La crisis que se vive tanto en el Canal de Suez, el Mar Rojo y el Canal
de Panamá son una amenaza para las cadenas de suministro
globales, advirtió la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
Las disrupciones que afectan la navegación internacional tienen el
potencial de reconfigurar las redes marítimas y el mapa de comercio
mundial”, advirtió la UNCTAD en el reporte Navegando en aguas
turbulentas
El paso de buques de carga por el Canal de Suez, el Mar Rojo y el
Canal de Panamá se ha visto afectado, “poniendo en riesgo el libre
movimiento de bienes y las cadenas de suministro”, agrega el
organismo de la ONU en el reporte.
Tanto en el Canal de Suez como en el de Panamá se ha registrado una
caída de más del 40% en el trasporte de carga; 42% en el primer caso
y 49% en el segundo.
Tener que optar por rutas más largas ha provocado que los buques
tengan que aumentar su velocidad, lo que se traduce en un mayor
consumo de combustible y, por ende, en mayores costos.
Por ejemplo, mover un contenedor de Shanghái a Europa cuesta
2,648 dólares, 3.5 veces más caro de lo que costaba en noviembre
del año pasado
A diferencia del Canal de Suez, donde la caída se dio en los últimos
dos meses, en el Canal de Panamá este descenso en el tránsito de
buques de carga lleva un par de años.
Análisis
La situación actual en los canales de navegación como el Canal de
Suez, el Mar Rojo y el Canal de Panamá está generando
preocupaciones significativas en las cadenas de suministro y el
comercio mundial. La disminución en el tráfico de buques de carga
puede tener efectos duraderos en la eficiencia y los costos de
transporte a nivel global.
Las interrupciones en la navegación están llevando a una
reevaluación de las rutas marítimas y están impactando directamente
en los costos operativos de los barcos. La necesidad de optar por
rutas más largas para evitar las áreas afectadas está llevando a un
aumento en los costos de combustible y, por ende, en los costos
totales de transporte. Este aumento en los costos podría
eventualmente trasladarse a los consumidores finales, lo que tendría
un impacto en la economía global.
En particular, la caída del tráfico de buques de carga en el Canal de
Panamá durante los últimos dos años es una señal preocupante, ya
que indica un cambio estructural en las decisiones de navegación de
las empresas. Este cambio podría tener repercusiones a largo plazo
en la competitividad y eficiencia de las cadenas de suministro que
dependen de estas rutas marítimas.
Es importante monitorear de cerca esta situación y buscar soluciones
para mitigar los impactos negativos en las cadenas de suministro y el
comercio mundial. Se necesitará una colaboración internacional y
políticas efectivas para abordar estos desafíos y garantizar la
estabilidad y eficiencia de las redes marítimas globales.