos de sentencias interlocutorias de primer grado son las resoluciones que declaran
abandonado el procedimiento, aceptan el desistimiento de la demanda, etc.
Ejemplos de sentencias interlocutorias de segundo grado, en materia civil, son las resoluciones
que reciben la causa a prueba, la que ordena despachar mandamiento de ejecución y embargo, etc.
Las sentencias interlocutorias se subclasifican en sentencias interlocutorias que ponen término
al juicio o hacen imposible su continuación y sentencias interlocutorias que no producen estos efectos.
Esta subclasificación se formula por el art.766 del C.P.C. para establecer la procedencia del recurso de
casación, el cual puede interponerse sólo en contra de aquellas interlocutorias que ponen término al
juicio o hacen imposible su continuación. (Ej. Resolución que declara el abandono del procedimiento,
declara el desistimiento de la demanda). Aquí deben tener cuidado, por cuanto si bien en el proceso
civil este tipo de sentencias da lugar a recursos de casación o nulidad, no acontece lo mismo en
procedimientos especiales, como el Proceso Penal, por cuanto el artículo 370 letra a) del CPP, señala
expresamente que el recurso idóneo es el de apelación.
3) AUTOS:
Se encuentran definidos en el inc.4° del art.158 del C.P.C. por exclusión de los efectos que
produce el fallo de un incidente respecto de las sentencias interlocutorias de primer grado.
De la interpretación conjunta de los incisos 3° y 4° del art.158 del C.P.C., podemos llegar a
definir los autos como "la resolución que recae en un incidente, sin establecer derechos permanentes
en favor de las partes".
El concepto de autos no puede hacerse extensivo a las sentencias interlocutorias de segundo
grado, puesto que el requisito sine qua non de los autos es el fallo de un incidente, lo que no ocurre en
esa otra clase de resoluciones que sólo se pronuncian sobre un trámite que ha de servir de base para
el pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria.
Ejemplo de resoluciones que revisten el carácter de autos según parte de nuestra
jurisprudencia serían la que pronuncian sobre una medida precautoria, la que designa un curador
interino, etc.
113
c) La forma en que deben redactarse (arts.169 a 171 del C.P.C.)
d) Si gozan o no de autoridad de cosa juzgada (art.175 del CPC).
e) La procedencia de los distintos recursos en su contra.
f) Antes de la ley 20.886, la determinación del plazo de prescripción del recurso de
apelación (art.211 del C.P.C.).
Para algunos profesores, esta clasificación a pesar de su trascendencia adolece de defectos,
puesto que existen resoluciones dentro de nuestra legislación que resulta imposible de encasillar en
alguno de los tipos de resoluciones que ella contempla. [Link]. Resolución que se pronuncia respecto del
recurso de casación, según lo explicado anteriormente.
La forma de una resolución se identifica con los requisitos de los cuales se compone. Por lo
general dichos requisitos se encuentran en la misma ley (Códigos), pero también en otra fuente del
derecho procesal, como lo son los autos acordados. Actualmente, uno de los requisitos más relevantes
dice relación con la fundamentación o motivación de la sentencia, por el cual el Tribunal, cualquiera
sea, debe exponer las razones por las cuales llega a la conclusión, sea ésta positiva o negativa. Es la
única forma de evitar la arbitrariedad en las decisiones judiciales. De no cumplirse estos requisitos, la
resolución, será susceptible de impugnación recursiva, única forma de controlar decisiones judiciales
infundadas, o contrarias a derecho.
2. REQUISITOS ESPECIALES. En esta ocasión revisaremos los requisitos de las resoluciones que
contempla el artículo 158 del CPC.
114
Estas sentencias definitivas constan de tres partes: expositiva, considerativa y resolutiva.
Además de los requisitos generales de toda resolución, estas deben cumplir con los requisitos
establecidos en el art.170 del C.P.C. y en el Auto Acordado sobre la forma de las Sentencias de 30 de
septiembre de 1920 contenido en el apéndice de ese Código.
Las partes de la sentencia deben contener los siguientes aspectos:
a) Parte expositiva:
1.- La designación precisa de las partes litigantes, su domicilio, profesión u oficio (art.170 N°1
CPC y N°1 auto acordado).
2.- La enumeración breve de las peticiones o acciones deducidas por el demandante y sus
fundamentos y de las excepciones o defensas alegadas por el demandado (art.170 Nos.2 y 3 del C.P.C.
y N°2 auto acordado).
3.- Si ha sido recibida o no la causa a prueba (N°3 auto acordado).
4.- Si las partes fueron citadas a oír sentencia o no en los casos previstos en la ley (N°4 auto
acordado).
5.- Si las partes fueron citadas a la audiencia de conciliación.
b) Parte considerativa:
1.- Las consideraciones de hecho que sirven de fundamento al fallo (art.170 N°4 del C.P.C.
y Nos. 5, 6 y 7 del auto acordado).
2.- Las consideraciones de derecho aplicables al caso (art.170 N°5 del C.P.C. y Nos.8 y 9 del
auto acordado):
El orden en el cual deben consignarse las consideraciones de hecho y derecho es el señalado
en el N°8 del auto acordado.
c) Parte resolutiva:
1.- La decisión del ASUNTO CONTROVERTIDO (art.170 N°6 y N°11 del auto acordado).
Excepcionalmente, la decisión no comprende el fallo de todas las acciones y excepciones hechas
valer en el juicio en los siguientes casos:
i) La sentencia definitiva puede omitir la decisión de aquellas acciones o excepciones que
sean incompatibles con las ya aceptadas (art.170 N°6 del C.P.C. y N°11 auto acordado).
ii) Las declaraciones que de oficio puede hacer el tribunal respecto de asuntos en que la
ley le mande o permita proceder así (art. 160 del CPC.).[Link]. La nulidad absoluta de acuerdo al art.1.683
del CPC. Si no existiera este precepto el fallo adolecería de ultra petita (art.768 N°4 del C.P.C.).
Además dentro de la sentencia definitiva se debe contener la decisión de otras cuestiones suscitadas
en el proceso, pero en esa parte resolución no tiene el carácter de sentencia definitiva, sino que el de
sentencia interlocutoria de primer grado. Así por ejemplo, en ella se contendrá:
i) La apreciación y resolución sobre comprobación y legalidad de las tachas deducidas en
contra de los testigos que hubieran declarado en juicio (art.379 del C.P.C.).
ii) Un pronunciamiento sobre la condena o absolución al pago de costas (art.144 del
C.P.C.).
Complementa los requisitos generales que debe contener toda resolución tratándose de la
sentencia definitiva el N°16 del auto acordado. "La sentencia terminará con la firma del juez o jueces
que la hubieren dictado y del secretario, y éste expresará, antes de la suya, el nombre y apellido del
juez o jueces y la calidad de propietario, interino, suplente o subrogante en virtud de la cual pronuncia
el fallo.
115
2.- La sentencia de primera instancia a confirmar no cumple con uno o más de los requisitos
legales
En este caso, nuestro legislador exige que la sentencia de segunda instancia contenga los
mismos requisitos que las sentencias de única o primera instancia (art.170 inc.2° del C.P.C.).
Nuestros tribunales interpretando este precepto han entendido que la sentencia definitiva de
segunda instancia da cumplimiento a este requisito subsanando sólo el vicio cometido en la sentencia
recurrida. Así por ejemplo, si se omite la individualización precisa de las partes litigantes en la sentencia
de primera, la de segunda sólo deberá subsanar este vicio y no contener todos los requisitos
contemplados en el art.170 del C.P.C.
Sin embargo, el tribunal de segunda instancia no puede subsanar en tal forma el vicio contenido
por la de primera si ésta ha dejado de fallar una excepción opuesta en tiempo y forma con arreglo a la
ley.
En estas situaciones el tribunal de segunda instancia puede asumir dos actitudes:
1) Casar de oficio la sentencia y proceder este tribunal acto continuo y sin nueva vista, pero
separadamente, a dictar la sentencia que corresponde con arreglo a la ley;
2) Ordenar al tribunal de primera instancia que complete la sentencia dictando resolución
sobre el punto omitido y suspender entretanto el fallo del recurso (art. 775 del C.P.C.).
Excepcionalmente no recibe aplicación el art.775 del C.P.C., cuando las acciones y excepciones
no fueron resueltas por el tribunal de primera instancia por ser incompatibles con las aceptadas o
cuando el vicio fuere cometido en la sentencia definitiva dictada en un juicio sumario, habiéndose
hecho valer las acciones y excepciones en el procedimiento y existiendo solicitud de parte al tribunal
de segunda para que la falle. En tales casos, el tribunal de segunda instancia se encuentra facultado
para pronunciarse directamente sobre ellas.
En las sentencias de segunda instancia si son pronunciadas por un tribunal colegiado deberá
expresarse la opinión del o de los miembros disconformes con la mayoría y el nombre del Ministro
redactor del fallo (N°14 y 15 auto acordado).
116
FORMAS DE CORREGIR O IMPUGNAR RESOLUCIONES JUDICIALES.
2. LA IMPUGNACIÓN RECURSIVA.
El recurso es el acto jurídico procesal de parte, realizado con la intención de impugnar una
determinada resolución judicial.
Los recursos están íntimamente vinculados con la naturaleza de la resolución judicial que se
impugna, puesto que atendiendo a este elemento es que el legislador ha establecido la procedencia
de los diversos recursos en contra de las resoluciones judiciales.
Por otra parte, el establecimiento de un recurso por el legislador en contra de una determinada
resolución judicial nos va a permitir saber la naturaleza jurídica de ella.
La impugnación, elemento esencial para la definición del recurso de acuerdo con la doctrina,
puede perseguir diversos objetivos respecto de las resoluciones judiciales, siendo estos
fundamentalmente los siguientes:
117
Los recursos que persiguen en nuestro derecho la declaración de nulidad o invalidación de una
resolución son:
1.- El recurso de casación en la forma:
Persigue obtener la invalidación de ciertas resoluciones judiciales cuando éstas han sido
dictadas con omisión de las formalidades legales o inciden en un procedimiento viciado (artículo 768
del CPC).
Procede en contra de las sentencias definitivas y de las sentencias interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación (artículo 766 del CPC). Se interpone directamente
ante el tribunal que dictó la resolución dentro de 15 día por regla general, para que sea resuelto por el
tribunal superior jerárquico (artículo 771 del CPC).
Nunca procede en contra de los autos y decretos.
2.- EI recurso de casación en el fondo:
Persigue obtener la invalidación de ciertas resoluciones judiciales dictadas con infracción de
ley, habiendo influido ésta substancialmente en lo dispositivo del fallo.
Procede en contra de las sentencias definitivas e interlocutorias que pongan término al juicio
o hagan imposible su continuación, inapelables, dictadas por Cortes de Apelaciones o tribunales
arbitrales de derecho de segunda instancia, en causas que tengan la cuantía determinada por la ley.
Se interpone ante el tribunal que dictó la resolución dentro de 15 días, para que lo resuelva en
forma exclusiva y excluyente la Excma. Corte Suprema (Artículo 776 del CPC).
3.- El recurso de revisión, persigue obtener que se invalide una sentencia definitiva o
interlocutoria firme o ejecutoriada que ha sido ganada injustamente en los casos expresamente
señalados por la ley. Se interpone directamente ante la Corte Suprema para que lo resuelva ella misma
en forma exclusiva y excluyente (Artículo 810 del CPC).
4.- El recurso de nulidad. Artículo 372 y siguientes Código Procesal Penal, y artículo 477 y
siguientes Código del Trabajo.
5.- El recurso de unificación de jurisprudencia laboral. Artículo 483 y 483 – A del Código del
Trabajo.
118
LOS EFECTOS DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES
Se dijo que las resoluciones son actuaciones judiciales que emanan del tribunal, destinadas a
sustanciar o fallar la materia objeto del procedimiento.
Por su parte, el artículo 38 del CPC advierte que las resoluciones judiciales sólo producen efecto
en virtud de notificación hecha con arreglo a la ley, salva las excepciones legales. Entonces,
dependiendo del tipo de resolución habrá que estarse a los efectos que ella produce. Así por ejemplo,
el decreto que admite a tramitación la demanda, constituye un elemento esencial para el
emplazamiento, y de ese modo su efecto importa en la sustanciación o ritualidad del procedimiento.
Sin embargo, tratándose de sentencias interlocutorias y definitivas, nuestro legislador procesal reguló
dos efectos propios de ese tipo de resoluciones, y que son: 1) el desasimiento del tribunal; y 2) el efecto
de cosa juzgada, que comprende tanto la acción como la excepción de cosa juzgada.
