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MÓDULO 2.

COLECTIVO: PERSONAS CON PROBLEMAS DE ADICCIÓN

0. INTRODUCCIÓN
Actualmente el consumo de drogas, tanto legales como ilegales es un tema de una gran
preocupación social, siendo uno de los problemas que se enfrenta la sociedad. Esto es debido
a que el uso y abuso de las drogas produce importantes alteraciones de la salud a la vez que
existen problemas comunitarios y sociales.
El trabajo con drogodependientes debe tener en cuenta diferentes aspectos: el tipo de
sustancias consumidas, la frecuencia de su uso, la edad de inicio del consumo, disponer de un
tratamiento eficaz, el apoyo de la familia, la edad de la persona, perspectiva de género,
situación social, etc. Es importante realizar un trabajo sistémico y en red con otros agentes
sociales (servicios sociales, servicios sanitarios, terapeutas, agencias de colocación, etc)
Actualmente las drogas más consumidas son el alcohol y el tabaco, seguidas de cierta
distancia por el abuso de determinados fármacos psicotrópicos y finalmente, de las
toxicomanías de carácter ilegal. Cuando se habla de personas problemas de adicción se sigue
pensando en personas de consumo de drogas ilegales olvidando que el alcohol y el tabaco
son drogas y son las más consumidas, creando graves problemas de salud.
El abuso de las drogas se considera como patrones de conducta socialmente adquiridos y
aprendidos, mantenidos por numerosas incitaciones anteriores y por reforzadores posteriores
de naturaleza psicológica, sociológica o fisiológica.
En general los primeros contactos con las drogas se llevan a cabo en la preadolescencia y la
adolescencia, de allí la importancia de la prevención en estas edades. Inicialmente suelen
probar con las drogas legales, para ir teniendo contactos con sustancias adictivas de carácter
ilegal. En estas edades los factores psicológicos, como la búsqueda de sensaciones y la baja
percepción del riesgo más los factores socioambientales suelen ser los causantes del inicio, y
las características de la propia sustancia, son la causa de mantenimiento del uso de la misma,
hasta llegar a desarrollar una dependencia física y psíquica. La persona que experimenta con
el consumo de sustancias suele presentar conductas disfuncionales en su comportamiento
general, algo que nos hace plantearnos “que fue antes el consumo o los problemas”.
Normalmente el consumo es una consecuencia de la dificultad de hacer frente a los
problemas que se le presenta y se utiliza la droga como apoyo y solución.
Existe una influencia multicausal del consumo por eso, hay que hacer hincapié en todos los
factores de la persona consumidora, es decir, el área psicológica, familiar, social, laboral, etc.
1. CONCEPTOS BÁSICOS DE ADICCIONES
- CONCEPTOS CLAVES PARA ENTENDER LAS DROGODEPENDENCIAS.
Droga: Droga es toda sustancia que introducida en el organismo modifica o altera
el estado de conciencia, las funciones mentales y, también, la conducta y que es
susceptible de generar en el usuario una necesidad de seguir consumiéndola. (OMS)
Dependencia: Conjunto de aspectos cognitivos, conductuales, emocionales y
fisiológicos, que se producen por la integración entre un organismo y una sustancia.
Se caracteriza por los cambios en el conjunto de comportamientos y reacciones que
comprenden el impulso y la necesidad imperiosa de tomar las sustancia de forma
continuada o regular, ya sea para sentir sus efectos o para evitar el malestar que
produce la privación de ésta. Este estado, se puede acompañar o no de tolerancia.
Esta dependencia también origina cambios en las relaciones de los sujetos con sus
familias, su entorno social, profesional y/o formativo, cambios de tal magnitud que
van a influir en la forma que es vivida la supresión de la droga. Existen dos tipos de
dependencia:
1. Psíquica: El objetivo principal del consumo es la consecución de un un
sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que exigen la
administración regular o continua de la droga para producir placer y/o para
evitar malestar. Es más costoso desactivar la dependencia psíquica que la
física, ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones
del sujeto que le permitan funcionar sin necesidad de recurrir al consumo de
las drogas. La dependencia psicológica requiere de una deshabituación. Esto
supone, llevar a cabo un cambio en el estilo de vida en diferentes ámbitos
(personal, familiar, social, físico, económico y/o laboral). En este proceso
intervienen los profesionales del campo de la medicina, lo social y lo
psicológico. El tratamiento es mínimo de dos años (en un inicio más
exhaustivo, llegando a una simple supervisión si el resultado ha sido
positivo).

2. Física: En esta dependencia, el organismo se ha habituado a la presencia de


la droga, de manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre
para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de
cierto límite aparece el síndrome de abstinencia.
Tolerancia: es la necesidad de consumir más droga para conseguir el mismo efecto y
mantenerlo. El cuerpo con la misma cantidad de droga no sufre los mismos cambios
que anteriores veces porque el cuerpo se va insensibilizando a la droga y necesita de
más dosis.
Adicción: Es la relación que se establece con una sustancia tóxica, la cual puede
provocar cambios en el organismo, afectando la salud, las relaciones con la familia,
los amigos, la escuela, el trabajo, etcétera. La relación entre la droga y la persona
que la utiliza es por lo regular voluntaria y puede provocar el deseo irresistible de
continuar usando una o varias drogas.
Uso de las drogas: Hace referencia a aquel consumo que, por producirse con una
frecuencia mínima y en cantidades pequeñas, no reporta al individuo consecuencias
negativas (físicas, psicológicas o sociales).
Abuso de las drogas: Hace referencia al consumo que puede considerarse
problemático, que puede tener consecuencias adversas para la persona. El consumo
de una persona es problemático cuando supera ciertas cantidades o cuando debido a
las actividades que se realizan (conducción de vehículos, manejo de máquinas
pesadas o peligrosas, etc.) o debido a ciertas características de los individuos
(problemas médicos, embarazo, consumo de medicamentos, edad de los
consumidores, etc.) las consecuencias del consumo pueden ser graves para las
personas.
Síndrome de abstinencia: es lo que comúnmente se conoce como “tener el mono”.
Corresponde a una serie de reacciones físicas que aparecen cuando una persona
que sufre adicción a una sustancia deja de consumirla. El Síndrome de Abstinencia
puede aparecer relacionado con cualquier sustancia que tenga el potencial de crear
dependencia; el alcohol, el tabaco, cocaína, cannabis cafeína, benzodiacepinas,
etcétera. No es entendido como una enfermedad sino como una condición que
altera el estado de salud, siendo necesaria su aparición en el proceso de
deshabituación a la sustancia.
Existen diferentes tipos de consumo:
1. Consumo experimental o causal: Sólo en una ocasión han experimentado la
droga y tras esa única experiencia no ha vuelto a consumirla. Aquí entraría
en juego la curiosidad y/o la presión del grupo, por eso se da principalmente
en la adolescencia.
2. Consumo ocasional: Consumo intermitente de alguna sustancia, sin que
aparezca ningún síntoma de tolerancia a las mismas. Sin incurrir en gastos
para obtenerla, pues siempre es otro el que la compra y comparte la droga.
Se conoce los efectos anímicos de la droga por lo tanto se ha desarrollado el
aprendizaje.
3. Consumo habitual o continuado: Etapa en la que el consumo ya forma parte
de las actividades cotidianas, utilizando la droga con relativa frecuencia, por
lo tanto surge la preocupación por abastecerse de una cantidad de droga
para asegurar el consumo, aparecen también síntomas de tolerancia
generándose comportamientos tendentes a la continuidad del uso. Se puede
ya observar un detrimento de su funcionamiento personal.
4. Consumo episódico: Consume durante una fiesta o situación que puede
durar desde una hora a varios días. El consumo suele ser muy excesivo,
pudiendo consumir en unas horas la misma cantidad que otros
consumidores habituales en toda una semana.
5. Drogodependientes: Uso muy frecuente y prolongado de las drogas. Este uso
conduce al síndrome de dependencia, manifestándose claramente la
tolerancia y el síndrome de abstinencia. Cuando se establece este tipo de
consumo se producen las siguientes consecuencias:
a. Pérdida de control: La persona no puede predecir qué pasará cuando
usa la sustancia. Un día puede parar después de la primera ingesta,
pero al día siguiente le es imposible controlar el uso de la droga.
b. Preocupación compulsiva: La persona adicta se pasa gran parte del
tiempo pensando en la droga (su vida gira entorno a ella, en cómo
conseguirla, en dónde poder tomarla, etc).
c. Uso continuado a pesar de las consecuencias negativas: Si el beber o
el uso de drogas causa problemas pero la persona continúa
haciéndolo, está cerca de la adicción o ya es un adicto. La persona ha
perdido el control voluntario en el uso de esa sustancia. Ya que es
conocedor de las consecuencias negativas y no le importan.
Vías de administración de las drogas, dependiendo de la vía utilizada los efectos serán
de una intensidad u otra, la rapidez del efecto, etc:
 fumada (como ocurre con el hachís y el tabaco).
 ingerida por vía oral (alcohol y drogas de síntesis).
 aspirada (como la cocaína y el speed).
 inhalada (como los pegamentos).
 inyectadas (como en ocasiones la heroína).
Intoxicación: Estado alterado del Sistema nervioso central, caracterizado por cambios
psicológicos y/o comportamentales, debido al efecto de la sustancia psicoactiva. Cada
intoxicación es específica de la sustancia. Y cada sustancia produce una intoxicación a
una dosis determinada. Puede durar hasta que desaparece del cerebro.
Politoxicomanía: Cuando usamos o abusamos o dependemos de varios tipos de drogas.
Craving: Es la motivación de autoadministrarse una sustancia psicoactiva que
previamente ha sido consumida (Markou, 1993). Es un fenómeno dinámico, que varía
de unas personas a otras. Constituye uno de los principales obstáculos para el
mantenimiento de la abstinencia una vez que ésta se ha conseguido. Surge cuando
personas que han hecho tremendos esfuerzos por dejar de consumir, continúan
consumiéndola. Se supone, que la razón que empuja a la persona a realizar esa
conducta autodestructiva, es el deseo incontrolable e irresistible de consumir la
sustancia dependiente.

