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Teoría del Proceso en Derecho Procesal

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Universidad Autónoma de Chile.

Temuco/

DERECHO PROCESAL

TEORÍA DEL PROCESO

Profesor: JUAN CARLOS CISTERNAS FRIZ 1


Segundo trimestre, 2024.

1
Abogado, Magister en Derecho Universidad Austral de Chile, Doctorando en Derecho, Departamento de Derecho Público y Filosofía Jurídica, Universidad
Autónoma de Madrid, España. Correo electrónico: [Link]@[Link]
PRIMERA PARTE:

TEORÍA DEL PROCESO.

I.- NOCIONES GENERALES.

La jurisdicción es aquella función pública ejercida por un Tribunal de justicia. Tiene por objeto
conocer, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, siempre a través de un proceso previo y legalmente
tramitado. De esta manera, la actividad heterocompositiva se justifica en el proceso, herramienta
jurídica diseñada por el ordenamiento jurídico válidamente constituido, en el que descansan los
derechos e intereses de las partes.

A) CONCEPTO GENÉRICO DE PROCESO.


Toda actitud para llegar a un fin sigue un proceso. Desde este punto de vista genérico, el
proceso es el estado dinámico de cualquier fenómeno (químico, biológico, histórico, social, etc).

B) CONCEPTO ETIMOLÓGICO.
Significa avanzar, desenvolvimiento, acción de ir hacia adelante. Una secuencia.

C) CONCEPTO PROCESAL.
El proceso es la secuencia o serie de actos que se desenvuelven progresivamente, con el objeto
de resolver, mediante un juicio de la autoridad, el conflicto sometido a su decisión.
El proceso es de acuerdo con esa definición, una institución de carácter teleológico, es decir,
persigue a través de su secuencia un fin, que consiste en obtener la dictación de una sentencia por
parte del tribunal o autoridad, que resuelva el asunto sometido a su decisión.

De la definición dada respecto del proceso se desprende:


a) Que él se vincula con el ejercicio de la función jurisdiccional.
b) Constituido el proceso se produce una circunstancia jurídica diferenciada, cuya naturaleza
depende de la doctrina que respecto de él se acepte.
De acuerdo con la evolución histórica acerca de la naturaleza jurídica del proceso, se han
sostenido las siguientes teorías:
1. Contrato: Contratactualista.
2. Cuasicontrato: Cuasicontractualista (cuasicontrato de "litis contestatio").
3. Relación jurídica: Relación jurídica procesal (Von Bulow, Chiovenda, Kohler, Hellwig, Wach,etc)
4. Situación Jurídica: Goldschmidt.
5. Proceso Institución: Jaime Guasp.
6. Relación Jurídica compleja: Camelutti, Eduardo Couture.

c) Su finalidad normal es la solución del litigio o su intermediación.


d) La decisión constituye un acto jurisdiccional que debe emanar del órgano adecuado y
establecido por la Constitución y la ley.

D) TERMINOLOGÍA.
En ocasiones la voz proceso se utiliza por la legislación, doctrina y jurisprudencia como sinónimo
de juicio, litigio, autos, procedimiento o expediente. Sin embargo, es necesario precisar cada uno de
estos conceptos para determinar su verdadero sentido y alcance.

1. PROCESO Y LITIS O LITIGIO:


La litis o el litigio es el conflicto intersubjetivo de intereses, jurídicamente trascendente, reglado
o reglable por el derecho objetivo, caracterizado por la existencia de una pretensión resistida
(controversia). Para avanzar en la materia, la pregunta sería, ¿en qué momento nos encontramos
frente a este conflicto jurídico? Recordemos que las partes para someter a conocimiento de un
Tribunal, un asunto determinado que debe resolver, deben cumplir con una serie de reglas generales

2
y especiales, e incluso de tipo administrativas, luego de lo cual formularan su pretensión a través de
un acto jurídico procesal denominado demanda. Así, conveniente será revisar el artículo 254 N°5 del
Código de Procedimiento Civil, por medio del cual el demandante pide al Tribunal la declaración judicial
de una petición concreta. Nuevamente, les pregunto, ¿habrá juicio o litigio?
Si bien un proceso supone un litigio o litis que se pretende solucionar, es perfectamente posible
la existencia de un proceso sin litigio, como por ejemplo, en el caso de la jurisdicción no contenciosa,
al menos inicialmente. Digo inicialmente porque recordemos que un acto judicial voluntario puede
convertirse en contencioso cuando interviene un legítimo contradictor que reúna las condiciones del
artículo 823 del Código de Procedimiento Civil.
2. PROCESO Y JUICIO:
Cuando definimos Jurisdicción dijimos que esa función pública implica dirimir los derechos de
las partes a través de "Actos de Juicio", principalmente a través de la sentencia definitiva (artículo 170
del CPC). Pero dentro de los momentos jurisdiccionales ocurren una infinidad de actos procesales,
esenciales y no esenciales, de parte, de terceros y del Tribunal, que no necesariamente tienen por
objetivo dirimir el conflicto. Así, un proceso puede terminar sin una sentencia definitiva, como ocurre
con el desistimiento de la demanda (artículo 148 del CPC) y el abandono del procedimiento (152 del
CPC), que se resuelven a través de una sentencia interlocutoria (artículo 158 del CPC), o bien por un
equivalente jurisdiccional. De esta forma, el concepto de juicio es mucho más restringido, siendo
solamente una parte de la jurisdicción.
No obstante lo anterior, por influencia española en el Código de Procedimiento Civil la
expresión juicio es igual a procedimiento. Es así como se nos habla del Juicio Ordinario en el Libro II del
C.P.C., del Juicio Ejecutivo en las obligaciones de dar, hacer y no hacer en los Título I y II del Libro III del
C.P.C., del Juicio arbitral en el Título VIII del Libro III del C.P.C. Sin embargo, en Código y leyes procesales
contemporáneas, se habla derechamente de Procedimiento, entendiéndose que la denominación
“Juicio”, corresponde a una parte de aquel, por ejemplo, el derecho al “Juicio Oral” de que trata el
artículo 1° y el Título III del Libro II del Código Procesal Penal. En el mismo sentido, en materia laboral
(Código del Trabajo) y familia (ley 19.968 sobre Tribunales de Familia).

3. PROCESO Y PROCEDIMIENTO:
El proceso es un conjunto de actos unidos hacia un fin común, que el procedimiento (un
conjunto de ritualidades) organiza para el mejor cumplimiento de tal fin.
Todo proceso supone un procedimiento, un sistema para el debate dialéctico en que aquel se
devuelve. Pero puede existir - especialmente en otras ramas - un procedimiento sin proceso (normas
científicas, técnicas o de experiencia).
De esta forma se ha dicho: "El proceso como entidad abstracta también es representado como
una sucesión temporal de actos, pero actos que son iniciados, impulsados y ejecutados por sujetos
relacionados entre sí por relaciones, vinculaciones o situaciones jurídicas.
Desde otro punto de vista todo proceso se exterioriza en un procedimiento dado, en una suerte
de encarnación positiva; pero naturalmente no todo procedimiento realiza un proceso jurisdiccional, ya
que aquél puede ser de orden administrativo o legislativo, e incluso comprender etapas o pre-etapas
de un proceso, como los procedimientos cautelares, incidentales o impugnativos.
A modo figurado el procedimiento representa los cauces naturales de un río cuya forma existe
independientemente de su contenido. El agua que escurre según su caudal irá cubriendo cauces
menores o mayores, cauces centrales o alternativos para desembocar normalmente en el mar. El agua
constituye la actividad de los sujetos del proceso que conducen su conflicto o litigio a través de un cauce
formal en función de un resultado final. Ambos elementos componen el río. Sin cauce éste no podría
escurrir. Así el proceso necesita el procedimiento para que los sujetos obtengan un pronunciamiento
jurisdiccional; es decir, el procedimiento está al servicio del proceso. Sin procedimiento el proceso sería
sólo una idea; con el procedimiento el proceso es una realidad (Profesor Mario Mosquera). De ahí que
sea importante internalizar adecuadamente el principio de legalidad en sentido funcional.

4. PROCESO, EXPEDIENTE Y LA CARPETA ELECTRÓNICA:


El proceso es una, al igual que la jurisdicción, es una abstracción, un concepto, una idea, un
objeto jurídico ideal. En cambio, el expediente es su expresión material, un objeto físico, una cosa, un

3
legajo de papeles en que se registran las actuaciones judiciales. Hoy esta definición ha cambiado, en el
caso de los Tribunales a que hace referencia la ley 20.886 sobre tramitación digital (carpeta electrónica
o digital), siendo actualmente la regla general. Esta materia la veremos a final de semestre, pero sepan
desde ya que la ley 20.886, establece: “Artículo 1º.- Ámbito de aplicación. La presente ley se aplicará a
todas las causas que conozcan los tribunales indicados en los incisos segundo y tercero del artículo 5º
del Código Orgánico de Tribunales, con excepción de las causas que conozcan los tribunales militares
en tiempo de paz”.
Así, el artículo 12 de la citada ley sustituyó el artículo 29 y 30 del Código de Procedimiento Civil,
de la forma que sigue: "Artículo 29.- Se formará la carpeta electrónica con los escritos, documentos,
resoluciones, actas de audiencias y actuaciones de toda especie que se presenten o verifiquen en el
juicio. Estos antecedentes serán registrados y conservados íntegramente en orden sucesivo conforme
a su fecha de presentación o verificación a través de cualquier medio que garantice la fidelidad,
preservación y reproducción de su contenido, lo que se regulará mediante auto acordado de la Corte
Suprema.
La carpeta electrónica estará disponible en el portal de internet del Poder Judicial, salvo que la ley
establezca lo contrario o habilite al tribunal para restringir su publicidad, o la de alguna parte de ella.
Ninguna pieza de la carpeta electrónica podrá eliminarse sin que previamente lo decrete el tribunal
que conoce de la causa”. Luego, el actual artículo 30 dispone: “Los escritos y documentos se
presentarán por vía electrónica conforme se dispone en los artículos 5º y 6º, respectivamente, de la
Ley General sobre Tramitación Electrónica de los Procedimientos Judiciales. Los escritos se
encabezarán con una suma que indique su contenido o el trámite de que se trata." Antes, el artículo 2
letra a) de la ley 20.886 nos advierte que los actos procesales ejecutados de forma digital, tendrán la
misma validez y producirán los mismos efectos que si lo fueran en soporte papel (principio de
equivalencia funcional del soporte electrónico). Pertinente es señalar, que en el caso de los Jueces de
Letras, el procedimiento no ha dejado de ser escrito, solamente se “transformó” en digital.

5. PROCESO Y AUTOS:
La expresión "Autos" es usada en múltiples sentidos por la ley: Como sinónimo de proceso en
la acumulación de autos (art. 92 C.P.C.); como sinónimo expediente (art. 161 C.P.C.) y como una especie
de resolución Judicial (art. 158 C.P.C.). El correcto sentido es entender que la voz autos es asimilable a
procedimiento.

II.- EL DEBIDO PROCESO LEGAL.


A. Orígenes históricos.
La legislación, los tribunales y la doctrina procesalística de todos los países han ido elaborando
durante el curso de muchos siglos una serie de reglas o principios fundamentales del proceso civil; que
representan al mismo tiempo las garantías fundamentales de la parte frente al juez, al adversario y a
los terceros.
Bastará recordar los principios milenarios de la acción de parte ("nemo judex sine actore"), de
la imparcialidad del juez ("nemo judex in re sua"), del contradictorio ("auditur et altera pars”).
Otros principios constituyen conquista menos antigua, como el de la independencia de los
jueces frente al ejecutivo y la garantía del juez natural preconstituido por ley, o el principio de carácter
abierto y público del procedimiento.
Finalmente otros tienen naturaleza menos general- y aparecen como típicos solamente de
algunos ordenamientos, como por ejemplo la garantía de motivación de las sentencias, el derecho de
impugnar una sentencia desfavorable ante una corte (tribunal) superior o ante la Corte Suprema, la
participación de los jueces populares y la administración de la justicia.
El "due process of law "se trata de una institución de origen y desarrollo anglosajón. Es
comúnmente aceptado y así ha sido demostrado que la frase "due process of law" es una variación de
la contenida en la Carta Magna de 1215 "per legem terrae", "by de law of tha land".
En el capítulo 39 de la Carta Magna el rey promete "No free man shall be taken or imprisioned
or disseided or outlawed or exiled or in any way ruined, nor wil we go or send againt him, except by tha
lawful judmendt of his peers or by the law of the land".

4
Este texto constituyó en su momento, el apotegma de la libertad civil. Pero juzgado con el
espíritu de nuestro tiempo y tratando de medir su justo significado técnico, se advierte el carácter
procesal de sus dos garantías principales.
El "legale iudicium suorum" configura la garantía procesal del juez competente. Nuestros textos
actuales que obligan al actor a acudir, en las acciones personales, al juez del fuero del demandado,
tienen que inclinarse, como un remoto predecesor histórico, ante ese derecho configurado
políticamente, de ser juzgado solamente por el juez natural, el de la misma condición.
El '"iudicium per legem terre" constituye en el derecho moderno, la garantía de la ley
preexistente. La ley de la tierra es la ley preestablecida, aquella a la cual el individuo ajusta su conducta
en la vida. Solo por infringir esa ley se puede sufrir castigo. Cuando nuestros textos procesales dicen
hoy que el juez en su sentencia aplicará las disposiciones legales vigentes, lo único que hacen es
reglamentar la garantía política de ser juzgado tan sólo a la luz de ese derecho.
La garantía procesal constituida por la necesidad de aplicar la ley de la tierra, fue recogida en
las primeras constituciones anteriores a la Constitución federal de los Estados Unidos. Las
constituciones de Maryland, de Pensylvania y Massachusetts recogieron en una disposición expresa el
concepto de que nadie puede ser privado de su vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal
("due process of law")
Más tarde las enmiendas V y XIV, a la Constitución de Filadelfia habrían de recoges ese texto
expreso.
Enmienda V : "... nadie será privado de su vida, libertad o propiedad, sin el debido proceso legal"
Enmienda XIV: "Ningún Estado privará a persona alguna de su vida, libertad o propiedad sin el
debido proceso legal, ni denegará dentro de su jurisdicción, a persona alguna, la igual protección de las
leyes."
Hoy no se habla del juicio de los pares y de la ley de la tierra: se habla de un "debido proceso
legal como de una garantía que involucra el derecho material de la ley preestablecida y el derecho
procesal del juez competente.
El “Due Process of Law” (en adelante DPL), pese a tratarse de una institución cuya vigencia se
extiende a lo largo de varios siglos , y pese a ser constante objeto de estudio y aplicación tanto de la
doctrina como por la jurisprudencia, se ha resistido a una definición en el sentido al que estamos
acostumbrados en los ordenamientos continentales. Ello puede deberse a que las ideas políticas y
jurídicas fundamentales, de la misma manera que las grandes obras de arte, se resisten a una definición
final, e incluso y posiblemente a una definitiva comprensión.
Si existe sin embargo entre los autores un sustrato básico de común aceptación que atribuye al
DPL unos determinados contenidos, que, como mínimo, deben concurrir para que efectivamente se
dé. En este sentido se concibe el DPL como una válvula reguladora entre la libertad individual y las
previsibles imposiciones de la autoridad, asumiendo la existencia de conflictos entre los ciudadanos y
aquella y encauzando la resolución de los mismos por medio de procedimientos legales. Es el concreto
alcance de esa legalidad el que, y en la práctica, ha ofrecido sucesivas versiones del DPL, dependiendo
de las oscilaciones de conceptos indeterminados tales como interés general, arbitrariedad, injusto o
desleal.
Una primera acepción del DPL que, no por obvia, debemos dejar de tratar es la que considera
el mismo como "aquél proceso que es debido — entendido como derecho subjetivo- cuando los poderes
de la administración se movilizan con el objetivo de privar a un individuo de su vida, libertad o
propiedad". El mismo lo constituyen las salvaguardas para la protección de los derechos individuales
que han sido establecidos por la Constitución de los EEUU e interpretadas por la jurisprudencia
norteamericana para la aplicación y protección de los derechos privados; DPL implica el derecho
fundamental de una persona a ser libremente escuchada, el derecho a la tutela jurisdiccional "day in
court".
Aparece el concepto en el sistema norteamericano para significar la fundamental protección de
la libertad individual, la Justicia. El DPL se fundamenta doblemente en la United States Code,
Enmiendas Quinta y Decimocuarta, cada una de cuyas cláusulas dispone que la vida, la libertad o la
propiedad no pueden ser objeto de privación sin un proceso debido.

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En la práctica, las mencionadas previsiones constitucionales junto con los preceptos también
constitucionales que las determinan, incluyen dos garantías distintas, según se deduce de una inicial
aproximación al tema:
"1°.- El DPL dispone lo que es conocido como "Due Process procesal", lo que significa que ningún
órgano jurisdiccional puede privar de la vida, libertad o propiedad, a ningún sujeto de derecho, excepto
a través de procesos ajustadas a la United States Code. Así, una persona no podrá ser expropiada sin
ser notificada de ello y oídas sus alegaciones, ni puede ser privado nadie de su libertad sin un juicio
limpio ("Fair Trial").
2° La cláusula de DPL garantiza el "Due Process sustantivo", lo que significa que la
administración no puede limitar o privar arbitrariamente a los individuos de ciertos Derechos
Fundamentales, como aquellos contenidos en la United States Code, sin disponer de un motivo que así
lo justifique., se trata en definitiva de una forma de autocontrol constitucional, de la dliscrecionalidad
en la actuación de la administración pública en general ([Link]. el Due Process sustantivo prohíbe a los
poderes públicos la aplicación de leyes restrictivas a la libertad de expresión, excepto si pueden, los
poderes públicos, demostrar que tales leyes son necesarias por un apremiante — y por tanto superior
- interés público).
La finalidad del DPL procesal lo constituye en esencia la garantía de un juicio limpio para las
partes en cualquier proceso y en especial para las partes en un proceso penal, ya que la función
jurisdiccional aplicada de acuerdo a sus características minimiza el riesgo de resoluciones injustas. Ello
no supone la obligación para todos los estados de circunscribirse a un exclusivo tipo de procedimiento,
ya que cualquiera que respete su finalidad, especialmente que evite el ejercicio arbitrario del poder,
será perfectamente válido.
Varias de las garantías que constituyen los elementos irrenunciables del "Fair trial" y por lo
tanto manifestaciones propias del DPL procesal, están recogidas a modo de catálogo en la Sexta
Enmienda de la United States Code y son :
a.- Derecho a un proceso rápido ("Justice delayed is justice denied")
b.- Derecho a un proceso público.
c.- Derecho a un proceso con jurado imparcial.
d.- Derecho a juez natural.
e.- Derecho a ser informado de la naturaleza y causa de la acusación formulada.
f.- Derecho al careo con testigos.
g.- Derecho a la asistencia letrada.

Podemos provisionalmente concluir que en los EEUU la garantía del juicio limpio no es un
concepto simple, sino una combinación de elementos que aseguran una determinada forma de
proceso en tomo a los valores equidad, imparcialidad, independencia, igualdad, publicidad,
racionalidad, certeza y universalidad, estando todos ellos incluidos y presentes en la cláusula DPL que
además incorpora otros requisitos específicos contenidos en otras partes de la United States Code.

La extraordinaria trascendencia que tiene el debido proceso para la adecuada protección de los
derechos de la persona humana generó la incorporación de este concepto como uno de los
trascendentales derechos que posee en todos los tratados de derechos humanos que sobre la materia
se han celebrado a nivel internacional, a partir de la mitad del presente siglo.
Al efecto, podemos reseñar como los principales tratados internacionales de derechos
humanos en los cuales nuestro país es parte y que contemplan la existencia del debido proceso corno
una de las principales garantías - por no decir la principal garantía- para los derechos de la persona
humana, los siguientes:

I. Declaración Universal de Derechos Humanos.


-Artículo 8: Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
constitución o la ley.

6
Recordar ejemplo de funciones públicos, que son vulnerados en sus derechos fundamentales y
el acceso al procedimiento de tutela laboral, contemplado en el Código del Trabajo en los artículos 485
y siguientes.

- Artículo 10: Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída
públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus
derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

II. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.


- Artículo 14.1
Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá
derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de
carácter penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos y obligaciones de
carácter civil. La prensa y el público podrán ser excluidos de la totalidad o parte de los juicios por
consideraciones de orden moral, orden público o seguridad nacional en una sociedad democrática, o
cuando lo exija el interés de la vida privada de las partes o, en la medida estrictamente necesaria en
opinión del tribunal, cuando por circunstancias especiales del asunto la publicidad pudiera perjudicar
los intereses de la justicia; pero toda sentencia en materia penal o contenciosa será pública, excepto
en los casos en que el interés de menores de edad exija lo contrario, o en las actuaciones referentes a
pleitos matrimoniales o a la tutela de menores.
El principio de publicidad se encuentra expresamente contemplado en el artículo 289 del
Código Procesal Penal. En la actualidad ha sufrido críticas en la forma como ha sido utilizado, sobre
todo por la exposición de otros derechos (protección de las víctimas, artículo 6° del Código Procesal
Penal) frente a la opinión pública, a propósito del caso Nabila Riffo . Así, con fecha 20 de Junio de 2017,
la Excma. Corte Suprema, mediante Oficio 90-2017, remite informe al Senado sobre el Proyecto de
ley que busca establecer restricciones a la publicidad de las audiencias.
La Corte Suprema luego de analizar el contenido del proyecto de ley que busca establecer
nuevas restricciones a la publicidad de las audiencias en varios procedimientos judiciales, envió un
informe al presidente del Senado, Andrés Zaldívar, con su opinión respecto a esta moción
parlamentaria.
En el documento, la Corte Suprema estima innecesario el establecimiento de mayores restricciones a
las ya existentes, especialmente en las audiencias penales que se rigen por los principios de publicidad,
transparencia y libertad de información. El informe del máximo Tribunal sostiene que lo que sirve de
fundamento a la iniciativa está referido a un hecho puntual que afectó la intimidad de una víctima de
un delito gravísimo, cuando prestaba su testimonio en la audiencia del juicio oral respectivo, cuando
un canal trasmitió tal actuación lo que fue presentado a la audiencia en horario televisivo de
mañana, pese a que la misma ofendida aceptó su grabación y que sólo ha ocurrido en esa sola
oportunidad, lo que derivó que en adelante el canal del Poder Judicial determinará no reproducir
aspectos probatorios de un juicio penal.
A continuación señala que las reglas excepcionales de reserva o secreto actualmente previstas en el
artículo 289 del Código Procesal Penal aparecen razonables, como contenedoras del principio de
publicidad y también es adecuado que sea el juez que dirige la audiencia el que disponga, como hasta
ahora se ha hecho, los límites a dicha publicidad en los términos de las medidas que actualmente existe,
en las que precisamente se contienen dentro de ellas, la intimidad, el honor y la seguridad de cualquier
persona que debiere tomar parte en el juicio. El oficio agrega que con lo dicho aparece innecesario y
atentatorio a los principios de publicidad, transparencia y libertad de información las prohibiciones que
se contienen en el nuevo artículo 289 bis, que se propone, puesto que ello perfectamente se puede
proteger con las medidas del actual artículo 289.
Respecto a restricciones a los intervinientes en el proceso penal propuestas, el máximo Tribunal del
país cree que en cuanto a la reforma al artículo 330, tampoco se puede restringir el debate adversarial
en un juicio oral con prohibiciones ex ante respecto de las formas de interrogar o contrainterrogar que
las partes puedan efectuar, ya que el control de la manera como se efectúan dichas actuaciones le
corresponde al juez que dirige el debate, conforme a las normas actuales de los artículos 292, 329 y

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330 del Código Procesal Penal.
En lo que se refiere a restricciones en juzgados de familia, la Corte Suprema considera que en cuanto
a la reforma del artículo 15 de la ley 19.968, con la salvedad del error de considerar un segundo inciso
que no existe, las nuevas medidas restrictivas que se imponen no parecen desproporcionadas en
atención a la naturaleza de los conflictos a que atiende la Ley de los Tribunales de Familia y a la calidad
de sus intervinientes, salvo las prohibiciones que se contienen en las letras c) y d) en cuanto prohíbe la
grabación y trasmisión de imágenes o del sonido de las audiencias, puesto que dicha restricción solo
puede entenderse a toda información de los medios de comunicación social, puesto que el registro de
audio conforma el proceso mismo el que debe permanecer completo e inalterable como reflejo de los
autos de procedimiento y debe mantenerse para el examen de los recursos procesales que puedan
interponerse. Finalmente el texto plantea que en lo que se refiere a la eliminación en las actas de
audiencia de la identidad y de toda información de víctimas, testigos, peritos o cualquier interviniente
en el juicio, ello tampoco podría producirse como actos del proceso, de modo que lo que limita en este
aspecto es la sectionulgación externa y no afecta a los tribunales y a las partes del juicio (fuente:
[Link])

III. Declaración Americana de los derechos y deberes del Hombre.


- Artículo XVIII: Derecho de justicia. Toda persona puede concurrir a los tribunales para hacer
valer sus derechos. Asimismo debe disponer de un procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia
lo ampare contra actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno de los derechos
fundamentales consagrados constitucionalmente.
- Artículo XXVI: Derecho a proceso regular. Se presume que todo acusado es inocente, hasta
que se pruebe que es culpable.
Toda persona acusada de un delito tiene derecho a ser oída en forma imparcial y pública, a ser
juzgada por tribunales anteriormente establecidos de acuerdo con leyes preexistentes y a que no se le
imponga penas crueles, infamantes o inusitadas.

IV. Convención Americana de Derechos Humanos.


Artículo 8. Garantías judiciales.
1.- Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantía y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad
por la ley, en la substanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal, o de cualquier otro
carácter.

B.- EL DEBIDO PROCESO EN LA CONSTITUCIÓN Y EN LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL.

Se puede definir el derecho al debido proceso como aquel que, franqueado el acceso a la
jurisdicción, permite que el proceso se desarrolle con todas las garantías esenciales, racionales y justas
que contribuyan a un procedimiento equitativo y no arbitrario. El Tribunal Constitucional se ha
pronunciado señalando que “el procedimiento legal debe ser racional y justo. Racional para configurar
un proceso lógico y carente de arbitrariedad. Y justo para orientarlo a un sentido que cautele los
derechos fundamentales de los participantes en un proceso”. Este es el concepto más popular para
identificar un conjunto de garantías procesales, orgánicas y penales que se manifiestan en la igual
protección de la ley en el ejercicio de los derechos, en todo tipo de asuntos, contradictorios o no, que
se tramitan ante tribunales ordinarios y especiales que ejerzan jurisdicción.
La literatura se ha encargado de analizar en detalle estas garantías que integran el debido
proceso.
Todos estos conceptos aluden a la compleja determinación de una tutela especial en cuanto sistema y
en cuanto derecho. Se trata de normas de aplicabilidad directa para todos, pero que requieren un
desarrollo legislativo para especificarlas como sistema para los distintos procedimientos. Por tanto,
existirán derechos integrantes del debido proceso que pueden calificarse como derechos
constitucionales y otros que resultarán, simplemente, como derechos de configuración legal por el

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menor alcance de los bienes jurídicos involucrados. Esos derechos tienen titularidad amplia con un
alcance que abarca a todas las personas naturales, chilenos y extranjeros, y a las personas jurídicas
privadas o públicas.
El alcance jurídico del debido proceso se expresa en el conjunto de garantías procesales,
orgánicas y penales que pasaremos a definir por separado, en el entendido (Sentencia del Tribunal
Constitucional, Rol Nº 1838, de 7 de julio de 2011) que corresponden a un entramado complejo de
instituciones que pueden concurrir o no en un procedimiento legal específico. El elemento
desarrollador de la reserva legal es determinante al entender el alcance del derecho: “[d]e la historia
fidedigna de la disposición constitucional es posible comprender, en primer lugar, que se estimó
conveniente otorgar un mandato al legislador para establecer siempre las garantías de un proceso
racional y justo, en lugar de señalar con precisión en el propio texto constitucional cuáles serían los
presupuestos mínimos del debido proceso, sin perjuicio de dejar constancia que algunos de dichos
elementos decían relación con el oportuno conocimiento de la acción y debido emplazamiento,
bilateralidad de la audiencia, aportación de pruebas pertinentes y derecho a impugnar lo resuelto por
un tribunal, imparcial e idóneo y establecido con anterioridad por el legislador”.
La Constitución no clausura el contenido del debido proceso. Por tanto, no existe un único
modelo iusfundamental de debido proceso ni puede haberlo en función de la historia constitucional
del establecimiento de esta garantía. Los múltiples procedimientos que defina el legislador tienen
componentes que pueden afectar la esencia del debido proceso y otros que corresponden a un ámbito
puramente legal.
La determinación de las garantías que integran el núcleo del debido proceso corresponde a una
actividad en la que concurre el legislador y el TC mediante su interpretación de la Constitución. En tal
sentido, aquí se reproducen algunos de los criterios que la jurisdicción constitucional ha tenido
respecto de ciertos componentes del debido proceso.
Todo intento de reflexión jurídica debe partir desde una norma legal. Ustedes ya estarán en
condiciones de conocer la siguiente norma cuyo entendimiento resulta esencial para la posterior de su
futuro procesal. El artículo 19 N° 3 de la Constitución Política establece: "toda sentencia de un órgano
que ejerza jurisdicción debe fundarse en un proceso previo legalmente tramitado. Corresponderá al
legislador establecer siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y
justos".
La regla constitucional anterior debe extenderse a toda decisión de autoridad que ejerza
jurisdicción y que afecte derechos fundamentales, inclusive a los procedimientos administrativos (esto
es tan relevante puesto que se han identificado más de 150 procedimientos de esta naturaleza, debido
a la regulación existente, en salud, energía, ambiente, sanitario, eléctrico, laboral, etc, etc). Así, la
expresión "sentencia" no se refiere exclusivamente a la sentencia judicial, sino a cualquier resolución
o acto administrativo, de cualquier autoridad, que ejerciendo sus atribuciones afecte derechos
constitucionales o legales. Por ejemplo, un Decreto Alcaldicio que desvincule a un funcionario, el cual
debe cumplir con ciertos requisitos y dictarse previa tramitación del proceso sumario correspondiente.
Se dice que para que esa resolución o acto de autoridad sea válida, debe reunir los siguientes
presupuestos procesales:

1) Que exista un proceso previo, legalmente tramitado. Luego, la resolución es nula si no


existe una tramitación anterior a ella, en que el afectado haya sido oído en sus defensas y sus pruebas.
De acuerdo con ello, no sería legítimo que se ejerciera la función jurisdiccional para la solución de
cualquier conflicto si no emana ella de un proceso previo legalmente tramitado. Una prueba de ello es
el artículo 1° del Código Procesal Penal que se denomina “Juicio previo y única participación”.

2) Que este proceso sea racional y justo. El proceso debe desarrollarse para los efectos de
permitir la dictación de la sentencia o acto administrativo, dirigido a resolver el conflicto o asunto,
siempre a través de un procedimiento racional y justo, correspondiendo al legislador su
establecimiento. Al efecto, se ha señalado que para la validez de la resolución de autoridad es necesario
que "la ley haya establecido un racional y justo procedimiento (principio de legalidad funcional). Si la
ley no lo ha establecido, corresponde que la autoridad que va a aplicar una sanción, o que de alguna
manera va a afectar derechos, antes de resolver cumpla con la exigencia del "racional y justo

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procedimiento". De esta manera deberá cumplir con los trámites esenciales que tanto el legislador
como la jurisprudencia han diseñado, por ejemplo aquellos que establece el artículo 795 y 800 del CPC,
o el artículo 363 y 364 del CPP. En materia de procedimiento administrativo municipal (ley 18.883), si
bien no existe norma expresa, la Contraloría ha dicho que son tramites esenciales los siguientes: “Son
trámites esenciales de un sumario administrativo aquellos cuya omisión implica la privación de la
facultad que tiene el afectado de defenderse oportunamente, como ocurre con la declaración del
inculpado, la formulación de cargos concretos, la notificación legal ya sea de los cargos o de la sanción
que se pretende aplicar (Dictámenes N°s. 2680/99 y 21046/05)”.
Si un trámite esencial se omite o infringe, la sanción aplicada y el acto de autoridad carecen de
legalidad, son nulos, debiendo declararse por la Justicia Ordinaria, a petición de parte, mediante los
medios de impugnación ordinarios y extraordinarios, como el recurso de apelación, el de casación o
nulidad. La misma finalidad puede perseguirse, a través de procesos independientes, mediante una
acción de protección (Corte de Apelaciones), o a través de una acción de nulidad de derecho público
(Juzgado de Letras).
Por su parte, debemos recordar que el Derecho Procesal, compuesto por instituciones
esenciales como la acción, la jurisdicción y el proceso, conforman una unidad, reconociendo la
diversidad que pueden existir entre los procedimientos civiles y penales, para el desarrollo de un
proceso, en atención al conflicto que debe resolverse mediante él. En consecuencia, las garantías para
que el procedimiento sea racional y justo, y permita el desarrollo del proceso destinado a la dictación
de la sentencia que debe resolver el conflicto, deberán ser comunes, tanto para el proceso civil, como
para el proceso penal.
Sin embargo, ello no obsta a que en atención a la diversa naturaleza del conflicto que se debe
resolver luego del desarrollo del proceso, se contemplen respecto del procedimiento penal, garantías
adicionales tanto por parte del Constituyente como del legislador.
De esta manera, de acuerdo a nuestra Constitución Política, la ley, la doctrina y la
Jurisprudencia, las garantías mínimas para que nos encontremos ante un procedimiento racional y
justo, son las siguientes:

1.- El derecho a que el proceso se desarrolle ante un juez independiente e imparcial.


2.- El derecho a un juez natural preconstituido por la ley.
3.- El derecho de acción y de defensa.
4.- El derecho a un defensor.
5.- El derecho a un procedimiento que conduzca a una pronta resolución del conflicto.
6.- El derecho a un procedimiento que contemple la existencia de un contradictorio.
7.- El derecho a un procedimiento que permita a las partes la rendición de prueba.
8.- El derecho a un procedimiento que contemple una igualdad de tratamiento de las partes
dentro de él.
9.- El derecho a un procedimiento que contemple la existencia de una sentencia destinada
a resolver el conflicto.
10.- El derecho a un recurso que permita impugnar las sentencias que no emanen de un
debido proceso.
Cabe destacar que tales principios o garantías serán estudiadas y aplicadas durante toda la vida
de quien persiga la protección, declaración o constitución de un derecho o interés jurídico tutelable, a
través de la jurisdicción. Tales garantías se encontrarán predispuestas en cualquier procedimiento en
que usted intervenga. Por ahora, pasaremos a estudiarlas como forma de alcanzar una idea general,
pero en proyectiva de los diversos procedimientos, tanto civiles como penales.

I. EL DERECHO A QUE EL PROCESO SE DESARROLLE ANTE UN JUEZ INDEPENDIENTE E


IMPARCIAL.
Este presupuesto procesal relativo al órgano jurisdiccional ya lo vimos al estudiar Organización
y Atribuciones de los Tribunales, otorgándole la debida importancia para los efectos de cautelar los
derechos e intereses de los sujetos procesales interesados.
La independencia del juez dice relación con los órganos legislativos y ejecutivos del Estado, base
orgánica para el ejercicio de la función jurisdiccional que se encuentra contemplada en el artículo 76

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de la Carta Fundamental y a la cual ya nos hemos referido en cuanto a sus diversos alcances. A través
de la imparcialidad o competencia subjetiva, básicamente nos estamos refiriendo a la necesidad de
que el juez no se encuentre en una especial relación con una de las partes o con la materia del conflicto
de manera que sea de temer la existencia de influencias y perturbaciones respecto de la objetividad y
serenidad de juicio.
Para que nos encontremos ante un debido proceso, que permita el pronunciamiento de una
sentencia, para dar cumplimiento a la garantía de igual protección de la ley en el ejercicio en los
derechos, contemplada en el art. 19 N° 3 de la Carta Fundamental, es menester que el órgano
jurisdiccional encargado de ejercer esa función, sea imparcial.
Es de la esencia del ejercicio de la jurisdicción, que el órgano encargado de ejercer la función
sea imparcial, puesto que éste se sitúa supra partes para los efectos de imponerles la solución del
conflicto. De allí, que el juez que ejerce la jurisdicción debe ser imparcial, es decir, debe ser una persona
distinta a las partes del conflicto, no debe poseer ninguna vinculación con las partes que le motive un
designio en favor o en contra de alguna de las partes. Debe recordarse también que no solo el órgano
jurisdiccional puede declararse parcial, sino otros sujetos procesales, como por ejemplo un perito
(artículo 113 CPC). Por otra parte, es menester tener presente que en los tratados internacionales
suscritos por Chile, sobre los derechos humanos, se diferencia claramente la independencia de la
imparcialidad. En caso que concurra una causa que le reste imparcialidad al juez para la solución del
conflicto, se dice que éste no posee una competencia de carácter subjetiva.
Al efecto, el artículo 194 del C.O.T. establece que "los jueces pueden perder su competencia
para conocer determinados negocios por implicancia o recusación declaradas, en caso necesario, en
virtud de causas legales." Nuestro legislador celoso de resguardar la efectiva imparcialidad de los
jueces ha establecido una serie de casos que pueden generan o pueden generar la inhabilidad de un
juez para los efectos de conocer un determinado proceso, no obstante poseer por el tribunal del cual
forma parte, competencia objetiva en virtud de las reglas de la competencia absoluta y relativa. Así,
por ejemplo será el parentesco, el interés, la amistad o enemistad, o el prejuzgamiento, hechos que le
resten imparcialidad al juzgador.
Los medios a través de los cuales se pueden hacer valer las inhabilidades de un juez por carecer
de la imparcialidad necesaria para conocer de un determinado proceso son las implicancias y
recusaciones, de acuerdo al artículo 195 y 196 del COT, ya estudiados.
A este respecto, ver el interesante estudio del profesor Dr. Andrés Bordalí titulado: “El derecho
fundamental a un tribunal independiente e imparcial en el ordenamiento jurídico chileno”
([Link] que distingue
situaciones que pueden afectar la imparcialidad del juzgador en materia de justicia civil, penal,
administrativa, militar y constitucional (en este último recientemente pudo verse con el requerimiento
de inconstitucionalidad del proyecto de ley de despenalización del aborto en tres causales).

Recientemente, la Corte Suprema en causa rol 9027-2022 indicó que si la autoridad reprochó
públicamente una eventual decisión, atentaba contra la imparcialidad, por prejuzgamiento. Así la Corte
razonó, señalando “

“Quinto: Que, aún más, en las circunstancias previamente referidas, el principio de imparcialidad ha
sido vulnerado en una segunda dimensión, en este caso sustantiva, al haber la autoridad sumariante
anticipado juicio sobre la infracción denunciada, en sus declaraciones recogidas por diversos medios
de comunicación de alcance nacional, no respetando su obligación de imparcialidad a la que está sujeta
tanto en virtud de lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley N° 19.880 reseñado en el considerando
anterior, como en razón de ser la autoridad una funcionaria pública sujeta a la probidad administrativa,
como fuera indicado en el voto de minoría del fallo en alzada, y por ende, a lo dispuesto en el artículo
62 número 6 de la Ley N° 18.575”.

El estudio concluye señalando: “La Constitución Política de la República de Chile y los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y vigentes, exigen que todos los
tribunales de justicia del país deban estar organizados de una manera tal que se garantice el derecho
fundamental de los justiciables a contar con jueces y tribunales independientes e imparciales.

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Para garantizar la debida independencia judicial el poder legislativo debe disponer un adecuado
nombramiento de los jueces, de modo tal que no se permita que el poder político tenga influencia
sobre las decisiones de los jueces. Asimismo, estos jueces no pueden estar a merced del poder político
de turno en lo que dice relación con la permanencia en el cargo judicial. Se hace indispensable en esta
materia contar con una adecuada regulación del principio de inamovilidad judicial. Hay aspectos de la
organización de los tribunales militares en tiempos de paz y de algunos tribunales administrativos
chilenos que no permiten sostener que se trata en esos casos de tribunales auténticamente
independientes.
La imparcialidad judicial debe permitir que los jueces fallen los asuntos sometidos a su decisión
sólo tomando en consideración el criterio establecido en la ley y no su propio interés. Hay aspectos de
la justicia penal chilena que podrían hacer pensar que los jueces fallarán haciendo primar su interés
antes que el legal. Se trata de algunas hipótesis donde podría operar la denominada fuerza de la
prevención, como sucede en aquellos casos regulados por el Código Procesal Penal en que un tribunal
dicta una medida cautelar y luego falla el asunto o bien cuando se conocen de apelaciones de medidas
cautelares y luego se falla como tribunal de nulidad.
Hay otros aspectos de la justicia chilena donde la doctrina o la propia ley establecen casos de
parcialidad del juzgador. Sin embargo, en nuestro criterio no se está frente a hipótesis de parcialidad
del juzgador. Un primer aspecto es el de los poderes probatorios oficiosos de los jueces civiles, de
familia y laborales. Un sector de la doctrina denuncia que se produciría una afectación de la
imparcialidad del juzgador con ellos, tesis que no se debe compartir pues con tales poderes probatorios
no hay posibilidad que el juez se decante por una u otra parte, ni menos que le haga surgir un interés
en el objeto litigioso.
Un segundo aspecto es el referido a la Ley Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional
en la parte que prevé como causal de implicancia el haber emitido opinión con publicidad o dictamen
sobre el asunto concreto actualmente sometido al conocimiento del tribunal (artículo 22 LOCTC.). Los
jueces constitucionales no pueden estar sujetos a esta causal de implicancia que los hace suponer
como parciales para conocer del asunto, puesto que el control constitucional de preceptos jurídicos
supone siempre emitir un juicio general de constitucionalidad, al que le es inherente valoraciones
políticas e ideológicas. Precisamente un Tribunal Constitucional requiere contar con jueces que de
manera previa a su nombramiento emitan juicios políticos o ideológicos, pues se debe tratar de
personas que deben haberse destacado en la vida pública, política o académica. Aun más, es necesario
que estas personas emitan de manera previa esos juicios para así contar con la información necesaria
al momento de su designación por los distintos poderes constitucionales facultados por la Constitución
para ello. Esta causal de implicancia debe ser utilizada por el Tribunal Constitucional respecto de sus
ministros de una manera muy restringida, sin perjuicio de que el legislador debería modificarla hacia
el futuro.
En definitiva, el ordenamiento jurídico evidencia algunos problemas con la configuración del
derecho fundamental de todas las personas a contar con jueces y tribunales independientes e
imparciales. Hay aquí tareas pendientes para el legislador y para el propio Tribunal Constitucional”.

II. EL DERECHO A UN JUEZ NATURAL PRECONSTITUIDO POR LA LEY.


Para que nos encontremos ante un debido proceso, no basta con que el juez sea independiente
e imparcial, sino que además es menester que el tribunal se encuentre predeterminado por la ley y no
nos encontremos en presencia de un tribunal que sea designado especialmente para la solución de un
determinado conflicto.
Este principio se encuentra contemplado en el inciso 4° del N° 3 del art. 19 de nuestra Carta
Fundamental al señalarnos que "nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por un
tribunal que señalare la ley y que se hallare establecido con anterioridad a la perpetración del hecho."
"La disposición guarda perfecta concordancia con el artículo 73 (hoy 76) que al definir la
jurisdicción reitera el principio de la legalidad del tribunal, y además, con el artículo 74 (hoy 77), que
establece que una ley orgánica constitucional determinará la organización y atribuciones de los
tribunales que “fueren necesarios para la pronta y cumplida administración de justicia"

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Una manifestación expresa se encuentra en el CPP, que en su artículo 2º señala: Juez natural.
Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la ley y que se
hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho.

III. EL DERECHO DE ACCIÓN Y DE DEFENSA.

La noción de “derecho a la tutela judicial” importa el reconocimiento de un derecho


prestacional que recaba del Estado la protección jurídica debida, en el igual ejercicio de los derechos
ante la justicia, proscribiendo la autotutela, y garantizando una respuesta a la pretensión de derechos
e intereses legítimos con autoridad de cosa juzgada y con la eficacia coactiva que demanda la
satisfacción de derechos fundamentales. Este derecho se deduce del artículo 19, numeral 3º, inciso 1º,
de la Constitución que garantiza a todas las personas “la igual protección de la ley en el ejercicio de
sus derechos”. El elemento definitorio de este derecho es la concurrencia de todos los presupuestos
jurídicos que hagan efectiva esta tutela de derechos e intereses y que operan con independencia al
proceso. Si hay un punto de frontera entre el derecho a la tutela judicial y el debido proceso es
justamente aquel que permite distinguir todos los factores externos al proceso y que lo predeterminan.
El debido proceso comienza con acciones que se impetran, pero que requieren que el acceso a ella esté
resuelto previamente, que existan precedentes, en un amplio sentido, motivados y conocidos, y que lo
solicitado tenga garantías de cumplimiento según la naturaleza del procedimiento. A todo ello se
aboca la tutela judicial. Así, el Tribunal sostiene que el “artículo 19, número 3º inciso quinto, de la
Constitución establece el derecho a las garantías de un racional y justo procedimiento, que se traducen
conjuntamente con el derecho a la acción y la legalidad de juzgamiento, en el logro de la tutela judicial
efectiva”.
Este derecho tiene una doble dimensión: adjetiva y sustantiva. La primera se entiende en
función de otros derechos o intereses (civiles, comerciales, laborales, etc.), mientas que la segunda es
considerada por la justicia constitucional, como un “derecho fundamental autónomo, que tiene por
finalidad que las personas accedan al proceso como medio ordinario de resolución de los conflictos
jurídicos, lo que resulta un presupuesto mínimo de todo Estado de Derecho”.
Por tanto, la tutela será plena cuando se pueda accionar ante la jurisdicción, directa o
indirectamente, con requisitos que permitan llegar a ella, que den una respuesta de fondo a los
intereses o derechos legítimos respecto de los que se reclama y que se traduzca en una sentencia
fundada y pública con la efectividad de la cosa juzgada y con garantías de su cumplimiento.
Es evidente que esta tutela se encuentra modulada en un debido proceso, estructurado bajo
reglas de racionalidad instrumental o adjetiva. Esto importa una serie de requisitos, límites y
condiciones para ejercer el derecho, todas materias propias de los procedimientos que establece la
ley.
En consecuencia, el derecho a la tutela judicial no es un derecho absoluto ejercitable en todo
caso, sino que dicho derecho debe ejercerse dentro del proceso legalmente establecido, cumpliendo
los requisitos fijados razonablemente a fin de no limitar o afectar sustancialmente el derecho
complementario a la defensa.
En la práctica esta garantiza se materializa en que el demandante y el demandado tengan las
herramientas jurídico procesales necesarias para ejercer sus derechos. De ahí que el Juez, en la
sentencia definitiva, resuelva todas las acciones y excepciones que las partes hicieron valer durante el
momento jurisdiccional de conocimiento. Así lo dispone el artículos 170 nº5, en relación al 160 del
CPC.

IV. EL DERECHO A UN DEFENSOR.


Al efecto, nuestra Carta Fundamental establece en su artículo 19 N° 3 incisos segundo que "toda
persona tiene derecho a defensa jurídica en la forma que la ley señale y ninguna autoridad o individuo
podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del letrado si hubiere sido requerida.
Tratándose de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, este derecho se
regirá en lo concerniente a lo administrativo y disciplinario, por las normas pertinentes de sus

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respectivos estatutos. La ley arbitrará los medios para otorgar asesoramiento y defensa jurídica a
quienes no puedan procurárselos por sí mismos."

Don Sergio Diez puntualizó que el concepto de "defensa" implica asumir patrocinio y
representación del defendido. El "asesoramiento"o "asistencia" se puede traducir como consejo,
recomendación o informe que se entrega a una persona. (Sesión 103 Pág. 5.)
Sabido es que sin el auxilio del letrado (abogado) todas las garantías de un proceso justo pueden
quedar malogradas. De ahí que, junto con elevarse a rango constitucional el derecho que tiene toda
persona para contar con asistencia letrada, se asegura a los abogados plena libertad para el desempeño
de sus tareas. La intervención del letrado debe admitirse no sólo ante los tribunales ordinarios de
justicia, sino en cualquier órgano jurisdiccional o ante cualquier autoridad.
De esta forma, la ley ha garantizado el acceso a la defensa jurídica regulando a las
Corporaciones de Asistencia Judicial, la defensoría penal pública, la defensoría laboral, entre otras
instituciones.

V. EL DERECHO A UN PROCEDIMIENTO QUE CONDUZCA A UNA PRONTA RESOLUCIÓN DEL


CONFLICTO.

Se define como el “derecho que tiene toda persona a que su causa sea resuelta dentro de un
tiempo razonable y sin dilaciones indebidas. Efectivamente tiene una fuente constitucional indirecta
en el artículo 19 Nº 3 inciso segundo, puesto que una vez que el proceso ha sido iniciado y se ejercitan
los derechos de defensa correspondientes, en la forma que la ley señale, a partir de ese momento,
“ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del
letrado”. Si bien esta norma está considerada como regla relativa al derecho de defensa, la sola
vinculación a la “debida intervención del letrado” da pie para una remisión a este derecho. De esta
manera, estas trabas a la obtención de un proceso en forma, sí se encuentra regulado en los artículos
14.3 letra c) del PIDCyP que asegura el derecho “a ser juzgado sin dilaciones indebidas” y el artículo
8.1 de la CADH que expresa que “toda persona tiene derecho a ser oída, con todas las garantías dentro
de un tiempo razonable y sin dilaciones indebidas”. Es un derecho sostenido doblemente en los
conceptos indeterminados de “razonable” e “indebidas”. La determinación de un plazo supondrá el
ejercicio de los derechos fundamentales de todos, como el derecho a ser oído y con las garantías
procesales mínimas. El TC ha reconocido esta garantía como un mandato al legislador en la
configuración de los procedimientos judiciales. Es decir, como una obligación constitucional que
determina y condiciona la reserva de ley en materia procesal. Por lo tanto, se trata de un “límite
material” a los procedimientos. El Tribunal sostiene que “también se manifiesta en los límites
materiales a todo procedimiento: el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas y el derecho a
obtener una resolución judicial firme contra la cual no quepa recurso judicial alguno. Es parte de la
efectividad y justicia de todo procedimiento un derecho de acceso a la jurisdicción, tramitado sin
retardos formalistas y una resolución de fondo sobre el interés o derecho justiciable”.
Asimismo, ha precisado que no pueden invocarse procedimientos o recursos no aptos para
producir la pronta dictación de la sentencia. Así, por ejemplo, el Tribunal considera que, dentro del
parámetro de control en el marco de sus atribuciones, “un proceso que se dilata no tiene su remedio
por la vía de la inaplicabilidad, sino que ello debe buscarse a través de las herramientas jurisdiccionales
y disciplinarias que contempla el sistema para el caso en que se produzcan dilaciones injustificadas en
la dictación de la sentencia”.
De la misma manera, se ha pronunciado contra las gabelas e impedimentos que retardan
excesivamente la resolución de un asunto, incluso, contra la disposición del artículo 76 de la
Constitución que impide “revivir procesos fenecidos”. De esta manera, “las necesidades de certeza y
seguridad jurídica son inherentes a la resolución de conflictos por medio del proceso penal, lo que
implica que en algún momento el mismo debe concluir, hecho en lo que se basa la preclusión de la
impugnabilidad de las sentencias. La propia Constitución, en su artículo 76, prohíbe ‘hacer revivir
procesos fenecidos’, con lo cual resulta obvio concluir que ha estructurado el ejercicio de la jurisdicción
reconociendo expresamente la fundamental premisa de la necesidad del fin del proceso como forma de
solución real y definitiva de los conflictos”.

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Finalmente, el TC ha avanzado en acoger la interpretación de uno de los requisitos que la
doctrina y jurisprudencia comparada asumen como un criterio para determinar si hay retardo o no de
un procedimiento: la complejidad del asunto que se trata de resolver. Para el Tribunal, “[e]s sencillo
colegir que el procedimiento administrativo que se contiene en la disposición citada no tiene una índole,
por sus características y fines, que lo haga manifiestamente complejo” (STC 1838, c. 42). Junto a este
requisito, el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas no está asociado a “la aplicación de un
criterio rígido como pudiera ser un plazo máximo, sino por la consideración de algunas variables: a) La
complejidad objetiva del asunto; b) la actitud de las partes; c) el interés arriesgado por las mismas; d)
la diligencia mostrada por el juez o tribunal; e) los medios de que dispone; f ) la duración de Todos
estos son factores que contribuyen a calibrar la duración del proceso concreto en relación al derecho
a uno sin dilaciones indebidas.
Con todo, el artículo 77 de la Carta Fundamental establece que "una ley orgánica constitucional
determinará la organización y atribuciones de los tribunales que fueren necesarios para la pronta y
cumplida administración de justicia en todo el territorio de la República." Por su parte, el artículo 319
del Código Orgánico establece: “Los jueces están obligados a despachar los asuntos sometidos a su
conocimiento en los plazos que fija la ley o con toda la brevedad que las actuaciones de su ministerio
les permitan, guardando en este despacho el orden de la antigüedad de los asuntos, salvo cuando
motivos graves y urgentes exijan que dicho orden se altere. Las causas se fallarán en los tribunales
unipersonales tan pronto como estuvieren en estado y por el orden de su conclusión. El mismo orden
se observará para designar las causas en los tribunales colegiados para su vista y decisión. Exceptúanse
las cuestiones sobre deserción de recursos, depósito de personas, alimentos provisionales,
competencia, acumulaciones, recusaciones, desahucio, juicios sumarios y ejecutivos, denegación de
justicia o de prueba y demás negocios que por la ley, o por acuerdo del tribunal fundado en
circunstancias calificadas, deban tener preferencia, las cuales se antepondrán a los otros asuntos desde
que estuvieren en estado”.
Por último, cabe recordar que en la dictación de la sentencia el Juez tiene un plazo,
precisamente para cautelar este derecho, el que variará según el procedimiento y la instancia. Así, en
materia civil, en primera instancia, el Juez tiene hasta 60 días para dictar sentencia (artículo 163 del
CPC), mientras que en segunda instancia tiene hasta 30 días (artículo 82 del COT). Por su parte, en
materia penal, de acuerdo al artículo 343 del CPP una vez terminada la deliberación, en la misma
audiencia, el Tribunal deberá comunicar su decisión de absolución o condena (veredicto), pudiendo
prorrogar esta comunicación por 24 horas cuando la audiencia se hubiera extendido por más de dos
días y la complejidad del caso no permitiere pronunciar la decisión
inmediatamente. La omisión de esta decisión provocará la nulidad del juicio. Luego, el artículo 344 del
CPP establece que la redacción del fallo podrá diferirse hasta por 5 días. La omisión de esta obligación
constituirá falta grave que deberá ser sancionada disciplinariamente. Tratándose de la vista de la causa
en materia penal, rige lo dispuesto en el artículo 358 inciso final y 384 del CPP.
En el derecho administrativo sancionador existía una larga jurisprudencia que indicaba que un
procedimiento no se debía extender más allá de 6 meses, y transcurrido tal plazo se producía el
decaimiento del acto administrativo. Actualmente dicha tesis ha sido sustituida por la “imposibilidad
material de continuar con el procedimiento” (causa rol 53.046-2022).

“Séptimo: … Al efecto, se reflexionó́ que teniendo presente que el Derecho Procesal


Administrativo Sancionador, reposa su validez sobre la base de un debido proceso, ha de
entenderse, necesariamente que, para cumplir dicho principio, entre otros, el procedimiento que
se inicie para determinar las posibles responsabilidades de los administrados o de los agentes
públicos, deberá́́ tramitarse, necesariamente, en un plazo razonable. En otras palabras, para que
se esté frente a un procedimiento racional y justo, la resolución que lo concluye debe ser oportuna”.

VI. EL DERECHO A UN PROCEDIMIENTO QUE CONTEMPLE LA EXISTENCIA DE UN CONTRADICTORIO.

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Esta garantía se manifiesta como la "del día ante el tribunal" en el derecho anglosajón (his day
in Court).
Para que se verifique la existencia del contradictorio respecto del demandado, y este tenga un
efectivo derecho de defensa, es menester que se cumplan respecto de éste los siguientes requisitos:
i) Que se le notifique de la existencia de una acción en su contra, de manera de poder
ejercer su defensa respecto de ella. En otras palabras, que se le dé un conocimiento real o
presunto de la existencia de existir un proceso en su contra;
ii) Que la noticia que se le dé del proceso existente en su contra sea tal, que le permita conocer
de la pretensión hecha valer en el proceso, para que pueda formular su defensa;
iii) Que se contemple la existencia de un plazo razonable para que el demandado pueda hacer
efectivo su desea su derecho de defensa respecto de la pretensión hecha valer en su contra.
COUTURE decía que la tutela constitucional del proceso requiere una correcta citación. Esta es
la aplicación elemental del proceso audiatur altera pars2.

***Sin embargo, debemos tener presente que la garantía general del contradictorio debe ser
respetada no sólo al inicio del procedimiento, en el emplazamiento, sino que durante todo su curso y
respecto de todos quienes son partes en el mismo. Así por ejemplo, si el demandado plantea un
incidente, el demandante tendrá derecho a defenderse de él. Es lo que ocurre con el abandono del
procedimiento.

VII. EL DERECHO A UN PROCEDIMIENTO QUE PERMITA A LAS PARTES LA RENDICIÓN DE PRUEBA.


Grandes pensadores se han detenido en este concepto. así Jeremías Bentham decía que “el arte
del proceso no es esencialmente otra cosa que el arte de administrar las pruebas”. por su parte,
Carnelutti expresada “la prueba es el corazón del problema del juicio, del mismo modo que es el
corazón del problema del pensamiento”. Respecto de este instrumento lo que se debe distinguir es si
el derecho al debido proceso implica la oportunidad de rendir prueba solamente, o si se extiende a la
carga de la prueba.

Si el legislador proporciona a las partes un proceso racional y justo, permitiendo que sus
derechos e intereses se hagan valer, mediante una acción judicial o un acto de oposición (contestación
de demanda o excepción dilatoria o perentoria), es lógico que también se les permita acreditar las
pretensiones o defensas que finalmente se resolverán en la sentencia definitiva. Así, de acuerdo al
artículo 254 del CPC, uno de los requisitos de la demanda consiste en expresar tanto los hechos como
el derecho, y según nuestra teoría general de la prueba, el objeto de la misma, son los hechos, o más
bien las afirmaciones sobre ellos, en atención a que el derecho se presume conocido por todos,
correspondiendo al juez aplicarlo. Luego, se dice que sin prueba de los hechos, no hay verdad.
De acuerdo con ello, se ha estimado que el debido proceso de ley contempla respecto de las
partes "un derecho garantizado a la prueba, derecho que debería asegurar a ellas la posibilidad de
valerse de los medios de prueba generalmente reconocidos por el ordenamiento y, al mismo tiempo,
impedir al legislador poner obstáculos no razonables de los derechos que se hacen valer en juicio". A
este respecto habría que distinguir el sistema probatorio según la materia, y así por ejemplo, en
materia civil, los medios de prueba se encuentran expresamente regulados en el artículo 1698 del CC
y 341 del CPC, mientras que en materia penal, rige el principio de libertad de prueba, según el artículo
295 del CPP. Sin embargo, debemos destacar que la libertad de prueba no puede tornarse en abusiva
de los derechos de la contraparte o del procedimiento, situación que el legislador procesal penal pudo
cautelar con relativo orden.
Es así, como se incorporó al Código Procesal Penal el artículo 276 denominado “exclusión de
prueba”. La disposición reza: “Artículo 276.- Exclusión de pruebas para el juicio oral. El juez de
garantía, luego de examinar las pruebas ofrecidas y escuchar a los intervinientes que hubieren
comparecido a la audiencia, ordenará fundadamente que se excluyan de ser rendidas en el juicio oral
aquellas que fueren manifiestamente impertinentes y las que tuvieren por objeto acreditar hechos
públicos y notorios.

2
COUTURE, Fundamentos del Proceso Civil. P. 125.

16
Si estimare que la aprobación en los mismos términos en que hubieren sido ofrecidas las pruebas
testimonial y documental produciría efectos puramente dilatorios en el juicio oral, dispondrá también
que el respectivo interviniente reduzca el número de testigos o de documentos, cuando mediante ellos
deseare acreditar unos mismos hechos o circunstancias que no guardaren pertinencia sustancial con
la materia que se someterá a conocimiento del tribunal de juicio oral en lo penal. Del mismo modo, el
juez excluirá las pruebas que provinieren de actuaciones o diligencias que hubieren sido declaradas
nulas y aquellas que hubieren sido obtenidas con inobservancia de garantías fundamentales. Las demás
pruebas que se hubieren ofrecido serán admitidas por el juez de garantía al dictar el auto de apertura
del juicio oral.”
El mismo principio de exclusión de pruebas obtenidas con inobservancia de garantías
fundamentales se contempla expresamente en los artículos 31 de la Ley 19.968, que crea los Tribunales
de familia, el que dispone: “Artículo 31.- Exclusión de prueba. El juez de familia, luego de estudiar la
admisibilidad de las pruebas ofrecidas, de resolver las convenciones probatorias y de escuchar a las
partes que hubieren comparecido a la audiencia preparatoria, ordenará fundadamente que se
excluyan de ser rendidas en el juicio aquellas que fueren manifiestamente impertinentes, tuvieren por
objeto acreditar hechos públicos y notorios, resulten sobreabundantes o hayan sido obtenidas con
infracción de garantías fundamentales. Las demás serán admitidas y se ordenará su rendición en la
audiencia de juicio respectiva”.
En el mismo sentido en materia laboral, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 453 N°4 del
Código del Trabajo, el que dispone: “Art. 453. - En la audiencia preparatoria se aplicarán las siguientes
reglas:
4) El juez resolverá fundadamente en el acto sobre la pertinencia de la prueba ofrecida por las
partes, pudiendo valerse de todas aquellas reguladas en la ley. Las partes podrán también ofrecer
cualquier otro elemento de convicción que, a juicio del tribunal, fuese pertinente. Sólo se admitirán
las pruebas que tengan relación directa con el asunto sometido al conocimiento del tribunal y siempre
que sean necesarias para su resolución. Con todo, carecerán de valor probatorio y, en consecuencia,
no podrán ser apreciadas por el tribunal las pruebas que las partes aporten y que se hubieren obtenido
directa o indirectamente por medios ilícitos o a través de actos que impliquen violación de derechos
fundamentales”.
Así por ejemplo, una sentencia dictada con fecha 19 de Junio de 2017, por la Corte de
Apelaciones de Santiago (Rol 2625-2016) dijo: “que las garantías de la protección de la vida privada y
de la inviolabilidad de toda comunicación privada le han sido quebrantadas a la actora, por cuanto
todos los actos que podía desarrollar durante su permanencia en la empresa eran vigilados por su
empleador, faltando una autorización al efecto en el contrato de trabajo o en el Reglamento Interno
de la empresa y sin que la grabación obedezca a una necesidad propia del giro de la empresa o a un
motivo de seguridad. Además, la afectación debe ser calificada como sustancial porque la única
persona objeto de control por la parte patronal era solamente ella, la observación podía ejercerse de
forma tal que todas las actividades que desplegara eran filmadas y mediante la escucha resultaba
posible captar todas las conversaciones que sostuviera, todo ello durante lapsos prolongados”.
El Tribunal agregó que en el caso de autos el tribunal del grado (Juez del Trabajo) valoró la
grabación en comento, que es una prueba de la que se hizo la demandada mediante actuaciones que
significaron la vulneración de las antes señaladas garantías fundamentales de la demandante.
Todo lo anterior acontece claramente en procedimientos modernos como el penal, laboral y de
familia, pero, ¿qué sucede en materia civil? Debe considerarse la naturaleza del procedimiento y la
dispersión de normas, propia de un Código del año 1902. Aquí, ¿existe la posibilidad legal de controlar
la actividad probatoria que despliega la contraparte? En lo inmediato, no debe confundirse la limitación
de las pruebas que el legislador ha dispuesto en beneficio de las partes, con el uso (abuso) que éstas
puedan hacer de aquellas. Así por ejemplo, bien puede una parte incorporar al juicio un instrumento
que es manifiestamente falso, con lo cual la contraparte se estaría perjudicando. En este caso, el CPC
dispone de herramientas procesales de que pueden hacer uso las partes, ya sea objetando o bien
impugnando el instrumento, de forma tal que cuando el juez lo valore en la sentencia, le reste mérito
probatorio por falso. En el mismo sentido, en la prueba testimonial, las partes pueden hacer valer las
inhabilidades del artículo 357 y 358 del CPC, para restarle valor a un testimonio manifiestamente

17
parcial o poco verídico. De todas formas, en el CPC no existe una norma tan clara como en los cuerpos
legales antes mencionados.
Por último, el derecho a rendir prueba es tan relevante que el propio CPC en el artículo 795 N°3,
4, 5 y 6 ha dispuesto cuatro trámites esenciales (son 7 en general) relativos al derecho a rendir prueba.
Las consecuencias de su omisión o infracción ustedes ya las conocen.

VIII. EL DERECHO A UN PROCEDIMIENTO QUE CONTEMPLE UNA IGUALDAD DE TRATAMIENTO DE LAS


PARTES DENTRO DE ÉL O IGUALDAD DE ARMAS.
En tanto sea posible dentro de las necesidades técnicas del debate, la ley procesal primero, y el
juez luego, deben propender a que el actor y el demandado actúen en el proceso en un plano de
igualdad. En la etapa de conocimiento esa igualdad debe consistir en dar a ambos contendientes
análogas posibilidades de expresión y de prueba. En la etapa de ejecución, en admitir dentro de
términos más reducidos, los medios de defensa necesarios para evitar la ruinosa realización de los
bienes del deudor.
Finalmente, se ha estimado que el principio de igualdad en el debate, tiene un aspecto que,
dentro del sistema constitucional, ha adquirido extraordinario significado: el problema de la igualdad
económica ante el litigio. ¿De qué vale una declaración afirmando la igualdad ante el derecho, si la tal
igualdad no existe ante los hechos? Qué mayor ironía que la de proclamar a todos iguales, si el costo
de la justicia es, por sí mismo, un instrumento de desigualdad.
En consecuencia, es menester para que exista una real igualdad que la parte de escasos
recursos cuente con una asesoría jurídica según ya hemos visto; que el ejercicio de facultades del
proceso no se vea entorpecido por tener que asumir cargas económicas para ejercer sus derechos
procesales antes de la dictación de una sentencia, lo que se ha tratado de obtener con la eliminación
de consignaciones (solve et repetet) para deducir los recursos como criterio general y respecto de
todos ellos; y finalmente que la escasez relativa de recursos respecto de determinados procesos, no
conduzca a la imposibilidad de rendición de prueba, lo que se pretende remediar con la concesión del
beneficio de privilegio de pobreza, ya sea legal o judicial.

IX. EL DERECHO A UN PROCEDIMIENTO QUE CONTEMPLE LA EXISTENCIA DE UNA SENTENCIA


DESTINADA A RESOLVER EL CONFLICTO Y QUE SEA FUNDADA.
"Cuando reúno los argumentos para una causa, para una defensa, no los cuento, los peso" -
Cicerón-.
El proceso tiene una finalidad, que no es otra que la solución del conflicto, por lo que
necesariamente éste debe contemplar la existencia al término de su tramitación de la dictación de una
sentencia que tenga por objeto dar una solución al litigio, la que tendrá un carácter inmutable una vez
que ella haya pasado en autoridad de cosa juzgada.
La necesidad de que el proceso termine por la existencia de una sentencia nos lo revela el
propio precepto de la Carta Fundamental que contempla el principio del debido proceso, al señalarnos
que toda sentencia de un órgano que ejerce jurisdicción debe fundarse en un proceso previo,
legalmente tramitado.-
Por otra parte, el artículo 76 inciso primero de la Carta Fundamental nos señala que los procesos
deben en algún momento pasar a adquirir el carácter de fenecidos, lo que ocurrirá una vez que hayan
precluído los medios de impugnación en contra de la sentencia dando lugar a la cosa juzgada. Es así
como la sentencia una vez firme, pasará a tener autoridad de cosa juzgada.
El debido proceso que contempla nuestra Carta Fundamental exige como regla general que la
sentencia que pronuncian los órganos jurisdiccionales sea fundada, puesto que ellos necesariamente
deben existir, no obstante que ni el Presidente de la República ni el Congreso Nacional se encuentran
facultados en caso alguno para "revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones"(artículo 76
inciso primero de la Carta Fundamental). Por su parte, el artículo 8º de la Constitución nos señala que
todo acto de la administración debe ser fundado. Se trata de aquello que don Andrés Bello explicitaba

18
como “la práctica tan conforme al principio de responsabilidad general, que es el alma del Gobierno
Republicano, o mejor decir, de todo gobierno” 3.
La sentencia será fundada si reúne los requisitos argumentativos suficientes, en relación a la
prueba que se rinda para acreditar las pretensiones o defensas. El incumplimiento del deber de
fundamentación acarrea la nulidad de la sentencia mediante los recursos procesales correspondientes.
Así por ejemplo, el Código de Procedimiento Civil en su artículo 170 contempla los requisitos de la
sentencia definitiva, y también un autoacordado emanado de la Corte Suprema hace largo tiempo. En
materia penal, el Código Procesal Penal en el artículo 342, 396, 412 y 413. En cada uno de estos cuerpos
normativos de prevé la posibilidad de impugnar la sentencia por ausencia de fundamentación, o
cuando esta es arbitraria o caprichosa.
La doctrina y jurisprudencia han sido contestes en cuanto a velar por el principio de
fundamentación y motivación de las resoluciones judiciales. En efecto, el Tribunal Constitucional
Español ha expresado que la motivación de las sentencias como exigencia constitucional ofrece una
doble función “por una parte da a conocer las reflexiones que conduce al fallo, como factor de
racionalidad en el ejercicio del poder y a la vez facilita su control mediante los recursos que proceden.
Con ello se favorece un más complejo derecho de defensa y como un elemento preventivo de
arbitrariedad”4. En Chile, por su parte, el Tribunal Constitucional ha sentenciado que la motivación de
la sentencia es “connatural a la jurisdicción y fundamento indispensable para su ejercicio, a la vez que
un deber del juzgador, un derecho para el justiciable. Es inherente al derecho a la acción y por ende a
la concreción de la tutela judicial efectiva; elementos propios de las garantías de una procedimiento
racional y justo”5.

X. EL DERECHO A UN RECURSO QUE PERMITA IMPUGNAR LAS SENTENCIAS QUE NO EMANEN


DE UN DEBIDO PROCESO.
El derecho al recurso, tal como se anunció, forma parte del bloque internacional de derechos
fundamentales, y aún cuando inicialmente el tenor de la normativa internacional era de naturaleza
penal, hoy no existe duda de su aplicación en las más amplias orbitas del ordenamiento jurídico. Para
mayor información ver [Link]
Para nuestro Tribunal Constitucional “El derecho al recurso consiste en la facultad de solicitar
a un tribunal superior que revise lo hecho por el inferior, formando parte integrante del derecho al
debido proceso. Tratándose del imputado criminal, dicho derecho es expresamente reconocido en
tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentran vigentes”6.
Finalmente, consideramos que al establecerse la ineludible exigencia para el legislador de
establecer un racional y justo procedimiento, es menester que se contemple la existencia del recurso
de casación para los efectos de impugnar la sentencia que se dicte con omisión dentro del
procedimiento de los trámites y requisitos necesarios para que nos encontremos ante un
procedimiento que dé cumplimiento a esas principios.
Si no se contemplará la existencia del recurso de casación para impugnar una sentencia viciada
dentro del procedimiento, nos encontraríamos que todos los principios que resguardan la existencia

3
Bello Andrés, necesidad de fundar las sentencias. Escritos jurídicos, político y universitarios. A. Squella
Edeval, 1979. P. 112.
4
STC 54/1997, 17 de Marzo de 1997.
5
TC ROL 1373/2009, cc. 15.
6
STC ROL 1443 cc. 11 y 12.

19
de un debido proceso carecerían del instrumento necesario para velar por su efectivo resguardo y
existencia.
Finalmente, cabe señalar que para la existencia de un debido proceso penal es menester que
además se dé cumplimiento a una serie de otros principios específicos que, atención a la especial
naturaleza de la pretensión deducida en éste y las medidas cautelares personales que afectan el
preciado bien de la libertad, se han establecido tanto en los tratados internacionales como en las
Constituciones de los diversos países.

