Si bien es cierto que todos los miembros de la congregación deben esforzarse
día a día por vivir como Jesús, los hombres deben hacerlo con especial
empeño. ¿Por qué razón? Como vimos, la Biblia subraya que “la cabeza de
todo varón es el Cristo”. Y tal como él tomó por modelo a su Cabeza, el Dios
verdadero, los varones bautizados han de procurar parecerse a su cabeza,
Jesús. Eso mismo fue lo que hizo Pablo al convertirse al cristianismo, gracias a
lo cual pudo exhortar a sus hermanos en la fe: “Háganse imitadores de mí, así
como yo lo soy de Cristo” (1 Cor. 11:1). Pedro también destacó este punto al
decir: “Ustedes fueron llamados a este curso, porque hasta Cristo sufrió por
ustedes, dejándoles dechado para que sigan sus pasos con sumo cuidado y
atención” (1 Ped. 2:21). Otra razón por la que los hombres deben copiar el
ejemplo de Jesús es que son ellos quienes tienen la oportunidad de ser siervos
ministeriales y ancianos. Tal como Jesús sentía gran gozo al imitar a Jehová,
ellos deben estar muy contentos de imitar a su Maestro.