1.
Corrientes lingüística siglo XX
La historia de la lingüística cambió radicalmente debido a Saussure, quién inició la
corriente del estructuralismo europeo sobre el que se asientan las bases de la
lingüística moderna. Gracias a sus discípulos, Charles Bally y Albert Sechehaye, se
reconstruyó y se publicó el curso de lingüística general.
Los principios básicos de la teoría saussureana fueron objeto de estudio y discusión
de diferentes corrientes lingüísticas europeas: la Escuela de Praga, la Escuela
de Copenhague y los estudios del lingüista francés André Martinet. La Escuela de
Praga (Roman Jakobson y N. Trubetzkoy: década del 20), a partir de la diferencia
entre lengua y habla, distinguió dos ciencias que las tenían como objeto de estudio:
la fonología que estudia los fonemas dentro del sistema de la lengua y la
fonética que estudia los sonidos producidos en el acto concreto del habla. Esta
nueva escuela, si bien parte de los lineamientos fundamentales del estructuralismo,
se llama a sí misma funcionalista. El término función se refiere a la utilidad de la
lengua ya que sirve para la comunicación. La Escuela de Copenhague (Louis
Hjelmslev: década del 30, creador de la doctrina lingüística llamada glosemática)
diferenció dos planos del lenguaje: contenido y expresión, los que
correspondían a los conceptos de significado y significante de Saussure.
Hjelmslev comienza a hablar de función para referirse a la relación recíproca entre
contenido y expresión. Utiliza este concepto en un sentido matemático, diferente a
la significación que le atribuye Jakobson. Hjelmslev trata de llegar a una
formalización absoluta de la lingüística para lo cual intenta un método exacto. La
descripción debe ser totalmente coherente, exhaustiva y todo lo sencilla que sea
posible. Esta escuela realizó importantes desarrollos en los estudios sobre sintaxis.
Con relación a los postulados que Saussure legó a estas corrientes, se
pueden considerar relevantes dos afirmaciones suyas acerca de la lengua: "la
primera, que la lengua es un "sistema de oposiciones" (aquí se funda el
estructuralismo de Trubetzkoy); la segunda, que la lengua es "una forma, no
una sustancia" (aquí se funda el estructuralismo de Hjelmslev)" (Catinelli, 1965,
29). Por su parte, el lingüista André Martinet partió de la concepción de función de la
Escuela de Praga y dio prioridad en sus estudios a la función comunicativa del
lenguaje. En el estructuralismo europeo se pueden distinguir dos generaciones: a.
La primera generación incluye a las Escuelas de Praga y Copenhague, las que,
como ya dijimos, avanzaron en los estudios fonológicos y sintácticos
respectivamente. b. La segunda generación estructuralista comienza a abrir los
estudios lingüísticos más allá de las fronteras específicas de la lengua y empieza a
tomar contacto con otras ciencias sociales. Se incorporan otros tópicos de estudio
como: el sujeto, la sociedad, el cambio histórico, etc. Estos lingüistas (Émile
Benveniste, Oswald Ducrot, Michel Pecheux, entre otros) inician la transición
entre el estructuralismo y el análisis del discurso, la teoría de la enunciación, la
teoría de los actos de habla y la gramática textual
2. Definición y objeto de estudio. Lingüística sistémica: Saussure
Al investigar sobre el objeto de estudio de la lingüística, Saussure afirma que el
lenguaje es multiforme y heteroclito, ya que domina el ámbito físico (ondas sonoras),
fisiológico (audición y fonación) y psíquico(asociación de imágenes verbales y
conceptos). Este es heterogéneo.
En cuanto a la lengua, afirma que es parte esencial del lenguaje y que es un sistema
de signos en el que solo es esencial la unión del sentido y de la imagen acústica, y
en el que las dos partes del signo son igualmente psíquicas. Además, esta es de
carácter social (contrato establecido entre los miembros de una comunidad),
homogénea, sistemática ( signos convencionales y arbitrarios para comunicarse) e
irreflexiva (el sujeto registra pasivamente).
Otra cara de lenguaje es el habla, esta es de carácter individual (uso voluntario por
parte del hablante), heterogénea, evoluciona, reflexiva (acto por el cual el individuo
exterioriza sus pensamientos).
3. El signo y sus propiedades.
El signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras: concepto e imagen
acústica. Donde el concepto es llamado significado y la imagen acústica
(representación mental) significante. Propiedades:
● Arbitrariedad: la relación entre significante y significado es convencional, no
hay ninguna relación natural. Concepto “Árbol”, tree en inglés y árbol en
español.
● Linealidad: del significante por ser de naturaleza auditiva, se desarrolla sólo
en el tiempo y toma los caracteres qué toma de él. Es decir, el carácter lineal
del signo lingüístico deriva de la naturaleza vocal del lenguaje, por la cual los
fonemas se producen en el tiempo en forma consecutiva y el oído los percibe
como una sucesión
● Inmutabilidad: El signo lingüístico, una vez aceptado por una comunidad y
heredado de generaciones anteriores, no puede ser modificado por la acción
voluntaria de un individuo ni por la masa social.
Razones por las cuales es imposible todo cambio lingüístico general y
súbito:
1-Como el signo lingüístico es arbitrario no hay motivos lógicos para preferir
un significante u otro para determinado significado.
2-Los signos lingüísticos son innumerables.
3- El sistema de la lengua es un mecanismo muy complejo que necesita ser
estudiado científicamente. Cualquier cambio implicaría el trabajo de
especialistas, gramaticales, lógicos, etc. Hasta ahora ninguna injerencia de
esa naturaleza ha dado resultado.
