Exploring Venus
Objetivo: Venus
La nave espacial soviética VEGA
En diciembre de 1984, la Unión Soviética lanzó dos importantes "cargamentos" de naves espaciales
automáticas hacia Venus. Cada una contenía tres módulos separados: una sonda de aterrizaje, otra sonda de
atmósfera transportada por balones (que sería lanzada en junio de 1985) y un gran paquete de instrumentos
que seguiría camino hasta el encuentro con el Cometa Halley en marzo de 1986.
Los dos grupos de instrumentos se llaman: "VEGA-1" y "VEGA-2", abreviaciones de las palabras rusas para
Venus ("Venera") y Halley ("Gallei"). Ahora se dirigen hacia el primer objetivo (Venus), y, según informes,
están funcionando sin contratiempos. Mientras la Unión Soviética posee un historial relativamente largo de
envío de sondas hacia Venus, estas naves espaciales son inusuales debido a dos razones. Primero, la
utilización de sondas transportadas por globos (si tiene éxito) será recordada como la primera vez en que una
nave espacial hecha por humanos flota en la atmósfera de otro planeta; y, segundo, estas naves son
verdaderamente internacionales: transportan experimentos diseñados en Francia ¡y en los Estados Unidos!
Lo más fascinante de los experimentos VEGA que se desarrollarán en Venus se relaciona con las dos sondas
transportadas por globos. Luego de haber sido expulsadas desde las dos naves principales, las dos sondas
encubiertas descenderán hasta llegar a la capa media de las nubes de ácido de Venus. Arribarán en el lado
nocturno (vespertino) de Venus, cuando la temperatura en la capa media de nubes sea entre los 15 y 71º
Celsius (60 y 160° Fahrenheit).
Cuando las dos naves hayan descendido hasta la profundidad adecuada, sus globos de 3 metros de ancho
rellenos con helio saldrán a terreno. Luego una góndola de 1.5 metros de alto, de forma cilíndrica y llena de
instrumentos, atada a unos 15 metros por debajo de cada globo, se desplazará con ayuda de los tibios
vientos de Venus, a una velocidad cercana a los 48 Kilómetros sobre la extremadamente caliente superficie
del planeta.
Las góndolas transportan instrumentos científicos, los mismos instrumentos que podrían estar a bordo de un
"globo meteorológico" aquí en la Tierra: por ejemplo, termómetros y barómetros. También transportan
artefactos para monitorear relámpagos, las velocidades de los vientos verticales (para corrientes rápidas de
movimiento ascendente y descendente) y la densidad de las gotas de ácido en las nubes. (El artefacto que
mide la densidad fue diseñado por el científico de la NASA Boris Ragent, en conjunto con el Centro Nacional
para la Investigación Científica de Francia, que está participando en las misiones VEGA junto a la Unión
Soviética.)
Pero quizás la información más importante será, simplemente, las ubicaciones de las góndolas: la manera en
que se desplazan nos revelará importantes detalles acerca de los desconocidos patrones de circulación en la
atmósfera de Venus en ese nivel. Las señales de radio enviadas desde las naves espaciales serán recibidas en
la Tierra (a más de 107 millones de km. de distancia) por medio de una red global de radio receptores; la más
sensible de estas estaciones está provista de 3 enormes antenas parabólicas que serán operadas por la NASA.
El análisis computarizado de las señales recibidas por esta red permitirá rastrear, de manera extremadamente
detallada, los lugares donde se encuentran las sondas y a qué velocidad se están moviendo. De hecho, los
científicos esperan ser capaces de "ver" cambios en la velocidad de los globos de hasta 3.2 Km. por hora.
Las baterías que dan energía a los instrumentos en los globos pueden funcionar por cerca de 60 horas antes
de que se agoten. Sin embargo, los soviéticos tienen la esperanza de que la misión termine antes de dicho
plazo: poco después de 40 horas. Se espera que los globos crucen desde el lado nocturno de Venus hacia su