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Historia y Cultura de los Panches

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Los panches o tolimas fueron un pueblo amerindio, culturalmente similar a los pueblos

caribes vecinos pero lingüísticamente no emparentado con ellos. En el momento de la


conquista se encontraban asentados en el centro de la actual República de Colombia, fueron
descritos por los conquistadores españoles como temibles guerreros, antropófagos cuya
vida giraba en torno a la guerra.

Índice
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 1 Territorio
 2 Organización Político-administrativa
o 2.1 Gobernantes
o 2.2 La Guerra
 3 Historia
o 3.1 Origen
o 3.2 Conquista
o 3.3 Incursión en el territorio de los panches
 4 Aspectos antropológicos
o 4.1 Religión
o 4.2 Usos y costumbres
 5 Referencias
o 5.1 Bibliografía

[editar] Territorio
La posición territorial de la nación Panche se hallaba en una buena parte, al norte de la
sección política y administrativa de lo que hoy día forma el departamento del Tolima;
margen occidental del río de la Magdalena y se extendía al oriente del mismo río en las
tierras cálidas del departamento de Cundinamarca. Con el Huila, estos tres departamentos
fueron tierra de otras naciones, algunas de procedencia Caribe. Hogar de Coyaimas,
Natagaimas, Andaquíes, Timanes, Tamas, Yalcones, Paeces, Dujos, Manipos, Babadujos,
Yaporoges, Cundayes, Pijaos, Pantágoras.

Se ha establecido con algo de exactitud teniendo en cuenta que las zonas limítrofes
fluctuaban por diversos motivos y que el dato aquí expuesto es para crear una idea somera
sobre los linderos o el alcance territorial del país Panche; por el norte llegaba hasta los ríos
Guarinó y Gualí colindando con sus hermanos de origen e idioma, los Pantágoras o
Palenques. Hacia el occidente habitaron parte de la cordillera central, los pueblos que hoy
conocemos como Fresno, Fálan, Palocabildo, Líbano y Anzoátegui eran zona limítrofe con
otros países. En la zona limítrofe hacia el Oeste y Sudoeste existen grandes dudas,
especialmente en el caso de Ibagué, ya que algunos autores afirman que esta ciudad se
encuentra en territorio Panche y otros aseguran que es Pijao. La respuesta a este dilema sin
embargo se debe a que Ibagué en principio fue fundada en el sitio que hoy se encuentra
Cajamarca, terrenos que sin duda alguna pertenecían a la nación de los Pijaos, pero meses
después la ciudad de Ibagué fue trasladada al sitio que hoy ocupa, a la meseta, que según la
mayoría de cronistas la adjudican como territorio Panche. Dominaron y habitaron las tierras
actualmente ocupadas por los pueblos de Rovira, Valles de San Juan y San Luís, Guamo y
Espinal. Partiendo entonces de esta base deducimos que el río Combeima y el Coello eran
límite fluctuante entre estos dos pueblos también hermanos. Por el Oriente ha sido posible
establecer que la frontera entre Panches y Muiscas pasaba por entre los municipios de
Anolaima y Zipacón, La Mesa y Tena, tomando la parte alta de la cordillera de Subia hasta
Tibacuy. Al Sudeste ocuparon los hoy valles de Melgar y Cármen de Apicalá, frontera que
compartían con los Sutagaos. Hacia el Noroeste los Panches habitaron los pueblos de
Nimaima, Nocaima y la Vega, siguiendo la serranía del Tablazo hasta Pacho, donde
empezaba la comarca de los Colimas o Muzos. A Partir de estos puntos concluimos que son
netamente Panches los pueblos de Villeta, Guaduas, Sasaima, chaguani, Vianí, Guayabal de
Síquima, El Peñón y Útica.

Como ya lo habíamos anotado anteriormente, el gran Tolima albergaba con estas extensas
comunidades, también un basto sistema socioeconómico muy similar entre sí. Aunque
nunca se rigieron por un mando central, estas agrupaciones prehispánicas se organizaron en
señoríos independientes, comunidades tributarias y comunidades subyugadas a otras.

El cacicazgo era ejercido sin tener muy en cuenta las vías de dinastías, se elegía de acuerdo
a las necesidades del momento, el valor y conocimiento relacionado con lo sobrenatural,
era una exigencia y no era de mucha importancia el sexo del elegido. Se conoce de
Caciques mujeres, que estuvieron al mando de los destinos de estos pueblos con resultados
notables.

Existía dentro de estas civilizaciones los Marirris o Piaches, Mohanes, Chamanes o Brujos,
Ancianos y Adivinos, que desempeñaban un papel importante en las decisiones religiosas,
políticas, militares y en especial en materia de salud. Tenían que ver con lo real pero
también con todo lo divino y lo sagrado. Los Caciques Panches o SÍQUIMAS, tenían como
costumbre dar su nombre a la región que gobernaban y eran asesorados en sus funciones
especialmente por un grupo de personas de autoridad y experiencia llamados
[Link] más en Los Inconquistables Panches del Magdalena.

[editar] Organización Político-administrativa


Su organización política era de tipo tribal, esto significa que no tenía una gran
diferenciación jerárquica dentro de la sociedad, ni existían líderes que dominaran
políticamente grandes territorios o súbditos. Sin embargo las crónicas española de la
conquista dejan ver que algunos líderes tenían reconocimiento en razón de su capacidad
estratégica militar, cuyo mando era acatado por otros líderes en alianzas temporales. La
nación Panche estaba conformada por las tribus Tocaimas, Anapuimas, Suitamas,
Lachimíes, Anolaimas, Síquimas, Chapaimas, Calandaima, Calandoimas, Bituimas,
Tocaremas, Sasaimas Guatiquies etc.

