APUNTES SOBRE CONCEPTOS TRABAJADOS EN EL
AULA
Fuente: Uña, O. y Hernández, A. (2004). Diccionario de Socilogía.
ESIC: Madrid.
Institución social
El concepto de institución se haya en el punto de intersección entre lo
individual y lo social, ya que refiere los comportamientos de los
individuos, en cuanto desempeñantes de papeles sociales a las
necesidades, a las expectativas que tiene sobre ellos la sociedad a
que pertenecen. Los papeles sociales y sus componentes más
simples, las acciones sociales, encuentran un significado pleno
cuando se los sitúa en un concepto más general, que es la institución
social. Según esto, las instituciones sociales pueden ser definidas
como como estructuras relativamente estables de papeles sociales
que los individuos desempeñan según determinadas formas
socialmente sancionadas y unificadas con objeto de satisfacer las
necesidades sociales más importantes.
El concepto de institución se caracteriza por su explícita orientación
hacia la sociedad. Se trata de un conjunto de papeles sociales
estructurados en torno a la satisfacción de una necesidad social
importante (funcionalidad social), y aceptados en una sociedad como
forma legítima de satisfacción de esa necesidad (legitimidad social).
Con frecuencia, en el lenguaje corriente se suelen identificar los
conceptos de institución y organización.
Las instituciones aparecen ante los miembros de una sociedad como
una realidad objetiva de carácter normativo que condiciona su
comportamiento al imponerle los cauces socialmente admitidos para
la satisfacción de sus necesidades individuales y colectivas, pero se
trata siempre de productos sociales. Como construcciones sociales
que son, las instituciones no sólo han sido definidas a lo largo de un
proceso, sino que el contenido y la obligatoriedad de sus elementos
se encuentran sometidos a revisión permanente. Por ello hay que
insistir en que la determinación de la funcionalidad de una norma, y
hasta la misma norma, no es el resultado de un proceso mecánico, ni
tampoco se puede atribuir a una sociedad concebida como un
organismo decisorio de orden superior; sino más bien se trata de un
consenso históricamente limitado en los intereses contrapuestos de
los miembros de la sociedad.
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Rol
La sociología ha adoptado esta palabra como sinónimo de “papel
social”. El concepto de rol hace referencia a un conjunto de
expectativas que la sociedad tiene sobre el comportamiento de un
individuo que ocupa una determinada posición social o status y que
indica como debe relacionarse con los demás.
El rol tiene un carácter prescriptivo, puesto que supone un conjunto
de pautas que relacionan las actuaciones de los ocupantes de un
status con los ocupantes de otros status correlativos. En este sentido
todo status implica tres tipos de comportamiento: el exigido, el
prohibido y el permitido.
Claro está, el rol termina determinando o influyendo en la
personalidad del actor social. El rol llega a ejercerse de forma
inconsciente e irreflexiva.
Control social
En su acepción actual, control social se refiere a los medios mediante
los cuales una sociedad procura asegurar la reproducción del orden,
esto es, lograr el equilibrio interno necesario para que la vida en
sociedad sea previsible y en esa medida, posible.
Pero esos medios son muy diversos e históricamente cambiantes. La
socialización en el seno de la familia es el más poderoso de ellos, toda
vez que actúa imbuyendo en sus miembros jóvenes los códigos
culturales y normativos que van a suponer el horizonte de significado
de sus acciones. De esta forma, se consigue que una parte sustantiva
del comportamiento individual sea un conformarse a las expectativas
de rol, expectativas que los sujetos, mediante el proceso de
socialización, han interiorizado, asumiéndolas como propias. El
comportarse de acuerdo con las normas sociales termina
convirtiéndose en costumbre, en hábito (control interno). En
sociedades tradicionales, en las que la argamasa social está formada
por un denso tejido de conocimientos personales y fidelidades
mutuas, este medio de control social era y es el más utilizado.
Aunque la comunión con el mismo sistema de valores continúa siendo
un importante medio de control social, en las sociedades complejas,
usualmente urbano industriales, al unísono con el relajamiento de la
presión social sobre el comportamiento, los medios se diversifican,
adquiriendo un papel destacado los medios formalizados de control
social (control externo): la policía, los tribunales etc.