4- La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística, ya que
la lengua pertenece a todos los individuos de la comunidad que la utiliza y
porque hay una solidaridad con el pasado del cual se la hereda.
● Mutabilidad: la lengua se transforma sin que los sujetos puedan
transformarla. Esa alteración que se produce se refiere a "un desplazamiento
de la relación entre el significado y el significante".
4. La gramática: la oración.
Según Van Dijk: "Una gramática es un sistema de reglas, categorías, definiciones,
etc. que abarcan el sistema de una len- gua".. Estudia el sistema lingüístico en
abstracto, sin tener en cuenta las diferencias individuales, sociales, geográficas y
situacionales del uso del lenguaje. La unidad de estudio de la gramática es la
oración.
Las gramáticas del texto necesitan de la gramática de la oración para poder marcar
sus tareas específicas, se concentrará en aquellas propiedades del discurso que una
gramática de la oración no puede explicar adecuadamente, como las relaciones
entre las oraciones de una secuencia. La secuencia es una ordenación lineal de
oraciones en el tiempo o en el espacio.
Las gramáticas del texto estudian aquellos elementos lingüísticos que sirven para
cohesionar las distintas oraciones que forman una secuencia. Por eso, los temas
fundamentales se refieren a recursos de cohesión (sinonimia, elipsis,
encapsuladores, elementos de referencia endofórica y exofórica, etc.) y progresión
temática (tema- rema). El estudio de los elementos del sistema de la lengua está al
servicio de la producción y de la comprensión de textos.
Muchos de los elementos de la morfología (pronombres, artículos, adverbios,
adjetivos); de la sintaxis (sujeto tácito, predicado no verbal, nexos coordinantes y
subordinantes) y de la semántica (sinonimia, antonimia, hiperonimia) no se limitan a
la oración, sino que establecen relaciones entre oraciones que forman secuencias,
es decir, mantienen la coherencia superficial del texto que, generalmente, garantiza
la coherencia global del mismo.
5. LA PRAGMÁTICA: enunciados VS oración.
A fines de la década de los sesenta, los lingüistas pasaron del estudio del sistema
de la lengua en sí como un ente ideal a investigar científicamente el lenguaje en su
función comunicativa, es decir, la lingüística debía trascender los límites de la
oración y dedicarse al análisis del lenguaje en acción.
Esto dio origen a la Pragmática textual o discursiva, cuya función primordial es la de
estudiar el uso del lenguaje, es decir, la función comunicativa del mismo. Para ello
analiza las condiciones que determinan tanto el empleo de un enunciado concreto
por parte de un hablante concreto en una situación comunicativa concreta, como su
interpretación por parte del destinatario".
La pragmática se dedica fundamentalmente al estudio de las relaciones entre los
enunciados y los factores extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, como
por ejemplo: hablante, oyente, contexto físico y cultural, competencia pragmática,
acciones que ejecuta el emisor, intención, inferencias, etc. De la misma manera en
que necesitamos conocer las reglas gramaticales (ortográficas, morfosintácticas y
semánticas) para realizar oraciones correctas, también debemos desarrollar la
competencia pragmática para producir enunciados adecuados. Esto implica saber
reconocer las características de la situación comunicativa, identificar el propósito o
intención de una emisión por parte del hablante, descubrir qué quiso decir el oyente
más allá de lo que dijo, reconocer qué se hizo al decir algo; todos estos, entre
muchos otros, son los temas que estudia la pragmática. Así como en el paradigma
estructuralista (Saussure) y generativista (Chomsky), el lenguaje es un conjunto de
oraciones, para la pragmática el lenguaje es discurso y texto.
6. TEORÍA DE LOS ACTOS DE HABLA
Ya Karl Bühler (1934) había establecido la distinción entre dos aspectos fundamentales de
la actividad lingüística: el acto lingüístico y la acción lingüística. En cuanto acto, el
lenguaje cumple la función de significar; en cuanto acción, el lenguaje cumple con una
función instrumental, sirve para persuadir, prometer, amonestar, etc.
La pragmática se dedica particularmente al análisis de los actos de habla y, en términos
generales, a las funciones que cumplen los enunciados lingüísticos, a las características de
los mismos en el proceso comunicativo y a las relaciones entre texto y contexto.
Si bien este estudioso había puntualizado esta diferencia, recién en 1962, el filósofo británico
John Austin, formuló la teoría de los actos de habla. La misma fue desarrollada
posteriormente por un discípulo suyo, el filósofo americano Searle (1969). Esta teoría fue un
aporte sumamente original y significativo para analizar el lenguaje en uso. Dentro de la
pragmática, es una de las teorizaciones más importantes, completas y realizada con
rigurosidad científica, ya que estudia con precisión sistemática cuáles son los usos y
funciones que pueden realizar los hablantes con el lenguaje. El punto de partida fue el
supuesto planteado por la filosofía de la lengua que reconoce que, al producir un enunciado,
el alocutor no sólo está diciendo algo sino que también está haciendo algo, (como lo había
expuesto Bühler), porque el lenguaje no solamente sirve para describir el mundo, sino
también para hacer cosas. Por eso Austin y Searle consideran que los enunciados utilizados
dentro de un contexto comunicativo son acciones que realizan los hablantes en relación a
sus interlocutores. Así, por ejemplo, si un compañero de escuela le dice a otro: "Por favor,
préstame tu cuaderno", no sólo ha dicho algo a través de un enunciado lingüístico coherente,
sino que también ha hecho algo, ha efectuado un pedido. Así como en este caso el alocutor
ha realizado la acción de pedir, también, al hablar, puede ejecutar infinitas acciones
sociales como: amenazar, invitar, saludar, denunciar, aconsejar, rogar, solicitar, etc.