[editar] Gobernantes
La organización tribal no permitió el surgimiento de grandes líderes políticos, tampoco
hubo una buena recolección de la historia de estos pueblos menos si se tiene en cuenta su
rápido exterminio durante la conquista y los años posteriores a esta. Solamente las crónicas
dan una idea sobre este punto. Entre los líderes más destacados que las crónicas de la
conquista percibieron se encontraba Bituima un hombre sabio de edad madura y con una
gran capacidad de convocatoria pues logró la unificación de un buen número de tribus bajo
su mando en las batallas de la resistencia a la conquista, este fue un buen estratega militar y
puso en jaque a los españoles en Bituima derrotándolos durante el sitio de estos a la
fortaleza. También se reconoce a Tocarema y Anolaima quienes combatieron en la batalla
de Tocarema contra la invasión de España y que acordaron tratados de paz con Gonzalo
Jiménez de Quesada, además de un antiguo jefe Tocaima aunque había muerto hacía
muchos años su memoria permanecía viva tal vez por su talento militar.

[editar] La Guerra

La guerra era su principal actividad, los españoles les reconocieron una gran capacidad
estratégica durante la conquista. Los muiscas también lo decían, de hecho reportaron que
durante muchos años los Panches asaltaron de forma constante sus sembradíos y
secuestraban a sus mujeres; en zonas fronterizas como Tibacuy, Subía, Tena, Ciénaga,
Luchuta y Chinga los jefes políticos apostaron Güechas o guerreros profesionales
reconocibles por su gran tamaño que intentaron contener a los temibles enemigos. Incluso
otros grupos Caribes como los Muzos, los Pantágoras o los Pijaos vivían en constante
enfrentamiento con grupos Panches que a su vez luchaban internamente. Sus armas eran
mazas, macanas, arcos, flechas y dardos. Preparaban mezclas de venenos de serpientes,
arañas y alacranes para envenenar las flechas y los dardos. De los Panches, los Tocaimas
eran los más civilizados y de índole más pacífica, y los Síquimas los más guerreros. De
acuerdo a las crónicas de Fray Pedro Simón el único objetivo de la guerra era la obtención
de carne humana bien para la alimentación o para la práctica del canibalismo ceremonial,
sin embargo es más probable que los Panches como grupo guerrero tal vez practicaban el
canibalismo a causa de la guerra como forma de infundir terror a sus enemigos y como una
forma ritual de obtener las cualidades de los vencidos, en este caso el canibalismo es más
una opción consecuencia de la guerra que la causa de ella. A pesar de sus continuos
conflictos internos podían hacer alianzas intertribales al sentirse amenazados por pueblos
que no fueran Panches, esto se presentó durante la conquista y en tiempos anteriores
cuando se aliaron para asaltar los territorios de los Muiscas que siempre fueron muy
superiores demográficamente.

[editar] Historia
[editar] Origen

Tradicionalmente se ha considerado que los panches hablaban una lengua perteneciente a la


familia lingüística caribe, aunque la evidencia lingüística disponible sugiere que la lengua
de los panches, pijaos y tolimas no estaba emparentada con la de otros pueblos caribes a
pesar de las similitudes culturales entre esos grupos y los grupos caribes.1
No es claro el origen de los pueblos Caribes, se cree que provenientes de la meseta de
Matto Grosso en Brasil, (aunque otros autores presumen que son oriundos de Guayana, las
islas del Caribe y el norte de Venezuela) habrían llegado al actual territorio de Venezuela
por el valle del Orinoco y posteriormente ingresarían a Colombia posiblemente por la
serranía del Perijá ascendiendo por el valle del Magdalena hasta ubicarse en las zonas de
Cundinamarca y Tolima estas tribus que se ubicaron en esta región habrían dado cambios
culturales hasta formar las unidades Panches, Muzos, Pijaos, Pantágoras, Colimas etc.
Desde donde invadieron territorios que en etapas anteriores le pertenecieron a grupos de la
familia Chibcha y que han sido denominados por los arqueólogos como del periodo
Herrera. Este cambio parece presentarse desde el siglo IX a XIV d. C. de acuerdo a los
análisis arqueológicos y antropológicos.

[editar] Conquista

En la zona del litoral Atlántico, cada poblado amerindio se transforma en un baluarte de la


firmeza americana, contra la invasión española. Antes de empezar la marcha hacia
territorios del interior de Colombia, los invasores tuvieron que soportar largas jornadas de
agotadores combates, por espacio de 10 años para lograr romper el cerco alrededor de la
primera cabeza de puente del litoral. Debieron primero arrasar, someter, desterrar, asesinar,
cometer actos de pillaje y vandalismo a pobladores de estas regiones antes de continuar.

La conquista de los nuevos territorios, se caracterizó por estar comprendido entre el tercer
periodo del proceso de urbanización europea en nuestro país, etapa que comienza en el año
de 1.535, cuando los conquistadores rompen el cerco de la resistencia de pueblos del litoral
Atlántico como los Taironas. Seguidamente marchan varias columnas militares que
penetran en el interior de Colombia, siguiendo unos patrones naturales de sentido norte -
sur, los valles de los ríos Magdalena y Cauca, e historias de tesoros fabulosos que
alimentaban sus obsesiones de lucro y grandeza.

El licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, salió de Santa Marta el 5 o 6 de abril de 1536


con cerca de 700 conquistadores españoles, divididos en pequeñas compañías de unos 50
hombres, dirigidos por los capitanes Fernán Pérez de Quesada, hermano medio, hombre de
confianza y experto en causar tormentos, Juan de Junco, segundo hombre al mando,
participó en las expediciones de Sevilla y Santa Marta y en 1.526 estuvo en el Río de la
Plata con Sebastián Caboto, Gonzalo Suárez Rendón, militar curtido que había luchado en
la batalla de Pavía, Juan de Céspedes, Pedro de Valenzuela, experto y curtido en las guerras
de Italia, Hernando de Prado, Antonio Díaz Cardoso, Juan de San Martín, veterano en la
guerra contra los moros, participó en las expediciones del río San Jorge y Sompallón, Juan
Tafur, Martín Galiano, Antonio de Lebrija, nombrado Tesorero Real, y con siete años de
experiencia en Indias, tomo parte de la expedición del Magdalena arriba hasta la afluencia
del río al que dio su nombre. La expedición o legión de mercenarios, además llevaba
caballos reservados para los capitanes, numerosos perros de fundamental ayuda, pues eran
diestros para la lucha y las sangrientas aperreadas o emperradas, terminó que significa
azuzar perros de presa contra la población indígena, casi siempre indefensa.
Al llegar a La Tora, importante punto en el comercio de la sal, hoy día Barrancabermeja en
el Magdalena medio, crearon un eje provisional desde donde se efectuarían todas las
expediciones hacia el sur, mientras se fundaba una próxima ciudad; este elemento de
expedición se denominaba El Real, que servía como base temporal donde aprovisionaban,
servía como refugio, se tomaban decisiones y se lanzaban exploraciones a diversos puntos.
De allí continuaron hacia el sur, donde el 12 de marzo de 1537 llegaron a Guachetá
(Cundinamarca), enclave de la grandiosa sociedad Chibcha, ante quienes alegaron ser
embajadores de un Rey muy lejano. Con esta maniobra habían iniciado la conquista de las
zonas altas de los Andes Centrales.

Ya descubiertos y conquistados estos territorios y los antropocéntricos Muiscas tristemente


sometidos a la caída de Saquexazipa (Sapiga), último Zipa sucesor de Tisquesusa quien
murió asesinado, humillado y destrozado durante el tomento a que fue sometido
directamente por los capitanes García Zorro, Fernán Pérez y Suárez Rendón en
cumplimiento de un fallo tan rápido como el juicio y cuyo veredicto lo dio quien además de
ejecutar la sentencia actuaba como máxima autoridad del jurado, el capitán García Zorro.
Gonzalo Jiménez de Quesada, por la autoridad que le concedía la Corte Española, y en
calidad de Comandante General y gobernador en ese momento por no haber otra autoridad
distinta, permitía la condena a muerte al valiente Zipa por encontrarlo culpable del robo al
tesoro de España, a la voluntad de Dios y al Emperador.

En este mismo año los cronistas no dejan ver; callaron la brutalidad con que el comandante
Quesada doblegó esta gran cultura indígena, logrando de ellos por medio de saqueos,
incendios, robos, secuestros, extorsiones y asesinatos uno de los botines más grandiosos
recogidos por expedicionistas en toda América. Sin actuar en forma diferente a otros
conquistadores que deseaban gloria y riqueza, la actitud de don Gonzalo durante estos dos
años de rastreo en los Andes lo coloca en un nivel privilegiado de despiadado saqueador.

[editar] Incursión en el territorio de los panches

Pasado el invierno de 1537, Gonzalo Jiménez de Quesada que se encontraba ya en Bacatá,


hoy Funza, da la orden al capitán Juan de Céspedes de explorar nuevas tierras. El oficial es
conducido por guías Muiscas a Tibacuy, entra por dominios del Cacique Cónchima a
territorio de los Panches donde se mostró poco amigable, arrogante y hostil. Sus
comentarios y los de sus cronistas son de intrepidez, vigor y disciplina que hace contraste
con las observaciones hechas sobre los Panches, desordenados, belicosos, vengativos y
antropófagos. Fue la primera expedición castellana en suelo Panche. Durante este mismo
año Jiménez de Quesada personalmente se dirigió por las ásperas montañas de Tocarema,
para hostigar a sus pobladores con el ánimo de intimidarlos, para que les entregaran su oro
y abandonaran sus tierras. Los Panches de este sector no cedieron a estas presiones y en
respuesta declararon la guerra a los invasores y a sus resignados aliados.

El 6 de agosto de 1538 es fundada la ciudad de la Santa fe de Bogotá del Nuevo Reino de


Granada en nombre del emperador Carlos V, el capitán Pedro Fernández de Valenzuela fue
encargado de buscar un sitio para fundar la ciudad y lo encontró en Teusaquillo, no lejos de
donde tenía el Zipa una casa de recreo. La celebración se realizó el 27 de abril del año
siguiente en presencia de los conquistadores Nicolás de Federmán y Sebastián de
Belalcázar (o también Benalcázar). El comandante Belalcázar que en 1.530 participó junto
con el extremeño Francisco Pizarro en la conquista del Perú, fue un hombre muy
organizado y disciplinado que venía de fundar a Quito en 1.534, donde también escuchó
sobre el Dorado en una tierra lejana llamada CUNDERUMARCA (de boca de un
comerciante Muisca).

