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Conflictos y Reflexiones de Zhèng Lí

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Sinopsis del capítulo anterior:

Luego de toda una tortuosa noche de conflictos y luchas el asesino novicio Zhèng lí, logra
culminar su tarea; salvando inocentes y cortando la vida de aquel hombre que formaba parte de
su misión, el general Godfrey; quien comandaba las fuerzas del sur, ubicada en la ciudad llamada
como El Jardín de la Reina. Zhèng quien logra regresar a donde su jefe y gurpo, tras hacer un largo
viaje de dos días con una multitud de esclavos y una sirvienta quien le ayudó en su cometido,
ahora se encuentra imbuido en su mente y amargo sabor tras recordar lo que hizo, él solo podía
pensar en aquel hombre que lo crio y le dio un techo, su maestro, Zhèng sentía culpa,
desconcertado le tenía su corazón. Mientras el reflexionaba la jovencita Isolda podía descansar en
paz, luego los dos tendrían que hablar sobre su situación.

Capitulo cuatro: un techo donde lamentar


En un lago cercano al campamento un pensativo Zhèng Lí se encontraba rezándole a un altar
hecho con madera y piedras, el nombre al cual le pedía era Yang Chén Wén, el nombre de aquel
que lo crio, le dio un techo, comida y aquel hombre que le enseñó todo lo que sabe; su maestro,
quien prometió honrar su nombre. Con una voz pacifica buscando el consuelo pedía disculpas y
que le diera alguna guía, en lugar de un castigo; que le proveyera de sabiduría. Un hombre joven
quebrado, roto como un espejo en el suelo luchando por no lamentarse ni soltar lagrimas por la
abundante culpa que le estaba cubriendo como un gran manto negro y pesado. Las manos de
Zhèng Lí temblaban por la desesperanza aun así siendo un luchador curtido su corazón era muy
blando. Tan repentinamente su mente se tornó negativa recordó un momento que le cambio la
vida para siempre.

Yendo 17 años en el pasado…


Una lluvia torrencial con una tormenta arrastrante un niño abandonado a la suerte deambulaba
por las calles, como un perro errante buscando refugio con lágrimas en sus ojos, lagrimas que se
confundían como gotas de lluvia. En el imperio del Cielo las guerras internas eran frecuentes
arrasaban pueblos y provincias con miles de vidas. En la provincia costera del norte llamada como
龍哭 Lóng kū “Llanto de Dragón”. Había sido asediada por un ejército mixto de mercenarios,
quienes habían sido pagados por un opositor al emperador, decidió atacar esa provincia y sus
pueblos; en uno de esos tantos pueblos costeros Zhèng lí perdió todo, padres hermanos, hasta su
inocencia. Viéndose a la deriva solo pudo vivir de la limosna y pena de la gente que le diera de
comer por buena voluntad, después de dos años en las calles, pudo llegar a una provincia limítrofe
en busca de un sustento a la provincia de 黃草 Huáng Cǎo “Hierba Amarilla”. Rogando por trabajo y
comida se encontró con un hombre quien acudió con curiosidad al pedido de trabajo del
desamparado niño diciéndole –¿Quieres trabajar?, ¿quieres comida?, ¡solo eres capaz de pedir y
pedir!, ¡si no eres capaz de hace no eres nadie!, ¡Recuerda que en momentos de pedir limosna
debe hacer para que valga!-, le dijo con firmeza y honestidad demostrando enojo al ver; al ver que
el niño no respondía y solo agacho la cabeza el hombre para contentarlo le dijo –Yo tengo trabajo
para ti, pero de así de mal comido no me sirves… pareces un trapo con huesos, vamos a un lugar te
daré de comer, yo pago; luego de ahí vamos a mi casa y te diré cuál es tu trabajo ¿entendiste?-, le
hablo con calma buscando hacer sentir bien al pobre que tenía frente a sus ojos. Tras escuchar las
amables palabras y una posible oportunidad el niño le respondió –Comprendo, señor, gracias por
ésta oportunidad… le… le agradezco-, dijo con una voz rota por las ganas de llorar. Al notarlo el
desconocido le dijo al pequeño –Mira, si quieres llorar hazlo, eres un niño, de adulto las lágrimas
que guardas serán más grandes y tu corazón no podrá con ese peso, te lo dice alguien que pasó
por ello-, dijo con una sonrisa leve mientras miraba al triste pequeño. Ven vamos a un restaurante
mientras si quieres puedes llorar en el camino para soltar peso. Así tan pronto el recuerdo vino
también se fue esfumándose en el aire que salió de su boca, dándose cuenta de las lágrimas que le
habían mojado su rostro y manos, recordando el mensaje que le dejó su maestro en su primer
encuentro, “ser capaz, hacer que valga” ser fuerte y hacer lo suficiente. Ahí en ese momento
Zhèng Lí se dio cuenta que no había faltado a la palabra de su maestro quien le inculcó la
enseñanza de ser autosuficiente y hacer el bien, que, si al fallar y cometer errores el
arrepentimiento no es suficiente, debe aprender y mejorar.

