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Tipos y Clasificación de Números

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Un número es un concepto abstracto que se emplea para contar (cantidades),

medir (magnitudes) y etiquetar. Los números más sencillos, que utilizamos


todos en la vida cotidiana, son los números naturales: 1, 2, 3, etc. Se denotan
mediante y sirven también como ordinales, para establecer un orden (primero,
segundo,...). En ocasiones usamos el término número para hablar de lo que en
realidad es un numeral o cifra (por ejemplo, nuestros números arábigos).
Desde un punto de vista totalmente general un número es cualquier elemento
de una estructura lógico-matemática conocida como sistema numérico.

Los números desempeñan un papel fundamental en las ciencias empíricas; no


solo los naturales, sino muchos otros tipos de números que contemplan las
matemáticas. El conjunto de números enteros (representados por ) es una
ampliación de los naturales, incluyendo los negativos (que utilizamos para
representar deudas, y en los termómetros para las temperaturas bajo cero). Si
incluimos los números fraccionarios (1/3, 0,75, -3,25, etc.) se obtiene el
conjunto de los números racionales, cuyo símbolo es . Ya en la Antigüedad se
descubrió que existen números no racionales: la diagonal de un cuadrado de
lado 1 mide raíz de 2, un número que no puede representarse como número
entero ni como fracción; es irracional. Los racionales junto con los irracionales
forman el conjunto de los números reales, (ℝ). Posteriormente, se han ido
agregando otros tipos de números: imaginarios, trascendentes, irreales,
complejos...

Nótese que la teoría de números es una rama de las matemáticas que se


ocupa de los enteros (no de números en general). El origen de los números es
que los primeros números que el hombre inventó fueron los números naturales,
los cuales se utilizaban y se utilizan para contar elementos de un conjunto
finito, ya que se procede a enumerar dichos elementos de una manera
ordenada seleccionándolos uno tras otro a la vez que se le atribuye a cada uno
un número.

Tipos de números
[editar]

Clasificación de
los números.
Los números más conocidos son los números naturales. Denotados mediante ,
son conceptualmente los más simples y los que se usan para contar unidades
discretas. Estos, conjuntamente con los números «negativos», conforman el
conjunto de los enteros, denotados mediante (del alemán Zahlen, ‘números’).
Los números naturales negativos permiten representar formalmente deudas, y
generalizar la resta de cualesquiera dos números naturales. Es decir, ya
tenemos solución para operaciones como, por ejemplo, 3-2 = 1.

Otro tipo de números ampliamente usados son números fraccionarios, los


cuales representan tanto cantidades inferiores a una unidad, como números
mixtos (un conjunto de unidades más una parte inferior a la unidad). Los
números fraccionarios pueden ser expresados siempre como cocientes de
enteros. El conjunto de todos los números fraccionarios es el conjunto de
los números racionales (que usualmente se define para que incluya tanto a los
racionales positivos, como a los racionales negativos y el cero). Este conjunto
de números se designa como . Al igual que con los números enteros se puede
calcular el resultado de cualquier resta, con los racionales es posible efectuar
divisiones que no tienen resultado entero, como 15/2 = 7,5 o 7½.

Los números racionales permiten resolver gran cantidad de problemas


prácticos, pero desde los antiguos griegos se conoce que ciertas relaciones
geométricas (la diagonal de un cuadrado de lado unidad) son números no
enteros que tampoco son racionales. Igualmente, la solución numérica de una
ecuación polinómica cuyos coeficientes son números racionales, usualmente
es un número no racional. Puede demostrarse que cualquier número irracional
puede representarse como una sucesión de Cauchy de números racionales
que se aproximan a un límite numérico. El conjunto de todos los números
racionales y los irracionales (obtenidos como límites de sucesiones de Cauchy
de números racionales) es el conjunto de los números reales . Durante un
tiempo se pensó que toda magnitud física existente podía ser expresada en
términos de números reales exclusivamente. Entre los reales, existen números
que no son soluciones de una ecuación polinomial o algebraica, y estos reciben
el nombre de transcendentales. Los más conocidos de estos números son el
número π (Pi) y el número e (este último base de los logaritmos naturales), los
cuales están relacionados entre sí por la identidad de Euler.

