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Lucha interna: de la tristeza a la libertad

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Mi vida ha sido una constante lucha entre aquello que mataría por hacer

y aquello que realmente hago, no sé en que momento dejé de sentirme


feliz,… porque yo era feliz, era el hombre más feliz de la tierra , pero un
día sin saber porque dejé de serlo, así nada más, simplemente
desapareció, de pronto dejé de mirar esos colores que el mundo pintaba
en mi sonrisa, antes yo reía, pero ahora ni siquiera puedo dejar de
mirarme al espejo sin preguntarme quien soy más de cuatro veces, todo
me parece insignificante y carente de sentido, estoy vacio, aunque me
sienta lleno, estoy vacio, mis amigos no son amigos y mi familia nunca fue
familia, los doctores no pueden curar la herida que guardo en silencio y
los bomberos no son capaces de apagar el infierno que llevo dentro de mí,
estoy lleno de prejuicios, de sentimientos oscuros y ya no hay poesía, se
ha ido, ahora solo existen los ladrillos que tengo que cargar uno a uno
para construir un diminuto lugar en el cual pueda esconderme de todas
las voces que gritan dentro de mi y que me hacen un hombre tan, pero
tan infeliz.

Ya no me siento libre, aunque no estoy enjaulado, la vida misma me


sofoca, me asfixia pensar en lo que me he convertido y aún así no soy
capaz de detenerme y decir basta, hasta aquí llegaste, soy un péndulo
que no para de moverse y cuyo movimiento pasa en un par de segundos
a ser insignificante porque no cambia, no puede cambiar y es eso lo que
hoy he venido a contarles, porque no veo otra manera de detenerme,
no encuentro manera alguna de dejar de girar y girar y girar tan
monotonamente y poder tomar un camino diferente, uno que no me
haga sufrir tanto,… en algún momento debes dejar de quejarte, en algún
momento debes dejar de ser una víctima para convertirte en victimario,
victimario de los problemas y asesino de ese miedo que golpea tan fuerte
en el alma como si fueras una simple bolsa de arena, que no siente, que
no sufre , que no llora , quiero ser alguien cuando me vea en el espejo, ya
no quiero interpretar el papel que nadie desea interpretar, quiero dejar
de ser invisible para poder hablar, caminar , correr, volar, ser un fénix que
se enfrenta a la inmensidad del cielo y que reta al mismo sol creyéndose
superior, porque los que vuelan hierven por dentro, y son fuego, fuego
que no solo quema sino que también calma y alivia el dolor de las piernas
que nunca se movieron y nos convierte en únicos y nadie puede decir lo
contrario. Nadie

Cuando escribí esto que ahora me atrevo a leer, pensaba que me


avergonzaría si alguien me escuchara decir lo que pienso y me
avergonzaría aún más de ser quien soy, pero ahora que estoy frente a
ustedes me doy cuenta que no me importa, porque esa lucha de aquello
que mataría por hacer con aquello que siempre hago, ha culminado y
tiene un solo ganador, y ese ganador… soy yo.

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