Bajando las manos se incorporó y puso de pie mientras cambió su mirada hacia el lago que le
yacía de frente, respirando con alivio con una sonrisa, pensando que su maestro le había hablado
y dado un abrazo, comprendía que su papel estaba empezando a ser escrito. Y así caminó hacia si
tienda para descansar y poder recuperarse de los golpes. Al otro día en la mañana como siempre
Zhèng despertó antes que todos para comenzar su día, pero había una persona más que estaba
despierta; esto lo intuyó al escuchar ruidos cercanos al campamento; asique de dirigió en silencio
para poder ver si era un aliado un enemigo. A manos desnudas sin miedo Zhèng entre la
vegetación del bosque, seguía el ruido con cautela como una serpiente, mientras más cerca estaba
del ruido escuchaba ruidos de madera golpear contra algo, también gemidos de esfuerzo, al
parecer era de una mujer, esto no detuvo la vigilia del asesino. A llegar al final del bosque por
donde el sonido le guiaba; pudo observar la jovencita de ojos color jade practicar con una espada
de madera, esgrimía la espada con una esgrima de un raro estilo para los ojos de Zhèng Lí, ella
parecía esforzarse mucho moviendo la espada con una fluidez que dejó perplejo al oriental, asique
él se quedó escondido para poder verla entrenar. Estocadas fuertes con la suavidad de un vuelo de
un gorrión, cortes que se sentían en el aire, con un poder y un golpe que podrían partir cualquier
coraza, sus posturas eran suaves y pesadas con su firmeza sutil; el agarre de la espada era
bastante fuerte pero no se veía tenso. Al ver esto Zhèng sintió una especie de sentimiento que si
un solo golpe de esa espada lo partiría en dos; no era de creerse la destreza innata que poseía esa
joven con la espada, el asombro le dejó con la boca abierta, una simple sirvienta resultaba ser una
esgrimista experta.

Sin más sorpresas él se dio cuenta que ella estaba entrenando cerca del altar a su maestro, eso
no le gustó nada, salió de golpe de su escondite para salir a reprenderla.

Z.L -¡Sal de ese lugar ya mismo!, ¡puedes romper algo!, señaló con intensidad en su tono-.

I - ¿Eh?, ¿Qué te refieres? No te entiendo, pregunto extrañada-.

-No te entiendo Zhèng ¿qué te pasa?, estas alterado cálmate, por favor, tratando de calmar la
tensión-.

Mientras Zhèng se acercaba a Isolda con enojo, ella detuvo su práctica confundida no comprendía
que estaba pasando sólo sintió un escalofrió ver la cara de su compañero así de furioso, lo único
que pudo hacer es quedarse quieta asustada por la repentina aparición de Zhèng.
z.l –Suelta esa maldita espada mientras estés cerca de este lugar… si quieres hacer tus
estupideces vete a otro lugar, si rompes una sola flor o roca de este lugar, tú te encargaras de
solucionar todo… que no se te ocurra tocar el altar y ni siquiera el agua de éste lago… ¿Oíste?, con
una voz dura y chocante le dijo a una confundida y asustada Isolda-.

I -…... ¿Qué altar?... no entiendo…, dijo nerviosa-.