III.- CLASIFICACIÓN DEL PROCESO.


La circunstancia de intentar esta clasificación no contradice en modo alguno la doctrina de la
unidad del proceso. Por lo demás, esta clasificación es más bien de los "procedimientos" y no del
proceso, refiriéndose, por tanto, a una agrupación de las normas que regulan el desenvolvimiento del
proceso.
Existe una clasificación general entre procedimientos civiles y penales, dentro de los cuales se
pueden hacer las siguientes subdistinciones:

I. PROCEDIMIENTOS CIVILES.
Debemos recordar que la expresión civil se refiere - como en otras materias - a todo lo que no
es penal o criminal. Se entiende, por lo tanto, como procedimiento civil, el propiamente tal y, el
comercial, el de minas, trabajo, etc.
Dentro de los civiles existen dos grandes categorías:
1) De cognición o conocimiento. Dentro de éstos podemos distinguir nuevamente, como especies
de él, los procedimientos ordinarios, especiales, sumarios y cautelares; y a su vez dentro de los
ordinarios fundamentalmente pueden distinguirse entre:
a. Meramente declarativos.
b. Constitutivos, y
c. De condena.

2) De ejecución. También en ellos puede distinguirse entre ordinarios, especiales, incidentales y


supletorios.

1.- PROCEDIMIENTOS DE COGNICIÓN.


Los procesos de cognición, sean meramente declarativos, constitutivos o de condena, tienen
como finalidad la declaración de un derecho, la constitución de una relación jurídica o la declaración
de una obligación de ejecutar una prestación que puede ser de dar, hacer o no hacer. De ahí la
relevancia de que la petición que hace la parte a través de la demanda, sea clara y concreta, de acuerdo
al N°5 del artículo 254 del CPC.
En todos ellos el juez regula un conflicto de intereses, y determina quien tiene el derecho, es
decir, el juez es quien tiene el poder de decisión, el que en caso alguno puede extralimitarse a lo pedido
por las partes, so pena de incurrir en un vicio procesal que anule el proceso, de acuerdo a lo dispuesto
en el artículo 768 del CPC.
Los procesos de cognición o declarativos genéricos están destinados a establecer
fundamentalmente la aplicabilidad de una o varias normas jurídicas a un hecho o hechos que han
acontecido. Así, dentro de este grupo podemos subdistinguir:
a) De declaración de mera certeza.
b) Constitutivo.
c) De condena.

a.- Procedimiento de declaración de mera certeza.

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El procedimiento meramente declarativo o de declaración de certeza son aquellos que tienden
a eliminar un estado de incertidumbre a través de un pronunciamiento que resuelva acerca de la
existencia, alcance y modalidad de una relación jurídica o de un derecho, o sea que se limita a
reconocer una situación jurídica existente, sin que se imponga al demandado ninguna condena, ni se
le solicite la modificación de una situación determinada.
Su objetivo es establecer que una norma jurídica determinada es aplicable o inaplicable a un
caso concreto persiguiéndose que no haya incertidumbre a su respecto. Si el proceso es de esta clase,
el tribunal no crea en su sentencia una relación jurídica nueva. Esta es preexistente, pero se discute en
su alcance por una parte; y la otra, incluso, discute su existencia. El tribunal al fallar establecerá la
certidumbre de esta relación.
Al respecto se nos ha explicado que "cuando el interesado solicita al juez que declare la
existencia o inexistencia de un derecho o relación jurídica, sin que se trate de imponer al demandado
ninguna responsabilidad, ni de alegar incumplimiento, nos hallamos en presencia de un proceso
declarativo puro, que busca la certeza jurídica del derecho o la relación jurídica.
La sentencia de fondo procede: a) cuando se pide la declaración de una pretensión, cuya
existencia discute el supuesto sujeto pasivo demandado en el proceso, sin pedir condena alguna contra
éste y sólo para producir la certidumbre jurídica; b) cuando aún sin discutirse actualmente una
pretensión y no habiéndose, por lo mismo, manifestado el litigio, exista su posibilidad en el futuro, en
razón de hechos o situaciones objetivas concretas; c) cuando existe interés jurídico en la declaración
de un estado civil, y se requiera su certidumbre jurídica mediante la sentencia.
Para que proceda hacer en la sentencia la declaración solicitada, debe existir un interés jurídico
actual en el demandante, en que ella se haga y que ese interés jurídico esté relacionado con algún
hecho o acto que pueda originario, y no con la sola apreciación subjetiva del demandante.
Muy distinto es el caso de lo que podría llamarse demanda interrogativa, que se formula con el
objeto de obligar al demandado a que explique qué consecuencia se propone sacar de tal o cual
facultad que le pertenece, o qué pretensiones tiene en relación con un derecho o título que no se le
discute. Esta clase de demandas no son procedentes.
La sentencia dictada en un proceso declarativo produce cosa juzgada, pero dado que en ella no
se contiene la condena a prestación alguna, respecto del demandado no requiere, aparentemente, al
igual que respecto de las dictadas en los procesos constitutivos, del ejercicio de la acción de cosa
juzgada para exigir su cumplimiento, puesto que ellas satisfacen al actor con su sola dictación. Digo
aparentemente, porque puede requerirse una actuación posterior a la sentencia, como por ejemplo
inscribirla en el Conservador de Bienes Raíces, o en el Registro Civil. Lo que ocurre acá es que la acción
de cosa juzgada no necesitó de un procedimiento compulsivo o de apremio.

b.- Procedimiento Constitutivo.


El procedimiento constitutivo es aquel que procura una sentencia que además de declarar un
derecho, produzca la génesis de un nuevo estado jurídico, al innovar sobre el preexistente, o sea no se
limitan a la mera declaración sino que crean, modifican o extinguen un estado jurídico.
El tribunal en el procedimiento constitutivo cumple dos misiones que lo caracterizan:
1.- Cumple una misión propia del ejercicio de la jurisdicción.
2.- La sentencia constitutiva establece la modificación de una situación existente y en
consecuencia hace nacer, "constituye", una nueva situación jurídica en reemplazo de la anterior.
Por ejemplo, la sentencia que declara el divorcio o la nulidad del matrimonio. La declaración
del divorcio produce la nueva situación, ¿cuál estado civil? Otros casos serían las sentencias que
declaran estados jurídicos nuevos, especialmente, estados civiles, como los de hijos matrimoniales o
extramatrimoniales; la separación de bienes, etc.
Las sentencias constitutivas, al igual que las meramente declarativas, no son susceptibles de
ejecución ni la necesitan, al menos de forma compulsiva, puesto que lo perseguido por el actor se
satisface con la sola dictación de la sentencia.

c.- Procedimiento de Condena.

21
El procedimiento de condena es aquel que el actor procura la dictación de una sentencia en la
que además de declarar un derecho, se imponga al demandado el cumplimiento de una prestación de
dar, hacer o no hacer.
El procedimiento de condena tiene lugar cuando una parte pretende frente a la otra que esta
reconozca la existencia de un derecho de la primera, quede obligada por él y lo satisfaga, o que quede
sujeta a las consecuencias del incumplimiento de una obligación suya y se le imponga la consecuente
responsabilidad.
Es decir, cuando se persigue que se imponga al demandado una condena cualquiera. Por
ejemplo: se pide que se declare un hecho ilícito o una obligación y la responsabilidad del demandado
de pagar una indemnización. La condena del demandado va ligada, por lo tanto, a la declaración de
que el derecho del demandante existe como base de aquella.
La conexión que existe entre la sentencia de condena y la de ejecución radica en que aquélla
declara la sanción a que el obligado debe ser sometido, o impone la prestación que debe cumplir, con
lo cual prepara el proceso ejecutivo, pues la ejecución es la aplicación de la responsabilidad, y ésta, a
su vez, viene declarada precisamente en la condena.
La sentencia de condena tiene una peculiaridad fundamental: es siempre preparatoria: no
permite por sí sola la satisfacción del derecho, como ocurre en los dos procedimientos anteriores. El
procedimiento de condena siempre desemboca en una ejecución posterior para los efectos de obtener
la satisfacción de la pretensión, a través de la acción de cosa juzgada.

De forma más concreta, los procesos de cognición se clasifican también en ordinarios,


especiales, sumarios y cautelares.

1. Ordinario: Es aquel que debe aplicarse siempre al desenvolvimiento de un conflicto, salvo


que exista disposición especial que regule el procedimiento al que deben someterse las partes. Así, el
artículo 2° del CPC, dispone: “Art. 2° El procedimiento es ordinario o extraordinario. Es ordinario el que
se somete a la tramitación común ordenada por la ley, y extraordinario el que se rige por las
disposiciones especiales que para determinados casos ella establece”.
El procedimiento ordinario puede ser de mayor, menos o mínima cuantía, dependiendo del
valor de lo discutido (ver artículo 45 y 115 del COT). El de mayor cuantía se encuentra regulados entre
los artículos 254 a 433 del CPC, el de menor cuantía en los artículo 698 y siguientes del CPC, y el de
mínima cuantía en los artículos 703 y siguientes del CPC.
Según lo dispuesto en el artículo 3° del CPC, se aplicará el procedimiento ordinario en todas las
gestiones, trámites y actuaciones que no estén sometidos a una regla especial diversa, cualquiera que
sea su naturaleza.

2. Especial: Es aquél que sólo se aplica a los asuntos para los que ha sido expresamente previsto
(art. 2° C.P C.) Primero, entonces, debe analizarse si acaso la ley ha asignado un procedimiento especial,
y si no es así, se aplica el procedimiento ordinario. Por ejemplo, la posesión de un bien es un hecho
jurídico, que en caso de discusión, debería ser sometido a conocimiento a través de un procedimiento
ordinario meramente declarativo, pero el legislador dispuso un procedimiento especial para tratar las
denominadas “querellas o interdictos posesorios”, en los artículo 549 y siguientes del CPC. Así,
tenemos la querella posesoria de conservación de la cosa, de restitución, de restablecimiento, de obra
nueva y de obra ruinosa que cause daño.

3. Sumario: Son los que tienen características comunes con los procedimientos ordinarios y
especiales, en cuanto a lo declarativo, pero que tienen vida autónoma y propia separado de ellos. Su
aplicación se produce normalmente, en general, en aquellos casos en que la acción deducida requiere
de una tramitación rápida para ser eficaz.
Los sumarios participan de características del ordinario ya que pueden ser declarativos, de mera
certeza o constitutivos. Además, participan de las características de los especiales, pues su tramitación
es concentrada.
Según el artículo 680 del Código de Procedimiento Civil, el llamado juicio sumario tiene una
aplicación especial en todos aquellos casos en que la ley lo hace aplicable especialmente y que se

22
encuentran enumerados en dicho precepto y, además tiene una aplicación general, como antes se
expresó en todos los casos en que la acción (pretensión) deducida, requiera por su naturaleza, de una
tramitación rápida para que la acción sea eficaz, como se indica en el inciso primero de ese precepto
legal. Luego, tenemos procedimientos sumarios especiales, como por ejemplo aquel que regula el
juicio de arrendamiento de bienes raíces urbanos (ley 18.101) o el que regula el procedimiento para
actuar ante los juzgados de policía local (ley 18.287).

4. Cautelares: El demandante tiene la facultad de impetrar medidas que aseguren el


cumplimiento de la sentencia que eventualmente le será favorable (artículo 290 del CPC).
En Chile las llamadas en doctrina providencias o medidas cautelares son las medidas
precautorias. Se ha disentido si existe o no un proceso (procedimiento) autónomo de carácter cautelar.
Carnelutti dice que el proceso cautelar constituye un proceso separado. Pero los autores en su mayoría
son contrarios a la tesis de Carnelutti. Por razones obvias, lo que caracteriza un proceso es su vigencia
por sí solo. No hay autonomía en la providencia cautelar, pues el fin de éstas está subordinado
completamente al proceso (procedimiento) propiamente tal. Esto parece claro en la legislación chilena:
las medidas precautorias son accesorias al juicio principal y se tramitan como incidentes.

2. PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN.

Para estudiar esta materia debemos comenzar por conocer los momentos jurisdiccionales y la
regla general de la ejecución contenida en los artículos 113 y 114 del COT. Cuando no se trate de una
pretensión discutida que implique la necesidad de declarar quien tiene la razón, sino de una pretensión
cuya existencia aparece clara y determinada en el título que se aduce, pero que no está satisfecha
porque el obligado no ha cumplido una obligación correlativa, estemos en presencia del proceso
ejecutivo.
En consecuencia, podemos definirlos como aquellos que tienen por objeto satisfacer, para la
parte que ha obtenido en el juicio declarativo de condena, o que es titular de un derecho, que permite
aplicarlo por constar en un título ejecutivo, la plena satisfacción de lo establecido en la sentencia o en
la fuente de la obligación que ha sido infringida. Es esencial que el título ejecutivo contenga una
obligación fehaciente o indubitada, líquida y actualmente exigible.
El procedimiento ejecutivo es subsidiario del de condena. Nace para llevar a cabo la sentencia
condenatoria que ha establecido alguna prestación. Su objetivo o propósito es que a través de la acción
de cosa juzgada se cumpla íntegramente la sentencia condenatoria.
Además, se aplica directamente el procedimiento ejecutivo cuando la parte tiene un derecho
(obligación indubitada) que consta en un título ejecutivo; y en tal caso, no opera en forma subsidiaria
de un procedimiento de condena, sino que en forma directa. Entonces puede ocurrir que una persona
haya sufrido una negligencia médica, por ejemplo, para lo cual será necesario discutir la existencia del
hecho, la relación de causalidad e imputabilidad. En este caso el demandante deberá activar todos sus
medios probatorios para acreditar el hecho y llegar a la verdad, caso en el cual el Tribunal dictará una
sentencia declarando tal derecho y la respectiva obligación de indemnizar. En este caso no es posible
recurrir a un procedimiento ejecutivo, sino después de establecida la responsabilidad. En otro caso,
don Augusto apremiado por las deudas decide pedirle un préstamo al Banco quien generosamente le
entrega $10.000.000.- Ese acto jurídico se denomina contrato de mutuo y para facilitar el cobro
eventual don Augusto suscribe un pagaré, que es precisamente un título ejecutivo. En tal caso no es
necesario recurrir a un juicio declarativo, por cuanto el deudor reconoce en el pagaré deber una cierta
cantidad de dinero, de manera que ante el incumplimiento, el Banco iniciará una demanda ejecutiva,
mediante un procedimiento compulsivo o de apremio. Estaremos, entonces, frente a la ejecución
forzada.
Como bien reforzaba Calemandrei la coerción permite algo que hasta el momento de la cosa
juzgada o del título ejecutivo era jurídicamente imposible: la invasión en la esfera individual ajena y su
transformación material para dar satisfacción a los intereses de quien ha sido declarado triunfador en
la sentencia. Ya no se trata de obtener algo con el concurso del adversario, sino justamente en contra

23
de su voluntad. Ya no se está en presencia de un obligado, como en la relación de derecho sustancial,
sino en presencia de un subjectus , de un sometido por la fuerza coercible de la sentencia7.

La ejecución como actuación administrativa.


En cierto sentido la actividad cognitiva produce una transformación posterior a la sentencia
pasando de dialéctica a práctica, lo que releva una interesante cuestión que se representa en los
proyectos de reforma al enjuiciamiento civil. Porque “se trata de saber si la ejecución, es
efectivamente, jurisdicción, lo mismo que el conocimiento, o si, por el contrario, en razón de su vis
coactiva constituye administración y no jurisdicción” 8.

Los diversos procesos de ejecución.


En efecto, de acuerdo a lo que venimos comentando, los procedimientos ejecutivos se han
clasificado de la siguiente manera:
I. De acuerdo al objetivo perseguido:
a.- Procedimientos ejecutivos de dación (o de obligación de dar).
Son aquellos en los cuales el actor pretende obtener por la vía ejecutiva de parte del ejecutado
que se entregue un objeto determinado de éste en pago de la obligación, que será una suma de dinero
en las obligaciones de género o de una especie o cuerpo cierto que no se encuentra en poder del
deudor, o del bien específico que se adeuda en caso de tratarse de una especie o cuerpo cierto que se
encuentra en poder del deudor; y
b.- Procedimientos ejecutivos de transformación (o de obligación de hacer o no hacer).
Son aquellos en los cuales el actor pretende obtener por la vía ejecutiva de parte del ejecutado
que se ejecute una obra o se deshaga lo hecho indebidamente a su costa.

II. De acuerdo a su naturaleza:


a. Ordinarios: que equivalen, en Chile, al juicio ejecutivo de mayor y mínima cuantía (arts. 434
y siguientes y 729 y siguientes C.P.C.).
b. Especiales: Entre otros pueden citarse en Chile los relacionados con las prendas (especial,
industrial, agraria), ley general de bancos, Tesoreria, y otros establecidos en el propio Código de
Procedimiento Civil, como el cumplimiento de la sentencia en juicio de hacienda (mediante decreto
supremo).
c. Incidental: Se sigue ante el mismo tribunal que dictó la sentencia en. única o primera
instancia siempre que su aplicación se solicite dentro de 1 año contado desde que la prestación
contenida en el fallo se hizo exigible (arts. 231 y sgtes. del C.P.C.).
d. Supletorios: Reciben aplicación en los casos que no hay medios compulsivos, establecidos
por la ley para cumplir la sentencia quedando entregados al criterio del tribunal, consistiendo
principalmente en multas y arrestos (art. 238 C.P.C.).

II. PROCEDIMIENTOS PENALES.


Existen dos órdenes básicos: público y privado.
En Chile se denominan procedimientos por delitos de acción penal pública y procedimiento de
acción penal privada.
Los delitos de acción penal privada son aquellos cuya sanción no puede obtenerse sin que el
ofendido o las personas señaladas por la ley requieran la intervención de la justicia, comenzando
siempre la actuación jurisdiccional respecto de estos delitos por querella.
Los delitos de acción penal pública son aquellos en que la violación de la ley interesa a toda la
comunidad y en que no es necesario el requerimiento del afectado para que se inicie y continúe. Más
aún, si el afectado no requiere que continúe o comience, puede iniciarse por otros medios.

7
CALAMADREI, Istituzioni, t. 1, p. 65. Citado por Couture, fundamentos del derecho procesal civil.
8
COUTURE. Ob ci. P. 361.

24
Aparte de los delitos de acción privada y pública, en Chile existe una tercera categoría: los
delitos de acción penal mixta, los que en su naturaleza presentan particularidades de los delitos de
acción penal privada y de acción penal pública. En los delitos de acción penal mixta el procedimiento
nace por requerimiento de la parte que la ley establece, a lo menos a través de una denuncia, con lo
cual se asemeja a los de acción penal privada; pero una vez que se efectúa tal requerimiento, se
considera como un delito de acción pública para su tramitación posterior.
Respecto a toda esta materia nos remitimos a lo visto en órganos jurisdiccionales penales,
habiéndose distinguido en dicha oportunidad, de acuerdo a la cuantía, el procedimiento ordinario
(artículos 166 a 351 del CPP), el simplificado (artículos 388 a 397 del CPP), el abreviado (artículo 406 a
415 del CPP), el monitorio (artículo 392 del CPP), y el de acción privada (artículo 400 a 405 del CPP),
entre otros.

IV.- NATURALEZA JURIDICA DEL PROCESO.


Determinar la naturaleza jurídica del proceso consiste en establecer si el proceso puede ser
explicado a través de alguna de las figuras jurídicas conocidas por el Derecho o si por el contrario,
constituye una categoría especial de éste.
La determinación de la naturaleza jurídica del proceso reviste importancia porque con ello se
precisa la legislación que debe aplicarse.
De acuerdo con la evolución histórica acerca de la naturaleza jurídica del proceso, se han
sostenido las siguientes teorías:

1. TEORÍA DEL CONTRATO.- (Pothier, Aubry y Rau, Demolombe)


A) Esta teoría aplica la figura privatística del contrato para explicar la naturaleza jurídica del
proceso. Esta teoría supone la existencia de un contrato entre el demandante y el demandado, en el
cual determinan el conflicto, lo que limita el poder del juez para su resolución.
Para esta teoría arranca del derecho romano y específicamente del contrato de litis contestatio,
la que supone en forma expresa o implícita un acuerdo de voluntades. Al comienzo, el proceso se
desenvuelve como una deliberación más que como un debate. Las partes exponen su derecho ante el
pretor, hablando libremente tanto entre sí como con el magistrado. De estas circunstancias y del
carácter de la formula, se infiere que durante esta primera etapa del derecho romano, no puede existir
litis contestatio si las partes de común acuerdo no lo quieren. Más que un juicio, este fenómeno debe
considerarse como un arbitraje ante el pretor.

B)La doctrina francesa de los siglos XVIII y XIX continuo considerando que el juicio suponía la
existencia de una convención entre las partes, en la cual ambos litigantes se hallaban de acuerdo en
aceptar la decisión de su conflicto por el juez.
De acuerdo con ello, se afirmó que el efecto entre las partes de la cosa juzgada no era otra cosa
que la consecuencia lógica del principio que las convenciones sólo afectan a los contratantes, y que la
fuente de la cosa juzgada es la convención, esto es, el acuerdo entre las partes llamado contrato
judicial, por el cual ambos litigantes aceptan someter a la decisión del juez el litigio que los divide.

C) Esta explicación responde a la idea filosófica de Rosseau del contrato social, en cuanto la
sujeción de la voluntad individual a la autoridad dentro del proceso deriva de un contrato entre las
partes.

D)Esta teoría tuvo el mérito de ser el primer intento de sistematización respecto de la


naturaleza jurídica del proceso, pero ella ha perdido toda vigencia a la fecha.

E) De lo expuesto aparece que esta teoría no explica el proceso en sí, sino alude a la institución
que lo origina.

25
En el derecho moderno sabemos que la obligatoriedad de la sentencia emana de la ley, de modo
que carece de sentido justificar el imperio o vinculación del fallo desde un punto de vista privado. Sólo
subvirtiendo la realidad de las cosas se puede ver en el proceso un acuerdo de voluntades en que
conmina al adversario, aún contra sus deseos, a contestar o defenderse.
El proceso romano era arbitral y no jurisdiccional y de ahí la limitación del juez en la resolución
del conflicto, lo que no se justifica en un proceso en que el juez desempeña una función pública.
Por otra parte, a través de la teoría del contrato resulta imposible explicar los procesos en
rebeldía, en los cuales no se puede llegar a configurar una convención judicial para la generación de un
proceso, por faltar la existencia de una de las partes de éste.

2.- TEORÍA DEL CUASICONTRATO (DE GUÉNYVEAU)


A) Dejada la figura del contrato para explicar la naturaleza jurídica del proceso, se procedió “por
descarte” a encuadrar la figura del proceso en una de las fuentes de las obligaciones.

B) Esta teoría emana de la constatación de la ausencia de una voluntad enteramente libre del
demandado para la generación del proceso, por lo que descarta al contrato como instituto para explicar
la naturaleza jurídica del proceso.
Asimismo, usando el método de descarte se excluye al delito y cuasidelito civil, ya que el
proceso no se origina en un hecho ilícito.
Acontecido ello, sólo resta explicar el proceso por la fuente cuasicontrato.

C) La existencia de una voluntad coaccionada explicaría al proceso como un cuasicontrato


judicial, entendido como un hecho voluntario, lícito y que genera obligaciones.
Existe un hecho voluntario y licito del demandante al acudir a los tribunales para la solución del
conflicto, y también de parte del demandado, quien en forma voluntaria concurre a defenderse en
éste.
Sin embargo, esta teoría del cuasicontrato tampoco nos puede explicar la existencia de los
procesos en rebeldía, puesto que el demandado, que se encuentra en la situación de rebelde, no
efectúa ningún acto voluntario destinado a manifestar su voluntad de aceptar los resultados del
proceso que se sigue en su contra.

D) Esta teoría también pretende explicar el origen del proceso y no el proceso mismo. La
cuestión se centra en explicar, desde un punto de vista civil y por la vía de descarte de las diversas
fuentes de las obligaciones.

E) Esta teoría imperó en España y en América, y por consiguientemente en Chile hasta la década
del 1950. Hasta esa fecha, es posible de examen de nuestra Jurisprudencia encontrar diversos fallos en
los cuales se hace referencia a la explicación del proceso como un cuasicontrato de litis contestatio,
teoría que se puede reconocer también en los antecedentes legislativos, y específicamente en el art.
19 del proyecto de Vargas Fontecilla del Código de Procedimiento Civil.

F) En este método de descarte, lamentablemente, no se tuvo en cuenta que en el propio Código


de Napoleón las fuentes de las obligaciones no eran cuatro sino que cinco, omitiendo considerar la ley
para los efectos de determinar la naturaleza jurídica del proceso. De acuerdo con ello, se señaló que el
proceso es una relación jurídica específica regida por la ley.

3.- EL PROCESO COMO RELACIÓN JURÍDICA (BULOW, 'MOLER, WACH, HELLWIG, STEIN)
A) Esta teoría fue enunciada por el insigne procesalista alemán Oscar von Bullow, profesor de
la universidad de Giessen en el año 1868 en su obra "La teoría de las excepciones y presupuestos
procesales", de quienes la tomaron los autores de más prestigio en Italia, formados en las enseñanzas
de los maestros alemanes, y especialmente por Giuseppe Chiovenda, discípulo de Adolfo Wach.

26
B)Por relación jurídica debe entenderse toda vinculación intersubjetiva regulada por la
voluntad de la ley.
Una especie de esta relación jurídica es la relación jurídica procesal, que es el vínculo o ligamen
regulado por la ley que une a los sujetos del proceso, generando poderes y deberes en relación con los
actos procesales.
De acuerdo con ello, se ha definido la relación jurídica procesal como "el vínculo jurídico, creado
a petición de parte, en razón de la actuación del Estado a través de sus órganos jurisdiccionales que
impone a todos sus intervinientes una forma de actuar regulada, según la naturaleza del asunto, para
la obtención de la solución del conflicto a través de una sentencia que produzca cosa juzgada. (Mario
Mosquera R).

C) Entre los sujetos del proceso (actor, demandado y juez) se crean vínculos o ligámenes, que
los unen entre sí, constituidos por poderes y deberes que pueden ejercerse en los diversos actos
procesales previstos en la ley.

D) La relación jurídica crea derechos y obligaciones recíprocas, como la obligación del juez de
proveer y sentenciar, y de las partes de comparecer, ejercer sus facultades y de acatar las resoluciones
del Tribunal.-

E) En cuanto a la forma y los sujetos entre los cuales se generaría la vinculación subjetiva del
proceso se han formulado diversas teorías:

E.1.- KOHLER
Sostiene que la relación jurídica procesal se concibe como vínculos recíprocos entre
demandante y demandado a modo de dos líneas paralelas, excluyendo al juez como sujeto de dicha
relación.

E.2.1:1ELLWIG
Afirma que la relación jurídica procesal no puede admitirse sin involucrar al juez ante quien las
partes formulan sus peticiones y quien, a su turno, dicta resoluciones que impulsan la actividad
procesal. Al mismo tiempo observa que la relación no se da directamente ente las partes sino a través
del juez, por su intermedio a modo de ángulos.

[Link]
Esta tercera posición considera la relación en forma triangular, en la cual no se dan sólo
relaciones de partes a juez y de juez a partes, sino que también de las partes entre sí, las que vienen a
cerrar el triángulo.

F) Esta relación jurídica procesal se caracteriza por una relación jurídica de Derecho Público,
autónoma, unitaria, compleja, dinámica, formal, y heterogénea.

G)Es una relación de Derecho Público, puesto que está destinada a regular el ejercicio de la
función pública que debe ejercer-el juez, como lo es la jurisdicción, destinada a mantener la paz social
y a solucionar los conflictos que se presentan entre los miembros de ella

H)Es autónoma del derecho substancial, por cuanto existe independientemente de la relación
jurídica material, observando un contenido e intervinientes diversos de aquella.

I)Es unitaria, en el sentido de que las relaciones recíprocas que se traban entre los sujetos en
forma bilateral se enlazan y coordinan en función de un fin común. El proceso se presenta como una
unidad, porque a pesar de que las relaciones jurídicas que en él se producen son varias, todas ellas
están orientadas a la consecución de un mismo fin, como institución teológica que es el proceso: la
solución del conflicto o litigio.

27
J)Es compleja en la medida que comprende un conjunto de derechos y obligaciones de los
sujetos del proceso. La complejidad del proceso es la resultante de la multiplicidad de derechos y
obligaciones que la constituyen, sin perjuicio de estar todos ellos vinculados a una finalidad común, los
que le otorgan un carácter unitario y no de diversidad.

K)Es dinámica, en cuanto todos los hechos, actos y negocios procesales inherentes a la relación
jurídica procesal presentan idéntico carácter (son públicos); se verifican en forma continuada y
constante, moviéndose progresivamente a un fin.
La relación jurídica procesal se desarrolla, se desenvuelve, y se extiende en forma sucesiva en
el tiempo cubriendo diversas etapas y fases. Se trata de una relación en movimiento hacia una meta
precisa: la decisión jurisdiccional, y opera, por ende, con eficacia de cosa juzgada, permitiendo la
resolución del litigio.
Esta relación es dinámica y continua por cuanto debe encontrarse en movimiento y atravesar
distintas etapas que lo conforman (instancias, recursos, ejecución).
Durante su desenvolvimiento la relación jurídica procesal supone un estado de incertidumbre
para las partes, que da su tónica al proceso: durante el proceso no se sabe quien tiene la razón.
Solamente la sentencia final, resolviendo la cuestión controvertida, pone término a dicha
incertidumbre. De ahí deriva la necesidad de dar a las partes los medios para hacer valer sus razones y
los fundamentos de los derechos y obligaciones que eventualmente, pudieren corresponderles o a que
pudieren estar sujetas.
La relación jurídica no supone la necesaria comparecencia o intervención del demandado, ya
que éste es parte con o sin su voluntad o concurso. Es el emplazamiento válido el instante que marca
su vinculación necesaria a la relación procesal.
Desde el punto de vista de su existencia depende de la voluntad manifestada en forma legal
por el actor, y presupuestada por la ley.
Desde el punto de vista de su desarrollo depende en el juicio civil también del impulso
indispensable del actor, si bien puede éste sustituido por el demandado ante la inacción de aquel. De
modo que si bien para su nacimiento depende de la voluntad del actor, su pasividad no detiene la
relación la que puede desenvolverse a instancia del demandado, salvo que aquel se desista. Además,
es necesario tener presente que esta relación puede terminar en cualquier momento, aún antes de
que se llegue a una sentencia, toda vez que durante su transcurso puede presentarse un equivalente
jurisdiccional.

L) Es formal, por cuanto encuentra su fuente en la ley.-


Debe desarrollarse en forma continua a través de una serie sucesiva de actos de las partes y el
tribunal que la conforman hasta la solución del conflicto, todos los cuales deben ejecutarse en la forma
preestablecida por la ley.

M)Es una relación heterogénea.- La relación jurídica sustancial se caracteriza por la


homogeneidad del vínculo que lo crea. Así, en un contrato, existe un solo vínculo entre dos personas,
generador de derechos y obligaciones de eminente carácter estático.
En la relación jurídica procesal existe multiplicidad de vínculos que están constantemente
variando y combinándose. El vínculo contiene estructuras comunes y estructuras diversas para llegar
al fin: facultades, preclusiones, plazos fatales, plazos no fatales, etc.

N)En Chile, se ha aceptado la teoría de la relación jurídica procesal tanto por un sector de
nuestra doctrina como la mayoría de nuestra Jurisprudencia.
La determinación del momento en que se constituye la relación jurídica procesal reviste
particular importancia, puesto que a partir de ella es posible solicitar medidas precautorias, solicitar
alimentos provisionales, promover incidentes, se genera el estado de litispendencia, etc.

Respecto al instante en el cual se traba la relación jurídica procesal se han sustentado dos
teorías:

28
a) Para algunos, la relación jurídica procesal se constituye con la notificación valida de la
demanda.
Esta teoría encuentra su respaldo legal en los artículos del Código Civil: Art. 1.603 inc.5, sobre
pago por consignación, y art. 1.911 relativo a la cesión de derechos litigiosos.
Los detractores de esta teoría sostienen que se trata de preceptos específicos y que no poseen
alcances generales para la determinación del momento en que debe existir juicio, sino que tienen por
objeto proteger intereses de terceros (art. 1911) o de evitar la existencia de situaciones poco claras.
(1.603)
b) Para la mayoría, la relación jurídica procesal se constituye una vez que se ha verificado
el emplazamiento, en que se configura en la primera o única instancia por la concurrencia de dos
elementos: la notificación válida de la demanda y el transcurso del término de emplazamiento, aún
cuando el demandado no conteste la demanda.
El segundo elemento se encuentra constituido por el transcurso del término de
emplazamiento. Notificada la demanda nace para el demandado la posibilidad de defenderse, lo que
debe hacer en término fatal o no fatal, según sea el procedimiento preestablecido en la ley.
El termino de emplazamiento, entendido como el plazo fatal para que el sujeto pasivo del
proceso se defienda varía según el procedimiento civil que se trate. Por ejemplo, en el juicio ordinario
es termino de emplazamiento para contestar la demanda es de 15 días, ampliable en tres días si la
notificación se verifica fuera de la comuna que sirve de asiento al tribunal pero dentro de su territorio
jurisdiccional, y ampliable más los días que contempla la tabla de emplazamiento si la notificación al
demandado se verifica fuera del territorio jurisdiccional del tribunal (arts 258 y 259 del C.P.C.).
En caso que no se hubiere cumplido con estos requisitos de la notificación valida de la demanda
y el transcurso del término de emplazamiento el procedimiento será nulo, y en contra de la sentencia
definitiva que se dicte para resolver el conflicto podrá deducirse el recurso de casación en la forma.
(arts 768 N° 9 en relación con el art. 795 N° 1 del C.P.C.).

O) A esta teoría de la relación jurídica procesal se le han formulado dos objeciones.


En primer lugar, que no hay realmente verdaderos derechos y obligaciones procesales.
En segundo lugar, que los derechos y obligaciones procesales, aunque existan, por el hecho de
ser múltiples, exigen la formulación de un concepto superior que los sintetice y que sirva para designar
la unidad procesal.
La primera de estas objeciones da lugar a la teoría de la situación jurídica procesal; la segunda,
a la teoría de la institución jurídica procesal.
4.- EL PROCESO COMO SITUACIÓN JURÍDICA (JAMES GOLDSCHMIDT)
A) La teoría de la situación jurídica fue creada por el autor alemán James Goldschmidt en su
obra "El proceso como situación jurídica" como una reacción frente a la teoría de la situación jurídica.

B) El proceso no es una relación jurídica, porque el juez no está obligado para con las partes y
porque entre los litigantes no existe ninguna obligación.
La obligación del juez de dictar una sentencia no es una obligación procesal, sino una obligación
ex officio que, como funcionario público corresponde al juez frente al Estado. E1 juez no dicta sentencia
porque esté obligado para con las partes, sino que porque como funcionario público tiene ese deber.
Las partes tampoco tienen verdaderos deberes ni derechos; sólo sumisión como ciudadanos al
cumplimiento de deberes o, en su caso, ejercicio de derechos públicos al margen del proceso.
En el proceso no hay, pues, una relación jurídica, sino una mera situación, la cual se define por
oposición a la correlación de deber y derecho que caracteriza a la relación jurídica, como un complejo
de meras posibilidades de obrar, expectativas y cargas.
N0 existen obligaciones entre las partes entre sí, sino que sólo un estado o posición de cada
una de las partes frente a una sentencia que se espera obtener dentro del proceso.

C) El proceso como situación jurídica procesal representa el conjunto de expectativas,


posibilidades, cargas y liberaciones de cargas de cada una de las partes y que significa el estado de una
persona desde el punto de vista de la sentencia judicial que se espera con arreglo a las normas
jurídicas,.

29
Se entiende por expectativas la esperanza de obtener ventajas procesales futuras de obtener
una sentencia favorable, sin tener la necesidad que realizar un acto propio. P. Ej. El demandado rebelde
tiene la expectativa que se rechace la demanda por no estar debidamente fundada, que el actor se
desista de la demanda, etc.
Se entiende por posibilidades el mejoramiento de la posición para obtener una sentencia
favorable en cuanto mediante un acto propio que la parte realiza en el proceso, puede proporcionarse
una ventaja procesal. P. Ej, El actor que fundamenta adecuadamente su demanda aumenta las
posibilidades de obtener una sentencia favorable.
Se entiende por carga procesal el ejercicio de un derecho para el logro del propio interés.
El concepto de carga procesal es el principal aporte de la teoría de la situación-jurídica procesal,
el que se diferencia claramente de la obligación de acuerdo a lo siguiente:
a)La carga es una facultad que conlleva un riesgo para su titular, siendo voluntario el
sobrellevarla. En la obligación la realización de la conducta es necesaria, puesto que en caso de
incumplimiento puede ser forzado a cumplirla.
b)En la carga, el interés que se tutela cuando ella es sobrellevada es el interés propio. En la
obligación, cuando el obligado realiza la conducta el interés que se tutela es el ajeno.
c)En la carga, el incumplimiento no genera un derecho para la otra parte. La contraparte en
caso que una parte no sobrelleve su carga no tiene derecho para exigirle compulsivamente que realice
el acto procesal en beneficio de su propio interés. Así por ejemplo, cuando el demandado no contesta
la demanda, el demandante no puede solicitar al tribunal que compulsivamente lo obligue a cumplir
con ese deber; o cuando el demandante no rinde prueba para acreditar su pretensión no puede el
demandado pedirle al tribunal que compulsivamente obligue a ello a la contraparte.
En la obligación, en caso de incumplimiento se genera el derecho para la otra parte de exigir el
cumplimiento compulsivo de la prestación.
Con el concepto de carga se puede explicar fundadamente la situación de la rebeldía del
demandado en la contestación de la demanda.

Las principales cargas que podemos apreciar en el proceso es la carga de la afirmación que pesa
sobre el demandante; la carga de la defensa que recae en el demandado; y la carga de la prueba, que
es donde mayor aplicación de ha dado a este concepto como podremos apreciar el próximo año al
estudiar la teoría de la prueba.
Liberación de carga se verifica cuando una parte es libre de no cumplir con cierto acto, sin que
de esta omisión se le pueda generar un perjuicio procesal.- Así por ejemplo, si el demandado opone
una excepción, el actor queda liberado de la carga de probar los hechos en que fundamenta su
pretensión, puesto que en tal caso ella se traslada al demandado.

F) La crítica mayor formulada a esta tesis es la de haber considerado una visión empírica y
sociológica, muchas veces defectuosa o apartada de lo que debe ser el proceso. Según sus críticos es
preciso buscar la naturaleza jurídica del proceso no en su realidad práctica, sino en su estructura
jurídica de carácter teleológico o finalista. La situación jurídica nos indica como puede tener lugar el
proceso en la vida del foro, pero no nos indica como debe ser el proceso.
Además, se señala que ella no es aplicable al derecho procesal penal, en el cual si es posible
apreciar la existencia de derechos y obligaciones, con lo cual se rompe con el concepto de la unidad
del proceso.
Es por ello, se señala que esta teoría sólo persigue destruir la teoría de la relación jurídica
procesal, pero no establece una visión unitaria respecto del proceso.
No se justifica la exclusión del juez como parte del proceso y sometido en cuanto a sus deberes
solo a las normas constitucionales y administrativas, puesto que las partes poseen los medios para
exigir dentro del proceso el cumplimiento de los deberes por parte del juez.
Finalmente, se ha señalado que la situación jurídica nos puede conducir a la ley de la selva,
puesto que el proceso aparece concebido como un medio para hacer aparecer y valer como derecho
lo que no es derecho.

30
5.- EL PROCESO COMO ENTIDAD JURÍDICA COMPLEJA (CARNELUTTI, ROCCO, FOSCHINI)
A) El proceso es una entidad jurídica de carácter UNITARIO y COMPLEJO.
La característica principal es la PLURALIDAD de sus elementos estrechamente coordinados
entre s.

B) Dicha pluralidad puede examinarse desde un punto de vista normativo en cuyo caso el
proceso es relación: jurídica compleja; desde un punto de vista estático, el proceso es situación jurídica
compleja; y desde un punto de vista dinámico el proceso es un acto Jurídico complejo.

C) Como el proceso es una combinación de actos, se negó la existencia de una relación jurídica
única.
Cada conflicto que se plantea durante su desarrollo implica una relación jurídica, porque el
proceso es un CONJUNTO DE RELACIONES.

D) A esta tesis se le formula como crítica que decir que el proceso es un fenómeno complejo es
sólo un punto de partida. Se trata de constatar que estamos ante un instituto más complejo que lo
habitual.

6.- EL PROCESO COMO INSTITUCIÓN (GUASP)

A) El proceso es un complejo de actividades relacionadas entre sí por una idea común objetiva,
a la cual se adhieren las voluntades particulares de las partes.

B) Se funda esta teoría en las siguientes ideas:


• El proceso es una realidad jurídica permanente, ya que la idea de actuación estatal siempre
existe no obstante el nacimiento o la extinción de procesos concretos.
• El proceso tiene carácter objetivo, ya que su realidad trasciende las voluntades individuales.
• El proceso se sitúa en un plano de subordinación jerárquica.
• El proceso no es modificable en su contenido por la voluntad de los sujetos procesales.
• El proceso es adaptable a las necesidades del momento por la ley.
• Las actividades procesales están vinculadas entre sí por una idea común y objetiva,
independientemente de la finalidad concreta que persigan los distintos sujetos intervinientes.

C) A esta tesis se le formula como crítica:


• Decir que el proceso es una creación del Derecho para lograr sus fines significa apuntar más
que a su naturaleza jurídica a un aspecto jurídico-sociológico.
• Esta tésis no excluye la aplicación de las otras teorías.
• El concepto "institución" tiene diversas acepciones: establecimiento, fundación, organización,
materias principales del Derecho. Esa imprecisión es incompatible con una respuesta precisa y
adecuada.

V.- LOS FINES DEL PROCESO.


En un sentido Genérico el fin del proceso es dirimir un conflicto de intereses sometido a los
órganos de jurisdicción.

Este fin satisface imperativos privados y públicos.


A.- FUNCIÓN PRIVADA DEL PROCESO
El Derecho sirve al individuo, satisface sus aspiraciones; por ello, el proceso es una garantía
individual. El proceso ampara al individuo y lo defiende del "abuso de la autoridad del juez, de la
prepotencia de los acreedores o de la saña de sus perseguidores".
Esa garantía no sólo favorece al actor, sino en términos equivalentes al demandado. En este
segundo aspecto especial relevancia tiene en el orden penal en que aparece con énfasis el principio de
la legalidad o del "debido proceso".

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B.- FUNCIÓN PÚBLICA DEL PROCESO
Como institución el interés de la comunidad es la declaración y/o la realización del Derecho.
Ello constituye un afianzamiento de la paz jurídica.

C.- FIN Y FINES PROCESALES DEL PROCESO


En verdad los fines apuntados en los párrafos precedentes no pueden ocultar los fines del
proceso como método o instrumento:
1) EL fin del proceso es posibilitar un acto de conocimiento del juez, tanto por la reconstrucción
histórica de los hechos alegados, como por la ubicación, interpretación y aplicación del derecho; y
2) Su finalidad estrictamente procesal es posibilitar la declaración y/o la realización del derecho
material.

VI.- LOS ELEMENTOS DEL PROCESO. Presupuestos procesales.


En el proceso pueden distinguirse dos clases de elementos: los subjetivos y el objetivo.

Los elementos subjetivos: Pueden considerarse tales las partes y el juez, sin perjuicio que
existan otros intervinientes subjetivos del proceso que pueden llegar a ser partes en él, especialmente,
en el orden penal: Ministerio Público, el denunciante -si se transforma en querellante- y el el imputado,
quien es a quien se atribuyere participación en un hecho punible y que puede ejercer sus facultades y
hacer valer sus derechos y garantías que la Constitución Política de la República, el Código Procesal y
otras leyes le reconocen desde la primera actuación del procedimiento dirigido en su contra y hasta la
completa ejecución de la sentencia.
Las partes pueden ser directas o indirectas.

El elemento objetivo del proceso es el conflicto sometido a resolución del tribunal, que se
integra por dos instituciones procesales trascendentes: la pretensión que hace valer el actor y las
excepciones que opone el demandado.

LOS ELEMENTOS SUBJETIVOS DEL PROCESO.


1.- LOS SUJETOS DEL PROCESO:
A.- Las partes y el juez.-

I. EL JUEZ:
La calidad de sujeto en el proceso del juez dependerá de la doctrina que sobre la naturaleza
jurídica del proceso se acepte.
Si es la de la relación jurídica, dependerá a su vez de la variante que se acoja.
En la variante de Kohler el vínculo es sólo entre el demandante y el demandado; aquí el juez no
es sujeto.
En la de Wach se reconoce plenamente al juez como sujeto: la relación jurídica se traba entre
partes y el juez.
La variante de Hellwigh considera que, la relación se traba entre las partes a -través del juez; el
juez es sujeto indirecto.

El juez tiene un papel decisivo y vital dentro del proceso. La relevancia varía según si en el
procedimiento prima el principio dispositivo o inquisitivo. Si prima el dispositivo es más pasivo que las
partes. Si prima el inquisitivo el juez pasa a ser el sujeto trascendental en la tramitación del
procedimiento.

32
La misión del juez como elemento subjetivo:
a) Recibe las presentaciones de las partes; esto como la aplicación de un principio casi sin
variación: la bilateralidad de la audiencia. Debe verificar la exactitud de las peticiones de las partes por
examen de las pruebas. Aquí intervienen los principios de mediación o inmediación.
b) El juez resuelve o provee las presentaciones de las partes como medio de hacer avanzar
el proceso. Lo hace a través de las resoluciones judiciales que no tienen carácter de sentencia definitiva.
c) Tiene la gran misión de ponderar el valor de la prueba rendida por las partes (sistema
de la prueba legal o reglada, sistema de la libre convicción y sistema de la sana crítica).
d) La gran misión del juez como elemento subjetivo es fallar, originar el acto jurídico
procesal sentencia.
e) En algunos casos la ley le otorga facultades oficiosas (en la conciliación, en el caso del
artículo 256 del CPC, en las medidas para mejor resolver de acuerdo al artículo 159 del CPC, en el caso
del artículo 775 del CPC, entre otros ejemplos vistos en clase). En estas materias tiene un rol inquisitivo.

II. LAS PARTES MISMAS:


1. Concepto
Partiendo de la base de la doctrina que explica el proceso como una relación jurídica, partes
son los sujetos de la relación procesal.
Es diferente el enfoque del concepto de partes en la relación sustancial al concepto de partes
en la relación procesal. No es lo mismo parte en un contrato de compraventa, que el de parte como
sujeto de la relación procesal.
Importa determinar con exactitud el concepto, porque la sentencia que se dicte va a afectar
sólo a los que han sido parte en el juicio.
En el sentido procesal, parte "es cualquiera que promueva o en cuyo nombre se promueva un
proceso y el que sea llamado o provocado por el hecho de otro a tomar parte en ese proceso o
contreñido a someterse a él".
Otro concepto que podemos dar desde un punto de vista procesal es: "todo aquél que pide o
frente al cual se pide en juicio la actuación de la ley en un caso concreto".
Demandante: "Es quien promueve o en cuyo nombre se promueve el proceso".
Demandado: "El que es llamado o provocado a tomar parte en el proceso, por hecho de otro ".
Sin embargo, dependiendo del procedimiento las denominaciones van cambiando. Así por
ejemplo, en el juicio ejecutivo hablamos de ejecutante y ejecutado, y en las querellas posesorias se
habla de querellantes civil y querellado civil.
En materia penal hablamos se intervinientes, tal como lo expresa el artículo 12 del Código
Procesal Penal.

“Artículo 12.- Intervinientes. Para los efectos regulados en este Código, se considerará
intervinientes en el procedimiento al fiscal, al imputado, al defensor, a la víctima y al querellante, desde
que realizaren cualquier actuación procesal o desde el momento en que la ley les permitiere ejercer
facultades determinadas”.

2. Clasificación de las partes.


Las partes se clasifican:
a) Partes directas u originarias: que son el demandante o actor y el demandado o reo.
b) Partes indirectas o derivadas: que son los terceros.

2.1. Capacidad de las Partes:


La ley procesal requiere, para ser parte en un litigio, de una determinada capacidad, y en el
derecho procesal a diferencia del derecho civil, hay que distinguir 3 situaciones:
a) Capacidad para ser parte en juicio: Para ser parte como titular de una relación jurídica
procesal basta tener la capacidad de goce que reglamentan en el Código Civil y en el código de
comercio, y en general en las leyes de carácter sustantivo. La cual es la aptitud legal para adquirir
derechos, luego todo hombre es persona y como tal puede ser parte en el proceso desde su nacimiento
hasta su muerte, sin que haya problemas en esto, salvo el caso del naciturus (el que está por nacer).

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En el C.P.C., no hay ninguna regla que se refiera a la capacidad procesal, para ser parte, y por
ende se aplican todas las reglas y normas sobre la capacidad que se contienen en el C.C. o en el Código
de Comercio, en general en todas aquellas leyes de carácter sustantivo. De ahí que pueden ser parte
en juicio todas las personas naturales o jurídicas, comprendiendo a los plenamente capaces y a los
absoluta y relativamente incapaces.

b) Capacidad para comparecer en juicio o capacidad procesal: Es correlativa a la capacidad de


ejercicio, en efecto es la aptitud que se requiere para realizar los actos procesales válidamente,
demandando una capacidad superior, lo cual se dice que esta capacidad procesal es la aptitud legal
que se requiere para comparecer ante los tribunales o para actuar en juicio por si mismo.
Poseen esta capacidad para comparecer en juicio todas aquellas personas que según la ley
sustantiva son capaces de ejercitar derechos por sí mismos sin el ministerio o autorización de otra, es
decir, aquellas personas que tienen capacidad de ejercicio. De allí que no van a tener esta capacidad
procesal las personas que indica el art. 1447 C.C., las que deben suplir esa incapacidad de acuerdo a
las normas materiales contenidas en el C.C. o en la ley respectiva. Lo que implica que ellas deberán
comparecer ante los tribunales por medio de intermediarios, de sus representantes o autorizados por
ellos en el caso de los relativamente incapaces, o a través de sus representantes legales en el caso de
los absolutamente incapaces.
Cuando estos incapaces actúan por medio de sus representantes se dice que están
representados y esa representación recibe el nombre de representación judicial y se rige por las normas
del C.C.
Cuando una persona que no tiene esta capacidad procesal inicia un litigio, asumiendo el rol de
demandante, de actor, el demandado puede oponer una excepción dilatoria y se consagra en el art.
303 nº2 C.P.C., por falta de representante. En cambio, si es el demandado quien carece de esta
capacidad procesal, no obstante se le notifica la demanda y se sigue el juicio con él, en todos sus
aspectos, esa sentencia que se dicte al término de esa contienda va a poder ser impugnada por alguno
de los siguientes medios que plantea la ley procesal:
A través del recurso de casación en la forma, por falta de emplazamiento.
Impugnarse por el demandado, por una excepción dilatoria, art. 303 nº 6 (contiene una regla
general).
Promover por el demandado un incidente de nulidad de todo lo obrado según el art. 83 C.P.C.
El propio juez puede corregir de oficio, este vicio, por el uso de una facultad otorgada por el
arte 84 C.P.C.
c) Capacidad para pedir en juicio o ius postulandi: Para intervenir en un juicio, durante su
desarrollo, en el proceso haciendo peticiones o solicitando diligencias al tribunal se requiere de una
capacidad especial.
Es el carácter técnico y la materia sobre las cuales versan, cada vez que ven afectados el interés
de las partes, así como también el Estado requiere señalar que los actos procesales no los pueden
realizar las partes por si solas, sino que necesitan de alguna persona, que posea ciertos conocimientos
del derecho para que actúe por ella, por ende se está ante una capacidad especial, técnica, típica del
derecho procesal y que está reglamentada en el derecho procesal.
Las personas que carecen de ese ius postulandi necesitan buscar el ministerio de ciertas
personas para actuar en el proceso, so pena de que si no lo hicieren se declaran improcedentes sus
peticiones, luego suplen esta incapacidad técnica con esta representación especial llamada
representación procesal regulada en leyes procesales. Gozan de esta capacidad de postulación las
personas indicadas en la ley 18.120 art. 2°.
El representante se llama procurador
El representado poderdante,
La fuente de la representación es un poder o un mandato judicial,

Diferencia entre la representación legal y procesal


La representación legal tiene por fin permitir la comparecencia en juicio, sus normas están
contenidas en el C.C. y otras leyes sustantivas y su fuente es la voluntad de la ley.

34
La representación procesal que proviene del ius postulandi permite la actuación de ciertas
personas en el proceso, se rige por leyes procesales y su fuente es un acto convencional llamado
mandato judicial.

III. LA COMPARECENCIA.
a. Regulación. Aquella persona que debe comparecer en juicio al tenor de lo que se establece en el art.
4 C.P.C., debe hacerlo en la forma que determine la ley regulada en la ley N° 18.120 de 18 de mayo de
1982, sobre la “comparecencia en juicio”.
Si bien el legislador, habla de la comparecencia en juicio, en realidad se refiere al ius postulandi,
a esa capacidad especial para pedir en juicio, para realizar personalmente ciertos procedimientos.
Es esta ley 18.120 a la que debe ajustarse quien desee comparecer en juicio, la que determina
esa forma.
Excepcionalmente el legislador permite la comparecencia personal de una persona, la cual no
va a estar obligada a constituir un mandato judicial, y será suficiente para esta persona tener la
capacidad para comparecer en juicio.
b. ¿Qué personas pueden ser mandatarios o procuradores judiciales?
Son personas técnicas del derecho y que van a asumir una representación de la parte que va a
comparecer en juicio.
Pueden serlo aquellas personas que según la ley 18.120 tienen ius postulandi y es el art. 2° de
esta ley la que se encarga de indicarlos:

a) Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión:


Se entiende por tal aquel que no está suspendido del ejercicio profesional, que no ha sido objeto
de una medida disciplinaria.
Antes, además se entendía que implicaba estar al día en el pago de la patente profesional. En la
actualidad, a partir de la resolución de 8 de agosto de 2008, de la Excma. Corte Suprema en que se
pronunció acerca de la petición formulada por el Colegio de Abogados AG., no se debe exigir el pago
de patente municipal para el ejercicio de la profesión para autorizar el poder, alegar en estrados o
efectuar alguna gestión ante los tribunales de justicia. La calidad de abogado se deberá acreditar, en
caso de duda, exhibiendo la cedula de identidad en que conste la identificación profesional o
consultando el Registro de Abogados que lleva el poder judicial.
En consecuencia, abogado habilitado es aquél que no se encuentra afectado por alguna sanción
que le impida ejercer sus funciones.

b) Procurador del número, están consagrados en el art. 394 y siguientes del C.P.C. y son
auxiliares de la administración de justicia, y su finalidad es justamente representar a las partes.

c) Aquellos que designe la corporación de asistencia judicial.


La corporación de asistencia judicial es una corporación de derecho público encargada de velar
porque que puedan tener representación ante los tribunales de justicia y defensa jurídica, las personas
que carecen de los medios necesarios para contratar un abogado, lo que se logra principalmente a
través de la práctica de los egresados de derecho, los postulantes a abogado para obtener el título
profesional, es decir con los licenciados.

d) Estudiantes de derecho de 3° a 5° año, se refiere a los estudiantes actualmente inscritos en


3°, 4° o 5° año de derecho de las facultades de ciencias jurídicas y sociales de alguna de las
universidades autorizadas.

e) Egresados de derecho, se refiere a los egresados de estas mismas facultades hasta tres años
después de haber rendido los exámenes correspondientes.

c. Comparecencia ante las Cortes de Apelaciones: Art 398 COT


Las disposiciones del art. 2° de la ley 18.120 se refieren al ius postulandi ante los tribunales de
primera instancia, sean ellos ordinarios, arbitrales o especiales, así lo dice el art. 1° de la ley 18.120.

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Pero esto no rige igualmente tratándose de las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema.
Ante las Cortes de Apelaciones se puede comparecer y litigar personalmente, representado por
un abogado o representado por un procurador del número, pero lo alegatos deben hacerse siempre a
través de abogados habilitados o por los postulantes de la corporación de asistencia judicial.
Pero si ese litigante ha sido declarado rebelde en la segunda instancia, se le priva de esta
facultad de comparecer personalmente y solo puede comparecer y litigar en ella a través de un
abogado habilitado para el ejercicio de la profesión o por un procurador del número.

d. Comparecencia ante la Corte Suprema: Art. 398 COT


En cuanto a la Corte Suprema, en ella solo se puede comparecer por medio de un procurador
del número o a través de un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión. No hay comparecencia
personal.
La ley no solamente impone a los litigantes la carga de conferir su representación a un
procurador para que actúe en su nombre, sino que también les exige designar una abogado
patrocinante en su primera presentación, así lo establece el art. 1° de la ley 18.120.
Estas personas que tienen ius postulandi van a representar a las personas en juicio, pero sólo
una de ellas, el abogado habilitado para el ejercicio de la profesión puede asumir el patrocinio de estas
gestiones ante cualquier tribunal de la República.

• EL PATROCINIO

a. Concepto y regulación. Es un contrato solemne por el cual las partes o interesados en un


asunto, encomiendan a un abogado la defensa de sus pretensiones ante los Tribunales de Justicia.
Es un mandato; hay un vínculo y un encargo, cuyo objeto es la defensa de los intereses.
El art. 528 del COT. se refiere al mandato, pero es aplicable al patrocinio. Pero no se puede
confundir el patrocinio con el mandato.
La exigencia de patrocinio está señalada en el art. 1° de la Ley sobre comparecencia en juicio,
en relación con el art. 4 del C.P.C..

b. Legitimado para ser patrocinante.


Sólo puede ser patrocinante un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión. Lo anterior
nos lleva a preguntarnos, ¿cuándo un abogado se encuentra inhabilitado?

c. Naturaleza y oportunidad de constituir el patrocinio.


En cuanto a su naturaleza jurídica hay autores que estiman al patrocinio como un contrato
solemne que se constituye sólo de la manera señalada por la ley. Así, el art.1° de la Ley 18.120, en su
segundo inciso que se entenderá cumplida la obligación de constitución del patrocinio, cuando en la
primera presentación de cada parte o interesado en asuntos contenciosos o no contenciosos, "el
abogado ponga su firma indicando además su nombre, apellidos y domicilio".
Con la firma en el escrito se configura el patrocinio. Actualmente, de acuerdo al artículo 7° inciso
1° de la ley 20.886 sobre tramitación digital, el patrocinio podrá constituirse mediante firma electrónica
avanzada.
Habitualmente esto se cumple en forma mixta. En un otrosí del primer escrito, se señala el
nombre, apellidos y domicilio del abogado, y la firma se estampa al final del mismo escrito.
Sin embargo, hay profesores que estiman que el patrocinio es un contrato consensual, que se
perfecciona por la sola aceptación entre el abogado y su cliente, el cual se configura al margen de los
tribunales y por esta razón que el inc. 2° del art. 1° sólo establece cuando se entiende cumplida esta
obligación. Sólo para los efectos de constancia en autos y para el ejercicio de los derechos procesales,
en relación a esta institución, es que se exige la obligación mencionada en el art. 1° inc. 2° de la ley
18.120.
El patrocinio se exige en una etapa determinada del asunto.
No se exige durante el curso del juicio y respecto de cada escrito que se presente, sino al
momento de hacerse la primera presentación en un juicio que se sigue ante los tribunales de la
República.

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d. Sanciones.
Si el patrocinio no se cumple en la forma señalada, la sanción es gravísima.
Si la primera presentación se efectúa sin contener el patrocinio, el incumplimiento de este
requisito provoca que el escrito no podrá ser proveído y se tendrá por no presentado para los efectos
legales. (art.1° inc.2° Ley 18.120). Las resoluciones que al respecto se dicten no serán susceptibles de
recurso alguno.
Este patrocinio que se constituye en la primera presentación cubre todo el juicio, hasta el
cumplimiento de la sentencia.
No obstante, excepcionalmente existen recursos que a pesar de presentarse en el proceso con
posterioridad a la primera presentación requieren del patrocinio específico de un abogado.
En primer lugar, hay un recurso que no debiera tener un patrocinio especial, y sin embargo la
ley lo exige, como si se tratara de una nueva presentación: este recurso es el de queja, que debe contar
con el patrocinio de un abogado, porque se estima que es un asunto separado al que está siendo
conocido por el tribunal que dictó la resolución con" falta o abuso. Puede ser el mismo abogado, ya
antes designado en el proceso en que se dictó la resolución que motiva la interposición del recurso.
(Art. 548 inc. 2° del C.O.T y N°1 Autoacordado sobre tramitación y fallo del recurso de queja).
En segundo lugar, el escrito de presentación de los recursos de casación en la forma y en el
fondo, debe ser patrocinado por abogado habilitado que no sea procurador del número. (art.772 inc.
final C.P.C.).

e. Duración del patrocinio.


El Patrocinio dura mientras en el expediente no exista testimonio de su cesación. La cesación
del patrocinio puede darse por diferentes modos de extinguir: muerte, renuncia, revocación, etc.

f. Facultades del patrocinante.


Unidas a ellas está su responsabilidad. El patrocinio significa defensa, del asunto. La realización
de las defensas se manifiesta:
- En primera instancia. En el hecho la defensa la realiza el mandatario; él firma los escritos en
que se realiza la defensa, pero orientado por el abogado patrocinante.
- Ante los tribunales colegiados: el concepto de defensa nace en plenitud. Las defensas orales
ante las Cortes las hacen los abogados. Hasta hace poco tiempo solo podían alegar los abogados; hoy
también pueden hacerlo los egresados que están haciendo su práctica en favor de las personas
patrocinadas por las Corporaciones de Asistencia Judicial, pero sólo respecto de esas causas y ante las
Cortes de Apelaciones y Marciales y no ante la Corte Suprema. (art. 527 C.O.T.).

En cuanto a la facultad del patrocinante de asumir la representación de la parte debemos


distinguir varias situaciones:
1) En ciertos casos, la ley exige la actuación personal de la parte, y en ellos el patrocinante no
podrá asumir jamás la representación de ella. P. Ej. La absolución de posiciones o confesión de la parte
pedida para que se preste por ella en persona.
2) En los casos en que la ley dispone que el acto jurídico se realice precisamente por el
apoderado, tampoco podrá el patrocinante asumir la representación.

g. Facultades de representación del patrocinante:


El patrocinio no significa por sí mismo representación, por cuanto la misión del defensor o del
patrocinante no es sustituir la persona del litigante o interesado, sino tener la dirección superior del
negocio judicial (el padre), esbozar las presentaciones, preparar intelectualmente las acciones y
excepciones, en definitiva acomodar el derecho abstracto al caso concreto.
Como dice Carnelutti el abogado patrocinante es el técnico del derecho, mientras que el
procurador o mandatario judicial es el técnico del proceso.
Sin embargo, el art. 1° inc. 3° de la ley 18.120 señala que el abogado patrocinante puede tomar
la representación de un patrocinado en cualquiera de las actuaciones, gestiones o trámites de las

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diversas instancias del juicio o asunto. Así, si se designó un abogado patrocinante, este defenderá sus
derechos en juicio, pero la ley autoriza para que ese abogado tome también la representación de dichas
personas, constituyéndose así en mandante o procurador. De esta forma, solamente un abogado
podrá tener patrocinio y poder (mandato judicial a la vez), si en tal profesional se reúnen o pueden
reunir dichas calidades.

h. Término del patrocinio. El patrocinio puede terminar:


1) Por el desempeño del encargo: es la forma normal de terminar. (pago)
2) Por revocación:
Es la manifestación de voluntad del mandante en el sentido de no continuar con el mismo
patrocinio.
Esta revocación puede ser expresa o tácita:
Es expresa cuando el mandante manifiesta de manera explícita su voluntad de poner término al
vínculo que lo liga con el patrocinante.
La revocación es tácita cuando proviene de la ejecución de ciertos actos que manifiestan de
manera implícita la voluntad para terminar con el patrocinio.

3) Por renuncia:
"Señala en el inciso 4° del art.1° de la Ley 18.120, que la renuncia del abogado patrocinante
debe ser puesta en conocimiento del patrocinado junto con el estado del asunto. La renuncia no
produce efectos por el solo hecho de presentarse al tribunal: se debe comunicar al cliente. El
patrocinante mantiene su responsabilidad por todo término de emplazamiento (entre la notificación y
el transcurso del término del emplazamiento), salvó que antes se haya designado otro patrocinante.

4) Por muerte o incapacidad del abogado patrocinante.


En caso de muerte o incapacidad del abogado patrocinante debe nombrarse otro en la primera
presentación posterior a este evento. (la muerte del otorgante no termina con el patrocinio).
El art. 529 del C.O.T. se refiere al mandato, pero se aplica también al patrocinio.
Esto ocurre, porque cuando se dictó esa ley, aún no existía la institución del patrocinio
separadamente.

* EL MANDATO JUDICIAL.

A) CONCEPTO.-
Es un contrato solemne por el cual una persona otorga a otra, facultades suficientes, para que
la represente ante los Tribunales de Justicia. El mandato judicial es el combustible a través del cual
puede llevarse a efecto lo planeado por el patrocinante. Sin poder, no se puede actuar en juicio.
Este concepto está insinuado también por el art.528 del C.O.T., al decir "que este mandato se
rige por el Código Civil, con las modificaciones introducidas por el C.O.T. y por el C.P.C.", pero este
mandato judicial es solamente otorgado para actuar ante los tribunales de justicia y no para usarse en
otros aspectos.

B) DIFERENCIAS ENTRE MANDATO CIVIL Y JUDICIAL.-


1.a) Mandato civil: Es generalmente consensual
b) Mandato judicial: Es siempre solemne.

2.a) Mandato civil: Se extingue generalmente con la muerte del mandante.


b) Mandato judicial: No se extingue por la muerte del mandante.

3.a) Mandato civil: Puede ser mandatario cualquier persona; incluso los incapaces, porque la voluntad
del mandante perfecciona el acto.
b) Mandato judicial: pueden ser mandatarios sólo las personas enumeradas en el art.2° de la Ley
18.120.

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4.a) Mandato civil: Pueden designarse cualquier número de mandatarios.
b) Mandato judicial: Se discute si puede haber uno o varios mandatarios, lo lógico es que haya uno
solo.
Esto es solo una distinción doctrinal, en la práctica, en ambos casos pueden haber varios
mandatarios.

5.a) Mandato civil: La representación es un elemento de la naturaleza, pudiendo concebirse el mandato


sin representación.

b) Mandato judicial: La representación es de la esencia del mandato, puesto que siempre el


mandatario actúa dentro del proceso en representación de su mandante.

C) LEGITIMADOS PARA SER MANDATARIO.


Las personas que pueden ser mandatarios judiciales están señaladas en el art.2° de la Ley
18.120 y ellos son:
1) Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión;
2) Procurador del número;
3) Personas que designen las Corporaciones de Asistencia Judicial (egresados de la Escuela de
Derecho que se encuentren haciendo su práctica, sin importar el tiempo de egreso);
4)Estudiantes actualmente inscritos en 3°, 4° o 5° año de las Escuelas de Derecho de las
Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales de algunas de las Universidades autorizadas (debe
entenderse acomodado al régimen curricular); y
5)Egresados de las Facultades de Derecho, que hubieren cursado 5° ario y hasta tres años
después de haber rendido los exámenes correspondientes (También entendido según el régimen de
estudios vigentes).
La autoridad universitaria competente certificará, a petición verbal del interesado, el hecho de
estar vigente la matrícula o la fecha del egreso, en su caso.
La exhibición del certificado respectivo habilitará al interesado para su comparecencia.

D) FORMA DE CONSTITUIR EL MANDATO JUDICIAL


Como es un contrato solemne, su nacimiento sólo puede producirse en algunas de las formas
contempladas por la ley, contenidas en el art. 6 del C.P.C., art.29 de la Ley 18.092 sobre letras de
cambio y pagaré, y artículo 7° de la ley 20.880 sobre tramitación digital. (art.4°del C.P.C.).

Las formas de constituir el mandato judicial son las siguientes:


1) POR ESCRITURA PÚBLICA. Art. 6° N° 1 C.P.C. Necesidad de explicar qué es Escritura Pública.
Luego, se entenderá que ésta se puede otorgar ante diversos funcionarios.
No sólo puede otorgarse ante notario, también puede otorgarse ante un Oficial de Registro
Civil, que tenga facultades para ejercer esta función específica. (Tiene este funcionario esta facultad
especial en el ámbito territorial donde no hay notario).
En los mandatos con administración de bienes que se otorgan por escritura pública puede
conferirse al mandatario la facultad de comparecer en juicio, pero si este no es abogado habilitado
para el ejercicio de la profesión o procurador del número, deberá delegarlo en caso necesario, en
persona que posea alguna de estas calidades.
La Jurisprudencia ha entendido de acuerdo con esta norma, que no es posible otorgar por
escritura pública a una persona que no sea abogado habilitado un mandato especial que comprenda
sólo la representación judicial, siendo posible conferir el mandato judicial a las personas que no son
abogados o procurador del número sólo en los mandatos generales de administración de bienes.

2) ACTA EXTENDIDA ANTE JUEZ DE LETRAS O ARBITRO Y SUSCRITA POR TODOS LOS
OTORGANTES. Art. 6 N° 2 C.P.C.
En el caso de los juicios de partición de bienes se usa generalmente esta forma de constituir el
mandato en el acta que se levanta del primer comparendo.

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3) DECLARACIÓN ESCRITA DEL MANDANTE AUTORIZADA POR SECRETARIO DEL TRIBUNAL.
Art. 6 N° 3 C.P.C. En todo caso hay que distinguir según el órgano jurisdiccional ante el cual se litigue.
Es la forma habitual. Presentado ante el tribunal, el primer escrito de la parte debe cumplir con
la "constitución efectiva del mandato". Consta en una declaración escrita del mandante (cliente), quien
comparece al Tribunal, cuya actuación es autorizada por el secretario del tribunal que está conociendo
del asunto.
El secretario escribe o mediante timbre estampa en el mismo escrito en la parte inferior, la
frase: "autorizo" o "autorizo el poder", indicando la fecha, y su firma (Ley 18.120). El secretario para
autorizar el mandato debe cerciorarse previamente que el mandatario reúne alguna de las calidades
previstas en la Ley de Comparecencia en Juicio (art. 4° Ley 18.120).
Actualmente, de acuerdo al artículo 7° inciso 2 de la ley 20.886, el mandato judicial podrá
constituirse mediante la firma electrónica avanzada del mandante. En consecuencia, para obrar como
mandatario judicial se considerará poder suficiente el constituido mediante declaración escrita del
mandante suscrita con firma electrónica avanzada, sin que se requiera su comparecencia personal
para autorizar su representación judicial. De esta forma, se exime de la comparecencia ante el
Secretaria para tal efecto.
Pese a que el artículo 6 del CPC se encuentra dentro del Libro I del Código de Procedimiento
Civil, sobre normas comunes a todo procedimiento, existen materias que tienen regulación especial
(artículo 2° CPC). De esta manera, en las causas seguidas ante los Juzgados de Garantía o Tribunales
Oral en lo Penal, tal autorización la realiza el jefe de la unidad administrativa que tenga a su cargo la
administración de causas del respectivo Tribunal. (Art. 389 G COT) Recordar que en estos Tribunales
colegiados existen diversas unidades de administración (unidad de atención de víctimas y testigos,
unidad de atención de público, etc). En el mismo sentido el jefe de administración de causas en materia
de familia y laboral.

4.- ENDOSO EN COMISIÓN DE COBRANZA. Art. 29 de la Ley sobre letra de cambio y pagaré
(Ley 18.092).

