Adicciones: Conceptos y Prevención
Adicciones: Conceptos y Prevención
0. INTRODUCCIÓN
Actualmente el consumo de drogas, tanto legales como ilegales es un tema de una gran
preocupación social, siendo uno de los problemas que se enfrenta la sociedad. Esto es debido
a que el uso y abuso de las drogas produce importantes alteraciones de la salud a la vez que
existen problemas comunitarios y sociales.
El trabajo con drogodependientes debe tener en cuenta diferentes aspectos: el tipo de
sustancias consumidas, la frecuencia de su uso, la edad de inicio del consumo, disponer de un
tratamiento eficaz, el apoyo de la familia, la edad de la persona, perspectiva de género,
situación social, etc. Es importante realizar un trabajo sistémico y en red con otros agentes
sociales (servicios sociales, servicios sanitarios, terapeutas, agencias de colocación, etc)
Actualmente las drogas más consumidas son el alcohol y el tabaco, seguidas de cierta
distancia por el abuso de determinados fármacos psicotrópicos y finalmente, de las
toxicomanías de carácter ilegal. Cuando se habla de personas problemas de adicción se sigue
pensando en personas de consumo de drogas ilegales olvidando que el alcohol y el tabaco
son drogas y son las más consumidas, creando graves problemas de salud.
El abuso de las drogas se considera como patrones de conducta socialmente adquiridos y
aprendidos, mantenidos por numerosas incitaciones anteriores y por reforzadores posteriores
de naturaleza psicológica, sociológica o fisiológica.
En general los primeros contactos con las drogas se llevan a cabo en la preadolescencia y la
adolescencia, de allí la importancia de la prevención en estas edades. Inicialmente suelen
probar con las drogas legales, para ir teniendo contactos con sustancias adictivas de carácter
ilegal. En estas edades los factores psicológicos, como la búsqueda de sensaciones y la baja
percepción del riesgo más los factores socioambientales suelen ser los causantes del inicio, y
las características de la propia sustancia, son la causa de mantenimiento del uso de la misma,
hasta llegar a desarrollar una dependencia física y psíquica. La persona que experimenta con
el consumo de sustancias suele presentar conductas disfuncionales en su comportamiento
general, algo que nos hace plantearnos “que fue antes el consumo o los problemas”.
Normalmente el consumo es una consecuencia de la dificultad de hacer frente a los
problemas que se le presenta y se utiliza la droga como apoyo y solución.
Existe una influencia multicausal del consumo por eso, hay que hacer hincapié en todos los
factores de la persona consumidora, es decir, el área psicológica, familiar, social, laboral, etc.
1. CONCEPTOS BÁSICOS DE ADICCIONES
- CONCEPTOS CLAVES PARA ENTENDER LAS DROGODEPENDENCIAS.
Droga: Droga es toda sustancia que introducida en el organismo modifica o altera
el estado de conciencia, las funciones mentales y, también, la conducta y que es
susceptible de generar en el usuario una necesidad de seguir consumiéndola. (OMS)
Dependencia: Conjunto de aspectos cognitivos, conductuales, emocionales y
fisiológicos, que se producen por la integración entre un organismo y una sustancia.
Se caracteriza por los cambios en el conjunto de comportamientos y reacciones que
comprenden el impulso y la necesidad imperiosa de tomar las sustancia de forma
continuada o regular, ya sea para sentir sus efectos o para evitar el malestar que
produce la privación de ésta. Este estado, se puede acompañar o no de tolerancia.
Esta dependencia también origina cambios en las relaciones de los sujetos con sus
familias, su entorno social, profesional y/o formativo, cambios de tal magnitud que
van a influir en la forma que es vivida la supresión de la droga. Existen dos tipos de
dependencia:
1. Psíquica: El objetivo principal del consumo es la consecución de un un
sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que exigen la
administración regular o continua de la droga para producir placer y/o para
evitar malestar. Es más costoso desactivar la dependencia psíquica que la
física, ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones
del sujeto que le permitan funcionar sin necesidad de recurrir al consumo de
las drogas. La dependencia psicológica requiere de una deshabituación. Esto
supone, llevar a cabo un cambio en el estilo de vida en diferentes ámbitos
(personal, familiar, social, físico, económico y/o laboral). En este proceso
intervienen los profesionales del campo de la medicina, lo social y lo
psicológico. El tratamiento es mínimo de dos años (en un inicio más
exhaustivo, llegando a una simple supervisión si el resultado ha sido
positivo).
