Progresión Personal en la Rama Rovers
Progresión Personal en la Rama Rovers
Programa de Jóvenes
Documentos Básicos.
Progresión de la rama Rovers.
Programa de Jóvenes
Documentos Básicos
Renovación Pedagógica de Scouts de Argentina
Realizado por:
Comité Ejecutivo
Equipo Nacional de Programa
©Scouts de Argentina
enero de 2001
Libertad 1282 C1012 AAZ
Capital Federal
Los textos e imágenes de este documento
pueden ser reproducidos en todo o en parte con autorización de Scouts de Argentina.
Scouts de Argentina
es miembro de la
Organización Mundial
del Movimiento Scout
3
Nos proponemos
el desarrollo de la
personalidad de los jóvenes
en todos sus aspectos
Para llegar a ese proyecto tendrán que pasar poco a poco de la dependencia infantil a la
autonomía adulta, conformando la imagen de sí mismos para ir elaborando su propia identidad.
Frente a esos desafíos, el Movimiento Scout presenta a los jóvenes un conjunto de ofertas
relevantes que somete a su libre elección. Una de ellas, probablemente la más relevante de
todas, es la propuesta contenida en la Ley Scout, donde se aglutinan los valores esenciales de
su proyecto educativo. En la rama Rovers la Ley Scout se recrea y enriquece por medio de
una Carta que toda la Comunidad diseña, proclama y adhiere.
Otra propuesta, no menos significativa que la anterior, es la invitación al joven a que desarrolle
en forma equilibrada todas las dimensiones de su personalidad. Es una invitación a explorar la
riqueza de sus posibilidades y a ser un hombre o una mujer, una mujer y un hombre plenos.
Para lograr ese propósito, en nuestro quehacer educativo distinguimos áreas de crecimiento
que consideran la variedad de expresiones y la ordenan basándose en la estructura de la
personalidad:
Dimensión de
Área de Crecimiento Interés educativo
la personalidad
Física Corporalidad El desarrollo del cuerpo
La estimulación de la
Intelectual Creatividad
creatividad
Ética Carácter La formación del carácter
Afectiva La orientación de los
Afectividad
afectos
Social Sociabilidad El encuentro con los otros
La etapa Rover no tiene el mismo sentido hoy que en los tiempos de los primeros Rovers; hoy
los jóvenes viven un período de mayor incertidumbre, de duda, de crisis de valores, a través del
cual debe definir su proyecto de vida, en lo profesional, en lo personal, en lo relacional y
emocional...
• Contribuir a que en este período de definición de su proyecto de vida, los jóvenes distingan,
poco a poco, esas diferentes realidades que viven en ellos; y ayudarlos, a través de
objetivos, a crecer en todas esas dimensiones.
Sin embargo, se debe tener siempre presente que nuestros actos entrelazan habitualmente
casi todas esas dimensiones, y en toda nuestra vida ellas se entretejen de tal manera, que es
difícil distinguir la frontera entre una y otra, ya que se influencian y determinan mutuamente
hasta conformar nuestro particular modo de ser.
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Contenido de las
áreas de crecimiento
El desarrollo del cuerpo,
rutas de la corporalidad
Como el cuerpo crece y funciona sobre la base de leyes propias, es frecuente pensar que una
persona poco puede hacer para influir en los procesos que vive su organismo. Esa idea es una
verdad en parte, ya que cada día la ciencia reúne más y más demostraciones de lo mucho que
podemos hacer por la protección de la vida, el desarrollo del cuerpo y el cuidado de nuestra
salud.
De ahí que cuando se trata del crecimiento de una persona, la primera tarea que ésta debe
enfrentar y asumir, es la parte de responsabilidad que le corresponde en el desarrollo de su
cuerpo, el que influye de manera muy importante en las características de su personalidad.
La Comunidad Rover debe ofrecer experiencias que permitan a los jóvenes aprendizajes sobre
la responsabilidad que les cabe para el desarrollo armónico de su cuerpo, actividades que los
conduzcan progresivamente a ser consciente de la importancia de su cuerpo, conocer los
procesos biológicos que regulan su organismo, su capacidad de utilizar el cuerpo como medio
para relacionarse con las personas, las cosas y la naturaleza.
Es así que el ponerse a prueba en la práctica de actividades deportivas, en el contacto con la
naturaleza favorece el conocimiento, por parte de los jóvenes, de sus posibilidades físicas y la
orientación de sus impulsos y su fuerza.
El creciente cúmulo de ocupaciones de los jóvenes de este grupo de edad (trabajo, estudio,
vida social) hace que el aprendizaje de la administración adecuada de su tiempo, entre sus
diversas obligaciones y sus tiempos de ocio y descanso sea una adquisición de gran
importancia en esta etapa de la vida.
La alimentación sana y equilibrada como aporte a la prevención de patologías alimentarias tan
frecuentes en esta edad. La valoración de su aspecto, el cuidado de su higiene personal y la de
su entorno.
La estimulación de la creatividad,
rutas de la creatividad
El ser humano es algo más que un cuerpo.
La inteligencia nos permite descubrir la verdad que está expresada o encerrada en las cosas,
relacionar unas cosas con otras, sacar conclusiones, deducir, almacenar la información y
realizar muchas otras funciones que progresivamente van formando nuestro conocimiento.