El artículo 17 de la ley entrega una definición que les puede ser útil: “El endoso es el escrito por
el cual
el tenedor legítimo transfiere el dominio de la letra,
la entrega en cobro o la constituye en prenda. El endoso debe estamparse al dorso de la letra misma
o de una hoja de prolongación adherida a ella. El endoso debe ser firmado por el endosante. Bajo la
responsabilidad del endosante, su firma
podrá estamparse por otros procedimientos que se
autoricen en el reglamento en los casos y con las
formalidades que en él se establezcan”.
Normalmente al cobrarse una letra de cambio, ésta se endosaba al abogado, lo que impedía
que pudieran oponerse excepciones representadas en la letra de cambio; dado que la letra de cambio
es un instrumento autónomo que nada tiene que ver con las obligaciones contenidas en el contrato
que la haya originado.
Esto creó graves problemas éticos por lo que se ideó un sistema en el cual con el endoso de la
letra se diera por constituido eI mandato con todas las facultades que requieren mención expresa.
Al efecto, el inc. 2° del artículo 29 de la Ley 18.092 estableció la siguiente regla: "el endosatario
en cobranza puede cobrar- y percibir judicialmente y tiene todas las atribuciones propias del
mandatario judicial comprendidas también aquellas que conforme a la ley requieren mención expresa.
Con todo, el mandatario sólo puede comparecer ante los tribunales en la forma que exige la ley".
(Artículo 4 CPC – Ley 18.120).
Esta última forma de constitución se materializa a través de las cláusulas "valor en cobro'', "en
cobranza'', "en comisión de cobranza" o cualquiera otra mención que indique siempre mandato. Debe
tenerse presente que esta forma de constituir el mandato judicial.
1) Solo se aplica con respecto de la letra de cambio y pagaré (también se aplica con respecto del
cheque, aunque algunos lo discuten).

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2) Este mandato judicial puede otorgarse a cualquier persona, pero debe comparecer en juicio en
la forma establecida en la ley y a través de las personas facultadas al efecto. Es decir, cumplir con el
artículo 4° del CPC.

5.- CONSTITUCIÓN DEL MANDATO EN EL PROCESO PENAL. Esta materia la vimos al revisar el
artículo 102 del Código Procesal Penal (CPP).

E) EXCEPCIONES LEGALES. CASOS EN QUE UN SUJETO PUEDE COMPARECER PERSONALMENTE.

Dentro de cada procedimiento hay asuntos en que puede o debe comparecer la parte
personalmente. Así, cuando lo exige el Juez en el llamado a conciliación, o una de las partes pide como
medio de prueba la confesión de la contraria. Sin embargo, es la propia ley de comparecencia la que
establece una serie de excepciones:

En primer lugar. Para la iniciación y secuela del juicio podrá solicitarse autorización para
comparecer y defenderse personalmente. El juez podrá concederla atendida la naturaleza y cuantía del
litigio o las circunstancias que se hicieren valer, sin perjuicio de exigir la intervención de abogados,
siempre que la corrección del procedimiento así lo aconsejare. Las resoluciones que se dictaren en esta
materia solo serán apelables en el efecto devolutivo. (art. 2° inc. 3° Ley 18.120). En estos casos no será
necesario constituir mandato judicial ni patrocinio, siendo facultativo para el juez aceptar la petición.

En segundo lugar. Se refiere al territorio y al número de abogados que ejercen la profesión en


ese territorio. (art 2 Ley 18.120 inc. 9°) La obligación del mandato judicial y del patrocinio no se aplica
en los departamentos en que el número de abogados en ejercicio sea inferior a cuatro (en la actualidad
debemos entender hecha la referencia a la Comuna); hecho que determinará la Corte de Apelaciones
respectiva.

En tercer lugar. Se refiere a la materia y a la cuantía de un asunto:


a) Las solicitudes sobre pedimentos de mina. (Ley 18.120 art.2° inc.10).
b) Casos del art.2° inc.11 de la Ley 18.120

Cabe señalar que, en las ciudades donde se aplican los arts.1° y 2° de la Ley 18.120, y no existen
entidades públicas o privadas que presten asistencia jurídica gratuitas, los necesitados serán
representados y patrocinados gratuitamente por el abogado de turno. Con ello se insiste en no permitir
mandatarios que no tengan conocimientos legales y que no cumplan los requisitos legales.

F. SANCIÓN A LA NO CONSTITUCIÓN DEL MANDATO O POR SER ÉSTA DEFICIENTE.


La sanción en el patrocinio es drástica, el tribunal no provee el escrito y se tiene la solicitud por
no presentada para todos los efectos legales.
En el mandato, la ley establece una sanción menos drástica, puesto que se da una oportunidad
al que omite el mandato, pero puede llegar a tenerse por no presentada la solicitud. (inc.4° art.2° Ley
18.120).
Se da una posibilidad por el tribunal para que dentro de un plazo máximo de tres días se
constituya el mandato legalmente. Pasado el plazo, la solicitud se tiene por no presentada para todos
los efectos legales.
Estas resoluciones (sobre patrocinio y mandato) no son objeto de recursos de ninguna clase.
Esta sanción se aplica a cualquiera de las formas de constitución del mandato, aunque en la
práctica recibe su máxima aplicación en el caso de falta de autorización por el secretario del tribunal,
cuando los abogados o procuradores constituyen los mandatos por esa vía.
Entonces, si ocurre que cuando se presenta la solicitud, no está legalmente constituido el
mandato, acontecerá que:
a) No se provee el escrito;

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b) Se ordena la constitución legal del mandato por el tribunal bajo apercibimiento en el plazo
que él determine y que no puede ser superior a de tres días.
c) Si no se constituye el mandato dentro del plazo fijado por el tribunal en el apercibimiento, se
tiene por no presentada la solicitud.
Contra la resolución que se dicte en este sentido, sólo se puede intentar el recurso de queja, si
hubo falta o abuso.
Algunos Jueces, haciendo una errónea interpretación del artículo 256 del CPC, tienen por no
presentada la demanda o primera solicitud, cuando no se acompaña debidamente la personería, de
acuerdo al artículo 254 del CPC que establece los requisitos de la demanda. ¿Por qué no aplicar el
apercibimiento legal (otorgar el plazo de 3 días) del artículo 2° inciso 4 de la ley 18.120?
Parte de la doctrina estima que el plazo es de naturaleza legal. “En suma, intentando hacer
compatible la pretendida naturaleza judicial del plazo para corregir los defectos relacionados con la
constitución del mandato judicial con la especial sanción prevista en forma por la ley para el caso de
no cumplirse con esta carga procesal, podría decirse que la oportunidad para constituir o acreditar el
poder la fija el juez, pero la sanción la determina el legis- lador y opera ipso iure, sin declaración de
rebeldía previa”. Al respecto puede verse [Link]
[Link]

G) FACULTADES QUE EMANAN DEL MANDATO JUDICIAL.


Las facultades que emanan del mandato judicial se encuentran contempladas en el artículo 7°
del C.P.C. y se clasifican del mismo modo que los elementos de los actos jurídicos (artículo 1444 del
CC). Por otra parte, en algunos procedimientos se exigen facultades que no se encuentran en el artículo
7 del CPC, y que son indispensables para obrar en juicio, debiendo constar expresamente (en materia
de familia el artículo 67 de la ley 19.947 sobre matrimonio civil y en materia de indemnizaciones por
negligencias médicas en el artículo 43 de la ley 19.966). De esta manera, las facultades otorgadas
pueden ser:
1.- Esenciales u ordinarias.
2.- De la naturaleza.
3.- Accidentales o especiales.

1.- FACULTADES ESENCIALES U ORDINARIAS.


I. Cuáles son. Aquellas que nacen por la sola circunstancia de otorgarse un mandato judicial, y
que no pueden ser limitadas de modo alguno. Se encuentran establecidas en el artículo 7° inciso
primero del CPC.
El sólo hecho de darse un mandato judicial involucra de pleno derecho y en forma inmodificable
el otorgamiento de ciertas facultades, que no pueden limitarse por la voluntad de las partes. Por eso
son esenciales.
Ellas son las que autorizan al procurador para tomar parte del mismo modo que podría hacerlo
el que da el mandato, en todos los trámites e incidentes del juicio y en todas las cuestiones que por vía
de reconvención se promueven, hasta el cumplimiento íntegro de la sentencia definitiva. Así, estas
facultades nacen aun cuando en el poder o mandato no se diga nada acerca de ellas.

I. Importancia.
a) Son de la esencia. Nacen aún sin que se diga nada con respecto a ellas. El solo hecho de darse
el poder, aunque no se mencionen, les da vida. Basta con que se diga "Confiero poder judicial a ...",
para que se entiendan otorgados automáticamente estas facultades.

b) Motivo de nulidad procesal. No pueden limitarse de modo alguno por las partes, como lo
señala el art.7, inc.1° del C.P.C.: "Las cláusulas en que se limiten o nieguen las facultades esenciales,
son nulas". Así se cumple con la norma prohibitiva del artículo 10 del Código Civil, en cuanto a que la
ejecución de los actos que prohíbe la ley, son nulos y de ningún valor.

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c) Dudas en cuanto a la extensión de la representación. ¿Desde cuándo y hasta cuándo dura el
mandato?
Hay situaciones en que es discutible la plenitud o extensión de la representación. Así por
ejemplo, hay tres procedimientos que comienzan por un juicio preparatorio. No se trata de demandas
judiciales propiamente tal. Ellos son:
1) Cualquier juicio que empiece por medida prejudicial, sea esta preparatoria (artículo 273
CPC), probatoria (artículo 281, 284, 285 y 286 del CPC), o precautoria (artículo 279 y 280 del CPC);
2) En ciertos casos, el juicio ejecutivo, puede empezar por gestiones preparatorias de la vía
ejecutiva. De esto da cuenta el artículo 435 y 436 del CPC.
3) Juicio contra terceros poseedores de la cosa hipotecada: comienza cuando se le notifica,
al tercer poseedor adquirente, del juicio en su contra. De esto da cuenta el artículo 492 del CPC, en
relación al artículo 2428 del CC.

La pregunta entonces sería: si se otorga poder para estos tres procedimientos preparatorios,
¿sirve el poder para iniciar la demanda correspondiente del juicio como tal, o es necesario volver a dar
mandato?
El mandato es concedido para la representación judicial, comprende también lo vinculado a la
gestión que se realiza; abarca el juicio preparatorio y el juicio como tal hasta su sentencia definitiva. El
poder es amplio. Hay un antecedente que corrobora lo anterior: una de las excepciones a la
distribución de causa, está constituida por estos casos (artículo 178 del COT), "iniciar el juicio principal
por medida previa": Si orgánicamente se considera todo como un mismo asunto, es absurdo pensar,
por la compatibilidad entre el mandato y las normas del C.O.T., que el mandato no sea amplio.

Otra duda surge en relación a la ejecución o cumplimiento. En efecto, en el caso en que se deba
seguir un nuevo juicio para ejecutar la sentencia definitiva que se ha dictado por el tribunal, cabe
preguntarse si el procurador necesita un nuevo mandato para continuar el nuevo juicio o si bastan las
facultades ordinarias ya conferidas.
La jurisprudencia fue vacilante, hoy no tanto. Se puede decir que por un lado como el mandato
para el juicio se entiende conferido hasta la ejecución completa de la sentencia definitiva, debe
entenderse entonces comprendido el procedimiento de apremio que sea necesario para exigir el
cumplimiento con o contra el mandatario constituido, en la medida que ese cumplimiento se solicite
dentro del mismo juicio y en la forma que indica el art. 233 inc. 1° del C.P.C. Sin embargo, la situación
no es tan clara cuando el cumplimiento de la sentencia definitiva requiere que se inicie un nuevo juicio,
de acuerdo al artículo 114 del COT. Autores como Alessandri y Cassarino estiman que el mandatario
constituido tendrá las facultades suficientes para iniciar ese nuevo juicio sin necesidad de un nuevo
mandato, pero en la práctica para evitar problemas por falta de personería, se otorga un nuevo
mandato judicial. Recordar que uno de los requisitos de cualquier demanda, de conformidad al artículo
254 del CPC, es acreditar la personería, exponiéndose el que no lo hace, a una excepción dilatoria
tendiente a corregir el procedimiento, o incluso a que el Juez declare inadmisible la demanda por
medio del artículo 256 del CPC.

II. Efectos. Una vez otorgado el poder, todas las diligencias y actuaciones se realizan con o a
través del procurador o mandatario, generándose los efectos propios de la representación, de acuerdo
al artículo 1448 del CC. El mandante desaparece de la vida procesal durante todo el curso del
procedimiento y sólo vuelve a ser considerado en los casos en que por la naturaleza de la actuación o
la expresa disposición de la ley deba o pueda actuar personalmente. Ej: absolución de posiciones,
cuando se solicite que ella sea prestada personalmente por la parte. Como consecuencia de lo anterior,
todas las notificaciones durante el procedimiento se deben hacer al mandatario judicial, siendo nulas
las que se practiquen al mandante o cliente.

2) FACULTADES DE LA NATURALEZA.
Son aquellas que se suponen incorporadas a un poder aunque las partes nada digan, pero se
pueden modificar por acuerdo expreso de las partes. En esta materia el silencio constituye
manifestación de voluntad procesal.

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Reviste tal naturaleza la que mira a la delegación del mandato. Si el mandatario no tiene
prohibición expresa de delegar, no hay duda de que puede hacerlo. Para que no proceda la delegación,
el mandante debe en el mandato expresamente prohibirla. (art.7, inc.1° del C.P.C.).
No existe inconveniente para otorgar un mandato puro y simple, y antes de producida la
delegación, efectuar tal limitación.

Finalmente, se debe tener presente que la delegación de delegación no vale. La segunda


delegación no produce efectos; lo actuado en virtud de la segunda delegación es nulo. El C.P.C. solo se
refiere a la primera delegación, la cual tolera. Se termina la posibilidad de delegar, cuando se ejercita
la facultad de delegar por primera vez. Esto es importante cuando se puede producir la comparecencia
ante tribunal superior a través de procurador del número. Acá el poder debe darlo el mandante y no
el delegatario, porque se produce en caso contrario, automáticamente, la segunda delegación con los
efectos señalados.
La delegación del mandato sólo puede ser efectuada en las personas habilitadas legalmente
para desempeñarse como procuradores (art. 2° inc. 5° Ley 18.120) y reviste el carácter de solemne,
puesto que la delegación debe efectuarse en alguno de las formas contempladas en el inciso 2° del
artículo 6° del Código de Procedimiento Civil.

3) FACULTADES ACCIDENTALES O ESPECIALES.


Estas facultades sólo se entienden incorporadas al mandato judicial, cuando expresamente han
sido concedidas al mandatario.
Si se concede un mandato judicial sin aludir a estas facultades, el mandatario no puede ejercer
ningún acto que las lleve envuelta. Su origen no se encuentra en la ley, sino en la voluntad de las partes
contratantes, quienes la consignan en forma expresa al momento de otorgar el mandato. Se pueden
entregar limitándolas o en forma amplia, dando todas o algunas de ellas. Se encuentran en el artículo
7° inciso final del CPC.
A continuación revisaremos cada una de estas facultades y algunos problemas que se pueden
generar:
I. ¿Son taxativas? Lo primero es averiguar si son taxativas. La mayoría piensa que sí, pues no
habría facultades extraordinarias más allá de las que se mencionan en el art. 7 inciso final del CPC.
Sin embargo algunos autores estiman que no es así, porque hay actos que no están comprendidos
en esta enumeración, y requieren de una mención especial, así acontece, por ejemplo con la
reconciliación en materia de divorcio, o con la renuncia a la compensación económica en materia
de derecho de familia (ley 19.947 sobre matrimonio civil), o con la asistencia a la mediación
obligatoria en materia de negligencias médicas (artículo 43 ley 19.966).

II. Enumeración de las facultades del CPC. Las facultades extraordinarias según lo señala el art.
7 inc. 2° son las siguientes:
"Sin embargo, no se entenderán concedidas al procurador sin expresa mención, las facultades
de:

1) Desistirse en primera instancia de la acción deducida.


En este caso el demandante decide no continuar con el juicio, dejando sin efecto las peticiones
formuladas al tribunal (artículo 148 del CPC). Este acto tiene gran importancia: produce cosa juzgada,
con respecto de las pretensiones hechas valer. Si existe desistimiento, no puede volver a promoverse
nunca más la pretensión. Por eso se exige mención expresa, porque el desistimiento extingue para
siempre la pretensión hecha valer en la acción deducida.
Se puede decir también que el fundamento de esta facultad especial se haya en que el
legislador estima que si el poderdante dio mandato para litigar lo ha sido con el ánimo que este juicio
termine normalmente mediante la dictación de una sentencia y resuelva el litigio. Si por el contrario el
mandatario tuviera esta facultad en forma ordinaria o esencial, no se vería entonces el objeto de
haberle conferido tal mandato. A lo dicho, esta facultad extraordinaria presenta algunas observaciones
o comentarios:

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a.- ¿Puede el mandatario desistirse de la acción en segunda instancia?
Se podría pero no por lo que establece el art. 7 inc. 2°, sino que por lo que establece el art. 148
del C.P.C. que reglamenta el incidente de desistimiento de la demanda señalando que procede esta
facultad en cualquier estado del juicio ante el tribunal que conozca del asunto. Pero no se podría hacer
esto ante el tribunal de casación puesto que este no constituye instancia.
b.- ¿Es necesario que el procurador tenga facultad expresa para desistirse en segunda instancia?
Se ha concluido que el procurador para desistirse de la acción en segunda instancia necesita
mención expresa porque el ejercicio de esta facultad importa una extralimitación absoluta del mandato
pues imposibilita para llevar a efecto el negocio que el poderdante encomienda al procurador.
No obstante esta redacción del art. 7 inc. 2° ha permitido a algunos autores concluir lo contrario
y estimar que no se requiere mención expresa.

2) Para aceptar la demanda contraria.


La aceptación es lo que se denomina "allanamiento a la demanda", que es un acto de
disposición (art.313 del C.P.C.), aunque no siempre. Es una actitud que puede asumir el demandado
como forma de ejercer su derecho a defensa frente a la notificación de una demanda, por medio de la
cual acepta los hechos contenidos en la misma. En materia penal podemos observar una especie de
allanamiento en el procedimiento abreviado, por medio del cual el imputado acepta expresamente los
hechos de la acusación y los antecedentes de la investigación (artículo 406 inciso 2 del CPP). Decíamos
que esta posibilidad de actuación consiste en un acto de disposición, pero ello no siempre será así, por
cuanto el Tribunal debe calificar jurídicamente dichos ellos, y en esa labor puede estimar que no son
efectivos, posibilitando el rechazo de la demanda o acusación (413 letra e) del CPP). Pero hay otra cosa,
el artículo 313 señala que una vez allanado, deberá citarse a las partes a oír sentencia, que es un trámite
esencial previo la dictación de la misma, y su importancia es tal que dentro del plazo para dictar
sentencia se pueden evacuar otras diligencias como las medidas para mejor resolver (Art. 159 CPC).

3) Absolver posiciones, o sea, confesar en juicio.


Es la confesión provocada o absolución de posiciones. Hay que distinguir la materia y el
procedimiento.
a. En materia civil las posiciones son las preguntas hechas por escrito y dentro de un sobre
cerrado por una parte a la otra, para que las conteste en una audiencia que el tribunal fija
especialmente para ese efecto.
Para dar el mandatario judicial de una parte respuesta a esas posiciones se requiere que no se
hubiere solicitado que se den las respuestas personalmente por la parte y que al mandatario judicial
se le hubiere conferido la facultad de absolver posiciones expresamente, porque puede llegar a ser un
acto de disposición. Por ejemplo, a través de la confesión y del reconocimiento de los hechos por parte
del demandado puede acogerse la demanda contra él (art.1.713 Cód. Civil y 402 del. CPC.).
Esta facultad no impide que en un litigio pueda absolver posiciones el mandatario - aun cuando
carezca de esta facultad especial- sobre hechos personales del mismo; porque esta facultad
extraordinaria se refiere a confesar sobre hechos personales del mandante y no del mandatario según
lo ordena el art. 396 del C.P.C.
b. En materia laboral la prueba confesional se desarrolla en audiencia y no es necesario
acompañar sobre cerrado con preguntas, dado que éstas se formulan verbalmente, sin admisión de
pliegos, con la sola exigencia de que sean pertinentes, claras y precisas. Artículo 454 N°3 y 4 Código del
Trabajo. Para el caso de incomparecencia podrán presumirse efectivas, en relación a los hechos objeto
de prueba, las alegaciones de la parte contraria en la demanda o contestación, según corresponda.

c. En materia de familia la prueba confesional se desarrolla en audiencia y solamente es


necesario acompañar sobre cerrado con preguntas redactadas en forma asertiva, con a lo menos dos
días hábiles de anticipación a la audiencia de juicio, para el caso que el absolvente no comparezca a la
audiencia y le sea aplicable la sanción del artículo 52 de la ley 19.968 (auto acordado Corte Suprema 8
de Octubre de 2005, apartado III.- segundo).

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4) Renunciar a los recursos o a los términos legales:
No se debe confundir la renuncia de los recursos con el desistimiento de ellos, renuncia es la
dejación o abandono del derecho que se tiene pero que aún no se ha ejercitado, por el contrario se
desiste del recurso cuando se manifiesta la voluntad de abandonarlo después de interponerlo.
Esta facultad se refiere a renunciar anticipadamente a éstos en forma expresa posibilitando el
éxito de la contraparte. Para esto también se requiere manifestación expresa.
La renuncia se refiere a una renuncia expresa. No puede cubrir la circunstancia de que no se
haga uso del plazo o que no se interponga el recurso en el plazo correspondiente. De otro modo, es
trastocar todo el sistema del mandato judicial. Este es el criterio de la jurisprudencia chilena.
Por otra parte, una vez interpuesto el recurso, el mandatario judicial puede desistirse de él,
puesto que la ley exige facultades especiales para desistirse de la demanda y no de los recursos que se
hayan hecho valer.
5) Transigir.
La transacción es un acto de disposición, porque se hacen concesiones recíprocas. No se puede
someter a la sola voluntad del mandatario judicial. (art. 2.246 del Cód. Civil).
Como en el texto del art. 7° no aparece comprendida la facultad de celebrar avenimiento y
conciliación, al conferirse el poder para transigir si ellas quieren ser otorgadas debe dejarse expresa
constancia que las facultades de transar comprende la de avenir y aceptar conciliación. Con ello se
salva toda discusión que pudiere presentarse acerca de si en el caso de otorgamiento de poder, con las
facultades de ambos incisos del art.7°, se encuentra comprendidas o no las de avenir y celebrar
conciliaciones.

6) Comprometer.
Tampoco se entiende incorporada, sin expresa mención, la facultad de comprometer, es decir
celebrar un acto por el cual se designa un árbitro para que resuelva un asunto. Se sustrae un asunto de
la justicia ordinaria para someterlo a conocimiento y resolución de un juez árbitro.

7) Otorgar a los árbitros facultades de arbitradores.


Tampoco puede hacerlo el mandatario, sin expresa mención en el mandato, ya que ello significa
alterar las reglas generales de la ley da al respecto. (art.223 del C.O.T.).

8) Aprobar convenios.
Esta materia ha sido modificada por la ley 20.720 sobre reorganización y liquidación de
empresas y personas.
9) Percibir.
Es la operación mediante la cual los productos, frutos o rentas de una cosa son objeto de
apropiación o cobro por parte de la persona calificada para gozar de ellos. (Capitant)
En el Código Civil no es tampoco una facultad común.
En lo procesal se requiere que aunque sea una facultad que normalmente va en beneficio del
mandante (percibir frutos y rentas), se tenga especificación con respecto de ella, porque puede tener
implicancia en asuntos monetarios.
El legislador no quiere crear el problema de restitución entre mandante y mandatario. No se
quiere que el mandatario cobre y no reintegre. Por eso debe expresarse esta facultad.
De allí que si el mandatario judicial no posee esta facultad, todos los dineros que correspondan
a su mandante no se le pagaran al mandatario judicial. En este caso, los cheques que se giren en el
proceso deberán extenderse en forma cruzada y nominativa a nombre del mandante y no del
mandatario judicial, quien sólo podrá efectuar el retiro material del documento para su posterior
entrega al mandante.

Nota: Esta facultad se entiende conferida por el solo ministerio de la ley en el caso del endoso
de letras de cambio con cláusula "valor en cobro" u otro semejante; no siendo necesaria ninguna otra
especificación en esta forma especial de constituir el mandato para que se entienda ella comprendida.
(art.29 de la Ley 18.092).

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III. ¿Cómo debe otorgarse el mandato judicial para que se entiendan incorporadas las facultades
especiales?
El C.P.C. en el art.7°, inc.2°, dice: "no se entenderán concedidas al procurador las siguientes
facultades, sin expresa mención...."
Por largo tiempo la doctrina y la jurisprudencia sostuvieron que se entendían otorgadas al
enumerarlas una a una; se las debía señalar en forma específica y casuística.
Hoy no es así. Se acepta como válida la forma de otorgar el mandato judicial, con las facultades
especiales incluidas, por esta sola mención de carácter general: "confiero poder judicial a NN, con las
facultades de ambos incisos del art.7° del C.P.C. que el mandante declara conocer y da por
expresamente reproducidas una a una".
Ello es factible porque el art.7° es una ley. Como tal se presume conocida de todos y al
establecerse en el mandato la cita de la ley y el hecho de darse por expresamente reconocidas estas
facultades del mandato es suficiente resguardo para el mandante.
En el caso que la parte NO hubiere conferido al mandatario judicial todas o algunas de las
facultades especiales del inciso 2° del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, la parte deberá
firmar con el mandatario judicial los escritos que digan relación con esas facultades ante el secretario
del tribunal o jefe de la unidad de administración de causas (art. 2° inciso 6° Ley 18.120).

H.- EFECTOS DEL MANDATO JUDICIAL.


Se produce el efecto básico del cual emanan el resto de las consecuencias: Al otorgarlo
desaparece del proceso la persona física del mandante, y todas las actuaciones deben entenderse a
partir de su otorgamiento con el mandatario. Al no cumplirse este efecto, lo actuado es nulo.
Por ejemplo, si en vez de notificarse al mandatario la sentencia, se notificara a la parte, tal
notificación es nula.
Sin embargo, es menester tener presente que existen casos en que la ley, en forma expresa,
requiere la intervención de la parte, como ocurre por ejemplo en la absolución de posiciones, en las
cuales se puede solicitar que ellas sean prestadas personalmente por la parte y no por el mandatario
judicial, aún cuando tenga conferidas facultades para ello.
Tampoco juega el mandato cuando la ley requiera la intervención de otra persona distinta de
la parte y del mandatario, como sucede en la comparecencia que debe efectuarse a través del
procurador del número o de abogado habilitado ante la Corte Suprema.

I.- TÉRMINO O EXTINCIÓN DEL MANDATO JUDICIAL.


Se puede extinguir por distintas causas.
1) Por el cumplimiento del encargo (pago):
En un caso normal se extingue por la ejecución completa de la sentencia definitiva. El
mandatario puede representar al mandante hasta la ejecución completa de la sentencia.
Anormalmente puede pedir el mandante la terminación del mandato en los casos en que el
juicio no llegue a sentencia, por un equivalente jurisdiccional unilateral o bilateral.

2) Revocación: que puede ser expresa o tácita.


a) Expresa: cuando en forma explícita se manifiesta la voluntad de revocar, se deja sin
efecto el mandato judicial.
b) Tácita: cuando sin aludir al mandato anterior se confiere uno nuevo.

La revocación se reglamenta en el art.10 del C.P.C. que establece la exigencia de existir


constancia en el expediente de la revocación: "Todo mandato legalmente constituido es tal mientras
en el proceso no haya testimonio de su expiración o de su revocación".
Si no se acompaña al expediente la revocación, todas las diligencias se siguen haciendo con el
mandatario. La revocación no es oponible a la contraparte, mientras no haya constancia de ella en el
proceso.

3) El mandato puede extinguirse por renuncia del mandatario.

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La revocación es un acto unilateral del mandante; la renuncia un acto unilateral del mandatario.
La renuncia se debe poner en conocimiento del mandante junto con el estado del juicio.
Para que la renuncia desafecte al mandatario del juicio, debe cumplir copulativamente los
siguientes requisitos:
a) Poner en conocimiento del mandante el hecho de la renuncia y el estado del juicio.
b) Debe transcurrir el término de emplazamiento desde la notificación de la renuncia a la parte.
Durante todo este término (15 días) el procurador conserva la responsabilidad de mandatario.
Transcurrido el plazo deja de serlo.
Si se designa nuevo mandatario antes de transcurrido el término de emplazamiento, será con
este mandatario con quien se entenderá la contraparte, porque ya habrá constancia de ello en el
proceso.
La renuncia debe ser expresa. Si no se notifica, no opera y en este caso, si el mandatario no
actúa, es responsable de lo ocurrido por su culpa o dolo y comete delito o cuasidelito civil.

4) La muerte como causa de extinción.


El mandato judicial, con respecto a la muerte, difiere con el mandato civil.
a) La muerte del mandante no extingue el mandato judicial (arts. 396 y 529 del C.O.T.).
b) El mandato judicial se extingue por muerte del mandatario. La muerte del mandatario
es un hecho no regulado en forma general en sus efectos procesales por el C.P.C. Por tratarse de un
hecho público y notorio (la muerte consta en un registro público) toda actuación hecha a través de
mandatario muerto es nulo, aunque no haya constancia de la muerte en el proceso. Esta nulidad la
puede hacer valer la parte que estuvo asistida por el fallecido, acompañando certificado de defunción
(se suspende el proceso, se aplican las normas civiles).

La muerte del mandante y la Jurisprudencia: “acerca del perfeccionamiento y terminación del


mandato judicial”. Jaime Alcalde Silva. Comentarios a la sentencia CS 6226-2022.

J) RESPONSABILIDAD DEL MANDATARIO.


Por regla general, el abogado patrocinante no está afecto a ninguna responsabilidad por el pago
de honorarios, costas y demás cargas pecuniarias que se produzcan en el procedimiento. La
responsabilidad del patrocinante es causada por la defensa del juicio, respondiendo civil
(indemnización contractual), criminal (delito de prevaricación, estafa, entre otros) y disciplinariamente,
de acuerdo al artículo 530 del COT, y explícitamente en el artículo 269, 287, 293 y 294 del Código
Procesal Penal ( para mayores detalles en esta materia, véase el artículo: “Ética profesional del
abogado: normativa vigente en Chile”, disponible en Revista Ius Et Praxis, Facultad de Ciencias Jurídicas
y Sociales Universidad de Talca, o en el siguiente link
[Link] La
responsabilidad pecuniaria es excepcionalísima. Así por ejemplo, la situación que afecta al procurador
o representante judicial del mandante. En efecto, de acuerdo al art.28 del C.P.C., "los procuradores
judiciales responderán personalmente del pago de las costas procesales generadas durante el ejercicio
de sus funciones, que sean de cargo de sus mandantes, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos".
El legislador ha establecido una responsabilidad solidaria del procurador y del mandante
respecto de las costas procesales, no de las personas. El incidente sobre costas se encuentra regulado
en los artículos 138 a 147 del CPC. La regla general se encuentra en el artículo 144 del CPC. En el CPP,
hay una situación excepcionalísima, en que el abogado puede responder personalmente por el pago
de costas en caso de notorio desconocimiento del derecho, o de grave negligencia en el desempeño
de sus funciones, obviamente en perjuicio de su representado o interviniente.

En la Jurisprudencia se ha reconocido la responsabilidad que le puede caber a un abogado negligente.


Así, La Corte Suprema confirmó la sentencia que acogió la demanda deducida en contra de abogado
por responsabilidad civil contractual, derivada del contrato de prestación de servicios profesionales
celebrado entre las partes el 16 de diciembre de 2015.
En fallo unánime (causa rol 18.166-2019), la Primera Sala del máximo tribunal –integrada por los
ministros Guillermo Silva, Rosa María Maggi, Rosa Egnem, Juan Eduardo Fuentes y el abogado (i) Diego

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Munita– declaró inadmisible el recurso de casación en el fondo interpuesto en representación de la
parte demandada.

"Que el recurrente funda su solicitud de nulidad expresando que en el fallo cuestionado se infringe el
artículo 1698 del Código Civil desde que se condenó al demandado por lo que aconteció en un juicio
en que éste actuó como abogado, pese a que el actor no acreditó que hubiera existido una mala
práctica profesional, de manera que la demanda debiera haber sido rechazada", plantea el fallo.

La resolución agrega: "Que el artículo 772 N°1 del Código de Procedimiento Civil sujeta el recurso de
casación en el fondo a un requisito indispensable para su admisibilidad, como es que el escrito en que
se interpone ‘exprese', es decir, explicite en qué consiste -cómo se ha producido- el o los errores,
siempre que estos sean ‘de derecho'".

"Que versando la contienda –continúa– sobre una acción indemnizatoria por responsabilidad
contractual, la exigencia consignada en el motivo anterior obligaba al impugnante a explicar los
contenidos jurídicos del instituto que hizo valer en juicio. Concretamente, las relativas a la
responsabilidad contractual, contenidas en los artículos 1545 y siguientes del Código Civil y las que
regulan el mandato -artículo 2116 en relación con el 2118 del mismo estatuto- teniendo en
consideración que fueron precisamente estos preceptos aquellos que se invocaron como sustento de
la demanda y que fueron aplicados por los jueces de fondo para resolver la controversia. Al no hacerlo,
genera un vacío que la Corte no puede subsanar dado el carácter de derecho estricto que reviste el
recurso de nulidad intentado".

Por su parte, un tribunal de Madrid condenó a un abogado a pagar, junto con su aseguradora, una de
las mayores indemnizaciones conocidas hasta la fecha por los daños y perjuicios derivados de la
responsabilidad civil profesional de un letrado.
La pérdida de oportunidad, presentaciones fuera de plazo o incluso malos consejos a los clientes, son
algunas de las causas por las que los usuarios de servicios legales interponen demanda de
responsabilidad contra los que fueron sus abogados.
Las exigencias para el éxito de estas acciones, al igual que otras reclamaciones por responsabilidad,
son la existencia de una acción u omisión que causa un daño, la relación causal entre una y otra, y la
imputación de ese daño a la actuación del demandado. Esta sentencia ha llamado la atención por la
elevada condena (casi tres millones de euros), en atención al daño patrimonial causado.
La clienta demandante, junto con otras personas, se vieron afectadas por la deficiente atención
profesional en una causa donde se discutía la fijación de justiprecio por una expropiación. La sentencia
fue dictada el 27 de febrero de 2019 y puede ser revisada en
[Link]
QqAIBQF0L9xvkqFDg5RU3O1S-
8Rgqg8ze_vnEjkjwvAMgMWTg2WFkv2d3w5d1axrbVKGUzeQDttMMFqq57EQfbQeQuJMwXxp3z8A1s
S5sZPAAAAWKE

K) PARALELO ENTRE EL PATROCINIO Y EL MANDATO.


Con el fin de precisar en mayor forma las diferencias y semejanzas que existen entre uno y otro,
podemos efectuar entre el patrocinio y poder las siguientes comparaciones:
1.- Naturaleza Jurídica.
Tanto el patrocinio y el poder revisten la naturaleza jurídica de un mandato solemne.

2.- Objetivo
Patrocinio: Defensa de los derechos, teniendo el patrocinio una representación más bien de
carácter esporádica a pesar de las facultades que al respecto establece el inc.3° del art.2 de la Ley
18.120.
Poder: Representación de una persona en las diversas gestiones dentro del proceso.

3.- Casos en que se exige y exenciones a esa obligación.

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Son comunes tanto el patrocinio y poder según lo establecido en los arts. 1° y 2° de la Ley
18.120.

4.- Personas que pueden asumirlo


Patrocinio: Sólo abogados habilitados para el ejercicio de la profesión.
Poder: Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión, más las otras personas señaladas
en el inc.1° del art.2° de la Ley 18.120.
Un abogado puede ser patrocinante y apoderado a la vez.

5.- Forma Constituirlo.


Patrocinio: Por el sólo hecho de poner el abogado su firma, indicando además su nombre,
apellido y domicilio.
Poder: En cualquiera de las formas establecidas en el art.6° del C.P.C. de la Ley 18.092, mediante
un endoso en comisión de cobranza o cualquier otra forma dispuesta por la ley.

6.- Oportunidad.
Ambos deben constituirse en la primera presentación que haga cada parte en asuntos
contenciosos o no contenciosos.

7.- Sanciones a la no constitución u otorgamiento.


Patrocinio: Se tiene por no presentado el escrito para todos los efectos legales.
Poder: Se tiene por no presentado el escrito, si no se cumple con la debida constitución del
poder dentro del plazo en que el tribunal lo hubiere ordenado, el que no puede ser superior a tres días.

8.- Responsabilidad.
Patrocinio: La responsabilidad del patrocinio es causada por la defensa del juicio y responde
civil, criminal y disciplinariamente y sólo eventualmente el patrocinante tenía una responsabilidad
pecuniaria directa por las costas procesales del juicio (antiguo 787 del CPC). En materia penal, el
artículo 50 del CPP, establece una regla especial en esta materia, que no existe en materia civil, por
incurrir en notorio desconocimiento del derecho o negligencia inexcusable.
Poder: El mandatario tiene responsabilidad civil y criminal. Además siempre tiene una
responsabilidad pecuniaria directa por las costas procesales del juicio.

9.- Ejercicio ilegal


Tanto el que ejecute actos de abogados a que se refiere la Ley de Comparecencia en Juicio,
como el que sin poseer las calidades que establece la Ley represente a otro en un escrito contencioso
o no contencioso que no sea de los expresamente exceptuados, comete el delito de ejercicio ilegal de
la profesión sancionado con la pena de reclusión menor en su grado mínimo a medio (art. 3° Ley
18.120).

10.- Pluralidad.
Para algunos pueden haber varios patrocinantes o apoderados. Se basan en la normas
contenidas en el C.C., relativas al mandato civil; ya que de acuerdo al art. 2126 del C.C. puede haber
uno o más mandantes y uno o más mandatarios.
Otros en cambio estiman que tratándose del mandato judicial la pruralidad es improcedente,
y la razón de no aceptarlo es la discrepancia que puede presentarse en la actuación de varios
mandatarios y considerando la naturaleza del juicio que requiere de una sola mano, sin divergencias ni
discrepancias y para evitar estos problemas no se acepta la mentada pluralidad. Por el contrario, si
permiten estos autores que las partes en un juicio puedan ser defendidas por más de un abogado
patrocinante ya que no se opone a la economía procesal, además los patrocinantes son solamente los
encargados de cómo se va a efectuar una defensa.

IV.- OTRAS INSTITUCIONES SIMILARES QUE IMPLICAN REPRESENTACIÓN.


Respecto de la representación es Menester analizar las situaciones siguientes:

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1) Agencia oficiosa procesal o comparecencia con fianza de rato.
2) Procurador común.
3) Representaciones especiales.
4) Representación del ausente.

I. LA AGENCIA OFICIOSA:

A) CONCEPTO.
Lo normal es la exigencia de la ley de cumplir estrictamente con el ius postulandi, en la primera
presentación de cada parte, de acuerdo al artículo 1° de la ley 18.120 sobre comparecencia en juicio.
Pero puede ocurrir un caso de emergencia en que la parte que debe realizar un acto jurídico
procesal no se encuentre o esté impedido de actuar. (Ej. una persona es válidamente notificada media
hora antes de irse al extranjero, o se encuentra enferma). Esto se salva por la agencia oficiosa procesal
(art.6° [Link] del C.P.C.).
Conforme el inciso 1 del artículo 6 del CPC, el mandatario debe exhibir el título en virtud del
cual representa al mandante. La agencia oficiosa permite, inicialmente, comparecer en juicio sin
exhibición de título, esto es, sin acreditar la existencia de mandato judicial, situación totalmente
excepcional.
De esta forma podemos definir a esta institución: “la agencia oficiosa consiste en que una
persona capacitada comparece ante un tribunal asumiendo la representación de otra y ofreciendo la
ratificación posterior de lo actuado de parte del que normalmente debió ser su mandante. Por su parte,
el artículo 2286 del Código Civil desde 1855 definía a esta institución como: “La agencia oficiosa o
gestión de negocios ajenos, llamada comúnmente gestión de negocios, es un cuasicontrato por el cual
el que administra sin mandato los negocios de alguna persona, se obliga para con ésta, y la obliga en
ciertos casos”.

B) REQUISITOS.
1°) Que el que actúa sin poder sea persona habilitada para comparecer en juicio o en caso
contrario, se haga representar en la forma que la Ley 18.120 establece (art.6° inc.4° del C.P.C.).

2°) Se debe invocar por parte del agente oficioso las causas calificadas que impiden al
directamente afectado comparecer. Qué debe considerarse como causa adecuada? Es un asunto que
debe calificar el Juez soberanamente. A partir del artículo 2288 inciso final de código civil pudiera
entenderse que debe tratarse de un peligrio inminente a los derechos del sujeto.
3°) Se debe ofrecer por la agente oficioso una garantía de que lo actuado por él va a ratificarse.
Si no se ratifica, la garantía se hace efectiva. Esta garantía se denomina "fianza de rato"o "fianza de
ratificación".

El tribunal deberá calificar las circunstancias del caso y lo hace libremente. Establece si lo
expuesto es motivo suficiente para que la parte no haya podido comparecer directamente. Si le
parecen adecuados, califica la garantía y si la acepta, señala un plazo razonable para que se efectúe la
ratificación por parte del que ha sido representado sin poder. Las circunstancias que se exponen
configuran la imposibilidad de comparecer de la parte. La garantía que normalmente se ofrece es una
fianza simple. Lo que el Tribunal hace es calificar los bienes del fiador; se aceptan mínimas garantías y
normalmente no se exigen depósitos en dinero o hipotecas.

El plazo de ratificación dependerá de las circunstancias invocadas. El representante debe; en


todo caso, cumplir en el momento de su comparecencia con los requisitos corrientes de la
comparecencia (Ley 18.102).

C) EFECTOS: Habrá que distinguir:

1. Si la ratificación no se produce: Hay que subdistinguir:

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a) Efectos procesales: Se tiene por inexistente todo aquello en que ha intervenido el
representante (todo es nulo). Como el plazo es judicial, puede ser prorrogado a petición de parte las
veces que estime conveniente el tribunal.
b) Efectos civiles: Se indemnizan los perjuicios causados de los que responde el fiador. El
artículo 2287 del Código Civil indica que las obligaciones del agente oficioso son las mismas que las del
mandatario.

2. Si la ratificación se produce dentro del plazo establecido, se confirma todo lo actuado por el
agente oficioso, se alza la fianza y continúa la tramitación del juicio con el correspondiente mandato
judicial debidamente constituido. Esto no quiere decir que se exima de responsabilidad, pues en este
caso respondera disciplinaria, civil y penalmente de acuerdo a lo ya visto.

II. EL PROCURADOR COMÚN. El mandato un contrato de confianza.


El modo de designarse, sus facultades y forma de actuación se encuentran reguladas en los
art.12 a 16 del C.P.C.

a. Concepto. Es aquel mandatario que obligatoriamente debe designarse para la


representación conjunta por dos o más demandantes o demandados que dentro de un proceso hacen
valer idénticas pretensiones o excepciones.
b. Casos en que procede. De acuerdo con lo previsto en los artículos 19 y 23 del C.P.C. se exige
la designación de procurador común:
- Cuando se deducen las mismas acciones por los demandantes.
- Cuando se oponen las mismas excepciones o defensas por los demandados.
- En el caso de intervención de tercero coadyuvante.
c. Forma de nombramiento. En estos casos, el procurador común deberá ser nombrado de
común acuerdo por las partes a quienes éste haya de representar de acuerdo a lo establecido en el
inciso 1° del artículo 12 del C.P.C. El nombramiento deberá hacerse por las partes dentro del término
razonable que señale el tribunal.
Si por omisión de todas las partes o por falta de acuerdo entre ellas no se hace el nombramiento
del procurador común dentro del término establecido por el tribunal, deberá él hacer la designación
(otra forma de otorgar el mandato judicial que no aparece en el artículo 6° del CPC), con la limitación
de que en este caso ella deberá recaer el nombramiento en un procurador del número o en una de las
partes que hayan concurrido al proceso de acuerdo a lo previsto en el artículo 13 del CPC. Si la omisión
es de alguno algunas de las partes, el nombramiento hecho por la otra u otras valdrá respecto de todas
d. Forma de poner término. Designado el procurador común por las partes o el tribunal, este
nombramiento puede ser revocado en las condiciones previstas en el artículo 14 del C.P.C.-
De acuerdo con ese precepto legal, este procurador común designado por las partes o el
tribunal no podrá revocarse sino que por el acuerdo unánime de las partes o por el tribunal a petición
de una de ellas, siempre que existan motivos justificados que hagan procedente la revocación, ¿cuáles
motivos?
Los procedimientos a que dé lugar esta medida se tramitarán en cuaderno separado (incidente)
y no suspenderán el curso del juicio.
La revocación, sea que se acuerde por las partes o se decrete por el tribunal, no producirá
efectos mientas no quede constituido el nuevo procurador.
e. Facultades. Sus facultades son las de un mandatario judicial: es un representante de las
partes que lo han designado o para las cuales ha sido designado. Debe ajustarse en su actuación a lo
que le indiquen las partes. (art.15 del C.P.C.). ¿Cuál es el margen de actuación? El procurador común
designado deberá obrar ajustándose en su actuar a las instrucciones y voluntad de las partes que
representa; y en los casos en que éstas no estén de acuerdo, podrá proceder por sí solo y como se lo
aconseje la prudencia, teniendo siempre en mira la más fiel y expedita ejecución del mandato. Hay
aquí una identificación con las normas civiles del mandato.
*Cualquiera de las partes representadas por el procurador común que no se conforme con el
procedimiento adoptado por él, podrá separadamente hacer las alegaciones y rendir las pruebas que
estime conducentes, pero sin entorpecer la marcha regular del juicio y usando de los mismos plazos

52
concedidos al procurador común. Podrá, asimismo, solicitar dichos plazos o su ampliación, o interponer
los recursos a que haya lugar, tanto sobre las resoluciones que recaigan en estas solicitudes, como
sobre cualquier sentencia interlocutoria o definitiva. (Art.16 del C.P.C.).-
f. Excepciones. No obstante, no es necesaria la designación de procurador común en los casos
en que exista pluralidad de partes en los casos contemplados en el artículo 20 del C.P.C., en los que
ellos podrán actuar separadamente en el juicio. Dichos casos son:
- Cuando son distintas las acciones de los demandantes
- Cuando son distintas las defensas de los demandados.
- Cuando habiéndose comenzado el proceso con una acción o defensa común actuando las
partes representadas por un procurador común, surgen en el curso del proceso incompatibilidades de
intereses entre las partes que litigan conjuntamente.
g. El procurador común en el proceso penal. En Junio de 2016, el 8° Juzgado de Garantía de
Santiago, en el conocido caso AC Inversions (estafas piramidales), decidió acoger la solicitud de
nombramiento de procurador común para que represente a las víctimas, en atención a su número (más
de tres mil), recayendo el nombramiento en el ex fiscal nacional Sabas Chahuán. Lo mismo ocurrió ante
el 4° Juzgado de Garantía de Santiago, en la investigación sobre delitos de estafa y lavado de dineros
seguida en contra del Alberto Chang y señora, nombrándose en dicha oportunidad como procurados
común a la abogada Catherine Lathrop. El asunto, además de novedoso, es interesante desde el punto
de vista de la eficacia del debido proceso en un sistema garantista. Desde luego, el Código Procesal
Penal no prohíbe la figura, siendo entonces aplicable la norma de supletoriedad del artículo 52 del CPP.
Sin embargo, desde el punto de vista constitucional habrían dos posiciones: una, que está por
permitir la figura al interior del proceso penal, basada en fundamentos de economía procesal y
funcionamiento del sistema penal. Por otro lado, existe una posición que aboga por su inaplicabilidad,
sosteniendo que se vulnera el principio de confianza, el acceso a la justicia, entre otros.
Así, con fecha 21 de Junio de 2017, en sentencia dictada por el Tribunal Constitucional Rol 3123-
16-INA, se declaró inconstitucional la norma del artículo 19 del CPC. En su sentencia, y en torno al
artículo 19 del Código de Procedimiento Civil, expone la Magistratura Constitucional que en el proceso
civil, dado que su estructura hace primar el principio de la escrituración, la figura del procurador común
es razonable en aquellas circunstancias que por economía procesal y de bien común en general, se
solicite por las partes y se acoja por el juez, particularmente si así lo requiriera la pronta y cumplida
administración de justicia, al amparo de lo dispuesto en el inciso cuarto del artículo 1° y en el artículo
77°, ambos constitucionales.
En el proceso penal se agrega, la figura del procurador común puede considerarse legítima y
tener cabida en él, por así autorizarlo el artículo 52 del Código Procesal Penal pero, en su aplicación,
no se podrá “impedir, restringir o perturbar” el accionar del letrado, sea de la víctima sea del imputado
o de cualquier otro interviniente porque ello implicaría una limitación a la garantía del derecho a
defensa que asegura a toda persona la Carta Fundamental. En tal sentido, se podrá regular por la ley
procesal la forma en que ha de intervenir el abogado en el proceso, pero dicha ley no podrá establecer
reglas que coarten su participación en la exposición y defensa de su teoría del caso.
En la causa en que incide la acción de inaplicabilidad de estos autos, sostiene el TC, se han
interpuesto numerosas querellas, patrocinadas por sectionersos abogados, por lo que, con el objeto
“de agilizar el proceso”, la Magistrado del 4° Juzgado de Garantía de Santiago procedió, el día 09 de
junio de 2016, a dictar una resolución en la causa, mediante la cual determina que los querellantes
deberán designar de común acuerdo un procurador común, nombramiento que ha de efectuarse en
mérito de lo dispuesto en los artículos 12 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, otorgándoles
un plazo de 20 días para ello.
Conforme a lo anterior señala el fallo, y considerando la peculiaridad del caso concreto en el
sentido de que existe multiplicidad de querellantes y varios querellados en un asunto de orden penal,
proceso que tiene ribetes de una complejidad financiera notoria, atendido las sumas de dinero
involucradas, lo que hace que, en principio, la institución del procurador común no impida totalmente
la intervención de los demás abogados, ni deja a las partes en absoluta indefensión, dado que, el
artículo 16, del Código de Procedimiento Civil pareciere ofrecer suficientes garantías a las partes
querellantes, al establecer que los querellantes representados por un procurador común, podrán hacer
separadamente las alegaciones y rendir las pruebas que estimen conducentes e interponer recursos,

53
entre otros, cuando estén disconformes con el procedimiento seguido por el procurador común,
siempre que no entorpezca la marcha regular del juicio y los plazos concedidos al procurador común.
Empero, indica la sentencia, resulta notorio que en la especie se aplica la ley impugnada de un
modo que restringe el derecho a defensa de los querellantes, en términos que comprometen el éxito
de sus acciones penales y de sus pretensiones en el marco del proceso penal en que inciden, por las
razones expuestas precedentemente, reiterando lo que dice relación, especialmente, con la
construcción de la teoría del caso por el abogado de cada uno de los querellantes
Así, en este caso concreto, la aplicación del inciso primero, del artículo 19 del código de
enjuiciamiento civil da un resultado inconstitucional, al “restringir” la debida intervención de los
abogados de los querellantes mediante un procurador común, dado que, al hacer recaer todo el peso
de sus variadas actuaciones, defensas y alegaciones en un solo abogado, entraba las posibilidades de
real éxito en términos que afecta la garantía de la tutela judicial efectiva consagrada en el numeral 3°
del artículo 19 constitucional.
De esa manera, concluye en esta parte la Magistratura Constitucional manifestando que la
perturbación en la intervención de los apoderados de las personas que ejercen su derecho a la acción
penal, en el caso concreto, constituye una vulneración al derecho a la racionalidad y justicia del
procedimiento (artículo 19, N°3°, inciso sexto constitucional), así como del mandato constitucional de
la primera oración del inciso segundo del artículo 19, N° 3°, la que advierte que “ninguna autoridad o
insectioniduo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del letrado si hubiere sido
requerida”.
De acuerdo a lo señalado, concluye el fallo aduciendo que la aplicación del artículo 19, inciso,
primero, del Código de Procedimiento Civil, en la gestión judicial pendiente, resulta contraria a la
Constitución Política, por lo que se acoge el requerimiento de autos en esta parte. (Para ver sentencia:
[Link]

III. REPRESENTACIONES ESPECIALES. Supone el nacimiento de la relación procesal libre de vicios de


nulidad.

a. Representación de las personas jurídicas: (ART.8 DEL C.P.C.).

1. ¿Quién representa en juicio a determinadas personas jurídicas?


El C.P.C. distingue entre Sociedades, Corporaciones y Fundaciones, con personalidad jurídica.
El art. 8 se refiere sólo a las personas jurídicas de Derecho Privado, persigan o no, fines de lucro.
2. Quedan sustraídos:
a) Personas jurídicas de Derecho Público.
b) Instituciones de Administración, Instituciones Autónomas, Instituciones semi-fiscales, etc.
O sea, queda excluidas todas aquellas en que el Estado está en su organización.
3. Normas globales de acuerdo con la naturaleza de la persona jurídica:
1) Personas jurídicas de Derecho Público: no hay reglas en cuanto a su representación en
juicio. Es necesario consultar a la ley que las crea y reglamenta.
Ej: Al Fisco, lo representa el Presidente del Consejo de Defensa del Estado. A los municipios los
representa el Alcalde, a un hospital normalmente el Servicio de Salud o gestor de Red.

2) En el ámbito privado:
Es distinto si se trata por un lado las corporaciones y fundaciones o por otro de asociaciones
que persiguen fines de lucro.
A las corporaciones y fundaciones las representa su presidente (art.8 del C.P.C.).
A las asociaciones con fines de lucro los representa su gerente o administrador.
Aquí hay dos modalidades:
a) En cuanto a la protección de la persona jurídica: La representación sólo comprende las
facultades ordinarias del mandato judicial. Debe haber una expresa manifestación de voluntad para el
otorgamiento de facultades especiales.

54
b) En cuanto a la protección del tercero litigante: Aunque las partes alteren o limiten esta
representación, esta limitación contenida en su estatuto, no produce efectos de ninguna especie (art.8
C.P.C).

b. Representación de las personas ausentes (Art 11 CPC)


Tal materia está reglamentada en el artículo 11 del CPC, aunque en realidad, dicha norma
aislada no basta.
La situación de los ausentes está reglamentada en los artículos 11, 285, 844, 845 y 846 del
C.P.C. y el art. 367 del C.O.T.

Hay que ver tres situaciones:


1) Si se teme la ausencia de la persona y quiere el demandante emplazarla para un juicio
Posterior.
Se aplican los arts.284 y 285 del C.P.C. que regulan una medida prejudicial probatoria, en la
cual es posible pedir que se constituya en el lugar en que se desarrollará el proceso, un apoderado que
represente a la persona cuya ausencia se tema y que responda por las costas y multas en que sea
condenado, bajo apercibimiento de nombrársele un curador de bienes.

2) El ausente ha partido del país sin dejar mandato constituido. Hay que distinguir dos
situaciones:
a) Si se sabe del paradero del ausente en el exterior.
En este caso se le notifica por exhorto. También existe la posibilidad que el defensor público
asuma su representación; pero, en este caso en que se conoce el paradero del ausente, es una facultad,
no una obligación, para el defensor público asumir esta representación. (art.367 del C.O.T.).
b) Si no se conoce su paradero en el exterior:
Es necesario designarle un curador de ausentes (curador de bienes): art.473 del Cód. Civil y
844 y siguientes del C.P.C.

3) El ausente ha dejado mandatario constituido antes de irse o de iniciarse el juicio: Hay que
subdistinguir tres situaciones:
a) El apoderado tiene facultades generales para actuar en juicio:
Se le aplica el art.11 del C.P.C. en sus incisos 1° y 2°. El mandatario es capaz de recibir
notificaciones y de contestar la demanda. A él se notifica y con él sigue el juicio.
b) El apoderado tiene facultad para un negocio determinado solamente.
Se le aplica el art.11 inciso 3° del C.P.C. Sólo podrá ser emplazado válidamente si el asunto se
refiere a ese negocio determinado.

c) El apoderado no tiene facultad para contestar nuevas demandas. Hay que distinguir dos
situaciones:

i) Si se sabe el paradero del ausente. Se le notifica por exhorto.


ii) Si no se sabe el paradero del ausente: Se aplican los arts. 367 inciso 2° del [Link]. y 846 del
C.P.C. El defensor público debe asumir la representación del ausente obligatoriamente. Esta
representación no es permanente; dura el tiempo necesario para que el mandatario que carece de
facultades, obtenga que se otorguen; o que se nombre un nuevo mandatario; o que se nombre un
curador de ausentes.

IV. SITUACIÓN DEL TÉRMINO DEL MANDATO LEGAL.


Está tratada en el art. 9 del C.P.C. el cual nos señala que "si durante el curso del juicio termina
por cualquier causa el carácter con que una persona representa por el ministerio de la ley derechos
ajenos, continuará no obstante la representación y serán válidos los actos que ejecute, hasta la
comparecencia de la parte representada o hasta que hay testimonio en el proceso de haberse notificado
a este la cesación de la representación y el estado del juicio. El representante deberá gestionar que se

55
practique esta diligencia dentro del plazo que el tribunal designe, bajo pena de pagar una multa de un
cuarto a un sueldo vital y de abonar los perjuicios que resulten".
El representante legal de otro deja de serlo tan pronto como suceden aquellos hechos que en
concepto de la ley sustantiva ponen término a la representación. Un caso típico es el del padre cuando
el hijo llega a la mayoría de edad. Pero en materia procesal se precisa algo más que la simple
ocurrencia de aquellos hechos para que termine la representación procesal.
Según el art. 9 así se requieren que el representado comparezca al juicio ya sea personalmente
o a través de un mandatario, además se requiere que en el expediente conste que se haya notificado
a ese representado la cesación de la representación y el estado del juicio, por su parte el representante
está obligado a gestionar para que se practique esa notificación dentro del plazo que el tribunal
dispone bajo sanción de pagar una multa y de abonar los perjuicios que resulten.
El art. 9 no se refiere a la situación del fallecimiento del representante legal.

SEGUNDA PARTE: NORMAS COMUNES A TODO PROCEDIMIENTO9.

I. REGLAMENTACIÓN DE LAS PARTES


EN EL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL.

Los sujetos procesales que actúan al interior del procedimiento civil encuentran una regulación
común en el Libro I del CPC. Sin embargo, ante la diversidad de jurisdicciones especiales se debe poner
atención a si en éstas la regulación es diversa, ante lo cual deberá preferírsele por su especialidad e
incompatibilidad. En todo caso, normalmente la técnica utilizada por materias de jurisdicción especial
suele ser expresada bajo la siguiente formula: “En todo lo no regulado en este código se aplicarán
supletoriamente las normas comunes a todo procedimiento contempladas en el Libro I del Código de
Procedimiento Civil”. Así ocurre con el artículo 52 del Código Procesal Penal, o el artículo 432 del Código
del Trabajo.
Con todo, en lo sucesivo estudiaremos a quienes dan vida práctica al derecho de acción y
defensa, distinguiendo entre partes directas e indirectas.

LAS PARTES DIRECTAS

LA PLURALIDAD DE PARTES O LITISCONSORCIO.


1. Conceptos, importancia y clasificaciones.
La intervención de las partes en el proceso y en especial el número de partes que pueden
intervenir en él se reglamenta en los artículos 18 y siguientes del Código de Procedimiento Civil.
La regla general es que en un proceso intervenga una persona detentando la calidad de
demandante y otra persona detentando la calidad de demandado (como regla general de
denominación del sujeto activo y pasivo respectivamente).
No obstante, el legislador contempla también la posibilidad de que haya más de un
demandante o más de un demandado en el proceso; en cuyo caso nos encontramos ante un
"litisconsorcio" o relación procesal múltiple. Su importancia radica la evitación de duplicidad de litigios,
y en consecuencia, la dictación de sentencias contradictorias. Asimismo, los costos de acceso a la
justicia disminuyen al posibilitarse obrar por procurador común.

Al respecto, el ejemplo del paseo al sur y el accidente de tránsito a las alturas de Loncoche
puede hacerles recordar el funcionamiento de esta institución.

Así, el litisconsorcio puede ser clasificado desde distintos puntos de vista:


9
La materia correspondiente a la comparecencia pertenece a las normas comunes a todo procedimiento, sin embargo, por razones de conexión, en esta
oportunidad se estudió luego de la capacidad de las partes.

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a.- Según la posición que ocupan los varios sujetos de la relación procesal que actúan en
una misma calidad de parte.
El litisconsorcio, en cuanto a los sujetos respecto de los cuales se pueden dar, se clasifica en:
1) Litisconsorcio activo, en caso de pluralidad de demandantes;
2) Litisconsorcio pasivo, en caso de pluralidad de demandados; y
3) Litisconsorcio mixto, caso en el cual hay pluralidad de demandantes y demandados dentro
de un mismo proceso.

b.- Según su origen.


El litisconsorcio, en cuanto al instante en que se genera, se clasifica en:
1) Litisconsorcio originario o inicial, que es aquel que nace con la demanda misma que se puede
interponer por uno o más demandantes contra uno o más demandados; y
2) Litisconsorcio subsiguiente, sobreviniente o sucesiva, que es aquel que se origina con
posterioridad a la interposición de la demanda y durante el curso posterior del proceso.

c.- Según la necesidad de la presencia de varios sujetos en el proceso.


Nos encontramos en presencia de un litisconsorcio necesario si es obligatoria la presencia de
varios sujetos para poder pronunciarse el tribunal respecto del conflicto; y en cambio, estaremos en
presencia de un litisconsorcio facultativo o voluntario cuando la presencia de varios sujetos no es
indispensable para la solución del conflicto, sino que ella se genera con motivo de la forma en que se
decide presentar la demanda por el actor.

El litisconsorcio voluntario o facultativo, presenta las siguientes características:


a) El litisconsorcio facultativa o voluntaria, se encuentra regulada en los artículos 18 y
siguientes del C.P.C., ubicados dentro del Libro I de ese Código, por lo que tienen el carácter de reglas
de aplicación general al estar tratada dentro de las disposiciones comunes a todo procedimiento y son
aplicables a toda clase de juicios: ordinarios, sumarios y especiales.
b) La generación del litisconsorcio es facultativo, puesto que podrá producirse la relación
procesal múltiple a voluntad del sujeto activo en la relación procesal.
c) Los requisitos para que pueda generarse el litisconsorcio son:
1) La existencia de una pluralidad de acciones interpuesta por el actor;
2) Que las acciones afirmadas no sean incompatibles entre sí, y
3) Que todas las acciones se tramiten conforme a un mismo procedimiento.

El litisconsorcio necesario no se encuentra regulado en el Código de Procedimiento Civil, no


obstante que este es aceptado en el derecho comparado y por nuestra jurisprudencia.
El litisconsorcio necesario puede ser de dos tipos, a saber: propio e impropio.
En el litisconsorcio necesario propio la ley señala expresamente cuando los varios sujetos de
una relación jurídica sustancial deben actuar obligatoriamente en una misma relación procesal, ya sea
activa o pasivamente. No obstante lo anterior, en nuestro derecho, hasta donde hemos podido
investigar, no se presentan casos de litisconsorcio necesario propio. Por el contrario, las típicas
manifestaciones apuntadas en la doctrina procesal como ejemplos de esta figura en nuestro
ordenamiento o están tratadas como supuestos de litisconsorcio voluntario [Link]. las obligaciones
indivisibles; o bien, los preceptos donde se contienen no son claros en orden a su reconocimiento,
debiendo reconducirse tales hipótesis a supuestos de litisconsorcio necesario impropio.
Por su parte, el litisconsorcio necesario impropio se caracteriza por no estar establecido
expresamente por la ley, sino que viene condicionado por la naturaleza de la relación jurídica deducida
en juicio. En este caso, una determinada relación de derecho sustancial obliga a constituir la relación
procesal con todos los sujetos a quienes pueda afectar la sentencia que sobre el fondo se pueda dictar,
pero a diferencia del litisconsorcio necesario propio, el legislador no indica expresamente los casos
en que se debe conformar la relación procesal necesariamente plural.
Esta figura nace de la imposibilidad que tiene el legislador para fijar de manera anticipada y
nominativa los supuestos en que se debe configurar obligatoriamente un proceso con pluralidad de
sujetos, que actúen en una misma posición de parte ( activa o pasiva).Por lo mismo, la determinación

57
de este tipo de litisconsorcio es una cuestión que debe calificarse atendiendo a la situación de derecho
sustancial deducida en juicio, determinando si ella exige para la producción de sus efectos iniciar una
relación procesal con todos los sujetos que, activa o pasivamente, allí deben ser parte. (Alejandro
Romero Seguel. La acumulación inicial de Acciones. Páginas 23 y [Link] Jurídica Conosur Ltda.
Septiembre 2000. Santiago. Chile.)

La presencia de una pluralidad de sujetos que actúan en un proceso en una misma posición de
parte no produce por sí una pluralidad de acciones. Por el contrario, la doctrina coincide en señalar
que en el litisconsorcio necesario el objeto del recurso está compuesto por una única acción o una
única pretensión, sin que obste a ello la pluralidad de sujetos que intervienen.
Esta unidad de acción que se aprecia en el litisconsorcio necesario explica los diferentes efectos
procesales que se verifican en comparación con el denominado litisconsorcio voluntario, los que se
pueden resumir de la siguiente forma:
a) Los actos de disposición del objeto del proceso (desistimiento, allanamiento, transacción) sólo
producen efectos cuando concurren todos los litisconsortes necesarios;
b) Se debe pronunciar una sentencia única para todos los sujetos que necesariamente deben ser parte
de la relación procesal;
c) Las defensas o excepciones favorecen a todos los litisconsortes necesarios; y
d) Al tratarse el litisconsorcio necesario de una única acción desaparece la base de toda acumulación
de acciones, que es la existencia de una pluralidad de las mismas afirmadas en un mismo proceso. Por
lo mismo, en esta situación no es aplicable la facultad de separar la tramitación de los litigios que
reconoce el artículo 172 del C.P.C. ya que la sentencia que se pronuncie en el litisconsorcio necesario
debe ser única para todos los sujetos.
Aunque nuestra doctrina procesal prácticamente no se ha ocupado mayormente del problema
del litisconsorcio necesario, en la jurisprudencia se ha sancionado la existencia de esta figura en varias
ocasiones. Se trata de situaciones vinculadas preferentemente con las sentencias constitutivas de
nulidad de un acto o contrato (entre partes y respecto de terceros); con las sentencias declarativas que
se pronuncian sobre una situación que afecta a varias personas ( [Link]. la resolución de un contrato) y
con algunas situaciones vinculadas al ejercicio de acciones en materia de comunidades. En la doctrina
civil se apunta como hipótesis de un litisconsorcio de esta clase el que se puede generar en relación al
ejercicio de la acción de demarcación, cuando ella va a producir efectos entre distintos propietarios de
predios colindantes. (Alejandro Romero Seguel. La acumulación inicial de Acciones. Páginas 26 y
[Link] Jurídica Conosur Ltda. Septiembre 2000. Santiago. Chile.)

Finalmente, debemos tener presente que en el derecho comparado es reiteradísima la


jurisprudencia que sustenta que la excepción de litisconsorcio puede ser apreciada de oficio por los
tribunales, porque a ellos incumbe cuidar que el litigio se ventile con todos los que claramente pueden
resultar afectados por las declaraciones de la sentencia, ya que el principio de orden público de la
veracidad de la cosa juzgada, exige la presencia en el proceso de todos los que debieron ser parte de
él, y la posible apreciación de oficio de la existencia de litisconsorcio impide que se incurra en
incongruencia. (María Encarnación Dávila Millán. Litisconsorcio necesario. Concepto y tratamiento
procesal. Pág.230. Segunda edición. Bosch.1992. Barcelona)

2. Procedencia.
El legislador no ha reglamentado esta materia en forma muy completa, limitándose a establecer
los casos en que procede el litisconsorcio.
Estos casos están enumerados en el artículo 18 CPC, que no es una norma amplia sino de
restricción. Lo normal es que se acepte sólo un demandante y un demandado y sólo en los casos
señalados taxativamente por el mencionado precepto legal se acepta lo contrario.
De esta forma, la mencionada disposición establece: "En un mismo juicio podrán intervenir
como demandantes o demandados varias personas siempre que se deduzca la misma acción, o acciones
que emanen directa e inmediatamente de un mismo hecho, o que se proceda conjuntamente por
muchos o contra muchos en los casos que autoriza la ley"

58
De acuerdo con ese precepto legal, los casos en los cuales es posible que se genere un
litisconsorcio activo o pasivo inicial son:
a) Cuando varias personas deducen la misma acción.
Como ejemplo de esta situación se ha señalado por la doctrina el caso en que cinco personas
entablan una acción reivindicatoria respecto de un predio que dicen haber obtenido por herencia;
cuando varios herederos ejercen la acción de petición de herencia; cuando varias personas deducen
acción indemnizatoria a causa de un accidente de tránsito, entre otras.
b) Cuando varias personas deducen acciones que emanan directa e inmediatamente de un
mismo hecho.
En las Actas de la Comisión Revisora del Código de Procedimiento Civil, el señor Urrutia observa
que nacen directa e inmediatamente de un mismo hecho la acción reivindicatoria que fluye de la
nulidad, resolución o rescisión de un acto o contrato; y asimismo la del arrendador contra el
arrendatario directo para la terminación del arrendamiento y a la vez contra el subarrendatario, a fin
de que éste restituya la cosa arrendada. Personales, las acciones rescisoria, de nulidad y resolución, se
dirigen contra el contratante con el fin de terminar los efectos o anular los actos contractuales; pero
como de la infracción declarada hay derecho para deducir acción real contra terceros, como lo
establecen especialmente los artículos 1490, 1491 y 1689 del Código Civil, es útil en todo concepto que
ambas acciones puedan tramitarse en un mismo juicio. De este modo la sentencia sobre la acción
personal empecerá al poseedor contra quien se reivindica. Igual cosa puede decirse de las acciones
que se dirigen contra el arrendatario y subarrendatario.
La Jurisprudencia ha señalado que puede deducirse en un solo juicio, contra cinco compañías
de seguros diferentes, la acción de cobro de pesos derivada de un mismo incendio.
La Doctrina ha señalado como ejemplo de este caso, cuando diez personas entablan una acción
de indemnización de perjuicios en contra de una empresa de transportes por lesiones sufridas con
motivo de un accidente ocurrido durante el viaje.

c) Cuando la ley autoriza para proceder por muchos o contra muchos, como en el caso de las
obligaciones solidarias.
De acuerdo a lo señalado en las Actas de la Comisión Revisora esta "parte final del artículo se
refiere especialmente a los juicios que surgen de las obligaciones solidarias e indivisibles; acciones de
comuneros o contra comuneros, pago de deudas hereditarias o testamentarias, etc.".
La doctrina ha señalado como ejemplo de esta situación, cuando tres acreedores solidarios
demandan el cumplimiento de su obligación al deudor; o a la inversa, un acreedor demanda el
cumplimiento de una obligación a diversos deudores solidarios. Ustedes ya estarán en condiciones de
saber que existiendo una obligación solidaria contraída por varias personas, se puede demandar a una
sola de ellas exigiéndole el pago de todo. Por el contrario, en las obligaciones simplemente conjunta
los deudores responden a prorrata de lo debido.

3. La intervención del procurador común.


El hecho que exista pluralidad de partes puede ser un elemento disociador en el juicio, por lo
que para evitar esta situación se ha contemplado por el legislador los casos en que las partes que
actúan en litisconsorcio deben proceder a designar procurador común.
Esta regla de designación de procurador común es aplicable tanto a los demandantes y
demandados.
De acuerdo con lo previsto en el artículo 19 del C.P.C. se exige la designación de procurador
común:
a) Cuando se deducen las mismas acciones por los demandantes.
b) Cuando se oponen las mismas excepciones o defensas por los demandados.
No obstante, no es necesaria la designación de procurador común en los casos en que exista
pluralidad de partes en los casos contemplados en el artículo 20 del C.P.C., en los que ellas podrán
actuar separadamente en el juicio. Dichos casos son:
a) Cuando son distintas las acciones de los demandantes
b) Cuando son distintas las defensas de los demandados.

59
c) Cuando habiéndose comenzado el proceso con una acción o defensa común actuando las
partes representadas por un procurador común, surgen en el curso del proceso incompatibilidades de
intereses entre las partes que litigan conjuntamente.

LA INTERVENCIÓN FORZADA DE PARTES.


Instituciones que producen efectos ante el silencio procesal.

