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Capitulo 1

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Rotten in Scalie

CAPITULO 1

Scalie Harbor, una gran ciudad ubicada en las costas inglesas conocida por sus grandes astilleros donde
se fabrican los grandes barcos de la armada real; como cualquier ciudad por mas opulenta que aparente
ser, sus calles están llenas de miseria y delincuencia. En estas calles se encuentra un joven policía, un
humano recién egresado de la academia; vagaba por las calles haciendo girar su porra en el aire, pasaba
frente a una perfumería cuando por poco y no alcanza a esquivar un baldazo de agua que venia del
edificio, haciendo que suelte la porra; rápidamente el sujeto que arrojo el agua se acerca para pedir
disculpas, es un joven raptor de color rosa que se ve muy enérgico.

−Disculpe oficial, ¡No lo vi! − Dice el joven raptor.

En eso el aire se llenó de un olor bastante agradable y satisfactorio para los sentidos.

−Eh… No hay problema, solo tenga más cuidado. – Dijo el joven oficial mientras recogía su porra y la
guardaba en su cinturón, en eso nota la fragancia que emanaba del lugar. – Oh… pero que buen olor,
¿usted los fabrica?

−Claro oficial, se encuentra frente a la mejor perfumería de la ciudad. Disculpe por lo de antes, por favor
espere un momento. – Replico el raptor, que entro rápidamente al edificio y volvió a salir con un
pequeño frasco de perfume. – Por favor, acepte esto como… regalo para esa persona especial.

El velociraptor le guiña un ojo mientras enfatiza esas últimas palabras, el policía toma el frasco
mirándolo con curiosidad, puesto que, aunque no le dé ningún uso, nadie rechazaría ese tipo de ofertas.
Era una preciosa botella en forma de un cilindro achatado, el líquido en su interior era de un color
anaranjado claro y en la parte superior tenia uno de esos elegantes rociadores, una etiqueta estaba
atada a esta con el nombre Raymba escrito en ella.

−Gracias… seguro le daré un buen uso. – Respondió el oficial mientras se guardaba el perfume en uno de
los bolsillos.

−Seguro que sí. Bueno, si me disculpa oficial, debo volver al trabajo, tengo que ganarme el pan, usted ya
sabe. – El raptor regresa al edificio con algo de prisa dejando al policía atrás.

Nuestro joven policía se despidió amablemente de él, llevándose la mano a la visera de su casco;
después de ese curioso encuentro continuó con su patrulla. Mientras pasaba cerca de un bar escucho
algo de alboroto cerca de un callejón, al acercarse vio a dos borrachos enzarzados en una pelea, eran un
fornido carnotauro y un masiakasaurus completamente ebrios, una pequeña multitud se arremolinaba a
su alrededor mientras gritaban alentando a los peleadores y agitaban billetes en el aire, El oficial intento
abrirse paso a través de la multitud y detener la pelea, pero esta estaba demasiado aglomerada como
para poder pasar; en eso, un agudo silbido proveniente de un silbato de la policía disperso a la
muchedumbre, haciendo que los espectadores huyeran despavoridos.

Un imponente iguanodon con uniforme de policía se acercó a grandes pasos a los dos contendientes, los
cuales estaban demasiado concentrados en su lucha y demasiado ebrios como para percatarse de su
presencia, el gran iguanodon se percata de la presencia del joven policía.

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−Joven Fulan, me alegra verlo aquí. – Dijo el gran oficial de forma amable, sus palabras parecieron sacar
del trance de ira en el que se encontraban los dos borrachos.

− ¡Sargento Sinclair! – Dijo Fulan poniéndose en posición de saludo al estar frente a un oficial de rango
superior. –No esperaba verlo aquí señor.

−No te preocupes por eso hijo, de hecho, es bueno habernos encontrado. – El oficial voltea a ver a los
dos ebrios delante suyo. – Así podrás aprender cómo manejar este tipo de situaciones. Muy bien
señores, la fiesta se acabó, vayan a sus casas y nos ahorraremos muchos problemas.

−A la mierda contigo, te voy a apalizar como a un perro, maldito poli. – Dice el carnotauro mientras se
abalanza sobre Sinclair.