Todas estas acciones se denominan actos de habla.
Cuando un hablante produce un enunciado, ejecuta un acto de habla (una acción) y el
que el interlocutor interprete cuál es ese acto es fundamental para que sea entendido el
sentido de la comunicación. Por ejemplo, si un hijo le pide el auto prestado al padre, y éste le
responde: "Ayer tuve un problema con el auto, hay un ruido extraño en el motor", este
enunciado puede interpretarse como una negación, para no prestarle el vehículo; como una
advertencia, para que lo use con cuidado, o como un pedido, para que el hijo lo arregle. En
cada caso, el contexto ayudará al receptor a interpretar adecuadamente la intención
comunicativa del emisor.
El acto de habla se cumple con éxito si el oyente da al enunciado el mismo significado
y la misma referencia que el hablante tuvo la intención de trasmitir. La pragmática estudia
fundamentalmente las condiciones bajo las cuales los actos de habla pueden ser adecuados o
inadecuados, satisfactorios o no. Según Van Dijk: "si el resultado y las consecuencias
concuerdan con la intención y el propósito del agente, decimos que la acción es
satisfactoria" (Van Dijk, Teun A. 1988, p.60). Para que se realice un acto de habla
satisfactorio, el hablante debe tener conocimiento de sus propios deseos y capacidades, del
mundo que lo rodea, de la situación en la que se encuentra; también debe sentir cuáles son los
deseos, inclinaciones o necesidades que motivan su acción y, además, debe contar con la
oportunidad y las condiciones adecuadas para realizar esa acción. Austin propuso una
distinción clara entre enunciados constatativos y enunciados performativos. Los primeros
se utilizan para realizar aseveraciones, describir hechos, explicar fenómenos o relatar sucesos
(pueden ser analizados como verdaderos o falsos), y los segundos son aquellos en los que el
hablante realiza una acción social (en ellos no interesa el valor lógico de veracidad o falsedad
sino la acción que ejecutan).
Por ejemplo:
"Te ordeno que termines esa tarea": performativo (adecuado o inadecuado)
"Está lloviendo en la montaña": constatativo (verdadero o falso)
En los enunciados performativos, el hablante no está simplemente registrando un estado de
cosas, transmitiendo una información o describiendo una acción, está "realizando" la acción
(por eso también se llaman "realizativos"). Así como los enunciados constatativos pueden ser
verdaderos o falsos, los performativos pueden ser adecuados y afortunados o inadecuados o
desafortunados.
A su vez, Austin distinguió los enunciados explícitos y los primarios. Los enunciados
explícitos son aquellos en los que aparece una expresión que determina el acto de habla que
se está realizando. Por ejemplo: "Yo afirmo que esto es un error", "Prometo que vendré
temprano", "Te advierto que no lo lograrás". Estos enunciados se ajustan a las siguientes
características: Están escritos con un verbo “performativo” en primera persona del
singular o plural y en Presente del Modo Indicativo. Los verbos performativos son aquellos
que explicitan el acto de habla que se está realizando por medio de un enunciado. Por
ejemplo: exijo, aconsejo, apuesto, denuncio, lamento, sostengo, ruego, suplico, condeno, etc.
Los enunciados primarios, por el contrario, son los que no tienen una expresión que
determine el acto de habla. Por ejemplo: "Esto es un error", "Vendré temprano", "No lo
lograrás". Estos enunciados también pueden ejecutar las acciones de afirmar, prometer o
advertir, pero no de manera explícita.
Con esta última distinción, la frontera entre los enunciados constatativos y performativos dejó
de ser significativa ya que Austin admitió que todos los enunciados (aun los que afirman
verdades o falsedades) sirven para cumplir actos aunque no tengan un performativo explícito.
Así, por ejemplo, "Estamos en otoño", es una afirmación aunque no contenga el verbo
"afirmar".
Por esto, Austin revisó su planteo de partida (enunciados constatativos y performativos) y
propuso que las dos funciones básicas del lenguaje, el "decir algo" (aspecto locucionario) y
el "hacer algo" (aspecto ilocucionario), sean entendidas como dos aspectos solidarios de la
actividad de habla y sobre esta nueva perspectiva se funda la teoría de los actos lingüísticos a
partir de su famosa tricotomía que sintetizamos a continuación.
Los actos de habla más analizados son los llamados "canónicos”, en los que hay un solo
emisor y un solo receptor. En todo acto canónico encontramos tres actos que "no
constituyen propiamente actos distintos, sino tres subactividades analíticamente
discernibles en cada ejecución lingüística o acto de habla” (Lozano, J., Peña- Marín, C. y
Abril, G.(1986): Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual. Madrid
ACTO LOCUCIONARIO: consiste en "decir" algo, utilizando un enunciado
formado por oraciones aceptables gramaticalmente que tienen un significado y una
referencia. Se realiza un acto de emisión lingüística a través de la combinación de
elementos fonológicos, morfosintácticos y semánticos de una lengua. Ejecutar un acto
locucionario implica, al mismo tiempo, la realización de un acto ilocucionario.
ACTO ILOCUCIONARIO: es el más relevante y el punto central de estudio de la
pragmática, consiste en "hacer" algo de acuerdo con una intención determinada. Este
acto implica ejecutar acciones sociales como prohibir, informar, ofrecer, pedir,
agradecer, solicitar, etc. Este acto es el que interesa desde el punto de vista de la
comunicación, es el que posee la fuerza ilocucionaria que debe captar el receptor.