Ese conocimiento, que en gran parte los jóvenes adquieren en la escuela, es distinto de la
capacidad para usar ese conocimiento de manera original y relevante, aportando nuevas
ideas y soluciones originales. Esa capacidad es lo que llamamos creatividad, que no siempre
se adquiere en la escuela, ya que su desarrollo implica un cúmulo de actividades y
posibilidades que superan el ámbito de la educación formal.
También hay que eliminar los obstáculos que impiden que la creatividad brote: la falta de
conocimientos, el apego a reglas inútiles, el miedo al error, al fracaso y al ridículo, la
incapacidad para la aventura, el ambiente severo, el conformismo, la censura sistemática que
llevan a bloqueos (culturales, emocionales, intelectuales) que impiden el desarrollo de la
creatividad.
6
De ahí que la vida de grupo en la Comunidad Rover y las actividades proyectos y extra
proyectos que los jóvenes emprenden junto con sus pares en los equipos, deben brindar la
posibilidad de realizar nuevas y distintas miradas a las problemáticas del mundo adulto.
Además de tener inteligencia, el ser humano posee voluntad. Una y otra se complementan a
tal punto, que de poco le serviría la primera si no ejercitara la segunda. Mientras la inteligencia
le permite descubrir la verdad, su voluntad lo lleva hacia aquello que considera bueno.
Una persona de carácter es aquella que sabe ejercer su voluntad. De ahí que el carácter sea
una disposición permanente de la persona para organizar sus fuerzas e impulsos de acuerdo a
los principios y valores que considera correctos.
La Comunidad Rover debe ofrecer experiencias que permitan a los jóvenes la educación de su
voluntad. El proyecto Rover propone a los jóvenes actuar de acuerdo a los valores a los que
voluntariamente adhiere, la vida en Comunidad le brinda el espacio para reflexionar sobre las
realidades muchas veces complejas y contradictorias del mundo. Poner su creatividad y
esfuerzo en concebir otros mundos posibles, mejores que el mundo en que vivimos.
La Comunidad Rover conformada por jóvenes de uno y otro sexo es un espacio que favorece
el conocimiento, aceptación y respeto de la propia sexualidad y la del otro, vinculando esta
madurez al amor. La vivencia de la vida de grupo brinda la ocasión de superar los mitos,
discriminaciones y estereotipos sobre el hombre y la mujer, viviendo con el otro sexo relaciones
equitativas e igualitarias.
7
En este sentido, el Proyecto Rover, entre otras actividades, favorece la apertura a personas de
fuera del Movimiento con la intención de propiciar el encuentro con personas y realidades
diferentes. Conociendo primero a otros, valorándolos luego.
A través de los proyectos Rovers y las actividades extra-proyectos, el joven y la joven tienen la
oportunidad de actuar y reflexionar sobre las distintas problemáticas del mundo adulto. El
servicio como característica propia del proyecto Rover debe permitir a los jóvenes el
descubrimiento de la sociedad adulta, los problemas sociales y políticos. No basta con trabajar
en una zona carenciada es preciso tomar conciencia de sus problemas, del origen de los
mismos.
La búsqueda de Dios,
rutas de espiritualidad
Desde que toma conciencia de sí mismo el ser humano busca respuestas sobre el origen,
naturaleza y destino de su vida: ¿de dónde vengo? ¿Quién soy? ¿Adónde voy? El desarrollo
integral de la persona comprende el desarrollo de su dimensión espiritual.
El desarrollo del pensamiento se manifiesta también en la concepción que los jóvenes tienen
de lo trascendente, las creencias se vuelven más abstractas. Un largo camino que va de una fe
recibida, infantil, a una fe personal y asumida, adulta.
La vida de grupo de la Comunidad Rover es una permanente invitación a actuar sobre la base
de los valores que proponemos como Movimiento y a los cuales los jóvenes adhieren, pero
también a reflexionar en comunidad, en equipo. Acción y reflexión a la luz de los valores es
parte importante de propuesta educativa. La búsqueda de la coherencia, el desafío de
enfrentarse a las contradicciones, la apertura para no encerrarse en la defensa de su fe, para
abrirse a la tolerancia, el interés, la comprensión y el diálogo interconfesional.
Las áreas de crecimiento sirven para ordenar los objetivos que se proponen a los jóvenes en
esta rama y que luego pueden usar como referencia para la elaboración, de sus objetivos
personales en la confección de su plan personal de acción, del cual nos ocuparemos más
adelante.
Analicemos a continuación esos objetivos para cada área de crecimiento, la forma en que se
presentan a los jóvenes y la manera en que éstos los modifican y complementan
continuamente, convirtiéndolos en sus objetivos personales.
Toda actividad humana, aunque no lo exprese ni se esté consciente de ello, esta orientada al
logro de objetivos.
La educación, como todas las cosas que hacemos también tiene objetivos, pero a diferencia de
las actividades rutinarias, que incluyen sus objetivos sin mencionarlos, la actividad educativa
necesita de objetivos claramente expresados hacia los que se orienta.
Además, los procesos educativos no sólo se fijan objetivos para sí mismos, sino que también
proponen a las personas que participan del proceso, que traten de lograr determinados
objetivos personales, manifestarlos, hacer conscientes los objetivos que los orientan a la
acción. Que se esfuercen intencionalmente por alcanzar un conjunto de conductas deseables
que les permiten crecer
Establecen una pauta para que cada joven logre ese propósito de acuerdo a su edad y a su
particular modo de ser.
