II Evaluación especial de filosofía 2023
Allegra Ranero, Catalina Acosta, Julieta Cha, Mateo Zen
Indice
Introduccion………………………………………………………………………………………. 3
Textos………………………………………………………………………………………………3
El proceso sígnico…………………………………………………………………………….. 3
Amala y Kamala………………………………………………………………………………. 4
Del otro lado del mundo………………………………………………………………………. 4
Los seis ciegos y el elefante…………………………………………………………………... 4
Desarrollo del problema…………………………………………………………………………… 5
Bibliografia……………………………………………………………………………………….. 8
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Introduccion
Para empezar a responder la pregunta-problema iniciamos analizando los textos dados en
clase. Estos textos que fueron abordados serán gran parte de los recursos que utilizaremos para
desarrollar nuestra idea.
¿El lenguaje determina nuestras acciones o éstas son independientes del lenguaje?
Los textos abordan, desde diferentes perspectivas, la relación entre la naturaleza humana
y el entorno, así como la influencia del lenguaje en la percepción y la acción. Vamos a tratar la
pregunta tomando elementos de cada texto.
Textos
El proceso sígnico
En el texto “El proceso sígnico”, Eco presenta un esquema simplificado del proceso de
comunicación, que incluye la fuente, el emisor, el canal, el mensaje y el destinatario. Ilustra este
esquema con un ejemplo de un corresponsal enviando noticias sobre un terremoto en Filipinas.
En este contexto, Eco equipara el mensaje con el signo. Explica que, aunque un mensaje
puede ser una organización compleja de muchos signos, en un nivel más elemental, un mensaje
puede ser representado por un solo signo. Utiliza el ejemplo de decir "/¡voy!/" como un signo
aislado.
Destaca la importancia del código común entre el emisor y el destinatario para que la
comunicación sea efectiva. Señala que el destinatario comprende el signo sólo si comparte el
mismo código que el emisor.
Eco argumenta que el signo no solo es un elemento en el proceso de comunicación, sino
que también es una entidad que forma parte del proceso de significación. Examina la relación
entre el significante y el significado, y cómo la significación requiere un código compartido.
Se menciona la distinción propuesta por Morris entre las dimensiones semántica,
sintáctica y pragmática del signo, explorando cómo se puede considerar un signo desde estas
perspectivas.
Se aborda la dificultad de determinar la unidad mínima en un signo. Discute la
clasificación de los gramáticos antiguos, como Aristóteles, sobre onoma, rema y logos, y cómo
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los estoicos complicaron la cuestión al introducir la distinción entre lekton completo e
incompleto.
Eco presenta la propuesta de Morris de considerar el signo desde tres dimensiones:
semántica, sintáctica y pragmática. Menciona la definición de Peirce sobre la unidad sígnica
mínima, que incluye el rema, el decisigno y el argumento.
Eco concluye provisionalmente que cualquier entidad mínima que parezca tener un
significado preciso puede considerarse un signo, reconociendo que existe una ambigüedad
inherente al concepto de "signo".
Amala y Kamala
En el texto de Amala y Kamala se presenta un caso extremo de privación lingüística y
social en el que dos niñas son encontradas en estado salvaje y criadas por lobos. A pesar de los
esfuerzos del misionero Joseph Amrito Lal Singh y su esposa por enseñarles el lenguaje humano,
las niñas encuentran enormes dificultades para adaptarse a la sociedad y desarrollar habilidades
humanas básicas. Este caso sugiere que la falta de exposición al lenguaje y al entorno social
adecuado puede afectar profundamente el desarrollo humano.
Del otro lado del mundo
En los fragmentos seleccionados del guión de la obra teatral se presenta un diálogo entre
Ernesto y Luz sobre la capacidad del lenguaje para expresar experiencias internas, como
sentimientos. Luz cuestiona si el lenguaje es suficiente para transmitir sensaciones complejas
como el insomnio, y Ernesto reflexiona sobre los desafíos del escritor al confiar en la
"transparencia ilusoria del lenguaje". Ambos, a través de metáforas, intentan comunicar lo que
sienten, mostrando que es imposible que otra persona sienta lo mismo que uno.