1. CONCEPTO.
Se encuentra regulado en el artículo 182 del CPC. El desasimiento es el efecto que producen las
sentencias definitivas e interlocutorias, en virtud del cual una vez que han sido notificadas a alguna de
las partes no pueden ser modificadas o alteradas en manera alguna por el tribunal que las pronunció.
Así, no es necesario notificar a todas las partes, basta con que esté notificada una de ellas para que se
genere el efecto inhibidor. Dicho de otro modo, el desasimiento del tribunal constituye un estado de
congelamiento de la actividad jurisdiccional cuando se produce la notificación de la sentencia a una de
las partes, sin que necesariamente se encuentre firme o ejecutoriada.
El desasimiento, por tanto, es la prohibición que la ley impone al juez para modificar o alterar
la sentencia que dictó, notificada que sea a alguna de las partes. Desde ese momento se extingue la
competencia del juez respecto de la cuestión debatida y que se resolvió.
3. REQUISITOS
Para hablar de desasimiento hay que tener en cuenta los requisitos que se mencionan en el art.
182.
a) Debe tratarse de una sentencia definitiva o interlocutoria, no de autos ni de decretos.
b) Que la resolución se notifique a alguna de las partes.
4. EXCEPCIONES
Como todo principio de derecho el desasimiento tiene sus excepciones. Estas excepciones en
las que no opera esta institución son las siguientes:
4.1. El recurso de aclaración; agregación, rectificación o enmienda.
Este recurso se traducen en que el juez está facultado para:
- Aclarar los puntos oscuros o dudosos.
119
- Salvar las omisiones.
- Rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
manifiesto en la misma sentencia.
Estos recursos pueden hacerse valer a petición de parte o bien de oficio por el tribunal (artículo
184 del CPC).
4.2. El caso del incidente de nulidad procesal de todo lo obrado por falta de emplazamiento.
Este incidente puede formularse ante el mismo tribunal que dictó la sentencia definitiva o
interlocutoria, y no obstante haberse producido el desasimiento de dicho tribunal. El inciso final del
artículo 182 dispone: “lo dispuesto en este artículo no obsta para que el rebelde haga uso del derecho
que le confiere el artículo 80”.
Por último hay que reiterar que los autos y los decretos no producen el desasimiento del
tribunal, y aún cuando estén ellos notificados a las partes, pueden enmendarse por el tribunal que los
dictó a través de un recurso de reposición.
I. Generalidades.
El fin que las partes persiguen en el proceso es que el juez dicte una sentencia que resuelva en
definitiva las dificultades jurídicas entre ellas, de modo que lo resuelto no pueda discutirse más, ni en
el mismo proceso ni en otro futuro; y que si implica una condena, se pueda exigir su cumplimiento por
medios compulsivos o de apremio, en caso de que el perdidoso no pague de forma voluntaria.
Entre los efectos que producen las resoluciones judiciales se encuentra el de cosa juzgada, que
significa juicio u opinión dado sobre lo controvertido (Litis) y que se traduce en dos consecuencias: i)
la parte en cuyo favor se ha reconocido el derecho podrá exigir su cumplimiento y ningún tribunal
podrá negarle la protección debida; ii) la parte condenada o la parte cuya demanda haya sido
desestimada no pueden en un nuevo juicio renovar lo ya resuelto. Estas dos consecuencias reciben el
nombre de acción y excepción de cosa
juzgada.
Por consiguiente, la cosa juzgada tiene una doble característica:
a) Es coercitiva, puesto que el vencido está obligado a cumplir con la condena que se le ha impuesto y
en el caso que no lo haga voluntariamente, el vencedor podrá exigirlo por medios compulsivos.
b) Es inmutable, en el sentido de que las partes deben respetar lo resuelto y no pueden renovar en
otro juicio la controversia, y si de hecho lo hacen, el sujeto pasivo de ese otro juicio lo estará esperando
cómodamente con una excepción perentoria, adivinen cual.
Los autores distinguen también entre cosa juzgada formal y material. La cosa juzgada formal es
“la que autoriza a cumplir lo resuelto de manera provisional, y que impide renovar la discusión sobre
la cuestión resuelta en el mismo proceso, pero sin que obste su revisión en un juicio posterior”. La
cosa juzgada material es “la que autoriza a cumplir lo resuelto sin restricción alguna y que impide
renovar la discusión acerca de lo resuelto, tanto en el mismo proceso como en un juicio posterior”.
La regla general es que las resoluciones judiciales produzcan cosa juzgada material, y sólo por
excepción cosa juzgada formal, como es en el caso de la sentencia ejecutiva cuando hay reserva de
derechos (artículo 477 y 478 del CPC), en los juicios posesorios (artículo 563 del CPC), los especiales del
contrato de arrendamiento o en el recurso de protección (artículo 29 CPR), en materia de familia
cuando existe un cambio en las circunstancias que permitieron la concesión de alimentos, cuidado
personal, relación directa y regular, entre otros.
120
II. La acción de cosa juzgada.
1. Concepto
La acción de cosa juzgada es: “aquella que la ley confiere al litigante en cuyo favor se ha declarado
un derecho en una resolución judicial firme o ejecutoriada para exigir el cumplimiento de lo
resuelto”.
Esta resolución judicial firme será esencialmente una sentencia definitiva o interlocutoria, art. 175
CPC; pero también podrá serlo un auto o decreto, puesto que ellos se mantienen y ejecutan desde el
momento que adquieren tal carácter, art. 181 inc.1 CPC.
La persona que ejerce la cosa juzgada es aquél litigante en cuyo favor se ha declarado un
derecho en el pleito, art. 176 CPC. La acción de cosa juzgada es pues, sinónimo de acción ejecutiva
cuando se invoca como título una resolución firme o ejecutoriada. Su ejercicio va a corresponder
siempre al actor victorioso, y no al demandado que ha sido absuelto o condenada en el pleito. Sólo el
actor victorioso podrá posteriormente ejercer la acción de cosa juzgada por la vía ejecutiva para
obtener el cumplimiento forzado de lo declarado a su favor.
121
a) Si la ejecución se solicita ante el mismo tribunal que la dictó dentro de un año en que la
ejecución se hizo exigible: se procede mediante el juicio ejecutivo especial o procedimiento
ejecutivo incidental, art. 233, 234 y 235 CPC.
Recurso de casación, fianza de resultas, y momento desde que se hace exigible el cumplimiento
incidental.
"Lo que debe ahora resolverse es si el cúmplase dictado el día 25 de agosto de 2020, respecto del fallo
de segunda instancia o bien el cúmplase dictado a raíz de la sentencia de esta Corte Suprema, de fecha
16 de febrero 2021, marcaban o no el punto de partida para la exigibilidad de la ejecución, y por ende,
para solicitar el cumplimiento de la sentencia ante el mismo tribunal que la dictó."
"Han actuado correctamente los sentenciadores del grado al rechazar la oposición al cumplimiento
incidental, al determinar que el plazo para pedir el cumplimiento incidental del fallo, ante el mismo
tribunal que la dictó, comenzó a correr en el momento en que la sentencia adquirió el carácter de
firme, esto es, con el respectivo cúmplase dictado por el juez a quo, luego de haberse resuelto el
recurso de casación en el fondo". Rol 8798-2022 CS
b) Si la ejecución se inicia ante el tribunal distinto, o ante el mismo tribunal pero después de un año:
se sujetará su cumplimiento a las normas del juicio ejecutivo, art. 237 CPC, con la limitación de que no
se aceptará ninguna excepción que haya podido oponerse en el juicio declarativo anterior.
c) Si la ley ha dispuesto alguna manera especial de cumplir la sentencia: la ejecución debe someterse
a dichas reglas especiales, por ejemplo la sentencia del juicio de hacienda, art. 752 CPC.
d) Si se trata de cumplimiento de resoluciones no comprendidas en los casos anteriores:
corresponderá al juez de la causa dictar las medidas conducentes a dicho cumplimiento, pudiendo al
efecto imponer multas que no excedan de una unidad tributaria mensual o arresto hasta de dos
meses, determinados prudencialmente por
el tribunal, sin perjuicio de repetir el apremio, art. 238 CPC.
122
Si se trata de una resolución dictada en un país extranjero, se pedirá su ejecución al tribunal a
quien habría correspondido conocer del negocio en primera o en única instancia, si el juicio se hubiera
promovido en Chile, art. 251 CPC.
Pero antes de ello es indispensable haber obtenido la correspondiente autorización o exequátur
de la Corte Suprema, atendiendo a los tratados internacionales, el principio de reciprocidad o las
condiciones mínimas exigidas por nuestra ley procesal, art. 242 a 250 CPC.
1. Concepto
La excepción de cosa juzgada es: “el efecto que producen determinadas resoluciones judiciales
en virtud del cual no puede volver a discutirse ni a pretenderse la dictación de un nuevo fallo entre
las mismas partes y sobre la misma materia que fue objeto del fallo anterior”
2. Fundamento e importancia
Ellas son:
a) Es irrevocable en el sentido de que las resoluciones judiciales que la producen, una vez firmes o
ejecutoriadas, no pueden ser modificadas de manera alguna.
Es más, lo fallado en una sentencia judicial es una ley para las partes, que no puede ser afectada
ni por el Presidente de la República, ni por el Congreso, art. 73 inc.1 CPR. Incluso las leyes
interpretativas no afectarán de manera alguna los efectos de las sentencias judiciales ejecutoriadas en
el tiempo intermedio entre la dictación de la ley interpretada y la interpretativa, art. 9 CC.
Debemos si tener presente de que algunas resoluciones judiciales producen sólo cosa juzgada
formal, por lo que pueden ser modificadas en juicio posterior seguido entre las partes.
b) Es relativa en el sentido de que ella afecta sólo a las personas que han sido partes en el juicio en que
se pronunció la correspondiente sentencia.
Por ello, que la excepción de cosa juzgada puede alegarse por el litigante que haya obtenido en
el juicio y por todos aquellos que según la ley aprovecha el fallo, art. 177 CPC.
El litigante que haya obtenido en el pleito puede ya ser el demandante o el demandado. El art.
177 sin embargo, hace presente que la excepción de cosa juzgada puede alegarse por todos aquellos
a quienes aprovecha el fallo, es decir, puede tener un efecto erga omnes, en los cuales la cosa juzgada
pierde su carácter de relativa y pasa a ser absoluta, afectando a todos o a toda clase de persona dentro
de un determinado círculo. Por ejemplo en los casos de los arts. 315, 316, 1246 y 2513 CC.
El demandado que ha sido vencido, ¿puede acogerse a la excepción de cosa juzgada? Podría ser
el caso en que el demandante inicia un pleito, y que no conforme con el resultado de éste, inicia un
segundo. En este segundo juicio podría excepcionarse con la cosa juzgada que emana de la primera
sentencia, ya que es una persona a quien aprovecha el fallo de forma jurídica. En el mismo sentido
Chiovenda.
c) Es renunciable, los jueces no pueden declararla de oficio, mientras no proceda a instancia de parte,
conformidad al principio dispositivo, art. 10 COT y al art. 177 CPC que señala: “la excepción de cosa
juzgada puede alegarse por el litigante (…)”.
d) Es imprescriptible, puede hacerse valer en cualquier tiempo, a diferencia de la acción de cosa
juzgada.
123
Sólo las sentencias definitivas e interlocutorias firmes, absolutorias o condenatorias, producen
la excepción de cosa juzgada, art. 175 CPC. Los autos y decretos no la producen, puesto que mediante
el recurso de reposición pueden dejarse sin efecto o ser modificados en cualquier momento, invocando
nuevos antecedentes, sin que obste a ello la excepción de cosa juzgada, art. 181 CPC.
Es generalmente aceptado que la autoridad de cosa juzgada emana de la parte dispositiva o
resolutiva de la sentencia, y no de su parte considerativa. De acuerdo a dicho principio, no viola la
autoridad de cosa juzgada la sentencia que contenga una decisión contraria a lo expuesto en los
considerandos de otra anterior, si no existe en realidad contradicción además con su parte dispositiva
o resolutiva.
Para saber que una sentencia goza de la autoridad de cosa juzgada, lo único que es necesaria
averiguar que es que se encuentre firme o ejecutoriada. No es necesario averiguar si es o no nula. Sin
embargo, una sentencia, más propiamente que nula, puede ser inexistente, por ejemplo, cuando ha
sido dictada por un tribunal que carece absolutamente de jurisdicción, ser las partes incapaces o no
haberse seguido el juicio en rebeldía del demandado son haber sido realmente emplazado, etc. En tales
eventos, para Casarino, tal sentencia no puede producir excepción de cosa juzgada y por ser
inexistentes más que nulas, habría que prescindir de ellas, comprobadas las circunstancias
correspondientes.
