TÉCNICAS DE RADIOLOGÍA ESPECIAL
MÓDULO DE TÉCNICAS DE RADIOLOGÍA ESPECIAL
MATERIAL DE ESTUDIO REFERENTE AL TEMA:
1. EXPLORACIONES RADIOLÓGICAS DEL APARATO DIGESTIVO
CURSO ACADÉMICO 2024-2025
CURSO: 2º
PROFESOR: ASIER ASTIGARRAGA LOPEZ
Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico
y Medicina Nuclear
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Profesor: Asier Astigarraga López
TÉCNICAS DE RADIOLOGÍA ESPECIAL
TEMA 1: EXPLORACIONES RADIOLÓGICAS DEL APARATO DIGESTIVO
Los estudios radiográficos del tubo digestivo hace no muchos años eran la única prueba que
permitía estudiar la luz del tubo digestivo.
Actualmente ha disminuido su uso en favor de otras pruebas de imagen que se realizan tanto
en el servicio de digestivo (gastroscopia y colonoscopia) como en el servicio de
radiodiagnóstico (TC o RM, como la enterografía o entero-RM y la TC-colonoscopia virtual).
El estudio radiográfico del intestino delgado se ha convertido en una prueba de segunda
elección y se reserva para la búsqueda de patología intestinal cuando la gastroscopia y la
colonoscopia son normales. Los pacientes con enfermedad de Crohn, por ejemplo, antes eran
sometidos a numerosas exploraciones radiográficas del tubo digestivo; no obstante, con el
desarrollo de la RM estas exploraciones han disminuido en favor de la enterografía por RM. La
enterografía por RM es ahora la prueba de elección, dada la mayor información que aporta y
la ausencia de radiaciones ionizantes. Este último factor es muy importante en enfermedades
crónicas que afectan a la población joven, como es la enfermedad de Crohn.
Las radiografías con contraste del tubo digestivo, sin embargo, siguen siendo de primera
elección para los primeros controles rutinarios posquirúrgicos de resecciones de tubo digestivo
proximal (de la faringe al ángulo de Treitz). En las cirugías de resección de cáncer esofágico,
cáncer gástrico o cirugía bariátrica se reseca la porción afectada del tubo digestivo,
realizándose posteriormente una anastomosis quirúrgica entre dos segmentos. Se suele hacer
un control a los pocos días del acto quirúrgico, previo a la reintroducción de la ingesta oral, con
el fin de descartar dehiscencias de las suturas quirúrgicas u otras complicaciones precoces.
Salvo en el caso de los estudios endoscópicos (gastroscopia y colonoscopia), los demás
estudios utilizan tubos de rayos, por lo que se requiere la participación directa de un Técnico
Superior en Imagen. El papel del Técnico Superior en Imagen en todas estas pruebas es
importante y es lo que vamos comentar a continuación.
Es fundamental que el Técnico Superior en Imagen conozca las instalaciones y el manejo de la
sala de telemando, así como que se asegure de su buen funcionamiento.
Como para todas las pruebas que utilizan radiaciones ionizantes, se han de conocer unas
normas básicas de protección radiológica, como por ejemplo que cualquier duda sobre el
estado de gestación de una paciente contraindica la utilización de radiaciones ionizantes. La
pregunta sobre una posible gestación ha de ser reiterada y la prueba suspendida ante la
mínima duda de embarazo. También es necesario el conocimiento de otros datos de la historia
del paciente, como posibles alergias a contrastes, procedimientos quirúrgicos realizados
(antiguos o recientes) u otros antecedentes de interés.
En general, todas las pruebas de diagnóstico del tracto digestivo requieren una preparación
previa, variable en función del estudio que se va a realizar. Todos los pacientes han de venir
con 6-8 horas de ayuno. En el estudio radiográfico de colon y recto, además, se debe realizar
limpieza del colon. Esto se lleva a cabo mediante la toma de soluciones evacuantes a lo largo
del día anterior a la realización de la exploración. Siempre hay que cerciorarse de que el
paciente ha seguido las instrucciones necesarias para la preparación. En caso contrario se
podrá decidir si se pospone la exploración.