Uno de los caracteres básicos del ejercicio de las acciones es su voluntariedad por parte del
demandante que cree ser afectado en algún derecho para concurrir a los tribunales.
Sin embargo, excepcionalmente existen en nuestra legislación casos de “intervención forzada”
de partes, sean demandantes o demandados; en los cuales no nos encontramos ante un caso de
compulsividad para forzar su presencia ante los órganos jurisdiccionales, sino que ante situaciones en
que las partes tienen la necesidad de comparecer en un proceso so pena de tener que soportar las
consecuencias que genera su incomparecencia, esto es, por regla general, la pérdida del derecho
subjetivo o interés legítimo, y evitar así los efectos de una sentencia contraria a sus intereses.
Los casos de intervención forzada de partes que contempla nuestra legislación son los
siguientes:
1. Caso de acción compartida (Art. 21 del C.P.C.)
2. La jactancia (Artículo 269 y siguientes del CPC)
3. Citación de evicción
4. Citación de acreedores hipotecarios en el juicio ejecutivo.
5. Verificación de créditos en el procedimiento de liquidación ley 20.720.
6. Ley 18.101 de arrendamiento inmuebles urbanos.
7. Ley 18.287 sobre procedimiento ante Juzgados de Policía Local.
8. Ley 19.496 sobre protección a los derechos de los consumidores.

1. El caso de la acción compartida.

a. Regulación. El artículo 21 del Código de Procedimiento Civil establece que: "si la acción
ejercida por alguna persona corresponde también a otra u otras personas determinadas, podrán los
demandados pedir que se ponga la demanda en conocimiento de las que no hayan concurrido a
entablarla, quienes deberán expresar en el término de emplazamiento si se adhieren a ella."
"Si dichas personas adhieren a la demanda se aplicará lo dispuesto en los artículos 12 y 13; si
declaran su resolución de no adherirse, caducará su derecho; y si nada dicen dentro del término legal,
les afectará el resultado del proceso, sin nueva citación. En este último caso podrán comparecer en
cualquier estado del juicio; pero respetando todo lo obrado con anterioridad."
Este precepto legal se refiere a la circunstancia en que una determinada acción interpuesta en
el proceso, corresponda también a otras personas.
b. Titular. Este es un derecho que el legislador contempla sólo en favor del demandado para
que otras personas comparezcan al juicio como demandantes y reviste para él un carácter facultativo,
puesto que puede hacer uso discrecionalmente de él.
c. Importancia. El fundamento de este precepto es que el demandado no tenga que sufrir la
interposición de diversas y sucesivas demandas sobre una misma materia y evitar que se dicten
sentencias contradictorias.

d. Tramitación. Esta solicitud del demandado de ponerse la demanda en conocimiento de las


otras personas que no hubieren demandado deberá formularse en el término para contestar la
demanda y antes de evacuar ese trámite.
Esta solicitud podría ser una forma de excepción dilatoria; pero no es posible otorgarle esa
naturaleza al ser válido el procedimiento que se sigue contra el demandado. Simplemente es una
facultad procesal que debe ejercitarse previamente a cualquier defensa sobre el fondo del asunto. Dije,
en esta parte, que se trataba de un evento procesal, o bien un incidente.

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Dicha petición debe ser tramitada como un incidente de previo y especial pronunciamiento, por
lo que se tramitará en el cuaderno principal y se suspenderá el procedimiento mientras el tribunal no
se pronuncie acerca de la solicitud.
Accediéndose por el tribunal a la solicitud del demandado, ella debe ser puesta en
conocimiento de las personas a quienes les corresponde la acción y no hubieren demandado,
suspendiéndose el procedimiento hasta que la demanda sea notificada a los demás titulares de la
acción para que se adhieran a la demanda dentro del término de emplazamiento.
e. Efectos. Estos dependerán de las posiciones que se adopten. Así, las actitudes que pueden
asumir los notificados de la demanda dentro del término de emplazamiento pueden ser las siguientes:
1.- Declarar que adhieren a la demanda.
En este caso pasan a adquirir el carácter de demandantes y estaremos en presencia de un
litisconsorcio activo de partes, debiendo aplicarse las normas sobre designación de procurador común
contempladas en los artículos 12 y 13 del C.P.C.
2.- Declarar que no se adhieren a la demanda.
En este caso caducarán los derechos del potencial demandante y si demandan con
posterioridad se opondrá a esa demanda la excepción de cosa juzgada. Esta resolución de no adherirse
a la demanda importa un verdadero desistimiento a la demanda desde el punto de vista de los efectos
que produce.
3.- Dejar transcurrir el término de emplazamiento sin manifestar voluntad alguna. Un caso
de rebeldía o silencio procesal.
En este caso, los notificados no adquieren el carácter de parte, pero tampoco pierden el
derecho de comparecer posteriormente en el juicio, quien podrán hacerlo pero deberán respetar todo
lo obrado con posterioridad.
En todo caso, sea que comparezcan o no con posterioridad durante el curso del juicio, les
afectará el resultado del proceso sin nueva notificación, por lo que la sentencia que se dicte producirá
respecto de ellos cosa juzgada, la que se podrá oponer en el juicio posterior que ellos pretendieren
iniciar mediante la interposición de una nueva demanda.
El término de emplazamiento contemplado en el precepto legal es el del juicio ordinario civil
de mayor cuantía, cualquiera sea el procedimiento en que el demandado pretendiera ejercer este
derecho.

2. La jactancia. (Artículos 269 y siguientes).

a. Conceptos:
La Jactancia puede ser definida como la acción y efecto de atribuirse, por persona capaz de ser
demandada, derechos propios sobre bienes de otro, o asegurar ser su acreedor. (Couture).
Es la situación en que se encuentra una persona que dice tener derecho del que no está
gozando. Cuando una persona se atribuye tener un determinado derecho, puede ser obligado por
aquel a quien la jactancia afecta a interponer la demanda correspondiente a los derechos de que se
jacta.
Se trata de una especial forma de protección jurídica a través de la cual se puede obligar a que
una persona, que manifiesta corresponderle un derecho de que no está gozando, deduzca su demanda
bajo la sanción de caducidad de su acción. (Romero Seguel, Alejandro. Curso de Derecho Procesal Civil.
Los presupuestos procesales relativos al órgano jurisdiccional y a las partes. Tomo I, p. 56).
b. Procedencia:
De acuerdo a lo previsto en el artículo 270 del CPC, se puede deducir demanda de jactancia en
los siguientes casos:
a) Cuando la manifestación del jactancioso conste por escrito.
b) Cuando la manifestación del jactancioso se haya hecho de viva voz, a lo menos, delante de
dos personas hábiles para dar testimonio en juicio civil
c) Cuando una persona haya gestionado como parte un proceso criminal del cual puedan
emanar acciones civiles contra el acusado, para el ejercicio de esas acciones.

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c. Plazo:
Aquel a quien la jactancia puede afectar, puede deducir una demanda en contra del jactancioso
para que se declare la obligación de éste de demandar el derecho que dice poseer y que no está
gozando.
Esta acción de jactancia prescribe en el plazo de 6 meses, contados desde que tuvieron lugar
los hechos en que pueda fundarse de acuerdo a lo establecido en el artículo 272 del C.P.C.

d. Tramitación:
La demanda de jactancia la deduce quien está sufriendo la manifestación del jactancioso, quien
hace alarde de un derecho que no goza actualmente.

Dicha demanda que se deduce por el “jactanciado” en contra del jactancioso se debe someter
a los trámites establecidos para el juicio sumario. (Art. 271 inc.1° del C.P.C.).- Es decir, debe tramitarse
breve y sumariamente con el objeto de que por medio de una sentencia se le imponga al jactanciado
el deber de accionar en juicio.

En dicho procedimiento sumario, la sentencia que se dicte puede resolver dar lugar a la
demanda de jactancia, en cuyo caso el jactancioso tiene el plazo de 10 días para entablar la demanda,
plazo que puede ampliarse por el tribunal hasta 30 días por motivo fundado. La jurisprudencia ha
señalado que dicho plazo existe para presentar la demanda, no necesariamente para notificarla.

e. Efectos posteriores a la sentencia del juicio de jactancia. Hay que distinguir:


1) Si el jactancioso entabla la demanda dentro del plazo, se inicia el juicio correspondiente, que
se tramitará de acuerdo al procedimiento que corresponda aplicar según la naturaleza del derecho que
se haya atribuido el jactancioso.
2) Si el jactancioso no deduce la demanda dentro de ese plazo, debe la parte interesada solicitar
al tribunal declarar que el jactancioso no será oído después sobre el derecho que se jactaba. Esta
solicitud del interesado se tramita como incidente de acuerdo a lo establecido en el inciso 2° del
artículo 271.
Una vez que el tribunal dicte la sentencia que declara que el jactancioso ha incurrido en el
apercibimiento legal, no puede éste deducir demanda sobre el derecho que se jactaba con
posterioridad, con lo que habrá caducado su acción.

f. Caducidad y cosa juzgada.


En el caso que el jactanciado no deduzca su demanda dentro del plazo de 10 días o su
ampliación habrá operado la inoperatividad de su acción por cuando ha perdido su derecho de acuerdo
a la ley. Sin embargo, dicha afirmación es relativa por cuanto el sujeto siempre conservará su acción
en atención a su derecho de petición constitucional. Lo que puede ocurrir es que simplemente el
demandado asuma como actitud oponer una excepción perentoria o defensa, alegando la cosa juzgada
o la caducidad de la acción, pero en caso alguno se le puede privar de su derecho de actuar en juicio.
De todas formas me parece a lo menos discutible la procedencia de una especie de cosa juzgada legal,
desde que no se cumpliría con los requisitos de la triple identidad de acuerdo al artículo 177 del CPC.

g. Jurisprudencia.
En general no son muchos los casos en que la jurisprudencia se ha pronunciado sobre esta
figura, pese a sus evidentes efectos prácticos. Sin embargo, en causa ROL 9077-2018 la I. Corte de
Apelaciones de Santiago, acogiendo un recurso de apelación, resolvió: “Primero: Que en esta instancia
la recurrente acompañó, con citación, copia de la sentencia de fecha 13 de septiembre del año 2017,
dictada por esta Corte en el recurso de protección Rol N° 46.737-2017, en la cual se acogió dicha acción
cautelar deducida por la demandante y recurrente de autos, disponiendo, que la recurrida, empresas
Ripley, debía abstenerse, en el futuro, de efectuar llamados telefónicos de cobros extrajudiciales,
mandar mensajes de texto o enviar cartas de la presunta deuda que exige a la recurrente, con costas.
Ese fallo no fue apelado por la contraria, por lo que quedó ejecutoriado. En dicha causa, la empresa
Ripley reconoció que realizó gestiones de cobranza de dicho crédito, las que cesaron en agosto de

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2017. Segundo: Que, por otra parte, la demandante acompañó también en esta instancia, bajo
apercibimiento del artículo 346 N° 3 del Código de Procedimiento Civil, copia de una carta enviada por
la demandada a la actora, fechada en mayo de 2017, para proponerle un plan de pago, en relación a la
supuesta deuda de la apelante. Dicha carta, en el plazo legal, no fue objetada, por lo que cabe tenerla
por reconocida. Tercero: Que, de lo anterior, entonces, se ha acreditado en autos que la parte
demandada ha formulado manifestaciones públicas, por vía escrita, sobre la existencia de un derecho
que sostiene como propio y que no estaría gozando, puesto que no se acompañó ni el pagaré ni el
contrato respectivo que sustente el crédito que reclama, derecho que se encuentra lo suficientemente
delimitado como para presumir o deducir que debiera ser perseguido a través de la pertinente acción
ante los Tribunales de justicia. Cuarto: De esta forma, encontrándose probado el supuesto de hecho
de la jactancia a que se refiere el artículo 270 del Código de Procedimiento Civil, corresponde acoger
la solicitud planteada el 13 de julio de 2017, rectificada el 17 de agosto del mismo año. Y teniendo
presente lo dispuesto en los artículos citados y en los artículos 186, 222, 227 y 270 del Código de
Procedimiento Civil, se revoca, en lo apelado, la sentencia de fecha treinta de mayo de dos mil
dieciocho dictada por el 17° Juzgado Civil de Santiago, y se declara, en su lugar, que se acoge, con
costas, la demanda de jactancia interpuesta por doña Pilar Anay Olivares Riedemann, condenando a
Ripley S.A., a deducir demanda en contra de la actora, dentro del plazo de diez días a contar de la fecha
en que quede ejecutoriada la presente sentencia, bajo el apercibimiento contemplado en el artículo
269 del Código de Procedimiento Civil”.

3. Citación de evicción.

a. Regulación. LA COMPRAVENTA Y LA OBLIGACIÓN DE SANEAMIENTO DE LA EVICCIÓN.


Uno de los elementos de la naturaleza del contrato de compraventa es la obligación de
saneamiento del vendedor, la que comprende dos objetos:
a) Amparar al comprador en el dominio y posesión pacífica de la cosa vendida;
b) Responder de los defectos ocultos de ésta, llamados vicios redhibitorios.
En el contrato de compraventa, una de las obligaciones de la naturaleza es la de saneamiento
de la evicción por parte del vendedor. La evicción es la privación de la cosa vendida, por sentencia
judicial, en virtud de causa anterior a la venta.
b. Procedimiento.
Dado que el vendedor tiene la obligación de la naturaleza de amparar al comprador en el
dominio y posesión pacífica de la cosa vendida, el comprador a quien se demanda la cosa vendida, por
causa anterior a la venta, debe citar al vendedor para que comparezca a defenderla.
Esta facultad del comprador de citar al vendedor para que comparezca en el juicio a defenderlo
respecto de las acciones judiciales deducidas en su contra destinados a privarlo de la cosa vendida por
causa anterior a la venta, es la denominada citación de evicción que se regula en los artículos 1843 y
1844 del código Civil y 584 del C.P.C. y que da lugar a la intervención forzada de parte.- En este caso
comparecen tres personas: el demandante que pretende un derecho sobre la cosa, el comprador y el
vendedor citado de evicción.

El comprador para hacer efectiva la obligación de saneamiento debe citar al vendedor para que
comparezca en el juicio a defender la cosa, la que debe efectuarse antes de la contestación de la
demanda. Es decir, el comprador demandado podrá frente a la demanda, pedir al Juez que ordene la
citación del vendedor, quien hasta el momento es ajeno a la disputa judicial. No se trata de una
excepción dilatoria porque no tiene por objeto corregir el procedimiento, tiene por finalidad forzar la
intervención de un tercero ajeno a la relación procesal, y desde ese punto de vista podemos decir que
se trata de un “evento procesal”, pues permite que el procedimiento se suspenda a lo menos por 10
días (art. 585 CPC).
Para que este evento procesal sea admisible, el demandado deberá acompañar antecedentes
que hagan aceptable la solicitud, de acuerdo al artículo 584 del CPC. Si el Tribunal admite a Tramitación
la solicitud de evicción, el demandado tiene la carga de hacer que se notifique al vendedor. Si el
demandado no hace practicar la notificación dentro del plazo de 10 días, podrá el demandante pedir

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al Tribunal que se declare caducado tal derecho, o bien que se le autorice a llevarla a efecto a costa del
propio demandado.
c. Efectos procesales. Hay que distinguir:
1) Si el comprador no cita al vendedor, este no responderá por la evicción que se produzca.
2) Si el comprador cita al vendedor y concurre éste al juicio, el proceso se sigue con él como
parte demandada (sustitución procesal), pero conservando el comprador el derecho a intervenir en el
juicio para defender sus derechos sobre la cosa, de acuerdo al art.1844 del CC. En este caso, ¿en qué
calidad comparece el comprador inicialmente demandado?
3) Si el comprador cita al vendedor pero este no comparece, será responsable de la evicción,
salvo que el comprador haya dejado de oponer una defensa o excepción propia y en virtud de ello, la
sentencia fuere desfavorable y la cosa evicta.
d) Ventas forzadas.
De acuerdo al artículo 1851 del CC. En las ventas forzadas hechas por autoridad de la justicia,
el vendedor no es obligado, por causa de la evicción que sufriere la cosa vendida, sino a restituir el
precio que haya producido la venta.

4. Citación de los acreedores hipotecarios en el juicio ejecutivo.

La hipoteca es un contrato de garantía y genera un derecho real que otorga la facultad de


perseguir la cosa sin importar las manos de quien se encuentre.
Si en un juicio ejecutivo se embarga una propiedad hipotecada, el que concurre a adquirirla la
adquiere con todos sus gravámenes hipotecarios. Sin embargo, existe un sistema de intervención
forzada en virtud del cual la propiedad queda libre de la hipoteca.
La norma pertinente está señalada en el artículo 2.428 del Código Civil, en relación con el
artículo 492 del Código de Procedimiento Civil y establece la citación de los acreedores hipotecarios a
los que debe notificárseles personalmente el remate de la propiedad, remate que se realiza una vez
transcurrido el término de emplazamiento.
El silencio de un acreedor hipotecario debe interpretarse según lo establecido en el artículo
492 del Código de Procedimiento Civil, es decir, se entiende que optan por pagarse sobre el precio de
la subasta.

5. Verificación de créditos en la ley de Reorganización e insolvencia, 20.720.


En estos casos, cuando el acreedor tiene un derecho o crédito y se está desarrollando un
procedimiento concursal, si aquel no comparece a verificar crédito, luego perderá su derecho de
hacerlo valer, extinguiéndose su acción.

6. Ley 18.101 sobre arrendamiento de predios urbanos.


El artículo 11 de la mencionada ley dispone que para hacer oponibles a los subarrendatarios lo
obrado y la sentencia recaída en los juicios de desahucio, de restitución, o de terminación del
arrendamiento por falta de pago de la renta, seguidos contra el arrendatario, les deberá ser notificada
la demanda.

7. Ley 18.287 sobre procedimiento ante los Juzgados de Policía Local.


De acuerdo al artículo 29 inciso 2° de la mencionada ley para que la sentencia condenatoria
pueda surtir efectos respecto del tercero civilmente responsable, la ley exige poner en conocimiento
de éste la denuncia o querella seguida ante ese Tribunal, mediante una notificación practicada antes
de la dictación de la sentencia. De esta forma se evitará la limitación del artículo 680 N°10 del CPC, si
se quiere seguir un juicio sumario.

8. Ley 19.496 sobre Protección a los Derechos de los Consumidores.


El artículo 53 de la mencionada ley dispone que el Juez ordenará al demandante que dentro de
10 días informe a los demás consumidores afectados para que concurran a hacer parte o reserven sus

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derechos. Asímsimo, agrega que: “el plazo para hacer uso de los derechos que confiere el inciso
primero de este artículo será de veinte días hábiles contados desde la publicación del aviso en el medio
de circulación nacional, y el efecto de la reserva de derechos será la inoponibilidad de los resultados
del juicio”. Por el contrario, quien no diga nada se estará a lo que resuelva al Tribunal.
Así está ocurriendo con el caso deudores del CAE (crédito con aval de Estado), en que se ordenó
al demandante ponga en conocimiento de los consumidores afectados para que comparezcan a
hacerse parte o hagan reserva de sus derechos (Causa Rol C-22.148-2016 PRATS con SCOTIABANK
CHILE, 16°Juzgado de Letras de Santiago).

ALTERACIÓN DE PARTE.
Existen dos instituciones que tienen vinculación y efectos en el proceso cuando se produce una
alteración material o jurídica: La substitución procesal y la sucesión procesal.

1.- La Substitución procesal.

a.- Concepto.-
Es la institución que faculta a una persona para comparecer en juicio en su propio nombre,
haciendo valer un derecho que pertenece a otro, adquiriendo el carácter de parte para todos los
efectos legales.
Puede ocurrir que un patrimonio (y todo lo que con él diga relación) interese a un tercero, y
que el sujeto titular de ese patrimonio no tenga interés en que se incorpore a él un determinado
derecho. El interesado, entonces, hace uso de esta facultad para incorporar el derecho al patrimonio
del indolente para hacer efectivos sus créditos.
No es un caso de representación, pues no se actúa aquí a nombre de otro sino en el propio
nombre; Se actúa en el propio interés, sin perjuicio de que este interés esté vinculado con el interés
del que no ejercita sus derechos (el sustituido).

b.- Casos de substitución procesal en nuestro derecho.


1.- Artículo 2.466 del Código Civil.
Se refiere a la acción oblicua o subrogatoria.
2.- Artículo 2.468 del Código Civil.
Se refiere a la acción pauliana o revocatoria, la cual está tratada también en la ley de
quiebras, en forma más completa y detallada.
3.- En la citación de evicción.
En la citación de evicción, cuando el vendedor asume la defensa. Artículo 1844 del
código civil.
4.- Forzamiento de la acusación.
De acuerdo al artículo 258 del CPP en caso que el fiscal comunique la decisión de no
perseverar en la investigación, el querellante podrá acusar particularmente y
sostener la acción penal en lo sucesivo.

2.- La Sucesión Procesal.


En este caso, los cambios en la relación jurídica procesal pueden producirse durante el curso
del proceso.

Los principales casos de sucesión procesal son:


a.- Fallecimiento de la parte que actúa personalmente en el juicio.
El artículo 5 del C.P.C., que tiene en la actualidad poca aplicación debido a que la
comparecencia personal de la parte implica no tener que cumplir con el requisito del jus postulandi
(necesidad de abogado patrocinante y de apoderado), establece que si muere la parte que estaba
litigando personalmente, el juicio se suspende y para continuarlo es necesario notificar a los herederos

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del fallecido y esperar después de la notificación el transcurso del término de emplazamiento. Sólo así
el juicio se reinicia procesalmente. La ley, en todo caso, no exige que se comunique la muerte de la
parte a la contraparte.

b.- Cesión de derechos litigiosos.


Art 1911 y sgtes del [Link].

c.- La subrogación.
El pago es el principal modo de extinguir las obligaciones. Una de las formas de realizar el pago
es mediante la subrogación en que una persona paga por otra produciéndose una traslación de los
derechos y obligaciones que recaen en la persona que paga por el otro. La subrogación puede ser legal
o convencional.
c. 1.- Subrogación Legal.
Contemplada en el artículo 1.610 del Código Civil opera por el solo hecho del pago en las
situaciones que ese artículo contempla.
c. 2.- Subrogación Convencional.
Establecida en el artículo 1.611 del Código Civil, por expresa disposición del artículo anterior
produce el efecto de traslación de los derechos y obligaciones del subrogado. El que paga ocupa el
lugar procesal del acreedor antiguo por la subrogación convencional; se produce una alteración de la
parte en el juicio.

PARTES INDIRECTAS: LOS TERCEROS.


A.- Concepto y clasificación.
Hemos visto hasta el momento que existen dos clases de partes:
Las partes directas: Demandantes y demandados.
Las indirectas: Los terceros.

Los Terceros son aquellas personas que no están vinculadas expresa y directamente a un
conflicto promovido ante el órgano jurisdiccional. Dentro de este concepto general, pueden clasificarse
en:
1.- Terceros Indiferentes. Son todos aquellos a quienes no va afectar de modo alguno ni el
proceso, ni la sentencia dictada en él.
El proceso sólo tiene efectos relativos y la sentencia sólo afecta a las partes que han intervenido
en el procedimiento del cual emana. Normalmente, los que no han sido demandantes ni demandados
no son afectados por la sentencia.
2.- Terceros interesados son todos aquellos que, sin ser partes directas en un proceso, ven
afectados sus derechos a causa de ese proceso. Así, hay tres maneras de intervenir como tercero
interesado en el proceso:
a.- Por Vía Adhesiva. (Tercero Coadyuvante)
b.- Por Vía Principal. (Tercero Independiente)
c.- Por Vía de Oposición. (Tercero Excluyente).

• Cuando un tercero interviene en un asunto, su intervención se llama tercería.

Tercero interesado es pues, aquel que teniendo interés en los resultados del juicio, no ha sido
parte originaria en él y llega a serlo por afectarse un derecho propio.
La intervención de terceros se rige por las normas generales contempladas en los artículos 22,
23 y 24 del Código de Procedimiento Civil.
Sin perjuicio de ello, es menester hacer presente que el legislador se ha encargado de regular
especialmente la intervención de los terceros en el juicio ejecutivo a través de las tercerías que en él

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se contemplan, siendo ellas de acuerdo con la Jurisprudencia de nuestros tribunales la única forma que
puede revestir la intervención de los terceros en ese proceso.
Las tercerías que se contemplan en el juicio ejecutivo son la tercería de dominio, en la cual un
tercero persigue la exclusión del embargo de diversos bienes atribuyéndose el carácter de propietario;
la tercería de posesión, en la cual un tercero persigue la exclusión del embargo de diversos bienes
atribuyéndose el carácter de poseedor; la tercería de prelación, en la cual un tercero sostiene su
derecho a ser pagado preferentemente respecto del ejecutante en el juicio ejecutivo con el producto
de la liquidación de los bienes por poseer un crédito privilegiado; y la tercería de pago, en la cual un
tercero solicita concurrir como valista a pagarse a prorrata con el ejecutante de su crédito con el
producto de la liquidación, por no poseer el ejecutado otros bienes.

B.- Requisitos para interponer una tercería.


Los requisitos que deben concurrir para interponer una tercería son:
1.- Debe estar investido de la calidad de tercero. El carácter de tercero es sumamente fácil
de determinar, pues tercero es todo aquel que no ha sido parte originaria en el litigio.
2.- Debe existir un proceso en tramitación. El concepto de juicio en tramitación está en
estrecha vinculación con el de relación procesal. Hay juicio en tramitación cuando se ha constituido
una relación procesal. Para que exista relación procesal válida deben concurrir los requisitos:
a) Que se haya notificado válidamente la demanda
b) Que haya transcurrido el término de emplazamiento.

3.- Debe tenerse un interés actual en el resultado del juicio.


El interés actual en el resultado del juicio se entiende que debe existir en el momento de la
intervención. No puede tratarse de un interés eventual o condicionado. (Art. 23 del C.P.C.).
El interés será actual cuando haya comprometido un derecho y no una mera expectativa en el
momento de la intervención del tercero. Sin embargo, en ciertos y determinados casos, la ley autoriza
la intervención de un tercero que no tenga un interés actual comprometido.
La ley al hablar de terceros se refiere a los que tienen posibilidad de ser parte en él.

C.- clases de tercería.


Las clases de tercerías que pueden hacer valer los terceros o las formaS en que ellos pueden
llegar a intervenir en relación con las partes son:

1.- Por Vía Adhesiva. (Tercero Coadyuvante)


2.- Por Vía Principal. (Tercero Independiente)
3.- Por Vía de Oposición. (Tercero Excluyente).

Tercería Coadyuvante o intervención por Vía Adhesiva.

Es aquella intervención en el juicio de las personas que tienen un interés actual en su resultado,
defendiendo pretensiones armónicas y concordantes con los de una de las partes directas. Los terceros
coadyuvantes pasan a ocupar prácticamente un lugar de colaborador del demandante o demandado.

La doctrina ha señalado que a la solicitud de intervención en el juicio por parte del tercero
coadyuvante debe conferírsele la tramitación de un incidente para dar a la otra parte la oportunidad
de hacer valer las objeciones que le pudiere caber esa intervención.
El tercero puede intervenir en el carácter de coadyuvante en cualquier estado del juicio, ya sea en
primera instancia, segunda instancia y aún en los recursos de casación deducidos para ante la Corte
Suprema.
Al existir una identidad de defensas y posiciones del tercero con una de las partes, el tercero
deberá actuar conjuntamente con esa parte a la que adhiere a través de un procurador común de
acuerdo a lo previsto en el artículo 23 del Código de Procedimiento Civil, sin perjuicio de hacer
separadamente las alegaciones y rendir las pruebas que estimare conducentes, cuando no se
conformare con el procedimiento adoptado por el procurador común.

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La Jurisprudencia ha señalado que poseen este carácter los acreedores de una de las partes, los
cesionarios de una cuota de derecho de herencia, los accionistas de una sociedad anónima en un juicio
que se sigue en contra de la sociedad, el síndico de la quiebra del marido en los juicios de separación
de bienes seguidos por la mujer contra el marido, el comunero; etc. Con fecha 9 de enero de 2020, en
causa ROL 23.289-2009 la Corte Suprema declaró que el interés de los terceros se encontraría
subordinado al de la parte principal, no pudiendo subsistir sin él de manera autónoma, por lo que
procedió a rechazar un recurso de casación por cuanto la principal no recurrió. Acordada con el voto
en contra del Ministro Sr. Sergio Muñoz.

Tercería Independiente o intervención por Vía Principal.

Son aquellos, como su nombre lo indica, que sostienen un interés independiente del que han
hecho valer las partes en el juicio.
Estos terceros independientes de acuerdo a lo señalado por la doctrina y jurisprudencia, no
obstante lo establecido en el inciso final del artículo 23 del C.P.C., debe obrar separadamente y no a
través de un procurador común.
De acuerdo a la Jurisprudencia tendría este carácter el tercero que compra un bien raíz afecto
a una medida precautoria. En el Rol C-14228-2016, el 5° Juzgado Civil de Santiago, dispuso: “VIGESIMO
SEPTIMO: Que, en cuanto a la falta de legitimaci nó activa alegada por el tercero, Alfa Corredores de
Bolsa S.A., debe ser rechazada, ello en raz n a los mismos argumentos expuestos ó precedentemente,
esto es, que se cumplen los requisitos para acoger el precario, por cuanto la falta de legitimaci n activa
alegada, de acuerdo a los ó fundamentos en que se bas , era m s bien la falta de requisitos para acceder
ó á a la acci n de precario, los cuales, como ya se dijo se cumplen a cabalidad”.
Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Santiago revocando, resolvió lo contrario: “En fallo
unánime, la Corte de Apelaciones de Santiago acogió la demanda presentada por Inversiones Fox S.A.,
y ordenó a la Bolsa de Comercio de Santiago restituir paquete accionario en custodia.
La sentencia sostiene que en lo relativo a los reproches sobre la omisión de considerar la negativa a
incautar las acciones reclamadas en el procedimiento de quiebras a que se sometió la Corredora Alfa
y los dichos del que allí fuera Síndico de Quiebras, no resultan útiles a la teoría de la demandada, tanto
porque el presente es un proceso diverso al de quiebras que invoca, como porque las declaraciones de
un testigo, han de ser valoradas conforme a las reglas pertinentes, sin que puedan considerarse
absolutos sus dichos y menos en torno al dominio de las acciones, que, precisamente, debía ser
determinado por el juez de esta causa conforme a todos los elementos de convicción que se aportaron.
La resolución agrega que a propósito de la existencia de contrato previo habido entre las partes
litigantes, lo cierto es que dicho contrato de custodia existió entre Alfa Corredora de Valores S.A. -
tercero independiente- y la demandante, debiendo destacarse la inoponibilidad del contrato de
custodia en relación con terceros como lo es -para esos efectos- la demandada Bolsa de Comercio,
quien recibe las acciones por traspaso de la Corredora Alfa afectada por suspensión en el mercado,
atendidos los problemas en sus índices de liquidez. Así, la demandada da inicio al proceso de circulación
de las acciones que recibe, citando a cada cliente para la devolución pertinente, excepto las que se
reclaman.
A continuación, el fallo señala que en cuanto a la ignorancia o mera tolerancia, valga la ya anotada
reflexión, esto es, los pretendidos contratos o títulos existieron entre la demandante y Alfa Corredores
de Bolsa y entre esta última y la demandada; no se celebraron dichos contratos entre demandante y
demandada directamente, de modo que, en relación con la actora, la tenencia de las acciones por parte
de la Bolsa de Comercio ha sido por mera tolerancia de aquélla.
Por último, la sentencia concluye que en cuanto a la alegación relativa al dominio realizada por
el tercero independiente, esta Corte ya se ha pronunciado en el motivo cuarto que antecede y en
relación con la sustitución de procedimiento, ella ha quedado resuelta y ejecutoriada con fecha 24 de
agosto de 2016, según aparece de fojas 125, sin que pueda admitirse un nuevo debate en esta sede,
ya que supondría revivir decisiones asistidas por cosa juzgada, entendiéndose que el artículo 692 del
Código de Procedimiento Civil, regula las cuestiones debatidas y para ser falladas en definitiva, aun
cuando no hayan sido resueltas en el fallo apelado, requisitos que no se cumplen a propósito de un
incidente ya zanjado”.

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Tercería Excluyente o intervención por Vía de Oposición.

Son aquellos que intervienen en el juicio sosteniendo una pretensión incompatible con las de
las partes. Es un juicio distinto inserto en el proceso originario.
Estos terceros no actúan conjuntamente con alguna de las partes a través del procurador
común, sino que en forma separada y sin sujeción al procurador común.
Un ejemplo típico de tercería excluyente son las tercerías de dominio y de posesión dentro del
juicio ejecutivo.

D.- Efectos de las resoluciones dictadas en los juicios en que intervienen terceros.
Las resoluciones que recaen en los juicios en que intervienen terceros, cualquiera sea la clase
de éstos, producen respecto de ellos los mismos efectos que respecto de las partes principales de
acuerdo a lo previsto en el artículo 24 del C.P.C.

E.- Doctrina.
Sobre el tratamiento de los terceros en el CPC y en el PRPC, el profesor Fernando Orellana
Torres ha dicho: “El Proyecto de Código Procesal Civil, actualmente en discusión en el Congreso
Nacional, ha incorporado un título específico respecto de los “terceros” que intervengan en un proceso
jurisdiccional (Título V, del Libro Primero sobre Disposiciones Generales).
Como es sabido, el proceso se desarrolla entre dos posiciones procesales distintas: demandante
y demandado; sin embargo, a veces, una vez trabada la litis, se incorpora un tercero quien inicialmente
no ostentaba la condición de parte, con facultades procesales semejantes o idénticas de las partes
originarias (OromíVall, 2007).
Tercero es entonces, toda persona a quien no es indiferente el resultado del proceso. Se
encuentran respecto al proceso, y de sus derechos que se discuten en él, en una determinada relación
que la ley ha estimado proteger (Fernández-López Ballesteros, 1994).
El Proyecto expresamente permite la intervención de terceros en el proceso, con posterioridad
a su iniciación, cuando hagan valer en el él pretensiones armónicas, independientes o incompatibles
con las deducidas por las partes (artículo 37 PCPC). Sin perjuicio que el proyecto expresa que estamos
frente a terceros, es el propio texto que en su artículo 15, les da la calidad de “partes” a los terceros,
aplicándoles a estos las normas relativas a la capacidad para ser parte, procesal y de postulación.
Son tres los tipos de intervención de terceros que contempla el proyecto, no modificando en
este aspecto lo regulado en el actual Código de Procedimiento Civil: terceros coadyuvantes o
adhesivos, terceros independientes y terceros excluyentes.
Respecto a la intervención adhesiva, el proyecto –artículo 38- denomina al tercero,
coadyuvante o adhesivo de una de las partes, siempre que justifique un interés actual en el resultado
del proceso. Este tipo de intervención de tercero, en el derecho comparado, recibe el nombre de
“intervención voluntaria adhesiva litisconsorcial”, por cuanto el tercero acredita ser titular de la
relación jurídica objeto del proceso. Es decir, este tercero pudo haber sido parte en el inicio del proceso
pero no llegó a serlo, hubiera podido formular demanda o haber sido demandado. Hay que dejar en
claro, que este tercero no es un mero coadyuvante de una de las partes, por el contrario si bien el
proyecto no lo expresa así, puede ejercer una pretensión autónoma –no distinta- de la parte que ocupa
su misma posición. Lo anterior está corroborado con el artículo 38 del Proyecto que señala que el
tercero tiene interés actual siempre que exista comprometido un derecho, y además con el mismo
artículo en su inciso cuarto: “admitida la intervención, el tercero, sólo podrá acompañar su prueba
documental y ofrecer la restante prueba hasta antes de la audiencia preliminar.
Una segunda intervención de terceros está en artículo 39, cuando el tercero es
“independiente”. Si bien el Proyecto no es claro en determinar quien detenta esta calidad procesal, el
artículo 37 sólo dice “pretensiones independientes”, debemos entender que está haciendo referencia
a lo que se conoce en doctrina, “intervención voluntaria simple”, en que el tercero es titular de una
relación jurídica procesal, distinta de la que es objeto del proceso, pero conexa en la medida que la
resolución que se dicte por el juez puede traducirse en un hecho constitutivo, modificativo o extintivo

69
de tal relación (OromíVall, 2007; Montero Aroca, 2000; Diez-Picazo Giménez, 2000; Samanes Ara,
2000). Lo anterior se refuerza en el Proyecto al señalar que este tercero deberá ejercer una pretensión
(demanda) en contra del demandante y demandado, hasta antes de la Audiencia Preliminar y quien
además detentará los derechos, facultades y deberes que tienen las partes principales.
Finalmente una última intervención de tercero, es denominada en el texto como tercero
“excluyente”, al ejercer una pretensión incompatible con las deducidas por las partes. Este tipo de
intervención es conocida en doctrina como “intervención voluntaria principal”, y se caracteriza porque
el tercero se dirige contra ambas partes, pretendiendo una tutela jurisdiccional incompatible con la
solicitada en el proceso (Fairén Guillén, 1995; Gutiérrez de Cabiedes, 2001). En el mismo artículo 39, el
Proyecto, regula al tercero independiente con el excluyente, exigiéndole a ambos terceros que
demanden en contra del demandante y demandado, hasta antes de la Audiencia Preliminar, lo que nos
parece un error.
Para finalizar solamente hacer presente que el Proyecto en su artículo 40 en un artículo titulado
“Comunicación de la Litis”, permite que el tribunal ordene la notificación a personas –terceros- que
puedan verse afectadas por la sentencia que se dictare, o bien porque advierta indicios de que las
partes están utilizando el proceso con fines fraudulentos. Si bien este caso es muy similar a una
“intervención provocada”, se diferencia de ésta porque el Proyecto optó por dar la iniciativa al juez y
no a las partes para notificar “comunicar” a los terceros la pendencia del proceso.
Podemos concluir que el tratamiento que hace el Proyecto de los terceros es el adecuado, pero
falta una regulación mayor que diferencie el procedimiento a seguir cuando interviene un tercero
independiente y un excluyente. Y finalmente, que el contenido del artículo 40 se precise en cuanto a
la calidad procesal que tendrán esos terceros a quienes se les comunica la pendencia del proceso, y los
efectos que se producirán con su comparecencia o incomparecencia”. [Link]
intervencion-de-terceros-en-el-proceso-segun-el-proyecto-de-codigo-procesal-civil/

II. TEORÍA DE LA ACCIÓN: ACCIÓN, PRETENSIÓN, DEFENSA Y CONTRAPRETENSIÓN.

A.- LA ACCIÓN:

I. INTRODUCCIÓN.
El elemento objetivo del proceso lo constituye el conflicto, cualquiera sea la naturaleza jurídica
que se acepte respecto de aquel.
Se entiende por litigio el conflicto intersubjetivo de intereses jurídicamente trascendente,
reglado o reglable por el derecho objetivo, y caracterizado por la existencia de una pretensión
resistida.(Francisco Hoyos H. Temas Fundamentales de Derecho Procesal. Página 91).
El proceso está destinado a resolver el litigio, el cual adquiere su existencia sólo en virtud de la
afirmación que realiza el actor, puesto que basta su sola postulación para los efectos que se genere el
proceso necesario para los efectos de obtener su solución.
De acuerdo con ello, es menester para que el proceso se origine que se ejerza una acción para
poner en movimiento la jurisdicción destinada a obtener la solución del conflicto promovido.
Debemos tener presente al respecto que en la función jurisdiccional rige el principio de la
pasividad, según el cual los tribunales no pueden ejercer su ministerio sino a petición de parte, salvo
en los casos en que la ley los autorice para proceder de oficio.(Art. 10 C.O.T.). En consecuencia, la
acción aparece como un presupuesto para que se ponga en movimiento el ejercicio de la función
jurisdiccional, lo que se manifiesta en el aforismo "nemo iudex sine actore"
Ante la prohibición del ejercicio de la autotutela, y la imposibilidad de auto componer el
conflicto, se dota al ciudadano del derecho de la acción para poner en movimiento la jurisdicción y
obtener en el proceso la solución del conflicto.
De acuerdo con lo anterior, tenemos que la acción va dirigida al Estado, que es su destinatario,
y no al adversario, respecto de quien el ejercicio de ella opera únicamente la sujeción, presupuesto
lógico para que la decisión del órgano jurisdiccional despliegue su eficacia con relación al demandado
o acusado, creándose así las relaciones jurídicas entre los diversos sujetos del proceso.

70
II.- ACEPCIONES.
La voz acción ha sido utilizada a lo largo del campo del derecho en los más variados significados.
En Derecho mercantil se usa para referirse a la parte o cuota en que se divide el capital de una
sociedad anónima.
En Derecho penal, ha sido tomada en el sentido de conducta constitutiva de un tipo penal.
En el orden procesal, la expresión acción se utiliza bajo las siguientes tres acepciones:
a) Como sinónimo de derecho (así, se suele decir que el actor “carece de acción”, para significar
la ausencia del derecho cuya tutela se invoca)
b) Como similar a pretensión, hablándose entonces de "acción fundada o infundada", de
"acciones reales o personales", de "acciones mobiliarias o inmobiliarias", "de acción triunfante" y de
"acción desechada"; y
c) En el sentido de "potencia o posibilidad de provocar la actividad jurisdiccional", que es el
sentido técnico procesal auténtico de la palabra mencionada, constituyendo la base para la
elaboración dogmática del instituto. (Francisco Hoyos H. Temas Fundamentales de Derecho Procesal.
Páginas 94).

III.- EVOLUCIÓN HISTORICA DEL CONCEPTO DE ACCIÓN.


Respecto de la acción han existido diversas teorías a través de la evolución histórica, las que se
han clasificado en cuanto a la identidad o diversidad existente entre la concepción de la acción en
relación con el derecho material en monistas y dualistas
Respecto de las dualistas se han subclasificado esas teorías en concretas, abstractas y
abstractas atenuadas.

I.- TEORÍA MONISTA DE LA ACCIÓN.


Esta teoría parte de la existencia de una identidad entre la acción y el derecho material. De
acuerdo con esta teoría, la acción es el derecho sustancial deducido en juicio.
La acción no es sino el derecho de perseguir en juicio lo que nos es debido. La acción es el
derecho en movimiento o el derecho con casco y armado para la guerra.
De acuerdo con esta identidad entre la acción y el derecho sustancial, nos encontraríamos con
que no hay acción sin derecho sustancial.
Esta teoría no es admisible en la actualidad, puesto que no permite explicar diversas
situaciones que se presentan, como son a saber:
-En primer lugar, no nos explica la existencia en el ordenamiento jurídico de derechos sin
acción, como ocurre en el caso de las obligaciones naturales (1470 cc).
-En segundo lugar, no nos explica los casos en que existe el ejercicio de una acción sin derecho,
como ocurre con todas las demandas que son rechazadas en la sentencia definitiva por ser ellas
infundada.
- En tercer lugar, no nos explica las acciones insatisfechas no obstante haberse acogido en
proceso, como ocurre en los casos de insolvencia del deudor.
- Tampoco esta teoría logra explicar las situaciones en las que se contempla su ejercicio sin que
exista un derecho, sino que la acción se ejerce para los efectos de proteger un hecho como es la
posesión, y para cuyos efectos es posible ejercer las diversas acciones posesorias.

2.- TEORÍAS DUALISTAS DE LA ACCIÓN.


La teoría monista de la acción aparece hoy universalmente desechada, y son en cambio, las
concepciones pluralistas de la acción, esto es, las que sostienen la diferencia entre la acción y el
derecho material, las que dominan en este terreno, después de una lenta y progresiva evolución que
ha ido poniendo de relieve distintos puntos de vista a este proceso.
Las teorías dualistas parten de la escisión o separación en un binomio conceptual de la acción
con el derecho material.

71
Lo más importante de este nuevo concepto de acción fue, más que un concepto jurídico nuevo,
constituyo la base de la autonomía del derecho procesal del derecho civil, deja de ser dependiente del
derecho civil, ya que antes había estado adscrito a esta rama.
Como se ha dicho, esta teoría postula que la acción y el derecho subjetivo son cosas distintas y
separan estas nociones, sin embargo no todos los seguidores de esta teoría están de acuerdo en cuál
es la relación entre la acción y el derecho subjetivo, distinguiéndose tres corrientes dentro de las
teorías dualistas, cada una de las cuales trata de determinar qué relación hay entre la acción y el
derecho subjetivo.
a) Teorías dualista concretas, estas teorías conciben a la acción como un derecho a la tutela
jurisdiccional. Parten por postular que la acción es un derecho subjetivo público y de un contenido
distinto del derecho privado, no se trata simplemente de un derecho al proceso, si no a la tutela
jurisdiccional, favorable a su titular, como también se sostiene el derecho a que se preste por los
órganos jurisdiccionales la tutela jurisdiccional pretendida.
Esta teoría se llama concreta, porque el objetivo de la acción, no es el proceso, sino la obtención de
una sentencia de un contenido determinable y favorable a alguien.
Se le critica pues si se entiende de ese modo el derecho a la acción, la existencia de ese derecho es
dudoso y lo es, hasta que se emita la correspondiente sentencia, es decir estas teorías no da una
explicación a la eficacia y validez del acto de iniciación procesal que existe con anterioridad y con
independencia de la certidumbre del derecho.
Tampoco explican los casos en que el litigante ejerce una acción sin poseer las condiciones
necesarias para obtener una sentencia favorable.
A esta crítica se le suma Chiovenda, quien no concibe y no admite que la acción se defina como un
derecho frente al Estado, sino que la acción es un derecho contra el adversario que consiste en producir
frente a él, el efecto jurídico de la actuación de la ley.

b) Teorías dualista abstractas, contiene ciertos aspectos comunes con la concreta. De acuerdo con
ellas, los que las propugnan sostienen que la acción compete tanto al que tiene derecho como al que
no lo tiene y que no existe ninguna relación entre el derecho subjetivo y la acción.
Se sostiene la existencia de un derecho o interés de carácter auxiliar o secundaria a la actividad del
Estado. Y que surge como una consecuencia de la prohibición de la autotutela, es decir acción es el
derecho al proceso. El derecho a la actividad jurisdiccional del Estado es independiente de la existencia
de un derecho material subjetivo.
El objeto de la acción no es una sentencia favorable a quien solicita la tutela jurisdiccional. El autor
italiano Carnelutti manifiesta que la acción es un derecho subjetivo procesal y público que se dirige
contra el Estado y que persigue la justa composición del litigio, concibe la acción por ende no como un
derecho al juicio favorable sino que simplemente como un derecho al juicio.

c) Teoría dualista abstracta atenuada, ésta sostiene que el derecho a la acción, no puede concebirse
en forma total e independiente de la afirmación de una determinada situación de hecho jurídicamente
relevante y objeto de la actividad jurisdiccional; que es indispensable encontrar un nexo, una relación
que una al derecho material con el derecho procesal y más concretamente al derecho subjetivo y a la
acción, y para ellos este nexo se encuentra en la afirmación por parte del accionante de estar asistido
de un derecho subjetivo, es este derecho el que le sirve de fundamento a la pretensión.
El derecho a accionar para los partidarios de esta teoría no exige ser titular de un derecho, sino que
exige sólo afirmar la existencia de un hecho o de determinados requisitos.
Además, se diferencia del derecho de acción abstracto, en que no basta para accionar ejercer un
derecho de petición, sino que es menester además que a través de él se formule una pretensión, esto
es, un reclamo de un bien de la vida frente a otro sujeto distinto de un órgano jurisdiccional.
La pretensión es el derecho a invocar un derecho a su favor sea que se tenga o no y ese es el nexo
entre el derecho subjetivo y la acción.

72
IV. LA ACCIÓN EN NUESTRA LEGISLACIÓN. El Código de Procedimiento Civil sigue la teoría monista.
El necesario estudio del artículo 254.
Los códigos procesales latinoamericanos del siglo XIX, y parte del siglo XX, contienen
disposiciones que dan una definición de lo que se debe entender por acción y que normalmente son
coincidentes con la teoría romanistas o clásica.
Nuestro código de enjuiciamiento civil, no participó de esta tendencia, no contiene ninguna
definición de lo que se debe entender por acción, pero en su articulado puede deducirse que los
redactores de nuestro Código de procedimiento civil tuvieron presente el concepto de acción como un
elemento del derecho sustancial, del derecho subjetivo, es decir, participaron de la teoría monista o
clásica de la acción.
Así en diversos artículos del Código se puede observar que ese fue el sentido que se le da, por
ejemplo: artículos 7, 17, 19, 21, 271, 290 C.P.C. todos ellos se refieren claramente a la teoría monista,
pues hablan de asegurar la acción. Debiendo destacarse lo que se manifiesta en el art. 290 “para
asegurar el resultado de la acción...”
Siendo estos ejemplos típicos sobre cómo se configura el derecho subjetivo como parte de la
acción, siguiendo la teoría monista.
Cabe destacar que en materia de competencia, se puede clasificar acciones muebles -
inmuebles, acciones personales – acciones reales. De manera que la redacción del C.O.T., también se
tuvo presente esta idea clásica de acción o civilista, al no hablar de pretensiones.
Hay autores que opinan que el artículo 254 del C.P.C. indicaría tangencialmente que nuestro
derecho se acoge una concepción abstracta atenuada, pues dicha norma nos estaría demostrando al
establecer los requisitos de la demanda, que no basta con el mero accionar para que se inicie un
proceso, sino que es menester que se haga valer una pretensión (parte petitoria), la que debe
encontrarse fundada en los hechos y en el derecho, precisándose quien la ejerce, respecto de quien se
ejerce y el tribunal ante el cual se hace valer.

V. CLASIFICACIONES DE LA ACCIÓN. ¿Es correcto hablar de acción, o más bien de pretensión?


La acción es un concepto único y común a todas las formas de enjuiciamiento, con diferencias
mínimas entre la acción civil y penal provenientes de la distinta naturaleza de los conflictos que
procesan en uno y otro campo.
Más que hablar de una clasificación de la acción, concebida ella como el derecho de poner en
movimiento el ejercicio de la función jurisdiccional, lo que procede es referirse a la clasificación de las
pretensiones que se hacen valer mediante el ejercicio de ésta.
Sin embrago se suele clasificar las acciones desde distintos puntos de vista:
a.- De acuerdo a la pretensión que se hace valer, se suele clasificar en acciones civiles y
penales.
b.- De acuerdo al objeto que se persigue a través de la pretensión civil que se hace valer,
se suelen clasificar en acciones muebles, inmuebles y mixtas.
c.- De acuerdo con el contenido de la pretensión hecha valer se clasifican en acciones
civiles petitorias, cuando el bien protegido es el dominio de un bien u otro derecho real; y posesorias,
cuando lo que se pretende es la protección de la posesión respecto de inmuebles. Esta clasificación
reviste particular importancia para el procedimiento aplicable, puesto que se contemplan
procedimientos especiales respecto de las acciones posesorias.
d.- En cuanto al objetivo de la pretensión hecha valer, se clasifican en:
1. Pretensiones declarativas, y dentro de ellas:
a) Declarativas puras, con ellas se pretende obtener la simple declaración de un derecho o
situación jurídica determinado, por ejemplo la declaración de nulidad de un contrato. Su
particularidad es que a través del ejercicio de esta, no se obtiene una condena a dar, hacer o
no hacer.

73
b) Constitutivas, con ellas se persigue que mediante una sentencia se constituyan estados
jurídicos nuevos modificando uno existente, por ejemplo, la nulidad de matrimonio (las
acciones).
c) De condena, con ellas se pretende que el actor pida que se imponga al demandado el
cumplimiento de una determinada prestación, es decir, que sea condenado a una determinada
prestación, por ejemplo, pagar el precio, que se imponga al demandado la acción de restituir
un bien (acción reivindicatoria).
2. Pretensiones ejecutivas, ellas tienden a obtener el cumplimiento forzado de una obligación que
consta en un título ejecutivo o que lleva aparejada su ejecución. Tienden a obtener
coactivamente lo que es debido o su equivalencia en dinero.
3. Pretensiones precautorias o cautelares, tienen por finalidad conseguir una resolución judicial de
carácter provisional que garantice la efectividad se la sentencia que recaiga en el juicio.

VI. EJERCICIO DE LA ACCIÓN.


La acción es un derecho meramente potestativo, es un derecho cuyo ejercicio depende
exclusivamente de la voluntad de su titular, de manera que nadie puede en términos generales estar
obligado a ejercitar una acción, que está en su patrimonio, de la cual es el titular.
Sin embargo, pese a esta característica, hay ciertos casos en que la acción debe ejercitarse en una
oportunidad o termino preciso, dentro de un plazo, o de lo contrario se pierde la acción, o sufrir ciertos
efectos que se derivan de la inacción y que van en perjuicio de ese titular. Tales casos ya los analizamos
al hablar de la intervención forzada de las partes.

B. LA PRETENSIÓN.

A. CONCEPTO DE PRETENSIÓN.
La pretensión es la manifestación de voluntad destinada a exigir la subordinación del interés
ajeno al interés propio. Se encuentra directamente relacionada con el concepto de legitimación.
La pretensión procesal es una declaración de voluntad por la que se solicita una actuación de
un órgano jurisdiccional frente a persona determinada y distinta del autor de la declaración. (Jaime
Guasp Derecho Procesal Civil. Tomo I. Página. 206. Civitas.4a edición. 1998).

La pretensión es una declaración de voluntad:


La pretensión es una declaración de voluntad porque en ella se expone lo que un sujeto quiere
y no lo que sabe o siente. Es una manifestación de voluntad petitoria que se valida por su referencia
que ella contiene respecto al derecho, sosteniendo su autor que lo reclamado coincide con lo
establecido en el ordenamiento jurídico (legitimación).
Para alcanzar fuerza de derecho le basta a la pretensión con esta referencia, subjetiva y externa,
sin necesidad de que la coincidencia exista o no, o incluso, se crea o no en ella; hay tanto pretensiones
fundadas y sinceras como pretensiones infundadas o poco claras.
La pretensión no es un derecho, sino que un acto, algo que se hace, pero no que se tiene.
La pretensión reclama una cierta actuación del órgano jurisdiccional que el actor especifica.

La pretensión se interpone siempre frente a una persona determinada, natural o jurídica,


distinta del actor, pues en otro caso, carecería de la dimensión social que el derecho exige para
concederle el tratamiento adecuado.

B. ESTRUCTURA. La legitimación procesal es un elemento que puede definir el éxito o fracaso de una
acción.
La pretensión procesal requiere la concurrencia de los siguientes elementos:
a) El órgano jurisdiccional, que debe contar con jurisdicción y competencia objetiva y subjetiva
;
b) El actor, que es quien formula la pretensión y debe contar con la capacidad para ser parte,
capacidad procesal, ius postulandi y con la legitimación activa para obrar; y

74
c) El demandado, que es la persona frente a quien se dirige la pretensión y debe contar con la
capacidad para ser parte, capacidad procesal y con la legitimación pasiva para obrar, sin
requerirse para formular la pretensión respecto de éste que se determine quienes actuarán
por el sujeto pasivo dando cumplimiento a los requisitos del ius postulandi.

El elemento objetivo de la pretensión se encuentra configurado por el bien litigioso que se


pretende, el que puede consistir en una cosa corporal o en una conducta de una persona. El objeto de
la pretensión debe ser física y moralmente posible, idóneo en cuanto se debe hacer valer en un proceso
que permita formular de esa pretensión, y con causa, esto es, con la existencia de un fundamento legal
o motivo que la justifica, o cuando hay por lo menos, un interés personal legítimo y directo en el que
la plantea.

C. EFECTOS DE LA PRETENSIÓN.
La pretensión constituye el elemento objetivo del proceso y representa el núcleo central de
éste. La pretensión es la declaración de voluntad del actor cuya existencia determina que se origine,
mantenga y concluya un proceso.
La pretensión procesal engendra un proceso, en el sentido que normalmente esa
manifestación de voluntad ha de constituir su acto primero e inicial. Sin embargo, nada se opone a que
un proceso comience sin pretensión procesal, si lo hace siempre con vistas a una pretensión futura,
como ocurre en el proceso civil con la medidas prejudiciales preparatorias, probatorias y
precautorias, en las cuales solo es necesario anunciar "la acción que se propone deducir y
someramente sus fundamentos"10. (Art. 288 del C.P.C.).
La pretensión procesal determina el mantenimiento del proceso, hasta que el mantenimiento
que a la pretensión debe darse haya alcanzado su finalidad. La pretensión procesal mantiene
funcionalmente en vida al proceso. Tampoco quiere esto decirse que el proceso haya de conservar una
armadura rígida durante todo su desarrollo, guardando siempre dentro de sí un núcleo inconmovible
que no pueda sufrir la variante más ligera. Por el contrario, nada se opone a que la pretensión procesal,
conservando su existencia, experimente un cierto desarrollo durante la pendencia procesal, lo que
explica las modificaciones que puede experimentar a lo largo de la pendencia, que permiten hablar
metafóricamente desde luego, de una biología de la pretensión procesal. El cambio de los sujetos de la
pretensión mediante la transmisión de la titularidad de la misma de una a otra persona, fenómeno que
cabe llamar transmisibilidad de la pretensión (cesión de derecho litigiosos, por ejemplo); el cambio en
el bien de la vida a que la pretensión se refiere; el cambio en la petición o en los acaecimientos de
hecho que le sirven de título, son todas las vicisitudes que pueden, evidentemente, producirse en el
proceso y que no afectan a su existencia en tanto perdure el núcleo esencial de la pretensión a que
debe la vida. Cabe hablar, pues, de un efecto de la pretensión conservatorio del proceso, sin perjuicio
del principio de transformabilidad, que lleva consigo por la misma razón, una modificación del proceso
en que la pretensión se deduce. Así por ejemplo, en el procedimiento sumario puede observarse el
incidente de sustitución del procedimiento, o en materia penal cuando la investigación deriva en algún
procedimiento abreviado o simplificado. En esto se debe tener especial cuidado con el artículo 261 del
CPC.
La pretensión procesal determina la conclusión de un proceso, puesto que cuando esta
reclamación de parte deja de existir por algún acaecimiento jurídico que tenga asignada esa eficacia el
proceso debe terminar. Cuando la pretensión desaparece, el proceso queda eliminado. Si la pretensión
se satisface, entonces el proceso ha llegado a su fin normal, y concluye mediante la decisión judicial,
ya que la decisión judicial no quiere decir otra cosa que satisfacción de una pretensión o, en palabras
más amplias, expresión de una voluntad que decisoriamente examina y actúa o deniega la actuación
de una pretensión procesal. Si la pretensión procesal, sin llegar a quedar satisfecha, desaparece del
mundo del derecho, por ejemplo, porque, considerada como objeto de un acto de disposición, se
admite la posibilidad de revocarla íntegramente, entonces el proceso se extingue igualmente, sin que
resulte justificada su ulterior continuación, lo que explica que 1os actos de disposición de la pretensión,
característicamente, el desistimiento, lleven consigo una verdadera terminación anormal del proceso,

10
La demanda de Sampaoli contra la ANFP comenzó con una medida prejudicial preparatoria. Ver rol C-10.921-2019 del 1° Juzgado Civil de Santiago.

75
esto es, una extinción en sentido técnico del mismo. (Jaime Guasp Derecho Procesal Civil. Tomo I.
Página. 222 y 223. Civitas.4a edición.1998).

D..- PARALELO ENTRE LA ACCIÓN DEMANDA, LA PRETENSIÓN Y LA DEMANDA:


La acción es un concepto previo al proceso, y consiste en la facultad de recurrir a la jurisdicción
para los efectos de formular una pretensión que debe ser resuelta mediante un proceso.
La pretensión es una petición fundada formula por el actor y que pretende la subordinación del
interés ajeno al interés propio.
La demanda es el acto material que da nacimiento al proceso. Es una actividad procedimental
o judicial de iniciación que marca el comienzo cronológico del proceso y que encierra dentro de sí a la
pretensión procesal.
La demanda es el vehículo para introducir la pretensión al proceso. La acción es una facultad
de poner en movimiento la jurisdicción que se diferencia del derecho material.

E. PRETENSIONES MÚLTIPLES.
Lo normal es que el proceso tenga por objeto la satisfacción de una sola pretensión.
Sin embargo, el legislador por razones de armonía y de economía procesal admite que dentro
de un proceso se pretenda la solución de no una, sino que de una pluralidad de pretensiones. En virtud
de la armonía procesal, se impone evitar decisiones contradictorias, lo que podría ocurrir si,
ventilándose cada una de las pretensiones que tienen elementos comunes en procesos diferentes,
llegara el órgano jurisdiccional a resultados distintos y opuestos entre sí; y la economía procesal,
aconseja unificar el tratamiento de dos o más pretensiones entre las que existe una comunidad de
elementos para reducir el costo de tiempo, esfuerzo y dinero que supondría decidirlas por separado.
Se distinguen los siguientes tipos de pluralidad de pretensiones:
a.- Por razón de tiempo, se distingue la pluralidad de pretensiones inicial sucesiva.
La pluralidad inicial de pretensiones es la que se produce desde el inicio del proceso al
contenerse en la demanda la formulación de dos o más pretensiones.
La pluralidad sucesiva es aquella que se genera no con motivo de la interposición de una
demanda, sino que con posterioridad y luego de haber comenzado el proceso. Esta pluralidad sucesiva
puede ser por inserción, que se produce cuando la pretensión no se ha hecho valer procesalmente y
ella se añade a otra pretensión que ha originado ya un proceso el que se encuentra pendiente
(ampliación de demanda, reconvención) o por acumulación, que se produce cuando dos o más
pretensiones que se han hecho valer en procesos distintos se acumulan de forma tal de pasar a formar
parte de un solo proceso (acumulación de autos).

b.- Por razón de forma, hay tres tipos de pluralidad de pretensiones: la simple, la
alternativa y la eventual o subsidiaria.
La pluralidad simple es aquella en que las diversas pretensiones reunidas se reclaman todas de
modo concurrente, o sea que, para satisfacer al titular de la pretensión, debería el órgano jurisdiccional
actuarlas todas frente al sujeto pasivo de la misma.
La pluralidad alternativa es, por el contrario, aquella en que el titular, si bien reclama dos o más
actuaciones distintas, no pide que sean realizadas una y otra, sino que la verificación de cualquiera de
ellas basta para satisfacerle. El Juez o Tribunal no podrá entonces, por lo tanto, sin incurrir en
incongruencia (ultrapetita), condenar al demandado, a la realización de todas las prestaciones debidas.
La pluralidad eventual o subsidiaria es, finalmente, aquella en que el actor pide al órgano
jurisdiccional, en primer término, una sola actuación; pero en segundo lugar, subordinadamente, para
el caso que la primera petición sea denegada, formula otra pretensión.

La pluralidad inicial de pretensiones se contempla expresamente en el artículo 17 de nuestro


Código de Procedimiento Civil, al señalarnos que "en un mismo juicio podrán entablarse dos o más
acciones con tal que no sean incompatibles”.
Sin embargo, podrá proponerse en una misma demanda dos para que sean resueltas una como
subsidiaria de la otra".

76
En nuestra legislación, se permite la formulación de diversas pretensiones en una misma
demanda, con la sola limitación que no sean incompatibles entre sí.
Se estima que no son incompatibles entre sí todas las pretensiones que no son contradictorias
entre sí, esto es, que pueden ser cumplidas en forma simultánea.
Dos o más pretensiones son materialmente incompatibles cuando los efectos jurídicos o los
simples efectos económicos que tienden a producir no pueden subsistir simultáneamente, sino que se
oponen entre sí. Así son incompatibles las pretensiones en que un vendedor pide la resolución del
contrato y el pago del precio. Pero es evidente que este supuesto de incompatibilidad se refiere tan
sólo a la acumulación simple no a la alternativa, ni mucho menos a la eventual o subsidiaria, donde
puede existir perfectamente esta posibilidad de simultanear. (Jaime Guasp Derecho Procesal Civil.
Tomo I. Página. 231. Civitas.4" edición.1998).
Si las pretensiones son incompatibles materialmente entre sí, ella puede ser salvada si la
petición se formula respecto de ellas en la demanda en forma subsidiaria.

Sin embargo, es menester tener presente que la pluralidad de pretensiones exige para que
puedan hacerse valer simultáneamente en una misma demanda que el tribunal sea competente para
conocer de todas ellas y que las pretensiones deban hacerse valer y tramitarse de acuerdo a un mismo
procedimiento y no una de acuerdo con un procedimiento y las otras de acuerdo con otro
procedimiento.
Si no concurre la competencia del tribunal y la identidad del procedimiento a aplicarse para la
tramitación de todas las pretensiones, ellas no podrán hacerse valer en forma simultánea,
presentándose en este caso una incompatibilidad procesal de carácter insalvable.

EL EMPLAZAMIENTO: Un trámite esencial cuya omisión o imperfecto cumplimiento genera


un vicio procesal.

I.- CONCEPTO.
En esta materia le daremos vida al principio del debido proceso denominado “contradictorio”.
El sujeto activo legitimado por un derecho subjetivo o interés podrá ejercer su acción a través de la
demanda (o cualquier otro acto jurídico procesal que implique pedir en juicio e iniciar procedimiento,
como por ejemplo, una querella infraccional o penal, una reclamación, etc), con lo que evidentemente
el sujeto pasivo tendrá derecho a defenderse de la petición, pretensión, o imputación. La conexión
entre la acción y la defensa es el emplazamiento, trámite esencialísmo a través del cual la pretensión
“viaja” en un espacio jurídico cuyo destinatario es el sujeto pasivo.
De esta manera, se ha definido este trámite de la siguiente forma: es el llamamiento con plazo
hecho por el juez, citando a alguna persona para que comparezca en un proceso o instancia a
manifestar su defensa o a cumplir con lo que se mandare. (Couture)
Por nuestra parte diremos que, el emplazamiento es un trámite esencial para ejercer el derecho
defensa, que se encuentra compuesto por la notificación legal del acto material que contiene la
pretensión, y el transcurso de cierto plazo dentro del cual el sujeto pasivo puede hacer o no hacer algo.

2.- ELEMENTOS.
El emplazamiento siempre se encuentra compuesto de dos elementos:
1.- La existencia de una notificación practicada en forma legal.
2.- El transcurso del plazo para que se hagan valer los derechos.
Para analizar el emplazamiento dentro del proceso es menester distinguir entre el
emplazamiento de la primera o única instancia y el emplazamiento de la segunda instancia. Lo anterior
por cuanto, como ya sabemos, en el proceso civil rige la doble instancia.

3.- ELEMENTOS DEL EMPLAZAMIENTO EN LA PRIMERA O ÚNICA INSTANCIA.


El emplazamiento en la primera o única instancia se encuentran compuestos de los siguientes
dos elementos:
I.- NOTIFICACIÓN VÁLIDA DE LA DEMANDA Y DE LA RESOLUCIÓN QUE RECAIGA EN ELLA.

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En materia civil, el artículo 257 del CPC señala que el Juez admitirá a tramitación la demanda
cuando reúna los requisitos formales (artículo 254 del CPC), y dicha resolución es un decreto,
providencia o previsto, que tiene por objeto dar curso progresivo a los autos. Luego, como ya lo hemos
estudiado, las resoluciones sólo producen efectos en virtud de notificación legal, y siendo así, deberá
practicarse por persona habilitada quien la pondrá en conocimiento del demandado.
Entonces, la notificación de la demanda y de la resolución que en ella recaiga debe notificarse
en forma personal al demandado, puesto que normalmente la demanda constituye la primera gestión
judicial que se realiza dentro del proceso, de acuerdo a lo previsto en el artículo 40 del Código de
Procedimiento Civil, debiendo cumplirse estrictamente con dicha disposición so pena de caer en vicios
de procedimiento.
Excepcionalmente, al demandado no deberá notificársele personalmente la demanda y la
resolución que en ella recaiga en caso que el proceso se hubiere iniciado con anterioridad a su
presentación por una medida prejudicial propiamente tal, probatoria o precautoria, notificada al futuro
demandado o mediante una gestión preparatoria de la vía ejecutiva.
En estos casos, la notificación de la demanda y de la resolución del tribunal que en ella recaiga
podrá efectuarse al demandado por el estado diario, o por cédula si el tribunal así lo ordena. En el caso
del juicio ejecutivo que se hubiere iniciado por una gestión preparatoria esta situación se regula
específicamente en el inciso segundo del N° 1 del artículo 443 del C.P.C.
Al actor o demandante, siempre se le notifica la resolución que recaiga en la demanda por el
Estado Diario de acuerdo a lo establecido en el inciso final del artículo 40 del C.P.C.

II.-TRANSCURSO DEL PLAZO QUE LA LEY OTORGA AL DEMANDADO PARA HACER VALER SUS DERECHOS.
Considere las modificaciones introducidas por la ley 21.394
El término de emplazamiento o plazo que el demandado tiene para comparecer a hacer valer
sus derechos respecto de la demanda interpuesta en el proceso se cuenta desde la notificación de ella
y su extensión varía de acuerdo a la naturaleza del asunto. De esta forma debemos distinguir:
1. En materia de procedimiento ordinario.
Dentro del juicio ordinario civil de mayor cuantía, el término de emplazamiento para que el
demandado oponga las excepciones dilatorias o presente su escrito de contestación de la demanda
puede ser: a) de 18 días si el demandado es notificado en la comuna donde funciona el tribunal; b) de
18 días, más los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años
confecciona la Corte Suprema si el demandado es notificado fuera del territorio jurisdiccional del
tribunal, sea dentro o fuera del país.
Este término de emplazamiento del juicio ordinario contemplado en los artículos 258 y 259 del
C.P.C. tiene importancia, puesto que el que deberá aplicarse en todos los casos en que el legislador se
refiere en sus disposiciones al término de emplazamiento sin señalar su extensión. Esta situación es la
que se produce por ejemplo en los casos contemplados en los artículos 5 (muerte de la parte que litiga
personalmente), 21 (intervención forzada) y 492 del Código de Procedimiento Civil (intervención
forzada).
Dentro del juicio ordinario civil de menor cuantía, el término de emplazamiento de rige por el
artículo 698 del CPC, que ustedes deberán revisar.
No obstante, es menester tener presente que el término de emplazamiento no siempre tiene
la extensión que se contempla dentro del juicio ordinario, sino que este varía de acuerdo a los diversos
procedimientos.
2. En materia del juicio sumario.
Este procedimiento declarativo o de condena, según el caso, se encuentra regulado en el
artículo 680 y siguientes del CPC.
Acá, el término de emplazamiento se cuenta desde la última notificación, que normalmente es
la del demandado. Si bien este procedimiento se desarrolla fundamentalmente en una audiencia (al 5°
día hábil), el plazo para que ésta se desarrolle también dependerá de la práctica de la notificación. Así,
a) será de 5 días, si el demandado es notificado en el territorio jurisdiccional del tribunal, o bien, b) de
5 días, más los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años

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confecciona la Corte Suprema si el demandado es notificado fuera del territorio jurisdiccional del
tribunal, sea dentro o fuera del país.
Este plazo en el juicio sumario es para que las partes comparezcan ante el tribunal a un
comparendo de discusión en el cual el demandante ratifica su demanda, y el demandado, debe
proceder a efectuar la contestación de la demanda.
3. En materia de juicio ejecutivo.
El término de emplazamiento se cuenta desde el requerimiento de pago que tiene el carácter
de plazo individual, para que el demandado presente su escrito de oposición de excepciones (a través
del cual ejerce su derecho a defensa). Este plazo antes de la modificación introducida por la ley 21.394
se contaba de la siguiente forma: a) de 4 días si el demandado es requerido de pago en la comuna
donde funciona el tribunal; b) de 8 días, si el demandado es requerido de pago dentro del territorio
jurisdiccional, pero fuera de los límites de la comuna que sirve de asiento al tribunal; c) de 8 días, más
los días de aumento contemplados en la tabla de emplazamiento que cada cinco años confecciona la
Corte Suprema si el demandado es requerido de pago fuera del territorio jurisdiccional del tribunal,
sea dentro o fuera del país.
Actualmente, de acuerdo al artículo 465 y 466 del CPC el plazo es de 8 días, más la tabla de
emplazamiento del 259 CPC en caso de notificación en otro territorio jurisdiccional o fuera del territorio
de la República.

4.- IMPORTANCIA.
El emplazamiento en la primera o única instancia constituye un trámite esencial para la validez
del procedimiento (Art. 795 N° 1 del C.P.C.), por lo que la omisión de los elementos que lo configuran
en el proceso posibilita que en contra de la sentencia definitiva o de las interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación que en él se dicte se interponga el recurso de
casación en la forma. (art. 768 N° 9 del C.P.C.).-
Por otra parte, el artículo 80 del C.P.C. posibilita al demandado rebelde para solicitar que se
declare la nulidad de todo lo obrado en caso de acreditar que no se le ha hecho llegar las copias de la
demanda y resolución recaída en ella o que ellas no son exactas en su parte substancial.

5.- ELEMENTOS DEL EMPLAZAMIENTO EN LA SEGUNDA INSTANCIA.