Tal sentencia definitiva o interlocutoria además puede ser tanto chilena como extranjera, que
el CPC no distingue al respecto.
El art. 177 CPC señala: “La excepción de cosa juzgada puede alegarse por el litigante que haya
obtenido en el juicio y por todos aquellos a quienes según la ley aprovecha el fallo, siempre que entre
la nueva demanda y la anteriormente resuelta haya:
1.° Identidad legal de personas;
2.° Identidad de la cosa pedida; y
3.° Identidad de la causa de pedir”.
La identidad que debe presentarse en las personas, entre la nueva demanda y la anteriormente
resuelta, es legal y no física. Ello significa que en ambos juicios deben figurar las mismas partes y en la
misma calidad.
Puede ocurrir que en ambos juicios concurra la identidad física con la legal. Pero también puede
existir identidad física, más no legal, por ejemplo en el caso que en el primer juicio una persona actúa
como representante legal de otra, y en el segundo juicio actúa por sí mismo.
También puede existir identidad legal, mas no física, por ejemplo si en el primer juicio una
persona actúa mediante representante legal, y en el segundo, actúa por sí.
Un primer caso en que se complica la identidad legal es el de si lo fallado con respecto a una
persona afecta también a sus sucesores a título singular. Se ha dicho por alguna doctrina que se debe
distinguir y atender al momento en que se ha producido la transferencia del derecho. Si el sucesor a
título singular ha adquirido el derecho después del pronunciamiento de la sentencia, ella produce cosa
juzgada respecto de él. Si la ha adquirido con anterioridad al inicio del juicio, no la produce respecto
de él. En el lapso comprendido entre la notificación de la demanda a su antecesor y la dictación de la
sentencia la doctrina se divide: i) para algunos siempre la produce; ii) para otros no, lo que parece
acertado en nuestro derecho positivo, ya que el demandante tiene en sus manos solicitar la
correspondiente medida precautoria a objeto de evitar que la cosa sobre la cual se litiga salga del
patrimonio del demandado.
124
Un segundo caso se refiere se refiere a la solidaridad. En cuanto a lo que se falle en un juicio
entre deudor y coacreedor solidario, la cosa juzgada afecta a los demás coacreedores que no han
participado del juicio.
En cuanto a lo que se falle en un juicio entre el acreedor y un deudor solidario, para algunos no
la produce, para otros sí, y una tercera teoría, sostiene una posición intermedia señalando que afectará
a los demás codeudores en la medida que los beneficie. De acuerdo a nuestro derecho positivo se debe
aceptar que existe identidad legal de personas entre codeudores, pero siempre que se trate de
excepciones comunes, pues el fallo de una excepción personal es exclusiva del deudor que la opuso.
Un tercer caso se refiere a los herederos en relación con los legatarios y del deudor principal en
relación con el fiador. En cuanto al heredero y legatario, lo fallado respecto del heredero no puede
afectar al legatario, salvo que se trate de una acción de nulidad de testamento. En cuanto a lo fallo
respecto del deudor principal existe identidad respecto del fiador, sin perjuicio de que éste conserve
el derecho a hacer valer sus excepciones personales.
Para que exista identidad de cosa pedida es necesario que entre el primer juicio y el segundo
tengan un mismo objeto. El objeto del juicio se suele definir como: “el beneficio jurídico que en él se
reclama”.
No debe confundirse el objeto del juicio con el objeto material del mismo. Por ejemplo en un
juicio se reclama la entrega de un cuadro en calidad de heredero de X, y se rechaza la demanda. En un
segundo juicio se reclama la entrega de un automóvil, también en calidad de heredero de X. Existe
identidad de cosa pedida, ya que lo que se pide es que se reconozca la calidad de heredero de X.
La ley lo define como: “el fundamento inmediato del derecho deducido en el juicio”.
No debe confundirse con el objeto del pleito, ya que en dos juicios puede pedirse el mismo objeto,
pero por causas diferentes. Por ejemplo, en el primer juicio se reclama un fundo en calidad de dueño
y se rechaza la demanda. En un segundo juicio se reclama el mismo fundo, pero en razón de haberlo
adquirido por herencia.
Se ha entendido por causa de pedir el título en virtud de cual nos corresponde un derecho. Éste título
que sirve de fundamento al derecho y que se hace valer en el juicio, toma la denominación técnica de
causa de pedir. Por consiguiente, si se trata de un derecho real, la causa de pedir será el principio
generador del mismo, como por ejemplo un contrato de compraventa. Si se trata de un derecho
personal, por ejemplo, un contrato de mutuo.
En la acción de nulidad para determinar si existe identidad de causa de pedir entre un juicio y otro
anteriormente resulto, se prescinde de los conceptos anteriores.
Los autores han distinguido tres teorías:
a) La primera sostiene que en toda demanda de nulidad la causa de pedir es una sola, y es la nulidad
misma. Ello es absurdo, ya que se podría deducir la acción de nulidad por un vicio de
consentimiento, y en un segundo juicio por falta de capacidad, etc.
b) Una segunda doctrina afirma que en toda acción de nulidad se debe distinguir entre una causa
inmediata y una remota. En base a ello se clasifican en tres grupos las demandas de nulidad: i) por
falta de consentimiento; ii) falta de capacidad; iii) falta de solemnidades legales. Cada vez que se falla
una demanda de nulidad, se entenderá dictada en relación a todos los demás vicios comprendidos
dentro del mismo grupo que haya servido de fundamento a la demanda.
c) Una tercera teoría señala que la causa de pedir será el vicio exclusivo que haya servido de
fundamento a la demanda. Frente a nuestro derecho positivo esta es la acertada, ya que todo
proceso civil está estructurado sobre la base de que la sentencia debe dictarse conforme al mérito
125
del proceso, y debe pronunciarse únicamente sobre las acciones y excepciones alegadas. Ella ha sido
reconocida por la Corte Suprema en sentencia de 1927.
1. Generalidades
En el proceso penal podrán deducirse acciones civiles que tengan por objeto la reparación de
los efectos civiles del hecho punible, como son las que persiguen la restitución de la cosa o su valor, o
la indemnización de los perjuicios causados, art. 10 CPP. La acción es propia de competencia de los
jueces de Garantía.
La acción civil derivada de un delito que tiene por objeto la mera restitución de la cosa es
siempre de competencia del juez de Garantía; la acción civil que tiene por objeto perseguir las
responsabilidades civiles provenientes del hecho punible, dentro de la cual se comprende la de obtener
la indemnización de perjuicios, puede entablarse, a voluntad de su titular, ante el juez del crimen que
conoce el respectivo proceso criminal o el juez civil correspondiente, art. 171 inc.1 COT, 5 inc.1 CPP.
Cuáles son los efectos que pueda producir una sentencia penal en un proceso civil, se denomina en
derecho procesal influencia de la cosa juzgada penal en materia civil. El legislador para determinarla
ha establecido una distinción entre sentencias penales condenatorias y absolutorias.
126
1.1. Efectos de las sentencias penales condenatorias en los juicios civiles:
127
cuasidelito, a un juicio civil ordinario, el que es de lato conocimiento y no guarda relación alguna
con la rapidez del procedimiento en que se obtuvo la sentencia condenatoria. Por ello, son
partidarios de hacer aplicables a este tipo de acciones civiles, las normas del juicio sumario,
haciendo presente que así sucede en el caso del procedimiento ante los juzgados de policía local,
en que si no se deduce la acción civil indemnizatoria de perjuicios antes del comparendo de estilo,
puede hacerse reserva de acciones para ante el juez civil, las que podrán hacerse efectivas una vez
obtenida sentencia condenatoria en lo infraccional, aplicándose al efecto el procedimiento
sumario”.
Excepciones a la regla
La triple identidad legal en relación con la cosa juzgada que emana de las sentencia penales
128
Para que una sentencia penal produzca efecto de cosa juzgada en una sentencia civil posterior
no es necesario que concurra la triple identidad legal.
Ello porque los arts. 178 y 179 CPC son verdaderas excepciones al art. 177 CPC. Es más, las
partes en los juicios difieren, y el objeto y causa de pedir difieren, ya que en el proceso penal, ello
está configurado por el castigo del culpable en razón de la infracción penal cometida.
En un solo caso se necesitará para alegar la excepción de cosa juzgada la concurrencia la
identidad legal de personas, cual es el que la sentencia o el sobreseimiento se funden en la no
existencia de indicio alguno en autos en contra del acusado.
Generalidades
Si el perjudicado en un delito opta por hacer valer la acción civil de indemnización de perjuicios
por los daños provenientes de un delito o cuasidelito, ante el juez civil correspondiente, cabe
preguntarse si la sentencia civil ejecutoriada produce efectos en la sentencia penal.
Artículo 65 del CPP. Extinguida la acción civil no se entenderá extinguida la acción penal para la
persecución del hecho punible. Luego, el artículo 66 del mismo cuerpo legal, señala: “cuando sólo se
ejerciere la acción civil respecto de un hecho punible de acción privada se considerará extinguida, por
esa circunstancia la acción penal”.
Tercer parte
EL PROCEDIMIENTO.
La digitalización de los procesos es parte del futuro pero también del presente. No solo el acceso
a la justicia se fortalece, sino que además constituye un factor de relevancia en el ahorro de recurso
fiscal, y además favorece al medio ambiente. En este contexto, la justicia chilena avanzó enormemente
con la reforma procesal penal del año 2000, y luego con la reforma a la justicia de familia y laboral.
Queda pendiente la reforma procesal civil, que se encuentra paralizada en el Congreso desde el año
2015. Sin embargo, coetáneamente se ha legislado en este sentido, dictando la ley 20.886/2016 sobre
tramitación digital de los procedimientos que sustancian los Tribunales Ordinarios y Especiales que
pertenecen al Poder Judicial. Por otra parte, algunos Tribunales especiales que no pertenecen al Poder
Judicial igualmente han digitalizado sus funciones; tal es el caso del Tribunal Tributario y Aduanero y
de los Tribunales Ambientes, entre otros. Asimismo, recientemente se dictó la ley Nº21.241/2020
sobre notificaciones electrónicas en los Juzgados de Policía Local, que permitirá tener mayor certeza
de las resoluciones que dicta esta jurisdicción con una competencia amplísima. A mayor
abundamiento, la misma administración del Estado apunta hacia la digitalización a través de la ley
Nº21.180/2019 sobre transformación digital, lo que demuestra que la tecnología y la inteligencia
artificial es un asunto de suma actualidad y pertinencia.
En primer lugar debemos destacar el ámbito de aplicación de la ley 20.886. Lo anterior por
cuando, de acuerdo a la técnica legislativa, hoy tenemos una gran cantidad de órganos jurisdiccionales
especiales, según se pudo estudiar en su oportunidad. Luego, el artículo 1° de la ley 20.886 señala: “La
129
presente ley se aplicará a todas las causas que conozcan los tribunales indicados en los incisos segundo
y tercero del artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales, con excepción de las causas que conozcan
los tribunales militares en tiempo de paz”.
En segundo lugar debemos entender que la vigencia de la ley se encuentra dada por sus
disposiciones transitorias. Así, el artículo 2° transitorio, dispone: “artículo segundo.- Aplicación de las
disposiciones de la ley. Las disposiciones de esta ley sólo se aplicarán a las causas iniciadas con
posterioridad a su entrada en vigencia. Las causas se entenderán iniciadas desde la fecha de
presentación de la demanda o medida prejudicial, según corresponda.
Para los efectos del presente artículo, la Corte Suprema dictará uno o más auto acordados con el
objetivo de asegurar su correcta implementación”.
En tercer lugar, las Corte Suprema dictó dos auto acordados al efecto, contenidos en el acta
N°37-2016 la que puede ser consulta en el siguiente link:
[Link] y el acta N°71-2016, la que puede ser
consultada aquí: [Link] La importancia de
ambas radica en que la ley 20.886 y su funcionamiento se encuentra explicadas o aclaradas por dichos
auto acordados.