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Las exploraciones fluoroscópicas del tubo digestivo son exploraciones dinámicas en las que en
muchas ocasiones se necesita la colaboración del propio paciente para adoptar posturas poco
habituales, por lo que es muy útil explicarle antes en qué consiste la exploración.
Datos como la duración aproximada de la prueba, apuntes sobre las posiciones que se van a
adoptar o sobre las indicaciones que el paciente va a recibir posteriormente a través de los
altavoces desde el cuadro de mandos facilitan el desarrollo de la prueba.
Normas básicas de protección
1. Equipamiento radiográfico-fluoroscópico para exploraciones digestivas
El telemando es el lugar donde se realizan las exploraciones de radiología simple del tubo
digestivo. Básicamente está compuesto por una sala de exploración y una cabina de control.
Sala de exploración
En la sala de exploración encontramos:
Una mesa basculante que se puede mover en todas las direcciones en el plano axial
(delante, detrás, derecha e izquierda) y que además, como su nombre indica, puede
bascular (esto es, angularse respecto a la horizontal).
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El tubo de rayos: el
haz de rayos se encuentra
en la parte de arriba sujeto
por un eje móvil a la mesa.
Este también puede realizar
los mismos movimientos
que la mesa basculante. En
el eje móvil del tubo de
rayos también hay insertada
una pequeña estructura que
se llama compresor. Tiene
forma de cazo y está unida
al eje del tubo. Solo puede
realizar movimientos hacia
arriba y hacia abajo. Como
su nombre indica, sirve para comprimir el abdomen de los pacientes. A través de la
compresión del abdomen del paciente se produce la compresión de las asas
intestinales, lo que nos permitirá estudiarlas por separado.
Altavoces: a través de los cuales el paciente puede oír lo que digamos mediante un
micrófono instalado en la cabina de control.
Es necesario que haya acceso a un servicio privado desde el interior de la sala de exploración,
como veremos más adelante.
Cabina de control
La cabina de control, desde donde se realiza la exploración, está separada de la sala de
exploración mediante una pared plomada y un cristal especial que no dejan pasar las
radiaciones ionizantes. Este cristal permite ver, en todo momento, el interior de la sala de
exploración.
El panel de control es donde
se sitúan todos los mandos
desde los que manejaremos
la mesa y el tubo de rayos a
distancia.
Anexo al panel de control
dispondremos de un
micrófono a través del cual
comunicaremos indicaciones
al paciente durante la
exploración.
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2. Medios de contraste
En la mayoría de las exploraciones radiográficas del tubo digestivo que vamos a realizar en el
telemando se utiliza el sulfato de bario (de ahí que estos estudios reciban el nombre de
“estudios baritados”). Se trata de un contraste radiopaco que proporciona una imagen
semejante al metal para contrastar con las imágenes en escala de grises, que obtenemos en
una exploración de radiación simple.
Las vías de administración a través de las que se puede administrar el bario son las siguientes:
Vía oral: papilla
El bario viene preparado en suspensión, es decir, en
polvo dentro de una tarrina con capacidad aproximada
de 1 litro. Los polvos se han de disolver con agua y hay
que agitar esta mezcla hasta obtener un líquido con la
consistencia de una papilla. La papilla ha de ser lo
suficientemente fluida para que el paciente pueda
beberla y deglutirla con facilidad. En el mercado hay
distintos preparados, algunos con sabores a fresa,
vainilla, etc.
Vía rectal: enema
En este caso el bario también viene
preparado en suspensión, pero dentro de
un recipiente mucho mayor (con capacidad
de hasta 2 litros) parecido a una bolsa de
agua caliente. Se prepara igualmente,
mezclándolo con agua.
a. b.