ACTO PERLOCUCIONARIO: es el que se relaciona con los efectos que se
producen en el receptor. Este acto no es fácilmente identificable ya que se refiere a las
consecuencias extralingüísticas que el acto de habla produce en los sentimientos,
pensamientos o acciones del interlocutor. Por ejemplo, son actos perlocucionarios:
convencer, asustar, Intimidar, sorprender, ofender, intrigar, etc. El efecto que se
produce en el receptor puede ser el buscado por el emisor o puede ser uno totalmente
contrario. En síntesis, cuando un alocutor produce un enunciado tienen lugar:
o el acto de decir algo (locucionario) que tiene significado;
o el acto que tiene lugar al decir algo (ilocucionario) que posee fuerza;
o el acto que sucede por decir algo (perlocucionario) que produce efectos.
Si bien estos tres actos se dan en forma simultánea podemos "teóricamente" distinguirlos
porque sus propiedades son diferentes. Por ejemplo:
a) Ella me dijo: "Comprá el reloj para Andrés."
b) Ella me pidió que comprase el reloj para Andrés.
c) Ella me persuadió para que comprase el reloj para Andrés.
En el caso a) se reproduce el acto locucionario expresado por una persona, el cual posee un
significado. En b) se explicita el acto ilocucionario realizado, es decir, la fuerza del
enunciado. En c) se hace referencia al acto perlocucionario, es decir al efecto que se ha
logrado.
Así como el acto de habla queda completado cuando el alocutario entiende lo que el alocutor
quiso decir, o sea, comprende su intención, también puede ocurrir que el alocutor diga algo
distinto de lo que quiso decir y, a su vez, el alocutario perciba otra cosa diferente. En estos
casos, el acto ilocucionario no se puede considerar plenamente realizado y es aquí donde
Austin habla de infortunio. El acto no se considera verdadero ni falso sino desafortunado.
Austin propone la siguiente clasificación de los verbos performativos: (Lozano, J. y otros,
1986, p.184)
JUDICATIVOS O VEREDICTIVOS: Consisten en la emisión de algún juicio tras
cierto proceso de apreciación o de razonamiento. Su modelo es el acto de emitir un
veredicto: absolver, condenar, aprobar, diagnosticar, etc.
EJERCITATIVOS O DECRETOS: Son actos de decisión que mani- fiestan el
ejercicio de un poder. Su modelo es un acto de designa- ción: ordenar, designar, legar,
proclamar, consagrar, etc.
COMPROMISORIOS: Comprometen al hablante en cierta línea de conducta
ulterior. Su modelo es la expresión de una promesa: proponerse, prometer, pactar,
jurar, apostar, etc.
COMPORTATIVOS: Expresan actitudes frente a comportamientos de los demás. Su
modelo es la fórmula cortés de agradecimiento: felicitar, agradecer, perdonar,
deplorar, invitar, etc.
EXPOSITIVOS: Clarifican o describen nuestras razones y argumentos. Ponen de
manifiesto la forma de inserción de nuestras palabras en el discurso. Su modelo es una
fórmula oratoria del tipo /afirmo/ o /repito que/: enunciar, negar, preguntar, observar,
mencionar, etc."
Searle continúa la teoría de Austin y la perfecciona ya que amplía algunas ideas que no
estaban explícitamente reconocidas por su maestro. Así, Searle afirma que "toda" actividad
lingüística (y no sólo los enunciados performativos) está controlada por reglas y que "hablar
una lengua consiste en realizar actos de habla" (Escandell Vidal, 1996, p. 62). De este modo,
para Searle, la unidad mínima de la comunicación lingüística es el acto de habla y no la
oración que es una entidad abstracta (cfr. Cap. 1: 2.1. "El texto y la oración"). Searle ha
realizado una clasificación de los actos ilocucionarios que, si bien no es completa, sirve como
modelo para intentar otras tipologías. Agrupa los actos de habla en representativos,
directivos, comisivos, expresivos y declarativos.
Actos asertivos o representativos: son los que utiliza un alocutor para afirmar algo
como verdadero, para explicar cómo son las cosas. Ejemplos: asegurar, informar,
comunicar, explicar, etc.
Actos directivos: son empleados por el alocutor para influir sobre el alocutario para
que realice alguna acción. Ejemplos: aconsejar, pedir, sugerir, solicitar, dar
instrucciones, ordenar, rogar, preguntar, permitir, etc.
Actos comisivos: son los que expresan el compromiso del alocutor para realizar algo
en el futuro. Ejemplos: prometer, apostar, garantizar, asegurar, jurar, etc.
Actos expresivos: son aquellos que sirven al alocutor para expresar sus sentimientos
o pensamientos. Ejemplos: disculparse, felicitar, agradecer, complacerse, etc.
Actos declarativos: son los que se emplean en fórmulas civiles y religiosas para
expresar un cambio de condición o estado. Ejemplos: declarar, bautizar, condenar,
absolver, excomulgar, etc. Generalmente, un hablante realiza más de una de estas
acciones a la vez.