El emplazamiento en la segunda instancia se encuentra compuesto por los siguientes
elementos:

I.-N0TIFICACIÓN VÁLIDA DE LA RESOLUCIÓN QUE CONCEDE EL RECURSO DE APELACIÓN.


El emplazamiento para la segunda instancia se encuentra relacionado con la interposición,
conocimiento y fallo del recurso de apelación.
El primer elemento del emplazamiento para la segunda instancia acaece ante el tribunal de
primera instancia, y se configura por la notificación de la resolución que pronuncia ese tribunal
concediendo un recurso de apelación deducido ante él para ante el tribunal que ha de conocer de la
segunda instancia (regla del grado).
La notificación de la resolución que concede el recurso de apelación se notifica a las partes ante
el tribunal de primera instancia por el estado diario.
En consecuencia, el primer elemento para la segunda instancia se encuentra configurado por la
notificación de la resolución que concede el recurso de apelación y este trámite se debe efectuar ante
el tribunal de primera instancia.

II.-TRANSCURSO DEL PLAZO QUE LA LEY ESTABLECE PARA COMPARECER ANTE EL TRIBUNAL DE
SEGUNDA INSTANCIA.
El segundo elemento del emplazamiento para la segunda instancia se encuentra configurado
por el transcurso del plazo que la ley establece para comparecer ante el tribunal de alzada. (art. 200
CPC) MODIFICADO según ley 20.886 sobre tramitación digital. Deben considerarse, las disposiciones
transitorias para aquellas causas que se iniciaron con anterioridad a la vigencia de dicha ley, así como
el auto acordado de la Corte Suprema sobre funcionamiento de los Tribunales sujetos a Tramitación
Digital.

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Este plazo comenzaba a correr desde el hecho material consistente en el certificado del
secretario del tribunal de alzada de haber ingresado los antecedentes correspondientes al recurso de
apelación. El plazo fatal para que las partes comparezcan ante el tribunal de segunda instancia, que se
cuenta desde el certificado de ingreso, varía de acuerdo a la ubicación del tribunal de primera instancia
en relación con la del tribunal de alzada, pudiendo ser éste a saber:
- De cinco días, si el tribunal de primera instancia funciona dentro de la comuna del tribunal de alzada.
- De cinco días, más un aumento de tres días del inciso 2° del artículo 258 del CPC, si el tribunal de
primera instancia funciona fuera de la comuna, pero dentro del territorio jurisdiccional del tribunal de
alzada
- De cinco días más tres días, más el aumento de la tabla de emplazamiento si el tribunal de primera
instancia funciona fuera del territorio jurisdiccional del tribunal de alzada.
Este caso por regla general no es posible de ser concebido. En efecto, el actual artículo 55 del
COT establece el territorio jurisdiccional de las diversas Cortes de Apelaciones y todos los Tribunales
de primera instancia que de ellas dependen funcionan dentro de este territorio jurisdiccional, por lo
que no es posible concebir el otorgamiento de esta ampliación. Excepcionalmente, sólo podría darse
esta situación en caso de subrogación de una Corte de apelaciones por otra para conocer del recurso.-
Los efectos que generaba la falta de comparecencia de las partes ante el tribunal de segunda
instancia son muy disímiles según si las falta de comparecencia se refería al apelante o al apelado. Si
quien no comparecía dentro de plazo era el apelante, se debía declarar la deserción del recurso de
apelación, generándose el término de éste por vía anormal.
En cambio, si quien no comparecía dentro del plazo era el apelado, no se producía la deserción
del recurso de apelación, sino que éste continúa con su tramitación teniéndose al apelado por rebelde
por él solo ministerio de la ley respecto de todos los trámites posteriores hasta su comparecencia, sin
ser necesario notificarle las resoluciones que se dicten, las que producen efectos respecto del apelado
rebelde desde que se dicten.
Este segundo elemento para el emplazamiento de la segunda instancia se debe efectuar ante
el tribunal de la segunda instancia.
En consecuencia, en el emplazamiento para la segunda instancia que se abre con motivo de la
interposición del recurso de apelación, el primer elemento del emplazamiento que es la notificación
de la resolución que concede el recurso de verifica ante el tribunal de la primera instancia; pero el
segundo elemento consistente en el transcurso del plazo para comparecer ante el tribunal de segunda
instancia se verificaba ante éste.
El emplazamiento en la segunda instancia también constituye un trámite esencial para la validez
del procedimiento (Art. 800 N° I del C.P.C.), por lo que la omisión de los elementos que lo configuran
en el proceso posibilita que en contra de la sentencia definitiva o de las interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación que se dicten en la segunda instancia se interponga
el recurso de casación en la forma. (art. 768 N° 9 del C.P.C.).

EFECTOS DE LA NOTIFICACIÓN VÁLIDA DE LA DEMANDA.-


A partir de la notificación válida de la demanda se configura el primer elemento del
emplazamiento, y con ella se generan importantes efectos de carácter procesal y civil. LA CORTE
SUPREMA EN CAUSA ROL ROL 42.975-2017 CS CONSIDERANDO 6°.
Sexto: Que la circunstancia de que la notificaci n del libelo de ó demanda sea utilizada por el
legislador para definir el hito procesal l mite í para admitir el cambio o modificaci n de la demanda
encuentra su ó explicaci n en nuestro sistema procesal civil, en tanto es dicha actuaci n ó ó -elemento
primario del presupuesto procesal del emplazamiento legal- la que permite que la demanda produzca
en plenitud todos sus efectos materiales y procesales.

1.- DE CARÁCTER PROCESAL.


a) El proceso pasa a tener existencia legal, creándose un vínculo de las partes entre sí y de estas
con el tribunal. De acuerdo con ello, las partes permanecen ligadas ante ese tribunal para la resolución

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del conflicto y el tribunal se encuentra obligado a dictar sentencia para su resolución, a menos de
producirse un término anormal del procedimiento durante su tramitación.
b) A partir de la notificación de la demanda se produce, por regla general, la radicación de la
competencia para el conocimiento del asunto ante el tribunal, pudiendo el demandado ejercer su
derecho a defensa.
c) A partir de la notificación de la demanda precluye la facultad del demandante de retirar la
demanda deducida ante el tribunal. El demandante, a partir de la notificación de la demanda, sólo
puede desistirse de la demanda, y la resolución que acoge el desistimiento extingue la pretensión
hecha valer, pudiendo oponerse la cosa juzgada respecto de cualquier otro proceso posterior en el cual
se quiera hacer valer la pretensión desistida. Por lo anterior es que se exige facultad extraordinaria o
accidental en el mandato judicial.
d) En materia civil, dado que rige el principio dispositivo, las partes tienen la obligación de realizar
las actuaciones necesarias para que el procedimiento avance. Si las partes del proceso civil permanecen
inactivas sin realizar actuaciones útiles para darle curso al procedimiento por más de seis meses
contados desde la última resolución recaída en una gestión útil, el demandado podrá solicitarle al
tribunal que declare el abandono del procedimiento.
El abandono del procedimiento no extingue las pretensiones que se hubieren hecho valer
dentro de él, pero genera la pérdida de todo lo obrado en el procedimiento, incluida la notificación de
la demanda con las trascendentales consecuencias que ello puede tener para la interrupción civil de la
prescripción.
e) La sentencia declarativa produce efectos desde que se notifica la demanda. La sentencia
constitutiva produce efectos erga omnes desde que se notifica la sentencia misma.
f) A partir de la notificación de la demanda se genera el estado de litis pendencia, pudiendo el
demandado oponer la excepción dilatoria del mismo nombre en caso que el demandante pretenda con
posterioridad iniciar un nuevo proceso respecto del cual concurra la triple identidad respecto de aquel
que se encuentra pendiente.

2.- DE CARÁCTER CIVIL.


A partir de la notificación de la demanda, se han contemplado en el Código Civil los siguientes
efectos:
a.- Se constituye en mora al deudor, puesto que la notificación de la demanda es la interpelación
necesaria que se contempla al efecto en el artículo 1551 N° 3 del C.C.
b.- Se transforman en litigiosos los derechos para los efectos de su cesión de acuerdo a lo previsto
en el artículo 1911 del C.C.
c.- Se interrumpe civilmente la prescripción adquisitiva y extintiva de acuerdo a lo establecido en
los artículos 2.503 y 2.518 del C. Civil. Se debe tener presente que, en materia de prescripción extintiva
la Corte Suprema, en sentencia Rol 6900-2015, de fecha 31 de Mayo de 2016 recogió la tesis
excepcional de que la prescripción de interrumpe con la sola interposición de la demanda. A pesar de
sus críticas, dicha tesis confirma otros sistemas procesales que con la sola presentación de la demanda
permite interrumpir la prescripción (otros sin embargo, hablan de caducidad), así por ejemplo en
materia del procedimiento ante los Jueces de Policía Local, y Laboral.
Pese a todo lo anterior, la Corte Suprema en sentencia Rol 44630-2017, resolvió en sentido
contrario: “En fallo unánime, la Corte Suprema acogió el recurso de casación en el fondo deducido por
el ejecutado contra la sentencia dictada por la Corte de Temuco, que a su vez había confirmado la
decisión del Primer Juzgado de Letras de Temuco, que rechazó la excepción de prescripción opuesta a
la ejecución seguida en su contra en un procedimiento ejecutivo de cobro de facturas.
La sentencia del máximo Tribunal señaló que la correcta interpretación de las normas que
regulan el estatuto de la prescripción es aquella que postula que es la notificación judicial de la
demanda efectuada en forma legal la que provoca el efecto de impedir que se complete el plazo de
que se trata. Así, en el caso sub lite conforme a la naturaleza de los títulos materia de la ejecución, el
término de prescripción es de un año, de acuerdo a lo establecido en el artículo 10 de la Ley N° 19.983,
que regula la transferencia y otorga mérito ejecutivo a una copia de la factura, el que se interrumpe

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con la notificación de la gestión preparatoria, ya que esa gestión y el juicio ejecutivo mismo constituyen
una unidad procesal y así, por lo demás, lo ha resuelto reiteradamente esta Corte Suprema.
El fallo indicó que la gestión preparatoria de notificación judicial de cobro de facturas se practicó
a la sociedad ejecutada el 22 de junio de 2016, esto es, una vez transcurrido el referido plazo de un
año que estatuye la ley para la prescripción de la acción ejecutiva de los títulos de autos. Así, concluyó
que la resolución recurrida, al rechazar la excepción de prescripción impetrada, efectivamente ha
cometido error de derecho conculcando los preceptos denunciados, particularmente los artículos 2518
del Código Civil y 10 de la Ley N° 19.983, defecto que influye sustancialmente en lo dispositivo de lo
resuelto ya que en el presente caso sólo cabía acoger la excepción prevista en la última norma citada,
dado que había transcurrido más del año que la ley dispone para la prescripción de la acción ejecutiva
del cobro de una factura, contado desde que la gestión preparatoria fue notificada a la demandada.
Igualmente se hizo una errónea aplicación del artículo 2523 del Código Civil, pues invariablemente se
ha sostenido y resuelto que las reglas que tal disposición contempla dicen relación, solamente, con las
prescripciones mencionadas en los dos artículos precedentes y no con otras de corto tiempo como lo
es la estatuida para el caso que ahora se analiza.
Por lo anterior, la Corte Suprema acogió el recurso de casación en el fondo deducido, revocando la
sentencia apelada sólo en cuanto rechazó la prescripción invocada, y en su lugar se acogió la excepción
de prescripción opuesta por la ejecutada, quedando rechazada la demanda ejecutiva, y confirmando
en lo demás apelado la referida sentencia”.
Por su parte, recientemente en el ROL 4543-2019, con fecha 6 de mayo de 2020 la CS acogiendo
un recurso de unificación laboral, respecto de una demanda de daños, resolvió que es necesaria la
notificación legal de la demanda para que opere la interrupción del plazo de prescripción. No sólo
resulta necesario notificar en forma válida, sino que debe ocurrir antes que haya expirado el plazo de
prescripción.
Finalmente, el pleno de la E. Corte Suprema en fallo rol 75.995-2021, por mayoría, decidió
que la interrupción se produce únicamente por la notificación de la demanda, de acuerdo al artículo
2518 del cc.
d.- La prescripción extintiva de corto tiempo se transforma en prescripción de largo tiempo
conforme a lo previsto en el artículo 2.523 del C. Civil.
e.- Impide que el pago por consignación sea calificado de suficiente por el tribunal en la gestión
voluntaria, debiendo ella efectuarse en el juicio que se hubiere iniciado o se encontrare pendiente al
efecto de acuerdo a lo previsto en el artículo 1.603 del C. Civil.

EL EJERCICIO DEL DERECHO DE DEFENSA

1.- CONCEPTO.
En sentido lato, la defensa del demandado no es más que el poder jurídico de oponerse a la
pretensión que el actor ha formulado frente a él y ante el órgano jurisdiccional.
Tanto el actor, mediante la acción, como el demandado mediante la excepción tienen un
derecho al proceso.

2. LA DEFENSA DEL SUJETO PASIVO.


Ante la acción ejercitada por el demandante, formulando una pretensión mediante la
interposición de la demanda, el sujeto pasivo puede comparecer o no comparecer. De acuerdo con
ello, puede adoptar las siguientes actitudes:

I. NO COMPARECER. Estudio de la rebeldía o contumacia. El silencio procesal puede generar efectos


jurídicos.
a. Regulación. La rebeldía puede ser estudiada en distintos momentos jurisdiccionales del
proceso, sin embargo, en esta ocasión solamente veremos su comportamiento para los efectos de la
constitución de la relación jurídico procesal. En esta primera parte, surge un problema relacionado con
la aplicación del artículo 78 del CPC que regula las rebeldías, indicando que vencido un plazo judicial
para la realización de un acto procesal sin que este se evacue, se produce el efecto de pérdida del

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derecho a tal acto, de oficio o a petición de parte, en suma, la preclusión. Sin embargo, como anotamos
más arriba, el término de emplazamiento es un plazo de naturaleza legal, y en consecuencia, no podría
aplicarse dicha disposición. Para tales consecuencias debemos entonces recurrir a la norma sobre
plazos, de acuerdo al artículo 64 del CPC, escapando de la rebeldía.
b. Concepto. La rebeldía o contumacia es aquella situación que se produce en el proceso cuando
el demandado adopta una actitud pasiva frente al litigio, manteniéndose inactivo y sin hacer nada.
c. Clasificación y remedios. La rebeldía puede ser voluntaria o involuntaria.
En el primer caso, el demandado efectivamente recibe las copias de la demanda o solicitud, junto con
la resolución que la provee, y en consecuencia de traba la relación procesal, naciendo ésta sin vicios,
asumiendo el sujeto los efectos de su incomparecencia. En el segundo caso, el demandado por un
evento que no le hace responsable, no conoce de la demanda o la conoce de forma imperfecta,
sustanciándose el procedimiento en su rebeldía, con graves efectos en su contra. Contra esta situación
jurídica, la parte afectada puede hacer uso de variados remedios procesales, como por ejemplo, la
rescisión procesal por fuerza mayor de acuerdo al artículo 79 del CPC, o bien, la nulidad procesal por
falta de emplazamiento legal, de conformidad al artículo 80 y 768 N°9 (en relación al artículo 795 N°1),
todos del CPC.
d. Efectos procesales en el Código de Procedimiento Civil. En esta materia importa recordar que
dentro del debido proceso el legislador debe asegurar que los procedimientos sean racionales,
imponiéndole a los Jueces el deber de sustanciar los actos procesales necesarios, con el objeto de que
las partes sean juzgadas en un tiempo razonable (artículo 319 del COT y 77 CPR). Sin duda que dicha
obligación dependerá de la estructura procesal sobre la cual se presente el debate jurídico, debiendo
distinguir entonces los siguientes procedimientos:
1) Procedimiento Ordinario.
En este procedimiento la rebeldía no importa una aceptación por parte del demandado de la
pretensión hecha valer por el actor en su demanda, sino que por el contrario, implica una contestación
ficta de la demanda en la que se tienen por negados genéricamente los fundamentos de la pretensión.
¿Cuál es la fuente de esta afirmación? Desde luego que la ley no dice nada, debiendo regirse por las
disposiciones comunes y por la regla del onus probandi, conforme el artículo 1698 del CC, según el
cual, la prueba de las obligaciones o de su extinción corresponde a quien alega.
De acuerdo con ello, la inactividad del demandado importa que el actor deberá necesariamente
probar los hechos en que funda su pretensión. Así, el artículo 318 del C.P.C., reconoce en su inciso
primero esta situación al señalarnos que "concluidos los trámites que deben preceder a la prueba, ya
se proceda con la contestación expresa del demandado o en su rebeldía, el tribunal examinará por sí
mismo los autos y si estima que hay o puede haber controversia sobre algún hecho substancial y
pertinente en el juicio, recibirá la causa a prueba y fijará en la misma resolución los hechos sustanciales
y controvertidos sobre los cuales debe recaer".
La fórmula de la contestación ficta obedece a razones históricas que es resistida por las
jurisdicciones especiales en la actualidad, que estiman que la falta de colaboración del demandado
debe causarle efectos en su contra, según pronto lo verán.
2) Juicio ejecutivo.
Este procedimiento se encuentra regulado entre los artículos 434 a 544 del CPC. Frente a la
notificación de la demanda ejecutiva (aquella que se funda en un título ejecutivo donde la obligación
ya se encuentra declarada), en el término de emplazamiento, el ejecutado tiene dos alternativas: a)
oponer excepciones; b) no oponer excepciones. En este último caso, cuando no hace nada, el artículo
472 del CPC es drástico al disponer: “si no se oponen excepciones, se omitirá la sentencia y bastará el
mandamiento de ejecución para que el acreedor pueda perseguir la realización (remate o subasta) de
los bienes embargados y el pago…”
En consecuencia, aquí el silencio procesal claramente produce efectos graves en contra del
ejecutado, escapando de la contestatio fixta, permitiendo el remate de los bienes que eventualmente
se hayan embargado.
3) Juicio sumario.
Este procedimiento de naturaleza declarativa se encuentra regulado entre los artículos 680 a
692 del CPC. De acuerdo a lo estudiado, acá la discusión se produce en una audiencia, la que conforme
al artículo 683 debe llevarse a efecto al 5° día hábil después de la última notificación.

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En el artículo 684 del CPC existe una expresa regulación de la rebeldía “castigando” al
demandado que no colabora con el procedimiento, posibilitando que el actor o demandante pueda
pedir, con fundamento plausible, se acceda provisionalmente a lo pedido en la demanda, con la
posibilidad de oposición del demandado rebelde, de acuerdo al inciso final del citado artículo.
Nuevamente tenemos que el legislador escapa de la contestación ficta, permitiendo que el
procedimiento se desarrolle oportunamente.
Es preciso consignar, antes de avanzar, que en la primera instancia el demandado rebelde debe
ser considerado respecto de todos los trámites, notificándole las diversas resoluciones que se dicten,
y debe acusársele las rebeldías respecto de cada trámite cuando ello sea procedente por contemplarse
plazos no fatales para que realice sus actuaciones.
Por su parte, antes de la entrada en vigencia de la ley 20.886 sobre tramitación electrónica, en
segunda instancia, el apelado rebelde adquiría esta situación por el sólo ministerio de la ley de no
comparecer ante el tribunal de alzada dentro del plazo contemplado para ese efecto, no siendo
necesario notificarle de las resoluciones que se dicten, las cuales producían sus efectos respecto del
apelado rebelde desde que se pronunciaren. Sin perjuicio de ello, el apelado rebelde podía comparecer
en cualquier estado del recurso, pero ya no en forma personal, sino que representado por un
procurador del número o abogado habilitado para el ejercicio de la profesión. (Arts. 202 del C.P.C. y
398 inc.2° del C.O.T.)
e. Efectos procesales en materias especiales.
4) En el Proyecto de CPC.
En las lecciones de Derecho procesal es habitual enfatizar que, al contrario de lo que expresa la
sabiduría popular[1], el que calla no otorga. Sin embargo, a tenor de lo dispuesto en el Proyecto de
Código Procesal Civil (= PCPC.) y de una relectura del Código de Procedimiento Civil, pudiera ser que
nos encontrásemos ante un cambio en el paradigma del que no hemos visto muchos comentarios en
los distintos foros. Es cierto que pudiera tratarse de solamente un equívoco en nuestra hipótesis, pero
no lo es menos que los órganos jurisdiccionales quizá encuentren plausible una lectura como la que,
en las próximas líneas, vamos a proponer atendida su mayor participación y rol activo en el proceso[2].
El artículo 272 PCPC. impone la carga general de contravención de las peticiones del actor. Es
decir, exige una conducta activa por la que el demandado debe realizar una actuación específica
mediante la cual discuta tanto los hechos como los documentos aportados por el demandante. En
términos generales, hasta ahora esta circunstancia era la situación ideal en la que se perfeccionaba el
periodo de discusión y por lo tanto se justificaba la actuación de un tercero imparcial que resolviera el
conflicto.
Ahora bien, la gran revolución, que genera un cambio sustancial en la forma de estudio del
proceso civil, es la sanción que contempla esta misma norma. Así, el 272 PCPC. señala, en relación a
esta auténtica carga para el demandado que "Su silencio, así como sus afirmaciones ambiguas o
evasivas en la contestación podrán ser consideradas por el tribunal como admisión tácita de los hechos
que le sean perjudiciales, así como admisión de la autenticidad, integridad y validez de los documentos
acompañados".
De este modo, se nos plantea la pregunta de si efectivamente existe un deber de contravención
expreso que pueda generar consecuencias negativas para el demandante que adopta una actitud
pasiva o poco contestataria ante la demanda, o bien, en otros términos, si podemos afirmar que en
este contexto quien calla pudiera realmente estar otorgando ante la demanda.

1) En el Proceso Penal.
En el proceso penal la rebeldía del imputado se analiza conjuntamente con el derecho a guardar
silencio, la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgado en tiempo razonable. El tratamiento
especial se puede observar en los artículos 99 a 101 del CPP. Así, en el inciso segundo del artículo 101,
se dispone: “La investigación no se suspenderá por la declaración de rebeldía y el procedimiento
continuará hasta la realización de la audiencia de preparación del juicio oral, en la cual se podrá
sobreseer definitiva o temporalmente la causa de acuerdo al mérito de lo obrado. Si la declaración de
rebeldía se produjere durante la etapa de juicio oral, el procedimiento se sobreseerá temporalmente,
hasta que el imputado compareciere o fuere habido”.
2) En el Proceso Laboral.

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En el proceso laboral la rebeldía se encuentra regulada por sus efectos, precisamente en el
artículo 453 N° 1 inciso penúltimo que perentoriamente dispone: “Cuando el demandado no
contestare la demanda, o de hacerlo no negare en ella algunos de los hechos contenidos en la
demanda, el juez, en la sentencia definitiva, podrá estimarlos como tácitamente admitidos”.

II. COMPARECER.
En cambio, si el sujeto pasivo comparece al proceso puede asumir respecto de la pretensión
hecha valer en su contra en la demanda, alguna de las siguientes actitudes:

1. El allanamiento. ¿Aceptar la demanda contraria? Efectos procesales.


El allanamiento importa una aceptación o adhesión que presta expresamente el demandado a
la pretensión que ha hecho valer el sujeto activo en su demanda.
Para que un mandatario judicial se allane a la demanda requiere de contar con un poder con
facultad especial para ese efecto de conformidad con lo establecido en el inciso 2° del art.7° del C.P.C.,
al señalarnos que "no se entenderán concedidas al procurador, sin expresa mención, la facultad de
aceptar la demanda contraria",
El allanamiento, cuando es total, esto es, importa la aceptación de todos los fundamentos de
hecho de la pretensión contenida en la demanda, no conlleva a la terminación del proceso en nuestro
derecho, sino que sólo libera al tribunal de la obligación de llamar a las partes a conciliación y de recibir
la causa a prueba luego de concluido el periodo de discusión del juicio de conformidad a lo establecido
en el art.313 de C.P.C.-
Cuando el allanamiento es parcial, sólo se genera la omisión de la prueba respecto de los
fundamentos de hecho de la demanda que son aceptados, debiendo recibirse la causa a prueba
respecto del resto de los hechos sobre los cuales no hubiere recaído el allanamiento del demandado.
En consecuencia, el Juez citará a las partes a oír sentencia, que es un trámite procesal esencial
previo a la sentencia que debe dictarse en el plazo de 60 días contados desde tal trámite. La
importancia radica en que el Juez, dentro del plazo para dictar sentencia, podría decretar medidas para
mejor resolver, de conformidad al artículo 159 del CPC.
El allanamiento no es ajeno al proceso penal, a propósito del procedimiento abreviado, el que
de acuerdo al artículo 406 del CPP, dispone: “Para ello, será necesario que el imputado, en
conocimiento de los hechos materia de la acusación y de los antecedentes de la investigación que la
fundaren, los acepte expresamente y manifieste su conformidad con la aplicación de este
procedimiento”. Asimismo, en materia de procedimiento simplificado, de conformidad al artículo 395
del CPP, el que dispone: “una vez efectuado lo prescrito en el artículo anterior, el tribunal preguntará
al imputado si admitiere responsabilidad en los hechos contenidos en el requerimiento o si, por el
contrario, solicitare la realización de la audiencia. Para los efectos de lo dispuesto en el presente inciso,
el fiscal podrá modificar la pena requerida para el evento de que el imputado admitiere su
responsabilidad. En los casos de los delitos señalados en el artículo 449 del Código Penal, el fiscal podrá
solicitar una pena inferior en un grado al mínimo de los señalados por la ley, debiendo considerar
previamente lo establecido en las reglas 1a y 2a del artículo 449 del mismo cuerpo legal. Si el imputado
admitiere su responsabilidad en el hecho, el tribunal dictará sentencia inmediatamente. En estos casos,
el juez no podrá imponer una pena superior a la solicitada en el requerimiento, permitiéndose la
incorporación de antecedentes que sirvieren para la determinación de la pena”.
Debo advertir que la aceptación lo es respecto de los hechos, existiendo hipótesis de absolución
respecto de la calificación jurídica de tales hechos.

2. Oposición o resistencia.
La oposición a la pretensión consiste en la declaración de voluntad del demandado por la que
se reclama del órgano jurisdiccional frente al actor la no actuación de la pretensión formulada por éste.
En la oposición a la pretensión, el demandado solicita la desestimación por parte del tribunal de la
pretensión hecha valer por el actor. La oposición a la pretensión puede revestir las siguientes formas:
a.- La contestación.

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Se encuentra regulada en el artículo 309 del CPC. En un sentido estricto, la defensa consiste en
la contestación de la pretensión que hace el demandado y en la que procede a negar el elemento de
hecho o de derecho que sirve de fundamento a la pretensión. Consiste en una mera negativa que no
lleva consigo ninguna afirmación respecto de un hecho nuevo.
La contestación de la demanda en la que el demandado se limita a formular meras alegaciones
o defensas y no a formular excepciones en relación con la pretensión formulada en la demanda,
implican que la carga de la prueba recaerá en la parte demandante, puesto que con aquellas el sujeto
pasivo no introduce en el proceso un hecho nuevo que tenga por objeto destruir la pretensión hecha
valer.
Además, el tribunal no tiene que hacerse cargo de las alegaciones o defensas para su resolución
en la parte dispositiva del fallo, sino que ellas pueden ser analizadas por parte del tribunal en la parte
considerativa de éste.
b. Las excepciones.
Las excepciones son aquellas peticiones que formula el demandado, basadas en elementos de
hecho y de derecho que tienen eficacia extintiva, impeditiva o invalidativa del efecto jurídico afirmado
como fundamento de la pretensión.
Las excepciones se clasifican en nuestro derecho en:

b. 1.- Excepciones dilatorias.


Las excepciones dilatorias son aquellas que se refieren a la corrección del procedimiento sin
afectar el fondo de la acción (pretensión) deducida, de conformidad a lo prescrito en el N°3 del artículo
303 del C.P.C.
Las excepciones dilatorias son aquellas que versan sobre vicios del procedimiento y no se
refieren a la pretensión que se ha hecho valer por parte del actor.
Las excepciones dilatorias tienen un carácter taxativo, puesto que ellas se encuentran
enumeradas en el art. 303 del C.P.C., pero genérico, atendido a que se pueden comprender en el
número 6 todos los vicios del procedimiento cuya corrección es posible solicitar del tribunal por esta
vía, los cuales no se especifican. Así por ejemplo, es posible solicitar por esta vía la nulidad del
procedimiento por falta o defectuosa notificación de la demanda, la falta de capacidad del demandado
o personería o representación legal de quien ha sido emplazado en su nombre; etc.
Las excepciones dilatorias deben hacerse valer todas en un mismo escrito, antes de la
contestación de la demanda y dentro del término de emplazamiento, conforme al artículo 305 del CPC.
Las excepciones dilatorias suspenden la tramitación del juicio y deben ser resueltas por el tribunal una
vez concluida la tramitación del incidente que ellas genera. Sus efectos se encuentran en el artículo
308 del CPC, y dependerá de si la excepción es acogida o no.

b. 2.- Excepciones perentorias.


Son aquellas que tienen por objeto destruir el fundamento de la pretensión e importan la
introducción al proceso de un hecho nuevo de carácter impeditivo, modificativo o extintivo de la
pretensión del actor.
Nuestra Jurisprudencia ha definido la excepción perentoria como todo título o motivo jurídico
que el demandado invoca para destruir, enervar y, más propiamente dicho, para hacer ineficaz la
acción del actor, como por ejemplo, la prescripción, el pago de la deuda, etc. (Corte
Suprema.18.8.1964.R.D.J. [Link].1 pág. 252.)
Las excepciones perentorias normalmente se confunden con los modos de extinguir las
obligaciones que se nos señalan en el Código Civil, sin perjuicio de tener presente que nuestra
jurisprudencia ha otorgado también ese carácter a excepciones de carácter procesal como sucede con
la falta de jurisdicción, la falta de legitimación para obrar, la cosa juzgada, etc. Así, respecto de la
oportunidad procesal, deben oponerse en la contestación de la demanda, conforme lo dispuesto en el
artículo 309 del CPC.
La contestación de la demanda en la que el demandado formula excepciones en relación con la
pretensión formulada en la demanda, implican que la carga de la prueba recaerá en el demandado y
no el demandante (reus in exceptione actor fit), puesto que con ellas el sujeto pasivo introduce en el

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proceso un hecho nuevo de carácter impeditivo, modificativo o extintivo que tiene por objeto destruir
la pretensión hecha valer.
Finalmente, el tribunal tiene que pronunciarse acerca de las excepciones hechas valer por el
demandado en la parte dispositiva de la sentencia definitiva, debiendo contener las consideraciones
de hecho y de derecho en las que se basa para emitir pronunciamiento.(Art. 170 N°6 del C.P.C.)

b. 3.- Excepciones mixtas.


Son aquellas excepciones que no obstante tener el carácter de perentorias, el legislador
posibilita al demandado hacerlas valer como excepciones dilatorias antes de la contestación de la
demanda.
Las excepciones de carácter perentorio que el legislador posibilita hacerlas valer como
excepciones dilatorias son las de cosa juzgada y transacción.
Formuladas las excepciones de cosa juzgada y transacción como dilatorias el tribunal puede
fallarlas luego de concluida la tramitación del incidente que ellas generan, o estimarlas que son de lato
conocimiento, en cuyo caso mandará contestar la demanda y se reservará el fallo de esas excepciones
para la sentencia definitiva. (Art. 304 Del CPC).

b. 4.- Excepciones anómalas.


Son aquellas excepciones perentorias que el legislador posibilita al demandado para deducirlas
por escrito con posterioridad a la contestación de la demanda durante todo el curso del juicio, hasta
ANTES de la citación para oír sentencia en primera instancia y hasta ANTES de la vista de la causa en
segunda instancia. (Art. 310 Del C.P.C.).
Revisten el carácter de excepciones perentorias que anómalamente se pueden hacer valer
durante el curso del juicio con posterioridad a la contestación de la demanda las de: prescripción
(extintiva), cosa juzgada (excepción de), transacción, y pago efectivo de la deuda, siempre que se
funde en un antecedente escrito.
Estas excepciones anómalas si se formulan en primera instancia, después de recibida la causa
a prueba, se tramitarán como incidentes, que pueden recibirse a prueba, si el tribunal lo estima
necesario, y se reservará su resolución para definitiva.
Si se deducen en segunda, se seguirá igual procedimiento, pero en tal caso el tribunal de alzada
se pronunciará sobre ellas en única instancia.

3. La reconvención. De la resistencia a la reacción.


La reconvención es una contrademanda del demandado frente al demandante, que se deduce
utilizando el procedimiento judicial originado por iniciativa de este último. Es importante porque no
siendo un trámite esencial, sólo se encuentra establecida en el procedimiento ordinario, mas no en el
ejecutivo y sumario (aunque en algunos sumarios especiales si procede, como por ejemplo en la ley
18.101 sobre arrendamiento de inmuebles urbanos, o en la ley 18.287 sobre procedimiento ante los
Jueces de Policía Local).
En términos más simples, se dice que la reconvención es la demanda del demandado en contra
del demandante.
El demandado puede en el proceso no solo adoptar una actitud defensiva para los efectos de
obtener el rechazo de la satisfacción de la pretensión hecha valer frente a él, sino que además puede
adoptar una actitud agresiva haciendo valer el demandado una pretensión en contra del demandante,
quien pasa a ser sujeto pasivo respecto de ella.
Si el demandado deduce una reconvención amplía el ámbito objetivo del proceso, puesto que
introduce en él una nueva pretensión.
La razón por la cual se permite al demandado deducir la reconvención obedece a un principio
de economía procesal, puesto que se permite que mediante un mismo procedimiento se resuelva tanto
la pretensión del demandante hecha valer en su demanda como la pretensión del demandado hecha
valer en su r convención.-
La oportunidad en la cual el demandado debe deducir su reconvención es en el escrito de
contestación de la demanda. (art. 314 del C.P.C.) De acuerdo con ello, dicho escrito se sumara: En lo
principal: contesta la demanda. En el Primer otrosí: Deduce demanda reconvencional.

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La reconvención se substanciará y fallará conjuntamente con la demanda principal (art. 316 del
C.P.C.), por lo que ella deberá ser notificada al demandante, quien podrá asumir respecto de la
reconvención las mismas actitudes que el demandado respecto de la demanda.
Los requisitos que se contemplan para que el demandado pueda deducir su reconvención en
contra del demandante en nuestro Código de Procedimiento Civil son:
a.- Que el tribunal tenga competencia para conocer de la reconvención estimada como
demanda. (Art. 315 del C.P.C. y 111 y 124 del C.O.T.)
b.- Que la contrapretensión se encuentre sometida en su tramitación al mismo
procedimiento de la demanda y que se admita la formulación de ella de acuerdo con el procedimiento
según el cual se tramita la demanda.
Para los efectos de deducir la reconvención no se ha contemplado por parte de nuestro
legislador en el Código de Procedimiento Civil un vínculo de conexión entre la demanda y contestación
de la demanda diferente a la conexión subjetiva, en cuanto a que la reconvención sólo puede ser
deducida por el demandado en contra del demandante y no de un tercero.

LAS ACTUACIONES JUDICIALES o ACTOS JURÍDICOS PROCESALES

I. REGLAMENTACIÓN.
Las actuaciones judiciales se encuentran reglamentadas en el Título VII del Libro I del Código de
Procedimiento Civil, que comprende los artículos 59 a 77 de éste.

II. CONCEPTO
Debemos recordar que el proceso es la secuencia o serie de actos que se desenvuelven
progresivamente, con el objeto de resolver mediante un juicio de autoridad, el conflicto sometido a su
decisión.
En un sentido genérico, la actuación judicial vendría a ser todo acto jurídico procesal realizado
por las partes, el tribunal o terceros que conforman el proceso que ha de existir para la resolución de
un conflicto.
Sin embargo, en la reglamentación de las actuaciones judiciales el legislador sólo se refirió con esa
denominación "a las resoluciones y demás actos de proceso en que interviene el tribunal que conozca
de la causa y para cuya validez se exige la correspondiente autorización del funcionario llamado a dar
fe o certificado de su existencia” (arts 61 inciso 3° y 70 del CPC)
De acuerdo con ello, las actuaciones judiciales son los actos jurídicos procesales, más o menos
solemnes, realizados por o a través de tribunal, por las partes, los terceros o auxiliares de la
administración de justicia, de las cuales se deja testimonio en el expediente y que deben ser
autorizadas por un ministro de fe.

III.- REQUISITOS GENERALES DE VALIDÉZ DE LAS ACTUACIONES JUDICIALES.


El Código de Procedimiento Civil contempla normas especiales para la realización de
determinadas actuaciones judiciales (P. Ej. Las Notificaciones se regulan en el Titulo VI del Libro I y Las
Resoluciones Judiciales en el título XVII del Libro I).
A falta de normas especiales para la realización de actuaciones judiciales se deben aplicar las
reglas generales que se contemplad en el Título VII del Libro I del Código de Procedimiento Civil.

Los requisitos que deben concurrir copulativamente para la validez de una actuación judicial son los
siguientes:
1.- Deben realizarse ante o por orden del tribunal que conoce de la causa;
2.- Deben realizarse en días y horas hábiles;
3.- Debe dejarse constancia escrita de ella en la carpeta electrónica;
4.- Debe practicarse por el funcionario que indica la ley;

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5.- Debe ser autorizada por el Ministro de Fe o funcionario competente.

En consecuencia, pasaremos a analizar a continuación específicamente cada uno de estos


requisitos generales que deben concurrir para la realización válida de una actuación judicial.

1.-Las actuaciones judiciales deben realizarse ante o por orden del tribunal que conoce de la causa;
En el procedimiento le corresponde al juez dirigir el debate, por lo que todas las actuaciones que se
realizan deben ser efectuadas previa orden o ante el tribunal.
Una actuación judicial que se realiza por orden del tribunal será por ejemplo el comparendo de
discusión en el juicio sumario.
Por otra parte, será una actuación judicial que se realiza ante el tribunal la rendición de una prueba de
testigos (art.365 del C.P.C.), la confesión judicial provocada o absolución de posiciones (Art. 388 del
C.P.C.), etc.
Excepcionalmente, las actuaciones no se realizan ante el juez o por orden del juez que conoce de la
causa en los casos en que se encomienden expresamente por la ley a los secretarios u otros ministros
de fe, o en que se permita al tribunal delegar sus funciones, o en que las actuaciones hayan de
practicarse fuera del lugar en que se siga el juicio. (Art 70 CPC)
La forma en la cual el tribunal delega su competencia en otros tribunales es a través de los exhortos,
la que tiene un carácter específico dado que el tribunal exhortado no puede más que ordenar su
cumplimiento en la forma que indique el exhorto, y no podrá decretar otras gestiones que las
necesarias a fin de darle curso y habilitar al juez de la causa para que resuelva lo conveniente. (art 71
CPC)

2.-Las actuaciones judiciales deben realizarse en días y horas hábiles;


De acuerdo a lo establecido en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, "las actuaciones
judiciales deben practicarse en días y horas hábiles"
"Son días hábiles los no feriados". Es decir, son días hábiles a los cuales la ley no le haya conferido el
carácter de feriados o se encuentren comprendidos dentro del feriado judicial, que comienza el 1 de
febrero de cada año y se extiende hasta el primer día hábil de Marzo inclusive.(Art.313 del C.O.T.)
"Son horas hábiles las que median entre las ocho y las veinte horas”.
No obstante, dicha regla general respecto de los días y horas en que deben practicarse las actuaciones
judiciales puede experimentar modificaciones a través de la habilitación de día u horas de acuerdo a lo
establecido en el artículo 60 del C.P.C.
Según ese precepto legal, "los tribunales pueden, a solicitud de parte, habilitar para la práctica de
actuaciones judiciales días u horas inhábiles, cuando haya causa urgente que lo exija.
Se estimarán urgentes para este caso:
- Las actuaciones cuya dilación pueda causar grave perjuicio a los interesados
- Las actuaciones cuya dilación pueda causar grave perjuicio a la buena administración de justicia
- Las actuaciones cuya dilación pueda hacer ilusoria una actuación judicial.
El tribunal apreciará la urgencia de la causa y resolverá sin ulterior recurso.

En el nuevo proceso penal, el artículo 14 del Código Procesal Penal prevé que todos los días y horas
serán hábiles para las actuaciones del procedimiento penal y no se suspenderán los plazos por la
interposición de días feriados.

3.- De las actuaciones judiciales debe dejarse constancia escrita en el expediente;


De acuerdo a lo previsto en el artículo 29 del C.P.C., la carpeta electrónica se forma con los escritos,
documentos, actas de audiencias, y actuaciones de toda especie que se presenten o verifiquen en el
juicio.
El juez debe pronunciar la sentencia de acuerdo con el mérito del proceso según lo previsto en
el artículo 160 del C.P.C., debiendo extenderse solamente a puntos que las partes, en sus escritos
fundamentales, clara y precisamente, hayan sometido al conocimiento del Tribunal. Por lo anterior,
necesariamente debe dejarse constancia de las actuaciones que se practiquen en el expediente. Solo

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de esta forma las partes tendrán conocimiento en caso que el Tribunal de extralimite pudiendo caer
en la causal de casación en la forma, de acuerdo al artículo 768 N°4 del CPC.
El artículo 61 del C.P.C. se encarga de establecer la forma en que debe dejarse constancia en el
proceso de las actuaciones que se realicen. Cabe recordar que dicho artículo fue modificado por la ley
20.886 sobre tramitación digital.

4.- Las actuaciones judiciales deben practicarse por el funcionario que indica la ley;
La regla general, de acuerdo a lo previsto en el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil,
"todas las actuaciones necesarias para la formación del proceso se practicarán por el tribunal que
conozca de la causa."
Excepcionalmente, las actuaciones judiciales no se realizarán ante el tribunal que conoce de la
causa en los siguientes casos:
- Cuando se encomienden expresamente por la ley a los secretarios u otros ministros
de fe.
Así por ejemplo, corresponde a los secretarios autorizar los poderes judiciales, autorizar la firma
del juez estampada en la resolución (Art 380 N° 2 del C.O.T.); corresponde a los Receptores practicar
las notificaciones personal o por cedula en los lugares hábiles que no sean las oficinas de los secretarios,
actuar en los procesos civiles como ministros de fe en la recepción de la prueba testimonial y
absolución de posiciones (Art.390 del C.O.T.); etc.-
- Cuando se permita al tribunal delegar sus funciones.
Así por ejemplo, la avaluación de las costas procesales puede ser delegada por el tribunal
unipersonal en el secretario y por el tribunal colegiado en uno de sus Miembros de acuerdo a lo
previsto en el inciso segundo del artículo 140 del C.P.C.; la dictación de los decretos en los tribunales
colegiados que pueden ser dictados por uno solo de sus miembros de acuerdo al art.168 del C.P.C.; la
interrogación de testigos y absolución de posiciones en los tribunales colegiados puede ser delegada
en uno de los ministros de acuerdo a lo previsto en los artículos 365 y 388 y 389 del C.P.C.
respectivamente; etc.-
El tribunal sólo puede delegar las funciones para la realización de la diligencia sólo en los casos
en que cuente con autorización expresa de la ley.
- Cuando la actuación haya de prestarse fuera del lugar en que se sigue el juicio, caso en el cual se
encomienda la práctica de la actuación a otro tribunal por medio de un exhorto de acuerdo a lo previsto
en los artículos 71 y siguientes del C.P.C..-

5.- Las actuaciones judiciales deben ser autorizadas por el Ministro de Fe o funcionario
competente.
Este requisito es esencial para la validez de la actuación de acuerdo a lo previsto en el inciso penúltimo
del artículo 61 del C.P.C., el cual señala expresamente al respecto que "la - autorización del funcionario
a quien corresponda dar fe o certificado del acto es esencial para la validez de la actuación."
Así por ejemplo, el secretario o receptor debe certificar haber practicado una determinada
notificación (Arts. 43, 48 y 50 del C.P.C.); el secretario debe autorizar la firma que el juez estampe en
una resolución (Art. 380 N° 2 del C.O.T.); el receptor debe autorizar el acta de una información sumaria
de testigos, de una prueba testimonial o de una prueba confesional o de absolución de posiciones
rendidas en un procedimiento civil. (Art.390 del C.O.T.).

IV.- REQUISITOS ESPECIALES DE VALIDÉZ RESPECTO DE ALGUNAS ACTUACIONES JUDICIALES.


Además de los requisitos generales señalados precedentemente, es necesario para la práctica
de determinadas actuaciones judiciales que se dé cumplimiento a requisitos específicos para la validez
de una actuación judicial, consistiendo ellos básicamente en el Juramento y la intervención de
Intérprete.

1. EL JURAMENTO.
El legislador respecto de diversas actuaciones judiciales ha establecido como trámite necesario
para la validez de la actuación judicial que uno de los intervinientes preste juramento, sea acerca de
decir verdad, como en el caso de los testigos (Art. 363 del C.P.C.) y de los absolventes en la confesión

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judicial provocada (Art. 390 del C.P.C.) o acerca de desempeñar un cargo con fidelidad, como los
peritos (Art. 417 del C.P.C.).
La forma y la fórmula en que se debe tomar el juramento, salvo norma especial diversa, es la
contemplada en el artículo 62 del C.P.C., el cual establece al respecto:
"Siempre que en una actuación haya de tomarse juramento a alguno de los concurrentes, se le
interrogará por el funcionario autorizante al tener de la siguiente fórmula: "¿Juraís por Dios decir
verdad acerca de lo que se os va a preguntar?, o bien, Juraís por Dios desempeñar fielmente el cargo
que se os confía?, según la naturaleza de la actuación. El interrogado deberá responder: "Si juro".-
En este escenario, la infracción al juramento en las actuaciones judiciales pueden acarrear tres
consecuencias graves: 1) la comisión de un delito (falso testimonio); 2) la imposición de una medida
disciplinaria; y 3) la nulidad de un procedimiento (acción de revisión, art. 810 causal 2 del CPC).

2. INTERVENCION DE INTÉRPRETE.
Excepcionalmente, en algunas actuaciones judiciales se requiere la intervención de un intérprete,
como ocurre por ejemplo con el interrogatorio de un testigo que no entiende o habla castellano de
acuerdo a lo previsto en el artículo 382 del C.P.C., o en la traducción de instrumentos acompañados al
proceso de acuerdo a lo previsto en el artículo 347 del C.P.C.-
Al efecto, el artículo 63 del C.P.C. establece que "cuando sea necesaria la intervención de intérprete
en una actuación judicial, se recurrirá al intérprete oficial, si lo hay; y en caso contrario, al que designe
el tribunal".
El artículo 1 letra d) del Decreto 738 del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado en el Diario
Oficial de 19 de enero de 1967, establece que "el Departamento de Traductores e Intérpretes de la
dirección de los Servicios Centrales del Ministerio de Relaciones Exteriores tendrá a su cargo las
siguientes funciones:
d) Intervenir en todas aquellas diligencias judiciales en que sea requerida la mediación de un Intérprete
Oficial, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 63 del Código de Procedimiento Civil".
En todo caso, "los intérpretes deberán tener las condiciones requeridas para ser peritos y se les
atribuirá el carácter de ministros de fe. Antes de practicarse la diligencia, deberá el intérprete prestar
juramento para el fiel desempeño del cargo.

V.- FORMAS EN QUE SE PUEDE DECRETAR UNA ACTUACIÓN JUDICIAL.


La práctica de las actuaciones judiciales puede ser decretada de cuatro formas distintas:
- Con Audiencia
- Con Citación
- Con Conocimiento
- De Plano
La distinción en cuanto a la forma en que puede decretarse la práctica de una actuación judicial
tiene gran importancia para los efectos de determinar el procedimiento previo y el instante a partir del
cual puede llevarse ella a cabo.
En consecuencia, los dos aspectos que deben tenerse claro para diferenciar las diversas formas
de decretar una actuación judicial consisten en determinar la tramitación que ha de darse a la
solicitud y precisar el instante a partir del cual ella puede practicarse.

1.- ACTUACIÓN JUDICIAL DECRETADA CON AUDIENCIA.


Esta forma de decretar la práctica de una actuación judicial no se encuentra expresamente
contemplada en el artículo 69 del Código de Procedimiento Civil.
No obstante, esta forma de decretar una actuación judicial se encuentra reconocida en nuestro
ordenamiento jurídico, constituyendo el ejemplo clásico en esta materia el de la solicitud de aumento
del término probatorio para rendir prueba fuera del territorio de la República, el cual debe ser
decretado con audiencia de acuerdo a lo previsto en el inciso primero del artículo 336 del C.P.C..-
El que la práctica de una actuación judicial se ordene con audiencia significa que el tribunal
antes de decretarla debe conferir traslado por un plazo fatal de tres días a la parte que no solicitó la
actuación para que exponga respecto de ella lo que estime conveniente.

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En otras palabras, el que se ordene la realización de una actuación judicial con audiencia
importa que la solicitud en la cual se solicita la práctica de la actuación judicial genera de inmediato un
incidente y ella debe ser proveída "Traslado y autos".
Dicha actuación judicial sólo podrá llevarse a cabo una vez que se hubiere fallado por el tribunal
el incidente que generó la solicitud dando lugar a ella y sea notificada esa resolución a las partes.
La apelación que se deduzca en contra de la resolución que dispone la actuación no suspende
la realización de ella, puesto que ese recurso debe ser concedido en el sólo efecto devolutivo de
acuerdo a lo previsto en el artículo 194 N° 2 del Código de Procedimiento Civil.
La solicitud de una actuación judicial que debe decretarse con audiencia importa que a ella debe
dársele la tramitación de un incidente proveyendo la solicitud "traslado" y que la actuación puede
efectuarse a partir de la notificación de la resolución que falle favorablemente el incidente dando lugar
a la solicitud.

2.- ACTUACIÓN JUDICIAL DECRETADA CON CITACIÓN.


A esta forma de disponer la práctica de una actuación judicial se refiere el inciso primero del
artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, al establecer que "siempre que se ordene o autorice una
diligencia con citación, se entenderá que no puede llevarse a efecto sino pasados tres días después de
la notificación de la parte contraria, la cual tendrá el derecho de oponerse o deducir observaciones
dentro de dicho plazo, suspendiéndose en tal caso la diligencia hasta que se resuelva el incidente "
En otras palabras, ello significa que presentada una solicitud de parte para la práctica de una
actuación judicial que debe decretarse con citación, el tribunal debe proveer el escrito en que solicita
esta "Como se pide, con citación".
La contraparte tiene un plazo de tres días fatales desde la notificación de esa resolución para
oponerse o deducir observaciones respecto de la actuación solicitada.
Dentro del plazo de esos tres días fatales la parte contraria puede asumir dos actitudes:
a).- No oponerse o deducir observaciones dentro de ese plazo.
En este caso, la actuación judicial podrá llevarse a cabo inmediatamente de transcurrido el plazo de
tres días contados desde la notificación de la resolución que dio lugar a su práctica al proveer la
solicitud "Como se pide, con citación ".
b).- Oponerse o deducir observaciones dentro del plazo de tres días respecto de la actuación
solicitada.
En este caso, la oposición u observaciones darán origen a un incidente y del escrito en que ellas
se formulen deberá darse traslado a la parte que solicitó la práctica de la actuación judicial.
La actuación judicial podrá llevarse a cabo en este caso sólo una vez que se haya fallado y
notificado a las partes la resolución que rechace el incidente que generó el escrito de oposición u
observaciones a la solicitud de la realización de la diligencia.
La apelación que se deduzca en contra de la resolución que rechace el incidente a que dio lugar
la oposición u observaciones formuladas respecto de la actuación solicitada no suspende la realización
de ella, puesto que ese recurso debe ser concedido en el sólo efecto devolutivo de acuerdo a lo previsto
en el artículo 194 Ni 2 del Código de Procedimiento Civil.
La solicitud de una actuación judicial que debe decretarse con citación importa que ella debe
ser proveída de inmediato "Como se pide, con citación"; la que puede efectuarse luego de
transcurridos los tres días de notificada esa resolución si no se deducen observaciones u oposición por
la otra parte, o luego de notificado el fallo que resuelve el incidente a que dan lugar las observaciones
u oposición que se hubiere formulado dentro de esos tres días.
Como ejemplo de esta forma de decretar una actuación judicial podemos citar el aumento del
término probatorio para rendir prueba dentro del territorio de la República. (Art.336 C. P.C.).-
3.- ACTUACIÓN JUDICIAL DECRETADA CON CONOCIMIENTO.
A esta forma de disponer la práctica de una actuación judicial se refiere el inciso segundo del
artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, al establecer que "cuando se mande proceder con
conocimiento o valiéndose de otras expresiones análogas, se podrá llevar a efecto la diligencia desde
que se ponga en noticia del contendor lo resuelto."
En otras palabras, para la práctica de la actuación no se requiere dar tramitación alguna a la
solicitud que requiere su realización proveyéndose ella "como se pide" o "como se pide con

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conocimiento" y se podrá llevar a cabo la actuación apenas sea notificada a las partes la resolución que
la dispuso.
4. ACTUACIÓN JUDICIAL DECRETADA DE PLANO.
Esta forma de decretar la práctica de una actuación judicial no se encuentra expresamente
contemplada en el artículo 69 del Código de Procedimiento Civil.
Se ordena o autoriza de plano una actuación, cuando el tribunal la decreta de inmediato, sin
mayores formalidades ni espera de términos y notificaciones.
En otras palabras, la actuación no recibe tramitación alguna y se puede llevar a cabo de
inmediato una vez ordenada por el tribunal, sin requerirse siquiera la notificación a las partes de la
resolución que dispuso su práctica.
Debemos advertir que esta forma de decretar de plano las actuaciones judiciales no se
encuentra contemplada en nuestro ordenamiento jurídico y que no sería posible darle aplicación a
menos de existir disposición legal expresa, puesto que las actuaciones siempre deben a los menos ser
ordenadas por una resolución judicial, la que para producir efectos requiere, como regla general y salvo
norma expresa especial en contrario, ser siempre notificada a las partes de acuerdo a lo previsto en el
artículo 38 del C.P.C.-

LAS NOTIFICACIONES. Actuación judicial del receptor judicial


I.- GENERALIDADES
A.- REGLAMENTACIÓN.-
Se rigen por las reglas del Título VI del Libro I del C.P.C. (art.38 y sgtes.) y por las disposiciones
comunes referentes a las actuaciones judiciales del Título VII del Libro I del C.P.C.
A este respecto, es menester precisar que esos preceptos del Código de Procedimiento Civil
regulan normas acerca del procedimiento relativas a las notificaciones, por lo que ellas son de orden
público e irrenunciables. Es por ello, que las partes no pueden renunciar en un contrato ni prescindir o
alterar las formalidades con las que la ley ha revestido a las notificaciones judiciales. Excepcionalmente,
en los juicios arbitrales se faculta a las partes para que unánimemente acuerden otra forma de
notificación distinta a la personal o por cédula. (art.629 C.P.C.).

B.- CONCEPTO.-
Etimológicamente la expresión notificar proviene del latín notificare, derivado de notus, que
significa conocido, y de facere, que quiere decir hacer. En consecuencia, notificar significa hacer
conocido, poner en conocimiento o hacer conocer.
Dentro de la doctrina nacional podemos destacar las siguientes definiciones:
La Notificación es la actuación judicial que tiene por objeto poner en conocimiento de las partes
una resolución judicial. (Fernando Alessandri).
La Notificación es la actuación judicial, efectuada en la forma establecida por la ley, que tiene
por finalidad principal dar eficacia a las resoluciones judiciales y comunicar éstas a las partes o terceros.
(Mario Mosquera Ruiz).

C.- IMPORTANCIA
Las notificaciones judiciales son importantes desde un triple aspecto:
1.- Permiten materializar dentro del proceso el principio de la bilateralidad de la audiencia,
puesto que al poner en conocimiento de las partes una resolución judicial les posibilita ejercer respecto
de estas sus derechos; en definitiva, ejercer su posibilidad a ser oído.

2.- Permiten que las resoluciones judiciales produzcan efectos.


Al efecto, el art. 38 del C.P.C. prescribe que "las resoluciones judicial sólo producen efectos en
virtud de notificación hecha con arreglo a la ley, salvo los casos expresamente exceptuados por ella".
Entre las excepciones que confirman esa regla general, se señalan:
a) Las medidas precautorias, que pueden decretarse y llevarse a efecto sin previa
notificación (art.302 del C.P.C.).

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b) La resolución que ordena despachar o denegar el despacho del mandamiento de
ejecución y embargo, que produce efectos sin audiencia ni notificación del demandado, aunque este
se haya apersonado (comparecido) en el juicio (art.441 del C.P.C.).
c) La resolución que ordena la suspensión de una obra nueva (art. 566 C.P.C.).

3.- La notificación de una sentencia definitiva o interlocutoria a una de las partes produce el
desasimiento del tribunal (art.182 del C.P.C.).
El desasimiento del tribunal, uno de los más importantes efectos que se producen respecto de
las resoluciones judiciales, es el que impide al tribunal que la dictó alterarla o modificarla en manera
alguna una vez notificada a alguna de las partes. (art.182 C.P.C.)
De lo expuesto, se desprende que para operar el desasimiento requiere:
i) Que la resolución tenga la naturaleza jurídica de sentencia definitiva o interlocutoria, y
ii) Que se hubiere notificado la resolución a sólo una cualquiera de las partes en el proceso.

4.- Sobre el registro de actuaciones de conformidad a la ley 20.886 sobre tramitación


electrónica.
El artículo 9 de la ley 20.886 dispuso: “Para efectuar los registros de actuaciones, los receptores
judiciales deberán registrarse en el sistema de tramitación electrónica del Poder Judicial. Los
receptores deberán agregar a la carpeta electrónica un testimonio dando cuenta de la actuación
realizada dentro de los dos días hábiles siguientes a la fecha en que se practicó la diligencia, con la
debida constancia de todo lo obrado.
En las notificaciones, requerimientos o embargos, el testimonio o acta de la diligencia incluirá un
registro georreferenciado, que dé cuenta del lugar, fecha y horario de su ocurrencia. Además, en el
caso de retiro de especies, los receptores incluirán un registro fotográfico o de video con fecha y hora
de los bienes muebles, al momento del retiro para su entrega al martillero, a menos que exista
oposición de parte del deudor o el depositario.
La Corte Suprema podrá regular a través de auto acordado la forma de dejar constancia de la
georreferenciación, estableciendo los requerimientos y especificaciones técnicas que deberán cumplir
los receptores para determinar, mediante un sistema de coordenadas, su localización geográfica al
momento de practicar la diligencia. Todo incumplimiento culpable o doloso a estas normas constituirá
una falta grave a las funciones y será sancionado por el tribunal, previa audiencia del afectado, con
alguna de las medidas contempladas en los números 2, 3 y 4 del inciso tercero del artículo 532 del
Código Orgánico de Tribunales. En caso de reincidencia, el juez deberá aplicar la medida de suspensión
de funciones por un mes.

D.- REQUISITOS.
Las notificaciones son una categoría especial de actuaciones judiciales y como tales, salvo
norma expresa en contrario, deben aplicarse las disposiciones del Título VI del Libro I del C.P.C.
Las notificaciones, como en general la mayoría de los actos jurídicos procesales, son actos de
carácter unilateral. Ello se ratifica expresamente para las notificaciones por el art.39 del C.P.C., el cual
prescribe que "para la validez de la notificación no se requiere el consentimiento del notificado".
Al respecto, agrega el art. 57 de ese Código, que "las diligencias de notificación que se estampen
en los procesos, no contendrán declaración alguna del notificado, salvo que la resolución ordene, o que
por su naturaleza, requiera esa declaración".
En consecuencia, legalmente dos serían las excepciones a la regla general de no contener la
diligencia de notificación declaración alguna del notificado, a saber:
1) Cuando la resolución ordene la declaración; y
2) Cuando la resolución, por su naturaleza, requiera tal declaración. (P. Ej. art.417 inc.2°
del C.P.C. designación perito; art.434 N°4 inc.1° del C.P.C. notificación protesto de una letra de cambio,
pagaré o cheque).

E.- CLASIFICACIÓN.
Las notificaciones pueden clasificarse fundamentalmente en cuanto a: 1.- La finalidad que se
persigue con su práctica y 2.- En cuanto a la forma en la que se practican

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1.- EN CUANTO A SU OBJETIVO O FINALIDAD INMEDIATA.-
Las notificaciones en cuanto al objetivo o finalidad inmediata que se persigue con su práctica
pueden clasificarse en:
a.- Notificación Citación.
b.- Notificación Emplazamiento
c.- Notificación Requerimiento
d.- Notificación propiamente tal.

LA CITACIÓN es el llamamiento que se hace por el órgano jurisdiccional a una parte o tercero a
fin de que comparezca al tribunal para determinado objeto en un término determinado, bajo
apercibimiento de incurrir en las sanciones que la ley establece para este caso. Ejemplo: se cita a la
parte a prestar confesión judicial provocada o absolución de posiciones, se cita a la parte a comparendo
para designar perito, se cita al testigo a declarar, etc.
EL EMPLAZAMIENTO es la notificación que se hace a las parte para que dentro de un
determinado plazo haga valer sus derechos, en especial, para que conteste la demanda o comparezca
a proseguir un determinado recurso. De ahí que el emplazamiento conste de dos elementos:
notificación legal y transcurso del plazo. Este plazo es fatal, por lo que su sólo transcurso genera por el
solo ministerio de la ley la preclusión facultad. Ejemplo: La notificación de la demanda, la notificación
de la resolución que concede el recurso de apelación.
EL REQUERIMIENTO también es una especie de notificación; pero por medio de él, se apercibe
a una parte para que en el acto haga o no haga alguna cosa, o cumpla o no cumpla con alguna
prestación. Ejemplo, se requiere de pago al deudor en el juicio ejecutivo.
Por último, LA NOTIFICACION PROPIAMENTE TAL es el hecho de poner en conocimiento de las
partes o de un tercero, una determinada resolución judicial, nada más que con el objeto de que
produzca efectos legales y sin el propósito de que comparezca o se cumpla una determinada prestación
o abstención. La regla general es que las notificaciones sean propiamente tales. Por excepción, la
notificación reviste el carácter de citación, de un emplazamiento o requerimiento.

2.- EN CUANTO A LA FORMA.-


El Título VI del Libro I del C.P.C. reglamenta las siguientes especies o formas de notificación:
1.- Notificación personal
2.- Notificación personal subsidiaria, notificación personal no en persona o notificación personal
art. 44 del C.P.C.
3.- Notificación por cédula.
4.- Notificación por avisos.
5.- Notificación por el Estado Diario.
6.- Notificación tácita.
7.- Notificación ficta
8.- Notificaciones especiales.

II.- NOTIFICACIÓN PERSONAL.-

1) NOTIFICACION PERSONAL PROPIAMENTE TAL O EN PERSONA.


A.- CONCEPTO
Es aquella que consiste en entregar a quien se debe notificar, en forma personal o en persona,
copia íntegra de la resolución y de la solicitud en que haya recaído, cuando sea escrita. (art.40 del
C.P.C.).

B.- REQUISITOS DE VALIDEZ.


B.1.- REQUISITOS COMUNES A TODA ACTUACIÓN JUDICIAL.-
La notificación personal debe dar cumplimiento a los requisitos comunes a toda actuación
judicial siguientes:

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1.- Debe efectuarse en días hábiles (art.59 C.P.C.).
2.- Debe efectuarse en horas hábiles;
3. - Debe dejarse constancia escrita en el proceso (art.61 inc.1° del C.P.C.), lo que se realiza
mediante una certificación o acta de haber efectuado la diligencia.
Pasemos a continuación a un breve análisis de dichos requisitos.
La norma general contemplada en el artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, consistente
en que las actuaciones judiciales deben practicarse en días y horas hábiles; siendo días hábiles los no
feriados y horas hábiles las que median entre las ocho y las veinte horas, ha experimentado
modificaciones respecto de la práctica de la notificación personal mediante la dictación de la ley
19.382.-
1.- Debe efectuarse en días hábiles
Respecto de los días hábiles para la práctica de la notificación personal debemos tener presente
que en la actualidad, a partir de la reforma introducida por la Ley 19.382, publicada en el Diario Oficial
de 24 de Mayo de 1995, para la práctica de la notificación personal todos los días son hábiles para tal
efecto, si ella se practica en lugares y recintos de libre acceso público, en la morada o lugar donde
pernocta el notificado o en el lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo,
o en cualquier recinto privado en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de
fe.(Artículo 41 incisos 1° y 2° del Código de Procedimiento Civil.)
Sin embargo, debemos tener presente que "si la notificación se realizare en un día inhábil, los
plazos comenzarán a correr desde las cero horas del día hábil inmediatamente siguiente."(Art.41
primera parte del inciso tercero del Código de Procedimiento Civil.)
Además, si la notificación personal "se hubiere practicado fuera de la comuna donde funciona
el tribunal, los plazos se aumentarán en la forma establecida en los artículos 258 y 259 ".(Art.41
segunda parte del inciso tercero del Código de Procedimiento Civil.)
En consecuencia, en la actualidad no cabe la habilitación de día para la práctica de la
notificación de acuerdo a lo previsto en el art.60 del C.P.C., puesto que para esos efectos todos los días
son hábiles a partir de la vigencia de la Ley 19.382 que modificara en tal sentido su artículo 41.
Por otra parte, existe una expresa constancia que el cómputo del termino de emplazamiento
no puede comprender días inhábiles, por lo que de efectuarse la notificación en día inhábil, siguiendo
a éste otros días inhábiles, el plazo se comienza a computar sólo a partir del día hábil inmediatamente
siguiente.
El legislador, en el inciso final del artículo 41 del C.P.C., no ha señalado los días hábiles para la
práctica de la notificación personal cuando ella se verifique en el oficio del secretario, la casa que sirva
de despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación. En
consecuencia, en los casos en que la notificación personal se verifique en alguno de estos lugares
deberá aplicarse la regla general contemplada para las actuaciones judiciales contemplada en el
artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, de acuerdo con la cual son días hábiles lo no feriados.

2.- Debe efectuarse en horas hábiles.


En relación a las horas hábiles para la práctica de la notificación personal, que a partir de la
dictación de la Ley 19.382, que modificó el artículo 41 del Código de Procedimiento Civil, para
determinar cuáles son las horas hábiles para la práctica de la notificación personal, es preciso distinguir
el lugar en que ella se verifique.
b.1. Horas hábiles para la práctica de la notificación en lugares y recintos de libre acceso
público:
De acuerdo a lo previsto en inciso primero del artículo 41 del C.P.C., "en los lugares y recintos
de libre acceso al público, la notificación personal se podrá efectuar a cualquier hora, procurando
causar la menor molestia al notificado”. Excepcionalmente, en los juicios ejecutivos no podrá
efectuarse el requerimiento de pago en público y, de haberse notificado la demanda en un lugar o
recinto de libre acceso al público se estará a lo dispuesto en el N° 1 del artículo 443.

b.2. Horas hábiles para la práctica de la notificación en la morada o lugar donde pernocta el
notificado o en el lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo, o en
cualquier recinto privado en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de fe:

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De acuerdo a lo previsto en inciso segundo del artículo 41 del C.P.C., "la notificación debe
hacerse entre las seis y las veintidós horas en la morada o lugar donde pernocta el notificado o en el
lugar donde éste ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo, o en cualquier recinto privado
en que éste se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro de fe.”- La determinación de estas
horas hábiles para la practica de la actuación judicial notificación personal, que difiere de las
contempladas como regla general en el artículo 59 del C.P.C., es sin perjuicio de la habilitación de hora
inhábil para la práctica de la notificación personal de acuerdo a lo previsto en el art.60 del C.P.C.

b.3. Horas hábiles para la práctica de la notificación en el oficio del secretario, la casa que sirva
de .despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación.
El legislador, en el inciso final del artículo 41 del C.P.C., no ha señalado ninguna hora hábil para
la práctica de la notificación personal cuando ella se verifique en el oficio del secretario, la casa que
sirva de despacho del tribunal y la oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación.
En consecuencia, en los casos en que la notificación personal se verifique en alguno de estos lugares
deberá aplicarse la regla general contemplada para las actuaciones judiciales contemplada en el
artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, de acuerdo con la cual son horas hábiles las que median
entre las ocho y las veinte horas.

3. - Debe dejarse testimonio fidedigno en la carpeta electrónica (art.61 inc.1° del C.P.C.), lo que
se realiza por el Ministro de fe mediante una certificación o acta de haber efectuado la diligencia.
Respecto de la notificación personal, es menester "que ella se haga constar en el proceso por
diligencia que suscribirán el notificado y el ministro de fe, y si el primero no puede o no quiere firmar,
se dejará testimonio de este hecho en la misma diligencia.
Se expresará, además, el lugar en que se verifique el acto y la fecha con indicación de la hora, a
lo menos, aproximada"(art. 43. C.P.C.).
La Ley 19.382 sustituyó el inciso segundo de este artículo 43, disponiendo en su lugar que "la
certificación deberá, además, señalar la fecha, hora y lugar donde se realizó la notificación y, de haber
sido hecha en forma personal, precisar la manera o el medio con que el ministro de fe comprobó la
identidad de notificado."

B.2. REQUISITOS PROPIOS DE LA NOTIFICACIÓN PERSONAL.


Los requisitos propios que deben cumplirse respecto de la notificación personal son los
siguientes:
1.- Debe efectuarse en lugar hábil (art.41 del C.P.C.).
2.- Debe efectuarse la notificación personal por funcionario competente.
3.- Debe efectuarse la notificación en la forma que establece la ley.
Analicemos a continuación brevemente esos requisitos.
1.- Debe efectuarse en lugar hábil (art.41 del C.P.C.).
Son lugares hábiles para la práctica de la notificación personal los siguientes:
a) Los lugares y recintos de libre acceso público.
b) La morada del notificado, esto es, la casa en la que una persona vive.
c) El lugar donde pernocta el notificado.
d) El lugar donde ordinariamente el notificado ejerce su industria, profesión o empleo.
e) En cualquier recinto privado en que se encuentre el notificado y al cual se permita acceso al
ministro de fe.
f) El oficio del secretario, esto es la oficina donde el desempeña sus funciones.
g) La casa que sirve de despacho al tribunal, esto es, el edificio destinado al funcionamiento del
tribunal. Excepcionalmente, los jueces no pueden ser notificados en el local en que desempeñan sus
funciones.
h) La oficina o despacho del ministro de fe que practique la notificación.

Además, cuando la persona a quien se trata de notificar no tenga habitación conocida en el


lugar en que ha de ser notificada, el tribunal puede autorizar que la notificación se practique en otros
lugares. La circunstancia de no tener habitación conocida en el lugar, hace procedente la habilitación

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de lugar, lo que se debe acreditar con un certificado del ministro de fe, en el cual dejara constancia de
haber hecho las indagaciones posibles para tal averiguación (art.42 del C.P.C.). Este artículo para la
habilitación de lugar en el cual puede practicarse una notificación dejó de tener una real aplicación
práctica, dada la amplitud de los lugares hábiles que actualmente se contemplan para la verificación
de una notifica

2.- Debe efectuarse la notificación personal por funcionario competente.


Los funcionarios competentes se determinan según el lugar en que se practique la notificación
y de acuerdo con ello puede señalarse que ellos son:
a) El secretario del tribunal, sólo respecto de las notificaciones personales que efectúa
dentro de su oficio. (art.380 N°2 del C.O.T.); y
b) El Receptor, respecto de las notificaciones personales que realice en los restantes
lugares hábiles, pero nunca dentro de las oficinas del Secretario. (art.390 del C.O.T.).
c) El Notario Público u Oficial de Registro Civil que exista en la localidad, en aquellos lugares
en que no exista receptor judicial. (Art.58 inciso segundo del Código de Procedimiento Civil,
incorporado por la Ley 19.382).
d) Un empleado del tribunal designado por el juez como ministro de fe ad hoc (art 58 CPC)
Al respecto, debemos tener presente además:
i) El Secretario puede delegar sus funciones en el oficial primero (art.58 inciso primero del
C.P.C.);
ii) En caso que por ausencia, inhabilidad u otro motivo calificado, los receptores judiciales
no pueden practicar la notificación, el tribunal puede designar receptor (ad-hoc) a un empleado de la
secretaria del mismo tribunal para el sólo efecto que practique esa determinada actuación (art.392 del
C.O.T. e inciso segundo del artículo 58 del C.P.C.).
iii) Existen organismos públicos que cuentan con funcionarios propios para la práctica de
las notificaciones (P. Ej. Consejo de Defensa del Estado).

