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Responsabilidad Extracontractual en Daños

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Iván Barrero Barrera

CUESTIÓN 1.-

¿Qué tipo de responsabilidad corresponde el supuesto de hecho?

El caso que nos presenta reviste las características de una


responsabilidad extracontractual recogida en el artículo 1902 del
Código Civil en el que se decreta que “el que por acción u omisión
causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a
reparar el daño causado”.

Concretamente este supuesto, en el que el edificio ya está en ruina


viene regulado en los arts. 1907 y 1909, que serán estudiados con más
detenimiento en la cuestión número 5.

CUESTIÓN 2.-

¿Cuáles son sus características fundamentales?

Se puede definir la responsabilidad extracontractual o aquiliana como


aquellas obligaciones que pueden nacer de una relación entre dos
personas, que no se encuentran previamente unidas por vínculo
contractual alguno, como consecuencia de actos u omisiones no penados
por la Ley imputables a una de ellas a título de culpa o negligencia
que producen daños en los derechos personales o patrimoniales de la
otra y que se traducen en el deber de indemnizar los mismos.

Se puede afirmar que la responsabilidad civil extracontractual es un


deber jurídico general de no hacer daño a nadie.

Para que se genere responsabilidad civil aquiliana es necesaria, de


conformidad con el artículo 1902 CC la concurrencia de los siguientes
supuestos:

 Una acción u omisión voluntaria: en este caso nos centramos en


la acción negativa de la conducta a desarrollar (non facere).
 Un daño: se podría resumir diciendo que para ejercitar la acción
civil es preciso que se haya producido un daño, debiendo
garantizar la reparación total de los daños y perjuicios
ocasionados. El daño puede ser patrimonial (material o
personal)y/o daño moral.
 Una relación de causalidad: Debe existir una relación de causa a
efecto entre el daño y el hecho que lo produjo, una causa-
efecto.
 Una imputación del resultado dañoso a un sujeto: Es necesario
que se produzca una omisión de las diligencia exigible debida a
las personas, tiempo y lugar, recogido en el artículo 1104 del
Cc.

CUESTIÓN 3.-

Puede Antonio puede interponer una demanda de reclamación por


estos hechos?, ¿contra quién?

D. Antonio está legitimado a emprender acciones para el resarcimiento


de los daños sufridos tanto físicos como morales, que se contestarán
con más detalle en la próxima cuestión.

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Iván Barrero Barrera

Dado que en este caso no es posible individualizar la responsabilidad


que le corresponde a cada uno de los propietarios, D. Antonio puede
ejercer la acción indistintamente contra D. Carlos García o contra la
sociedad limitada Moreno, siendo estos responsables solidarios entre
sí.

De esta acción, entenderá el Juzgado de Primera Instancia de Madrid


que toque por reparto.

CUESTIÓN 4.-

¿Qué daños serían indemnizables?

Para explicar bien esta cuestión será conveniente realizar tres puntos
diferenciados, a saber:

 Daños corporales: El seguro de responsabilidad civil que tengan


contratado los propietarios del edificio o en su defecto, los
bienes propios de cada uno, deberán responder de la
indemnización por las lesiones sufridas por D. Antonio así como
la estancia en el centro de salud y las costas del tratamiento
hasta la total recuperación de sus lesiones.
Para el cálculo de estas lesiones se suele usar el mismo que
para las víctimas en accidentes de tráfico, recogido en el Real
Decreto Legislativo 8/2004 sobre Responsabilidad Civil y seguro
de circulación de vehículos.
Haciendo un cálculo aproximado sin incluir posibles factores de
corrección y tomando como guía la resolución de 5 de marzo de
2014 de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, a
los días de estancia hospitalaria le corresponde 71.84 euros/día
(502.88 euros por los 7 días hospitalizado).
Amén de lo anterior D. Antonio ha estado durante todo el mes de
marzo incapacitado parcialmente para la realización de sus
actividades habituales así como para sus ocupaciones. Estos días
reciben el nombre de días impeditivos que actualmente tienen un
valor indemnizatorio de 58.41 euros/día, resultando un montante
de 1.752 euros.

 Lucro cesante: De acuerdo con la terminología del artículo 1.106


del CC, el lucro cesante es la ganancia que ha dejado de obtener
D. Antonio como consecuencia del hecho del que se es
responsable. El concepto de lucro cesante se refiere a una
lesión patrimonial consistente en la pérdida de un incremento
patrimonial neto que se haya dejado de obtener como consecuencia
de un incumplimiento, ilícito o perjuicio ocasionado o imputado
a un tercero.
La carga de la acreditación del lucro le corresponde a D.
Antonio, al tratarse de un hecho constitutivo de su pretensión
(art. 217.2 LEC).
Se trata de una prueba que debe hacerse de manera indirecta, a
través de indicios, ya que, por concepto, no pueden existir
medios de prueba directos de algo que no ha llegado a existir.
La prueba por indicios es relativamente frecuente en el
enjuiciamiento civil en todos aquellos supuestos en los que no
se dispone de medios de prueba directos. Así, para acreditar la
ganancia frustrada del negocio que se ha debido cerrar se
deberá acudir a la prueba de hechos indirectamente indicativos
de los mismos, tales como las ganancias experimentadas durante
el año anterior, sea en el mismo período del cierre, o bien sea

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Iván Barrero Barrera

en término medio. A su vez, tales ganancias tampoco resultan


fáciles de acreditar y es preciso acudir a medios de prueba
tales como la propia contabilidad del comerciante afectado o sus
declaraciones fiscales o bien a una pericial que las determine
de acuerdo con criterios medios, esto es, las ganancias
habituales o normales en el sector de actividad para un
establecimiento como el afectado.