Finalmente, la ley 20.886 introdujo modificaciones en diversos cuerpos legales, entre ellos el
CPC. Según ustedes pudieron advertir en clase, una de las principales modificaciones dice relación la
formación del expediente o carpeta electrónica, de acuerdo al actual artículo 29 y 30 del CPC. Sin
embargo, también tuvimos la oportunidad de revisar todas aquellas modificaciones introducidas al
libro I del citado cuerpo legal. Así, en esta oportunidad estudiaremos las siguientes instituciones:
La ley 20.886 estableció en su artículo 2° una serie de principios que vienen a explicar el funcionamiento
de este sistema procesal digital. En efecto, enseña que: “Artículo 2º.- Principios. La tramitación de las
causas regidas por la presente ley se sujetará a los siguientes principios generales:
a) Principio de equivalencia funcional del soporte electrónico. Los actos jurisdiccionales y demás
actos procesales suscritos por medio de firma electrónica serán válidos y producirán los mismos efectos
que si se hubieren llevado a cabo en soporte papel.
b) Principio de fidelidad. Todas las actuaciones del proceso se registrarán y conservarán
íntegramente y en orden sucesivo en la carpeta electrónica, la que garantizará su fidelidad,
preservación y la reproducción de su contenido.
c) Principio de publicidad. Los actos de los tribunales son públicos y, en consecuencia, los sistemas
informáticos que se utilicen para el registro de los procedimientos judiciales deberán garantizar el
pleno acceso de todas las personas a la carpeta electrónica en condiciones de igualdad, salvo las
excepciones establecidas por la ley. No obstante lo anterior, las demandas, las presentaciones relativas
a medidas cautelares, incluso aquellas solicitadas en carácter prejudicial, y a otras materias cuya
eficacia requiera de reserva serán accesibles únicamente al solicitante mientras no se haya notificado
la resolución recaída en ellas.
Se prohíbe el tratamiento masivo de los datos personales contenidos en el sistema de tramitación
electrónica del Poder Judicial, sin su autorización previa. La infracción cometida por entes públicos y
privados a lo dispuesto en este inciso será sancionada conforme a la ley Nº 19.628. La Corte Suprema
regulará mediante auto acordado la búsqueda de causas en el sistema de tramitación electrónica del
Poder Judicial.
d) Principio de buena fe. Las partes, sus apoderados y todos quienes intervengan en el proceso
conforme al sistema informático de tramitación deberán actuar de buena fe. El juez, de oficio o a
petición de parte, deberá prevenir, corregir y sancionar, según corresponda, toda acción u omisión que
importe un fraude o abuso procesal, contravención de actos propios o cualquiera otra conducta ilícita,
dilatoria o de cualquier otro modo contraria a la buena fe. Este principio es absolutamente esencial y
es así como la misma ley 21.226/2020 sobre tramitación excepcional en tiempos de Covid, lo
contempla. Un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago ha sido vehemente en su reconocimiento
130
al decir que: “en nuestro ordenamiento procesal, tiene aplicación el principio de probidad o de buena
fe, que exige a los contendientes una actuación leal en el uso de pretensiones, defensas o recursos,
sancionándose cualquier exceso en el uso de expedientes dilatorios o pretensiones infundadas” (C. A.
de Santiago, 9 de noviembre de 1992, en [Link], número identificador 20074)
También se ha dicho: “La moralización del proceso y el llamado solidarismo toman la palabra buscando
dejar atrás la idea del proceso como una contienda entre partes parciales enfrentadas ante un tercero
imparcial, y en el afán de la búsqueda de la verdad objetiva impone la redefinición del principio de la
buena fe procesal para dar lugar a un deber de colaboración entre todos los que intervienen en el
proceso, incluyendo deberes de asistencia del juez, y los deberes de veracidad e integridad de las
partes” (Palomo (2013), p. 449. Cfr. también en este sentido, Cappelletti (1969), p. 169).
Por otro lado, el artículo 7 de la LTD, permite la constitución de patrocinio y poder mediante firma
electrónica avanzada. Asimismo, el mandato judicial podrá constituirse mediante la firma electrónica
avanzada del mandante, caso en el cual no se requiere su comparecencia personal para autorizar su
representación judicial. La constatación de la calidad de abogado habilitado la hará el tribunal a través
de sus registros.
La Ley mantiene las formas de notificación históricamente reconocidas en el CPC, con una innovación
en caso que las partes así lo soliciten. Cualquiera de las partes o intervinientes 131odrá proponer para
sí una forma de notificación electrónica, la que el tribunal 131odrá aceptar aun cuando la ley disponga
que la notificación deba realizarse por cédula si, en su opinión, resultare suficientemente eficaz y no
causare indefensión (artículo 8 de la LTD). Se ha dicho que el precepto legal resulta problemático al
sostener que esta forma de notificación 131odrá ser aceptada por el tribunal, “aun cuando la ley
disponga que la notificación deba realizarse por cédula”.
131
El problema de esta forma de notificación consiste, en que según el tenor de la norma, las resoluciones
se entenderán notificadas electrónicamente aun cuando la ley exija notificación por cédula, lo que
puede aparejar problemas en la tramitación de los casos complejos, en que las constantes estratégicas
de litigación de las partes generalmente consisten en poder alternar períodos de ataque y defensa,
junto con espacios sin actividad. Adoptada ahora la notificación electrónica por la parte, no existirá
dicha posibilidad, sumiéndose el proceso en una espiral de sucesivo avance, con detenciones sólo
excepcionales ([Link]
Para efectuar los registros de actuaciones, los receptores judiciales deberán registrarse en el sistema
de tramitación electrónica del Poder Judicial. Los receptores deberán agregar a la carpeta electrónica
un testimonio dando cuenta de la actuación realizada dentro de los dos días hábiles siguientes a la
fecha en que se practicó la diligencia, con la debida constancia de todo lo obrado.
En las notificaciones, requerimientos o embargos, el testimonio o acta de la diligencia incluirá un
registro georreferenciado, que dé cuenta del lugar, fecha y horario de su ocurrencia. Además, en el
caso de retiro de especies, los receptores incluirán un registro fotográfico o de video con fecha y hora
de los bienes muebles, al momento del retiro para su entrega al martillero, a menos que exista
oposición de parte del deudor o el depositario. La Corte Suprema podrá regular a través de auto
acordado la forma de dejar constancia de la georreferenciación, estableciendo los requerimientos y
especificaciones técnicas que deberán cumplir los receptores para determinar, mediante un sistema
de coordenadas, su localización geográfica al momento de practicar la diligencia. Todo incumplimiento
culpable o doloso a estas normas constituirá una falta grave a las funciones y será sancionado por el
tribunal, previa audiencia del afectado, con alguna de las medidas contempladas en los números 2, 3 y
4 del inciso tercero del artículo 532 del Código Orgánico de Tribunales. En caso de reincidencia, el juez
deberá aplicar la medida de suspensión de funciones por un mes.
Sin duda la ley plantea mayores exigencias a las actuaciones de los receptores judiciales. En primer
término, en virtud del artículo 9 inciso 1° ley 20.886, los receptores judiciales deben encontrase
registrados en el sistema de tramitación electrónica del poder judicial.
Dentro del plazo de dos días hábiles, deben incorporar a la carpeta electrónica un testimonio que dé
cuenta de la actuación que se realizó, con constancia de todo lo obrado.
Las mayores exigencias que impone la ley en este sentido, son las siguientes:
Primero: A propósito de cada notificación que practiquen los receptores judiciales, los requerimientos
o embargos, deben incluir en su certificación un registro georreferenciado que indique el lugar, fecha
y hora en que se realizó la actuación.
El artículo 5° del AA 37-2016 de la Corte Suprema, sostiene que la georreferenciación debe realizarse
usando un programa computacional o aplicación móvil que la Corporación Administrativa del Poder
Judicial debe poner a disposición de los receptores judiciales, quienes deberán contar con dispositivos
móviles que permitan la descarga de aplicaciones y cuenten con cámara y sistema de
georreferenciación.
Segundo: más aún, tratándose del retiro de especies, deben incluir un registro fotográfico o de video
con fecha y hora, de los bienes muebles al momento del retiro para su entrega al martillero, salvo que
el deudor o el depositario se opongan.
Tercero: el receptor judicial que no cumpla con estas exigencias de manera dolosa o incluso culpable,
132 odrá 132 irá en una falta que se considerará como grave, y que puede ser sancionada
disciplinariamente por el órgano jurisdiccional, previa audiencia del afectado (arts. 9 inc.
3,4,5ley20.886y532inciso3°,N os 2,3y4COT).
132
4.- La carpeta electrónica.
d) Importancia
Este es un aspecto central de la ley 20.886: la creación de la carpeta electrónica, que reemplaza al
expediente de papel. Para el registro y conservación de los actos procesales o actuaciones judiciales,
ahora electrónicos, en vez de aguja y el papel, se dispone la utilización de “cualquier medio que
garantice la fidelidad, preservación y reproducción de su contenido”. Por exigencia legal, la citada
carpeta electrónica debe encontrarse disponible al público en el portal de internet del poder judicial
(art. 29 CPC).
La ley no define a la carpeta electrónica. Señala sólo la materia prima con que se forma y las
características generales del medio en que deben registrarse y conservarse, según se adelantó en el
acápite anterior.
El artículo 29 CPC, sostiene que “se formará carpeta electrónica con los escritos, documentos,
resoluciones, actas de audiencias y actuaciones de toda especie que se presenten o verifiquen en el
juicio”. Se sostiene que “ninguna pieza de la carpeta electrónica 133 odrá eliminarse sin que
previamente lo decrete el tribunal que conoce de la causa” (en este aspecto, la ley resulta coherente
con el artículo primero del AA 54-2014).
A los principios regulados expresamente por la ley 20.886 (LTD) anterior debe agregarse los
principios formativos del proceso que históricamente han permitido entender el funcionamiento de
los sistemas procesales, y que dicen relación con un proceso racional y justo (sobre esta materia, vimos
en la primera parte del semestre la importancia de su aplicación por el juez). El valor de los principios
no es solo teórico y doctrinario, tienen gran importancia práctica, en diversos campos, por ejemplo,
pueden servir como elemento auxiliar de la interpretación o como elemento integrador de la analogía
en los casos en que haya lagunas o vacíos legales, y como marco jurídico para las discusiones de la
formación de la ley.
Estos principios sean cual sean, no se realizan siempre en los procesos concretos de forma
absoluta, en forma pura, lo normal es que las leyes no sean el reflejo de un principio, sino un
compromiso entre el principio y la realidad social en que deba aplicarse.
Los sistemas de enjuiciamiento surgen entonces de la mezcla, asociación o agrupación de
diversos principios rectores de la actividad procesal. Puede entonces decirse que se entiende por
principios formativos del proceso. “los conceptos fundamentales que concurren consciente o
inconscientemente a la formación y caracterización de los sistemas procesales”.
133
9. El formalismo y el aformalismo.
10. La fundabilidad e infundabilidad.
11. La preclusión y la libertad o elasticidad.
12. La economía procesal.
13. La buena fe procesal.
134
4.-Principio de la Instancia de Parte o Impulso Oficial
Don Aniceto Alcalá Zamora y Castillo, dice que el proceso es un mecanismo esencialmente libre,
y que se requiere de motores de fuerza que lo hagan avanzar y como los protagonistas del proceso son
únicamente: el juez o las partes, estos motores o impulsos no pueden venir más que de ellos.
De ahí que se define el impulso procesal como la fuerza o actividad que pone en movimiento el
proceso y lo hace avanzar hasta su fin una vez iniciado.
Si esa fuerza o actividad procede de los litigantes, se habla de impulso o de instancia de parte.
Si esa fuerza o actividad proviene del tribunal o del juez se habla, de impulso oficial o de oficio.
En nuestro país se concibe el proceso civil como el campo propio de la actividad de las partes,
del impulso o instancia de parte, en tanto que se reserva el impulso oficial a por ejemplo los Juzgados
de familia.
El C.P.C. tiene como fundamento la concepción absolutamente privatista del proceso civil y allí
que las partes potestativamente tiene la facultad de ejercitar la acción y también la facultad que una
vez instaurado el proceso pueden ponerle fin, cuando lo estimen conveniente. Aquí el proceso está
totalmente dominado por las partes, ellas son dueñas del juicio, ejemplo los actos de desistimiento de
la demanda o la renuncia de los recursos.
5.-Principio de la oralidad y la escritura
Es oral el proceso en que las alegaciones, la prueba y las conclusiones se presentan al juez por
regla general de viva voz.
Por el contrario, el principio de la escritura es aquel con arreglo al cual la resolución judicial ha
de basarse solo en el material procesal manifestado por escrito en la causa.
Se va a estar ante este principio cuando la forma literal constituya lo normal, para que las partes
se manifiesten.
Es difícil encontrar un sistema absolutamente oral o absolutamente escrito, en su forma pura,
de manera que lo que existe es una combinación de estos 2 principios, y para saber si un proceso está
formado por el principio de la oralidad o escritura, hay que atender a la tendencia dominante en el
proceso de que se trate.
El proceso oral según se señala, da una marcha más acelerada al proceso evitando así retrasos,
que se pueden dar por la interposición de incidentes, o de recursos que solo sirven para dilatar la
tramitación causa.
Desde luego por estos motivos se intenta seguir el principio de la oralidad, en Chile con la
reforma procesal penal, pero implantar un sistema puramente oral implica proporcionar a la
administración de justicia de los recursos económicos necesarios que le permitan disponer tanto de
los medios humanos como materiales que la oralidad presupone.