Exclusión: Quitar a alguien o algo del lugar que ocupaba o prescindir de él o de ello.
Si observamos estas definiciones, nos queda claro que se trata de algo individual que produce
daño, un daño que hace que la sociedad prescinda en muchas ocasiones de este colectivo de
personas. Por tanto, es muy importante que los agentes que trabajan con estos colectivos
apoyen a los mismos para volver a integrarse en la sociedad, en ocasiones es mediante el
trabajo donde se encuentra dicha integración pero no nos podemos olvidar de acompañar a
estos colectivos tanto a nivel laboral, psicológico y médico.
En el caso de ser migrantes no tener en cuenta las formaciones del país de origen y su
experiencia laboral.
Estigmatización social.
Minoría étnica.
Estas son muchas de las características que engloban los colectivos de exclusión social, es
evidente que no por pertenecer a un colectivo de riesgo de exclusión tiene que tener todas
estas características, pero el tenerlas en sí llevará a tener más posibilidades de poder estar en
exclusión social. En general, las personas en riesgo de exclusión social tienen varias de estas
características, y cada una va a alimentando las otras. Por ejemplo, si una persona comienza a
consumir y tiene un trabajo, cuando el consumo se convierte en más adictivo tiene más
dificultades de mantener dicho trabajo, esto podría llevarle a ser despedido, algo que
reduciría su autoeficacia y podría hacer que el consumo sea mayor, y para costeárselo tener
que hacer trabajos en economía sumergida e incluso ilegales para poder seguir con su ritmo
de consumo.
Podríamos decir que los colectivos de riesgo de exclusión social podrían ser:
PERSONAS SIN HOGAR: Personas con dificultad para obtener una vivienda. Esta
situación puede ser por diferentes situaciones, no tener empleo, separación de la pareja,
endeudamiento, adicciones y faltas de apoyo social. Las personas que llegan a esta situación,
suelen mantenerse en la misma por la dificultad que tienen de retomar su vida, ya que entran
en una espiral de aislamiento social al no tener capacidad para acceder a una higiene y
alimentación básica para poder reponerse y poder motivarse para por ejemplo buscar empleo
y así poder buscar opciones de vivienda.
El tema de la exclusión social es muy complejo y dinámico, se trata de un problema social que
debemos tener en cuenta ya que influye a una gran parte de la población mundial. Al trabajar
con estos colectivos es fundamental protegerlos inicialmente, por ejemplo, si estamos ante
una persona sin hogar no podemos acompañarla terapéuticamente o socialmente sino tiene
un lugar donde estar protegido, por lo tanto, lo primero deberá ser que pueda optar a una
residencia. Ser pobre no es sinónimo de excluido pero existe más posibilidad de estar en uno
de los colectivos mencionados anteriormente porque para poder entrar en esta sociedad se
necesitan recursos materiales, instrumentales y estructurales.
3. CARACTERÍSTICAS Y NECESIDADES DE LAS PERSONAS CON PROBLEMAS DE ADICCIÓN
CON ENFOQUE DE GÉNERO (CONSUMO, NECESIDADES, FUNCIÓN DEL CONSUMO E
INTERVENCIÓN…)
Las personas con problemas de consumo principalmente se observan en ellas la pérdida del
interés de otras actividades que antes le resultaban satisfactorias. Ya que su escala de
prioridades ha cambiado totalmente porque debido a la dependencia que sufren su prioridad
suele ser el conseguir la sustancia adictiva y consumir, por lo tanto, habrá que trabajar con la
persona dependiente para que su escala de prioridades sea más saludable.
Las características de las personas que sufren conductas adictivas son múltiples, a primera
vista observamos personas con falta de control de impulsos y/o dependencia. No obstante,
cuando se trabaja con personas con esta problemática podemos observar que el principal
problema que tienen es la dificultad para conectar con ellos mismos, y en particular con sus
emociones.