Los seis ciegos y el elefante
Este cuento aborda la relatividad de la verdad y las limitaciones de la percepción. Cada
ciego representa una perspectiva única sobre el elefante, ilustrando que la verdad es subjetiva y
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depende de la experiencia individual. La historia critica la certeza dogmática y destaca la
importancia de la colaboración para obtener una comprensión más completa de la realidad.
Aborda temas como el perspectivismo, las limitaciones del conocimiento humano y la
construcción social del saber.
El texto destaca la importancia del lenguaje en la construcción del pensamiento y el
mundo.
Desarrollo del problema
Claro está que el lenguaje es uno de los recursos que utilizamos los seres humanos para
comunicarnos y que nos distingue de otras especies, nuestro lenguaje articulado es el más
avanzado y variado, compuesto de símbolos fonéticos y con funciones que nos caracterizan
(poética, emotiva). El lenguaje animal solo tiene las funciones expresiva y señalativa.
El lenguaje es lo que construye nuestra realidad, tiene un poder inmenso, como el caso en
el que Harry S. Truman (ex presidente de los [Link]) creó un discurso en el que inventó los
conceptos “desarrollado” y “subdesarrollado” como aspecto atribuible a los países, y aquí
estamos hoy en día, ¿quien no conoce estos conceptos? El lenguaje es creador de nuestra
realidad.
Pero por más avanzado que sea el lenguaje, a veces no es suficiente. Como en el caso de
Del otro lado del mundo, en el que los personajes no podían expresar lo que sentían con palabras.
Esto nos lleva a preguntarnos ¿Se podría, sabiendo que no todos somos iguales y no todos
sentimos (aunque de similar manera) igual, atribuirle un signo a un dolor o a una sensación?
¿Será ese signo válido para explicar el sentimiento de la otra persona?. Supongamos que dos
personas sufren de insomnio. Se sienten agotadas, derrotadas, constantemente cansadas y muchas
otras cosas que componen el sentimiento de sufrir insomnio, pero no encuentran una palabra que
lo represente, por lo que inventan una palabra x. Tal vez ambos compartan aspectos de esa x
palabra, pero ¿serán esos sentimientos los mismos? ¿Es posible que ambos descubran si la
palabra describe el sentimiento del otro sabiendo que ya de por si los sentimientos no serán los
mismos? ¿Hasta qué punto es coherente nombrar de determinada forma a un sentimiento o una
emoción?
¿Cuándo una palabra o un signo pasa a ser válido? Por ejemplo, con un amigo creamos
una palabra para describir una sensación en común. Utilizamos esta palabra todo el tiempo ¿Es
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esta palabra válida en el lenguaje, sabiendo que solo nosotros conocemos su significado? Si esa
palabra se expande por todo un grupo de amistades, luego por un círculo social, y así
sucesivamente, ¿Es esta palabra parte del lenguaje?¿Y del idioma? ¿Cuándo comienza a serlo o
no?
Otro ejemplo son las palabras que no tienen aparente significado propio o literal pero que
sí expresan algo, palabras contemporáneas como “ahre” o “en una”. Es probable que una persona
no contemporánea que acceda a esas palabras no las entienda o no les encuentre significado, al
igual que a nosotros se nos dificulta encontrar significado en palabras del español antiguo, del
romance, o inclusive de palabras que usan las personas mayores, o personas que se criaron en
otro ambiente u otra realidad, dentro del mismo código o idioma.
Luego de analizar y pensar todos los textos, creemos que existe una relación recíproca
entre el lenguaje y las acciones. Las acciones pueden dar forma al lenguaje, pero el lenguaje
también puede influir en la interpretación y significado de las acciones.