Uno de los problemas de los números reales es que no forman un cuerpo


algebraicamente cerrado, por lo que ciertos problemas no tienen solución
planteados en términos de números reales. Esa es una de las razones por las
cuales se introdujeron los números complejos , que son el
mínimo cuerpo algebraicamente cerrado que contiene a los números reales.
Además, en algunas aplicaciones prácticas, así como en las formulaciones
estándar de la mecánica cuántica se considera útil introducir los números
complejos. Al parecer, la estructura matemática de los números complejos
refleja estructuras existentes en problemas físicos, por lo que en física teórica y
en diversas aplicaciones los números complejos se usan en pie de igualdad
con los números reales, a pesar de que inicialmente fueron considerados
únicamente como un artificio matemático sin relación con la realidad física.
Todos los conjuntos de números fueron de alguna manera «descubiertos» o
sugeridos en conexión con problemas planteados en problemas físicos o en el
seno de la matemática elemental y todos ellos parecen tener importantes
conexiones con la realidad física.
Al margen de los números reales y complejos, claramente conectados con
problemas de las ciencias naturales, existen otros tipos de números que
generalizan aún más y extienden el concepto de número de una manera más
abstracta y responden más a creaciones deliberadas de matemáticos. La
mayoría de estas generalizaciones del concepto de número se usan solo en
matemáticas, aunque algunos de ellos han encontrado aplicaciones para
resolver ciertos problemas físicos. Entre ellos están los números
hipercomplejos, que incluyen a los cuaterniones, útiles para representar
rotaciones en un espacio de tres dimensiones, y generalizaciones de estos,
como octoniones y los sedeniones.

A un nivel un poco más abstracto también se han ideado conjuntos de números


capaces de tratar con cantidades infinitas e infinitesimales, como
los hiperreales y los transfinitos. E igualmente los números racionales pueden
extenderse de otras maneras, como por ejempo para formar los números p-
ádicos, entre los cuales se encuentran los enteros p-ádicos , los racionales p-
ádicos o los complejos p-ádicos , que satisfacen .

Lista de los tipos de números existentes


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La teoría de los números trata básicamente de las propiedades de los números
naturales y los enteros, mientras que las operaciones del álgebra y el cálculo
permiten definir la mayor parte de los sistemas numéricos, entre los cuales
están:

 Números naturales
 Número primo
 Números compuestos
 Números perfectos
 Números enteros
 Números negativos
 Números pares
 Números impares
 Números racionales
 Números reales
 Números irracionales
 Números algebraicos
 Números trascendentes
 Extensiones de los números reales
 Números complejos
 Números hipercomplejos
 Cuaterniones
 Octoniones
 Números hiperreales
 Números superreales
 Números surreales
 Números usados en teoría de conjuntos
 Números ordinales
 Números cardinales
 Números transfinitos
Estructura de los sistemas numéricos
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En álgebra abstracta y análisis matemático un sistema numérico se caracteriza
por una:

 Estructura algebraica, usualmente un anillo conmutativo o cuerpo


matemático (en el caso no conmutativo son un álgebra sobre un cuerpo y
en el caso de los números naturales solo un monoide conmutativo).
 Estructura de orden, usualmente un conjunto ordenado, en el caso de los
números naturales, enteros, racionales y reales se trata de conjuntos
totalmente ordenados, aunque los números complejos e hipercomplejos
solo son conjuntos parcialmente ordenados. Los reales además son
un conjunto bien ordenado y con un orden denso.1
 Estructura topológica, los conjuntos numéricos numerables usualmente
son conjuntos disconexos, sobre los que se considera la topología discreta,
mientras que sobre los conjuntos no numerables se considera una
topología que los hace adecuados para el análisis matemático.
Otra propiedad interesante de muchos conjuntos numéricos es que son
representables mediante diagramas de Hasse, diagramas de Euler y diagramas
de Venn, pudiéndose tomar una combinación de ambos en un diagrama de
Euler-Venn con la forma característica de cuadrilátero y además pudiéndose
representar internamente un diagrama de Hasse (es una recta). Tanto
históricamente como conceptualmente, los diversos conjuntos numéricos,
desde el más simple de los números naturales, hasta extensiones
transcendentes de los números reales y complejos, elaboradas mediante
la teoría de modelos durante el siglo XX, se construyen desde una estructura
más simple hasta otra más compleja.2

Números naturales especiales


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El estudio de ciertas propiedades que cumplen los números ha producido una
enorme cantidad de tipos de números, la mayoría sin un interés matemático
específico. Se pueden encuadrar dentro de la matemática recreativa. A
continuación se indican algunos:

 Perfecto: número igual a la suma de sus divisores (incluyendo el 1).