Las drogas pueden llevar a desarrollar diferentes trastornos:


1. Trastornos físicos: Cuando dañan el organismo: por ejemplo, una bronquitis
crónica causada por el tabaco.
2. Trastornos psicológicos: Cuando inciden negativamente sobre la relación de la
persona consigo misma o con su entorno afectivo, como ocurre en los conflictos
de pareja por abuso de alcohol.
3. Trastornos sociales: Cuando impactan sobre la comunidad, como ocurre con los
accidentes de tráfico provocados por conductores bajo los efectos de las drogas.
Las sustancias tóxicas se pueden clasificar atendiendo a su principal efecto sobre el
cerebro:
1. Drogas depresoras del sistema nervioso central: Son anestésicas, calmantes,
tranquilizantes, porque son capaces de eliminar las sensaciones dolorosas físicas
o psicológicas. Tienen en común su capacidad para entorpecer el
funcionamiento habitual del cerebro, provocando reacciones que pueden ir
desde la desinhibición hasta el coma, en un proceso progresivo de
adormecimiento cerebral. En este grupo se encuentran el opio, la heroína, la
marihuana, la pasta base.
2. Drogas estimulantes del sistema nervioso central: Tienen un efecto
estimulante, de aumento de vitalidad, que elimina las sensaciones de cansancio,
de fatiga, de sueño o de hambre. Aceleran el funcionamiento habitual del
cerebro, provocando un estado de activación. Son las anfetaminas, el tabaco, la
cocaína, la pasta base.
3. Drogas perturbadoras del sistema nervioso central: Como su nombre lo indica,
producen sensaciones y percepciones extrañas en el cerebro, sueños y
alucinaciones que parecen reales. Entre estas se encuentran el LSD, el éxtasis, el
peyote…

Clasificación de las drogas principales:


Existen diferentes tipos de sustancias que pueden crear dependencia, hay algunas
de ellas que son legales como el alcohol y el tabaco y otras son ilegales. Una son de
procedencia natural como el opio y marihuana y otras son de producción química como
la cocaína o las anfetaminas. Principalmente, las sustancias más consumidas son las que
enumeramos a continuación.
1. Tabaco: Sustancia legal, que se consume principalmente fumada en
forma de cigarrillo. En el humo de este cigarrillo, se encuentran numerosos
componentes tóxicos (alquitrán, nicotina, monóxido de carbono, etc). Es una
droga estimulante y crea una gran dependencia tanto física como psicológica.
Los efectos psicoactivos y la dependencia, es causada principalmente por el
contenido de nicotina.
2. Alcohol: Sustancia depresora, su principal componente es el etanol, es la
droga más consumida y aceptada socialmente. Se consume oralmente.
3. Cocaína: Sustancia estimulante, obtenida de la planta de la coca. Se
consume fumada o esnifada.
4. Anfetaminas (speed): Sustancia estimulante, que aparece en polvo
blanco o pastillas, se consume esnifada u oralmente.
5. Psicofármacos (tranquilizantes): de la familia de las Benzodiacepinas,
inicialmente se utilizaba a nivel de medicina, no obstante, hay personas que
las utilizan sin un control médico. Es una sustancia depresora, que crea una
gran dependencia física y psicológica.
6. Drogas de síntesis: Sustancias estimulantes y en ocasiones alucinógenas.
Suelen venderse en pastillas y se toman ingeridas. No provocan dependencia
física pero sí psicológica.
7. Alucinógenos: Estas drogas cuando llegan al cerebro, provocan
alteraciones en el funcionamiento neuroquímico afectando particularmente
la manera de percibir la realidad, pudiendo dar lugar a trastornos sensoriales
severos e incluso alucinaciones tanto visuales, auditivas o kinestésicas.
8. Heroína: Se deriva de la planta del opio. Es una sustancia depresora del
sistema nervioso central, que crea una gran dependencia física y psicológica.
9. Inhalables: Son productos creados para otros asuntos y se usan como
drogas, estas sustancias que desprenden vapores a temperatura ambiente,
que producen una sensación de bienestar.
10. Marihuana. Cannabis (THC): Sustancias psicoactivas. Con fines
recreativos, religiosos y medicinales. De acuerdo con la Organización de las
Naciones Unidas se trata de la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. El
compuesto químico psicoactivo predominante en el cannabis es el
tetrahidrocannabinol (THC). El THC, principal componente psicoactivo tiene
un efecto casi inmedia)to. Se trata de una sustancia depresora del sistema
nervioso central, se consume fumada u oralmente, modifica o intensifica las
sensaciones.
2. COLECTIVOS EN RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL
Cuando leemos la palabra exclusión social, la población en general piensa directamente que
está relacionada con la pobreza, sin embargo, no siempre es así y en cualquier momento de
nuestra vida todos podemos vernos inmersos en una situación que esté catalogada como
riesgo de exclusión social. El vivir una exclusión social, no es gratis, y es por ello, que siempre
afecta negativamente al individuo que la sufre, puede ser en el área social, económico,
psicológico, físico o en las relaciones interpersonales. Es importante resaltar que se trata de
un “momento” no es algo inherente de la persona, por eso, la exclusión social es compleja y
variada a la hora de definirla. Si nos ceñimos a definir las palabras que la componen la
definición sería la siguiente: (RAE)

 Colectivo: Perteneciente o relativo a una agrupación de individuos .

