UNA ODA A LOS ÁRBOLES
pablo cobreros
Pablo Cobreros: Una oda a los árboles, c octubre de 2024
Editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de
Navarra
ISBN: 978-84-8081-798-1
A Marta,
que ama todo lo que crece de la tierra.
P R E FA C I O
Este libro está dirigido, principalmente, a estudiantes de Grado
en Filosofía que hayan cursado una introducción a la Lógica.
Esto no excluye a otros posibles lectores: he procurado que el
libro estuviera totalmente auto-contenido (excluyendo, quizá,
este prefacio).
La unidad del texto es de procedimiento más que temática, pues
muestra cómo los árboles de Smullyan pueden adaptarse para
diversos grupos de lógicas no clásicas. En la parte final de la
redacción del libro me puse romántico y decidí llamarlo como
se llama, así que está también muy románticamente dividido
en cuatro paisajes: el bosque clásico, el bosque de tres valores,
el bosque modal y otros paisajes. Los contenidos de cada parte
están vagamente significados en sus nombres y no me parece
apropiado desvelar aquí todos los secretos. Solamente diré que,
además del material que puede encontrarse en otros libros
en inglés (particularmente el libro de Priest [35], aunque este
último cubre muchos más temas que los tratados en el presente
texto), en este se habla de lógicas no-reflexivas y no-transitivas,
consecuencia global y metainferencias.
El orden de lectura recomendado es el que está marcado en el
índice, naturalmente. No obstante, los bosques de tres valores y
modales son independientes, de manera que no hay problema en
cambiar su orden de lectura. La parte dedicada a otros paisajes
sí supone los bosques modales y de tres valores. He procurado
que los capítulos tuvieran un ritmo distinto. Las explicaciones
del capítulo 2 y 3, particularmente, son pausadas, tratando de
explicar con detalle y sin importar que haya algunas repeticiones.
El libro emplea las letras p, q, r, . . . para designar variables
proposicionales y A, B, C, . . . para variables de fórmulas. Las
letras griegas mayúsculas Γ, Σ, ∆, . . . se emplean para conjuntos,
habitualmente conjuntos de fórmulas (aunque creo recordar
que poco). En los ejemplos de argumentos válidos se emplea
v
A, B, C, . . . pues todas las lógicas de este libro están cerradas bajo
la sustitución uniforme; en la mayoría de ejemplos de argumentos
inválidos, sin embargo, empleamos p, q, r, . . . —la invalidez no
está cerrada bajo sustitución uniforme.
Los símbolos ∴ y ⇒ se emplean indistintamente para separar
las premisas de la conclusión de un argumento o inferencia
(estas dos últimas palabras se usan, también, indistintamente).
Así, cuando queremos hablar sobre un argumento escribimos
normalmente,
A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm
o también,
A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm
indicando que el argumento tiene n premisas y m conclusiones.
Sin embargo, cuando queremos afirmar que el argumento es
semánticamente válido escribiremos,
A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm
o también,
A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm
Este es un libro que lleva en mi intención desde hace bastantes
años —más de diez, creo—, y para el que últimamente he tenido
tiempo para terminar de redactar: en Múnich, gracias a una
beca de la Fundación Alexander von Humboldt y en Melbourne
gracias al proyecto PLEXUS (GA no 101086295) financiado por la
Comisión Europea.
[Link]
La principal motivación para realizar un último esfuerzo y
terminar de redactarlo ha sido la constatación del crecimiento
de la excelente comunidad de lógicos cuya lengua nativa
es el español. Mi satisfacción será completa si unos cuantos
estudiantes de grado tienen la ocasión de aprender acerca de las
lógicas no-clásicas y su filosofía en su lengua materna.
Debo agradecer en primer lugar a mi familia: Marta, Carmen,
Sofía, Julia y Gabriela; ellas me han cedido parte de su tiempo
vi
para que pudiera terminar el libro. A Gladis por su buen humor.
A Jon Borobia, también por su buen humor. A María Cerezo
y Jaime Nubiola, por lo mucho que he aprendido de ellos. A
mis co-autores y amigos Paul Egré, David Ripley, Robert van
Rooij, Luca Tranchini y Elio LaRosa. A los investigadores de
PLEXUS (menciono solamente a los coordinadores): Bogdan
Dicher, Ricardo Santos, Francesco Paoli, Lorenzo Rossi, Paul
Egré, Robert van Rooij, Carlo Nicolai, Yale Weiss, Eduardo
Barrio y David Ripley. A Manuel García-Clavel, colaborador de
PLEXUS. A Izaskun Martínez por mantener la familia PLEXUS
unida. A mis doctorandos y otros investigadores jóvenes que
me ayudaron en la lectura final del manuscrito: Agustina Borzi,
Isabel Grábalos, Kazuo Maidana, Joaquín Toranzo-Calderón, Xavi
Viñeta y Martina Zirattu.
Querría que este libro se pueda descargar libremente por
cualquiera que esté interesado en leerlo. Procuraré actualizarlo
convenientemente; si tienes sugerencias de erratas o para ampliar
ejercicios, puedes mandarme un email a pcobreros@[Link]
¡Gracias!
vii
ÍNDICE
i el bosque clásico
1 conjuntos, relaciones y funciones 3
1.1 Conjuntos 3
1.2 Relaciones 5
1.3 Funciones 7
1.4 Prueba por inducción 7
2 verdad y demostración: lógica
proposicional clásica 11
2.1 Realidad y significado 11
2.2 Lógica proposicional clásica: lenguaje y
aproximación semántica 14
2.3 Lógica proposicional clásica: aproximación
sintáctica 20
2.4 Lógica proposicional clásica: árboles. 28
2.5 Corrección y completud 37
2.6 Ejercicios 41
ii el bosque de tres valores
3 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres
valores 45
3.1 La paradoja del mentiroso 45
3.2 Lógica proposicional de tres valores:
semántica 52
3.3 Lógica proposicional de tres valores: árboles 62
3.4 Corrección y completud 66
4 más lógicas de kleene fuerte 71
4.1 Lógicas subestructurales 71
4.2 Lógicas de Kleene fuerte: semántica 73
4.3 Lógicas de Kleene fuerte: árboles 76
4.4 ST y las paradojas semánticas 79
5 lógicas de kleene fuerte:
metainferencias 83
5.1 Metainferencias 83
ix
x índice
5.2 Metainferencias de Kleene fuerte: semántica 86
5.3 Metainferencias de Kleene fuerte: árboles 88
5.4 Corrección y completud 94
iii el bosque modal
6 lógica modal 99
6.1 Extensión e intensión 99
6.2 Lógica modal: lenguaje y semántica 103
6.3 Lógica modal: árboles 108
6.4 Corrección y completud 114
6.5 Ejercicios 117
7 lógicas modales normales 119
7.1 El sistema modal K y cómo extenderlo 119
7.2 Lógicas modales normales: semántica 120
7.3 Lógica modal normal: árboles 127
7.4 Más extensiones de K: KT5, KU, Trivial y
Verum 132
7.5 Corrección y completud 140
7.6 Ejercicios 141
iv otros paisajes
8 vaguedad: superevaluacionismo 145
8.1 Introducción al problema de la vaguedad 145
8.2 Superevaluacionismo: lenguaje no-modal 153
8.3 Superevaluacionismo: lenguaje modal 168
9 validez metainferencial 185
9.1 Dos nociones de validez metainferencial 185
9.2 Lógicas modales de Kleene fuerte 189
9.3 Metainferencias y lógicas modales de Kleene
fuerte 192
9.4 Conclusión 199
bibliografía 201
Parte I
EL BOSQUE CLÁSICO
CONJUNTOS, RELACIONES Y FUNCIONES
1
La descripción precisa de una lógica requiere el empleo de
algunas nociones matemáticas, particularmente de la teoría de
conjuntos. Para los propósitos de este libro basta con entender
intuitivamente algunas de estas ideas que presentamos enseguida.
Como este capítulo es más aburrido, puedes saltarlo y volver a
él más adelante si lo necesitas.
1.1 conjuntos
Un conjunto es una colección de elementos. Emplearemos
habitualmente las letras mayúsculas griegas Γ, Σ, ∆ (Gamma,
Sigma, Delta) para hablar de conjuntos. La expresión ‘a ∈ Σ’
se lee ‘a pertenece a Σ’. ‘a ∈/ Σ’ significa que a no pertenece a
Σ. ‘a ∈ Σ’ significa, naturalmente, que el objeto a es uno de los
elementos del conjunto Σ.
Existen, en principio, dos modos de definir un conjunto: por
extensión o por intensión. El primer método consiste en
enumerar los objetos en el conjunto que queremos definir,
como en Γ = {2, 4, 6}. El segundo consiste en seleccionar una
propiedad que cumplen exactamente los elementos del conjunto
que queremos definir, como en Σ = { x | x ∈ N, x es par, x < 8}
que se lee ‘el conjunto de los x tales que: x es un número natural,
x es par y x es menor que 8’.
Los conjuntos son extensionales en el sentido de que su
identidad depende enteramente de su extensión —si dos
conjuntos tienen los mismos elementos, son el mismo conjunto.
Por ejemplo, Γ y Σ, tal y como se han definido en el párrafo
anterior, son el mismo conjunto. Escribiremos entonces Γ ≡ Σ.
3
4 conjuntos, relaciones y funciones
pertenencia e inclusión. La relación básica de la teoría
de conjuntos es la relación de pertenencia: ∈. Empleando esta
relación podemos definir otras relaciones y operaciones entre
conjuntos. Diremos que Σ está incluido en Γ, escrito Σ ⊆ Γ,
cuando todos los elementos de Σ son también elementos de Γ.
Sucede que Σ ⊆ Γ y Γ ⊆ Σ exactamente cuando Σ ≡ Γ. Γ * Σ
significa que hay al menos un elemento en Γ que no está en Σ.
Parte de la gracia de la teoría de conjuntos es que los conjuntos
son a su vez objetos que pueden pertenecer a otros conjuntos. Por
este motivo es importante no confundir la relación de inclusión
(⊆) entre conjuntos y la relación pertenencia (∈). Los números
naturales, por ejemplo, tienen como subconjunto el conjunto
de los números pares (Par ⊆ N), pero el conjunto de dobles
de números naturales no es un número natural de modo que
Par ∈/ N.
conjunto vacío. El conjunto vacío, ∅, es el conjunto que no
tiene elementos. Su definición por extensión sería esta: {}; ¿eres
capaz de encontrar alguna definición por intensión? El conjunto
vacío está incluido en cualquier conjunto (para cualquier Γ se
cumple: ∅ ⊆ Γ) pues es imposible que ∅ * Γ dado que ∅ no
tiene elementos. Por tanto, ∅ ⊆ ∅, pero: ∅ ∈
/ ∅.
tuplas. Como los conjuntos son extensionales, el orden en
que enumeremos sus objetos en una definición por extensión es
irrelevante: { a, b, c} ≡ {b, c, a}. Las tuplas son conjuntos en los
que el orden sí importa. Expresaremos una tupla de n-elementos
de esta manera: h a1 , . . . , an i (las tuplas de dos elementos se
llaman ‘pares’). El par hLuca, Pabloi es distinto del par hPablo,
Lucai. Es posible reducir el concepto de tupla al de conjunto.
Por su parte, las relaciones pueden considerarse conjuntos de
tuplas de elementos y las funciones como relaciones de cierto
tipo. Por tanto, relaciones y funciones son reducibles a conjuntos
¡los conjuntos son menos inocentes de lo que parecen a primera
vista!
operaciones entre conjuntos. Algunas de las
operaciones más frecuentes entre conjuntos son las siguientes:
1.2 relaciones 5
Nombre Símbolo Definición
(Unión) Σ∪Γ { x | x ∈ Σ ∨ x ∈ Γ}
(Intersección) Σ∩Γ { x | x ∈ Σ ∧ x ∈ Γ}
(Complemento) ∼ (Σ) / Σ}
{x | x ∈
(Producto Cartesiano) Σ×Γ {h x, yi | x ∈ Σ, y ∈ Γ}
(Conjunto potencia) ℘(Σ) { x | x ⊆ Σ}
Figura 1.1: Operaciones entre conjuntos
La unión de Γ y Σ es el conjunto de elementos que contiene todos
los elementos que están en alguno de los dos; la intersección el
conjunto que contiene a los elementos que están en ambos. El
complemento de Σ devuelve los elementos que no están en Σ.
El producto de Γ y Σ es el conjunto de todos los pares cuyo
primer elemento está en Γ y cuyo segundo elemento está en Σ. El
conjunto potencia de Σ es el conjunto de todos los subconjuntos
de Σ.
1.2 relaciones
Es habitual, en lógica, identificar el significado de un predicado
con su extensión (el conjunto de objetos de los que el predicado
es verdadero). Por ejemplo, el predicado ‘... es humano’ es
verdadero de Luca, Pablo, Marta, Carmen etc., de modo que
su significado es el conjunto {. . . Luca, Pablo, Marta, Carmen
. . . }. Las relaciones pueden entenderse como predicados con
varias posiciones. Por ejemplo, la relación ‘... es amigo de...’ es
un predicado con dos posiciones. Al igual que los predicados, las
relaciones tienen una extensión; la diferencia estriba en que su
extensión será un conjunto de tuplas (donde el grado de la tupla
dependerá del número de posiciones de la relación). Por ejemplo,
dado que Luca es amigo de Pablo y Marta es amiga de Carmen,
la extensión de la relación ‘... es amigo de...’ será un conjunto
de pares que, entre otros, contendrá los señalados: {. . . hLuca,
Pabloi, hMarta, Carmeni . . . }. Resumiendo: el significado de un
6 conjuntos, relaciones y funciones
predicado de n argumentos es el conjunto de n-tuplas de los que
el predicado es verdadero.
algunos tipos de relación. Algunas relaciones cumplen
propiedades que se pueden expresar fácilmente empleando un
lenguaje de primer orden (un lenguaje con variables individuales
x, y, z, . . . , cuantificadores ‘∀ x’ = ‘para todo x’ y ‘∃ x’ = ‘para algún
x’ y conectivas como ‘⊃’ = ‘Si... entonces’ y ‘∧’ = ‘y’. Aunque
volveremos más adelante sobre algunas de estas propiedades
conviene señalar aquí las propiedades de reflexividad, simetría y
transitividad:
( Re f ) ∀ x xRx
(Sim) ∀ x ∀y( xRy ⊃ yRx )
( Trans) ∀ x ∀y∀z(( xRy ∧ yRz) ⊃ xRz)
Una relación reflexiva es aquella que conecta todo objeto
consigo mismo. Una relación simétrica es aquella que, si conecta
un objeto a con un objeto b entonces también conecta b con a.
Una relación transitiva es aquella que, si conecta un objeto a
con un objeto b y conecta dicho objeto b con un objeto c entonces
también conecta a con c.
Una relación de equivalencia es una relación reflexiva,
simétrica y transitiva. Intuitivamente, una relación de
equivalencia expresa que los distintos objetos de un conjunto
son iguales en cierto aspecto. Por ejemplo, la relación ‘x tiene
el mismo color que y’ o la relación ‘x ha estudiado en la
misma universidad que y’. Una relación de equivalencia sobre
un conjunto divide el conjunto en clases de equivalencia.
Se trata de subconjuntos tales que todos los objetos dentro
del subconjunto están conectados con todo otro elemento del
subconjunto y no están conectados con ningún elemento fuera
del subconjunto. Dada una relación de equivalencia R en un
conjunto A, las clases de equivalencia en A se pueden formar
tomando cada objeto a ∈ A y definiendo:
[ a] R = { x | x ∈ A, aRx }
1.3 funciones 7
Por ejemplo (suponiendo que hablamos de personas que han
estudiado una única carrera), [Pablo] R es el conjunto de todas las
personas que han estudiado en la misma universidad que Pablo
y [Luca] R el conjunto de todas las persona que han estudiado en
la misma universidad que Luca. Puesto que Luca y Pablo han
estudiado en universidades distintas, los conjuntos [Pablo] R y
[Luca] R son disjuntos ([Pablo] R ∪ [Luca] R = ∅). Además, dado
que Marta ha estudiado en la misma universidad que Pablo,
[Pablo] R ≡ [Marta] R .
1.3 funciones
Una relación R de un conjunto Γ a un conjunto ∆ es una función
de Γ a ∆ precisamente si cada elemento de Γ está conectado por R
con exactamente un elemento de ∆. El conjunto Γ es el dominio
de la función y ∆ el alcance. Utilizaremos las letras f , g, h para
designar funciones. Una función f de Γ a ∆ se designa: f : Γ → ∆.
Si b es el elemento de ∆ con que f empareja al elemento a de
Γ, b es la imagen bajo f de a, escrito f ( a). Designaremos con
f (Γ) al subconjunto de elementos de ∆ que son la imagen bajo
la función de algún elemento en Γ.
Por ejemplo, la suma y la multiplicación son funciones de dos
argumentos del conjunto de números naturales al conjunto de
números naturales, o, de acuerdo con lo dicho más arriba, son
funciones del conjunto de pares de números naturales al conjunto
de números naturales:
+ : N2 → N
· : N2 → N
(donde N2 = N × N)
1.4 prueba por inducción
Definir un conjunto por extensión puede ser una tarea ardua si
el conjunto que queremos definir contiene muchos elementos y
8 conjuntos, relaciones y funciones
completamente imposible si tiene infinitos. Por otra parte, las
definiciones por intensión no son siempre fiables (piensa en
el conjunto R = { x | x ∈ / x }, ¿se cumple que R ∈ R, o más
bien que R ∈/ R?). Por este motivo, es habitual en lógica definir
conjuntos por inducción. En términos generales, una definición
por inducción nos proporciona una base de elementos y una
regla para construir nuevos elementos, de modo que un elemento
pertenece al conjunto exactamente si está en la base o puede ser
construido a partir de los elementos de la base y un número
finito de aplicaciones de la regla. El conjunto de fórmulas de
un lenguaje lógico se define típicamente de esta manera. Por
ejemplo, consideremos el lenguaje L cuyo vocabulario es una
variable proposicional p y el conjuntor ∧. Las fórmulas de este
lenguaje se pueden definir del siguiente modo:
Base: p es una fórmula.
Cláusula de inducción: Si A y B son fórmulas, A ∧ B es una
fórmula.
Clausura: Nada más es una fórmula.
De acuerdo con la definición, p es una fórmula y también (( p ∧
p) ∧ ( p ∧ p)) aunque no ( p ∧ p ∧ p ∧ p) ni ( p ∧ p) ∧ ( p ∧ p)).
Una definición inductiva proporciona un orden de los elementos
del conjunto atendiendo al número de veces que debemos
emplear la cláusula de inducción. Esto nos permitirá poder
demostrar propiedades sobre todos los elementos del conjunto a
través de una demostración por inducción. Las pruebas por
inducción (generalmente) proceden en dos pasos: (i) demostrar
que los elementos de la base cumplen la propiedad y (ii)
demostrar que supuesto (“hipótesis de inducción”) que uno
o varios elementos de cierta complejidad cumplen la propiedad,
el elemento formado a partir de estos también la cumple (es
decir, que la propiedad se hereda a través de la aplicación de la
regla para la construcción de nuevos elementos). Por ejemplo,
es posible demostrar fácilmente por inducción que todas las
fórmulas de L tienen el mismo número de paréntesis izquierdos
que derechos.
lema 1.1 (Paridad de paréntesis). Si A es una fórmula de L
entonces tiene el mismo número de paréntesis izquierdos que derechos.
1.4 prueba por inducción 9
Demostración. (i) Caso Base. Supongamos que A = p. Está
claro que en este caso A tiene el mismo número de paréntesis
izquierdos que derechos (¡ninguno!).
(ii) Paso inductivo. Supongamos ahora (“hipótesis de
inducción”) que B y C son fórmulas con el mismo número de
paréntesis izquierdos que derechos y que A es el resultado de
aplicar la regla de construcción a las fórmulas B y C (esto es,
A = ( B ∧ C )). Sea m el número de paréntesis izquierdos de B y
n el número de paréntesis izquierdos de C. Por la hipótesis
de inducción sabemos que ambos tienen igual número de
paréntesis izquierdos que derechos. Considera ahora el número
de paréntesis izquierdos de A que son todos los paréntesis
izquierdos de B más los izquierdos de C más uno; del mismo
modo, los paréntesis derechos de A son todos los paréntesis
derechos de B más los paréntesis derechos de C más uno. Por
tanto, A tiene el mismo número de paréntesis izquierdos que
derechos: exactamente m + n + 1 a cada lado.
Indicaremos el final de una demostración con un cuadrado a
la derecha. Esto no es que sea extraordinariamente importante,
pero da una pequeña sensación de logro.
Las definiciones inductivas (cuando cumplen algún requisito
extra) nos permiten definir funciones por recursión sobre el
conjunto. Definir con precisión qué es una función recursiva
no es una tarea sencilla, pero la idea intuitiva es la siguiente.
Una definición recursiva de una función es aquella que nos
proporciona el valor de la función para los elementos mínimos
y, además, nos permite calcular el valor de la función para
elementos complejos una vez que conocemos el valor de la
función para elementos de menor complejidad (conocer el valor
de la función para elementos de menor complejidad puede
requerir [y típicamente lo hace] aplicar la misma función a
esos valores menores). Un ejemplo es la mejor forma de verlo.
Definamos la función que aplicada a una fórmula del lenguaje L
nos devuelve el número de paréntesis de esa fórmula (prnt[ x ] :
L → N),
(i) prnt[ p] = 0
(ii) prnt[( B ∧ C )] = 2 + prnt[ B] + prnt[C ]
10 conjuntos, relaciones y funciones
Por ejemplo, prnt[( p ∧ p)] = 2 + prnt[ p] + prnt[ p] = 2 + 0 + 0 =
2, ¡como era de esperar! Habitualmente, no es bueno que aquello
que queramos definir aparezca en la definición pues la definición
sería circular. En este caso, aunque la función prnt[ x ] aparece
en la definición, aparece sólo para ser aplicada a ‘valores más
pequeños’. Esta es la magia de las funciones recursivas.
VERDAD Y DEMOSTRACIÓN: LÓGICA
PROPOSICIONAL CLÁSICA
2
Existen dos modos habituales de acercarse a la lógica: el punto
de vista semántico y el punto de vista sintáctico. Cada una de
estas aproximaciones se puede conectar, en términos generales,
con dos visiones acerca del significado, las cuales a su vez se
pueden conectar, de nuevo de manera general, con dos posiciones
filosóficas fundamentales. En este capítulo hablamos de todo esto.
2.1 realidad y significado
realismo y antirrealismo. El realismo es la doctrina
filosófica que sostiene que el mundo existe independientemente
de nuestras intenciones, nuestro conocimiento, el modo en que
hablamos de él, la cultura, la educación, la historia o cualquier
otra cuestión que pueda contar como actividad o construcción
humana. El realismo suele ir acompañado, además, de una tesis
epistemológica: esa realidad puede conocerse de manera objetiva.
Se llama antirrealismo a cualquier postura que niegue el realismo.
La cuestión en torno al realismo suele suscitar controversia
cuando aterrizamos en preguntas concretas. Dentro de la
Filosofía de las Matemáticas, por ejemplo, se suscita la cuestión
de si los términos singulares que empleamos hacen referencia a
entidades que existen con independencia de nuestras intenciones,
nuestro conocimiento, el modo en que hablamos de ellas etc.
Cuando empleamos el término ‘5’, ¿existe una entidad a la que
este término hace referencia? Si la respuesta es sí, ¿existe esa
entidad independientemente de nuestra actividad mental? La
posición realista mantiene que el objeto al que el término ‘5’ hace
referencia existe con independencia de nuestra actividad mental,
mientras que el antirrealismo niega esto: o bien la entidad en
11
12 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
cuestión es algún tipo de construcción mental (idealismo) o bien
no existe de ninguna manera (nihilismo).
Desde un punto de vista realista es razonable que la teoría del
significado preste especial atención la realidad involucrada en
el uso de los términos: la referencia en el caso de los términos
singulares y la extensión en el caso de los predicados. De modo
análogo, la noción de verdad (como correspondencia) ocupará
un lugar destacado dentro de la explicación del significado.
Desde un punto de vista antirrealista la noción de verdad como
correspondencia no tiene cabida: no hay algo ahí, independiente
de nuestro conocimiento, que pueda figurar en uno de los
extremos de la relación de correspondencia. La verdad, en
todo caso, consistirá en alguna propiedad de conjuntos de
proposiciones (¿consistencia máxima, quizá?). Por razones
análogas, las ideas de referencia y extensión son desplazadas
dentro de la teoría del significado y sustituidas por la noción
de inferencia. El significado de una expresión depende de las
relaciones inferenciales entre proposiciones que involucran la
expresión.
la idea general de validez. El conocimiento está
conectado con la idea de justificación. Para mostrar que tengo
conocimiento sobre cierta afirmación, no basta con insistir en que
tal afirmación es verdadera: necesito una prueba o evidencia
—una justificación— de que efectivamente la afirmación es
verdadera. La justificación puede ser inmediata en el sentido
de consistir en una experiencia directa o intuición de la verdad
de la afirmación, como cuando sé que hace un día soleado en
Melbourne porque paseo por la ciudad y puedo sentir la luz y el
calor. La mayor parte de nuestros conocimientos, sin embargo,
son justificados de un modo más indirecto: son inferidos a partir
de otros conocimientos, como cuando sé que hace un día soleado
en Melbourne porque David me dice que está dando un paseo
(y yo sé que David sale a pasear por Melbourne solamente
cuando hace sol). Existen, presumiblemente, gran cantidad de
tipos de inferencia, con mayor o menor “poder de justificación”.
La lógica estudia un tipo concreto de inferencias que suele
2.1 realidad y significado 13
considerarse particularmente fiable: las inferencias válidas, que
vienen expresadas en el lenguaje a través de argumentos válidos.
Un argumento es válido cuando es imposible que sus premisas
sean verdaderas y su conclusión falsa. Si, por ejemplo, afirmo que
mi amigo David es marciano estoy, presumiblemente, afirmando
algo falso (David nació en Connecticut). Si afirmo que todos
los marcianos son verdes estoy, presumiblemente, afirmando
algo verdadero (bajo la suposición de que el planeta rojo no está
habitado). En ambos casos estaría, quizá, realizando afirmaciones
extrañas. Ahora bien, si afirmo que David es marciano y
que todos los marcianos son verdes y, a continuación, añado
que David no es verde, no estoy afirmando solamente algo
extraño, estoy afirmando algo que es lógicamente imposible.
Las afirmaciones ‘Todos los marcianos son verdes’ y ‘David es
marciano’ tienen como consecuencia lógica (inferencia válida) la
afirmación de que David es verde: es lógicamente imposible que
las dos primeras afirmaciones sean verdaderas y la tercera falsa.
Una caracterización alternativa, pero equivalente, de la validez
de un argumento es la siguiente. Un argumento es válido cuando
necesariamente si sus premisas son verdaderas, su conclusión es
verdadera (esta caracterización recoge la idea intuitiva de que
un argumento válido preserva necesariamente la verdad). La
definición no implica que las premisas de un argumento válido
sean verdaderas o que su conclusión lo sea, solamente que si sus
premisas son verdaderas, entonces su conclusión es verdadera
(este condicional, además, con necesidad lógica). Aunque ‘David
es marciano’ no sea verdadero, es lógicamente necesario que si
David es marciano y todo marciano es verde, entonces David
sea verde.
Surge ahora la pregunta de en qué consiste exactamente la
necesidad lógica. Podemos tratar de clarificar esta noción
acudiendo a la idea de necesidad analítica. Un enunciado es
verdadero con necesidad analítica cuando su verdad depende
enteramente del significado de sus expresiones. El enunciado
‘Ningún soltero está casado’ es analítico en este sentido, pues el
no estar casado es parte del significado de la palabra ‘soltero’.
Los enunciados analíticos son triviales en el sentido de que no
pueden aumentar nuestro conocimiento del mundo, como mucho
14 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
pueden aumentar nuestro conocimiento de un idioma. Veamos
ahora un ejemplo típico de enunciado lógicamente necesario
(conocidos también como tautologías):
Si David es marciano entonces David es marciano (2.1)
Sabemos que el enunciado es verdadero con independencia
de cómo sea el mundo. Más aún, sabemos que el enunciado
es verdadero con independencia del significado de ‘David es
marciano’. En otras palabras, sabemos que el enunciado,
Si A entonces A (2.1)
es verdadero con independencia del significado de A. Podemos
decir, entonces, que la necesidad lógica es un caso especial
de necesidad analítica: un enunciado es lógicamente necesario
cuando su verdad depende enteramente del significado de sus
expresiones lógicas. Aplicando estas ideas, un argumento es
válido cuando el significado de sus expresiones lógicas garantiza
que si sus premisas son verdaderas, su conclusión también lo es,
o también, que el significado de sus expresiones lógicas garantiza
que no es el caso que las premisas sean verdaderas y la conclusión
falsa. El siguiente paso es, naturalmente, explicar en qué consiste
el significado de las expresiones lógicas y de qué modo puede
éste garantizar que un argumento preserve la verdad. En la
siguiente sección explicaremos la aproximación semántica y en
la que sigue a ésta la aproximación sintáctica.
2.2 lógica proposicional clásica: lenguaje y
aproximación semántica
lenguaje. Es habitual emplear en Lógica un lenguaje
particularmente sencillo que nos haga la vida más llevadera.
A la cabeza dentro de los lenguajes sencillos está el lenguaje
proposicional donde las unidades mínimas son las proposiciones
(representadas con letras p, q, r, . . . ) y las expresiones lógicas
2.2 lógica proposicional clásica: lenguaje y aproximación semántica 15
(conjunción: ∧, disyunción: ∨, condicional: ⊃) que conectan
proposiciones para dar lugar a proposiciones más complejas.
Aunque la negación: ¬, no conecta proposiciones, sí “aumenta la
complejidad” de una proposición —i. e., ¬ A es más compleja que
A—, y por este motivo la contamos dentro de las conectivas.
Algunos ejemplos de fórmulas:
( p ⊃ p)
((q ∧ p) ⊃ ( p ∨ ¬q))
¬((( p ⊃ q) ∧ (q ⊃ r )) ⊃ ( p ⊃ r ))
Cuando la conectiva principal de una fórmula no sea la negación,
podremos escribir la fórmula sin los paréntesis exteriores, de
manera que podemos reescribir las dos primeras fórmulas,
p⊃p
( q ∧ p ) ⊃ ( p ∨ ¬ q ),
pero la tercera no puede reescribirse,
¬(( p ⊃ q) ∧ (q ⊃ r )) ⊃ ( p ⊃ r ).
semántica. Un modo de entender el significado de las
conectivas lógicas es como ciertos tipos de relaciones entre
valores de verdad. Se trata de una comprensión en línea con
el realismo del que hablamos anteriormente.
Según dijimos, es natural para el realista suponer que el
significado depende principalmente de las realidades significadas
por nuestras palabras. La realidad significada por un término
singular, más concretamente por un nombre propio como ‘David’,
es el objeto al que hace referencia. La realidad significada por
un predicado es el conjunto de objetos que lo satisfacen —su
extensión. La extensión del predicado ‘ser humano’ es la de
aquellas entidades que pertenecen a tal especie, aparentemente
idéntica a la extensión de ‘bípedo implume’. La extensión de una Vaya, parece que
relación (o predicado de dos posiciones) como ‘... amar a...’ es además de la
gallina
desplumada, hay
otros como el
canguro.
16 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
también un conjunto, pero esta vez un conjunto de pares, pues
las relaciones son satisfechas por dos objetos y en ocasiones el
orden importa. Es muy posible que, aunque Juan ame a María
(es decir, que el par hJuan, Maríai pertenezca a la extensión de
‘... amar a...’), Juan no sea correspondido (es decir, que el par
hMaría, Juani no pertenezca a la extensión de ‘... amar a...’).
Las expresiones compuestas pueden también tener extensión y
resulta razonable suponer que su extensión está determinada por
las extensiones de las expresiones que lo componen. Por ejemplo,
la extensión de la expresión compuesta ‘... ama a María’ es el
conjunto de objetos x tal que h x, yi pertenece a la extensión ‘...
amar a...’ y donde y = María. Si suponemos que María es amada
solamente por Juan, ese conjunto es {Juan}.
Las oraciones declarativas son expresiones compuestas ¿cuál
podría ser su extensión o referencia? Siguiendo la línea de
pensamiento anterior: su valor de verdad. Pues es el valor de
verdad de una oración, como ‘Juan ama a María’ lo que parece
estar determinado por la extensión de las expresiones que lo
componen (si el par hMaría, Juani está en la extensión de la
relación, la oración será verdadera y falsa en caso contrario).
Tal parece ser, en todo caso, la argumentación de Frege en [19,
p. 216].
Una vez que aceptamos que la referencia de una proposición
—contenido de una oración declarativa—, es su valor de verdad,
resulta natural también entender que el significado de una
conectiva es una función de verdad: una relación que empareja
valores de verdad con valores de verdad. De este modo se
cumple una vez más que la extensión de una entidad compuesta
está determinada por las extensiones de las entidades que la
componen. El significado de las conectivas puede expresarse,
concretamente, a través de las siguientes definiciones.
• Una proposición de la forma A ∧ B es verdadera
exactamente cuando tanto A como B son verdaderas.
• Una proposición de la forma A ⊃ B es falsa exactamente
cuando A es verdadera y B falsa.
2.2 lógica proposicional clásica: lenguaje y aproximación semántica 17
• Una proposición de la forma A ∨ B es verdadera
exactamente cuando al menos una de las dos, A o B son
verdaderas.
• Una proposición de la forma ¬ A es verdadera exactamente
cuando A es falsa.
Así pues, por ejemplo, la proposición ‘Juan ama a María y
María ama a Juan’ es falsa si, como supusimos anteriormente,
la proposición ‘María ama a Juan’ lo es. El significado de las
conectivas puede representarse, también, empleando tablas de
verdad como en la figura 2.1.
∧ 1 0
1 1 0
0 0 0
Figura 2.1: Tabla de verdad para ∧
pregunta 2.1. Teniendo en cuenta la tabla de verdad en la figura
2.1, escribe las tablas de verdad correspondientes a ∨, ⊃ y ¬.
pregunta 2.2. Emplea las tablas de verdad para demostrar que
¬( A ∧ B) significa lo mismo que ¬ A ∨ ¬ B.
Veamos ahora cómo se termina de explicar, desde el punto de
vista semántico, la noción de validez. Sabemos que la siguiente
proposición,
María ama a Juan ∨ ¬ María ama a Juan (2.2)
es verdadera. El motivo es que María no ama a Juan, de manera
que la proposición ‘¬ María ama a Juan’ resulta ser verdadera
y para que una disyunción sea verdadera, basta con que uno
de los dos miembros lo sea. Sin embargo, tal proposición no
es solamente verdadera, sino que es lógicamente verdadera,
es decir, verdadera en virtud del significado del vocabulario
lógico. Desde el punto de vista semántico este hecho se explica
apelando al significado de la disyunción y de la negación (tal
18 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
y como lo acabamos de introducir). La idea es que para que
la proposición anterior sea verdadera, es irrelevante el valor de
verdad de las proposiciones que lo componen. Si María no ama
a Juan, entonces la proposición es verdadera, como explicamos
hace un momento. Pero si María amara a Juan, la proposición
seguiría siendo verdadera (aunque en este caso, sería el primer
miembro de la disyunción el que es verdadero). En otras palabras,
la proposición es verdadera con independencia del valor de
verdad de las proposiciones que la componen. Por este motivo se
suelen emplear letras en lugar de proposiciones cuando estamos
hablando de lógica,
p ∨ ¬p
Una proposición es lógicamente verdadera, en suma, cuando es
verdadera para toda interpretación (asignación de valores de
verdad, V o F y no ambos, a las variables proposicionales).1 En
ocasiones emplearemos un lenguaje más compacto para hablar
de interpretaciones y escribiremos v( A) = 1 para decir que la
fórmula A toma valor V en la interpretación v.
Como se indicó en la sección 2.2 un argumento es válido cuando
es imposible, dado el significado del vocabulario lógico que las
premisas sean verdaderas y la conclusión falsa. Desde el punto
de vista semántico esta afirmación se concreta en la siguiente
definición.
definición 2.1 (Consecuencia lógica). Un argumento con
premisas A1 , . . . , An y conclusión B es semánticamente válido, escrito
A1 , . . . , An B cuando no hay ninguna interpretación que haga a las
premisas verdaderas y a la conclusión falsa.
Por ejemplo, el argumento,
María ama a Juan, por lo tanto, María ama a Juan (2.3)
1 Esta es la idea de interpretación clásica, cuya seña de identidad es la bivalencia:
hay únicamente dos valores y toda oración debe tomar uno y solo uno. En el
siguiente capítulo veremos lógicas trivalentes.
2.2 lógica proposicional clásica: lenguaje y aproximación semántica 19
es válido, pues no hay manera de hacer que la premisa sea
verdadera y la conclusión falsa. Consideremos su versión
formalizada,
p∴p (2.3)
Hay solamente dos interpretaciones para el argumento: v1 ( p) = 1
y v1 ( p) = 0. En la primera la premisa es verdadera, pero la
conclusión también. En la segunda la conclusión es falsa, pero la
premisa no es verdadera. Se cumple de esta manera que no hay
ninguna interpretación donde las premisas sean verdaderas y la
conclusión falsa. Consideremos un ejemplo más sustancioso.
Si Sócrates es un tomate, entonces Sócrates es un vegetal.
Sócrates no es un tomate. (2.4)
Por lo tanto, Sócrates no es un es vegetal.
Mis alumnos de Introducción a la Lógica suelen estar
de acuerdo en que este argumento es válido (aunque solo
al comienzo de la asignatura). Consideremos su versión
formalizada y sus posibles interpretaciones.
p q p⊃q ¬p ∴ ¬q
1 1 1 0 0
1 0 0 0 1
0 1 1 1 0
0 0 1 1 1
Como el argumento contiene dos variables proposicionales,
tiene cuatro interpretaciones distintas: cada una de las líneas
horizontales. La tercera interpretación hace a las premisas
verdaderas y a la conclusión falsa —es un contraejemplo—,
mostrando que el argumento, efectivamente, no es válido.
20 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
2.3 lógica proposicional clásica: aproximación
sintáctica
En la sección anterior vimos cómo es posible entender las
conectivas desde un punto de vista semántico, como relaciones
entre valores de verdad. En esta sección explicamos cómo
entender las conectivas desde un punto de vista sintáctico (o
teorético-demostrativo, proof-theoretic en inglés). La idea es que el
significado de las conectivas viene determinado por las reglas que
gobiernan su uso. Más concretamente, dentro de la deducción
natural, por sus reglas de introducción y de eliminación.
Presentamos a continuación un bosquejo de la deducción natural
inventada por Gentzen [20].
la deducción natural. Una deducción es un conjunto
finito de fórmulas ordenadas en forma de árbol. Las fórmulas en
la parte alta del árbol son las premisas y la fórmula en la parte
más baja del árbol, la conclusión. Cada una de las transiciones de
una o varias fórmulas hacia abajo debe estar avalada por alguna
de las reglas en el cuadro 2.2.
Si a partir de ciertas fórmulas en la parte alta A1 , . . . , An somos
capaces de construir una deducción que termina con B en la parte
baja, podemos afirmar que B es una consecuencia deductiva de
A1 , . . . , An , escrito: A1 , . . . , An ` B.
Las dos primeras reglas de la izquierda en el cuadro 2.2 se
refieren a la eliminación de la conjunción. La primera regla nos
permite obtener, a partir de una conjunción, el primer miembro;
la segunda nos permite obtener el segundo miembro. La tercera
regla relativa a la conjunción nos permite introducirla a condición
de que contemos en nuestra deducción con los dos miembros.
A ∧ B E∧
1
C A
I∧
C∧A (2.5)
La deducción demuestra que A ∧ B, C ` C ∧ A.
Algunas reglas permiten cancelar premisas: esto significa que
la fórmula que está en la parte baja del árbol no depende ya
2.3 lógica proposicional clásica: aproximación sintáctica 21
A ∧ B E∧ A ∧ B E∧ A B
1 2 I∧
A B A∧B
[ A] [ B]
.. ..
.. ..
A∨B C C A I∨ B I∨
E∨ 1 2
C A∨B A∨B
[ A]
..
..
A⊃B A B
E⊃ I⊃
B A⊃B
[ A]
..
..
¬¬ A ⊥
E¬ I¬
A ¬A
Figura 2.2: Reglas para la deducción natural
de esa fórmula como premisa. Las reglas de introducción de la
disyunción (segunda regla a la derecha) son fáciles de aplicar,
pero la regla de eliminación de la disyunción (izquierda) requiere
la cancelación de premisas. La idea intuitiva detrás de esta regla
es la siguiente. Si sabes que A ∨ B es verdadero sabes que al
menos uno de los dos entre A y B es verdadero, ¿pero cuál?,
¿cómo razonar a partir de esta información? Si sabemos, por
ejemplo, que algo se sigue de A, no estamos en posición de
inferir que esto se sigue de A ∨ B (podría ser B únicamente el
miembro verdadero de A ∨ B). De manera similar, si sabemos
que algo se sigue de B, no estamos en posición de inferir que
esto se sigue de A ∨ B (pues podría suceder que es A el único
miembro verdadero de A ∨ B). Ahora bien, si sabemos que la
misma proposición (llamémosla C) se sigue tanto del supuesto
22 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
de que A es verdadero como del supuesto de que B es verdadero,
entonces C sí puede inferirse de A ∨ B. Veamos un ejemplo.
