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En una habitación cerrada, cuatro personas (tres hombres y una mujer) se despiertan
encadenados a una esquina cada uno.
Las paredes están azulejadas y una puerta metálica de 70 x 70 cm indica por dónde se
sale de allí. El techo levanta escaso metro y medio y un fluorescente ilumina la estancia.
Al lado de cada individuo hay una caja de madera, de pronto una grabación comienza a
sonar:
“Bienvenidos a los cuatro y disculpen las molestias que haya podido causarles. La vida
es difícil y de vez en cuando tenemos tropiezos como este, pero no estarán mucho
tiempo aquí, ya que al menos uno de ustedes saldrá dentro de un cuarto de hora.
Sólo uno y para ello deberá matar a las otras tres personas que están en la sala, para
ello cuentan con 15 minutos. Si pasado ese tiempo sobrevive más de una persona, todos
morirán.
No quiero que se lo tomen a mal, no tengo nada en contra de ustedes, simplemente
quiero hacerles entender que la vida puede ser mejor si saben cómo disfrutarla.
Tienen 15 minutos, desde ya…”
En ese momento, la luz se apaga.
Notas para el DJ:
El vivo es muy, muy corto… sólo dura 15 minutos. Cuando lo escribí pensaba en esos
descansos entre partidas en las Jornadas, de hecho las primeras fichas estaban
manuscritas y se iban pasando de partida en partida.
Como DJ tienes que asustar a tus jugadores con la situación, explícales claramente que
si no matan a 3 personas, todos morirán. Remarca que se encuentran encadenados por el
cuello y no pueden separarse de la pared, excepto cuando uno de los personajes muera,
en ese caso la cadena “cederá” unos centímetros, hasta que cuando sólo quede uno, la
cadena se suelte y una compuerta se abra en una pared. Lo que hay al otro lado, ya recae
en ti, yo por ejemplo dejaba que salieran a un almacén en un puerto comercial.
Si quieres causar más efecto a tus jugadores, apaga realmente la luz y deja una linterna
en el centro de ellos; si puedes jugar en un sitio pequeño, mejor. Y sobre todo,
angústiales… esto es SAW, aquí si no tienes cuidado, mueres.
Autor: Héctor Prieto (Beliagal). Creado en los Encuentros Rúnicos del 2008.
Richard Strauss
Desde pequeño supiste que querías dedicarte al periodismo, tu padre fue periodista y tu
abuelo linotipista allá en los comienzos de los años 20.
Hace poco fuiste contratado por un gran periódico de Nueva York y allí te ofrecieron
hacerte fijo a cambio de una gran noticia, si no te verías de nuevo en la calle.
Rebuscando entre la basura de los demás encontraste la historia de tu vida: una mujer
(Margareth Levington) que se casaba con hombres mayores para luego divorciarse
alegando haber sido infiel por ellos. Mucho te costó reunir toda aquella información,
hasta el punto de que tu propia mujer se fue de casa llevándose a vuestra hija, horas y
horas de esfuerzo y noches en blanco terminaron valiendo la pena; conseguiste ese
trabajo y lo mejor de todo, descubriste el asunto que se traía aquella mujer y con ello te
dieron la primera plana. ¡¡Primera plana en el periódico más vendido de Nueva York!!
Según tienes entendido, condenaron a aquella mujer a prisión por 3 años. Nada más
supiste de ella; del mismo modo, nada más supiste de tu mujer ya que salvo el día que
os reunisteis para firmar los papeles del divorcio, no has vuelto a verla ni a ella ni a la
niña.
Ahora andas detrás de la historia que pueda darte el Pulitzer. Al parecer, hay un complot
que llega desde unas empresas que trabajan para el Gobierno y la fiscalía; según la
información que has conseguido, podrían estar sobornando a jueces para fines de
estudio militar. Algo referente al Proyecto JANUS.