 Riesgo: Contingencia o proximidad de un daño.

 Exclusión: Quitar a alguien o algo del lugar que ocupaba o prescindir de él o de ello.

 Social: Perteneciente o relativo a la sociedad.

Si observamos estas definiciones, nos queda claro que se trata de algo individual que produce
daño, un daño que hace que la sociedad prescinda en muchas ocasiones de este colectivo de
personas. Por tanto, es muy importante que los agentes que trabajan con estos colectivos
apoyen a los mismos para volver a integrarse en la sociedad, en ocasiones es mediante el
trabajo donde se encuentra dicha integración pero no nos podemos olvidar de acompañar a
estos colectivos tanto a nivel laboral, psicológico y médico.

Según el European Foundation en 1995 definió la exclusión social como “Proceso


mediante el cual los individuos o grupos son total o parcialmente excluidos de una
participación plena en la sociedad en la que viven”. Las personas que se encuentran en esta
situación suelen tener diferentes factores de riesgos comunes, los cuales podrían ser los
siguientes.

 Problemas económicos. Inestabilidad económica. Bajos ingresos. Deudas.

 Vivienda deficientes. Ubicadas en barrios periféricos o con dificultades de convivencia.

 Personas sin hogar.


 Desempleo o empleo precario o inestabilidad en el mismo. .Poca experiencia
profesional. Empleo en economía sumergida y pocas posibilidades para el cambio de
mercado laboral.

 Baja formación e incluso analfabetismo. Pocas posibilidades a optar a una formación


profesional o de capacitación para el empleo.

 En el caso de ser migrantes no tener en cuenta las formaciones del país de origen y su
experiencia laboral.

 Familias desestruturadas o multiproblemáticas.

 Aislamiento y/o ausencia de vínculos sociales, familiares o comunitarios.

 Bajas posibilidades de participar en espacios de ocio estructurados en condiciones de


igualdad.

 Dificultad a la hora de decidir sobro sus propias vidas.

 Falta de motivación hacia el cambio.

 Dificulta al acceso de servicios de salud. Dificultad de comunicación con los mismo y el


personal sanitario.

 Adicciones a diferentes tipos de sustancias.

 Posibilidad de tener antecedentes penales.

 Estigmatización social.

 Minoría étnica.

 Violencia, malos tratos.

 Inmigración. Dificultad con el idioma.

Estas son muchas de las características que engloban los colectivos de exclusión social, es
evidente que no por pertenecer a un colectivo de riesgo de exclusión tiene que tener todas
estas características, pero el tenerlas en sí llevará a tener más posibilidades de poder estar en
exclusión social. En general, las personas en riesgo de exclusión social tienen varias de estas
características, y cada una va a alimentando las otras. Por ejemplo, si una persona comienza a
consumir y tiene un trabajo, cuando el consumo se convierte en más adictivo tiene más
dificultades de mantener dicho trabajo, esto podría llevarle a ser despedido, algo que
reduciría su autoeficacia y podría hacer que el consumo sea mayor, y para costeárselo tener
que hacer trabajos en economía sumergida e incluso ilegales para poder seguir con su ritmo
de consumo.

Podríamos decir que los colectivos de riesgo de exclusión social podrían ser:

 PERSONAS CON UN ESTADO DE POBREZA: Falta de recursos para satisfacer las


necesidades básicas, esto condicionara la calidad de vida de esa persona o su familia. Debido
a estas carencias, tendrán peor alimentación en consecuencia peor salud y más dificultades
para salir adelante.

 PERSONAS SIN HOGAR: Personas con dificultad para obtener una vivienda. Esta
situación puede ser por diferentes situaciones, no tener empleo, separación de la pareja,
endeudamiento, adicciones y faltas de apoyo social. Las personas que llegan a esta situación,
suelen mantenerse en la misma por la dificultad que tienen de retomar su vida, ya que entran
en una espiral de aislamiento social al no tener capacidad para acceder a una higiene y
alimentación básica para poder reponerse y poder motivarse para por ejemplo buscar empleo
y así poder buscar opciones de vivienda.

 PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL: Estas personas generalmente tienen más


dificultad a la hora de acceder al mercado laboral, y será fundamental que cuenten con un red
de apoyo.

 PERSONAS MAYORES: Las personas mayores de 65 años, consideradas ancianas


también estarían englobada en estos colectivos debido a sus posibles problemas de salud, a
su dificultad por trabajar y vivir de pensiones públicas que en algunos casos son muy bajas.

 PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA: Dependerá del grado de dependencia


que tenga dicha persona, englobada en dependencia moderada, severa o gran dependencia.
Tanto en la severa como en la gran dependencia se necesitan otras personas para apoyarles
en su día a día para realizar actividades de la vida cotidiana.

 POBLACIÓN INMIGRANTE: Las personas inmigrantes suelen presentar altas cifras de


desempleo, esto dificultad la integración y por lo tanto, puede llevarles a la exclusión por la
dificultad de tener dinero para satisfacer las necesidades básicas.
 VÍCTIMAS DE VIOLENCIA: En general, principalmente son mujeres víctimas de género
o menores de los hogares donde ha habido violencia de género o donde se ha producido
maltrato infantil.

 POBLACIÓN GITANA: Esta población sigue estigmatizada teniendo dificultades sobre


todo en áreas de la educación, salud y vivienda. Algo que dificulta su integración.

 PERSONAS RECLUSAS Y EX-RECLUSAS: La sociedad sigue juzgando a estas personas por


sus antecedentes penales y eso les limita su acceso a empleos y a la reinserción.

 PERSONAS CON ADICCIONES: El consumo lleva a un deterioro psíquico y físico del


individuo, así como económico pudiendo perder todos los bienes como estar altamente
endeudado. A su vez, un consumo elevado hace que las personas adictivas tengan como
objetivo principal dicho consumo, lo que les llevará a mantener conductas para conseguir la
sustancia sin tener en cuenta las consecuencias que esto les puede llevar.