A⊃C [ A] B⊃D [ B]
C I ∨1 D I∨
2
A∨B C∨D C∨D
E∨
C∨D (2.6)
La deducción demuestra que A ⊃ C, B ⊃ D, A ∨ B ` C ∨ D.
Aunque en la parte alta del árbol tenemos, además de las
premisas del argumento, las fórmulas A y B, éstas han sido
canceladas en el último paso (la cancelación se indica situando
la fórmula entre corchetes). Esto significa que la conclusión de la
inferencia ‘C ∨ D’ depende solamente de las fórmulas activas
‘A ⊃ C’, ‘B ⊃ D’ y ‘A ∨ B’, pero no de las fórmulas entre
corchetes.
Para ilustrar una vez más la descarga de premisas, consideremos
el caso de la derivación de una fórmula sin premisas.
[ A ]1
I∨
[¬( A ∨ ¬ A)]2 A ∨ ¬ A
I∧
⊥ I¬
1
¬A
2 I∨
[¬( A ∨ ¬ A)] A ∨ ¬A
I∧
⊥ I ¬2
¬¬( A ∨ ¬ A)
E¬
A ∨ ¬A (2.7)
La deducción muestra que ` A ∨ ¬ A, es decir, que la ley de
tercio excluso es válida en lógica clásica. La deducción procede
a través de dos reducciones al absurdo (introducción de ‘¬’). En
la parte más alta del árbol, a la derecha, realizamos la suposición
de A, introducimos la disyunción y a continuación empleamos
la suposición de ¬( A ∨ ¬ A). Tenemos así a nuestra disposición
una fórmula y su negación y, si introducimos su conjunción,
obtenemos una contradicción (el símbolo ⊥ puede entenderse,
en el contexto de la lógica clásica, como equivalente a B ∧ ¬ B),
lo cual nos permite introducir la negación y cancelar el primer
2.3 lógica proposicional clásica: aproximación sintáctica 23
supuesto (el número 1 conecta la premisa con el paso en que se
cancela). A partir de ¬ A realizamos un razonamiento similar al
anterior para llegar a la contradicción y cancelar los supuestos
(en esta ocasión se cancelan dos fórmulas iguales de en un único
paso, esto no está permitido en todas las lógicas, pero sí en la
lógica clásica, ver [37, p. 11]).
Para poder eliminar un condicional (tercera regla a la izquierda
en 2.2) necesitamos contar con su antecedente. Para introducir un
condicional, necesitamos tener una demostración a partir de su
antecedente que termine en el consecuente (la introducción del
condicional cancela la premisa correspondiente al antecedente).
A ⊃ (B ⊃ C) [ A]
B⊃C B
C
I⊃
A⊃C (2.8)
La deducción demuestra que A ⊃ ( B ⊃ C ), B ` A ⊃ C. El último
paso cancela la premisa ‘A’. Esto significa que antes de este paso,
tal premisa estaba activa; si consideramos la deducción en ese
punto:
A ⊃ (B ⊃ C) A
B⊃C B
C (2.9)
Se trata de una deducción que demuestra
A ⊃ ( B ⊃ C ), B, A ` C
Es decir, la regla de deducción natural de introducción del
condicional es una regla que nos permite pasar de una
demostración de C a partir de cierto número de premisas, a
una demostración de B ⊃ C a partir de las mismas premisas
excepto B:
A1 , . . . , A n , B ` C ; A1 , . . . , A n ` B ⊃ C
24 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
el cálculo de secuentes. Esta conexión entre inferencias
suscita la pregunta de si es posible definir un sistema de
demostración que permita pasar de inferencias a inferencias
(en lugar de pasar de fórmulas a fórmulas como en la deducción
natural). En el mismo artículo de 1935, Gerhard Gentzen
introduce el cálculo de secuentes donde las reglas especifican
justamente cómo hacer esto. Las reglas del cálculo de secuentes
(con algunas simplificaciones) se muestran en la figura 2.3.
Los secuentes son conjuntos de fórmulas unidos a conjuntos
de fórmulas por el símbolo ‘⇒’ que puede leerse informalmente
como ‘por lo tanto’. Las fórmulas a la derecha de ‘⇒’ se llaman
antecedentes y las fórmulas a la izquierda de ‘⇒’ sucedientes
(se trata de una palabra arcaica en español, succedent en inglés).
En relación con las reglas del cálculo de secuentes, se llama
premisas a los secuentes que aparecen por encima de la línea
y conclusión al secuente que aparece por debajo. La regla de
identidad, por ejemplo, tiene la peculiaridad de ser una regla sin
premisas, de modo que es la única regla que introduce secuentes
nuevos (como veremos en los ejemplos, las derivaciones de
secuentes parten siempre de identidades).
Una diferencia notable entre el cálculo de secuentes y la
deducción natural es que el cálculo de secuentes permite
conjuntos de fórmulas, no solamente a la derecha de la flecha
de consecuencia, sino también a la izquierda. Se trata de
una generalización natural: si la consecuencia es una relación,
¿por qué no relacionar entidades del mismo tipo? Y de
entre la fórmula y los conjuntos de fórmulas, el segundo es
más general. El significado del conjunto de fórmulas en el
sucediente es disyuntivo (dualmente al significado del conjunto
en el antecedente, que es conjuntivo): A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bn
significa informalmente: necesariamente, si todas las premisas
A1 , . . . , An son verdaderas, entonces alguna conclusión B1 , . . . , Bn
es verdadera.
Una segunda diferencia que podemos observar entre la
deducción natural y el cálculo de secuentes es que en el segundo
existe una distinción entre reglas estructurales y reglas
operacionales. Mientras que las reglas operacionales hacen
referencia a alguna conectiva, en las reglas estructurales no
2.3 lógica proposicional clásica: aproximación sintáctica 25
Reglas estructurales
Id
A⇒A
Γ⇒∆ Γ⇒∆
DI DD
A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A
Γ ⇒ ∆, A A, Σ ⇒ Π
Corte
Γ, Σ ⇒ ∆, Π
Reglas operacionales
A, Γ ⇒ ∆, A A, Γ ⇒ ∆
¬I ¬D
¬ A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, ¬ A
A, Γ ⇒ ∆ A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A Γ ⇒ ∆, B
∧ I1 ∧ I2 ∧D
A ∧ B, Γ ⇒ ∆ B ∧ A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A ∧ B
A, Γ ⇒ ∆ B, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A Γ ⇒ ∆, A
∨I ∨ D1 ∨ D2
A ∨ B, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A ∨ B Γ ⇒ ∆, B ∨ A
Γ ⇒ ∆, A B, Σ ⇒ Π A, Γ ⇒ ∆, B
⊃I ⊃D
A ⊃ B, Σ, Γ ⇒ ∆, Π Γ ⇒ ∆, A ⊃ B
Figura 2.3: Reglas para el cálculo de secuentes
26 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
aparece ninguna. Podemos pensar en las reglas estructurales
como en reglas que determinan alguna propiedad general
de la relación de consecuencia lógica. La regla de identidad
(Id) determina la reflexividad; las reglas de debilitación
(weakening en inglés) a la izquierda (DI) y a la derecha (DD)
la monotonicidad y la regla de corte la transitividad. Otras
reglas están escondidas bajo el supuesto de que las letras griegas
representan conjuntos (y no secuencias o multisets) de fórmulas.
Finalmente, una tercera diferencia está en que las reglas del
cálculo de secuentes no eliminan conectivas, solo las introducen.
La única regla que elimina algo es la regla de corte (su nombre
indica el hecho visible en la regla de que una fórmula desaparece,
“se corta”, al aplicar la regla).
Aunque las reglas del cálculo de secuentes solo introducen
conectivas, lo hacen de dos modos: a la izquierda y a la derecha.
Si comparamos estas reglas con las reglas de la deducción natural,
vemos que la introducción a la izquierda se corresponde con la
eliminación en deducción natural, mientras que la introducción
a la derecha se corresponde con la introducción en la deducción
natural (por ejemplo, es fácil introducir la conjunción a la
izquierda, igual que es fácil eliminar la conjunción en deducción
natural).
El estudio del cálculo de secuentes es todo un área de
investigación dentro de la lógica, un poco parecido a la
botánica, donde un pequeña variación en una regla da lugar
al descubrimiento de una nueva familia de lógicas. Nosotros
nos limitaremos a poner un par de ejemplos, pues no es esta la
principal técnica de demostración que emplearemos en este libro.
A ⇒ A ∧I
1
C⇒C A∧B ⇒ A
DI DI
A ∧ B, C ⇒ C C, A ∧ B ⇒ A
∧D
A ∧ B, C ⇒ C ∧ A (2.10)
Las deducciones de secuentes pueden construirse “de abajo hacia
arriba”, partiendo del secuente que se quiere demostrar. En este
caso obtenemos nuestro secuente final después de aplicar la regla
de conjunción en la derecha (esto significa que por encima del
2.3 lógica proposicional clásica: aproximación sintáctica 27
secuente final debemos tener dos premisas, cada una con uno de
los miembros de la conjunción en el sucediente). En una rama
tenemos la primera premisa que se puede obtener de C ⇒ C por
weakening en la izquierda (C ⇒ C queda justificado por la regla
de identidad, no hay necesidad de señalarla en la derivación).
En la otra rama tenemos el secuente C, A ∧ B ⇒ A que viene de
weakening en la izquierda del secuente A ∧ B ⇒ A el cual, a su
vez, viene de introducir la conjunción en la izquierda a partir de
la identidad A ⇒ A.
A⇒A C⇒C B⇒B D⇒D
⊃I ⊃I
A ⊃ C, A ⇒ C B, B ⊃ D ⇒ D
∨ D1 ∨ D2
A, A ⊃ C ⇒ C ∨ D B, B ⊃ D ⇒ C ∨ D
∨I
A ⊃ C, B ⊃ D, A ∨ B ⇒ C ∨ D (2.11)
En esta derivación nuestro secuente final lo obtenemos a través
de la introducción de la disyunción en la izquierda (no todos
los secuentes finales se obtienen introduciendo la conectiva del
sucediente en el último paso).
B⇒B C⇒C
⊃I
A⇒A B ⊃ C, B ⇒ C
⊃I
A ⊃ ( B ⊃ C ), B, A ⇒ C
⊃D
A ⊃ ( B ⊃ C ), B ⇒ A ⊃ C (2.12)
Resumiendo, en esta sección hemos visto cómo es posible
caracterizar el significado de las constantes lógicas a través de
sus reglas de introducción y eliminación dentro de la deducción
natural. Las demostraciones de la deducción natural pueden
traducirse a un sistema en el que lo que relacionan las reglas
son afirmaciones de consecuencia o secuentes. El cálculo de
secuentes hace explícitas algunas características que quedan
escondidas en la deducción natural, como es la distinción entre
reglas estructurales y reglas operacionales. A diferencia de
la deducción natural, las reglas operacionales del cálculo de
secuentes únicamente introducen conectivas, aunque pueden
introducirlas a la derecha o a la izquierda.
Pasamos ahora a describir la que será la principal técnica de
demostración que emplearemos en este libro.
28 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
2.4 lógica proposicional clásica: árboles.
El método de tablas semánticas, tablas analíticas o árboles de
Smullyan [40], es un procedimiento para, dado un argumento
A1 , . . . , An ∴ B, hallar un contraejemplo para tal argumento
(si es que existe). El método como tal, está inspirado en una
caracterización semántica de la consecuencia lógica (recordemos
que la noción de contraejemplo definida al final de la sección
2.2 es una noción semántica). Sin embargo, el procedimiento
es sintáctico en el sentido de que cuenta con reglas cuya
aplicación requiere únicamente considerar la forma de las
fórmulas involucradas.
Consideremos el argumento A ⊃ B, A ∴ B. Sabemos
perfectamente que este argumento es semánticamente válido
(ninguna interpretación hace a las premisas verdaderas y a
la conclusión falsa), pero parémonos un momento a pensar
cómo podríamos convencer a alguien de que esto es así. La
conversación podría ser la siguiente.
***
Sócrates: ¿Qué te parece, Pablo, el argumento A ⊃ B, A ∴ B es
válido o no es válido?
Pablo: No lo sé, Sócrates. Sé que un argumento es válido
cuando para toda interpretación, si las premisas son verdaderas,
entonces su conclusión es verdadera. Pero no soy capaz de saber
si eso se cumple en este caso.
Sócrates: Está bien, Pablo, lo plantearé en términos que incluso
tú podrás entender. La afirmación "Toda interpretación que
hace verdaderas a las premisas, también hace verdadera a la
conclusión", como cualquier afirmación, tendrá una negación.
Pablo: Por cierto, Sócrates.
Sócrates: Está bien. Veo que las implicaturas no son lo tuyo...
¿Podrías decirme cuál es esa negación?
Pablo: Que no toda interpretación que hace verdaderas a las
premisas, hace también verdadera a la conclusión.
Sócrates: Has respondido acertadamente. Y convendrás
conmigo en que tal afirmación es equivalente a que alguna
interpretación hace verdaderas a las premisas y falsa a la
2.4 lógica proposicional clásica: árboles. 29
conclusión; que esto es un contraejemplo y que un argumento es
inválido exactamente cuando tiene algún contraejemplo.
Pablo: Convengo, Sócrates. Así pues, decir que un argumento
es válido es equivalente a decir que no tiene contraejemplos,
¿verdad?
Sócrates: Precisamente. Me alegro de comprobar que estás
despertando al mundo de las Ideas. Volviendo a nuestro
argumento anterior: A ⊃ B, A ∴ B, ¿te parece ahora que es
válido?
Pablo: Me parece ahora que deberíamos indagar en la existencia
de un contraejemplo para poder determinarlo.
Sócrates: Así, pues, supongamos la existencia de tal
contraejemplo.
Pablo: Eso significaría que hay una interpretación (una
asignación de valores a las variables) que hace a A ⊃ B
verdadero, a A verdadero y a B falso.
Sócrates: Precisamente. ¿Recuerdas lo que dijimos
anteriormente acerca del condicional?
Pablo: Lo recuerdo. Un condicional es falso exactamente cuando
su antecedente es verdadero y su consecuente falso... Oh,
Sócrates, creo que veo la respuesta a nuestra pregunta.
Sócrates: Te escucho.
Pablo: Si la premisa A es verdadera y la conclusión B es falsa,
entonces, apoyados en el significado del condicional, podemos
afirmar sin lugar a dudas que A ⊃ B es falso, contradiciendo de
esta manera la suposición inicial de que A ⊃ B era verdadero.
Sócrates: Has hablado sensatamente. Continúa.
Pablo: Así pues, la hipótesis de la existencia de un contraejemplo
nos ha conducido a conclusiones inaceptables, por lo que debe
ser descartada. ¡El argumento es válido!
Sócrates: Muy cierto. Pero recuerda que esas conclusiones
son inaceptables en el contexto de la lógica clásica y que hay
contextos en que no lo son.
Pablo: Sócrates, estoy perplejo.
Sócrates: Deberás esperar al capítulo 3.
***
30 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
descripción general del método. El método de árboles
comienza con la suposición de un contraejemplo. Para ello
listamos las premisas acompañadas de la etiqueta ‘v’ (en
referencia a ‘verdadero’) y la conclusión ‘f’ (en referencia a ‘falso’).
En el caso del argumento anterior la lista inicial sería:
A ⊃ B, v
A, v
B, f
A continuación aplicamos las reglas de los árboles. Estas reglas
nos permitirán extender el árbol troceando las fórmulas que
aparecen en la lista inicial (el troceo es bastante esencial al método
y lo que lo hace analítico). La regla del condicional acompañado
de la etiqueta v, como veremos enseguida, nos permite extender
el árbol con dos ramas; en la primera situamos el antecedente
acompañado de f y en la segunda el consecuente acompañado
de v.
A ⊃ B, v
A, v
B, f
A, f B, v
× ×
En cada rama contamos con conclusiones inaceptables. En la
rama de la izquierda, que A toma valor v y valor f. En la rama
de la derecha, B toma valor v y valor f. Cada vez que sucede algo
así (hay una fórmula, no necesariamente atómica, que toma valor
v y valor f), diremos que la rama está cerrada y la marcaremos
con ×. No hay necesidad de seguir desarrollando esa rama: el
árbol nos dice que por ese camino no hay contraejemplos.
En el contexto de la lógica clásica podemos simplificar nuestros
árboles y evitar las etiquetas v y f. La clave está en notar que, en
el contexto clásico ‘A’ es falso es sinónimo a ‘¬ A’ es verdadero.
Podemos, por tanto, sustituir ‘A, f’ por ‘¬ A, v’ y una vez que
2.4 lógica proposicional clásica: árboles. 31
todas las fórmulas van acompañadas por v dejar que esta etiqueta
quede implícita.2 De esta manera el árbol anterior quedaría así.
A⊃B
A
¬B
¬A B
× ×
Un último apunte. Aunque estamos trabajando con árboles que
surgen de un punto de vista semántico, en el que es habitual
que los argumentos tengan múltiples premisas pero exactamente
una conclusión, nada impide que generalicemos a conclusiones
múltiples. Un argumento A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm es válido
cuando toda interpretación que hace verdaderas a todas las
premisas, hace verdadera a al menos una conclusión (las premisas
se leen conjuntivamente, las conclusiones disyuntivamente).
Equivalentemente, un argumento A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm
es válido cuando no hay ninguna interpretación que haga
verdaderas a todas las premisas y falsa a todas las conclusiones.
Un contraejemplo es, por tanto, una interpretación que hace
verdaderas a todas las premisas y falsas a todas las conclusiones.
ahora sí, más sistemáticamente: lista inicial. Así
las cosas, el primer paso para construir un árbol para un
2 One day (in 1965, I guess), I ran into him [Smullyan] on the street, in New
York (I think). I told him that people had recommended Beth’s method of
semantic tableaux as the clearest and simplest way of dealing with first-order
logic, and that I had tried to learn it from Beth’s writings (e.g. the big fat
yellow North-Holland book) but without success. Somehow I couldn’t follow
Beth’s examples, and he never seemed to describe the method in a general
way − not so that I could understand, anyway. I said I found it especially
confusing to have to hop back and forth between the left and right sides of
the tableaux, keeping track of what on the left matches what on the right. Ray
said: “Just work with one side − the positive one − and whenever you’d put
something on the other side [instead] just put its denial on the positive side.”
The scales dropped from my eyes; I rushed home, tried some examples, and
was converted, I was an enthusiastic convert, and proceeded to convert my
students at CUNY [City University of New York] by writing a mimeographed
book on it for them, i.e. what became my Formal Logic. (Carta a Anellis, citado
en [1, p. 48])
32 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
argumento A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm será listar las premisas
seguidas de las conclusiones pero éstas negadas:
A1
..
.
An
¬ B1
..
.
¬ Bm
reglas. Las reglas para extender el árbol tienen el aspecto
que se indica en la figura 2.4.
( A ∧ B) ¬( A ∨ B) ¬( A ⊃ B) ¬¬ A
A ¬A A A
B ¬B ¬B
¬( A ∧ B) ( A ∨ B) ( A ⊃ B)
¬A ¬B A B ¬A B
Figura 2.4: Reglas para los árboles clásicos.
La justificación de las reglas es la siguiente. Supongamos que en
un árbol encontramos una fórmula cuya conectiva principal es
la conjunción: A ∧ B. Para que esta fórmula sea verdadera, tanto
A como B deben ser verdaderas, de manera que extendemos el
árbol con A y con B. Supongamos que encontramos una fórmula
de la forma ¬( A ∨ B). En este caso, para que esta fórmula sea
verdadera (= para que la disyunción sea falsa) tanto A como
B deben ser falsas, por lo que extendemos el árbol con ¬ A
y ¬ B. La situación cambia cuando encontramos una fórmula
de la forma A ∨ B. Para que esta fórmula sea verdadera, basta
con que una de las dos A o B sea verdadera ¿pero cuál? Para
solucionar esta situación realizamos un razonamiento por
casos. Supongamos que A es verdadera e investiguemos las
consecuencias de esta suposición al margen de lo que pase con B.
A continuación supongamos que B es verdadera e investiguemos
2.4 lógica proposicional clásica: árboles. 33
las consecuencias de esta suposición al margen de lo que pase con
A. Si en ambos casos llegamos a la misma conclusión, podemos
estar seguros de ella. En nuestros árboles el razonamiento por
casos vendrá representado por una ramificación del árbol.
Cuando encontremos una fórmula de la forma ( A ∨ B) debemos
extender el árbol en dos ramas distintas: una contiene A y otra
contiene B. De modo similar, cuando encontremos una fórmula
de la forma ¬( A ∧ B), debemos extender el árbol con ¬ A en una
rama y ¬ B en la otra (pues la conjunción es falsa cuando alguno
de los dos miembros lo es).
Una rama de un árbol es una cadena de fórmulas que conecta
una de las fórmulas más abajo en el árbol con la fórmula que
está más arriba. Cuando una rama de un árbol contiene una
fórmula y su negación, la rama está indicando que el intento
de lograr un contraejemplo por ese lado no ha tenido éxito;
decimos entonces que la rama está cerrada y la marcamos con
una ‘×’ para indicar que no es necesario seguir explorando
esa rama. Cuando todas las ramas se cierran, el árbol nos está
indicando que todos los intentos de lograr un contraejemplo han
fallado y que el argumento es válido.3 Diremos, por tanto, que
un argumento de premisas A1 , . . . , An y conclusiones B1 , . . . , Bm
tiene una demostración, escrito A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm , cuando
hay un árbol cerrado para la lista inicial de las premisas y la
negación de las conclusiones.
Ejemplo A ⊃ B, B ⊃ C ` A ⊃ C (2.13)
3 El hecho de que nuestros árboles están “bien diseñados” se demuestra en la
sección 2.5.
34 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
A⊃B
B⊃C
¬( A ⊃ C )
A
¬C
¬A
B
×
¬B C
× ×
El método de árboles no solamente permite construir
demostraciones para argumentos válidos sino que, además, nos
indica cómo hallar un contraejemplo cuando el argumento no es
válido. Un árbol está completo cuando cada una de sus ramas, o
bien está cerrada, o bien no quedan en ella fórmulas por analizar
(hemos llegado a los “literales”: variables proposicionales y sus
negaciones). Una rama completa y abierta nos proporciona la
información necesaria para hallar el contraejemplo. Lo vemos a
través de un ejemplo.
Ejemplo p ⊃ ( q ∨ r ), ¬ q 0 ¬ p (2.14)
p ⊃ (q ∨ r )
¬q
¬¬ p
¬p
q∨r
×
r
q
p
×
⇑
Basta con tomar la rama abierta y comenzar a trepar. Para cada
variable ϕ en el argumento, (i) si ϕ está en la rama, asigna a esa
variable el valor 1; (ii) si ¬ ϕ está en la rama entonces asigna a esa
variable el valor 0 (el hecho de que la rama está abierta garantiza
que nuestra interpretación no asigna valores distintos a la misma
variable); (iii) si resulta que ni ϕ ni su negación aparecen en
2.4 lógica proposicional clásica: árboles. 35
la rama, puedes asignar a esa variable el valor que quieras (el
contraejemplo funcionará en todo caso).
En nuestro ejemplo, tomamos la rama abierta y asignamos,
v( A) = 1, v(C ) = 1 y v( B) = 0.
Como es evidente, en el caso de nuestros árboles, las reglas
despedazan las fórmulas en fórmulas cada vez más pequeñas
de manera que (para argumentos con un número finito de
premisas) un número finito de aplicaciones de las reglas llegará
a un árbol completo (esté cerrado o no). En este sentido, los
árboles proporcionan, no solo un método de demostración, sino
un método de decisión (es decir: no solo nos permiten construir
una demostración cuando un argumento es válido, sino que
también nos dicen que un argumento es inválido llegado el caso).
El Tree Proof Generator de Wolfgang Schwarz es fantástico.
entre semántica y sintáxis. El método de árboles
proporciona una vía intermedia, de alguna manera, entre el
punto de vista semántico y el punto de vista sintáctico. Aunque
los árboles están inspirados en la caracterización semántica, su
desarrollo es sintáctico en el sentido de que la aplicación de
las reglas requiere exclusivamente fijarse en la forma de las
fórmulas (como cuál es la conectiva principal de la fórmula).
Existe, de hecho, una conexión entre cálculos de secuentes y
tablas analíticas de manera que es posible transformar una
demostración en un sistema en una demostración en el otro.
Como yo no tengo mucha idea de eso, propongo la siguiente
conexión a nivel más intuitivo. Las derivaciones en el sistema
de secuentes proceden hacia la demostración, mientras que las
demostraciones en los árboles proceden hacia la refutación. Los
árboles son demostraciones de secuentes puestas del revés.
Las reglas de los secuentes nos permiten pasar de afirmaciones
de consecuencia a afirmaciones de consecuencia. Por ejemplo, la
regla de la conjunción a la izquierda (número 1) nos dice que si
A junto con algunas premisas Γ implica un conjunto ∆, entonces
A ∧ B también lo hace. Más esquemáticamente:
Si A, Γ ⇒ ∆ entonces A ∧ B, Γ ⇒ ∆
36 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
Condicional que, como cualquier condicional decente, es
equivalente a su contraposición,
Si A ∧ B, Γ ; ∆ entonces A, Γ ; ∆.
De modo que la regla nos dice, efectivamente que si A ∧ B es
verdadero (y otras cosas son verdaderas, como Γ y otras cosas
son falsas, como ∆) entonces A es verdadero (y otras cosas son
verdaderas... y otras cosas falsas). La regla de la conjunción a la
izquierda número dos nos da el siguiente condicional:
Si B, Γ ⇒ ∆ entonces A ∧ B, Γ ⇒ ∆
El cual, naturalmente y de nuevo, es equivalente a su forma
contrapositiva:
Si A ∧ B, Γ ; ∆ entonces B, Γ ; ∆.
Que dice que si A ∧ B es verdadero (y otras cosas verdaderas y
otras falsas) entonces B es verdadero (y otras cosas verdaderas y
otras cosas falsas). Naturalmente, ambos condicionales juntos4
aportan exactamente la regla de los árboles para la conjunción.
De manera similar, la regla de secuentes de la conjunción a la
derecha establece:
Si Γ ⇒ ∆, A y Γ ⇒ ∆, B entonces Γ ⇒ ∆, A ∧ B.
Cuya forma contrapositiva es,
Si Γ ; ∆, A ∧ B entonces o bien Γ ; ∆, A o Γ ; ∆, B.
Que significa: Si A ∧ B es falso (junto con otras cosas verdaderas
y falsas) entonces o bien A es falso (junto con esas otras cosas
verdaderas y falsas) o bien B es falso (junto con otras cosas
verdaderas y falsas); que es el significado de la regla de la
conjunción negada en el sistema de árboles.
4 Puesto que A ⊃ B, A ⊃ C ` A ⊃ ( B ∧ C )... Por si acaso lo he comprobado en
el Tree Proof Generator.
2.5 corrección y completud 37
2.5 corrección y completud
En esta sección damos un bosquejo de las pruebas de corrección
y completud de los árboles en relación con la semántica
introducida en la sección 2.2. Estas demostraciones pueden
resultar innecesarias para unos y complicadas para otros. Si
estás ya familiarizado con la lógica proposicional es posible que
te parezca innecesario demostrar la corrección y completud de
nuestro sistema de árboles (aunque en lógica no hay que fiarse
de las apariencias: ¡a menudo encontramos sorpresas donde no
parecía haber nada!), en todo caso revisar estas pruebas te puede
orientar para entender otras similares que vendrán en contextos,
quizá, no tan familiares. Si las pruebas te resultan complicadas,
puedes saltar esta sección, aunque en algún momento estaría
bien volver y darle una segunda oportunidad.
Dos predicados distintos pueden tener la misma extensión.
Por ejemplo, ‘animal con corazón’ y ‘animal con riñón’ son
verdaderos de exactamente los mismos objetos, aunque el
significado de cada predicado no sea exactamente el mismo.
Algo parecido sucede con la relación de consecuencia semántica
‘’ y la relación de consecuencia sintáctica ‘`’ introducidas
en este capítulo. Se trata de relaciones distintas. La primera
dice que un argumento es válido cuando no existe ningún
contraejemplo, la segunda que es válido cuando existe un árbol
cerrado. Sin embargo, se trata de relaciones que son verdaderas
de exactamente el mismo conjunto de argumentos; es decir, tienen
la misma extensión.
Se dice que un sistema deductivo es correcto si solo nos permite
deducir un argumento cuando tal argumento es (semánticamente)
válido. Es decir,
si A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm
(Corrección)
entonces A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm
Aplicado al caso particular de los árboles, la corrección
significa que si existe un árbol cerrado para la lista inicial
A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm entonces no hay contraejemplo para
38 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
el argumento correspondiente. O, equivalentemente (en forma
contrapositiva), si existe un contraejemplo para el argumento
A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm entonces no hay ningún árbol cerrado
para la lista de fórmulas correspondiente. Nuestra demostración
de esta afirmación se basa en el hecho de que si una
interpretación hace verdaderas a todas las fórmulas en una rama
de un árbol, hará también verdaderas a todas las fórmulas de
alguna de las ramas generadas tras la aplicación de una regla.
definición 2.2 (Fidelidad). Una interpretación v es fiel a una
rama r de un árbol cuando para toda fórmula A ∈ r, v( A) = 1.
lema 2.3 (Lema de la corrección). Si una interpretación v es fiel a
una rama r, entonces v es fiel a al menos una de las ramas generadas a
partir de r tras la aplicación de una regla a alguna de las fórmulas en r.
Demostración. Supongamos que v es fiel a r, que r contiene una
fórmula de la forma ( A ∧ B) y que extendemos r aplicando la
regla correspondiente a tal fórmula. Se genera entonces una rama
r † que es idéntica a r con la adición de las fórmulas A y B. Si v es
fiel a r entonces, en concreto, v( A ∧ B) = 1 y, por el significado
de la conjunción, v( A) = 1 y v( B) = 1, de manera que v es fiel
también a r † . Supongamos ahora que v es fiel a r, que r contiene
una fórmula ¬( A ∧ B) y que extendemos r aplicando la regla
correspondiente a tal fórmula. Se trata de una regla que da lugar
a dos ramas: ri y rd . La primera rama ri , situada hacia la izquierda
del lector, es idéntica a r con la adición de ¬ A. La segunda rama
rd es idéntica a r con la adición de ¬ B. Dado que v es fiel a r,
v(¬( A ∧ B)) = 1, esto es, v( A ∧ B) = 0. Por el significado de la
conjunción sabemos que al menos uno de los dos miembros A o
B debe tomar valor 0 en v, de manera que o bien v(¬ A) = 1 o
v(¬ B) = 1 y así, v es fiel a al menos una de las ramas generadas,
ri o r d .
La prueba se completa comprobando el resto de reglas.
pregunta 2.3. Completa la demostración del lema 2.3.
teorema 2.4 (Teorema de la corrección).
Si A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm entonces A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm .
2.5 corrección y completud 39
Demostración. Demostramos el condicional contrapuesto.
Supongamos que A1 , . . . , An 2 B1 , . . . , Bm . Hay, en tal caso, una
interpretación v tal que v( A1 ) = 1, . . . , v( An ) = 1, v(¬ B1 ) =
1, . . . , v(¬ Bm ) = 1, es decir, que v es fiel a la lista inicial de
cualquier árbol para el argumento. Ninguna interpretación
puede ser fiel a una rama cerrada (pues esto requeriría v( A) = 1
y v( A) = 0 para alguna fórmula A) de manera que si un árbol
T está cerrado, entonces v no puede ser fiel a ninguna de sus
ramas. Por el lema de la corrección, si v no es fiel a ninguna
de las ramas de T entonces tampoco es fiel a la lista inicial
de fórmulas, de manera que la lista inicial de fórmulas de T
no puede ser A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm . No hemos presupuesto
acerca de T nada más que el que está cerrado. Por tanto, ningún
árbol con lista inicial A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm está cerrado.
Se dice que un sistema deductivo es completo cuando nos
permite deducir todos los argumentos (semánticamente) válidos.
Es decir,
si A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm
(Completud)
entonces A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm
Aplicado a nuestros árboles, la completud significa que si
un argumento no tiene contraejemplos, no hay ningún árbol
completo y abierto para la lista inicial A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm .
O, equivalentemente (en forma contrapositiva), si hay un árbol
completo y abierto para la lista inicial A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm ,
entonces el argumento correspondiente no es válido. La
demostración de esta afirmación se basa en el hecho de que es
posible construir un contraejemplo a partir de una rama completa
y abierta de un árbol.
definición 2.5 (Interpretación inducida). Si r es una rama abierta
de un árbol, la interpretación inducida por r es la interpretación
que asigna, para cada variable proposicional p:
v( p) = 1 si p aparece en r,
v( p) = 0 si ¬ p aparece en r
(cuando ni p ni ¬ p aparecen en r, p puede tomar cualquier valor).
40 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
lema 2.6 (Lema de la completud). Si r es una rama abierta de un
árbol completo y v la interpretación inducida por r, entonces si A ∈ r,
v( A) = 1, y si ¬ A ∈ r, v( A) = 0.
Demostración. La prueba consiste en una inducción sobre la
complejidad de A.
Base. Para el caso en que A = p, por la definición de
interpretación inducida, si p ∈ r entonces v( p) = 1 y si
p∈/ r entonces v( p) = 0.
Hipótesis de inducción. Para cualesquiera fórmulas B y C, si
B ∈ r, entonces v( B) = 1 y si ¬ B ∈ r entonces v( B) = 0; y de
manera similar, si C ∈ r, entonces v(C ) = 1 y si ¬C ∈ r, entonces
v(C ) = 0.
Paso inductivo. Sea A = B ∧ C. Si B ∧ C ∈ r entonces, dado que
el árbol es completo, B ∈ r y C ∈ r. Por la hipótesis de inducción,
v( B) = 1 y v(C ) = 1, de modo que v( B ∧ C ) = 1. Por otra
parte, si ¬( B ∧ C ) ∈ r entonces, dado que el árbol es completo,
o bien ¬ B ∈ r o bien ¬C ∈ r. En el primer caso v( B) = 0 por
la hipótesis de inducción de manera que v( B ∧ C ) = 0. En el
segundo caso v(C ) = 0 por la hipótesis de inducción de manera
que v( B ∧ C ) = 0.
pregunta 2.4. Completa la demostración del lema 2.6.
teorema 2.7 (Teorema de la completud).
Si A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm entonces A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm .
Demostración. Demostramos el condicional contrapuesto.
Supongamos que A1 , . . . , An 0 B1 , . . . , Bm . En tal caso, hay
un árbol completo y abierto para la lista de fórmulas
A1 , . . . , An , ¬ B1 , . . . , ¬ Bm . Por el lema de la completud, la
interpretación inducida por cualquiera de las ramas abiertas es
un contraejemplo para el argumento.
2.6 ejercicios 41
2.6 ejercicios
pregunta 2.5. Construye demostraciones para las siguientes
afirmaciones —puedes emplear cualquiera de los métodos explicados en
el capítulo: deducción natural, secuentes o árboles.
1. ` B ⊃ ( A ⊃ B)
2. D ∧ C ` A ⊃ ( B ⊃ C )
3. ¬¬ A ` A ∨ B
4. A ⊃ B, ¬ B ` ¬ A
5. ( A ⊃ B) ` ¬( A ∧ ¬ B)
6. ( A ⊃ B) ∧ ( B ⊃ C ) ` A ⊃ C
7. ( A ⊃ B) ∧ ( A ⊃ C ) ` A ⊃ ( B ∧ C )
8. ( A ⊃ C ) ∧ ( B ⊃ C ), A ∨ B ` C
9. ¬( A ∧ B) ` ¬ A ∨ ¬ B
10. ¬( A ∨ B) ` ¬ A ∧ ¬ B
11. A ∨ ( B ∧ C ) ` ( A ∨ B) ∧ ( A ∨ C )
12. ` (( A ⊃ B) ∧ (¬ A ⊃ B)) ⊃ B
13. ` ( A ⊃ ( B ⊃ C )) ⊃ ( B ⊃ ( A ⊃ C ))
pregunta 2.6. Demuestra que la siguiente equivalencia se cumple:
A1 , . . . , An B1 , . . . , Bm ssi
( A1 ∧ · · · ∧ An ) ⊃ ( B1 ∨ · · · ∨ Bm )
(Pista: emplee los árboles)
pregunta 2.7. La Flecha de Peirce tiene la siguiente tabla de
verdad,
↓ 1 0
1 0 0
0 0 1
42 verdad y demostración: lógica proposicional clásica
1. Encuentra una fórmula que solamente involucre la flecha de
Peirce equivalente a ¬ A.
2. Encuentra una fórmula que solamente involucre la flecha de
Peirce equivalente a A ∧ B.
3. Encuentra una fórmula que solamente involucre la flecha de
Peirce equivalente a A ∨ B.
pregunta 2.8. Imagina que tu lenguaje contiene como conectiva
exclusivamente la flecha de Peirce de la pregunta anterior, ¿puedes
formular el método de árboles —lista inicial, reglas y condiciones de
clausura—, empleando exclusivamente la flecha de Peirce? ¿Eres capaz
de identificar algún problema con el método resultante?
pregunta 2.9. Demuestra que si una rama de un árbol está completa
y abierta (para cierta lista inicial), entonces no hay ningún árbol cerrado
(pista: emplea el lema de completud y el teorema de corrección).
pregunta 2.10. Nuestra definición de consecuencia deductiva indica
que A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm exactamente cuando hay un árbol
cerrado. Muestra, con ayuda del resultado de la pregunta anterior, que
si A1 , . . . , An ` B1 , . . . , Bm entonces ningún árbol está completo y
abierto.
lecturas. Los dos grandes clásicos sobre el método de
árboles son Formal Logic: Its Scope and Limits de Richard Jeffrey
[23] y First Order Logic de Raymond Smullyan [40]. Sobre lógica
clásica y, particularmente, lógica de primer orden yo aprendí
mucho del libro de José Zalabardo Introducción a la Teoría de la
Lógica [44]; además de los teoremas de corrección y completud
—para un sistema de demostración que es un híbrido entre la
deducción natural y el cálculo de secuentes—, el libro introduce
el tema de la cardinalidad y discute algunos resultados de la
teoría de modelos en relación con los límites en la representación
de estructuras. El libro de Shawn Hedman A First Course in Logic
[21], trata una gran cantidad de temas. Tiene la ventaja de incluir
demostraciones rápidas de muchos resultados; yo lo encontré útil
en aquellas ocasiones en las que quería repasar una demostración
de un resultado ya conocido —en otras ocasiones lo encontré
matemáticamente demasiado exigente.
Parte II
E L B O S Q U E D E T R E S VA L O R E S
L A PA R A D O J A D E L M E N T I R O S O Y L Ó G I C A S D E
T R E S VA L O R E S
3
3.1 la paradoja del mentiroso
la paradoja del mentiroso. Una paradoja es un
argumento aparentemente válido, con premisas aparentemente
verdaderas y conclusión aparentemente falsa. La oración anterior
constituye una definición de la noción de paradoja. La segunda
oración de esta sección habla acerca de la primera oración y esta
oración habla acerca de la primera, de la segunda y de la tercera.
Las oraciones en el párrafo anterior no tienen, en principio,
nada de problemático. Cuando empleamos el lenguaje, de
manera habitual somos capaces de hablar acerca de oraciones
o expresiones del lenguaje. De hecho, lo hacemos de manera
tan fluida que resolvemos sin necesidad de reflexión posibles
ambigüedades; como cuando digo que Pablo tiene cinco letras,
donde todo el mundo entiende que hablo acerca de mi nombre y
no de mí mismo. Las oraciones del párrafo anterior, sin embargo,
contienen todos los elementos para un cóctel explosivo.
La oración λ no es verdadera (λ)
Si λ es verdadera entonces, debe acontecer aquello que expresa
la oración: que λ no es verdadera. Si, por otra parte, λ no es
verdadera, entonces acontece aquello que expresa la oración,
de modo que λ es verdadera. A partir de una afirmación
aparentemente inocente (o bien λ es verdadera o bien no lo
es) hemos logrado demostrar una contradicción. Veamos el
razonamiento con un poco más de detalle.
Los siguientes principios están detrás del razonamiento anterior
(donde ‘λ’ es la oración del mentiroso, ‘V’ el predicado
45
46 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
‘es verdadero... ’ y ‘hi’ un medio para formar nombres de
proposiciones a partir de proposiciones):
V h Ai A
A V h Ai (Tr)
λ = ¬V h λ i (λde f )
Las reglas en Tr expresan la transparencia de la verdad: la
idea de que existe una equivalencia entre afirmar A y afirmar
que esa proposición es verdadera. La identidad en λde f recoge
la Oración del mentiroso: la existencia de una oración que
afirma ser ella misma no verdadera. Podemos representar el
razonamiento de la paradoja en forma de deducción como se
muestra en la figura 3.1.