Sin embargo, ese conjunto no pretende conformar un modelo “ideal” de persona o de forma
de ser. No se trata de producir seres idénticos a partir de una misma “célula valórica”, ya que
cada joven es una persona única, con diferentes necesidades, aspiraciones, intereses,
historias, capacidades y potencialidades. Deseamos ser claros con esto, no existe “una única
forma de ser Scouts”, “una única forma de ser persona”.
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Por medio del diálogo entre esa propuesta y lo que cada joven piensa y
siente, los objetivos de la rama Rovers, asumidos o modificados por los
jóvenes, se convierten en objetivos personales de cada uno y expresados en
su plan personal de acción.
Por supuesto que ese diálogo es diferente en cada edad, y en la medida que va adquiriendo
conciencia de lo que quiere hacer en su vida, mayor es su participación en ese diálogo y
menos determinante es el marco ofrecido por la propuesta.
Entre los 17 y 21 años es muy importante que ofrezcamos la oportunidad de clarificar, aportar,
acompañar a los jóvenes en la construcción de su propio proyecto de vida.1
También el diálogo será diferente para cada joven, ya que no todos evolucionan al mismo
ritmo y, dependiendo de sus características personales y de las circunstancias en que crecen,
demostrarán mayor o menor autonomía para contribuir en la definición de sus objetivos
personales.
Los objetivos que les presentamos a los jóvenes no se reducen al contexto de la actividad
propiamente scout. Por el contrario se extiende a todos los ámbitos de la vida del joven. Por lo
que los objetivos serán logrados por los jóvenes a través de una gran variedad de actividades y
experiencias, algunas de las cuales están conectadas con su Comunidad Rover y otras no.
Como educadores Scouts somos responsables de motivar el avance de los jóvenes, crear las
condiciones optimas para los aprendizajes, orientar el desarrollo y contribuir a su evaluación
con respecto a los objetivos planteados. Para esto debemos estar atentos y conocer las
actividades que desarrollan los jóvenes no solamente dentro del Movimiento Scout
La progresión no debe reducirse a una serie de “pruebas” que es preciso cumplir dentro de la
Comunidad Rover o el equipo. Por el contrario debe impactar en toda la vida del joven.
1
En su proyecto de vida, los jóvenes representan su propia actividad futura y la sociedad en la que desean vivir.
11
Los objetivos educativos propuestos para la rama Rovers son los objetivos terminales de toda
la propuesta educativa del Movimiento Scout.
Los objetivos terminales describen, para cada área de crecimiento, las conductas deseables de
lograr al momento del egreso del Movimiento Scout, alrededor de los 20 ó 21 años.
Son terminales o finales desde el punto de vista de aquello que los Scouts pueden ofrecer para
el crecimiento de los jóvenes, pero no para la persona, que como bien sabemos, no cesa de
desarrollarse.
Desde el punto de vista de las demás ramas (Lobatos y lobeznas, Scouts y Caminantes), los
objetivos terminales permiten que todas las ramas del Movimiento tengan objetivos intermedios
coherentes entre sí y respecto de esos objetivos terminales, contribuyendo a dar unidad y
articulación a todo el proceso educativo del Movimiento Scout.
Los jóvenes de la rama Rovers trabajan directamente con los objetivos terminales como una
referencia más para la formulación de sus planes personales de acción.
Ruta de la CORPORALIDAD
Ruta de la CREATIVIDAD
Ruta de la AFECTIVIDAD
Ruta de la SOCIABILIDAD
Ruta de ESPIRITUALIDAD
Primero:
El ingreso de un joven a la Comunidad Rover
Entrar en el juego!!!
Los jóvenes que ingresan a la Comunidad Rover se incorporan de inmediato en las actividades
que se están realizando. La mejor manera de conocer y aprender el juego es jugando, claro
que cada joven lo hará desde su experiencia, desde su historia de vida, en fin desde su
personalidad.
Es muy importante también, el momento que esté viviendo la Comunidad Rover y sus equipos
como grupo humano.
Segundo:
El período introductorio
El período introductorio, que no constituye una etapa de progresión, tiene una duración de
aproximado 2 a 4 meses y tiene como finalidad:
El período introductorio se inicia con el ingreso del joven a la Comunidad Rover y culmina con
la entrega de la insignia de la etapa en que comenzará su progresión.
¿Qué pasa durante este período desde el punto de vista del joven?
Pone en contacto al nuevo integrante con la información básica para moverse en el nuevo
ambiente.
¿Qué pasa desde el punto de vista del educador scout que acompaña
el crecimiento personal del joven?
Se forma una opinión sobre el joven en relación a cada una de las áreas de crecimiento.
En estos casos el período introductorio se funde con un tiempo denominado de enlace o inter-
rama en el cual los chicos provenientes de la rama Caminantes se preparan para partir e
ingresar a la Comunidad Rover. Es eminentemente un tiempo de ambientación de aclimatación
al grupo humano que lo va a recibir y del grupo humano con él o ella.
Tercero:
Pasos para la construcción de su plan personal de acción
Denominamos Plan Personal de Acción (PPA) al instrumento mediante el cual el joven planifica
su crecimiento personal.
Este plan personal de acción no es un papel que se escribe de la noche a la mañana, sino por
el contrario, responde a un proceso de reflexión, análisis personal y comunitario.
