0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Revolución de la Computación Cuántica

Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Revolución de la Computación Cuántica

Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El sueño de la computación cuántica

Las computadoras cuánticas prometen revolucionar la ciencia y la tecnología. En la


última década, este campo ha recibido un importante impulso por parte de grupos de
investigación y empresas emergentes de todo el mundo.
En 1981 se celebró en el Instituto Tecnológico de Massachusetts la Primera
Conferencia sobre Física Computacional. El físico estadounidense Richard Feynman
abrió el congreso hablando de un campo de investigación en pleno auge: la
simulación de sistemas físicos mediante computadora. Los fenómenos naturales en la
escala más pequeña, siguen las reglas de la física cuántica, que es muy diferente
de la física a la que estamos acostumbrados, conocida como clásica. Tan diferentes
son, que nunca podremos simular fenómenos cuánticos con computadoras clásicas.
Feynman terminó su charla desafiando a los allí presentes a desarrollar una nueva
clase de computadoras basadas en la física de lo muy pequeño. Así surgió el sueño
de la computación cuántica.
Hoy, 38 años después de aquella histórica charla, la participación de gigantes
tecnológicos como Google, IBM y Microsoft nos ha acercado más que nunca a superar
el desafío de Feynman.

Limitaciones actuales
Todas las computadoras actuales operan de acuerdo con las leyes de la física
clá[Link] elemento de memoria fundamental de una computadora, el bit, sólo puede
tener valores bien definidos, 0 o 1, sin ambigüedades. En la práctica, los bits
están encarnados en dispositivos electrónicos llamados transistores. Los estados 0
y 1 se representan como un interruptor que corta o deja pasar la corriente
elé[Link] bits podemos representar números y hacer operaciones con ellos,
por muy rápida que sea una computadora, únicamente puede tratar una cuestión al
mismo tiempo. Si el problema requiere tratar muchas (casi todos los problemas
conllevan muchos pasos), estas se consideran de una en una, en secuencia.

Según la llamada ley de Moore, propuesta en 1965 por el fundador de Intel, Gordon
Moore, cada dos años se reduce a la mitad el tamaño de los transistores. Esto
significa que cada dos años se puede duplicar el número de transistores que
componen una computadora, lo que hace aumentar su potencia y eficiencia. Las
computadoras de hoy tienen cientos de millones de transistores de un tamaño del
orden del nanómetro (la milmillonésima parte de un metro), miles de veces más
diminutos que el grosor de un cabello humano, mientras más transistores tiene la
computadora, más difícil es disipar el calor que generan. Buena parte de la energía
consumida por las computadoras está dedicada a enfriarlas, pues de lo contrario se
calentarían en exceso y se dañarían.

Una nueva computación


Aquí es donde entra en juego la computación cuántica, que podría aprovechar algunas
de las extrañas propiedades de la física cuántica, la teoría que gobierna el mundo
del átomo y su interior. Un bit cuántico, o cúbit, tiene más posibilidades de
almacenar información que uno clásico porque, además de los dos estados clásicos 0
y 1, puede encontrarse en combinaciones de ambos, puede estar parcialmente en uno y
otro al mismo tiempo. Esto implica que, a diferencia de la computadora clásica, la
computadora cuántica sí puede ejecutar varios pasos a la [Link] bits funcionan de
manera independiente. Si disponemos de dos transistores, cada uno puede estar
“abierto” o “cerrado”, y el estado de uno no depende del estado del otro. En una
computadora cuántica, en cambio, diferentes cúbits pueden estar entrelazados.

Cuando dos partículas están entrelazadas, las propiedades de una afectan


instantáneamente a las de la otra, por muy separadas que se encuentren. Imaginemos
que tenemos dos monedas cuánticas entrelazadas.

. El entrelazamiento es lo que hace posible que las computadoras cuánticas sean tan
potentes. En una computadora clásica, es necesario realizar una operación básica
por cada bit que queramos cambiar, pues estos son independientes. En el caso de una
computadora con cúbits entrelazados existen operaciones básicas que modifican el
estado de varios cúbits a la vez. Esto permite ejecutar programas con más
eficiencia, básicamente porque la computadora cuántica tiene que hacer menos
operaciones que una clásica. Eso sí: los programas tienen que escribirse de forma
especial, como algoritmos cuánticos.

Bit
Las computadoras actuales operan de acuerdo con las leyes de la física clásica. Por
consiguiente, el elemento de memoria fundamental de una computadora, el bit, sólo
puede tener valores bien definidos: 0 o 1.

Un bit clásico puede ser 0 o 1. 0 = falso/apagado 1 = cierto/encendido
Bit cuántico (cúbit)
La computación cuántica aprovecha algunas de las extrañas propiedades de la física
cuántica, la teoría que gobierna el mundo del átomo y su interior. Así, un cúbit
tiene más posibilidades de almacenar información que uno clásico porque, además de
los dos estados clásicos 0 y 1, puede encontrarse en combinaciones de ambos.

Un cúbit puede estar en un estado de 0 o 1 pero también en una superposición de
estados.