[V hλi] [¬V hλi]
Tr λde f
λ λ
λde f Tr
> ¬V h λ i V hλi
LTE I∧ I∧
V h λ i ∨ ¬V h λ i V h λ i ∧ ¬V h λ i V h λ i ∧ ¬V h λ i
E∨
V h λ i ∧ ¬V h λ i
EXP
⊥
Figura 3.1: La paradoja del mentiroso
El primer paso, de > a V hλi ∨ ¬V hλi está basado en la ley de
tercio excluso (demostramos que era válida en lógica clásica en el
ejemplo 2.7 de la página 22). De acuerdo con esta ley, afirmaciones
del tipo A ∨ ¬ A son verdaderas con necesidad lógica. En
el segundo paso se abren dos supuestos para realizar un
razonamiento por casos: ¿qué podemos deducir de la suposición
de V hλi?, ¿qué podemos deducir de la suposición de ¬V hλi? Del
primer supuesto, por la transparencia de la verdad, se deduce
λ y por la oración del mentiroso se deduce ¬V hλi; podemos
introducir la primera y última afirmación dentro del supuesto
con una conjunción para obtener V hλi ∧ ¬V hλi. Del segundo
3.1 la paradoja del mentiroso 47
supuesto podemos deducir λ, por el significado de la oración del
mentiroso y después V hλi por la transparencia de la verdad.
Y así podemos, nuevamente, tomando la primera y última
afirmación dentro del supuesto, concluir que V hλi ∧ ¬V hλi.
Como la contradicción se sigue tanto del primer supuesto
como del segundo, podemos derivarla de la disyunción que
introdujimos en el primer paso. El último paso está basado en
la ley de explosión de las contradicciones y afirma que si una
contradicción es verdadera, entonces cualquier cosa lo es.
la paradoja de curry. Una variante interesante de la
paradoja del mentiroso es la Paradoja de Curry, basada en
la siguiente oración,
κ = V hκ i ⊃ ⊥ (κde f )
La oración de Curry dice de sí misma que si es verdadera
entonces ⊥ (donde ⊥ es una oración absurda, como que la Real
Sociedad ganará la próxima liga). La deducción se muestra en la
figura 3.2.
[V hκ i]
κ Tr
κde f
V hκ i ⊃ ⊥
E⊃
⊥
I⊃
V hκ i ⊃ ⊥
κde f
κ
Tr
V hκ i
E⊃
⊥
Figura 3.2: La paradoja de Curry
La deducción consiste en una demostración de la oración
de Curry empleando la introducción del condicional y,
posteriormente, empleando la propia oración de Curry, deducir
el consecuente. La peculiaridad de la paradoja de Curry es que
no emplea la negación (no, al menos, de manera explícita), por
lo que intentos de esquivar la paradoja del mentiroso basados en
48 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
el significado de la negación podrían no ser capaces de esquivar
la paradoja de Curry.
algunas soluciones a la paradoja del mentiroso.
¿De qué manera podríamos esquivar la paradoja del mentiroso?
Asumiendo que queremos preservar la transparencia de la
verdad, una primera opción es evitar la posibilidad de expresar
la oración del mentiroso u oraciones similares. Dentro de esta
línea tenemos dos opciones: limitar la autorreferencia en general
o limitar el predicado de verdad.
La primera sugerencia, limitar la posibilidad de que algunas
oraciones hablen de sí mismas, tiene muy poco recorrido. La
razón principal tiene que ver con un resultado de la lógica
matemática conectado con los teoremas de incompletud de
Gödel: el teorema de la indefinibilidad de la verdad de Tarski.
Los teoremas de incompletud demuestran que cualquier teoría
axiomática T que sea capaz de representar ciertos conceptos
aritméticos es incompleta. En el corazón de la demostración del
primer teorema, Gödel muestra cómo construir una fórmula que
expresa la noción de demostrabilidad dentro de la teoría, es
decir, una fórmula del lenguaje de la aritmética Dem( x ) cuya
extensión es el conjunto de (códigos de) fórmulas demostrables
en T. A continuación muestra que hay una oración G que es
verdadera exactamente si ¬ Dem(pGq) y esta equivalencia es de
hecho demostrable en la teoría:
T ` G ≡ ¬ Dem(pGq) (3.1)
La oración de Gödel puede interpretarse informalmente como
una oración que dice de sí misma que no es demostrable en T.
El procedimiento para encontrar oraciones de este tipo vale no
solo para Dem( x ) sino que es completamente general y se conoce
como lema diagonal o también teorema del punto fijo.
teorema 3.1 (Lema diagonal). Si T es una teoría capaz de expresar
ciertos conceptos aritméticos y A( x ) es una fórmula con una única
variable libre, entonces hay una oración δ tal que T ` δ ≡ A(pδq)
3.1 la paradoja del mentiroso 49
El lema diagonal garantiza, de esta manera, que para cualquier
“concepto” expresable en una teoría T hay una oración que
dice de sí misma que cae bajo ese concepto. Supongamos que
tenemos una fórmula V ( x ) que es verdadera exactamente de
aquellas (aquellos códigos de) oraciones que son verdaderas en
T. Por el lema diagonal, hay una oración λ que es verdadera
exactamente si ¬V (pλq). Esta oración es, naturalmente, una
versión formalizada de la oración del mentiroso (para la teoría
T) y empleando la transparencia de la verdad podemos derivar,
como vimos anteriormente, una contradicción. La consecuencia
de estos razonamientos es que una teoría T que exprese cierta
cantidad de aritmética no puede expresar el concepto de verdad
en T (asumiendo, claro está, que la lógica que subyace a la teoría
es la lógica clásica). Este resultado se conoce como Teorema de
la indefinibilidad de Tarski y fue publicado poco después de
los teoremas de Gödel.
Es tentador pensar que este resultado tiene que ver con teorías
axiomáticas y que no se aplica a teorías “filosóficas” de la verdad.
Sin embargo, el resultado de Gödel muestra que la existencia de
oraciones autorreferenciales está al mismo nivel que la verdad
de oraciones aritméticas como que 2+3=5 o que existen infinitos
números primos. Si estas afirmaciones no son verdaderas, ¿Qué
afirmación puede serlo? En mi opinión, una teoría filosófica de
la verdad que no reconozca la verdad de que 2+2=4, no merece
ningún crédito.
En la línea de la limitación expresiva, pero limitando esta
vez el predicado de verdad, está la solución tarskiana. Para
salvaguardar la consistencia, Tarski propone evitar que ningún
lenguaje contenga un predicado de verdad para las oraciones
de ese lenguaje. Propone definir la verdad para un lenguaje L
sin predicado de verdad en un lenguaje distinto que contenga
al primero más nombres para las oraciones del primero más
un predicado de verdad para el primero (un metalenguaje para
L al que podemos llamar ML). L está libre de la oración del
mentiroso (o cualquier otra oración a tal efecto) puesto que no
tiene predicado de verdad; ML contiene un predicado de verdad,
pero solo para hablar de oraciones del primer lenguaje, por lo
que también evita la oración del mentiroso. En algún momento
50 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
podríamos querer estudiar la verdad de las oraciones de ML. En
tal caso, deberemos hacerlo desde un lenguaje que contenga a
ML más nombres para las oraciones de éste más un predicado
para las oraciones de éste. Este nuevo lenguaje (un metalenguaje
para ML al que podemos llamar MML) contiene predicados de
verdad para las oraciones de L y de ML, pero no un predicado de
verdad para él mismo; esto requeriría ascender un nuevo escalón.
En definitiva, la solución de Tarski se basa en la estratificación
del predicado de verdad en una multitud de lenguajes de manera
que la oración del mentiroso es una oración que no pertenece a
ninguno de estos lenguajes.
Kripke propone la siguiente objeción a la teoría de Tarski. La
estratificación del predicado de verdad descarta las oraciones
autorreferenciales que involucran este predicado como mal
formadas por principio y, con ellas, cualquier oración que pudiera
resultar paradójica al estilo del mentiroso. Sin embargo, una
oración no tiene por qué llevar la autorreferencialidad escrita
en la cara, ni mucho menos su paradojicidad. Kripke considera la
siguiente aserción de Jones en torno al caso Watergate:
La mayor parte de las afirmaciones de Nixon
(3.2)
sobre Watergate son falsas.
No parece haber nada intrínsecamente problemático en torno
a la afirmación de Jones. Supongamos, sin embargo, que las
afirmaciones de Nixon sobre Watergate están equilibradas en
torno a verdaderas y falsas salvo por la siguiente aserción:
Todo lo que Jones dice sobre Watergate es verdadero. (3.3)
Si resulta que 3.2 es todo lo que Jones dijo sobre Watergate,
entonces ambas afirmaciones son paradójicas. Pero el hecho de
que una afirmación como la de Jones sea paradójica depende
en parte de factores contingentes —del número y calidad de
afirmaciones de Nixon—, de manera que no hay motivo para
descartar como mal formadas oraciones como la expresada por
Jones. Kripke cuenta la siguiente anécdota en torno a Russell y
Moore:
3.1 la paradoja del mentiroso 51
Incluso los mayores expertos podrían incurrir en
aserciones paradójicas. Se dice que Russell preguntó
en una ocasión a Moore si siempre decía la verdad
y que Russell consideró que la respuesta negativa
de Moore era la única falsedad que éste había
proferido en su vida. No hay duda de que no ha
habido nadie con tanto olfato para las paradojas
como Russell y, sin embargo, parece que no se dio
cuenta de que si, como él pensaba, todas las otras
afirmaciones de Moore eran verdaderas, ésta no
era simplemente falsa, ¡sino paradójica! La moraleja:
una teoría adecuada debe permitir que nuestras
afirmaciones que involucran el predicado de verdad
sean arriesgadas: corren el riesgo de ser paradójicas
si los hechos empíricos son extraordinariamente (e
inesperadamente) desfavorables. No puede haber
bieldo sintáctico o semántico que permita aventar
los casos “malos” preservando los “buenos”.
Kripke propone un método para construir una interpretación
v+ para un lenguaje con un predicado de verdad a partir de
una interpretación v, para un lenguaje de primer orden. La
interpretación de la que parte, v, permite “asignaciones parciales”
a los predicados, lo que puede traducirse en la idea de que
las oraciones del lenguaje pueden tomar un valor de verdad
‘ 12 ’ alternativo a los valores clásicos de verdad y falsedad. Los
detalles de la construcción son intrincados, pero las características
principales del modelo resultante v+ son la conservatividad y la
transparencia del predicado de verdad. Que la interpretación
v+ es conservativa sobre v, significa que v+ asigna los mismos
valores de verdad que v a las fórmulas en las que no aparece
el predicado de verdad. Que la interpretación es transparente
significa que para toda fórmula A, v+ ( T h Ai) = v+ ( A). La
construcción garantiza que las oraciones paradójicas como λ =
¬ T hλi toman siempre el valor 12 .
52 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica
La propuesta de Kripke sobre la paradoja del mentiroso requiere
considerar interpretaciones distintas a las interpretaciones
clásicas; concretamente, interpretaciones que incluyen un valor
de verdad 12 , entre lo verdadero y lo falso.
interpretación. Supongamos que tenemos el lenguaje de
la lógica proposicional clásica con variables proposicionales,
disyunción, negación, conjunción y condicional. Una
interpretación clásica para este lenguaje, como explicamos en la
sección 2.2, es una asignación de valores de verdad, verdadero
o falso (y no ambos), a las variables proposicionales. La idea
se puede expresar en términos matemáticos diciendo que
una interpretación es una función del conjunto de variables
proposicionales al conjunto de dos valores de verdad, en
notación matemática, v : var → {1, 0}. De manera análoga,
una interpretación de tres valores consistirá en una función
del conjunto de variables al conjunto de tres valores de verdad,
v : var → {1, 21 , 0}, !sencillo!
extensión. La siguiente pregunta que debemos responder es
cómo se extiende este tipo de interpretación al resto de fórmulas
del lenguaje. Es natural suponer que las conectivas funcionan
al modo clásico para los valores clásicos. Por ejemplo, si una
interpretación asigna v( A) = 1 y v( B) = 0 es razonable asumir
que v( A ∧ B) = 0, v( A ⊃ B) = 0, v( A ∨ B) = 1, v(¬ A) = 0 y
v(¬ B) = 1. La duda surge al considerar qué valor deben tomar
las fórmulas cuando el valor 12 aparece en la interpretación. Por
ejemplo, si v( A) = 1 y v( B) = 21 , ¿qué valor se debe asignar
a v( A ∨ B)? No existe una única respuesta a esta pregunta y
distintos modos de resolverla dan lugar a distintas conectivas que
pueden tener más o menos sentido dependiendo de la aplicación
filosófica que tengamos en mente para el valor 12 . Un modo de
resolver esta pregunta, muy empleado en aplicaciones filosóficas,
y que veremos a continuación, se conoce con el esquema de
Kleene fuerte.
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica 53
Dentro del esquema de Kleene fuerte, el valor de verdad de una
conjunción A ∧ B es el mínimo valor de verdad de entre el valor
de A y el valor de B. La disyunción toma el máximo valor entre
A y B y la negación conecta el valor 1 con el valor 0 y el valor 0
como el 1 —como en el caso clásico-– y el valor 12 consigo mismo.
Podemos resumir esta explicación en las siguientes definiciones:
v( A ∧ B) = min(v( A), v( B))
v( A ∨ B) = max (v( A), v( B))
v(¬ A) = 1 − v( A)
v( A ⊃ B) = max (1 − v( A), v( B))
La definición de la negación ‘v(¬ A) = 1 − v( A)’ proporciona los
valores indicados:
si v( A) = 1 entonces v(¬ A) = 1 − 1,
si v( A) = 0 entonces v(¬ A) = 1 − 0 y
si v( A) = 12 entonces v(¬ A) = 1 − 12 .
Para entender el condicional, hay que fijarse en que ‘A ⊃
B’ es equivalente a ‘¬ A ∨ B’ y que, por la definición de la
disyunción y negación, esta última fórmula tomará valores
max (1 − v( A), v( B)) —como indica la definición del condicional.
El significado de las conectivas de Kleene fuerte se puede
proporcionar también a través de las tablas de verdad mostradas
en la figura 3.3.
Veamos ahora cómo se distribuyen los valores de verdad de una
interpretación a las fórmulas complejas a partir de un ejemplo.
Consideremos la interpretación: v( p) = 1, v(q) = 12 y v(r ) = 0.
Ejemplo (( p ⊃ q) ∧ (q ⊃ r )) ⊃ ( p ⊃ r ) (3.4)
v( p ⊃ q) = 21 , puesto que en la interpretación propuesta,
max (1 − v( p), v(q)) = 12 . Por su parte v(q ⊃ r ) = 12 , puesto
que max (1 − v(q), v(r )) = 12 . Por tanto, v(( p ⊃ q) ∧ (q ⊃ r )) = 12
(pues la conjunción toma el mínimo). Por su parte max (1 −
v( p), v(r )) = 0, de manera que v( p ⊃ r ) = 0. Finalmente, puesto
54 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
∧ 1 1/2 0 ∨ 1 1/2 0
1 1 1/2 0 1 1 1 1
1/2 1/2 1/2 0 1/2 1 1/2 1/2
0 0 0 0 0 1 1/2 0
¬k ⊃ 1 1/2 0
1 0 1 1 1/2 0
1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2
0 1 0 1 1 1
Figura 3.3: Conectivas de Kleene fuerte
1
que el antecedente del condicional es 2 y el consecuente es 0, el
condicional toma valor 12 :
1
v((( p ⊃ q) ∧ (q ⊃ r )) ⊃ ( p ⊃ r )) = 2
pregunta 3.1. Supón que una fórmula A no contiene las constantes
>, ⊥ y que la interpretación v asigna el valor 12 a todas las variables en
A. Muestra que v( A) = 12 .
pregunta 3.2. Supón que v( A) = 1. Muestra que la interpretación
v† idéntica a v salvo que v† ( p) = 0 para aquellas variables tales que
v( p) = 12 , es tal que v† ( A) = 1.
consecuencia lógica. Una vez definida la semántica (qué
es una interpretación y cómo se extiende) llega el momento
de definir la relación de consecuencia lógica. La relación de
consecuencia lógica debe, en principio, preservar la verdad
en toda interpretación. Es decir, un argumento es válido
cuando, para toda interpretación, si las premisas son verdaderas,
la conclusión también lo es. Ahora bien, ¿en qué consiste
exactamente el ser verdadero cuando tenemos tres valores de
verdad? Tenemos, al menos, dos alternativas, una estricta y
otra más permisiva o tolerante. Una interpretación v hace a
una fórmula A estrictamente verdadera cuando asigna a la
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica 55
fórmula el valor 1 (i. e. cuando v( A) = 1). Una interpretación v
hace a una fórmula A tolerantemente verdadera cuando
asigna a la fórmula un valor distinto de cero (i. e. cuando
v( A) 6= 0).
Estos dos modos de entender la verdad aportan puntos de
vista opuestos sobre el significado del valor intermedio. De
acuerdo con la verdad estricta, el valor intermedio es un modo
de ser no-verdadero. Ahora bien, si una oración toma el valor
intermedio, su negación toma también el valor intermedio
(negación de Kleene fuerte). Por lo tanto, si una oración toma
el valor intermedio, de acuerdo con la verdad estricta, ni ella ni
su negación son verdaderas. Es decir, la verdad estricta entiende
que hay un hueco entre la verdad y la falsedad (ver el dibujo en
la tabla 3.1).
Por otra parte, de acuerdo con la verdad tolerante, el valor
intermedio es un modo de ser verdadero, de manera que cuando
una oración toma el valor intermedio, tanto ella como su negación
son verdaderas. Es decir, la verdad tolerante entiende que hay un
solapamiento entre las nociones de verdad y falsedad (ver 3.1).
Table 3.1: Verdad estricta y verdad tolerante
1 1 0
2
Ambas interpretaciones de la verdad, estricta y tolerante,
rechazan el principio clásico de bivalencia (toda proposición
es verdadera o falsa y no ambas) aunque por motivos opuestos.
De acuerdo con la verdad estricta el principio de bivalencia
es falso, pues hay oraciones que son ni verdaderas ni falsas.
De acuerdo con la verdad tolerante el principio de bivalencia
es falso, pues hay oraciones que son verdaderas y falsas. La
interpretación estricta de la verdad da lugar a ausencias de
valores de verdad (truth-value gaps en inglés) y la interpretación
tolerante a superabundancias de valores de verdad (truth-value
gluts). Veremos que estas dos interpretaciones tienen su reflejo
en las inferencias que son válidas e inválidas en una y otra lógica.
Antes de las definiciones de consecuencia lógica, sin embargo,
56 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
conviene notar una conexión entre verdad estricta y tolerante
que jugará un papel importante.
Las nociones de verdad estricta y verdad tolerante son duales
en un sentido parecido a como la conjunción y la negación
lo son (también parecido a la dualidad entre cuantificador
universal y existencial). Una disyunción A ∨ B es equivalente a
“negar la conjunción de las negaciones”, es decir, a ¬(¬ A ∧ ¬ B).
Así mismo, la conjunción A ∧ B es equivalente a negar la
disyunción de las negaciones, es decir, a ¬(¬ A ∨ ¬ B). Por su
parte, la verdad estricta de una oración A es equivalente a
la negación de la verdad tolerante de su negación, es decir,
A es estrictamente verdadera exactamente cuando ¬ A no es
tolerantemente verdadera (lo primero significa que v( A) = 1,
lo segundo que v(¬ A) = 0). De modo similar, la verdad
tolerante de una oración A es equivalente a la negación de la
verdad estricta de su negación, es decir, A es tolerantemente
verdadera exactamente cuando ¬ A no es estrictamente verdadera
(lo primero significa que v( A) > 0, lo segundo que v(¬ A) < 1).
En el siguiente capítulo introduciremos la notación ‘v t A’
para expresar la idea de que A es tolerantemente verdadera de
acuerdo con v. La relación de dualidad que acabamos de explicar
se puede representar sucintamente de este modo:
v t A si y solo si v 1s ¬ A
y (Dualidad s y t)
v s A si y solo si v 1t ¬ A
Vayamos ahora a las definiciones de consecuencia lógica.
definición 3.2 (validez en K3). Un argumento es válido de
acuerdo con la verdad estricta, escrito, A1 , . . . An ss B, cuando
para toda interpretación v, si v( A1 ) = 1, . . . v( An ) = 1 entonces
v( B) = 1. En otras palabras, no hay ninguna interpretación tal que
v( A1 ) = 1, . . . v( An ) = 1 y v( B) < 1.
definición 3.3 (validez en LP). Un argumento es válido de
acuerdo con la verdad tolerante, escrito, A1 , . . . An tt B, cuando
para toda interpretación v, si v( A1 ) > 0, . . . v( An ) > 0 entonces
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica 57
v( B) > 0. En otras palabras, no hay ninguna interpretación tal que
v( A1 ) > 0, . . . v( An ) > 0 y v( B) = 0.
La notación ss hace referencia a la preservación de la verdad
estricta (strict en inglés) y tt a la preservación de la verdad
tolerante (el por qué exacto de esta notación quedará clara tras
la lectura del siguiente capítulo). La primera de las relaciones, la
de la verdad estricta, es tradicionalmente conocida como K3, la
Lógica de Kleene fuerte, mientras que la segunda, la de la verdad
tolerante, es conocida como LP, la Lógica de las paradojas de
Priest.
Las lógicas K3 y LP son lógicas no-clásicas en el sentido de que
algunas inferencias que son válidas en lógica clásica fallan en K3
y LP. La lógica K3 es una lógica paracompleta en el sentido de
que la ley de tercio excluso no es válida en esta lógica. Por su
parte, la lógica LP es una lógica paraconsistente en el sentido
de que la ley de no-contradicción no es válida en LP.
B ∴ A ∨ ¬A (LTE)
A ∧ ¬A ∴ B (LNC)
El sentido de estas “leyes” (o principios) es el siguiente. LTE
nos dice no importa qué afirmación aparezca en las premisas
de un argumento (llamémosla ‘B’), si el argumento tiene como
conclusión una tautología, como A ∨ ¬ A, es válido. El motivo
por el que esto sucede, en la semántica clásica, es que A ∨ ¬ A
toma siempre valor 1, de manera que el argumento B ∴ A ∨
¬ A no tiene contraejemplos (ninguna interpretación hace 1 a
la premisa y 0 a la conclusión, pero no por nada relacionado
con la premisa, sino porque ninguna hace falsa a la conclusión).
LNC, por su parte, nos dice que no importa qué aparezca en
la conclusión de un argumento (llamémosle ‘B’), si tenemos
una contradicción entre las premisas, entonces el argumento
es válido.1 El motivo por el que esto sucede, en la semántica
1 La ley de no-contradicción se conoce también como el principio de explosión
de las contradicciones o ex falso quodlibet: de lo falso se sigue cualquier cosa.
58 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
clásica, es que A ∧ ¬ A toma siempre valor 0, de manera que el
argumento A ∧ ¬ A ∴ B no tiene contraejemplos. No por nada
que tenga que ver con B, sino simplemente por el hecho de que
ninguna interpretación clásica hace a la premisa del argumento
verdadera.
La situación en la semántica de tres valores es distinta. Una
tautología como A ∨ ¬ A no puede tomar valor 0 (esto requeriría,
mirando a las conectivas de Kleene fuerte, que ambas A y
¬ A tomaran valor 0), sin embargo podría tomar valor 12 . De
manera similar, una contradicción como A ∧ ¬ A no puede
tomar valor 1, pero puede tomar valor 0. Si nos fijamos en
la definición de consecuencia lógica de K3, un contraejemplo
requiere que las premisas tomen valor 1 y la conclusión valor
menor que 1. Esto sucede en el caso de LTE (B ∴ A ∨ ¬ A),
cuando v( B) = 1 y v( A) = 12 . Por otra parte, de acuerdo con
la definición de consecuencia lógica de LP, un contraejemplo es
una interpretación que asigna a las premisas valor mayor que 0
y a la conclusión valor igual a 0. Esto sucede en el caso de LNC
(A ∧ ¬ ∴ B), cuando v( A) = 21 y v( B) = 0.
LP y K3 son lógicas más débiles que (o están contenidas en) la
lógica clásica en el sentido de que hay inferencias clásicamente
válidas que no lo son en LP e inferencias clásicamente válidas
que no lo son en LP —como acabamos de ver. Por otra parte, no
es difícil mostrar que toda inferencia LP válida o K3 válida es
también clásicamente válida.
pregunta 3.3. Argumenta por qué toda inferencia LP o K3-válida
es, también, clásicamente válida.
Acerca de LP y K3, ninguna lógica contiene a la otra. Esto significa
que algunas inferencias válidas en una lógica no son válidas
en la otra y viceversa. Consideremos de nuevo LEM: B ∴ A ∨
¬ A. Sabemos que esta inferencia no es válida en K3, pero, ¿es
válida en LP? La respuesta es que sí, pues un contraejemplo
en LP requiere premisas mayor que 0 y conclusión igual a 0;
aunque las tautologías clásicas pueden descender al valor 12 ,
nunca descienden hasta 0, de modo que la inferencia no tiene
contraejemplos en LP. Por razones análogas, LNC, que no es
válida en LP, sí lo es en K3.
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica 59
CL
K3 LP
Figura 3.4: LP, K3, y CL
La demostración de otras relaciones entre LP, K3 y la lógica
clásica se deja al lector como ejercicio.
pregunta 3.4. Demuestra que LP está “vacío a la izquierda” en
el sentido de que para cualquier conjunto no-vacío Γ, se cumple que
Γ 2LP ⊥.
Demuestra que LP es “clásico a la derecha” en el sentido de que > LP Γ
si y solo si > CL Γ.
pregunta 3.5. Atendiendo a la pregunta anterior, explica cuál es la
situación correspondiente para K3.
En este punto el lector habrá sospechado que existe una gran
simetría entre K3 y LP. Se suele decir que son lógicas duales en
el sentido de que una inferencia es válida en una exactamente si
la inferencia contrapositiva es válida en la otra.
Observación: dualidad entre LP y K3. Una inferencia A ∴ B
es válida en LP, escrito A tt B, exactamente cuando su
contraposición, ¬ B ∴ ¬ A, es válida en K3, escrito ¬ B ss ¬ A.
Pues supongamos que A 2tt B, es decir, que hay una
interpretación v( A) > 0 y v( B) = 0. Por el significado de la
negación, esto es el caso si y sólo si v(¬ B) = 1 y v(¬ A) < 1, es
decir, si y sólo si ¬ B 2ss ¬ A.
La conexión entre LP y K3 se puede generalizar fácilmente a
inferencias con múltiples premisas, pero necesitamos para ello
generalizar un poco nuestra definición de consecuencia lógica
para las conclusiones múltiples.
definición 3.4 (validez en K3 (conclusiones múltiples)). Una
inferencia Γ ∴ ∆, es válida en K3 escrito, Γ ss ∆, cuando para toda
interpretación v, si v( A) = 1 para todo A ∈ Γ, entonces v( B) = 1
60 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
para algún B ∈ ∆. En otras palabras, no hay ninguna interpretación
tal que v( A) = 1 para todo A ∈ Γ y v( B) < 1 para todo B ∈ ∆.
definición 3.5 (validez en LP (conclusiones múltiples)). Una
inferencia Γ ∴ ∆, es válida en LP escrito, Γ tt ∆, cuando para toda
interpretación v, si v( A) > 0 para todo A ∈ Γ, entonces v( B) > 0
para algún B ∈ ∆. En otras palabras, no hay ninguna interpretación
tal que v( A) > 0 para todo A ∈ Γ y v( B) = 0 para todo B ∈ ∆.
Recordemos la idea general de las premisas y conclusiones
múltiples: la coma en las premisas funciona como una conjunción
y la coma en las conclusiones como una disyunción. Si adoptamos
la definición anterior esto se cumple para K3 y LP, es decir,
Observación: conjunción de premisas, disyunción de
conclusiones. Una inferencia Γ ∴ ∆ es válida en LP (K3)
si y solo si Γ∧ ∴ ∆∨ es válida en LP (K3) (donde Γ∧ es el
resultado de unir por conjunción algunas de las premisas en
Γ y ∆∨ el resultado de unir por disyunción algunas de las
conclusiones en ∆).
La definición no excluye el caso en el que Γ o ∆ son el conjunto
vacío. ∅ ∆ significa que ∆ es válido por méritos propios, de
manera que no es necesario contar con ninguna premisa (por
este motivo, podemos entender el conjunto vacío en el lado de
las premisas como una constante, >, que siempre tiene valor 1).
Por otro lado, Γ ∅ significa que Γ es insatisfacible por méritos
propios, no hay manera de hacer a todos los elementos de Γ
verdaderos, independientemente de lo que pase en el lado de
la conclusión (por este motivo, podemos entender el conjunto
vacío en el lado de las conclusiones como una constante, ⊥, que
siempre tiene valor 0).
Con estas definiciones bajo el brazo, podemos expresar de
manera más general la dualidad entre LP y K3.
Observación: dualidad entre LP y K3. ∆ tt Γ exactamente
cuando ¬∆ ss ¬Γ
(¬Γ y ¬∆ son el resultado de añadir ‘¬’ a los elementos de Γ y
∆).
Consideremos, por ejemplo, > ∴ A ∨ ¬ A. Comentamos
anteriormente que esta inferencia es válida en LP, de manera
3.2 lógica proposicional de tres valores: semántica 61
que su contrapositiva debe ser válida en K3: ¬( A ∨ ¬ A) ss ¬>.
La conclusión, ¬> es igual a ⊥ y la disyunción y conjunción de
Kleene fuerte (junto a la negación de Kleene fuerte) cumplen las
leyes de De Morgan y eliminación de la doble negación, de modo
que ¬( A ∨ ¬ A) es equivalente a ¬ A ∧ A. Como comentamos
anteriormente, efectivamente, ¬ A ∧ A ss ⊥. Por la observación
3.2 sabemos también que ¬ A, A ss ⊥ de modo que, también
> tt A, ¬ A. Argumentos similares muestran la conexión entre
inferencias inválidas.
pregunta 3.6. Considera la inferencia
A ⊃ B, A ∴ B
¿es válida en LP? ¿es válida en K3?
pregunta 3.7. Encuentra alguna inferencia clásicamente válida,
pero inválida en LP. Escribe su forma contrapositiva y explica por qué
es inválida en K3.
K3, LP y la paradoja del mentiroso. Para terminar esta
sección comentamos brevemente sobre la solución a la paradoja
del mentiroso proporcionada por las lógicas K3 y LP. Como
indicamos anteriormente, el procedimiento de Kripke genera
interpretaciones para un lenguaje con un predicado de verdad
transparente. No solamente la oración del mentiroso, sino otras
muchas oraciones patológicas, toman en estos modelos el valor
1
2 . En la lógica clásica, el predicado de verdad no puede ser
transparente para oraciones como la del mentiroso, pues esto
requiere que λ y ¬λ tengan el mismo valor de verdad. En la
semántica de tres valores, estas dos oraciones toman el valor
1
2 . Teniendo en cuenta la tabla 3.1, tanto LP como K3 evitan el
razonamiento hasta la oración absurda ⊥, aunque de maneras
distintas. En el caso de K3 el fallo de la LTE no permite dar
el primer paso en la columna de la izquierda que indica que
podemos pasar de > a V hλi ∨ ¬V hλi. En el caso de LP, podemos
razonar hasta llegar a la contradicción, V hλi ∧ ¬V hλi, pero el
fallo de LNC no permite que derivemos la oración absurda ⊥.
62 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
3.3 lógica proposicional de tres valores: árboles
Comprobar si un argumento es válido considerando todas las
posibles interpretaciones puede llegar a ser una tarea rutinaria
pero pesada. En esta sección veremos cómo adaptar a LP y K3
los árboles de la lógica clásica introducidos en la sección 2.4.
Esto nos simplificará un poco la vida a la hora de decidir si un
argumento es válido y, de paso, nos proporcionará cierto insight
sobre cómo funcionan estas lógicas.
lista inicial. Recordemos que el método de árboles es
un procedimiento sistemático para hallar un contraejemplo —si
es que lo hay—, para un argumento dado. Por este motivo, la
primera tarea es entender en qué consiste un contraejemplo en
LP y K3. Que existe un contraejemplo en LP significa que hay una
interpretación que hace a todas las premisas mayores que 0 (todas
las premisas son tolerantemente verdaderas) y a todas las
conclusiones igual a 0 (ninguna conclusión es tolerantemente
verdadera):
Todas las premisas toleradas y
(Contraejemplo en LP)
ninguna conclusión tolerada
Por otra parte, que existe un contraejemplo en K3 significa que
hay una interpretación que hace a todas las premisas iguales
a 1 (todas las premisas son estrictamente verdaderas) y a
todas las conclusiones menores que 1 (ninguna conclusión es
estrictamente verdadera):
Todas las premisas estrictas y
(Contraejemplo en K3)
ninguna conclusión estricta
Nuestros árboles van a ser muy parecidos a los árboles clásicos,
con la excepción de que en los nodos del árbol tendremos
fórmulas etiquetadas: o bien ‘A, t’ o ‘A, s’. Las etiquetas nos
ayudan a especificar qué tipo de verdad debe encarnar la fórmula
A para hallar el contraejemplo, si tolerante (etiqueta t) o estricta
3.3 lógica proposicional de tres valores: árboles 63
(etiqueta s). Muy bien. Supongamos que queremos saber si un
argumento A1 , . . . An ∴ B1 , . . . Bm es válido en LP. De acuerdo
con la definición anterior, deberíamos escribir la siguiente lista
inicial:
A1 , t
..
.
An , t
B1 , −t
..
.
Bm , −t
Donde “B, −t” significa que B no es tolerado. Podríamos
desarrollar este tipo de árboles, pero tener etiquetas t y −t por
un lado y etiquetas s y −s, por otro, nos va a complicar mucho la
vida (piensa que debemos diseñar reglas para todas las etiquetas).
Podemos evitar las etiquetas negadas si tenemos en cuenta lo
explicado en la observación Dualidad s y t. Que “ninguna
conclusión es tolerada” significa lo mismo que “las negaciones
de la conclusión son estrictas” y que “ninguna conclusión es
estricta” lo mismo que “las negaciones de las conclusiones
son toleradas”. Es decir, si queremos decidir si un argumento
A1 , . . . An ∴ B1 , . . . Bm es válido en LP, la lista inicial debe ser la
siguiente:
A1 , t
..
.
An , t
¬ B1 , s
..
.
¬ Bm , s
Y por razones análogas a las anteriores, si queremos decidir si
un argumento es válido en K3, debemos partir de la siguiente
lista inicial,
A1 , s
64 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
..
.
An , s
¬ B1 , t
..
.
¬ Bm , t
reglas. Las reglas para los árboles para LP y K3 son idénticas
a las reglas clásicas con la excepción de que debemos conservar
la etiqueta. Por ejemplo, las reglas para el condicional, tienen el
siguiente aspecto (donde x es s o t),
A ⊃ B, x ¬( A ⊃ B), x
¬ A, x B, x A, x
¬ B, x
Si, por ejemplo, nos encontramos con una fórmula etiquetada:
A ⊃ B, t debemos extender el árbol con dos ramas, en la primera
situamos ¬ A, t y en la segunda B, t. Es preciso advertir que estas
reglas están de acuerdo con las definiciones para las conectivas
que dimos en la tabla 3.3. Por ejemplo, para que un condicional
A ⊃ B sea tolerantemente verdadero (valor mayor que 0), basta
con que o bien ¬ A sea tolerado (que A tenga valor menor que 1)
o que B sea tolerado (que B tenga valor mayor que 0).
condiciones para el cierre de ramas. Cada rama en
un árbol es un intento de lograr un contraejemplo. En ocasiones,
tal intento puede verse frustrado (no hallarás un contraejemplo
en la dirección indicada por la rama) y la rama se cierra. En el
caso clásico, una rama se cierra cuando contiene una fórmula
y su negación, pero ¿cómo se cierran las ramas con fórmulas
etiquetadas? Si tenemos A, s y ¬ A, s la rama indica que la
interpretación debería asignar a la fórmula A el valor 1 y el
valor 0, lo cual es imposible: en tal caso la rama se cierra. Si
tenemos A, s y ¬ A, t, la rama también se cierra, pues la primera
nos dice que A debe tomar valor 1 y la segunda que A debe
tomar valor menor que 1. Por razones análogas, A, t y ¬ A, s
también cierra una rama. La diferencia crucial está en A, t y ¬ A, t;
3.3 lógica proposicional de tres valores: árboles 65
una interpretación satisface estas dos condiciones exactamente
cuando A toma el valor 12 .
Diremos que un árbol está cerrado cuando todas sus ramas lo
están. Un árbol está completo cuando o bien todas sus ramas
están cerradas o cuando no quedan fórmulas por analizar en
sus ramas abiertas. Un argumento es deductivamente válido
en LP(K3), escrito A1 , . . . , An `LP(K3) B1 , . . . , Bm , cuando hay un
árbol cerrado para la lista inicial de fórmulas correspondiente.
Ejemplo A ⊃ B, B ⊃ C `ss A ⊃ C (3.5)
A ⊃ B, s
B ⊃ C, s
¬( A ⊃ C ), t
A, t
¬C, t
¬ A, s B, s
×
¬ B, s C, s
× ×
El ejemplo muestra que el condicional es transitivo en K3. La lista
inicial parte de las premisas, acompañadas de s y la negación
de la conclusión acompañada de t. El primer par de fórmulas
tras la lista inicial viene de la conclusión, por eso les acompaña
la etiqueta t. Las siguientes extensiones del árbol vienen de las
premisas y van con s. La rama de la izquierda se cierra con A, t y
¬ A, s. La rama de la derecha se cierra con ¬C, t y C, s mientras
que la rama central se cierra con B, s y ¬ B, s.
contraejemplos. Una rama completa y abierta proporciona
la información para construir el correspondiente contraejemplo.
Para cada variable proposicional ϕ en el argumento: si ϕ, s está
en la rama, entonces v( ϕ) = 1, si ¬ ϕ, s está en la rama, entonces
v( ϕ) = 0, si ϕ, t y ¬ ϕ, t están en la rama, entonces v( ϕ) = 21 —en
66 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
el resto de casos no importa el valor que se asigne a ϕ. Veamos,
por ejemplo, el caso del árbol en 3.5 pero adaptado para LP:
Ejemplo p ⊃ q, q ⊃ r 0tt p ⊃ r (3.6)
p ⊃ q, t
q ⊃ r, t
¬( p ⊃ r ), s
p, s
¬r, s
¬ p, t q, t
×
¬q, t r, t
⇑ ×
El árbol muestra que el condicional no es transitivo en LP. El
contraejemplo se puede leer a partir de la rama abierta: v( A) = 1,
v(C ) = 0 y v( B) = 12 . Esta interpretación hace que las premisas
de la inferencia tomen valor 21 y que la conclusión tome valor 0.
Vale la pena observar que los árboles para K3 y para LP son
idénticos a los árboles clásicos, salvo por las etiquetas. Si un
árbol etiquetado se cierra, es seguro que el árbol clásico se cierra,
mientras que puede haber árboles clásicos cerrados que no se
cierren en el caso etiquetado (debido a que el par de fórmulas
que cierran el árbol van ambas acompañadas de t), como sucede
en el ejemplo 3.6. Esta observación muestra nuestra afirmación
más arriba de que LP y K3 son más débiles que la lógica clásica.
3.4 corrección y completud
Las pruebas de corrección y completud son muy similares a las
del capítulo anterior, adaptadas a la semántica de tres valores.
definición 3.6 (Fidelidad). Una interpretación v es fiel a una
rama r de un árbol cuando para todo nodo en la rama,
si A, s ∈ r entonces v( A) = 1 y
3.4 corrección y completud 67
si A, t ∈ r entonces v( A) > 0.
lema 3.7 (Lema de la corrección). Si una interpretación v es fiel a
una rama r, entonces v es fiel a al menos una de las ramas generadas a
partir de r tras la aplicación de una regla a alguna de las fórmulas en r.
Demostración. Supongamos que v es fiel a r, que r contiene una
fórmula de la forma A ∧ B, s y que extendemos r aplicando la
regla correspondiente a tal fórmula. Se genera entonces una
rama r † que es idéntica a r con la adición de las fórmulas A, s
y B, s. Si v es fiel a r entonces, en concreto, v( A ∧ B) = 1 y, si
inspeccionamos la tabla de verdad de la conjunción de Kleene
fuerte en 3.3 veremos que el único caso en que A ∧ B toma valor 1
es cuando ambos A y B toman valor 1. Por tanto, la interpretación
es fiel a r † .
pregunta 3.8. Completa la demostración del lema 3.7
teorema 3.8 (Teorema de corrección).
Si A1 , . . . , An `K3(LP) B1 , . . . , Bm
entonces A1 , . . . , An K3(LP) B1 , . . . , Bm .
Demostración. Supongamos que A1 , . . . , An 2K3(LP) B1 , . . . , Bm .
