ACTO 1
Voz en off:
“Es una fría noche en Dinamarca. Sobre las murallas del castillo de Elsinor,
dos guardias, Marcelo y Bernardo, están inquietos. Por dos noches seguidas,
han visto una aparición espectral… el fantasma del antiguo rey, que parece
volver de la muerte en busca de justicia. Esa noche, invitan a Horacio, amigo
de Hamlet, para que presencie la visión y confirme si es real. El fantasma
aparece una vez más, cubierto en su armadura y, aunque no habla, su
presencia inquieta a Horacio. Este sospecha que algo oscuro se cierne sobre
Dinamarca.
Al amanecer, el rey Claudio, tío de Hamlet, celebra su reciente ascenso al
trono tras la muerte de su hermano y su matrimonio con la reina Gertrudis.
Mientras la corte festeja, Hamlet, hijo del fallecido rey, guarda luto y
contempla su doloroso y desconfiado aislamiento. Pronto, descubrirá que no
todo es lo que parece en el reino…”
Acto 1. Escena 1 “Claudio, Reina Gertrudis, Guardias, Hamlet, Laerte”
(Salon del Palacio)
Claudio - Y tu Laertes, ¿que solicitas? Me has hablado de una pretensión.
Laertes - Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso para
volver a Francia. De allí he venido voluntariamente a Dinamarca a
manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación.
Claudio - ¿has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices Polonio?
Polonio - Tras muchas insistencias, ha conseguido finalmente mi
consentimiento. Al verle tan resuelto últimamente, he decidido darle permiso
para irse.
Claudio - Elige el tiempo que te sea más oportuno para salir. Y tu, Hamlet, mi
Deudo, Mi hijo.
Hamlet - Algo más que deudo, y menos que amigo.
Claudio - ¿qué sombras de tristeza te cubren siempre?
Hamlet - Al contrario, señor, estoy demasiado a la luz.
Gertrudis - Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifiesta aflicción; véase en
el que eres amigo de Dinamarca; ni siempre con abatido párpados busques
entre polvo a tu generoso padre. Tu lo sabes, común es a todos, el que vive
debe morir, pasando de la naturaleza a la eternidad.
Hamlet - Sí señora, a todos es común.
Gertrudis - Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan peculiar sentimiento?
Hamlet - ¿Aparentar? No señora, yo no sé aparentar. Ni el color de este
manto, ni los ininterrumpidos sollozos, ni la dolorida expresión del semblante.
Estos signos aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede
fingir, aquí adentro tengo lo que es más que apariencia, lo restante no es otra
cosa que atadio y adornos del dolor.
Claudio- Lamentar a un padre es justo, Hamlet, pero la tristeza eterna desafía
la naturaleza. La muerte es el destino común de todos, y quien resiste su ley
deshonra la razón y la Providencia. Te amo como a un hijo y te ruego que
abandones esos estudios lejanos. Quédate aquí, junto a mí, como heredero y
orgullo de mi corte.
Acto 1. Escena 2 “Hamlet, Horacio y Marcelo”
Horacio -Buenos días señor
Hamlet -Mi buen amigo, ¿a qué has venido de witemberga?
¡Ah! ¡Marcelo! (se percata de Marcelo),
Marcelo -Señor.
Horacio -He venido a ver los funerales de
vuestro padre.
Hamlet- No te burles de mí, por Dios, señor, yo creo que habrás venido a las
bodas de mi madre.
Horacio -Es verdad, como se han celebrado inmediatamente.
Hamlet - Economía, Horacio, economía.
Horacio -Señor… Yo creo que le vi a su padre anoche
Hamlet -¿Le viste? ¿Al Rey mi padre?
Horacio - Presteme oído atento, mientras os refiero este caso apoyado con el
testimonio de este caballero
Hamlet -Si, por Dios, dìmelo.
Horacio -Este señor, Marcelo, le vió dos veces hallándose de guardia. Una
figura, semejante a vuestro padre, armado según el solia de pies a cabeza, se
pasó tres veces ante sus ojos
Hamlet -¿Y donde fue esto?
Marcelo -En la muralla de palacio
Hamlet -¿Y le hablaste?
Marcelo -Sí señor, yo le hablé; pero no me dio respuesta alguna
Hamlet -¿Decís que iba armado?