El tema de la exclusión social es muy complejo y dinámico, se trata de un problema social que
debemos tener en cuenta ya que influye a una gran parte de la población mundial. Al trabajar
con estos colectivos es fundamental protegerlos inicialmente, por ejemplo, si estamos ante
una persona sin hogar no podemos acompañarla terapéuticamente o socialmente sino tiene
un lugar donde estar protegido, por lo tanto, lo primero deberá ser que pueda optar a una
residencia. Ser pobre no es sinónimo de excluido pero existe más posibilidad de estar en uno
de los colectivos mencionados anteriormente porque para poder entrar en esta sociedad se
necesitan recursos materiales, instrumentales y estructurales.
3. CARACTERÍSTICAS Y NECESIDADES DE LAS PERSONAS CON PROBLEMAS DE ADICCIÓN
CON ENFOQUE DE GÉNERO (CONSUMO, NECESIDADES, FUNCIÓN DEL CONSUMO E
INTERVENCIÓN…)
Las personas con problemas de consumo principalmente se observan en ellas la pérdida del
interés de otras actividades que antes le resultaban satisfactorias. Ya que su escala de
prioridades ha cambiado totalmente porque debido a la dependencia que sufren su prioridad
suele ser el conseguir la sustancia adictiva y consumir, por lo tanto, habrá que trabajar con la
persona dependiente para que su escala de prioridades sea más saludable.
Las características de las personas que sufren conductas adictivas son múltiples, a primera
vista observamos personas con falta de control de impulsos y/o dependencia. No obstante,
cuando se trabaja con personas con esta problemática podemos observar que el principal
problema que tienen es la dificultad para conectar con ellos mismos, y en particular con sus
emociones.
Parece que los diferentes adictos seleccionan distintas drogas dependiendo de su
organización específica de la personalidad. Las drogas son en muchas ocasiones utilizadas
para automedicarse por eso dependiendo de las necesidades de cada uno/a utilizarán unas
drogas u otras (Las personas adictos a la heroína buscan los efectos calmantes de los
opiáceos, mientras que los que usan la cocaína buscan el efecto estimulante, lo que produce
un aumento de la autoestima, por lo general baja, y genera una falsa creencia de capacidad
para enfrentar al medio).
La hipótesis de la utilización de la droga de manera “farmacológica” explica el rol de la droga
en la solución de problemas crónicos en las personas en cuatro áreas de su funcionamiento:
vida afectiva, autoestima, relaciones interpersonales y autocuidado. Los déficits en alguna de
estas áreas explica la vulnerabilidad de estas personas al consumo de sustancias.
Los factores de personalidad que pueden influir en las personas con dependencia son:
 Búsqueda de sensaciones. Según Zukerman en su cuestionario “Búsqueda de
sensaciones”, se puede observar que estas personas se caracterizan por:
◦ Un comportamiento que busca aventuras y emociones fuertes.
◦ Busca nuevas experiencias, favoreciendo nuevas sensaciones cognitivas y
sensoriales, manteniendo un estilo de vida inconformista con las normas sociales.
◦ Búsqueda de sensaciones mediante la estimulación social desinhibida.
 Personalidad antisocial. (Definición de personalidad antisocial o sociopatía de Cleckey)
◦ Falta de conciencia y de sentimientos de remordimiento y culpa. Cuando hay una
transgresión de la norma moral o física no sufre de ansiedad.
◦ Ausencia de vínculos emocionales o falta de habilidad para establecer relaciones
interpersonales profundas. Esto hace que tenga relaciones inestables.
◦ Falta de control de impulso y búsqueda del refuerzo inmediato. Esto le lleva a
tener bajo tolerancia a la frustración y cuando ésta aparece, se vuelve agresivo y
hostil.
◦ Sus conductas están basadas en el presente, no tiene en cuenta el futuro.
◦ No aprende de sus errores.
◦ Persona manipulativa, con buenas capacidades para causar buena impresión.
◦ Baja autoestima.
◦ Baja capacidad para la toma de decisiones.
◦ Expectativas irreales en relación a los otros o al medio más cercano.
◦ Estrés elevado: separación, duelo no resuelto, desempleo, falta de recursos, etc.

Según Beck y otros, las características de las personas consumidoras son:


 Sensibilidad general hacia sus emociones y sentimientos desagradables.
 Poca motivación para controlar su conducta, por lo que el refuerzo inmediata se
valorará más que el control.
 Técnicas inadecuadas para controlar la conducta y el afrontamiento de los problemas.
 Un patrón automático, no reflexivo que lleva a ceder a los impulsos.
 Poca tolerancia a la frustración.
 Disminución relativa de las perspectivas futuras, que se centra en los estados
emocionales del ahora.

En lo que respecta a los aspectos genéticos existen factores que predisponen a la


dependencia de algunas sustancias. La sustancia donde más se puede observar esta influencia
genética es en el consumo de alcohol, que se establece que un 49% de las personas que
consumen tendrían factores genéticos que lo influyen.