Por el mismo tiempo, Jiménez de Quesada había despachado una pequeña comisión
comandada por su hermano Fernán Pérez de Quesada. Encontrándose en tierras de los
Guataquíes, escuchó de estos que hacía unos pocos días habían pasado unos extraños;
algunos parecidos a ellos, a quienes llamaron Peruleros por que provenían del Perú,
acompañados de guerreros mercenarios, equipados con armas bellamente decoradas,
herrajes, tiendas, mujeres de juego, expertos cocineros, toros de casta, princesas y mujeres
con atuendos típicos Incas, esclavos negros y centenares de cerdos cuidados con esmero por
un sin número de esclavos dirigidos por fray Hernando de Granados; hacían parte de una
formidable expedición cuyo propósito era llegar al Mar del Norte. Como maestre de campo
venía Melchor Valdez y como capitanes Juan de Cabrera, Pedro de Puelles, Hernando de
Rojas y el controvertido Juan de Arévalo a quien medio Perú no quería.

Guiado por los naturales, preocupado e intrigado Pérez de Quesada, dio alcance a la gran
expedición de Belalcázar que se hallaba estacionada en la desembocadura del río Sabandija;
banda occidental del Magdalena en un punto que más tarde llamaron Paso de Julio
Góngora, hoy día, la población de Méndez Tolima. Este sin duda fue el primer encuentro
entre dos grandes expediciones en suelo Panche que se tenga noticia y sucedió el 6 de
agosto, fecha en que Quesada le dio origen a Santa Fe.

Por la súbita llegada desde Coro Venezuela con cuatrocientos hombres de los cuales perdió
trescientos, ciento diez soldados de a pie, diecisiete de a caballo, más un centenar de indios
cargueros Caquetíos el tercer expedicionista, el Teutón don Nicolás de Federmán, teniente
del general Jorge Spira y encargado por Alfínger como Teniente y Capitán General; entra
por el oriente del país a la sabana de Bogotá, en busca según él de hallar camino al Mar del
Sur. Este viaje estuvo lleno de anécdotas, descuartizamientos y quema de indios vivos.
Todo justificable para este expedicionista Luterano, que si no resulto un gran soldado, al
menos, sí un estratega astuto y cruel, comerciante hábil, cosa que demostró al enfrentar a
Quesada y Belalcázar en tierras de Tisquesusa en donde se crea entre estos comandantes
una incómoda situación que origina severas disputas territoriales.

Los tres altos oficiales convinieron el regreso a Europa para que la corte española decidiera
sobre tan complicados litigios. Tratando de encontrar una ruta más cercana y con el
acertado conocimiento de la zona por sus guías Panches, Muiscas y sus previas
expediciones, concluyeron que el río Magdalena, aquel que habían dejado en el punto La
Tora (nombre dado del libro sagrado del judaísmo y marca el origen hebreo de la familia
del conquistador Quesada), habiendo decidido navegar por el Opón arriba; se encontraba
tan solo a cuatro días de camino hacia el occidente. Fue así entonces que el 12 de mayo de
1539 los tres generales expedicionistas salieron rumbo a Guataquí (Cundinamarca), una de
las primeras poblaciones de origen Panche en ser tomada por europeos y primer puerto de
embarque sobre el alto Magdalena. Es de anotar que la población de Tocaima
(Cundinamarca) frente a Guataquí, también de origen Panche, fue sitio estratégico para la
explotación de las minas de La Sabandija, Venadillo y Mariquita en el norte del
departamento del Tolima (Fernández de Piedrahita). En cuanto a la fundación de estos
pueblos y los que habrían por venir, permiten la siguiente reconstrucción esquemática:

1 - Se comprueba que en la región conquistada exista oro. 2 - Se funda sobre una antigua
ciudad o pueblo uno nuevo y se toma esta como fecha de fundación única. 3 - Se impone la
esclavitud o vasallaje de acuerdo a las leyes europeas y se crean y reparten las encomiendas
entre sacerdotes, oficiales y soldados. 4 - Se encuentran y explotan con intensidad las minas
de oro inicialmente con mano de obra local, después con nativos traídos de otros lados,
posteriormente trabajadores esclavos llegados penosamente del África.

En 1.542 don Alonso Luis de Lugo, hijo del extinto gobernador de Santa Marta don Pedro
Fernández de Lugo provenientes de los Reinos de España e Islas de Canaria, llegó a Santa
fe como adelantado del Reino de Granada, quien según fray Pedro Simón trajo las primeras
35 vacas y un toro a estos nuevos territorios. Ingratamente recordado por codicioso,
saqueador del Erario Real y cuanto pudo en Santa fe; a finales de 1.543 comisionó a
Hernán Venegas Carrillo a descubrir estos sitios. Entrando por Zipacón encontró gran
ayuda por parte del Síquima, para pasar al lado occidental de la nación donde se
encontraban estas magníficas minas. Pero esta relación amistosa no duró mucho. Los
españoles empezaron una guerra que tardó 11 años de 1.540 a 1.551 para someter por la
fuerza a los Panches del Cacique Tocaima. El 20 de marzo de 1544 el capitán Vanegas
Carrillo fundó la ciudad de Tocaima.