Parece que los diferentes adictos seleccionan distintas drogas dependiendo de su
organización específica de la personalidad. Las drogas son en muchas ocasiones utilizadas
para automedicarse por eso dependiendo de las necesidades de cada uno/a utilizarán unas
drogas u otras (Las personas adictos a la heroína buscan los efectos calmantes de los
opiáceos, mientras que los que usan la cocaína buscan el efecto estimulante, lo que produce
un aumento de la autoestima, por lo general baja, y genera una falsa creencia de capacidad
para enfrentar al medio).
La hipótesis de la utilización de la droga de manera “farmacológica” explica el rol de la droga
en la solución de problemas crónicos en las personas en cuatro áreas de su funcionamiento:
vida afectiva, autoestima, relaciones interpersonales y autocuidado. Los déficits en alguna de
estas áreas explica la vulnerabilidad de estas personas al consumo de sustancias.
Los factores de personalidad que pueden influir en las personas con dependencia son:
Búsqueda de sensaciones. Según Zukerman en su cuestionario “Búsqueda de
sensaciones”, se puede observar que estas personas se caracterizan por:
◦ Un comportamiento que busca aventuras y emociones fuertes.
◦ Busca nuevas experiencias, favoreciendo nuevas sensaciones cognitivas y
sensoriales, manteniendo un estilo de vida inconformista con las normas sociales.
◦ Búsqueda de sensaciones mediante la estimulación social desinhibida.
Personalidad antisocial. (Definición de personalidad antisocial o sociopatía de Cleckey)
◦ Falta de conciencia y de sentimientos de remordimiento y culpa. Cuando hay una
transgresión de la norma moral o física no sufre de ansiedad.
◦ Ausencia de vínculos emocionales o falta de habilidad para establecer relaciones
interpersonales profundas. Esto hace que tenga relaciones inestables.
◦ Falta de control de impulso y búsqueda del refuerzo inmediato. Esto le lleva a
tener bajo tolerancia a la frustración y cuando ésta aparece, se vuelve agresivo y
hostil.
◦ Sus conductas están basadas en el presente, no tiene en cuenta el futuro.
◦ No aprende de sus errores.
◦ Persona manipulativa, con buenas capacidades para causar buena impresión.
◦ Baja autoestima.
◦ Baja capacidad para la toma de decisiones.
◦ Expectativas irreales en relación a los otros o al medio más cercano.
◦ Estrés elevado: separación, duelo no resuelto, desempleo, falta de recursos, etc.
Para poder tratar cualquier abuso o dependencia de cualquier sustancia, hay que tener en
cuenta tres factores y como se relacionan entre sí, estos serían la persona, la sustancia y el
ambiente.
Si observamos las características principales de los drogodependientes podemos observar un
problema tanto en la regulación emocional como en conectar con la realidad. Es decir, las
personas adictas tienen dificultades a la hora de conectar con ellas mismas, y eso les lleva al
consumo de sustancias como medio de escapar de sus emociones y del malestar que ellas le
generan. En general, las drogas son utilizadas como un medio de bloquear dichas emociones y
utilizar la droga para bloquearlas y bien no sentir, o sólo sentir emociones placenteras. Las
personas consumidoras, como hemos señalado anteriormente tienen dificultad con las
relaciones profundas, por ello, utilizan en muchas ocasiones la droga puede convertirse en la
figura de apego. Por eso, no es casualidad la droga que se escoge. Como comentamos en los
puntos anteriores cada tipo de drogas estimulará o inhibirá nuestro sistema nervioso.
Antes de adentrarnos en la intervención, es importante diferenciar dos conceptos;
desintoxicación y deshabituación. Cuando hablamos de desintoxicación, es lo que se conoce
como mantenerse abstinente del consumo de la sustancia, es decir, no consumir. En cambio,
es más importante y complicado trabajar desde la deshabituación, que consiste en cambiar
los hábitos de consumo, las dinámicas de la persona consumidora y en muchas ocasiones su
entorno. Es decir, hacer un cambio en su vida para instalar unos hábitos más saludables con el
objetivo de la desintoxicación física pero sobre todo con la disminución de la apetencia de
consumir y afrontar el malestar que la desintoxicación va a provocar en el individuo.