Zhèng e isolda estaban frente a frente, Zhèng furioso y cerca de una joven asustada, a quien no
tuvo miramientos de hablarle amenazante, clavándole una mirada puñal en sus ojos verdes, la
escena era tensa y de repente surgió un tono triste en el rostro de Zhèng, la impotencia en sus
ojos se reveló ante la mirada de Isolda, solo se pudo escuchar un –Solo aléjate de éste lugar
Isolda-, con una voz amargada y triste; luego de eso Zhèng, se marchó del lugar dejándola sola y
cabizbajo. Luego de eso Isolda dejó caer la espada de práctica, producto de la impotencia y el
susto que sentía; no podía comprender lo que acababa de suceder, las preguntas le aparecieron
¿de qué altar hablaba? Y buscó con su mirada confundida, y encontró un pequeño altar de madera
a orillas del lago en un montículo de piedras, ella no lo vió, no sabía que estaba ahí. Las flores
alrededor estaban rotas por las pisadas, las rocas de adornos estaban desordenadas, el altar
estaba sucio; la culpa le cobró conciencia; ahora ya sabía el porqué de la furia de él. Así se dispuso
a dejar todo en orden y buscar disculparse con el hombre que la salvó, compensarlo por su error.

Luego de limpiar todo y dejar en orden el lugar que había mancillado, se dirigió en camino al
campamento para disculparse con Zhèng Lí, pero al llegar; en una mesa grande al aire libre la
estaban esperando Zhèng, Dante el líder del grupo, junto a otras cuatro personas sentadas
esperando a que Isolda llegase. Ella algo extrañada al acercarse al mesón, pregunto a Dante
quienes eran ello y que estaba pasando; a lo que los extraños la miraron como si esperaran que
ella hiciera algo; a lo que Dante se levantó de su asiento se acercó a Isolda para tomarla del
hombro y presentarle a los integrantes del grupo.

D –Isolda te presento a los integrantes, empecemos por la mujer malhumorada de allí la que tiene
esa cicatriz se llama Emma “La Bastarda”, se ve así de mala, pero es buena gente, él es…

E - ¡No me trates como a una niña pequeña!, ¡Viejo estúpido!, te doblo la habilidad-.

Dijo interrumpiendo a Dante

D –Está bien Emma, Dios cálmate un poco ¡es muy temprano!, ahh a ver, él es William Silverwolf
un hijo de un guerrero fallecido quien tomo las armas para unírsenos, el jamás peleó no tiene
experiencia en combate solo está en entrenamiento, y el peludo, el barbón se llama Rolf “el sin
nombre” es un marinero y un soldado veterano, le decían el “Oso negro”, todas sus marcas de
guerra están en su espalda y pecho, jamás perdió una pelea, y por ultimo a esa jovencita callada
de allí es Fuyu 冬, es hija de un guerrero del país isleño , es una artista marcial, la rescatamos de un
barco de esclavos; entre todos conformamos “El Ultimo Estandarte” una agrupación que se
encarga de derrocar reinos conflictivos, nos contratan aquellos reinos que buscan acabar con
guerras o reinos que ponen en peligro el continente, le contaba con entusiasmo a una joven
sorprendida y atónita-.
W – Em, Dante, señor creo que ella no entendió ni la mitad de lo que dijiste, parece estar muy
nerviosa, me presento Isolda son William Silverwold, conocido como el “lancero virgen” jaja
porque nunca pelee en mi vida, dijo mientras se levantó para saludar a Isolda-.

I –Es un gusto William, dijo mientras le correspondía el saludo-.

R –Es un gusto a todos, ya dejen de tanta palabra, Dante dinos porque nos citaste a todos a la
reunión ¿qué pasa?, pregunto con hartazgo-.

D –Bueno digamos que tenemos una buena noticia para los seis integrantes-.

E –¿No querrás decir cinco? ¿Por qué dijiste seis?... espera no vayas a meter a esa cualquiera al
grupo ¡lo mismo hiciste con ese oriental inadaptado!, ¡pones en riesgo si metes tanto forastero!,
¿eres estúpido? -.

Después de que Emma increpara a Dante un silencio incomodo surgió, en eso el líder Dante le
contestó de forma contundente como el acero –Emma si no quieres que te humille y castigue en
frente de todos, es mejor que te calles o te sacare ese ojo que no perdiste… ¿quedo claro?, si creí
haber sido claro-, Emma al escuchar eso su piel se erizo y se sentó en silencio; luego de eso el líder
pasó a responder la duda de Rolf, -Mira Rolf si tanto estas apurado más te conviene estar callado,
¿o quieres pelear conmigo? Ahí si te diré que perderás te arrancaré esa barba que tienes, ¡a
ustedes dos imbéciles no me faltan el respeto! ¿¡quedó claro!?, dijo con un tono feroz y
amenazante-.

