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Clasificación y Efectos de las Drogas

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Introducción.

En esta investigación abordaremos conceptos esenciales para establecer una opinión


objetiva sobre un tema del interés que abarca Las Drogas, la consecuencia que acarrea
su consumo y la manera de contrarrestar este problema social.

Al expresar la problemática de la sociedad respecto a este tema se evidencian


realidades muy complejas ya que existen drogas de carácter farmacéutico, las cuales
los pacientes deben consumirlas debido a una condición que padecen y este consumo
muchas veces no está vigilado y puede pasar de un tratamiento indicado por un doctor
a que el paciente haga uso indiscriminado del fármaco y se convierta en adicto del
mismo. Este panorama ha conseguido que diferentes mentores de las ciencias se
ocupen en realizar centenares de investigaciones para aparear esta situación, tomando
en cuenta el problema no es solo está envuelto el sistema de salud si no toda la
sociedad, la cual a través de la interacción caracterizada de expertos busca la manera
de concientizar a los integrantes de la sociedad destacando las consecuencias con las
que debe enfrentar no solo el adicto sino también las personas que la rodean.

Por medio de la investigación se busca despejar de alguna manera las dudas e


interrogantes que se puedan presentar a medida que se avance con la lectura del
informe.
Droga y sus clasificaciones por tipos.

Las drogas ilícitas son definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como
aquellas sustancias cuya “producción, venta y consumo están prohibidas” y que
pueden generar cambios en el estado de conciencia, ánimo, procesos de pensamiento
y funciones motoras de los individuos. que las utilizan. Además, tienen el potencial de
generar dependencia. A nivel mundial, el aumento en el consumo de drogas de abuso
se ha convertido en un problema de salud pública. Según el último informe realizado a
partir de la encuesta nacional sobre el consumo de drogas de los “National Institutes of
Health” (NIH) de los Estados Unidos (2018), el 49,5% de las personas de 12 o más años
declaran haber consumido algún tipo de droga ilegal al menos una vez en su vida, y
19% reconoce haberlo hecho.

Clasificación de las drogas:

Estimulantes

Los estimulantes del sistema nervioso central, aceleradores del funcionamiento


cerebral, son usados con fines recreativos, pero también para erradicar la somnolencia
o aumentar la concentración y el valor.

Un estimulante relativamente suave es la cafeína del café, él te y algunos refrescos. En


dosis alta puede provocar un efecto notable y perjudicial.

La cocaína, alcaloide que se extrae de la coca, es un poderoso estimulante. Se trata de


una droga sumamente adictiva.

La pasta básica de cocaína, conocida como crack, tiene efectos similares.

Las anfetaminas: estimulantes sintéticos que en algunos países hasta no hace mucho
se seguían vendiendo en las farmacias. Las anfetaminas, usadas para tratar el mal de
Parkinson, la epilepsia, el alcoholismo, la hiperactividad, y el déficit de atención, tienen
efectos dañinos comparables a los de la cocaína.

Dentro de este mismo grupo cabe hablar de los anoréxicos, los alcaloides de la
piridina, y la nicotina.

Depresores

Producen en el sistema nervioso central un efecto opuesto al de los estimulantes.


Muchos depresores son usados como sedantes y tranquilizantes. Reducen la tensión y
pueden mejorar el ánimo deprimido. En esta lista se incluyen los barbitúricos, los
benzodiacepinas, los opiáceos, los opioides, y el alcohol.
Esteroides

Los esteroides anabólicos favorecen la formación de tejidos vivientes. Pueden


fortalecer y aumentar la masa muscular por lo que son muy usados en doping
deportivo.

Fármacos: sedantes, hipnóticos o ansiolíticos


Los tranquilizantes mayores: antipsicóticos o neurolépticos son sustancias útiles para
tratar la esquizofrenia, la manía y en general lo que se ha llamado psicosis frente a la
neurosis(ansiedad). Los más conocidos son las fenotiazinas, el haloperidol y la
reserpina con múltiples nombres comerciales. Se denominan neurolépticos porque
abrazan a la neurona.