Podríamos trabajar con las personas drogodependiente desde diferentes terapias pero hay
diferentes teorías que apoyan la teoría de la motivación para el cambio. Expondríamos las
más importantes:
ENTREVISTA MOTIVACIONAL (W. MILLER, S. ROLLNICK)
La entrevista motivacional, consiste en un tipo de entrevista clínica centrada en el
paciente, que ayuda a explorar y resolver ambivalencias acerca de una conducta o hábito
insano para promover cambios hacia un estilo de vida saludable (Miller y Rollnick, 1991)
Aporta herramientas para afrontar situaciones no resueltas por las estrategias
habituales empleadas en promover cambios en conductas en los pacientes. Permite al
terapeuta a aumentar la motivación del paciente teniendo en cuenta su nivel de motivación
basal y respetando siempre sus últimas decisiones.
Las características principales son:
Centrada en el paciente
•No busca la etiqueta, busca el reconocimiento por parte del paciente de posibles
conductas-problema (hábitos no saludables).
•Responsabiliza al paciente en la elección de posibles alternativas.
•Acarrea una postura de escucha respetuosa, aunque el objetivo del terapeuta sea
confrontar al paciente con su problema.
•Admitir la ambivalencia en diferentes conductas, pensamientos, emociones... como
algo intrínseco a la naturaleza de la persona (no como algo patológico).
•Aumenta la motivación y favorece el deseo de cambio. La motivación es un estado, no
un rasgo. Su creación es responsabilidad del terapeuta.
El rol del evaluador/a.
•No es autoritario/a.
•Valora y estimula la autoeficacia (Bandura).
•La utiliza como herramienta de trabajo complementaria porque:
•No es la única ni la mejor.
•No sirve para todos los pacientes .
•No sirve para todos los momentos de evolución del paciente.
•En muchos casos es un paso previo para el inicio del tratamiento.
Las técnicas motivacionales se basan principalmente:
•En el respeto al paciente, a sus creencias y escala de valores.
•Estimula la motivación.
•Favorecer el posicionamiento hacia hábitos sanos.
•Enfatiza los puntos de vista del paciente y su libertad de escoger.
Hay que tener en cuenta que no es posible motivar a nadie a sacrificarse si no ve
muy claro que va a sacar beneficio. Las personas por lo general no comienzan un
cambio si no creen que podrán con él, algo que es infundado por la percepción que
se tenga del alcance de los cambios que deberán hacer.
El terapeuta considera que una persona está motivada si:
•Está de acuerdo con el terapeuta.
•Acepta el diagnóstico del terapeuta.
•Expresa un deseo o necesidad de ayuda.
•El/la paciente se muestra afectado/a por el problema que tiene.
•Sigue el consejo del terapeuta.
Por el contrario, el terapeuta cataloga como “persona no motivada”(o
“resistente” o “negadora”) a quien actúan de tal forma:
•Está en desacuerdo con el terapeuta
•Rechaza aceptar el diagnóstico o la valoración del terapeuta.
•Parece no estar preocupada por el problema actual.
•No sigue el consejo del terapeuta.
Algo que ocurre muy a menudo cuando se trabaja con la deshabituación es la
AMBIVALENCIA, la cual consiste, en el estado mental en el que una persona tiene
sentimientos contrapuestos en relación a alguna cosa. Tiene motivaciones fluctuantes y
contrarias, “Ahora está bien pero no, mejor luego”. Es una experiencia común en los
humanos, normal, aceptable y comprensible. Las características de la ambivalencia son:
•Ayudar a resolver la ambivalencia es muchas veces trabajar con el núcleo del
problema, promueve la disponibilidad para el cambio.
•Apego a la conducta problema.
•Conflicto aproximación-evitación.
•Balance decisional.
Principios generales de la entrevista motivacional:
Expresar Empatía:
- La aceptación facilita el cambio.
- Una escucha reflexiva adecuada es fundamental.
- La ambivalencia es normal. (el paciente se encuentra bloqueado en medio de
principios psicológicos que resultan comprensibles).
Crear una discrepancia:
- Tomar consciencia de las consecuencias es importante.
