Un átomo es la unidad básica de la materia, y es la estructura fundamental de la que están hechas todas
las sustancias. Está compuesto por tres tipos de partículas subatómicas principales:
Protones: Son partículas cargadas positivamente y se encuentran en el núcleo del átomo. El número de
protones en el núcleo determina el elemento químico al que pertenece el átomo. Por ejemplo, un átomo
con un protón es un átomo de hidrógeno, y uno con seis protones es un átomo de carbono.
Neutrones: También se encuentran en el núcleo y no tienen carga eléctrica (son neutros). Los neutrones
junto con los protones forman la mayor parte de la masa del átomo. El número de neutrones en un
átomo puede variar sin que cambie su identidad como elemento, lo que da lugar a isótopos.
Electrones: Son partículas cargadas negativamente y se encuentran en órbitas o niveles de energía
alrededor del núcleo. Los electrones son responsables de las interacciones químicas entre los átomos. El
número de electrones en un átomo es generalmente igual al número de protones, de modo que el
átomo en su conjunto es eléctricamente neutro.
El átomo tiene una estructura en la que el núcleo (compuesto por protones y neutrones) es muy
pequeño comparado con el tamaño total del átomo. Los electrones se mueven rápidamente alrededor
de este núcleo, y aunque el núcleo es extremadamente denso, los electrones ocupan la mayor parte del
espacio.
La organización y el comportamiento de los electrones en los diferentes niveles de energía son
fundamentales para entender cómo los átomos se enlazan entre sí, formando moléculas y compuestos,
lo que a su vez da lugar a todas las sustancias que conocemos.