Actos de habla directos e indirectos
Así como cierto tipo de actos de habla dependen de la cultura en la que se realizan, hay
ciertos actos lingüísticos que se consideran universales. Estos son los que hacen
aseveraciones, formulan preguntas y dan órdenes o directivas. Estos actos pueden realizarse a
través de oraciones enunciativas, interrogativas e imperativas, respectivamente. Entonces,
podemos decir que son actos de habla directos. A estos casos se refiere Searle al afirmar que
cuando el lenguaje se usa literalmente, hay una correlación entre la forma lingüística y el acto
de habla. En cambio, si se utiliza una oración interrogativa para realizar una petición, como
por ejemplo “¿Puede alcanzarme la silla?", estamos ante un acto de habla indirecto porque a
través de la interrogación el alocutor no està formulando una pregunta sino ejecutando otra
acción. Generalmente las peticiones corteses se formulan de manera indirecta: "¿Podría
devolverme esos documentos?", "¿Le importaría que llegue más tarde?", "¿Quisiera
disculpar- me por unos momentos?", etc.
Son muchas las expresiones en las que los hablantes usan actos de habla indirectos. Searle
explica que en éstos hay dos sentidos: el literal y el propiamente indirecto. El sentido literal
(significado de la frase) es lo que el enunciado significa; y el sentido indirecto (significado de
la enunciación del hablante) es lo que el emisor quiso decir.
Por ejemplo, si una persona le pregunta a otra en la parada del ómnibus: "¿Tiene hora?" ese
enunciado tiene el significado literal de una interrogación pero el hablante quiso realizar la
acción de pedir y no de preguntar. La competencia pragmática del oyente le permitirá
interpretar el pedido y no responder "si" o "no" a la pregunta. Este pedido que no fue dicho
pero que el oyente comprende es un contenido implícito. Si bien el hablante no lo manifiesta
en forma explícita: "Le pido que me diga la hora", sí tiene la intención de formular un pedido
y supone que el oyente lo interpretará. Esta colaboración que hace el interlocutor para
interpretar lo que realmente quiere comunicar el hablante es lo que veremos más adelante
como el Principio de Cooperación, formulado por Grice.
Lo mismo ocurre en el siguiente caso: Una madre le dice a su hijo: "Necesito que me digas la
fecha de tu próximo examen para programar las vacaciones". A través de una oración
enunciativa (sentido literal), la madre ha formulado una pregunta (el sentido indirecto del
acto ilocucionario es preguntar: "¿Cuál es la fecha de tu próximo examen?"). Cuando en un
enunciado hay un verbo performativo, seguramente el acto de habla será directo ya que es el
mismo verbo el que especifica qué está haciendo el alocutor al hablar. Por ejemplo: "Te
ruego que vengas pronto", "Te felicito por tu nuevo empleo", "Te recomiendo que pienses
antes de hablar", etc.
Un mismo acto de habla, como por ejemplo "sugerir", puede realizado como acto de habla
directo o indirecto.
"Te sugiero que regreses pronto": directo
"¿Podrías regresar pronto?": indirecto
"Me gustaría que regresaras pronto.": indirecto
El uso de los actos de habla directos es más frecuente en el lenguaje formal y escrito,
mientras que en la conversación informal se utilizan más los actos de habla indirectos.
2. 2. Macroacto de había
Van Dijk afirma que así como a un texto puede asignársele una macroestructura semántica,
a una secuencia de actos de habla puede corresponderle una macroestructura pragmática
que se denomina macroacto de habla. Considera que un discurso comple- to, incluso muy
extenso, formado por una secuencia de actos de habla, es susceptible de entenderse como
la ejecución de una ilocución global. Así, por ejemplo, a todo lo que dice el sacerdote y los
padrinos y padres de un niño en el momento de su bautismo, cabe resumirlo en un solo acto
de habla global: la acción de bautizar. Lo mismo podemos afirmar de lo que se dice en un
casamiento que se sintetiza en la célebre frase:"Yo los declaro marido y mujer".
Matías: Perdonáme por no haberte avisado, pero no tuve
tiempo; fue un viaje relámpago.(disculparse) Adrián: Bueno, no tiene importancia. (aceptar)
Matias: Te llamo para que me acompañés a ver esa obra de teatro sobre García Lorca
donde actúa Ramiro, en el C.P.C. de Argüello y después nos vayamos con el grupo a cenar
a algún lado.(invitar)
Adrián: -¿Cuándo? (preguntar) Matias: Esta noche a las nuevo. (responder) Adrián:-
Entonces pasáme a buscar a las ocho y media porque tengo el auto roto. (aceptar- pedir)
Matias: Bárbarol. Chau. (despedirse) Adrián: Te espero. Chau. (despedirse)
En esta interacción lingüística hubo una sucesión de actos de habla y una acción
predominante que puede ser considerada el macroacto de habla: la invitación que le hace
Matias a su amigo
Adrian.
El macroacto tiene la función cognoscitiva de organizar ja información y reduciría. Después
de una conversación, el oyente, pongamos como ejemplo a Adrián, no recordará cada uno
de los microactos que formaron la secuencia de toda la charia telefónica pero sí tendrá
presente el macroacto de habla: la invitación que le hizo Matias. Asimismo, el macroacto le
permite al hablante, Matías, realizar un "plan global pragmático" (Van Dijk, Teun A. (1988):
Estructuras y funciones del discurso. México, Siglo XXI, p. 75) en virtud del cual irà
preparando cada uno de los microactos de la conversación hasta llegar a la invitación. Si el
oyente le va demos- trando que no están dadas las condiciones para que él realice la
invitación, Matías puede cambiar de plan. Además, el oyente, al ir comprendiendo a través
de las actitudes preparatorias del hablante cuál es ei macroacto de habla que se está
realizando, puede ayudario anticipándose a la invitación o puede intentar evitar que su
amigo la formule si él no va a poder aceptaria.