Sinclair golpea al matón en la cabeza con la porra y luego lo derriba con su cola, luego se queda viendo
al masiakasaurus de forma estoica, este al ver lo ocurrido con el carnotauro sale corriendo.

−Que espera señor Detal? Vaya tras él. – Le dijo el oficial Sinclair a Fulan al ver al delincuente escapar.

−Oh mier… ¡Si señor! − Fulan sale corriendo detrás del borracho, pero a pesar de su condición es más
rápido que el, lo persigue por un par de calles mientras Fulan hacía sonar su silbato. Llegando frente a
un local de aspecto familiar el masiakasaurus es sorprendido por un baldazo de agua proveniente del
local, el borracho pierde la concentración y resbala en la mezcla grasienta que le fue arrojada, cayendo
al piso; momento que es aprovechado por Fulan para agarrarlo y colocarle las esposas. El sujeto que
arrojo el agua se acerca a ver lo que paso.

−Cielos, debo fijarme hacia donde arrojo esa porquería. – Es el mismo raptor rosa de hace un rato, se ve
algo preocupado, pero al ver a Fulan se relaja un poco. – Hey oficial, como se encuentra, parece que sin
querer ayude ¿no?

−Sí, muchas gracias, por poco y se me escapa. – Contesta Fulan mientras esposa al masiakasuaurus a un
poste y luego le tiende la mano al raptor. – ¿y cómo se llama caballero?

−Reuben, me llamo Reuben. – Contesta mientras le da un apretón de manos.

En eso llega Sinclair, llevando al carnotauro que había arrestado, se acerca a ambos mientras ve a Fulan
con aprobación.

−Bien hecho joven Detal, nada mal para ser su primer día en el cuerpo. – El oficial Sinclair le da unas
palmadas en el hombro. – Ahora, a llevar a este par de vagos a la comisaria.

El oficial empieza a conducir al carnotauro esposado en dirección al calabozo, Fulan se despide de


Reuben y conduce a su propio preso detrás de Sinclair; llegaron a la comisaria y pusieron a los dos
buscapleitos en celdas separadas.

−Je! Estos dos deberían cuidarse más para no acabar en prisión, aquí pueden perforarlos de muchas
formas distintas. – Dice el oficial Sinclair soltando una fuerte carcajada. –Bueno hijo, ¿Qué te parece
nuestro humilde departamento de policía?

−Ehhh… Sí señor, es… Acogedor… − Responde Fulan visiblemente nervioso ya que le incomodaba que un
oficial superior le hablara con tanta confianza, además su imponente tamaño lo intimidaba.

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−Te veo algo nervioso, no te preocupes muchacho, ya te acostumbraras a la rutina. – Respondió Sinclair
poniendo una mano en el hombro de Fulan. – Normalmente nos toca lidiar con matones problemáticos
como ese par, pero casi siempre está tranquilo.

−Esto ocurre a menudo señor? – Responde Fulan, casi perdiendo el equilibrio por el enorme peso de la
mano en su hombro.

−A veces… Pero casi siempre esta tranquilo. – Sinclair le da un empujon amistoso a Fulan que casi lo
manda al suelo. – Casi siempre es lidiar con buscapleitos o carteristas, a veces algún que otro asaltante o
un pequeño traficante; pero no te preocupes, nada que una buena dosis de brutalidad policiaca no
solucione.

−Ehhh… sí señor. – Responde Fulan con algo de preocupación ya que no imaginaba que tuviera que
golpear a tanta gente. – Algo más que debería saber?

–Sí, solo no te metas con los italianos, ellos se portan bien siempre que los dejemos en paz. – Responde
Sinclair con una gran calma.

–Ehhh. ¡Si sargento! – Responde Fulan, pero en su interior tiene algunas dudas. – “¿A caso la mafia
italiana tiene una especie de trato con la policía? ¿O que está pasando por aquí? ¡No! Solo es un consejo
para no meterme en problemas, no tengo que ser tan pesimista, pero…”.

Los pensamientos de Fulan son interrumpidos cuando el Sargento Sinclair se pone rigido en posición de
firmes y le da un golpe a Fulan para que hiciera lo mismo, este hace lo mismo y voltea hacia la puerta de
la comisaria; acababa de entrar un imponente pterosaurio con una gran cicatriz que le cruzaba el rostro
y un agujero en la cresta, llevaba un distintivo uniforme de comisionado y unas cuantas medallas.

