SIGNOS.
El rito masónico se desarrolla a través de
determinados signos, palabras y toques. Gracias a
ellos el masón es reconocido como tal: "¿Cómo
reconoceré que sois masón? - Por mis signos,
palabras y toques". En ellos también se guardan los
"secretos del grado". Refiriéndonos concretamente a
los signos, recordaremos que en la entrada Rito
mencionamos que en la Masonería los gestos rituales
llevan el nombre de "signos". De nuevo encontramos
aquí la estrecha relación que existe entre el rito y el
símbolo, que en su aspecto de símbolo gráfico y
geométrico, podría ser considerado como un signo,
es decir como algo que tiene un significado, que
traduce una idea en definitiva. De hecho los toques
también son signos manuales, y las palabras
sagradas y de paso (pertenecientes a los símbolos
sonoros) no dejan de ser en el fondo signos
vocales. Pero específicamente considerados como
escenificación ritual de los símbolos visuales y
geométricos, los signos, en los tres primeros grados,
se realizan en "escuadra, nivel y perpendicular", y
por tanto han de estar necesariamente vinculados al
simbolismo de esas tres herramientas, a lo que ellas
significan en tanto que representación de ideas
fundamentales relacionadas con la construcción de la
mansión interna. Apuntaremos que la escuadra, el
nivel y la perpendicular son también las "tres joyas
móviles" de la Logia, y esa movilidad está sin duda
relacionada con la idea del rito como "símbolo en
acción". Cada grado tiene sus signos
correspondientes, entre los que podemos distinguir
los "signos de al orden" y los "signos de
reconocimiento". Signo de al orden. En el grado
de aprendiz este signo se realiza teniendo el brazo
derecho horizontal (es decir a nivel) a la altura de la
garganta, mientras que el brazo izquierdo cae en
perpendicular a lo largo del cuerpo. Con los pies se
forma una escuadra. En el grado de compañero el
brazo derecho horizontal se sitúa a la altura del
corazón, en tanto que el izquierdo realiza la forma de
la escuadra. Los pies también en escuadra. En el
grado de maestro el brazo derecho, horizontal, está
a la altura de las dos caderas, y el izquierdo cae en
perpendicular. Los pies en escuadra al igual que en
los grados anteriores. Señalaremos que en
algunos rituales se dice que es estando en posesión
del signo de al orden como los "secretos masónicos
son comunicados". Sin duda esto encierra una
profunda enseñanza, pues está claro que ese "estar
al orden" no se refiere tan sólo a un orden externo,
sino sobre todo a un estar al orden "interiormente",
para que sea posible la "recepción" de la luz
masónica. Signo de reconocimiento. En cada uno
de los tres grados, estando "al orden", con el brazo
derecho se traza el nivel y la perpendicular,
describiéndose la escuadra. Esto gesto ritual vendría
a decir que el masón se reconoce como tal gracias a
la perpendicular, al nivel y a la escuadra. En el
primer grado ese gesto comienza a la altura de la
garganta (signo gutural), en el segundo a la altura
del corazón (signo cordial), y en el tercero a la altura
de las dos caderas (signo umbilical). Pueden verse
aquí tres etapas o niveles en el proceso de
realización masónica, que va del más exterior al más
interior, pues la región umbilical, donde traza su
signo el maestro, está simbolizando aquí la idea de
centro, sin duda alguna ligada al significado de la
"Cámara del Medio". Resulta también esclarecedor
la misma palabra "reconocimiento", pues no se trata
tan sólo de que mediante ese signo un masón sea
reconocido por otro en su condición de tal. Desde
luego que esto es así, pero ha de existir una lectura
más profunda. Aquí, reconocimiento quiere decir
"conocerse a sí mismo", o "re-conocer" lo que se es.
A ello contribuye sin duda la enseñanza simbólica
transmitida mientras el masón está "al orden", la
cual, más allá de un momento determinado del
ritual, ha de ser una actitud permanente durante el
desarrollo de los trabajos en Logia. Por otro lado,
el "signo de reconocimiento" también es llamado
"signo penal", aquel que corresponde a la "pena"
que es sobrevenida al masón si incumple el
juramento solemne prestado ante las Tres Grandes
Luces de la Masonería en el momento de su
recepción en cualquiera de los grados. Esa punición
forma parte desde luego del proceso iniciático, si no
no estaría contemplada en la Masonería, y se refiere
al estado de "errancia" o de "pérdida" que en
ocasiones puede darse durante ese mismo proceso,
debido fundamentalmente a la identificación con los
"metales" del hombre viejo, del profano que se
resiste a la transmutación