TEMA 3
EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN Y VALORACIÓN DE LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES
DE LOS ALUMNOS Y DE LAS ALUMNAS Y SU RELACIÓN CON EL CURRÍCULO. DECISIONES DE
ESCOLARIZACIÓN.
La elección del presente tema viene dada por la necesidad de fundamentar, de forma consistente, toda toma
de decisiones que llevemos a cabo con nuestros alumnos. Lógicamente, dicha toma de decisiones tiene que
encontrarse fundamentada en una detección de las necesidades que manifiesta el sujeto, necesidades que se
basan en una evaluación sistemática, tanto del sujeto como del entorno en el que se desenvuelve.
Como maestros especialistas en audición y lenguaje y si nos basamos en la Orden de 9 de Diciembre de
1992 y la Resolución de 29 de Abril de 1996 que vienen a regular los EOEPs y de los Departamentos de
Orientación, respectivamente y las funciones de sus miembros, parte de las nuestras se encuentran en la
valoración de la comunicación y el lenguaje de nuestros alumnos. Si queremos, por tanto, conocer, las
necesidades que presentan nuestros alumnos, deberemos conocer el contenido de este tema en profundidad.
Para ello concretaremos las bases conceptuales de la evaluación, así como las variables a evaluar, centrando
dentro de éstas su concreción con el currículo, en lo que la nivel de competencia curricular y al estilo de
aprendizaje se refiere, finalizando el tema con las decisiones de escolarización. Pasamos sin más al desarrollo
comentado.
Pasamos, pues a desarrollar el primer punto del epígrafe: EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN Y
VALORACIÓN DE LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES DE LOS ALUMNOS Y DE LAS
ALUMNAS Y SU RELACIÓN CON EL CURRÍCULO. Para ello será necesario, primeramente hablar de La
evaluación psicopedagógica y de su Fundamentación legal. Así pues, un tratamiento exhaustivo en lo
relativo a la atención a ACNEAE y, por tanto, más referencias a la evaluación psicopedagógica y a la
escolarización de ACNEAE, aparecen en la Orden Ministerial de 14 de Febrero de 1996 (aunque en la Ley
Orgánica 2/2006 de 3 de Mayo de Educación contempla la necesidad de evaluar a esta población de forma
temprana). Aquí. se establece que la evaluación psicopedagógica será necesaria para adoptar decisiones de
escolarización, al igual que para realizar propuestas de apoyos y medidas extraordinarias. Se determina que la
evaluación psicopedagógica la llevarán a cabo los EOEPs o los Departamentos de Orientación. Por tanto, toda
ordenación de ACNEAE tiene que encontrase amparada por una evaluación psicopedagógica.
Centrándonos ya en la evaluación psicopedagógica propiamente dicha es preciso concretar las Dimensiones
básicas de la evaluación psicopedagógica. Resulta lógico comenzar la exposición por la Conceptualización
de la misma. Así, se puede entender la evaluación psicopedagógica como un proceso de recogida, análisis y
valoración de la información relevante, relativa a los distintos elementos que intervienen en el proceso de
enseñanza y aprendizaje (profesorado, alumnado, contenidos y su interacción en el aula), para identificar las
necesidades educativas de determinados alumnos que presentan o pueden presentar desajustes en su
desarrollo personal y/o académico, y para fundamentar o concretar las decisiones respecto a la propuesta
curricular y al tipo de ayudas que aquellos pueden precisar para progresar en el desarrollo de distintas
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capacidades. En otras palabras, la evaluación psicopedagógica ha de servir para orientar el proceso educativo
en su conjunto, facilitando la tarea del profesorado que trabaja cotidianamente con el alumno.
También es necesario saber para qué se realiza la evaluación psicopedagógica. Para comprobar si las
dificultades de aprendizaje de un alumno son puntuales y se pueden resolver con recursos ordinarios,
determinando la causa y las medidas que necesita, o implican una medida extraordinaria. Además, si se
concluye que el alumno presenta tales necesidades específicas de apoyo educativo, la evaluación
psicopedagógica será necesaria además para:
Toma de decisiones relativas a su escolarización.
Propuesta extraordinaria de flexibilización del período de escolarización.
Elaboración de adaptaciones significativas.
Determinación de recursos y apoyos específicos que pueda necesitar.
Inclusión en un Programa de Diversificación Curricular o Cualificación Profesional Inicial.