3.- Debe efectuarse la notificación en la forma que establece la ley.


En la notificación personal, existe un enfrentamiento físico entre el ministro de fe y la persona
a quien se debe notificar.
En dicho acto, el ministro de fe debe de entregar al notificado personalmente los siguientes
antecedentes:
1.- Copia íntegra de la resolución y
2.- Copia íntegra de la solicitud en que haya recaído la resolución, cuando la solicitud sea escrita
(art.40 del C.P.C.).
Además, debe dejarse constancia en el proceso por el ministro de fe de la notificación personal
en la forma establecida en el art. 43 del C.P.C., habiéndose incorporado por la reforma introducida por
la Ley 19.382 la exigencia de precisar en el certificado la manera o el medio con que el ministro de fe
comprobó la identidad del notificado.

C.- RESOLUCIONES QUE DEBEN NOTIFICARSE PERSONALMENTE


En primer lugar, la notificación personal por ser la más completa de aquellas que establece la
ley puede ser utilizada en todo caso para notificar cualquiera resolución judicial, puesto que ella es
supletoria a todas las otras que contempla la ley. AI efecto, se dispone que podrá usarse la notificación
personal en todo caso (art.47 inc. final del C.P.C.).
En otras palabras, si una resolución debe notificarse en una forma de menor entidad en cuanto
a sus requisitos como lo sería la notificación por cédula o por el estado diario, no hay inconveniente
que en su lugar se practique en voluntariamente en forma personal

En segundo lugar, debe siempre utilizarse la notificación en los siguientes casos:


a) En toda gestión judicial, la primera notificación a las partes o personas a quienes haya de
afectar sus resultados debe hacerse personalmente (art.40 del C.P.C.).
Al respecto, debemos tener presente que la ley nos habla de "la primera notificación" y no de
la notificación de la demanda.

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En consecuencia la demanda y la resolución que en ella recaiga se notificaran personalmente
al demandado sólo cuando la demanda hubiere sido la primera presentación que dio inicio al
procedimiento, que será lo normal según lo previsto en el art.253 del C.P.C.
No obstante, si el proceso se hubiere iniciado por una medida prejudicial, ella y la resolución
que sobre esta recaiga deberá ser notificada personalmente por ser la primera notificación y no la
demanda que se presentará con posterioridad, la que en tal caso no se encontrará en la situación de
ser la primera notificación.
Por otra parte, la primera notificación es personal sólo respecto del sujeto pasivo y no respecto
del actor, a quien sólo se le notifica por el Estado Diario (art.40 inc.2° del C.P.C.).

b) Cuando la ley dispone que se notifique a alguna persona para la validez de ciertos
actos (art.47 del C.P.C.) como ocurre por ejemplo, en la notificación de la cesión de un crédito
nominativo (art.1.902 del Cód. Civil), notificación títulos ejecutivos a los herederos del deudor fallecido
(art. 1377 del C. Civil), notificación pago por consignación (1603 inc. 1° [Link]); etc.

c) La resolución que de lugar al cumplimiento de una sentencia en contra de un tercero


dentro del procedimiento incidental (art.233 inc.2° del C.P.C.).

d) Cuando los tribunales lo ordenen expresamente (art.47 del C.P.C.). 31

En tercer lugar, el legislador establece que en determinados casos puede emplearse la


notificación personal o por cédula:

a) Las notificaciones que se hagan a terceros que no sean parte en el juicio (testigos, peritos) o
a quienes no afectan sus resultados (art.56 del C.P.C.).
b) Las resoluciones que se dicten en el proceso, luego de haber estado éste paralizado y sin que
se hubiere dictado resolución alguna durante un plazo superior a seis meses, deberán ser notificadas
personalmente o por cédula y no se consideran como notificaciones válidas las que se hubieren hecho
por el estado diario respecto de ellas. (art.52 del C.P.C.).

2) LA NOTIFICACIÓN SUBSIDIARIA O DEL ART.44 DEL C.P.C.

A.- PROCEDENCIA.
Esta forma de notificación personal se aplica cada vez que, intentando el ministro de fe
competente practicar la notificación del art.40 (personal en persona), ésta no se verifique por no
haberse encontrado a la persona que se trata de notificar en su habitación o en el lugar donde
habitualmente ejerce su profesión, industria o empleo, en dos días distintos (art.44 inc.1° del C.P.C.).
Esta notificación personal siempre se efectúa fuera del recinto del tribunal, por lo tanto, el único
funcionario competente para practicarla es el receptor, y en aquellos lugares en que no exista éste, el
Notario Público u Oficial de Registro Civil que exista en la localidad.
Teniendo en consideración que en esta materia juega un papel importante la costumbre, el
art.44 ha sido acomodado en la práctica para que ella se lleve a cabo de la siguiente manera:
1.- Búsqueda.-
2.- Certificación.
3.- Solicitud de notificación personal subsidiaria.
4.- Resolución del Tribunal que ordene la práctica de la notificación.
5.- Notificación.
6.- Aviso.

Pasemos a continuación a analizar brevemente esos trámites.-


1.- Búsqueda.-
El Ministro de fe debe buscar a la persona que se trata de notificar en su habitación o en el
Jugar donde habitualmente ejerce su industria, profesión o empleo, a lo menos en dos días distintos
sin ser habida. Esto significa, que deben efectuarse dos búsquedas Las búsquedas deben efectuarse en

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dos días distintos de la semana, según queda de manifiesto en la historia de la ley, puesto que puede
suceder que quien se trata de notificar se encuentre fuera del lugar hábil precisamente los mismos días
de la semana, [Link]., todos los miércoles.

2.- Certificación.
El interesado debe requerir al receptor que estampe en el expediente un certificado de
"búsquedas", en el que se consigna lo actuado por el ministro de fe, según lo señalado
precedentemente.
Además el Ministro de Fe deberá certificar los siguientes hechos:
a) Que la persona que se trata de notificar se encuentra en el lugar del juicio. Se entiende
por lugar del juicio, la ciudad donde el tribunal tiene su asiento.
b) Cuál es la morada de la persona que se trata de notificar.
Dos eran los sentidos que se le daban a la expresión morada hasta antes de la dictación de la
ley 19.382, uno amplio y otro restringido. En la actualidad, el legislador contempla expresamente en el
inciso segundo del artículo 44 del C.P.C. los lugares en los cuales cabe efectuar la notificación personal
subsidiaria o no en persona, siendo ellos la morada o el lugar donde la persona que se va a notificar
ejerce su industria, profesión u empleo.

3.- Solicitud de notificación personal subsidiaria.


Una vez que el receptor ha devuelto el expediente al tribunal, incluyendo en él la certificación
antes indicada, el interesado debe presentar un escrito, solicitando que se ordene por el tribunal la
práctica de la notificación personal subsidiaria del art.44,inc.2° del CPC. Ese escrito puede sumarse de
la siguiente manera: "Se ordene la notificación del art.44, inc.2° del C.P.C., con el mérito de la
certificación efectuada por el ministro de fe.".
El tribunal debe proveer "Como se pide, o, practíquese la notificación de acuerdo a lo previsto
en el artículo 44 del C.P.C.”.-
4.- Resolución del Tribunal que ordene la práctica de la notificación.
El inc.2° del art.44 prescribe que establecido que el demandado se encuentra en el lugar del
juicio y cual es su morada o lugar donde ejerce su industria, profesión u empleo, ordenará el tribunal
que la notificación se haga.
Del tenor de dicho precepto legal se colige claramente que para practicarse por el Ministro de
Fe la notificación personal subsidiaria es menester que el tribunal previamente la ordene dictando una
resolución judicial para tal efecto.
Además, dado los términos imperativos del precepto legal, acreditados los supuestos que hacen
procedente la notificación es obligatorio y no facultativo para el tribunal dictar la resolución ordenando
la práctica de la notificación personal subsidiaria.
El tribunal, si encuentra conforme la certificación del ministró de fe, ordena practicar la
notificación sustitutiva del art.44 inc.2° CPC.

5.- Notificación.
Señala el art.44, inc.2° del C.P.C. que una vez que se hayan acreditado los dos hechos
mencionados precedentemente con el certificado del ministro de fe, "ordenará el tribunal que la
notificación se haga entregando (el receptor) las copias a que se refiere el art.40 a cualquiera persona
adulta que se encuentre en la morada o en el lugar donde la persona que se va a notificar ejerce su
industria, profesión o empleo. Si nadie hay allí, o si por cualquiera otra causa no es posible entregar
dichas copias a las personas que se encuentren en esos lugares, se fijará en la puerta un aviso que dé
noticia de la demanda, con especificación exacta de las partes, materia de la causa, juez que conoce en
ella y de las resoluciones que se notifican ".-
De acuerdo a lo previsto en ese precepto se da por notificada a una persona que ni siquiera se
le ha encontrado no existiendo en este caso un enfrentamiento físico del Ministro de Fe con una
persona para que se entienda perfeccionada la notificación. La desvinculación entre el "notificado" y
la persona a la que se trata de notificar, es evidente, toda vez que no es necesario notificar a la persona
misma que debe serlo sino que a cualquier persona adulta que recibe del ministro de Fe las copias que
el precepto indica o debe fijarla en la puerta si nadie acude a sus llamados.

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En el inciso final del artículo 44 se establece para facilitar la práctica de esta notificación
personal subsidiaria, que "en caso que la morada o el lugar donde pernocta o el lugar donde
habitualmente ejerce su industria, profesión o empleo, se encuentre en un edificio o recinto al que no
se permite el libre acceso, el aviso y las copias se entregarán al portero o encargado del edificio o
recinto, dejándose testimonio expreso de esta circunstancia."
El receptor debe dejar en la morada de la persona que se trata de notificar o en el lugar donde
ejerce su industria, profesión u empleo o con el portero o encargado del edificio o recinto al que no
está permitido el libre acceso, los siguientes documentos:
1° Copia íntegra de la solicitud; y
2° Copia íntegra de la resolución que sobre ella haya recaído (Art. 40 del C.P.C.).-
En la práctica y de acuerdo a lo sostenido por algunos autores, como la notificación personal
subsidiaria requiere para ser practicada de la dictación de una resolución previa que la ordene y ésta
debe ser también notificada; conjuntamente con las copias de la solicitud que se notifica y de la
resolución recaída en ella se hace entrega también de copia íntegra de la solicitud de autorización para
practicar la notificación personal subsidiaria y de la resolución favorable recaída en ella.
En el caso que nadie haya en la morada, en la práctica, estos documentos se tiran por debajo
de la puerta, si es posible.

6.- Aviso.
El legislador, por la Ley 18.705, modificada por la Ley 18.804, introdujo el envío de un aviso por
carta certificada para asegurarse que en la notificación del art.44, el notificado tuviera conocimiento
de ella.
Al respecto, se estableció que el ministro de fe deberá dar aviso de la notificación practicada al
notificado conforme al art.44, dirigiéndole para tal efecto carta certificada por correo, en el plazo de
dos días contados desde la fecha de la notificación o desde que se reabran las oficinas de correo, si la
notificación se hubiere efectuado en domingo o festivo.
La carta podrá consistir en tarjeta abierta que llevará impreso el nombre y domicilio del
receptor y deberá indicar el tribunal, el número de ingreso de la causa y el nombre de las partes.
La omisión en el envío de la carta no invalidará la notificación, pero:
a) Hace responsable al ministro de fe de los daños y perjuicios que se originen; y
b) El tribunal, previa audiencia del afectado, deberá imponerle al Ministro de fe alguna de
las medidas que se señalan en los números 2, 3 y 4 del art.532 del C.O.T. (art.46 del C.P.C.).

7.- Acta.
Una vez practicada la diligencia, el receptor debe levantar un acta con las menciones que indica
el art.45:"La diligencia de notificación, en el caso del artículo precedente, se extenderá en la forma que
determina el art.43, siendo obligada a subscribirla la persona que recibe las copias, si puede hacerlo,
dejándose testimonio de su nombre, edad, profesión y domicilio". Además, en ese testimonio deberá
expresarse el hecho del envío de la carta certificada, la fecha, la oficina de correo donde se hizo y el
número de comprobante emitido por tal oficina. (art.46 del C.P.C.).
Son excepcionalísimas las actas en que aparece la firma de la persona que ha recibido las copias
indicadas. En la práctica, y por razones de evidente comodidad, se suele agregar una cláusula que ha
pasado a formar parte de toda diligencia de esta clase:"... entregué las copias correspondientes a una
persona adulta que no quiso firmar..."
Una vez que el receptor ha puesto certificado de lo por él obrado y firmada que sea el acta
respectiva, debe proceder a devolver el expediente que contendrá el acta mencionada a la secretaría
del tribunal dentro de los dos días hábiles siguientes a la fecha en que se practicó la diligencia (art.393
del C.O.T.).

8.- Situación excepcional ACTA 71-2016 LTD.

Artículo 69.- Realización de notificaciones. La resolución que ordena la notificación deberá


contener todos los antecedentes requeridos y cumplir con las formalidades para efectuarla.

101
El funcionario u organismo notificador recibirá del tribunal los requerimientos de notificaciones
que se deban realizar y practicará o supervisará, según el caso, su pronta ejecución.
Cuando corresponda, el tribunal podrá autorizar la notificación personal subsidiaria desde ya,
sin necesidad de resolución ulterior, y tan pronto se certifiquen búsquedas por quien practique la
notificación.

3) NOTIFICACIÓN POR CÉDULA.

A.- CONCEPTO
Es aquella que consiste en la entrega que hace el ministro de fe en el domicilio del notificado
de copia íntegra de la resolución y los datos necesarios para su acertada inteligencia.

B.- REQUISITOS.
Al respecto, debemos señalar que se aplican los requisitos comunes a toda actuación judicial y
que señalamos a propósito de la notificación personal, debiendo efectuarse en día y hora hábil, puesto
que para ella no rigen las modificaciones que respecto de estas materias se contemplan sólo respecto
de la notificación personal; dejarse constancia en el proceso; y ser el acta autorizada y firmada por el
Ministro de Fe.
Además, deben cumplir con los requisitos propios de la notificación por cédula, que son:
a) Debe efectuarse en lugar hábil (art.48 del C.P.C.).
El lugar hábil para practicar la notificación es "el domicilio del notificado".
El domicilio del notificado es aquel que debe designar todo litigante en la primera gestión
judicial que realice, el que debe encontrarse dentro de los límites urbanos del lugar en que funciona el
tribunal.
Esta designación se considerará subsistente mientras no haga otra la parte interesada, aunque
de hecho cambie su morada.
El inc.2° del art.49 del C.P.C. debemos entenderlo derogado orgánicamente por la eliminación
de los tribunales inferiores (jueces distrito y subdelegación) efectuado por la Ley 18.776.
La sanción para incumplimiento de la obligación de designar domicilio consiste en que las
resoluciones que deben practicarse por cédula, se notificaran por el estado diario respecto
de las partes que no hagan la designación de domicilio conocido y mientras ésta no se haga.
Esta sanción por expresa disposición de la ley, se hace efectiva "sin necesidad de petición de
parte y sin previa orden del tribunal (art.53 del C.P.C.).
La referida sanción no sería aplicable al litigante que no ha comparecido a juicio (rebelde),
puesto que la exigencia de fijar domicilio que establece el art.49 del C.P.C. se refiere sólo a aquellos
que hubieren efectuado alguna gestión en el juicio, situación en la cual no se encuentra el rebelde. Esta
tesis ha sido compartida por la Jurisprudencia, pero no en forma unánime. Otro sector de la
Jurisprudencia ha sostenido que esta sanción es aplicable también al rebelde, puesto que ella opera
atendiendo únicamente a que no se ha fijado domicilio, puesto que la pasividad del rebelde no puede
llegar a constituir un entorpecimiento para el reaular desarrollo del procedimiento.
Debemos recordar que en caso de haber designado apoderado o mandatario judicial la parte
en el proceso, la notificación por cédula deberá efectuarse al primero y no a esta última.

b) Debe efectuarse la notificación por cédula por funcionario competente.


Dado que la notificación por cédula se debe efectuar en un lugar que no es el oficio del
secretario, este nunca podrá practicar esta notificación. La notificación por cédula debe ser efectuada
por el receptor.

c) Debe efectuarse la notificación en la forma que establece la ley.


La notificación se práctica por el ministro de fe entregando en el domicilio del notificado copia
íntegra de la resolución y los datos para su acertada inteligencia en la forma establecida en el inc.2° del
art.44. (art.48, inc.1° y 2° del C.P.C.)

102
Los datos para la acertada inteligencia (el número del Rol del proceso, la identificación del
proceso según la clase de juicio y nombre de las partes, el tribunal ante el cual se sigue el proceso)
generalmente en la práctica son estampados por el Receptor en el margen superior izquierdo de la
copia de la resolución que notifica.
Con posterioridad a la notificación, el Ministro de Fe "debe poner en los autos testimonio de la
notificación con expresión del día y lugar, del nombre, edad, profesión y domicilio de la persona a quien
se haga la entrega". En la práctica, los receptores certifican que se ha entregado cédula en el domicilio
del notificado a una persona adulta que no quiso firmar o que se fijo en la puerta de éste al no acudir
nadie a sus llamados.

C.- RESOLUCIONES QUE DEBEN NOTIFICARSE POR CÉDULA.


En la estructura del Código las resoluciones que se notifican por cédula son:
1) La sentencia definitiva de primera o única instancia (art.48, inc.1° del C.P.C.). Las
sentencias definitivas de segunda instancia se notifican por el estado Diario (art. 221 del C.P.C.).
2) La resolución que ordena la comparecencia personal de las partes (art. 48, inc. 1° del
C.P.C.).
3) La resolución que ordena recibir la causa a prueba en el juicio (art.48, inc.1° del C.P.C.).
La resolución que recibe un incidente a prueba se notifica por el Estado Diario. (art. 323 C.P.C.).
4) Si transcurren seis meses sin que se dicte resolución alguna en el proceso, no se
considerarán como notificaciones válidas las anotaciones en el estado diario mientras no se haga una
nueva notificación personal o por cédula (art. 52 del C.P.C.).
5) Las notificaciones que se practiquen a terceros que no son parte en el juicio, o a quienes
no afecten sus resultados, se hará personalmente o por cédula (art.56 del C.P.C.).
6) Cuando el tribunal lo ordene expresamente o en los casos en que la ley lo establezca
(art.48,.inc. final, 211, inc. 2°, 233, 442, 450, 595 y 629 del C.P.C.).

4) NOTIFICACIÓN POR EL ESTADO DIARIO.

A. CONCEPTO.
La notificación por el estado constituye una ficción legal, ya que nunca se produce un
conocimiento directo de la resolución que se notifica. En los tres casos anteriores, la parte toma
conocimiento directo del contenido de la resolución, porque ella integra la notificación; en cambio en
la notificación por el Estado Diario ella se entiende practicada por el sólo hecho de incluirse en una lista
la noticia de haberse dictado una resolución en un determinado proceso.
Señala el art. 50, inc.1° del C.P.C. que “las resoluciones no comprendidas en los artículos
precedentes se entenderán notificadas a las partes desde que se incluyan en un estado que deberá
formarse electrónicamente, el que estará disponible diariamente en la página web del Poder Judicial
con las indicaciones que el inciso siguiente expresa”.

Este inciso establece dos conclusiones de importancia:


a) Que la notificación por el estado diario es la regla general dentro de la legislación
nacional; y
b) Que existe una ficción legal completa, porque se entiende notificada una resolución por
el mero hecho de incluirse la noticia de haberse dictado ésta en la lista de notificaciones.
De acuerdo con lo expuesto, podemos señalar que la notificación por el estado es aquella
consistente en la inclusión de la noticia de haberse dictado una resolución en un determinado proceso,
dentro de un Estado que debe contener las menciones que establece la ley, el que debe formarse y
fijarse diariamente en la secretaria del tribunal.

B. RESOLUCIONES QUE SE NOTIFICAN POR EL ESTADO.


Sin perjuicio de que esta manera de notificar constituye la regla general en esta materia, existen
además casos en que específicamente se establece la notificación de terminadas resoluciones por esta
forma, produciendo sus efectos desde que se incluyen en el estado. Así, [Link].,:

103
1) La resolución que recae en la primera presentación debe notificarse por el Estado al
actor (art. 40 C.P.C.).
2) Las resoluciones que, debiéndose notificar por cédula, no lo son por no haberse
designado domicilio conocido (art. 53 del C.P.C.);
3) La resolución que recibe la causa a prueba en los incidentes (art.323 del C.P.C.);
4) La sentencia definitiva de segunda instancia (art.221, inc.1° del C.P.C.), etc.

C. SUJETO QUE DEBE PRACTICAR LA NOTIFICACIÓN POR EL ESTADO.


De acuerdo a lo establecido en el N° 2 del art.380 del C.O.T., son funciones de los secretarios
practicar las notificaciones por el Estado Diario.
Además, de acuerdo al art.58 del C.P.C. puede practicar la notificación por el estado también el
oficial primero de la secretaria, pero esa función la desempeñará bajo la responsabilidad del secretario.
En tal caso el estado deberá contener la firma del oficial primero.

D. FORMA DEL ESTADO.


El Estado significa lista, rol o relación. De acuerdo con ello señala el art. 50, inc.2° y ss.: "Se
encabezará el estado con la fecha del día en que se forme, y se mencionarán por el número de orden
que les corresponda en el rol general, expresado en cifras y en letras, además por los apellidos del
demandante y del demandado o de los primeros que figuren con dicho carácter si son varios, todas las
causas en que se haya dictado resolución en aquel día, y el número de resoluciones dictadas en cada
una de ellas”.

E. TIEMPO DE FIJACIÓN Y FORMA DE MANTENERSE.


El Estado debe formarse diariamente en la secretaría de cada tribunal.
Estos estados se mantendrán en la página web del Poder Judicial durante al menos tres días en
una forma que impida hacer alteraciones en ellos. De las notificaciones realizadas en conformidad a
este artículo se dejará constancia en la carpeta electrónica el mismo día en que se publique el estado.
La notificación efectuada conforme a este artículo será nula en caso que no sea posible la
visualización de la resolución referida en el estado diario por problemas técnicos del sistema de
tramitación electrónica del Poder Judicial, lo que podrá declararse de oficio o a petición de parte.
La resolución se entiende notificada el día en que ella es incluida en el Estado.
Finalmente, agrega el art. 51, en concordancia con el art. 169 del C.P.C., que "para los efectos
del artículo precedente, a todo proceso que se inicie se asignará un número de orden en la primera
resolución que se dicte y con él figurará en el rol del tribunal, hasta su terminación".

5) NOTIFICACIÓN POR AVISOS.

A.-CONCEPTO.
La notificación por avisos es sustitutiva de la notificación personal del art.40 del C.P.C. o de la
notificación por cédula, y se utiliza cuando se trata de notificar a personas cuya individualidad o
residencia sea difícil de determinar o que por su número dificulten considerablemente la práctica de la
diligencia.
Señala el art.54 del CPC. que "cuando haya de notificarse personalmente o por cédula a
personas cuya individualidad o residencia sea difícil de determinar, o que por su número dificulten
considerablemente la práctica de la diligencia, podrá hacerse la notificación por medio de avisos
publicados en los diarios o periódicos del lugar donde se sigue la causa cabecera de la provincia, o de
la capital de Región, si allí no los hubiere”.

B.- REQUISITOS DE PROCEDENCIA.


Los requisitos que deben concurrir para la práctica de una notificación por avisos son:
1.- La notificación que legalmente corresponde efectuar es una personal o por cédula;

104
2.- La concurrencia de las circunstancias que habilitan para solicitar esta forma de
notificación.
Estas circunstancias se reducen conforme a lo previsto por el legislador a la concurrencia de a
lo menos una de las dos siguientes:
a) se trata de notificar a una persona cuya individualidad o residencia es difícil de
determinar, o
b) se trata de notificar a personas que por su número dificultan considerablemente la
práctica de la diligencia.
Nuestra jurisprudencia ha resuelto que la notificación por avisos sólo es procedente cuando las
personas a quienes haya de notificarse mediante este modo se encuentren residiendo en el territorio
de la República atendido el lugar en que la ley ordene efectuar las publicaciones.
3.- El tribunal debe apreciar los antecedentes con conocimiento de causa.

En ningún caso el tribunal puede fallar sin más y de plano la solicitud. En efecto, prescribe el
art.54, inc.2° del C.P.C. que "para autorizar esta forma de notificación, y para determinar los diarios o
periódicos en que haya de hacerse la publicación y el número de veces que deba repetirse, el cual no
podrá bajar de tres, procederá el tribunal con conocimiento de causa y con audiencia del ministerio
público".
Este conocimiento de causa se puede adquirir a través de certificados de búsquedas; oficios a
distintos servicios públicos, especialmente, a Correos, Policía Internacional, Registro Civil, etc.
4.- Con los antecedentes acompañados, el tribunal debe ordenar expresamente la práctica
de la notificación.

En la resolución que se dicta el tribunal debería autorizar la notificación por avisos, determinar
los diarios en que haya de practicarse y establecer el número de veces que deben efectuarse las
publicaciones, el cual no puede ser inferior a tres.

C.-FORMA DE REALIZARSE.
La notificación por avisos se concreta en las publicaciones que exige la ley. Estas publicaciones
deben realizarse por lo menos tres veces en el diario o periódico del lugar en que se sigue el juicio y,
en caso de no haberlo, se publicaran en el de la cabecera de la provincia o de la capital de la Región si
allí no los hay.
La ley establece que los avisos publicados contienen los mismos requisitos y menciones que se
exigen para la notificación personal y por cédula, pero si la publicación en esta forma es muy
dispendiosa, atendida la cuantía del negocio, podrá disponer el tribunal que se haga en extracto
redactado por el secretario.(Art.54 inc.1° del C.P.C.).-
Agrega el art.54, inciso final que "cuando la notificación hecha por este medio sea la primera de
una gestión judicial, será necesario además, para su validez, que se inserte el aviso en los números del
Diario Oficial correspondiente en los días primero o quince de cualquier mes, o al día siguiente, si no se
ha publicado en las fechas indicadas."
Debemos tener presente, no por requerimiento de la ley sino por razones de seguridad jurídica,
que se debe solicitar al secretario del tribunal que deje constancia de las publicaciones realizadas a
través de la certificación correspondiente, dando con ello aplicación a lo dispuesto en el artículo 61 del
C.P.C.-
Lamentablemente, el legislador no señaló desde qué momento la notificación por aviso iba a
producir sus efectos. A juicio del Sr. Mosquera, la notificación producirá sus efectos desde la
publicación del último aviso, sea en el Diario Oficial o en los otros diarios o periódicos.
Finalmente, se ha sostenido que en la notificación por avisos no es procedente el aumento del
término de emplazamiento, puesto que la notificación debe entenderse practicada en el lugar en que
se publicaron los avisos, que será el lugar en que se sigue el juicio.

D.- ¿ES POSIBLE NOTIFICAR POR MEDIO DEL DIARIO OFICIAL?


Los actos administrativos que afectaren a personas cuyo paradero fuere ignorado, deberán
publicarse en el Diario Oficial. Art. 45 ley 19880.-

105
VI.- NOTIFICACION TÁCITA
A.- CONCEPTO.-
La notificación tácita o presunta es aquella que suple u opera en el caso de existir una
notificación defectuosa o ante la falta de toda notificación de una resolución judicial, por haberse
realizado actuaciones por parte de la persona a notificar que importan un conocimiento de esa
resolución, las que no tienen por objeto reclamar de la falta o el vicio que afecta a la notificación.
Al tratar de esta materia, la ley aplica uno de los más importantes principios formativos del
procedimiento: el de la economía procesal.
El legislador parte de la base de que es absurdo exigir una notificación cuando quien va a ser
notificado demuestra que ya ha tomado conocimiento de lo que se trata de notificarle.
En esto consiste, precisamente la notificación tácita o presunta: la ley le da valor de una
notificación a una actuación de parte que no es, propiamente, una notificación, pero que, por el acto
realizado, la supone. No es procedente en este caso declarar la nulidad de la notificación, puesto que
el notificado no ha experimentado un perjuicio con la falta de notificación o con la realización viciada
de ella.
Esta forma de notificación produce un sano efecto: evita la nulidad de una notificación y se
aplica para suplir cualquier clase de notificación que no se hubiere efectuado o que habiéndose
practicado lo haya sido en forma defectuosa.
Señala el art. 55 del C.P.C. que "aunque no se haya verificado notificación alguna o se haya
efectuado en otra forma que la legal, se tendrá por notificada una resolución desde que la parte a quien
afecte haga en el juicio cualquiera gestión que suponga conocimiento de dicha resolución, si haber
antes reclamado la falta o nulidad de la notificación".

B.- REQUISITOS.
Estos son:
1) La existencia de una resolución que no se ha notificado o habiéndolo sido se ha
efectuado en una forma distinta a la señalada por la ley. Así, [Link]., no se ha notificado la demanda o se
notifica una demanda por cédula, debiendo haberse notificado personalmente.
2) La parte a quien afecta esa falta o esa nulidad de la notificación, ha realizado en el juicio
cualquiera gestión que suponga el conocimiento de la resolución. Así, [Link]., se apela de una sentencia
definitiva de primera instancia que no ha sido notificada o ha sido notificada por el estado diario; se
asiste a un comparendo sin haberse practicado la notificación.
3) La parte que realiza la gestión que supone la notificación, no reclama la nulidad o falta
de notificación en forma previa.

VII NOTIFICACIÓN FICTA.


Antes de la reforma al CPC, en la práctica si se anulaba la notificación de la demanda, se
eliminaba un elemento del emplazamiento y debía notificarse nuevamente a la parte demandada. Ello
no era lógico ni necesario, y aparecía como obra de un mero tecnicismo jurídico, difícil de comprender
para quienes no poseen los conocimientos jurídicos para comprender la extensión de los efectos que
genera la nulidad.
En vista de ello, el legislador introdujo un inc.2° al art.55 del C.P.C, en el cual estableció con
carácter general la oportunidad en que por el sólo ministerio de la ley debe entenderse notificada de
una resolución a la parte que solicita la nulidad de su notificación cuando se da lugar a ella.
Si la notificación es declarada nula por el tribunal de primera instancia, la resolución se
entenderá notificada desde que se notifique la sentencia que declaró la nulidad de la notificación
practicada.
Si la notificación es declarada nula por el tribunal superior, la resolución se entenderá notificada
desde que se notifique por el tribunal de primera instancia el "cúmplase" de la resolución pronunciada
por el tribunal superior que dio lugar a la nulidad.
Respecto de esta norma debemos tener presente:

106
a) En primer lugar, que más que una notificación tácita se trata de una notificación ficta,
puesto que la parte afectaba por la nulidad de la notificación realizó una gestión destinada a impugnar
ésta, faltando por ello un elemento esencial para que nos encontramos ante una notificación tácita.
b) Esta notificación ficta, opera por el sólo ministerio de la ley en las oportunidades
señaladas.
c) Esta notificación ficta opera respecto a toda clase de resoluciones y cualquiera haya sido
la forma en que ella deba haberse notificado;
d) El legislador debió haber señalado que en caso de acogerse la nulidad debía entenderse
notificada no sólo "la resolución", sino que también la solicitud en que ella recayó, puesto que la
notificación personal requiere que ésta abarque ambos antecedentes.

VIII.- NOTIFICACIONES ESPECIALES


A.- MUERTE PRESUNTA.-
Antes de declarar muerto presunto a una persona desaparecida, es necesario que los
interesados en tal declaración hayan practicado tres publicaciones en el Diario Oficial, corriendo más
de dos meses entre cada dos citaciones (art.81, N°2 del C.C.).

B. CAMBIO DE NOMBRE.-
Señala el art.2° de la Ley 17.344 que la solicitud en que se pida el cambio de nombre "deberá
publicarse en extracto en el Diario Oficial de las días 1° ó 15 de cada mes, o al día siguiente hábil si
dicho Diario no apareciere en las fechas indicadas". (inc.2°).

C.- D.L. N°2695.-


Esta norma legal regla la regularización de la posesión de la pequeña propiedad raíz y la
constitución del dominio sobre ella.
La tramitación de la solicitud no es contenciosa y se sigue por la vía administrativa. La resolución
que acepta la petición debe publicarse por dos veces en un diario o periódico que la autoridad
administrativa (Ministerio de Bienes Nacionales) señale, ordenando, además, fijar carteles durante 15
días en los lugares públicos que él determine.
Esas publicaciones se hacen los días 1° ó 15 de cada mes, o en la edición inmediatamente
siguiente si el diario o periódico no circula esos días.

D.- CÉDULA DE ESPERA.-


A ella se refiere el art.443 N°1 del C.P.C., relativo a la notificación del requerimiento de pago:
"Este requerimiento debe hacérsele personalmente (al deudor); pero si no es habido, se procederá en
conformidad al art.44, expresándose en la copia a que dicho artículo se refiere, a más del mandamiento,
la designación del día, hora y lugar que fije el ministerio de fe para practicar el requerimiento".

E.- JUICIO ARBITRAL.-


En el procedimiento arbitral existen dos modalidades especiales de notificación.
Respecto del juicio arbitral, señala el art.629 del C.P.C. que las notificaciones en los juicios
arbitrales pueden ser personales o por cédula, a no ser que las partes unánimemente acuerden otra
forma de notificación. Así, por ejemplo, se notifican por carta certificada, por simple carta, por mail,
por teléfono, etc.
En el juicio de partición de bienes, señala el art.663 deI C.P.C.: "Los resultados de la partición
se consignan en un Laudo o sentencia final, que resuelva o establezca todos los puntos de hecho y de
derecho que deben servir de base para la distribución de los bienes comunes, y en una ordenata o
liquidación, en que se hagan los cálculos numéricos necesarios para dicha distribución".
El artículo que nos interesa, para los efectos de la notificación, es el 664, que es del siguiente
tenor: "Se entenderá practicada la notificación del Laudo y Ordenata desde que se notifique a las partes
el hecho de su pronunciamiento, salvo el caso previsto en el art.666. Los interesados podrán imponerse
de sus resoluciones en la oficina del actuario y deducir los recursos a que haya lugar dentro del plazo
de quince días".

107
Aquí, como vemos, existe una ficción legal, cuyo fundamento o razón de existir es muy sencillo:
normalmente dichas sentencias son extraordinariamente extensas, haciendo gravosa la notificación
del texto íntegro a cada uno de los interesados".

EXIGENCIA DE GEORREFERENCIACIÓN. Innovación tecnológica introducida por la ley 21.886 de


tramitación digital

El 18 de diciembre de 2015 se publicó en el Diario Oficial la Ley 20.886, que estableció la


tramitación digital de los procedimientos judiciales que son de conocimiento de los tribunales de
justicia, señalando en su artículo 3° la obligatoriedad del uso del sistema informático, de su respaldo y
conservación para el tribunal y los usuarios del proceso jurisdiccional, lo que importa la obligación de
utilizar y registrar en el sistema informático todas las resoluciones y actuaciones procesales que se
verifiquen en el juicio, lo que claramente incluye la obligatoriedad de la georreferenciación en las
actuaciones efectuadas por receptor judicial, en lo particular las notificaciones, requerimientos y
embargos, como expresamente indica su Art. 9, el que, en su inciso final, dispone que todo
incumplimiento culpable o doloso de estas normas constituirá una falta grave a las funciones de los
receptores con las sanciones que indica.

La ley entregó a la Corte Suprema en el Acta 37-2016 los requerimientos y especificaciones


técnicas que debe cumplir su uso, señalando en su Art. 5 que el registro georreferenciado deberá
realizarse mediante el uso del programa computacional o aplicación móvil que la CAPJ pondrá a
disposición de los receptores judiciales, los que deberán contar con los dispositivos móviles que
permitan la descarga de aplicaciones y cuenten con cámara y sistema de georreferenciación.

La comprensión de las consecuencia procesales no abarca únicamente la estimación de la


nulidad procesal como remedio a la ausencia, la precisión de las hipótesis procesales nos dejan en una
variada gama de salidas cuyo verdadero alcance nos lleva a afrontar la naturaleza de la
georreferenciación en un doble sentido, tanto como método de control del “funcionario encargado”
como del “acto procesal”. Para el primer caso, desde luego que la exigencia del Art. 9 inciso 1°, en
orden a obligar al receptor a registrarse en el sistema electrónico de Poder Judicial, es una herramienta
de control, pero no más distinta a la de todos aquellos que debe operar en la carpeta electrónica, como
jueces, secretarios u otros ministros de fe, claro que su inclusión va de la mano de la función que el
Art. 390 del COT. El mismo Art. 393 en su inciso 3° ratifica esta obligación y la infracción constituye
falta grave a las funciones cuyas sanciones —previa audiencia del afectado— abarcan las comprendidas
en los N° 2°, 3° y 4° del Art. 532 del COT.

Para el segundo, como ya expresamos, la norma del Art. 9 de la ley exige la georreferenciación
en las notificaciones, requerimientos o embargos incluirá un registro georreferenciado que dé cuenta
del lugar, fecha y horario de la ocurrencia. Si se trata de un nuevo requisito de la actuación impuesto
por la norma, su falta será medida en relación a los perjuicios que efectivamente produzca a algún
litigante y en general a los límites que nuestra legislación establece para evitar la nulidad, como son la
convalidación, subsanación, buena fe, trascendencia, extensión, etc. Por el contrario, si se trata de un
requisito externo al acto y más bien como un registro de naturaleza administrativa, la sanción
correspondiente solo será aquella que expresa el inciso final del Art. 9 de la ley, pero debemos advertir
que la norma del Art. 46 del CPC, referida al efecto de la falta de envío de la carta certificada en la
notificación a que se refiere el Art. 44 del mismo cuerpo legal, cuya omisión no invalida la notificación
sino que solo acarrea responsabilidad civil o administrativa al funcionario, no se repite en el Art. 9 de
la Ley 20.886. Juegan por tanto en este escenario, por un lado, las potestades derivadas del principio
de la buena fe y de la misma nulidad procesal.

Desde luego que la norma contenida en el Art. 2º letra d) inciso 2º de la Ley 20.886, en el
contexto de la buena fe, otorga al juez la potestad de prevenir, corregir y sancionar, según corresponda,

108
toda acción u omisión que importe fraude o abuso procesal, contravención de actos propios o cualquier
otra conducta ilícita, norma que abarca un doble control, tanto personal como procesal, que en una
comprensión también funcionaria, con especificidad en el principio de probidad, es necesario cumplirla
por todos aquellos que se involucren en una determinada causa, con lo que se espera prevenir el fraude
o el abuso procesal.
Los actos procesales tienen ciertas limitaciones para que se produzca la constatación o
declaración de ineficacia que se fundan en el principio de conservación, el logro de la finalidad del acto
o también llamado principio de instrumentalidad de las formas, la convalidación, la subsanación y
criterios de oportunidad, los cuales privan del fundamento a la declaración de nulidad.
La línea de ambas instituciones se torna difícil a propósito de la georreferenciación y por ello se
debe precisar su alcance en cada trámite, pues precisamente tiene una función de control específica y
que incorpora tecnología de registro más avanzado y certero respecto de la ejecución de algunas
actuaciones procesales, pero que constituye además un requisito legal de la respectiva actuación por
expresa mención del Art. 9 inciso 1º de la Ley 20.886, como también dijimos.
Se ha señalado que la nulidad constituye un juicio de valor que el intérprete debe realizar
teniendo en cuenta la norma jurídica, el acto procesal realizado y los límites del sistema anulatorio.
Así, se puede llegar a la conclusión de que no siempre toda disconformidad entre el binomio norma-
acto procesal conlleva la declaración de nulidad del mismo, sino que por el contrario, la separación
entre la invalidez y la ineficacia del acto constituye que existen dos planos en los cuales, en el primero,
debe realizarse una valoración del acto que puede o no implicar que finalmente se constate la ineficacia
en donde cabe incluir el concepto de perjuicio, indefensión, vulneración de garantías procesales y, en
general, los límites que existen para declarar la sanción de invalidez, etc.; y en el segundo, la
constatación o declaración de ineficacia que implica la desaparición de los efectos producidos por el
acto inválido1.
De esta forma, la consecuencia procesal de la falta o errada aplicación de la georreferenciación
ha de medirse en relación a la trascendencia del acto procesal en que se ejecuta y si en su ausencia ha
mediado una efectiva privación de un derecho procesal esencial reparable solo con la declaración de
nulidad. Cuando el derecho o garantía está en riesgo, es decir, no se ha vulnerado —está en potencia
de ser infringido—, entonces la nulidad no debe operar, puesto que aún no se produce la vulneración
del mismo. En estos casos —se ha dicho— lo que procede es la convalidación o subsanación del acto.
En cambio, cuando el derecho o garantía se infringe y de esto resulta un perjuicio o indefensión para
alguna de las partes, es procedente e insoslayable que se declare la nulidad.

* Pedro Enrique García Muñoz es abogado, juez del Vigésimo Segundo Juzgado Civil de Santiago y
profesor de Derecho Procesal de la Universidad Andrés Bello.

1 Carrasco Poblete, Jaime. (2011). La nulidad procesal como técnica protectora de los derechos y
garantías de las partes en el Derecho Procesal chileno. Revista de Derecho (Coquimbo), 18(1), 49-84.

LAS RESOLUCIONES JUDICIALES. La principal actuación judicial del Tribunal

A) CONCEPTO.
La resolución judicial es el acto jurídico procesal que emana de los órganos jurisdiccionales y
mediante el cual dan curso al procedimiento, resuelven los incidentes que se promueven durante el
curso de él o deciden la causa o asunto sometido a su decisión.

B) CLASIFICACIÓN.
1) SEGÚN NACIONALIDAD DEL TRIBUNAL DEL CUAL EMANAN.
Se clasifican en resoluciones judiciales nacionales o extranjeras.

109
Tiene importancia para su ejecución o cumplimiento de acuerdo a las normas previstas en el
Título XIX del Libro I del C.P.C.

2) SEGÚN LA NATURALEZA DEL NEGOCIO EN QUE SE PRONUNCIAN.


Se clasifican en contenciosas y no contenciosas.
Tiene importancia en cuanto a los requisitos de forma, recursos y efectos.

3) SEGÚN LA NATURALEZA DEL ASUNTO SOMETIDO A LA DECISIÓN TRIBUNAL.


Se clasifican en civiles y penales. Tiene importancia por el distinto régimen jurídico procesal a
que se hallan sometidas.

4) SEGÚN LA INSTANCIA EN QUE SON PRONUNCIADAS.


Se clasifican en sentencias de única, primera o segunda instancia.
Las de segunda instancia se pueden clasificar en confirmatorias, revocatorias y modificatorias.
Esta clasificación tiene importancia en materia de recursos y en cuanto a los requisitos de forma
que deben cumplir las resoluciones.

5) SEGÚN EL ESTADO EN QUE SE ENCUENTRAN RESPECTO A SU CUMPLIMIENTO.


Se clasifican en sentencias firmes o ejecutoriadas o que causan ejecutoría.
a. Sentencias firmes o ejecutoriadas. (Art.174 del C.P.C.) De acuerdo a ese precepto para saber
si una sentencia definitiva o interlocutoria, se encuentra firme o ejecutoriada debemos distinguir.
1) Si no proceden recursos: La resolución queda firme desde el momento en que se notifica a
las partes. ¿Cómo se notifica una sentencia definitiva, e interlocutoria?
2) Si proceden recursos se debe subdistinguir:
2.1) Si se han deducido los recursos: queda firme la resolución desde que se notifique a las
partes del decreto que ordena cumplirla (cúmplase) que pronuncia el tribunal de primera instancia.
2.2) Si no se han deducido recursos: queda firme la resolución desde que transcurran todos
los plazos que la ley concede para su interposición.
* Si trata de sentencia definitiva, es necesario que el secretario del tribunal certifique el hecho
de no haberse interpuesto los recursos y que el plazo para ello se encuentra vencido. Tiene importancia
este certificado para los efectos de acceder a un procedimiento sumario, como el caso del artículo 680
N°10 del CPC.
La sentencia firme o ejecutoriada producirá acción para su cumplimiento y la excepción de cosa
juzgada (art.175, 434 N°1 y 231 del C.P.C.).
b. Sentencias que causan ejecutoria son aquellas que pueden cumplirse a pesar de existir
recursos pendientes deducidos en su contra (art.231 del C.P.C.).
Ejemplo típico de esta clase de resoluciones son aquellas respecto de la cuales se ha concedido
el recurso de apelación en el efecto devolutivo y aquellas respecto de los cuales se ha deducido recurso
de casación en la forma o en el fondo y no se encuentra en los casos excepcionales en que procede la
suspensión del cumplimiento del fallo (art.774 del C.P.C.).
El cumplimiento que se lleve a efecto respecto de la resolución se encuentra condicionado a
que se confirme ella al fallarse el recurso, pero ¿qué ocurre si la sentencia finalmente de revoca? ¿Qué
ocurre con lo ejecutado y cumplido? Por lo anterior, muchas veces la parte recurrente hace uso de
mecanismos procesales tendientes a suspender el cumplimiento, como por ejemplo la orden de no
innovar (art. 192 CPC), o la fianza de resultas (773 y 774 del CPC). Estos mecanismos procesales se
plantean ante el Tribunal que conocerá del recurso, que será normalmente la Corte de Apelaciones
respectiva.
c. El legislador utiliza también en algunas ocasiones la expresión sentencia de término (P. ej.
art.98 del C.P.C.). Sentencia de término es aquella que pone fin a la última instancia del juicio. Así, son
sentencias de término la sentencia definitiva de única instancia y la sentencia definitiva de segunda
instancia.
Los conceptos sentencia ejecutoriada y de término pueden coincidir, pero ello no siempre es
así, puesto que para efectuar la clasificación se toman puntos de referencia distintos. Así por ejemplo,
la resolución dictada en segunda instancia tiene el carácter de sentencia de término, pero no se

110
encontrará ejecutoriada si respecto de ella se deduce el recurso de casación, ya que este no constituye
instancia (revisión solamente del derecho).

6) SEGÚN LA FORMA EN QUE RESUELVEN EL ASUNTO.


Se clasifican en sentencias definitivas parciales y totales.
Sentencia definitiva total es aquella que resuelve la totalidad de las cuestiones planteadas en
el proceso.
Sentencia definitiva parcial es aquella que se pronuncia sólo sobre algunas de las cuestiones
planteadas en el proceso por haber llegado con antelación al estado de fallo, reservándose la
resolución de las restantes hasta que ellas lleguen a ese estado (art.172 del C.P.C.) ¿Cuándo se
produciría esta situación? En el caso del artículo 313 del CPC podemos observar una hipótesis, esto es,
cuando las partes de común acuerdo piden al Tribunal se falle sin más trámite. Por su parte, en el caso
del artículo 173 del CPC, es posible que la sentencia reserve, a petición de parte, discutir en la etapa
de ejecución o cumplimiento (momento jurisdiccional), sobre la especie (daño materia, daño moral,
lucro cesante, frutos civiles, naturales, etc) o monto de los frutos o perjuicios. A este caso se le
denomina “demanda genérica o con reserva”.

7) SEGÚN EL CONTENIDO DE LAS RESOLUCIONES.


Se clasifican en:
a) Sentencias de condena. Son aquellas que imponen el cumplimiento de una prestación,
ya sea sentido positivo (dar o hacer) ya sea en sentido negativo (no hacer).
En la sentencia de condena hay una labor declarativa ya que el juez va a declarar el derecho,
pero además se produce otro efecto cual es el de imponer una prestación, siendo este el factor que la
caracteriza y distingue de otros tipos de sentencia. En otras palabras, la sentencia de condena tiene
dos funciones, la de declarar el derecho, pero además se produce otro efecto cual es el de imponer
una prestación, siendo este el factor que la caracteriza y distingue a la sentencia meramente
declarativa. Si no se da cumplimiento a la prestación contenida en ella, servirá de título para la
ejecución forzosa de la prestación contenida en ella.
Ejemplo típico de esta clase de resoluciones son las de condena al pago de una indemnización
de perjuicios, contractual o extracontractual.

b) Sentencias constitutivas. Son aquellas a través de las cuales se produce la constitución,


modificación o extinción de una situación jurídica.
Lo que caracteriza a esta clase de sentencias es la producción de un estado jurídico nuevo que
con anterioridad a la sentencia no existía; modifica uno existente o sustituye un estado jurídico
existente por otro.
Ejemplo típico de esta clase de resoluciones son las que declaran el divorcio, la nulidad de
matrimonio, la separación de bienes, etc.

c) Sentencia declarativas. Son aquellas que deciden acerca de la existencia o inexistencia


de una situación jurídica.
Lo que caracteriza a esta clase de resoluciones es que la actividad del tribunal se agota en la
declaración y no produce más que ese efecto, a diferencia de las otras que además de declarar el
derecho, producen otro efecto, como el constitutivo o de condena según el caso,
Ejemplo de esta clase de sentencias son las que declaran la inexistencia de una obligación, la
falsedad de un documento, etc.
Esta clasificación reviste importancia por los diferentes efectos que producen unas y otras. Las
sentencias de condena dan lugar a la vía ejecutiva posterior y se constituye en mora al deudor desde
la notificación de la demanda. Las sentencias declarativas no dan origen a ejecución posterior, su
finalidad está en lograr su dictación y el hecho declarado existirá desde el momento en que se produjo
su fuente u origen. En 2017, el 6° Juzgado de Letras civil de Santiago, acogió una demanda presentada
por el Fisco de Chile por la cual se perseguía tener certeza sobre el uso de la aguas de la Laguna del
Maule, respecto de convenio suscrito el año 1947 entre el MOP y ENEL. En el siguiente enlace pueden
encontrar mayor información sobre este caso: [Link]

111
de-interes-publico/2017/09/13/juzgado-civil-de-santiago-acoge-demanda-de-mera-certeza-
presentada-por-el-fisco-por-uso-de-aguas-de-laguna-del-maule/

d) Sentencia cautelares. Son aquellas que no suponen un pronunciamiento sobre el fondo


del derecho, sino que se dedican a declarar en vía incidente una medida de seguridad.
Su necesidad emana del hecho de que desde que se solicita la actividad del juez hasta que éste
dicta sentencia media un lapso de tiempo (periculum in mora) en el cual pueden variar las
circunstancias haciendo imposible o dificultoso cumplir el fallo que se dictará en el proceso, y tienen
por ello como objeto conservar el estado de las cosas existentes al momento de solicitarse su dictación,
o un bien jurídico extrapatrimonial.
No tienen en nuestro derecho una calidad de figura autónoma en cuanto a ser el fin que se
persigue en un proceso, sino que aparecen injertadas dentro de él, por lo mismo se dice que son
accesorias a la discusión principal.

e) Sentencias incidentales. Tienen por objeto resolver cuestiones accesorias a la principal,


estableciendo derechos permanentes en favor de las partes. En el CPC podemos encontrar diversos
tipos de incidentes (abandono del procedimiento, desistimiento de la demanda, acumulación de autos,
costas, privilegio de pobreza, etc), pero también pueden generarse otros por la actividad de la partes,
como por ejemplo cuando una de ellas impugna un documento presentado por la otra, o cuando se
pida la nulidad procesal por vicios de procedimientos.
f) Sentencia de casación y sentencia de reemplazo. Son aquellas dictadas por la Corte de
Apelaciones o por la Corte Suprema, cuando conocen de recursos de casación en la forma (artículo 786
del CPC) o en el fondo (artículo 785 del CPC). A estas alturas, ustedes ya sabrán que en materia laboral
y penal, la Corte de Apelaciones, o bien la Corte Suprema, conocen del recurso de nulidad, por el cual
también es posible dictar sentencia de reemplazo (artículo 385 y 386 del Código Procesal Penal).
Debe tenerse presente que la situación del artículo 775 del CPC no es un recurso de casación,
sino más bien una facultad oficiosa del Tribunal Superior.

8) SEGÚN SU NATURALEZA JURÍDICA.

A. CONCEPTOS. Esta clasificación la podemos encontrar en el artículo 158 del CPC y es de


extrema relevancia. La pasaremos a revisar ahora.

1) SENTENCIA DEFINITIVA.
Es sentencia definitiva la que pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión o asunto que ha
sido objeto del juicio (art.158 inc.2° del C.P.C.).
Para que una resolución revista el carácter de sentencia definitiva es menester que concurran
copulativamente los siguientes dos requisitos:
i) Debe poner fin a la instancia; y
ii) Debe resolver la cuestión o asunto que ha sido objeto del juicio.
Nuevamente recordaremos el concepto. La instancia es cada uno de los grados jurisdiccionales
que la ley establece para que los tribunales puedan conocer y fallar los negocios sometidos a su
decisión con facultad soberana para pronunciarse sobre todas las cuestiones de hecho y de derecho
que en ellos se suscitan.
También es indispensable recordar que las sentencias definitivas pueden ser de única, primera
y segunda instancia (confirmatoria, modificatoria o revocatoria). No olviden que la cuantía como
elemento de competencia determina el procedimiento aplicable, y también la instancia.
De acuerdo con la anterior definición, no tiene el carácter de sentencia definitiva aquella que
se pronuncia sobre el recurso de casación, puesto que éste no constituye una instancia.
Por otra parte, las sentencias que declaran el desistimiento de la demanda, o el abandono del
procedimiento, no revisten el carácter de sentencia definitiva sino que son interlocutorias, puesto que
no deciden la cuestión o asunto que ha sido objeto del juicio.
Todo lo anterior tiene capital importancia para saber qué recursos procedan en su contra. Así,
respecto de la sentencia definitiva de única instancia no procede el recurso de apelación (artículo 187

112
del CPC), pero si el de casación de acuerdo al artículo 766 y 767 del CPC. La sentencia de primera
instancia es apelable, y la de segunda instancia susceptible de los antedichos recursos de casación,
forma y fondo.

2) SENTENCIAS INTERLOCUTORIAS.
Sentencia interlocutoria es aquella que falla un incidente del juicio, estableciendo derechos
permanentes, en favor de las partes (sentencia interlocutoria de primer grado) o resuelve sobre algún
trámite que debe servir de base en el pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria
(sentencia interlocutoria de segundo grado) (art.158, inc.3° del C.P.C.).
Ejemplos de sentencias interlocutorias de primer grado son las resoluciones que declaran
abandonado el procedimiento, aceptan el desistimiento de la demanda, etc.
Ejemplos de sentencias interlocutorias de segundo grado, en materia civil, son las resoluciones
que reciben la causa a prueba, la que ordena despachar mandamiento de ejecución y embargo, etc.
Las sentencias interlocutorias se subclasifican en sentencias interlocutorias que ponen término
al juicio o hacen imposible su continuación y sentencias interlocutorias que no producen estos efectos.
Esta subclasificación se formula por el art.766 del C.P.C. para establecer la procedencia del recurso de
casación, el cual puede interponerse sólo en contra de aquellas interlocutorias que ponen término al
juicio o hacen imposible su continuación. (Ej. Resolución que declara el abandono del procedimiento,
declara el desistimiento de la demanda). Aquí deben tener cuidado, por cuanto si bien en el proceso
civil este tipo de sentencias da lugar a recursos de casación o nulidad, no acontece lo mismo en
procedimientos especiales, como el Proceso Penal, por cuanto el artículo 370 letra a) del CPP, señala
expresamente que el recurso idóneo es el de apelación.

3) AUTOS:
Se encuentran definidos en el inc.4° del art.158 del C.P.C. por exclusión de los efectos que
produce el fallo de un incidente respecto de las sentencias interlocutorias de primer grado.
De la interpretación conjunta de los incisos 3° y 4° del art.158 del C.P.C., podemos llegar a
definir los autos como "la resolución que recae en un incidente, sin establecer derechos permanentes
en favor de las partes".
El concepto de autos no puede hacerse extensivo a las sentencias interlocutorias de segundo
grado, puesto que el requisito sine qua non de los autos es el fallo de un incidente, lo que no ocurre en
esa otra clase de resoluciones que sólo se pronuncian sobre un trámite que ha de servir de base para
el pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria.
Ejemplo de resoluciones que revisten el carácter de autos según parte de nuestra
jurisprudencia serían la que pronuncian sobre una medida precautoria, la que designa un curador
interino, etc.

4) DECRETO, PROVIDENCIA O PROVEÍDO


Se encuentran definidos en el inc.5° del art.158 del C.P.C. Sin embargo, el inc.3° del art.70 del
C.O.T. nos da una definición más precisa: "se entienden por providencia de mera sustanciación las que
tienen por objeto dar curso progresivo a los autos, sin decidir ni prejuzgar ninguna cuestión debatida
entre partes".
La característica de los decretos, providencias o proveídos es que son resoluciones que sólo
persiguen dar curso progresivo al desarrollo del procedimiento no fallando un incidente, ni
pronunciándose sobre trámite alguno que deba servir de base al pronunciamiento de una sentencia.
Ejemplo de esta clase de resolución es la que confiere traslado de la demanda al demandado;
la que confiere traslado del escrito de excepciones dilatorias al demandante, etc.

B. IMPORTANCIA DE ESTA CLASIFICACIÓN. Esta clasificación de las resoluciones es la que reviste


mayor importancia dentro de nuestra legislación sirviendo para determinar, a vía de ejemplo, las
siguientes materias:
a) La forma de notificación de las distintas resoluciones (art.48 y 50 del C.P.C.).
b) El número de Ministros que deben pronunciarlas en los tribunales colegiados (art. 168
del C.P.C.).

113
c) La forma en que deben redactarse (arts.169 a 171 del C.P.C.)
d) Si gozan o no de autoridad de cosa juzgada (art.175 del CPC).
e) La procedencia de los distintos recursos en su contra.
f) Antes de la ley 20.886, la determinación del plazo de prescripción del recurso de
apelación (art.211 del C.P.C.).
Para algunos profesores, esta clasificación a pesar de su trascendencia adolece de defectos,
puesto que existen resoluciones dentro de nuestra legislación que resulta imposible de encasillar en
alguno de los tipos de resoluciones que ella contempla. [Link]. Resolución que se pronuncia respecto del
recurso de casación, según lo explicado anteriormente.

FORMA DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES.

La forma de una resolución se identifica con los requisitos de los cuales se compone. Por lo
general dichos requisitos se encuentran en la misma ley (Códigos), pero también en otra fuente del
derecho procesal, como lo son los autos acordados. Actualmente, uno de los requisitos más relevantes
dice relación con la fundamentación o motivación de la sentencia, por el cual el Tribunal, cualquiera
sea, debe exponer las razones por las cuales llega a la conclusión, sea ésta positiva o negativa. Es la
única forma de evitar la arbitrariedad en las decisiones judiciales. De no cumplirse estos requisitos, la
resolución, será susceptible de impugnación recursiva, única forma de controlar decisiones judiciales
infundadas, o contrarias a derecho.

1. REQUISITOS COMUNES DE TODA RESOLUCIÓN


De acuerdo a los arts. 61 y 169 del C.P.C. toda resolución debe cumplir con los siguientes
requisitos:
- Expresar en letras el lugar y fecha en que se expide.
- Llevar al pie la firma del juez o jueces que las dictaron o intervinieron en el acuerdo.
Actualmente tienen firma electrónica avanzada (artículo 169 CPC).
- Llevar al pie la firma del secretario, autorizándolas (artículo 379 y 380 del COT).
- Si se trata de la primera resolución se debe asignar un número de orden, con el que figurará en
el rol del tribunal hasta su terminación (art.51 del C.P.C.). En la práctica, la OJV (oficina judicial
virtual) entrega un certificado (certificado de envío) que da cuenta del Rol, la materia, las partes
y otros antecedentes del proceso.

2. REQUISITOS ESPECIALES. En esta ocasión revisaremos los requisitos de las resoluciones que
contempla el artículo 158 del CPC.

2.1. REQUISITOS DE LOS DECRETOS.


Fuera de los requisitos generales, los decretos deben indicar el trámite que el tribunal ordena
para dar curso progresivo a los autos.
Así, la resolución que recae sobre la demanda debe cumplir con los requisitos comunes a toda
resolución y deberá ordenar "traslado" para contestar la demanda.

2.2. REQUISITOS DE LOS AUTOS Y SENTENCIAS INTERLOCUTORIAS


Además de los requisitos generales, los autos y las interlocutorias de primer grado deben
pronunciarse sobre la condena en costas (art. 144 del C.P.C.).
Por otra parte, de acuerdo al art.171 del C.P.C. las sentencias interlocutorias y los autos,
además de la decisión del asunto controvertido (elemento obligatorio), pueden, en cuanto la
naturaleza del negocio lo permita, contener considerandos de hecho y de derecho que sirvan de
fundamento al fallo (elemento voluntario) (art.171 del C.P.C.).
La inclusión de consideraciones de hecho y de derecho en esta clase de resoluciones es una
cuestión de hecho que queda entregada a la apreciación del tribunal, no pudiendo interponer en su
contra el recurso de casación en la forma en caso de omisión.

2.3. REQUISITOS DE LAS SENTENCIAS DEFINITIVAS DE ÚNICA O PRIMERA INSTANCIA.

114
Estas sentencias definitivas constan de tres partes: expositiva, considerativa y resolutiva.
Además de los requisitos generales de toda resolución, estas deben cumplir con los requisitos
establecidos en el art.170 del C.P.C. y en el Auto Acordado sobre la forma de las Sentencias de 30 de
septiembre de 1920 contenido en el apéndice de ese Código.
Las partes de la sentencia deben contener los siguientes aspectos:
a) Parte expositiva:
1.- La designación precisa de las partes litigantes, su domicilio, profesión u oficio (art.170 N°1
CPC y N°1 auto acordado).
2.- La enumeración breve de las peticiones o acciones deducidas por el demandante y sus
fundamentos y de las excepciones o defensas alegadas por el demandado (art.170 Nos.2 y 3 del C.P.C.
y N°2 auto acordado).
3.- Si ha sido recibida o no la causa a prueba (N°3 auto acordado).
4.- Si las partes fueron citadas a oír sentencia o no en los casos previstos en la ley (N°4 auto
acordado).
5.- Si las partes fueron citadas a la audiencia de conciliación.

b) Parte considerativa:
1.- Las consideraciones de hecho que sirven de fundamento al fallo (art.170 N°4 del C.P.C.
y Nos. 5, 6 y 7 del auto acordado).
2.- Las consideraciones de derecho aplicables al caso (art.170 N°5 del C.P.C. y Nos.8 y 9 del
auto acordado):
El orden en el cual deben consignarse las consideraciones de hecho y derecho es el señalado
en el N°8 del auto acordado.

c) Parte resolutiva:
1.- La decisión del ASUNTO CONTROVERTIDO (art.170 N°6 y N°11 del auto acordado).
Excepcionalmente, la decisión no comprende el fallo de todas las acciones y excepciones hechas
valer en el juicio en los siguientes casos:
i) La sentencia definitiva puede omitir la decisión de aquellas acciones o excepciones que
sean incompatibles con las ya aceptadas (art.170 N°6 del C.P.C. y N°11 auto acordado).
ii) Las declaraciones que de oficio puede hacer el tribunal respecto de asuntos en que la
ley le mande o permita proceder así (art. 160 del CPC.).[Link]. La nulidad absoluta de acuerdo al art.1.683
del CPC. Si no existiera este precepto el fallo adolecería de ultra petita (art.768 N°4 del C.P.C.).
Además dentro de la sentencia definitiva se debe contener la decisión de otras cuestiones suscitadas
en el proceso, pero en esa parte resolución no tiene el carácter de sentencia definitiva, sino que el de
sentencia interlocutoria de primer grado. Así por ejemplo, en ella se contendrá:
i) La apreciación y resolución sobre comprobación y legalidad de las tachas deducidas en
contra de los testigos que hubieran declarado en juicio (art.379 del C.P.C.).
ii) Un pronunciamiento sobre la condena o absolución al pago de costas (art.144 del
C.P.C.).

Complementa los requisitos generales que debe contener toda resolución tratándose de la
sentencia definitiva el N°16 del auto acordado. "La sentencia terminará con la firma del juez o jueces
que la hubieren dictado y del secretario, y éste expresará, antes de la suya, el nombre y apellido del
juez o jueces y la calidad de propietario, interino, suplente o subrogante en virtud de la cual pronuncia
el fallo.

2.4. REQUISITOS DE LAS SENTENCIAS DEFINITIVAS DE SEGUNDA INSTANCIA


CONFIRMATORIAS DE LAS DE PRIMERA.
Para este efecto, debemos distinguir;
1.- La sentencia de primera instancia a confirmar cumple con todos los requisitos legales.
En este caso, la sentencia confirmatoria no requiere cumplir con ningún requisito especial.
Deberá solamente expresar la fecha y lugar en que se expida, la firma de los ministros que las
dicten, la autorización del secretario y la declaración de que se confirma la sentencia apelada.

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2.- La sentencia de primera instancia a confirmar no cumple con uno o más de los requisitos
legales
En este caso, nuestro legislador exige que la sentencia de segunda instancia contenga los
mismos requisitos que las sentencias de única o primera instancia (art.170 inc.2° del C.P.C.).
Nuestros tribunales interpretando este precepto han entendido que la sentencia definitiva de
segunda instancia da cumplimiento a este requisito subsanando sólo el vicio cometido en la sentencia
recurrida. Así por ejemplo, si se omite la individualización precisa de las partes litigantes en la sentencia
de primera, la de segunda sólo deberá subsanar este vicio y no contener todos los requisitos
contemplados en el art.170 del C.P.C.
Sin embargo, el tribunal de segunda instancia no puede subsanar en tal forma el vicio contenido
por la de primera si ésta ha dejado de fallar una excepción opuesta en tiempo y forma con arreglo a la
ley.
En estas situaciones el tribunal de segunda instancia puede asumir dos actitudes:
1) Casar de oficio la sentencia y proceder este tribunal acto continuo y sin nueva vista, pero
separadamente, a dictar la sentencia que corresponde con arreglo a la ley;
2) Ordenar al tribunal de primera instancia que complete la sentencia dictando resolución
sobre el punto omitido y suspender entretanto el fallo del recurso (art. 775 del C.P.C.).
Excepcionalmente no recibe aplicación el art.775 del C.P.C., cuando las acciones y excepciones
no fueron resueltas por el tribunal de primera instancia por ser incompatibles con las aceptadas o
cuando el vicio fuere cometido en la sentencia definitiva dictada en un juicio sumario, habiéndose
hecho valer las acciones y excepciones en el procedimiento y existiendo solicitud de parte al tribunal
de segunda para que la falle. En tales casos, el tribunal de segunda instancia se encuentra facultado
para pronunciarse directamente sobre ellas.

2.5. REQUISITOS DE LAS SENTENCIAS DEFINITIVAS DE SEGUNDA INSTANCIA MODIFICATORIAS


O REVOCATORIAS DE LAS PRIMERA
Para establecer la forma que deben revestir estas sentencias de segunda instancia debemos
distinguir:
1.- Si la sentencia de primera instancia reúne los requisitos legales.
En este caso, la sentencia de segunda instancia modificatoria o revocatoria basta que haga
referencia a la parte expositiva de la de primera; exponga los considerandos de hecho y de derecho
que demuestran la necesidad de modificar o revocar la de primera; y termine haciendo declaración
acerca de las acciones , y excepciones que constituyen el asunto controvertido (art.170 [Link]).
2.- Si la sentencia de primera instancia no reúne uno más requisitos legales.
En este caso, la sentencia de segunda instancia modificatoria o revocatoria deberá reunir todos
los requisitos legales, esto es, deberá constar de parte expositiva, considerativa y resolutiva.

En las sentencias de segunda instancia si son pronunciadas por un tribunal colegiado deberá
expresarse la opinión del o de los miembros disconformes con la mayoría y el nombre del Ministro
redactor del fallo (N°14 y 15 auto acordado).

SANCIÓN A LA FALTA DE CUMPLIMIENTO DE REQUISITOS DE FORMA.


Para establecer la sanción al incumplimiento de los requisitos de forma debemos distinguir la
naturaleza jurídica que reviste la resolución en que se incurrió en el vicio.
i) Si se trata de un decreto o auto, deberá pedirse al tribunal que dictó la resolución que
subsane el vicio mediante la interposición de un recurso de reposición (art.181 del C.P.C.).
ii) Si se trata de una sentencia interlocutoria se podrá pedir que se subsane el vicio
mediante la interposición de un recurso de apelación, puesto que las sentencias interlocutorias no
deben dar cumplimiento a los requisitos del art.170 del C.P.C.
iii) Si se trata de una sentencia definitiva se podrá pedir la anulación de la sentencia
mediante la interposición del recurso de casación en la forma (art.768 N°5 en relación con el art.170
del C.P.C).

116
FORMAS DE CORREGIR O IMPUGNAR RESOLUCIONES JUDICIALES.

1. LA RECTIFICACIÓN DE OFICIO Y EL DESASIMIENTO DEL TRIBUNAL.


El art.182 inc.1° del C.P.C. se encarga de establecer el principio del desasimiento del tribunal.
Es el efecto que producen las sentencias definitivas e interlocutorias en virtud del cual, una vez
que han sido notificadas a alguna de las partes, no pueden ser modificadas o alteradas de ninguna
manera por el tribunal que las pronunció. Entonces, ¿antes pueden ser corregidas? La respuesta se
encuentra en los artículos 182 y 184 ambos del CPC.

2. LA IMPUGNACIÓN RECURSIVA.
El recurso es el acto jurídico procesal de parte, realizado con la intención de impugnar una
determinada resolución judicial.
Los recursos están íntimamente vinculados con la naturaleza de la resolución judicial que se
impugna, puesto que atendiendo a este elemento es que el legislador ha establecido la procedencia
de los diversos recursos en contra de las resoluciones judiciales.
Por otra parte, el establecimiento de un recurso por el legislador en contra de una determinada
resolución judicial nos va a permitir saber la naturaleza jurídica de ella.
La impugnación, elemento esencial para la definición del recurso de acuerdo con la doctrina,
puede perseguir diversos objetivos respecto de las resoluciones judiciales, siendo estos
fundamentalmente los siguientes:

2.1. LA ENMIENDA DE UNA RESOLUCIÓN.


Se entiende por enmienda de una resolución judicial, la modificación total o parcial de ella.
La enmienda de una resolución se persigue obtener por el recurrente a través de la
interposición de los recursos siguientes:
1.- El recurso de reposición:
Procede en materia civil en contra de los autos y decretos de acuerdo al artículo 181 del CPC,
en el plazo de 5 día, dependiendo si se trata de una reposición ordinaria o extraordinaria.
Excepcionalmente procede en contra de las sentencias interlocutorias que:
i) Recibe la causa a prueba (artículo 319 del CPC);
ii) La que declara inadmisible el recurso de casación;
iii) La que rechaza el recurso de casación por manifiesta falta de fundamentos (artículo 782 del
CPC);
iv) La que declara inadmisible el recurso de unificación de jurisprudencia laboral (artículo 483-
A inciso penúltima del CT).
Para distinguirlo de aquellos que impugnan autos y decretos, se le denomina reposición especial
civil. Se interpone, dentro de 3 días, ante el tribunal que dictó la resolución para que lo falle el mismo.
Por lo mismo, más que recurso es un remedio o reconsideración.

2.- El recurso de apelación.


Procede en materia civil en forma directa en contra de las sentencias definitivas e
interlocutorias dictadas en primera instancia.
En forma subsidiaria del recurso de reposición y para el evento de ser éste rechazado, procede
en contra de los autos y decretos que ordenen trámites no establecidos en la ley o alteren la
substanciación regular del juicio (artículo 188 del CPC).
Se interpone ante el tribunal que dictó la resolución en el plazo de 5 días si se trata de
interlocutorias, o de 10 días si se trata de la sentencia definitiva, para que sea resuelto por el tribunal
superior jerárquico. (artículo 189 del CPC) En materias especial, como por ejemplo en la ley 18.287
sobre procedimiento ante los juzgados de policía local el plazo para deducir apelación es siempre de 5
días, independiente de la resolución.