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a. Colon por enema de doble contraste (sulfato de bario y aire)
b. Radiografía de abdomen con bario
Las características por las que se elige el bario como medio de contraste es que permite
rellenar la luz del tubo digestivo y, dada su consistencia algo viscosa, adherirse a la mucosa del
mismo. Así, cuando el contraste haya pasado por un tramo del tubo digestivo la mucosa
quedará teñida y la luz vacía, únicamente con aire en su interior, de tal manera que se obtiene
el efecto “doble contraste”, que nos permite estudiar la mucosa del tubo digestivo.
Una vez que el bario entra en el tubo digestivo debemos saber que tarda en eliminarse por
completo entre 48-72 horas y una semana, debido a las variaciones en el tiempo de
evacuación de cada persona.
Tras la realización de la prueba, si no hay incidencias, el paciente no ha de tomar ninguna
precaución especial, puede ingerir cualquier bebida o alimento y realizar cualquier actividad.
Únicamente se debe advertir al paciente que puede experimentar cierto estreñimiento los días
posteriores, ya que el bario posee efecto astringente.
Hay ocasiones, sin embargo, en las que no se utiliza bario sino contraste yodado hidrosoluble
hiperosmolar. Esto ocurre siempre que se sospecha perforación del tubo digestivo o hay
antecedentes recientes (menos de dos meses) de perforación del tubo digestivo o de cirugía
en cualquier tramo del tracto digestivo. Se incluyen en este supuesto los primeros controles
rutinarios postquirúrgicos de resecciones de tubo digestivo proximal (de la faringe al ángulo de
Treitz) que se comentaron antes. En todos estos casos la exploración debe iniciarse con
contraste yodado hidrosoluble hiperosmolar (Gastrografín ®).
Cuando se sospecha perforación en el intestino delgado distal o colon la prueba que ha de
realizarse es la TC, y no la radiografía con contraste del tubo digestivo. Igualmente,
utilizaremos contraste hidrosoluble yodado hiperosmolar y la vía de administración podrá ser
oral o el enema, vía preferente para el estudio de perforación del colon distal y el recto.
La razón de no utilizar el bario en el supuesto de solución de continuidad de la pared digestiva
es que puede provocar una reacción inflamatoria en mediastino o peritoneo. Se han descrito
casos de mesenteritis retráctil en pacientes con discontinuidad en la pared del tubo digestivo a
los que se administró bario. Este cuadro consiste en una reacción inflamatoria que se produce
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en el tejido peritoneal cuando contacta con el bario y puede llegar a ser muy grave. El
inconveniente de los contrastes yodados es que son menos radiopacos que el bario, por lo que
contrastan menos en las imágenes de radiología simple y se adhieren menos a la mucosa
digestiva, razón por la cual no se utilizan como primera elección y por la que son menos
eficaces en la demostración de perforación o dehiscencia de suturas quirúrgicas de víscera
hueca.
En pacientes con riesgo de aspiración
broncopulmonar (pacientes con bajo grado de
consciencia, disminuidos psíquicos y niños menores
de 1 año) no se administra contraste yodado
hiperosmolar. Debido a su composición
hiperosmolar, si el contraste pasase a la vía aérea
hay riesgo de producir edema agudo de pulmón, que
puede conducir a una insuficiencia pulmonar grave.
En estos casos se utiliza contraste yodado
hidrosoluble isoosmolar.
Por último, es importante señalar que cualquiera que
sea el contraste que entra en la luz del tubo
digestivo, administrado oralmente o median- te
enema, no es absorbido por la mucosa intestinal (o
lo hace mínimamente), por lo que no pasa a la
circulación sanguínea sistémica y las reacciones
alérgicas graves son extremadamente raras. En
pacientes muy alérgicos (a los contrastes yodados, ya que las alergias al sulfato de bario son de
por sí muy raras), si se absorbiera cierta cantidad de contraste oral, podría desencadenarse
una reacción alérgica leve como reacción cutánea, tipo habones.