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El proceso de desarrollo del joven a través del PPA es dialéctico , es decir, se alimenta de los
aprendizajes anteriores; con esto queremos decir que un PPA se apoya en otro anterior y a la
vez sirve de referencia para el siguiente.
2. Enriquecimiento comunitario
Primer paso:
La descubierta personal, - evaluación del desarrollo personal -
Cada Rover necesita un momento para encontrarse con su propia realidad, como persona, en
un contexto socio-cultural particular.
El equipo de educadores debe prestar mucha atención a este momento, un proceso pobre en
este sentido desencadena metas y acciones de poco valor para los rovers, es por ello que
deberán generar los espacios o situaciones que favorezcan una reflexión profunda y
significativa.
Existe una falsa creencia sobre el rol de los educadores Scouts en la rama Rover, se dice que
los adultos en esta rama tienen una presencia casi invisible, que “desde fuera de la
comunidad” actúan en muy raras ocasiones, que los jóvenes “se manejan solos”. ¡Nada más
falso!
Como en toda la propuesta educativa del Movimiento Scout su método nos habla de la
presencia de un adulto, educador de tiempo libre, comprometido con el crecimiento de los
jóvenes, compañero en la ruta de ese crecimiento, que realiza las acciones necesarias para
ofrecer oportunidades de aprendizaje.
Y las acciones necesarias pueden ser diversas, variando su momento de desarrollo grupal,
según las características de cada Comunidad.
Estos espacios y situaciones suscitados por los educadores pueden asumir la forma de
actividades, dinámicas, servicios, como por ejemplo:
Hace referencia a un proceso continuo que tiene dos partes que se alimentan mutuamente (en este caso la acción-
aprendizaje anterior y el nuevo aprendizaje). Esto logra que cada nuevo aprendizaje se construya y modifique a la vista
y en la reflexión de la anterior. Por lo tanto, el proceso de desarrollo se parece más a una espiral que a una línea recta.
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Una actividad para toda la Comunidad Rover, saliendo al mundo, que muestre distintas
realidades a los rovers.
Un campamento de comunidad con dinámicas que permitan el “darse cuenta”.
Una película, algunas lecturas, cuentos.
Un campamento en soledad.
La lectura de los objetivos educativos de rama incluidos en el documento: Agenda Rover.
Segundo Paso:
Enriquecimiento comunitario
Es el momento de ampliar la mirada, de compartir con los amigos de la Comunidad Rover y el
equipo de educadores el fruto del momento de evaluación personal, o sea su primer borrador
de plan personal de acción. Ellos podrán hacer sus comentarios, sugerencias, aportes, que
permitan enriquecer las propuestas, hacerlas factibles, solidarizarse con ellas, acompañar el
proceso de crecimiento. (Por que no plantear posibles asociaciones para generar juntos un
proyecto).
Se trata de señalamientos positivos sobre el plan personal del joven que le sirvan al proceso de
crecimiento personal (crítica constructiva).
Los educadores tendrán en cuenta los objetivos educativos de la rama y contribuirán a que las
acciones en el proceso permitan el logro de los mismos al final de la etapa Rover.
Tercer paso:
Re-elaboración, Compromiso y Acción
Luego del enriquecimiento comunitario, el Rover reelabora su plan personal de acción (PPA),
considerando las observaciones hechas por la Comunidad Rover. El plan personal de acción
se plasmará en acciones concretas, con tiempos precisos y aspectos necesarios para
implementarlas.
El registro del plan personal de acción (PPA) puede asumir distintos estilos, como por ejemplo:
El plan personal de acción es una herramienta para el desarrollo personal, un instrumento que
les permitirá a los jóvenes contrastar en el futuro las acciones proyectadas con las realizadas.
Una vez que el joven tiene su registro del PPA lo presenta a su Comunidad Rover, asumiendo
el compromiso de llevarlo adelante.
Esta presentación puede asumir distintas modalidades, como por ejemplo en....
Una asamblea
Una ceremonia
Una feria de PPA
Todas las instancias de evaluación que presenta la Comunidad Rover se ofrecen como
espacios propicios para informar sobre el estado de avance de los planes personales de acción
de los jóvenes.
Actividades que cada joven realice más allá del ámbito del Movimiento Scout.
Producido el primer plan personal de acción del joven, se puede considerar concluido el
período introductorio. Esto genera algunos hechos importantes y visibles.
En el caso de jóvenes que provienen de fuera del Movimiento Scout o de otro Grupo Scout, en
cualquier momento del período introductorio, se puede realizar una breve ceremonia de
investidura en la cual se le entrega el pañuelo del grupo.
No obstante todos estos efectos que se producen al cierre del período introductorio, es
conveniente recordar que los jóvenes son miembros de la Comunidad Rover desde su ingreso
a ella y que desde ese momento participan con todos los derechos en la Asamblea, con la
única diferencia que quienes vienen de fuera del Movimiento usan su indumentaria sin el
pañuelo hasta que sean formalmente investidos.
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Las etapas de la
progresión personal
Las etapas de progresión tienen por objetivo motivar por reconocimiento el avance de los
jóvenes en su crecimiento personal y se identifican por una insignia.