Ejemplo: 6 = 1 + 2 + 3.
 Sheldon: el número 73, es el 21° número primo, que al multiplicar 7 × 3 =
21; Y al dar la vuelta a sus dígitos da 37 que es el 12° número primo.
 Narcisista: número de n dígitos que resulta ser igual a la suma de las
potencias de orden n de sus dígitos. Ejemplo: 153 = 1³ + 5³ + 3³.
 Omirp: número primo que al invertir sus dígitos da otro número primo.
Ejemplo: 1597 y 7951 son primos.
 Vampiro: número que es el producto de dos números obtenidos a partir de
sus dígitos. Ejemplo: 2187 = 27 × 81.
 Hamsteriano: Su estructura aritmética N= (a×b)2-1, donde a y b son primos
los dos, la suma de sus divisores sobrepasa N, y la cantidad de sus
divisores es > a×b/2; va como ejemplo: 1224 = (5×7)2-1
 Pitagórico: una terna pitagórica son tres números que cumplen las
siguientes condiciones: el cuadrado de uno de ellos, más el cuadrado de
otro, es igual al cuadrado del tercero, por ejemplo: (3, 4, 5) ya que 32 + 42 =
9 + 16 = 25 = 52
Una vez entendido el problema de la naturaleza y la clasificación de los
números, surge otro, más práctico, pero que condiciona todo lo que se va a
hacer con ellos: la manera de escribirlos. El sistema que se ha impuesto
universalmente es la numeración posicional, gracias al invento del cero, con
una base constante.

Más formalmente, en Los fundamentos de la aritmética, Gottlob Frege (1848-


1925) realiza una definición de «número», la cual fue tomada como referencia
por muchos matemáticos (entre ellos Bertrand Russell [1872-1870], cocreador
de Principia mathematica):

«n» es un número, es entonces la definición de «que existe un concepto “F” para el


cual “n” aplica», que a su vez se ve explicado como que «n» es la extensión del
concepto «equinumerable con» para «F», y dos conceptos son equinumerables si
existe una relación «uno a uno» (véase que no se utiliza el símbolo «1» porque no
está definido aún) entre los elementos que lo componen (es decir, una biyección en
otros términos).

Véase también que Frege, tanto como cualquier otro matemático, se ve


inhabilitado para definir al número como la expresión de una cantidad, porque
la simbología matemática no hace referencia necesaria a la numerabilidad, y el
hecho de «cantidad» referiría a algo numerable, mientras que números se
adoptan para definir la cardinalidad de, por ejemplo, los elementos que se
encuentran en el intervalo abierto (0, 1), que contiene innumerables elementos
(el continuo).

Peano, antes de establecer sus cinco proposiciones sobre los números


naturales, explícita que supone sabida una definición (quizás debido a su
«obviedad») de las palabras o conceptos cero, sucesor y número. De esta
manera postula:

 0 es un número natural
 el sucesor de todo número es un número
 dos números diferentes no tienen el mismo sucesor
 0 no es el sucesor de ningún número
 y la propiedad inductiva
Sin embargo, si uno define el concepto cero como el número 100, y el
concepto número como los números mayores a 100, entonces las cinco
proposiciones mencionadas anteriormente aplican, no a la idea que Peano
habría querido comunicar, sino a su formalización.
La definición de número se encuentra por ende no totalmente formalizada,
aunque se encuentre un acuerdo mayoritario en adoptar la definición enunciada
por Frege.

Historia del concepto de número


[editar]

Hueso de Ishango.
Cognitivamente el concepto de número está asociado a la habilidad de contar y
comparar cuál de dos conjuntos de entidades similares tiene mayor cantidad de
elementos. Las primeras sociedades humanas se encontraron muy pronto con
el problema de determinar cuál de dos conjuntos era «mayor» que otro, o de
conocer con precisión cuántos elementos formaban una colección de cosas.
Esos problemas podían ser resueltos simplemente contando. La habilidad de
contar del ser humano, no es un fenómeno simple, aunque la mayoría de
culturas tienen sistemas de cuenta que llegan como mínimo a centenares,
algunos pueblos con una cultura material simple, solo disponen de términos
para los números 1, 2 y 3 y usualmente usan el término «muchos» para
cantidades mayores, aunque cuando es necesario usan recursivamente
expresiones traducibles como «3 más 3 y otros 3».