Una Experiencia Cuántica


En mayo de 2016 IBM puso en marcha una iniciativa para acercar la computación
cuántica a todo aquel que estuviera interesado en ella. La llamada IBM Q
Experience ofrecía acceso gratuito a una plataforma de computación cuántica
mediante un servicio en la nube en el que se podían ejecutar algoritmos en una
computadora cuántica de cinco cúbits. El gigante azul ponía a disposición de los
usuarios una interfaz gráfica para programar la computadora cuántica, así como
tutoriales y ejemplos para familiarizarse con el entorno de desarrollo.
La iniciativa fue un éxito. En apenas un año, se calcula que unos 40 000 usuarios
de más de 100 países desarrollaron cerca de 300 000 algoritmos cuánticos para dicha
computadora. Los algoritmos se verificaban primero en un simulador, para luego
ejecutarse directamente en la computadora. Gracias a esta enorme cantidad de
experimentos se puede validar que la IBM Q de cinco cúbits se comporta como debe y
es capaz de realizar múltiples tareas. Todos salen ganando: los usuarios pueden
utilizar una computadora que hasta entonces solo estaba al alcance de unos pocos
laboratorios en el mundo, e IBM se beneficia del talento de miles de usuarios que
diseñan algoritmos e impulsan de esta manera la computación cuántica.
Actualmente hay tres computadoras a disposición de los usuarios: otra igual de
cinco cúbits y una tercera de 16. Al mismo tiempo, la comunidad no ha dejado de
aumentar: el número de usuarios ha superado los 80 000, y se han ejecutado más de
14 millones de experimentos. Muchos de estos usuarios son investigadores que han
compartido en artículos académicos su experiencia con esta herramienta. Profesores
de universidad también están incluyendo ejemplos en sus temarios, una buena forma
de introducir a los alumnos en este novedoso mundo. Todo ello está logrando que el
campo crezca de forma espectacular y empiece a interesar a los más jóvenes. En sus
manos está el futuro de la computación cuántica.

Investigadoras de IBM examinan los sistemas de enfriamiento de la computadora


cuántica.

Algoritmos cuánticos
El tiempo que tarda una computadora clásica en factorizar un número de n cifras —es
decir, descomponerlo en un producto de números primos— crece exponencialmente con
el número de cifras. Así, factorizar un número de 500 cifras requiere 100 millones
más de operaciones que factorizar un número de 250 cifras. En 1994 el matemático
estadounidense Peter Shor desarrolló un algoritmo cuántico que reducía notablemente
el número de pasos a realizar. Gracias al algoritmo de Shor, un número de 500
cifras sólo necesita ocho veces más operaciones que un número de 250 cifras.

Hacia la supremacía cuántica


Así pues, ¿qué esperamos para construir una computadora cuántica? El principal
obstáculo es que las propiedades cuánticas que hacen especiales a los cúbits
(superposición y entrelazamiento) son muy frágiles, y desaparecen ante la más
mínima interacción con el entorno. Dicho de otro modo, si los cúbits no están
perfectamente aislados, la más mínima perturbación introducirá errores en los
cálculos y alterará el resultado. Este efecto aumenta a medida que intentamos
juntar un mayor número de cúbits, pues más difícil resulta conservar las
condiciones cuánticas. Hasta 2017, el número máximo de cúbits que habían conseguido
unir los científicos era 17.
El 18 de septiembre de ese mismo año, IBM publicaba la construcción de una
computadora cuántica de 53 cúbits, casi el triple que su anterior computadora, que
tenía 20. Al día siguiente, el 19 de septiembre, investigadores de Google
anunciaban un logro histórico: la construcción de una computadora cuántica de 53
cúbits con la que habrían alcanzado la anhelada “supremacía cuántica” —es decir,
resolver un problema que ninguna computadora clásica podría resolver en un plazo
razonable—. El problema que atacó Google es comprobar que las cifras creadas por un
generador de números aleatorios son verdaderamente aleatorias. Según los cálculos
de Google, una supercomputadora tardaría 10 000 años en realizar los cálculos. La
computadora cuántica de la compañía, llamada Sycamore, ejecuta el algoritmo en sólo
200 segundos.

El futuro
La supremacía cuántica supone un avance fundamental para la computación cuántica.
Aunque el problema resuelto no tiene ninguna utilidad, es la primera vez que una
computadora cuántica logra superar a una clásica. Es de esperar que en el futuro
las computadoras cuánticas puedan utilizarse con otros fines más prácticos. Las
simulaciones de sistemas complejos, como el nacimiento de una galaxia o la
evolución del clima en nuestro planeta, alcanzarían un nivel de detalle único.
Nuestro conocimiento de física de partículas o física atómica mejoraría gracias a
las simulaciones de fenómenos que obedecen las leyes de la física cuántica, como
anticipó Richard Feynman.

En realidad las computadoras cuánticas nunca desplazarán del todo a las clásicas.
Nadie espera que una computadora cuántica sirva para consultar el correo
electrónico o navegar por internet. A mediano plazo, sin embargo, es difícil
predecir hasta qué punto serán capaces de cambiar el mundo que nos rodea. El futuro
es esperanzador y seguro que nos depara muchas sorpresas.





También podría gustarte