Hay, en tal caso, una interpretación v tal que v( A1 ) =
1, . . . , v( An ) = 1, v( B1 ) < 1, . . . , v( Bm ) < 1 (para LP: v( A1 ) >
0, . . . , v( An ) > 0, v( B1 ) = 0, . . . , v( Bm ) = 0). Esto quiere decir,
que v es fiel a la lista inicial de cualquier árbol para comprobar
la validez en K3 (validez en LP) del argumento. Supongamos
que uno de éstos árboles estuviera cerrado; por el lema de la
corrección, v debe ser fiel a al menos una de las ramas. Si la rama
está cerrada con C, s y ¬C, s la interpretación debería asignar
v(C ) = 1 y v(C ) = 0, lo cual es imposible. Si la rama cierra con
C, s y ¬C, t entonces v(C ) = 1 y v(¬C ) > 0 —pero notemos que
esto último significa que v(C ) < 1—, lo cual es imposible. No
hay, por tanto, ningún árbol cerrado.
definición 3.9 (Interpretación inducida). Si r es una rama
completa abierta de un árbol, la interpretación inducida por r
asigna, para cada variable proposicional p:
v( p) = 1 si p, s aparece en r,
68 la paradoja del mentiroso y lógicas de tres valores
v( p) = 0 si ¬ p, s aparece en r
v( p) > 0 si p, t aparece en r
v( p) < 1 si ¬ p, t aparece en r
(cuando ambos p, t y ¬ p, t están en r la única posibilidad es v( p) = 12 ).
lema 3.10. Si r es una rama abierta de un árbol completo y v la
interpretación inducida por r, entonces,
si A, s ∈ r entonces v( A) = 1,
si ¬ A, s ∈ r entonces v( A) = 0,
si A, t ∈ r entonces v( A) > 0 y
si ¬ A, t ∈ r entonces v( A) < 1.
Demostración. La prueba consiste en una inducción sobre la
complejidad de A.
Base. Para el caso en que A = p, el lema se cumple por la
definición de interpretación inducida.
Hipótesis de inducción. Para cualesquiera fórmulas B y C,
si B, s ∈ r, entonces v( B) = 1 y si ¬ B, s ∈ r entonces v( B) = 0;
si B, t ∈ r, entonces v( B) > 0 y si ¬ B, t ∈ r entonces v( B) < 1;
(y lo mismo sucede con C).
Paso inductivo. Sea A = B ∧ C. Si B ∧ C, s ∈ r entonces, dado
que el árbol es completo, B, s ∈ r y C, s ∈ r. Por la hipótesis de
inducción, v( B) = 1 y v(C ) = 1, de modo que v( B ∧ C ) = 1.
pregunta 3.9. Completa la demostración del lema 3.10.
teorema 3.11 (Teorema de la completud).
Si A1 , . . . , An K3(LP) B1 , . . . , Bm
entonces A1 , . . . , An `K3(LP) B1 , . . . , Bm .
Demostración. Supongamos que A1 , . . . , An 0K3(LP) B1 , . . . , Bm .
En tal caso, hay un árbol completo y abierto para la lista
de fórmulas etiquetadas A1 , s, . . . , An , s, ¬ B1 , t, . . . , ¬ Bm , t (para
el caso de LP, hay un árbol completo y abierto para la
lista de fórmulas etiquetadas A1 , t, . . . , An , t, ¬ B1 , s, . . . , ¬ Bm , s).
3.4 corrección y completud 69
Por el lema de la completud, la interpretación inducida por
cualquiera de las ramas abiertas es un K3-contraejemplo (o un
LP-contraejemplo) para el argumento.
lecturas. En relación con la lógica de Kleene fuerte se
suele hacer referencia al texto de Stephen Kleene Introduction
to Metamathematics [26]. The Logic of Paradox toma su nombre del
artículo homónimo de Graham Priest [34]; mis colegas argentinos
suelen señalar que esta lógica fue descrita con anterioridad por
Asenjo en A Calculus of Antinomies [2] —Graham da crédito a
Asenjo en la página 228. Sobre la paradoja del mentiroso, el texto
de Kripke Outline of a theory of truth [27] es una lectura fantástica.
Existe una gran cantidad de literatura sobre teorías de la verdad;
un buen texto de inicio es What theories of truth should be like (but
cannot be) de Hannes Leitgeb [28].
M Á S L Ó G I C A S D E K L E E N E F U E RT E
4
En este capítulo introducimos dos nuevas lógicas: las lógicas ST
y TS, que son primas subestructurales de las lógicas K3 y LP
que vimos en el capítulo anterior.
4.1 lógicas subestructurales
reglas operacionales y reglas estructurales.
Como se explicó en la sección 2.3 del capítulo 2, el cálculo
de secuentes de Gentzen distingue entre reglas estructurales
y reglas operacionales (ver la figura 2.3). Mientras que las
segundas establecen el significado de las expresiones lógicas, las
primeras no se refieren a ninguna conectiva lógica en particular.
Incluimos en la figura 4.1 algunas de las reglas estructurales
que ya mencionamos más otros dos pares: Intercambio y
Contracción.
el efecto de las reglas estructurales. Las reglas
estructurales determinan alguna propiedad general de los
secuentes, bien sea de la naturaleza de las entidades que aparecen
a cada lado de la flecha de secuente, bien de la propia flecha.
Veamos el caso de las reglas de Intercambio y Contracción que
no habíamos visto antes.
La regla de intercambio en la izquierda (IntI) nos dice que si
un argumento es válido, entonces el argumento resultado de
modificar el orden de alguna de sus premisas, también es válido.
De modo similar, la regla de intercambio en la derecha establece
que si un argumento es válido, también lo es el argumento
resultado de cambiar de orden alguna de sus conclusiones.
La regla de contracción establece que si un argumento en el
que la misma premisa aparece dos veces es válido, entonces el
71
72 más lógicas de kleene fuerte
Id
A⇒A
Γ⇒∆ Γ⇒∆
DI DD
A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A
A, A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A, A
CI CD
A, Γ ⇒ ∆ Γ ⇒ ∆, A
Γ, B, A, ∆ ⇒ Σ Γ ⇒ ∆, B, A, Σ
IntI IntD
Γ, A, B, ∆ ⇒ Σ Γ ⇒ ∆, A, B, Σ
Γ ⇒ ∆, A A, Σ ⇒ Π
Corte
Γ, Σ ⇒ ∆, Π
Figura 4.1: Reglas estructurales
argumento en el que la premisa solo aparece una vez, también
lo es. De modo similar, si un argumento es válido y una de
sus conclusiones aparece dos veces, el argumento en el que la
conclusión solo aparece una vez también lo es.
Podemos ver la presencia o ausencia de estas reglas como un
modo de especificar qué tipos de entidades aparecen a un lado y
a otro de la flecha de secuente. Un conjunto es una colección en
la que el orden en que se nombren sus elementos o la repetición
no es relevante. El conjunto {1, 1, 3} y el conjunto {3, 1} son uno
y el mismo conjunto. Un multiset es un conjunto en el que el
orden en el que se nombren sus miembros no es relevante, pero sí
el número de repeticiones. Los multisets [1, 1, 3] y [3, 1, 1] son uno
y el mismo, pero no [1, 1, 3] y [3, 1]. Finalmente, una secuencia es
4.2 lógicas de kleene fuerte: semántica 73
un conjunto en el que tanto el orden como la repetición importa,
de modo que h1, 1, 3i y h3, 1, 1i son distintas secuencias.
Suponer que las Γs, ∆s, Σs y Πs que aparecen en la formulación
del cálculo son multisets de fórmulas es asumir de manera
implícita las reglas de intercambio (el orden de premisas o
conclusiones no importa). Asumir que estas variables se refieren a
conjuntos de fórmulas es un modo implícito de asumir las reglas
de intercambio y de contracción (ni el orden ni la repetición
importa). En este sentido, la presencia o ausencia de estas reglas
especifica qué tipos de entidades aparecen a un lado y a otro
de la flecha de secuente (secuencias de fórmulas, multisets o
conjuntos).
Las reglas de identidad, debilitación y corte determinan a su
vez distintas propiedades de la flecha de secuente (o quizá
mejor, de la relación de consecuencia expresada por ésta). La
identidad establece que la relación de consecuencia es reflexiva
en el sentido de que toda fórmula es consecuencia de sí misma
(A ∴ A es siempre válido). Debilitación establece que la relación
de consecuencia es monotónica, en el sentido de que si un
argumento es válido, añadir premisas o conclusiones no puede
hacer que deje de serlo. La regla de corte establece que la
consecuencia es transitiva, en cierto sentido. La transitividad
en la regla de corte puede apreciarse más fácilmente empleando
únicamente fórmulas en la regla:
A⇒B B⇒C
A⇒C (Corte)
En la siguiente sección introducimos dos nuevas lógicas que son
primas subestructurales de K3 y LP del capítulo anterior. Una es
no-transitiva y la otra no-reflexiva.
4.2 lógicas de kleene fuerte: semántica
Como vimos en el capítulo anterior la introducción del
tercer valor de verdad en nuestras interpretaciones amplía
las posibilidades de entender la noción de verdad (verdad
74 más lógicas de kleene fuerte
tolerante, verdad estricta) y, consecuentemente, las posibilidades
de entender la relación de consecuencia lógica.
En este capítulo introducimos una pequeña variante en nuestra
notación. En lugar de escribir v( A) = 1 y v( A) > 0 para decir
que la fórmula A es estrictamente verdadera en la interpretación
v y que A es tolerantemente verdadera en la interpretación v,
escribiremos:
v s A y v t A1
Emplearemos, además, la flecha de secuente para hablar de
argumentos y escribiremos ‘ A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm ’ para
decir que el argumento o inferencia A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm es
válido. La consecuencia lógica para LP y K3 puede definirse de
este modo,
definición 4.1 (LP y K3).
tt A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación v, si
v t A para toda premisa A entonces v t B para alguna conclusión
B.
ss A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación v, si
v s A para toda premisa A entonces v s B para alguna conclusión
B.
Estas definiciones recogen la idea de que LP preserva la verdad
tolerante en toda interpretación y K3 preserva la verdad estricta
en toda interpretación. Es habitual en lógicas multivaloradas (de
tres o más valores) suponer que existe un conjunto de valores
designados (los buenos, los que deben ser preservados) y definir
la relación de consecuencia lógica como preservación de los
valores designados en toda valuación. Pero, ¿qué sucedería si
abandonamos esta idea?, ¿si permitiéramos, por ejemplo, que
un argumento válido requiera que si todas las premisas son
estrictas, alguna conclusión debe ser tolerada? La idea de permitir
mezclar estándares de verdad entre premisas y conclusión de
un argumento da lugar, en el contexto de los tres valores, a las
lógicas ST y TS.
1 En ocasiones se entiende que una interpretación es una asignación de
valores a las variables proposicionales, mientras que una valuación es una
interpretación para todas las fórmulas. De ahí el uso de ‘v’ en el texto.
4.2 lógicas de kleene fuerte: semántica 75
definición 4.2 (ST y TS).
st A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación v, si
v s A para toda premisa A entonces v t B para alguna conclusión
B.
ts A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación v, si
v t A para toda premisa A entonces v s B para alguna conclusión
B.
La lógica ST establece que para que un argumento sea válido
debe suceder que si todas sus premisas son estrictamente
verdaderas, alguna conclusión debe ser tolerantemente verdadera.
En otras palabras, un contraejemplo para un argumento en
ST debe hacer a las premisas estrictamente verdaderas y a las
conclusiones estrictamente falsas.
Por su parte, la lógica TS establece que para que un
argumento sea válido debe suceder que si todas sus premisas
son tolerantemente verdaderas, alguna conclusión debe ser
estrictamente verdadera. En otras palabras, un contraejemplo
para un argumento en TS debe hacer a las premisas
tolerantemente verdaderas y a las conclusiones tolerantemente
falsas.
Si pensamos en términos de contraejemplos, veremos que es más
difícil hallar un contraejemplo para un argumento en ST que
en TS. Esto significa que será más fácil para un argumento ser
válido (no tener contraejemplos) en ST que en TS. De hecho, es
fácil verificar que ningún argumento es válido en TS.
Observación: TS no tiene argumentos válidos. Supongamos
que tenemos un argumento cualquiera A ⇒ B (el caso para
múltiples premisas o conclusiones es similar). Tomemos ahora
la interpretación que asigna a todas las variables en A y en
B el valor 12 . Si inspeccionamos las tablas de verdad de las
conectivas de Kleene fuerte (tabla 3.3) veremos que para todas
las conectivas se cumple esto: que si toman el valor 12 como
argumento (argumentos en el caso de las binarias) devuelven el
valor 12 . Esto significa que tanto A como B toman el valor 12 en
esta interpretación. De modo que la premisa es tolerantemente
verdadera pero la conclusión no es estrictamente verdadera.
76 más lógicas de kleene fuerte
El caso de ST es, quizá, aún más sorprendente. El conjunto de
inferencias válidas en ST coincide exactamente con el conjunto
de inferencias válidas en la lógica clásica.
pregunta 4.1. Una de las direcciones de la afirmación anterior es
trivial. Cuál y por qué.
Este hecho no es difícil de demostrar y será una consecuencia de
nuestros árboles para ST de manera que lo dejaremos para ese
momento, pero para dar un poco de emoción al asunto, veamos
la siguiente observación.
Observación: ST no es paraconsistente ni paracompleta. Como
se comentó en el capítulo anterior, si una fórmula es válida en
lógica clásica (toma valor 1 en toda valuación) su valor en lógica
de tres valores puede descender a 12 pero no a 0 (hay valuaciones
que la hacen menos que 1 pero nunca 0). De manera similar,
si una fórmula es insatisfacible en lógica clásica (toma valor
0 en toda valuación) su valor en lógica de tres valores puede
ascender a 12 pero no a 1 (hay valuaciones que la hacen mayor
que 0 pero nunca 1). Un contraejemplo en ST require que la
conclusión tome valor 0: esto nunca sucederá para A ∨ ¬ A de
manera que la fórmula es válida (st > ⇒ A ∨ ¬ A). Por otro
lado, un contraejemplo en ST requiere que las premisas tomen
valor 1: esto nunca sucederá para A ∧ ¬ A, de manera que la
fórmula es insatisfacible (st A ∧ ¬ A ⇒ ⊥).
Una manera de ver ST y TS en relación con LP y K3 es la
siguiente: LP es “clásica a la derecha” (las fórmulas válidas en
lógica clásica son válidas en LP) y vacía a la izquierda (LP no
tiene fórmulas insatisfacibles). K3 es “clásica a la izquierda” (las
fórmulas insatisfacibles en lógica clásica son insatisfacibles en K3)
y vacía a la izquierda (K3 no tiene fórmulas válidas). ST recoge
los lados clásicos de LP y K3, mientras que TS recoge los lados
vacíos.
4.3 lógicas de kleene fuerte: árboles
Los árboles para ST y TS son muy parecidos a los árboles para
K3 y LP del capítulo anterior.
4.3 lógicas de kleene fuerte: árboles 77
pregunta 4.2. Repasa la explicación sobre contraejemplos en LP y
K3 de la sección 3.3. Considera ahora las definiciones de consecuencia
para ST y TS:
1. ¿Qué es un contraejemplo para ST? ¿Qué es un contraejemplo
para TS?
2. ¿Cómo deben distribuirse las etiquetas en la lista inicial de
fórmulas para decidir si un argumento es válido en ST? ¿Y
en TS?
lista inicial. Un contraejemplo para ST es una valuación
que hace estrictamente verdaderas a las premisas y no hace
tolerantemente verdadera a ninguna conclusión. Ahora bien,
que una conclusión no es tolerantemente verdadera significa
que su negación es estricta. De esta manera, para decidir si un
argumento A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm es válido en ST debemos
etiquetar la lista inicial del siguiente modo:
A1 , s
..
.
Am , s
¬ B1 , s
..
.
¬ Bm , s
Por su parte, un contraejemplo para TS es una valuación
que hace tolerantemente verdaderas a las premisas no hace
estrictamente verdadera a ninguna conclusión. Ahora bien, que
una conclusión no es estrictamente verdadera significa que
su negación es tolerante. De esta manera, para decidir si un
argumento A1 . . . An ⇒ B1 . . . Bm es válido en TS debemos
etiquetar la lista inicial del siguiente modo:
A1 , t
..
.
Am , t
¬ B1 , t
..
.
78 más lógicas de kleene fuerte
¬ Bm , t
Ejemplo `st A ⊃ B, B ⊃ C ⇒ A ⊃ C (4.1)
A ⊃ B, s
B ⊃ C, s
¬( A ⊃ C ), s
A, s
¬C, s
¬ A, s B, s
×
¬ B, s C, s
× ×
Ejemplo 0ts p ⊃ q, q ⊃ r ⇒ p ⊃ r (4.2)
p ⊃ q, t
q ⊃ r, t
¬( p ⊃ r ), t
p, t
¬r, t
¬ p, t q, t
⇑
¬q, t r, t
⇑ ⇑
algunas observaciones sobre ST y TS. Como
prometimos en la sección anterior, es fácil ver con ayuda de
los árboles, que la lógica ST y la lógica clásica coinciden en el
conjunto de inferencias válidas. La única diferencia entre los
árboles clásicos y los de tres valores está en las etiquetas y el
único modo en que un árbol clásico cerrado puede dejar de
4.4 st y las paradojas semánticas 79
cerrarse en los árboles de tres valores es porque alguna rama
contiene A, t y ¬ A, t donde el árbol clásico contenía simplemente
A y ¬ A. Ahora bien, en los árboles para ST las fórmulas siempre
van acompañadas de s de manera que donde el árbol clásico
cierra con A y ¬ A, el árbol para ST cerrará con A, s y ¬ A, s.
Por razones análogas es también fácil comprobar que la lógica
TS no tiene inferencias válidas. Para que una rama se cierre es
necesario que contenga fórmulas etiquetadas A, x y ¬ A, y y que
al menos una de las dos etiquetas no sea t. Pero las fórmulas en
un árbol para TS van siempre acompañadas con t, de manera
que ningún árbol (de hecho, ninguna rama) se cerrará en TS.
4.4 st y las paradojas semánticas
Vista la situación, TS parece una lógica bastante inútil y ST una
lógica demasiado fuerte para ayudarnos a solucionar la paradoja
del mentiroso. En realidad ni TS es tan inútil ni ST tan fuerte.
Nos centramos ahora en el caso de ST, el de TS tendrá que
esperar al siguiente capítulo.
¿Cómo puede una lógica que coincide con la lógica clásica
en todas sus inferencias ayudarnos a resolver la paradoja del
mentiroso? Si volvemos al argumento del mentiroso presentado
en 3.1, podemos observar que cada uno de los pasos en ese
argumento es válido en ST, particularmente la ley de tercio
excluso y la explosión de contradicciones (cada uno de los cuales
es inválido, por orden, en K3 y LP). ¿Cómo puede esta lógica
zafarse de este argumento?
[V hλi] [¬V hλi]
Tr λde f
λ λ
λde f Tr
> ¬V h λ i V hλi
LTE I∧ I∧
V h λ i ∨ ¬V h λ i V h λ i ∧ ¬V h λ i V h λ i ∧ ¬V h λ i
E∨
V h λ i ∧ ¬V h λ i
EXP
⊥
Figura 4.2: La paradoja del mentiroso, otra vez.
80 más lógicas de kleene fuerte
Aunque ST hace válidas, efectivamente, todas las inferencias
de la lógica clásica, no hace válidas, en términos generales, todas
las metainferencias.2 Los modelos de Kripke que mencionamos
en la sección 3.1 proporcionan una interpretación donde las
oraciones patológicas, como la oración del mentiroso λ, toman
siempre el valor 12 . En el caso de ST esto significa que λ es válida,
st > ⇒ λ, puesto que un contraejemplo en ST requiere que la
conclusión tome valor 0. Pero λ es también insatisfacible, st λ ⇒
⊥, pues un contraejemplo en ST requiere que la premisa tome
valor 1. Sin embargo, el argumento st > ⇒ ⊥ es inválido en ST.
Podemos visualizar la situación como un contraejemplo, en ST, a
la regla de corte (cuando tenemos en el lenguaje oraciones como
λ),
>⇒λ λ⇒⊥
>⇒⊥
El argumento presentado anteriormente está formulado en
deducción natural, donde la regla de corte no aparece de
manera explícita, sino que se esconde detrás de la posibilidad
de concatenar argumentos. De acuerdo con ST es válido, por
ejemplo, el paso de > a V hλi ∨ ¬V hλi, así como es válido el
paso de V hλi ∧ ¬V hλi a ⊥. Ahora bien, el fallo de transitividad
en ST —el fallo de la regla de corte—, no permite, en este caso,
concatenar ambos razonamientos.
Una extensión conservativa es el resultado de añadir a una
lógica nuevo vocabulario —acompañado o bien de nuevas reglas
o de una interpretación—, sin que interfiera en los argumentos
válidos para el vocabulario viejo. Es decir si un argumento A ⇒ B
era válido en la vieja lógica, seguirá siéndolo en la extensión
conservativa, y si era inválido, no pasará a ser válido en la
extensión conservativa. La idea aquí es que si la adición de nuevo
vocabulario se produce en forma de extensión conservativa,
esta adición es en cierto modo benigna en el sentido de que
2 Exactamente cómo sucede esto está sujeto a cierta controversia pues hay
distintas nociones de validez metainferencial, la noción global y la local. Las
metainferencias válidas de acuerdo con una y otra noción varían en ST y los
filósofos discrepan sobre cuál es exactamente la adecuada (quizá ninguna de
las dos).
4.4 st y las paradojas semánticas 81
no modifica el significado del viejo vocabulario (suponiendo,
naturalmente, que estábamos satisfechos con el significado del
viejo vocabulario).
La construcción de Kripke proporciona un modo de añadir
benignamente un predicado de verdad transparente a una lógica.
Como ST coincide con la lógica clásica, la construcción de Kripke
para ST proporciona un modo de extender conservativamente la
lógica clásica con un predicado de verdad transparente (algo que
hasta entonces se pensaba que era estrictamente imposible). Y
todavía más, la lógica ST preserva las inferencias válidas sobre el
nuevo vocabulario en el sentido de que si un argumento A ⇒ B
es clásicamente válido, entonces el argumento A∗ ⇒ B∗ —donde
A∗ y B∗ son sustituciones uniformes de variables en A y en B
por fórmulas en el nuevo lenguaje—, es también válido. Así, por
ejemplo, st > ⇒ V hλi ∨ ¬V hλi, como señalamos anteriormente.
Muchos filósofos creen que las muchas virtudes de ST no
son suficientes para contrapesar lo que ellos creen que es
su mayor defecto: la no-transitividad. En el próximo capítulo
introducimos un modo de estudiar la transitividad o cualquier
otra metainferencia para las lógicas de Kleene fuerte.
Lecturas. Aunque existen muchos precedentes de las lógicas ST
y TS, éstas son introducidas con este nombre en el artículo de
Cobreros, Egré, Ripley y van Rooij Tolerant, Classical, Strict [9];
este artículo trata sobre el problema de la vaguedad, la lógica ST
se emplea para una solución a la paradoja del mentiroso en [10].
David Ripley ha discutido en muchos artículos la no-transitividad
en relación con varias cuestiones de la Filosofía de la Lógica —ver,
por ejemplo, su Paradoxes and Failures of Cut [38] y su Anything
Goes [39]. En el artículo Vagueness, truth and permissive consequence
[11] puede encontrarse una lista detallada de los antecedentes
de ST. Sobre lógicas subestructurales hay dos manuales que
pueden ya considerarse clásicos, el de Greg Restall Introduction
to Substructural Logics [36] y el de Francesco Paoli Substructural
Logics: A Primer [33]. He tenido ocasión de leer el manuscrito de
Restall Proof Theory, Rules and Meaning [37] y me pareció excelente.
También he escuchado que Francesco Paoli está preparando una
nueva versión de su Primer.
L Ó G I C A S D E K L E E N E F U E RT E :
M E TA I N F E R E N C I A S
5
En términos generales, mientras que una inferencia expresa una
conexión entre fórmulas del lenguaje, una metainferencia expresa
una conexión entre inferencias. En este capítulo, además de la
flecha para inferencias ‘⇒’, emplearemos una flecha especial, ‘V’
para metainferencias. Así, inferencias y metainferencias tienen
este aspecto, respectivamente,
A⇒B Vs A⇒BVC⇒D
5.1 metainferencias
¿por qué metainferencias? La noción de metainferencia
tiene un interés propio. Si revisamos nuevamente el cálculo de
secuentes introducido en 2.3 podemos comprobar que se trata de
un cálculo basado enteramente en metainferencias. Pero, además,
la noción de metainferencia tiene interés dentro de las lógicas
explicadas en los dos capítulos anteriores: LP, K3, ST y TS.
En lógica clásica la validez de una inferencia A ⇒ B es
equivalente a la validez del condicional A ⊃ B —esto es,
CL A ⇒ B exactamente cuando CL ⇒ A ⊃ B. Por este motivo,
dentro del contexto clásico, la noción de inferencia es en cierto
modo dispensable: cualquier cuestión en torno a la validez de
una inferencia se puede reformular en términos de la validez del
condicional correspondiente. Por ejemplo, si queremos saber si
la siguiente inferencia es válida,
( A ⊃ B ), ( B ⊃ C ) ⇒ ( A ⊃ C )
Podemos, equivalentemente, preguntarnos por la validez de la
siguiente fórmula,
83
84 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
(( A ⊃ B) ∧ ( B ⊃ C )) ⊃ ( A ⊃ C )
(Esta inferencia y fórmula son, naturalmente, válidas en lógica
clásica.) Esta conexión, sin embargo, no siempre se cumple
en el contexto de las lógicas no clásicas. Como sabemos de
ejercicios anteriores, la lógica LP coincide con la lógica clásica en
el conjunto de fórmulas válidas. Por lo tanto, se cumple en LP
que, por ejemplo, la fórmula anterior es válida,
LP > ⇒ (( A ⊃ B) ∧ ( B ⊃ C )) ⊃ ( A ⊃ C )
Sin embargo, sabemos que LP es distinta a la lógica clásica y que,
de hecho, el condicional no es transitivo en LP:
2LP ( A ⊃ B), ( B ⊃ C ) ⇒ ( A ⊃ C )
No basta, por tanto, para comprender la lógica LP, con mirar
únicamente a las fórmulas válidas: es necesario tener en cuenta
también el conjunto de inferencias válidas. Una situación
perfectamente paralela conecta a ST y la lógica clásica, pero
esta vez al nivel de las metainferencias. ST coincide con la
lógica clásica no solo en las fórmulas válidas (como LP) sino
también en las inferencias válidas. Sin embargo, ST y la lógica
clásica no son exactamente la misma lógica, pues la segunda es
siempre transitiva. Como sucedía con LP, pero ahora al nivel de
las metainferencias, no basta para comprender la lógica ST con
mirar únicamente a las inferencias válidas, es necesario tener en
cuenta también el conjunto de metainferencias válidas.
validez global y local. Surge en este punto un asunto
delicado y es cómo debemos entender exactamente la noción de
validez para una metainferencia. En una primera aproximación
podemos pensar que, dado que las metainferencias conectan
inferencias y que lo característico de una inferencia es su validez
(o invalidez), una metainferencia es válida cuando preserva la
validez. Esta noción de validez metainferencial es conocida como
validez global.
5.1 metainferencias 85
definición 5.1 (Validez metainferencial global).
g A ⇒ B V C ⇒ D exactamente cuando si la inferencia A ⇒ B es
válida, entonces la inferencia C ⇒ D también lo es.
pregunta 5.1. ¿Cómo emplearías el método de árboles para decidir
si una metainferencia es globalmente válida?
Existe una noción alternativa de validez, la validez local.
Consideremos de nuevo la definición de validez global, pero
desde el punto de vista de los contraejemplos.
g A ⇒ B V C ⇒ D exactamente cuando si ninguna valuación
v es un contraejemplo para A ⇒ B entonces ninguna valuación
v es un contraejemplo para C ⇒ D.
O, equivalentemente, pero en forma contrapositiva,
g A ⇒ B V C ⇒ D exactamente cuando si hay una valuación v
que es un contraejemplo para C ⇒ D entonces hay una valuación
v que es un contraejemplo para A ⇒ B.
Hay que notar que el contraejemplo v para la conclusión no
tiene por qué coincidir con el contraejemplo para la premisa. Es
decir, para que una metainferencia sea globalmente válida, la
interpretación que muestra que C ⇒ D es inválida no tiene por
qué ser la misma que la que muestra que A ⇒ B es inválida. Si
requerimos que esta interpretación sea efectivamente la misma,
obtenemos la noción de validez local,
l A ⇒ B V C ⇒ D exactamente cuando si una valuación
v es un contraejemplo para C ⇒ D entonces v también es un
contraejemplo para A ⇒ B.
O, equivalentemente, pero en forma positiva,
definición 5.2 (Validez metainferencial local).
l A ⇒ B V C ⇒ D exactamente cuando para cualquier v, si v no es
un contraejemplo (aka. satisface) para A ⇒ B, entonces v tampoco es
un contraejemplo para C ⇒ D.
Aunque personalmente creo que la noción de validez local no
es el modo adecuado de entender la validez metainferencial,
sucede que en muchos contextos, ésta coincide con la noción
que es, en mi opinión, la adecuada. Hablaremos de ella en el
86 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
capítulo 9; hasta entonces adoptaremos la noción local de validez
metainferencial.
5.2 metainferencias de kleene fuerte: semántica
Aunque definimos anteriormente las nociones de validez
inferencial para las lógicas de Kleene fuerte, volvemos
a introducirlas en un estilo ligeramente distinto (aunque
lógicamente equivalente).
Recordemos que nuestras dos nociones de satisfacción para
fórmulas, s y t, dan lugar a cuatro combinaciones distintas: ss, tt,
st y ts. Empleamos xy como variable para hablar de cualquiera
de estas combinaciones,
definición 5.3 (xy-satisfacción inferencial). Dada una valuación
v, una inferencia A ⇒ B es xy-satisfecha por v, escrito v xy A ⇒ B,
exactamente cuando si v x A, entonces v y B.
Por simplicidad, escribimos A ⇒ B (fórmulas a cada lado de la
flecha) en lugar de Γ ⇒ ∆ (conjuntos de fórmulas a cada lado
de la flecha). En realidad no perdemos nada al hacer esto pues,
en el caso de las lógicas bajo discusión, siempre se cumple que
xy A1 . . . An ⇒ B1 . . . Bm exactamente cuando xy A1 ∧ · · · ∧
An ⇒ B1 ∨ · · · ∨ Bm .
El uso de xy en la definición anterior es solamente una manera
compacta de escribir. La idea es que una inferencia A ⇒ B
puede ser, digamos, ss-satisfecha (o bien v 1s A o bien v s B)
o st-satisfecha (o bien v 1s A o bien v t B) etc. Una vez que
hemos definido la satisfacción para inferencias, podemos definir
la validez para inferencias como satisfacción en toda valuación.
definición 5.4 (xy-validez inferencial). Una inferencia A ⇒ B es
xy-válida, escrito xy A ⇒ B, exactamente cuando para toda valuación
v, v xy A ⇒ B.
Dependiendo de la combinación de etiquetas que tomemos para
x e y en la definición anterior, tendremos la noción de validez
inferencial para K3 (ss), LP (tt), ST (st) o TS (ts). Estas lógicas
son ya viejos conocidos para nosotros. LP es paraconsistente,
5.2 metainferencias de kleene fuerte: semántica 87
K3 es paracompleta, ST es (inferencialmente) clásica y TS es
(inferencialmente) vacía. Veamos cómo podemos aportar ahora
definiciones análogas de satisfacción para una metainferencia y,
sobre esta noción, definir la validez metainferencial. Empleamos
nuevamente xy para hablar de cualquiera de las combinaciones
ss, tt, st y ts.
definición 5.5 (xy-satisfacción metainferencial). Una
metainferencia A ⇒ B V C ⇒ D es xy-satisfecha por v, escrito
v xy A ⇒ B V C ⇒ D, exactamente cuando si v xy A ⇒ B,
entonces v xy C ⇒ D 1
Una lectura disyuntiva puede ayudar a leer esta definición: una
metainferencia es xy-satisfecha por una valuación v cuando o
bien la premisa de la metainferencia no es xy-satisfecha por v o
la conclusión de la metainferencia es xy-satisfecha por v.
definición 5.6 (xy-validez metainferencial). Una metainferencia
A ⇒ B V C ⇒ D es xy-válida, escrito xy A ⇒ B V C ⇒ D,
exactamente cuando para toda valuación v, v xy A ⇒ B V C ⇒ D.
Naturalmente, como en el caso anterior, que una metainferencia
es, por ejemplo, ST-válida significa que toda valuación
st-satisface la metainferencia etc. Conviene recordar, además,
que una definición equivalente sería: una metainferencia es
xy-inválida cuando hay una valuación v que xy-satisface la
premisa pero no xy-satisface la conclusión. Tomemos como
ejemplo la siguiente metainferencia:
A ⇒ B ∧ ¬B V A ⇒ C
Ésta expresa en forma de metainferencia la idea de la explosión
de contradicciones: si A implica una contradicción, entonces A
implica cualquier cosa. Es natural pensar que la metainferencia
no es, por tanto, tt-válida. Tomemos la valuación v( A) =
1 1
2 , v ( B ) = 2 y v (C ) = 0. Dado que B toma el valor intermedio,
1 Es posible definir hasta dieciséis nociones de validez metainferencial,
admitiendo la posibilidad de que premisas y conclusiones de metainferencias
estén sujetas a distintos estándares de satisfacción inferencial. Se trata de un
camino interesante que no recorreremos aquí (ver [4]).
88 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
v t B ∧ ¬ B y, de este modo, v tt A ⇒ B ∧ ¬ B, es decir, la
premisa de la metainferencia es satisfecha tolerantemente. Por
otra parte, tenemos que v 1tt A ⇒ C puesto que aunque A es
tolerantemente satisfecha, C no lo es. De este modo, la valuación
en cuestión es un contraejemplo a la metainferencia. Es decir, la
metainferencia no es LP (o tt) válida.
pregunta 5.2. ¿Es esta metainferencia válida en el resto de lógicas?
5.3 metainferencias de kleene fuerte: árboles
Si en ocasiones puede no resultar obvio si una inferencia es
válida o no en alguna de las lógicas de las que venimos
hablando, cuando pasamos a preguntarnos por la validez de
las metainferencias la situación no mejora. A continuación
mostramos cómo extender el método de árboles explicado en la
sección 4.3 para decidir la validez de una metainferencia para
cada una de las cuatro lógicas de este capítulo.
lista inicial. El método de árboles consistirá, nuevamente,
en una búsqueda sistemática de un contraejemplo. En los
dos capítulos anteriores estábamos interesados en la validez
inferencial, de modo que el inicio del árbol consistía en una lista
de fórmulas (etiquetadas). Para construir un árbol para decidir
la validez metainferencial, comenzaremos el árbol con una lista
de inferencias (etiquetadas). Disponemos de cuatro nociones de
validez inferencial: ss, tt, st y ts. Por este motivo, la lista inicial
podrá contener nodos de la siguiente forma (tomando tt como
ejemplo):
A ⇒ B, tt A ⇒ B, tt
En el caso de la izquierda queremos indicar que la inferencia
debe ser tt-satisfecha, mientras que en el de la derecha queremos
indicar que la inferencia debe no ser tt-satisfecha (de ahí el
sombrero sobre tt). De manera más general, si queremos decidir
si xy A ⇒ B V C ⇒ D, escribiremos la siguiente lista inicial,
A ⇒ B, xy
5.3 metainferencias de kleene fuerte: árboles 89
C ⇒ D, xy
Esta lista expresa nuestro deseo de encontrar una interpretación
que xy-satisfaga la premisa de la metainferencia pero no su
conclusión.
reglas. Una vez que hemos extendido nuestros árboles con
nodos que contienen inferencias, debemos extender el conjunto
de reglas para cubrir este tipo de nodos (los nodos que contengan
fórmulas etiquetadas se analizaran normalmente). Las reglas son
las siguientes:
A ⇒ B, xy A ⇒ B, xy
¬ A, d( x ) B, y A, x
¬ B, d(y)
Figura 5.1: Reglas para inferencias.
Aunque pueda parecer un poco complicado la idea es sencilla.
En relación a la regla de la izquierda, ¿qué quiere decir que
una inferencia A ⇒ B es tt satisfecha? Pues que o bien A no es
t-satisfecha o que B es t-satisfecha. El hecho de que esta definición
incluya una disyunción se refleja en la apertura de rama. Que B
es t-satisfecha podemos escribirlo directamente:
B, t
Que A no sea t-satisfecha podría escribirse de esta manera: A, t.
El problema de este modo de proceder es que introducimos
nuevas etiquetas y con ellas debemos introducir nuevas reglas.
Un modo más eficiente es considerar el hecho de que t y s son
duales (en el sentido de que 1s A si y sólo si t ¬ A y 1t A
si y sólo si s ¬ A). Entonces, en lugar de decir que A no es
t-satisfecha podemos decir que ¬ A es s-satisfecha:
¬ A, s
90 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
Y de esta manera la regla anterior para el caso de tt quedaría:
A ⇒ B, tt
¬ A, s B, t
La situación es similar para el resto de nociones de satisfacción
inferencial. Que una inferencia A ⇒ B es xy-satisfecha (por una
valuación) significa que o bien A no es x-satisfecha o bien B
es y-satisfecha. Si empleamos una función d(·) que intercambia
“eses” y “tes”, el primer miembro de la disyunción anterior, “A
no es x-satisfecha”, puede expresarse “¬ A es d( x )-satisfecha”.
La regla de la izquierda sigue una motivación similar. Que una
inferencia no es xy-satisfecha por una valuación significa que la
premisa es x-satisfecha y que la conclusión no es y-satisfecha. El
hecho de que esta condición incluya una conjunción se refleja
en que la regla no abre rama. Finalmente, que “la conclusión no
es y-satisfecha” lo expresamos diciendo que la negación de la
conclusión es d(y)-satisfecha.
pregunta 5.3. Teniendo en cuenta la explicación anterior, escribe
las reglas para A ⇒ B, ss, y A ⇒ B, ss. así como las correspondientes
para st y tt.
condiciones para el cierre de ramas. Las condiciones
para el cierre de ramas, como seguramente ya ha adivinado el
lector, son las mismas que para el caso de la validez inferencial.
El motivo es que el proceso de búsqueda de un contraejemplo
para metainferencias nos empuja de la satisfacción de inferencias
a la satisfacción de fórmulas a través de las reglas señaladas
anteriormente. Veamos un ejemplo.
Ejemplo `ss A ⇒ B ∧ ¬ B V A ⇒ C (5.1)
5.3 metainferencias de kleene fuerte: árboles 91
A ⇒ B ∧ ¬ B, ss
A ⇒ C, ss
A, s
¬C, t
¬ A, t B ∧ ¬ B, s
× B, s
¬ B, s
×
contraejemplos. Una rama completa y abierta de un árbol
nos indica cómo construir el correspondiente contraejemplo. La
construcción es igual a la de los árboles anteriores. Tomemos la
metainferencia del ejemplo 5.1 pero preguntemos si es LP-válida.
Ejemplo 0tt p ⇒ q ∧ ¬q V p ⇒ r (5.2)
p ⇒ q ∧ ¬q, tt
p ⇒ r, tt
p, t
¬r, s
¬ p, s q ∧ ¬q, t
× q, t
¬q, t
⇑
La rama de la izquierda contiene una fórmula y su negación, pero
ambas van acompañadas de t, de modo que esto no es suficiente
para cerrar la rama. El contraejemplo inducido es v( B) = 12 ,
v(C ) = 0 y v( A) = 12 (aunque v( A) = 1 también valdría).
Ejemplo 0st p ⇒ q ∧ ¬q, V p ⇒ r (5.3)
92 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
p ⇒ q ∧ ¬q, st
p ⇒ r, st
p, s
¬r, s
¬ p, t q ∧ ¬q, t
× q, t
¬q, t
⇑
De modo que esta metainferencia tampoco es st-válida. Esta vez
el contraejemplo inducido es v( B) = 12 , v(C ) = 0 y v( A) = 1 (en
este caso v( A) = 12 no es suficiente).
algunas relaciones entre las lógicas de kleene
fuerte. Los árboles para metainferencias en cualquiera de
nuestras cuatro lógicas son idénticos salvo por las etiquetas. Un
árbol etiquetado para tt nos da rápidamente el correspondiente
árbol para ss: todo lo que tenemos que hacer es “dualizar” las
etiquetas, es decir, cambiar las “tes” por “eses” y las “eses” por
“tes”. De manera similar, un árbol para st nos da rápidamente el
correspondiente árbol para ts: debemos en esta ocasión también
“dualizar” las etiquetas.
pregunta 5.4. ¿Es válida la metainferencia del ejemplo 5.3 para
TS?
pregunta 5.5. Supón que un árbol para tt está completo y abierto
debido a que en una de sus ramas aparece B, t y ¬ B, t. ¿Garantiza esto
que el árbol para ss está cerrado?