Se reconoce en doctrina que las bondades de la oralidad no derivan tanto de este principio en
si mismo, sino que ellas son el resultado de la concurrencia de otros principios que se han asociado al
de oralidad y que son los de inmediación y concentración.
Estos dos principios, inmediación y concentración son connaturales de la oralidad, y por eso se
dice que la oralidad no tiene prácticamente vida sino es con estos 2 principios.
De ambos principios, oralidad y escritura hay manifestación en nuestro sistema.
El procedimiento ordinario de mayor cuantía, contenido en el C.P.C., es esencialmente escrito,
pero dentro de él hay una serie de actuaciones que se realizan en forma oral, así por ejemplo, en el
campo probatorio, la producción de pruebas de los testigos declaran oralmente, lo mismo ocurre con
la absolución de posiciones, con la prueba confesional.
En los procedimientos de menor y mínima cuantía se permiten actuaciones orales y lo mismo
ocurre en leyes especiales como las relativas al juicio sumario en que incluso se permite que la
demanda se pueda presentar oralmente, y que contempla en su tramitación la oralidad, pero que en
la práctica se ha transformado en un producto de la escrituración, pero en el tenor de la ley debiera
ser oral.
De manera que aunque predomine la escrituración hay también manifestaciones de la oralidad
e incluso ciertos recursos como el de apelación, de casación se emplea la oralidad, a través de los
alegatos, ante la Corte.
135
Por regla general, en todos los procedimientos este comienza por una demanda, y esta
demanda es normalmente escrita de manera que las actuaciones posteriores a ella, serán orales, en
una audiencia o en un comparendo, donde se va a contestar esa demanda, en forma oral, pero su inicio
comienza de forma escrita.
En los tribunales de familia, también hay manifestaciones de la oralidad, donde el
procedimiento es esencialmente oral.
136
hábil después de la última notificación en donde debe contestarse la demanda o poner excepciones
dilatorias e incidentes cualquiera que sea su naturaleza, para que puedan resolverse en la sentencia
definitiva.
137
10.- Principio de la fundabilidad e infundabilidad
En toda contienda judicial no basta que las partes intenten la protección judicial y que el juez
se limite a decidir, a fallar, tanto unos como otros deben exponer las razones o motivos que hacen
atendibles sus pretensiones o decisiones.
Por eso el principio de la fundabilidad reviste una serie de manifestaciones, y desde el punto
de vista de los litigantes se traduce en la necesidad de que sus peticiones se asienten en una exposición
de los hechos y en una alegación de los motivos que la justifican. Así se establece por ejemplo en el
art. 254 n°4 del C.P.C. que indica que la demanda debe contener una enumeración precisa y clara de
los hechos y de los fundamentos de derecho en que se acogen.
Mirado desde el punto de vista del juez se requieren iguales fundamentos jurídicos respecto de
su sentencia, donde se debe fundar en los hechos y en el derecho, así el art. 170 n°4 del C.P.C. indica
que las sentencias definitivas deben contener las consideraciones de hecho o de derecho que sirven
de fundamento a la sentencia.
Este principio de la fundabilidad se impone también a otros personajes secundarios del proceso
como son por ejemplo los testigos y los peritos, así los testigos deben dar razón de sus dichos, y los
peritos deben sujetarse a las reglas de la ciencia, arte u oficio conforme a la cual emiten su peritaje o
pericia.
Manifestaciones de la preclusión
a) El plazo, el transcurso del tiempo sin haberlo aprovechado para cumplir con una determinada
actividad precluye la oportunidad para llevar a efecto dicho acto en beneficio de la parte que debía
realizarlo. Ninguna actuación procesal puede realizarse más allá del plazo fijado por la ley para su
ejercicio, todo plazo fatal constituye un termino preclusivo, y un plazo no fatal llega a serlo por la
declaración de la correspondiente rebeldía.
b) La consumación procesal, se dice que una facultad procesal se extingue por un trámite, se consuma
con su ejercicio, así por ejemplo, el demandado que ha evacuado el trámite de contestación de la
demanda no puede pretender, con pretexto que ha omitido alegaciones de interés para su defensa,
realizar una nueva contestación. En síntesis se dice que la consumación se traduce en el
impedimento que existe de pretender cumplir por segunda vez una actividad procesal ya ejercitada
válidamente con anterioridad.
c) La eventualidad procesal, de acuerdo con este motivo la parte tiene la necesidad de deducir
conjuntamente todos los medios de ataque o de defensa de que dispone en previsión de que uno o
varios de ellos sean desestimados, si así no lo hace precluye su derecho a hacer uso de aquellos
138
medios de ataque o defensa que no adujo en su oportunidad, el interesado debe deducir en forma
simultánea o sucesiva diversas pretensiones o defensas, aún cuando sea incompatibles entre sí para
el evento de no ser acogido alguno de ellos y puedan tener éxito los restantes, un ejemplo son las
excepciones dilatorias que deben deducirse todas y conjuntamente en un escrito, y las excepciones
perentorias, que deben formularse todas al contestar la demanda, excepciones perentorias, por
regla general deben formularse al constar la demanda.
d) Incompatibilidad, tiene lugar en aquellos casos en que una disposición legal brinda a un litigante
dos o más vías para la consecución de un determinado objetivo, pero con la condición de que solo
pueda hacer uno de uno de ellos, de manera entonces que la utilización de una de esas vías descarta
automáticamente a las otras y por lo tanto precluye el derecho de hacerla valer, por ejemplo para
hacer valer la incompetencia relativa de un tribunal se puede alegar la vía declinatoria o inhibitoria,
pero nunca se puede alegar por ambas.
e) La cosa juzgada, la preclusión se vincula con la cosa juzgada formal, que implica que la vía procesal
se agota en un determinado momento impidiendo su prosecución, puesto que ella se traduce en la
prohibición de volver a discutir lo ya decidido, la doctrina la llama suma preclusión o preclusión
máxima. No obstante la preclusión y la cosa juzgada tienen diferencias:
La cosa juzgada produce efectos fuera del proceso, en cambio la preclusión produce efectos dentro del
proceso y para ese proceso.
La cosa juzgada supone un proceso terminado, en cambio la preclusión sólo produce efectos en un
proceso en desarrollo.
No obstante estas diferencias, ambas tienen en común que impiden una nueva discusión.
La cosa juzgada versa sobre toda la materia del proceso, en cambio la preclusión versa sobre materias
especificas, particulares.
12.-Principio de la economía procesal
Este principio persigue que el proceso se desenvuelva en el menor tiempo, con el menor número
de actuaciones y con los menores gastos posibles, luego son tres las finalidades que se persiguen con
este principio:
Ahorro de actuaciones.
Ahorro de tiempo.
Ahorro de gasto.
El proceso como medio que es no puede exigir un gasto superior al valor de los medios que
están en debate, siempre debe existir una proporción entre el fin y los medios, así por ejemplo los
procesos de mínima cuantía deben ser objeto de trámites más simples. Por otro lado el proceso no
puede demandar gastos excesivos para los litigantes por que se estaría entrabando el derecho que
tiene todo individuo a pedir la tutela jurisdiccional del Estado.
Según el autor Eduardo Couture aplicación de este principio de economía procesal son la
simplificación de las formas del debate, también se aplicaría así mismo en la limitación de ciertas
pruebas, por ejemplo el peritaje que es muy oneroso. Se aplica también este principio en una economía
pecuniaria, por ejemplo las costas, los gastos generalmente son menores en los asuntos más modestos
e incluso en algunas legislaciones como la nuestra, el Estado colabora con la economía procesal
eximiendo de todo tributo a las actuaciones o gestiones que se practican ante los tribunales.
139
este modo sus fines característicos de ahí que corresponde a todos los que intervienen en el desarrollo
de un litigio hacer primar la buena fe y la lealtad procesal en todos sus actos. Este principio no tiene
oponente o contradictor, no existe el principio de la mala fe.
Nuestra legislación procesal en algunas disposiciones como por ejemplo el art. 88 inc.2° y 4°, 724,
561 inc. 3° del C.P.C. hacen referencia a la mala fe procesal para sancionar conductas reñidas con la
buena fe procesal.
El proceso a través del cual se persigue la solución de conflictos es una relación jurídica que
importa derechos y obligaciones para las partes y para el juez.
Pero ese proceso en cuanto es una relación jurídica es un fenómeno intemporal, en definitiva
no es más que una abstracción, y esta abstracción hay que traerla a la realidad física, es decir, que se
pueda materializar; esta materialización se logra a través de actos procesales, de los cuales debe
dejarse constancia material y que está constituido por los documentos y escritos digitales que
consignan los actos judiciales de las partes y de los órganos de la autoridad, así por lo demás lo indica
el art. 29 del C.P.C. y el artículo 5 y 6 de la ley 20.886.
Estos actos procesales representan el desenvolvimiento de los diversos actos procesales, y este
cuerpo de escritos materiales recibe el nombre de autos, causa y comúnmente el nombre de
expediente o carpeta electrónica.
El expediente forma un conjunto unitario y numerado de documentos, así por lo demás lo indica
el art. 34 del C.P.C.
140
horario de atención de usuarios deberán indicar la fecha y hora de recepción y las constancias
respectivas. Artículo 42.- Ingreso de demandas y presentaciones orales en los tribunales. El ingreso
de demandas y otras presentaciones orales debe realizarse en el mismo día que los usuarios se
presenten ante el tribunal con la información suficiente y necesaria para deducirlas, pudiendo utilizarse
formularios tipo según materia para cada procedimiento. Sin perjuicio de lo anterior, estos formularios
podrán estar disponibles en la Oficina Judicial Virtual. No debe exigirse documentación al ingresar tales
demandas, salvo la que sea imprescindible para la adecuada identificación de las partes en el proceso.
Artículo 43.- Solicitudes urgentes. En los casos establecidos por la Constitución y las leyes que precisen
de resolución inmediata, las solicitudes deberán formularse directamente al juez, conforme a la reglas
del funcionamiento del sistema de turnos, garantizando el tribunal su recepción, dejándose constancia
posterior en el sistema informático. Artículo 44.- Presentaciones previas a audiencia o comparendo
fijado. Los requerimientos presentados el mismo día de la audiencia o comparendo, y antes de su
celebración, serán resueltos en ésta. Artículo 45.- Uso de plantillas.
El comité de jueces aprobará plan¡”llas’o modelos predefinidos para resolver asuntos de mera
tramitación, las cuales podrán ser utilizadas por los jueces y funcionarios para estandarizar los procesos
de trabajo dentro del tribunal. En los asuntos de mera tramitación que no cuenten con plantilla o
modelo y en los casos en que ésta no se ajuste al requerimiento efectuado, el funcionario seguirá las
directrices del juez para la elaboración de un proyecto de resolución. Artículo 46.- Despacho. La
tramitación de causas fuera de audiencias dice relación con la adopción de resoluciones que se dictan
sin necesidad de disponer de audiencia alguna, entre las que se encuentra la tramitación de exhortos,
la resolución de incidentes de plano, la citación a nueva audiencia cuando una de las partes no ha sido
notificada y otros escritos que no requieran ser resueltos en audiencia. Artículo 47.- Minuta de
individualización para presentación de documentos materiales.
Al momento de acompañar materialmente documentos cuyo formato original no sea electrónico, se
deberá presentar un escrito con la individualización de los mismos, comprendiendo a lo menos los
siguientes datos: tipo, cantidad de páginas de cada documento, monto en el caso de ser valorados y
fecha de emisión, suscripción, autorización u otra según corresponda, manteniéndose además la
obligación dispuesta en el inciso 3° del artículo 6° de la Ley Nº 20.886. Artículo 48.- Constitución de
patrocinio y poder.
Cuando el patrocinio y el poder no se hayan constituido o autorizado antes del día de la audiencia, este
trámite podrá realizarse en audiencia y ante el juez que la dirija, a solicitud del interesado. Artículo 49.-
Radicación de causas. La resolución de un juez que hubiere prevenido en el conocimiento de una causa
no importará su radicación en ella durante la tramitación y hasta su conclusión, salvo norma legal en
contrario. En caso que por razones de eficiencia administrativa resultare conveniente radicar en un
magistrado un asunto determinado, el procedimiento de distribución de causas deberá consignar el
criterio de radicación que se adoptare, garantizando la adecuada y oportuna resolución de las
solicitudes que en ella se presenten conforme al sistema de subrogación interna y externa
contemplado en la ley o en los autos acordados que regularen la materia. Las causas por infracción de
ley o proteccionales de familia quedarán radicadas ante el mismo juez que haya recibido la declaración
del niño, niña o adolescente, o ante quien le subrogue legalmente. De existir regla o procedimiento de
radicación, el mismo deberá ser de público conocimiento. No podrá suspenderse o reprogramarse una
audiencia por ausencia del juez en que eventualmente estuviere radicada la causa, como tampoco por
falta de especialidad de los magistrados sobre la materia de que trate la audiencia, salvo norma legal
en contrario. Artículo 50.- De las consignaciones. El tribunal promoverá que las consignaciones que
deban efectuarse por concepto de acuerdos reparatorios, suspensiones condicionales del
procedimiento u otros casos no se efectúen en la cuenta corriente jurisdiccional del tribunal.