El conteo se debió iniciar mediante el uso de objetos físicos (tales como


montones de piedras) y de marcas de cuenta, como las encontradas en huesos
tallados: el de Lebombo, con 29 muescas grabadas en un hueso de babuino,
tiene unos 37 000 años de antigüedad y otro hueso de lobo encontrado en la
antigua Checoslovaquia, con 57 marcas dispuestas en cinco grupos de 11 y
dos sueltas, se ha estimado en unos 30 000 años de antigüedad. Ambos casos
constituyen una de las más antiguas marcas de cuenta conocidas habiéndose
sugerido que pudieran estar relacionadas con registros de fases lunares.3 En
cuanto al origen ordinal algunas teorías lo sitúan en rituales religiosos. Los
sistemas numerales de la mayoría de familias lingüísticas reflejan que la
operación de contar estuvo asociado al conteo de dedos (razón por la cual los
sistemas de base decimal y vigesimal son los más abundantes), aunque está
testimoniado el empleo de otras bases numéricas.

El paso hacia los símbolos numerales, al igual que la escritura, se ha asociado


a la aparición de sociedades complejas con instituciones centralizadas
constituyendo artificios burocráticos de contabilidad en registros impositivos y
de propiedades. Su origen estaría en primitivos símbolos con diferentes formas
para el recuento de diferentes tipos de bienes como los que se han encontrado
en Mesopotamia inscritos en tablillas de arcilla que a su vez habían venido a
sustituir progresivamente el conteo de diferentes bienes mediante fichas de
arcilla (constatadas al menos desde el 8000 a. C.) Los símbolos numerales
más antiguos encontrados se sitúan en las civilizaciones mesopotámicas
usándose como sistema de numeración ya no solo para la contabilidad o el
comercio sino también para la agrimensura o la astronomía como, por ejemplo,
registros de movimientos planetarios.4

En conjunto, desde hace 5000 años la mayoría de las civilizaciones han


contado como lo hacemos hoy aunque la forma de escribir los números (si bien
todos representan con exactitud los naturales) ha sido muy diversa.
Básicamente la podemos clasificar en tres categorías:

1. Sistemas de notación aditiva. Acumulan los símbolos de todas las


unidades, decenas, centenas, …, necesarios hasta completar el
número. Aunque los símbolos pueden ir en cualquier orden, adoptaron
siempre una determinada posición (de más a menos). De este tipo son
los sistemas de numeración: egipcio, hitita, cretense, romano, griego,
armenio y judío.
2. Sistemas de notación híbrida. Combinan el principio aditivo con el
multiplicativo. En los anteriores 500 se representa con 5 símbolos de
100, en estos se utiliza la combinación del 5 y el 100. El orden de las
cifras es ahora fundamental (estamos a un paso del sistema posicional).
De este tipo son los sistemas de numeración: chino clásico, asirio,
armenio, etíope y maya. Este último utilizaba símbolos para el 1, el 5 y
el 0. Siendo este el primer uso documentado del cero tal como lo
conocemos hoy (año 36 a. C.) ya que el de los babilonios solo se
utilizaba entre otros dígitos.
3. Sistemas de notación posicional. La posición de las cifras nos indica
si son unidades, decenas, centenas, …, o en general la potencia de la
base. Solo tres culturas además de la india lograron desarrollar un
sistema de este tipo: el sistema chino (300 a. C.) que no disponía de 0,
el sistema babilónico (2000 a. C.) con dos símbolos, de base 10 aditivo
hasta el 60 y posicional (de base 60) en adelante, sin 0 hasta el 300 a.
C.
Las fracciones unitarias egipcias (Papiro de
Ahmes/Rhind)
[editar]
Artículo principal: Fracción egipcia
En este papiro adquirido por Alexander Henry Rhind (1833-1863) en 1858,
cuyo contenido data del 2000 al 1800 a. C. además del sistema de numeración
antes descrito nos encontramos con su tratamiento de las fracciones. No
consideran las fracciones en general, solo las fracciones unitarias (inversas de
los naturales 1/20) que se representan con un signo oval encima del número, la
fracción 2/3 que se representa con un signo especial y en algunos casos
fracciones del tipo . Hay tablas de descomposición de desde n=1 hasta n=101,
como por ejemplo o , no sabemos por qué no utilizaban pero parece que
trataban de utilizar fracciones unitarias menores que .