- La divergencia entre la conducta presente y los objetivos de futuro motiva el
cambio. El usuario deberá encontrar sus propias razones para cambiar.
Ejemplo: “Así que algunas veces cuando bebe durante la semana no se
puede levantar por la mañana para ir a trabajar. El mes pasado, faltó 5 días.
Pero le gusta su trabajo, y hacerlo bien es muy importante para usted.” El
terapeuta expresa confusión, lo que permite al cliente tomar la palabra y
explicar cómo los dos deseos conflictivos encajan. Esta ayuda a hacer
participé al paciente en la solución del problema.
Evitar la discusión:
- Las discusiones son contraproducentes.
- Defender un argumento provoca defensividad.
- La resistencia es una señal que indica que se deben cambiar las estrategias
que se han estado utilizando.
- No es necesario usar etiquetas.
Darle un giro a la resistencia:
- Es importante aprovechar el momento actual con el objetivo de obtener el
mayor aprovechamiento posible.
- Las percepciones se pueden cambiar.
- Los nuevos puntos de vista se sugieren, no se imponen.
- El paciente es una fuente valiosa a la hora de encontrar soluciones a los
problemas.
Técnicas para reaccionar a la resistencia de los pacientes:
Reflejo simple: El más sencillo de todos los acercamientos para responder a
la resistencia es con la no resistencia, al repetir el planteamiento del cliente
en una forma neutral. Ejemplo:
Cliente: No planeo dejar de consumir por ahora.
Entrevistador/a: No cree que la abstinencia funcione para usted en este
momento.
Reflejo ampliado: Otra estrategia es reflejar el planteamiento del cliente de
una forma exagerada –señalar de una manera más extrema, pero sin
sarcasmo.
Cliente: No sé por qué mis padres están preocupados con esto. Yo no bebo
más que ninguno de mis amigos.
Entrevistador: Así que sus padres se están preocupando innecesariamente.
Reflejo desde dos ángulos: Una tercera estrategia implica reconocer lo que el
cliente ha dicho, pero también señalar después las contradicciones del
pasado.
Cliente: Yo sé que usted quiere que deje de beber completamente, ¡pero yo no
voy a hacer eso!
Entrevistador: Puede ver que hay unos verdaderos problemas, pero no está
dispuesto a pensar en dejar de beber de una vez por todas.
Cambio de enfoque: Se puede difuminar la resistencia ayudando al cliente a
desviar el enfoque en los obstáculos y barreras. El método ofrece una
oportunidad para afirmar la elección personal del cliente en cuanto a cómo
manejar su propia vida.
Cliente: No puedo dejar de fumar porros cuando todos mis amigos lo están
haciendo.
Entrevistador: Se me está adelantando. Todavía estamos explorando sus
preocupaciones en cuanto a si puede o no entrar a la universidad. Aún no
estamos listos para decidir en qué forma encaja la marihuana con sus
planes.
Acuerdos con un giro: Una estrategia sutil es estar de acuerdo con el cliente,
pero con un ligero giro o cambio de dirección que impulsa la discusión
futura.
Cliente: ¿Por qué tú y mis padres están tan obsesionados con lo que
consumo? ¿Qué pasa con todos los problemas que tengo? Usted también
consumiría si su familia estuviese fastidiándolo todo el tiempo.
Entrevistador: Tiene parte de razón, y es importante. Hay algo más
importante que hay que poner en perspectiva, y quizás no le hayas dado
suficiente atención. No es tan fácil como el consumo de alguien. Estoy de
acuerdo en que no deberíamos estar buscando a quién culpar. Los
problemas de consumo como éstos involucran a toda la familia.
Reformular: Se usa cuando el paciente rehusa los problemas personales, es
entonces cuando se ofrece una interpretación nueva y positiva de la
información negativa que ha proporcionado el cliente.
Cliente: Mi pareja siempre está fastidiándome con la bebida -llamándome
alcohólica. Realmente me molesta.
Entrevistador: Parecería que realmente se interesa por ti y que está
preocupado, a pesar de que lo exprese de una forma en que la
enfada .Quizás podamos ayudarle a aprender cómo decirle que la ama y que
se preocupa por usted en una forma más positiva y aceptable. Reformular
también cuando hablamos de Tolerancia como factor de riesgo no como
orgullo de lo que aguanto.