Creemos que estas dos dimensiones de la experiencia humana no son entidades
independientes, sino que interactúan de manera constante y compleja. El lenguaje es un medio
fundamental para la construcción y expresión de significado. A través de las palabras, las
personas articulan sus pensamientos, emociones y percepciones del mundo. Las acciones, a su
vez, contribuyen a la creación de significado. La forma en que interactuamos con nuestro entorno
y con los demás puede dar lugar a nuevas interpretaciones y expresiones lingüísticas.
Por ejemplo, los seis ciegos, al intentar comprender la verdadera forma del elefante,
ilustran cómo las acciones, en este caso, tocar diferentes partes del elefante, contribuyen a la
construcción del significado. Cada ciego interpreta de manera única sus experiencias táctiles, lo
que sugiere que las acciones dan forma a la comprensión.
Las interacciones sociales y las acciones a menudo implican una negociación constante
de significados. El lenguaje, en estos casos, actúa como una herramienta que facilita esta
negociación al permitirnos compartir y entender perspectivas.
Las acciones, como expresiones no verbales o comportamientos, también desempeñan un
papel en la comunicación y pueden influir en cómo se interpretan ciertos mensajes lingüísticos.
El lenguaje y las acciones están intrínsecamente vinculados al desarrollo de la identidad.
La forma en que nos expresamos verbalmente y cómo actuamos en diferentes situaciones
contribuye a la construcción de nuestra identidad personal y social.
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La identidad que desarrollamos a través de nuestras acciones y el lenguaje que elegimos
puede influir en cómo somos percibidos por los demás y, a su vez, afectar nuestras interacciones
futuras.
Tanto el lenguaje como las acciones se adaptan a contextos sociales específicos. La
elección del lenguaje y la forma en que actuamos dependen en gran medida del entorno, las
normas sociales y las expectativas culturales.
Las acciones pueden reinterpretarse a través del lenguaje, y viceversa, dependiendo del
contexto en el que se produzcan. Qué se dice y cómo se dice puede afectar la percepción de una
acción, y las acciones pueden requerir explicaciones lingüísticas para ser comprendidas
completamente.
Sumado a todo esto, podemos decir que las acciones no son independientes del lenguaje,
pero tampoco el lenguaje las determina, sino que es, muchos casos, nuestra formación a lo largo
de la vida (a través del lenguaje y acciones de nuestros referentes) que vamos aprendiendo cómo
comunicarnos y relacionarnos tanto a través del lenguaje como de las acciones. Comenzamos a
razonar y asociar cosas por nuestra cuenta, empezando a realizar determinadas acciones
asociadas, en nuestra mente, al lenguaje, pero no determinadas por el mismo. Por ejemplo, si
desde niño veo que mi padre me saluda cuando se va (acción de saludar), yo aprendo a saludarlo
cuando me voy de igual forma (independientemente de la palabra saludo). Lo cual lleva a que en
algún momento, se haga la asociación de la acción de saludar con la palabra saludo. Haciendo
que desde esa asociación, cada vez que me digan “saluda a tu padre”, yo sepa qué acción
corresponde a esa indicación. Y así también, muy probablemente, cada vez que salude a alguien,
piense en la palabra saludo o algo similar, asociando la acción con el lenguaje pero siendo la
misma independiente de él.
Al avanzar con el desarrollo humano (personal), se podría decir que algunas de nuestras
acciones sí son determinadas por el lenguaje, ya que es el mismo el que nos da una u otra
percepción de las cosas. Por ejemplo, una persona que nombra a nuestro planeta “planeta tierra”
no tendrá la misma postura frente al mismo ni tomará las mismas acciones que una persona que
utiliza el concepto “madre tierra”. Hablando de la misma cosa, su actitud frente a la misma, y por
ende, sus acciones, son diferentes.
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Bibliografia
- Los ciegos y el elefante, cuento popular
- Selección Guión Obra Teatral “Del otro lado del mundo” (2021) Texto Original: Camila
Diamant y Emanuel Sobré.
- La historia de Amala y Kamala, las niñas ferales de Midnapore
- Umberto Eco. Signo. Cap.1 “El proceso sígnico” (selección realizada por la docente Cristina
Rivero)