Las lógicas ST y TS tienen una estrecha relación con las lógicas
LP y K3, respectivamente. Recordemos que LP es clásica “a la
derecha” y K3 clásica “a la izquierda”,
tt > ⇒ A si y sólo si CL > ⇒ A
ss A ⇒ ⊥ si y sólo si CL A ⇒ ⊥
5.3 metainferencias de kleene fuerte: árboles 93
En otras palabras, LP coincide con la lógica clásica en sus
fórmulas válidas y K3 en sus fórmulas insatisfacibles. Por otra
parte, LP está vacío “a la izquierda” y K3 vacío “a la derecha”,
Para cualquier fórmula A,
2tt A ⇒ ⊥
2ss > ⇒ A
Esta situación se reproduce en el caso de ST y TS, pero esta vez
al nivel de las metainferencias. ST es clásica a la derecha de la
flecha metainferencial y TS clásico a la izquierda,
st > V A ⇒ B si y sólo si CL > V A ⇒ B
ts A ⇒ B V ⊥ si y sólo si CL A ⇒ B V ⊥
Para convencernos de este hecho basta con echar un vistazo a
la regla de no-satisfacción de inferencia de ST y a la regla de
satisfacción de inferencia de TS:
A ⇒ B, ts A ⇒ B, st
¬ A, s B, s A, s
¬ B, s
Si queremos saber si una metainferencia sin premisas > V A ⇒
B es válida en st debemos escribir en nuestro árbol,
A ⇒ B, st
Debido a la regla anterior, el árbol solo contendrá la etiqueta s de
manera que si el árbol cierra en el caso clásico, cerrará también
en el caso de ST. Por razones análogas, una metainferencia sin
conclusiones A ⇒ B V ⊥ será válida en ST exactamente cuando
sea clásicamente válida.
Razonamientos similares muestran que ST está vacío a la
izquierda de la flecha de metainferencia y TS vacío a la derecha.
En efecto, la validez en ST de una metainferencia se puede
94 lógicas de kleene fuerte: metainferencias
conectar con la validez en LP del “lowering” a su correspondiente
inferencia,
`ST A ⇒ B V C ⇒ D2
iff
`LP A ⊃ B ⇒ C ⊃ D
Y otro tanto sucede con TS y K3.
pregunta 5.6. Muestra que una metainferencia es ST-válida
exactamente cuando el lowering (i.e. sustituir ‘⇒’ por ‘⊃’ y V por ⇒)
es LP-válida.
Muestra que una metainferencia es TS-válida exactamente cuando el
lowering (i.e. sustituir ‘⇒’ por ‘⊃’ y V por ⇒) es K3-válida.
Pista: ¡emplea los árboles!
5.4 corrección y completud
Las pruebas de corrección y completud para metainferencias
son una adaptación de las pruebas en 3.4, de manera que las
presentamos en forma de ejercicios.
pregunta 5.7. Considera la definición de fidelidad en 3.6.
Nuestros árboles para metainferencias incluyen nodos de la forma
A ⇒ B, xy así como nodos de la forma A ⇒ B, xy. Adapta la
demostración del lema 3.7 y del teorema 3.8.
pregunta 5.8. Teniendo en cuenta la definición de interpretación
inducida en 3.9, adapta el lema 3.10 y el teorema 3.11 al caso de las
metainferencias.
lecturas. La importancia de las metainferencias en el caso
de la lógica ST se destaca en el artículo de Barrio, Tajer y
Rosenblatt The Logics of Strict-Tolerant Logic [5] así como en Dicher
y Paoli ST, LP and tolerant metainferences [12] —aunque el artículo
de Dicher y Paoli salió publicado unos años más tarde, fue
2 Esta conexión se demuestra en [5].
5.4 corrección y completud 95
escrito y era conocido alrededor de 2015. El grupo de lógica de
Buenos Aires liderado por Eduardo Barrio ha producido un buen
número de artículos relacionados con ST y las metainferencias;
particularmente sobre lógicas metainferenciales [4]. El libro de
Pailos y Da Ré Metainferential Logics [32] cubre toda la discusión
reciente.
Parte III
EL BOSQUE MODAL
LÓGICA MODAL
6
Aunque la lógica modal es tan antigua como la lógica de
Aristóteles, su historia reciente se remonta a Clarence Irvin
Lewis y su crítica al condicional de la lógica clásica. Dos años
después de la publicación del primer volumen de Principia
Mathematica, Lewis publica Implication and the Algebra of Logic
([29]) donde critica el condicional material empleado en la obra
de de Russell y Whitehead. En este artículo y en obras posteriores
([30] y [31]), Lewis desarrolla un condicional conocido como
implicación estricta. El condicional estricto puede entenderse
como una asociación de la expresión modal necesariamente y
el condicional material en el siguiente sentido:
A J B si y sólo si 2( A ⊃ B)
donde ‘2’ se lee ‘necesariamente’. La discusión sobre el
condicional estricto derivó rápidamente en una discusión sobre
el significado de las expresiones modales. A pesar de su notable
interés filosófico la lógica modal no tuvo buena aceptación en
sus inicios debido, en parte, a la falta de una semántica para los
diversos sitemas axiomáticos modales. Esta situación cambió con
la llegada de los trabajos de von Wright, Hintikka, Prior y Kripke
en los años cincuenta y sesenta del siglo XX.
6.1 extensión e intensión
La lógica modal puede entenderse como un modo de aceptar
dentro del vocabulario lógico expresiones sensibles no solamente
a la extensión de las expresiones en una oración, sino también a
su intensión.
La extensión de una expresión es, en términos generales, la
realidad significada por la expresión. En el caso de los términos
99
100 lógica modal
singulares, la extensión es el objeto al que hace referencia el
término y en el caso de los predicados la extensión es el conjunto
de objetos de los que el predicado es verdadero. Por extensión
—valga la redundancia—, se considera que la extensión de
una proposición es su valor de verdad (ver el parágrafo sobre
semántica en la sección 2.2).
sustitución salva veritate. La lógica clásica es
extensional en el sentido de que el valor de verdad de un
enunciado, así como la validez de un argumento, dependen
únicamente de la extensión. Por este motivo, una marca
característica del carácter extensional de la lógica clásica (de
primer orden) es la validez de la sustitución de términos con la
misma referencia. Por ejemplo, a partir de la proposición,
Giorgione era un pintor italiano (6.1)
podemos inferir válidamente,
Barbarelli era un pintor italiano (6.1† )
puesto que ambos términos, ‘Giorgione’ y ‘Barbarelli’, refieren a
la misma persona.
Existen, sin embargo, multitud de contextos en los que
términos singulares con la misma referencia no son válidamente
sustituibles. Por ejemplo, mientras que el enunciado,
Giorgione fue llamado así por su estatura (6.2)
es verdadero, el resultado de sustituir ‘Giorgione’ por el término
con igual referencia ‘Barbarelli’,
Barbarelli fue llamado así por su estatura (6.2† )
da lugar a un enunciado falso. El fallo de la regla de sustitución
se debe a que el término ‘Giorgione’ en 6.2 cumple la doble
6.1 extensión e intensión 101
misión de referir al pintor y al término. En muchos otros casos,
sin embargo, el fallo de la regla de sustitución no depende de una
ambigüedad tan clara como la del ejemplo anterior. Supongamos,
por ejemplo, que María no sabe demasiada geografía y que el
siguiente enunciado es verdadero,
María cree que Tegucigalpa está en Nicaragua (6.3)
no se sigue, sin embargo, el enunciado,
María cree que la capital de Honduras está en Nicaragua (6.3† )
contextos intensionales. Algunas expresiones, como
los verbos de creencia, generan contextos intensionales en el
sentido de que las expresiones bajo su alcance pueden contribuir
al valor de verdad de la oración con algo más que la extensión
(ese “algo más” es la intensión, naturalmente). Las expresiones
modales dan lugar, típicamente, a contextos de este tipo.
Necesariamente ocho es mayor que siete (6.4)
pues es razonable pensar que las afirmaciones aritméticas
verdaderas son necesariamente verdaderas. Ahora bien, el
número de planetas del sistema solar (al menos desde 2006)
es exactamente ocho, a pesar de lo cual,
Necesariamente el número de los planetas es mayor que siete
(6.4† )
es falso.
El nombre genérico de “lógica modal” hace referencia a lenguajes
que incluyen expresiones que generan contextos intensionales, así
como a la semántica y métodos de prueba para poder representar
y estudiar las inferencias en este tipo de lenguajes.
102 lógica modal
condicional material y condicional estricto. A
nivel proposicional, el carácter intensional de la lógica modal se
refleja en el hecho de que el valor de verdad de una proposición
con expresiones modales puede depender de algo más que el
valor de verdad de las proposiciones que lo componen (asunto
que conecta con las críticas de Lewis al condicional material).
Supongamos que Luis está casado, en cuyo caso el condicional
(material),
Si Luis es soltero entonces Luis no está casado (6.5)
es verdadero (puesto que su antecedente es falso). De acuerdo
con la extensionalidad de la lógica clásica, podemos sustituir el
antecedente del condicional por cualquier enunciado enunciado
con igual valor de verdad y el condicional resultante seguirá
siendo verdadero. Por ejemplo, el enunciado,
Si el número de los planetas es siete,
(6.5† )
entonces Luis no está casado
sigue siendo verdadero – al menos si tomamos el condicional
como el condicional material. La intuición detrás del condicional
estricto de Lewis puede hacerse explícita diciendo que, al menos
en ocasiones, cuando afirmamos una oración como 6.5, estamos
afirmando algo más fuerte, algo como,
Necesariamente si Luis es soltero entonces Luis no está casado
(6.6)
El contexto intensional generado por la expresión modal previene
la sustitución salva veritate del antecedente por cualquier otro con
igual valor de verdad. El hecho de que, al menos en ocasiones,
interpretamos el condicional en un sentido más fuerte que el de
la lógica clásica queda evidenciado de manera dramática en la
aparente invalidez del siguiente argumento,
6.2 lógica modal: lenguaje y semántica 103
Si hoy es lunes, entonces mañana es martes y si hoy es
miércoles, entonces mañana es jueves.
Por lo tanto: o bien si hoy es lunes entonces mañana es
jueves o bien si hoy es miércoles, entonces mañana es
martes.
Mientras que la premisa del argumento es a todas luces
verdadera, la conclusión parece falsa, pues ambos miembros
de la disyunción lo son. El argumento es clásicamente válido
puesto que la verdad de A ⊃ B implica o bien la falsedad de A
(en cuyo caso A ⊃ D, para cualquier proposición D) o bien la
verdad de B (en cuyo caso C ⊃ B, para cualquier C). Ahora bien,
cuando leemos la afirmación ‘Si hoy es lunes entonces mañana
es martes’ no interpretamos (solamente) que o bien hoy no es
lunes o bien mañana es martes, sino que independientemente del
día de la semana, si hoy es lunes, mañana es martes.
***
En la siguiente sección presentaremos el lenguaje modal y las
ideas centrales de la semántica para este lenguaje, así como
la correspondiente definición de consecuencia lógica. En la
siguiente sección mostramos cómo adaptar el método de árboles
para esta nueva noción de consecuencia lógica.
6.2 lógica modal: lenguaje y semántica
lenguaje. El lenguaje de la lógica modal incluye en su
vocabulario las mismas expresiones que el lenguaje clásico más
dos nuevas expresiones dentro del vocabulario lógico, ‘2’ y ‘3’,
cuya lectura intuitiva es ‘necesariamente’ y ‘posiblemente’. Estas
expresiones son conectivas unarias, igual que ‘¬’, en el sentido
de que si A es una fórmula del lenguaje, también lo son 2A y
3A. De este modo, las fórmulas del lenguaje modal podrán tener
este aspecto,
( p ∧ q ) ⊃ ¬r
22p → 2p
3p → 23p
104 lógica modal
2( p ∨ q) → (2p ∨ 2q)
2p → 3p
¬( p → 2p)
2( p → p )
¬2( p ⊃ 3(¬q ∧ 2s))
semántica: mundos posibles. Una interpretación para
el lenguaje proposicional clásico consistía en una asignación
de valores de verdad a las variables proposicionales. Esta idea
de interpretación funciona adecuadamente para las conectivas
clásicas, pues el valor de verdad de una fórmula compuesta
depende enteramente del valor de verdad de las fórmulas que lo
componen. Sabemos, sin embargo, que esto no es así en el caso
de las expresiones modales. Informalmente, con un ejemplo, ‘Tim
Williamson es futbolista’ (p) y ‘Tim Williamson no es mamífero’
(¬q) son ambas proposiciones falsas, sin embargo ‘es posible que
Tim sea futbolista’ (3p) es verdadero, mientras que ‘es posible
que Tim no sea mamífero’ (3¬q) es falso).
La solución a esta cuestión es introducir en la semántica mundos
posibles de manera que el valor de verdad de las expresiones
modales dependa, no solamente del valor de verdad (en el mundo
actual) de las proposiciones, sino de otros valores de verdad (en
mundos alternativos al actual). Podemos explicar así el diferente
valor de verdad de las proposiciones ‘es posible que Tim sea
futbolista’ y ‘es posible que Tim no sea mamífero’: a pesar de
que ambas proposiciones tienen el mismo valor de verdad en el
mundo actual, mientras que la primera es verdadera en algún
mundo posible, la segunda es falsa en todo mundo posible.
wact : ¬ p, ¬q walt : p, ¬q
Figura 6.1: Dos mundos
semántica: accesibilidad. Un ingrediente clave de la
semántica modal es la noción de accesibilidad entre mundos
posibles. La idea es que la posibilidad o necesidad de una
proposición puede ser relativa a un mundo posible. En otras
6.2 lógica modal: lenguaje y semántica 105
palabras: qué es posible y qué es necesario puede variar de un
mundo posible a otro.
Imaginemos que Ana se dispone a saltar (sin paracaídas) de
lo alto de la Torre Eiffel. Hay un cierto sentido de ‘posible’ de
acuerdo con el cual, antes del salto, Ana puede salvar su vida y,
de acuerdo con el cual, después del salto, esto deja de ser una
posibilidad. Podemos representar la situación con el siguiente
gráfico (donde ‘p’ significa ‘Ana salva su vida’),
w0 w1 : ¬ p
w2 : p
Figura 6.2: Ana en la Torre Eiffel
‘3p’ es verdadero en w0 porque hay un mundo accesible (desde w0 )
en el que p es verdadero. Sin embargo, 3p es falso en w1 porque
no hay ningún mundo accesible (desde w1 ) donde p sea verdadero.
(Es necesario añadir que Ana no tenía intención de saltar y que
tras su visita al monumento tomó un par de copas de vino en
una terraza de los Campos Elíseos.)
semántica: definición formal. Una interpretación para
el lenguaje modal es una tripla hW, R, vi, donde W es un
conjunto no vacío (de “mundos posibles”), R una relación en
W (R ⊆ W × W) y v una función que asigna valores de verdad
a proposiciones atómicas en mundos posibles (v : Var × W →
{1, 0}). Escribiremos vw ( p) = 1 para decir que la proposición p
es verdadera en w.
Como es habitual, una interpretación hW, R, vi para las variables
tiene un único modo de extenderse a todas las fórmulas del
lenguaje:
vw ( A ∧ B) = 1 ssi vw ( A) = 1 y vw ( B) = 1
106 lógica modal
vw (2A) = 1 ssi para todo mundo posible w† tal que
wRw† , vw† ( A) = 1
pregunta 6.1. Escribe las cláusulas correspondientes a ¬, ∨, ⊃ y
3.
pregunta 6.2. ¿Qué semejanzas puedes ver entre la semántica modal
y la semántica clásica?
‘2’ y ‘3’ son duales en el sentido de que 2A es equivalente a
¬3¬ A y 3A equivalente a ¬2¬ A.
Hay un detalle importante acerca de los operadores modales
que puede no resultar evidente. Un punto ciego es un mundo
posible que no accede a ningún otro mundo (ni siquiera a sí
mismo). En los puntos ciegos todas las fórmulas de la forma
2A son verdaderas mientras que las de la forma 3A son falsas.
El significado de ‘2’ no requiere la existencia de un mundo
posible, ya que ‘todo mundo posible w† tal que wRw† vw† ( A) =
1’ es equivalente a ‘no existe un mundo posible tal que wRw† y
v( A) = 0’. Por otro lado el significado de ‘3’ requiere que haya
un mundo posible accesible y que en ese mundo la fórmula sin ‘3’
sea verdadera.
Ejemplo Considera las siguientes fórmulas modales, (6.7)
i. p ii. 2p iii. 3p iv. ¬2p ∧ ¬2¬ p
y la interpretación modal hW, R, vi, donde:
W = { w0 , w1 , w2 } ,
R = {hw0 , w1 i, hw0 , w2 i, hw1 , w1 i} y
vw0 ( p) = 1, vw1 ( p) = 0, vw2 ( p) = 1.
Esta interpretación asignará un valor de verdad a cada fórmula
modal en i-iv de acuerdo a las cláusulas que vimos anteriormente.
En concreto:
• La fórmula i. es verdadera en w0 y en w2 y falsa en w1 .
• La fórmula ii. es falsa en w0 , pues hay un mundo accesible
a este mundo (a saber, w1 ) donde p es falsa; es también
6.2 lógica modal: lenguaje y semántica 107
falsa en w1 pues hay un mundo accesible a este mundo (el
propio w1 ) donde p es falsa; es verdadera en w2 pues no
hay ningún mundo accesible desde este mundo donde p
sea falsa (de hecho, no hay ningún mundo accesible desde
w2 , es decir, este mundo es un punto ciego).
pregunta 6.3. ¿Cuál es el valor de verdad en cada mundo posible
de las fórmulas iii y iv?
gráficos. Podemos emplear gráficos para representar
interpretaciones. El gráfico debe contener un punto por cada
mundo posible, conectados con flechas indicando la accesibilidad
y literales en cada mundo posible (indicando el valor de verdad
de la variable en cada mundo). La tabla 6.3 contiene el gráfico
para la interpretación del ejemplo anterior.
Figura 6.3: El gráfico de una interpretación
w1 : ¬ p
w0 : p
w2 : p
consecuencia lógica. Un argumento es válido cuando
preserva la verdad en toda interpretación. En el caso de la
semántica modal, hay que tener en cuenta que la verdad es
relativa a cada mundo posible (una fórmula puede ser verdadera
en un mundo y falsa en otro). Un argumento en el lenguaje
modal, por tanto, será válido cuando para cada mundo posible
de cualquier interpretación, si las premisas son verdaderas en tal
mundo, la conclusión también es verdadera. De manera un poco
más oficial:
definición 6.1 (Consecuencia lógica). Un argumento del lenguaje
modal A1 . . . An ∴ B1 , . . . , Bm es válido, escrito A1 . . . An
108 lógica modal
B1 , . . . , Bm , cuando para toda interpretación modal hW, R, vi y todo
w ∈ W,
si vw ( A) = 1, para toda premisa A entonces vw ( B) = 1 para alguna
conclusión B.
Equivalentemente, un argumento es válido cuando no hay
ninguna interpretación hW, R, vi con un mundo w ∈ W tal
que vw ( A) = 1 para toda premisa A y vw ( B) = 0 para toda
conclusión B.
Ejemplo 2( A ∧ B) 2A ∧ 2B (6.8)
Puesto que si 2( A ∧ B) es verdadero en un mundo w, ( A ∧ B)
debe ser verdadero en todo mundo accesible desde w. Por
el significado de la conjunción, tanto A como B deben ser
verdaderos en cada mundo accesible.
pregunta 6.4. ¿Es el argumento 3A ∧ 3B ∴ 3( A ∧ B) válido?
6.3 lógica modal: árboles
Como vimos en la sección anterior, la validez de un argumento
en el lenguaje modal se puede caracterizar como la ausencia
de contraejemplos modales. Así, la idea detrás de los árboles
modales va a tener idéntica motivación: un árbol es una búsqueda
sistemática de un contraejemplo; si un árbol queda completo pero
abierto, el argumento es inválido, en otro caso el argumento es
válido. Como hemos hecho hasta ahora introduciremos los nodos
de nuestros árboles y la lista inicial, las reglas para extender los
árboles, las condiciones de clausura y el modo de construir un
contraejemplo a partir de una rama completa y abierta.
nodos y lista inicial. Los nodos de los árboles modales
pueden ser de dos tipos: A, n donde A es una fórmula y n un
número natural y nrm donde n y m son números naturales. El
primer tipo de nodo expresa la idea de que A es verdadera en el
mundo n, el segundo que el mundo n accede al mundo m.
6.3 lógica modal: árboles 109
La lista inicial para un argumento A1 . . . An ∴ B1 , . . . , Bm será,
A1 , 0
..
.
An , 0
¬ B1 , 0
..
.
¬ Bm , 0
Esta afirmación, naturalmente, corresponde a la suposición de
que hay un contrajemplo (una interpretación con un mundo w0
donde las premisas son verdaderas y la conclusión falsa).
reglas. Una vez escrita la lista inicial procederemos a trocear
las fórmulas de acuerdo con las reglas de extensión de los árboles.
Las reglas para las conectivas clásicas son muy similares a las
reglas clásicas. Por ejemplo, la regla para el condicional:
A ⊃ B, i
¬ A, i B, i
pregunta 6.5. Escribe las reglas para el resto de conectivas clásicas.
Hay cuatro nuevas reglas para los operadores modales. Las dos
primeras, en la figura 6.4, introducen la negación de modo que
la conectiva principal pasa a ser un operador modal:
¬2A, i ¬3A, i
3¬ A, i 2¬ A, i
Figura 6.4: Reglas modalidad negada
Las otras dos reglas, en la figura 6.5 se refieren a la eliminación
propiamente dicha del operador modal:
Las reglas se aplican del siguiente modo. Si encuentras un nodo
de la forma 2A, i y otro nodo de la forma irt (donde las ies
coinciden) entonces puedes aplicar la regla y escribir A, t en el
110 lógica modal
2A, i 3A, i
irt irn
A, t A, n
(todo t) (n nuevo)
Figura 6.5: Reglas para 2 y 3
árbol. Esta regla debe aplicarse tantas veces como nodos de la
forma irt encontremos en el árbol, pero no puede aplicarse si
en el árbol sólo tenemos 2A, i. La segunda regla nos dice que
si encontramos un nodo de la forma 3A, i en el árbol, entonces
podemos extender el árbol con dos nuevos nodos: irn y A, n,
donde n debe ser un número que no esté en el árbol (de hecho,
basta con que no esté en la rama).
Conviene observar la asimetría entre las reglas para 2 y 3,
relacionada con lo dicho anteriormente acerca de los puntos
ciegos. Para aplicar la regla a 2A, i no basta con tener este nodo
en la rama: necesitamos más información. Necesitamos saber que
i accede al mundo t. Mientras i no acceda a t no es necesario
aplicar ninguna regla a 2A, i pues i será tratado como un punto
ciego y los cuadrados “están cómodos en los puntos ciegos”.
La situación con 3 es en cierto modo la contraria; para que
3A sea verdadero en un mundo i ese mundo no puede ser un
punto ciego. Por eso, cuando tenemos 3A, i en el árbol, esto es
suficiente para introducir dos nuevas piezas de información: que
irn y que A, n (para un n que no aparezca anteriormente en la
rama).
pregunta 6.6. ¿Eres capaz de explicar por qué la regla de 3 requiere
introducir un mundo que no esté en la rama?
condiciones para el cierre de ramas. Una rama se
cierra cuando contiene los nodos A, i y ¬ A, i (i debe ser el mismo),
de otro modo, la rama estará abierta. Una rama completa es
aquella que, o bien está cerrada, o bien hemos aplicado todas
las reglas que se podían aplicar a las fórmulas que aparecen
en ella. Un árbol completo es aquel que tiene todas sus ramas
6.3 lógica modal: árboles 111
completas. Un árbol cerrado es aquel con todas sus ramas
cerradas. B1 , . . . , Bm es una consecuencia deductiva de A1 , . . . An ,
escrito A1 , . . . An ` B1 , . . . , Bm cuando hay al menos un árbol
cerrado para la correspondiente lista inicial.
Ejemplo 3( A ∨ B) ` 3A ∨ 3B (6.9)
3( A ∨ B ), 0
¬(3A ∨ 3B), 0
¬3A, 0
¬3B, 0
2¬ A, 0
2¬ B, 0
0r1
A ∨ B, 1
A, 1 B, 1
¬ p, 1 ¬ B, 1
× ×
Ejemplo ` (2( A ⊃ B) ∧ 2( B ⊃ C )) ⊃ (2A ⊃ 2C ) (6.10)
112 lógica modal
¬((2( A ⊃ B) ∧ 2( B ⊃ C )) ⊃ (2A ⊃ 2C )), 0
(2( A ⊃ B) ∧ 2( B ⊃ C )), 0
¬(2A ⊃ 2C )), 0
2( A ⊃ B ), 0
2( B ⊃ C ), 0
2A, 0
¬2C, 0
3¬C, 0
0r1
¬C, 1
( A ⊃ B ), 1
( B ⊃ C ), 1
A, 1
¬ A, 1 B, 1
×
¬ B, 1 C, 1
× ×
contraejemplos. A partir de un árbol completo y abierto,
seleccionamos una rama abierta. Para cada número natural i
en la rama, introducimos un mundo posible wi en W. wi Rw j
exactamente cuando la rama contiene el nodo irj. Finalmente,
para cada variable proposicional p, si p, i aparece en la rama
vwi ( p) = 1 y si ¬ p, i aparece en la rama, entonces vwi ( p) = 0.
Ejemplo 2( p ∨ q) 0 (2p ∨ 2q) (6.11)
6.3 lógica modal: árboles 113
2( p ∨ q ), 0
¬(2p ∨ 2q), 0
¬2p
¬2q
3¬ p
3¬ q
0r1
¬ p, 1
0r2
¬q, 2
p ∨ q, 1
p ∨ q, 2
p, 1 q, 1
×
p, 2 q, 2
⇑ ×
De acuerdo con la receta anterior, el contra-modelo es la
interpretación hW, R, vi donde:
W = { w0 , w1 , w2 }
R : w0 Rw1 y w0 Rw2
v : vw2 ( p) = 1, vw2 (q) = 0, vw1 ( p) = 0, vw1 (q) = 1.
En algunos mundos posibles como 0, v asigna a p y q un valor
cualquiera. En forma de gráfico:
w1 : ¬ p, q
w0
w2 : p, ¬q
114 lógica modal
6.4 corrección y completud
definición 6.2 (Fidelidad). Una interpretación modal es fiel a
una rama b de un árbol cuando si A, i está en b entonces hay un mundo
wi tal que vwi ( A) = 1 y si irj está en b, entonces hay un mundo w j tal
que wi tiene acceso a w j .
lema 6.3 (Lema de la corrección). Si una interpretación modal es
fiel a una rama b, entonces la interpretación es fiel a al menos una de las
ramas generadas a partir de b tras la aplicación de una regla a alguna
de las fórmulas en b.
Demostración. Supongamos que una interpretación modal es fiel
a una rama b y que aplicamos una regla para extender el árbol
a una fórmula en b. La demostración procede examinando cada
regla.
a) Para ¬( B ⊃ C ):
Supongamos que ¬( B ⊃ C ), i está en b y que aplicamos la regla
correspondiente. La aplicación de la regla da lugar a una nueva
rama, la compuesta por b añadiéndole B, i y ¬C, i. Como la
interpretación es fiel a b, hay un mundo wi en ella tal que
vwi (¬( B ⊃ C )) = 1; pero esto es así si y solo si vwi ( B) = 1
y vwi (¬C ) = 1; en cuyo caso la interpretación es fiel a la rama
generada.
pregunta 6.7. Completa la prueba para el resto de conectivas
clásicas.
b) Para ¬2B :
Supongamos que ¬2B, i está en b y que aplicamos la regla
correspondiente. La aplicación de la regla da lugar a una
nueva rama, la compuesta por b añadiéndole 3¬ B, i. Dado
que la interpretación es fiel a b, existe un mundo wi tal que
vwi (¬2B) = 1; esto es, vwi (2B) = 0, esto es, hay un mundo w j
accesible desde wi tal que vw j ( B) = 0; lo que es equivalente a
vw j (¬ B) = 1 y lo cual hace que vwi (3¬ B) = 1, de manera que la
interpretación es fiel a la rama generada.
pregunta 6.8. Escribe razones análogas para el caso de ¬3B.
6.4 corrección y completud 115
c) Para 2B:
Supongamos que 2B, i está en b y que la rama contiene un nodo
irj para el cual aplicamos la regla de 2. Se genera una nueva
rama formada por b más B, j. Como la interpretación es fiel a b
tenemos que vwi (2B) = 1 y que wi Rw j (puesto que el nodo irj
estaba en b), de manera que, por el significado de 2 tenemos
también que vw j ( B) = 1, de modo que la interpretación es fiel a
la rama generada.
d) Para 3B:
Supongamos que 3B, i está en b y que aplicamos la regla
correspondiente. La aplicación de la regla da lugar a una nueva
rama, la compuesta por b añadiéndole B, j, para un j nuevo
en el árbol. Como la interpretación es fiel a b, tenemos que
vwi (3B) = 1. Por el significado de 3, existe en la interpretación
al menos un w tal que wi Rw y vw ( B) = 1. Bautizamos a este
mundo con el nombre w j de manera que la interpretación es fiel
a la rama generada.
teorema 6.4 (Teorema de corrección). Si A1 . . . An ` B1 , . . . , Bm ,
entonces A1 . . . An B1 , . . . , Bm .
Demostración. Supongamos que A1 . . . An 2 B1 , . . . , Bm . Existe
una interpretación con un mundo w tal que vw ( A) = 1 para toda
premisa A y vw ( B) = 0 para toda conclusión B. Bautizamos a
tal mundo con el nombre de w0 de manera que la interpretación
es fiel a la lista inicial de fórmulas. Por el lema de la corrección,
sabemos que la interpretación (con el apropiado bautizo de
nombres de mundos) es fiel a al menos una de las ramas de
cualquier árbol basado en esa lista inicial. Si uno de los árboles
estuviera cerrado, la interpretación debería asignar valores 1 y 0
a la misma fórmula en algún mundo, lo cual es imposible. Por lo
tanto, no hay ningún árbol cerrado para esa lista inicial, esto es,
A1 . . . An 0 B1 , . . . , Bm .
definición 6.5 (Interpretación inducida). Sea b una rama
completa y abierta; la interpretación inducida por b es cualquier
interpretación hW, R, vi que cumpla lo siguiente,
• para cada número i ∈ b, wi ∈ W,
• para cada nodo de la forma irj ∈ b, wi Rw j y
116 lógica modal
• para cada variable p, si p, i ∈ b entonces vwi ( p) = 1 y si
¬ p, i ∈ b entonces vwi ( p) = 0.
lema 6.6 (Lema de completud). Si b es una rama completa y abierta,
la interpretación inducida por b es tal que, para cualquier fórmula A,
Si A, i está en b, vwi ( A) = 1
Si ¬ A, i está en b, vwi ( A) = 0.
Demostración. La demostración procede por inducción sobre las
fórmulas de lenguaje.
Caso base. Si A es una variable proposicional y A, i ∈ b entonces
vwi ( A) = 1 por la definición de interpretación inducida.
Hipótesis de inducción: Sean B y C fórmulas tales que: si B, i
está en b entonces vwi ( B) = 1 y si ¬ B, i está en b, entonces
vwi ( B) = 0; si C, i está en b entonces vwi (C ) = 1 y si ¬C, i está en
b, entonces vwi (C ) = 0.
Paso de inducción. El caso para las conectivas clásicas es igual
al lema 2.3 excepto por la relatividad a mundos posibles.
b) Para 2B:
Si 2B, i está en b entonces (dado que la rama es completa)
también lo está B, j para todo j tal que irj esté en la rama. Por
la construcción de la interpretación inducida por b, wi Rw j y por
la hipótesis de inducción vw j ( B) = 1. Por tanto vwi (2B) = 1.
Si ¬2B, i está en b entonces, también lo está 3¬ B, i, así como
irj y ¬ B, j para algún j, puesto que la rama es completa. Por la
construcción de interpretación inducida, wi Rw j y por la hipótesis
de inducción: vw j ( B) = 0. Por tanto, vwi (2B) = 0.
pregunta 6.9. Completa la demostración del lema 6.6 para los casos
B ∧ C, B ∨ C, B ⊃ C, ¬ B y 3B.
teorema 6.7 (Teorema de completud). Si A1 . . . An B1 , . . . , Bm ,
entonces A1 . . . An ` B1 , . . . , Bm .
Demostración. Supongamos que A1 . . . An 0 B1 , . . . , Bm , de
manera que todo árbol para la lista inicial correspondiente
está abierto. Alguno de tales árboles estará completo y la
interpretación inducida por cualquiera de sus ramas abiertas
6.5 ejercicios 117
es tal que vw0 ( A) = 1 para cada premisa A y vw0 ( B) = 0 para
cada conclusión B.
6.5 ejercicios
pregunta 6.10. Emplea el método de árboles para decidir si las
siguientes inferencias son válidas. En caso de no serlo, dibuja el
contraejemplo correspondiente.
1. 2A ∧ 2B ` 2( A ∧ B)
2. 2A ∨ 2B ` 2( A ∨ B)
3. 2( A ∨ B) ` 2( A ∧ B)
4. 2A ` 2(¬ A ⊃ A)
5. 3A ∧ 3B ` 3( A ∧ B)
6. 2(¬ A ⊃ A) ` 2A
7. 2( A ∨ B) ` 2A ∨ 2B
8. A ⊃ B, B ⊃ C, 2A ` B
9. 3( A ∨ B) ⊃ C, 2A ` C
10. 3A ∨ 3B ` 3( A ∨ B)
11. 3( A ⊃ B) ` 2A ⊃ 3B
12. 2A ⊃ 3B ` 3( A ⊃ B)
13. 3( A ⊃ ( B ∧ C )) ` (2A ⊃ 3B) ∧ (2A ⊃ 3C )
14. 2A ∨ 2B ` 2(2A ∨ 2B)
pregunta 6.11. Explica por qué p ∨ ¬ p es una fórmula modal
válida.
pregunta 6.12. Si A ≡ p ∧ ¬ p ¿existe alguna interpretación
donde 2A sea verdadera? ¿existe alguna interpretación donde 3A sea
verdadera?
lecturas. El primer libro que leí sobre lógica modal es el
Hughes y Cresswell de 1996 A New Introduction to Modal Logic [22].
Este libro emplea sistemas axiomáticos, lo cual es un importante
inconveniente a la hora de encontrar demostraciones. El libro
118 lógica modal
de Graham Priest An Introduction to Non-Classical Logics [35]
es imbatible por la cantidad de temas, lógicos y filosóficos, y
claridad con que los trata. La Stanford Encyclopedia tiene una
entrada sobre Orígenes modernos de la lógica modal [3].
LÓGICAS MODALES NORMALES
7
7.1 el sistema modal k y cómo extenderlo
La lógica modal que introdujimos en el capítulo anterior es la
más básica de una serie de lógicas modales conocidas como
lógicas modales normales. Estas lógicas pueden caracterizarse a
partir de las siguientes reglas de inferencia,
CL Si A es clásicamente válida, entonces ` A
MP Si ` A ⊃ B y ` A entonces ` B
Nec Si ` A entonces ` 2A.
Si a estas reglas añadimos el siguiente axioma,
K 2( A ⊃ B) ⊃ (2A ⊃ 2B)
el resultado es el sistema K que corresponde a la lógica
introducida en el capítulo anterior (en el sentido de que una
oración es demostrable a partir de los axiomas y reglas de K
exactamente cuando es válida de acuerdo con la semántica del
capítulo 6).
pregunta 7.1. Emplea el método de árboles para demostrar la validez
de K
extensiones de K: ampliar axiomas o reducir
interpretaciones. Uno de los aspectos atractivos de la
lógica modal es que, en realidad, existen una infinidad de
sistemas modales, cada uno de los cuales puede ser más o menos
apropiado a diferentes lecturas informales de 2 y 3. Desde el
punto de vista axiomático, el modo natural de obtener nuevos
sistemas modales a partir de sistemas ya definidos consiste en
añadir como axiomas fórmulas independientes. Una fórmula A
119
120 lógicas modales normales
es independiente de un sistema axiomático S cuando ni A ni ¬ A
son teoremas de S —si añadimos a S una fórmula independiente,
es seguro que aumentamos la capacidad de demostrar teoremas.
Por ejemplo, podemos añadir a K la siguiente fórmula (esquema
de fórmula) modal,
T 2A ⊃ A
para obtener un nuevo sistema modal conocido como KT.
Podemos, a continuación, añadir el siguiente axioma a KT,
4 2A ⊃ 22A
para obtener un nuevo sistema modal conocido como KT4.
En este capítulo mostraremos diversas extensiones de K, pero lo
haremos siguiendo nuestro estilo semántico. En lugar de añadir
axiomas, introduciremos restricciones en los modelos para K.
Por ejemplo, el axioma T es válido en interpretaciones donde la
relación de accesibilidad es reflexiva y el axioma 4 es válido en
interpretaciones donde la accesibilidad es transitiva.
La idea de obtener extensiones de un sistema restringiendo
sus modelos puede resultar inicialmente un poco extraña;
la explicación es la siguiente: desde un punto de vista
semántico, la validez de un argumento consiste en la
ausencia de contraejemplos. Cuanto mayor sea el conjunto de
interpretaciones, más fácil será hallar un contraejemplo y, por
tanto, habrá menos argumentos válidos. Por el contrario, cuanto
menor sea el conjunto de interpretaciones, más difícil será hallar
un contraejemplo y, por tanto, habrá un número mayor de
argumentos válidos.
pregunta 7.2. Considera las lógicas LP y K3 del capítulo 3 y explica,
comparando sus interpretaciones con las interpretaciones clásicas, por
qué la lógica clásica es una extensión de ambas LP y K3.
7.2 lógicas modales normales: semántica
serialidad y reflexividad. Las siguientes fórmulas no
son válidas en K:
7.2 lógicas modales normales: semántica 121
D 0K 2p ⊃ 3p
T 0K 2p ⊃ p
pregunta 7.3. Demuestra, empleando los árboles del capítulo
anterior, que las fórmulas D y T no son válidas. Dibuja los
correspondientes contraejemplos.
En la interpretación deóntica, 2 significa “obligatorio” y 3
“permisible”. En la interpretación epistémica, 2 significa “es
conocido” (normalmente por alguien). La fórmula D debería ser
válida en la interpretación deóntica (cualquier cosa obligatoria
debe también ser permisible). Esto significa que el sistema
modal K no es adecuado para la interpretación deóntica. En
la interpretación epistémica, por otra parte, la fórmula T debería
ser válida (pues si p es falso, no es posible conocer que p).
pregunta 7.4. ¿Debe ser válida la fórmula T en la interpretación
deóntica?
Una relación R es serial cuando ∀ x ∃y xRy. Una interpretación
serial es una interpretación modal hW, R, vi donde la relación
de accesibilidad es serial (en otras palabras, la interpretación no
contiene puntos ciegos).
Una relación R es reflexiva cuando ∀ x xRx. Una interpretación
reflexiva es una interpretación modal hW, R, vi donde la relación
de accesibilidad es reflexiva (todo mundo en la interpretación
tiene acceso a sí mismo).
En una interpretación serial, cada mundo en la interpretación
debe ver a al menos un mundo (sea él mismo u otro), mientras
que en una interpretación reflexiva cada mundo debe, al menos,
poder verse a sí mismo. De manera un poco imprecisa, pero
sugerente, podemos ver las interpretaciones seriales y las
reflexivas como aquellas que tienen la forma de la figura 7.1.
definición 7.1 (KD y KT). Un argumento A1 , . . . , An ∴
B1 , . . . , Bm es válido en KD, escrito A1 , . . . , An KD B1 , . . . , Bm
cuando para toda interpretación serial hW, R, vi y todo mundo w
en W, si vw ( A) = 1 para toda premisa A, entonces vw ( B) = 1 para
alguna conclusión B.
122 lógicas modales normales
w0 w1 w2 ... w0
Serialidad Reflexividad
Figura 7.1: Serialidad y reflexividad
Un argumento A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm es válido en KT, escrito
A1 , . . . , An KT B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación
reflexiva hW, R, vi y todo mundo w en W, si vw ( A) = 1 para
toda premisa A, entonces vw ( B) = 1 para alguna conclusión B.
En otras palabras, un argumento es válido en KD cuando no tiene
contraejemplos seriales, un argumento es válido en KT cuando
no tiene contraejemplos reflexivos.
Sabrás, si respondiste a la pregunta en cuestión, que la fórmula
D: 2p ⊃ 3p tiene contraejemplos en K:
w0
Figura 7.2: Contraejemplo para 2p ⊃ 3p
El contraejemplo es un poco decepcionante, pues consiste en
un único mundo que resulta ser un punto ciego. El antecedente
del condicional, 2p, es verdadero en w0 —los cuadrados son
siempre verdaderos en los puntos ciegos—, y por la misma razón
el consecuente, 3p, es falso. Nótese que el hecho de que w0
sea un punto ciego es esencial para el contraejemplo para D,
pues ¬3p es equivalente a 2¬ p y si w0 pudiera ver a algún
mundo —llamémosle w1 —, entonces tanto p como ¬ p deberían
ser verdaderos en w1 . En otras palabras, la fórmula D no tiene
contraejemplos seriales, esto es, KD 2A ⊃ 3A.