D –Isolda se quedará con nosotros es lo que arreglé con Zhèng, además el será un novato, pero
hizo el trabajo más difícil que nos dieron hasta ahora, a ver si entran en razón somos un escuadrón
que podría pasar a organizar desde asesinatos hasta asedios o batallas, con uno más somos
suficientes, pueden que ustedes vean seis desconocidos para el mundo pero, si aquí Zhèng Lí pudo
asesinar a uno de nuestros peores enemigos, eso quiere decir que podemos dirigir resistencias
reclutando soldados y no mercenarios… Isolda date por bienvenida, ve con Fuyu para que te de tu
ropa y armas, el resto desayunen que ya es tarde-.

Así la mañana prosiguió todos desayunaron con un silencio, parece que nadie se llevaba bien en
eran un grupo de seis desconocidos que no se dirigían una palabra. Al salir del vestidor y de la
armería Isolda se sentó al lado de un dolido y pensativo Zhèng Lí; Isolda al ver a todos callados
sintió que su estómago se había cerrado ella estaba a punto de irse de la mesa hasta que escuchó
la voz de su amigo –Mejor que comas, no vas a querer estar débil para cuando entrenes, Dante
dijo que quería ver tus habilidades en combate… estoy seguro que te ira bien…-, dijo con
desinterés, a lo que Isolda contesta –Gracias Zhèng, y lamento lo de tu altar… yo lo arreglé, te juro
que no lo había visto, no… en realidad soy bastante despistada en muchas cosas… no te enojes
conmigo por favor-. De repente una voz se entrometió, era Emma –Hay los tortolitos, un oriental
raro y una sirvienta patética, vayan a una habitación, ¡me dan asco!, ¿porque no se van a comer a
otro lado que me arruinan el desayuno?, ¡contesta maldito del imperio del cielo! Eres un asco-.
Emma al levantarse de la mesa para arremeter contra Zhèng Lí, ella es noqueada por un golpe de
un palo en la cabeza, golpe que fue propinado por Fuyu, quien con la mirada en el suelo con una
cara totalmente fría le dijo a Zhèng Lí - Sabes Zhèng nosotros los asiáticos no somos bienvenidos
en estas tierras, pero no les da el derecho de tratarnos así, sé que tu país y el mío se odian a
muerte, pero aquí somos aliados y allí también, además a esta imbécil alguien tenía que ponerla
en su lugar, dijo Fuyu con calma y seriedad mientras esta tomaba de nuevo su lugar-. Luego de
eso, nadie reaccionó o dijo nada; todos estaban en lo suyo hasta Zhèng Lí estaba en un modo de
desinterés por lo sucedido, Isolda en su lugar estaba estupefacta por lo que había pasado y más
por la respuesta de sus supuestos “compañeros”. Mientras tanto Emma inconsciente el piso sin
saber que le golpeo, parece que alguien perderá el desayuno.

Unas horas más tarde Isolda y Zhèng, fueron a la tienda de Dante para comenzar la instrucción de
Isolda, los nervios y la incertidumbre al ver la cara elegante y seria del hombre, se hicieron
mostrar. Ella una muchachita joven y amable una asesina, una soldado, alguien de armas; esas
ideas no le gustaban por muchas razones que su cara huidiza demostraba; Dante al verla
incomoda; suspiró, se acomodó los hombros y el cuello para tratar ser más franco con ella
diciéndole con amabilidad, -Isolda si tan nerviosa estás podrías entrenar con Cài Zhèng Lí, él será
un buen instructor para ti-, a lo que un desconcertado Zhèng pregunta - ¿Señor?, pero ¿no era
usted quien entrenaría a la novata?-, a lo que el líder de forma unánime y unilateral le responde –
Pero decidí ahora que usted será quien empezara a instruirla o ¿Qué?, ¿tiene una mejor opción
recluta?, entonces no molesta y comience a entrenar a la nueva; cuando yo diga ella entrenara
conmigo, ¿he sido claro?-, a lo que un obediente Zhèng responde con “si” en silencio y se marcha
junto a Isolda.

