Antecedentes
Hábitos alimentarios y estado nutricional en niños y adolescentes con TEA (Meza Miranda ER, et
al., 2022): Describió los hábitos alimentarios y el estado nutricional en una muestra de niños y
adolescentes con TEA de la Asociación Esperanza. El estudio encontró un predominio de la
obesidad (30%) y un consumo adecuado de lácteos, frutas, y verduras según la frecuencia
semanal.
Planteamiento del problema
La relación entre el autismo y la alimentación requiere una atención particular. Con frecuencia,
las personas con autismo enfrentan desafíos específicos en sus hábitos alimenticios, debido a
factores como sensibilidades sensoriales o dificultades para aceptar nuevas texturas o sabores.
Comprender cómo el autismo impacta en la alimentación es esencial para mejorar la calidad de
vida de quienes lo padecen.(4)
Aunque el rechazo a ciertos alimentos es común entre la población infantil en general, la
incidencia de este problema es notablemente mayor en niños con TEA, con tasas que varían
entre el 51% y el 89% (5)
A pesar de la importancia de esta problemática, hay una falta de estudios exhaustivos que
aborden de manera integral la calidad de la dieta y los hábitos alimentarios en niños con TEA en
una población específica. Esta brecha en la investigación limita nuestra comprensión de las
necesidades nutricionales de estos niños y obstaculiza el desarrollo de estrategias efectivas de
intervención nutricional.
Por lo tanto, nos realizamos la siguiente pregunta de investigación.
¿Cuál es la calidad de dieta y hábitos alimentarios de niños con TEA de 5 a 10 años de la
“Asociación de Padres y/o Tutores de Personas con TEA”?
Objetivos
Respondiendo a nuestra pregunta general nos planteamos los siguientes objetivos:
1.3.1. Objetivos generales
Analizar la calidad de dieta y hábitos alimentarios de niños con TEA de 5 a 10 años de la
“Asociación de Padres y/o Tutores de Personas con TEA”.
1.3.2. Objetivo especifico
1. Determinar características sociodemográficas de los padres o tutores de la “Asociación
de Padres y/o Tutores de Personas con TEA”
2. Identificar la calidad de la dieta de los niños con TEA de 5 a 10 años, que forman parte de
la “ASO TEA”
3. Conocer hábitos alimentarios de los niños con TEA de 5 a 10 años, que forman parte de
la “ASO TEA”
4. Reflexionar sobre la calidad de la dieta y los hábitos alimentarios de los niños en relación
a los responsables de su alimentación.
Niveles del TEA
El DSM-5 clasifica el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en tres niveles de gravedad según el
grado de apoyo necesario en la vida diaria.
• Nivel 1: Requiere apoyo: La persona tiene dificultades notables en la comunicación
social y puede mantener relaciones solo con esfuerzo. Presenta comportamientos
repetitivos e intereses restringidos que afectan su funcionamiento y tiene problemas con
la organización y planificación.
• Nivel 2: Requiere apoyo sustancial: Las deficiencias en la comunicación social son más
evidentes, con dificultades para iniciar interacciones y respuestas sociales atípicas. Los
comportamientos repetitivos son más obvios y causan malestar, necesitando apoyo
sustancial para manejar estas dificultades.
• Nivel 3: Requiere apoyo muy sustancial: La persona presenta déficits graves en la
comunicación social, con una mínima iniciativa en las interacciones y comportamientos
repetitivos que interfieren marcadamente en todas las áreas de la vida. Tiene una gran
dificultad para adaptarse a cambios.
Aspectos en la alimentación del niño autista.
Selectividad: La selectividad alimentaria se refiere a las limitaciones y preferencias en la
alimentación de algunas personas, y aunque puede estar vinculada a problemas físicos como
dificultades sensoriales o gastrointestinales, también puede deberse a factores psicológicos y
conductuales. En personas con trastorno del espectro autista (TEA), esta selectividad
alimentaria suele manifestarse no por problemas físicos evidentes, sino por intereses
restringidos, inflexibilidad conductual y resistencia al cambio. Estas características hacen que
estas personas tengan dificultades para aceptar nuevos alimentos y adaptarse a cambios en sus
rutinas y preferencias alimenticias.
Necesidades Nutricionales
Las vitaminas B6, B9 (ácido fólico), y B12 tienen beneficios potenciales en el tratamiento del
autismo. La vitamina B6, en su forma activa piridoxal 5’-fosfato (P5P), es crucial para la síntesis
de neurotransmisores, pero se ha encontrado que los niños con autismo presentan niveles bajos
de P5P, afectando su producción. La suplementación con vitamina B6 y magnesio ha mostrado
mejoras conductuales. La vitamina B12 es necesaria para regenerar neuronas y mielina, con
dificultades en su absorción relacionadas con factores como la disbiosis intestinal y la
neurotoxicidad. El ácido fólico es fundamental para la síntesis de ADN y su deficiencia en el
líquido cefalorraquídeo de pacientes con TEA podría contribuir a la patogénesis del trastorno.