Socialización
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Es un proceso por el que un individuo aprende e interioriza los
valores, las normas y los códigos simbólicos de su entorno social
integrándolos a su personalidad. En sentido estricto, socializar es
trasformar a un individuo y convertir el ser asocial en un ser social,
inculcándole formas de pensar, sentir y actuar. Esta interiorización de
las normas también sirve para hacer propias las reglas sociales, que
por definición son externas al individuo y aumentan la solidaridad
entre los miembros del grupo.
En sociología, el termino de socialización, sirve para designar el
proceso mediante el cual el individuo internaliza las pautas y normas
de la sociedad en que vive, configurando así una personalidad que lo
hace actuar en la vida social conforme a las expectativas de esa
misma sociedad. Los sociólogos utilizan el término de socialización
para describir el proceso por el cual las personas aprenden a
conformarse a las reglas sociales, un proceso que hace posible la
permanencia de una sociedad y la transmisión de la cultura de una
generación a otra. El resultado de la socialización es una cierta
conformidad de los comportamientos que permiten la integración
individual y la estabilidad del conjunto social. La socialización, al ser
por naturaleza continua y en constante devenir, se transmite por
todas las instituciones que el individuo encuentra a lo largo de su
trayectoria social.
Generalmente se considera que la institución familiar es un agente
privilegiado y fundamental de la socialización. Es el lugar en el cual el
niño interioriza los distintos elementos de su entorno cultural y se
integra en la vida social. La mayoría de los estudios de las ciencias
sociales consideran vital la primera socialización, puesto que
determina la identidad social del niño y su participación posterior en
la vida social.
En este sentido, la socialización es un proceso mediante el cual el
individuo es absorbido por la cultura de su sociedad e incorporado a
ella como miembro constituyente suyo. Fundamentalmente, la
socialización consiste en un aprendizaje; en su virtud el individuo
aprende a adaptarse a sus grupos y a hacer suyas sus normas,
imágenes y valores.
La socialización como proceso es permanente, pues dura toda la vida
del individuo y es perenne a la sociedad.
La reproducción de la sociedad se consigue a través de la
socialización, la interiorización de las normas sociales (la aceptación
de privilegios, las clases sociales, la distribución del poder, la
jerarquización de roles y status etc.), es básico para la continuidad de
los sistemas sociales.
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Además, la socialización es el proceso mediante el cual el individuo
desarrolla la estructura de su personalidad y se transmite la cultura
de una generación a otra.
Dos fases o etapas fundamentalmente: socialización primaria y
secundaria. La socialización primaria es la primera por la que el
individuo atraviesa en la niñez, por medio de ella se convierte en
miembro de la sociedad (el agente principal será la familia). La
socialización secundaria es cualquier proceso posterior que induce al
individuo ya socializado a nuevos sectores del mundo objeto de su
sociedad (adquieren relevancia otros agentes como la escuela, los
grupos de pares y los medios de comunicación).
Educación
La educación tiene por objeto, trasmitir los sistemas de
representación de los grupos humanos que interpretan y justifican sus
proyectos colectivos. Así como los conocimientos y técnicas mediante
las cuales, manifiestan sus modos de hacer en la vida cotidiana. Junto
a lo expuesto, también transmiten los sistemas normativos de la
sociedad.
Es decir, en un sentido amplio, la educación se confunde con la
socialización, en cuanto proceso de transmisión de valores, normas,
creencias y comportamientos. Pero, normalmente, se sostiene que la
educación es sólo una parte del proceso de socialización. En un
sentido más restringido, el término de educación designa todo acto o
acción intencional, sistemático y metódico, qu ele educador realiza
sobre el educando, para favorecer el desarrollo de las cualidades
morales, intelectuales o físicas, que todo hombre posee en estado
potencial.
La vida social es esencialmente proyectiva. En todas las culturas se
establecen representaciones de lo que serían los mejores modelos de
conducta, en forma de aspiración individual y colectiva. Todas las
culturas representan simbólicamente lo que serían, para la totalidad o
para un grupo social, el ideal prototípico de vida. El proceso
educacional, transmite tales aspiraciones sociales y culturalmente
institucionalizadas, en las que históricamente una sociedad ha
encontrado sus mecanismos de permanecer en el tiempo. De aquí
que una de las componentes históricas observables del fenómeno
educacional sea su carácter reproductor o mantenedor de las
estructuras convencionales. Al tiempo que el fenómeno educacional
representa un sistema perpetuador de la cultura, también proporciona
conocimiento y recursos con los que evaluar y someter a crítica el
mismo, posibilitando de esta manera el progreso y el cambio.