Además, la evaluación psicopedagógica se llevará a cabo siempre al finalizar la enseñanza obligatoria para
poder realizar la orientación escolar y profesional. En relación con lo anterior, es necesario saber Cuándo
llevarla a cabo. Así, las situaciones más frecuentes son: para alumnos con discapacidad (en el mismo momento
de su escolarización) y para alumnos con dificultades de aprendizaje (cuando, una vez llevadas a cabo medidas
ordinarias, se vea que éstas no suponen la mejora del problema). Asimismo debemos tener en cuenta el
carácter interactivo y contextual de la evaluación psicopedagógica
Pasamos a desarrollar las variables de la evaluación psicopedagógica que deben valorarse a lo largo de todo el
Proceso, las cuales pueden concretarse en variables relativas al alumno y al contexto:
En lo que a las variables relativas al alumno, podemos concretar las siguientes:
Condiciones personales de discapacidad o de altas capacidades intelectuales
Su historia académica, dentro de la cual, se deberá obtener información, entre otros, sobre los siguientes
puntos: en qué centros ha estado escolarizado, si ha recibido algún apoyo, si ha dejado de promocionar
algún curso, si se le ha realizado alguna adaptación curricular, cuál es su curso actual, etc. para ello,
bastará con consultar su expediente académico.
Su desarrollo, dentro del cual, se deberá analizar cómo ha sido y es el desarrollo en las diferentes áreas
evolutivas. Esta evaluación podrá realizarse por medio de la administración de test, que iremos destacando;
de escalas evolutivas para los más pequeños, como el Curriculum Carolina, el Brunet-Lezine, la guía
Portage o la escala Battelle; de observación directa de la conducta del niño o de la observación indirecta,
por medio de cuestionarios y entrevistas a padres y profesores. Así pues, las diferentes áreas que es
preciso evaluar, son las siguientes:
- Desarrollo biológico, en el que, por medio de una anamnesis, se valorarán aspectos como: embarazo y
parto, desarrollo evolutivo general (cuándo sostuvo la cabeza, cuando empezó a andar, cuándo dijo la
primera palabra...), enfermedades que ha padecido, etc. Para evaluar este aspecto, será relevante la
figura del pediatra, no obstante, habrá casos en los que sea recomendable derivar al niño para un
estudio más en profundidad, si se detectara la necesidad a especialistas como el otorrino, el
estomatólogo, el oftalmólogo, el neurólogo o el psiquiatra.
- Desarrollo cognitivo, en el que se valorarán aspectos como el cociente intelectual del niño (por medio
de la escala Weschler, concretamente para Educación Primaria se administraría el Wisc), la memoria
(por medio del Test Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas) y la atención (por medio del test de las
CARAS).
- Desarrollo motor, dentro del cual, habrá que valorar: motricidad fina (coordinación viso-manual,
prensión del útil, presión sobre el papel y grafismo), motricidad gruesa (capacidades motrices –
coordinación y equilibrio-, capacidades perceptivo-motrices –espacio y tiempo- y habilidades y
destrezas –caminar, saltar, correr...) y esquema corporal y lateralidad. La prueba más completa para
evaluar este desarrollo, es el MSCA McCarthy.
- Desarrollo socio-afectivo, en el cual se valorarán aspectos como la autonomía del niño, su autoestima y
autoconcepto, cómo establece las relaciones con los otros, si es reflexivo o impulsivo, cuáles son los
procesos de identificación que desarrolla, etc.