En el telemando también se realizan otras exploraciones radiográficas que no tienen como
objetivo el estudio del tubo digestivo. Por ejemplo, se realizan los estudios radiológicos del
árbol biliar y, ya muy de cuando en cuando, estudios de las glándulas salivales. En ambos casos
se utilizan contrastes yodados hidrosolubles isoosmolares.
3. Procedimientos radiográficos del tracto esofágico y gastrointestinal alto
Esofagografía
Básicamente, para estudiar el esófago disponemos de dos procedimientos: estudio de la
deglución y esofagograma.
Estudio de la deglución
Se trata del estudio de la deglución, el paso del contenido a través de la faringe al esófago.
Mediante esta exploración se obtiene un vídeo que permite al radiólogo posteriormente
realizar un análisis dinámico del proceso de deglución.
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La exploración comienza en bipedestación. Se realizan dos proyecciones básicas, pudiendo
agregar proyecciones adicionales si es necesario.
Las dos proyecciones básicas son anteroposterior y lateral (preferiblemente izquierda). En el
panel de control cambiaremos el tipo de disparo a 2 disparos/segundo, prestación que permite
obtener un vídeo. A continuación el paciente ingiere un trago de contraste sin deglutirlo.
Para no perder información del proceso de deglución se comienza a “disparar” antes de que el
paciente trague; ya “disparando” se le indica al paciente que trague todo el contraste. Se
termina el disparo cuando el paciente termine de deglutir todo el contraste que ingirió. En
función de los hallazgos pueden agregarse proyecciones adicionales: bipedestación lateral
derecha, oblicua lateral izquierda, etc.
Esofagograma
El esofagograma es la técnica más útil para el estudio de patología esofágica siempre que no
se pueda realizar una endoscopia. Es muy útil para diagnosticar divertículos o estenosis
esofágicas y hernia de hiato.
La exploración comienza con el paciente en decúbito prono (tumbado boca abajo). Para que la
postura sea más cómoda puede apoyar la cabeza en una almohada. El brazo derecho se
extiende a lo largo del cuerpo, mientras que el brazo izquierdo sujeta la tarrina que contiene el
contraste, quedando el cuerpo un poco levantado del lado izquierdo (formando unos 35°
aproximadamente con la
horizontal). Esta postura recibe el
nombre de “oblicua anterior
derecha”.
Se han de obtener imágenes de los
tercios superior, medio e inferior del
esófago replecionados de contraste.
Para ello se le indica al paciente que
beba contraste de manera
continuada a través de una “pajita”.
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Una vez seguros de que hemos obtenido imágenes de los tres tercios esofágicos replecionados
se obtendrán las mismas imágenes con el esófago vacío, tras pedirle al paciente que pare de
beber contraste. Así quedará la luz esofágica vacía y la mucosa esofágica teñida de bario, lo
que permitirá su estudio. Es muy importante incluir en el estudio la unión esofagogástrica, que
en condiciones normales se sitúa por debajo del diafragma.
a. b. c.
a. Divertículo en el tercio medio del esófago
b. Esófago agrandado
c. Estenosis concéntrica
Esófago, estómago y duodeno (EED)
También llamado EGD (esófago gastroduodenal).
La primera parte corresponde al esofagograma antes explicado y se continúa después
obteniendo imágenes del estómago.
Para obtener imágenes del estómago el paciente permanece en posición oblicua anterior
derecha. En esta postura hay que saber que no todo el estómago va a aparecer igual de
replecionado. El fundus gástrico se verá vacío, porque el fundus es la porción más superior del
estómago pero también la más posterior. Así, al estar boca abajo, el fundus quedaría en una
situación más alta que el cuerpo y el antro y no se replecionaría de contraste.
Al ser de situación más anterior y quedar en situación más inferior, en decúbito prono el
cuerpo y el antro gástricos sí se replecionan de contraste.