Para poder tratar cualquier abuso o dependencia de cualquier sustancia, hay que tener en
cuenta tres factores y como se relacionan entre sí, estos serían la persona, la sustancia y el
ambiente.
Si observamos las características principales de los drogodependientes podemos observar un
problema tanto en la regulación emocional como en conectar con la realidad. Es decir, las
personas adictas tienen dificultades a la hora de conectar con ellas mismas, y eso les lleva al
consumo de sustancias como medio de escapar de sus emociones y del malestar que ellas le
generan. En general, las drogas son utilizadas como un medio de bloquear dichas emociones y
utilizar la droga para bloquearlas y bien no sentir, o sólo sentir emociones placenteras. Las
personas consumidoras, como hemos señalado anteriormente tienen dificultad con las
relaciones profundas, por ello, utilizan en muchas ocasiones la droga puede convertirse en la
figura de apego. Por eso, no es casualidad la droga que se escoge. Como comentamos en los
puntos anteriores cada tipo de drogas estimulará o inhibirá nuestro sistema nervioso.
Antes de adentrarnos en la intervención, es importante diferenciar dos conceptos;
desintoxicación y deshabituación. Cuando hablamos de desintoxicación, es lo que se conoce
como mantenerse abstinente del consumo de la sustancia, es decir, no consumir. En cambio,
es más importante y complicado trabajar desde la deshabituación, que consiste en cambiar
los hábitos de consumo, las dinámicas de la persona consumidora y en muchas ocasiones su
entorno. Es decir, hacer un cambio en su vida para instalar unos hábitos más saludables con el
objetivo de la desintoxicación física pero sobre todo con la disminución de la apetencia de
consumir y afrontar el malestar que la desintoxicación va a provocar en el individuo.
Podríamos trabajar con las personas drogodependiente desde diferentes terapias pero hay
diferentes teorías que apoyan la teoría de la motivación para el cambio. Expondríamos las
más importantes:
ENTREVISTA MOTIVACIONAL (W. MILLER, S. ROLLNICK)
La entrevista motivacional, consiste en un tipo de entrevista clínica centrada en el
paciente, que ayuda a explorar y resolver ambivalencias acerca de una conducta o hábito
insano para promover cambios hacia un estilo de vida saludable (Miller y Rollnick, 1991)
Aporta herramientas para afrontar situaciones no resueltas por las estrategias
habituales empleadas en promover cambios en conductas en los pacientes. Permite al
terapeuta a aumentar la motivación del paciente teniendo en cuenta su nivel de motivación
basal y respetando siempre sus últimas decisiones.
Las características principales son:
Centrada en el paciente
•No busca la etiqueta, busca el reconocimiento por parte del paciente de posibles
conductas-problema (hábitos no saludables).
•Responsabiliza al paciente en la elección de posibles alternativas.
•Acarrea una postura de escucha respetuosa, aunque el objetivo del terapeuta sea
confrontar al paciente con su problema.
•Admitir la ambivalencia en diferentes conductas, pensamientos, emociones... como
algo intrínseco a la naturaleza de la persona (no como algo patológico).
•Aumenta la motivación y favorece el deseo de cambio. La motivación es un estado, no
un rasgo. Su creación es responsabilidad del terapeuta.
El rol del evaluador/a.
•No es autoritario/a.
•Valora y estimula la autoeficacia (Bandura).
•La utiliza como herramienta de trabajo complementaria porque:
•No es la única ni la mejor.
•No sirve para todos los pacientes .
•No sirve para todos los momentos de evolución del paciente.
•En muchos casos es un paso previo para el inicio del tratamiento.
Las técnicas motivacionales se basan principalmente:
•En el respeto al paciente, a sus creencias y escala de valores.
•Estimula la motivación.
•Favorecer el posicionamiento hacia hábitos sanos.
•Enfatiza los puntos de vista del paciente y su libertad de escoger.
Hay que tener en cuenta que no es posible motivar a nadie a sacrificarse si no ve
muy claro que va a sacar beneficio. Las personas por lo general no comienzan un
cambio si no creen que podrán con él, algo que es infundado por la percepción que
se tenga del alcance de los cambios que deberán hacer.
El terapeuta considera que una persona está motivada si:
•Está de acuerdo con el terapeuta.
•Acepta el diagnóstico del terapeuta.
•Expresa un deseo o necesidad de ayuda.
•El/la paciente se muestra afectado/a por el problema que tiene.
•Sigue el consejo del terapeuta.
Por el contrario, el terapeuta cataloga como “persona no motivada”(o
“resistente” o “negadora”) a quien actúan de tal forma:
•Está en desacuerdo con el terapeuta
•Rechaza aceptar el diagnóstico o la valoración del terapeuta.
•Parece no estar preocupada por el problema actual.
•No sigue el consejo del terapeuta.
Algo que ocurre muy a menudo cuando se trabaja con la deshabituación es la
AMBIVALENCIA, la cual consiste, en el estado mental en el que una persona tiene
sentimientos contrapuestos en relación a alguna cosa. Tiene motivaciones fluctuantes y
contrarias, “Ahora está bien pero no, mejor luego”. Es una experiencia común en los
humanos, normal, aceptable y comprensible. Las características de la ambivalencia son:
•Ayudar a resolver la ambivalencia es muchas veces trabajar con el núcleo del
problema, promueve la disponibilidad para el cambio.
•Apego a la conducta problema.
•Conflicto aproximación-evitación.
•Balance decisional.
Principios generales de la entrevista motivacional:
Expresar Empatía:
- La aceptación facilita el cambio.
- Una escucha reflexiva adecuada es fundamental.
- La ambivalencia es normal. (el paciente se encuentra bloqueado en medio de
principios psicológicos que resultan comprensibles).
Crear una discrepancia:
- Tomar consciencia de las consecuencias es importante.
- La divergencia entre la conducta presente y los objetivos de futuro motiva el
cambio. El usuario deberá encontrar sus propias razones para cambiar.
Ejemplo: “Así que algunas veces cuando bebe durante la semana no se
puede levantar por la mañana para ir a trabajar. El mes pasado, faltó 5 días.
Pero le gusta su trabajo, y hacerlo bien es muy importante para usted.” El
terapeuta expresa confusión, lo que permite al cliente tomar la palabra y
explicar cómo los dos deseos conflictivos encajan. Esta ayuda a hacer
participé al paciente en la solución del problema.
Evitar la discusión:
- Las discusiones son contraproducentes.
- Defender un argumento provoca defensividad.
- La resistencia es una señal que indica que se deben cambiar las estrategias
que se han estado utilizando.
- No es necesario usar etiquetas.
Darle un giro a la resistencia:
- Es importante aprovechar el momento actual con el objetivo de obtener el
mayor aprovechamiento posible.
- Las percepciones se pueden cambiar.
- Los nuevos puntos de vista se sugieren, no se imponen.
- El paciente es una fuente valiosa a la hora de encontrar soluciones a los
problemas.
Técnicas para reaccionar a la resistencia de los pacientes:
Reflejo simple: El más sencillo de todos los acercamientos para responder a
la resistencia es con la no resistencia, al repetir el planteamiento del cliente
en una forma neutral. Ejemplo:
Cliente: No planeo dejar de consumir por ahora.
Entrevistador/a: No cree que la abstinencia funcione para usted en este
momento.
Reflejo ampliado: Otra estrategia es reflejar el planteamiento del cliente de
una forma exagerada –señalar de una manera más extrema, pero sin
sarcasmo.
Cliente: No sé por qué mis padres están preocupados con esto. Yo no bebo
más que ninguno de mis amigos.
Entrevistador: Así que sus padres se están preocupando innecesariamente.
Reflejo desde dos ángulos: Una tercera estrategia implica reconocer lo que el
cliente ha dicho, pero también señalar después las contradicciones del
pasado.
Cliente: Yo sé que usted quiere que deje de beber completamente, ¡pero yo no
voy a hacer eso!
Entrevistador: Puede ver que hay unos verdaderos problemas, pero no está
dispuesto a pensar en dejar de beber de una vez por todas.
Cambio de enfoque: Se puede difuminar la resistencia ayudando al cliente a
desviar el enfoque en los obstáculos y barreras. El método ofrece una
oportunidad para afirmar la elección personal del cliente en cuanto a cómo
manejar su propia vida.
Cliente: No puedo dejar de fumar porros cuando todos mis amigos lo están
haciendo.
Entrevistador: Se me está adelantando. Todavía estamos explorando sus
preocupaciones en cuanto a si puede o no entrar a la universidad. Aún no
estamos listos para decidir en qué forma encaja la marihuana con sus
planes.
Acuerdos con un giro: Una estrategia sutil es estar de acuerdo con el cliente,
pero con un ligero giro o cambio de dirección que impulsa la discusión
futura.
Cliente: ¿Por qué tú y mis padres están tan obsesionados con lo que
consumo? ¿Qué pasa con todos los problemas que tengo? Usted también
consumiría si su familia estuviese fastidiándolo todo el tiempo.
Entrevistador: Tiene parte de razón, y es importante. Hay algo más
importante que hay que poner en perspectiva, y quizás no le hayas dado
suficiente atención. No es tan fácil como el consumo de alguien. Estoy de
acuerdo en que no deberíamos estar buscando a quién culpar. Los
problemas de consumo como éstos involucran a toda la familia.
Reformular: Se usa cuando el paciente rehusa los problemas personales, es
entonces cuando se ofrece una interpretación nueva y positiva de la
información negativa que ha proporcionado el cliente.
Cliente: Mi pareja siempre está fastidiándome con la bebida -llamándome
alcohólica. Realmente me molesta.
Entrevistador: Parecería que realmente se interesa por ti y que está
preocupado, a pesar de que lo exprese de una forma en que la
enfada .Quizás podamos ayudarle a aprender cómo decirle que la ama y que
se preocupa por usted en una forma más positiva y aceptable. Reformular
también cuando hablamos de Tolerancia como factor de riesgo no como
orgullo de lo que aguanto.
Tomando el bando de lo negativo (Paradoja): Otra estrategia para adaptarse
a la resistencia del cliente es “tomar el bando de lo negativo”: asumir la voz
negativa en la discusión.
Cliente: Bueno, yo sé que alguna gente piensa que bebo demasiado, y que
puedo estar haciéndole daño a mi hígado, pero aun así no creo que sea
alcohólico o que necesite tratamiento.
Entrevistador: Hemos pasado bastante tiempo repasando sus sentimientos
positivos y sus preocupaciones sobre el consumo de bebida, pero aun así
usted no cree que esté listo o que quiera cambiar sus patrones de consumo.
Quizás cambiar sería muy difícil para usted, especialmente si se quiere
quedar igual. De todas formas, no estoy seguro de que crea que podría
cambiar incluso si quisiera.
Fomentar la Autoeficacia:
- Creer que se puede cambiar es un factor motivacional fundamental.
- El paciente es responsable de escoger y llevar a cabo un cambio personal.
- Existe un cierto grado de esperanza en la amplia variedad de diferentes
tratamientos de los que se dispone.
Preguntas abiertas:
- No pueden ser contestadas con una respuesta corta.
- Son la puerta de entrada a una comunicación fluida.
- Pueden resultar molestas para personas reservadas.
Escucha reflexiva:
- Intenta deducir lo que realmente la persona quiere decir.
- Es un deducción razonable sobre el mensaje original.
- Conversión de la deducción en una frase que es devuelta al paciente.
- Para demostrar la escucha reflexiva eficaz es fundamental que el terapeuta
conteste al paciente.
Afirmar (Reforzar):
- Apoyar al paciente durante el proceso terapéutico.
- Comentarios positivos.
- Frases de apoyo y comprensión. Frases automotivadoras.
- Reconocimiento del problema.
- Expresión de preocupación.
- Intención de cambiar.
- Optimismo frente al cambio (autoeficacia).
- Estos cuatro tipos de afirmaciones reflejan dimensiones: cognitivas, emocionales y
conductuales.
Resumir:
- Reunión del material que el paciente ha ido comentando.
- Confirma que hemos estado escuchando.
- Prepara al paciente para seguir relatando.

