EXP. N.
° 00031-2009-PHC/TC
AYACUCHO
JORGE LUIS
ARELLANO ALANIA
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 18 días del mes de junio de 2009, la Sala Segunda del
Tribunal Constitucional, integrada por los
magistrados Mesía Ramírez, Beaumont Callirgos y Eto Cruz, pronuncia la
siguiente sentencia
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don
Jorge Luis Arellano Alania contra la resolución de la Primera Sala Penal de la
Corte Superior de Justicia de Ayacucho, de fojas 211, su fecha 7 de
noviembre de 2008, que declaró improcedente la demanda de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 20 de octubre de 2008 el recurrente interpone demanda de
hábeas corpus contra el Juez del Juzgado Mixto de Vilcashuaman,
señor Larry Lannys Silva Valdivieso, solicitando se declare la nulidad del
auto de apertura de instrucción dictado en su contra y en consecuencia se
disponga su inmediata libertad; todo ello como consecuencia de habérsele
vulnerando su derecho a la libertad individual y el debido proceso.
Sostiene el demandante que con fecha 5 de abril de 2008, el juez
demandado resolvió aperturar proceso penal en su contra, por la comisión del
delito de violación sexual en grado de tentativa en agravio de la menor de
iniciales R.V.S. previsto en el inciso 2 del artículo 170 del Código Penal; ello
no tendría relevancia alguna si no fuera porque el juez demandado se
desvincula de la formalización de denuncia efectuada por el representante del
Ministerio Público quien en su momento habría solicitado la apertura de la
instrucción por el delito de violación de la libertad sexual de menor de edad
tipificado en el inciso 3 del artículo 173 del Código Penal, lo que es
atentatoria del debido proceso. Además sostiene que se le ha abierto
instrucción sin que existan pruebas de cargo suficientes, basándose
únicamente en la denuncia verbal de la agraviada.
El Cuarto Juzgado Especializado en lo Penal de Huamanga, con fecha
22 de octubre de 2008, declaró la improcedencia liminar de la demanda
considerando que el recurrente no impugnó la resolución que ordenó su
detención, por lo que carece del requisito de firmeza.
La Sala Superior confirmó la apelada por los mismos fundamentos.
FUNDAMENTOS
§. Delimitación del petitorio
1. De lo expuesto en la parte introductoria de la presente resolución podemos
concluir que el objeto de la demanda es que se declare la nulidad del auto
de apertura de instrucción dictado en contra del recurrente en la instrucción
que se le sigue por el delito de violación sexual previsto en el artículo 170°
inciso 2 del Código Penal (Exp. N.° 2008-016).
§. La no exigibilidad del requisito de firmeza del auto apertorio
2. Creemos conveniente antes de analizar la controversia constitucional en el
presente proceso, esgrimir algunos argumentos que ha señalado el Tribunal
Constitucional en torno al auto apertura de instrucción y la posibilidad que
existe de interponer contra él un proceso constitucional de hábeas corpus;
ello en razón a que tanto la resolución de primera como la de segunda
instancia han rechazado liminarmente la demanda bajo el argumento de que
el recurrente ha dejado consentir la medida coercitiva impuesta en dicho
auto apertorio de instrucción.
3. Respecto de ello es necesario señalar que el auto apertorio de instrucción
está conformado por dos partes indisolubles. A saber, una en la que se
verifican la concurrencia de los requisitos establecidos en el artículo 77º del
Código Procesal Penal y la otra en la que se impone la medida coercitiva de
carácter personal conforme a las exigencias del artículo 137º del Código
Procesal Penal. Ello nos lleva a inferir que el requisito de firmeza requerido
por el artículo 4º del Código Procesal Constitucional es exigible
únicamente al extremo de la medida coercitiva y no al otro extremo de la
resolución.
4. Sostenemos lo anterior de conformidad a la doctrina jurisprudencial de este
Colegiado, pues respecto de ello ha precisado que: “… el auto de apertura
de instrucción constituye una resolución que resulta inimpugnable por
ausencia de una previsión legal que prevea un recurso constitucional para
este fin…” (STC. 8123-2005-HC/TC). No aceptar dicha postura, implicaría
que dicha resolución se convierta en irresoluble hasta el momento de la
finalización del proceso penal mediante sentencia o por alguna causal de
sobreseimiento, lo que no se condice con el respeto de los derechos al
debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva.
5. Siendo así las cosas debemos afirmar que le está autorizado a este
Colegiado emitir un pronunciamiento sobre el fondo de la controversia
constitucional planteada en el presente caso.
§. El Ministerio Público y su rol dentro del proceso
6. Dentro de la teoría general del proceso, encontramos que una condición
casi indispensable para el inicio del proceso es la existencia de partes
procesales las que contraponiendo sus intereses ante un Juez, someten a su
decisión la controversia planteada. Y es que todo proceso se estructura
sobre la base de dos posturas encontradas o contrapuestas; además de un
órgano estatal jurisdiccional, imparcial e independiente, supraordenado,
encargado de dirimir cuál de las dos posturas merece la tutela del
ordenamiento jurídico.
