UNIVERSIDAD VERACRUZANA
REGION POZA RICA – TUXPAN
FACULTAD DE CONTADURIA
CARRERA
GESTION Y DIRECCION DE NEGOCION
MATERIA
GESTION DE MIPYMES
QUINTO SEMESTRE
DOCENTE
ELORZA MARTINEZ ORALIA
NOMBRE DEL ESTUDIANTE:
ALONDRA BERENICE DE LOS SANTOS HERRERA – ZS21020895
CONTENIDO
ANTECEDENTES
Antecedentes de las PYMES
Se considera Empresa a la unidad económico – social en el que el capital, el
trabajo y la dirección se coordinan para lograr una producción que responda
al requerimiento del medio humano en el que la propia empresa actúa.
Es decir que la Empresa consiste en una unidad que busca satisfacer la
demanda del mercado al cual pertenece mediante la producción de bienes o
servicios, debiendo para ello coordinar efectivamente sus recursos técnicos,
humanos y financieros. Hasta la década de los 90s el interés y atención de los
economistas y estudiosos de las organizaciones se encontraban focalizados
hacia el estudio de las Grandes Empresas.
Aquello se debió al enfoque dominante en materia empresarial que imperó
durante las décadas previas, conocido como la era de la producción en serie,
el cual se alineaba al modelo de industrialización promovido por Henry Ford a
inicios del siglo XX. Por aquel entonces cualquier otro tipo de organización
que difiriera del Modelo de Industrialización Fordista era considerado
ineficiente, o signo de subdesarrollo económico, o bien en estadios de menor
crecimiento donde no valía la pena hurgar demasiado. Las empresas Grandes
eran valoradas como el templo de la formalidad ya que operaban reguladas
por leyes laborales y se beneficiaban con incentivos gubernamentales. Por el
contrario las empresas pequeñas y medianas eran consideradas como
pertenecientes a sectores informales de característica familiar.
La conocida crisis productiva mundial que tuvo lugar en la década del '70
puso en jaque al paradigma Fordista, debido a que la envergadura y rigidez de
sus estructuras eran incapaces de adaptarse a los nuevos mercados de
cambio continuo. Como consecuencia un nuevo paradigma, conocido como
Toyotismo en honor a los métodos de producción ajustada de la empresa
japonesa Toyota, comenzó a asomarse por el horizonte cobrando fuerzas con
el transcurrir de los años. El mismo se orientaba a la especialización flexible,
con obreros altamente capacitados y maquinarias con facilidad de adaptación
a los avatares del contexto. Por otra parte la caída del Fordismo produjo que
los economistas comenzaran a poner su atención en las Pequeñas y Medianas
empresas, las que sobrevivían exitosamente a la crisis imperante debido a su
flexibilidad y a su dinámica interna. A partir de ese momento es que se las
empieza a valorar como agentes de cambio, con destacable capacidad de
adaptación e innovación de productos y servicios, con bajo capital, costos y
riesgos involucrados. Es así como a partir de los años 90s surge un
incremento de interés por el estudio de estas empresas, otorgándole a las
mismas una unidad conceptual propia y singular, con características y
dinámicas particulares diferenciadas de las Grandes Empresas. Acompañando
este proceso, se incrementaron considerablemente las políticas públicas
destinadas a brindar apoyo a las Pequeñas y Medianas Empresas, creando
concomitantemente instituciones para tales fines.
Bibliografía
Pérez Lorena (2010), Las miPYMES Historia, cultura y practica
profesional
[Link]
s_catedras/obligatorias/039_psico_institu2/material/bibliografia/
[Link]
CONCEPTO
Las Pequeñas y medianas empresas actualmente se consideran el
sector productivo más importante en muchas economías, se puede
decir que tanto en los países desarrollados como en los que están en
procesos de crecimiento este tipo de organización productiva es de
significativa importancia.
Las pequeñas y medianas empresas en México actualmente están
reguladas por distintos sectores de gobierno (Secretaria de Economía,
Secretaría de Hacienda y Crédito Público y demás órganos oficiales)
pero se guarda una definición que es normativa para la determinación
de las mismas y se basa para esta, en un criterio general que han
tomado varios organismos internacionales, y es el número de
trabajadores con que cuentan.
Sin consideradas como microempresa todas aquellas empresas
industriales, comerciales o de servicios que emplean entre 1 y 10
empleados.
'RODRIGUEZ, Valencia Joaquín, Administración de pequeñas y
medianas empresas, Quinta edición, Ed, Thomson, México, D.F.,
2000.
CLASIFICACION
IMPORTANCIA DE LAS MIPYMES EN MEXICO Y EN EL MUNDO
Las pequeñas y medianas empresas, PYMES, son relevantes para las economías
de los países, no solo porque aportan a los procesos productivos y de
comercialización, sino por la gran cantidad de empleos que generan y su
flexibilidad de adaptación a las nuevas tecnologías.