Para Europa el evento de la conquista les abrió un horizonte inesperado. Propició cambios
profundos en lo político, cultural, teológico y económico. Según informes oficiales de la
administración colonial española, aproximadamente un siglo después de iniciada la
conquista en América, se transportaron a la península Ibérica 181 toneladas de oro y 16.000
toneladas de plata. Estas cifras no tienen en cuenta que tanto los oficiales, soldados, frailes,
recaudadores, adelantados etc., se quedaban con la mayor parte del oro, plata y piedras
preciosas que robaban, explotaban, encontraban o recaudaban. El intenso comercio de
América hacia Europa, creó unas figuras que hoy día aún están vigentes. En Europa circuló
por espacio de quince años, diez veces más oro del que normalmente circulaba,
produciendo una gran expansión mercantilista, animando de esta forma el nacimiento del
capitalismo entre España y Portugal quienes a su vez gastaban y guardaban ese oro en
Holanda e Inglaterra.

El primer intento de don Gonzalo por salir hacia Europa para entregar personalmente la
parte del tesoro rancheado al Emperador y registrar su descubrimiento, fue frustrado por
problemas internos. Pero la llegada de dos conquistadores con poderosos ejércitos a este
mismo territorio apresuro nuevamente la salida. En dos bergantines, el uno para Jiménez de
Quesada y para el alemán Federmán y el otro para Belalcázar; por espacio de 17 kilómetros
navegaron sumidos y distraídos por sus disputas jurisdiccionales, nunca se percataron de
estar en pleno corazón de la nación Panche, sociedad de pescadores y artesanos, que
tampoco imaginaron que aquellos extraños serían los nuevos propietarios de sus tierras,
destructores de sueños y verdugos de sus cuerpos y almas. En este recorrido los
conquistadores se encontraron con la que consideramos fue uno de los pilares de la cultura
Panche, Honda Tolima. El desembarco en dicha población se debió a que era demasiado
arriesgado cruzar los rápidos que allí se forman decidiendo hacer trasbordo, hecho que se
convirtió en una importante costumbre y de Honda haría el puerto principal del Nuevo
Reino. Los conquistadores y sus problemas siguieron rumbo a Europa pero el pueblo
Panche quedó expuesto al amargo y demoledor orden colonial.

Antes de la llegada del saqueador y codicioso gobernador Alonso Luis de Lugo, el 17 de


abril de 1537, la Real Audiencia de Santo Domingo de la cual dependía la gobernación de
Santa Marta, nombró sucesor a Jerónimo Lebrón, habitante en la isla la Española e hijo del
licenciado Cristóbal Lebrón. Esta designación se hizo mientras en España se oficializaba el
nombramiento del sucesor por derecho que correspondía a don Alonso Luis de Lugo.

Evitando una confrontación armada con los hermanos Quesada y sin poder hacer valer sus
derechos en el Nuevo Reino por encontrarse en una posición militar desventajosa, decidió
en enero de 1541 devolverse a Santa Marta en dos bergantines construidos en Guataquí,
pero no antes de hacer un gran negocio con Pérez de Quesada por valor de doce mil pesos
de oro, por la venta de sus provisiones, enseres y caballos, siendo esta cifra toda una
fortuna. Navegando por la nueva ruta del Magdalena, este ambicioso personaje cometió
cantidad de robos y abusos a los moradores nativos de la rivera.

Por la segunda detención y posterior traslado del Gobernador Don Alonso a España por
oponerse a las confirmaciones de las encomiendas hechas por Lebrón; Alonso De Lugo
deja como gobernador encargado a su familiar don Lope Montalvo de Lugo, quien gobernó
hasta que llegó de España el nuevo reemplazo nombrado por el Rey, el licenciado Miguel
Díez de Armendáriz, primer visitador y juez de residencia. En 1.545 llegó a Cartagena y dio
título de teniente gobernador de este Reino a don Pedro de Ursúa.

Por su parte el licenciado Teniente General don Gonzalo Jiménez de Quesada después de
haber conquistado, vivido en estos reinos, viajado a Europa y gastado una fortuna en
diversiones y pleitos en España, Francia e Italia al cabo de 12 años regresó al Reino de la
Nueva Granada con el título de Mariscal; dedicando su vida a la búsqueda del Dorado. En
este esfuerzo perdió su dinero y solo regresaron a Bogota 74 españoles de los 300 que lo
acompañaban, cuatro indios de servicio de los 1.500 y 18 de los 110 caballos que llevaba.

Es muy posible que la actitud beligerante asumida por los Panches desde la llegada de los
peninsulares a estas tierras, se deba a que ya tenían noticia de la forma como los españoles
se habían comportado en las Antillas. Esta actitud condujo a la rápida extinción física y
cultural de los primeros súbditos de la Corona Española en unos pocos años de dominio
colonial. También sabían cómo sometieron, engañaron y robaron a sus vecinos Muiscas.
Bajo esta amenaza, a los españoles se les combatió desde su llegada y nunca se les
consideró como amigos y mucho menos como dioses.

Es difícil saber si los Panches en realidad eran excelentes guerreros, si alguna vez tuvieron
una fuerza que representara un verdadero peligro para la conquista, o simplemente fueron
utilizados por los narradores españoles para acrecentar la fama y reputación de los
conquistadores; para desviar con la grandeza castellana y con supuestos fieros guerreros la
incompetencia y frustración de no poder dominar sin asesinar y de no poder vivir sin
compartir.