MODELO DE PROSCHASKA Y DICLEMENTE. ESTADIOS EN EL PROCESO DEL CAMBIO EN LAS


CONDUCTAS ADICTIVAS.

Diseñaron un modelo de cambio por etapas que sirve para la descripción, explicación y
predicción del proceso de abandono de diferentes conductas adictivas. Lo más positivo de
este modelo es que describe el cambio como un proceso no solo enfatizando únicamente y en
exclusiva la abstinencia.
Estos autores dentro de su modelo Transteórico, establecieron unos estadios para
enmarcar el cambio de los seres humanos, cuando quieren cambiar uno de sus hábitos
adquirido, normalmente, ese hábito está dañando a la persona y cree y/o siente que necesita
cambiarlo. Los conceptos importantes para entender este modelo sería:
 Cambio: resultado de realizar nuevos hábitos de conducta que son más adaptativos
desde un punto de vista personal, familiar y social.
 Motivación: conjunto de factores que impulsan a una persona a querer hacer algo o
alcanzar una meta.
Cuando las personas queremos cambiar en algo, el cambio no implica un proceso rápido,
sino que éste suele conseguirse mediante la superación de dificultades que nos llevan a
superarlas de etapa en etapa. En cada una de ellas existen pensamientos y emociones que
nos ayudan a conseguir el cambio de forma gradual hasta que al final somos capaces de lograr
la meta que nos habíamos propuesto. La posibilidad de cambio de una persona depende de la
capacidad que tenga para hacer un planteamiento personal en cada fase del programa de
tratamiento hasta alcanzar el objetivo final, que va a consistir en modificar el estilo de vida del
paciente por otro que sea más adaptativo a sus necesidades personales, familiares y sociales.
La decisión de cambio en cada fase del programa tiene más fuerza si esa necesidad la toma el
propio paciente con la ayuda de los profesionales.
Según el “modelo transteórico” las fases o estadios a seguir para alcanzar el cambio son:
1. Precontemplación del cambio: En esta etapa no se considera tener un problema ni que se
tenga nada que cambiar. Sin embargo, esto no implica que otras personas relevantes en su
vida, como sus padres, hermanos y amigos sí piensen que lo tiene, siendo ellos los que están
sufriendo las consecuencias de su forma de comportarse. Ejemplo: “yo lo dejo cuando
quiera”, “yo no tengo ningún problema con los porros”. Dentro de este estadio las estrategias
motivacionales que se pueden seguir son las siguientes:
 Establecer afinidad, pedir permiso y establecer confianza.
 Plantear dudas o preocupaciones en el cliente acerca de los patrones de uso de
sustancias al:
o Explicar el significado de los sucesos que llevaron al cliente al tratamiento o los
resultados de tratamientos anteriores.
o Extraer las percepciones del clientes sobre tratamientos anteriores.
o Ofrecer información objetiva acerca de los riesgos del uso de sustancias.
o Proporcionar retroalimentación personalizada sobre los hallazgos de la
evaluación.
o Explorar las ventajas y desventajas del uso de Sustancias.
o Ayudar a intervenir a otras personas significativas.
o Examinar las discrepancias entre las percepciones del cliente y los demás en
cuanto al uso de sustancias.
o Expresar interés y dejar la puerta abierta
2. Contemplación del cambio: los pacientes que se encuentran en esta fase empiezan a
considerar que tienen un problema, aunque su concienciación inicial no implica que estén
dispuestos a cambiar. Está en una especie de ambivalencia en la que no tiene claro los pros y
los contras de seguir con su estilo de vida actual frente a cambiarlo por otro estilo de vida
más adaptativo. “puede que tenga un problema pero es que si no me fumo un porro no
puedo dormir”. Las estrategias motivacionales que utilizaríamos serían las siguientes:
- Normalizar la ambivalencia.
- Ayudar al cliente a “sopesar el balance decisional” hacia el cambio al:
o Extraer y poner en una balanza las ventajas y desventajas del uso de
sustancias y el cambio.
o Cambiar la motivación extrínseca por intrínseca.
o Examinar los valores personales del cliente en relación a un cambio
o Enfatizar la libre elección, responsabilidad y autoeficacia del cliente para el
cambio.
o Extraer planteamientos automotivacionales en cuanto a la intención y el
compromiso del cliente.
o Extraer ideas acerca de la autoeficacia que percibe el cliente y las
expectativas en cuanto al tratamiento.
o Resumir los planteamientos de automotivación.
3. Preparación para el cambio: aquí es cuando se da cuenta que realmente tiene un
problema que debe resolver cambiando su forma de comportarse, desarrollando una nueva
forma de pensar y sentir sobre sí mismo y el mundo en el que vive que sea más adaptativa y
alternativa a la delincuencia. (“desde hoy dejo de fumar”, “a partir de mañana voy a ir al
Centro de deshabituación para que me ayuden”, “esto me viene bien porque así empiezo a
descubrir nuevas sensaciones y puedo volver a estudiar”). Las habilidades que realizaremos
en esta etapa serán:
 Aclarar las metas y estrategias del cliente para el cambio.
 Ofrecer un menú de opciones para el cambio o el tratamiento.
 Con permiso, ofrecer la pericia y consejería.
 Negociar un plan de cambio –o tratamiento – y contrato de comportamiento.
 Considerar y reducir las barreras del cambio.
 Ayudar al cliente a conseguir apoyo social.
 Explorar expectativas del tratamiento y el papel del cliente.
 Sacar del cliente lo que ha funcionado en el pasado para él o para otros que conoce.
 Ayudar al cliente a negociar barreras potenciales.
 Hacer que el cliente anuncie públicamente sus planes de cambio.
4. Actuación para el cambio (acción): En esta fase se realizan los pasos necesarios hacia el
cambio que ha decidido alcanzar. Ejemplo: “sé que puedo”, “lo voy a conseguir”. En este
momento, deja de comprar droga y de frecuentar los lugares de venta, de verse con
determinadas personas, cambia de móvil y empieza a desarrollar una forma de vida
completamente distinta a la que venía realizando hasta ahora. Las estrategias serán las
siguientes:
 Derivar al paciente a servicios médicos especializados para controlar la dependencia
física.
 Considerar y reducir las barreras del cambio.
 Ayudar al cliente a conseguir apoyo social.
 Explorar expectativas del tratamiento y el papel del cliente.
 Sacar del cliente lo que ha funcionado en el pasado para él o para otros que conoce.
 Ayudar al cliente a negociar barreras potenciales.
 Hacer que el cliente anuncie públicamente sus planes de cambio.
5. Mantenimiento del cambio: en esta fase se concentra toda su motivación en mantener el
nuevo estilo de vida a pesar de las tentaciones para abandonarlo y volver a la forma habitual
de comportarse: Ejemplo “me está costando, pero lo estoy consiguiendo”. Estrategias que se
pueden utilizar:
 Ayudar al cliente a identificar y examinar fuentes de placer libres de drogas (por ej.,
deportes de riesgo).
 Apoyar los cambios en el estilo de vida.
 Afirmar la resolución del cliente y la autoeficacia.
 Ayudar al cliente a practicar y usar nuevas estrategias para lidiar con evitar el regreso
al consumo.
 Mantener un contacto de apoyo (por ej., explicar al cliente que está disponible para
hablar entre sesiones).
 Preparar un plan de “fuga” si el paciente vuelve al consumo de sustancias.
 Repasar con el cliente las metas a largo plazo.
6. Recaída: Regreso a la conducta anterior al cambio, a cualquiera de las fases anteriores. Es
algo esperado y casi necesario, ya que no se trata de un fracaso sino de una experiencia de la
que se aprende a analizar qué situaciones estresantes, falta de habilidades de afrontamiento,
sentimientos o pensamientos le facilitan al paciente la aparición de la conducta anterior al
cambio (por ejemplo, un joven que haya dejado de consumir “porros” vuelve de nuevo a
hacerlo). Esta recaída puede ser momentánea, denominándose en este caso caída, ya que
después de ese momento el adolescente mantiene de nuevo el control sobre la conducta, sin
implicar un retroceso a una fase anterior. Ejemplo “no soy capaz, soy un fracasado”, “por una
vez que lo he vuelto a hacer no significa que ya no pueda conseguirlo”, “mañana lo intentaré
de nuevo”.
Las etapas de cambio pueden ser correlativas o no y producirse la recaída entre
cualquiera de ellas. Cuando ocurra la recaída se pueden realizar las siguientes estrategias:
 Ayudar al cliente a reentrar al ciclo de cambio y alabar cualquier disposición para
reconsiderar un cambio positivo.
 Explorar el significado y la realidad de la recaída como una oportunidad de
aprendizaje.
 Ayudar al cliente a encontrar alternativas a las estrategias de manejo.