Por otro lado los tranquilizantes menores: ansiolíticos y benzodiacepinas, se consumen


generalmente por descripción medica con el objeto de reducir la ansiedad y angustia
en algunos pacientes, para el tratamiento de tensión y para inducir el sueño.

Alucinógenos

Producen alucinaciones, un tipo muy notable de alteración en la percepción.

Existe controversia para definir una alucinación, pero básicamente es una sensación
subjetiva que no está causada por una impresión en los sentidos, y que tiene
similitudes con los sueños. Es decir, carece de un verdadero e inmediato referente
externo.

Muchas personas son presa de un terror indescriptible cuando experimentan


alucinaciones por causa de la droga, el sentir que pierden el control de su entorno.

Inhalantes
Algunas autoridades consideran los inhalantes como depresores con cualidades
alucinógenas. Aquí, en todo caso, los clasificamos aparte por su fácil disponibilidad y su
rango diverso (hay desde inhalantes benignos hasta altamente peligrosos). Lo que se
inhala de ellos son compuesto que liberan al entrar en contacto con la atmosfera. Es
una práctica común entre niños y adolescentes. Destacan el pegamento, el tolueno, el
éter, la gasolina, el butano.

Tipos de consumo

En Chile, el problema del consumo de sustancias es monitorizado desde 1990


por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes, CONACE.
Actualmente se ha observado una contención parcial del problema y sigue
siendo el mayor desafío el proteger a los adolescentes y sectores
socioeconómicamente más vulnerables. En cuanto al consumo de Marihuana, el
consumo sigue subiendo en adolescentes y continúa siendo puerta de entrada
para el uso de cocaína. En cuanto a Pasta Base el consumo ha aumentado en
jóvenes en los últimos dos años, mientras que el consumo de cocaína se ha ido
instalando en los niveles socioeconómicos más bajos .
Se identifican en Chile tres tipos de drogas de abuso, según su efecto en el
sistema nervioso central, pudiendo actuar como depresores, estimulantes o
perturbadores ,desde el punto de vista clínico, los problemas asociados al uso
de sustancias son definidos por el DSM IV como Trastornos por Consumo (Abuso
y Dependencia) y Trastornos Inducidos por sustancias (Intoxicación y
Abstinencia).

Efectos del consumo de Sustancias:


Respecto de la repercusión individual y social de las consecuencias secundarias
al abuso de sustancias, existe acuerdo en cuando al daño causado por sustancias
como Cocaína y Pasta Base. Sin embargo, en cuanto a Marihuana hay opiniones
divergentes, habiéndose planteado su legalización por tener efectos poco
nocivos. Existen pocos estudios al respecto, un reciente metanálisis de
moderada calidad metodológica, concluye que no se ha logrado demostrar
daños cognitivos en usuarios a largo plazo, sin embargo, se observa que los
consumidores tienen menos estudios superiores y menor ingreso promedio.
Asimismo por auto reporte se identifican repercusiones negativas en: Vida
Social, salud física y mental, cognición y memoria y menor desarrollo de carrera
profesional.

Logramos observar una Entrevista Motivacional (MET) o Prevención de Recaídas,


Abstinencia basada en Contigency Managment (CM) y Terapia Cognitivo
Conductual (TCC). La asociación de estas dos últimas mostró mayor consumo
hacia la Marihuana y aunque en la actualidad no existen herramientas
específicas orientadas al manejo del consumo de marihuana, más bien se han
utilizado adaptaciones de herramientas utilizadas en alcoholismo (TCC, MET) y
cocaína (CM), con el objetivo de disminuir el consumo y lograr la abstinencia.

En Chile por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes *CONACE( entre el


1 de septiembre de 1998 y el 15 de enero de 1999, que utilizó el mismo diseño
metodológico del primer y segundo estudios, realizados en 1994 y 1996, y que amplió
la muestra a 31 665 individuos que representaban a una población de 6 940 727
personas de 12 a 64 años de edad, de ambos sexos y de cinco niveles
socioeconómicos, residentes en zonas urbanas de 62 comunas de las trece regiones
del país. Además, se comparan los resultados proporcionados por los tres estudios.