7.2 lógicas modales normales: semántica 123
Sabrás también, si respondiste a la pregunta correspondiente,
que T también tiene contraejemplos en K,
w0 : ¬ p w1 : p
Figura 7.3: Contraejemplo para 2p ⊃ p
El antecedente del condicional, 2p, es verdadero en w0 —pues p
es verdadero en todo mundo accesible —, pero el consecuente,
p, es falso en w0 . De nuevo hay que notar que el hecho de que
w0 no tenga acceso a sí mismo es esencial para poder construir
el contraejemplo para T. Si suponemos que w0 se puede ver a sí
mismo, entonces, para que 2p sea verdadero en w0 , p debería ser
verdadero en w0 (lo cual no es posible, pues w0 ya está habitado
por ¬ p). En otras palabras, la fórmula T no tiene contraejemplos
en KT, esto es, KT 2A ⊃ A.
pregunta 7.5. ¿Es la fórmula D válida en KT?
pregunta 7.6. ¿Es la fórmula T válida en KD?
pregunta 7.7. ¿Es toda relación reflexiva, serial? ¿Es toda
interpretación reflexiva, una interpretación serial?
pregunta 7.8. Demuestra que cualquier argumento KT-válido es
también KD-válido.
simetría y transitividad. Las siguientes fórmulas no son
válidas en K:
B 0K p ⊃ 23p
4 0K 2p ⊃ 22p
pregunta 7.9. Demuestra, empleando los árboles del capítulo
anterior, que las fórmulas B y 4 no son K-válidas. Dibuja los
correspondientes contraejemplos.
pregunta 7.10. ¿Son alguna de las fórmulas B o 4 KD-válidas o
KT-válidas?
La validez de ninguna de las fórmulas anteriores es
particularmente plausible en la interpretación deóntica. B
124 lógicas modales normales
expresaría la idea de que todo lo que acontece es
obligatoriamente permisible (falso). 4 expresaría la idea de que
lo que es obligatorio, es obligatoriamente obligatorio, lo cual
parece también falso, pues hay muchas convenciones que son
en sí mismas moralmente neutras, pero que una vez adoptadas
resultan obligatorias —como conducir por la derecha en Europa.
La validez de B tampoco es particularmente plausible en la
interpretación epistémica. Notad que, debido al uso de esquemas,
el axioma es equivalente a “¬ A ⊃ 2¬2A”, esto es, “Si A es falso,
entonces conocemos que no conocemos que A”. Si A es falso,
entonces es un hecho que no conocemos que A; que conozcamos
o no ese hecho, es otro asunto.
pregunta 7.11. ¿Crees que la validez de 4 es plausible en la
interpretación epistémica?
Una relación R es simétrica cuando ∀ x ∀y( xRy ⊃ yRx ). Una
relación R es transitiva cuando ∀ x ∀y∀z(( xRy ∧ yRz) ⊃ xRz).
En una interpretación simétrica la accesibilidad es “de ida y
vuelta”: si un mundo w tiene acceso a un mundo w0 entonces el
segundo tiene acceso al primero. Esto no significa que en una
interpretación en la que haya dos mundos w y w0 , éstos deban
estar conectados de ninguna manera (mientras uno no vea al
otro, la relación es simétrica). Solo cuando uno ve al otro, el otro
debe verlo de vuelta.
En una interpretación transitiva cuando un mundo w puede
ver a w0 y w0 puede ver a un tercero w00 entonces el primero
debe poder ver al tercero. Nuevamente, que la accesibilidad es
transitiva no significa que tres mundos en una interpretación
deban estar todos conectados. Solamente que cuando uno ve
a otro y este otro ve un tercero, el primero debe poder ver al
tercero.
Las condiciones de simetría y transitividad se pueden representar
de manera algo imprecisa, pero sugerente, en la figura 7.4 (en
estos gráficos, la línea de puntos indica que la conexión en
cuestión es condicional a las anteriores).
definición 7.2 (KTB y KT4). A1 , . . . An KTB B1 , . . . , Bm cuando
para toda interpretación reflexiva y simétrica hW, R, vi y todo
7.2 lógicas modales normales: semántica 125
w0 w1 w0 w1 w2
Simetría Transitividad
Figura 7.4: Simetría y transitividad
mundo w en W, si vw ( A) = 1 para toda premisa A, entonces vw ( B) =
1 para alguna conclusión B.
A1 , . . . An KT4 B1 , . . . , Bm cuando para toda interpretación
reflexiva y transitiva hW, R, vi y todo mundo w en W, si
vw ( A) = 1 para toda premisa A, entonces vw ( B) = 1 para alguna
conclusión B.
En otras palabras, un argumento es válido en KTB cuando no
tiene contraejemplos reflexivos y simétricos; es válido en KT4
cuando no tiene contraejemplos reflexivos y transitivos.
La fórmula B no es válida en KT,
w0 : p w1 : ¬ p
Figura 7.5: Contraejemplo para p ⊃ 23p
El antecedente del condicional, p, es verdadero en w0 . Para el
contraejemplo, necesitamos que la negación del consecuente,
¬23p (=32¬ p), sea verdadera en w0 . Para esto último, w0 debe
acceder a un mundo donde 2¬ p. Como w1 es accesible desde
w0 y w1 solo tiene acceso a sí mismo, tenemos que 2¬ p en w1 ,
como requería el contraejemplo.
Como de costumbre, debemos notar que el hecho de que R
no sea simétrica es una condición esencial para que funcione
el contraejemplo. Dado que w0 Rw1 , la simetría requeriría que
126 lógicas modales normales
w1 Rw0 , de manera que 2¬ p dejaría de ser verdadero en w1 . En
otras palabras, la fórmula no tiene contraejemplos simétricos y,
por tanto, tampoco contraejemplos reflexivos y simétricos; esto
es, KTB A ⊃ 23A.
Tampoco la fórmula 4 es válida en KT,
w0 : p w1 : p w2 : ¬ p
Figura 7.6: Contraejemplo para 2p ⊃ 22p
El antecedente del condicional, 2p, es verdadero en w0 puesto
que p es verdadero en todo mundo accesible desde w0 .
Necesitamos además que la negación del consecuente, ¬22p
(= 33¬ p), sea verdadera en w0 . Para ello, debe haber un mundo
accesible en dos pasos donde ¬ p (este mundo es w2 ).
Naturalmente, el contraejemplo no se puede construir si
imponemos la condición de transitividad a R. De ser R transitiva,
el mundo w0 debería tener acceso a w2 , pero en este caso
2p dejaría de ser verdadero en w0 . No hay contrajemplos
reflexivos y transitivos para la fórmula en cuestión, es decir,
KT4 2A ⊃ 22A.
pregunta 7.12. ¿Es B KT4-válida? ¿Es 4 KTB-válida?
n
pregunta 7.13. Supón que tenemos una fórmula 3 . . . 3 A y una
z }| {
interpretación modal,
w0 → w1 → w2 ... → wm
¿Puedes determinar el valor de la fórmula en w0 sabiendo que m < n?
pregunta 7.14. Puedes explicar por qué KTB y KT4 son
extensiones de KT?
7.3 lógica modal normal: árboles 127
Nombre Axioma Válido en interpretaciones...
K 2(2A ⊃ 2B) ⊃ (2A ⊃ 2B) modales (todas)
D 2A ⊃ 3A seriales
T 2A ⊃ A reflexivas
B A ⊃ 23A simétricas
4 2A ⊃ 22A transitivas
Figura 7.7: Axiomas e interpretaciones
KTB
K KD KT
KT4
Figura 7.8: Extensiones de K
7.3 lógica modal normal: árboles
Los árboles para las extensiones de K se obtienen añadiendo
reglas correspondientes a las propiedades de las interpretaciones
que queremos capturar. Las reglas están representadas en la
figura 7.9.
serial reflexiva simétrica transitiva
· · irj irj y jrk
↓ ↓ ↓ ↓
irj iri jri irk
(para un j nuevo) (para todo) i
Figura 7.9: Reglas para las extensiones de K
128 lógicas modales normales
La regla para la serialidad nos permite introducir un nodo nuevo
irj (donde i es un mundo en el árbol y j es nuevo). Veamos el
árbol que muestra que D no es K-válido,
Ejemplo 0K 2p ⊃ 3p (7.1)
¬(2p ⊃ 3p), 0
2p, 0
¬3p, 0
2¬ p, 0
El árbol queda completo una vez que alcanzamos la línea
con 2¬ p, 0 pues para poder aplicar la regla del cuadrado
necesitaríamos tener información del tipo “0r1”. El contraejemplo
inducido es el mundo solitario en la figura 7.2. Para construir el
árbol para KD debemos aplicar, además de las reglas para K, la
regla de la serialidad,
Ejemplo `KD 2A ⊃ 3A (7.2)
¬(2A ⊃ 3A), 0
2A, 0
¬3A, 0
2¬ A, 0
0r1 (¡serial!)
A, 1
¬ A, 1
×
La aplicación de la regla de la serialidad permite la posterior
aplicación de la regla del cuadrado. La regla de la serialidad
debe aplicarse con cierto criterio —una aplicación indiscriminada
7.3 lógica modal normal: árboles 129
podría dar lugar a un árbol infinito. Veamos ahora que la fórmula
T no es KD-válida.
Ejemplo 0KD 2p ⊃ p (7.3)
¬(2p ⊃ p), 0
2p, 0
¬ p, 0
0r1 (¡ser!)
p, 1
1r2 (¡ser!)
2r3 (¡ser!)
..
.
El contraejemplo inducido tiene (casi) el aspecto del gráfico en
7.3. El árbol para KT emplea las mismas reglas que el árbol para
K pero, en lugar de la regla de la serialidad, empleamos la (más
específica) regla de la reflexividad —podríamos emplear ambas
reglas, pero no ganaríamos nada con ello: si un árbol se cierra
con la regla de la serialidad, es seguro que se cierra con la regla
de la reflexividad.
Ejemplo `KT 2A ⊃ A (7.4)
¬(2A ⊃ A), 0
2A, 0
¬ A, 0
0r0 (¡ref!)
A, 0
×
130 lógicas modales normales
Para construir un árbol para KTB debemos emplear tanto la regla
de la reflexividad como la regla de la simetría. El siguiente árbol
muestra que la fórmula B no es KT-válida.
Ejemplo 0KT p ⊃ 23p (7.5)
¬( p ⊃ 23p), 0
p, 0
¬23p, 0
3¬3p, 0
0r1
¬3p, 1
2¬ p, 1
1r1
0r0
¬ p, 1
El contraejemplo inducido por el árbol se muestra en el gráfico
7.5. Nótese que la relación de accesibilidad de ese contraejemplo
es transitiva, lo que muestra que B no es KT4-válida. El uso de
la regla de la simetría resulta clave para el cierre de la rama,
Ejemplo `KTB A ⊃ 23A (7.6)
7.3 lógica modal normal: árboles 131
¬( A ⊃ 23A), 0
A, 0
¬23A, 0
3¬3A, 0
0r1
¬3A, 1
2¬ A, 1
1r1
0r0
¬ A, 1
1r0 (¡sim!)
¬ A, 0
×
Para construir un árbol para KT4 debemos emplear tanto la regla
de la reflexividad como la regla de la transitividad. La fórmula 4
no es KTB-válida, como muestra el siguiente árbol,
Ejemplo 0KTB 2p ⊃ 22p (7.7)
¬(2p ⊃ 22p), 0
2p, 0
¬22p, 0
33¬ p, 0
0r1
3¬ p, 1
p, 1
1r2
¬ p, 2
2r1, 1r2 (¡sim!)
0r0, 1r1, 2r2 (¡ref!)
p, 0
132 lógicas modales normales
El contraejemplo correspondiente es una pequeña variación del
que mostramos en 7.6.
w0 : p w1 : p w2 : ¬ p
Figura 7.10: Int. reflexiva y simétrica contra 2p ⊃ 22p
Además de mostrar que 4 no es KTB-válida, el contraejemplo
inducido por el árbol empleando las reglas de reflexividad
y simetría muestra una cuestión interesante. La aplicación
de estas reglas garantiza que una rama completa y abierta
generará un contraejemplo del tipo deseado —por ejemplo, si
estamos tratando de demostrar en KT y empleamos la regla
de la reflexividad, una rama completa y abierta generará un
contraejemplo reflexivo, mientras que si estamos empleando
además la regla de la simetría, el contraejemplo inducido por
una rama completa y abierta será reflexivo y simétrico. Este
hecho es importante para demostrar la completud de los árboles
respecto del sistema lógico apropiado (ver la sección 6.4).
7.4 más extensiones de k: kt5, ku, trivial y verum
interpretaciones y consecuencia lógica. Como
comentamos al inicio de este capítulo, existe una relación de
“proporción inversa” entre el conjunto de interpretaciones para
una lógica y el número de argumentos válidos: cuantas menos
interpretaciones, más argumentos válidos.
De manera un poco más precisa, sea S una relación de
consecuencia sobre un conjunto de interpretaciones int(S) (un
argumento es válido en S cuando no tiene contraejemplos en
int(S)). Se cumple que para cualquier relación de consecuencia
S † ,
Si int(S† ) ⊆ int(S) entonces,
si A1 . . . An S B1 , . . . , Bm entonces A1 . . . An S† B1 , . . . , Bm
7.4 más extensiones de k: kt5, ku, trivial y verum 133
En palabras: si las interpretaciones para S† son un subconjunto
de las interpretaciones para S , entonces, si un argumento es
válido de acuerdo con la segunda, es válido de acuerdo con
la primera. Es decir, que las interpretaciones para S† estén
contenidas en las interpretaciones para S garantizan que la
primera es una extensión de la segunda (si no hay contraejemplos
a un argumento de acuerdo con la segunda, tampoco los habrá
de acuerdo con la primera).
Consideremos, para visualizar la situación, las relaciones entre
interpretaciones de las diversas relaciones de consecuencia
tratadas en este capítulo y representadas en la figura 7.11.
int(K)
int(KD)
int(KT)
KTB
int(KTB)
K KD KT
int(KT4)
KT4
Figura 7.11: Interpretaciones y consecuencia
Podemos ver que las interpretaciones para KD son un
subconjunto de las interpretaciones para K. Esto garantiza
que todo argumento válido en K, es válido en KD (si no hay
contraejemplos en las interpretaciones para K, entonces tampoco
lo hay en las interpretaciones para KD). En otros términos,
garantiza que KD es una extensión de K.
Se cumple, además, que KD es una extensión propia de K:
algunos argumentos válidos en KD no son válidos en K. Otro
tanto sucede con el resto de lógicas que hemos considerado: KT
es una extensión propia de KD, y KTB y KT4 son extensiones
propias de KT. Es razonable, por tanto, preguntarse si esto se
cumple de manera general: cada vez que definimos una relación
de consecuencia sobre un subconjunto propio de interpretaciones
para otra, la primera es una extensión propia de la segunda.
Daremos respuesta a esta pregunta en el siguiente parágrafo con
un teorema característico de la lógica modal.
134 lógicas modales normales
equivalencia y universalidad. La siguiente fórmula no
es válida en ninguna de las lógicas anteriores,
5 3A ⊃ 23A
Ejemplo 0KTB 3p ⊃ 23p (7.8)
¬(3p ⊃ 23p), 0
3p, 0
¬23p, 0
32¬ p, 0
0r1
2¬ p, 1
0r2
p, 2
0r0, 1r1, 2r2 (¡ref!)
1r0, 2r0 (¡sim!)
¬ p, 1
¬ p, 0
El contraejemplo inducido por el árbol tiene el aspecto del gráfico
en la figura 7.12.
w1 : ¬ p
w0 : ¬ p
w2 : p
Figura 7.12: Int. reflexiva y simétrica contra 3p ⊃ 23p
pregunta 7.15. Escribe el árbol para KT4.
Diremos que una relación R es euclídea cuando ∀ x ∀y∀z(( xRy ∧
xRz) ⊃ yRz). Esta propiedad se representa en el gráfico en la
figura 7.13.
7.4 más extensiones de k: kt5, ku, trivial y verum 135
w1 w2
w0
Figura 7.13: Euclídea
pregunta 7.16. Demuestra que la fórmula 5 no tiene contraejemplos
euclídeos.
definición 7.3 (KT5). Un argumento A1 , . . . An ∴ B1 , . . . , Bm es
válido en KT5, escrito A1 , . . . An KT5 B1 , . . . , Bm cuando para toda
interpretación reflexiva y euclídea hW, R, vi y todo mundo w en
W, si vw ( A) = 1 para toda premisa A, entonces vw ( B) = 1 para
alguna conclusión B.
En otras palabras, un argumento es válido en KT5 cuando no
tiene contraejemplos reflexivos y euclídeos.
Si reflexionamos sobre el gráfico en 7.12 nos daremos cuenta de
que el contraejemplo a 5 no funcionaría si imponemos, además
de la reflexividad y la simetría, la propiedad de la transitividad.
En tal caso, w1 podría ver a w2 de manera que el consecuente del
condicional en 5 (23p) pasaría a ser verdadero.
Se dice que una relación R es una relación de equivalencia
cuando es reflexiva, simétrica y transitiva.
pregunta 7.17. Muestra que una relación R es reflexiva y euclídea
exactamente cuando es una relación de equivalencia.
El resultado anterior muestra que la relación de consecuencia
lógica para KT5 puede definirse igualmente como aquella que
preserva la verdad sobre interpretaciones donde R es una relación
de equivalencia (como es, por otra parte, lo más habitual).
Nos dice, además, que KT5 es tanto una extensión de KTB
como de KT4. Desde el punto de vista axiomático, KT5 puede
definirse tanto con la adición de 5 al sistema KT como con
la adición de B a KT4 o la de 4 a KTB (o la de ambos a KT,
naturalmente). De manera similar, desde el punto de vista de
nuestros árboles, podemos emplear la regla de la reflexividad y
136 lógicas modales normales
una nueva regla para la euclidicidad o, de nuevo, emplear las
reglas de la reflexividad, la simetría y la transitividad. Nada de
esto es necesario, sin embargo, como explicaremos en breve.
Una relación de acceso universal o, simplemente, relación
universal, es aquella que conecta a todo mundo con todo
mundo, incluido él mismo.
pregunta 7.18. Explica por qué la relación universal es una relación
de equivalencia pero no al revés.
definición 7.4 (KU). Un argumento A1 , . . . An ∴ B1 , . . . , Bm es
válido en KU, escrito A1 , . . . An KU B1 , . . . , Bm , cuando para toda
interpretación universal hW, R, vi y todo mundo w en W, si vw ( A)
para toda premisa A, entonces vw ( B) = 1 para alguna conclusión B.
En otras palabras, un argumento es válido en KU cuando no
tiene contraejemplos en interpretaciones donde R es la relación
universal.
El hecho de que la relación universal sea una relación de
equivalencia garantiza que cualquier argumento válido en KT5
será también válido en KU. Podríamos pensar que el hecho de
que no toda relación de equivalencia sea universal, implica que
hay argumentos que son válidos en KU pero no en KT5; este
pensamiento es erróneo, sin embargo, como anunciamos al final
de la sección anterior.
teorema 7.5. Si A1 , . . . An KU B1 , . . . , Bm
entonces A1 , . . . An KT5 B1 , . . . , Bm
La explicación informal es la siguiente. Imagina que tenemos
A1 , . . . An 2KT5 B1 , . . . , Bm . Debemos demostrar que este
argumento tampoco es válido en KU . El hecho de que el
argumento no sea válido en KT5 significa que hay una
interpretación hW, R, vi donde R es una relación de equivalencia
y un mundo w ∈ W (llamémosle w∗ ) tal que v∗w ( A) = 1 para
toda premisa A y v∗w ( B) = 0 para toda conclusión B. Dado que R
es una relación de equivalencia, R divide el conjunto W en clases
de equivalencia, como se explica en el capítulo 1. La situación
puede visualizarse de esta manera:
7.4 más extensiones de k: kt5, ku, trivial y verum 137
w∗ ...
En cada clase de equivalencia cada mundo puede ver todo otro
mundo dentro de esa clase y no puede ver ningún mundo
fuera de ella. Una de esas clases de equivalencia contendrá al
mundo w∗ donde las premisas del argumento son verdaderas y
la conclusión falsa. El teorema muestra que lo que suceda fuera
de la clase de equivalencia de w∗ no puede afectar al valor de
verdad de las fórmulas en w∗ ; de manera que si eliminamos
todas las clases de equivalencia excepto [w∗ ], seguimos teniendo
un contraejemplo para el argumento, pero en esta ocasión R sí
es una relación universal. El teorema es una consecuencia del
siguiente lema.
lema 7.6. Para cualquier interpretación hW, R, vi donde R es una
relación de equivalencia, cualquier mundo w ∈ W y cualquier fórmula
A, el valor de verdad de A en un mundo en [w] en la interpretación
hW, R, vi es igual al valor de verdad de A en cualquier mundo en [w] en
la interpretación hW, R[w] , v[w] i (donde R[w] y v[w] son las restricciones
de R y de v a [w]).
Demostración. Base. Sea A = p. Dado que v[w] es la restricción de
v a [w] asignará el mismo valor de verdad a todas las variables
proposicionales en todos los mundos en [w].
Hipótesis de inducción: Sean B y C fórmulas tales que, para
[w] [w]
cualquier mundo w ∈ [w], vw ( B) = vw ( B) y vw (C ) = vw (C )
Paso inductivo.
(i) Sea A = ¬ B. vw (¬ B) = 1 si y solo si vw ( B) = 0. Por la
[w]
hipótesis de inducción, vw ( B) = 0 si y solo si vw ( B) = 0 y esto
[w]
(por el significado de ‘¬’) si y solo si vw (¬ B) = 1.
(ii) Sea A = 3B. vw (3B) = 1 si y solo si hay un w0 ∈ W tal
que wRw0 y vw0 ( B) = 1. Dado que wRw0 , w0 está en la clase
de equivalencia de w, [w], de modo que wR[w] w0 . Además, por
[w] [w]
hipótesis de inducción vw0 ( B) = 1; por tanto, vw (3B) = 1.
pregunta 7.19. Completa la inducción para los casos B ∧ C,
B ∨ C, B ⊃ C y 2B.
138 lógicas modales normales
Dado que en las interpretaciones para KU todo mundo puede
ver a cualquier mundo, podemos omitir la mención de la relación
de accesibilidad en la definición de las expresiones modales:
vw (2A) = 1 si y solo si ∀w† ∈ W vw† ( A) = 1
vw (3A) = 1 si y solo si ∃w† ∈ W vw† ( A) = 1
De este modo, los árboles para KU se simplifican: se omiten los
nodos de la forma irj.
Ejemplo `KU 3A ⊃ 23A (7.9)
¬(3A ⊃ 23A), 0
3A, 0
¬23A, 0
32¬ A, 0
A, 1
2¬ A, 2
¬ A, 1
×
De acuerdo con el procedimiento que seguimos anteriormente,
los árboles para KT5 requerirían el uso de las reglas de
reflexividad, simetría y transitividad. Naturalmente, dado que
las relaciones de consecuencia lógica KT5 y KU son equivalentes,
podemos emplear los árboles simplificados de KU para decidir si
un argumento es válido en KT5.
trivial y verum. Los siguientes axiomas no son
demostrables en K,
Triv A ⊃ 2A
Ver 2A
pregunta 7.20. Demuestra la afirmación anterior.
Si añadimos Triv a KT obtenemos el sistema trivial y si
añadimos Ver a K obtenemos el sistema verum (llamados así en
7.4 más extensiones de k: kt5, ku, trivial y verum 139
[22, pp. 64–8]). Ambos sistemas vienen a coincidir con la lógica
clásica, aunque de maneras distintas.
El axioma A ⊃ 2A añadido a KT trivializa las modalidades
en el sentido de que toda fórmula es equivalente a la formula
resultante de eliminar las modalidades. Recordemos que T:
2A ⊃ A, es un axioma de KT, de manera que junto al axioma
Triv, tendríamos la validez de 2A ≡ A (esto es: A y 2A son
lógicamente equivalentes). Desde el punto de vista de nuestros
árboles, la adición del axioma Triv equivale a la inclusión de la
siguiente regla:
A 2-intro
2A
En presencia de esta regla, las modalidades trivializarán, no
solamente para el caso de KT sino, incluso, del más débil KD,
pues con esta regla somos capaces de demostrar en KD la validez
de 2A ⊃ A.
Ejemplo `KD+Triv 2A ⊃ A (7.10)
¬(2A ⊃ A), 0
2A, 0
¬ A, 0
2¬ A, 0 (¡2-intro!)
0r1 (¡serial!)
A, 1
¬ A, 1
×
Así, por ejemplo, en el sistema Trivial, 2p ∧ ¬3p es equivalente
a p ∧ ¬ p.
pregunta 7.21. Emplea los árboles para demostrar la afirmación
anterior.
Trivial puede ser caracterizado semánticamente como
preservación de la verdad en todas las interpretaciones reflexivas
140 lógicas modales normales
de un solo mundo (obviamente estas interpretaciones son
también simétricas y transitivas, de manera que Trivial es una
extensión de KT5).
El axioma 2A añadido a K vuelve todos los enunciados de la
forma 2A equivalentes a > y todos los enunciados de la forma
3A equivalentes a ⊥. La lógica resultante es, nuevamente, la
lógica clásica, puesto que > y ⊥ se pueden definir en la lógica
clásica (como p ∨ ¬ p y p ∧ ¬ p, por ejemplo, respectivamente).
pregunta 7.22. ¿Cuál es la caracterización semántica de Verum?
7.5 corrección y completud
Las demostraciones de corrección y completud para las
extensiones de K, son similares a las que dimos en la sección 6.4,
pero teniendo en cuenta las reglas específicas de cada sistema
modal y las características de las interpretaciones en relación
con las cuales son correctos o completos. Más concretamente,
necesitaremos adaptar los lemas de corrección y completud.
lema 7.7 (Lema de la corrección para KT). Si una interpretación
para KT es fiel a una rama b y aplicamos una regla para extender
el árbol en KT la interpretación es fiel a al menos una de las ramas
generadas.
Demostración. Para esta demostración debemos tener en cuenta la
definición de fidelidad en 6.2. Para demostrar el lema, la única
regla que debemos comprobar para KT es la de la reflexividad.
Supongamos que una interpretación reflexiva es fiel a una rama
de un árbol b y extendemos el árbol con la regla de la reflexividad
para obtener una rama b† igual a b pero con la adición de iri (para
algún i en la rama). Dado que i está en la rama, la interpretación
contiene un mundo wi . Dado que R es reflexiva, wi Rwi de manera
que la interpretación es fiel a b† .
pregunta 7.23. Escribe pruebas similares para KD, KTB, KT4
y KT5 (en el caso de la serialidad debes tener en cuenta que no hay
problema en que un mismo mundo tenga más de un nombre).
7.6 ejercicios 141
lema 7.8 (Lema de completud para KT). Teniendo en cuenta la
definición en 6.5, si b es una rama completa y abierta de un árbol para
KT, la interpretación inducida por b es tal que, para cualquier fórmula
A:
si A, i está en b, vwi ( A) = 1,
si ¬ A, i está en b, vwi ( A) = 0 y
R es reflexiva.
Demostración. Las dos primeras afirmaciones del lema están en
la demostración que dimos para K, solamente tenemos que
comprobar que la interpretación inducida es reflexiva.
Supongamos que hW, R, vi es la interpretación inducida por una
rama completa y abierta de un árbol para KT. Supongamos que
w ∈ W; por la definición de interpretación inducida, w es wi
para algún i en b. Dado que la rama b está completa y abierta, iri
debe también aparecer en b —pues se trata de un árbol para KT.
Por tanto, de nuevo por la definición de interpretación inducida,
wRw.
pregunta 7.24. Escribe pruebas similares para el resto de sistemas
modales.
7.6 ejercicios
pregunta 7.25. Emplea el método de árboles para decidir si las
siguientes inferencias son válidas en KT. En caso de no ser así, dibuja
el contraejemplo correspondiente.
1. 2( A ⊃ B) ∧ 2( B ⊃ C ) ` A ⊃ C
2. 2( A ⊃ B) ∧ 2( A ∧ C ) ` A ∧ C
3. 23( A ⊃ ( B ∧ C )) ` (2A ⊃ 3B) ∧ (2A ⊃ 3C )
4. ` (3¬ A ∨ 3¬ B) ∨ 3( A ∨ B)
pregunta 7.26. Emplea el método de árboles para decidir si las
siguientes inferencias son válidas en KTB y en KT4. En caso de no ser
así, dibuja el contraejemplo correspondiente.
1. 2A ∨ 2B ` 2(2A ∨ 2B)
142 lógicas modales normales
2. 2(2( A ⊃ B) ⊃ C ) ` 2( A ⊃ B) ⊃ 23C
3. 2(2( A ⊃ B) ⊃ C ) ` 2( A ⊃ B) ⊃ 2C
4. ` 2(2A ⊃ 2B) ∨ 2(2B ⊃ 2A)
5. 2( A ⊃ B) ` 2(2A ⊃ 3B)
6. 2(3A ⊃ B) ` 2( A ⊃ 2B)
pregunta 7.27. ¿Es alguna de las inferencias del ejercicio anterior
válida en KT5?
lecturas. Recomiendo de nuevo el libro de Hughes y
Cresswell A New Introduction to Modal Logic [22] y el capítulo
correspondiente de Priest en An Introduction to Non-Classical
Logics [35]. El libro de Patrick Blackburn, Maarten de Rijke e
Yde Venema Modal Logic [6] está más orientado a cuestiones de
informática teórica, pero introduce importantes ideas como la
bisimulación y la traducción estándar.
Parte IV
O T R O S PA I S A J E S
VA G U E D A D : S U P E R E VA L U A C I O N I S M O
8
En este capítulo trataremos sobre la cuestión de la vaguedad y
la propuesta superevaluacionista —no trataremos en detalle
la teoría dual, el subevaluacionismo, pero daremos algunas
indicaciones.
8.1 introducción al problema de la vaguedad
Hay personas claramente altas y personas que claramente no son
altas. Seguramente hay una persona que es la más alta dentro de
los altos pero, ¿hay una persona que es la menos alta dentro de
los altos? Es decir, ¿hay una persona alta tal que toda persona de
menor estatura no es alta? Un niño recién nacido es claramente un
bebé. Después de unos segundos sigue siendo un bebé. Después
de un par de meses seguirá siendo un bebé. Sin embargo, pasado
un cierto tiempo, dejará de ser un bebé. ¿Hay un momento tal
que el niño es un bebé en ese momento y un segundo más tarde
deja de ser un bebé?
casos fronterizos. La mayor parte de expresiones del
español (y del resto de lenguajes naturales) son vagas en el
sentido de que parecen no tener fronteras perfectamente precisas
de aplicación. Hay algunos casos para los que parece imposible
decidir si la expresión se aplica o no se aplica y esta dificultad
no parece residir en el desconocimiento de factores relevantes
para la aplicación de la expresión ni en una falta de competencia
lingüística. Por ejemplo, para el caso de un niño de dieciocho
meses que empieza a dar sus primeros pasos y a decir las
primeras palabras, resulta difícil decir si es o no es un bebé; y
esta dificultad no parece asociada al desconocimiento de hechos
relevantes (acerca de la edad o de las capacidades del niño) ni
a la falta de competencia sobre el español y, en particular, sobre
145
146 vaguedad: superevaluacionismo
el uso de la expresión ‘bebé’. Llamaremos a estos casos casos
fronterizos.
La existencia de casos fronterizos parece desafiar el Principio de
bivalencia de acuerdo con el cual, cualquier proposición tiene un
valor de verdad, verdadero o falso, y solo uno. Imaginemos que
Gabriela tiene dieciocho meses. Gabriela camina, pero aún con
poca estabilidad; dice algunas palabras pero aún toma biberones,
lleva pañales y duerme doce horas. Es decir, Gabriela es un caso
fronterizo del predicado ‘es un bebé’. Parte de la fenomenología
de los casos fronterizos estriba en que los hablantes competentes
del lenguaje manifiestan cierta simetría en sus disposiciones a
afirmar o negar las oraciones que se refieren al caso fronterizo.
Es decir, en relación con las oraciones,
Gabriela es un bebé Gabriela no es un bebé (8.1)
los hablantes competentes del español no afirmarán una y
rechazarán la otra de un modo categórico. Dado que el
significado de una expresión está basado en el uso, parece que no
es posible que una de las oraciones sea verdadera y la otra falsa,
sin más. Es decir, dada la simetría en el uso que manifiestan los
hablantes competentes, ¿cómo puede existir una asimetría en el
significado?, ¿cómo es posible que una oración sea verdadera y
la otra falsa, sin más?
La Paradoja de Sorites. La vaguedad de las expresiones se
manifiesta, además de en la presencia de casos fronterizos, en la
posibilidad de construir paradojas de sorites:
Una niña un segundo posterior al parto es un bebé
Si una niña un segundo posterior al parto es un bebé,
dos segundos después del parto sigue siendo un bebé
..
.
12 años ≈ 378 Si una niña con 12 años es un bebé, entonces con 12
millones de años más un segundo sigue siendo un bebé
segundos
Por lo tanto: una niña con 12 años más un segundo
es un bebé.
Podemos visualizar el argumento como una proposición inicial
más una larga lista de condicionales:
8.1 introducción al problema de la vaguedad 147
A1
A1 ⊃ A2
..
.
A378·106 ⊃ A378·106 +1
∴
A378·106 +1
El argumento es clásicamente válido: podemos alcanzar la
conclusión empleando 378 · 106 aplicaciones de la regla de modus
ponens. La siguiente metainferencia es válida en la lógica clásica:
(Contrap) Γ, A ⇒ ∆, B V Γ, ¬ B ⇒ ∆, ¬ A
De manera que la validez clásica del argumento anterior
garantiza la validez clásica del siguiente argumento:
A1
¬ A378·106 +1
∴
¬( A1 ⊃ A2 )
..
.
¬( A378·106 ⊃ A378·106 +1 )
O en palabras más comprensibles: clásicamente, si es verdad
que una niña con 1 segundo tras el parto es un bebé y que una
niña con 12 años tras el parto no lo es, se sigue que alguno
de los condicionales en el argumento es falso. Pero pensemos
un momento qué significado tiene esto. Un condicional es falso
cuando su antecedente es verdadero y su consecuente falso, de
manera que la validez del argumento anterior nos dice que, de
acuerdo con la lógica clásica, el hecho de que una niña con un
segundo tras el parto es un bebé y de que una niña con doce
años no lo es implica que hay un segundo tal que una niña es un
bebé y un segundo posterior no lo es. Un momento mágico, sin
duda ([16]).
indeterminación: ¿epistémica o semántica? El
fenómeno de la vaguedad está asociado a algún tipo de
indeterminación. En los casos fronterizos, las oraciones asociadas
148 vaguedad: superevaluacionismo
son de algún modo indeterminadas. Es indeterminado si Gabriela
es un bebé, pongamos por caso.
∇ Gabriela es un bebé (8.2)
La expresión “indeterminado si..” puede analizarse con ayuda
de la expresión “es determinado que... ” (más fácil de identificar
con un operador modal). Que es indeterminado si Gabriela es un
bebé significa que no es determinado que Gabriela sea un bebé y
tampoco es determinado que no lo sea,
¬ D Gabriela es un bebé ∧¬ D ¬ Gabriela es un bebé (8.3)
En el caso de la paradoja de sorites la indeterminación está
asociada a la lista de condicionales empleados en el argumento.
El primer condicional “Si una niña con 1 segundo tras el parto es
un bebé, entonces una niña con 2 segundos lo es” es determinado,
pues es evidente que tanto el antecedente como en consecuente
del condicional son sin duda verdaderos. Del mismo modo,
el último condicional, “Si una niña con 12 años es un bebé,
entonces con 12 años más un segundo sigue siendo un bebé” es
determinado, pues tanto el antecedente como el consecuente
son sin duda falsos. Sin embargo, la determinación de los
condicionales en la zona media puede verse afectada por la
indeterminación de sus componentes.
El punto crítico está en explicar en qué consiste o cuál es la
naturaleza de la indeterminación involucrada en estos casos.
Existen dos maneras generales de entender la indeterminación:
epistémica y semántica.
De acuerdo con el sentido epistémico, la oración ‘Gabriela es
un bebé’ tiene un valor de verdad (verdadero o falso y no
ambos), pero es indeterminada en el sentido de que no sabemos
(seguramente, no podemos saber) su valor de verdad. De acuerdo
con el epistemicismo la indeterminación relacionada con la
vaguedad es una forma de ignorancia. El epistemicismo es
compatible con la lógica y semántica clásicas. De acuerdo con
el epistemicista, la paradoja de sorites muestra que uno de los
8.1 introducción al problema de la vaguedad 149
condicionales en el argumento es falso (hay un momento mágico);
sin embargo, el conocimiento de cuál es el condicional en cuestión
escapa de alguna manera nuestras capacidades cognoscitivas.
La principal tarea del epistemicista, por tanto, es explicar la
naturaleza peculiar de la ignorancia asociada con la vaguedad,
así como por qué motivo la ausencia de una frontera precisa es
tan plausible inicialmente (ver [42, p. c. 8] para una teoría en esta
dirección).
De acuerdo con el sentido semántico, el hecho de que Gabriela
sea un caso fronterizo del predicado ‘bebé’ afecta al valor de
verdad de la oración. No sabemos si Gabriela es un bebé,
pero esto no implica que ignoremos nada —como sostiene el
epistemicismo—, pues no hay ningún hecho (determinado) que
ignorar. La indeterminación semántica se suele entender como
una ausencia de valor de verdad —las teorías de gaps de verdad
suelen tener teorías duales que aceptan gluts en el valor de
verdad, como vimos en la sección 3.2. En este sentido, las teorías
de la indeterminación semántica rechazan la lógica y semántica
clásicas (ahora bien, cómo y cuánto, dependerá de la teoría en
cuestión). El rechazo de la lógica clásica puede ser empleado para
tratar de dar solución a la paradoja de sorites, con el objetivo de
evitar la existencia de momentos mágicos.
El superevaluacionismo sostiene que la indeterminación
asociada con la vaguedad es de naturaleza semántica. Más
concretamente, sostiene, en contra del Principio de Bivalencia,
que algunas oraciones carecen de valor de verdad. El modo en
el que implementa esta idea, sin embargo, es distinto al de las
lógicas que vimos en el capítulo 3 así como otras lógicas de
varios valores. Presentamos a continuación de manera informal
las ideas centrales del superevaluacionismo.
superevaluacionismo: presentación informal. Hay
dos motivaciones principales detrás del superevaluacionismo, al
menos como lo presentó Fine en su clásico artículo Vagueness,
Truth and Logic [17]: preservar la lógica clásica y las conexiones
en la penumbra.
De acuerdo con el superevaluacionismo, un predicado vago
puede hacerse preciso de múltiples maneras. El predicado
150 vaguedad: superevaluacionismo
‘bebé’, por ejemplo, podría incluir a exactamente aquellos niños
menores de dieciocho meses, pero también a aquellos menores
de dieciocho meses más un segundo o a aquellos menores de
dieciocho meses menos un segundo. En cada modo de hacer
preciso el predicado, las oraciones tomarán un valor de verdad.
Algunas oraciones, como ‘Pablo es un bebé’, serán falsas en
cualquier modo de hacer preciso el predicado; otras serán
verdaderas en todo modo de hacer preciso el predicado. Sin
embargo, habrá un grupo de oraciones (como ‘Gabriela es un
bebé’) que serán verdaderas en unos modos de hacer preciso el
predicado y falsas en otros.
El superevaluacionismo afirma que un enunciado del tipo
‘Gabriela es un bebé’ es verdadero si y solo si es verdadero
en todos los modos admisibles de hacer preciso el predicado
(en forma de eslogan: un enunciado es verdadero si y
solo si es superverdadero). Como algunos enunciados no
son ni verdaderos en todos los modos de hacer preciso el
predicado ni falsos en todos ellos, estos enunciados no son ni
(súper)verdaderos ni (súper)falsos. La indeterminación semántica,
de acuerdo con el superevaluacionismo es una cuestión de
infra-determinación: el fenómeno de la vaguedad contradice
el principio de bivalencia en la forma de oraciones sin valor de
verdad.1
Una precisificación del lenguaje es un modo de hacer precisas
todas las expresiones vagas de ese lenguaje (por tanto, todas
las oraciones del lenguaje toman un valor de verdad en cada
precisificación). Las precisificaciones deben respetar ciertas
conexiones entre objetos que caen bajo un predicado así como
conexiones entre distintos predicados. Por ejemplo, si Pedro es
más alto que Juan cualquier precisificación que cuente a Juan
como alto, debe también contar a Pedro como alto. Además, los
modos de hacer preciso distintos predicados deben coordinarse
de modo que cualquier precisificación en la que, digamos, un
1 La teoría dual al superevaluacionismo, el subevaluacionismo, mantiene que
la noción de verdad es la de verdadero en alguno de los modos de hacer
preciso el predicado. La indeterminación es, en este caso, una cuestión de
sobre-determinación: la vaguedad contradice el principio de bivalencia en
forma de gluts de valor de verdad.