Período
Introductorio
ETAPA de
ENCUENTRO
Momento de
Reflexión
ETAPA de
PROYECCION
Momento de Partida
Las etapas de progresión en la rama Rovers son dos y sus insignias se entregan con acuerdo
del educador scout encargado del acompañamiento y la Asamblea, con bastante flexibilidad.
Si bien el proceso de desarrollo de la progresión personal es permanente y dialéctico, la
propuesta en la rama Rovers se divide en dos etapas y tres momentos como lo muestra el
siguiente gráfico:
La Etapa
de Encuentro
En esta etapa, el joven, con la contención de su Comunidad Rover sale al encuentro del mundo
adulto. Este encuentro demanda una actitud de apertura al aprendizaje de realidades
complejas y cambiantes. Es el mundo de las paradojas, del trabajo y del desempleo, de la
formación superior, de las desigualdades, de la indiferencia... es el mundo de hoy.
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La Comunidad Rover funciona como un referente, una comunidad donde compartir valores,
emociones, sentires y puntos de vista sobre estas realidades.
El joven se enfrenta en esta etapa con la construcción de sus primeros planes personales
de acción, con sus idas y vueltas, sus imperfecciones, sus resistencias a ver y verse en las
descubiertas personales.
Suele suceder que a los planes personales de acción de esta etapa se los somete a
sucesivas correcciones, ensayos y revisiones frecuentes. El joven va adquiriendo de este
modo, la habilidad en el uso del PPA. Su mirada es de corto o mediano plazo.
Los jóvenes participan de equipos que realizan proyectos Rover y tienen la oportunidad de
adquirir nuevas competencias, evaluar sus adquisiciones y aprender a trabajar junto a otros.
Ver capítulo: El Proyecto Rover de Apuntes para el Dirigente de la rama Rovers.
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La Etapa
de Proyección
El joven que ha trabajado en la etapa anterior con su plan personal de acción, lo ha puesto
en práctica, evaluado y corregido, tiene la oportunidad en esta etapa de profundizar y clarificar
su proyecto personal. Aprende a usar sus posibilidades para transformar su entorno y a la vez
transformarse.
Como lo indica su nombre su énfasis está puesto en brindarles herramientas a los jóvenes para
la construcción de su proyecto de vida. Una elección consciente, libre y responsable de
rumbos para su vida, orientada por una escala de valores en la que se apoya para tomar
decisiones éticas. Está claro, que no es poca cosa la que les proponemos, como Movimiento y
como educadores.
“Capaz de reconocer y utilizar sus capacidades para alcanzar las metas que se plantea”
“Consciente de su vocación”
De todo esto se trata, cuando hablamos de proponerle al joven ser artesano de su proyecto de
vida. De tomar en sus manos su educación, de perfeccionar paulatinamente ese DARSE
CUENTA de sus necesidades y aspiraciones profundas y de tomar las decisiones que lo
encaminen a realizarse como persona y ciudadano solidario, comprometido, autónomo y
responsable.
Ser artesano es volverse responsable de su proyecto de vida. En esta etapa la mirada del
joven es a más largo plazo.
El joven adquiere habilidad en el uso del plan personal de acción como instrumento para su
desarrollo personal.
Por todo esto y mucho más, esta lejos ser una etapa optativa. La etapa de proyección
constituye el resultado lógico de la propuesta del Movimiento Scout y del paso por la rama
Rovers en particular. Todos los jóvenes que participan de la Comunidad Rover deben tener la
oportunidad de vivir su etapa de proyección, como un valioso aporte del Movimiento Scout a su
desarrollo personal
La rama Rovers impulsa a los jóvenes hacia una apertura a las realidades sociales de nuestro
país y del mundo. Sin embargo, en algunas Comunidades Rovers hemos visto que muchos
jóvenes dejan la sección sin haber tenido la suerte de vivir una verdadera etapa de proyección;
también en algunos Grupos vemos que entre los Rovers en esta etapa, la mayoría "desarrolla"
un servicio como Ayudantes de unidad... lo que les limita las posibilidades de abrirse a otras
realidades sociales diferentes a las del Movimiento Scout.
Esta opción de participación en la comunidad sólo se puede realizar si es apoyada por el Grupo
Scout en primer lugar. Mal puede pedírsele a los Rovers que participen de la comunidad local si
el mismo Grupo Scout no lo vive así.
Uno y otro momento tienen algunas particularidades que pasaremos a analizar a continuación:
El momento de reflexión
un tiempo de evaluación de su recorrido por las seis rutas, de sus vivencias y experiencias
surgidas en la primera etapa
Como ya afirmamos, el momento de reflexión sirve también como descubierta personal para la
construcción del primer plan personal de acción correspondiente a la etapa de proyección.
El proceso luego continúa como lo describimos oportunamente para la construcción de
cualquier PPA.
Finalizada la construcción de este primer plan personal de acción para la etapa de proyección,
lo presenta formalmente y recibe la insignia que identifica la etapa que va a transitar.
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Al igual que los deportistas se preparan para un partido en "la concentración", el / la Rover se
prepara para su etapa de proyección dándose un momento de reflexión.
Existen varias formas de vivir este tiempo de “parar la pelota y pensar”, como por ejemplo: un
retiro en un monasterio, un raid o un campamento en soledad, que seguidamente
describiremos con un poco más de detalles.
El campamento en soledad:
Un tiempo excepcional y un lugar excepcional.
Un tiempo de "soledad" vivido como un retirarse "voluntariamente" del ritmo cotidiano del
mundo...