El estudio de 1998 muestra que 17,5 de los chilenos han consumido alguna vez en la
vida alguna de las tres drogas ilícitas de mayor uso en el país marihuana *16,8, pasta
base *2,3 y clorhidrato de cocaína *4,0. La prevalencia del consumo de cualquiera de
las tres drogas durante el último año fue de 5,3 y durante el último mes de 2,2,
predominando una vez más el consumo de marihuana. Con respecto a las drogas
lícitas, 28,4 de los chilenos han consumido alguna vez en su vida ansiolíticos, 84,4
alcohol y 71,9 tabaco. La mayor parte de las personas que alguna vez consumieron
drogas ilegales dejaron de hacerlo 71,6, 64,1 y 66, en el caso de la marihuana, de la
pasta base de cocaína y del clorhidrato de cocaína, respectivamente. Para las drogas
legales, estos porcentajes fueron menores 55,5 para los ansiolíticos, 16,0 para el
alcohol y 34,5 para el tabaco. El consumo de drogas lícitas e ilícitas fue varias veces
mayor en los hombres que en las mujeres, excepto el de ansiolíticos, que fue tres
veces mayor en el sexo femenino que en el masculino. El consumo fue más frecuente
entre los 19 y 25 años de edad. El consumo de drogas ilícitas fue más frecuente en los
niveles socioeconómicos más altos y el de drogas lícitas en los más bajos. El percentil
50 de la edad de inicio en el consumo de drogas se situó en los 17 años para el alcohol,
en los 15 para el tabaco, en los 30 para los ansiolíticos, en los 17 para la marihuana, en
los 20 para la pasta base de cocaína y en los 21 para el clorhidrato de cocaína.

Bases neurológicas de la adicción, las áreas del SNC y tolerancia.

Las definiciones que daremos aquí son las aceptadas por los Organismos oficiales
internacionalmente reconocidos, como la “American Psychiatric Association”
(APA).

 Tolerancia: Se entiende por tolerancia la disminución de los efectos de


una determinada dosis de la droga con el consumo progresivo, la
necesidad de aumentar la dosis para conseguir un efecto estable de la
droga.
 Dependencia: La dependencia de sustancias se caracteriza
esencialmente por un conjunto de síntomas fisiológicos, cognitivos y
de comportamiento, que indican que el sujeto continúa consumiendo
a pesar de los problemas significativos relacionados con su consumo.

 La dependencia de una sustancia / medicamento puede ser:

Física. La dependencia física de las drogas de abuso se produce como resultado de


neuroadaptaciones en los circuitos cerebrales que controlan determinadas
funciones como la frecuencia cardíaca o la presión arterial. El alcohol, los
barbitúricos y los opiáceos (como la heroína) producen dependencia física
Psicológica: Mientras que otras drogas con alto potencial adictivo como la cocaína o
la anfetamina producen dependencia psicológica pero no física

De ambos tipos: Para la mayoría de sustancias adictivas, los antecedentes de


tolerancia o abstinencia previa se asocian a un curso clínico más grave.

 Síndrome de abstinencia

Es el conjunto de síntomas físicos que se ponen de manifiesto


cuando se deja de consumir de manera repentina una sustancia
adictiva y cuando disminuye la concentración en la sangre o en los
tejidos de un individuo que ha mantenido un consumo prolongado
de grandes cantidades de esa sustancia. El síndrome de abstinencia
es consecuencia de los cambios adaptativos provocados por el
consumo continuado de la sustancia.

 Sensibilización

Se entiende por sensibilización el aumento de algunos de los efectos


farmacológicos y conductuales de una sustancia. Con la
sensibilización aumentan las propiedades reforzantes,
motivacionales e incentivas de la droga y por tanto el “valor” de su
consumo. Muchas sustancias adictivas producen sensibilización. De
manera clara, se relaciona con los estimulantes como la cocaína o las
anfetaminas, aunque también produce sensibilización los opiáceos
como la heroína e, incluso, el alcohol.