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El fenómeno educacional es particularmente intenso en el periodo de
la infancia, donde la dependencia afectiva y funcional de la familia
proporciona la urdimbre en la que se estructura el sistema de
conductas básicas que configuran la personalidad. Durkheim entendió
la educación como un fenómeno social fundamental ya que el medio
social “tiende a modelar al niño a su imagen”. De esta manera, la
educación contribuye a cubrir o solucionar uno de los problemas
funcionales básicos del sistema social, es decir, la conservación del
mismo a través del tiempo.
En el fenómeno educacional, podrían establecerse dos grandes
modos de configuración de los comportamientos humanos: a) uno por
impregnación, acomodación de la conducta al ambiente cultural,
imitación etc. A este tipo de procesos educativos en los que no
aparece con claridad la secuencia propia de la intervención
intencional o de la acción técnica, lo llamaríamos “educación
informal”. b) Aquellos otros procesos educativos que tienen lugar
mediante la construcción de secuencias finitas de acción cuya
estructura depende de un proyecto prefijado, lo llamaremos
“educación formal”.
Por lo general, la acción educativa se entiende como la
direccionalmente orientada desde el representante de la cultura
establecida hacia el educando; en el caso concreto de la relación
maestro-discípulo, el proceso de influencia es claramente
significativa.
La educación aparece, pues, incluida en el marco del proceso de
aprendizaje y socialización: especialmente a través de la
internalización de normas y el entrenamiento profesional. A medida
que una sociedad progresa en la diferenciación funcional, la
educación se confía gradualmente a instituciones especializadas,
reemplazando paulatinamente a la familia. Sin embargo, en
sociedades más simples donde no existe especialización de funciones,
la educación no constituye una actividad separada.
Sociedad
Desde los diferentes postulados sociológicos, el concepto de sociedad
ha sido formulado de muy diversas maneras. En general, podemos
señalar que se utiliza para designar a una agrupación estable de
personas cuyo fin último es procurar satisfacer sus necesidades
comunes mediante la colaboración mutua.
Es decir, se trata de un grupo de sujetos, localizado geográficamente
y con una alta densidad de relaciones entre sus miembros. Por tanto,
la base de la sociedad viene determinada por ese conjunto de
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individuos que coinciden en sus aspiraciones individuales y buscan la
satisfacción de las mismas.
Desde el punto de vista antropológico, también podemos decir que el
término sociedad designa a un grupo de personas que comparte un
hábitat común y que se necesita mutuamente para su supervivencia y
bienestar.
Otros autores definen la sociedad como un grupo de seres humanos
que comparten un sistema autosuficiente de acción capaz de existir
durante un periodo superior al de la vida de un individuo,
introduciendo así un nuevo aspecto, la reproducción sexual de sus
miembros, que permite la perpetuación del grupo. Si consideramos
las definiciones analíticas de la sociedad, éstas plantean que una
sociedad consiste en una población relativamente independiente o
autosuficiente, que se caracteriza por tener organización interna,
territorialidad y cultura distinta, y por el reclutamiento de sus
miembros mediante reproducción sexual. Esto implica que las
definiciones varían según el significado específico que se da a
conceptos tales como autosuficiencia, organización o cultura.
Definir qué se entiende por sociedad conlleva que tengamos que
hacer frente a la relación entre sociedad y cultura. Términos que, a
menudo, tienden a confundirse. Sin embargo, a pesar de las
estrechas conexiones entre ambos, son conceptos diferentes.
Mientras que la cultura está formada por sistemas simbólicos
significativos que se transmiten en el tiempo y conforman la conducta
social, la sociedad está constituida por los individuos que comparten
esos sistemas y que viven dentro de un conjunto de relaciones
interpersonales y colectivas específicas. Es decir, la cultura hace
referencia a la forma de vida de los miembros de una determinada
comunidad, y la sociedad está compuesta por las personas que viven
siguiendo los sistemas de interrelaciones que les ponen en contacto
como sujetos que comparten una misma cultura. Esta diferenciación
implica a su vez que ninguna cultura pueda existir sin una sociedad y
viceversa, no podemos entender una sociedad sin su cultura. Del
mismo modo, esta relación supone que las diferencias culturales
están ligadas a los distintos tipos de sociedades existentes.