6.
Solutrense
En continuación con la anterior, esta etapa se caracteriza por el desarrollo de métodos de calentamiento de roca. Por estos
mismos métodos, el tallado y la forma de la herramienta se modifica. Tienen toques más estéticos, similares a una flecha. Se
utilizan también sílex, cuarzos y distintos cristales, como la obsidiana.
7. Magdaleniense
En este último periodo, las herramientas son aún más finas pero también más grandes, con forma de punta de azagaya (lanza
arrojadiza pequeña), aunque también tienen formas triangulares. Sus productos elaborados se utilizaron no solo para la caza,
sino como armas de combate y también como adornos. Se han encontrado muchos restos bien conservados en el sudoeste de
la Europa Occidental.
Perigordiense
La cultura Perigordiense marca el inicio del Paleolítico Superior. Se divide en tres fases: la primera fase (o inicial) llamada
Châtelperroniense; la segunda fase o evolucionada, llamada Gravetiense; y la tercera fase o Perigordiense Superior. Tuvo su
origen en la cultura Musteriense de finales del Paleolítico Medio.
Se desarrolló principalmente en Francia y la mitad norte de España y en su fase final también en Bélgica y la zona cantábrica
española.
Del Perigordiense superior derivó una cultura intermedia llamada Protomagdaleniense
. Auriñaciense
Este periodo, junto con los tres que siguen, suelen agruparse dentro de la misma época: el Paleolítico Superior (la etapa que va
desde hace 40.000 años hasta hace 12.000 años), y se asocian a un modo de producción común caracterizado por el uso de
hueso, el asta o el marfil para fabricar puntas largas y muy afiladas (imposibles de fabricar a partir de materiales tan
quebradizos como las piedras), y también por realizar las primeras representaciones artísticas con los mismos materiales.
Gracias a la posibilidad de crear agujas, es posible fabricar ropajes sofisticados con los que desplazarse por ecosistemas
totalmente glaciares, algo que otros representantes del género Homo no podían hacer durante mucho tiempo.