4. Procedimientos radiográficos del tracto gastrointestinal bajo
Tránsito baritado del intestino delgado (TGI)
Suele ser la exploración más larga, aunque la duración real es muy variable, ya que depende de
la rapidez del paso de contraste a través de todo el intestino delgado, que varía ampliamente
de unos individuos a otros.
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Es la única exploración en la que el paciente va a ingerir el contraste fuera de la sala de
exploración, volviendo a la misma cuando hayan pasado entre 15 y 20 minutos desde que
terminó de beber la tarrina entera de papilla.
El estudio comienza con el paciente en bipedestación. En esta posición se realizan fotos del
estómago y de las asas del intestino delgado que estén replecionadas de contraste en ese
momento, aunque el objetivo de esta exploración es estudiar el intestino delgado desde el
ángulo de Treitz hasta el íleon terminal.
Después tumbaremos la mesa basculante hasta hacerla paralela al suelo, dejando al paciente
en posición de decúbito supino. En esta posición repetimos las imágenes que hicimos en
bipedestación. Se obtendrán después las mismas imágenes en posición de decúbito pro- no y
el paciente saldrá a continuación de la sala.
A lo largo de la exploración el paciente saldrá y entrará a intervalos de 20-30 minutos, con el
fin de realizar un estudio seriado del intestino delgado en decúbito supino y prono según vaya
avanzando el contraste, hasta que se hayan visualizado todos los tramos del intestino delgado.
Por último se realiza un estudio radiográfico seriado del final del intestino delgado, que es el
íleon terminal, sitio típico de patología del intestino delgado como la enfermedad de Crohn.
Para ello contaremos con la ayuda del compresor. Dado que las asas del intestino delgado se
disponen dentro de la cavidad abdominal superponiéndose unas a otras, el compresor nos
permite separarlas ejerciendo presión en distintos puntos de la cavidad abdominal; de este
modo podremos encontrar el íleon terminal con menor dificultad. Una vez visualizado y
seriado se da por concluida la exploración.
Intestino grueso, recto
La exploración fluoroscópica que estudia el intestino grueso se llama enema opaco.
Se denomina “enema” porque es la vía de administración del contraste baritado y “opaco”
porque es un enema realizado con contraste baritado que es radiopaco.
El contraste para el enema viene en un recipiente de 2 litros de capacidad, aproximadamente.
Se prepara mezclando los polvos de sulfato de bario en suspensión con agua y agitando
enérgicamente para conseguir diluir bien el contraste. El recipiente se conecta a un sistema de
plástico compuesto por un tubo de 1,5 m de longitud y 1 cm de luz, a través del cual pasará el
contraste desde el recipiente original. El extremo del tubo es romo, para poder ser introducido
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por vía anal. El recipiente con el contraste se coloca en un gotero para que la fuerza de la
gravedad permita el paso del contraste hacia el sistema y a través de este al colon.
En esta exploración, más que en ninguna otra, es fundamental explicarle al paciente en qué va
a consistir y cómo se va a desarrollar la exploración antes de empezar. Hemos de tener en
cuenta que el paciente quedará “vestido” únicamente con una bata fina que nosotros le
facilitaremos, ya que habrá de despojarse de toda vestimenta, incluyendo la ropa interior, y
que con una sonda endoanal quedará tendido sobre la mesa de exploraciones. En estas
circunstancias es difícil entender las indicaciones que se reciben a través de unos altavoces.
1. Imagen de la ampolla rectal
2. Sigma
3. Colon izquierdo
4. Ángulo hepático colónico
5. Estudios del árbol biliar, vesícula y páncreas
El estudio del árbol biliar guiado por imagen radiológica se llama colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica (CPRE) y debe ser realizada por gastroenterólogos. Para el
procedimiento se introduce un endoscopio por vía oral hasta el duodeno y desde ahí, a través
de la ampolla de Vater, se introduce contraste para replecionar por vía retrógrada la luz del
árbol biliar (colédoco, conducto cístico y vesícula biliar, conducto hepático común o
hepatocolédoco, conductos biliares derecho e izquierdo y radicales biliares intrahepáticos).