Los Panches podían en determinado momento tener un ejército de miles de hombres, pero
no eran en verdad un reto militar serio por la superioridad del armamento y las tácticas de
guerra no ortodoxas de los españoles. Los estrategas militares ibéricos usaban grupos
enemigos de sus fuertes adversarios, para ser convenientemente utilizados como aliados.
Tácticas, como la de tierras arrasadas, castigos severos, el boicot de artículos de primera
necesidad, la guerra sucia y hasta la guerra biológica (los españoles arrojaban cadáveres
contaminados con enfermedades contagiosas a las fuentes de suministro de agua de sus
adversarios), fueron muy bien entendidas y ampliamente practicadas por los españoles en
América, siendo estos los factores causantes de la rápida desaparición de esta población. De
igual forma se sabe que los Panches usaban armas no especializadas, es decir no fueron
adecuadas para el combate, eran aparejos para la caza o elementos de labranza. El escudo
por ejemplo que fue un instrumento de protección básico utilizado por sociedades bélicas
antiguas, no se conocía en esta parte del mundo, sencillamente por que no se había creado
la necesidad de su empleo. En las pocas bajas que tuvo el ejército de Quesada, se evidencia
la forma singular de lucha de los Panches concretándose a la captura de prisioneros y no en
el aniquilamiento físico del combatiente, diseñándose para este propósito armas que no
ocasionaban heridas mortales. Algo similar sucedió a sociedades Mesoamericanas y al
respecto bien lo comentaba el cronista Bernal Días del Castillo, al referirse a un combate
entre españoles comandados por Cortés contra Mayas en la ciudad de Potonchan,
importante centro comercial en la Centroamérica antigua: ...En el tiempo que necesitaban
para capturar un enemigo podían haber matado a tres... La evidencia histórica y
arqueológica muestra que entre los Panches no existía una sociedad de guerreros adaptados
especialmente para la escena de combate, ni mucho menos que provinieran de una
comunidad de belicosidad ancestral.

Sin embargo en caso de sentirse amenazados, disponían de una estructura defensiva para la
protección de su soberanía. Los Siquimas eran convocados a una asamblea permanente,
formando una alianza militar entre varias aldeas estados o cacicazgos en respuesta a una
agresión a su soberanía. Se tomaban decisiones, convenían estrategias y convocaban al
pueblo a tomar las armas. En pequeños grupos venían apareciendo desde diversos sitios del
señorío, encabezados por su líder o cabecilla seleccionado entre ellos mismos. Los
escuadrones se organizaban con gentes de la misma aldea o región y se les informaba de las
diversas actividades que debían desempeñar. Convocado este ejecito de aldeanos y armados
con aparejos de labranza y cacería, eran dirigidos por capitanes quienes disponían de armas
más especializadas y que a su ves estarían liderados por los Caciques en persona.

El avance hacia el frente de guerra para los Panches, era ejecutado por divisiones de ataque
cada una compuesta por flecheros y diestros cazadores armados con hachas en piedra. Estas
legiones eran antecedidas por expertos honderos y lanzadores de dardos; que mimetizados
en la vegetación, cumplían con el ablandamiento y desconcierto en el frente enemigo para
el grueso de su ejército provisto con poderosas macanas. También tenían como misión,
defender la retaguardia y dar apoyo en caso de retirada. En el combate era válido todo,
hasta tirar piedras y morder. Aún antes de la guerra, las prendas y las pinturas corporales
que usaban los Panches, llenaban de desconcierto y terror haciendo huir a sus adversarios.
Sabemos por algunas comunidades bélicas que un clamoreo ruidoso y aplastante era un
arma en sí. Logrando sacudir la mente de un hombre, se lograba también debilitarlo
físicamente. Sin embargo los Panches hacían todo lo contrario, alentaban su propia
resolución hacia el combate y atemorizaban al enemigo desarrollando la ofensiva en el más
absoluto silencio. En contraste, los Panches no conocían la pólvora ni mucho menos sus
devastadores efectos en la guerra; ignoraban el uso de los perros y los caballos que daban
fuerza, agilidad y ponían un toque de desconcierto y terror a las ofensivas; y por último
desafiaban un poder desconocido, soldados mercenarios europeos experimentados y
curtidos que venían de una serie de guerras de reconquista en las que por cerca de ocho
siglos, lucharon contra la expansión musulmana en Europa y como resultado de ello,
desarrollaron tácticas especializadas de combate y armas para producir una muerte segura.

Como un ejército más del lado castellano, los perros armados de colmillos y garras
poderosas, estaban entrenados para desbaratar un cuerpo humano, ocasionando terribles
lesiones, heridas desgarradas y amputación de órganos genitales a los sobrevivientes. Los
muertos por perros corrieron mejor suerte, su deceso se daba por desgarramiento de la
garganta, destrucción del abdomen, infecciones, heridas severas y anemia aguda por
perdida de sangre. Con suerte el atacado era rápidamente degollado y devorado por estos
fieros perros acostumbrados a la carne humana. Esta suerte no solo la vivió el combatiente
indígena, en una política implacable de intimidación, los mastines españoles fueron usados
contra el resto de la población, mujeres ancianos y niños cayeron victimas de esta animal
política de guerra.

