El principito
De Antoine de Saint-Exupéry
Capítulo 1
El narrador dijo que cuando tenía la edad de seis años leyó un libro titulado
Historias vividas donde observó una lámina que representaba una boa tragándose una
fiera, en ese libro se decía que la boa se tragaba una presa entera y no la masticaba,
después dormía por seis meses mientras hacía digestión.
Asombrado por lo que había leído hizo un dibujo de una boa devotando a un
elefante y se lo mostró a las personas mayores y le pregunto que opinaban, pero ellos
solo vieron un sombrero. Como no quedo conforme realizó de nuevo otro dibujo en el que
mostraba el interior de la boa devorando un elefante y de nuevo se los mostró a los
mayores quienes le aconsejaron dejar de hacer dibujos de boas y que mejor se dedicara a
cosas más interesantes como geografía, historia, calculo o gramática.
Esas palabras desilusionaron al autor ya que os adultos no comprenden la
imaginación de los niños y resulta bastante aburrido darles explicaciones, con el paso del
tiempo el autor se convirtió en piloto y comenzó a volar alrededor del mundo, donde le fue
muy útil la geografía.
En esos viajes conoció muchas personas muy serias, además de convivir con
personas mucho mayores a quienes conoció muy de cerca y a pesar de ello su opinión
sobre la gente no ha cambiado.
Y cada que se encontraba con alguien le mostraba el primer dibujo que había
hecho de niño, pero cada que lo observaban contestaban lo mismo “Es un sombrero”, así
que evitaba hablar más de ese tema y lo que hacía era hacer comentario sobre política,
golf y corbatas lo que ponía de buen humor a las personas y lo hacían sonar razonable.
El principito
De Antoine de Saint-Exupéry
Capítulo 2
Al volar sobre el Sahara el avión sufrió una avería y corría peligro de muerte pues
solo tenía agua suficiente para ocho días, un día de la nada escucho una vocecita que
decía “dibújame un borreguito”. Observo a su alrededor y logro ver un muchacho que lo
miraba fijamente, recordó que la mejor de sus obras era una boa cerrada o abierta.
Aquel muchachito insistía que le dibujará un corderito a lo que respondió que no
sabía dibujar a lo que el niño insistió que no importaba, así que decidió dibujar los dos
únicos dibujos que había hecho a lo que el niño le respondió que no quería boas y
serpientes pues las serpientes eran peligrosas y los elefantes ocupaban demasiado
espacio y su planeta era muy pequeño.
Primero hice un dibujo que no le agrado al pequeño niño pues sugirió que estaba
enfermo, hice un segundo intento y me repico que no era un borreguito sino un carero
pues tenía cuernos, siguió dibujando y rechazo los siguientes dibujos pues a su gusto era
corderos viejos y quería un joven que viviera muchos años.
A final ya un poco cansado dibujó una caja y le sugirió al niño que el cordero
estaba dentro y se encontraba dormido, logrando la aceptación del niño quien dijo “así es
como lo quería”.
Alicia en el país de las maravillas
Lewis Carroll
Capítulo 1 Descenso a la madriguera del Conejo
Todo comenzó un día que Alicia estaba aburrida, sentada al lado de su hermana
leyendo un libro sin dibujos ni diálogos, de repente un conejo blanco paso corriendo y
nada se le hizo extraño ni siquiera el hecho de que el conejo dijera ¡Dios mío! ¡Dios mío!
¡Llego tarde! Lo que de verdad le sorprendió fue ver que llevaba chaleco rojo y que
además observaba su reloj.
Alicia lo siguió al interior de su madriguera que era en línea recta, pero de pronto el
piso desapareció y Alicia comenzó a caer como en un pozo, que parecía no tener fondo,
pues sin saber que profundidad tenia le dio tiempo de recapacitar sobre algunas cosas, al
final cayó sobre un montón de hojas que amortiguaron su caída.
De pronto miro la silueta del conejo blanco y corrió tras él hasta llegar a una salita
donde el conejo había desaparecido, observo también una serie de puertas cerradas con
llave y dio vueltas buscando como salir, ahí observo una mesita de tres patas con una
llave dorada muy pequeña que no podía abrir ninguna puerta, hasta que vio una cortina
que ocultaba una puerta muy pequeña que logro abrir con la llavecita, sin embargo solo
podía observar pues no cabía por ella, de pronto se acercó de nuevo la mesa y haba a
ahí un frasco que antes no estaba y decía “bébeme” y al hacer esto Alicia comenzó a
encogerse.
Cuando recordó la llave se dio cuenta que la había dejado sobre a mesita que
ahora era enorme y no podía escalar pues era muy resbaladiza, así que se puso a llorar.
Luego observó que había una cajita con una galleta dentro que decía cómeme, y
no sabía si crecería o se encogería más, pero sin remordimiento la comió completa sin
dejar una sola migaja.
Alicia en el país de las maravillas
Lewis Carroll
Capítulo 2. El charco de las lágrimas
Al comer aquella galleta comenzó a crecer y se estiro como un catalejo y cada vez
veía sus pies lejos y comenzó a despedirse de ellos mientras pensaba una serie de
disparates, hasta que su cabeza pego con el techo, alcanzando el tamaño perfecto para
tomar la llave que estaba en la mesa e inmediatamente se dirigió a la puertita; pero solo
pudo observar con su ojo a través de la puerta por lo que se puso a llorar inundando la
habitación de al menos diez centímetros de profundidad.
Sin darse cuenta comenzó a encogerse hasta llegar a un tamaño de ocho
centímetros y creyó haber llegado al mar, pero después se dio cuenta que estaba
nadando en su mar de lágrimas y se le hizo muy extraño, pero lo ignoró pues ahora todo
lo que le ocurría era extraño.
Comenzó a nadar para no ahogarse y logro ver a lo lejos una figura y se acercó
hasta descubrir que era un pequeño ratón con quien comenzó a platicar sobre su gata y
un perro de uno de sus vecinos y ambos cazaban ratones por lo que el ratón se ofendo y
decidió contarle su historia de porque odiaba a los gatos y a los perros.
En su camino otros animales se aproximaban a ellos con el fin de salir de la
corriente hacia tierra firme.