Marcelo -Sí señor, armado
Hamlet -Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso vuelve
Horacio -¡Oh! Sí volverá
Hamlet- Si él se me presenta en la figura de mi noble padre yo le hablaré
aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas me impusiera silencio.
Acto 1 Escena 3 ¨Laertes, ofelia y polonio¨
Laertes - Ya tengo todo mi equipaje a bordo. Adiós hermana, no olvides
darme nuevas de ti.
Ofelia.- ¿Puedes dudarlo?
Laertes - Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes considerarle
como una mera cortesanía, un hervor de la sangre.
Ofelia - Nada más
Laertes - Pienso que no, Aunque él te ame con sinceridad, Ofelia, su lugar
elevado le priva de la libertad de elegir, pues debe obrar conforme a los
deseos de su reino. Así, tu honor y libertad penden de un hilo: los dulces
susurros pueden traicionar, y la juventud, incluso sin oposición, es a menudo
su propio peor enemigo.
Ofelia - Yo conservaré para defensa de mi corazón tus saludables máximas.
Laertes - ¡Oh! Me detengo demasiado; pero allí viene mi padre, pues la
ocasión es favorable me despediré de él otra vez. Adiós, Ofelia, acuérdate de
lo que te he dicho.
Ofelia - En mi memoria queda guardado lo que me has dicho, y tú mismo
tendrás la llave. Que tengas un dichoso viaje hermano querido
Acto 1 Escena 4 ¨Hamlet, Horacio y marcelo¨
(Explanada delante del palacio, noche oscura)
Hamlet -¿Qué hora es ya?
Horacio -Me parece que aún no son las doce
Marcelo -No, ya han dado.
Horacio -No las he oído.
Hamlet -Esta noche se huelga el rey.
Ruidos de viento entra el fantasma. Mientras entra el fantasma Horacio
dice:
Horacio -¿Veis? Señor, ya viene.
Hamlet -¡Ángeles y ministros de piedad, defendednos! Ya sea alma dichosa o
condenada a visión, traigas contigo aura celestial o ardores del infierno. Si te
he de hablar… Hamlet, mi Rey, mi padre, soberano de Dinamarca… ¡Oh,
respondanme! ¡No me atormentes con la duda! Di, ¿por qué es esto? ¿por
qué?
Horacio -Os hace señas de que le sigáis, como si deseara comunicaros algo
a solas.
Marcelo -Ved con qué expresivo, os indica un lugar remoto, pero no hay que ir
con el.
Horacio -No, por ningún motivo.
Hamlet -Si no quiere hablar, habré de seguirle.
Horacio -No hagais tal señor
Mientras Hamlet sigue al fantasma dice…
Hamlet -¿Y por qué no? ¿Qué temores debo tener? Yo no estimo nada la
vida, en nada… otra vez me llama… voy a seguirle.(Le habla al fantasma)
Camina, ya te sigo.
Acto 1 Escena 5 ¨Hamlet, y fantasma Rey?
Hamlet -Habla, yo no paso de aquí.
Fantasma -Mírame.
Hamlet -Ya te miro.
Fantasma -Casi es ya llegada la hora en que debo restituirme a las sulfúreas
y atormentadoras llamas.
Hamlet -¡Oh! ¡Alma infeliz!
Fantasma -No ,me compadezcas; presta solo atentos oídos a lo que voy a
revelarte.
Hamlet -Habla.
Fantasma -Luego que me oigas, prometerás venganza.
Hamlet -¿Por qué?
Fantasma -Soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo a vagar de
noche. ¡Oh! Si no fuera vedado manifestar los secretos de la prisión que
habito, estos eternos misterios no son para los oídos humanos. Atiende,
¡Atiende! ¡Ay, atiende! Si tuviste amor a tu tierno padre.
Hamlet -¡Oh, Dios!
Fantasma -Venga su muerte; venga su homicidio cruel y atroz.
Hamlet -¿Homicidio?
Fantasma.-Sí, homicidio cruel. Hamlet, escúchame ahora. En mi jardín
dormido me mordió una serpiente, todos los oídos de Dinamarca fueron
groseramente engañados; pero lo que tú debes de saber, mancebo generoso,
qué la serpiente que mordió a tu padre, hoy ciñe su corona.