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Cuando una secuencia de actos de habla puede condensarse en un acto de habla principal,
ya que todo el discurso funciona socialmente como un solo acto, se le llama macroacto de
habla. Consideremos, por ejemplo, el siguiente diálogo telefónico entre dos amigos:
No sólo en el diálogo podemos encontrar secuencias de actos de habla. Por ejemplo en una
carta puede haber una sucesión de microactos (saludar, comentar, agradecer, sugerir, etc.),
pero como un todo ese texto puede funcionar como un pedido si en él se solicita algo al
destinatario.
3. LOS CONTENIDOS IMPLÍCITOS
importantes corrientes de estudios sobre pragmática muy difundidas en la actualidad parten
de las ideas de Paul Grice (1967) quien se ocupa de analizar los mecanismos que regulan
el intercam- bio comunicativo. Este autor explica el "Principio de Cooperación" que rige las
conversaciones, según el cual la comunicación entre dos o más personas va a funcionar si
los interlocutores coope- ran entre si ya que, generalmente, tienen un propósito común. Esta
regla básica se desarrolla en otras normas que Grice, siguien do a Kant, explica así:
1) Máxima de cantidad: Se refiere a la cantidad de información que debe darse y establece:
a) Que su contribución sea todo lo informativa que requiera el propósito de la conversación.
b) Que su contribución no sea más informativa de lo necesario.
2) Máxima de cualidad: Intenta que su contribución sea verda- dera: a) Que no diga algo
que sea falso.
b) Que no diga algo de lo que no tenga suficientes pruebas
Máxima de relación: Procura que se transmita información pertinente, ya que se espera que
lo que dice un participante en la conversación sea relevante respecto de aquello de lo que
se está hablando.
Tipos de contenidos implícitos: implicaturas
Para Grice, hay que distinguir lo que se dice": contenido proposicional del enunciado, de "lo
que se comunica": la información que se trasmite con el enunciado pero que es diferente de
su contenido proposicional. Esto significa que "lo que se comunica" es aquello que se dice
sin decirlo y que el receptor lo interpreta por medio de inferencias. Todo aquello que está
más allá de lo dicho es un contenido implícito y recibe el nombre de implicatura.
Por ejempio, si alguien pregunta: ¿Adrián ya terminó de arreglar el auto?", antes de
contestar sí o no, el interlocutor acepta la implicatura de que Adrián estuvo arreglando el
auto.
Las IMPLICATURAS pueden ser
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CONVERSACIONALES
CONVENCIONALES
c) Sea breve. d) Sea organizado.
4) Máxima de modalidad: Tiene relación con el modo de decir las cosas. La máxima más
importante es: "Sea claro", y se complementa con las siguientes: a) Evite la oscuridad de la
expresión.
b) Evite la ambigüedad
Implicaturas convencionales. "Son aquellas que derivan directa- mente de los significados
de las palabras, y no de factores contextuales o situacionales" (Escandeli Vidal, 1996, p.80).
Éstas se refieren a un plano estrictamente lingüístico.
Por ejemplo, si un alumno dice: "La profesora es muy exigente pero simpática", aparece una
implicatura convencional que surge del significado léxico de "pero" según el cual no sólo
hay un contraste entre "exigente" y "simpática", sino que también la simpa- tía aparece
como una cualidad no habitual o inesperada en una persona exigente.
Si alguien afirma: "Alejandro pudo terminarsu casa", se obser- va, en este enunciado, que la
construcción pudo + terminar agrega el significado adicional implicito de que hubo esfuerzo
y dificultad para terminar la construcción. Si una persona comenta: "Su novio es abogado,
en consecuen- cia es insoportable", con la expresión en consecuencia añade un significado
implicito que señala que el ser "insoportable" es una condición propia de los abogados.
Muchos conectores que se utilizan para dar cohesión a un texto son también elementos que
generan impiicaturas convenciona- les, por ejemplo: también, no obstante, con todo, sin
embargo, por io tanto, y otras expresiones como: hasta, incluso, etc. Las Implicaturas
convencionales "no ejercen ninguna in- fluencia sobre el valor de verdad de la oración en
que aparecen". (Reyes, 1996, p. 44). Por ejemplo: "Alejandro pudo terminar su casa" y
"Alejandro terminó su casa tienen el mismo valor veritativo, al igual que: "Su novio es
abogado, en consecuencia es insoportable, y Su novio es abogado y es insoportable".
Implicaturas conversacionales: Son aquellas que tienen relación con las Máximas de la
conversación de Grice. La implicatura conversacionali se puede producir en los siguientes
casos:
a) Cuando el hablante obedece a las máximas. Por ejemplo, si alguien hace el comentario
de que siente dolor de cabeza y un interlocutor le dice: "En mi maletín tengo aspirinas",
respon- diendo al Principio de Cooperación, ha hecho esta afirmación con el propósito de
ofrecer la aspirina y el oyente debe ampliar la información de lo dicho para entender la
implicatura.
b) Cuando parece que el hablante viola las Máximas de conver- sación, pero no lo hace
(Violación aparente): Grice utiliza como ejemplo el de una carta de recomendación que
envía un profesor de filosofía para un alumno que quiere ingresar en una carrera de
doctorado. El docente escribe la carta con menos información de la esperada (no da datos
que indiquen que el alumno tenga talento para la filosofía). El destinatario deducirá la
implicatura de que el alumno no tiene aptitudes para esa carrera.
c) Cuando el hablante tiene que violar una máxima para no transgredir otra que considera
de mayor importancia (Choque entre máximas). A veces, por ejemplo, no se tiene la
informa- ción suficiente, entonces se viola la máxima de cantidad (se brinda escasa
información) para no violar la máxima de cali dad diciendo algo que no es verdad. Por
ejemplo, si alguien me pregunta: "¿Qué es la guajira?", y no sé precisamente la respuesta
correcta, diré que la guajira es un tipo de canción. En la respuesta hay poca información,
(guajira es el canto popular de los campesinos cubanos) pero verdadera.
d) Cuando el hablante viola una máxima deliberada y abierta- mente (Violación ostentosa).