Estas vitaminas también están relacionadas con alteraciones en vías metabólicas, como la
transmetilación, que podrían influir en el autismo.
Marco Metodológico
1.1. Diseño de Investigación
El diseño de investigación propuesto fue un estudio descriptivo de corte transversal. Este
diseño permitió recopilar datos en un momento específico en el tiempo de una muestra
representativa
1.2. Tipo de Investigación
El tipo de investigación seleccionado fue cuantitativo. Este enfoque permitió la medición y el
análisis de datos numéricos para responder a las preguntas de investigación planteadas de
manera objetiva y precisa. Se utilizaron técnicas estadísticas para analizar los datos recopilados.
Resultados
Características sociodemográficas de los padres o tutores de los niños con TEA
Discusión
Al analizar las características sociodemográficas de los padres o tutores de niños con TEA, se
observó que la mayoría de ellos se encuentran en el rango de edad de 34 a 40 años,
representando el 33,3% de la muestra. En cuanto al nivel educativo, el más prevalente fue el
universitario, con el 54,5%. Estos resultados coinciden en parte con los hallazgos de Patrón
Murga FS (6), quien también encontró que el grupo mayoritario de padres y tutores tenía entre 34
y 40 años (38,1%). Sin embargo, a diferencia de nuestra investigación, en su estudio el nivel
educativo más frecuente fue el secundario, con el 48,2%.
En relación con la calidad de la dieta y los hábitos alimentarios de los niños con TEA, se
identificaron importantes desequilibrios tanto en las porciones como en la frecuencia de
consumo de ciertos alimentos. Específicamente, se observó que una gran proporción de niños
no consume frutas (42,9%) ni carnes, pescados y huevos (61,9%) en las cantidades adecuadas.
Además, el 66,7% de la muestra reportó no consumir verduras semanalmente, mientras que el
consumo de grasas es alto, con un 52,4% de los niños ingiriéndolas entre cinco veces a todos los
días de la semana. Estos datos reflejan malos hábitos alimentarios y una calidad de dieta
deficiente entre los niños estudiados. De manera similar, Espinoza (7) encontró que más del 50%
de los niños en su estudio tenían un consumo insuficiente de todos los grupos de alimentos, lo
que subraya la prevalencia de una alimentación inadecuada y hábitos dietéticos poco
saludables.
Es importante destacar que, aunque las madres son responsables de la alimentación en el 62%
de los casos, esto no mejora la calidad de la dieta y los hábitos alimentarios de los niños. Este
hallazgo sugiere que, independientemente de quién esté a cargo, persisten problemas
significativos en la nutrición de los niños con TEA.
Conclusión
Esta investigación examina la calidad de la dieta y los hábitos alimentarios de los niños con
Trastorno del Espectro Autista (TEA), subrayando las diversas dificultades que enfrentan en este
ámbito y la necesidad de desarrollar estrategias de intervención [Link] el análisis se pudo
identificar un notable déficit en el consumo de alimentos esenciales como carnes, pescados y
huevos, con un 61.9% de los niños que no consumen estos productos a diario. Asimismo, el
consumo de frutas y verduras es muy bajo, lo cual resalta una preocupación no solo por la
cantidad, sino también por la calidad de la nutrición que se les proporciona, la información
recabada muestra que muchos presentan preferencias muy específicas, con un consumo diario
elevado de azúcares y derivados, lo que contrasta marcadamente con la escasez de verduras en
su dieta. Esta situación puede atribuirse a la selectividad alimentaria, que es común en niños
con TEA y puede ser un reto constante para los padres a la hora de implementar cambios
positivos.
Es evidente que la falta de conocimiento acerca de las necesidades nutricionales específicas de
los niños con TEA puede llevar a decisiones alimentarias que no son las más adecuadas. Por lo
tanto, es vital establecer estrategias que incluyan una educación nutricional adecuada para
padres y tutores. Esto no solo favorecerá un mejor entendimiento de las necesidades dietéticas
de sus hijos, sino que también fomentará un ambiente de apoyo que puede facilitar la
incorporación de una dieta más variada y equilibrada.
Abordar estos aspectos de manera integral permite a los padres comprender las
particularidades de la alimentación de sus hijos y les brinda herramientas y recursos para
mejorar la calidad de su dieta y fomentar hábitos alimentarios más saludables, teniendo en
cuenta las particularidades y preferencias de estos niños.