Hamlet -¡Oh! Presago, me lo decía el corazón, ¿mi tio?
Fantasma - Aquel monstruo incestuoso, usando dádivas traidoras y su astucia
infernal, sedujo a mi esposa, quien yo creía virtuosa. ¡Oh, Hamlet! Mi amor
por ella fue puro, mis votos, fieles; sin embargo, ella cayó ante alguien tan
inferior a mí. Una tarde, mientras dormía en mi jardín, tu tío se acercó y vertió
veneno en mi oído. Este veneno recorrió mi cuerpo y me mató, quitándome la
corona, la vida y la esposa a la vez, sin darme tiempo para arrepentirme de
mis pecados. ¡Horrible maldad! Si la naturaleza te lo pide, no permitas que el
trono de Dinamarca sea lecho de lujuria y abominable incesto, pero no
manches tu alma, previendo ofensas a tu madre. Deja que el cielo se
encargue de su castigo. Recuerda, Hamlet… ¡Acuérdate de mí! Adios, adiós.
Hamlet -¡Oh, cielos y tierra! Me acordaré de ti.¡Oh, traidor disfrazado de
bondad! En Dinamarca un hombre puede sonreír y ser un vil malvado… ese
hombre es mi tío. Adiós… he jurado recordarte.
ACTO 2
Acto 2 Escena 1 ¨Ofelia y Polonio¨
Polonio - Y bien, Ofelia, ¿Qué hay de nuevo?
Ofelia - ¡Ay! ¡Señor, he tenido un gesto muy grande!
Polonio - ¿Con qué motivo? por Dios que me lo digas
Ofelia - Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el príncipe Hamlet,
con la ropa desceñida, sin sombrero, sucias las medias, pálido como su
camisa, el semblante triste como si hubiera salido del infierno… se presenta
delante de mí.
Polonio - Loco, sin duda, por tus amores, ¿eh?
Ofelia - Yo, señor, no lo se; pero en verdad lo temo
Polonio - ¿Y qué te dijo?
Ofelia - Me asió una mano, y me la apretó fuertemente. Fijó la vista en mi
rostro recorriendolo con atención. De este modo permaneció largo rato; hasta
que por último, sacudiendo ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la
cabeza abajo y arriba, exhalo un suspiro tan profundo y triste. Hecho esto, me
dejó, y levantada la cabeza comenzó a andar, y al pasar por la puerta, fijó la
vista en mi.
Polonio - Ven conmigo, quiero ver al Rey. Ese es un verdadero éxtasis de
amor que siempre fatal a si mismo, en su exceso violento, inclina a la
voluntad de empresas temerarias. Mucho siento este accidente. Pero, dime,
¿le has tratado con dureza estos últimos días?
Ofelia - No señor; Solo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he devuelto
sus cartas y me he negado a sus visitas.
Polonio - Y eso basta para haberle trastornado así. Me pesa no haber
juzgado con más aciertos su pasión, yo temí que era solo un artificio suyo
¡Sospecha indigna! Vamos, vamos a ver al rey, conviene que lo sepas.
Acto 2 Escena 2 ¨Ofelia y Polonio¨
Polonio - Señor, los Embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en
extremo contentos.
Claudio - Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.
Polonio - ¡Oh! Sí ¿No es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor, que
mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de Dios, y el
de mi Rey; y si este talento mío sigue vigente, pienso haber descubierto ya la
verdadera causa de la locura del Príncipe.
Claudio - Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.
Polonio -Vuestro noble hijo está loco; y le llamó loco, porque ¿qué otra cosa
es la locura, sino estar uno enteramente loco? Pero, dejando esto aparte...
Gertrudis - Al caso, Polonio, al caso y menos artificios.
Polonio - Yo tengo una hija... La tengo mientras es mía, que en prueba de su
respeto y sumisión... Notad lo que os digo... Me ha entregado esta carta.
Gertrudis - ¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet?
Polonio - Bueno, ¡por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel.
(carta)
Duda que son de fuego las estrellas,
duda si al sol hoy movimiento falta,
duda lo cierto, admite lo dudoso;
pero no dudes de mi amor las ansias.
Estos versos aumentan mi dolor,
querida Ofelia; ni tampoco expresar mis
penas con arte; pero cree que
te amo en extremo posible. Adiós.