Este es el caso de la ironía, la metáfora o la hipérbole Ejemplos: José es un león (metáfora)
¡Ese es el lugar más lindo del mundol (hipérbole) Un claro ejemplo de este tipo se da
cuando alguien está hablando de un tema que otro interlocutor considera "peligroso" y por
eso éste cambia bruscamente de tema. En ese caso viola deliberadamente la máxima de
relación.
Hasta aquí hemos visto la relación de las implicaturas con las Máximas de Conversación.
Grice también plantea la relación entre las implicaturas y el contexto. Según su grado de
dependencia del contexto, las implicaturas pueden ser:
GENERALIZADAS
PARTICULARIZADAS
Las implicaturas conversacionales generalizadas: tienen lugar Independientemente de cual
sea el contexto en que se emiten. Estas dependen del significado de las palabras, por lo
tanto es fácil confundirias con ias implicaturas convencionales, según el mismo Grice
admite.
Por ejemplo, si decimos: "El hijo menor de Alicia viajó a Chile", cualquiera sea el contexto
situacional en que se diga, inmediata- mente se interpreta que Alicia tiene más de un hijo.
Un ejemplo clásico de este tipo de implicaturas generalizadas es el del adjetivo Indefinido
(un/o/as/os): "María salió ayer con un hombre", el adjetivo indefinido implica que ese
hombre no es su marido, ni un pariente, ni un amigo.
Las implicaturas conversacionales particularizadas: dependen decididamente del contexto
comunicativo.
Por ejemplo, cuando alguien viola la máxima de relación cam- biando bruscamente el tema
de la conversación porque ilega una persona que no debe escuchar lo que se estaba
diciendo, el interlocutor deduce la implicatura de que el hablante no quiere que aquel lo
escuche hablar sobre ese tópico.
136
3. 1. Presuposiciones semánticas
Para evitar la posible confusión entre lo que la semántica estudia como presuposiciones y lo
que la pragmática enfoca como implicaturas convencionales, haremos una breve
explicación. Presuposiciones: son aquellos significados adicionales que
están implícitos (no dichos) en ciertas expresiones y que cuentan para evaluar la verdad o
falsedad de las mismas. Esto último las diferencia de las implicaturas convencionales ya
que éstas no están condiciona- das por el valor de verdad o falsedad de una proposición
(compárese con lo afirmado respecto de ese tema en páginas anteriores).
"La verdad de estas proposiciones se deduce tanto de la afirmación de la proposición
explícita como de su negación" (Núñez, Rafael y Del Teso, Enrique (1996); Semántica y
pragmática del texto común. Madrid, Cátedra, p. 81).
Por ejemplo, si alguien dice: "Mi tía está en Córdoba" (afirma- ción), se presupone que el
hablante tiene una tía, y aunque niegue la proposición explícita, sigue manteniéndose la
presuposición de que el emisor tiene una tía: "Mi tía no está en Córdoba" (negación). Si la
presuposición de que el emisor tiene una tía resultase ser falsa, no podremos decir que
ninguna de las dos proposiciones sea ni verdadera ni falsa, son proposiciones anomalas
(Núñez, 1996, p. 81). De esta manera, si el enunciado no es verdadero ni falso porque
carece de valor de verdad, no es informativo y carece de sentido. Normalmente, el
contenido de una presuposición es aceptado
sin reflexión por parte del receptor ya que éste pone su atención en
lo que se afirma, niega o pregunta y no en lo que se presupone,
porque el presupuesto es una verdad que se da por aceptads
tácitamente por los interlocutores.
Las presuposiciones, sea cual fuere el tema de la enunciación,
remiten siempre al emisor.
3. 2. Presuposiciones pragmáticas
Como el receptor concentra su interés en la información que está recibiendo y no en el
fondo que se presupone ya que éste es sólo el marco de la comunicación, puede ocurrir que
el emisor utilice esta aceptación para introducir contenidos falsos o inaceptables. Debido a
que lo presupuesto no suele ser objeto de reflexión ni de critica por parte del receptor, el
emisor puede intercalarlo como una afirmación que, formulada directamente, sería fácil de
cuestionar. Por ejemplo, si en una entrevista un periodista le pregunta a un Ministro de
Trabajo: -¿Qué actitud asumirá el Gobierno ante el despido masivo que ha anunciado la
empresa Sindex, como consecuencia de esta tendencia despiadada hacia la flexibilización
laboral?", es de supo- ner que el entrevistado responderá directamente a la pregunta acerca
del futuro proceder gubernamental. En consecuencia, el presupuesto de que ese hecho es
"consecuencia de esta tendencia despiadada hacia la flexibilización laboral quedará
asumido por él, sin darse cuenta, porque no se atreve a discutirlo o porque quizá está de
acuerdo o porque debe concentrarse en la pregunta que le han formulado para poder
responderla con precisión. De esta manera, el entrevistador tiene la facultad de elegir la
información que quiere presentar como presupuesto y limita la libertad del entrevistado ya
que lo obliga a compartirlo. Por el contrario, si quiere discutir el presupuesto debido a que
no está de acuerdo con él, se sale del marco comunicativo y esta actitud, generalmente,
resulta embarazosa.
