Bubba y Violetta se escondieron en el bosque hasta que oscureció.
Fue idea de Booba no ser vistos por
la policía, y cuando se puso el sol, Booba y Violetta comenzaron su arduo viaje y se dirigieron a la
frontera de España. Después de horas continuas, pudieron ver la frontera española desde la distancia,
pero no pudieron cruzar debido a las fuertes medidas de seguridad, tenían miedo de intentar cruzar la
frontera al otro lado. Violetta sugiere contactar a alguien que haya conocido en el camino, que no sea
Bubba. Él le había contado cómo su primo había cruzado la frontera y tenía un plan. Bubba y Violetta
esperaron durante tres días seguidos sin comer ni beber a que llegara la persona que los ayudaría.
Cuando llegó, les había llevado comida y bebida a Bubba y Violetta y después de que comieron y
bebieron agua, recuperaron las fuerzas para continuar su viaje hacia el futuro que soñaron. Durante su
travesía fueron expuestos y encarcelados durante una semana, y fueron devueltos y expulsados de
España. Desafortunadamente, su intento fracasó. Y lo intentaron por segunda y tercera vez, y tras
varios intentos, pudieron cruzar y completar su camino y llegar a su meta. A Violetta no se le concedió
asilo porque no tenía documentos de identificación personal. Bubba decidió volver con Violetta porque
no podía dejarla sola, y cruzaron de nuevo pero durante su último intento Bubba se cayó de un muro
alto cuando estaba ayudando a Violetta a cruzar. Bubba logró ayudar a Violetta, pero
desafortunadamente no logró salvarle la vida. Violetta se sintió muy triste y sintió que lo que le había
pasado a Bubba era por su culpa. Después de mucho tiempo, Violetta obtuvo su residencia y pudo llevar
una vida normal sin miedo ni ansiedad, pero no era feliz. Su pena por Booba le impedía vivir una vida
feliz y no podía pensar en los días que pasó con Booba y cómo la ayudó en su largo viaje. Después de
varios años, Violetta había terminado sus estudios y cumplido el sueño de Buba, que no pudo lograr en
el fútbol. Se convirtió en una habilidosa jugadora de fútbol y con cada éxito que lograba, pensaba en
Buba. Y Violetta comenzó a ayudar a los jóvenes a realizar sus sueños.