La victoria de unos pocos jinetes españoles no se debió únicamente a la pólvora, a los


perros, caballos o a los hombres que los montaban sino a los millares de indígenas
mercenarios que capacitaron para ser dirigidos por cada soldado español. Las tácticas de los
Panches también fueron un factor de desventaja, cuya tradición era atacar en grandes
grupos, haciéndolos vulnerables a la artillería y a los mosquetes. Estas armas ocasionaban
la muerte a distancia significando la deshonra para los Panches, delicadeza que no afectaba
a los castellanos a quienes les era indiferente el modo de matar.

Hicieron frente y fue difícil vencerlos, pero los españoles no tardaron mucho en encontrar
la mayor debilidad de estos fieros y valerosos defensores; a la muerte o captura de su líder,
solían abandonar el campo de batalla, así estuvieran ganando la contienda. Esto significó la
peor derrota en el campo estratégico para los Panches y una ventaja significativa para
alcanzar la victoria castellana contra este pueblo.

Este puede ser uno de tantos motivos, para reconsiderar los nombres que actualmente
dedicamos a instituciones en homenaje a grandes personajes, por que muchos de ellos no lo
merecen; algún día cuando encontremos la verdadera historia cambiaríamos estos nombres
por el de aquellos que por sus actos y espacios construidos realmente lo han ganado.

Entre los caudillos y guerreros más destacados en la lucha contra los castellanos tenemos el
Cacique Bituima quien derrotó a Fernán Pérez de Quesada en una batalla complicada donde
el tiempo, valor y astucia fueron decisivos. Jefe de una coalición de parcialidades Panches
entre ellos Ambalemas, Sasaimas, Guataquíes, Anapoimas apoyados por Tocaremas,
Síquimas, Calandaimas y otros más, se organizaron para expulsar no solo de sus territorios
a los españoles, sino acabar con el dominio español sobre sus vecinos Muiscas.

Difícilmente se ha podido organizar una lista de otros jefes, con historias de arrojo por lo
complicado en hallar sus nombres o acciones de valentía entre los manuscritos españoles de
la época, sin embargo aquí tenemos algunos de ellos; Grandes Señores que gobernaban las
tierras de la parte que hoy día comprende las tierras cálidas del departamento de
Cundinamarca contra el río Magdalena en momentos de la conquista: Anapoima, Atacaima,
Bituima, Calandaima, Conchima, Iqueima, Guacana, Lachimi, Síquima, y Tocaima.

Caciques que dominaron la margen occidental del río Magdalena, norte del Tolima que
hicieron frente a los españoles: Abea, Ambalema, Cirircua, Cimara, Colandaima, Totor,
Leriguá, Pompomá, Niquiatepa, Sumará, Ujiaté, Unicoá, Uniatepa, Uniguá, Ondama y
Yuldama. Es posible que algunos de estos nombres hayan sido confundidos por importantes
Después de este primer encuentro con sus lamentables consecuencias y antes de disminuir
el ánimo por defender sus territorios, los Panches se organizaron cada vez más "en tácticas
de guerrillas de indios " para enfrentar las grandes acciones militares que aún estaban por
[Link] más en: Los Inconquistables Panches del Magdalena.

[editar] Aspectos antropológicos


Su piel era cobriza, andaban desnudos, con zarcillos en orejas y narices, sartas de colores en
cuello y cintura y plumas de colores en la cabeza. Adornaban cuello, frente, brazos, muslos
y pantorrillas con piezas de oro. Tenían por costumbre colocar tablas en la parte posterior y
anterior de la cabeza de los niños, para que el cráneo tomara forma de pirámide. Sus
poblaciones, rancheríos dispersos que dependían de uno principal donde vivía un jefe
político (aunque jamás alcanzaron niveles de cacicazgo o estatales), estaban situadas en
partes altas y de difícil acceso, a donde se llegaba por un único camino, en el que, para
protegerse de los enemigos, cavaban profundos fosos, en cuyo fondo colocaban púas
envenenadas. Solían adornar sus casas con cráneos de los enemigos y decorarlos como
forma de prestigio social. Según los españoles practicaban el canibalismo, haciendo
presumir el uso ritual del mismo, también se afirma que bebían sangre en el campo de
batalla.

[editar] Religión

Es un hecho seguro que la organización social es paralela al dogma y descubre una unidad
fundamental, siendo considerados los hechos naturales como un gesto de fuerza divina; en
los valles del Magdalena el Panche adoraba la fuerza de la naturaleza y, ante todo, las
aguas, las montañas, el monte, el sol y la luna. Los Panches tenían como Dios central un ser
tutelar, poderoso y único llamado NANUCO o NACUCO. Dominaba y regía las cosas de
este y otros mundos, tenía el poder de hacer tanto el bien como el mal, era supremo; por lo
tanto sus actos y naturaleza iban acompañados de doble contenido. Este temido Dios era
evocado con un nombre diferente de acuerdo a su estado de ánimo y de los sucesos
ocurridos en el mundo, asimismo podía ser visto de diferente manera. A un que era el Dios
de Dioses siempre estaba representado con una sexualidad femenina. Tenía igualmente este
pueblo, un conjunto de Dioses mayores como el sol, la luna llamada QUININÍ, el agua y el
monte. Existían también Dioses menores iguales a los de la etnia Pijao como la princesa
Diosa TULIMA y otros de importancia como LULOMOY Dios grande con múltiples
extremidades, LOCOOMBO Dios del tiempo, benévolo y creador de todas las cosas
existentes y ELIANI Dios de las cosas no buenas, su poder fue mal interpretado por los
conquistadores dándole el mismo calificativo del demonio [Link] la abundancia y
proximidad con las aguas, algunas de estas deidades debieron ser habitantes de las mismas,
otras aparecían y se transformaban en la noche, como la luna por quien sentían gran respeto
y atracción.