Tuyo siempre, mi adorada niña,
mientras esta máquina exista.
Hamlet.
Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta.
Claudio- ¿Y ella cómo ha recibido su amor?
Polonio - ¿En qué opinión me tenéis?
Claudio - En la de un hombre honrado y veraz.
Polonio - Y me complazco en probaros que lo soy. No, señor; yo he oído
sobre el asunto, y le dije a la niña ni más ni menos. Hija, el señor Hamlet es
un Príncipe muy superior a tu esfera... Esto no debe pasar adelante.Y
después, le mandé que se encerrase en su estancia. El Príncipe… al verse
desdeñado, comenzó a padecer melancolías y luego la locura que lloramos.
Claudio- ¿Creéis, señora, que esto haya pasado así?
Gertrudis - Me parece bastante probable.
Polonio - Yo descubriré la verdad donde quiera que se oculte; aunque el
centro de la tierra la sepultara.
Claudio.- ¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones?
Polonio.- Bien sabéis que el Príncipe suele pasearse algunas veces por esa
galería cuatro horas enteras. Pues, cuando él venga, yo haré que mi hija le
salga al paso. Vos y yo nos ocultamos detrás de los tapices, para observar lo
que hace al verla.
Claudio- Sí, yo lo quiero averiguar.
Acto 2 escena 3 ¨Hamlet¨
Hamlet-¿Por qué soy tan débil? Aquí estoy, con una causa justa, un motivo
real… y aun así, no hago nada. Un simple actor, que sólo representa un
papel, puede llorar y gritar por una historia inventada… ¿y yo? Yo, que he
perdido a mi padre, ¿qué hago?
Hace una pausa, con expresión de desprecio hacia sí mismo.
¿Soy acaso un cobarde? ¿Un miserable que solo sabe hablar, pero no
actuar? Pero aquí estoy, en silencio, consumiéndome en palabras y
pensamientos.
ACTO 3
Acto 3 Escena 1 ¨Claudio, Gertrudis, Polonio y Ofelia¨
Claudio - Tu, mi amada Gertrudis, deberás retirarte, porque hemos dispuesto
que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad, encuentre a Ofelia. Su
padre y yo, nos colocaremos donde veamos sin ser vistos, siendo testigos.
Gertrudis - voy a obedeceros. Por mi parte, Ofelia, ¡ Oh, cuánto desearía que
tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de Hamlet!
Ofelia - Yo, señora, también quisiera que fuese así.
Acto 3 Escena 2 ¨Claudio, Polonio y Ofelia¨
Polonio - Paseate por aquí Ofelia, haz que lees en este libro
Claudio - Ya le siento llegar
Polonio - Señor, conviene retirarnos
Acto 3 Escena 3¨Hamlet y Ofelia¨
Hamlet- Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del
ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a
este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es
dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los
dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un
término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar.
Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán
ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo
mortal, es razón harto poderosa para detenernos.
Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se
debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor
importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se
reducen a designios vanos. Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero
que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.
Ofelia -¿Cómo os habéis sentido, señor?
Hamlet- Bien, gracias.
Ofelia- Tengo algunas de vuestras palabras, deseo devolvérselas.
Hamlet- No te di nada.
Ofelia -Sabéis que sí, eran dulces, pero ya no valen nada.
Hamlet -¡Oh! ¡Oh! ¿Eres honesta?
Ofelia - Señor…
Hamlet -¿Eres hermosa?
Ofelia -¿Qué queréis decir con eso?
Hamlet-La belleza no debe mezclarse con la honestidad.
Ofelia -¿No pueden ir juntas?
Hamlet -No. Yo te quise antes, pero nunca te amé realmente.
Ofelia -Muy engañada estuve
Hamlet -Mira, vete a un convento, no te expongas a ser madre de hijos
pecadores…¿Dónde está tu padre?
Ofelia - En casa, señor
Hamlet -Que le cierren bien las puertas. Adiós.
Ofelia - ¡Oh! ¡Mi buen Dios! Favorecerle.
Hamlet- No habrá más matrimonios. Vete.
Acto 3 Escena 4 ¨Ofelia¨
Ofelia - ¡Oh! ¡Qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración
del cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero y delicias del
estado. Y yo, la más desconsolada de las mujeres, que usted algún día la
miel de sus promesas, veo a aquel noble desacordado.