Es una oportunidad para dejar caer la careta del personaje que cada uno se construye para los
otros y poder mirarse a la cara.
Nada como este momento para abrir el diálogo con uno mismo y, al ahondar en la profundidad
de sí, encontrar también un tiempo para hablar con Dios.
Desde el punto de vista del educador, el campamento en soledad es una actividad fija o extra
proyecto. Un espacio de aprendizaje rico para los jóvenes, que debe ser debidamente
planificado.
También es aconsejable pensar sobre las "provisiones" que llevará a este campamento:
Claro, éstos son solo algunos de los cuestionamientos, pero son nada más que a manera de
ejemplo, llegado el momento de reflexión cada joven tendrá sus propios interrogantes.
Una buena ayuda para meterse en ese clima de reflexión pueden ser algunos de los siguientes
libros:
Es el momento de cierre de un proceso, tanto para el o la joven que parte como para la
Comunidad Rover y el equipo de educadores que lo acompañó en sus rutas.
Una oportunidad de optar, de hacer elecciones. Anuncia su partida al resto de los integrantes
de la Comunidad Rover y además expresa cuál es el sentido particular que le va a dar a su
partida, les comunica las elecciones sobre las cuales el o ella va a fundar su vida.
4
En el documento denominado Fiestas y Ceremonias en la Comunidad Rover se ofrecen mayores detalles sobre la
ceremonia de partida.
25
Dependiendo de una amplia variedad de circunstancias, que en general tienen que ver con
el modo de ser de cada uno, una misma actividad puede generar diferentes experiencias en
los jóvenes que participan en ella.
Una actividad puede ejecutarse de manera impecable y ser colectivamente muy exitosa,
pero puede que para algunos jóvenes no produzca los resultados previstos.
Por otra parte, puede que una actividad no sea evaluada como exitosa y sin embargo haya
producido experiencias que contribuyen a la adquisición de la conducta deseable.
Como la experiencia es una relación personal del joven con la realidad, los educadores no
podemos intervenirla, manipularla ni preverla con certeza; pero sí podemos actuar sobre las
actividades, para que éstas susciten o permitan experiencias conducentes a la obtención de
las conductas previstas en los objetivos educativos.
5
En el ciclo de programa, el Proyecto Rover tiene por fin brindar herramientas para la animación participativa de la
Comunidad Rover.
26
pero es un camino que debe realizarse y que aporta un sentido hacia una mayor
autonomía.
No basta realizar actividades ni que éstas sean exitosas. Es necesario además estar
atentos a las experiencias personales que obtiene cada joven, lo que se realiza a
través del seguimiento de su progresión personal.
Las actividades contribuyen al logro de los objetivos educativos de una manera indirecta y
progresiva. No existe una relación directa e inmediata entre actividades y objetivos educativos,
ésto es, la realización de una actividad no produce automáticamente el logro de un
determinado objetivo.
Es el conjunto de actividades que realizan, a través de las sucesivas y múltiples experiencias
que genera en los jóvenes, el que contribuye progresivamente a que ellos logren sus objetivos
personales. Esto significa que al término de una actividad lo único que podemos evaluar es la
actividad misma.
La evaluación del desarrollo personal de los jóvenes, es decir, de su progresión, se
realiza en un tiempo diferente.
Las actividades fijas o extra-proyectos son, por ejemplo, las distintas ceremonias que
celebramos. Según el motivo que celebran, su contenido siempre es similar; su realización
frecuente contribuye a crear la atmósfera propia de la vida de grupo en la Comunidad Rover; y
no están dirigidas al logro específico de un objetivo o grupo de objetivos educativos. Sin
embargo, como tienen relación con varios aspectos de su personalidad, contribuyen de un
modo general al logro de los objetivos en las distintas áreas de crecimiento o de la progresión
personal. Lo dicho sobre las ceremonias es igualmente válido para todas las otras actividades
fijas que se realizan en los equipos y las secciones, como las reuniones de equipo y
Comunidad Rover, las excursiones y campamentos, la mantención y mejoramiento del equipo y
del local de la Sección, los juegos, los cantos, los consejos y asambleas, animación del sistema
de equipos en general y tantas otras.
Las actividades variables o proyectos rovers, son aquellas cuyo contenido es totalmente
distinto en una y otra, ninguna de ellas puede ser repetida constantemente, cada una
contribuye al logro de objetivos educativos diferentes y claramente individualizados y,
fundamentalmente, corresponden a lo que los jóvenes quieren y eligen hacer y a las
necesidades de la comunidad.
La forma de animación de la vida de grupo propuesta por el proyecto rover es por excelencia la
actividad variable propia en esta rama.
Toda posibilidad de acción que constituya un desafío, sea útil para el crecimiento personal de
los jóvenes, les atraiga y tenga para ellos el sentido de obtención de un logro, es una actividad
educativa y por lo tanto cae en el campo de interés del Movimiento Scout.
Una de las claves de la riqueza de la vida de grupo reside en construir, con la participación
activa y responsable de los jóvenes, un programa de actividades que contemple estos dos tipos
de actividades educativas.6
Un programa concentrado
en actividades fijas o extra-proyecto, en perjuicio de las variables, puede conducir a una
Comunidad Rover “cerrada”, centrada sobre sí misma, aislada de los acontecimientos de su
entorno, que no prepara a los jóvenes para su participación en el mundo adulto sino para el
propio Movimiento Scout; podría afectar seriamente el desarrollo armónico de los jóvenes,
impidiendo evaluar su avance en relación a las distintas áreas de crecimiento de su
personalidad, lo que se obtiene muy concretamente a través de las experiencias generadas por
las actividades variables o proyectos Rovers.