Artículo 51.- Ejecución de Sentencias. Ejecutoriada la resolución que pone término definitivo al
procedimiento, se procederá a la ejecución de lo ordenado por la unidad funcional que determine el
administrador, o quien corresponda. Según el caso, la unidad asignada deberá oficiar a las instituciones
competentes, poner a disposición de los intervinientes los instrumentos que hubiere para su
devolución o la destrucción que corresponda, velar por la cancelación de las medidas cautelares
pendientes y adoptar cualquiera otra medida que proceda para cumplir lo ordenado, solicitando del
juez el pronunciamiento jurisdiccional que corresponda en caso de ser necesario. Artículo 52.- Control
de Multas.
141
El administrador deberá disponer de un procedimiento que permita garantizar el oportuno cobro y
pago de las multas que se dispongan por resolución ejecutoriada, empleando para tal fin el módulo
correspondiente del sistema informático. El procedimiento además tendrá que contemplar la
existencia de información suficiente y oportuna para los usuarios que deban realizar el trámite de pago.
Los requisitos que deben cumplirse respecto de la presentación de cada escrito son los
siguientes:
a.- En cuanto al papel que se debe utilizar para formular la solicitud nada se establece en la
actualidad. Actualmente, salvo aquellas causas iniciadas con anterioridad a la ley 20.886, este requisito
no tiene relevancia. Así, el artículo 2 transitorio de la ley 20.886 dispone: “Artículo segundo.- Aplicación
de las disposiciones de la ley. Las disposiciones de esta ley sólo se aplicarán a las causas iniciadas con
posterioridad a su entrada en vigencia. Las causas se entenderán iniciadas desde la fecha de
presentación de la demanda o medida prejudicial, según corresponda. Para los efectos del presente
artículo, la Corte Suprema dictará uno o más auto acordados con el objetivo de asegurar su correcta
implementación”.
b.- En cuanto a la forma o contenido, el legislador sólo se establece que el escrito debe
encabezarse con una suma que indique su contenido o el trámite de que se trata, ¿recuerdan el escrito
visto en clase? Esa es la suma ¡!!!!!! (art. 30 del C.P.C.)
En general, podemos señalar que en todo escrito podemos diferencias tres partes : La suma, el
contenido y la petición.
La suma del escrito es la parte en la cual se contiene un resumen del contenido de éste o de las
peticiones que se formulan al tribunal, pudiendo ser ellas una ([Link]. Patrocinio y poder) o varias,
debiendo en tal caso diferenciarse en la práctica mediante el señalamiento de las diversas peticiones
que se formulan señalándose la petición principal (En lo principal) de las otras que se contienen
mediante otrosíes, que en nuestro idioma significa “además”. ([Link]. En lo principal: Deduce demanda
en juicio ordinario. En el primer otrosí: Acompaña documentos, con citación. En el segundo otrosí:
Patrocinio y poder.)
El contenido del escrito es aquella parte de éste en el cual se individualiza el tribunal, con
posterioridad la parte que efectúa la presentación, el proceso en el cual se dicta la resolución, el que
se individualizará con el número de rol que se le debe asignar por el tribunal en la primera resolución
que pronuncie (art.51 del C.P.C.) y con el nombre de las partes que figuran en la carátula del
expediente, y después corresponde el desarrollo del escrito para lo cual no existen términos
sacramentales, terminando el contenido con el POR TANTO, en el cual se señalan las normas legales
que fundamentan la petición formulada.([Link]. [Link], S.L.J. del Crimen, S.J.L. de Policía Local, S.J.L.
142
de Menores,etc. XXX, por el demandante, en el juicio ordinario Rol 1-2008, caratulado “S00 con ZZZ”,
a US. Respetuosamente digo: Designo abogado patrocinante y confiero poder a don NNN, abogado
habilitado para el ejercicio de la profesión, patente al día de la L Municipalidad de Santiago, domiciliado
en calle Huérfanos 11 Oficina N° 12 , Primer Piso, de esta ciudad POR TANTO, de conformidad a lo
establecido en los artículo s 6 y 7 del.C.P.C. y 1 y2 de la Ley 18.120).
Debemos recordar que para dirigirse al tribunal la Corte Suprema tiene el tratamiento de
Excelencia (Excma. Corte), las Cortes de Apelaciones tienen el tratamiento de Señoría Ilustrísima (Iltma
Corte) y cada uno de los miembros de estos mismos tribunales y los jueces de letras tienen el
tratamiento de Señoría (S.J.L., US, S.S.;) de conformidad a lo establecido en el artículo 306 del C.O.T..-
Finalmente, el escrito termina con una petición, que no es otra cosa que la solicitud que se le
formula al tribunal. Así por ejemplo, en una demanda, es requisito fundamental exponer de forma clara
y precisa las peticiones que se someten al Tribunal, de acuerdo al artículo 254 N°5 del CPC. Solo de esta
forma el Juez se encontrará sujeto a la regla del artículo 160 y 170 N°6, so pena de caer en vicio de
casación formal de acuerdo al 768 N°4, todos del CPC.
En todo caso, es menester tener presente que además de estas reglas generales existen
determinados escritos en los cuales el legislador se ha encargado de regular en forma expresa y
específica otros requisitos que deben ser cumplidos respecto de ellos, corno ocurre por ejemplo con
la demanda (art. 254 del C.P.C.), la contestación de la demanda (art. 309 del C.P.C)., el recurso de
apelación (art. 189 del C.P.C.), el recurso de casación en la forma y en el fondo (art.772 del C.P.C.)
c.- En cuanto a la forma de presentación de los documentos, actualmente debe cumplirse con
el artículo 6° del CPC, que señala: “Artículo 6º.- Presentación de documentos. Los documentos
electrónicos se presentarán a través del sistema de tramitación electrónica del Poder Judicial o, en
caso de requerirlo así las circunstancias, se acompañarán en el tribunal a través de la entrega de algún
dispositivo de almacenamiento de datos electrónicos.
Los documentos cuyo formato original no sea electrónico podrán presentarse materialmente en el
tribunal y quedarán bajo la custodia del funcionario o ministro de fe correspondiente. No obstante, los
títulos ejecutivos cuyo formato original no sea electrónico deberán presentarse materialmente en el
tribunal y quedarán bajo la custodia del funcionario o ministro de fe correspondiente, bajo
apercibimiento de tener por no iniciada la ejecución.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso anterior, los documentos y títulos ejecutivos presentados
materialmente deberán acompañarse con una copia en formato digital a través del sistema de
tramitación electrónica del Poder Judicial o, en caso de requerirlo así las circunstancias, en el tribunal,
a través de la entrega de algún dispositivo de almacenamiento de datos electrónicos.
Si no se presentaren las copias digitales de los documentos o títulos ejecutivos, o si existiere una
disconformidad substancial entre aquellas y el documento o título ejecutivo original, el tribunal
ordenará, de oficio o a petición de parte, que se acompañen las copias digitales correspondientes dentro
de tercero día, bajo apercibimiento de tener por no presentado el documento o titulo ejecutivo
respectivo.
En casos excepcionales, cuando se haya autorizado a una persona para presentar escritos
materialmente por carecer de los medios tecnológicos, no será necesario acompañar copias digitales.
En este caso, los documentos y títulos ejecutivos presentados en formato que no sea electrónico serán
digitalizados e ingresados inmediatamente por el tribunal a la carpeta electrónica”.
d.-En cuanto al lugar de presentación, se establece que los escritos y documentos se presentarán por
vía electrónica conforme se dispone en los artículos 5º y 6º, respectivamente, de la Ley General sobre
Tramitación Electrónica de los Procedimientos Judiciales. (art 30 C.P.C.) De esta forma, si quiere, desde
su cama, puede enviar un escrito a través de la oficina judicial virtual 8 (OJV).
e.-En cuanto a la formalidad de la recepción del escrito, se establece que entregado un escrito al
secretario, deberá éste en el mismo día estampar en cada foja la fecha y su media firma o un sello
autorizado por la respectiva Corte de Apelaciones y que designe la oficina y la fecha de presentación,
timbre que se posee en cada secretaría de un tribunal y cuya labor es realizada por un oficial de sala,
143
es obligación del secretario dar recibo de los documentos que se le entreguen, siempre que lo exija la
parte que los presenta, sin que pueda cobrar derecho alguno por los servicios a que este artículo se
refiere.(art. 32 C.P.C.)
Recepcionado que sea el escrito por el secretario, éste debe ser presentado al juez para su
despacho el mismo día en que se le entrega o al día siguiente hábil si la entrega se hace después de la
hora designada al efecto. En casos urgentes podrá el interesado recabar su despacho aun después de
la hora designada.
Excepcionalmente, debemos tener presente que algunos escritos no corresponden que sean
presentados al juez para su despacho por parte del secretario, puesto que corresponde a éste esa
misión. En efecto, el inciso final del art. 33 del C.P.C., establece que los secretarios letrados de los
juzgados civiles dictarán por sí solos sentencias interlocutorias, los decretos, providencias y proveídos,
salvo cuando por ellas se ponga término al juicio o haga imposible su continuación, resoluciones que
serán autorizadas por el oficial primero. La reposición que se deduzca en su caso en contra de esos
decretos, será resuelta por el juez.
El actual artículo 36 del CPC, agrega: “Las piezas que se presenten al tribunal se mantendrán
bajo su custodia y responsabilidad. Éstas no podrán retirarse sino por las personas y en los casos
expresamente contemplados en la ley. Corresponderá al tribunal velar por el estricto cumplimiento de
lo establecido en el artículo 393 del Código Orgánico de Tribunales”.
El expediente puede ser retirado de secretaria:
a) Por el oficial del Ministerio Público Judicial o el defensor público siempre que los tribunales
lo pidan o hayan por mandato de la ley tener que oír el dictamen de éstos, en cuyo caso el
secretario les entregará el proceso, exigiéndoles en correspondiente recibo. Si estos
funcionarios a quienes se pide su dictamen retardan la devolución del proceso, podrá el
tribunal señalarles un plazo razonable para que la efectúen y ordenar a su vencimiento que
se recojan por el secretario los autos. (art. 37 incisos 1° y 2° del C.P.C.)
b) Por los receptores. Los otros funcionarios que se encuentran autorizados por ley para retirar
el expediente de la secretaría del tribunal son los receptores, quienes sólo deberán hacerlo
respecto de las piezas del expediente que sean estrictamente necesarias para la realización
de la diligencia que deban efectuar. El expediente o respectivo cuaderno, en su caso,
deberán devolverse a la secretaría del tribunal dentro de los dos días hábiles siguientes a la
fecha en que practicó la diligencia, con la debida constancia de lo obrado. Todo
incumplimiento a estas normas constituirá falta grave a las funciones y será sancionado por
el tribunal, previa audiencia del afectado, con alguna de las medidas contempladas en el
artículo 532 COT.
c) Por los relatores, para los efectos de revisar los expedientes y hacer la relación de
conformidad a los establecido en los N° 3 y 4 del art.372 del C.O.T.
144
Excepcionalmente, se contempla el envió del expediente original (Artículo 37 inciso final del CPC). En
aquellos casos en que otro tribunal requiera la remisión del expediente original o de algún cuaderno o
pieza del proceso, el trámite se cumplirá enviando la correspondiente comunicación de la carpeta
electrónica a la que deben acceder a través del sistema de tramitación electrónica del Poder Judicial.
Lo mismo se aplicará cada vez que la ley ordene la remisión, devolución o envío del proceso o de
cualquiera de sus piezas a otro tribunal.
Finalmente, el artículo 25 del ACTA 71-2016 auto acordado que regula el funcionamiento de los
Tribunales, dispone:
“Comunicación entre tribunales. Toda comunicación entre tribunales de igual o distinta
jerarquía se realizará utilizando la interconexión que existe entre los sistemas de tramitación, y en su
defecto por otros medios electrónicos. Para optimizar el acceso a las causas entre tribunales, los jueces
y los funcionarios autorizados por el administrador podrán acceder a consultar causas de otros
juzgados a través del sistema informático, el que guardará el registro de las búsquedas realizadas”.
