Vísperas
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
que la luz se haga noche en torno a mí»,
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al
ni la tiniebla es oscura para ti,
Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora
la noche es clara como el día.
y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya).
II
HIMNO Tú has creado mis entrañas,
Te bendecimos, Cristo, en esta noche: me has tejido en el seno materno.
Verbo de Dios y Luz de Luz eterna, Te doy gracias,
emisor del Espíritu Paráclito; porque me has formado portentosamente,
te bendecimos porque nos revelas porque son admirables tus obras;
la triple luz de una indivisa gloria conocías hasta el fondo de mi alma,
y libras nuestras almas de tinieblas. no desconocías mis huesos.
A la noche y al día has ordenado Cuando, en lo oculto, me iba formando,
que se releven siempre en paz fraterna; y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
la noche compasiva pone término tus ojos veían mis acciones,
a nuestras aflicciones y tareas, se escribían todas en tu libro,
y, para comenzar el nuevo surco, calculados estaban mis días
el día alegremente nos despierta. antes que llegase el primero.
Da un sueño muy ligero a nuestros párpados, ¡Qué incomparables encuentro tus designios,
para que nuestra voz no permanezca Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
muda por mucho tiempo en tu alabanza; Si me pongo a contarlos, son más que arena;
mientras dormimos se mantenga en vela si los doy por terminados, aún me quedas tú.
toda tu creación, cantando salmos
en compañía de la turba angélica. Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo, mira si mi camino se desvía,
nuestro espíritu cante a su manera: guíame por el camino eterno.
«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
en el día sin noche donde reinan; Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.
al Uno y Trino, honor, poder, victoria,
por edades y edades sempiternas.» Amén. Ant. 3. Todo fue creado por él y para él.
SALMODIA Cántico Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
Ant. 1. Señor, tu saber me sobrepasa. que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Salmo 138, 1-18. 23-24
I Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
Señor, tú me sondeas y me conoces; y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
me conoces cuando me siento o me levanto, por cuya sangre hemos recibido la redención,
de lejos penetras mis pensamientos; el perdón de los pecados.
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
No ha llegado la palabra a mi lengua, pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
y ya, Señor, te la sabes toda. celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Me envuelves por doquier, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
me cubres con tu mano. todo fue creado por él y para él.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
¿Adonde iré lejos de tu aliento, Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
adónde escaparé de tu mirada? y así es el primero en todo.
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
si vuelo hasta el margen de la aurora, haciendo la paz por la sangre de su cruz
si emigro hasta el confín del mar, con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí. Ant. Todo fue creado por él y para él.
PRECES
LECTURA BREVE 1Jn 2, 3-6
Invoquemos a Dios, cuya bondad para con su pueblo es
Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo si más grande que los cielos, y digámosle:
guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo Que se alegren los que se acogen a ti, Señor.
conozco», y no guarda sus mandamientos, miente; y la
verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra Acuérdate, Señor, que enviaste a tu Hijo al mundo, no
posee el perfecto amor de Dios. En esto conocemos que para condenarlo, sino para salvarlo;
estamos en él. Quien dice que está siempre en él debe haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.
andar de continuo como él anduvo.
Tú que constituiste a tus sacerdotes servidores de Cristo
RESPONSORIO BREVE y administradores de tus misterios,
concédeles un corazón fiel, ciencia abundante y caridad
V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos. intensa.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
Tú que desde el principio creaste hombre y mujer,
V. A la sombra de tus alas escóndenos. guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.
R. Como a las niñas de tus ojos.
Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. el reino de los cielos,
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos. sigan con fidelidad a tu Hijo.
CÁNTICO EVANGÉLICO Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los
soberbios y enaltece a los humildes. pecadores,
concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.
Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor,
Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46-55 dirijamos al Padre nuestra oración: Padre nuestro.
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
Proclama mi alma la grandeza del Señor, venga a nosotros tu reino;
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
porque ha mirado la humillación de su esclava. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, como también nosotros perdonamos
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: a los que nos ofenden;
su nombre es santo no nos dejes caer en la tentación,
y su misericordia llega a sus fieles y líbranos del mal.
de generación en generación.
Oración
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón, Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los
derriba del trono a los poderosos hambrientos los colmas de bienes, socorre nuestra
y enaltece a los humildes, indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por
a los hambrientos los colma de bienes nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y
como lo había prometido a nuestros padres nos lleve a la vida eterna.
en favor de Abraham y su descendencia por siempre. R. Amén.
Gloría al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los
soberbios y enaltece a los humildes.