6
Los ciclos de programa deben exhibir un equilibrio entre estos dos tipos de actividades. Más información sobre esto
podrá encontrarse en el documento básico 4: “Apuntes para el dirigente de la Rama Rovers.”
28
La Comunidad Rover suele acampar entre tres y seis veces por año
Tratando de lograr un total de no menos de quince días de campamento al año.
Dependiendo de la temporada, la duración de los campamentos varía entre dos y quince días,
con excepción del campamento final o anual, que puede durar alrededor de diez días.
Además debemos contar las salidas (excursiones, bicicleteadas, trekking, etc.) que se realizan
sin pernocte pero que aportan oportunidades de contacto con la naturaleza.
Durante el campamento…
7
En Ruta con los Rovers. Corpas, Pedro; Domínguez Peral, Francisco. Editora El Manglar. Madrid 1987
29
Evaluar
El campamento me ha permitido:
- Adquirir nuevas competencias (saber, saber hacer, saber ser). - Conocerme mejor a mi
mismo, mis límites y posibilidades. - Conocer personas y realidades. - Progresar en mi fe.
- Tomar nuevos compromisos.
Agradecer
- a las personas y organizaciones con las cuales compartimos actividades en el lugar.
- a aquellas personas que colaboraron con la Comunidad Rover para hacer posible el
campamento. Una foto con algún texto, una carta con relatos o impresiones puede resultar una
manera más cálida y creativa que una carta formal, además puede comunicar mejor las
vivencias de los participantes.
Compartir las vivencias que registramos, celebrar
Con aquellas personas que la Comunidad Rover desea hacerlo: amigos, novios, familiares,
personas que nos ayudaron a viajar, a realizar el proyecto.
Las ceremonias
En el marco simbólico de la rama descripto en el documento básico 4: “Apuntes para el
dirigente de la rama Rovers”, presentamos las diferentes ceremonias que se viven en la
Comunidad Rover y su sentido pedagógico, pero las formas sugeridas para llevar adelante las
mismas se encuentran en el documento: Ceremonias y Fiestas en la Comunidad Rover.
El campamento en soledad
Del cual ya hablamos, es una actividad vinculada a un momento de la progresión personal.
Como toda actividad fija o extraproyecto no tiene porque ser siempre igual o estereotipada,
cada joven necesita y se merece una experiencia educativa enriquecedora a su medida.
8
En las Comunidades Rovers que se inician, los jóvenes suelen permanecer mucho tiempo juntos en la sede del
grupo, pero el equipo de educadores deberá proponer actividades que progresivamente los incentive a comprometerse
con personas y realidades más allá de las paredes del Grupo Scout, a la realización de proyectos, descubiertas, etc.
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Esto quiere decir que más allá de los objetivos terminales previstos para la rama Rovers
el equipo de educadores le prestará especial atención a los redactados por el o la joven
en su plan personal de acción.
La evaluación por el propio joven, o auto evaluación, si bien no es excluyente, es la parte más
importante del proceso de evaluación de los objetivos educativos.
El propio joven es el primer y gran evaluador de sí mismo. Confronta los objetivos que se
propuso con la opinión que tiene de sí, y expresa el estado de avance en que se encuentra o si
los ha logrado.
El o la joven que se ha planteado objetivos de crecimiento, puede indagarse sobre los cambios
ocurridos en su persona, los aprendizajes logrados, teniendo la oportunidad de aprender sobre
sí mismo y sus formas de aprender, de ir convirtiéndose en artesano de su proyecto de vida.
El plan personal de acción (PPA) que el joven ha diseñado le sirve no solamente como un
fuerte instrumento de planificación de sus acciones sino además como una referencia llegado
el momento de evaluar. Esta auto-evaluación es siempre individual.
Es una instancia comunitaria de evaluación del crecimiento personal. Los otros jóvenes y
adultos compañeros de ruta, comparten no solamente sueños y proyectos, sino también
espacios de reflexión sobre su crecimiento personal. Esta evaluación por sus pares suele ser
de gran importancia para el o la joven.
En la misma los otros jóvenes pueden expresar aquello que esperan de él o ella, la forma en la
que lo vieron actuar, si es coherente en sus acciones con su escala de valores, El aporte que
cada joven pueda compartir es con la intención de aportar un punto de vista sobre aquellas
cosas que el o la joven no puede llegar a percibir sobre sí.
Partamos de afirmar una vez más que, el adulto, educador de tiempo libre en la propuesta del
Movimiento Scout, es quien acompaña, anima y contiene el proceso de crecimiento de los
jóvenes en la sección.
El Movimiento Scout propone un método de animación basado en la auto educación de los
jóvenes, en el cual los adultos son compañeros de marcha de este largo camino hacia la
autonomía.
En la propuesta educativa del Movimiento Scout, la evaluación por los educadores Scouts es
un proceso en el cual la observación y el diálogo ocupan un lugar preponderante.