 Abuso

De acuerdo con la definición de la APA, a diferencia de la adicción, el


abuso de sustancias no incluye la tolerancia, la abstinencia ni el
patrón de uso compulsivo, en su lugar incluye solo las consecuencias
negativas del consumo repetido.

Aunque cada droga posee un mecanismo de acción peculiar, todas las sustancias de
abuso afectan directa o indirectamente a una vía nerviosa presente en el cerebro que
es el sistema de recompensa mesolímbico 3. Los estudios realizados en animales de
laboratorio, que incluyen modelos conductuales, neuroquímicos, neurofisiológicos y
moleculares, han localizado los lugares sinápticos y mecanismos de transducción que
son diana de las drogas en el cerebro y han detallado las adaptaciones crónicas tras el
consumo prolongado. En los seres humanos resulta difícil comprobar los mismos
hallazgos, dado que no se dispone de métodos inocuos para evaluar
neurotransmisores en regiones concretas del cerebro, y cuando existen utilizan
técnicas indirectas con baja resolución anatómica.
Desarrolle un planteamiento del compromiso psicosocial de la droga en relación al
impacto.

La drogadicción, como problemática social, se enmarca en una forma de exclusión


social, teniendo que necesariamente ser abordada desde un enfoque “adaptativo” que
conlleve a una integración de la persona que se droga al medio social al cual este
pertenece. Debido a que el problema de la droga se inserta en una sociedad, se hacen
necesarios mecanismos que aludan a un control de dicho fenómeno. En este aspecto
emergen las normas que habitualmente han sido clasificadas en cuatro tipos
principales, a saber: a) usos (folkways), que son aquellas reglas sociales cuyo
cumplimiento es exigido por controles informales; b) costumbres (mores), que se
distinguen de los folkways porque involucran una mayor insistencia en la obligación; c)
leyes consuetudinarias, que son normas exigidas por la sociedad como un todo o por
sus representantes; d) leyes establecidas, que también implican una acción
comunitaria pero se distinguen porque están formalmente instituidas. Estos cuatro
tipos de reglas sociales constituyen el sistema normativo. (Sykes 1961; pp. 11 - 12)

El consumo de drogas siempre es visto como una fuga o una huida, como una “sacada
de vuelta” química a los problemas de la vida cotidiana, incluido el dolor y el duelo
ante la desgracia o la frustración. Tal concepción niega la función reparadora que
tienen el descanso y el reposo en la vida psíquica humana. Tal es la función del sueño,
la recreación, el entretenimiento o la vida contemplativa, también de los depresores
del sistema nervioso central y, eventualmente, de los estimulantes del mismo. Esa es la
función de utilidad de las drogas, esas son las necesidades que son capaces de
satisfacer y por eso pueden competir eficientemente en el mercado. En el caso de los
jóvenes se debe utilizar todo su potencial para movilizarlos en actividades de acción
social. Las acciones de protección al medio ambiente o de especies en peligro, la
capacidad de simpatía, tolerancia y solidaridad con grupos étnicos o sociales
segregados y discriminados (incluidos aquellos que usan o abusan de las drogas),
pueden generar entre ellos grupos de pares y pertenencia con identidad definida
dentro de los cuales, entre otras cosas, surge la necesidad colectiva de auto normar el
uso de las drogas, incluso hasta la abstinencia.

Descripción del fenómeno psicosocial de las drogas, en relación al impacto que


representa la inserción de la oferta en el tejido social y de cómo trabajar el control
de la demanda en las drogas.
El consumo de drogas es una enfermedad que vino para quedarse, son demasiados los
intereses que poseen las bandas delictivas que hacen vida en las grandes ciudades,
incluso en poblaciones pequeñas, por esta razón este flagelo es un factor económico
muy importante para los delincuentes ya que genera utilidades enormes y es esta una
de las razones que se dificulta a las autoridades erradicarlas, sin contar que muchas de
los agentes legales se hacen cómplices por la magnitud del dinero que se maneja.

La oferta más palpable que existe en nuestro país es el tráfico de droga en la frontera
tanto de Perú como de Bolivia, son innumerables los operativos que se realizan y al
mismo tiempo incontables las cantidades de estupefacientes que entran a Chile.