Las PYMES representan más del 97% de todos los negocios y emplean a más de
la mitad de la fuerza laboral en las economías del Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC). Contribuyen significativamente al crecimiento
económico, con una proporción del Producto Interno Bruto (PIB) que oscila entre
el 20% y el 50% en la mayoría de las economías de APEC. Sin embargo, solo
representan el 35% o menos de las exportaciones directas.
De acuerdo con información de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la
participación en el comercio de las PYMES de los países en desarrollo es baja: las
exportaciones representan 7.6% de las ventas de productos manufacturados,
frente al 14.1% en el caso de las empresas de mayor tamaño
Por su parte, en los países desarrollados las PYMES representan en promedio
34% de las exportaciones. Hay una relación positiva entre el tamaño de las
empresas y su participación en las exportaciones, con tasas más bajas de
participación en el caso de las microempresas (9%) y las pequeñas empresas
(38%) comparado con las medianas (59%) y las grandes (66%).
Por lo anterior, México, Estados Unidos y Canadá desarrollaron e impulsaron un
capítulo sobre PYMES, en el marco de la modernización del TLCAN, con el
propósito de ofrecerles nuevas oportunidades de expansión y de participación en
los mercados internacionales.
Se establece al igual que en el TLCAN (Artículo 1021), un Comité de PYMES
integrado por representantes gubernamentales de cada una de las Partes que se
encargará de identificar áreas de oportunidad, formas de promover la cooperación,
analizar las mejores prácticas, asistir a PYMES exportadoras, así como desarrollar
y promover seminarios, explorar oportunidades para mejorar el asesoramiento a la
exportación, entre otras actividades.
Este Comité deberá convocar a un Diálogo Trilateral sobre las PYMES buscando
intercambiar puntos de vista. Se deberá incluir al sector público, privado,
académicos involucrados en el tema, organizaciones no gubernamentales,
propietarios de PYMES y aquellas personas que estén interesadas.
El T-MEC buscará fomentar un intercambio constante de información, obligando a
las Partes a mantener un sitio web de acceso público que contenga información
relativa a todo el texto del Tratado que para el caso de este capítulo se
concentrará en el financiamiento a PYMES.
Las partes reconocen la existencia de disposiciones en otros capítulos del Tratado
que buscan mejorar la cooperación entre las Partes en materia de PYMES.
Ninguna de las Partes podrá recurrir a la solución de controversias previsto en el
Capítulo 31 del Tratado, para cualquier asunto derivado de este capítulo.
El T-MEC beneficiará a las PYMES debido a que coadyuvará a generar las
condiciones necesarias para que tengan una cancha más pareja y oportunidades
similares de participación en el comercio internacional que las empresas
multinacionales, a través de incrementar su participación en el valor agregado en
la región.
En México, existen poco más de 5 millones de unidades económicas, de las
cuales el 99.8% son consideradas PYMES. Este segmento empresarial es el más
importante del país en términos económicos, pues de acuerdo con datos del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aportan el 42% del PIB y
generan el 73.8% de los empleos remunerados en el país. Se trata de
proporciones considerablemente más altas que las observadas en la mayoría de
los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE).
Con el objetivo de mejorar la política del gobierno federal para el fomento a las
Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) se realizaron las siguientes
acciones:
a. Se incorporaron las atribuciones del Instituto Nacional del Emprendedor
(Inadem) a la recién creada Unidad de Desarrollo Productivo de la
Secretaría de Economía y se integró con las de la Coordinación General del
Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario con el fin de
contribuir a construir una economía más incluyente, diversa e innovadora.
Los ejes fundamentales de esta estrategia son:
I. Proveer capacitación, acompañamiento, asistencia técnica e
incentivos a la formalización en los casos que sea útil, para
que las MIPYMES puedan hacer un uso más efectivo de los
recursos públicos y privados a su alcance, fortaleciendo así
sus niveles de desarrollo empresarial y por tanto su
competitividad y perspectivas de crecimiento.
II. Generar oferta de productos crediticios focalizados, a partir de
esquemas de garantías, para el financiamiento de MIPYMES
en regiones tradicionalmente excluidas de estos flujos de
recursos vía banca de desarrollo, así como generación de
proyectos específicos para impulsar sectores de alto potencial
dado su grado de complejidad económica y su capacidad para
generar alto valor agregado.
III. Gestión y vinculación a cadenas de proveeduría para que las
MIPYMES encuentren acceso a mercados internos, y a
cadenas globales de valor a partir de la identificación de
fuentes de demanda externa.
b. El cambio de la política de apoyo a PYMES de esta estrategia
incluirá:
I. Una distribución regional de los recursos que propicie un
desarrollo más equitativo, y el aprovechamiento de oportunidades
estratégicas de inserción en mercados con el objetivo explícito de
promover un crecimiento económico más incluyente.
II. Asignación de recursos basado en análisis técnicos
cuantitativos y cualitativos, con menor discrecionalidad y mayor
transparencia.
III. Ausencia de intermediación de entidades públicas estatales y
municipales y contacto más directo y constante con las personas
beneficiarias.
IV. Un número de convocatorias reducido para concretar dichos
ejes de acción, con el fin de optimizar los recursos públicos y
enfocarlos de manera estratégica.