Al ser un sistema sumativo la notación es: 1+1/2+1/4. La operación


fundamental es la suma y nuestras multiplicaciones y divisiones se hacían por
«duplicaciones» y «mediaciones», por ejemplo 69×19=69×(16+2+1), donde 16
representa 4 duplicaciones y 2 una duplicación.
Fracciones sexagesimales babilónicas (documentos
cuneiformes)
[editar]
En las tablillas cuneiformes de la dinastía Hammurabi (1800-1600 a. C.)
aparece el sistema posicional, antes referido, extendido a las fracciones, pero
XXX vale para , o con una representación basada en la interpretación del
problema.

Para calcular recurrían, como nosotros antes de disponer de máquinas, a las


numerosas tablas que disponían: De multiplicar, de inversos, de cuadrados y
cubos, de raíces cuadradas y cúbicas, de potencias sucesivas de un número
dado no fijo, etc. Por ejemplo, para calcular , tomaban su mejor aproximación
entera , y calculaban (una mayor y otra menor) y entonces es mejor
aproximación, procediendo igual obtenemos y obteniendo en la tablilla Yale-
7289 2=1;24,51,10 (en base decimal 1,414222) como valor de partiendo
de (véase algoritmo babilónico).

Realizaban las operaciones de forma parecida a hoy, la división multiplicando


por el inverso (para lo que utilizan sus tablas de inversos). En la tabla de
inversos faltan los de 7 y 11 que tienen una expresión sexagesimal
infinitamente larga. Sí están 1/59=;1,1,1 (nuestro 1/9=0,111…) y
1/61=;0,59,0,59 (nuestro 1/11=0,0909…), pero no se percataron del desarrollo
periódico.

Descubrimiento de los inconmensurables


[editar]
Las circunstancias y la fecha de este descubrimiento son inciertas, aunque se
atribuye a la escuela pitagórica (se utiliza el teorema de
Pitágoras). Aristóteles (384-322 a. C.) menciona una demostración de la
inconmensurabilidad de la diagonal de un cuadrado con respecto a su lado
basada en la distinción entre lo par y lo impar. La reconstrucción que realiza C.
Boyer es:

Sean d:diagonal, s:lado y d/s racional, que podremos escribirlo como , con p y
q primos entre sí. Por el teorema de Pitágoras tenemos que , , entonces y por
tanto debe ser par y también p, y por tanto q impar. Al ser p par tenemos ,
entonces y , entonces es par y q también, entonces q es par e impar con lo
que tenemos una contradicción.

La teoría pitagórica de todo es número quedó seriamente dañada.

El problema lo resolvería Eudoxo de Cnido (408-355 a. C.) tal como nos


indica Euclides en el libro V de Los elementos. Para ello estableció el axioma
de Arquímedes: «Dos magnitudes tienen una razón si se puede encontrar un
múltiplo de una de ellas que supere a la otra» (excluye el 0). Después, en la
definición 5, da la famosa formulación de Eudoxo:
«Dos magnitudes están en la misma razón si dados dos números
naturales cualesquiera m y n, si entonces (definición que intercambiando el 2.º
y 3.º términos equivale a nuestro procedimiento actual).

En el libro Historia de la matemética (1985), de J. P. Colette, se hace la


observación de que esta definición está muy próxima a la de número real que
dará Dedekind (1831-1916), divide las fracciones en las tales que y las que
no.

Creación del cero


[editar]
Artículo principal: Cero
En cualquier sistema de numeración posicional surge el problema de la falta de
unidades de determinado orden. Por ejemplo, en el sistema babilónico el
número escrito en base 60 puede ser o . A veces, se utilizaba la posición
vacía para evitar este problema 3 _ 2; pero los escribas debían tener mucho
cuidado para no equivocarse.

Hacia el siglo III a. C., en Grecia, se comenzó a representar la nada mediante


una "o" que significa oudos 'vacío', y que no dio origen al concepto de cero
como existe hoy en día. La idea del cero como concepto matemático parece
haber surgido en la India antes que en ningún otro lugar. La única notación
ordinal del Viejo Mundo fue la sumeria, donde el cero se representaba por un
vacío.