2.2. LA NULIDAD DE UNA RESOLUCIÓN.

117
Los recursos que persiguen en nuestro derecho la declaración de nulidad o invalidación de una
resolución son:
1.- El recurso de casación en la forma:
Persigue obtener la invalidación de ciertas resoluciones judiciales cuando éstas han sido
dictadas con omisión de las formalidades legales o inciden en un procedimiento viciado (artículo 768
del CPC).
Procede en contra de las sentencias definitivas y de las sentencias interlocutorias que pongan
término al juicio o hagan imposible su continuación (artículo 766 del CPC). Se interpone directamente
ante el tribunal que dictó la resolución dentro de 15 día por regla general, para que sea resuelto por el
tribunal superior jerárquico (artículo 771 del CPC).
Nunca procede en contra de los autos y decretos.
2.- EI recurso de casación en el fondo:
Persigue obtener la invalidación de ciertas resoluciones judiciales dictadas con infracción de
ley, habiendo influido ésta substancialmente en lo dispositivo del fallo.
Procede en contra de las sentencias definitivas e interlocutorias que pongan término al juicio
o hagan imposible su continuación, inapelables, dictadas por Cortes de Apelaciones o tribunales
arbitrales de derecho de segunda instancia, en causas que tengan la cuantía determinada por la ley.
Se interpone ante el tribunal que dictó la resolución dentro de 15 días, para que lo resuelva en
forma exclusiva y excluyente la Excma. Corte Suprema (Artículo 776 del CPC).
3.- El recurso de revisión, persigue obtener que se invalide una sentencia definitiva o
interlocutoria firme o ejecutoriada que ha sido ganada injustamente en los casos expresamente
señalados por la ley. Se interpone directamente ante la Corte Suprema para que lo resuelva ella misma
en forma exclusiva y excluyente (Artículo 810 del CPC).
4.- El recurso de nulidad. Artículo 372 y siguientes Código Procesal Penal, y artículo 477 y
siguientes Código del Trabajo.
5.- El recurso de unificación de jurisprudencia laboral. Artículo 483 y 483 – A del Código del
Trabajo.

2.3. OTROS OBJETIVOS SEGÚN LA NATURALEZA DEL RECURSO.


En nuestra legislación se encuentran contemplados una serie de otros recursos que persiguen
determinados objetivos de acuerdo a la naturaleza de cada uno de ellos, a saber:
1.- El recurso de amparo, persigue con su interposición el respeto de la garantía individual de
libertad personal, solicitando el término o modificación de la forma en que se ha llevado a cabo o se
pretende materializar un arraigo, detención o prisión arbitraria e ilegal. Se interpone directamente
ante la Corte de Apelaciones respectiva, para que lo falle en primera instancia ella misma.
2.- El recurso de protección, persigue que se adopten las medidas necesarias para brindar la
adecuada protección frente a una acción u omisión arbitraria o ilegal, que constituya una amenaza,
perturbación o privación de alguno de los derechos que la Constitución establece y que son
procedentes de resguardar mediante éste medio. Se interpone directamente ante la Corte de
Apelaciones respectiva, para que lo resuelva ella en primera instancia.
3.- El recurso de queja, el que persigue que el tribunal superior jerárquico adopte todas las
medidas necesarias para poner término a la flagrante falta o abuso cometida por el tribunal inferior
jerárquico en la dictación de una resolución que tenga la naturaleza de sentencia definitiva o
interlocutoria, de aquellas que pongan termino al juicio o hagan imposible su continuación, y que no
sean susceptibles de recurso alguno. ordinario o extraordinario.(Art.545 del C.O.T.) El recurso de queja
no tiene un objetivo especifico de enmienda o invalidación de una resolución, ya sea en forma total o
parcial, puesto que el superior jerárquico podrá adoptar esa o cualquier otra medida dependiendo de
la falta o abuso cometida y de la medida que deba adoptarse para reparar ésta. Si bien es cierto que
actualmente la procedencia del recurso se establece en atención a la naturaleza jurídica de la
resolución y la improcedencia de otros recursos en su contra, la causal que lo hace procedente es
haberse incurrido en una falta o abuso flagrante, la que de acogerse el recurso, debe además dar lugar
a la aplicación de una sanción disciplinaria en contra del juez o jueces que la pronunciaron.

118
LOS EFECTOS DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

Se dijo que las resoluciones son actuaciones judiciales que emanan del tribunal, destinadas a
sustanciar o fallar la materia objeto del procedimiento.
Por su parte, el artículo 38 del CPC advierte que las resoluciones judiciales sólo producen efecto
en virtud de notificación hecha con arreglo a la ley, salva las excepciones legales. Entonces,
dependiendo del tipo de resolución habrá que estarse a los efectos que ella produce. Así por ejemplo,
el decreto que admite a tramitación la demanda, constituye un elemento esencial para el
emplazamiento, y de ese modo su efecto importa en la sustanciación o ritualidad del procedimiento.
Sin embargo, tratándose de sentencias interlocutorias y definitivas, nuestro legislador procesal reguló
dos efectos propios de ese tipo de resoluciones, y que son: 1) el desasimiento del tribunal; y 2) el efecto
de cosa juzgada, que comprende tanto la acción como la excepción de cosa juzgada.

I. EL DESASIMIENTO DEL TRIBUNAL.

1. CONCEPTO.
Se encuentra regulado en el artículo 182 del CPC. El desasimiento es el efecto que producen las
sentencias definitivas e interlocutorias, en virtud del cual una vez que han sido notificadas a alguna de
las partes no pueden ser modificadas o alteradas en manera alguna por el tribunal que las pronunció.
Así, no es necesario notificar a todas las partes, basta con que esté notificada una de ellas para que se
genere el efecto inhibidor. Dicho de otro modo, el desasimiento del tribunal constituye un estado de
congelamiento de la actividad jurisdiccional cuando se produce la notificación de la sentencia a una de
las partes, sin que necesariamente se encuentre firme o ejecutoriada.
El desasimiento, por tanto, es la prohibición que la ley impone al juez para modificar o alterar
la sentencia que dictó, notificada que sea a alguna de las partes. Desde ese momento se extingue la
competencia del juez respecto de la cuestión debatida y que se resolvió.

2. ACTUACIONES QUE PUEDE SEGUIR HACIENDO EL JUEZ


Este desasimiento no impide al juez continuar actuando en el proceso para las diligencias
ulteriores como:
a) la concesión de recursos que puedan interponerse.
b) para pronunciarse sobre medidas precautorias (artículo 290 y 433 del CPC).
c) para pronunciarse sobre la ejecución de la sentencia (artículo 113 y 114 del COT).
La limitación por consiguiente sólo se refiere a la extinción de la competencia para conocer de
la cuestión debatida.
Así mismo, si la sentencia no ha sido notificada a alguna de las partes, y aun cuando ella esté
firmada por el juez y el secretario que la autorizó, ese juez puede modificarla o alterarla sin
restricción alguna.

3. REQUISITOS
Para hablar de desasimiento hay que tener en cuenta los requisitos que se mencionan en el art.
182.
a) Debe tratarse de una sentencia definitiva o interlocutoria, no de autos ni de decretos.
b) Que la resolución se notifique a alguna de las partes.

4. EXCEPCIONES
Como todo principio de derecho el desasimiento tiene sus excepciones. Estas excepciones en
las que no opera esta institución son las siguientes:
4.1. El recurso de aclaración; agregación, rectificación o enmienda.
Este recurso se traducen en que el juez está facultado para:
- Aclarar los puntos oscuros o dudosos.
119
- Salvar las omisiones.
- Rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
manifiesto en la misma sentencia.
Estos recursos pueden hacerse valer a petición de parte o bien de oficio por el tribunal (artículo
184 del CPC).
4.2. El caso del incidente de nulidad procesal de todo lo obrado por falta de emplazamiento.
Este incidente puede formularse ante el mismo tribunal que dictó la sentencia definitiva o
interlocutoria, y no obstante haberse producido el desasimiento de dicho tribunal. El inciso final del
artículo 182 dispone: “lo dispuesto en este artículo no obsta para que el rebelde haga uso del derecho
que le confiere el artículo 80”.
Por último hay que reiterar que los autos y los decretos no producen el desasimiento del
tribunal, y aún cuando estén ellos notificados a las partes, pueden enmendarse por el tribunal que los
dictó a través de un recurso de reposición.

II. LA COSA JUZGADA.

I. Generalidades.

Las clases de cosa juzgada

El fin que las partes persiguen en el proceso es que el juez dicte una sentencia que resuelva en
definitiva las dificultades jurídicas entre ellas, de modo que lo resuelto no pueda discutirse más, ni en
el mismo proceso ni en otro futuro; y que si implica una condena, se pueda exigir su cumplimiento por
medios compulsivos o de apremio, en caso de que el perdidoso no pague de forma voluntaria.
Entre los efectos que producen las resoluciones judiciales se encuentra el de cosa juzgada, que
significa juicio u opinión dado sobre lo controvertido (Litis) y que se traduce en dos consecuencias: i)
la parte en cuyo favor se ha reconocido el derecho podrá exigir su cumplimiento y ningún tribunal
podrá negarle la protección debida; ii) la parte condenada o la parte cuya demanda haya sido
desestimada no pueden en un nuevo juicio renovar lo ya resuelto. Estas dos consecuencias reciben el
nombre de acción y excepción de cosa
juzgada.
Por consiguiente, la cosa juzgada tiene una doble característica:
a) Es coercitiva, puesto que el vencido está obligado a cumplir con la condena que se le ha impuesto y
en el caso que no lo haga voluntariamente, el vencedor podrá exigirlo por medios compulsivos.
b) Es inmutable, en el sentido de que las partes deben respetar lo resuelto y no pueden renovar en
otro juicio la controversia, y si de hecho lo hacen, el sujeto pasivo de ese otro juicio lo estará esperando
cómodamente con una excepción perentoria, adivinen cual.
Los autores distinguen también entre cosa juzgada formal y material. La cosa juzgada formal es
“la que autoriza a cumplir lo resuelto de manera provisional, y que impide renovar la discusión sobre
la cuestión resuelta en el mismo proceso, pero sin que obste su revisión en un juicio posterior”. La
cosa juzgada material es “la que autoriza a cumplir lo resuelto sin restricción alguna y que impide
renovar la discusión acerca de lo resuelto, tanto en el mismo proceso como en un juicio posterior”.
La regla general es que las resoluciones judiciales produzcan cosa juzgada material, y sólo por
excepción cosa juzgada formal, como es en el caso de la sentencia ejecutiva cuando hay reserva de
derechos (artículo 477 y 478 del CPC), en los juicios posesorios (artículo 563 del CPC), los especiales del
contrato de arrendamiento o en el recurso de protección (artículo 29 CPR), en materia de familia
cuando existe un cambio en las circunstancias que permitieron la concesión de alimentos, cuidado
personal, relación directa y regular, entre otros.

120
II. La acción de cosa juzgada.

1. Concepto

La acción de cosa juzgada es: “aquella que la ley confiere al litigante en cuyo favor se ha declarado
un derecho en una resolución judicial firme o ejecutoriada para exigir el cumplimiento de lo
resuelto”.
Esta resolución judicial firme será esencialmente una sentencia definitiva o interlocutoria, art. 175
CPC; pero también podrá serlo un auto o decreto, puesto que ellos se mantienen y ejecutan desde el
momento que adquieren tal carácter, art. 181 inc.1 CPC.

2. Titular de la acción de cosa juzgada.

La persona que ejerce la cosa juzgada es aquél litigante en cuyo favor se ha declarado un
derecho en el pleito, art. 176 CPC. La acción de cosa juzgada es pues, sinónimo de acción ejecutiva
cuando se invoca como título una resolución firme o ejecutoriada. Su ejercicio va a corresponder
siempre al actor victorioso, y no al demandado que ha sido absuelto o condenada en el pleito. Sólo el
actor victorioso podrá posteriormente ejercer la acción de cosa juzgada por la vía ejecutiva para
obtener el cumplimiento forzado de lo declarado a su favor.

3. Requisitos de procedencia de la acción de cosa juzgada.

Para que proceda la acción de cosa juzgada se requiere:


a) La existencia de una resolución judicial firme o ejecutoriada o que cause ejecutoria en conformidad
a la ley, art. 231 inc.1 CPC. La resolución firme o ejecutoriada o que cause ejecutoria en conformidad
a la ley será una sentencia definitiva o interlocutoria, como señala el art. 175 CPC: “Las sentencias
definitivas o interlocutorias firmes producen la acción o la excepción de cosa juzgada”.
También podrá serlo un auto o decreto, pues éstos se ejecutan y mantienen desde que
adquieren ese carácter, art. 181 inc.1 CPC; más el cumplimiento de los autos y decretos es condicional
al recurso de reposición, ya que si se interpone y es acogido, el cumplimiento o ejecución del auto o
decreto respectivo queda sin efecto.
Dicha sentencia debe ser condenatoria, es decir, que impone una prestación al demandado,
cuyo cumplimiento pretende exigirse por la vía ejecutiva.
b) Petición de parte expresa sobre el cumplimiento de la resolución judicial.
Es decir, las resoluciones judiciales sólo se cumplen a petición de parte, y no de oficio, en conformidad
al principio dispositivo. Ello se deduce del art. 233 CPC: “Cuando se solicite la ejecución de una
sentencia (…)” y del art. 10 COT.
c) Que la prestación que impone la sentencia sea actualmente exigible.
Es decir, que no se encuentre sujeta a modalidades. Si la prestación está afecta a una condición, plazo
o modo, el ejecutado podrá oponerse a la ejecución sosteniendo la falta de requisitos para que el título
invocada tenga mérito en su contra.

4. Generalidades sobre el cumplimiento de las resoluciones judiciales.


Se debe distinguir en si la resolución judicial ha sido dictada por tribunales chilenos o
extranjeros.

4.1 Resoluciones dictadas por tribunales chilenos

Se procederá a su cumplimiento por los tribunales que la hubieren pronunciado en primera o


en única instancia, art. 113 COT y 231 CPC. Pero si es necesaria la iniciación de un nuevo juicio para el
cumplimiento se procederá ante éste mismo tribunal o ante el que sea competente en virtud de las
reglas generales, art. 114 COT y 232 CPC.
En seguida se deben distinguir los siguientes casos:

121
a) Si la ejecución se solicita ante el mismo tribunal que la dictó dentro de un año en que la
ejecución se hizo exigible: se procede mediante el juicio ejecutivo especial o procedimiento
ejecutivo incidental, art. 233, 234 y 235 CPC.

Recurso de casación, fianza de resultas, y momento desde que se hace exigible el cumplimiento
incidental.

Se dicta una sentencia en un procedimiento sumario. La sentencia es confirmada en apelación, y


posteriormente la demandada presenta un recurso de casación y solicita fianza de resultas. La Corte
Suprema rechaza la casación, y al mes siguiente el tribunal de primera instancia dicta el cúmplase. El
ejecutado se opone sosteniendo que ha transcurrido más de un año desde que se dictó la sentencia de
casación.

Corte Suprema resuelve:

"Lo que debe ahora resolverse es si el cúmplase dictado el día 25 de agosto de 2020, respecto del fallo
de segunda instancia o bien el cúmplase dictado a raíz de la sentencia de esta Corte Suprema, de fecha
16 de febrero 2021, marcaban o no el punto de partida para la exigibilidad de la ejecución, y por ende,
para solicitar el cumplimiento de la sentencia ante el mismo tribunal que la dictó."

"La discusión se reduce a determinar si la fecha de exigibilidad, para el cumplimiento incidental de la


sentencia dictada en el proceso, correspondía a la data del cúmplase originado a partir de la
comunicación del fallo dictado en segunda instancia (...) o bien debía estarse a la época del cúmplase
dictado por el tribunal a quo, una vez recibido el fallo dictado por esta Corte Suprema, por el cual se
rechazó el recurso de casación en el fondo."

"Excepcionalmente, el recurso de casación en el fondo suspenderá el cumplimiento de la sentencia


recurrida, justamente en el caso en estudio, esto es, cuando la parte vencida exija que no se lleve a
efecto la sentencia recurrida, mientras la parte vencedora no rinda fianza de resultas, lo cual resulta
del todo razonable, si se piensa que la parte recurrida instará por continuar el juicio, sólo cuando tenga
la certeza de que su derecho, en función a la sentencia de segundo grado recurrida de casación por la
contraria, es permanente y que no existe la posibilidad de invalidar el fallo, puesto que lo contrario
supondría imponerle a aquella, la carga de incurrir en esfuerzos y gastos que podrían ser inútiles."

"Han actuado correctamente los sentenciadores del grado al rechazar la oposición al cumplimiento
incidental, al determinar que el plazo para pedir el cumplimiento incidental del fallo, ante el mismo
tribunal que la dictó, comenzó a correr en el momento en que la sentencia adquirió el carácter de
firme, esto es, con el respectivo cúmplase dictado por el juez a quo, luego de haberse resuelto el
recurso de casación en el fondo". Rol 8798-2022 CS
b) Si la ejecución se inicia ante el tribunal distinto, o ante el mismo tribunal pero después de un año:
se sujetará su cumplimiento a las normas del juicio ejecutivo, art. 237 CPC, con la limitación de que no
se aceptará ninguna excepción que haya podido oponerse en el juicio declarativo anterior.
c) Si la ley ha dispuesto alguna manera especial de cumplir la sentencia: la ejecución debe someterse
a dichas reglas especiales, por ejemplo la sentencia del juicio de hacienda, art. 752 CPC.
d) Si se trata de cumplimiento de resoluciones no comprendidas en los casos anteriores:
corresponderá al juez de la causa dictar las medidas conducentes a dicho cumplimiento, pudiendo al
efecto imponer multas que no excedan de una unidad tributaria mensual o arresto hasta de dos
meses, determinados prudencialmente por
el tribunal, sin perjuicio de repetir el apremio, art. 238 CPC.

4.2. Sentencias dictadas por los tribunales extranjeros

122
Si se trata de una resolución dictada en un país extranjero, se pedirá su ejecución al tribunal a
quien habría correspondido conocer del negocio en primera o en única instancia, si el juicio se hubiera
promovido en Chile, art. 251 CPC.
Pero antes de ello es indispensable haber obtenido la correspondiente autorización o exequátur
de la Corte Suprema, atendiendo a los tratados internacionales, el principio de reciprocidad o las
condiciones mínimas exigidas por nuestra ley procesal, art. 242 a 250 CPC.

III. Excepción de Cosa Juzgada.

1. Concepto

La excepción de cosa juzgada es: “el efecto que producen determinadas resoluciones judiciales
en virtud del cual no puede volver a discutirse ni a pretenderse la dictación de un nuevo fallo entre
las mismas partes y sobre la misma materia que fue objeto del fallo anterior”

2. Fundamento e importancia

Su fundamento se deriva de la tranquilidad social, ya que mediante ella se evita la perpetuación


de juicios entre las mismas partes y en las mismas materias; al mismo tiempo persigue mantener el
prestigio de la justicia, impidiendo la posibilidad de que puedan dictarse fallos contradictorios.

3. Características de la excepción de cosa juzgada

Ellas son:
a) Es irrevocable en el sentido de que las resoluciones judiciales que la producen, una vez firmes o
ejecutoriadas, no pueden ser modificadas de manera alguna.
Es más, lo fallado en una sentencia judicial es una ley para las partes, que no puede ser afectada
ni por el Presidente de la República, ni por el Congreso, art. 73 inc.1 CPR. Incluso las leyes
interpretativas no afectarán de manera alguna los efectos de las sentencias judiciales ejecutoriadas en
el tiempo intermedio entre la dictación de la ley interpretada y la interpretativa, art. 9 CC.
Debemos si tener presente de que algunas resoluciones judiciales producen sólo cosa juzgada
formal, por lo que pueden ser modificadas en juicio posterior seguido entre las partes.
b) Es relativa en el sentido de que ella afecta sólo a las personas que han sido partes en el juicio en que
se pronunció la correspondiente sentencia.
Por ello, que la excepción de cosa juzgada puede alegarse por el litigante que haya obtenido en
el juicio y por todos aquellos que según la ley aprovecha el fallo, art. 177 CPC.
El litigante que haya obtenido en el pleito puede ya ser el demandante o el demandado. El art.
177 sin embargo, hace presente que la excepción de cosa juzgada puede alegarse por todos aquellos
a quienes aprovecha el fallo, es decir, puede tener un efecto erga omnes, en los cuales la cosa juzgada
pierde su carácter de relativa y pasa a ser absoluta, afectando a todos o a toda clase de persona dentro
de un determinado círculo. Por ejemplo en los casos de los arts. 315, 316, 1246 y 2513 CC.
El demandado que ha sido vencido, ¿puede acogerse a la excepción de cosa juzgada? Podría ser
el caso en que el demandante inicia un pleito, y que no conforme con el resultado de éste, inicia un
segundo. En este segundo juicio podría excepcionarse con la cosa juzgada que emana de la primera
sentencia, ya que es una persona a quien aprovecha el fallo de forma jurídica. En el mismo sentido
Chiovenda.
c) Es renunciable, los jueces no pueden declararla de oficio, mientras no proceda a instancia de parte,
conformidad al principio dispositivo, art. 10 COT y al art. 177 CPC que señala: “la excepción de cosa
juzgada puede alegarse por el litigante (…)”.
d) Es imprescriptible, puede hacerse valer en cualquier tiempo, a diferencia de la acción de cosa
juzgada.

4. Resoluciones judiciales que producen la excepción de cosa juzgada

123
Sólo las sentencias definitivas e interlocutorias firmes, absolutorias o condenatorias, producen
la excepción de cosa juzgada, art. 175 CPC. Los autos y decretos no la producen, puesto que mediante
el recurso de reposición pueden dejarse sin efecto o ser modificados en cualquier momento, invocando
nuevos antecedentes, sin que obste a ello la excepción de cosa juzgada, art. 181 CPC.
Es generalmente aceptado que la autoridad de cosa juzgada emana de la parte dispositiva o
resolutiva de la sentencia, y no de su parte considerativa. De acuerdo a dicho principio, no viola la
autoridad de cosa juzgada la sentencia que contenga una decisión contraria a lo expuesto en los
considerandos de otra anterior, si no existe en realidad contradicción además con su parte dispositiva
o resolutiva.
Para saber que una sentencia goza de la autoridad de cosa juzgada, lo único que es necesaria
averiguar que es que se encuentre firme o ejecutoriada. No es necesario averiguar si es o no nula. Sin
embargo, una sentencia, más propiamente que nula, puede ser inexistente, por ejemplo, cuando ha
sido dictada por un tribunal que carece absolutamente de jurisdicción, ser las partes incapaces o no
haberse seguido el juicio en rebeldía del demandado son haber sido realmente emplazado, etc. En tales
eventos, para Casarino, tal sentencia no puede producir excepción de cosa juzgada y por ser
inexistentes más que nulas, habría que prescindir de ellas, comprobadas las circunstancias
correspondientes.
Tal sentencia definitiva o interlocutoria además puede ser tanto chilena como extranjera, que
el CPC no distingue al respecto.

5. Requisitos de procedencia de la excepción de cosa juzgada.

El art. 177 CPC señala: “La excepción de cosa juzgada puede alegarse por el litigante que haya
obtenido en el juicio y por todos aquellos a quienes según la ley aprovecha el fallo, siempre que entre
la nueva demanda y la anteriormente resuelta haya:
1.° Identidad legal de personas;
2.° Identidad de la cosa pedida; y
3.° Identidad de la causa de pedir”.

1. Identidad legal de personas

La identidad que debe presentarse en las personas, entre la nueva demanda y la anteriormente
resuelta, es legal y no física. Ello significa que en ambos juicios deben figurar las mismas partes y en la
misma calidad.
Puede ocurrir que en ambos juicios concurra la identidad física con la legal. Pero también puede
existir identidad física, más no legal, por ejemplo en el caso que en el primer juicio una persona actúa
como representante legal de otra, y en el segundo juicio actúa por sí mismo.
También puede existir identidad legal, mas no física, por ejemplo si en el primer juicio una
persona actúa mediante representante legal, y en el segundo, actúa por sí.

Casos en que la identidad legal de personas se complica

Un primer caso en que se complica la identidad legal es el de si lo fallado con respecto a una
persona afecta también a sus sucesores a título singular. Se ha dicho por alguna doctrina que se debe
distinguir y atender al momento en que se ha producido la transferencia del derecho. Si el sucesor a
título singular ha adquirido el derecho después del pronunciamiento de la sentencia, ella produce cosa
juzgada respecto de él. Si la ha adquirido con anterioridad al inicio del juicio, no la produce respecto
de él. En el lapso comprendido entre la notificación de la demanda a su antecesor y la dictación de la
sentencia la doctrina se divide: i) para algunos siempre la produce; ii) para otros no, lo que parece
acertado en nuestro derecho positivo, ya que el demandante tiene en sus manos solicitar la
correspondiente medida precautoria a objeto de evitar que la cosa sobre la cual se litiga salga del
patrimonio del demandado.

124
Un segundo caso se refiere se refiere a la solidaridad. En cuanto a lo que se falle en un juicio
entre deudor y coacreedor solidario, la cosa juzgada afecta a los demás coacreedores que no han
participado del juicio.
En cuanto a lo que se falle en un juicio entre el acreedor y un deudor solidario, para algunos no
la produce, para otros sí, y una tercera teoría, sostiene una posición intermedia señalando que afectará
a los demás codeudores en la medida que los beneficie. De acuerdo a nuestro derecho positivo se debe
aceptar que existe identidad legal de personas entre codeudores, pero siempre que se trate de
excepciones comunes, pues el fallo de una excepción personal es exclusiva del deudor que la opuso.
Un tercer caso se refiere a los herederos en relación con los legatarios y del deudor principal en
relación con el fiador. En cuanto al heredero y legatario, lo fallado respecto del heredero no puede
afectar al legatario, salvo que se trate de una acción de nulidad de testamento. En cuanto a lo fallo
respecto del deudor principal existe identidad respecto del fiador, sin perjuicio de que éste conserve
el derecho a hacer valer sus excepciones personales.

2. Identidad de la cosa pedida

Para que exista identidad de cosa pedida es necesario que entre el primer juicio y el segundo
tengan un mismo objeto. El objeto del juicio se suele definir como: “el beneficio jurídico que en él se
reclama”.
No debe confundirse el objeto del juicio con el objeto material del mismo. Por ejemplo en un
juicio se reclama la entrega de un cuadro en calidad de heredero de X, y se rechaza la demanda. En un
segundo juicio se reclama la entrega de un automóvil, también en calidad de heredero de X. Existe
identidad de cosa pedida, ya que lo que se pide es que se reconozca la calidad de heredero de X.

3. Identidad de causa de pedir

La ley lo define como: “el fundamento inmediato del derecho deducido en el juicio”.
No debe confundirse con el objeto del pleito, ya que en dos juicios puede pedirse el mismo objeto,
pero por causas diferentes. Por ejemplo, en el primer juicio se reclama un fundo en calidad de dueño
y se rechaza la demanda. En un segundo juicio se reclama el mismo fundo, pero en razón de haberlo
adquirido por herencia.
Se ha entendido por causa de pedir el título en virtud de cual nos corresponde un derecho. Éste título
que sirve de fundamento al derecho y que se hace valer en el juicio, toma la denominación técnica de
causa de pedir. Por consiguiente, si se trata de un derecho real, la causa de pedir será el principio
generador del mismo, como por ejemplo un contrato de compraventa. Si se trata de un derecho
personal, por ejemplo, un contrato de mutuo.

La causa de pedir en las acciones de nulidad

En la acción de nulidad para determinar si existe identidad de causa de pedir entre un juicio y otro
anteriormente resulto, se prescinde de los conceptos anteriores.
Los autores han distinguido tres teorías:
a) La primera sostiene que en toda demanda de nulidad la causa de pedir es una sola, y es la nulidad
misma. Ello es absurdo, ya que se podría deducir la acción de nulidad por un vicio de
consentimiento, y en un segundo juicio por falta de capacidad, etc.
b) Una segunda doctrina afirma que en toda acción de nulidad se debe distinguir entre una causa
inmediata y una remota. En base a ello se clasifican en tres grupos las demandas de nulidad: i) por
falta de consentimiento; ii) falta de capacidad; iii) falta de solemnidades legales. Cada vez que se falla
una demanda de nulidad, se entenderá dictada en relación a todos los demás vicios comprendidos
dentro del mismo grupo que haya servido de fundamento a la demanda.
c) Una tercera teoría señala que la causa de pedir será el vicio exclusivo que haya servido de
fundamento a la demanda. Frente a nuestro derecho positivo esta es la acertada, ya que todo
proceso civil está estructurado sobre la base de que la sentencia debe dictarse conforme al mérito

125
del proceso, y debe pronunciarse únicamente sobre las acciones y excepciones alegadas. Ella ha sido
reconocida por la Corte Suprema en sentencia de 1927.

Diversas formas de hacer valer o alegar la excepción de cosa juzgada: IMPORTANTE.

Ella puede hacerse valer como:


a) Excepción dilatoria, según el art. 304 CPC, es decir, como incidente de previo y especial
pronunciamiento; pero si es de lato conocimiento, se fallará en definitiva.
b) Excepción perentoria al contestar la demanda, según el art. 309 nº 3 CPC.
c) Excepción perentoria anómala en cualquier estado del juicio, debiendo alegarse por escrito antes
de de la citación a oír sentencia en primera instancia y de la vista de la causa en segunda, art. 310 CPC.
d) Fundamento del recurso de apelación.
e) Causal del recurso de casación de forma, siempre que se hubiere alegado oportunamente en juicio
y la sentencia que se trata de impugnar por medio de este recurso la hubiere desestimado, art. 768 nº
6 CPC.
f) Fundamento del recurso de casación de fondo.
g) Fundamento del recurso de revisión, siempre que no se haya alegado en el juicio en que la sentencia
firme que se impugna recayó, art. 810 nº 4 CPC.

Paralelo entre la acción y excepción de cosa juzgada

1. Acción. Nace sólo de las sentencias condenatorias.


2. Excepción: Nace de sentencias condenatorias como absolutorias.
1. Acción: Corresponde al litigante en cuyo favor se haya declarado un derecho
2. Excepción: Puede alegarse por el litigante que haya obtenido en el juicio y por todos aquellos que
según la ley aprovecha el fallo.
1. Acción: Se hace valer en la correspondiente demanda ejecutiva, o cumplimiento incidental.
2. Excepción: Tiene varias formas de ser alegada.
1. Acción: Prescribe de acuerdo a las reglas generales en 1, 3 o 5 años.
2. Excepción: No prescribe, sólo precluye o caduca.

IV. Efectos de las Sentencias Penales en los Procesos Civiles

1. Generalidades

En el proceso penal podrán deducirse acciones civiles que tengan por objeto la reparación de
los efectos civiles del hecho punible, como son las que persiguen la restitución de la cosa o su valor, o
la indemnización de los perjuicios causados, art. 10 CPP. La acción es propia de competencia de los
jueces de Garantía.
La acción civil derivada de un delito que tiene por objeto la mera restitución de la cosa es
siempre de competencia del juez de Garantía; la acción civil que tiene por objeto perseguir las
responsabilidades civiles provenientes del hecho punible, dentro de la cual se comprende la de obtener
la indemnización de perjuicios, puede entablarse, a voluntad de su titular, ante el juez del crimen que
conoce el respectivo proceso criminal o el juez civil correspondiente, art. 171 inc.1 COT, 5 inc.1 CPP.
Cuáles son los efectos que pueda producir una sentencia penal en un proceso civil, se denomina en
derecho procesal influencia de la cosa juzgada penal en materia civil. El legislador para determinarla
ha establecido una distinción entre sentencias penales condenatorias y absolutorias.

126
1.1. Efectos de las sentencias penales condenatorias en los juicios civiles:

Las sentencias penales condenatorias siempre producen cosa juzgada en materia


civil. Tal es la regla establecida en el art. 178 CPC: “En los juicios civiles podrán hacerse valer las
sentencias dictadas en un proceso criminal siempre que condenen al procesado”.
Demostración de ello son los arts. 180 CPC: “Siempre que la sentencia criminal produzca cosa
juzgada en juicio civil, no será lícito en éste tomar en consideración pruebas o alegaciones
incompatibles con lo resuelto en dicha sentencia o con los hechos que le sirvan de necesario
fundamento”; y 13 CPP: “Cuando el acusado hubiere sido condenado en el juicio criminal como
responsable del delito, no podrá ponerse en duda, en el juicio civil, la existencia del hecho que
constituya el delito, ni sostenerse la inculpabilidad del condenado”.
Así también lo ha declarado la Jurisprudencia de la Corte Suprema. En este sentido la
excelentísima Corte de Suprema, en causa Fuentes Urqueta con Corporación Nacional del Cobre de
Chile (Casación en el fondo 4-7-2002) señaló: “séptimo: Que, del mismo modo, se dice infringido el
artículo 178 del Código de Procedimiento Civil que sanciona que en los juicios civiles sólo podrán
hacerse valer las sentencias dictadas en un proceso criminal siempre que condene al procesado,
cual no es el caso de autos y sin embargo el tribunal de segunda instancia así lo ha considerado. La
jurisprudencia ha fijado el alcance de esta norma en el sentido que cualesquiera que sean los
litigantes, la sentencia condenatoria produce cosa juzgada en el juicio civil, en el cual no puede
ponerse en duda la existencia del hecho que constituye el delito ni sostenerse la inculpabilidad del
condenado ni tomarse en cuenta pruebas o alegaciones incompatibles con lo allí resuelto o con los
hechos que le sirven de necesario fundamento. En este sentido no se divisa razón alguna para
reprochar como violada esta norma procesal, de la cual ni siquiera se ha hecho mención alguna por
los jueces ni se desprende de las sentencias que se la haya tenido presente de algún otro modo”.
Asimismo, en causa rol 3444-2013, la Tercera Sala de la E. Corte Suprema, reiteró:
“Segundo: Que el artículo 178 del Código de Procedimiento Civil, dispone: “En los juicios civiles
podrán hacerse valer las sentencias dictadas en un proceso criminal siempre que condenen al
procesado”. A su vez, el artículo 180 del mismo texto legal, prescribe: “Siempre que la sentencia
criminal produzca cosa juzgada en juicio civil, no será lícito en éste tomar en consideración pruebas
o alegaciones incompatibles con lo resuelto en dicha sentencia o con los hechos que le sirvan de
necesario fundamento”. Tercero: Que de conformidad con lo preceptuado en tales normas, la regla
es que las sentencias condenatorias dictadas en materia criminal producen cosa juzgada en lo civil,
cuyo alcance comprende el que no puedan argüirse en este último circunstancias contrarias al
establecimiento del hecho delictivo o a la culpabilidad del condenado, ni tomarse en cuenta
alegaciones o pruebas incompatibles con lo allí resuelto o con los hechos que le sirven de necesario
fundamento. Lo anterior halla su explicación en la necesidad de evitar que la decisión en lo civil
contradiga lo resuelto por la justicia criminal. Cuarto: Que postular que la sentencia penal
condenatoria hace cosa juzgada en el proceso civil respecto de lo resuelto en aquélla implica admitir
la existencia material del hecho que motivó la condena punitiva y que sirve de fundamento a la
pretensión civil, la participación del acusado en ese hecho, la calificación jurídico penal del hecho,
su antijuridicidad, la imputabilidad del hechor y su culpabilidad, en cuanto éste obró dolosa o
culposamente. Quinto: Que, por tanto, cabe consignar que en el juicio civil no puede ponerse en
duda la existencia del hecho que constituye el delito ni la culpa del condenado, de modo que es
obligatorio respetar lo expresamente resuelto en sede penal, se trate de cuestiones de hecho o de
derecho”.
A mayor abundamiento, el Informe de Comisión y Constitución, pagina 10 de la historia
de la ley que incorporó el N°10 del artículo 680 del Código de Procedimiento Civil, dice:
“Finalmente, refiriéndose a la última modificación que proponen, señalan querer llenar un vacío
consistente en que las acciones civiles indemnizatorias que nacen para quien ha obtenido en un
juicio penal, están reglamentadas en el nuevo Código Procesal Penal únicamente respecto de las
sentencias recaídas en el juicio oral, pero nada se dice acerca de lo que sucede cuando se aplica el
procedimiento abreviado o se intenta la acción penal privada. Como consecuencia de lo anterior,
la parte gananciosa en un procedimiento criminal, que no haya terminado en un juicio oral, debe
recurrir para hacer efectiva la acción indemnizatoria de los perjuicios causados por el delito o

127
cuasidelito, a un juicio civil ordinario, el que es de lato conocimiento y no guarda relación alguna
con la rapidez del procedimiento en que se obtuvo la sentencia condenatoria. Por ello, son
partidarios de hacer aplicables a este tipo de acciones civiles, las normas del juicio sumario,
haciendo presente que así sucede en el caso del procedimiento ante los juzgados de policía local,
en que si no se deduce la acción civil indemnizatoria de perjuicios antes del comparendo de estilo,
puede hacerse reserva de acciones para ante el juez civil, las que podrán hacerse efectivas una vez
obtenida sentencia condenatoria en lo infraccional, aplicándose al efecto el procedimiento
sumario”.

1.2. Efectos de las sentencias penales absolutorias en los juicios civiles:

La regla general es diametralmente diversa, ya que la sentencia penal absolutoria no produce


cosa juzgada en los juicios civiles, salvo las excepciones legales. Así lo señala el art. 179 inc.1 CPC: “Las
sentencias que absuelvan de la acusación o que ordenen el sobreseimiento definitivo, sólo producirán
cosa juzgada en materia civil, cuando se funden en alguna de las circunstancias siguientes: (…)”.
Sin embargo esta regla tiene el carácter de absoluta en el caso del inc. final del art.179 CPC:
“Las sentencias absolutorias o de sobreseimiento en materia criminal relativas a los tutores, curadores,
albaceas, síndicos, depositarios, tesoreros y demás personas que hayan recibido valores u objetos
muebles por un título de que nazca obligación de devolverlos, no producirán en ningún caso cosa
juzgada en materia civil”.

Excepciones a la regla

Ellas se encuentran en el art. 179 CPC y son:


1ª La no existencia del delito o cuasidelito que ha sido materia del proceso. No se entenderán
comprendidos en este número los casos en que la absolución o sobreseimiento provengan de la
existencia de circunstancias que eximan de responsabilidad criminal.
Esta causal ha sido precisada por la jurisprudencia, distinguiendo cuatro situaciones de
procedencia:
a) La sentencia penal o el sobreseimiento resuelven que no hay delito o cuasidelito penal porque los
hechos en que se funda no existen.
b) La sentencia penal o el sobreseimiento resuelven que no hay delito o cuasidelito penal porque, si
bien los hechos existen y están comprobados, ellos no son sancionados por la ley penal.
c) La sentencia penal o el sobreseimiento resuelven que no hay delito o cuasidelito penal porque, si
bien los hechos existen y están castigados en materia penal, la intervención del responsable en ellos
ha sido casual.
d) La sentencia penal o el sobreseimiento resuelven que no hay delito o cuasidelito penal porque si
bien, los hechos están probados y castigados en la ley penal, debe absolverse o sobreseerse debido a
que concurre una causal de eximente de responsabilidad penal.
2ª No existir relación alguna entre el hecho que se persigue y la persona acusada, sin perjuicio de la
responsabilidad civil que pueda afectarle por actos de terceros, o por daños que resulten de accidentes,
en conformidad a lo establecido en el Título XXXV, Libro IV, del Código Civil;
3ª No existir en autos indicio alguno en contra del acusado, no pudiendo en tal caso alegarse la cosa
juzgada sino respecto de las personas que hayan intervenido en el proceso criminal como partes
directas o coadyuvantes.
Esta causal solamente podrá invocarse en contra de las personas que hayan intervenido en
calidad de partes en el juicio penal respectivo, y no en contra de otras, ya que son ellas las únicas que
han estado en situación de rendir tales pruebas.

La triple identidad legal en relación con la cosa juzgada que emana de las sentencia penales

128
Para que una sentencia penal produzca efecto de cosa juzgada en una sentencia civil posterior
no es necesario que concurra la triple identidad legal.
Ello porque los arts. 178 y 179 CPC son verdaderas excepciones al art. 177 CPC. Es más, las
partes en los juicios difieren, y el objeto y causa de pedir difieren, ya que en el proceso penal, ello
está configurado por el castigo del culpable en razón de la infracción penal cometida.
En un solo caso se necesitará para alegar la excepción de cosa juzgada la concurrencia la
identidad legal de personas, cual es el que la sentencia o el sobreseimiento se funden en la no
existencia de indicio alguno en autos en contra del acusado.

V. Efectos de las sentencias civiles en los procesos penales

Generalidades

Si el perjudicado en un delito opta por hacer valer la acción civil de indemnización de perjuicios
por los daños provenientes de un delito o cuasidelito, ante el juez civil correspondiente, cabe
preguntarse si la sentencia civil ejecutoriada produce efectos en la sentencia penal.

Artículo 65 del CPP. Extinguida la acción civil no se entenderá extinguida la acción penal para la
persecución del hecho punible. Luego, el artículo 66 del mismo cuerpo legal, señala: “cuando sólo se
ejerciere la acción civil respecto de un hecho punible de acción privada se considerará extinguida, por
esa circunstancia la acción penal”.

Tercer parte

EL PROCEDIMIENTO.

Introducción a la tramitación electrónica.

La digitalización de los procesos es parte del futuro pero también del presente. No solo el acceso
a la justicia se fortalece, sino que además constituye un factor de relevancia en el ahorro de recurso
fiscal, y además favorece al medio ambiente. En este contexto, la justicia chilena avanzó enormemente
con la reforma procesal penal del año 2000, y luego con la reforma a la justicia de familia y laboral.
Queda pendiente la reforma procesal civil, que se encuentra paralizada en el Congreso desde el año
2015. Sin embargo, coetáneamente se ha legislado en este sentido, dictando la ley 20.886/2016 sobre
tramitación digital de los procedimientos que sustancian los Tribunales Ordinarios y Especiales que
pertenecen al Poder Judicial. Por otra parte, algunos Tribunales especiales que no pertenecen al Poder
Judicial igualmente han digitalizado sus funciones; tal es el caso del Tribunal Tributario y Aduanero y
de los Tribunales Ambientes, entre otros. Asimismo, recientemente se dictó la ley Nº21.241/2020
sobre notificaciones electrónicas en los Juzgados de Policía Local, que permitirá tener mayor certeza
de las resoluciones que dicta esta jurisdicción con una competencia amplísima. A mayor
abundamiento, la misma administración del Estado apunta hacia la digitalización a través de la ley
Nº21.180/2019 sobre transformación digital, lo que demuestra que la tecnología y la inteligencia
artificial es un asunto de suma actualidad y pertinencia.

ASPECTOS GENERALES DE LA LEY 20.886 DE 2016 SOBRE TRAMITACIÓN ELECTRÓNICA (LTE)

En primer lugar debemos destacar el ámbito de aplicación de la ley 20.886. Lo anterior por
cuando, de acuerdo a la técnica legislativa, hoy tenemos una gran cantidad de órganos jurisdiccionales
especiales, según se pudo estudiar en su oportunidad. Luego, el artículo 1° de la ley 20.886 señala: “La

129
presente ley se aplicará a todas las causas que conozcan los tribunales indicados en los incisos segundo
y tercero del artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales, con excepción de las causas que conozcan
los tribunales militares en tiempo de paz”.
En segundo lugar debemos entender que la vigencia de la ley se encuentra dada por sus
disposiciones transitorias. Así, el artículo 2° transitorio, dispone: “artículo segundo.- Aplicación de las
disposiciones de la ley. Las disposiciones de esta ley sólo se aplicarán a las causas iniciadas con
posterioridad a su entrada en vigencia. Las causas se entenderán iniciadas desde la fecha de
presentación de la demanda o medida prejudicial, según corresponda.
Para los efectos del presente artículo, la Corte Suprema dictará uno o más auto acordados con el
objetivo de asegurar su correcta implementación”.
En tercer lugar, las Corte Suprema dictó dos auto acordados al efecto, contenidos en el acta
N°37-2016 la que puede ser consulta en el siguiente link:
[Link] y el acta N°71-2016, la que puede ser
consultada aquí: [Link] La importancia de
ambas radica en que la ley 20.886 y su funcionamiento se encuentra explicadas o aclaradas por dichos
auto acordados.
Finalmente, la ley 20.886 introdujo modificaciones en diversos cuerpos legales, entre ellos el
CPC. Según ustedes pudieron advertir en clase, una de las principales modificaciones dice relación la
formación del expediente o carpeta electrónica, de acuerdo al actual artículo 29 y 30 del CPC. Sin
embargo, también tuvimos la oportunidad de revisar todas aquellas modificaciones introducidas al
libro I del citado cuerpo legal. Así, en esta oportunidad estudiaremos las siguientes instituciones:

LOS PRINCIPIOS EN EL PROCEDIMIENTO DE LA LEY 20.886.

La ley 20.886 estableció en su artículo 2° una serie de principios que vienen a explicar el funcionamiento
de este sistema procesal digital. En efecto, enseña que: “Artículo 2º.- Principios. La tramitación de las
causas regidas por la presente ley se sujetará a los siguientes principios generales:

a) Principio de equivalencia funcional del soporte electrónico. Los actos jurisdiccionales y demás
actos procesales suscritos por medio de firma electrónica serán válidos y producirán los mismos efectos
que si se hubieren llevado a cabo en soporte papel.
b) Principio de fidelidad. Todas las actuaciones del proceso se registrarán y conservarán
íntegramente y en orden sucesivo en la carpeta electrónica, la que garantizará su fidelidad,
preservación y la reproducción de su contenido.
c) Principio de publicidad. Los actos de los tribunales son públicos y, en consecuencia, los sistemas
informáticos que se utilicen para el registro de los procedimientos judiciales deberán garantizar el
pleno acceso de todas las personas a la carpeta electrónica en condiciones de igualdad, salvo las
excepciones establecidas por la ley. No obstante lo anterior, las demandas, las presentaciones relativas
a medidas cautelares, incluso aquellas solicitadas en carácter prejudicial, y a otras materias cuya
eficacia requiera de reserva serán accesibles únicamente al solicitante mientras no se haya notificado
la resolución recaída en ellas.
Se prohíbe el tratamiento masivo de los datos personales contenidos en el sistema de tramitación
electrónica del Poder Judicial, sin su autorización previa. La infracción cometida por entes públicos y
privados a lo dispuesto en este inciso será sancionada conforme a la ley Nº 19.628. La Corte Suprema
regulará mediante auto acordado la búsqueda de causas en el sistema de tramitación electrónica del
Poder Judicial.

d) Principio de buena fe. Las partes, sus apoderados y todos quienes intervengan en el proceso
conforme al sistema informático de tramitación deberán actuar de buena fe. El juez, de oficio o a
petición de parte, deberá prevenir, corregir y sancionar, según corresponda, toda acción u omisión que
importe un fraude o abuso procesal, contravención de actos propios o cualquiera otra conducta ilícita,
dilatoria o de cualquier otro modo contraria a la buena fe. Este principio es absolutamente esencial y
es así como la misma ley 21.226/2020 sobre tramitación excepcional en tiempos de Covid, lo
contempla. Un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago ha sido vehemente en su reconocimiento

130
al decir que: “en nuestro ordenamiento procesal, tiene aplicación el principio de probidad o de buena
fe, que exige a los contendientes una actuación leal en el uso de pretensiones, defensas o recursos,
sancionándose cualquier exceso en el uso de expedientes dilatorios o pretensiones infundadas” (C. A.
de Santiago, 9 de noviembre de 1992, en [Link], número identificador 20074)

También se ha dicho: “La moralización del proceso y el llamado solidarismo toman la palabra buscando
dejar atrás la idea del proceso como una contienda entre partes parciales enfrentadas ante un tercero
imparcial, y en el afán de la búsqueda de la verdad objetiva impone la redefinición del principio de la
buena fe procesal para dar lugar a un deber de colaboración entre todos los que intervienen en el
proceso, incluyendo deberes de asistencia del juez, y los deberes de veracidad e integridad de las
partes” (Palomo (2013), p. 449. Cfr. también en este sentido, Cappelletti (1969), p. 169).

Respecto de este principio en la ley 20.886 la Corte Suprema ya ha tenido la oportunidad de


pronunciarse como causal de justificación ante la interposición extemporánea de un recurso. Así lo
estableció enla sentencia de la Excelentísima Corte Suprema, de 20 de febrero de 2019, rol 20.488-
2018. Para ver el caso puede ir al siguiente link: [Link]
procesal-como-causal-de-justificacion-ante-la-interposicion-extemporanea-de-un-recurso-
comentario-a-la-sentencia-de-la-excelentisima-corte-suprema-de-20-de-febrero-de-2019/

e) Principio de actualización de los sistemas informáticos. Los sistemas informáticos de tramitación


del Poder Judicial deberán ser actualizados a través de la Corporación Administrativa del Poder Judicial
con el objeto de permitir su correcto funcionamiento y la más fluida y expedita interconexión e
interoperabilidad entre sí y con otras instituciones públicas.
f) Principio de cooperación. Los auxiliares de la administración de justicia, las instituciones públicas
y el Poder Judicial deberán cooperar entre sí en la utilización de medios electrónicos con el objeto de
garantizar la interconexión e interoperabilidad de los sistemas informáticos y, en particular, el
reconocimiento mutuo de los documentos electrónicos y de los medios de identificación y
autentificación respectivos. Para ello, las instituciones públicas y los tribunales propenderán a la
celebración de convenios de cooperación”. Este principio constituye una aplicación del principio de
coordinación de los órganos de la administración del Estado, que se encuentra regulado en la ley de
bases Nº18.575.

INSTITUCIONES PROCESALES EN EL CONTEXTO DE LA LEY 20.886

1.- Patrocinio y poder.

Por otro lado, el artículo 7 de la LTD, permite la constitución de patrocinio y poder mediante firma
electrónica avanzada. Asimismo, el mandato judicial podrá constituirse mediante la firma electrónica
avanzada del mandante, caso en el cual no se requiere su comparecencia personal para autorizar su
representación judicial. La constatación de la calidad de abogado habilitado la hará el tribunal a través
de sus registros.

2.- Notificación electrónica.

La Ley mantiene las formas de notificación históricamente reconocidas en el CPC, con una innovación
en caso que las partes así lo soliciten. Cualquiera de las partes o intervinientes 131odrá proponer para
sí una forma de notificación electrónica, la que el tribunal 131odrá aceptar aun cuando la ley disponga
que la notificación deba realizarse por cédula si, en su opinión, resultare suficientemente eficaz y no
causare indefensión (artículo 8 de la LTD). Se ha dicho que el precepto legal resulta problemático al
sostener que esta forma de notificación 131odrá ser aceptada por el tribunal, “aun cuando la ley
disponga que la notificación deba realizarse por cédula”.

131
El problema de esta forma de notificación consiste, en que según el tenor de la norma, las resoluciones
se entenderán notificadas electrónicamente aun cuando la ley exija notificación por cédula, lo que
puede aparejar problemas en la tramitación de los casos complejos, en que las constantes estratégicas
de litigación de las partes generalmente consisten en poder alternar períodos de ataque y defensa,
junto con espacios sin actividad. Adoptada ahora la notificación electrónica por la parte, no existirá
dicha posibilidad, sumiéndose el proceso en una espiral de sucesivo avance, con detenciones sólo
excepcionales ([Link]

3.- Normas relativas a actuaciones realizadas por receptores.

Para efectuar los registros de actuaciones, los receptores judiciales deberán registrarse en el sistema
de tramitación electrónica del Poder Judicial. Los receptores deberán agregar a la carpeta electrónica
un testimonio dando cuenta de la actuación realizada dentro de los dos días hábiles siguientes a la
fecha en que se practicó la diligencia, con la debida constancia de todo lo obrado.
En las notificaciones, requerimientos o embargos, el testimonio o acta de la diligencia incluirá un
registro georreferenciado, que dé cuenta del lugar, fecha y horario de su ocurrencia. Además, en el
caso de retiro de especies, los receptores incluirán un registro fotográfico o de video con fecha y hora
de los bienes muebles, al momento del retiro para su entrega al martillero, a menos que exista
oposición de parte del deudor o el depositario. La Corte Suprema podrá regular a través de auto
acordado la forma de dejar constancia de la georreferenciación, estableciendo los requerimientos y
especificaciones técnicas que deberán cumplir los receptores para determinar, mediante un sistema
de coordenadas, su localización geográfica al momento de practicar la diligencia. Todo incumplimiento
culpable o doloso a estas normas constituirá una falta grave a las funciones y será sancionado por el
tribunal, previa audiencia del afectado, con alguna de las medidas contempladas en los números 2, 3 y
4 del inciso tercero del artículo 532 del Código Orgánico de Tribunales. En caso de reincidencia, el juez
deberá aplicar la medida de suspensión de funciones por un mes.
Sin duda la ley plantea mayores exigencias a las actuaciones de los receptores judiciales. En primer
término, en virtud del artículo 9 inciso 1° ley 20.886, los receptores judiciales deben encontrase
registrados en el sistema de tramitación electrónica del poder judicial.

Dentro del plazo de dos días hábiles, deben incorporar a la carpeta electrónica un testimonio que dé
cuenta de la actuación que se realizó, con constancia de todo lo obrado.

Las mayores exigencias que impone la ley en este sentido, son las siguientes:

Primero: A propósito de cada notificación que practiquen los receptores judiciales, los requerimientos
o embargos, deben incluir en su certificación un registro georreferenciado que indique el lugar, fecha
y hora en que se realizó la actuación.

El artículo 5° del AA 37-2016 de la Corte Suprema, sostiene que la georreferenciación debe realizarse
usando un programa computacional o aplicación móvil que la Corporación Administrativa del Poder
Judicial debe poner a disposición de los receptores judiciales, quienes deberán contar con dispositivos
móviles que permitan la descarga de aplicaciones y cuenten con cámara y sistema de
georreferenciación.

Segundo: más aún, tratándose del retiro de especies, deben incluir un registro fotográfico o de video
con fecha y hora, de los bienes muebles al momento del retiro para su entrega al martillero, salvo que
el deudor o el depositario se opongan.

Tercero: el receptor judicial que no cumpla con estas exigencias de manera dolosa o incluso culpable,
132 odrá 132 irá en una falta que se considerará como grave, y que puede ser sancionada
disciplinariamente por el órgano jurisdiccional, previa audiencia del afectado (arts. 9 inc.
3,4,5ley20.886y532inciso3°,N os 2,3y4COT).

132
4.- La carpeta electrónica.

d) Importancia

Este es un aspecto central de la ley 20.886: la creación de la carpeta electrónica, que reemplaza al
expediente de papel. Para el registro y conservación de los actos procesales o actuaciones judiciales,
ahora electrónicos, en vez de aguja y el papel, se dispone la utilización de “cualquier medio que
garantice la fidelidad, preservación y reproducción de su contenido”. Por exigencia legal, la citada
carpeta electrónica debe encontrarse disponible al público en el portal de internet del poder judicial
(art. 29 CPC).

e) Descripción de la carpeta electrónica

La ley no define a la carpeta electrónica. Señala sólo la materia prima con que se forma y las
características generales del medio en que deben registrarse y conservarse, según se adelantó en el
acápite anterior.

El artículo 29 CPC, sostiene que “se formará carpeta electrónica con los escritos, documentos,
resoluciones, actas de audiencias y actuaciones de toda especie que se presenten o verifiquen en el
juicio”. Se sostiene que “ninguna pieza de la carpeta electrónica 133 odrá eliminarse sin que
previamente lo decrete el tribunal que conoce de la causa” (en este aspecto, la ley resulta coherente
con el artículo primero del AA 54-2014).

LOS PRINCIPIOS FORMATIVOS DEL PROCESO

A los principios regulados expresamente por la ley 20.886 (LTD) anterior debe agregarse los
principios formativos del proceso que históricamente han permitido entender el funcionamiento de
los sistemas procesales, y que dicen relación con un proceso racional y justo (sobre esta materia, vimos
en la primera parte del semestre la importancia de su aplicación por el juez). El valor de los principios
no es solo teórico y doctrinario, tienen gran importancia práctica, en diversos campos, por ejemplo,
pueden servir como elemento auxiliar de la interpretación o como elemento integrador de la analogía
en los casos en que haya lagunas o vacíos legales, y como marco jurídico para las discusiones de la
formación de la ley.
Estos principios sean cual sean, no se realizan siempre en los procesos concretos de forma
absoluta, en forma pura, lo normal es que las leyes no sean el reflejo de un principio, sino un
compromiso entre el principio y la realidad social en que deba aplicarse.
Los sistemas de enjuiciamiento surgen entonces de la mezcla, asociación o agrupación de
diversos principios rectores de la actividad procesal. Puede entonces decirse que se entiende por
principios formativos del proceso. “los conceptos fundamentales que concurren consciente o
inconscientemente a la formación y caracterización de los sistemas procesales”.

Estos principios formativos del proceso son los siguientes:


1. La contradicción también llamada bilateralidad de la audiencia.
2. La igualdad.
3. Principio dispositivo e inquisitivo.
4. Instancia de parte e impulso oficial.
5. Oralidad y escritura.
6. La mediación o mediatividad, y la inmediación o inmediatividad.
7. La continuidad o dispersión y la concentración.
8. La publicidad y el secreto.

133
9. El formalismo y el aformalismo.
10. La fundabilidad e infundabilidad.
11. La preclusión y la libertad o elasticidad.
12. La economía procesal.
13. La buena fe procesal.

1.- Principio de la Contradicción o Bilateralidad de la audiencia


Se encuentra a la cabeza de los principios procesales, porque es común a todo tipo de proceso,
no sólo en el campo del derecho procesal, sino en todo el derecho.
Puede tener diversas configuraciones, pero siempre está presente, y es propio de la noción del
Debido Proceso, que consiste en la efectiva posibilidad de que toda persona que pueda ser afectada
por una resolución de carácter judicial puede influir en el contenido de la misma, que tenga derecho a
reclamar de esta, cuando se infringe la ley, e implica también la circunstancia de otorgar a una parte la
posibilidad de intervenir en un acto procesal que le pueda afectar (es una carga: puede o no realizar,
asumiendo el riesgo).
Ejemplo uno no tiene la obligación de contestar la demanda, y tampoco tiene la obligación de
probar, pero puede hacerlo.
Para que un acto procesal sea válido no requiere necesariamente la presencia del afectado, pero
si la posibilidad que concurra, porque sin su concurrencia, no se paraliza la actividad jurisdiccional
llamada proceso, con la posibilidad, se da una oportunidad, aunque el juicio sigue en su ausencia,
teniendo que atenerse a los resultados del mismo
En consecuencia el contenido de este principio consiste:
En la posibilidad real y efectiva de tomar conocimiento del contenido material y jurídico del proceso.
La igual posibilidad de formular alegaciones y peticiones.
Implica la posibilidad de probar las alegaciones y de intervenir en la práctica de las pruebas.

2.- Principio de la Igualdad


Petro Castro dice que la igualdad significa que los derechos, cargas y las responsabilidades que
nacen durante el desarrollo un proceso recaen o se imponen respectivamente sobre las partes sin
ningún tipo discriminación entre ellas de modo tal que el resultado que aspira cada una de ellas a
obtener, deberá ser siempre imparcial, no puede ser favorecido por privilegios a favor, ni gravámenes
en perjuicio.
Este principio, tiene su origen en el principio constitucional de la igualdad de todas las personas
ante la ley. Esto, primero que nada se traduce en el igual trato en cuanto a la concesión de los derechos
tanto de acción y de defensa, y se traduce también en que las partes están frente a un juez imparcial,
y que a ellas se les conceden iguales posibilidades y derechos, y se les somete a las mismas cargas.

3.-Principio dispositivo e inquisitivo


Estos principios se relacionan con la preponderancia de la iniciativa de las partes o del juez en
el aporte, reconstrucción y comprobación de los hechos trascendentes para la resolución final del
juicio.
Se puede hablar de principio dispositivo para aludir al sistema en que la iniciativa en la
proposición y en la producción de las pruebas queda reservada principalmente a las partes, limitándose
la intervención del juez a la ordenación ritual de la prueba, es decir, a su dirección formal.
Por el contrario, el principio inquisitivo implica que la labor de construcción y comprobación de
los hechos transcendentes, corresponde tanto a las partes como al juez, es decir, corresponde a todas
las partes del proceso, donde este aporte afecta a todos los sujetos de la relación procesal, donde se
mantiene subsistente además el principio de la carga de la prueba como dice Wach en la teoría
triangular.
La tendencia dominante en el campo del derecho procesal actual, es el principio inquisitivo, así
sucede por ejemplo en el ámbito de familia o laboral

134
4.-Principio de la Instancia de Parte o Impulso Oficial
Don Aniceto Alcalá Zamora y Castillo, dice que el proceso es un mecanismo esencialmente libre,
y que se requiere de motores de fuerza que lo hagan avanzar y como los protagonistas del proceso son
únicamente: el juez o las partes, estos motores o impulsos no pueden venir más que de ellos.
De ahí que se define el impulso procesal como la fuerza o actividad que pone en movimiento el
proceso y lo hace avanzar hasta su fin una vez iniciado.
Si esa fuerza o actividad procede de los litigantes, se habla de impulso o de instancia de parte.
Si esa fuerza o actividad proviene del tribunal o del juez se habla, de impulso oficial o de oficio.

En nuestro país se concibe el proceso civil como el campo propio de la actividad de las partes,
del impulso o instancia de parte, en tanto que se reserva el impulso oficial a por ejemplo los Juzgados
de familia.
El C.P.C. tiene como fundamento la concepción absolutamente privatista del proceso civil y allí
que las partes potestativamente tiene la facultad de ejercitar la acción y también la facultad que una
vez instaurado el proceso pueden ponerle fin, cuando lo estimen conveniente. Aquí el proceso está
totalmente dominado por las partes, ellas son dueñas del juicio, ejemplo los actos de desistimiento de
la demanda o la renuncia de los recursos.
5.-Principio de la oralidad y la escritura
Es oral el proceso en que las alegaciones, la prueba y las conclusiones se presentan al juez por
regla general de viva voz.
Por el contrario, el principio de la escritura es aquel con arreglo al cual la resolución judicial ha
de basarse solo en el material procesal manifestado por escrito en la causa.
Se va a estar ante este principio cuando la forma literal constituya lo normal, para que las partes
se manifiesten.
Es difícil encontrar un sistema absolutamente oral o absolutamente escrito, en su forma pura,
de manera que lo que existe es una combinación de estos 2 principios, y para saber si un proceso está
formado por el principio de la oralidad o escritura, hay que atender a la tendencia dominante en el
proceso de que se trate.
El proceso oral según se señala, da una marcha más acelerada al proceso evitando así retrasos,
que se pueden dar por la interposición de incidentes, o de recursos que solo sirven para dilatar la
tramitación causa.
Desde luego por estos motivos se intenta seguir el principio de la oralidad, en Chile con la
reforma procesal penal, pero implantar un sistema puramente oral implica proporcionar a la
administración de justicia de los recursos económicos necesarios que le permitan disponer tanto de
los medios humanos como materiales que la oralidad presupone.
Se reconoce en doctrina que las bondades de la oralidad no derivan tanto de este principio en
si mismo, sino que ellas son el resultado de la concurrencia de otros principios que se han asociado al
de oralidad y que son los de inmediación y concentración.
Estos dos principios, inmediación y concentración son connaturales de la oralidad, y por eso se
dice que la oralidad no tiene prácticamente vida sino es con estos 2 principios.
De ambos principios, oralidad y escritura hay manifestación en nuestro sistema.
El procedimiento ordinario de mayor cuantía, contenido en el C.P.C., es esencialmente escrito,
pero dentro de él hay una serie de actuaciones que se realizan en forma oral, así por ejemplo, en el
campo probatorio, la producción de pruebas de los testigos declaran oralmente, lo mismo ocurre con
la absolución de posiciones, con la prueba confesional.
En los procedimientos de menor y mínima cuantía se permiten actuaciones orales y lo mismo
ocurre en leyes especiales como las relativas al juicio sumario en que incluso se permite que la
demanda se pueda presentar oralmente, y que contempla en su tramitación la oralidad, pero que en
la práctica se ha transformado en un producto de la escrituración, pero en el tenor de la ley debiera
ser oral.
De manera que aunque predomine la escrituración hay también manifestaciones de la oralidad
e incluso ciertos recursos como el de apelación, de casación se emplea la oralidad, a través de los
alegatos, ante la Corte.

135
Por regla general, en todos los procedimientos este comienza por una demanda, y esta
demanda es normalmente escrita de manera que las actuaciones posteriores a ella, serán orales, en
una audiencia o en un comparendo, donde se va a contestar esa demanda, en forma oral, pero su inicio
comienza de forma escrita.
En los tribunales de familia, también hay manifestaciones de la oralidad, donde el
procedimiento es esencialmente oral.

6.- Principio de Mediación o Mediatividad y el Principio de la Inmediación o Inmediatividad


La inmediación es el principio en virtud del cual se procura asegurar que el juez o tribunal se
halle en permanente e intima vinculación personal con los sujetos y elementos que intervienen en el
proceso, llevando a cabo directamente las alegaciones, así como las aportaciones probatorias, para
que pueda conocer en toda su magnitud, el batallar de la causa, desde el principio de ella hasta su
término, oportunidad en que se debe dictar sentencia que resuelva el litigio.
Este principio de la inmediación tiene consagración legal en nuestro sistema procesal, así se
indica por ejemplo que los testigos serán examinados por el juez, y que el juez está facultado para
tomar la prueba confesional. Esto quiere decir que hay un contacto entre el órgano y las partes o 3º.
En cambio el principio de la mediación o mediatividad es aquel en virtud del cual el juez o
tribunal no se haya en permanente e intima vinculación personal con los sujetos y elementos que
intervienen en el proceso, así como tampoco con aquellos elementos que intervienen en el mismo,
sino que ese contacto o vinculación se logra a través de un agente intermediario.
En los hechos aunque nuestro proceso, sigue el principio de la inmediación en nuestro proceso
civil, el juez por distintos motivos delega sus facultades en funcionarios subalternos y son estos los que
muchas veces van a intervenir en la práctica, en algunas diligencias o actuaciones y el juez no va a tener
ese contacto directo con la partes no con los testigos, ni peritos.

7.-Principios de la continuidad o dispersión y de la concentración


El principio de la continuidad o dispersión, también llamado principio consecutivo obligatorio,
consiste en que la causa se desarrolla a través de diversas etapas constituidas cada una de ellas por
una serie de actuaciones que deben desenvolverse separada y sucesivamente abarcando el
procedimiento un lapso relativamente prolongado. Requiere este principio la resolución previa de las
cuestiones accesorias que se puedan plantear durante el curso del juicio.
En nuestro sistema existe este principio, todos los procedimientos que se contemplan dentro
del C.P.C., aplican este principio, por que en cada uno de estos procedimientos el legislador ha ido
indicando los trámites, los actos que las partes deben realizar o debe realizar en una oportunidad
determinada con ciertas formalidades, y si no se cumplen esas etapas indicadas por el legislador,
pueden llegar a no tener ningún valor jurídico.
Por eso se llama consecutivo obligatorio, porque está prescrito en la ley, y las partes deben
someterse a esta tramitación y so pena que si no lo hacen sus diligencias, van a carecer de eficacia.
Este principio requiere para su eficacia que se resuelvan en forma previa todas las cuestiones
accesorias que se pueden suscitar durante el curso del juicio, donde estas cuestiones accesorias
constituyen lo que se llama Tramites de Incidentes, donde hay incidentes que se deben resolver
necesariamente de forma previa, para continuar el juicio y hay otros que no afectan la marcha de la
causa principal.
El principio de la concentración por su parte tiene por finalidad reunir o concentrar, sin demora,
tratando de abreviar los plazos y de concentrar en una sola audiencia o en el menor número de
audiencias el desarrollo total del proceso, o las diligencias que sean menester realizar.
Este principio de la concentración se opone al de la dispersión, que es el que predomina en el
C.P.C. A través de este principio, se precisa la no admisión de excepciones dilatorias, los que en caso
de hacerse valer, van a ser resueltas al igual que las perentorias en la sentencia definitiva
Este principio de la concentración requiere para poder existir de otros principios como son el
de la oralidad y el de la inmediación.
En nuestro C.P.C. hay una tendencia al principio de la concentración en el juicio sumario en que
una vez presentada la demanda al tribunal, el tribunal cita a un comparendo a verificarse el quinto día

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hábil después de la última notificación en donde debe contestarse la demanda o poner excepciones
dilatorias e incidentes cualquiera que sea su naturaleza, para que puedan resolverse en la sentencia
definitiva.

8.-Principio de la publicidad y el secreto


Según el diccionario de la RAE, publicidad es la calidad o estado de público, y público es aquello
notorio, patente, conocido por todos.
Dando una idea es posible manifestar que este es aquel que requiere que el procedimiento
mismo, que se persigue por las partes asesoradas por sus abogados quede abierto no solo a las partes,
sino que también a cualquier persona, que se puedan imponer a ellas, sea que tenga interés directo en
la causa o no.
Cabe señalar que para las partes es connatural que se produzca la publicidad para ellos de
manera que para las partes necesariamente deben estar al tanto de lo que ocurre en la causa, es decir
donde radica entonces este interés es en el aspecto de los 3º ajenos a la litis, extraños a la condena, a
los curiosos por así decirlo, que pueden o no tener interés, es aquí donde se manifiesta este principio.
Esta publicidad del proceso se concibe como un medio para garantizar dentro del sistema
democrático, la defensa de los derechos del imputado, en este caso en el proceso penal, en especial
del Debido Proceso, frente a jueces o policías arbitrarios, o frente a procedimientos injustos.
La publicidad es establece fundamentalmente es los procesos penales, ejemplo de esto la
Reforma Procesal Penal, en el cual se pretende que las actuaciones de los jueces sean transparentes,
no de cómo lo están haciendo, sino de que están haciendo, para observar si se ajustan a la realidad a
la legalidad del proceso y eso es porque se sostiene que en el proceso inquisitivo no existía esto en el
obrar de los jueces.
Se está por el contrario en presencia del secreto cuando el procedimiento no puede ser
conocido por los interesados y mucho menos por terceros ajenos. Este principio del secreto existía en
nuestro país tratándose del proceso penal en la etapa sumaria. En el Código de Procedimiento Penal,
en su art. 78, establece que el sumario es secreto.

9.- Principio del formalismo y el aformalismo


El principio del formalismo es llamado también principio de la legalidad de forma, y el principio
del aformalismo es conocido también como antiformalismo, libertad de forma o desformalismo (como
se ha denominado en la reforma procesal penal).
De acuerdo al principio del formalismo las actuaciones procesales deben acomodarse a las
prescripciones que en cada caso determina el legislador, en cambio el aformalismo se limita a
mencionar los correspondientes actos procesales dejando su realización al buen criterio, a la
experiencia proporcional de los que intervienen en la administración de justicia.
Cuando la ley no señala un procedimiento especial para la realización de un acto deben
reputarse admitidas todos aquellas formas que tienden a lograr los objetivos del mismo. En el sistema
del aformalismo se deja a las partes que acceden a un órgano jurisdiccional en libertad para dirigirse al
mismo en la forma que consideren más oportuna y persuasiva, sin necesidad de seguir un orden
preestablecido.
El formalismo, se dice que es necesario, e indispensable, ya que sólo una forma preestablecida
y expresa evita el arbitrio judicial, pues su ausencia determina la confusión, incertidumbre y desorden.
Ya que la forma es la consecuencia necesaria para la certeza, es el precio que se paga por la seguridad.
Lo que es criticable eso si es un formalismo excesivo cuando la forma pierde su objetivo de
garantía procesal y se convierte en un obstáculo para el normal desenvolvimiento de la actividad
jurisdiccional. Ejemplo de esto son los recursos de casación, los cuales son rechazados por la Corte
Suprema, en la gran mayoría no por su trasfondo sino por su forma, como no indicar un art., o no
constituir un abogado patrocinante, y lo mismo ocurre con la nulidad procesal del proceso penal.

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10.- Principio de la fundabilidad e infundabilidad
En toda contienda judicial no basta que las partes intenten la protección judicial y que el juez
se limite a decidir, a fallar, tanto unos como otros deben exponer las razones o motivos que hacen
atendibles sus pretensiones o decisiones.
Por eso el principio de la fundabilidad reviste una serie de manifestaciones, y desde el punto
de vista de los litigantes se traduce en la necesidad de que sus peticiones se asienten en una exposición
de los hechos y en una alegación de los motivos que la justifican. Así se establece por ejemplo en el
art. 254 n°4 del C.P.C. que indica que la demanda debe contener una enumeración precisa y clara de
los hechos y de los fundamentos de derecho en que se acogen.
Mirado desde el punto de vista del juez se requieren iguales fundamentos jurídicos respecto de
su sentencia, donde se debe fundar en los hechos y en el derecho, así el art. 170 n°4 del C.P.C. indica
que las sentencias definitivas deben contener las consideraciones de hecho o de derecho que sirven
de fundamento a la sentencia.
Este principio de la fundabilidad se impone también a otros personajes secundarios del proceso
como son por ejemplo los testigos y los peritos, así los testigos deben dar razón de sus dichos, y los
peritos deben sujetarse a las reglas de la ciencia, arte u oficio conforme a la cual emiten su peritaje o
pericia.