Estabas investigando en ello cuando un hombre te asaltó al entrar en tu coche, te noqueó
y cuando has despertado te encuentras en esta habitación, encadenado a la pared. Junto a
ti hay 3 personas y a dos de ellas las conoces; maldita suerte la tuya pues frente a ti
tienes a la mujer que mandaron a la cárcel por tu artículo y que te hizo perder a tu
familia, y al lado se encuentra el juez Mason el cuál se encuentra metido en el
chanchullo con el Gobierno (según tus notas). Puede ser un buen momento para
averiguar algo. Al otro lado, ves a un cura. Desconoces quién es, pero parece mirarte
fijamente.
Junto a ti, encuentras una caja de madera, al abrirla descubres una nota y un mechero.
“Sr. Strauss, soy un admirador de su trabajo. Es agradable ver cómo alguien se
preocupa por la Comunidad y se dedica a destapar los secretos de los demás; pero no
sólo de trabajo se vive, sino que hay que cuidar de los suyos.
Espero que cuando salga de aquí, sepa aprovechar el tiempo con su familia.
El mechero es una ayuda, ya que el sacerdote que ve a su lado, tiene sus ropas mojadas
en una compuesto químico altamente inflamable, pero tranquilo, sólo él arderá si hace
correctamente las cosas..
Espero que sepa apreciar mi regalo.”
Curiosidades:
* Usas gafas, sin las cuales no eres capaz de distinguir nada a más de 5 metros.
* Te secuestraron al salir de cenar de un restaurante de comida rápida.
Autor: Héctor Prieto (Beliagal). Creado en los Encuentros Rúnicos del 2008.
Margareth Levington.
Fuiste abandonada cuando apenas tenías 15 años; has vivido de hospicio en hospicio
hasta bien entrada tu edad adulta, tras ello te dedicaste a hacer la calle. Hasta que un día
descubriste que tenías talento para hacer creer a los hombres que les podías dar lo que
ellos querían. Comenzaste con timos pequeños, nada de valor, puede que algunos
cientos de dólares robados de las carteras de los hombres que se acostaban contigo. Pero
después de aquello fuiste ampliando tu “bolsa de valores”: abogados, contables,
jugadores de fútbol, jefes de la mafia… Con todos cometías el mismo truco, les
encandilabas, jugabas con ellos, os casabais y cuando llevabais un breve tiempo de
matrimonio, les abandonabas demanda entre medias alegando que te eran infieles.
Todo te iba bien hasta que tropezaste con, lo dicho antes, un jefe de la mafia. Su familia
no se tomo en gracia la situación y en lugar de asesinarte, ya que eso no son cosas que
haga la mafia en la actualidad, decidieron hacerte la vida imposible y mandarte a la
sombra una temporada, para que aprendieras.
Al parecer, pusieron a un periodista tras la pista de tu vida, destapó todos los trapos
sucios y te mostró al mundo como la mala… como la Eva de este siglo que traicionó a
su Adán. Lógicamente, no tardaron en apresarte y ajusticiarte.
Para ello, tu juicio fue una farsa… el juez estaba comprado, los abogados eran de broma
y terminaste siendo condenada a pasar entre rejas 3 años de tu vida. Tu caso salió en los
noticiarios de todo el estado, en las portadas de los principales periódicos… y ahora,
conseguiste cumplir con tu pena y eres libre. O es lo que crees…
Despiertas en una habitación azulejada, encadenada a la pared. Vistes unos pantalones
vaqueros y una camiseta roída (las únicas prendas que pudieron darte al salir de
prisión), junto a ti hay un cura y un hombre mayor que te resulta extrañamente familiar,
enfrente tuyo hay un apuesto hombre de mediana edad que aparta la mirada de ti.
El cura, no parece dejar de mirarle…
Junto a ti, encuentras una caja de madera, al abrirla descubres una nota y una botella de
agua.
“Srta. Levington. La vida no se basa sólo en el dinero, en utilizar a los demás para
conseguir lo que sea de ellos… no… la vida es hermosa, no es para andar jugando con
ella y desperdiciarla.
La botella de agua es una ayuda para salir de aquí y poder aprender a vivir la vida.
