La hemaglutinina es una glicoproteína presente en la superficie de ciertos virus, como los
virus de la influenza (gripe) y el virus del sarampión, y también en algunos
microorganismos. Su función principal es mediar la unión del virus a las células huésped,
facilitando así la infección. Además, es una de las proteínas clave que el sistema inmune
reconoce y ataca, lo que la convierte en un objetivo importante para vacunas y tratamientos
antivirales.
Hemaglutinina en los virus de la influenza
En el caso de los virus de la influenza, la hemaglutinina (abreviada como HA) tiene
funciones cruciales:
1. Unión al receptor celular:
o La HA se une a los receptores de ácido siálico presentes en la superficie de
las células epiteliales del tracto respiratorio del huésped.
o Esta unión es el primer paso para que el virus entre en la célula.
2. Fusión de membranas:
o Después de unirse a la célula, el virus es endocitado. En el entorno ácido del
endosoma, la hemaglutinina sufre un cambio conformacional que permite la
fusión de la membrana viral con la membrana endosomal, liberando el
material genético del virus en el citoplasma de la célula huésped.
Estructura de la hemaglutinina
La hemaglutinina es un trímero formado por tres subunidades idénticas. Cada
subunidad está formada por:
o HA1: Responsable de la unión al receptor de ácido siálico.
o HA2: Participa en la fusión de membranas, con una región llamada "péptido
de fusión" que se inserta en la membrana celular durante el proceso de
infección.
Es altamente variable entre diferentes cepas de virus, lo que explica por qué las
vacunas contra la gripe deben actualizarse cada año para incluir las variantes más
prevalentes de hemaglutinina.
Variantes de hemaglutinina
Existen 18 subtipos de hemaglutinina (H1 a H18) en los virus de la influenza A,
combinados con 11 subtipos de neuraminidasa (N1 a N11). Estos subtipos dan lugar a
combinaciones como H1N1 o H3N2, que identifican cepas específicas del virus.
Importancia inmunológica
La hemaglutinina es la principal diana de los anticuerpos neutralizantes generados
por el sistema inmunológico en respuesta a una infección o vacuna contra la
influenza.
Su capacidad de mutar (a través de un fenómeno conocido como deriva antigénica)
permite a los virus evadir la inmunidad adquirida, complicando los esfuerzos para
lograr una vacuna universal.
Hemaglutinina y pruebas de laboratorio
El término "hemaglutinina" también se refiere a la capacidad de algunas proteínas virales o
microbianas para aglutinar (hacer que se agrupen) los glóbulos rojos. Este fenómeno es la
base de pruebas como la inhibición de la hemaglutinación, que se utilizan para detectar
anticuerpos específicos contra virus.
Hemaglutininas en otros contextos
Además de los virus, ciertas bacterias y parásitos también producen hemaglutininas que
ayudan a su adhesión a las células huésped o cumplen funciones relacionadas con la
patogenicidad. Un ejemplo son las hemaglutininas de Bordetella pertussis (la bacteria que
causa la tos ferina), que facilitan la colonización de las vías respiratorias.
En resumen, la hemaglutinina es una proteína fundamental para la infectividad viral, el
diseño de vacunas y el estudio de la inmunología viral.