Si el uso de las drogas es atribuido a la oferta, el modelo sanitario infecto- contagioso


rinde cabal cuenta del problema, pareciendo tanto las medidas administrativas y
penales para controlar el riesgo de la oferta, como las medidas profilácticas entre la
población vulnerable para impedir la demanda, la forma adecuada de controlar el
problema social. En cambio, si atribuimos el uso de las drogas a la demanda, como a
continuación se plantea, el modelo sanitario infecto-contagioso resulta incapaz de
explicar el fenómeno. La demanda por las drogas está irremediablemente atada al
carácter "ansiógeno" de la sociedad actual. La función de utilidad de ellas es alcanzar
en el estado de vigilia la supresión del sentir y el pensar: tal es su función "ansiolítica"
(Gainza, Pérez, Sepúlveda, Abarca, Aravena y Espinoza: 1997). La ansiedad aflora como
sentimiento (experiencia) del riesgo de la catástrofe personal, que es el producto de
dos grandes pérdidas para el hombre contemporáneo: la pérdida política -la exclusión
del poder- y la pérdida económica -la exclusión del tener.

Proceso de la representación social del objeto (droga) según la teoría de [Link].


Serge Moscovici (1979) plantea que la vida social responde a condiciones de
pensamiento organizado y el lugar de las representaciones sociales viene a ser
entendido como una vía para captar la realidad. Este autor las define como entes
intangibles que se constituyen, circulan y se cruzan a través de la palabra en un
universo cotidiano. Estas tienen un contenido simbólico en su elaboración e impregnan
toda relación posible. Las representaciones sociales proceden de la observación, del
análisis de dicha observación, construyendo nociones y lenguajes de la realidad.
Moscovici también plantea que es un sistema que tiene una lógica y un lenguaje
particular, en él se refieren tanto valores como conceptos, pero no debe confundirse
con la opinión o las imágenes, sino más bien entenderse como constructos de lo
colectivo destinados a interpretar y a construir lo real (Moscovici, 1979).

Moscovici insiste que las representaciones sociales son universos de opinión que
pueden ser analizados en tres dimensiones: la información, el campo de
representación y la actitud. La información responde a la organización o suma de
conocimientos que tiene un grupo acerca de un acontecimiento o fenómeno de
naturaleza social; por otro lado, el campo de representación permite analizar cómo se
muestra la organización del contenido de la representación, la cual puede ser
jerarquizada y variante de grupo a grupo, así mismo permite visualizar características
del contenido; por último, la actitud manifiesta la orientación favorable o desfavorable
en relación con el objeto de la representación social (Jodelet, 1986; Mora, 2002;
Moscovici, 1979)
Conclusión.

El informe presentado pretende mostrar las realidades que se enfrentan los individuos
que consumen drogas, entre sus efectos más determinantes está el deterioro del
sistema nervioso, el cual a medida que se ingiere la sustancia (droga) cada vez tiene
menor capacidad de discernir lo y cumplir con sus funciones correspondientes.
Es de suprema importancia tener presente la capacidad de destrucción que posee este
fenómeno social, y los esfuerzos de los entes gubernamentales en cierta forma son
insuficientes para frenar el daño que la adicción puede causar, tanto en estratos
sociales altos como en aquellos que son carentes de posibilidades económicas, siendo
los que tienen más auge las personas que tienen el poder adquisitivo para adquirir este
tipo de sustancia, en la investigación logramos observar como en las zonas menos
privilegiadas se maneja el tráfico de estas sustancias de manera incontrolable,
haciendo de este factor un verdadero problema social.
En general se aprecia que el modelo del consumo de droga está ligado al modelo de
sociedad que impera, pues las drogas forman parte de nuestra realidad cultural, una
realidad presidida por cambios rápidos y profundos. Lo que no es nuevo para la Teoría
de las Representaciones Sociales, ni para la Psicología Social, disciplina en la que
hemos aprendido a valorar la importancia del contexto sociocultural como marco de
adquisición de los estilos de vida; e, igualmente importante, como marco para
interpretar esos mismos estilos.

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