- Desarrollo comunicativo-lingüístico, que, en nuestro caso, es el que tiene una mayor relevancia, ya que
nosotros podemos tomar un papel activo. Dentro de esta área valoraremos los siguientes aspectos:
bases anatómicas y funcionales (percepción, discriminación y memoria auditivas; cualidades de la voz;
conducta, modo y tipo de respiración y coordinación fonorespiratoria; control, intensidad y
direccionalidad del soplo; exploración de los órganos y praxias que intervienen en la articulación de los
diferentes fonemas) y componentes del lenguaje (fonético y fonológico, en sus aspectos segmentales –
articulación de los diferentes fonemas en posición inicial, media y final y por medio del lenguaje
espontáneo, imitado e inducido- y suprasegmentales –ritmo, velocidad, prosodia...-; semántico, en
cuanto al vocabulario que conoce y el que utiliza; morfosintáctico, en cuanto a como estructura las
palabras y las frases –flexiones verbales, femenino y masculino, singular y plural, tipos de oraciones y
estructuras de las mismas; y pragmático, en cuanto a los usos y funciones del lenguaje). Para ello, se
precisará de una muestra espontánea del lenguaje del niño, así como de la administración de pruebas
como la escala Reynell de desarrollo del lenguaje, el Registro Fonológico Inducido de Monfort o la
Batería de Lenguaje Oral Criterial. También será conveniente la administración del ITPA que aporte
datos sobre los prerrequisitos necesarios para el desarrollo lingüístico. En cuanto al desarrollo de su
leto-escritura deberemos valorar, por medio de pruebas como el TALE, PROLEC, PROLEC-SE y
PROESC los diferentes procesos que intervienen en la misma: motores (fina y gruesa), perceptivo-
cognitivos (percepción, discriminación y memoria auditiva y visual,), léxicos (si utiliza la ruta visual o la
fonológica), de planificación (si genera información y si la genera ordenada), semánticos (si comprende
lo que lee) y sintácticos (si ordena adecuadamente las frases al escribir y si lee y escribe
adecuadamente los signos de puntuación)
Nivel de competencia curricular, persigue identificar y valorar las capacidades desarrolladas hasta el
momento por el alumno en relación con los contenidos del currículo escolar. Es necesario poder determinar
lo que el alumno o alumna es capaz o no de hacer, y en qué condiciones y contextos, en relación con los
objetivos y contenidos de las diferentes áreas curriculares. En este punto y en siguiente es donde más
claramente se encuentra reflejada la conexión con el currículo exigida por el epígrafe.
El último punto a analizar del alumno es su Estilo de Aprendizaje. Dentro de este, se deberá responder a
tres interrogantes: cómo aprende (qué estrategias utiliza, cómo recoge y procesa la información, cuánto
tiempo es capaz de permanecer centrado en la tarea, en qué condiciones aprende mejor y con qué ayudas,
etc.), cómo se relaciona (con el profesor, con sus compañeros, con otros niños, etc.) y la actitud que tiene
ante el aprendizaje (en qué situaciones está más a gusto y trabaja mejor, qué tareas le gustan más y cuáles
hace con mayor seguridad, cuáles son las recompensas o resultados que más le animan, etc.) . Esto
deberá evaluarse por medio de las actividades de clase, observándolo directa o indirectamente.
Como ya adelantábamos, la información que se recoja no va a ser sólo del niño, se deberá recoger también
información sobre el contexto en el que se desenvuelve, ya que las necesidades derivadas de esta evaluación
pueden deberse tanto a las características del alumno como a las del contexto. Por tanto, dentro del contexto,
podemos valorar información de los siguientes 8por medio de entrevistas y cuestionarios, principalmente):
Contexto familiar, dentro del cual, habrá que obtener información de los siguientes aspectos:
características de la familia (número de hermanos, lugar que el alumno ocupa entre ellos, quién se encarga
de su cuidado, nivel socio-cultural y económico, etc.), coordinación y cauces de comunicación de la familia
con el centro escolar, estimulación que le ofrecen al niño y actitudes que presentan ante la dificultad de su
hijo (sobreprotección, rechazo o aceptación).
Contexto social, dentro del cual, habrá que valorar: los grupos de referencia que tiene el niño (si los
tuviera) y las ventajas e inconvenientes del contexto, como recursos y medios (gabinetes, instituciones
como ONCE, ANDE, FIAPAS, etc.), disponibilidad o no de espacios naturales, etc.
Contexto escolar, dentro del cual se deberá analizar la respuesta que se está dando o que se puede dar
desde el centro, el ciclo, el nivel y la propia aula, en cuanto a recursos materiales y humanos, accesos,
organización, metodología, etc. en este aspecto, también podremos utilizar el análisis de los diferentes
documentos existentes en el centro.
Los resultados obtenidos del proceso de recogida de información, una vez analizados y valorados, se recogerán
en un Informe Psicopedagógico: documento síntesis que recoge la situación personal y académica del alumno
en el momento de la realización de la evaluación y que no presuponen ninguna evolución futura, pero que nos
permitirán determinar si presenta o no necesidades educativas especiales y tomar las decisiones oportunas
relativas al ajuste de la respuesta educativa que necesita. Dichas decisiones requerirán un seguimiento del
proceso de enseñanza - aprendizaje para introducir y modificar los aspectos que se consideren necesarios a lo
largo de la intervención educativa propuesta.
El Informe incluirá, como mínimo, la síntesis de información del alumno relativa a los siguientes aspectos:
Datos personales, historia escolar y motivo de la evaluación.
Desarrollo general del alumno, que incluirá, en su caso, las condiciones personales de salud, de discapacidad
o de altas capacidades, el nivel de competencia curricular y el estilo de aprendizaje.