Además, dada la unión de ambos conductos previa a la salida a la ampolla de Vater, también se
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replecionan el conducto de Wirsung y los canalículos pancreáticos (para mayor detalle de la
anatomía del árbol biliar y de los ductos pancreáticos ver el capítulo 6 del manual Anatomía
por la Imagen).
Algunos pacientes, por su patología, son portadores de tubos o catéteres de drenaje
percutáneos (con comunicación a la piel del hipocondrio derecho), de tal manera que se
pueden obtener imágenes del árbol biliar inyectando el contraste directamente desde el
extremo externo del catéter o tubo.
El contraste que se utiliza en esta exploración es contraste yodado hidrosoluble isoosmolar.
La imagen obtenida es una imagen en escala de grises de radiología simple con opacificación
del árbol biliar y de los ductos pancreáticos.
La imagen obtenida en los estudios de CPRE es semejante a la que se obtiene en las secuencias
de colangiorresonancia (colangio-RM). Sin embargo, en el caso de la colangio-RM no se utiliza
ningún medio de contraste, sino que se trata de secuencias especiales para visualizar
estructuras con contenido líquido estanco.
La RM también es la prueba de elección para el estudio de la glándula pancreática. En este
caso sí se requiere la inyección de contraste endovenoso (gadolinio).
El estudio de la glándula pancreática también se puede realizar con TC. La TC ofrece una
estupenda visualización del páncreas y de sus relaciones anatómicas. No es tan buena técnica,
sin embargo, para el estudio de patología del árbol biliar.
El estudio de la vesícula biliar y las vías biliares también puede realizarse mediante ecografía, y
suele ser esta la prueba de primera elección cuando se sospecha patología del árbol biliar.
a. b.
a. CPRE
b. Ultrasonido endoscópico
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6. Estudio de las glándulas salivales
Las glándulas salivales mayores (parótidas, submandibulares y sublinguales) se encuentran
fuera de la cavidad oral, aunque están comunicadas con esta a través de unos orificios en la
mucosa oral por donde vierten sus contenidos los conductos glandulares. Así los productos
que fabrican estas glándulas pueden llegar a la cavidad oral.
Sialografía
Para el estudio de la patología de los conductos de las glándulas saliva- les disponemos de
varias técnicas. La primera que vamos a comentar es la técnica convencional, la sialografía.
Sialo- es un prefijo griego que significa “saliva” y -grafo es un sufijo griego que significa
“imagen”, por lo que sialografía es el estudio por imagen de las estructuras salivales.
Tras el desarrollo de técnicas como la ECO, la TC o la RM, la sialografía es hoy una técnica es
desuso. No obstante, es la única técnica que permite ver la anatomía completa de los
conductos salivales y se reserva para cuando la patología se centra en el conducto excretor
glandular, siendo de segunda elección para valoración de patologías como estenosis, cálculos y
fístulas salivales.
La sialografía utiliza radiaciones ionizantes y se trata de una técnica de radiología simple. Está
contraindicada en presencia de procesos agudos inflamatorios o infecciosos, alergia al
contraste, sospecha de embarazo o si la primera imagen basal que se obtiene demuestra la
presencia de un cálculo cercano al punto de apertura del conducto a la cavidad oral. La
sialografía no sirve para el estudio de las glándulas sublinguales ni de sus conductos, ni para el
estudio de las glándulas salivales menores.
El contraste que se suele emplear en el estudio de la patología de los conductos salivales es un
contraste yodado hidrosoluble isoosmolar.
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Para realizar la exploración el paciente debe acudir en ayunas de 4-6 horas previas a la cita. La
exploración comienza con el paciente en decúbito supino. La primera adquisición es de una
imagen basal, esto es, previa a la introducción de contraste. Esta es especialmente importante,
porque muchas veces permitirá visualizar la presencia de cálculos en los conductos salivales.
Sialografía de la parótida izquierda (árbol frutal)
Sialografía submaxilar
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