–¿Comisionado Reymond, que lo trae por aquí? – Dice Sinclair mientras lo saluda.

–Escuché del nuevo muchacho y vine a ver cómo le va. – Responde el comisionado de forma agradable,
pero sin perder su tono imponente. – ¿Y qué tal tu primer día en el cuerpo muchacho? ¿Ya te
acostumbras a la rutina?

–¡S-si señor! – Dice Fulan, está completamente paralizado en posición de saludo mientras ve aterrado a
la imponente figura que tiene delante.

–Je, hasta atrapo a su primer ebrio buscapleitos. – Interrumpió Sinclair dándole una palmada en la
espalda a Fulan y pegando una fuerte carcajada. – No lo hizo nada mal para ser su primer día.

El comisionado Reymond sonríe dejando ver sus afilados colmillos, su expresión demuestra cordialidad y
simpatía, pero también ironía en esta, llegando a inspirar temor. Mira al joven recluta con intensidad,
evaluando su reacción ante una figura imponente.

–Bien hecho Sinclair, parece que tenemos un recluta prometedor. Y ¿te sientes abrumado muchacho? –
Dice el comisionado.

–Yo ehhh, no, para nada. – Responde Fulan con una sonrisa nerviosa. – Es- es un honor conocerlo,
comisionado.

–El honor es mío hijo. – Responde Reymond. – Veo que Sinclair ya te enseño el lado más animado de
nuestro oficio, ¿Eh?

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Sinclair asiente con una sonrisa de complicidad a Fulan, saboreando la incomodidad del momento entre
el joven recluta y el comisionado.

–¿Hay algo que deba saber sobre nuestro recluta, sargento? – Pregunta el comisionado.

–Nada preocupante, comisionado. – Responde Sinclair mientras mira con complicidad a Fulan. – Solo
está familiarizándose con la vida en el cuerpo.

–Bien muchacho, recuerda que estamos aquí para servir y protege, nosotros mantenemos el orden y
proteger a los ciudadanos, independientemente de su especie. – El comisionado Reymond muestra una
enorme sonrisa. – Si necesitas algo no dudes en preguntar.

–¡Señor si señor! – Responde Fulan, poniéndose firme y en posición de saludo.

Satisfecho, imponente pterodáctilo se despide y sale de la oficina, dejando a un muy nervioso joven
humano y al sargento, Sinclair le da una palmada a Fulan, suelta una carcajada y se sienta en el
mostrador de la oficina.

–Bien hecho Fulan, sobreviviste a una inspección del comisionado. – Dice Sinclair con ironía. – Pero no te
acostumbres a que te trate tan bien siempre, el solo fue amable contigo porque eres nuevo.

Fulan se voltea a ver a Sinclair, esta pálido y su expresión es confusa, una mezcla de temor e
incertidumbre.

–Vamos, no pongas esa cara. – Responde Sinclair con su usual tono alegre. – El jefe ya te dio el visto
bueno, eso es más de lo que consigue la mayoría en su primer día.

Fulan queda algo consternado por esas palabras, siente que debería preocuparse de que el comisionado
sea tan estricto pro a la vez siente algo de orgullo por haber conseguido su aprobación fácilmente,
Sinclair se percata de esto y rápidamente interviene.

–Sabes hijo, estar en el cuerpo de policía puede ser desafiante y muy exigente, pero debes sentirte
orgulloso de pertenecer a él, muy pocos tienen el valor de salir y enfrentarse a los peligros de las calles.
– Le dice Sinclair de forma paternal. –Anda, ve a patrullar un poco para relajarte.

Fulan hace caso, mientras sale de la comisaria, las palabras de Sinclair resuenan en su cabeza: “muy
pocos tienen el valor de salir y enfrentarse a los peligros de las calles”. Con una sonrisa en su rostro
comienza a caminar con más confianza por las calles adoquinadas mientras silva tranquilamente; un par
de días después Fulan está en su patrulla de las 9, se ha estado volviendo una rutina en él, pasa
nuevamente en frente de la perfumería de Reuben; en eso ve algo que capta completamente su
atención, una joven pterosaurio, sus escamas y plumas son plateadas y sus largos y sedosos cabellos
rojos como el fuego, va vestida con un elegante vestido negro, sus ojos color ámbar brillaban con la luz
del sol de la mañana, se encuentra comprando algunos perfumes acompañada por una triceratops
morada de baja estatura que tiene pinta de ser su criada, ambas hablan de forma amistosa y animada
con Reuben, especialmente la triceratop.