Al igual que otras religiones, los Panches adoraban un ser supremo con una personalidad
compleja, seguido por dioses menores o deidades a las cuales atribuían la maldad o la
benevolencia. Su Dios central representaba dos mitades irreconciliables y opositoras;
arbitrariamente dividido, ejercía el bien entre los hombres siendo a su vez aterrador y
despiadado. Contrario al diablo en el cristianismo, éste no era un ser independiente que solo
actúa a favor del mal, aquí pertenecía a esa misma esencia divina. La maldad para los
Panches era parte del carácter de ese mismo Dios benévolo y celestial; por lo tanto para
poder adorar el mundo en su totalidad, había que establecer junto al culto inmaculado, un
culto a la maldad, o digámoslo de otra forma un culto al castigo divino.

Estas deidades no solamente indicaban al hombre indígena las formas de hacer las cosas o
de cómo actuar entre ellos mismos, sino fijaban normas que seguían con sumo rigor,
respeto, atención, temor, teniendo como fin la actitud hacia la Naturaleza, ya que era ella
misma quien ejercía sobre el hombre todo su poder. Ella representaba el espacio vivo de la
ocupación y el sustento humano. El culto a Natura, con particularidad casi congénita y
ancestral como las oraciones, rezos, sacrificios, ofrendas y la misma esencia de la filosofía,
tenía un carácter estrictamente basado en el Equilibrio Ecológico. De esta estrecha e
imprescindible relación afloran revelaciones como los espíritus del agua, aire, tierra, fuego,
monte, quienes con todo su poder y respaldo de la Gran Madre castigan a quienes profanan
y abusan o premian a quienes respetan y cuidan de este medio vital. Estos Elementos
Dioses, estaban dotados de vida y descomunal poder, siendo estos quienes castigaban con
enorme furia como erupciones volcánicas, lluvias torrenciales, temblores, tormentas o
sequías, cuando ese equilibrio estaba [Link] más en Los Inconquistables Panches
del Magdalena.

[editar] Usos y costumbres

Se recalca de forma constante que la actividad más importante de los Panches era la guerra
y por este motivo sus actividades cotidianas giraban en torno a esta. Sin embargo se sabe
que trabajaron la cerámica para fabricar ollas y utensilios caseros. Conocieron el arte del
hilado y el tejido, aunque en forma rudimentaria. El arte rupestre lo expresaron mediante
ideogramas grabados o pintados en las rocas, de los cuales aún subsisten muestras en el
cerro Guacaná, en la piedra del Chucui y en general en decenas de piedras talladas en todo
su antiguo territorio. La música, que en todos los pueblos ha sido una manifestación
artística y a veces con connotaciones religiosas, también la practicaron los Panches con
instrumentos tales como carracas, fotutos, trompetas de caracol, cascabeles, semillas secas
y tambores. Los Panches eran exógamos no se casaban con miembros de su misma tribu ya
que se tenían como hermanos, por lo tanto las mujeres y hombres buscaron parejas
matrimoniales en otros grupos o incluso de otros pueblos.

[editar] Referencias
1. ↑ Durbin & Seijas, 1973, pp. 47-51

[editar] Bibliografía

 Cardale De Schrimpff Marianne. Investigaciones Arqueológicas En La Zona De Pubenza,


Tocaima, Cundinamarca. Revista Colombiana De Antropología.
 Marshall Durbin & Haydée Seijas (1973): "A Note on Panche, Pijao, Pantagora (Palenque),
Colima and Muzo", International Journal of American Linguistics, Vol. 39, No. 1 (Jan.,
1973), pp. 47-51
 Fernández De Piedrahita Lucas. Historia General De Las Conquistas Del Nuevo Reino De
Granada (1688).
 Granados Juan José. Historia De Colombia. 1985.
 Hincapié Espinosa Alberto. La Villa De Guaduas.
 Martínez Trujillo Ángel Antonio. Los Inconquistables Panches del Magdalena.
[Link]. Bogotá. 2005
 Ochoa Sierra Blanca. Los Panche. Boletín De Arqueología Vol. I Tomo 1 1945.
 Peña León Germán Alberto. Exploraciones Arqueológicas En La Cuenca Media Del Rio
Bogotá. Fundación De Investigaciones Arqueológicas Nacionales.
 Reichel-Dolmatoff Gerardo. Colombia Indígena. Periodo Prehispánico. Manual De Historia
De Colombia Vol. I. Colcultura. 1982.
 Rodríguez Cuenca José Vicente. Los Panches Valiente Guerreros Del Valle Alto Del Rio
Magdalena. *Secretaria De Cultura Gobernación De Cundinamarca. Bogotá. 2003.
 Romero Moreno María Eugenia. Geografía Humana De Colombia - Región De La Orinoquia
(Tomo Iii - Volumen 2). Instituto Colombiano De Cultura Hispánica. Bogotá. 2000.
 Simón Pedro Fray. Noticias Historiales De Las Conquistas De Tierra Firme En Las Indias
Occidentales. Tomo Ii.

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