Acto 3 Escena 5 ¨Polonio y Claudio¨
Claudio: ¡Amor! ¡Bah! No es esa la causa de sus afectos, ni de sus palabras;
aunque algo desordenadas, no revelan verdadera locura. Creo que hay algo
oculto en su ánimo que alimenta esta melancolía. Quizás el mar y el cambio
de aires puedan apartarlo de esta pasión, sea cual sea, que constantemente
lo atormenta. ¿Qué piensas?
Polonio: Haced lo que os parezca mejor, señor; pero, si lo creéis prudente,
sería conveniente que la Reina, luego a solas con él, lo anime a revelar sus
penas, hablándole con total libertad. Si lo permitís, me esconderé donde
pueda escuchar toda la conversación. Si su madre no logra descubrir el
misterio, enviadlo a Inglaterra o desterrado según vuestro juicio lo dicte.
Claudio: Así será. La locura de los poderosos debe ser observada con gran
cuidado.
Voz en off:
Y así, en el gran salón del castillo de Elsinor, hacen su entrada los cómicos,
aquellos que traen en sus rostros y en sus voces las máscaras del drama y la
comedia, del amor y la traición. Hamlet, el príncipe atormentado, idea un plan:
utilizará la actuación de estos artistas para desnudar la culpabilidad de su tío,
el rey Claudio, a quien sospecha del asesinato de su propio padre.
Las luces se atenúan, las miradas se centran en la escena… y comienza la
representación de ‘La ratonera’, una historia de poder, de envenenamiento y
traición que, como un espejo, refleja los actos oscuros que en este castillo
tuvieron lugar. Hamlet observa atentamente cada reacción del rey, esperando
que su conciencia no resista el peso de la culpa.
Y, en efecto, llega el momento. El rey Claudio se retuerce en su asiento, su
mirada se llena de horror al ver cómo su propio crimen es representado ante
toda la corte. No puede soportarlo. Se levanta, agitado, y con una mezcla de
furia y desesperación, abandona el salón, incapaz de esconder su reacción.
Hamlet sonríe. Su sospecha ha sido confirmada. El crimen oculto del rey ha
sido revelado a través del arte, a través de la ficción que se convierte en
verdad ante los ojos de quienes pueden leerla.
Acto 3 Escena 6 ¨Polonio y Hamlet¨
Polonio.- Señor, la Reina quisiera hablaros al instante.
Hamlet.- ¿No ves allí aquella nube que parece un camello?
Polonio.- Cierto, así en el tamaño parece un camello.
Hamlet.- Pues ahora me parece una comadreja.
Polonio.- No hay duda, tiene figura de comadreja.
Hamlet.- Pues al instante iré a ver a mi madre. Iré.
Polonio.- Así se lo diré.
Hamlet.- Dejadme solo, amigo.
Acto 3 Escena 7 ¨Hamlet¨
Hamlet - Este es el espacio de la noche, apto a los maleficios. Pero vamos a
ver a mi madre… ¡Oh! ¡Corazón!
Acto 3 Escena 8 ¨Polonio y Claudio¨
Polonio - Señor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre, voy a ocultarme
detrás de los tapices para ver el suceso. Yo seré la voz imparcial que cuente
los hechos.
Claudio - Gracias, querido Polonio
Acto 3 Escena 9 ¨Hamlet, Polonio y Gertrudis¨
(Cuarto de la reina)
Polonio - Va a venir al momento, retirado aquí, guardaré silencio
Hamlet - Madre, madre (mientras va entrando)
Gertrudis - Hijo…
Hamlet - ¿Que me mandáis a buscar, señora?
Gertrudis - Hamlet, muy ofendido tienes a tu padre
Hamlet - Madre, muy ofendido tienes al mio
Gertrudis - Ven, ven aqui; Tu me respondes con lengua demasiado libre
Hamlet - Y vos me preguntáis con lengua bien perversa
Gertrudis - ¿ Qué es esto, Hamlet? ¿Te olvidas de quién soy?