Tiene un potente veneno que acaba con la vida de quien lo ingiera en unos minutos,
bajo la caja hay una pastilla que funciona como un antídoto. Sobre su conciencia
queda el cómo utilizar esto.”
Curiosidades:
* Eres una fumadora compulsiva. En situaciones de estrés, necesitas fumar para
tranquilizarte.
* Te secuestraron al salir de prisión, tras bajar del taxi que te llevaba a casa.
Autor: Héctor Prieto (Beliagal). Creado en los Encuentros Rúnicos del 2008.
Robert Mason
Eres uno de los pocos hombres del mundo que conoce el significado de la palabra
Justicia. Como Juez, has tratado con cantidad de situaciones en las que debías sopesar lo
que era correcto de lo que no.
Pero tu lealtad estaba comprada… por la mafia. Mal que te pesase, la mafia había
amenazado a tu familia y te había obligado a trabajar para ellos. Cosas poco
importantes, alguna firma en algún papel, algún preso que quedara libre, o al
contrario… Recuerdas que con una joven, a la que acusaron de extorsión, tus “amigos”
se cebaron especialmente con ella, haciéndola cumplir 3 años de cárcel en lugar de 6
meses.
Es curioso el tema, porque ahora esa joven está en la misma habitación que tú.
Cuando tu carrera parecía ir cuesta abajo, algo debió de llamar la atención del ejército
de los USA, porque te “reclutaron” para uno de sus dispositivos: el Proyecto JANUS.
Desconoces a qué se dedican en ese proyecto, pero lo que te pide el ejército son
voluntarios para el experimento: presos que debían cumplir cadenas perpetuas, pero son
enviados a la silla eléctrica…
Un día, saliendo de tu casa rumbo al Tribunal, un hombre te asaltó en la calle y te dejó
inconsciente. Cuando despertaste te encontrabas encadenado en esta habitación, con
otras tres personas, a una de ellas la conoces, no obstante amañaste su juicio para que
fuera castigada más tiempo, al resto no les has visto en tu vida. Pero el cura ese, da mala
espina…
Junto a ti, hay una caja de madera con una nota y unos cigarrillos.
“Señor Mason. La Justicia es ciega, eso lo sabemos porque si no lo fuera, terminaría
decantándose por algún lado de la balanza.
Vd. ya se ha decantado, ha negado su derecho a ejercer como Juez, puesto que ya ha
pasado a ser incluso el Verdugo.
Pero todo el mundo se merece una oportunidad. Esos cigarros contienen un
potentísimo veneno que en cosa de varios minutos, el sujeto que los inhale, morirá.
Espero que esta vez, su sentido de la Justicia pueda guiarle.”
Curiosidades:
* Te has vuelto demasiado paranoico con la edad… ¿¿pero dónde has visto antes a
todos los que te rodean??
Autor: Héctor Prieto (Beliagal). Creado en los Encuentros Rúnicos del 2008.
Padre Joseph M Killiari.
Eres un hombre de Dios. Eres puro, pulcro, perfecto a ojos de Dios.
Y aquí estás, en una habitación, encadenado a la pared, con unos desconocidos. Una voz
que os insta a asesinar a tres personas y después seríais libres.
Has ido observándoles a todos, cuando de pronto te has fijado en la caja de madera que
hay junto a ti. Dentro, una nota y un revolver.
“Padre Killiari, disculpe que le haya tenido que apartar de su camino, y se que no
entenderá que le haya puesto esta situación, pero los caminos del Señor son
inescrutables.
En la pistola que hay junto a usted hay sólo una bala. Las opciones son sencillas.
Espero que entienda la situación.”
Tu Fe te impide disparar al inocente, incluso por el Bien mayor.
Curiosidades:
* Nunca has usado un arma, no sabrías desmontarla, pero si usarla.
* Fumas, puede que ese sea tu gran secreto… y tu pecado.
Autor: Héctor Prieto (Beliagal). Creado en los Encuentros Rúnicos del 2008.