Espiral del cambio. No son fases lineales sino que irían en espiral.

IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL PROCESO.


El concepto de emoción hace referencia a un estado afectivo, una reacción subjetiva al
ambiente que está influida por la experiencia y tiene una función adaptativa, es decir cada
uno interpretamos a nuestra manera una situación porque dependerá de nuestras propias
vivencias y necesidades, todo ello tiene una función adaptativa al ambiente. De forma
operativa puede analizarse como una respuesta psicofisiológica de naturaleza
multidimensional que se caracteriza por distintos componentes: subjetivo (sentimiento),
cognitivo (valoración de la situación y pensamientos relacionados con la misma), fisiológico
(funciones somáticas) y motor expresivo (expresión facial, voz, movimientos del cuerpo). Los
cambios o alteraciones que se producen en cada una de las respuestas orientan a la persona
hacia la adaptación a la nueva situación. En lo que se refiere a las drogas, se producen
cambios en estas tres dimensiones, principalmente para la búsqueda de placer; por ello, es
tan corriente que la mayoría de las sustancias creen una dependencia psicológica. El estudio
de los procesos emocionales ha ido demostrando su importancia para comprender la
adaptación de los seres humanos a los distintos contextos en los que se desenvuelven, siendo
especialmente relevante la influencia de las emociones en el comportamiento social
(Villanueva, Clemente y Adrián, 2004). Así, se ha comprobado que las emociones tienen un
efecto regulador de las interacciones sociales (Davidson, Scherer y Goldsmith, 2003), por lo
que resulta lógico pensar que, cuando existen problemas en el área emocional (dificultad a la
hora de comprender las emociones de los demás y/o dificultad para regularse
emocionalmente), estos suelen ir acompañados de dificultades en el área social (aislamiento,
rechazo de los iguales, etc.).
Según el psicoanalista Guy Corneau, la droga es el ejemplo más claro de placer
compensatorio. Siempre al alcance, nos permite compensar nuestra angustia de separación,
nuestro miedo al aburrimiento y a la soledad, y, al hacerlo, transformándose poco a poco en
una necesidad irreprimible y compulsiva.
Nuestros pensamientos modelan nuestras emociones y contribuyen a construir
nuestra realidad. Si te culpabilizas perpetuamente con la idea de que eres consumidor, esta
culpabilidad no dejará nunca de impregnar tu día a día y se convertirá en un verdadero
obstáculo en tus intentos de deshabituación. Para poder abandonar la culpabilidad, se debe
realizar un cambio de perspectiva, se debe mantener una actitud positiva hacia el abandono
de la sustancia. (algo que se ha comentado en el punto anterior). Guy Corneau, comenta que
la mejor manera de liberarnos de una dependencia no es luchar contra ella, actitud que sólo
contribuiría a reforzarla, sino liberar nuestras capacidades creadoras, es la única manera de
devolvernos de forma duradera a nosotros mismos.
Los objetivos en una terapia se podrían resumir en:
 Control de la conducta adictiva.
 Reestablecer el estado emocional.
 Mejorar la autoestima.
 Recuperar las responsabilidades en los ámbitos personal, familiar, social y laboral.
 Restablecimiento de intereses.
 Dominar estrategias asertivas y de habilidades sociales.
 Ampliar la inteligencia emocional y con ello la regulación emocional.
 Conciencia de las posibles enfermedades.
 Mejorar las dinámicas familiares. Terapia familiar.
 Tomar conciencia de su situación.
 Concienciación de posibles enfermedades.
 Reinserción socio-laboral.
Podríamos usar diferentes técnicas, dependiendo nuestro enfoque aunque las más usadas
son las cognitivas-conductuales:
 Control de estímulos.
 Programa de refuerzo.
 Técnicas de exposición, autocontrol, reestructuración cognitiva.
 Entrenamiento en habilidades sociales.
 Ampliar herramientas para la regulación emocional.
 Pautas de administración.
 Terapia de pareja y/o familiar.
 Realización de un programa de actividades alternativas.
 Auto-registros.
 Controles y analíticas.
 Programa de prevención de recaídas.

Cuando establecemos un programa de intervención siempre tendremos que tener en cuenta