Hamlet - No, no me olvido. Sois la reina, casada con el hermano de vuestro
primer esposo y… ojalá no fuera así… sois mi madre
Gertrudis - Bien, Yo te pondré delante de quien te haga hablar con más
acuerdo
Hamlet - No saldréis de aquí, no os movais; Sin que os ponga un espejo
delante en que veías lo más oculto de vuestra conciencia
Gertrudis - ¿Que intentéis hacer? ¿Quieres matarme?… ¿quien me
socorre?...
Polonio - ¡Oh! Socorro pide ¡Oh!
Hamlet - ¿Qué es eso?... ¿un ratón? murió… (Apuñala a Polonio)
Un ducado que ya está muerto
Gertrudis - ¿Qué has hecho?
Hamlet - Nada… ¿Qué sé yo?... ¿si sería el Rey?
Gertrudis - ¡Qué acción tan sangrienta!
Hamlet - Es verdad, madre, acción sangrienta y casi tan horrible como la de
matar al Rey y casarse después con su hermano
Gertrudis - ¿matar al Rey?
Hamlet - Si, señora, eso he dicho. Y tu miserable, yo te tomé por otra persona
de más consideración
Gertrudis - ¿que hice yo, Hamlet, para que me insultes?
Hamlet - Una acción que mancha la modestia, convierte la virtud en
hipocresía y destruye el amor inocente.
Gertrudis - ¿Qué acción es esa que así exclamas al anunciarla?
Hamlet - Ved a estos dos hermanos. El primero, una figura divina, vuestro
esposo, el segundo, ¿cómo pudiste cambiar lo puro por esto? ¡No es amor!
(con furia, la agarra enojado) ¡Es la razón quien pervierte el corazón!
Gertrudis - ¡Oh Hamlet! no digas más… tu razones me hace dirigir la vista a
mi conciencia
Hamlet - Un asesino… un malvado… Vil… Inferior mil veces a vuestro difunto
esposo. Encarino de los reyes, que robo la preciosa corona y se la guardó en
el bolsillo.
Gertrudis - Todo es efecto de la fantasía. El desorden que padece tu espíritu
produce confesiones vanas. No lo temas, que si las palabras se forman del
aliento, y este anuncia vida, no hay vida ni aliento en mi…
Hamlet - ¿Sabéis que debo ir a Inglaterra?
Gertrudis - ¡Ah! Si, es cosa resuelta
Hamlet - He sabido que hay cartas selladas y van algunos encargados de
llevar el mensaje
Gertrudis - (asiente con la cabeza)
Hamlet - Adios madre (arrastra mientras se va el cuerpo de polonio)
ACTO 4
Acto 4 Escena 1 “Claudio y Gertrudis”
(Salon)
Claudio - Esos suspiros, esos profundos sollozos, alguna causa tienen, dime
cuál es.
Gertrudis - ¡Ah! ¡Señor, lo que he visto esta noche!
Claudio - ¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet?
Gertrudis - Furioso está, turbado con la demencia que le agita, oyó algún
ruido detrás del tapiz; saca la espada, gritó: un ratón, un ratón, y en su ilusión
frenética mató a Polonio.
Claudio - ¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera
estado allí. ¿Y cómo disculparemos una acción tan sangrienta? Deberíamos
imputarlo, pero el excesivo amor que le tenemos nos impide hacerlo. Vamos,
Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes haré que se embarque
y se vaya.
Acto 4 Escena 2 ¨Claudio y Hamlet¨
Claudio - Y bien Hamlet ¿en dónde está Polonio?
Hamlet - Ha ido a cenar
Claudio - ¿A cenar? ¿Adonde?
Hamlet - No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa
congregación de gusanos.
Claudio - ¿Y qué quieres decir con eso?, ¿en dónde está Polonio?
Hamlet - En el cielo. Y si no lo encuentras pronto, comenzarás a sentir su
hedor por el castillo.
Claudio - Este suceso, Hamlet, exige que atiendas a tu propia seguridad.
Conviene que salgas de aquí con acelerada diligencia
Hamlet - ¿A Inglaterra?
Claudio- Si, la nave ya está preparada
Hamlet - Bien.
Voz en off -El destino sigue tejiendo sus hilos en el castillo de Elsinor. En una
súbita irrupción, Laertes regresa, lleno de furia y dolor, exigiendo justicia por
la muerte de su padre Polonio. El caos y la amenaza se cierne sobre el trono
de Claudio, quien, astuto y manipulador, calma la ira de Laertes y lo envuelve
en su propio plan de venganza contra Hamlet.