11.- Principio de la preclusión y de la libertad o elasticidad


Según Couture, este principio es aquel “que importa la perdida, extinción o consumación de una
actividad procesal”.
Por su parte Chiovenda señala que es aquel “en que cada actividad procesal destinada a una
finalidad determinada tiene establecido un periodo en el proceso, transcurrido el cual la actividad no
puede realizarse”
Así entonces se puede decir que la preclusión consiste en la pérdida de una facultad procesal por
haberse llegado a los límites fijados por la ley para el ejercicio de esa facultad en el juicio o en una fase
del juicio. A través de la preclusión se produce el efecto que tiene una etapa procesal de clausurar
la anterior la que permanece firme, el proceso luego puede avanzar pero no retroceder.
Se habla de preclusión y de elasticidad como características generales de un procedimiento según
si el orden de procedencia de los distintos actos procesales esta o no prescrito de un modo preciso y
rígido, de manera que si el acto no se realiza en ese momento o dentro de la fase prescrita la parte
pierde el poder de realizarlo. En cambio a través del principio de la elasticidad se va a dar a la parte
que debe llevar a cabo tal acto una cierta libertad para escoger el momento más oportuno sin tener
señalados lazos perentorios de caducidad.
La preclusión es un concepto puramente negativo, ella no crea nada, solo impide que en una
determinada situación jurídica se intente de cualquier manera sustituirla por otra, donde esta extinción
puede obedecer a distintos causas, a distintos motivos.

Manifestaciones de la preclusión
a) El plazo, el transcurso del tiempo sin haberlo aprovechado para cumplir con una determinada
actividad precluye la oportunidad para llevar a efecto dicho acto en beneficio de la parte que debía
realizarlo. Ninguna actuación procesal puede realizarse más allá del plazo fijado por la ley para su
ejercicio, todo plazo fatal constituye un termino preclusivo, y un plazo no fatal llega a serlo por la
declaración de la correspondiente rebeldía.
b) La consumación procesal, se dice que una facultad procesal se extingue por un trámite, se consuma
con su ejercicio, así por ejemplo, el demandado que ha evacuado el trámite de contestación de la
demanda no puede pretender, con pretexto que ha omitido alegaciones de interés para su defensa,
realizar una nueva contestación. En síntesis se dice que la consumación se traduce en el
impedimento que existe de pretender cumplir por segunda vez una actividad procesal ya ejercitada
válidamente con anterioridad.
c) La eventualidad procesal, de acuerdo con este motivo la parte tiene la necesidad de deducir
conjuntamente todos los medios de ataque o de defensa de que dispone en previsión de que uno o
varios de ellos sean desestimados, si así no lo hace precluye su derecho a hacer uso de aquellos
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medios de ataque o defensa que no adujo en su oportunidad, el interesado debe deducir en forma
simultánea o sucesiva diversas pretensiones o defensas, aún cuando sea incompatibles entre sí para
el evento de no ser acogido alguno de ellos y puedan tener éxito los restantes, un ejemplo son las
excepciones dilatorias que deben deducirse todas y conjuntamente en un escrito, y las excepciones
perentorias, que deben formularse todas al contestar la demanda, excepciones perentorias, por
regla general deben formularse al constar la demanda.
d) Incompatibilidad, tiene lugar en aquellos casos en que una disposición legal brinda a un litigante
dos o más vías para la consecución de un determinado objetivo, pero con la condición de que solo
pueda hacer uno de uno de ellos, de manera entonces que la utilización de una de esas vías descarta
automáticamente a las otras y por lo tanto precluye el derecho de hacerla valer, por ejemplo para
hacer valer la incompetencia relativa de un tribunal se puede alegar la vía declinatoria o inhibitoria,
pero nunca se puede alegar por ambas.
e) La cosa juzgada, la preclusión se vincula con la cosa juzgada formal, que implica que la vía procesal
se agota en un determinado momento impidiendo su prosecución, puesto que ella se traduce en la
prohibición de volver a discutir lo ya decidido, la doctrina la llama suma preclusión o preclusión
máxima. No obstante la preclusión y la cosa juzgada tienen diferencias:
La cosa juzgada produce efectos fuera del proceso, en cambio la preclusión produce efectos dentro del
proceso y para ese proceso.
La cosa juzgada supone un proceso terminado, en cambio la preclusión sólo produce efectos en un
proceso en desarrollo.
No obstante estas diferencias, ambas tienen en común que impiden una nueva discusión.
La cosa juzgada versa sobre toda la materia del proceso, en cambio la preclusión versa sobre materias
especificas, particulares.
12.-Principio de la economía procesal
Este principio persigue que el proceso se desenvuelva en el menor tiempo, con el menor número
de actuaciones y con los menores gastos posibles, luego son tres las finalidades que se persiguen con
este principio:
Ahorro de actuaciones.
Ahorro de tiempo.
Ahorro de gasto.
El proceso como medio que es no puede exigir un gasto superior al valor de los medios que
están en debate, siempre debe existir una proporción entre el fin y los medios, así por ejemplo los
procesos de mínima cuantía deben ser objeto de trámites más simples. Por otro lado el proceso no
puede demandar gastos excesivos para los litigantes por que se estaría entrabando el derecho que
tiene todo individuo a pedir la tutela jurisdiccional del Estado.
Según el autor Eduardo Couture aplicación de este principio de economía procesal son la
simplificación de las formas del debate, también se aplicaría así mismo en la limitación de ciertas
pruebas, por ejemplo el peritaje que es muy oneroso. Se aplica también este principio en una economía
pecuniaria, por ejemplo las costas, los gastos generalmente son menores en los asuntos más modestos
e incluso en algunas legislaciones como la nuestra, el Estado colabora con la economía procesal
eximiendo de todo tributo a las actuaciones o gestiones que se practican ante los tribunales.

13.-Principio de la buena fe procesal


Este principio también se llama principio de la moralidad, de la probidad o principio de la
inmaculación del proceso. Actualmente es reconocido de forma expresa por la ley 20.886 en su artículo
2° letra d): “Principio de buena fe. Las partes, sus apoderados y todos quienes intervengan en el proceso
conforme al sistema informático de tramitación deberán actuar de buena fe. El juez, de oficio o a
petición de parte, deberá prevenir, corregir y sancionar, según corresponda, toda acción u omisión que
importe un fraude o abuso procesal, contravención de actos propios o cualquiera otra conducta ilícita,
dilatoria o de cualquier otro modo contraria a la buena fe”.
Se puede definir como el poder de ser veraces y proceder de buena fe de todos cuantos intervienen
en el proceso con el sincero convencimiento de hallarse asistido de la razón. Este principio busca
impedir abusos de las partes que tengan por objeto dilatar u oscurecer el proceso, desvirtuando de

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este modo sus fines característicos de ahí que corresponde a todos los que intervienen en el desarrollo
de un litigio hacer primar la buena fe y la lealtad procesal en todos sus actos. Este principio no tiene
oponente o contradictor, no existe el principio de la mala fe.
Nuestra legislación procesal en algunas disposiciones como por ejemplo el art. 88 inc.2° y 4°, 724,
561 inc. 3° del C.P.C. hacen referencia a la mala fe procesal para sancionar conductas reñidas con la
buena fe procesal.

2. EXTERIORIZACIÓN DEL PROCESO.-

El proceso a través del cual se persigue la solución de conflictos es una relación jurídica que
importa derechos y obligaciones para las partes y para el juez.
Pero ese proceso en cuanto es una relación jurídica es un fenómeno intemporal, en definitiva
no es más que una abstracción, y esta abstracción hay que traerla a la realidad física, es decir, que se
pueda materializar; esta materialización se logra a través de actos procesales, de los cuales debe
dejarse constancia material y que está constituido por los documentos y escritos digitales que
consignan los actos judiciales de las partes y de los órganos de la autoridad, así por lo demás lo indica
el art. 29 del C.P.C. y el artículo 5 y 6 de la ley 20.886.
Estos actos procesales representan el desenvolvimiento de los diversos actos procesales, y este
cuerpo de escritos materiales recibe el nombre de autos, causa y comúnmente el nombre de
expediente o carpeta electrónica.
El expediente forma un conjunto unitario y numerado de documentos, así por lo demás lo indica
el art. 34 del C.P.C.

3. LA FORMACIÓN DEL PROCESO (EXPEDIENTE ELECTRÓNICO).

I.- CONCEPTO DE EXPEDIENTE Y SU FORMACIÓN.


La formación del proceso se encuentra regulada en el Titulo V del Código de Procedimiento
Civil, el que se denomina “De la formación del proceso, de su custodia y de su comunicación a las
partes”, comprendiendo los artículos 29 a 37 de ese cuerpo legal.
En dicho Título al emplearse por el legislador la voz proceso, más que estarse refiriendo a éste
alude a la materialidad en la cual se deja constancia de las diversas actuaciones judiciales que se van
realizando durante el desarrollo de un procedimiento.
De acuerdo con ello, podemos señalar que proceso en el sentido de expediente en que se utiliza
en dicho Título, es el conjunto de escritos, documentos y actuaciones de toda especie que se presentan
o verifican en el procedimiento (art. 29 y 30 del C.P.C.) ESTUDIAR EN DETALLE.
Así, el capítulo VII del ACTA 71-2016, establece una serie de reglas y procedimientos
electrónicos convenientes de conocer desde ya.
Artículo 39.- Proceso de ingreso y distribución de causas. El ingreso de demandas, escritos y
documentos se efectuará a través de la Oficina Judicial Virtual. Excepcionalmente en los casos
establecidos por la Constitución, la ley o auto acordado se podrán recibir por otros medios, en el mesón
de atención de usuarios o por vía telefónica. El o los funcionarios responsables del ingreso, recepción
e incorporación de causas en el Sistema Informático, serán propuestos por el Administrador del
Tribunal y aprobados por el Juez Presidente, según corresponda. Artículo 40.- Tramitación de
solicitudes recibidas en la Oficina Judicial Virtual.
Las solicitudes recibidas a través de la Oficina Judicial Virtual se distribuirán directamente a los
funcionarios por el sistema informático. En caso contrario, la unidad o funcionario encargado de
realizar la distribución deberá derivar lo antes posible el requerimiento para su pronta resolución.
Artículo 41.- Ingreso material.
Aquellas presentaciones que en virtud de los artículos 5 y 6 de la Ley Nº 20.886 y del artículo 4 del Acta
37-2016 puedan realizarse materialmente, deberán contener la información básica para ser ingresadas
al sistema de tramitación y asociadas a una causa, lo que verificará el funcionario designado. A
continuación deberán ser digitalizadas e incorporadas a la carpeta electrónica correspondiente,
conforme a las políticas de digitalización adoptadas por el tribunal. Las que sean entregadas fuera del

140
horario de atención de usuarios deberán indicar la fecha y hora de recepción y las constancias
respectivas. Artículo 42.- Ingreso de demandas y presentaciones orales en los tribunales. El ingreso
de demandas y otras presentaciones orales debe realizarse en el mismo día que los usuarios se
presenten ante el tribunal con la información suficiente y necesaria para deducirlas, pudiendo utilizarse
formularios tipo según materia para cada procedimiento. Sin perjuicio de lo anterior, estos formularios
podrán estar disponibles en la Oficina Judicial Virtual. No debe exigirse documentación al ingresar tales
demandas, salvo la que sea imprescindible para la adecuada identificación de las partes en el proceso.
Artículo 43.- Solicitudes urgentes. En los casos establecidos por la Constitución y las leyes que precisen
de resolución inmediata, las solicitudes deberán formularse directamente al juez, conforme a la reglas
del funcionamiento del sistema de turnos, garantizando el tribunal su recepción, dejándose constancia
posterior en el sistema informático. Artículo 44.- Presentaciones previas a audiencia o comparendo
fijado. Los requerimientos presentados el mismo día de la audiencia o comparendo, y antes de su
celebración, serán resueltos en ésta. Artículo 45.- Uso de plantillas.
El comité de jueces aprobará plan¡”llas’o modelos predefinidos para resolver asuntos de mera
tramitación, las cuales podrán ser utilizadas por los jueces y funcionarios para estandarizar los procesos
de trabajo dentro del tribunal. En los asuntos de mera tramitación que no cuenten con plantilla o
modelo y en los casos en que ésta no se ajuste al requerimiento efectuado, el funcionario seguirá las
directrices del juez para la elaboración de un proyecto de resolución. Artículo 46.- Despacho. La
tramitación de causas fuera de audiencias dice relación con la adopción de resoluciones que se dictan
sin necesidad de disponer de audiencia alguna, entre las que se encuentra la tramitación de exhortos,
la resolución de incidentes de plano, la citación a nueva audiencia cuando una de las partes no ha sido
notificada y otros escritos que no requieran ser resueltos en audiencia. Artículo 47.- Minuta de
individualización para presentación de documentos materiales.
Al momento de acompañar materialmente documentos cuyo formato original no sea electrónico, se
deberá presentar un escrito con la individualización de los mismos, comprendiendo a lo menos los
siguientes datos: tipo, cantidad de páginas de cada documento, monto en el caso de ser valorados y
fecha de emisión, suscripción, autorización u otra según corresponda, manteniéndose además la
obligación dispuesta en el inciso 3° del artículo 6° de la Ley Nº 20.886. Artículo 48.- Constitución de
patrocinio y poder.
Cuando el patrocinio y el poder no se hayan constituido o autorizado antes del día de la audiencia, este
trámite podrá realizarse en audiencia y ante el juez que la dirija, a solicitud del interesado. Artículo 49.-
Radicación de causas. La resolución de un juez que hubiere prevenido en el conocimiento de una causa
no importará su radicación en ella durante la tramitación y hasta su conclusión, salvo norma legal en
contrario. En caso que por razones de eficiencia administrativa resultare conveniente radicar en un
magistrado un asunto determinado, el procedimiento de distribución de causas deberá consignar el
criterio de radicación que se adoptare, garantizando la adecuada y oportuna resolución de las
solicitudes que en ella se presenten conforme al sistema de subrogación interna y externa
contemplado en la ley o en los autos acordados que regularen la materia. Las causas por infracción de
ley o proteccionales de familia quedarán radicadas ante el mismo juez que haya recibido la declaración
del niño, niña o adolescente, o ante quien le subrogue legalmente. De existir regla o procedimiento de
radicación, el mismo deberá ser de público conocimiento. No podrá suspenderse o reprogramarse una
audiencia por ausencia del juez en que eventualmente estuviere radicada la causa, como tampoco por
falta de especialidad de los magistrados sobre la materia de que trate la audiencia, salvo norma legal
en contrario. Artículo 50.- De las consignaciones. El tribunal promoverá que las consignaciones que
deban efectuarse por concepto de acuerdos reparatorios, suspensiones condicionales del
procedimiento u otros casos no se efectúen en la cuenta corriente jurisdiccional del tribunal.
Artículo 51.- Ejecución de Sentencias. Ejecutoriada la resolución que pone término definitivo al
procedimiento, se procederá a la ejecución de lo ordenado por la unidad funcional que determine el
administrador, o quien corresponda. Según el caso, la unidad asignada deberá oficiar a las instituciones
competentes, poner a disposición de los intervinientes los instrumentos que hubiere para su
devolución o la destrucción que corresponda, velar por la cancelación de las medidas cautelares
pendientes y adoptar cualquiera otra medida que proceda para cumplir lo ordenado, solicitando del
juez el pronunciamiento jurisdiccional que corresponda en caso de ser necesario. Artículo 52.- Control
de Multas.

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El administrador deberá disponer de un procedimiento que permita garantizar el oportuno cobro y
pago de las multas que se dispongan por resolución ejecutoriada, empleando para tal fin el módulo
correspondiente del sistema informático. El procedimiento además tendrá que contemplar la
existencia de información suficiente y oportuna para los usuarios que deban realizar el trámite de pago.

II.- INGRESO DE DEMANDAS, ESCRITOS Y DOCUMENTOS.


La forma natural en la cual las partes se comunican con el tribunal para los efectos de formular
sus diversas peticiones en nuestro procedimiento, en el cual predomina el principio de la escrituración,
es mediante la presentación de escritos digitales (actuaciones judiciales de parte).
De acuerdo con ello, un escrito es el acto solemne que contiene las solicitudes que presentan
las partes al tribunal y que debe reunir los requisitos contemplados en la ley.
El artículo 5° de la ley 20.886 dispone al efecto: “Presentación de demandas y de escritos. El
ingreso de las demandas y de todos los escritos se hará por vía electrónica a través del sistema de
tramitación electrónica del Poder Judicial (OFICINA JUDICIAL VIRTUAL OJV), para cuyos efectos los
abogados o habilitados en derecho se registrarán en los términos que se regulen en el auto acordado
que la Corte Suprema dictará al efecto.
En casos excepcionales, cuando las circunstancias así lo requieran o se trate de una persona
autorizada por el tribunal por carecer de los medios tecnológicos necesarios, los escritos podrán
presentarse al tribunal materialmente y en soporte papel por conducto del ministro de fe respectivo o
del buzón especialmente habilitado al efecto. Los escritos presentados en formato papel serán
digitalizados e ingresados a la carpeta electrónica inmediatamente”.

Los requisitos que deben cumplirse respecto de la presentación de cada escrito son los
siguientes:
a.- En cuanto al papel que se debe utilizar para formular la solicitud nada se establece en la
actualidad. Actualmente, salvo aquellas causas iniciadas con anterioridad a la ley 20.886, este requisito
no tiene relevancia. Así, el artículo 2 transitorio de la ley 20.886 dispone: “Artículo segundo.- Aplicación
de las disposiciones de la ley. Las disposiciones de esta ley sólo se aplicarán a las causas iniciadas con
posterioridad a su entrada en vigencia. Las causas se entenderán iniciadas desde la fecha de
presentación de la demanda o medida prejudicial, según corresponda. Para los efectos del presente
artículo, la Corte Suprema dictará uno o más auto acordados con el objetivo de asegurar su correcta
implementación”.

b.- En cuanto a la forma o contenido, el legislador sólo se establece que el escrito debe
encabezarse con una suma que indique su contenido o el trámite de que se trata, ¿recuerdan el escrito
visto en clase? Esa es la suma ¡!!!!!! (art. 30 del C.P.C.)
En general, podemos señalar que en todo escrito podemos diferencias tres partes : La suma, el
contenido y la petición.
La suma del escrito es la parte en la cual se contiene un resumen del contenido de éste o de las
peticiones que se formulan al tribunal, pudiendo ser ellas una ([Link]. Patrocinio y poder) o varias,
debiendo en tal caso diferenciarse en la práctica mediante el señalamiento de las diversas peticiones
que se formulan señalándose la petición principal (En lo principal) de las otras que se contienen
mediante otrosíes, que en nuestro idioma significa “además”. ([Link]. En lo principal: Deduce demanda
en juicio ordinario. En el primer otrosí: Acompaña documentos, con citación. En el segundo otrosí:
Patrocinio y poder.)
El contenido del escrito es aquella parte de éste en el cual se individualiza el tribunal, con
posterioridad la parte que efectúa la presentación, el proceso en el cual se dicta la resolución, el que
se individualizará con el número de rol que se le debe asignar por el tribunal en la primera resolución
que pronuncie (art.51 del C.P.C.) y con el nombre de las partes que figuran en la carátula del
expediente, y después corresponde el desarrollo del escrito para lo cual no existen términos
sacramentales, terminando el contenido con el POR TANTO, en el cual se señalan las normas legales
que fundamentan la petición formulada.([Link]. [Link], S.L.J. del Crimen, S.J.L. de Policía Local, S.J.L.

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de Menores,etc. XXX, por el demandante, en el juicio ordinario Rol 1-2008, caratulado “S00 con ZZZ”,
a US. Respetuosamente digo: Designo abogado patrocinante y confiero poder a don NNN, abogado
habilitado para el ejercicio de la profesión, patente al día de la L Municipalidad de Santiago, domiciliado
en calle Huérfanos 11 Oficina N° 12 , Primer Piso, de esta ciudad POR TANTO, de conformidad a lo
establecido en los artículo s 6 y 7 del.C.P.C. y 1 y2 de la Ley 18.120).
Debemos recordar que para dirigirse al tribunal la Corte Suprema tiene el tratamiento de
Excelencia (Excma. Corte), las Cortes de Apelaciones tienen el tratamiento de Señoría Ilustrísima (Iltma
Corte) y cada uno de los miembros de estos mismos tribunales y los jueces de letras tienen el
tratamiento de Señoría (S.J.L., US, S.S.;) de conformidad a lo establecido en el artículo 306 del C.O.T..-
Finalmente, el escrito termina con una petición, que no es otra cosa que la solicitud que se le
formula al tribunal. Así por ejemplo, en una demanda, es requisito fundamental exponer de forma clara
y precisa las peticiones que se someten al Tribunal, de acuerdo al artículo 254 N°5 del CPC. Solo de esta
forma el Juez se encontrará sujeto a la regla del artículo 160 y 170 N°6, so pena de caer en vicio de
casación formal de acuerdo al 768 N°4, todos del CPC.

En todo caso, es menester tener presente que además de estas reglas generales existen
determinados escritos en los cuales el legislador se ha encargado de regular en forma expresa y
específica otros requisitos que deben ser cumplidos respecto de ellos, corno ocurre por ejemplo con
la demanda (art. 254 del C.P.C.), la contestación de la demanda (art. 309 del C.P.C)., el recurso de
apelación (art. 189 del C.P.C.), el recurso de casación en la forma y en el fondo (art.772 del C.P.C.)

c.- En cuanto a la forma de presentación de los documentos, actualmente debe cumplirse con
el artículo 6° del CPC, que señala: “Artículo 6º.- Presentación de documentos. Los documentos
electrónicos se presentarán a través del sistema de tramitación electrónica del Poder Judicial o, en
caso de requerirlo así las circunstancias, se acompañarán en el tribunal a través de la entrega de algún
dispositivo de almacenamiento de datos electrónicos.
Los documentos cuyo formato original no sea electrónico podrán presentarse materialmente en el
tribunal y quedarán bajo la custodia del funcionario o ministro de fe correspondiente. No obstante, los
títulos ejecutivos cuyo formato original no sea electrónico deberán presentarse materialmente en el
tribunal y quedarán bajo la custodia del funcionario o ministro de fe correspondiente, bajo
apercibimiento de tener por no iniciada la ejecución.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso anterior, los documentos y títulos ejecutivos presentados
materialmente deberán acompañarse con una copia en formato digital a través del sistema de
tramitación electrónica del Poder Judicial o, en caso de requerirlo así las circunstancias, en el tribunal,
a través de la entrega de algún dispositivo de almacenamiento de datos electrónicos.
Si no se presentaren las copias digitales de los documentos o títulos ejecutivos, o si existiere una
disconformidad substancial entre aquellas y el documento o título ejecutivo original, el tribunal
ordenará, de oficio o a petición de parte, que se acompañen las copias digitales correspondientes dentro
de tercero día, bajo apercibimiento de tener por no presentado el documento o titulo ejecutivo
respectivo.
En casos excepcionales, cuando se haya autorizado a una persona para presentar escritos
materialmente por carecer de los medios tecnológicos, no será necesario acompañar copias digitales.
En este caso, los documentos y títulos ejecutivos presentados en formato que no sea electrónico serán
digitalizados e ingresados inmediatamente por el tribunal a la carpeta electrónica”.

d.-En cuanto al lugar de presentación, se establece que los escritos y documentos se presentarán por
vía electrónica conforme se dispone en los artículos 5º y 6º, respectivamente, de la Ley General sobre
Tramitación Electrónica de los Procedimientos Judiciales. (art 30 C.P.C.) De esta forma, si quiere, desde
su cama, puede enviar un escrito a través de la oficina judicial virtual 8 (OJV).

e.-En cuanto a la formalidad de la recepción del escrito, se establece que entregado un escrito al
secretario, deberá éste en el mismo día estampar en cada foja la fecha y su media firma o un sello
autorizado por la respectiva Corte de Apelaciones y que designe la oficina y la fecha de presentación,
timbre que se posee en cada secretaría de un tribunal y cuya labor es realizada por un oficial de sala,

143
es obligación del secretario dar recibo de los documentos que se le entreguen, siempre que lo exija la
parte que los presenta, sin que pueda cobrar derecho alguno por los servicios a que este artículo se
refiere.(art. 32 C.P.C.)
Recepcionado que sea el escrito por el secretario, éste debe ser presentado al juez para su
despacho el mismo día en que se le entrega o al día siguiente hábil si la entrega se hace después de la
hora designada al efecto. En casos urgentes podrá el interesado recabar su despacho aun después de
la hora designada.
Excepcionalmente, debemos tener presente que algunos escritos no corresponden que sean
presentados al juez para su despacho por parte del secretario, puesto que corresponde a éste esa
misión. En efecto, el inciso final del art. 33 del C.P.C., establece que los secretarios letrados de los
juzgados civiles dictarán por sí solos sentencias interlocutorias, los decretos, providencias y proveídos,
salvo cuando por ellas se ponga término al juicio o haga imposible su continuación, resoluciones que
serán autorizadas por el oficial primero. La reposición que se deduzca en su caso en contra de esos
decretos, será resuelta por el juez.

III. LA CONSULTA DEL EXPEDIENTE.


De conformidad a lo establecido en el artículo 9° del C.O.T., los actos de los tribunales son
públicos, salvo las excepciones expresamente establecidas en la ley. De acuerdo al principio de
publicidad las partes y sujetos procesales tendrán acceso a la carpeta electrónica a través de su clave
único proporcionada por el Servicio de Registro Civil e Identificación.

IV.- LA CUSTODIA DEL EXPEDIENTE.

El actual artículo 36 del CPC, agrega: “Las piezas que se presenten al tribunal se mantendrán
bajo su custodia y responsabilidad. Éstas no podrán retirarse sino por las personas y en los casos
expresamente contemplados en la ley. Corresponderá al tribunal velar por el estricto cumplimiento de
lo establecido en el artículo 393 del Código Orgánico de Tribunales”.
El expediente puede ser retirado de secretaria:
a) Por el oficial del Ministerio Público Judicial o el defensor público siempre que los tribunales
lo pidan o hayan por mandato de la ley tener que oír el dictamen de éstos, en cuyo caso el
secretario les entregará el proceso, exigiéndoles en correspondiente recibo. Si estos
funcionarios a quienes se pide su dictamen retardan la devolución del proceso, podrá el
tribunal señalarles un plazo razonable para que la efectúen y ordenar a su vencimiento que
se recojan por el secretario los autos. (art. 37 incisos 1° y 2° del C.P.C.)
b) Por los receptores. Los otros funcionarios que se encuentran autorizados por ley para retirar
el expediente de la secretaría del tribunal son los receptores, quienes sólo deberán hacerlo
respecto de las piezas del expediente que sean estrictamente necesarias para la realización
de la diligencia que deban efectuar. El expediente o respectivo cuaderno, en su caso,
deberán devolverse a la secretaría del tribunal dentro de los dos días hábiles siguientes a la
fecha en que practicó la diligencia, con la debida constancia de lo obrado. Todo
incumplimiento a estas normas constituirá falta grave a las funciones y será sancionado por
el tribunal, previa audiencia del afectado, con alguna de las medidas contempladas en el
artículo 532 COT.
c) Por los relatores, para los efectos de revisar los expedientes y hacer la relación de
conformidad a los establecido en los N° 3 y 4 del art.372 del C.O.T.

V.- LA REMISIÓN DEL EXPEDIENTE A OTRO TRIBUNAL.


El Artículo 159 N° 6 del Código de Procedimiento Civil establece como una medida para mejor
resolver la presentación de cualquiera otros autos que tengan relación con el pleito.
La regla general que contempla el legislador en este caso, es que el trámite se cumpla
remitiendo a costa del peticionario o de la parte que hubiera interpuesto el recurso o realizado la
gestión que origina la petición, copias o fotocopias del expediente. Estas deberán ser debidamente
certificadas, en cada hoja, por el secretario del tribunal.

144
Excepcionalmente, se contempla el envió del expediente original (Artículo 37 inciso final del CPC). En
aquellos casos en que otro tribunal requiera la remisión del expediente original o de algún cuaderno o
pieza del proceso, el trámite se cumplirá enviando la correspondiente comunicación de la carpeta
electrónica a la que deben acceder a través del sistema de tramitación electrónica del Poder Judicial.
Lo mismo se aplicará cada vez que la ley ordene la remisión, devolución o envío del proceso o de
cualquiera de sus piezas a otro tribunal.

Finalmente, el artículo 25 del ACTA 71-2016 auto acordado que regula el funcionamiento de los
Tribunales, dispone:
“Comunicación entre tribunales. Toda comunicación entre tribunales de igual o distinta
jerarquía se realizará utilizando la interconexión que existe entre los sistemas de tramitación, y en su
defecto por otros medios electrónicos. Para optimizar el acceso a las causas entre tribunales, los jueces
y los funcionarios autorizados por el administrador podrán acceder a consultar causas de otros
juzgados a través del sistema informático, el que guardará el registro de las búsquedas realizadas”.

INTERRUPCIÓN DE LA INSTANCIA: SUSPENSIÓN, PARALIZACIÓN Y EXTINCIÓN DEL PROCEDIMIENTO.

A.- LA PARALIZACIÓN DEL PROCEDIMIENTO.


Las partes, desde la notificación de la demanda, en los procedimientos en que recibe aplicación
el principio de la instancia de parte, tienen la carga de dar curso progresivo a los autos para obtener
que este llegue al estado de fallo y se proceda por el órgano jurisdiccional a la dictación de la resolución
que decida el conflicto sometido a su decisión.
El proceso puede paralizarse durante su tramitación por la inactividad de las partes y de los
órganos de la jurisdicción.
En la paralización nos encontramos ante una inactividad de hecho de las partes y el tribunal,
sin que exista ninguna resolución o disposición legal que les impida actuar dentro del procedimiento.
Si las partes nada hacen, el procedimiento permanecerá paralizado, puesto que en ellos radica
el impulso procesal de acuerdo con el principio ya señalado.
Esta inactividad de las partes en el procedimiento, si se prolonga por más de seis meses
contados desde la fecha de la última resolución recaída en una gestión útil, puede dar origen sólo a
petición del demandado a que el tribunal dicte una resolución declarando la sanción denominada
abandono del procedimiento, y que se contempla en los artículos 152 y siguientes del Código de
Procedimiento Civil. Esta sanción produce la pérdida de lo obrado en el procedimiento, pero no de la
pretensión hecha valer en él. El artículo 153 contempla una hipótesis en el juicio ejecutivo, donde el
plazo de inactividad es de 3 años. En ambas hipótesis el sujeto legitimado para solicitar el abandono
del procedimiento es el demandado o ejecutado, pero el plazo se cuenta de forma diferente.

B.- LA SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO.


ES posible la suspensión del procedimiento en su tramitación por acuerdo de las partes.
De acuerdo a lo previsto en el inciso segundo del artículo 64 del Código de Procedimiento Civil,
las partes, en cualquier estado del juicio, podrán acordar la suspensión del procedimiento hasta por un
plazo máximo de noventa días. Tal artículo fue modificado el año 2014 por la ley 20.774. Además, dicha
norma debe entenderse complementada por el artículo décimotercero transitorio de la ley 21.394 del
2021.
Este derecho sólo podrá ejercerse hasta dos veces en cada instancia, sin perjuicio de hacerlo
valer además, ante la Corte Suprema en caso que, ante dicho tribunal, estuvieren pendientes recursos
de casación o de queja en contra de sentencia definitiva.
De acuerdo con ello, tenemos que la suspensión tiene su origen en una convención de carácter
procesal, puesto que ella sólo puede operar por el acuerdo de ambas partes.
El efecto que genera el acuerdo de las partes, que se debe materializar generalmente mediante
la presentación de un escrito de común acuerdo al tribunal, consiste en que los plazos que estuvieren

145
corriendo se suspenderán al presentarse el escrito y continuarán corriendo vencido el plazo de
suspensión acordado.
Ello significa que el período que media entre la presentación al tribunal del escrito de
suspensión de común acuerdo por las partes y el del vencimiento del plazo de suspensión acordado no
debe ser considerado en el computo de ningún plazo dentro del procedimiento, puesto que se
establece expresamente la suspensión de ellos dentro de ese período.

Sin perjuicio de la suspensión del procedimiento por acuerdo de las partes, es posible también
que ella se produzca con motivo de la dictación de diversas resoluciones por parte del tribunal que
conoce la causa o del tribunal superior de aquel.
En efecto, la tramitación de un asunto ante el tribunal de primera instancia se suspende en caso
que se conceda en contra de una resolución dictada por él un recurso de apelación que comprenda el
efecto devolutivo y suspensivo. En ese evento, la causa se suspenderá en su tramitación ante el
tribunal de primera instancia hasta que no notifique el cúmplase de la resolución pronunciada por el
tribunal de segunda instancia que hubiere resuelto el recurso de apelación, puesto que el efecto
suspensivo suspende la competencia del tribunal inferior para seguir conociendo de la causa desde la
concesión del recurso hasta su resolución de acuerdo a lo previsto en el artículo 191 del C.P.C.
Tratándose de los recursos de casación, la regla general establecida en el artículo 774 del C.P.C.
es que la concesión de ellos no suspende la tramitación del procedimiento ante los tribunales
inferiores.

Por otra parte, los tribunales superiores de aquel que conoce de un proceso pueden ordenarle
al inferior la tramitación de uña causa mediante la orden de no innovar en los recursos de apelación
concedido en el sólo efecto devolutivo y en el recurso de queja.

Finalmente, es posible que la suspensión del procedimiento se produzca también por la muerte
de la parte que obre por si misma(art. 5° C.P.C.)..

C.- LA EXTINCIÓN DEL PROCEDIMIENTO.


La forma normal de terminación del proceso, dado su carácter teleológico, será mediante la
dictación de una sentencia definitiva, a través de la cual una vez firme o ejecutoriada se resuelve en
forma irrevocable e inmutable el conflicto sometido a la decisión del tribunal.
Sin embargo, existen otros medios o manera anormales de poner término al proceso, como la
transacción (Art. 2.460 [Link].), el avenimiento y la conciliación total (Art. 267 [Link].), el desistimiento
de la demanda (Art.148 del C.P.C.), el abandono del procedimiento (Art. 152 y siguientes del C.P.C.).

LOS PLAZOS
I.- REGLAMENTACION
Las disposiciones más importantes que se contemplan en nuestra legislación para la regulación
de los plazos se encuentran en los artículos 48 a 50 del Código Civil, 64 a 68 del Código de
Procedimiento Civil.

II.- CONCEPTO.
El plazo o término procesal es el espacio de tiempo fijado por la ley, el juez o las partes para el
ejercicio de una facultad o la realización de un acto jurídico procesal dentro del proceso.
Hay quienes efectuaban una distinción entre el plazo, que era el período establecidas para
cuestiones derivadas del cumplimiento de obligaciones civiles y el término, que era el período
establecido para cuestiones procesales. En nuestra legislación, doctrina y jurisprudencia no se efectúa
esa distinción, siendo ambas expresiones sinónimas.

III.- CÓMPUTO DE LOS PLAZOS.


La forma de computar los plazos se encuentra establecida en el artículo 48 del Código Civil.

146
De acuerdo con ese precepto legal “todos los plazos de días, meses o años de que se haga
mención en las leyes o en los decretos del Presidente de la República, de los tribunales o juzgados, se
entenderá que han de ser completos y correrán además hasta la medianoche del último día del plazo.
El primero y el último día de un plazo de meses o años deberán tener un mismo número en los
respectivos meses. El plazo de un mes podrá ser, por consiguiente, de 28, 29, 30 o 31 días, y el plazo de
un año de 365 o 366 días según los casos.

Si el mes en que ha de principiar el plazo de meses o años constare de más días que el mes en
que ha de terminar el plazo, y si el plazo corriere desde alguno de los días en que el primero de dicho
meses excede al segundo, el último día del plazo será el último día de este segundo mes.
Se aplicarán estas reglas a las prescripciones, a las calificaciones de edad, y en general a
cualesquiera plazos o términos prescritos en las leyes o en los actos de las autoridades chilenas; salvo
que en las mismas leyes o actos se disponga expresamente otra cosa”.

De acuerdo al artículo 49 del Código Civil, “Cuando se dice que un acto debe ejecutarse en o
dentro de cierto plazo, se entenderá que vale si se ejecuta antes de la medianoche en que se termina el
último día del plazo; y cuando se exige que haya transcurrido un espacio de tiempo para que nazcan o
expiren derechos, se entenderá que estos derechos no nacen o expiran sino después de la medianoche
en que termine el último día de dicho espacio de tiempo.”

Según estas normas contenidas en el Código Civil, dos son los principios que se establecen
respecto del cómputo de los plazos:
1°.- Los plazos han de ser completos.
2°.- El plazo corre hasta la medianoche del último día del plazo, si este es de días, meses o años.
De acuerdo con ello, si se confiere traslado para responder un incidente, y la resolución se
notifica por el Estado diario el día Lunes a las 14:00 horas, el plazo de tres días para evacuar ese trámite
se extingue a la medianoche del día Jueves.

IV.- CLASIFICACIONES DE LOS PLAZOS PROCESALES.


Los plazos son susceptibles de ser clasificados desde diversos puntos de vista:

A.- EN ATENCIÓN AL SUJETO QUE LOS ESTABLECE.


Desde este punto de vista los plazos se clasifican en plazos legales, judiciales y convencionales.

B.- EN ATENCIÓN A SU EXTENSIÓN.


Desde este punto de vista se clasifican en plazos de horas, días, meses y años.

C.- EN CUANTO A LA FORMA DE EXTINCIÓN DE UNA FACULTAD POR SU NO EJERCICIO EN


EL PLAZO.
Desde este punto de vista se clasifican en fatales y no fatales.

D.- EN CUANTO A LA POSIBILIDAD DE EXTENDER EL PLAZO MÁS ALLÁ DE SU VENCIMIENTO


UNA VEZ QUE HUBIERE COMENZADO A CORRER.
Desde este punto de vista los plazos se clasifican en prorrogables e improrrogables.

E.- EN CUANTO AL INSTANTE A PARTIR DEL CUAL COMIENZA EL COMPUTO DEL PLAZO.
Desde este punto de vista se clasifican en comunes e individuales.

F.- EN CUANTO A SU SUSPENSIÓN POR LA INTERPOSICIÓN DE DÍAS FERIADOS.


Desde este punto de vista se clasifican en continuos y discontinuos.

Estas clasificaciones son importantes por los diversos aspectos en atención a los cuales se
establecen y porque ellas deben ser relacionadas entre sí para establecer los efectos que genera el

147
transcurso de uno u otro plazo, su forma de computo o la forma de extinción de la facultad por su
transcurso.
Además el establecimiento de una u otra clase de plazos en un procedimiento permite
establecer la preponderancia de los diversos principios formativos dentro de él.

V.- PLAZOS LEGALES, JUDICIALES Y CONVENCIONALES.


Plazos legales son aquellos establecidos por la ley.
Los plazos legales constituyen la regla general dentro de nuestra legislación y a través de ellos
se establece la aplicación dentro de los procedimientos nacionales de los principios formativos del
procedimiento del orden consecutivo legal y de la preclusión.
Ejemplos típicos de los plazos legales son todos aquellos que se establecen dentro de los
diversos procedimientos para los efectos de evacuar el o los trámites que se comprenden en el período
de discusión, el término probatorio y los plazos para deducir los diversos recursos legales.
Plazos judiciales son aquellos fijados por el juez cuando la ley lo autoriza expresamente para
ello.
Como ejemplo de plazos legales tenemos el plazo en que debe comparecer a absolver
posiciones en el juicio ordinario, el plazo para comparecer a confesar deuda o reconocer firma como
gestión preparatoria de la vía ejecutiva, etc.
El tribunal sólo puede fijar un plazo para la realización de actuaciones judiciales en los casos en
que la ley lo hubiere facultado para ello.
Plazo convencional es aquel fijado de común acuerdo por las partes o por aquel que debe
concurrir a realizar un acto jurídico unilateral.
Como ejemplo de plazos convencionales, que importan la aplicación dentro del procedimiento
del principio formativo del orden consecutivo convencional, podemos señalar el procedimiento ante
árbitros arbitradores en el cual las partes pueden de común acuerdo establecer el procedimiento para
la resolución del conflicto.

Esta clasificación, que se efectúa atendiendo al origen del establecimiento del plazo, tiene
importancia para los siguientes efectos:
a.- Para establecer el carácter de fatal o de no fatal del plazo.
Los plazos que establece el Código de Procedimiento Civil son fatales, salvo que se refieran a
actuaciones propias del tribunal (Art. 64 del C.P.C.).
Los plazos judiciales revisten el carácter de no fatales. (Art. 78 del C.P.C.).

b.- Para establecer la posibilidad de prórroga del plazo.


Los términos legales no son prorrogables.
Los plazos judiciales son prorrogables en el evento de darse cumplimiento de los requisitos que
establece la ley.
Los términos convencionales son prorrogables de común acuerdo por las partes.

VI.-PLAZOS DE HORAS, DIAS, MESES Y AÑOS.


En cuanto a la extensión del término es posible distinguir dentro del procedimiento el
establecimiento de plazos de horas, de días, meses y años.
La regla general dentro de nuestro procedimiento la constituyen los plazos de días.
Excepcionalmente se contemplan dentro de nuestro procedimiento los plazos de meses, como
ocurre con el plazo de inactividad de 6 meses que se requiere para que a petición del demandado se
pueda declarar por el tribunal el abandono del procedimiento (art.152 del C.P.C.); con el plazo de
inactividad de tres meses si se trata de una sentencia definitiva o de un mes si se trata de otra
resolución para que se pueda declarar a petición de parte la prescripción del recurso de apelación
(Art.211 del C.P.C.), etc.-
Finalmente, excepcionalmente también es posible encontrar dentro de nuestro procedimiento
el plazo de años, como ocurre con el plazo de un año contado, desde que la prestación contenida en la
sentencia se hizo exigible, para poder solicitarse el cumplimiento de una sentencia a través del
procedimiento incidental (Art. 233 del C.P.C.), con la facultad el tribunal para denegar de oficio la

148
ejecución si el titulo ejecutivo presentado en la demanda ejecutiva tiene más de tres años contados
desde que la obligación se hizo exigible (Art. 442 del C.P.C.), con el plazo de un año contado desde que
la sentencia adquirió el carácter de firme o ejecutoriada para los efectos de deducir el recurso de
revisión en materia civil (Art. 811 del C.P.C.).-
La distinta extensión con la cual se contempla el establecimiento del plazo tiene importancia
en los siguientes aspectos:
a.- En cuanto a su computo, dado que el carácter de computo completo de un plazo, en el
sentido de extenderse éste hasta la medianoche del día en que éste vence, sólo se aplica a los plazos
de días, meses y años, pero no respecto de los plazos de horas de acuerdo a lo establecido en el artículo
48 del Código Civil.
b.- En cuanto a su carácter de continuo o discontinuo, puesto que sólo los plazos de días y
que se encuentran establecidos en el Código de Procedimiento Civil se suspenden durante los días
feriados. (Art. 66 del C.P.C.)

VII.- PLAZOS FATALES Y NO FATALES.


Plazos fatales son aquellos en que la posibilidad de ejercer un derecho o la oportunidad para
ejecutar un acto se extingue o precluye al vencimiento del plazo por el sólo ministerio de la ley y sin
necesidad que se dicte resolución alguna que declare extinguida la facultad.
En nuestro derecho se encuentra contemplada la existencia de los plazos fatales en los artículos
49 del Código Civil y en el inciso primero del artículo 64 del Código de Procedimiento Civil.
Al efecto, establece el mencionado artículo 49 del [Link], que “cuando se dice que un acto debe
ejecutarse en o dentro de cierto plazo, se entenderá que vale si se ejecuta antes de la medianoche en
que se termina el último día del plazo; y cuando se exige que haya transcurrido un espacio de tiempo
para que nazcan o expiren derechos, se entenderá que estos derechos no nacen o expiran sino después
de la medianoche en que termine el último día de dicho espacio de tiempo.”
El artículo 64 del C.P.C., establecía “los derechos para cuyo ejercicio se conceda un término fatal
o que supongan un acto que deba ejecutarse en o dentro de cierto término, se entenderán
irrevocablemente extinguidos por el ministerio sólo de la ley, si no se han ejercido antes del vencimiento
de esos términos.”
En consecuencia, de acuerdo con esos preceptos para los efectos de poder establecer cuando
un término tenía el carácter de fatal era menester que se señalara por el legislador su carácter de fatal
o se utilizara por éste las expresiones en o dentro de cierto plazo.
No obstante, mediante la dictación de la Ley 18.882 de 20 de Diciembre de 1989, se modificó
el artículo 64 del Código de Procedimiento Civil, estableciéndose en el inciso primero de ese precepto
actualmente que “los plazos que señala este Código son fatales cualquiera sea la forma en que se
exprese, salvo aquellos establecidos para la realización de actuaciones propias del tribunal. En
consecuencia, la posibilidad de ejercer un derecho o la oportunidad para ejecutar el acto se extingue al
vencimiento del plazo. En estos casos el tribunal, de oficio o a petición de parte, proveerá lo que
convenga para la prosecución del juicio, sin necesidad de certificado previo.”
A partir de esa modificación legal, la regla de la fatalidad de los plazos se extendió a todos los
términos que el legislador establece en el Código de Procedimiento Civil, sin importar la expresión que
se utilice para su establecimiento.
En consecuencia, en la actualidad se puede establecer como regla general que revisten el
carácter de fatales todos los plazos establecidos por el legislador en el Código de Procedimiento Civil,
cualquiera sean la expresiones que éste utilice y la extensión que ellos tengan.
Dada la extensión de esta regla a todos los plazos establecidos en el Código de Procedimiento
Civil, algunas disposiciones de éste carecen en la actualidad de trascendencia, puesto que sólo reiteran
para situaciones específicas la fatalidad del plazo. Ello ocurre por ejemplo en el artículo 463 del C.P.C.
al señalar la fatalidad de los plazos para oponer excepciones por el ejecutado en el juicio ejecutivo.
Excepcionalmente, no revisten el carácter de fatal, no obstante tratarse de términos
contemplados en el Código de Procedimiento Civil, aquellos establecidos para la realización de
actuaciones propias del tribunal. En estos casos, si el tribunal no ejerce la facultad dentro del plazo
establecido en la ley, ella no se extingue y puede ser ejercida con posterioridad, sin perjuicio de la
sanción disciplinaria que podría imponerse a éste. Es así por ejemplo, que si un tribunal no dicta en el

149
juicio ordinario sentencia definitiva dentro del término de 60 días contados desde que la causa quede
en estado de sentencia, ella podrá ser dictada con posterioridad, sin perjuicio de poderse deducir por
el retardo en la dictación una queja disciplinaria de acuerdo a lo previsto en el N° 1 del artículo 545 del
C.O.T..-
Sin perjuicio de lo anterior, existe una contraexcepción en la cual no obstante tratarse de
términos establecidos para la realización de actuaciones propias del tribunal, el transcurso de éste
impide que produzca efectos la resolución que dicte transcurrido ese plazo. Esta situación es la que se
presenta en las medidas para mejor resolver, puesto que de acuerdo a lo previsto en el artículo 159
del C.P.C. “los tribunales sólo dentro del plazo para dictar sentencia, podrán dictar de oficio medidas
para mejor resolver. Las que se dicten fuera de este plazo se tendrán por no decretadas.”
El efecto que se produce por el sólo ministerio de la ley y sin necesidad de dictación alguna por
parte del tribunal al transcurso de un plazo fatal es la extinción de la facultad procesal. Al efecto, se
señala por el legislador en el citado artículo 64 del C.P.C. que “la posibilidad de ejercer un derecho o la
oportunidad para ejecutar el acto se extingue al vencimiento del plazo.”
La extensión por la modificación legal de la fatalidad de los plazos a todos los términos que
establece el Código de Procedimiento Civil, con la excepción de aquellos establecidos para la
realización de actuaciones propias del tribunal, permitió que adquiriera una mucho mayor aplicación
dentro de nuestro procedimiento civil el principio de la preclusión, puesto que una de las cuatro
modalidades para que éste opere es precisamente el no ejercicio de una facultad en el procedimiento
dentro del plazo establecido por el legislador y que trae como consecuencia que la facultad precluya o
se extinga por el sólo ministerio de la ley.
Extinguida la facultad por el solo ministerio de la ley al sólo transcurso del plazo sin haberse ella
ejercido, debe el tribunal de oficio o a petición de parte dictar la resolución pertinente para dar curso
al procedimiento, sin necesidad de certificado previo acerca de haber transcurrido el plazo y no
haberse ejercido la facultad. Al efecto, el mencionado artículo 64 del C.P.C. establece que “en estos
casos el tribunal, de oficio o a petición de parte, proveerá lo que convenga para la prosecución del
juicio, sin necesidad de certificado previo.”
Así por ejemplo, si el demandado no contesta la demanda dentro del término de
emplazamiento del juicio ordinario, deberá el tribunal de oficio o a petición de parte, conferir traslado
al demandante para replicar.
Plazos no fatales son aquellos en que la posibilidad de ejercer un derecho o para ejecutar un
acto no se extingue al vencimiento del plazo por el sólo ministerio de la ley, sino que es necesario para
ello que se dicte una resolución por el tribunal, de oficio o a petición de parte, teniendo por evacuado
el trámite en rebeldía de la parte.
En la actualidad, sólo revisten el carácter de no fatales en nuestra legislación los plazos
judiciales.
Al efecto, el artículo 78 del C.P.C. establece que “vencido un plazo judicial para la realización
de un acto procesal sin que éste se haya practicado por la parte respectiva, el tribliunal de oficio o a
petición de parte, declarará evacuado dicho trámite en su rebeldía y proveerá lo que convenga para la
prosecución del juicio, sin certificado previo del secretario.”
En un plazo judicial que reviste el carácter de no fatal, mientras no sea declarada la rebeldía
por el tribunal una vez transcurrido el plazo, ya sea de oficio o a petición de parte, la parte respectiva
no ve extinguida su facultad procesal y puede practicar la actuación judicial.
De allí, que los plazos fatales se encuentren estrecha e indisolublemente vinculados con la
institución de las rebeldías, puesto que mientras ella no sea declarada por el tribunal, no obstante
haber transcurrido el plazo, la facultad no se extingue y puede ser ejercida por la parte.
De acuerdo con ello, para que una facultad procesal se extinga por la rebeldía de la parte
respectiva en su ejercicio es menester que concurran los siguientes requisitos.
a.- Que se haya establecido un plazo judicial para el ejercicio de la facultad por la parte
respectiva
b.- Que haya transcurrido el plazo judicial sin haberse ejercido la facultad por la parte
respectiva
c.- Que el tribunal, de oficio o a petición de la otra parte, acuse la rebeldía teniendo por
evacuado ese trámite, proveyendo lo que convenga para la prosecución del juicio.

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d.- Que se notifique la resolución que declare tener por evacuado el trámite en rebeldía,
puesto que esa resolución no produce efectos mientras ella no sea notificada de acuerdo a lo
establecido en el artículo 38 del C.P.C..-

De lo expuesto se desprende que esta clasificación tiene importancia para determinar el


instante en que se extingue la facultad para realizar una actuación dentro del procedimiento.
En los plazos fatales, la facultad para realizar la actuación se extingue por el sólo ministerio de
la ley al transcurso del plazo; en cambio, en los plazos no fatales es necesario para que se extinga la
facultad que, además del transcurso del plazo, se proceda a declarar la rebeldía mediante una
resolución judicial y que ella sea debidamente notificada a las partes.

VIII.- PLAZOS PRORROGABLES E IMPRORROGABLES.


Plazos Improrrogables son aquellos que pueden extenderse más allá de su vencimiento natural
o primitivo.
En materia civil, revisten siempre el carácter de improrrogables los plazos legales.([Link]. El plazo
para contestar la demanda en el juicio ordinario; el plazo para oponer excepciones en el juicio
ejecutivo; etc).
Plazos Prorrogables son aquellos que pueden extenderse más allá de su vencimiento natural o
primitivo.
En materia civil, pueden prorrogarse los plazos judiciales siempre que se de cumplimiento a los
requisitos que al efecto contemplan los artículos 67 y 68 del código de Procedimiento Civil.
Para los efectos de obtener una prórroga de un plazo judicial es menester que se cumplan
copulativamente con los siguientes requisitos:
1° Que se trate de un plazo judicial;
2° Que se pida la prórroga antes del vencimiento del término.
En consecuencia, nunca será prorrogable un plazo judicial si la prórroga se solicita una vez
transcurrido el término judicial, sin perjuicio de poder ejercer la facultad si no se hubiere acusado la
rebeldía.
3° Que se alegue justa causa, la que será apreciada prudencialmente por el tribunal.
En todo caso, la prórroga que se conceda por el tribunal nunca podrá comprender una
ampliación del término más allá de los días asignados por la ley de acuerdo a lo previsto en el artículo
68 del Código de Procedimiento Civil.

IX.- PLAZOS INDIVIDUALES Y COMUNES.


Plazos Individuales son aquellos que empiezan a correr separadamente respecto de cada parte
desde el día de la notificación efectuada a cada una de ellas.-
Los plazos individuales constituyen la regla general dentro de nuestra legislación.
Constituyen ejemplos de esta clase de plazos el que establece el legislador para los efectos de
deducir el recurso de apelación conforme a lo previsto en el artículo 189 del C.P.C. y por interpretación
jurisprudencial el plazo del ejecutado para oponer excepciones dentro del juicio ejecutivo.
Plazos Comunes son aquellos que corren conjuntamente para todas las partes a contar de la
última notificación.
Los plazos comunes constituyen la excepción dentro de nuestro derecho, y en consecuencia, su
consagración requiere de texto expreso de ley.
Constituyen ejemplos de plazos comunes el que tienen los demandado para contestar la
demanda en el juicio ordinario de acuerdo a lo previsto en el artículo 260 del C.P.C., el término
probatorio en el juicio ordinario según lo prescrito en el artículo 327 de ese Código y el plazo para la
realización de comparendo de discusión en el juicio sumario de acuerdo a lo establecido en el artículo
683 del citado cuerpo legal.
Esta clasificación de los plazos individuales y comunes se encuentra contemplada en el artículo
65 del código de Procedimiento Civil y ella tiene gran importancia para los efectos de determinar el
instante a partir del cual comienza a correr el plazo para la realización de una actuación dentro del
procedimiento.

151
X.- PLAZOS CONTINUOS Y DISCONTINUOS.
Plazos Continuos son aquellos que corren sin interrumpirse por la interposición de días
feriados.
Esta clase de plazos constituye la regla general dentro de nuestra legislación.
En materia del derecho común, el artículo 50 del Código Civil establece que “en los plazos que
se señalaren en las leyes o en los decretos del Presidente de la República o de los tribunales o juzgados,
se comprenderán aún los días feriados, a menos que el plazo señalado sea de días útiles, expresándose
así, pues en tal caso no se contarán los feriados”,
En consecuencia, todos los plazos establecidos por el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, son
continuos, puesto que se comprenden en su cómputo todos los días, incluidos los feriados.
Para que nos encontremos en los actos que emanan de esos Poderes ante un plazo discontinuo
es menester que expresamente se le otorgue ese carácter.
Plazos Discontinuos son aquellos que se suspenden en su cómputo durante los días feriados.
De acuerdo a lo previsto en el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil, “los términos de
días que establece el presente Código, se entenderán suspendidos durante los feriados, salvo que el
Tribunal, por motivos justificados, haya dispuesto expresamente lo contrario”
En consecuencia, excepcionalmente en nuestro ordenamiento jurídico, revisten el carácter de
plazos discontinuos aquellos respecto de los cuales concurren los siguientes requisitos copulativos:
a.- Que se trate de un plazo de días; y
b.- Que ese plazo de días se encuentre establecido en el Código de Procedimiento Civil.
La suspensión de los plazos para su computo se produce durante todos los días feriados
(Domingos y festivos) y además durante los días comprendidos durante el feriado judicial que se
extiende desde el 1 de Febrero hasta el primer día hábil de Marzo de acuerdo a lo previsto en el artículo
313 del C.O.T..-
Excepcionalmente, no se suspenden los plazos de días del Código de Procedimiento Civil
durante los días hábiles que se encuentren comprendidos en el feriado judicial respecto de los asuntos
comprendidos en el inciso segundo del artículo 314 del C.O.T.-
De acuerdo con ello, no tendrán el carácter de plazo discontinuo en el procedimiento civil:
1.-Los plazos de meses y años que se encuentran establecidos en el Código de Procedimiento
Civil.
2.-Tampoco tendrán el carácter de plazos discontinuos, los plazos de días si ellos no se
encuentran establecidos en el Código de Procedimiento Civil, sino que en otro cuerpo legal, a menos
que en este se contemple expresamente la interrupción del plazo durante los días feriados como ocurre
por ejemplo en el procedimiento ante los Jueces de Policía Local (Art.27 Ley 18.287) .
3.-Los plazos de días establecidos en el Código de Procedimiento Civil, cuando el tribunal por
motivos justificados hubiere dispuesto la no suspensión del plazo durante los feriados.

Esta clasificación tiene importancia para los efectos de establecer los días que no deben ser
considerados en el cómputo de un plazo.

Cuarta parte

DE LOS INCIDENTES GENERALES Y ESPECIALES

En todo juicio se van proponiendo diversas cuestiones que deben ser resueltas antes de la
cuestión principal; estas cuestiones se denominan incidentes o artículos. Todos estos incidentes para
poder proponerlos y tramitarlos deben tener una relación más o menos inmediata con la causa
principal. Si no guardan ninguna relación no pueden ser conocidos por el tribunal que conoce de la
causa.

152
CONCEPTO:

El artículo 82 del CPC intenta dar una definición: “toda cuestión accesoria de un juicio que
requiera pronunciamiento especial con audiencia de las partes”.

Pero este artículo da a entender que los incidentes siempre deben tramitarse con audiencia de
la contraparte, pero ello no es así porque existen incidentes que van a ser rechazados sin audiencia de
la contraparte, de plano. Ejemplo, el artículo 84 del CPC.

Este concepto del artículo 82 del CPC no es del todo exacto, por lo que doctrinariamente se da
la siguiente definición: “Incidente es toda cuestión accesoria de un juicio que requiere de un
pronunciamiento especial del tribunal, con o sin audiencia de las partes.”

ELEMENTOS

De la definición se desprende que los elementos que deben concurrir para que exista
jurídicamente un incidente son dos:
a) Una cuestión accesoria respecto de la cuestión principal y
b) Que requiere de un pronunciamiento especial del tribunal.

CLASIFICACION

I – Atendiendo a su relación con la cuestión principal.


a) Conexos: Son aquellos que tienen relación con el asunto principal del pleito.
b) Inconexos: Aquellos que no tienen relación con la cuestión principal del pleito.

Esta clasificación importa porque el artículo 84 indica que los incidentes cuando son inconexos
pueden ser rechazados de plano por el tribunal.

II – Desde el punto de vista de la oportunidad en que se formula:


a) Incidentes que nacen de hechos anteriores al juicio o coexistentes con su principio o
iniciación. Ej.: excepciones dilatorias.

b) Hay incidentes que nacen de hechos que acontecen durante el curso del juicio. Ej.: Nulidad
de la notificación de la resolución que recibe la causa a prueba, tacha de testigos, etc.

c) Hay incidentes que nacen o se fundan en hechos producidos después de dictada la sentencia
definitiva. Ej.: Determinar las costas del juicio.

Esta clasificación importa en cuanto al momento de deducir el incidente.

III – Desde el punto de vista del procedimiento que se le aplica:


a) Ordinarios: Son aquellos que se tramitan conforme a las reglas de los artículos 82 a 91 del
CPC.
b) Especiales: Son aquellos que tienen una reglamentación y tramitación especíica señalada
por la ley:

- Acumulación de autos. Artículos 92 – 100.

- Cuestiones de competencia. 101 – 112.

153
- De las implicaciones y recusaciones. 113 – 128.

- Del privilegio de pobreza. 129 – 137.

- De las costas. 138 – 147.

- Del desistimiento de la demanda. 148 – 151.

- Del abandono del procedimiento. 152 – 157.

Ellos se rigen también por las normas de los artículos 82 a 91 del CPC.

IV – En cuanto a los efectos que produce su interposición:

a) Incidentes de previo y especial pronunciamiento: son aquellos que mientras no son


resueltos paralizan la causa principal. Se tramitan en el mismo cuaderno principal, o sea, no
se forma cuaderno o ramo separado. Ej.: excepciones dilatorias.

b) Incidentes que no son de previo y especial pronunciamiento: no suspenden la causa


principal. Son aquellos que no impiden el curso de la causa principal porque su resolución
no es necesaria para la continuación de ella. Se tramitan en cuaderno o ramo separado. Ej.:
medidas precautorias.

Los incidentes que requieren de un previo y especial pronunciamiento se caracterizan por 2


cosas:
1.- Porque suspenden el curso de la causa principal. Pero a veces este efecto suspensivo dice
relación con una parte del procedimiento y a veces con un determinado acto procesal. Ej.:
oponerse a una inspección personal del Tribunal el efecto suspensivo sólo dice relación con esa
prueba pero el término probatorio va a seguir corriendo y las demás pruebas pueden seguir
rindiéndose.

2.- Que no dan lugar a la formación de cuadernos separados sino que se tramitan en el cuaderno
principal.

V – En cuanto a su definición:
a) Dilatoria: son aquellos que tienen por objeto corregir vicios de procedimientos. Si se
promueve un incidente dilatorio y lo pierde va a ser condenado a pagar las costas. Artículo
147.
b) Aquellos que no tienen ese carácter.

VI – Desde el punto de vista de la forma como se resuelve por el tribunal:


a) De plano: Son aquellos que el tribunal falla sin audiencia de las partes.
b) Deben acogerse a tramitación: Ya sea la ordinaria o la especial que la ley establece.

OPORTUNIDAD PARA PROMOVER UN INCIDENTE

En cuanto a la oportunidad para promoverlos hay varias reglas:

1.- Si el incidente nace o se funda en un hecho anterior al juicio o coexistente con su principio deben
promoverse antes de hacer cualquiera gestión principal en el pleito. Artículo 84 inciso 2 del CPC.
Se contemplan dos situaciones:

154
a) Hechos anteriores al juicio (antes que la demanda sea notificada).
b) Coexisten con su principio.

2.- Si el incidente nace o se funda en un hecho que acontece DURANTE el juicio deberá promoverse
tan pronto como el hecho llegue al conocimiento de la parte respectiva. Artículo 85 inciso 1 del CPC.
Si se practica cualquiera otra gestión el incidente va a ser rechazado.

3.- Todos los incidentes cuyas causas existen simultáneamente: deberán promoverse a la vez.
Artículo 86 inciso 1 del CPC.

Si un incidente es formulado sin considerar estas tres reglas debe ser rechazado de plano por
el tribunal. Artículos 84, 85y 86 del CPC.

EXCEPCIONES
Pero tiene excepciones, es decir, hay casos que un incidente no obstante no haber sido
interpuesto en la oportunidad que corresponde no será rechazado de plano. Artículo 84 CPC.

1.- Cuando se trata de vicios que anulan el proceso, la totalidad del proceso. Ej.: incompetencia
absoluta del tribunal falta de emplazamiento; pueden ser interpuestos en cualquier momento.

2.- Cuando se trata de una circunstancia esencial para la marcha o ritualidad del juicio. (Ellas
son las que no acarrean la nulidad de todo el proceso sino sólo los de aquellas actuaciones que están
viciadas). No los rechaza de plano sino que los acoge y de ser procedente ordenará que se practiquen
las diligencias necesarias para que el proceso siga su curso legal.

FACULTADES DEL JUEZ PARA CORREGIR VICIOS DEL PROCEDIMIENTO DE OFICIO (ARTÍCULO 84
INCISO FINAL DEL CPC).

El juez está facultado para corregir de oficio los errores que observe en la tramitación del
proceso y para tomar las medidas que tiendan a evitar la nulidad de los actos de procedimiento.

Existe una limitación: no puede subsanar las actuaciones viciadas en razón de haberse realizado
éstas fuera del plazo fatal indicado por la ley. Esto es una excepción al principio de la pasividad de los
tribunales.

COMENTARIOS
1.- Es una facultad y no una obligación del tribunal.
2.- La jurisprudencia ha sostenido de manera uniforme que los jueces pueden hacer uso de esta
facultad sólo cuando se trate de actos que miren al orden público o al interés general; pero no pueden
hacer uso de esta facultad respecto de aquellos actos que miran al interés privado de las partes y que
sólo pueden ser anulados a petición de la parte afectada.

TRAMITACION DE LOS INCIDENTES

TRAMITACION ORDINARIA O COMUN: ARTÍCULOS 82 – 91 DEL CPC

Esta se emplea siempre que no tengan señalado por la ley una tramitación especial.

155
Formulando un incidente: ¿Qué actitudes puede asumir el tribunal? Puede adoptar dos
actitudes:
1.- Resolverlos de plano.
2.- Acogerlos a tramitación.

A) RESOLVERLOS DE PLANO:

El tribunal puede resolverlos de plano en los siguientes casos:

a) Cuando se trata de un incidente que no tiene conexión alguna con el asunto que es materia
del juicio principal. Incidentes inconexos. Aquí los rechaza de plano según el artículo 84 del
CPC.

b) Cuando el incidente nace de un hecho anterior al juicio o coexistente con su inicio y la parte
hace cualquier gestión principal antes de promoverlos. Lo rechaza de plano por no observar
la regla sobre la oportunidad para promover el incidente.

c) Si el incidente nace de un hecho acontecido durante el pleito y éste ha llegado a


conocimiento de la parte y dicha parte ha practicado alguna gestión después de conocer
ese hecho y no ha formulado el incidente. Los rechaza de plano por no observar la segunda
regla de oportunidad del incidente.

d) Cuando las partes promueven incidentes con posterioridad a otros cuyas causas existen
simultáneamente.

e) Cuando se trata de incidentes cuyo fallo se puede fundar el hecho que consten en el proceso
o sean de pública notoriedad, lo que el tribunal consignará en su resolución. Puede
acogerlos o rechazarlos, pero siempre de plano. Artículo 89 del CPC.

B) ACOGERLOS A TRAMITACIÓN (DARLES TRAMITACIÓN INCIDENTAL)

Debe darle tramitación al incidente cuando no estemos en presencia de los cinco casos anteriores.
La ley establece un procedimiento ordinario o común para todo incidente. Como en todo
procedimiento en el procedimiento incidental ordinario se distinguen tres etapas:
- Etapa de discusión.
- Etapa de prueba.
- Etapa de fallo.

ETAPAS DEL PROCEDIMIENTO INCIDENTAL:

1 .- DISCUSION.
Existen dos trámites:
a) La “demanda” incidental.
b) La contestación de la contraparte.

a) La demanda incidental:
Es el acto por el cual uno de los litigantes solicita al tribunal la resolución previa de una cuestión
accesoria.

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El incidente sólo puede iniciarse por la “demanda incidental” (petición que se somete a la
decisión del tribunal).

Ella puede ser promovida por cualquiera de las partes, tanto las partes directas (demandante y
demandado), como a las indirectas (terceros).

Esta “demanda” (petición o solicitud) se promueve proveyendo el tribunal el “traslado”. Esta


resolución es un decreto.

b) Contestación de la contraparte:

Tiene 3 días para contestar el incidente, lo que significa que el traslado que se dio es por 3 días.
Es un plazo legal individual y fatal. Artículo 64 del CPC.

Vencido este plazo el juez debe recibir el incidente a prueba o bien fallarlo derechamente.

2.- PRUEBA:

Con o sin la contestación del demandado incidental y una vez trascurridos estos 3 días, el
tribunal debe hacer el mismo examen del juicio ordinario que es determinar si hay o no hechos
controvertidos sustanciales y pertinentes.

Si el juez llega a la conclusión de que éstos existen, debe recibir el incidente a prueba, abrir
un término probatorio de 8 días para que dentro de él se rinda la prueba. Artículo 90 del CPC.

El juez dicta una resolución que debe contener las siguientes nominaciones:
1 – Declarar que recibe el incidente a prueba.
2 – Procede a determinar los hechos controvertidos sobre los que debe recaer la prueba.
Artículo 323 del CPC. Esta resolución se notifica por el estado diario. Artículo 323 inciso 2º y 48 del CPC.

NATURALEZA JURIDICA DE ESTA RESOLUCIÓN (que recibe el incidente a prueba):

Hay que atenerse a cual es la naturaleza de la resolución que va a fallar el incidente. Se discute.

Si el incidente va a ser resuelto por una SENTENCIA INTERLOCUTORIA: la resolución que recibe
la causa a prueba es una sentencia interlocutoria, porque resuelve sobre un trámite que va a servir de
base a una sentencia interlocutoria. (Artículo 158).

En cambio, si el incidente va a ser resuelto por un AUTO: la resolución que recibe la causa a
prueba es un auto; ello para el profesor Salas Vivaldi. Para los profesores Ortiz y Pecchi, es un decreto
porque no fallaría un incidente sino que sólo lo recibe a prueba.

Hay que ver si esa resolución que falla el incidente establece o no derecho permanente a favor
de las partes para determinar si es una sentencia interlocutoria o un auto.

TERMINO PROBATORIO INCIDENTAL

Al igual que en el juicio ordinario el término probatorio puede ser de tres clases:

157
TÉRMINO PROBATORIO ORDINARIO:

Es el establecido en el artículo 90 inciso 1º del CPC. Es de 8 días y comienza a correr desde que
se notifica por el estado diario esa resolución que recibe el incidente a prueba. Artículo 38 del CPC.

Durante él se puede rendir prueba en cualquier lugar al igual que en el juicio ordinario.

TÉRMINO PROBATORIO EXTRAORDINARIO:

El legislador ha considerado que el plazo de 8 días es insuficiente para rendir prueba fuera del
lugar donde se tramita el juicio y por ello en el artículo 90 inciso 3º del CPC se establece un término
probatorio extraordinario. Para que él proceda es necesario que las partes lo soliciten y el tribunal lo
decrete. Se puede rendir prueba sólo en el lugar para donde se ha concedido ese término probatorio
extraordinario. El se extiende por el número de días que determine el juez pero con un máximo de 22
días. Artículo 90 inc. 3º.

TÉRMINO ESPECIAL DE PRUEBA:

No hay disposición que se refiere a él en este título pero se concluye que debe proceder
conforme a las mismas reglas del juicio ordinario, por el carácter supletorio de este juicio (artículo 3
del CPC).

RECURSOS QUE PROCEDEN (en contra de la resolución que recibe el incidente a prueba):
De acuerdo al artículo 90 inciso final las resoluciones que pronuncie el tribunal tanto con motivo
de la recepción del incidente a prueba como la de la ampliación del término probatorio son inapelables
y se fallan en única instancia.

PRUEBA DE TESTIGOS (en los incidentes):


Rige lo relativo al juicio ordinario. Pero hay una diferencia que es que la parte que desee rendir
prueba de testigos debe presentar lista de testigos dentro de los 2 primeros días del término
probatorio. Artículo 90 inciso 2º del CPC.

3.-FALLO DEL INCIDENTE ART. 91.

Vencido el término de prueba, hayan o no rendido pruebas las partes y aún cuando éstas no lo
pidan, fallará el tribunal inmediatamente o a más tardar dentro de tercero día la cuestión que haya
dado origen al incidente.

NO HAY período de observaciones a la prueba ni citación para oír sentencia.

NATURALEZA JURIDICA DE ESTA RESOLUCION (que falla un incidente):

158
Todo incidente se falla por una sentencia interlocutoria o por un auto dependiendo si
establece o no derechos permanentes a favor de las partes (artículo 158 del CPC).

REITERACION DEL INCIDENTE

El legislador de reglas para evitar la promoción de incidentes para dilatar el juicio. El artículo 88
del CPC se pone en esa situación.

La sanción es para el que promueve y pierde 2 o más incidentes (no para el que promueve y
gane más de dos incidentes). Por eso el legislador establece la sanción para este litigante de mala fe
que habiendo promovido y perdido dos incidentes no puede promover un nuevo incidente sin haber
prestado o rendido el depósito correspondiente y este nuevo incidente se sigue en cuaderno separado
y por lo tanto no va a suspender la causa principal.

El artículo 508 del C.O.T. señala que cada tribunal mantendrá una cuenta corriente bancaria de
depósito en la oficina del Banco del Estado correspondiente.

LOS INDICENTES ESPECIALES

Ver y estudiar desde el apunte del Prof. Maturana

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