Influencia del contexto familiar y social en el desarrollo del alumno.
Identificación de las necesidades educativas especiales que ha de permitir la adecuación de la oferta
educativa, así como la previsión de los apoyos personales y materiales a partir de los recursos existentes o
que razonablemente puedan ser incorporados.
Dicho Informe Psicopedagógico no tiene un formato prescriptivo. Resultará indicado conocer los Agentes que
intervienen en su realización. Así diremos que la evaluación psicopedagógica será competencia de un profesor
de la especialidad de psicología o pedagogía del EOEP para las etapas de Infantil y Primaria, y del
Departamento de Orientación para Secundaria, contando con la colaboración de: profesores que imparten
docencia al alumno, familia y otros miembros del equipo o del Departamento de orientación. Concretamente, el
especialista en audición y lenguaje tendrá como una de sus funciones la de valorar las necesidades educativas
especiales de los alumnos relacionadas con la comunicación y el lenguaje.
Una vez realizada la evaluación psicopedagógica e identificadas las necesidades educativas especiales que
presenta el alumno, hay que proceder a las DECISIONES DE ESCOLARIZACIÓN que, a partir de ese
momento, permitirá el ajuste del proceso de enseñanza - aprendizaje a las necesidades valoradas. Pasamos,
por tanto a desarrollar el último punto exigido por el epígrafe, relativo a las decisiones de escolarización.
El proceso de escolarización se regula por la Orden de 14 de Febrero de 1996 sobre el procedimiento para la
realización de la evaluación psicopedagógica y el dictamen de escolarización y criterios de escolarización de los
alumnos con necesidades educativas especiales. Para su desarrollo nos centraremos en los siguientes puntos:
documentos necesarios en el proceso de escolarización, pasos a seguir y criterios de escolarizacion. Pasamos a
su desarrollo
En el marco de esta normativa, al escolarizar a alumnos con necesidades educativas especiales, además de
los requisitos establecidos con carácter general, el procedimiento incluirá los siguientes documentos:
Dictamen de escolarización, o documento que regula el procedimiento de escolarización de los ACNEAEs, es
llevado a cabo por el Equipo que ha realizado la evaluación psicopedagógica (general, específico o de
atención temprana) del sector correspondiente al centro donde los padres han solicitado la admisión del
alumno. Si el alumno ya está escolarizado, el dictamen lo realiza el Departamento de orientación o el equipo
correspondiente. El dictamen de escolarización debe contener los siguientes puntos: Datos del alumno,
Evaluación psicopedagógica: síntesis y orientaciones, Opinión de los padres, Propuesta de escolarización y
Observaciones.
Informe de Inspección educativa. Estudiará la idoneidad de la propuesta presentada, y la concretará
considerando la oferta educativa de la zona, las posibilidades de los equipos docentes y si los derechos de la
familia han sido respetados.
Resolución de Escolarización de la Dirección Provincial o de la Comisión de Escolarización que corresponda.
A la vista del dictamen y el Informe de Inspección, resolverá la escolarización del alumno.
El proceso de escolarización inicial de los alumnos con necesidades educativas especiales incluirá los
siguientes pasos:
La demanda de admisión de un ACNEAE. será puesta en conocimiento del equipo, a través del director del
centro.
El Equipo procederá a cumplimentar el dictamen de escolarización realizando la correspondiente evaluación
psicopedagógica.
El Equipo informará a la familia de la propuesta de escolarización y recogerá su opinión por escrito.
Traslado del dictamen a Inspección.
Inspección eleva el dictamen a la Dirección Provincial o la Comisión de escolarización que corresponda.
El Director Provincial o, en su caso, el Presidente de la Comisión de Escolarización, notificará la decisión al
Director del centro, quien lo pondrá en conocimiento de la familia y el Equipo de orientación educativa y
psicopedagógica.
La escolarización de un alumno con necesidades educativas especiales se revisará al final de cada etapa de
manera ordinaria, aunque se puede pedir revisión si se considera preciso en otro momento.
Ya para finalizar este apartado, en líneas generales, entre los Criterios de escolarización de los alumnos con
necesidades educativas especiales podemos destacar los siguientes:
Ningún alumno será excluido de la posibilidad de escolarización.
Se realizará bajo la situación de mayor normalización e inclusión. Siempre que sea posible, se escolarizará en
centro ordinario con los medios personales y ayudas técnicas necesarias, o que razonablemente puedan ser
incorporados. Podrán establecerse formas de escolarización combinadas entre centros ordinarios y unidades
de educación especial.
