Cuadro de Mando Integral en Educación
Cuadro de Mando Integral en Educación
Panel de mando
de seguimiento de áreas
clave
Índice
Esquema 2
Ideas clave 3
4.1. Introducción y objetivos 3
4.2. Idea y concepto de cuadro de mando integral
(CMI) en un centro educativo 5
4.3. Distintas perspectivas para los CMI 9
4.4. Pasos básicos para la implantación de un CMI en
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un centro educativo 20
4.5. Estrategias para la aplicación de un CMI en un
centro educativo 23
4.5. Referencias bibliográficas 26
A fondo 28
Test 30
Esquema
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Un punto de partida, los directores de los centros educativos y sus equipos se ven
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abocados a la toma de decisiones prácticamente a diario, para que esta tarea sea
fructífera es preciso contar con información actualizada, objetiva y apropiada para
cada momento. Estas son las bases sobre las que se fundamenta una gestión eficaz y
orientada a resultados y, en su caso, a la calidad.
Por otra parte, no solo contar con información para la toma de decisiones, sino el
control del conjunto de actuaciones y acciones de todos los actores de la institución
es una de las tareas de los equipos directivos de las organizaciones, básicamente, con
el ánimo de conocer si cuanto se está llevando a cabo está alineado con los objetivos,
metas y visión de la institución.
A continuación podrás ver la primera parte del vídeo Panel de mando de seguimiento
de áreas clave.
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Esta herramienta (CMI) aparece en la segunda mitad del siglo pasado, en Francia, de
todos modos, hasta que Kaplan y Norton no corrigen algunas de las deficiencias de
este primer tableau de bord (Zizalasky, 2014) no alcanzará la relevancia que hoy
tiene.
Este tablero de mando permite determinar los niveles de logro desde cuatro
perspectivas:
Financiera.
Cliente.
Procesos internos.
Formación y crecimiento (recursos humanos y conocimiento). Kaplan y Norton se
refieren a este aspecto como «aprendizaje organizacional».
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Es verdad que, a primera vista, podría argumentarse que la idea de los CMI tiene
aplicabilidad clara y directa en las empresas en general, particularmente en las
empresas privadas, pero tal vez no es tan directamente aplicable en el ámbito de las
instituciones de carácter educativo, ya sean de orden público o privado, por las
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La perspectiva financiera
Rentabilidad.
Crecimiento.
Valor.
En este sentido debe haber un esfuerzo notable y muy meditado a la hora de asignar
la disposición de los fondos o recursos a aquellos proyectos que permitan una mejora
en los propios servicios revirtiendo en la calidad de estos. Planteado de otra manera,
la reflexión que deben hacer los equipos directivos es: ¿cómo puede afectar a la
calidad de los servicios y en la percepción de la comunidad la ausencia, disminución,
mantenimiento o aumento de la dotación de recursos en determinados proyectos?
¿Cómo vamos a determinar la mejora o los avances previstos? ¿Cómo podemos
maximizar los recursos?
Los indicadores pueden ser cualitativos o cuantitativos. Mientras que los cualitativos
se usan para determinar los niveles de percepción o grado de satisfacción; los
cuantitativos lo son para detallar los grados o niveles de cantidad (Nardi, 2016).
Los indicadores que al respecto tenga el CMI nos pueden (deben) aportar información
para la toma de decisiones sobre la base de la orientación a la mejora continua.
Tiempo.
Calidad.
Desempeño y servicio del producto.
Coste de la propiedad.
Desde esta perspectiva, en los centros educativos procede una revisión y valoración
de elementos como: la propia satisfacción de los usuarios de las instituciones, la
participación que les damos a los mismos en nuestros centros, la capacidad y razones
para su fidelización y/o retención y la evolución y el origen, facilidad y/o dificultad
para incorporar nuevas matrículas. También lo podríamos resumir en cuál es la
relación con el cliente, cuál es la cadena de valor ofrecida y qué imagen de marca
proyecta la institución.
En prácticamente todos los ámbitos, pero sin duda, en el ámbito educativo, en esta
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A este respecto, y desde esta perspectiva, les caben a los directores de los centros y
sus equipos, además, reflexiones en torno a los momentos, modelos y tipos de
participación articulados en el centro que representan a la comunidad educativa, y/o
integración de los servicios que puedan ofrecer proveedores externos (actividades
complementarias, transporte, comedor, proveedores de servicios TIC, de
comunicación…).
Se trata del aspecto en el que se determinan los procesos críticos internos en los que
la institución se compromete con la excelencia, lo que facilita acotar qué y cómo se
ha de proporcionar al cliente para que lo aprecie como valioso, lo que obliga a un
análisis orientado a la satisfacción del cliente en las organizaciones y sus
componentes. En este sentido, cabe señalar que en las instituciones educativas la
creación de valor está fundamentada en la gestión de intangibles.