La alianza entre Claudio y Laertes, forjada en la desesperación y el odio, da
forma a un complot mortal. Claudio propone un duelo manipulado, en el que
Hamlet caerá por una espada envenenada, un golpe fatal disfrazado de justa.
Mientras estos hombres urden su trampa, llega otra noticia que estremece el
castillo: Ofelia, destrozada por la muerte de su padre y el abandono de
Hamlet, se ha ahogado en el río, sumida en una locura desbordante de
tristeza.
Laertes, devastado, renueva su juramento de venganza, dispuesto a castigar
no solo por su padre, sino ahora también por su hermana perdida. Claudio,
siempre calculador, aprovecha cada tragedia para afianzar su siniestro plan
contra Hamlet.
Mientras tanto, Hamlet, impulsado por una extraña inquietud, decidió revisar
los documentos de los mensajeros que el Rey había enviado a Inglaterra. Al
abrirlos, encontró una orden de ejecución en su contra. Entonces, Hamlet
decide sustituir la carta original por una que pide la muerte de los mensajeros
en lugar de la suya. Así, Hamlet logra escapar y se dirige de nuevo a
Dinamarca, más decidido que nunca a confrontar su destino y enfrentar a sus
enemigos.
ACTO 5
Acto 5 Escena 1 “Hamlet, Horacio, Sepulturero”
(Cementerio)
(Sepulturero tararea)
Hamlet - Qué poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura y
canta.
Horacio- La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupación.
Hamlet -Aquella calavera tendría lengua enotro tiempo, y con ella podría
también cantar... ¡Cómo la tira al suelo el pícaro! Y la que está maltratando
ahora ese bruto, podría ser muy bien la cabeza de algún estadista.
Horacio- Bien puede ser.
Hamlet - O la de algún cortesano (indignado).
(Hamlet va hacia el sepulturero que está cavando una sepultura)
Hamlet - ¿Para qué muerto cavas esa sepultura?
Sepulturero -Un cadáver que fue mujer; pero ya murió... Dios la perdone.
Acto 5, Escena 2 “Claudio, Gertrudis, Hamlet, Laertes, Horacio, Cura y
sepulturero.”
(Entran con el cuerpo de Ofelia)
Hamlet -Mira, aquel es Laertes, joven muy ilustre.
Laertes- ¿Qué ceremonia falta?
El Cura - Se le han celebrado las exequias con decencia. Su muerte genera
dudas, y de no haber intervenido la autoridad, hubiera sido enterrada en lugar
profano y su cadáver recibiría piedras en vez de oraciones. Sin embargo, se
le concedieron vestiduras virginales, el tañido de campanas y sepultura.
Laertes - ¿Así que no se le hará más?
Cura- No podemos otorgar más, pues profanaríamos los honores sagrados
de los difuntos.
Laertes- Dadle tierra. Mi hermana será un ángel del Señor.
Hamlet (reconociendo a Ofelia): ¿Que! ¡La hermosa Ofelia!
Gertrudis- Adiós, dulce amiga. Deseaba que hubieras sido esposa de mi
Hamlet y no cubrir de flores tu sepulcro.
Laertes -¡Oh! ¡Una y mil veces sea maldito, aquel cuya acción inhumana te
privó a ti del más sublime entendimiento!... No... esperad un instante, no
echéis la tierra todavía... No…,
(Laertes, exaltado, abraza el cadáver de Ofelia)
Hamlet- ¿Quién es el que da a sus penas idioma tan enfático? Yo soy Hamlet,
Príncipe de Dinamarca.
Laertes- ¡El demonio lleve tu alma!
Hamlet- ¡Quita tus manos de mi cuello! porque aunque no soy precipitado ni
colérico; algún riesgo hay en ofenderme,
Claudio y Gertrudis intentan separarlos.
Hamlet- Yo quería a Ofelia. ¿Qué quieres hacer por ella? di, yo lo haré
también. Óyeme: ¿cuál es la razón de obrar así conmigo? Siempre te he
querido bien.
(Hamlet y Horacio se van)
Claudio- Horacio, no lo abandones.
Acto 5, Escena 4 “Hamlet, Horacio, Enrique”
(Palacio)
Enrique - Que vuestra Alteza haya retornado feliz a Dinamarca.