De camino al “campo de entrenamiento” Isolda callada y con miles de preguntas detiene el paso
del silencioso y pensativo oriental quien ahora es su instructor, mientras le tomaba fuerte de su
ropa. Cosa que llevó a una contestación por parte de Zhèng.

z.l -¿Qué sucede?, tienes dudas por lo que se nota, pero en vez de preguntar y preguntar, mejor
haz las cosas y entenderás él porqué de las cosas; Dante me ordenó así que por algo es sus razones
rara vez fallan-.

Le dijo mientras éste se daba la vuelta para mirarla y poder retomar el camino, con una voz suave
y comprensible, como si le hablase a un viejo amigo, con una cara de calma y sencillez.

I – Zhèng, yo… no sé si estoy segura de convertirme en una asesina, soldado rebelde… ¡lo que sea!
No estoy hecha para matar gente y menos liderar ejércitos… yo… no es lo que mi… lo que el
querría para mí-.

Le contaba mientas su cara sentía tristeza y melancolía, Isolda se sentía sola la reconocer su
destino, las lágrimas y la voz cedieron ante un corazón roto que necesitaba descanso.

Al ver la reacción de la joven Zhèng, tomó conciencia con empatía y le respondió, respirando
profundo para tomar el asunto y poder proyectar las palabras adecuadas.

z.l –Tranquila puedes contarme, ¿Por qué no vamos a donde está el lago?, es un lugar donde
podremos hablar con calma.

I -…Si, me parece bien…-.

La breve interrupción terminó en un quiebre del momento, transformándolo en algo radicalmente


diferente; algo que podría sanar un espíritu sin paz, un momento que podría reparar un cristal
roto en miles de piezas. Al llegar donde estaba el lago y altar que había hecho Zhèng Lí, los dos en
silencio se sentaron en unas grandes rocas a orillas del lago; apreciando el lugar, ninguno forzó la
conversación hasta que Isolda de manera tímida empezó a contar su historia y el por qué se niega
a tomar las armas.