 Daños morales: Aunque el perro fallecido tuviera que ir con la


preceptiva correa tal y como viene reflejado en el artículo 10
de la ordenanza reguladora de la tenencia y protección de los
animales del Ayuntamiento de Madrid, no es óbice que ante tal
trágico desenlace D. Antonio tenga derecho a una indemnización
por la pérdida de su mascota.
Es evidente que los daños morales revisten una intrínseca
dificultad probatoria. A diferencia de los daños materiales, que
acostumbran a ser evidentes para el ojo humano común y
mesurables por el ojo humano experto.
Como analogía, apuntar que el Juzgado de Primera Instancia e
Instrucción número 2 de Torrijos dictó el pasado 5 de octubre de
2012 una sentencia en la que se condena a dos responsables a
abonar una indemnización de 3000 euros a un tercero por la
muerte de un perro. En la Sentencia se indica que debe
apreciarse en la demandante “un importante impacto psicológico,
máxime cuando el fallecimiento” del animal “se produjo en
circunstancias tan violentas, y una indudable e irreparable
pérdida como consecuencia del fallecimiento con quien habría
compartido los seis últimos años de su vida, generándose sin
duda alguna entre perro y dueña unos fuertes lazos de lealtad y
afectividad recíproca”.

CUESTIÓN 5.-

¿Hasta qué fecha podría el Sr. Morales interpone una demanda por
estos hechos?

El plazo hasta la prescripción de los hechos que previstos para las


obligaciones que derivan del artículo 1902 del Código Civil, es de un
año, reflejado en el artículo 1968.2 del mismo texto.

Con carácter general el dies a quo viene determinado en el art. 1969


del CC, que se refiere al día en que pudo ejercitarse la acción

Del presente caso podemos dilucidar que podrían existir otros plazos,
fueraparte de lo antedicho.

Según el artículo 1907 CC, “El propietario de un edificio es


responsable de los daños que resulten de la ruina de todo o parte de
él, si ésta sobreviniere por falta de las reparaciones necesarias”.
Dispone el art. 1909 que “Si el daño de que tratan los dos artículos
anteriores resultare por defecto de construcción, el tercero que lo
sufra sólo podrá repetir contra el arquitecto, o, en su caso, contra
el constructor, dentro del tiempo legal”. El art. 1909 es
complementario del 1591 CC, según el cual “El contratista de un
edificio que se arruinase por vicios de la construcción, responde de
los daños y perjuicios si la ruina tuviere lugar dentro de diez años,
contados desde que concluyó la construcción; igual responsabilidad, y
por el mismo tiempo, tendrá el arquitecto que la dirigiere, si se debe
la ruina a vicio del suelo o de la dirección. Si la causa fuere la
falta del contratista a las condiciones del contrato, la acción de
indemnización durará quince años”.

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Sentado lo anterior habría que profundizar y conocer más detalles del


caso para valorar si existiese la posibilidad de ampliar el tiempo
general teniendo en cuenta lo fijado para los artículos mencionados.

Existen otros supuestos como el que cuando se dicta sentencia penal


condenatoria sin pronunciamiento sobre la responsabilidad civil por
haber mediado reserva del perjudicado de la acción civil para su
ejercicio en vía civil, es reiterado criterio jurisprudencial del
Tribunal Supremo que el plazo a tener en cuenta para la prescripción
de la acción civil por daño derivada de un hecho tipificado
penalmente, es el señalado en el art. 1964 del CC de quince años para
las obligaciones personales sin término especial de prescripción.

CUESTIÓN 6.-

Por último, don Antonio le pregunta si puede interponer una


acción penal y reservarse la acción civil, y qué efectos
produciría esta decisión.

El art. 111 de la LECrim. Otorga a D. Antonio la posibilidad de hacer


reserva de las acciones civiles en el proceso penal para ejercitarlas
posteriormente ante la jurisdicción civil. Y ejercitada en el proceso
penal sólo la acción penal, conforme al art. 112 de la LECrim, se
entenderá ejercitada también la acción civil, a no ser que el
perjudicado la renuncie o reserve expresamente para ejercitarla
después de terminado el proceso penal, por lo que queda claro que en
nuestro ordenamiento jurídico, el proceso criminal tiene por objeto no
sólo la acción penal sino también la civil para la restitución de la
cosa, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios, salvo
renuncia o reserva expresa de los perjudicados por el hecho punible.

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