En un sistema de objetivos educativos y actividades el equipo de educadores se distribuye la
tarea de atender el crecimiento personal de los jóvenes que componen la Comunidad Rover.
En el acompañamiento que el adulto realiza normalmente, de la observación continua del
proceso de crecimiento de los chicos y chicas se obtendrá importante información para la
evaluación. De esta forma al llegar al término del ciclo de programa, se realizará una
evaluación más detenida del avance del joven, pero además:
será una conversación más de las muchas que el educador ha mantenido con el o la joven.
Esto implica que no se convertirá en una “situación de examen”, con las tensiones y el
carácter amenazante que la caracterizan.
el adulto estará preparado para apoyar, ya que habrá seguido el desarrollo del joven
durante un tiempo prolongado.
Es un tipo de evaluación complementaria que debe tenerse presente en todo momento. Esta
evaluación, más que influir directamente en la determinación de cuales objetivos han sido
logrados, será una ayuda fundamental en circunstancias tales como las siguientes:
para complementar la información que sobre el joven debe manejar el educador scout
encargado del seguimiento de su crecimiento;
para contribuir a que el / la joven sea ayudado a superar aspectos de su crecimiento
personal que le son particularmente difíciles;
para enfrentar problemas detectados en los jóvenes y que pudieran ser más severos,
requiriendo quizás la intervención de profesionales calificados, ya que escapan a la esfera
de acción de un educador voluntario de tiempo libre.
La evaluación por los padres no tiene un momento predeterminado – como veremos más
adelante al hablar de <<cuando>> se evalúa el crecimiento personal – sino que se realiza de
una manera permanente, manteniendo el educador un diálogo constante con ellos, el cual debe
ser prudente y progresivo, ya que normalmente los padres no consentirán fácilmente en
dialogar sobre sus hijos con un educador de cuya idoneidad y aporte no estén plenamente
convencidos. Es por eso que el educador scout encargado de seguir la evolución de un joven,
debe establecer vínculos estables con sus padres mucho antes de entrar a dialogar con ellos
sobre la personalidad de su hijo.
Los profesores y las autoridades religiosas de la iglesia en que el o la joven profesa su fe, son
también fuentes de evaluación complementaria, pero en modo alguno es determinante para
establecer si se ha logrado un determinado aprendizaje o no.
Al igual que en la evaluación de los padres, el educador scout debe haber establecido con
anterioridad una relación basada en la confianza y en el reconocimiento por parte de otros
actores educativos.
Se puede evaluar a través de la medición y la observación. Aunque hay que señalar que la
evaluación por medición es muy poco frecuente, reduciéndose a los aspectos cognoscitivos de
algunas conductas.
La propuesta educativa del Movimiento Scout está fuertemente orientada a la adquisición de
valores, por lo tanto la evaluación de los aprendizajes relacionados con las actitudes, saber
ser, no debe ser medido en base a pruebas. Por lo tanto, es improcedente la evaluación de
objetivos por medición.
Es importante que el educador scout comprenda que la evaluación de los aprendizajes no debe
estar centrada solamente en la medición de los resultados logrados, sino también en el proceso
del logro de los mismos. Por eso, la tarea de evaluación, si bien tiene determinados momentos
claves, es constante. No evalúo solamente la aparición de la conducta o no, sino más bien, las
tareas realizadas para la aparición de dicha conducta.
La evaluación por observación es la forma casi exclusiva de evaluar objetivos personales. Por
ejemplo: Juan dice que respeta al diferente y es tolerante, pero cuando se cruza con una
persona gitana actúa riéndose de su forma de vestir y de hablar y hasta sostiene casi sin
dudar que esa persona es ladrona. Podemos observar que lo que Juan dice pensar no es
coherente con lo que hace.
La evaluación preliminar
Es una especie de “piso” a partir del cual se pueden medir los cambios que se van
produciendo en los sucesivos aprendizajes.
Se realiza en el período introductorio, que generalmente culmina en una evaluación que
determina que objetivos personales el / la joven ya ha logrado con anterioridad a su ingreso al
Movimiento o a la Comunidad Rover, con la producción de su primer plan personal de acción
(PPA). Es una buena ocasión para que los educadores dejen constancia en un registro
personal del diagnóstico que han hecho al momento del ingreso del joven.
De los ambientes
Es aconsejable utilizar espacios que brinden cierta intimidad, con poco ruido exterior, dónde
nos sintamos cómodos, que nos inviten a expresarnos libremente. Un lugar seguro y tranquilo.
Estas características son importantes porque los ambientes nos condicionan a poder expresar
aquellas cosas que más nos duelen, nos alegran, nos enorgullecen o avergüenzan.
El ambiente nos ayuda a prepararnos para aquella actividad que vamos a realizar. Los jóvenes
deberán sentirse lo más a gusto posible para poder evaluarse. Es parte de nuestra
responsabilidad como educadores ofrecer los ámbitos más adecuados para esta situación.
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Madrid.
Nuestro agradecimiento por sus aportes a: Mónica Sánchez, Gilda Genovali, María Eugenia
Poggio, Adriana Magro, Isabel Amor, Silvina Ojeda, Alejandro Lorenzetti, Silvina Etchegoyen,
Juan Somorrostro, Sebastián Lamonega y algunos otros jóvenes de la Rama Rovers que nos
acercaron sus inquietudes y sueños y a otros amigos que contribuyeron con correcciones,
comentarios e ideas.