la perspectiva de género. Los principales programas se han verificado en su mayor parte con
género masculino, y el género femenino no se ha tenido en cuenta. Las mujeres se
encuentran con obstáculos para ser incluidas en los tratamientos y para poder mantenerse en
los mismos. El 15-20 %1 de las personas que entran en tratamiento son mujeres, esto significa
que muchas mujeres no acceden y se invisibiliza su consumo, y no se tiene en cuenta en los
programas las necesidades más específicas del género femenino. Deberemos identificar que
factores socioculturales y psíquicos están presentes en las conductas de las personas para que
se de una permanencia en el consumo y que esté influido por el género de la persona.
También en este sector nos encontramos con una desigualdad estructural y esto incide en los
colectivos de riesgo de exclusión social. Poder utilizar la perspectiva de género en cualquier
tipo de tratamiento ayudará a desarrollar un trabajo de manera más integral.
Es importante no creer que la palabra género es sinónimo de mujeres. Género se refiere a
ambos sexos, y se puede trabajar desde una perspectiva de género también con hombres.
Recordemos que género se refiere a «conjunto de características diferenciadas que cada
sociedad asigna a hombres y mujeres». El principal problema que se observa es que existe
androcentrismo en los programas de tratamiento.
Si observamos el consumo de la población femenina se observa que suelen ser consumos
abusivos de alcohol y medicamentos recetados (antidepresivos, ansiolíticos, sedantes…). Esto
nos señala que se ha observado un problema en la medicalización del cuerpo de las mujeres,
hay mujeres que presentan una serie de problemas como ansiedad, migrañas, fatigas
crónicas, dolores musculares y la respuesta de los servicios médicos es pautar medicamentos,
no realizar una intervención integral donde profundizar en las causas de esta sintomatología y
que factores la están manteniendo explorando su vida y su entorno. Con el objetivo de que no
deba tomar medicación de forma crónica sin ser necesario.
Ya hemos mencionado la dificultad de la mujer de mantenerse en un tratamiento, uno de los
problemas que nos encontramos es la falta de apoyo familiar y el deterioro social que posee
una mujer cuando lleva un estilo de vida asociado al consumo, existiendo una incomprensión
mayor por la sociedad, teniendo más problemas a la hora de integrarse en la sociedad. Una
singularidad importante es la maternidad de las drogodependientes, ya que todavía en la
sociedad a las mujeres se les exige por regla general ser las cuidadoras principales de sus
hijos, a su vez, del miedo que acarrea esta situación por la posible pérdida de los hijos por la
incompetencia marental. Si observamos las estructuras de los recursos residenciales no están
preparados para trabajar con madres acompañadas de sus hijos, e incluso los centros de día o
1
Datos referentes a 2002, obtenidos del Instituto de la Mujer a partir de los informes del Observatorio Español
sobre Drogas (OED), Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio del Interior.
tratamiento no tienen en cuenta esta casuística para adaptar salas al acompañamiento de
hijos/as. Debido a que por lo general son más hombres los asistentes a los programas no
suele haber recursos específicos para mujeres, y en los mixtos por regla general hay menos
plazas para mujeres. En los recursos residenciales que son mixtos existe el miedo a la
sexualidad entre los miembros, ya que es muy habitual creer que las mujeres puedan usar su
sexualidad para conseguir sus propósitos. Es importante para ello trabajar con esta población
la sexualidad, trabajar desde una perspectiva de género teniendo en cuenta como influye en
cada género la sexualidad y la anatomía de sus cuerpos. Con el objetivo no de señalar la
conducta problemática sino analizar por qué se da y qué trasfondo tiene. La afectividad será
otro tema importante a trabajar y con ellos las relaciones interpersonales que pueden
convertirse en relaciones de dependencia, que pueden llevar al abandono de los
tratamientos, a la desregulación emocional de uno o ambos miembros de la pareja, etc.
Marcela Lagarde y de los Ríos (1989) analizaron esto y explicitaron que el amor está arraigado
en el ideal de género para las mujeres, y este amor se caracteriza por la entrega de dos
variantes (guía perspectiva de género aplicada a las drogodependencias, ASECEDI, 2008)
 La entrega de cuidados y atención para cubrir las necesidades de los otros (“la
familia”). Rol de la madre (y rol de hija para cuidar a los padres ya mayores).
 La entrega al hombre, la pareja. Rol de esposa-compañera. En algunos casos esto
significa la entrega de una misma.

Estos mandatos e ideales son muy potentes y marcaran lo que una persona quiere y desea. El
orden amoroso tradicional convierte a la mujer en ser para otro. En las mujeres
drogodependientes esta entrega hará entender conductas de riesgo como no usar
preservativos, contagios de VIH, entrar a formar parte de conductas delictivas, etc.

Las propuestas que podemos tener en cuenta para trabajar desde la perspectiva de género
e incluir al género femenino son (guía perspectiva de género aplicada a las
drogodependencias, ASECEDI, 2008):
PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN QUE TENGAN EN CUENTA LA MATERNIDAD-PATERNIDAD DE
LAS PERSONAS DROGODEPENDIENTES:

 Facilitar servicios de guardería/ludoteca para facilitar la asistencia a citas. Difundir


información al respecto.
 Disponer una sala de espera específica para las personas drogodependientes que
acuden con sus hijas e hijos al centro. Dotarla de cuentos y juguetes para facilitar la
espera. Incluso el mismo espacio podría servir para que las mujeres puedan dar de
mamar a sus bebés e idealmente podría dotarse de un cambiador para bebés.
 Atender con máxima puntualidad, reduciendo todo lo posible el tiempo de espera
cuando una persona acuda al centro, acompañada de menores.
 Flexibilizar los horarios de atención.
 Incorporar la maternidad (y la paternidad) en los protocolos de evaluación e
intervención.
 Desarrollar “talleres” para trabajar específicamente habilidades de maternaje y
paternaje.
 Aprovechar recursos existentes para las mujeres de la población general (por ejemplo,
campamentos de verano). Difundir esta información en los centros de atención a
drogodependientes.
 Crear plazas residenciales para madres con menores a su cargo.
 Promover la formación de profesionales sanitarios u otros (centros de salud, salud
mental, tutela o protección de menores,….) con perspectiva de género, para aumentar
su sensibilidad hacia la problemática de la drogodependencia.

ACERCA DE LA INVISIBILIZACIÓN DEL CONSUMO EN MUJERES (PSICOFÁRMACOS).

 Subvención, por parte de la administración pública, de campañas de sensibilización


dirigidas tanto a la población general como a asociaciones de mujeres. Partimos de la
base de que en el caso concreto de los psicofármacos, la invisibilización del consumo
no está primariamente ligada al estigma (como puede ocurrir con adictas a otras
sustancias) sino al desconocimiento y a la consideración del consumo de
psicofármacos ansiolíticos como “normal”, en especial cuando el paciente al que se le
prescribe es una mujer.
 Subvención de actividades de formación dirigidas a los equipos profesionales de
atención primaria. Puede suponerse que gran parte de las problemáticas por
psicofármacos son de origen yatrógeno, bien por prescripción errónea de los mismos,
bien por falta de exhaustividad en el seguimiento de la pauta prescrita y de la
sintomatología que justificó la prescripción. La formación previa es un paso necesario
para garantizar la implicación constructiva de dichos equipos de trabajo en actividades
y programas dirigidos a detectar y trabajar con estas problemáticas. No se trataría de
confrontar, sino de sensibilizar y atraer.
 Formar a los profesionales que trabajan con drogodependientes en perspectiva de
género.
 Creación de un grupo de expertos/as para el desarrollo de un protocolo de detección,
valoración y atención de las problemáticas relacionadas por el consumo. Dicho grupo
estaría compuesto tanto por profesionales procedentes de equipos especializados,
como por personal de atención primaria.
 Puesta en marcha de programas de atención y búsqueda de espacios cercanos para la
implementación de la atención terapéutica, por entender que estas mujeres
difícilmente se sentirán “drogodependientes” y en consecuencia, aun entendiendo y
demandando algún tipo de atención, no acudirán a los dispositivos especializados
(CADs/UCAs, Centros de Tratamiento, Centros de Día, etc.). Se propone la habilitación
de un espacio en el Centro de Salud para la puesta en marcha de sesiones de
tratamiento preferentemente grupales realizadas por profesionales especializados, en
coordinación con el personal médico de cabecera que se hagan cargo de valorar y
supervisar las pautas de reducción y con los/as trabajadores/as sociales de cada
Centro de Salud. Se trataría de facilitar el acceso al tratamiento y la adherencia al
mismo.
 Coordinación con asociaciones de mujeres, ONG’s, servicios sociales, etc., para dar a
conocer el programa y establecer canales de derivación bidireccionales.

MALOS TRATOS
 Incluir dentro de los planes de formación de los centros contenidos referidos a género
y a violencia de género.
 Crear cauces de derivación hacia nuestros centros de tratamiento desde: urgencias
hospitalarias, servicios sociales comunitarios y servicios específicos de violencia de
género.
 Existencia en nuestras historias clínicas un apartado destinado a detectar mediante
indicadores la existencia del maltrato, en la actualidad o en el pasado (no es
conveniente abordarlo en la primera consulta).
 En caso de que se produzca algún tipo de demanda por parte de la paciente referida a
violencia de género, si es una emergencia derivarla. En caso contrario, no juzgarla, no
catalogarla sólo como víctima.
 Población susceptible de la intervención: mujeres adictas víctimas de violencia,
mujeres víctimas de violencia con un problema de adicción, varones adictos
maltratadores que acuden a tratamiento y mujeres que acuden acompañando a
varones adictos.

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