Yendo 11 años en el pasado…


En las lejanas tierras del norte, el clima y la vida es inclemente pero la civilización logró
sobrevivir y conformar una sociedad poderosa y de tener respeto. Los Cuatro Tronos del
Norte, Trono de la Fuerza, Trono de la Sabiduría, Trono de los Ancestro y por último El
Trono del Poder, cada trono conforma una parte importante del reino del norte y cada
uno de ellos debe tener un líder de guerra excepto por el Trono del Poder ese lugar lo
ocupa el Rey de todo el territorio norteño. A causa de eso las guerras y divisiones se
hicieron clamar en las armaduras y la nieve llena de sangre, cuerpos de sus habitantes y
soldados, Isolda la descendiente de unos nobles del Trono de los Ancestros, cuyos padres
tuvieron que huir a tierras sin nombre ni banderas para salvarse de la pronta muerte;
formaron una vida de campesinos en los bosques hasta que un día el fuego y la rodela les
alcanzó y tuvieron que huir de los incursores junto a su hija de 7 años que debía ser
asesinada. Tal fue así la suerte que en su escape se toparon con un hombre quien les dio
refugio; aquel hombre que les salvó el cuello fue, según Isolda el más grande espadachín
de occidente, el gran Robert Woodstick; apodado como “El León Rojo” por su cabellera
roja, símil a la melena de un león. Los padres de Isolda desgraciadamente pudieron
permanecer solo 3 días en la casa del guerrero, porque los incursores habían rastreado y
dieron con Robert quien peleó para defender a la familia; pero un hombre contra 15 no
fue suficiente los padres de Isolda fueron ejecutados y Robert tuvo que huir con la niña
siendo perseguido por el camino.
Isolda sentía escalofríos al revivir esa historia, pero era necesario para que Zhèng
comprendiera el porqué del pensar de la joven de ojos verdes. Al continuar su historia,
dijo que Robert y ella estuvieron un mes huyendo y asesinando a los incursores que le
estaban dando caza, hasta que al fin en una última pelea el León Rojo pudo acabar con el
último de ellos; así poder retomar el viaje de vuelta a la casa de Robert. Durante ese
tiempo el espadachín protegió a la niña como si fuese su padre, pero para mala suerte ella
tendría que volver para ayudar a sepultar a sus difuntos padres. Al regresar tras otro largo
viaje vieron que el pueblo esperaba con ansias y alegría la vuelta de Robert, así es como la
niña se dio cuenta que estaba al lado del protector de ese pueblo en medio de la nada;
quienes recibieron la bienvenida con agradecimiento, pero solo tenían que volver para
sepultar a las víctimas de los salvajes del norte y descansar. Pero al llegar a la casa de
Robert vieron que estaba todo limpio y reparado, la pequeña Isolda vió dos tumbas del
lado derecho de la casa junto a un árbol de naranjas sólo en ese momento lo que se le
ocurrió es salir corriendo soltando la mano de su salvador, mientras las lágrimas le
nublaban la vista, todo para ir y abrazar las tumbas de sus amados padres, Isolda le dijo a
Zhèng que en la cena que Robert le contó que al parecer la gente del pueblo sepultó a sus
papás mientras ellos huían de los incursores. En ese momento de la cena el León Rojo dijo
– Ya no serás más Isolda Eirikson, tu apellido te traerá problemas, ahora serás mi hija
Isolda Woodstick-, dijo mientras éste le regalaba un anillo de oro con el dibujo de un león
de plata en un lado y con una esmeralda incrustada en el centro. Isolda en ese momento
que le contaba su historia, saco ese anillo como el collar que lleva siempre, le dijo a Zhèng
Lí – Este anillo es el emblema de los antiguos héroes, de los caballeros que salvaron al rey
que unifico todo occidente hace 300 años, éste anillo… es el recuerdo de mi papá
Robert…-, dijo con melancolía y lágrimas entre sus ojos. Isolda siguió con su historia, que
al tomar el manto de heredera debería tomar la espada y ser su aprendiz, ser una dama
de armas; la niña aprendió todo el uso de todo tipo de armas sobre todo la esgrima del
León de plata único en la casi extinta familia Woodstick. Isolda al crecer tuvo que
presenciar todos los duelos de su mentor y padre, la sangre no le gustaba, menos ver
hombres matarse, asique en una noche, una Isolda de 15 años le preguntó porque
peleaba, porque tomaba duelos, a lo que un adulto León respondió a su hija adoptiva, -
Mira Isolda soy un espadachín, protector del pueblo de “la roca falsa”, soy un hombre que
no pelea porque quiere; los duelistas son idiotas, los soldados también, solo pelean
porque sí; en cambio yo soy un guardián, un héroe, un padre. No tomé las armas por la
sangre, solo quiero dejar algo bueno en este mundo lleno de almas lamentables, y yo te di
un techo donde lamentar, Isolda, mírate ahora, podrías vencer al viejo Robert, te quiero
hija mía; si un día muero continua con mi legado, no mates solo porque sí, solo hazlo
cuando debas salvar y proteger, jamás por órdenes de otro, mis armas, mi clan… mi todo.
Es tuyo… mis historias… mi nombre es tuyo… pequeña leona roja-. Esas palabras quedaron
grabadas en Isolda siempre las recuerda. Porque al año siguiente vería morir a su padre a
manos de un espadachín rival; el León Rojo había caído, por un tajo en la garganta fruto
de su descuido en el duelo.
Presenciar la muerte de aquel hombre que la vió crecer, aquel que la salvó, ese caballero
que juró cuidarla que para ella era el más grande espadachín de todos. Verlo morir