En sintesis, cuando un interlocutor reconoce que en lo que dice el emisor hay presupuestos
que él considera falsos o no aceptables, está ante una situación pragmática anómala
(Núñez, 1996, p. 85) que lo coloca en la disyuntiva de poner en evidencia que no comparte
el presupuesto, por lo que puede resultar impertinente; o aceptarlo aun no estando de
acuerdo con él. Para concluir, podemos afirmar que "la presuposición no es sólo una
relación semántica, es también un mecanismo pragmático que consiste en considerar de
antemano algo como verdadero y, en el mismo acto, presumir que eso mismo es
compartido por las demás personas implicadas en la situación comunicativa" (Núñez, 1996,
p. 86)
. Presupuestos y sobreentendidos
3. 3 Desde hace varios años, los términos implicatura, presuposi- ción, presupuesto y
sobreentendido, son utilizados por diferentes autores con alcances distintos. Por ese
motivo, y para facilitar el estudio de lo implícito en el discurso, plantearemos brevemente la
clasificación de Ducrot y posteriormente sugeriremos una distinción más simple y funcional
para trabajar estos tópicos de la pragmática. Según Ducrot, los presupuestos se pueden
clasificar de la siguiente manera:
Presupuestos generales: no tienen relación con la estructura de la proposición. Son
aquellos supuestos que comparten los interlocutores, quienes saben que existe un "mundo"
al cual deben referirse sus enunciados. Estos supuestos requie- ren cierta competencia
pragmática de los hablantes, un con- texto cultural compartido, el acuerdo respecto de la
naturaleza de la situación, etc.
b) Presupuestos ilocutivos: "El cumplimiento de un acto ilocutorio particular puede
presuponer que la situación de discurso haga posible y razonable cumplirio" (Lozano, 1986,
p. 208). Por ejemplo, si un hablante hace una pregunta es porque presupone que el oyente
está en condiciones de responderle.
c) Presupuestos de lengua: Están relacionados con la apari- ción de ciertos elementos
lingüísticos en la proposición. Estos pueden ser. c.1. Existenciales: Cuando aparece un
grupo nominal encabezado por un artículo. Se presupone que existe el ser que es descrito
en ese sintagma. Si alguien dice: "El presidente de Uruguay es un intelectual", queda
supuesta la existencia de un presidente de ese país. c.2. Verbales: Cuando en la
proposición hay un verbo princi- pal que describe la sucesión de dos estados. Si se dice:
"José ha dejado de estudiar", se supone que José estaba estudian- do. Otros verbos
frecuentes: empezar a, terminar de, ponerse a, seguir + gerundio, etc. c.3. De construcción:
En algunas construcciones como por
ejemplo: "Es María quien cocina", se supone que hay alguien
que realiza la acción de cocinar.
c.4. Adverbiales: Adverbios como todavía, también, de nue- vo, incluso, etc. Por ejemplo:
"Todavia admiro a los poetas", presupone que el hablante los admiraba anteriormente.
Para Ducrot, las presuposiciones siempre se generan en la enunciación, aseguran la
coherencia y sirven de marco para el discurso.
Si bien este lingüista aclara que es muy dificil mantener un límite preciso entre la
presuposición y el sobreentendido, al tratar la noción de este último hace referencia a "los
efectos de sentido que aparecen en la interpretación cuando se reflexiona sobre las
motivaciones de una enunciación, al preguntarse por qué el locutor ha dicho lo que ha
dicho, y cuando se consideran estas motivacio nes del hablar como parte integrante de
aquello que ha sido dicho" (citado por Lozano, 1986, p. 217) Es decir que, según Ducrot,
para interpretar un sobreentendido, el oyente reflexiona a posteriori acerca del enunciado y
del momento y las circunstancias en que fue producido. Cuando un oyente recurre a reglas
semánticas o pragmáticas (como las propuestas por Grice) para realizar hipótesis sobre el
sentido de los enunciados, estamos ante un sobreentendido.
Como habíamos anticipado, concluiremos este tema propo- niendo una reducción
metodológica para estudiar to implícito en los discursos. Para ello intentamos una
integración de las teorías de Grice y de Ducrot y encuadramos los términos "presupuesto" y
"sobreentendido en los siguientes conceptos:
PRESUPUESTO
Es toda aquella información que no está explícita en el enuncia- do pero que se supone
conocida por el emisor y el receptor. Éste la acepta sin reflexionar sobre ella. El
presupuesto pertenece al plano lingüístico y no depende del contexto comunicativo, el
mismo puede variar y el presupuesto permanece. Por ejemplo, si alguien dice:
"Esteban dejó de provocarme", se presupone: "Esteban me provocaba". Aunque varíe la
situación de enunciación, no se anula el presupuesto ya que éste depende de un elemento
lingüístico "dejar de..." y no de un factor relativo al contexto de comunicación.
SOBREENTENDIDO
Es toda aquella información que está implícita en el enunciado y se llega a interpretar por
medio de inferencias que realiza el receptor al reflexionar sobre lo que fue dicho en el
mismo.
El sobreentendido se comprende en función del contexto comunicativo. 10
Para entender un sobreentendido, además de competencia lingüística, el receptor necesita
tener competencia pragmática y conocimiento del mundo.
Por ejemplo, en una habitación donde hace mucho calor y están todas las puertas y
ventanas cerradas, una persona le dice a otra que está cerca de una puerta: "¡Qué calor
hace aquí!", si el receptor tiene competencia pragmática interpretará como sobreen- tendido
que se le está pidiendo que abra la puerta. De este mismo enunciado, en otras situaciones
comunicativas diferentes, pueden inferirse distintos sobreentendidos.