Tomando el bando de lo negativo (Paradoja): Otra estrategia para adaptarse
a la resistencia del cliente es “tomar el bando de lo negativo”: asumir la voz
negativa en la discusión.
Cliente: Bueno, yo sé que alguna gente piensa que bebo demasiado, y que
puedo estar haciéndole daño a mi hígado, pero aun así no creo que sea
alcohólico o que necesite tratamiento.
Entrevistador: Hemos pasado bastante tiempo repasando sus sentimientos
positivos y sus preocupaciones sobre el consumo de bebida, pero aun así
usted no cree que esté listo o que quiera cambiar sus patrones de consumo.
Quizás cambiar sería muy difícil para usted, especialmente si se quiere
quedar igual. De todas formas, no estoy seguro de que crea que podría
cambiar incluso si quisiera.
Fomentar la Autoeficacia:
- Creer que se puede cambiar es un factor motivacional fundamental.
- El paciente es responsable de escoger y llevar a cabo un cambio personal.
- Existe un cierto grado de esperanza en la amplia variedad de diferentes
tratamientos de los que se dispone.
Preguntas abiertas:
- No pueden ser contestadas con una respuesta corta.
- Son la puerta de entrada a una comunicación fluida.
- Pueden resultar molestas para personas reservadas.
Escucha reflexiva:
- Intenta deducir lo que realmente la persona quiere decir.
- Es un deducción razonable sobre el mensaje original.
- Conversión de la deducción en una frase que es devuelta al paciente.
- Para demostrar la escucha reflexiva eficaz es fundamental que el terapeuta
conteste al paciente.
Afirmar (Reforzar):
- Apoyar al paciente durante el proceso terapéutico.
- Comentarios positivos.
- Frases de apoyo y comprensión. Frases automotivadoras.
- Reconocimiento del problema.
- Expresión de preocupación.
- Intención de cambiar.
- Optimismo frente al cambio (autoeficacia).
- Estos cuatro tipos de afirmaciones reflejan dimensiones: cognitivas, emocionales y
conductuales.
Resumir:
- Reunión del material que el paciente ha ido comentando.
- Confirma que hemos estado escuchando.
- Prepara al paciente para seguir relatando.
Diseñaron un modelo de cambio por etapas que sirve para la descripción, explicación y
predicción del proceso de abandono de diferentes conductas adictivas. Lo más positivo de
este modelo es que describe el cambio como un proceso no solo enfatizando únicamente y en
exclusiva la abstinencia.
Estos autores dentro de su modelo Transteórico, establecieron unos estadios para
enmarcar el cambio de los seres humanos, cuando quieren cambiar uno de sus hábitos
adquirido, normalmente, ese hábito está dañando a la persona y cree y/o siente que necesita
cambiarlo. Los conceptos importantes para entender este modelo sería:
Cambio: resultado de realizar nuevos hábitos de conducta que son más adaptativos
desde un punto de vista personal, familiar y social.
Motivación: conjunto de factores que impulsan a una persona a querer hacer algo o
alcanzar una meta.
Cuando las personas queremos cambiar en algo, el cambio no implica un proceso rápido,
sino que éste suele conseguirse mediante la superación de dificultades que nos llevan a
superarlas de etapa en etapa. En cada una de ellas existen pensamientos y emociones que
nos ayudan a conseguir el cambio de forma gradual hasta que al final somos capaces de lograr
la meta que nos habíamos propuesto. La posibilidad de cambio de una persona depende de la
capacidad que tenga para hacer un planteamiento personal en cada fase del programa de
tratamiento hasta alcanzar el objetivo final, que va a consistir en modificar el estilo de vida del
paciente por otro que sea más adaptativo a sus necesidades personales, familiares y sociales.
La decisión de cambio en cada fase del programa tiene más fuerza si esa necesidad la toma el
propio paciente con la ayuda de los profesionales.