Fulan queda embobado por la visión de ese ángel de rojos cabellos y se queda observando desde una
distancia prudente, pero es notado por la triceratops y por Reuben; la triceratops le lanza una mirada
asesina y Reuben solo ríe en voz baja. Al poco tiempo ambas damas se van, dejando a nuestro
anonadado protagonista solo, Reuben se le acerca riendo.

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− ¿Lo que vi acaso fue un flechazo? – Replica el raptor con un tono jovial.

−Yo… pues… − Responde nuestro oficial algo incómodo. – No voy a responder eso.

−Ay amigo… No lo niegues, es muy obvio. – Dice Reuben risueño. – Aunque sí que decidiste enamorarte
de la persona equivocada…

−¿Está comprometida?. – Pregunta Fulan, algo atemorizado por la idea de que ese hermoso ángel sea
inalcanzable.

− ¿Comprometida? JAJAJA, ya quisieras… − Reuben empieza a reír ante el comentario. – La señorita


Lucille ha tenido una multitud de pretendientes en el último par de años, todos más ricos y mejor
parecidos que tu… Sin ofender…

−Muy gracioso… − Contesta Fulan. – Si no fuera porque me caes bien ya te estaría llevando a la
comisaria por desacato a la autoridad.

−Hey, perdón amigo… Pero es verdad. – La voz del raptor es seria, demostrando que no bromea. –
Además… Su padre es extremadamente sobreprotector y selectivo con aquellos que pueden acercarse a
ella, el viejo da miedo.

−Bueno… Eso es algo de lo que preocuparse… − Dice Fulan ligeramente intimidado por esa descripción.

−Y más para ti… Él es el comisionado de la policía. – El corazón de Fulan se le sube a la garganta ante las
palabras de raptor, la sola mención del gigantesco pteranodon era suficiente para helar su sangre y
ahora que sabía que era el padre de ese amor imposible que sentía lo aterraba más. – Según cuentan las
historias una vez mato a un rinoceronte blanco solo con sus puños en un safari de cacería en África…

Mientras nuestro oficial conversaba con el perfumista la señorita Lucille acompañada de la doncella
triceratops vagaban por una feria en la ciudad, es un ambiente bastante animado, con puestos coloridos
y extravagantes vendedores ofreciendo los productos exóticos que tenían a su disposición; un show de
acróbatas asiáticos se destacaban en el centro de la calle con una gran muchedumbre reunida alrededor
suyo expectante, gente de todo tipo, tanto dinosaurios como humanos caminaba por todos lados,
comprando chucherías y divirtiéndose con las atracciones y mercancías de todo el mundo.

−Thea… ¿Crees que algún día encuentre a al hombre indicado? – Pregunta Lucille a su doncella, con algo
de tristeza en la voz.

−No te preocupes Lucy… − Responde la triceratops poniendo una mano reconfortante en el hombro de
su amiga. – Algún día conocerás a algún mozo encantador que te ame y de seguro será muy adinerado y
apuesto.

Lucille sonríe ante las palabras de aliento de su amiga, pero eso no quitaba el vacío que sentía. – ¡Oh!
¡Mira! – Chilla Thea emocionada apuntando hacia una colorida carpa de aspecto gitano con un cartel
que rezaba: “Lea Su Futuro”, tanto en inglés como en español. – Vamos a ver, no sería mala idea que te
lean la fortuna.

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Ambas damas se acercan a la tienda, para su sorpresa una mujer joven se encargaba de atender, era una
estegosaurio de color verde lima y con el cabello envuelto en un pañuelo rojo sangre, se encuentra
barajando un mazo de cartas del tarot mientras tararea una canción española.

−Buenos días hermosas señoritas. – Responde a stego con una enorme sonrisa, su acento es con un
español muy marcado. – ¿Desean que les haga una lectura sobre su fortuna?

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