145
corriendo se suspenderán al presentarse el escrito y continuarán corriendo vencido el plazo de
suspensión acordado.
Ello significa que el período que media entre la presentación al tribunal del escrito de
suspensión de común acuerdo por las partes y el del vencimiento del plazo de suspensión acordado no
debe ser considerado en el computo de ningún plazo dentro del procedimiento, puesto que se
establece expresamente la suspensión de ellos dentro de ese período.
Sin perjuicio de la suspensión del procedimiento por acuerdo de las partes, es posible también
que ella se produzca con motivo de la dictación de diversas resoluciones por parte del tribunal que
conoce la causa o del tribunal superior de aquel.
En efecto, la tramitación de un asunto ante el tribunal de primera instancia se suspende en caso
que se conceda en contra de una resolución dictada por él un recurso de apelación que comprenda el
efecto devolutivo y suspensivo. En ese evento, la causa se suspenderá en su tramitación ante el
tribunal de primera instancia hasta que no notifique el cúmplase de la resolución pronunciada por el
tribunal de segunda instancia que hubiere resuelto el recurso de apelación, puesto que el efecto
suspensivo suspende la competencia del tribunal inferior para seguir conociendo de la causa desde la
concesión del recurso hasta su resolución de acuerdo a lo previsto en el artículo 191 del C.P.C.
Tratándose de los recursos de casación, la regla general establecida en el artículo 774 del C.P.C.
es que la concesión de ellos no suspende la tramitación del procedimiento ante los tribunales
inferiores.
Por otra parte, los tribunales superiores de aquel que conoce de un proceso pueden ordenarle
al inferior la tramitación de uña causa mediante la orden de no innovar en los recursos de apelación
concedido en el sólo efecto devolutivo y en el recurso de queja.
Finalmente, es posible que la suspensión del procedimiento se produzca también por la muerte
de la parte que obre por si misma(art. 5° C.P.C.)..
LOS PLAZOS
I.- REGLAMENTACION
Las disposiciones más importantes que se contemplan en nuestra legislación para la regulación
de los plazos se encuentran en los artículos 48 a 50 del Código Civil, 64 a 68 del Código de
Procedimiento Civil.
II.- CONCEPTO.
El plazo o término procesal es el espacio de tiempo fijado por la ley, el juez o las partes para el
ejercicio de una facultad o la realización de un acto jurídico procesal dentro del proceso.
Hay quienes efectuaban una distinción entre el plazo, que era el período establecidas para
cuestiones derivadas del cumplimiento de obligaciones civiles y el término, que era el período
establecido para cuestiones procesales. En nuestra legislación, doctrina y jurisprudencia no se efectúa
esa distinción, siendo ambas expresiones sinónimas.
146
De acuerdo con ese precepto legal “todos los plazos de días, meses o años de que se haga
mención en las leyes o en los decretos del Presidente de la República, de los tribunales o juzgados, se
entenderá que han de ser completos y correrán además hasta la medianoche del último día del plazo.
El primero y el último día de un plazo de meses o años deberán tener un mismo número en los
respectivos meses. El plazo de un mes podrá ser, por consiguiente, de 28, 29, 30 o 31 días, y el plazo de
un año de 365 o 366 días según los casos.
Si el mes en que ha de principiar el plazo de meses o años constare de más días que el mes en
que ha de terminar el plazo, y si el plazo corriere desde alguno de los días en que el primero de dicho
meses excede al segundo, el último día del plazo será el último día de este segundo mes.
Se aplicarán estas reglas a las prescripciones, a las calificaciones de edad, y en general a
cualesquiera plazos o términos prescritos en las leyes o en los actos de las autoridades chilenas; salvo
que en las mismas leyes o actos se disponga expresamente otra cosa”.
De acuerdo al artículo 49 del Código Civil, “Cuando se dice que un acto debe ejecutarse en o
dentro de cierto plazo, se entenderá que vale si se ejecuta antes de la medianoche en que se termina el
último día del plazo; y cuando se exige que haya transcurrido un espacio de tiempo para que nazcan o
expiren derechos, se entenderá que estos derechos no nacen o expiran sino después de la medianoche
en que termine el último día de dicho espacio de tiempo.”
Según estas normas contenidas en el Código Civil, dos son los principios que se establecen
respecto del cómputo de los plazos:
1°.- Los plazos han de ser completos.
2°.- El plazo corre hasta la medianoche del último día del plazo, si este es de días, meses o años.
De acuerdo con ello, si se confiere traslado para responder un incidente, y la resolución se
notifica por el Estado diario el día Lunes a las 14:00 horas, el plazo de tres días para evacuar ese trámite
se extingue a la medianoche del día Jueves.
E.- EN CUANTO AL INSTANTE A PARTIR DEL CUAL COMIENZA EL COMPUTO DEL PLAZO.
Desde este punto de vista se clasifican en comunes e individuales.
Estas clasificaciones son importantes por los diversos aspectos en atención a los cuales se
establecen y porque ellas deben ser relacionadas entre sí para establecer los efectos que genera el
147
transcurso de uno u otro plazo, su forma de computo o la forma de extinción de la facultad por su
transcurso.
Además el establecimiento de una u otra clase de plazos en un procedimiento permite
establecer la preponderancia de los diversos principios formativos dentro de él.
Esta clasificación, que se efectúa atendiendo al origen del establecimiento del plazo, tiene
importancia para los siguientes efectos:
a.- Para establecer el carácter de fatal o de no fatal del plazo.
Los plazos que establece el Código de Procedimiento Civil son fatales, salvo que se refieran a
actuaciones propias del tribunal (Art. 64 del C.P.C.).
Los plazos judiciales revisten el carácter de no fatales. (Art. 78 del C.P.C.).
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ejecución si el titulo ejecutivo presentado en la demanda ejecutiva tiene más de tres años contados
desde que la obligación se hizo exigible (Art. 442 del C.P.C.), con el plazo de un año contado desde que
la sentencia adquirió el carácter de firme o ejecutoriada para los efectos de deducir el recurso de
revisión en materia civil (Art. 811 del C.P.C.).-
La distinta extensión con la cual se contempla el establecimiento del plazo tiene importancia
en los siguientes aspectos:
a.- En cuanto a su computo, dado que el carácter de computo completo de un plazo, en el
sentido de extenderse éste hasta la medianoche del día en que éste vence, sólo se aplica a los plazos
de días, meses y años, pero no respecto de los plazos de horas de acuerdo a lo establecido en el artículo
48 del Código Civil.
b.- En cuanto a su carácter de continuo o discontinuo, puesto que sólo los plazos de días y
que se encuentran establecidos en el Código de Procedimiento Civil se suspenden durante los días
feriados. (Art. 66 del C.P.C.)
149
juicio ordinario sentencia definitiva dentro del término de 60 días contados desde que la causa quede
en estado de sentencia, ella podrá ser dictada con posterioridad, sin perjuicio de poderse deducir por
el retardo en la dictación una queja disciplinaria de acuerdo a lo previsto en el N° 1 del artículo 545 del
C.O.T..-
Sin perjuicio de lo anterior, existe una contraexcepción en la cual no obstante tratarse de
términos establecidos para la realización de actuaciones propias del tribunal, el transcurso de éste
impide que produzca efectos la resolución que dicte transcurrido ese plazo. Esta situación es la que se
presenta en las medidas para mejor resolver, puesto que de acuerdo a lo previsto en el artículo 159
del C.P.C. “los tribunales sólo dentro del plazo para dictar sentencia, podrán dictar de oficio medidas
para mejor resolver. Las que se dicten fuera de este plazo se tendrán por no decretadas.”
El efecto que se produce por el sólo ministerio de la ley y sin necesidad de dictación alguna por
parte del tribunal al transcurso de un plazo fatal es la extinción de la facultad procesal. Al efecto, se
señala por el legislador en el citado artículo 64 del C.P.C. que “la posibilidad de ejercer un derecho o la
oportunidad para ejecutar el acto se extingue al vencimiento del plazo.”
La extensión por la modificación legal de la fatalidad de los plazos a todos los términos que
establece el Código de Procedimiento Civil, con la excepción de aquellos establecidos para la
realización de actuaciones propias del tribunal, permitió que adquiriera una mucho mayor aplicación
dentro de nuestro procedimiento civil el principio de la preclusión, puesto que una de las cuatro
modalidades para que éste opere es precisamente el no ejercicio de una facultad en el procedimiento
dentro del plazo establecido por el legislador y que trae como consecuencia que la facultad precluya o
se extinga por el sólo ministerio de la ley.
Extinguida la facultad por el solo ministerio de la ley al sólo transcurso del plazo sin haberse ella
ejercido, debe el tribunal de oficio o a petición de parte dictar la resolución pertinente para dar curso
al procedimiento, sin necesidad de certificado previo acerca de haber transcurrido el plazo y no
haberse ejercido la facultad. Al efecto, el mencionado artículo 64 del C.P.C. establece que “en estos
casos el tribunal, de oficio o a petición de parte, proveerá lo que convenga para la prosecución del
juicio, sin necesidad de certificado previo.”
Así por ejemplo, si el demandado no contesta la demanda dentro del término de
emplazamiento del juicio ordinario, deberá el tribunal de oficio o a petición de parte, conferir traslado
al demandante para replicar.
Plazos no fatales son aquellos en que la posibilidad de ejercer un derecho o para ejecutar un
acto no se extingue al vencimiento del plazo por el sólo ministerio de la ley, sino que es necesario para
ello que se dicte una resolución por el tribunal, de oficio o a petición de parte, teniendo por evacuado
el trámite en rebeldía de la parte.
En la actualidad, sólo revisten el carácter de no fatales en nuestra legislación los plazos
judiciales.
Al efecto, el artículo 78 del C.P.C. establece que “vencido un plazo judicial para la realización
de un acto procesal sin que éste se haya practicado por la parte respectiva, el tribliunal de oficio o a
petición de parte, declarará evacuado dicho trámite en su rebeldía y proveerá lo que convenga para la
prosecución del juicio, sin certificado previo del secretario.”
En un plazo judicial que reviste el carácter de no fatal, mientras no sea declarada la rebeldía
por el tribunal una vez transcurrido el plazo, ya sea de oficio o a petición de parte, la parte respectiva
no ve extinguida su facultad procesal y puede practicar la actuación judicial.
De allí, que los plazos fatales se encuentren estrecha e indisolublemente vinculados con la
institución de las rebeldías, puesto que mientras ella no sea declarada por el tribunal, no obstante
haber transcurrido el plazo, la facultad no se extingue y puede ser ejercida por la parte.
De acuerdo con ello, para que una facultad procesal se extinga por la rebeldía de la parte
respectiva en su ejercicio es menester que concurran los siguientes requisitos.
a.- Que se haya establecido un plazo judicial para el ejercicio de la facultad por la parte
respectiva
b.- Que haya transcurrido el plazo judicial sin haberse ejercido la facultad por la parte
respectiva
c.- Que el tribunal, de oficio o a petición de la otra parte, acuse la rebeldía teniendo por
evacuado ese trámite, proveyendo lo que convenga para la prosecución del juicio.
150
d.- Que se notifique la resolución que declare tener por evacuado el trámite en rebeldía,
puesto que esa resolución no produce efectos mientras ella no sea notificada de acuerdo a lo
establecido en el artículo 38 del C.P.C..-
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X.- PLAZOS CONTINUOS Y DISCONTINUOS.
Plazos Continuos son aquellos que corren sin interrumpirse por la interposición de días
feriados.
Esta clase de plazos constituye la regla general dentro de nuestra legislación.
En materia del derecho común, el artículo 50 del Código Civil establece que “en los plazos que
se señalaren en las leyes o en los decretos del Presidente de la República o de los tribunales o juzgados,
se comprenderán aún los días feriados, a menos que el plazo señalado sea de días útiles, expresándose
así, pues en tal caso no se contarán los feriados”,
En consecuencia, todos los plazos establecidos por el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, son
continuos, puesto que se comprenden en su cómputo todos los días, incluidos los feriados.
Para que nos encontremos en los actos que emanan de esos Poderes ante un plazo discontinuo
es menester que expresamente se le otorgue ese carácter.
Plazos Discontinuos son aquellos que se suspenden en su cómputo durante los días feriados.
De acuerdo a lo previsto en el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil, “los términos de
días que establece el presente Código, se entenderán suspendidos durante los feriados, salvo que el
Tribunal, por motivos justificados, haya dispuesto expresamente lo contrario”
En consecuencia, excepcionalmente en nuestro ordenamiento jurídico, revisten el carácter de
plazos discontinuos aquellos respecto de los cuales concurren los siguientes requisitos copulativos:
a.- Que se trate de un plazo de días; y
b.- Que ese plazo de días se encuentre establecido en el Código de Procedimiento Civil.