8.1 introducción al problema de la vaguedad 151
objeto es contado como de color azul, es contado también como
coloreado (esto es, no es incoloro).
Aunque el superevaluacionismo rechaza el principio de
bivalencia, mantiene, sin embargo, estrechas conexiones con
la lógica clásica. Dado que el superevaluacionismo admite
enunciados sin valor de verdad, es razonable pensar que la ley de
tercio excluso no es válida en la lógica superevaluacionista. Esto,
sin embargo, no es así. Supongamos que A es una oración sin
valor de verdad, digamos ‘Gabriela es un bebé’. Esto significa que
hay precisificaciones donde ‘Gabriela es un bebé’ es verdadero
y precisificaciones donde ‘Gabriela es un bebé’ es falso. En las
precisificaciones donde ‘Gabriela es un bebé’ es verdadero, el
enunciado,
Gabriela es un bebé o Gabriela no es un bebé (8.4)
es, naturalmente, verdadero. En las precisificaciones donde
‘Gabriela es un bebé’ es falso, el enunciado ‘Gabriela no es un
bebé’ es verdadero de modo que, nuevamente, el enunciado,
Gabriela es un bebé o Gabriela no es un bebé (8.5)
es también verdadero. Es decir, que aunque ‘Gabriela es un bebé’
no sea ni superverdadero ni superfalso, el enunciado ‘Gabriela
es un bebé o Gabriela no es un bebé’ es superverdadero. Dada la
naturaleza de las precisificaciones (toda oración es verdadera o
falsa en una precisificación dada), esto sucederá para cualquier
oración A, no solamente para ‘Gabriela es un bebé’.
Un comentario similar se aplica a cualquier enunciado válido
según la lógica clásica como, por ejemplo, ‘Si Gabriela es un bebé
entonces Gabriela es un bebé’ o ‘no es el caso que Gabriela es y
no es un bebé’.
En segundo lugar, el superevaluacionismo es capaz de mantener
conexiones en la penumbra. Imaginemos un cristal que es
simultáneamente un caso fronterizo de ‘incoloro’ y de ‘azul’ (es
el mejor ejemplo que se me ocurrió). Ninguna precisificación
152 vaguedad: superevaluacionismo
admisible clasificará el cristal como azul e incoloro (pues son
predicados contrarios) de manera que el enunciado,
Si el cristal es azul entonces no es incoloro (8.6)
será superverdadero, a pesar de que los enunciados ‘el cristal es
azul’ y ‘el cristal no es incoloro’ no sean ni superverdaderos ni
superfalsos. De modo similar, si suponemos que Mara es un par
de semanas menor que Gabriela, cualquier precisificación que
incluya a Gabriela dentro de la extensión del predicado ‘bebé’
debe también, para ser admisible, incluir a Mara. De manera que
la proposición,
Si Gabriela es un bebé entonces Mara es un bebé (8.7)
es superverdadera a pesar de que ambas sean un caso
fronterizo del predicado. Las conexiones en la penumbra
pueden ser entendidas como relaciones analíticas (aunque no
con necesidad lógica) entre proposiciones. La capacidad de
acomodar este tipo de relaciones parecer requerir una semántica
no veritativo-funcional, como comentaremos más adelante.
estructura y lenguaje. Antes de pasar a la siguiente
sección, conviene tener en cuenta que la consecuencia
superevaluacionista, que definiremos enseguida como
Consecuencia global (y que se contrapone a la Consecuencia
local, definición 6.1), es sensible a dos dimensiones: la
estructura (en inglés framework) y el lenguaje.
La estructura se refiere al tipo de entidades que relaciona
la consecuencia lógica. La estructura Set-Fmla indica que la
relación de consecuencia lógica relaciona conjuntos de fórmulas
con fórmulas. La estructura más general Set-Set indica que la
relación de consecuencia lógica relaciona conjuntos de fórmulas
con conjuntos de fórmulas (es más general en el sentido de que
la primera se puede entender como relacionando conjuntos de
fórmulas con singletons de fórmulas).
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 153
En relación con el lenguaje, las conectivas clásicas (conjunción,
disyunción, negación, condicional) son sensibles a lo que sucede
dentro de una precisificación —el valor de verdad de una
conjunción en una precisificación, por ejemplo, dependerá del
valor de verdad de cada miembro de la conjunción en esa
precisificación. El lenguaje podría contener además operadores
modales (conectivas cuyo valor de verdad en una precisificación
es sensible a lo que sucede en otras precisificaciones).
En ocasiones se afirma que el superevaluacionismo preserva la
lógica clásica; la figura 8.1 muestra que esta afirmación tiene un
alcance relativamente pequeño.
Set-Fmla Set-Set
No modal Coinciden No coinciden
Modal No coinciden No coinciden
Figura 8.1: ¿Global equivale a local?
En las siguientes secciones desarrollaremos de manera más
formal las ideas contenidas en la sección que termina.
Asumiremos en todo momento la estructura Set-Set salvo
indicación expresa y dividiremos el estudio en lenguaje no-modal
y lenguaje modal.
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal
semántica para el lenguaje no-modal. Asumamos
que nuestro lenguaje L contiene un stock de variables
proposicionales Var : p, q, r, . . . y las conectivas clásicas: ∧, ∨, ⊃
y ¬. Una interpretación superevaluacionista es una estructura
hΠ, vi donde Π es un conjunto no-vacío de precisificaciones y
v una función Var × Π → {1, 0}.
Una precisificación es un modo de hacer precisas todas las
expresiones del lenguaje de manera que cada oración tiene
exactamente un valor de verdad. En un sentido formal, una
precisificación no es otra cosa sino un mundo posible, de ahí
154 vaguedad: superevaluacionismo
la definición anterior (el uso de Π en lugar de W es puramente
estilístico).
Dada una interpretación superevaluacionista, ésta se extiende al
conjunto de todas las fórmulas de acuerdo con las cláusulas que
cabe esperar: vπ ( A ∧ B) = 1 exactamente cuando vπ ( A) = 1 y
vπ ( B) = 1 etc.
Una fórmula A es superverdadera en una interpretación
superevaluacionista hΠ, vi cuando vπ ( A) = 1 para todo π ∈ Π.
pregunta 8.1. Define la noción de verdad correspondiente al
subevaluacionismo.
Nótese que la noción de superverdad no juega ningún papel en
la semántica excepto por la siguiente definición de consecuencia
lógica.
definición 8.1 (Consecuencia lógica superevaluacionista).
Una inferencia A1 , . . . An ∴ B1 , . . . Bm es válida para el
superevaluacionismo (o globalmente válida), escrito A1 , . . . An g
B1 , . . . Bm , cuando para toda interpretación hΠ, vi, si todas las As
son tal que para todo π ∈ Π, vπ ( A) = 1, entonces al menos una B es
tal que para todo π ∈ Π, vπ ( B) = 1.
En otras palabras: una inferencia es globálmente válida
cuando ninguna interpretación hace a todas las premisas
superverdaderas y a todas las conclusiones no superverdaderas.
pregunta 8.2. Teniendo en cuenta la definición 6.1 que recoge la
Consecuencia local, demuestra que en Set-Fmla, todo argumento
localmente válido es también globalmente válido.
pregunta 8.3. Proporciona la definición correspondiente a la
consecuencia subevaluacionista.
La noción de consecuencia superevaluacionista no coincide
exactamente con la de la lógica clásica, como se puede ver en los
siguientes hechos:
2g A, ¬ A (8.8)
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 155
No es el caso que si Γ, A ∆, B
(8.9)
entonces Γ, ¬ B ∆, ¬ A
En relación con 8.8, para que un argumento sin premisas sea
globalmente válido, al menos una de sus conclusiones tiene que
ser superverdadera en toda interpretación. Nótese, sin embargo,
que la interpretación superevaluacionista en la figura 8.2 no hace
a p ni superverdadero ni superfalso:
π0 : p π1 : ¬ p
Figura 8.2: ¡Gappy p!
pregunta 8.4. Muestra la afirmación en 8.9.
Se dice que dos relaciones de consecuencia son duales cuando
un argumento es válido de acuerdo con una, exactamente si el
resultado de contraponer el argumento es válido en la otra. Más
formalmente, x y y son duales cuando:
Γ, A x ∆, B si y solo si Γ, ¬ B y ∆, ¬ A
El ejercicio anterior muestra que la lógica superevaluacionista, a
diferencia de la lógica clásica, no es autodual.
pregunta 8.5. Muestra que las lógicas superevaluacionista y
subevaluacionista son duales.
discusión: casos fronterizos y paradoja de sorites.
Como señalamos anteriormente, la existencia de casos fronterizos
parece desafiar el Principio de bivalencia. Si el uso parece no
decidir entre ‘Gabriela es un bebé’ y ‘Gabriela no es un bebé’,
¿cómo puede existir una asimetría a nivel semántico? De acuerdo
con el superevaluacionismo, la simetría a nivel de uso queda
respetada por el hecho de que las oraciones en cuestión no son
ni supereverdaderas ni superfalsas. Aunque ¬ A ∨ A sea válido,
esto no implica el principio de bivalencia, pues sabemos que
¬ A ∨ A 2g ¬ A, A.
156 vaguedad: superevaluacionismo
En relación con la paradoja de sorites, el superevaluacionismo
acepta la validez de la regla de modus ponens, de manera que el
argumento, tal y como lo presentamos anteriormente,
Una niña un segundo posterior al parto es un bebé
Si una niña un segundo posterior al parto es un bebé,
dos segundos después del parto sigue siendo un bebé
..
.
Si una niña con 12 años es un bebé, entonces con 12
años más un segundo sigue siendo un bebé
Por lo tanto: una niña con 12 años más un segundo
es un bebé.
es válido. Más aún, el superevaluacionismo está de acuerdo con
el epistemicismo (y con la lógica clásica) en que la suposición de
la primera premisa, más todos los condicionales, más la negación
de la conclusión es inconsistente,
A0
A0 ⊃ A1
..
.
A n −1 ⊃ A n
¬ An
g
⊥
La diferencia con el epistemicismo estriba en que
la contraposición no (irrestrictamente) válida en el
superevaluacionismo. En particular, la suposición de la
primera premisa más la negación de la conclusión no implica la
negación de alguno de los condicionales,
A0
¬ An
2g
¬( A0 ⊃ A1 )
..
.
¬( An−1 ⊃ An )
De acuerdo con el superevaluacionista, el fallo de esta inferencia
es suficiente para mostrar que, a diferencia del epistemicismo,
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 157
la teoría no está comprometida con la existencia de fronteras
precisas.
discusión: funcionalidad veritativa. La lógica clásica
es funcional veritativa en el sentido de que el valor de verdad de
una oración compuesta está determinada por el valor de verdad
de las oraciones que la componen. Otras lógicas no-clásicas, como
las lógicas de Kleene fuerte que discutimos en los capítulos 3
y 4 son igualmente funcional veritativas, en el sentido de que
las conectivas se definen como funciones de valores de verdad
a valores de verdad. En el caso de la lógica superevaluacionista,
oraciones con componentes con igual valor de verdad pueden
tener, sin embargo, distinto valor de verdad. Por ejemplo, la
oración,
o bien Gabriela es un bebé o Gabriela no es un bebé (8.10)
es superverdadera, mientras que la oración,
o bien Gabriela es un bebé o Gabriela es un bebé (8.11)
no es ni verdadera ni falsa; ambas oraciones, sin embargo, tienen
componentes que son ni verdaderos ni falsos.
La no-funcionalidad veritativa es un aspecto central de la
semántica y lógica superevaluacionista. Por una parte, el
superevaluacionista quiere aceptar las conexiones en la penumbra
y aspectos de la lógica clásica como la validez de la ley de tercio
excluso. Por otra parte rechaza una lectura epistemicista de la
semántica y, con ella, el Principio de bivalencia y la existencia
de fronteras precisas. Bajo estos supuestos el superevaluacionista
rechaza la funcionalidad veritativa, fallo representado en la
invalidez de las siguientes inferencias,
A ∨ ¬ A 2g A, ¬ A
∃ x ( A( x ) ∧ ¬ A( x 0 )) 2g ( A(c) ∧ ¬ A(c0 )) (para algún c en la
secuencia de sorites)
158 vaguedad: superevaluacionismo
La primera indica que, a pesar de aceptar la ley de tercio
excluso, el superevaluacionismo no se compromete con que A
sea superverdadera o ¬ A sea superverdadera, para cualquier A.
La segunda, que a pesar de aceptar la generalización existencial
que dice que ‘existe un objeto que es rojo, seguido de uno que no
lo es’ no acepta, sin embargo, que esto sea (super)verdadero
de ninguno de los objetos en la secuencia de sorites. La
conexión entre las dos inferencias se puede ver más claramente si
consideramos que un cuantificador existencial puede entenderse
como la disyunción de todas sus instancias.
( A(c1 ) ∧ ¬ A(c2 )) ∨ · · · ∨ ( A(cn−1 ) ∧ ¬ A(cn ))
2g
( A(c1 ) ∧ ¬ A(c2 )), . . . , ( A(cn−1 ) ∧ ¬ A(cn ))
En su libro sobre las paradojas semánticas, Hartry Field hace la
siguiente presentación del superevaluacionismo:
Dado cualquier conjunto no vacío X, el conjunto de
todos los subconjuntos de X es un álgebra Booleana
(de un tipo particularmente simple): u y t son la
unión e intersección; ? es la complementación; ≤
es la relación de subconjunto. De manera que, una
vez definido un conjunto W de valuaciones clásicas
para un lenguaje (siendo cada una de ellas una
selección conjunta legítima de extensiones posibles
para los términos del lenguaje), el conjunto de todos
los subconjuntos de W es un álgebra Booleana [. . . ] En
este álgebra, la ordenación es simplemente la relación
de subconjunto, y los elementos designados 1 y 0
son la totalidad del conjunto W y el conjunto vacío
∅, respectivamente. Ser superverdadero (verdadero
en todas las valuaciones admisibles) significa tener
valor 1; ser superfalso (falso en todas las valuaciones
admisibles) significa tener valor 0. [15, p. 168]
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 159
Para ilustrar este modo de presentar el superevaluacionismo
emplearemos el siguiente ejemplo. Imaginemos que tenemos dos
proposiciones, la proposición,
Gabriela es un bebé = p (8.12)
y la proposición,
Gabriela es una niña = q (8.13)
Asumamos además que ambas proposiciones son ni verdaderas
ni falsas debido a la vaguedad de sus predicados y que hay
precisifaciones donde ambas son falsas, pero ninguna donde
ambas sean verdaderas (pues son proposiciones contrarias). Esto
es,
v1 ( p) = 1, v1 (q) = 0,
v2 ( p) = 0, v2 (q) = 1, (8.14)
v3 ( p) = 0, v3 (q) = 0.
El conjunto de estas tres valuaciones clásicas genera el álgebra
booleana 23 ,
{ v1 , v2 , v3 }
{ v1 , v2 } { v1 , v3 } { v2 , v3 }
{ v1 } { v2 } { v3 }
∅
160 vaguedad: superevaluacionismo
El valor de p en el álgebra es el elemento {v1 } y el valor de q el
elemento {v2 }. El valor de sus negaciones, ¬ p y ¬q corresponde
a sus complementos, {v2 , v3 } y {v1 , v3 }, respectivamente. La
operación t (supremo) sirve para interpretar la disyunción y
coincide en este caso con la unión. La operación u (ínfimo) sirve
para interpretar la disyunción y coincide en este caso con la
intersección. Es fácil ver que A ∨ ¬ A tomará siempre el valor
1 y A ∧ ¬ A el valor 0, independientemente del valor de A. La
situación le lleva a Field a afirmar lo siguiente,
Es habitual distinguir la aproximación
superevaluacionista a la vaguedad de las
aproximaciones de teorías de grados, pero esto
es engañoso: las aproximaciones superevaluacionistas
son en efecto teorías de grados, solo que usan grados
booleanos. La auténtica distinción que subyace a
este modo de hablar es que las teorías de grados
estándar emplean grados donde el valor 1 no puede
ser alcanzado por supremos: a t b = 1 implica
a = 1 ∨ b = 1. [15, p. 169].
Field muestra claramente que la teoría superevaluacionista puede
presentarse con una semántica funcional. Hay un pequeño matiz,
sin embargo, que conviene aclarar. Cuando se habla de teorías
de grados (degree theories) se entiende que estamos hablando
de “grados de verdad”: algún tipo de ordenación que nos
presenta valores de verdad con diversa proximidad o lejanía
a la verdad o falsedad simpliciter. Pensamos, sin embargo, que
sería un error conceptual entender la presentación funcional del
superevaluacionismo de este modo. En el álgebra 23 la afirmación
‘Gabriela es un bebé’ toma una posición inferior en el álgebra
a la proposición ‘Gabriela no es una niña’ ({v1 , v3 }) pero esta
ordenación no implica, según creo, que la segunda proposición
está en algún sentido más próxima a la verdad que la primera.
discusión: superevaluacionismo y consecuencia
local. La semántica de precisificaciones presentada de
manera informal en los párrafos anteriores admite una lectura
epistemicista.
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 161
En la lectura semántica las precisifaciones están todas, de alguna
manera, al mismo nivel. En la lectura epistemicista, una de las
múltiples precisificaciones es la genuina, la que corresponde
al significado actual de las palabras, mientras que el resto
son alternativas epistémicamente posibles (alternativas que son,
de acuerdo con nuestros conocimientos, indiscernibles de la
genuina).
En la lectura epistemicista el modo natural de definir la relación
de consecuencia lógica es la preservación de verdad en la
precisificación genuina: un argumento es válido cuando, en
cualquier interpretación, si las premisas son verdaderas en la
precisificación genuina, entonces la conclusión es verdadera en
tal precisificación. Si nuestro lenguaje carece de una expresión
capaz de identificar la precisificación genuina (un operador de
actualidad) esta definición resulta equivalente a la definición
de consecuencia local.
La noción local, según entiendo yo, no cuadra con la
lectura superevaluacionista de las precisificaciones. Para el
superevaluacionista, la noción de verdad es la de superverdad,
de manera que un argumento válido es aquél que preserva
la superverdad en toda interpretación. Esta idea da lugar a la
consecuencia global que introdujimos anteriormente.
Algunas sugerencias en la literatura, señalan que quizás el
superevaluacionista debería adoptar la consecuencia local. A
la luz de las ideas señaladas anteriormente, sin embargo, mi
opinión es que el superevaluacionista que acepta la consecuencia
local está abandonando el único aspecto genuinamente
superevaluacionista de su semántica y queda abocado a una
lectura epistemicista de la semántica (estos comentarios están en
línea con los argumentos de [43]).
algunas conexiones entre local, global
y consecuencia clásica. Las interpretaciones
superevaluacionistas pueden entenderse como generalizaciones
de las interpretaciones clásicas: una interpretación clásica es una
interpretación superevaluacionista donde Π contiene una única
162 vaguedad: superevaluacionismo
precisificación.2 Este hecho garantiza que cualquier argumento
localmente válido es también clásicamente válido (cualquier
contraejemplo clásico a un argumento es un contraejemplo
local para ese argumento). Tenemos, además, las siguientes
conexiones.
La primera conexión concierne a los argumentos clásicamente
válidos y los argumentos localmente válidos (asumiendo que el
lenguaje no contiene modalidades).
lema 8.2. Para el lenguaje no-modal, si un argumento es clásicamente
válido, entonces es localmente válido.
Demostración. Supongamos que A1 , . . . , An 2l B1 , . . . , Bm , esto
es, hay una interpretación hΠ, vi con una precisificación π ∈
Π donde toda premisa A es tal que vπ ( A) = 1 y toda
conclusión B tal que vπ ( B) = 0. Aunque hΠ, vi podría no
ser una interpretación clásica (por el hecho de que Π podría
contener más precisificaciones a parte de π), es posible podar
esta interpretación para obtener una interpretación clásica.
Consideremos, hΠ† , v† i donde Π† = {π } y v† = v[Π† ].3 El
hecho de que el lenguaje no tenga modalidades garantiza que
lo que suceda en otras precisificaciones de Π distintas a π es
irrelevante para el valor de verdad de las fórmulas en π; así
pues, hΠ† , v† i es un contraejemplo clásico para el argumento en
cuestión.
La segunda conexión concierne a la consecuencia local y la
consecuencia global (también restringido al lenguaje no modal).
lema 8.3. Para el lenguaje no-modal, un argumento es globalmente
válido cuando las premisas implican localmente alguna de las
conclusiones, esto es: A1 , . . . , An g B1 , . . . , Bm ssi A1 , . . . , An l Bi
para alguna conclusión Bi (1 ≤ i ≤ m).
Demostración. Si A1 , . . . , An l Bi entonces A1 , . . . , An g Bi
(como vimos en la pregunta 8.2) y, por tanto, A1 , . . . , An g
B1 , . . . , Bm .
2 Recuérdese el caso del sistema Trivial de la sección 7.4 en el capítulo anterior.
3 v[Π† ] es la restricción de v al conjunto {π }.
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 163
Supongamos ahora que A1 , . . . , An 2l Bi para cada conclusión Bi .
Es decir, para cada conclusión Bi hay al menos una interpretación
hΠ, vi Bi con una precisificación π Bi tal que vπBi ( A) = 1 para
cada A y vπBi ( Bi ) = 0. Como hicimos anteriormente, vamos a
manipular estas interpretaciones para garantizar que el resultado
es un contraejemplo global para el argumento. En primer lugar,
volvemos a podar cada una de las interpretaciones hΠ, vi Bi para
quedarnos solamente con Π Bi = {π Bi } y v[Π Bi ]. A continuación
injertamos las interpretaciones para dar lugar a hΠ† , v† i donde
Π† = {π B1 , . . . , π Bm } y v† = v Bi para cada (1 ≤ i ≤ m).
S
En cada una de estas precisificaciones todas las premisas A
son verdaderas y en al menos una de ellas cada una de las
conclusiones B es falsa. Esto es, A1 , . . . , An 2g B1 , . . . , Bm —nótese
que la manipulación no cambia de valor de verdad de las
fórmulas, siempre que se trate de un lenguaje no-modal.
Lo siguiente es un corolario de las dos conexiones anteriores.
En la estructura Set-Fmla y lenguaje no-modal, un
argumento es clásicamente válido si y solo si es
localmente válido si y solo si es globalmente válido.
Se trata del hecho que adelantamos en la figura 8.1 (ver [17,
pp. 283–4] y [24, pp. 175–6]).
árboles para el lenguaje no modal. Las conexiones
del final de la sección anterior sugieren un modo de adaptar
el método de árboles para la lógica superevaluacionista: para
comprobar si A1 , . . . , An g B1 , . . . , Bm podemos escribir
un árbol para cada argumento A1 , . . . , An g Bi ; si algún
árbol se cierra, el argumento es válido, si ninguno lo hace,
es inválido. En lugar de esto, el método que proponemos
hará explícita la cuantificación sobre precisificaciones en la
definición de consecuencia global. El resultado es (naturalmente)
equivalente al anterior pero en lugar de escribir tantos árboles
como conclusiones, bastará con escribir un único árbol modal.
definición 8.4 (Modalidad universal).
v π (2u A ) = 1 si y solo ∀π † vπ † ( A) = 1
164 vaguedad: superevaluacionismo
pregunta 8.6. Demuestra la siguiente equivalencia,
A1 , . . . , An g B1 , . . . , Bm
si y solo si
2u A1 , . . . , 2u An l 2u B1 , . . . , 2u Bm
pregunta 8.7. Llamemos ‘s ’ a la consecuencia subevaluacionista
del ejercicio 8.1. Demuestra la siguiente equivalencia:
A1 , . . . , An g B1 , . . . , Bm
si y solo si
3u A1 , . . . , 3u An l 3u B1 , . . . , 3u Bm
Como señalamos en la sección 7.4 del capítulo anterior, los
árboles para la modalidad universal no requieren mencionar
la relación de accesibilidad (asumimos que todo mundo en la
rama puede ver a cualquier mundo en la rama). Recordamos, en
todo caso, la forma de las reglas correspondientes.
3u A, i 2A, i
A, n A, t
(n nuevo) (todo t)
Figura 8.3: Reglas de la modalidad universal.
definición 8.5 (Consecuencia deductiva global). Un argumento
A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm es válido globalmente (sentido deductivo),
escrito A1 , . . . , An ` g B1 , . . . , Bm , exactamente cuando existe al menos
un árbol cerrado para la lista inicial,
2u A 1 , 0
..
.
2u A n , 0
¬2u B1 , 0
..
.
¬2u Bm , 0
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 165
Veamos a continuación un par de ejemplos.
Ejemplo A ⊃ C, B ⊃ C ` g ( A ∨ B) ⊃ C (8.15)
2u ( A ⊃ C ), 0
2u ( B ⊃ C ), 0
¬2u (( A ∨ B) ⊃ C ), 0
3u ¬(( A ∨ B) ⊃ C ), 0
¬(( A ∨ B) ⊃ C ), 1
A ⊃ C, 1
B ⊃ C, 1
A ∨ B, 1
¬C, 1
C, 1
¬ A, 1
×
C, 1
¬ B, 1
×
A, 1 B, 1
× ×
Observando la estructura del árbol podemos ver por qué la
consecuencia global, para el lenguaje no modal, coincide con la
consecuencia clásica en la estructura Set-Fmla. El único diamante
en el árbol es el generado por la negación de 2u en la (única)
conclusión. La aplicación de la regla correspondiente generará
un nuevo mundo en el que se descargarán los cuadrados de
las premisas. No hay ningún otro diamante para generar otro
mundo y, como se puede observar en las líneas 5, 6 y 7 del árbol,
la lista inicial corresponde a la lista inicial para el árbol clásico.
La situación cambia cuando tenemos conclusiones múltiples. En
ese caso, podemos tener más de un diamante, exactamente uno
por cada conclusión. Veamos el siguiente ejemplo.
Ejemplo ( p ∧ q) ⊃ r 0g p ⊃ r, q ⊃ r (8.16)
166 vaguedad: superevaluacionismo
2u (( p ∧ q) ⊃ r ), 0
¬2u ( p ⊃ r ), 0
¬2u ( q ⊃ r ), 0
¬( p ⊃ r ), 1
¬(q ⊃ r ), 2
( p ∧ q) ⊃ r, 1
( p ∧ q) ⊃ r, 2
p, 1
¬r, 1
q, 2
¬r, 2
r, 1
¬( p ∧ q), 1
×
r, 2
¬( p ∧ q), 2
×
¬ p, 1
¬q, 1
×
¬ p, 2 ¬q, 2
⇑ ×
El árbol muestra, en efecto, que cada una de las conclusiones de
un argumento requerirá la introducción de un nuevo mundo en
el árbol. Esto concuerda con la sugerencia al inicio de esta sección
de escribir un árbol para cada conclusión A1 , . . . , An `l Bi para
decidir si A1 , . . . , An ` g B1 , . . . , Bm . La introducción de mundos
distintos para cada conclusión nos dispensa de volver a escribir
la lista inicial del árbol, y este hecho —un número para cada
conclusión—, muestra que, en efecto, estamos considerando si
las premisas implican alguna de las conclusiones por separado.
El siguiente ejemplo muestra la diferencia característica entre la
lógica clásica y superevaluacionista. En el primer caso tenemos,
A ∨ B `CL A, B
8.2 superevaluacionismo: lenguaje no-modal 167
Consideremos, sin embargo, el árbol correspondiente para el caso
global.
Ejemplo p ∨ q 0g p, q (8.17)
2u ( p ∨ q ), 0
¬2u p, 0
¬2u q, 0
¬ p, 1
¬q, 2
p ∨ q, 1
p ∨ q, 2
p ∨ q, 0
p, 1
q, 1
×
q, 2
p, 2
×
p, 0
q, 0
⇑
Podemos escalar la rama abierta indicada por la flecha para
construir el contraejemplo correspondiente:
π1 : ¬ p, q
p ∨ q es verdadero en toda precisificación, pues en
cada una al menos un miembro de la disyunción es
π0 : p verdadero; sin embargo, ni p ni q son verdaderos
en toda precisificación. Implícito en el gráfico:
accesibilidad universal.
w2 : p, ¬q
Figura 8.4: p ∨ q 0g p, ¬q
Notad que los árboles vuelven a confirmar el hecho que ya
conocemos (ver ejercicio 8.4) de que la lógica superevaluacionista
168 vaguedad: superevaluacionismo
no es autodual pues el árbol para A ` g A sin duda se cerrará,
no así el árbol para ` g A, ¬ A como es fácil de ver teniendo en
cuenta el ejemplo anterior.
Resumiendo, la situación es la siguiente (para el lenguaje no
modal): para la estructura Set-Fmla la lógica superevaluacionista
coincide con la lógica clásica, para la estructura Set-Set la lógica
superevaluacionista es más débil que la lógica clásica: todo
argumento globalmente válido es también clásicamente válido,
pero no en la otra dirección.
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal
motivación para el lenguaje modal. En el contexto
de la teoría superevaluacionista, donde la noción de caso
fronterizo tiene un papel importante, resulta natural extender el
lenguaje con la expresión ‘determinadamente’ —D—, de manera
que podamos hablar de las oraciones afectadas por los casos
fronterizos,
a es un caso fronterizo de P cuando ¬ DPa ∧ ¬ D ¬ Pa
La analogía de la semántica superevaluacionista con la semántica
modal sugiere que la semántica para este operador D sea análoga
a la semántica de 2:
definición 8.6. vπ ( DA) = 1
si y solo si
∀π 0 (πRπ 0 ⊃ vπ 0 ( A) = 1)
Por contraste, en La primera pregunta que surge en relación con esta definición
la lectura es cómo debemos entender informalmente la relación R. La
epistemicista es
segunda cuestión que surge es qué propiedades debe tener R
natural entender
R como una (quizá derivadas del modo informal de entenderla). Ninguna de
forma de estas dos preguntas tiene respuestas incontrovertidas. En relación
indiscernibilidad. con la primera, en ocasiones se habla de admisibilidad entre
precisificaciones; sin embargo esta noción no parece tener un
contenido informal suficientemente definido. En relación con
la segunda pregunta, se suele reconocer que, por cuestiones
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 169
relacionadas con la vaguedad de orden superior, esta relación
no debe ser una relación de equivalencia y, presumiblemente,
tampoco debe ser transitiva.
Según lo que dijimos anteriormente, la vaguedad de un
predicado F involucra la existencia de casos fronterizos; esto
es, algunos objetos a tales que ¬ DPa ∧ ¬ D ¬ Pa. Es razonable
pensar, además, que si P es vago, tampoco hay una transición
precisa entre los objetos que son DP y aquellos que son ¬ DP.
En otras palabras, es razonable pensar que el predicado ‘DP’
es a su vez vago, es decir, que hay algunos objetos a tales que
¬ DDPa ∧ ¬ D ¬ DPa. A esto último se le llama vaguedad de
segundo orden. Por motivos análogos, resulta razonable pensar
que un predicado vago tiene vaguedad de cualquier orden, i. e.,
vaguedad de orden superior.
Si R es una relación de equivalencia, entonces D no admite
vaguedad de segundo orden (o de órdenes superiores) como se
puede ver por las siguientes preguntas.4
pregunta 8.8. Construye el árbol para ¬22A ∧ ¬2¬2A `KT5 ⊥.
pregunta 8.9. Reflexionando sobre el árbol del ejercicio anterior,
argumenta por qué ¬22n A ∧ ¬2¬2n A `KT5 ⊥.
Por tanto, si queremos admitir la posibilidad de casos fronterizos
en el predicado ‘DF’ que sean expresables con la propia
modalidad D, ésta no puede tener una semántica donde R es una
relación de equivalencia. Hay consenso, sin embargo, en la idea
de que R debe ser, al menos, reflexiva —pues parece claro que la
fórmula DA ⊃ A debe ser válida. En adelante, asumiremos que
R es reflexiva pero nada más.
semántica para el lenguaje modal. Supongamos que
nuestro lenguaje L D contiene la expresión modal D, además
de un stock de variables proposicionales Var y las conectivas
clásicas ∧, ∨, ⊃ y ¬. Una interpretación superevaluacionista es
una interpretación modal hΠ, R, vi donde,
4 Los ejercicios emplean la noción local de consecuencia; como veremos un poco
más adelante, en el lenguaje modal se sigue cumpliendo que, en Set-Fmla, si
un argumento es localmente válido también es globalmente válido.
170 vaguedad: superevaluacionismo
a. Π 6= ∅,
b. R ⊆ Π × Π y R es reflexiva,
c. v : Var × Π → {1, 0}
La definición de consecuencia lógica es exactamente igual a la
que presentamos en la sección anterior, definición 8.1.
Como ya sucedía en el lenguaje no modal, en la estructura
Set-fmla, todo argumento localmente válido es también
globalmente válido.
pregunta 8.10. Repasa la demostración de la respuesta a 8.2 y
considera si el razonamiento se extiende al lenguaje modal.
En el lenguaje no modal se cumplía además que en Set-fmla
global implica local. Esto cambia para el caso del lenguaje modal:
D-intro A ⇒ DA (8.18)
Como se muestra en la figura 8.5, la inferencia no es localmente
válida.
w0 : p w1 : ¬ p
Figura 8.5: p 2l Dp
Por otro lado, la inferencia es globalmente válida pues
(contrapositivamente) la suposición de que DA no es
superverdadera implica que hay al menos una precisificación
π0 donde DA es falsa. Por su parte, esto implica que hay una
precisificación π1 accesible desde π0 donde A es falsa. Por tanto,
A no es verdadera en toda precisificación.
Es importante La validez de esta inferencia desencadena una serie de
distinguir esta contraejemplos a reglas (metainferencias) válidas de acuerdo
inferencia de la
con la noción local de consecuencia (y válidas en lógica clásica).
metainferencia:
V A ⇒ 2A Por ejemplo, en relación con la Prueba condicional (ver figura
válida en lógicas
modales normales.
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 171
8.6), la inferencia A ⇒ DA es globalmente válida, sin embargo, la
inferencia ⇒ A ⊃ DA no es globalmente válida (i. e. no es el caso
que la fórmula A ⊃ DA sea verdadera en toda precisificación de
cualquier interpretación).
Nombre Premisa Conclusión
Prueba condicional Γ, A ⇒ B Γ, ⇒ A ⊃ B
Contraposición Γ, A ⇒ B Γ, ¬ B ⇒ ¬ A
Prueba por casos Γ, A ⇒ C
Γ, B ⇒ C Γ, A ∨ B ⇒ C
Reductio Γ, A ⇒ B
Γ, A ⇒ ¬ B Γ ⇒ ¬A
Figura 8.6: Algunas metainferencias localmente válidas en Set-fmla.
pregunta 8.11. Muestra que las reglas en la figura 8.6 tienen
contraejemplos en relación con la consecuencia global. Pista: explota el
hecho de que A ⇒ DA es globalmente válida.
En general, encontrar métodos de demostración adecuados para
clases de lógicas modales no es un asunto trivial. El fallo de las
reglas señaladas en la figura anterior sin duda empeora las cosas.
Afortunadamente, la conexión entre consecuencia local y global
señalada en la pregunta 8.6 se mantiene para el lenguaje modal.
pregunta 8.12. Repasa la respuesta a la pregunta 8.6 y convéncete
de que la conexión se mantiene en el lenguaje modal.
Esta conexión nos permitirá, nuevamente, proporcionar un
método de decisión para la lógica superevaluacionista en el
lenguaje modal y estructura Set-set.
árboles para el lenguaje modal. El método de árboles
procede de manera similar al empleado para el lenguaje no
modal; la única diferencia estribará en que en los nuevos árboles
podrán aparecer dos tipos de modalidades, la modalidad 2u
(siempre al inicio del árbol) y la modalidad D. Las reglas para
172 vaguedad: superevaluacionismo
las fórmulas con modalidad universal son las que indicamos en
la figura 8.3. Las reglas para D son la reglas modales habituales
más la regla de la reflexividad de R —en la figura 8.7.
DA, i ¬ DA, i Refl
irt irn trt
A, t A, n
(todo t) (n nuevo) (todo t)
Figura 8.7: Reglas para D + Reflexividad.
Un argumento será globalmente válido cuando el resultado de
prefijar cada premisa y conclusión con 2u sea localmente válido.
Esto motiva la misma definición de consecuencia deductiva que
empleamos en 8.5 y recordamos a continuación.
definición 8.7 (Consecuencia deductiva global). Un argumento
A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm es válido globalmente (sentido deductivo),
escrito A1 , . . . , An ` g B1 , . . . , Bm , exactamente cuando existe al menos
un árbol cerrado para la lista inicial,
2u A 1 , 0
..
.
2u A n , 0
¬2u B1 , 0
..
.
¬2u Bm , 0
Veamos ahora un par de ejemplos.
Ejemplo A ` g DA ∨ D ¬ A (8.19)
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 173
2u A, 0
¬2u ( DA ∨ D ¬ A), 0
¬( DA ∨ D ¬ A), 1
¬ DA, 1
¬ D ¬ A, 1
1r2
¬ A, 2
A, 2 (¡viene de 2u A!)
×
Ejemplo p ∨ ¬ p 0g Dp ∨ D ¬ p (8.20)
2u ( p ∨ ¬ p ), 0
¬2u ( Dp ∨ D ¬ p), 0
¬( Dp ∨ D ¬ p), 1
¬ Dp, 1
¬ D ¬ p, 1
1r2
¬ p, 2
1r3
p, 3
p ∨ ¬ p, 2
p ∨ ¬ p, 3
p, 2
¬ p, 2
×
p, 3 ¬ p, 3
⇑ ×
Estos ejemplos proporcionan el material para un contraejemplo
a la regla de Prueba por casos en la figura 8.6. Por una parte
sabemos que A ` g DA ∨ ¬ DA y, por razones similares, que
¬ A ` g DA ∨ ¬ DA. Sin embargo, el segundo ejemplo muestra
que A ∨ ¬ A 0g DA ∨ D ¬ A.
174 vaguedad: superevaluacionismo
vaguedad de orden superior: el argumento de fara.
En su artículo de 2003, Gap principles, penumbral consequence and
infinitely higher-order vagueness [13], Delia Graff Fara propone
el siguiente argumento en contra del superevaluacionismo en
relación con la vaguedad de orden superior.
Imaginemos una secuencia de objetos tal que el primer objeto de
la secuencia es claramente amarillo y el último es claramente rojo
(y, por tanto, claramente no amarillo). Cada objeto en la secuencia
difiere en color de sus vecinos por tan poco que la diferencia
no puede ser juzgada con una simple inspección ocular —sería
necesario emplear algún dispositivo con sensibilidad mayor a la
del ojo humano. Digamos que la secuencia contiene n objetos
(donde n es un número tan grande como quieras imaginar,
aunque finito). Aparentemente, no hay una transición abrupta
entre los objetos que son amarillos y aquellos que no lo son y la
teoría superevaluacionista explica la ausencia de esta transición
a través de la verdad del siguiente esquema (donde ‘Am ’ es la
proposición que afirma que el objeto en la posición m es amarillo),
Principio de Gap para A DAm ⊃ ¬ D ¬ Am+1 (8.21)
Informalmente: si el objeto en la posición m es determinadamente
amarillo, entonces no es el caso que su sucesor sea
determinadamente no amarillo. Esto es, la verdad del principio
de gap para A garantiza que entre los objetos de la serie
que son determinadamente amarillos y aquellos que son
determinadamente no amarillos hay casos fronterizos.
Una vez que introducimos la expresión D, surge la pregunta de si
existe una transición abrupta entre los objetos determinadamente
amarillos y los objetos no determinadamente amarillos. Una
respuesta afirmativa supondría una división precisa entre los
casos que son determinadamente amarillos y los fronterizos;
de manera que siguiendo el espíritu de evitar transiciones
abruptas la respuesta debe ser ‘no’. De nuevo, por tanto, la
teoría superevaluacionista explica la ausencia de esta transición a
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 175
través de la verdad del siguiente esquema que esta vez involucra
al predicado ‘determinadamente amarillo’,
Principio de Gap para DA DDAm ⊃ ¬ D ¬ DAm+1 (8.22)
La cuestión no termina aquí, como podréis imaginar. Para tratar
de explicar la ausencia de transiciones abruptas de cualquier
tipo el superevaluacionista debe estar dispuesto a aceptar los
principios de gap para cada j ∈ ω de la siguiente forma (donde
D j A es el resultado de prefijar j veces A con D),
Principio de Gap para D j A DD j Am ⊃ ¬ D ¬ D j Am+1 (8.23)
Sin embargo, Fara demuestra que el conjunto de todos esos
principios de gap son globalmente insatisfacibles (bajo el
supuesto de que la serie contiene un número finito de objetos). A
continuación recreamos el argumento de Fara en forma de árbol
(sirva, además, este árbol como humilde tributo a la filósofa Delia
Gaff Fara).
Dada una secuencia de sorites de n elementos, el argumento de
Fara requiere n − 1 instancias de (las formas contrapositivas de)
los siguientes principios de gap:
(GP. 1) D¬D m−2 A2 ⊃ ¬D m−1 A1
(GP. 2) D¬D m−3 A3 ⊃ ¬D m−2 A2
(GP. 3) D¬D m−4 A4 ⊃ ¬D m−3 A3
..