La escolarización deberá iniciarse cuanto antes, y una vez iniciada se asegurará su continuidad con objeto de
que la educación recibida incida favorablemente en su desarrollo.
Toda propuesta presentada se fundamentará en la evaluación psicopedagógica realizada al alumno y en las
características de los centros y/o recursos de los mismos.
Los padres participarán en el proceso de escolarización.
Tendrá un carácter revisable de las decisiones adoptadas.
Se propondrá la escolarización en un centro de educación especial cuando se estime que las necesidades
especiales del alumno asociadas a discapacidad psíquica, sensorial o motora, graves trastornos del desarrollo
y múltiples deficiencias, requieren adaptaciones curriculares significativas en prácticamente todas las áreas del
currículo, y cuando se prevea además que su adaptación e integración social queda reducida.
En zonas rurales o en sectores geográficos donde la lejanía de un centro de educación especial lo haga
aconsejable, estos alumnos podrán ser escolarizados en unidades de educación especial en centros
ordinarios, que tendrán carácter sustitutorio de un centro de educación especial.
En el caso de alumnado con discapacidad auditiva o motora, deberán tenerse en cuenta los siguientes
criterios complementarios:
En Discapacidad auditiva: Su escolarización se llevará a cabo siempre que sea posible en un centro ordinario
que disponga de los medios personales y ayudas técnicas necesarias. Se prestará atención a la educación
temprana recibida por el alumno, sus posibilidades de acceso al lenguaje oral, su socialización y si precisa un
sistema complementario de comunicación o lenguaje de signos; se valorará si el centro puede ofrecer el
sistema de comunicación que el alumno necesita y si está en condiciones de asegurar su desarrollo
comunicativo y lingüístico. Cuando la gravedad de la sordera dificulte la interacción entre el profesor y el
alumno y el centro ordinario no pueda asegurar sistemas de comunicación adecuados para el aprendizaje de
estos alumnos, podrán ser escolarizados en un centro específico para alumnos sordos que garanticen el
sistema de comunicación adecuado.
En el caso de la Discapacidad motora: Su escolarización se llevará a cabo en los centros ordinarios con los
medios personales y las ayudas técnicas necesarias para este tipo de discapacidad. Cuando manifiesten
graves dificultades de comunicación y para que su escolarización corresponda al máximo nivel de
normalización posible, deberán valorarse las posibilidades de compensación de éstas, mediante sistemas
alternativos y medios técnicos adecuados; se valorarán sus posibilidades de deambulación, control postural y
manipulación, con objeto de facilitar su acceso y participación en las actividades de enseñanza - aprendizaje.
Una vez finalizado el desarrollo del proceso de evaluación y escolarización de ACNEA, queremos finalizar la
exposición destacando la importancia que un buen proceso de evaluación tiene a la hora de ofertar una
respuesta de calidad ajustada a las necesidades individuales de nuestros alumnos, tal y como contempla la
filosofía base de la reforma establecida en nuestro país en 1990 y reafirmada en 2006 tras la promulgación de
la LOE. Lógicamente, si queremos ofertar individualización de la enseñanza, deberemos tener claras cuáles son
las necesidades que los problemas de nuestros alumnos pueden generar, no interesando tanto el problema
como tal, sino las necesidades generadas por el mismo. Esto nos llevará a intervenciones fundamentadas e
individualizadas que apoyen la inclusión y la calidad de la educación ofertada en nuestras escuelas.
Para el desarrollo de este tema, hemos utilizado las siguientes referencias normativas y bibliográficas:
ORDEN MINISTERIAL DE 14 DE FEBRERO DE 1996 por la que se regula el procedimiento para la
realización de la evaluación psicopedagógica y el dictamen de escolarización y se establecen los criterios
para la escolarización de los alumnos con necesidades educativas especiales
BUSTO, M.C. (1998). Manual de logopedia escolar. Madrid: CEPE
GALLARDO, J.R. y GALLEGO, J.L.(1993). Manual de Logopedia Escolar. Un enfoque práctico. Málaga:
Aljibe.
PUYUELO, M., RONDAL, J. y WIIG, E. (2000).- Evaluación del Lenguaje. Barcelona: Masson.
SERON, J.M. Y AGUILAR, M. (1992). Psicopedagogía de la comunicación y del lenguaje. Madrid: EOS.
Para el desarrollo del tema, hemos utilizado las siguientes referencias normativcas y bibliográficas:
([Link])
BUSTO, M.C. (1998). Manual de logopedia escolar. Madrid: CEPE
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