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Desde esta perspectiva, las organizaciones deben revisar cuáles son los procesos
internos establecidos, en particular los procesos relativos a:
las cuestiones operativas: cómo nos organizamos;
las cuestiones innovadoras: qué innovaciones podrían incorporarse en los
procesos establecidos para mejorar;
y las cuestiones relativas al servicio: qué se puede hacer para mejorar el servicio
ofrecido y aumentar el grado de satisfacción de los usuarios.
Para ello es preciso conocer lo que se ha dado en llamar procesos competencias clave
y revisar su efectividad, eficacia y eficiencia y proponer innovaciones que nos
acerquen a la excelencia en el servicio, procurando reducir o eliminar los impactos
negativos que los procesos correspondientes pudieran estar generando.
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Innovación.
Aprendizaje y mejora operacional.
Desarrollo de activos intelectuales.
Para ello es preciso que los directores de los centros y sus equipos sean
capaces de impulsar condiciones que faciliten y estimulen la creatividad, la
investigación y la innovación.
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Tabla 1. Ejemplo de indicadores para un centro educativo (I). Fuente: elaboración propia.
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Desde este punto de vista entendemos que las instituciones que tienen esta
orientación deben medir su éxito en función de la eficacia y eficiencia con la que
satisfacen las necesidades de sus usuarios, con este escenario de fondo la secuencia
de pasos para conformar un CMI en un centro educativo son:
Un uso adecuado de un correcto CMI permite a las organizaciones una gestión óptima
y un aumento en la satisfacción de los usuarios y logro de metas y visión de cada una
de las instituciones, pero ¿cómo podemos establecer correctamente un cuadro de
mando integral?
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Los elementos esenciales para este objetivo se articulan en torno a tres conceptos:
estrategia, enfoque y organización. Al final, se trata de entender la institución como
una organización orientada a la estrategia (strategy focused organization).
Para llevar adelante esta «lógica de la mejora» conviene generar y asentar en el seno
de los equipos directivos la «capacidad de pensar en voz alta» con otros agentes,
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reflexionando sobre las prácticas y los trabajos que se dan en las organizaciones y
partiendo de estas reflexiones y conocimientos planificar, desarrollar y evaluar
cuantas innovaciones se practiquen orientadas a la mejora.
La adecuada definición de los objetivos hacia los que se dirige la organización (con
implicación de todos los actores).
En este sentido, el trabajo con todos los equipos de personas que participan en el
centro antes, durante y después de fijar todas estas condiciones se antoja tan
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Ainscow, M., Hopkins, D., Southworth, G. y West, M. (2001). Hacia escuelas eficaces
para todos. Manual para la formación de equipos docentes. Narcea.
Antonio Dávila, de manera rigurosa y con un estilo divulgativo expone en este breve
artículo qué es un cuadro de mando integral (CMI) y señala lo útil que es para las
instituciones de todo tipo, tanto a corto como a medio plazo. Se basa, entre otras
cosas, en lo pertinente que es combinar adecuadamente todo tipo de indicadores (no
solo los financieros) lo que no solo da una visión global de la situación concreta en
cada momento de la institución, sino que permite, con un adecuado análisis,
anticiparse a las tendencias o demandas que surgen en el entorno y hacerlo de una
manera estructura y a partir de datos constatados.
y narrando en off el autor define, aclara y explica la relación que hay entre estas
perspectivas, por otro lado, conocidas: la perspectiva financiera, la perspectiva del
cliente, de los procesos internos, de aprendizaje y del crecimiento. Todo ello
relacionándolo con otros elementos sustantivos como la misión y visión de las
instituciones.
García García, J. (2019). Propuesta de plan estratégico para los Conservatorios Superiores
de Música. Una adaptación del cuadro de mando integral. ARTSEDUCA, (22), 10-27.
[Link]
En este artículo de quince páginas el autor hace un breve repaso a las circunstancias
que concurren en el Espacio Europeo en Educación Superior en relación con los
estudios superiores musicales. Partiendo de esta breve introducción nos adentramos
en algunos aspectos relativos a los CMI, desde una experiencia de caso que pueden
servir al lector como modelo que se puede utilizar en otras instituciones educativas
de distintos niveles, dado que el autor no solo aborda desde las distintas perspectivas
el CMI específico, sino que presenta un conjunto de indicadores que pueden servir
de referencia en otros contextos.
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8. Los indicadores, para que sean considerados como tales, tienen que ser
mensurables de alguna manera:
A. Por eso todos los indicadores tienen que ser cuantitativos.
B. Aunque se tienen que poder medir de alguna manera, también pueden
considerarse indicadores de tipo cualitativo.
C. Da igual que sean cualitativos o cuantitativos sin están aprobados por el
director de calidad.
D. Depende de si son indicadores «estratégicos» o indicadores de
«funcionamiento ordinario».