.
(GP. m − 2) D¬D Am−1 ⊃ ¬D 2 Am−2
(GP. m − 1) D¬ Am ⊃ ¬D Am−1
lema 8.8 (Inconsistencia global de los principios de gap). Dada
una secuencia de sorites de n elementos, h1, . . . , ni, el conjunto formado
por las instancias relevantes de los principios de gap mencionadas
anteriormente más las suposiciones de A1 y ¬ An es globalmente
inconsistente.
176 vaguedad: superevaluacionismo
Demostración. 2u A 1 , 1
2u ¬ A m , 1
2u D¬D 2 A2 ⊃ ¬D m−1 A1 , 1
m −
2u D¬D m−3 A3 ⊃ ¬D m−2 A2 , 1
..
.
2u D¬ Am ⊃ ¬D Am−1 , 1
¬D¬D m−2 A2 , 1 ¬D m−1 A1 , 1
1r2 ×
D m −2 A 2, 2
¬D¬D m−3 A3 , 2 ¬D m−2 A2 , 2
2r3 ×
D m −3 A 3, 3
..
.
( m − 2)r ( m − 1)
D A m −1 , m − 1
¬D¬ Am , m − 1 ¬D Am−1 , m − 1
(m − 1)rm ×
Am , m
×
Las oraciones que comienzan con 2u deben ser verdaderas en
cualquier mundo en el árbol. Cuando aplicamos la regla del
condicional al primer principio de gap (en el primer mundo)
la rama de la derecha contiene ¬ D n A1 lo cual contradice la
afirmación inicial de 2u A1 . La rama de la izquierda queda abierta
y da lugar a un mundo 2 donde D n−2 A2 . Tras aplicar la regla
al segundo principio de gap (en el mundo 2) obtenemos dos
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 177
ramas; la rama de la derecha se cierra con ¬ D n−2 A2 y la rama
de la izquierda queda abierta dando lugar a un tercer mundo.
Seguimos aplicando la regla al tercer principio de gap para el
mundo 3; cada vez que hacemos esto la rama de la derecha se
cierra y la de la izquierda da lugar a un nuevo mundo. Cuando
aplicamos la regla al último principio de gap de la lista, la rama
de la derecha se cierra y la rama de la izquierda da lugar a un
mundo n donde An debe ser verdadero, lo cual contradice la
suposición inicial de que 2u ¬ An .
Debido al argumento de Fara, sumado a otros argumentos
en contra de la consecuencia global, algunos autores han
sugerido que el superevaluacionista debería abandonar la noción
global y adoptar en su lugar la consecuencia local. Mi opinión,
como comenté anteriormente, es que adoptar la consecuencia
local significa abandonar el único aspecto característico del
superevaluacionismo y abocar a esta teoría, en último término, a
una lectura epistemicista de la semántica.
En lugar de adoptar la consecuencia global, el
superevaluacionista puede ajustar la definición de consecuencia
global para obtener una noción de consecuencia más débil
que la global, pero que siga alineada con los intereses
superevaluacionistas. La idea es la siguiente. El operador D es
una expresión en el lenguaje objeto del concepto de superverdad.
Ahora bien, la relación de accesibilidad para D, justamente por
motivos relacionados con la vaguedad de orden superior, no
debe ser una relación de equivalencia sino algo más débil. Sin
embargo, la consecuencia global preserva una noción de verdad
mucho más fuerte que D, como atestigua el cuadrado 2u en la
lista inicial del árbol. ¿Por qué no definir la consecuencia global
de manera que preserve, no la verdad en toda precisificación (i.
e. 2u ), sino la verdad en toda precisificación accesible (i. e. D)?
La definición sería algo como lo que sigue.
definición 8.9 (Consecuencia regional). Una inferencia
A1 , . . . , An ∴ B1 , . . . , Bm es regionalmente válida, escrito
A1 , . . . , An r B1 , . . . , Bm , cuando para toda interpretación hΠ, R, vi
y toda precisificación π si todas las As son tal que para todo π † si
πRπ † entonces vπ † ( A) = 1, entonces al menos una B es tal que para
todo π † si πRπ † entonces vπ † ( B) = 1.
178 vaguedad: superevaluacionismo
Con esta noción de consecuencia el superevaluacionista puede
hacer frente al argumento de Fara sin abandonar su propia
teoría. Sin embargo, la consecuencia regional (asumiendo que
R es reflexiva) sigue generando contraejemplos a reglas de
deducción señaladas en 8.6. Aunque la inferencia A ⇒ DA
no es regionalmente válida, la inferencia A, ¬ DA ⇒ ⊥ sí lo es.
pregunta 8.13. Explica por qué r A, ¬ DA ⇒ ⊥ cuando R es
reflexiva.
pregunta 8.14. ¿Cómo adaptarías el método de árboles para la
consecuencia regional?
pregunta 8.15. Encuentra contraejemplos a las metainferencias en
8.6 empleando la consecuencia regional.
un pequeño teorema para el lenguaje modal y
estructura set-fmla. En este último parágrafo del
capítulo presentamos un pequeño teorema que permite generar
sistemas de demostración para la consecuencia global en la
estructura Set-fmla.
El método de árboles que presentamos en esta sección funciona
bien y cubre con completa generalidad, en la estructura Set-set,
la consecuencia global. Desde el punto de vista de la elegancia
de las demostraciones sería deseable disponer de un sistema
de prueba formulado enteramente en términos del vocabulario
presente en el lenguaje, esto es, que no dependa de expresiones
semánticas como la numeración de mundos, los nodos de la
forma iRj u operadores que no están en el lenguaje como 2u .
Por razones estilísticas, en esta sección emplearemos 2 y
3 en lugar de D. Nuestro primer resultado 8.12 conecta la
consecuencia global con la consecuencia local en el framework
Set-fmla pero sin necesidad de recurrir a 2u . Para demostrarlo
necesitaremos antes probar el lema 8.11.
definición 8.10 (Conexión y submodelo generado). Diremos
que dos mundos w y w† están conectados cuando wRi w† (i ∈
ω), esto es, hay una cadena finita wRw1 , w1 Rw2 , . . . wi−1 Rw† (más
informalmente: w† se puede alcanzar desde w a través de un número
finito de pasos en la relación de accesibilidad).
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 179
Dada una interpretación hW, R, vi y un mundo w0 ∈ W el
submodelo generado por w0 es la interpretación hW † , R† , v† i donde
W † = {w0 } ∪ {w | w0 Ri w} (i ∈ ω ), y donde R† y v† son las
restricciones de R y v a W † .
Se trata de una
forma del
lema 8.11. Para cualquier interpretación hW, R, vi, el submodelo Teorema del
generado por un mundo w0 ∈ W, hW † , R† , v† i es tal que para para submodelo
cualquier w ∈ W † y cualquier fórmula A, generado (ver
[6, p. 56]). Si no
recuerdo mal,
vw ( A) = v†w ( A). Humberstone lo
atribuye a Krister
Segerberg ¡a
Aunque la formulación pueda ser complicada, la idea es más quien tuve la
o menos sencilla. Imagina que tienes un modelo y seleccionas suerte de conocer
un mundo w0 dentro del modelo. Cada fórmula A del lenguaje en 2008 en
Uppsala!
tomará un valor de verdad en w0 . Si sucede que A no tiene
expresiones modales, el valor de verdad de A dependerá
enteramente de lo que sucede en w0 (de manera que si añadimos
o eliminamos un mundo del modelo, esto no puede afectar a
valor de verdad de A en w0 ). Si ocurre que A tiene una expresión
modal (o, más precisamente, tiene expresiones modales pero
no anidadas) entonces el valor de verdad de A dependerá de
aquello que sucede en w0 y de aquello que sucede en los mundos
accesibles desde w0 , pero no, por ejemplo, de aquellos accesibles
desde mundos accesibles para w0 pero no del propio w0 . Si una
fórmula A tiene dos modalidades anidadas (como, por ejemplo
23p), el valor de verdad de la fórmula en w0 dependerá de qué
suceda en aquellos mundos accesibles desde w0 a través de dos
pasos de la relación de accesibilidad, pero lo que suceda en un
mundo, digamos, a seis pasos en la relación de accesibilidad,
será irrelevante para el valor de verdad de A en w0 . Supongamos
ahora que un mundo w0 está desconectado —no existe una
cadena w0 Ri w0 (i ∈ ω). El lema 8.11 nos dice que podemos
eliminar ese mundo del modelo sin miedo a que el valor de
verdad de las formulas (¡con cualquier número de modalidades!)
en w0 (o, de hecho, en cualquier mundo conectado con w0 ) vaya
a cambiar.
Demostración. Notad, en primer lugar, que R y R† son idénticas
en relación a los mundos en W † (esto es, si w ∈ W † entonces
180 vaguedad: superevaluacionismo
Figura 8.8: Al Imperio no le importa qué suceda aquí.
wRw0 si y solo si wR† w0 ). Pues si wR† w0 entonces (por definición)
wRw0 . Por otra parte, si wRw0 entonces, dado que w ∈ W † ,
w0 Rm w (para algún m ∈ ω) de manera que w0 Rm+1 w0 y, por
tanto, w0 ∈ W † , de modo que wR† w0 .
Con ayuda de la observación inicial, el lema se demuestra por
inducción sobre las fórmulas del lenguaje.
Base: el caso base, para cualquier w ∈ W † , vw ( p) = v†w ( p), es
verdadero por definición (pues v† es la restricción de v a W † ).
Hipótesis de inducción: sean C y B fórmulas tales que para
cualquier w ∈ W † , vw (C ) = v†w (C ) y vw ( B) = v†w ( B). Debemos
mostrar que el lema se cumple para las fórmulas que podemos
construir a partir de C y B. El caso de los operadores no modales
se deja al lector como ejercicio. Para A = 2C, supongamos que
w ∈ W†:
v†w (2C ) = 1 ssi para todo w∗ ∈ W † tal que wR† w∗ , v†w∗ (C ) = 1,
(por hipótesis de inducción) ssi para todo w∗ ∈ W † tal que
wR† w∗ , vw∗ (C ) = 1,
(por la observación inicial), ssi para todo w∗ ∈ W † tal que wRw∗ ,
vw∗ (C ) = 1,
(por significado de 2), ssi vw (2C ) = 1.
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 181
pregunta 8.16. Completa la demostración del lema 8.11 teniendo
en cuenta 3 y los operadores no modales.
En el siguiente teorema emplearemos {2i A | para cada A} para
referirnos al conjunto obtenido a partir de A1 , . . . , An resultado
de prefijar ninguna vez 2 a cada una de las A, prefijar una vez
2 a cada una de las A, prefijar dos veces 2 a cada una de las A,
y así un número arbitrariamente grande de veces.
teorema 8.12. A1 , . . . , An g B ssi {2i A | para cada A} l
B (i ∈ ω )
Demostración. (i) De derecha a izquierda: supongamos que
A1 , . . . , An 2g B. Esto significa que hay una interpretación
hW, R, vi tal que todas las premisas A son tal que para todo
w ∈ W, vw ( A) = 1 y para al menos un w ∈ W, vw ( B) = 0.
Llamemos w0 al mundo donde la conclusión toma valor 0. Notad
que para que suceda vw0 (2i A) = 0 es necesario que exista un
mundo w† accesible desde w0 a través de un número i de pasos en
la relación de accesibilidad donde vw† ( A) = 0; pero sabemos que
cada premisa A es verdadera en todo mundo en la interpretación.
Por tanto, vw0 (2i A) = 1 para cada premisa A y vw0 ( B) = 0 de
manera que la interpretación en w0 es un contraejemplo que
muestra que {2i A | para cada A} 2l B.
(ii) De izquierda a derecha: supongamos que {2i A | para cada
A} 2l B, esto es, hay una interpretación hW, R, vi con un mundo
w0 tal que vw0 (2i A) = 1 para cada premisa A e i ∈ ω y vw0 ( B) =
0. El único modo en que esta interpretación puede dejar de ser
un contraejemplo global es por la existencia de mundos w0 que
no están conectados con w0 . El submodelo generado por w0 ,
sin embargo, nos permite purgar estos mundos y dar lugar a
una interpretación donde las premisas son verdaderas en todo
mundo y la conclusión falsa en al menos uno.
Supongamos que disponemos de un sistema de demostración
para la consecuencia local l . Supongamos, además, que contiene
las siguientes reglas,
182 vaguedad: superevaluacionismo
Reflexividad: A1 , . . . , A n ` A x (1≤ x ≤ n )
Corte: Si A1 , . . . , A n ` C y B1 , . . . , Bm ` A x (1≤ x ≤ n )
entonces B1 , . . . , Bm ` C.
y consideremos la siguiente regla que no es localmente válida
(como sabemos),
2-Intro Si A1 , . . . , An ` B entonces A1 , . . . , An ` 2B
teorema 8.13 (Pequeño teorema en Set-Fmla). . Si a un
sistema de demostración adecuado para l (estructura Set-Fmla) con
Reflexividad y Corte le añadimos la regla 2-Intro, entonces
obtenemos un sistema completo para g (estructura Set-Fmla).
Demostración. Supongamos que A1 , . . . , An g B. Por el teorema
8.12 sabemos que {2i A| para cada A} l B. De aquí tenemos
que {2i A| para cada A} `l B (hemos supuesto que el sistema
de prueba para la consecuencia local es completo). Además, por
el modo en que hemos definido el sistema para la consecuencia
global tenemos que {2i A| para cada A} ` g B (pues toda
demostración local es una demostración global).
Las premisas de esta inferencia son todas de la forma 2z A x (1 ≤
x ≤ n) y (0 ≤ z < k ) para un k suficientemente grande.
Notemos que cada una de estas fórmulas es derivable en el
sistema aumentado con 2-Intro,
(0) A1 , . . . , An ` g A x (Reflexividad)
(1) A1 , . . . , An ` g 2A x (2-Intro)
..
.
(z) A1 , . . . , An ` g 2z A x (2-Intro)
Podemos emplear el término de cada una de estas derivaciones
para cebar la regla de corte con {2i A| para cada A} ` g B y
obtener A1 , . . . , An ` g B.
El resultado anterior garantiza que añadir la regla de 2-Intro
a un sistema completo para la consecuencia local, genera un
sistema completo para la consecuencia global. No garantiza, sin
8.3 superevaluacionismo: lenguaje modal 183
embargo, que el sistema sea correcto. Recordemos que hay una
serie de reglas clásicas (señaladas en 8.6) que interactúan con la
regla de 2-Intro. Consideremos, por ejemplo, que disponemos
de algo como la Prueba condicional señalada anteriormente.
Podríamos realizar la siguiente derivación,
(1) A ` g 2A (2-Intro)
(2) ` g A ⊃ 2A (Prueba condicional)
Pero, naturalmente la fórmula A ⊃ 2A no es globalmente
válida. Para garantizar que nuestro sistema sea correcto pero
no perder el poder deductivo necesario para que sea globalmente
completo, mi propuesta es restringir la aplicabilidad de reglas
problemáticas a demostraciones que no hagan uso de la regla de
2-Intro. Por ejemplo, si en la demostración de A1 , . . . , An ` g B
se ha aplicado 2-Intro, se nos prohíbe usar la prueba condicional
para obtener A2 , . . . , An ` g A1 ⊃ B. La restricción formulada
de esta manera puede parecer un poco drástica y quizás sea
posible formular restricciones más sensibles, pero el punto es que
esta restricción garantiza la corrección del sistema sin destruir
el argumento de completud en 8.13. El caso se explica más
fácilmente a través de un ejemplo.
La inferencia de A a B ⊃ 2A es válida global pero no localmente.
Uno podría pensar en lo siguiente para proporcionar una prueba
global,
(1) B, A ` g A (Reflexividad)
(2) B, A ` g 2A (de 1, 2-Intro)
(3) A ` g B ⊃ 2A (de 2, Prueba condicional)
Sin embargo, nuestra restricción sobre la aplicabilidad de reglas
como la prueba condicional hace que el paso de 2 a 3 sea ilegítimo.
No obstante, es posible construir la prueba sin violar nuestra
restricción; la forma natural de hacerlo (quizás la única) es esta,
(1) B, 2A ` g 2A (Reflexividad)
(2) 2A ` g B ⊃ 2A (de 1, Prueba condicional)
(3) A ` g 2A (Reflexividad y 2-Intro)
(4) A ` g B ⊃ 2A (de 2 y 3 Corte)
184 vaguedad: superevaluacionismo
La estrategia general para construir una prueba global respetando
la restricción es esta: prefija las premisas con tantos 2 como
necesites para la prueba y procede localmente (es decir, aquí
puedes hacer uso de cualquier regla local, esto corresponde a
los pasos 1 y 2 en el ejemplo). A continuación reduce los 2
prefijos a las premisas haciendo uso de las reglas de 2-Intro,
Reflexividad y Corte (esto corresponde a los pasos 3 y 4
en el ejemplo). Este modo de proceder asegura que 2-Intro
no precede nunca a alguna regla problemática y es de hecho
la estrategia empleada en el argumento de nuestro pequeño
teorema 8.13.
lecturas. El libro de Timothy Williamson Vagueness [42]
sigue siendo, en mi opinión, la mejor monografía sobre vaguedad.
Le sigue el libro de Rosanna Keefe Theories of Vagueness [24] por
su claridad. Aunque el artículo clásico sobre superevaluacionismo
en relación con la vaguedad es el de Kit Fine Vagueness, Truth
and Logic [17], el término fue acuñado por Bas van Fraassen en
Singular Terms, Truth-Value Gaps, and Free Logic [18] en relación
con términos singulares sin referencia. El artículo de Richmond
Thomason Indeterminist time and truth-value gaps [41] proporciona
una bellísima aplicación del superevaluacionismo a la cuestión
del futuro abierto. Hay al menos dos excelentes colecciones de
artículos clásicos sobre vaguedad Vagueness: A Reader de Rosanna
Keefe y Peter Smith [25] y Vagueness [14] de Delia Graff Fara
y Timothy Williamson. Sobre el tema de consecuencia global y
local puede resultar de interés [7] y [8].
VA L I D E Z M E TA I N F E R E N C I A L
9
En el capítulo 5 explicamos que para comprender lógicas como
ST y TS es necesario mirar no solamente a sus inferencias,
sino también a sus metainferencias. En ese capítulo adaptamos
el método de árboles para decidir la validez local de
metainferencias en las lógicas de Kleene fuerte. Existe, sin
embargo, una segunda noción de validez metainferencial,
conocida como validez global. En este capítulo se discute cuál
es el modo más apropiado de entender la validez metainferencial.
Nuestra discusión sobre validez metainferencial pretender ser
general y no referirse únicamente a las lógicas de Kleene fuerte. El
uso de estas lógicas, sin embargo, nos dará ocasión de combinar
los árboles de secciones anteriores para configurar un nuevo
paisaje.
9.1 dos nociones de validez metainferencial
Recordemos en primer lugar las definiciones para las lógicas de
Kleene fuerte de los capítulos 3 y 4. Suponemos que nuestro
lenguaje L contiene un stock de variables proposicionales Var y
las conectivas habituales: ∧, ∨, ⊃ y ¬. Una interpretación es
una función v : Var → {1, 21 , 0}.
Dada una interpretación para las variables, ésta se extiende a las
fórmulas del lenguaje al estilo de Kleene fuerte,
a. v( A ∧ B) = min(v( A), v( B))
b. v( A ∨ B) = max (v( A), v( B))
c. v( A ⊃ B) = max (1 − v( A), v( B))
d. v(¬ A) = 1 − v( A)
185
186 validez metainferencial
Una fórmula es estrictamente verdadera en v, escrito v s A
cuando v( A) = 1 y es tolerantemente verdadera, escrito
v t A cuando v( A) > 0.
La relación entre interpretaciones y fórmulas puede ser extendida
a inferencias en la forma de satisfacción. Una inferencia
A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm es xy-satisfecha por una interpretación
v, escrito v xy A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm , cuando o bien v 1x A
para alguna premisa A o bien v y B para alguna conclusión B.
Un argumento A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm es xy-válido cuando
ninguna interpretación es tal que v x A para cada premisa A y
v 1y B para cada conclusión B.
Alternativamente (aunque equivalentemente) un argumento
A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm es xy-válido cuando es el xy-satisfecho
por toda interpretación.
metainferencias. Desde el punto de vista clásico, la
importancia de la noción de inferencia puede pasar
desapercibida. En el caso clásico tenemos que,
CL A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm
ssi
CL > ⇒ A1 ∧ · · · ∧ An ⊃ B1 ∨ · · · ∨ Bm
De manera que una teoría acerca de las fórmulas válidas es
simultáneamente una teoría acerca de todas las inferencias
válidas. Sin embargo, para comprender la lógica LP resulta
esencial considerar no solo las fórmulas válidas, sino también las
inferencias válidas, pues sabemos que aunque la lógica clásica
y LP coinciden en las fórmulas válidas, LP no es exactamente la
lógica clásica.
La situación se replica con la lógica clásica y ST pero esta vez en
relación con las metainferencias: sabemos que ST coincide con la
lógica clásica en las inferencias válidas, pero también que ST no
es exactamente la lógica clásica.
El conjunto de todas las metainferencias de un lenguaje se puede
definir fácilmente. Las reglas de formación definen el conjunto de
9.1 dos nociones de validez metainferencial 187
fórmulas Form del lenguaje. El conjunto de las inferencias Inf es
el conjunto de todas las expresiones A1 , . . . , An ⇒ B1 , . . . , Bm
donde las A, B ∈ Form. El conjunto de las metainferencias
Metainf es el conjunto de todas las expresiones ϕ1 , . . . , ϕn V
ψ1 , . . . , ψm donde las ϕ, ψ ∈ Inf. Por una cuestión de salud
mental, en nuestras definiciones escribiremos normalmente
metainferencias con una sola premisa y una sola conclusión; éstas
son fácilmente extensibles a premisas y conclusiones múltiples
en el modo habitual.
validez global y validez local. La validez de una
inferencia se suele definir como preservación de la verdad en
toda interpretación, esto es, que en toda interpretación, si las
fórmulas en las premisas son verdaderas, alguna de las fórmulas
en la conclusión es verdadera. En el caso de las metainferencias,
el tipo de objetos que ocupan premisas y conclusiones no son
fórmulas sino inferencias. Ahora bien, lo propio de las inferencias
es el ser válidas o inválidas (más que el ser verdaderas o falsas)
de manera que resulta natural suponer que una metainferencia
es válida cuando preserva la validez.
definición 9.1 (Validez metainferencial global).
g
xy A ⇒ B V C ⇒ D si y solo si
si xy A ⇒ B entonces xy C ⇒ D
Esta idea de validez metainferencial contrasta con la que
introdujimos en el capítulo 5 donde lo que se preserva es la
satisfacción en cada interpretación.
definición 9.2 (Validez metainferencial local).
lxy A ⇒ B V C ⇒ D si y solo si
para toda interpretación v, si v xy A ⇒ B entonces v xy C⇒D
La diferencia entre global y local puede entenderse como una
diferencia en la posición de los cuantificadores,
(Local) ∀ x ( Px ⊃ Qx )
(Global) ∀ xPx ⊃ ∀ xQx
188 validez metainferencial
La condición local es más fuerte de manera que cualquier
argumento localmente válido es también globalmente válido,
pero no al revés.
irrelevancia de la noción global. Tengo simpatía por
La noción global la noción global, pues creo que resulta natural pensar que si
suele estar las inferencias válidas preservan la verdad, las metainferencias
implícita en la
válidas deben preservar la validez. Sin embargo, la noción
discusión sobre
metainferencias, global, tal y como se formuló anteriormente, parece problemática.
como en la Consideremos la siguiente metainferencia,
discusión a
propósito de las
reglas en la figura
8.6. p ⇒ q V p ⇒ r. (9.1)
Esta metainferencia es globalmente válida (en cualquiera de las
lógicas consideradas en este libro), pues su premisa es inválida, i.
e. 2 p ⇒ q. Podría pensarse que el caso no es tan grave. Por una
parte, la consecuencia global valida otras metainferencias más
naturales como,
p ⇒ q V p ⇒ ( q ∨ r ), (9.2)
por otra parte, muchas lógicas tienen casos de irrelevancia como
la explosión de contradicciones.
En mi opinión, el caso sí es grave. El hecho de que la inferencia
en 9.2 sea globalmente válida no tiene nada que ver con el
significado de la disyunción, sino con el hecho de que la
inferencia en la premisa es inválida. De manera más general,
g
Si xy A ⇒ B V C ⇒ D entonces
g
o bien xy A ⇒ B V ⊥ (Irrelevancia Global)
g
o bien xy >VC⇒D
Irrelevancia Global muestra que la validez metainferencial
es siempre irrelevante. Esta irrelevancia tiene que ver con el
hecho de que la preservación de la validez en su definición
9.2 lógicas modales de kleene fuerte 189
es puramente material. La validez de una inferencia debe
preservar la verdad (de las fórmulas involucradas) y la validez
de una metainferencia, a su vez, la validez (de las inferencias
involucradas). Pero la preservación de verdad en inferencias tiene
un componente modal: p ⇒ p ∨ q no dice —solamente—, que o
bien p es falso o p ∨ q verdadero; más bien que en cualquier
caso en que p es verdadero, p ∨ q también lo es. Este aspecto
modal está ausente en la definición anterior de consecuencia
global. En lugar de definir la consecuencia global como o bien
las premisas son inválidas o bien la conclusión es válida, debería
definirse como —para llevar la analogía entre inferencias y
metainferencias hasta el final—, en cualquier caso en que
las premisas son válidas, las conclusiones también lo son.
La noción de consecuencia global que propondremos un
poco más adelante es similar a la noción de consecuencia
superevaluacionista. Igual que en el caso superevaluacionista,
las únicas diferencias entre la consecuencia global y la local
serán patentes si nuestro lenguaje tiene expresiones modales
o si empleamos una estructura Set-Set. Por este motivo
es apropiado plantear la definición para un lenguaje con
modalidades. Por otro lado, dado que las lógicas que motivaron
el estudio de las metainferencias son las lógicas de Kleene fuerte,
proporcionaremos una semántica modal donde los mundos
posibles son asignaciones de tres valores de verdad. Y así, de
alguna manera, cerramos el círculo de este libro con árboles
que son simultáneamente modales, de tres valores y para
metainferencias.
9.2 lógicas modales de kleene fuerte
semántica. Supongamos que nuestro lenguaje L2 contiene
un stock de variables proposicionales Var, las conectivas
habituales ∧, ∨, ⊃ y ¬ y las conectivas modales 2 y 3. Una
interpretación es una estructura hW, R, vi donde,
a. W 6= ∅
b. R ⊆ W × W y
c. v : Var → {1, 21 , 0}.
190 validez metainferencial
Dada una interpretación, ésta se extiende a las fórmulas en el
estilo de Keene fuerte,
(Var) w s p ssi vw ( p) = 1 y w t p ssi vw ( p) > 0
(¬) w s ¬ A ssi w 1t A y w t ¬ A ssi w 1s A
(∧) w s/t A ∧ B ssi w s/t Ayw s/t B
(2) w s/t 2A ssi para todo w0 tal que wRw0 se cumple
w0 s/t A
(3) w s/t 3A ssi hay al menos un w0 tal que wRw0 y
w0 s/t A
Informalmente, w s A significa que A es estrictamente
verdadera —toma valor 1—, en w. Las fórmulas con operadores
modales pueden también se tolerante o estrictamente verdaderas
en un mundo. La idea aquí es mantener la mínima interacción
entre la modalidad y los valores de verdad. Distintas aplicaciones
pueden requerir restricciones en la relación de accesibilidad; de
momento no asumiremos nada al respecto.
Una inferencia A ⇒ B es xy-satisfecha en un mundo w de una
interpretación hW, R, vi, escrito w xy A ⇒ B, cuando o bien
w 1x A o bien w y B.
Una inferencia es xy-válida, escrito xy A ⇒ B cuando para toda
interpretación hW, R, vi y cada mundo w ∈ W, w xy A ⇒ B.
árboles modales etiquetados. Nuestros árboles
modales para la semántica que acabamos de introducir
presentarán un aspecto combinado de árbol modal y árbol de
tres valores. Los nodos tendrán el siguiente aspecto: o bien
A, x, n (donde x es t o s y n es un número natural), o bien nrm
(donde n, m son números naturales).
La lista inicial para decidir si una inferencia A ⇒ B es
xy-válida es como sigue:
A, x, 0
¬ B, d(y), 0
La motivación para esta lista es clara: una inferencia es
xy-inválida cuando hay una interpretación con un mundo w
9.2 lógicas modales de kleene fuerte 191
donde la premisa es x-satisfecha y la conclusión no es y-satisfecha
—recuerda, sin embargo, que esto último es equivalente a la
afirmación de que ¬ B es d(y)-satisfecha. Por su parte, las reglas
tendrán el siguiente aspecto.
A ⊃ B, x, i ¬( A ⊃ B), x, i
¬ A, x, i B, x, i A, x, i
¬ B, x, i
Figura 9.1: Reglas para ⊃
2A, x, i 3A, x, i
irt irn
A, x, e A, x, n
(todo e) (n nuevo)
Figura 9.2: Reglas para 2 y 3
Las condiciones para el cierre de ramas: una rama se cierra
cuando contiene nodos de la forma A, x, n and ¬ A, y, n salvo
cuando x = y = t. Un árbol está cerrado cuando lo están todas
sus ramas. Un árbol está completo cuando o bien está cerrado
o bien no quedan fórmulas por analizar en sus ramas abiertas.
Diremos que ` xy A ⇒ B cuando exista un árbol cerrado para la
lista inicial correspondiente.
Ejemplo `tt 2( A ⊃ B) ⇒ 2A ⊃ 2B (9.3)
192 validez metainferencial
2( A ⊃ B), t, 0
¬(2A ⊃ 2B), s, 0
2A, s, 0
¬2B, s, 0
0r1
¬ B, s, 1
A, s, 1
A ⊃ B, t, 1
¬ A, t, 1 B, t, 1
× ×
Notad que en ausencia de expresiones modales los árboles
coinciden con los árboles estándares para las lógicas de Kleene
fuerte (el mundo 0 en la lista inicial es un elemento meramente
decorativo). En presencia de modalidades, estas lógicas son
las contrapartes modales de ST, TS, K3 y LP. Es fácil ver,
nuevamente, que TS no tiene inferencias válidas.
pregunta 9.1. Di si la siguiente afirmación es verdadera o falsa (no
estoy seguro de cuál sea la respuesta):
xy A ⇒ B ssi A ⇒ B es K-válida y A0 ⇒ B0 (el resultado de eliminar
las modalidades en A y B) es xy-válida.
9.3 metainferencias y lógicas modales de kleene
fuerte
Introducimos a continuación las nociones de validez local y
global para metainferencias para las lógicas de Kleene fuerte.1
definición 9.3 (Validez metainferencial local).
lxy A ⇒ B V C ⇒ D si y solo si
para toda interpretación hW, R, vi y todo mundo w ∈ W, si
w xy A ⇒ B entonces w xy C ⇒ D.
1 Notad que podríamos considerar diversas variantes en este punto. De
nuestro capítulo sobre superevaluacionismo sabemos que podemos definir
la consecuencia global para inferencias; podríamos combinar, por ejemplo,
global en inferencias y local en metainferencias.
9.3 metainferencias y lógicas modales de kleene fuerte 193
definición 9.4 (Validez metainferencial p-global).
pg
xy A ⇒ B V C ⇒ D si y solo si
para toda interpretación hW, R, vi, si para todo mundo w ∈ W,
w xy A ⇒ B entonces para todo w ∈ W w xy C ⇒ D.
Nuestra definición de p-global, como anunciamos, es similar ‘p-global’ porque
a la definición de consecuencia global superevaluacionista. La ya hay una
noción llamada
diferencia está en que, en este caso, el componente global aparece
global. La p puede
en metainferencias y no en inferencias. significar
“properly” o
“Pablo” ... :)
árboles etiquetados modales para metainferencias.
El modo en que extenderemos los árboles para las
metainferencias va a ser muy similar al modo en que lo hicimos
anteriormente: permitir la aparición de inferencias en nuestra
lista inicial. En este caso, sin embargo, tendremos dos tipos de
lista inicial, una para la validez metainferencial local y otra para
la validez metainferencial p-global. Ésta segunda incorpora la
modalidad universal que empleamos en el capítulo 8.
Lista inicial. Para decidir si una metainferencia es localmente
válida,
lxy A ⇒ B V C ⇒ D
escribiremos la siguiente lista inicial.
A ⇒ B, xy, 0
C ⇒ D, xy, 0
Para decidir si una metainferencia es p-globalmente válida,
pg
xy A ⇒ B V C ⇒ D
escribiremos la siguiente lista inicial.
A ⇒ B, xy( g)
C ⇒ D, xy( g)
194 validez metainferencial
Reglas. Los nuevos tipos de nodo vendrán regidos por las reglas
que se detallan a continuación. Las inferencias locales serán
iguales a las que vimos anteriormente con la única diferencia de
estar decoradas con un número natural, como puede verse en la
figura 9.3.
A ⇒ B, xy, n A ⇒ B, xy, n
¬ A, d( x ), n B, y, n A, x, n
¬ B, d(y), n
Figura 9.3: Reglas para ⇒ local
Por su parte, las inferencias globales incluyen una etiqueta que
señala la modalidad universal, como se muestra en la figura 9.4.
A ⇒ B, xy( g) A ⇒ B, xy( g)
A ⇒ B, xy, t A ⇒ B, xy, n
(todo t y al menos uno) (n nuevo)
Figura 9.4: Reglas para ⇒ global
Las condiciones de cierre de ramas son igual que antes.
Diremos que una metainferencia es global o localmente válida
cuando exista al menos un árbol cerrado para la lista inicial
correspondiente.
Ejemplo `lst A ⇒ B V A ⇒ ( B ∨ C ) (9.4)
9.3 metainferencias y lógicas modales de kleene fuerte 195
A ⇒ B, st, 0
A ⇒ B ∨ C, st, 0
A, s, 0
¬( B ∨ C ), s, 0
¬ B, s, 0
¬C, s, 0
¬ A, t, 0 B, t, 0
× ×
Obsérvese, nuevamente, que en ausencia de modalidades, el
árbol modal coincide con el no-modal (el 0 es decorativo).
pg
Ejemplo `st A ⇒ B V A ⇒ ( B ∨ C ) (9.5)
A ⇒ B, st( g)
A ⇒ B ∨ C, st( g)
A ⇒ B ∨ C, st, 0
A ⇒ B, st, 0
A, s, 0
¬( B ∨ C ), s, 0
¬ B, s, 0
¬C, s, 0
¬ A, t, 0 B, t, 0
× ×
Nuevamente, en ausencia de modalidades la validez p-global
coincide con la local, para la estructura Set-Inf.2 El árbol del
ejemplo anterior se cierra para cualquier selección de etiquetas
(esto es, se trata de una metainferencia válida en las cuatro lógicas
de Kleene fuerte).
Ejemplo 0lst A ⇒ B V 2A ⇒ 2B (9.6)
2 Hablamos aquí de Set-Inf en alusión a metainferencias: conjuntos de inferencias
en las premisas y una sola inferencia en la conclusión.
196 validez metainferencial
A ⇒ B, st, 0
2A ⇒ 2B, (st), 0
2A, s, 0
¬2B, s, 0
0r1
¬ B, s, 1
A, s, 1
¬ A, t, 0 B, t, 0
⇑ ⇑
La rama de la izquierda se cierra en los casos en que R es reflexiva,
pero no hay condición (habitual) en R que cierre la otra rama.
pregunta 9.2. Escribe los árboles correspondientes a TS, LP y K3.
Notad, además, que el hecho de que el árbol esté abierto es
independiente de las etiquetas s o t en la rama. Esto significa que
la metainferencia es inválida, no solo en cualquiera de nuestras
cuatro lógicas, sino también en lógica clásica —lo cual aumenta
el radio de nuestra discusión.
pg
Ejemplo `st A ⇒ B V 2A ⇒ 2B (9.7)
A ⇒ B, st( g)
2A ⇒ 2B, st( g)
2A ⇒ 2B, st, 0
2A, s, 0
¬2B, s, 0
0r1
¬ B, s, 1
A, s, 1
A ⇒ B, st, 1
¬ A, t, 1 B, t, 1
× ×
La metainferencia es válida para cualquier selección de etiquetas
s o t y es válida también, naturalmente, en el caso clásico.
9.3 metainferencias y lógicas modales de kleene fuerte 197
Consideraremos ahora un par de ejemplos de metainferencias
con conclusiones múltiples —aunque nuestras definiciones se
centraban en conclusiones simples, éstas son fáciles de extender.
pregunta 9.3. Adapta las definiciones en 9.3 y 9.4 al caso de
conclusiones múltiples; indica cómo quedan las correspondientes listas
iniciales para los árboles.
Ejemplo `lss > V A ⇒ B, B ⇒ A (9.8)
>, ss, 0
A ⇒ B, ss, 0
B ⇒ A, ss, 0
A, s, 0
¬ B, t, 0
B, s, 0
¬ A, t, 0
×
El árbol se cierra en el caso no-modal, dado que 0 juega,
nuevamente, un papel decorativo. La metainferencia es válida
en las versiones modales y no-modales de ST, LP y K3. El árbol
no se cierra para TS, pues esta lógica no tiene inferencias válidas
—recordad, una inferencia es una metainferencia sin premisas.
pg
Ejemplo 0st > V A ⇒ B, B ⇒ A (9.9)
>, st( g)
A ⇒ B, st( g)
B ⇒ A, st( g)
A ⇒ B, st, 0
B ⇒ A, st, 1
A, s, 0
¬ B, s, 0
B, s, 1
¬ A, t, 1
⇑
198 validez metainferencial
La metainferencia es globalmente inválida para cualquier
selección de etiquetas —globalmente inválida, por tanto, para
el caso clásico, ampliando de esta manera el radio de nuestra
discusión.
Los cuatro últimos ejemplos muestran la similitud de la
validez metainferencial p-global y la consecuencia global
superevaluacionista. En el caso del superevaluacionismo,
recordemos, las siguientes inferencias mostraban la discrepancia
entre local y global:
A ⇒ 2A (2-Intro)
> ⇒ A, ¬ A (Biv)
La inferencia 2-Intro es globalmente pero no localmente válida.
La inferencia Biv, por su parte, es localmente pero no globalmente
válida. Existe un margen razonable para el desacuerdo entre local
y global en este caso. Si, por ejemplo, nos situamos en el contexto
de la discusión sobre vaguedad, el epistemicista entenderá que
lo adecuado es lo que dicta la consecuencia local: Biv debe
ser válido, mientras que 2-Intro (D-Intro, en el contexto de
vaguedad) debe ser inválido. El superevaluacionista, por su parte,
mantendrá la opinión opuesta, como explicamos en el capítulo 8.
En el caso de los análogos metainferenciales de 2-Intro y Biv,
la situación es muy distinta. Consideremos, nuevamente, su
formulación,
A ⇒ B V 2A ⇒ 2B (Nec)
> V > ⇒ A, A ⇒ ⊥ (MBiv)
La metainferencia Nec se corresponde con la regla de
Necesitación de las lógicas modales normales. La indiscutida
9.4 conclusión 199
validez de esta regla se comprueba mejor por el hecho de
que ha sido necesario idear semánticas ex profeso para su
invalidación. El caso de MBiv resulta todavía más dramático
pues la metainferencia afirma la bivalencia para el caso de la
validez: que toda fórmula es o bien válida o bien insatisfacible
—lo cual es a todas luces falso.
9.4 conclusión
Existe cierto debate en torno a cómo debemos entender la
noción de validez metainferencial. En la práctica, muchos autores
interesados en el estudio de metainferencias parecen haber
aceptado la noción local. Esto se debe, seguramente, al hecho
de que la noción local es más elegantemente formalizable que la
noción global. Por otra parte, la noción global —el modo en que
suele definirse habitualmente—, es altamente irrelevante, como
señalamos en la sección 9.1.
En este capítulo hemos argumentado que es posible empujar
más a fondo la analogía entre inferencias y metainferencias y
que la noción global puede definirse de un modo más sensato al
habitual. Una metainferencia es p-globalmente válida cuando en
toda situación —interpretaciones o conjuntos de valuaciones— si
la inferencia en la premisa es globalmente satisfecha, también lo
es la inferencia en la conclusión.
La propuesta es muy similar a la consecuencia
superevaluacionista pero, en lugar de aplicar la noción
global a las fórmulas de una inferencia, se aplica a las inferencias
de una metainferencia. El resultado, como vimos, es que
mientras que la noción local invalida algunas metainferencias
que deberían ser válidas (Nec), valida otras metainferencias que
deberían ser inválidas (MBiv).
La moraleja de todo esto, según yo lo veo, es la siguiente. Si, en el
estudio de las metainferencias, uno está interesado en lenguajes
sin expresiones modales y en estructura Set-Inf, puede adoptar
la noción local sin mayor preocupación. Estará conceptualmente
equivocado, aunque su error no se será detectable.
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