Hamlet - Gracias, caballero…
Enrique - Príncipe, traigo un mensaje del Rey.
Hamlet - Adelante… y usa el sombrero como corresponde.
Enrique - Claro, señor. El Rey ha hecho una apuesta a vuestro favor. Laertes
ha regresado a la Corte y todos lo alaban como caballero sin igual.
Hamlet - ¿A qué viene esto?
Enrique - El Rey apuesta que en un duelo de doce jugadas, Laertes no os
dará más de tres golpes, mientras que Laertes confía en golpearos al menos
nueve veces.
Hamlet - Muy bien, acepto el desafío. Tráiganse las espadas.
Enrique - ¿Se lo comunico así?
Hamlet - Esa es la esencia; puedes adornarlo si deseas.
Acto 5 Escena 5 “Hamlet, Horacio”
Horacio- Señor, temo que vayáis a perder.
Hamlet- No lo creo. Me he preparado bien desde que Laertes fue a Francia,
aunque siento una extraña angustia sin razón...
Horacio- Si sentís alguna inquietud, podéis retiraros. Puedo decir que estáis
indispuesto.
Hamlet- No, no temo presagios. Si mi hora ha llegado, que así sea. Todo está
en estar preparado. La vida puede terminar en cualquier momento; solo
importa estar listo para el fin.
Acto 5 Escena 6 “Hamlet, Horacio, Claudio, Gertrudis, Laertes, Enrique”
Claudio - Ven, Hamlet, y recibe esta mano.
Hamlet - Laertes, si os he ofendido, os pido perdón, declaro solemnemente
que ha sido efecto de mi locura. Permitid pues que me justifique de toda
siniestra y esperé de vuestro ánimo generoso el olvido de mis desaciertos.
Laertes - Mi corazón, cuyos impulsos naturales fueron los primeros en pedir
venganza, queda satisfecho. Sin embargo mi honra no me permite dejarlo
inadvertido.
Hamlet -Recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento,y en cuanto a la batalla
que va a comenzar, daré con vos como si mi competidor fuese mi hermano.
Dadnos flores.
(Hamlet y Laertes comienzan el duelo. Enrique reparte los floretes.)
Claudio - Si Hamlet da la primera estocada, que toda la artillería dispare en su
honor.
El rey beberá la salud de Hamlet echando en la copa una perla más precisa
que la que han usado en su corona los últimos soberanos daneses.
(Llena una copa con vino)
¡A tu salud, Hamlet! (Bebé del vino)
(Pelean, hamlet hace la primer estocada)
Claudio - La primera estocada, no hay duda. Bebé hijo mío. Hamlet, está
perla es para ti, darle la copa
Hamlet - Gracias, pero no beberé aún. Sigamos.
(Hamlet hiere a Laertes. La Reina bebe de la copa envenenada.)
Gertrudis - A tu salud, Hamlet.
Claudio - (Aparte) ¡La copa envenenada!… No hay remedio.
(Gertrudis se da cuenta de que está envenenada.)
Gertrudis - ¡Hamlet, me han envenenado!
Hamlet - ¡Traición!
Laertes - Hamlet, estás herido por mi espada envenenada, bañada con
ponzoña su aguda punta, no te queda más de media hora, apenas… Yo
también moriré, siendo culpable mi propia espada…No puedo proseguir, el
Rey, ¡el Rey es el delincuente!
Claudio -Amigos, estoy herido, defendedme.
Hamlet -¡Malvado incestuoso asesino! Bebe este veneno (A Claudio),
acompaña a mi madre.
Claudio - (Muere)
Laertes - Justo castigo, él mismo preparó el veneno. ¡Oh! No caiga sobre ti la
muerte de mi padre y la mía, ni sobre mi la tuya.
Hamlet - El cielo te perdone… te seguiré. Yo muero, Horacio adiós. La muerte
es un ministro inevitable. (Moribundo). Tú Horaci, que vivirás, cuenta mi
verdad y los motivos de mi conducta a quien los ignora.
Horacio - (Intenta beber del veneno) ¿Vivir? No lo creéis
Hamlet - Vive y relata la verdad de estos hechos.
(Hamlet muere. Trompetas y estruendo militar llenan el escenario.)