Según el “modelo transteórico” las fases o estadios a seguir para alcanzar el cambio son:
1. Precontemplación del cambio: En esta etapa no se considera tener un problema ni que se
tenga nada que cambiar. Sin embargo, esto no implica que otras personas relevantes en su
vida, como sus padres, hermanos y amigos sí piensen que lo tiene, siendo ellos los que están
sufriendo las consecuencias de su forma de comportarse. Ejemplo: “yo lo dejo cuando
quiera”, “yo no tengo ningún problema con los porros”. Dentro de este estadio las estrategias
motivacionales que se pueden seguir son las siguientes:
Establecer afinidad, pedir permiso y establecer confianza.
Plantear dudas o preocupaciones en el cliente acerca de los patrones de uso de
sustancias al:
o Explicar el significado de los sucesos que llevaron al cliente al tratamiento o los
resultados de tratamientos anteriores.
o Extraer las percepciones del clientes sobre tratamientos anteriores.
o Ofrecer información objetiva acerca de los riesgos del uso de sustancias.
o Proporcionar retroalimentación personalizada sobre los hallazgos de la
evaluación.
o Explorar las ventajas y desventajas del uso de Sustancias.
o Ayudar a intervenir a otras personas significativas.
o Examinar las discrepancias entre las percepciones del cliente y los demás en
cuanto al uso de sustancias.
o Expresar interés y dejar la puerta abierta
2. Contemplación del cambio: los pacientes que se encuentran en esta fase empiezan a
considerar que tienen un problema, aunque su concienciación inicial no implica que estén
dispuestos a cambiar. Está en una especie de ambivalencia en la que no tiene claro los pros y
los contras de seguir con su estilo de vida actual frente a cambiarlo por otro estilo de vida
más adaptativo. “puede que tenga un problema pero es que si no me fumo un porro no
puedo dormir”. Las estrategias motivacionales que utilizaríamos serían las siguientes:
- Normalizar la ambivalencia.
- Ayudar al cliente a “sopesar el balance decisional” hacia el cambio al:
o Extraer y poner en una balanza las ventajas y desventajas del uso de
sustancias y el cambio.
o Cambiar la motivación extrínseca por intrínseca.
o Examinar los valores personales del cliente en relación a un cambio
o Enfatizar la libre elección, responsabilidad y autoeficacia del cliente para el
cambio.
o Extraer planteamientos automotivacionales en cuanto a la intención y el
compromiso del cliente.
o Extraer ideas acerca de la autoeficacia que percibe el cliente y las
expectativas en cuanto al tratamiento.
o Resumir los planteamientos de automotivación.
3. Preparación para el cambio: aquí es cuando se da cuenta que realmente tiene un
problema que debe resolver cambiando su forma de comportarse, desarrollando una nueva
forma de pensar y sentir sobre sí mismo y el mundo en el que vive que sea más adaptativa y
alternativa a la delincuencia. (“desde hoy dejo de fumar”, “a partir de mañana voy a ir al
Centro de deshabituación para que me ayuden”, “esto me viene bien porque así empiezo a
descubrir nuevas sensaciones y puedo volver a estudiar”). Las habilidades que realizaremos
en esta etapa serán:
Aclarar las metas y estrategias del cliente para el cambio.
Ofrecer un menú de opciones para el cambio o el tratamiento.
Con permiso, ofrecer la pericia y consejería.
Negociar un plan de cambio –o tratamiento – y contrato de comportamiento.
Considerar y reducir las barreras del cambio.
Ayudar al cliente a conseguir apoyo social.
Explorar expectativas del tratamiento y el papel del cliente.
Sacar del cliente lo que ha funcionado en el pasado para él o para otros que conoce.
Ayudar al cliente a negociar barreras potenciales.
Hacer que el cliente anuncie públicamente sus planes de cambio.
4. Actuación para el cambio (acción): En esta fase se realizan los pasos necesarios hacia el
cambio que ha decidido alcanzar. Ejemplo: “sé que puedo”, “lo voy a conseguir”. En este
momento, deja de comprar droga y de frecuentar los lugares de venta, de verse con
determinadas personas, cambia de móvil y empieza a desarrollar una forma de vida
completamente distinta a la que venía realizando hasta ahora. Las estrategias serán las
siguientes:
Derivar al paciente a servicios médicos especializados para controlar la dependencia
física.
Considerar y reducir las barreras del cambio.
Ayudar al cliente a conseguir apoyo social.