7. La composición del proceso penal en nuestro país no es ajeno a dicha
estructura, y ello en la medida que ante la perpetración de una infracción
punible, por parte de una persona, el Estado va a reaccionar a través de un
órgano constitucionalmente reconocido al cual se le ha encargado, entre
otras cosas, el promover de oficio o a petición de parte, la acción judicial
en defensa de la legalidad y de los intereses públicos tutelados por el
derecho. Nos referimos al Ministerio Público, quien va a sostener su
tesis incriminatoria hasta conseguir la concretización del ius puniendi, a no
ser que antes del término del mismo solicite el sobreseimiento o retire su
acusación. Con ello queda más que evidenciado que la posición de éste
órgano autónomo del Estado es la de parte dentro del proceso.
8. Con todo debemos sostener que este Colegiado entiende que el contenido
de la formalización de denuncia que efectúa el representante del Ministerio
Público posee una doble estructura, una fáctica y otra jurídica. La fáctica
estaría representada por el conjunto de hechos acontecidos, los mismos que
lesionan o ponen en peligro bienes jurídico-penalmente relevantes. La otra
estaría representada por la calificación jurídica que sobre los hechos efectúa
el encargado de ejercitar la acción penal.
§. Análisis del caso concreto: La labor del juez en el proceso penal
9. El Tribunal Constitucional desarrollando los principios de la jurisdicción
contenidos en el artículo 139º de la Constitución Política del Perú ha
señalado que una de los principales pilares sobre los cuales reposa la
jurisdicción en el Perú es la independencia judicial y respecto de ella ha
previsto que: “La independencia judicial debe ser entendida como aquella
capacidad autodeterminativa para proceder a la declaración del derecho,
juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, dentro de los marcos que la
fijan la Constitución y la Ley. En puridad, se trata de una condición de
albedrío funcional” (STC. 0023-2003-AI/TC).
10. El principio de independencia judicial tiene dentro de sus variantes el
principio de autonomía del Poder Judicial, respecto del cual el propio
Tribunal Constitucional ha señalado que: “…Este sub principio supone un
mandato para que en todos los poderes públicos, los particulares, e
incluso, al interior del propio órgano, se garantice el respeto de la
autonomía del Poder Judicial en el desarrollo de sus funciones…” (STC.
2465-2004-AA/TC).
11. Dichos principios son los que autorizan a este Colegiado a sostener que el
Juez tiene constitucionalmente habilitada la facultad de variar la
formulación jurídica hecha por el representante del Ministerio Público en
su formalización de denuncia; más aún cuando al juez penal le corresponde
efectuar el juicio de tipicidad, que no es otra cosa mas que la valoración
que se hace con miras a determinar si la conducta objeto de examen
coincide o no con la descripción típica contenida en la ley. Es una
operación mental (proceso de adecuación valorativa conducta – tipo)
llevada a cabo por el interprete (juez) mediante la cual se constata o
verifica la concordancia entre el comportamiento estudiado y la
descripción típica consignada en el texto legal. La norma típica debe ser
vigente, valida formal y materialmente. Queda claro entonces que lo que
puede ser objeto de variación es la calificación jurídica de los hechos, pues
como se ha expresado líneas arriba, es el Juez el llamado a ser el “señor”
del juicio de tipicidad, con lo que queda claro que el segundo de los
extremos del contenido de la formalización de denuncia es el único que
puede ser pasible de modificación, mas no el sustento fáctico pues estos
son de exclusividad del representante del Ministerio Público.
12. Lo expresado en el considerando precedente cobra mayor preponderancia
si tenemos en cuenta que el artículo 285-A del Código de Procedimientos
Penales, vigente aún en gran parte de nuestro país, faculta al Juez a
desvincularse de la acusación fiscal al momento de dictar sentencia, a
través del llamado principio de determinación alternativa, siempre que
concurran los presupuestos para su aplicación; lo cual nos llevaría a
afirmar bajo el aforismo jurídico quien puede lo más puede lo menos que
le está perfectamente habilitada al Juez Penal, al momento
de aperturar proceso penal, a realizar el juicio de tipicidad.
13. Afirmar lo contrario supondría reducir la autoridad de las personas en la
cual el Estado ha depositado la confianza de realizar la tarea de decir el
derecho, a un simple tramitador de la denuncia formulada por el
representante del Ministerio Público, lo cual no se condice con la
naturaleza del Estado Constitucional de Derecho.
14. En consecuencia la alegación formulada por el demandante respecto a la
afectación del debido proceso por haber el juez
demandado aperturado proceso penal por un delito distinto del denunciado
por el representante del Ministerio Público deviene en insostenible,
debiendo la demanda ser desestimada.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones
que le confiere la Constitución Política del Perú
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda de hábeas corpus.
Publíquese y notifíquese.
SS.
MESÍA RAMÍREZ
BEAUMONT CALLIRGOS
ETO CRUZ