En América, la primera expresión conocida del sistema de numeración


vigesimal prehispánico data del siglo III a. C. Se trata de una
estela olmeca tardía, la cual ya contaba tanto con el concepto de "orden" como
el de "cero". Los mayas inventaron cuatro signos para el cero; los principales
eran: el corte de un caracol para el cero matemático, y una flor para el cero
calendárico (que implicaba no la ausencia de cantidad, sino el cumplimiento de
un ciclo).

Números negativos
[editar]
Brahmagupta, en el 628 de nuestra era, considera las dos raíces de
las ecuaciones cuadráticas, aunque una de ellas sea negativa o irracional. De
hecho en su obra es la primera vez que aparece sistematizada la aritmética (+,
-, *, /, potencias y raíces) de los números positivos, negativos y el cero, que él
llamaba los bienes, las deudas y la nada. Así, por ejemplo, para el cociente,
establece:

Positivo dividido por positivo, o negativo dividido por negativo, es afirmativo.


Cifra dividido por cifra es nada (0/0=0). Positivo dividido por negativo es
negativo. Negativo dividido por afirmativo es negativo. Positivo o negativo
dividido por cifra es una fracción que la tiene por denominador (a/0=¿?)

No solo utilizó los negativos en los cálculos, sino que los consideró como
entidades aisladas, sin hacer referencia a la geometría. Todo esto se consiguió
gracias a su despreocupación por el rigor y la fundamentación lógica, y su
mezcla de lo práctico con lo formal.

Sin embargo, el tratamiento que hicieron de los negativos cayó en el vacío, y


fue necesario que transcurrieran varios siglos (hasta el Renacimiento) para que
fuese recuperado.

Al parecer, los chinos también poseían la idea de número negativo, y estaban


acostumbrados a calcular con ellos utilizando varillas negras para los negativos
y rojas para los positivos.

Transmisión del sistema indo-arábigo a Occidente


[editar]
Varios autores del siglo XIII contribuyeron a esta difusión, destacan Alexandre
de Villedieu (1225), Sacrobosco (circa 1195, o 1200-1256) y sobre todo
Leonardo de Pisa (1180-1250). Este último, conocido como Fibonacci, viajó por
Oriente y aprendió de los árabes el sistema posicional hindú. Escribió un
libro, El Liber abaci, que trata en el capítulo I la numeración posicional, en los
cuatro siguientes las operaciones elementales, en los capítulos VI y VII las
fracciones: comunes, sexagesimales y unitarias (¡no usa los decimales,
principal ventaja del sistema!), y en el capítulo XIV los radicales cuadrados y
cúbicos. También contiene el problema de los conejos que da la serie: con .

No aparecen los números negativos, que tampoco consideraron los árabes,


debido a la identificación de número con magnitud (¡obstáculo que duraría
siglos!). A pesar de la ventaja de sus algoritmos de cálculo, se desataría por
diversas causas una lucha encarnizada entre abacistas y algoristas, hasta el
triunfo final de estos últimos.

Las fracciones continuas


[editar]
Pietro Antonio Cataldi (1548-1626), aunque con ejemplos numéricos, desarrolla
una raíz cuadrada en fracciones continuas como hoy: Queremos calcular y
sea el mayor número cuyo cuadrado es menor que y , tenemos: que con su
notación escribía: n=a&b/2.a.&b/2.a… Así 18=4&2/8.&2/8, que da las
aproximaciones 4+(1/4), 4+(8/33)…

Siendo así los números irracionales aceptados con toda normalidad, pues se
les podía aproximar fácilmente mediante números racionales.

Primera formulación de los números complejos


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Los números complejos eran en pocos casos aceptados como raíces o
soluciones de ecuaciones (M. Stifel (1487-1567), S. Stevin (1548-1620)) y por
casi ninguno como coeficientes). Estos números se llamaron
inicialmente ficticii 'ficticios' (el término "imaginario" usado actualmente es
reminiscente de estas reticencias a considerarlos números respetables). A
pesar de esto G. Cardano (1501-1576) conoce la regla de los signos y R.
Bombelli (1526-1573) las reglas aditivas a través de haberes y débitos, pero se
consideran manipulaciones formales para resolver ecuaciones, sin entidad al
no provenir de la medida o el conteo.

Cardano en la resolución del problema dividir 10 en dos partes tales que su


producto valga 40 obtiene como soluciones (en su notación 5p:Rm:15) y (en
su notación 5m:Rm:15), soluciones que consideró meras
manipulaciones «sutiles, pero inútiles».

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