Explorar expectativas del tratamiento y el papel del cliente.
Sacar del cliente lo que ha funcionado en el pasado para él o para otros que conoce.
Ayudar al cliente a negociar barreras potenciales.
Hacer que el cliente anuncie públicamente sus planes de cambio.
5. Mantenimiento del cambio: en esta fase se concentra toda su motivación en mantener el
nuevo estilo de vida a pesar de las tentaciones para abandonarlo y volver a la forma habitual
de comportarse: Ejemplo “me está costando, pero lo estoy consiguiendo”. Estrategias que se
pueden utilizar:
Ayudar al cliente a identificar y examinar fuentes de placer libres de drogas (por ej.,
deportes de riesgo).
Apoyar los cambios en el estilo de vida.
Afirmar la resolución del cliente y la autoeficacia.
Ayudar al cliente a practicar y usar nuevas estrategias para lidiar con evitar el regreso
al consumo.
Mantener un contacto de apoyo (por ej., explicar al cliente que está disponible para
hablar entre sesiones).
Preparar un plan de “fuga” si el paciente vuelve al consumo de sustancias.
Repasar con el cliente las metas a largo plazo.
6. Recaída: Regreso a la conducta anterior al cambio, a cualquiera de las fases anteriores. Es
algo esperado y casi necesario, ya que no se trata de un fracaso sino de una experiencia de la
que se aprende a analizar qué situaciones estresantes, falta de habilidades de afrontamiento,
sentimientos o pensamientos le facilitan al paciente la aparición de la conducta anterior al
cambio (por ejemplo, un joven que haya dejado de consumir “porros” vuelve de nuevo a
hacerlo). Esta recaída puede ser momentánea, denominándose en este caso caída, ya que
después de ese momento el adolescente mantiene de nuevo el control sobre la conducta, sin
implicar un retroceso a una fase anterior. Ejemplo “no soy capaz, soy un fracasado”, “por una
vez que lo he vuelto a hacer no significa que ya no pueda conseguirlo”, “mañana lo intentaré
de nuevo”.
Las etapas de cambio pueden ser correlativas o no y producirse la recaída entre
cualquiera de ellas. Cuando ocurra la recaída se pueden realizar las siguientes estrategias:
Ayudar al cliente a reentrar al ciclo de cambio y alabar cualquier disposición para
reconsiderar un cambio positivo.
Explorar el significado y la realidad de la recaída como una oportunidad de
aprendizaje.
Ayudar al cliente a encontrar alternativas a las estrategias de manejo.
Espiral del cambio. No son fases lineales sino que irían en espiral.
Estos mandatos e ideales son muy potentes y marcaran lo que una persona quiere y desea. El
orden amoroso tradicional convierte a la mujer en ser para otro. En las mujeres
drogodependientes esta entrega hará entender conductas de riesgo como no usar
preservativos, contagios de VIH, entrar a formar parte de conductas delictivas, etc.
Las propuestas que podemos tener en cuenta para trabajar desde la perspectiva de género
e incluir al género femenino son (guía perspectiva de género aplicada a las
drogodependencias, ASECEDI, 2008):
PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN QUE TENGAN EN CUENTA LA MATERNIDAD-PATERNIDAD DE
LAS PERSONAS DROGODEPENDIENTES:
MALOS TRATOS
Incluir dentro de los planes de formación de los centros contenidos referidos a género
y a violencia de género.
Crear cauces de derivación hacia nuestros centros de tratamiento desde: urgencias
hospitalarias, servicios sociales comunitarios y servicios específicos de violencia de
género.
Existencia en nuestras historias clínicas un apartado destinado a detectar mediante
indicadores la existencia del maltrato, en la actualidad o en el pasado (no es
conveniente abordarlo en la primera consulta).
En caso de que se produzca algún tipo de demanda por parte de la paciente referida a
violencia de género, si es una emergencia derivarla. En caso contrario, no juzgarla, no
catalogarla sólo como víctima.
Población susceptible de la intervención: mujeres adictas víctimas de violencia,
mujeres víctimas de violencia con un problema de adicción, varones adictos
maltratadores que acuden a tratamiento y mujeres que acuden acompañando a
varones adictos.