ensangrentado, degollado como un animal buscando su espada; se desvaneció sin decir
sus últimas palabras y ninguna palabra para su heredera quien helada apreció todo el
suceso de la muerte del gran León Rojo. Sin padres, sin héroe, había perdido totalmente
todo, la jovencita de 16 años estaba sola, había sido coronada con sangre y llantos como
la nueva cabeza del clan Woodstick la hereda de la orden del león de plata y todas sus
cosas, sus armas, casas, castillos, sus libros, pasaron a sus manos. Pero ella no era
consiente de tal herencia, porque al seguir los sucesos luego del embate, el duelista
ganador un noble del Reino de las Rosas, le dijo a Isolda que él se haría cargo de que no
quedara sola, más temprano que tarde ella fue llevada con Godfrey Swordson, para que
fuera su sirvienta del castillo, y así estuvo por tres años siendo testigo de atrocidades y
perdiendo todo su espíritu, mientras ella debía limpiar todo lo que su amo le ordenara.
Continuó contando su historia hasta llegar al presente actual. Ella sentía como en el
estómago se le hacían nudos y un brotaba ardor en su sangre, el llanto en vez de brotar
como lagrimas se volvieron unos ojos sedientos de justicia llenos de odio y rencor, quería
venganza, justicia por sus padres, por Robert, quería lo que ella merecía paz y una familia
no ser una hija de las espadas como forma de vida, -Espero comprendas por qué no quiero
ser eso, lo que ustedes son… no es para mí, no es lo que yo quiero-, le dijo con furia y
rencor a Zhèng lí, mientras sus verdes ojos se llenaban de fuego y lágrimas ardientes, a lo
que el oriental contesta –Ese pueblo que me dices, fue abandonado hace 3 años desde la
muerte de Robert, se cómo llegar a ese lugar-, dijo con tranquilidad y con una cara propia
de una idea importante y rara.
I -…¿Por qué dices eso?, ¿Cuál es el motivo de ir allá?, no te comprendo…-.
Preguntó con curiosidad y reproche, mientras le miraba a sus ojos que estaban internados
en pensamientos muy ocultos.
z.l –Esa respuesta la tendrás cuando estemos donde tu tenías que estar desde siempre, le
diré a Dante que saldremos a una expedición con propósitos de explorar el terreno de
seguro nos entenderá-.
Dijo con una cara confiada y una sonrisa disimulada, soltando una risa pequeña que dejó
extrañada a Isolda, mientras éste le miraba con unos ojos diferentes a los de un instante.
Tras luego de toda esa extensa conversación, los dos fueron a donde Dante se
encontraba con la excusa de explorar y traer información, entre otras cosas, el líder dio el
permiso ya que le parecía un buen entrenamiento para Isolda y que aprendiese como es la
vida de los integrantes, no sin antes advertirles que si caen prisioneros o capturados, ellos
se quedarán solos, puesto que en las tierras sin banderas es el nido para todo tipo de caos
y peligros, la cuna de los apátridas, bandidos, asesinos y salvajes criaturas. Luego de eso
los dos se equiparon con solo lo esencial, un arco y flechas para Isolda, más una espada
corta, su armadura era un peto de acero y con el resto de protecciones de una armadura
de cuero. Zhèng Lí solo tomó un sable Dāo propio de su nación, un gancho de cuerda y
ropa de su país, una camisa blanca con negro de mangas largas, un pantalón marrón, y
botas orientales militares, de color azul con dorado, también una túnica gris. De los dos él
era quien menos se había equipado, habían llevado raciones como para una semana de
viaje, algo que a Isolda le extrañó bastante ya que según ella el viaje era más largo, algo
que Zhèng Lí le dijo que no se preocupara, él conoce atajos y como viajar en zonas así de
boscosas y verdes. Montañas, lagos, ríos, arboledas, bosques, más los montes y cuevas,
era llamado el “desierto verde” a causa de la difícil supervivencia en todo ese territorio.
Y así partieron los dos con un propósito, llegar al pueblo de “roca falsa”, el motivo era
desconocido para la jovencita, pero su compañero de viaje parecía muy centrado en un
objetivo, al salir del campamento ambos tomaron los caballos y Zhèng Lí no montaría su
caballo, sólo caminaría a su lado mientras Isolda haría de jinete con el suyo. Justo al salir
todos sus compañeros los despidieron mientras Emma les decía –¡Suerte tortolitos! No
mueran en el camino, ¡jajaja!-, con un tono burlón, a lo que Rolf les dice –No le hagan
caso, ella es así de idiota-, dijo de una manera burlona hacia Emma, mientras William se
reía de la situación, y por ultimo Fuyu le dijo a Zhèng –Recuerda, aliados, aquí y allá,
suerte hermano-, le habló cerca de su oído, a lo que él respondió con seriedad y
amabilidad –Dalo por hecho que volveremos con vida-. Los dos ya habían salido hacia su
camino, con una breve parada por parte de él, donde hizo una reverencia hacia el altar de
su maestro y luego retomaron el camino, rápido para no perder más tiempo. Isolda
durante el trayecto inicial antes de caer la noche no dejaba de mirar a su compañero,
tratando de descifrar sus pensamientos, cosa que le fue imposible dándose por vencida a
la hora, para ponerle atención al camino. La vista de que pronto la tarde estaba
comenzando y luego la noche estaría más cerca les hizo apurarse más. La imagen de
ambos dirigiéndose hacia el norte con el sol arriba dando luz, los hacia parecer dos
aventureros comenzando su historia.

Fin del capitulo cuatro.

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