La suspensión de los plazos para su computo se produce durante todos los días feriados
(Domingos y festivos) y además durante los días comprendidos durante el feriado judicial que se
extiende desde el 1 de Febrero hasta el primer día hábil de Marzo de acuerdo a lo previsto en el artículo
313 del C.O.T..-
Excepcionalmente, no se suspenden los plazos de días del Código de Procedimiento Civil
durante los días hábiles que se encuentren comprendidos en el feriado judicial respecto de los asuntos
comprendidos en el inciso segundo del artículo 314 del C.O.T.-
De acuerdo con ello, no tendrán el carácter de plazo discontinuo en el procedimiento civil:
1.-Los plazos de meses y años que se encuentran establecidos en el Código de Procedimiento
Civil.
2.-Tampoco tendrán el carácter de plazos discontinuos, los plazos de días si ellos no se
encuentran establecidos en el Código de Procedimiento Civil, sino que en otro cuerpo legal, a menos
que en este se contemple expresamente la interrupción del plazo durante los días feriados como ocurre
por ejemplo en el procedimiento ante los Jueces de Policía Local (Art.27 Ley 18.287) .
3.-Los plazos de días establecidos en el Código de Procedimiento Civil, cuando el tribunal por
motivos justificados hubiere dispuesto la no suspensión del plazo durante los feriados.
Esta clasificación tiene importancia para los efectos de establecer los días que no deben ser
considerados en el cómputo de un plazo.
Cuarta parte
En todo juicio se van proponiendo diversas cuestiones que deben ser resueltas antes de la
cuestión principal; estas cuestiones se denominan incidentes o artículos. Todos estos incidentes para
poder proponerlos y tramitarlos deben tener una relación más o menos inmediata con la causa
principal. Si no guardan ninguna relación no pueden ser conocidos por el tribunal que conoce de la
causa.
152
CONCEPTO:
El artículo 82 del CPC intenta dar una definición: “toda cuestión accesoria de un juicio que
requiera pronunciamiento especial con audiencia de las partes”.
Pero este artículo da a entender que los incidentes siempre deben tramitarse con audiencia de
la contraparte, pero ello no es así porque existen incidentes que van a ser rechazados sin audiencia de
la contraparte, de plano. Ejemplo, el artículo 84 del CPC.
Este concepto del artículo 82 del CPC no es del todo exacto, por lo que doctrinariamente se da
la siguiente definición: “Incidente es toda cuestión accesoria de un juicio que requiere de un
pronunciamiento especial del tribunal, con o sin audiencia de las partes.”
ELEMENTOS
De la definición se desprende que los elementos que deben concurrir para que exista
jurídicamente un incidente son dos:
a) Una cuestión accesoria respecto de la cuestión principal y
b) Que requiere de un pronunciamiento especial del tribunal.
CLASIFICACION
Esta clasificación importa porque el artículo 84 indica que los incidentes cuando son inconexos
pueden ser rechazados de plano por el tribunal.
b) Hay incidentes que nacen de hechos que acontecen durante el curso del juicio. Ej.: Nulidad
de la notificación de la resolución que recibe la causa a prueba, tacha de testigos, etc.
c) Hay incidentes que nacen o se fundan en hechos producidos después de dictada la sentencia
definitiva. Ej.: Determinar las costas del juicio.
153
- De las implicaciones y recusaciones. 113 – 128.
Ellos se rigen también por las normas de los artículos 82 a 91 del CPC.
2.- Que no dan lugar a la formación de cuadernos separados sino que se tramitan en el cuaderno
principal.
V – En cuanto a su definición:
a) Dilatoria: son aquellos que tienen por objeto corregir vicios de procedimientos. Si se
promueve un incidente dilatorio y lo pierde va a ser condenado a pagar las costas. Artículo
147.
b) Aquellos que no tienen ese carácter.
1.- Si el incidente nace o se funda en un hecho anterior al juicio o coexistente con su principio deben
promoverse antes de hacer cualquiera gestión principal en el pleito. Artículo 84 inciso 2 del CPC.
Se contemplan dos situaciones:
154
a) Hechos anteriores al juicio (antes que la demanda sea notificada).
b) Coexisten con su principio.
2.- Si el incidente nace o se funda en un hecho que acontece DURANTE el juicio deberá promoverse
tan pronto como el hecho llegue al conocimiento de la parte respectiva. Artículo 85 inciso 1 del CPC.
Si se practica cualquiera otra gestión el incidente va a ser rechazado.
3.- Todos los incidentes cuyas causas existen simultáneamente: deberán promoverse a la vez.
Artículo 86 inciso 1 del CPC.
Si un incidente es formulado sin considerar estas tres reglas debe ser rechazado de plano por
el tribunal. Artículos 84, 85y 86 del CPC.
EXCEPCIONES
Pero tiene excepciones, es decir, hay casos que un incidente no obstante no haber sido
interpuesto en la oportunidad que corresponde no será rechazado de plano. Artículo 84 CPC.
1.- Cuando se trata de vicios que anulan el proceso, la totalidad del proceso. Ej.: incompetencia
absoluta del tribunal falta de emplazamiento; pueden ser interpuestos en cualquier momento.
2.- Cuando se trata de una circunstancia esencial para la marcha o ritualidad del juicio. (Ellas
son las que no acarrean la nulidad de todo el proceso sino sólo los de aquellas actuaciones que están
viciadas). No los rechaza de plano sino que los acoge y de ser procedente ordenará que se practiquen
las diligencias necesarias para que el proceso siga su curso legal.
FACULTADES DEL JUEZ PARA CORREGIR VICIOS DEL PROCEDIMIENTO DE OFICIO (ARTÍCULO 84
INCISO FINAL DEL CPC).
El juez está facultado para corregir de oficio los errores que observe en la tramitación del
proceso y para tomar las medidas que tiendan a evitar la nulidad de los actos de procedimiento.
Existe una limitación: no puede subsanar las actuaciones viciadas en razón de haberse realizado
éstas fuera del plazo fatal indicado por la ley. Esto es una excepción al principio de la pasividad de los
tribunales.
COMENTARIOS
1.- Es una facultad y no una obligación del tribunal.
2.- La jurisprudencia ha sostenido de manera uniforme que los jueces pueden hacer uso de esta
facultad sólo cuando se trate de actos que miren al orden público o al interés general; pero no pueden
hacer uso de esta facultad respecto de aquellos actos que miran al interés privado de las partes y que
sólo pueden ser anulados a petición de la parte afectada.
Esta se emplea siempre que no tengan señalado por la ley una tramitación especial.
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Formulando un incidente: ¿Qué actitudes puede asumir el tribunal? Puede adoptar dos
actitudes:
1.- Resolverlos de plano.
2.- Acogerlos a tramitación.
A) RESOLVERLOS DE PLANO:
a) Cuando se trata de un incidente que no tiene conexión alguna con el asunto que es materia
del juicio principal. Incidentes inconexos. Aquí los rechaza de plano según el artículo 84 del
CPC.
b) Cuando el incidente nace de un hecho anterior al juicio o coexistente con su inicio y la parte
hace cualquier gestión principal antes de promoverlos. Lo rechaza de plano por no observar
la regla sobre la oportunidad para promover el incidente.
d) Cuando las partes promueven incidentes con posterioridad a otros cuyas causas existen
simultáneamente.
e) Cuando se trata de incidentes cuyo fallo se puede fundar el hecho que consten en el proceso
o sean de pública notoriedad, lo que el tribunal consignará en su resolución. Puede
acogerlos o rechazarlos, pero siempre de plano. Artículo 89 del CPC.
Debe darle tramitación al incidente cuando no estemos en presencia de los cinco casos anteriores.
La ley establece un procedimiento ordinario o común para todo incidente. Como en todo
procedimiento en el procedimiento incidental ordinario se distinguen tres etapas:
- Etapa de discusión.
- Etapa de prueba.
- Etapa de fallo.
1 .- DISCUSION.
Existen dos trámites:
a) La “demanda” incidental.
b) La contestación de la contraparte.
a) La demanda incidental:
Es el acto por el cual uno de los litigantes solicita al tribunal la resolución previa de una cuestión
accesoria.
156
El incidente sólo puede iniciarse por la “demanda incidental” (petición que se somete a la
decisión del tribunal).
Ella puede ser promovida por cualquiera de las partes, tanto las partes directas (demandante y
demandado), como a las indirectas (terceros).
b) Contestación de la contraparte:
Tiene 3 días para contestar el incidente, lo que significa que el traslado que se dio es por 3 días.
Es un plazo legal individual y fatal. Artículo 64 del CPC.
Vencido este plazo el juez debe recibir el incidente a prueba o bien fallarlo derechamente.
2.- PRUEBA:
Con o sin la contestación del demandado incidental y una vez trascurridos estos 3 días, el
tribunal debe hacer el mismo examen del juicio ordinario que es determinar si hay o no hechos
controvertidos sustanciales y pertinentes.
Si el juez llega a la conclusión de que éstos existen, debe recibir el incidente a prueba, abrir
un término probatorio de 8 días para que dentro de él se rinda la prueba. Artículo 90 del CPC.
El juez dicta una resolución que debe contener las siguientes nominaciones:
1 – Declarar que recibe el incidente a prueba.
2 – Procede a determinar los hechos controvertidos sobre los que debe recaer la prueba.
Artículo 323 del CPC. Esta resolución se notifica por el estado diario. Artículo 323 inciso 2º y 48 del CPC.
Hay que atenerse a cual es la naturaleza de la resolución que va a fallar el incidente. Se discute.
Si el incidente va a ser resuelto por una SENTENCIA INTERLOCUTORIA: la resolución que recibe
la causa a prueba es una sentencia interlocutoria, porque resuelve sobre un trámite que va a servir de
base a una sentencia interlocutoria. (Artículo 158).
En cambio, si el incidente va a ser resuelto por un AUTO: la resolución que recibe la causa a
prueba es un auto; ello para el profesor Salas Vivaldi. Para los profesores Ortiz y Pecchi, es un decreto
porque no fallaría un incidente sino que sólo lo recibe a prueba.
Hay que ver si esa resolución que falla el incidente establece o no derecho permanente a favor
de las partes para determinar si es una sentencia interlocutoria o un auto.
Al igual que en el juicio ordinario el término probatorio puede ser de tres clases:
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TÉRMINO PROBATORIO ORDINARIO:
Es el establecido en el artículo 90 inciso 1º del CPC. Es de 8 días y comienza a correr desde que
se notifica por el estado diario esa resolución que recibe el incidente a prueba. Artículo 38 del CPC.
Durante él se puede rendir prueba en cualquier lugar al igual que en el juicio ordinario.
El legislador ha considerado que el plazo de 8 días es insuficiente para rendir prueba fuera del
lugar donde se tramita el juicio y por ello en el artículo 90 inciso 3º del CPC se establece un término
probatorio extraordinario. Para que él proceda es necesario que las partes lo soliciten y el tribunal lo
decrete. Se puede rendir prueba sólo en el lugar para donde se ha concedido ese término probatorio
extraordinario. El se extiende por el número de días que determine el juez pero con un máximo de 22
días. Artículo 90 inc. 3º.
No hay disposición que se refiere a él en este título pero se concluye que debe proceder
conforme a las mismas reglas del juicio ordinario, por el carácter supletorio de este juicio (artículo 3
del CPC).
RECURSOS QUE PROCEDEN (en contra de la resolución que recibe el incidente a prueba):
De acuerdo al artículo 90 inciso final las resoluciones que pronuncie el tribunal tanto con motivo
de la recepción del incidente a prueba como la de la ampliación del término probatorio son inapelables
y se fallan en única instancia.
Vencido el término de prueba, hayan o no rendido pruebas las partes y aún cuando éstas no lo
pidan, fallará el tribunal inmediatamente o a más tardar dentro de tercero día la cuestión que haya
dado origen al incidente.
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Todo incidente se falla por una sentencia interlocutoria o por un auto dependiendo si
establece o no derechos permanentes a favor de las partes (artículo 158 del CPC).
El legislador de reglas para evitar la promoción de incidentes para dilatar el juicio. El artículo 88
del CPC se pone en esa situación.
La sanción es para el que promueve y pierde 2 o más incidentes (no para el que promueve y
gane más de dos incidentes). Por eso el legislador establece la sanción para este litigante de mala fe
que habiendo promovido y perdido dos incidentes no puede promover un nuevo incidente sin haber
prestado o rendido el depósito correspondiente y este nuevo incidente se sigue en cuaderno separado
y por lo tanto no va a suspender la causa principal.
El artículo 508 del C.O.T. señala que cada tribunal mantendrá una cuenta corriente bancaria de
depósito en la oficina del Banco del Estado correspondiente.
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