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Teoría y tendencias de la historiografía

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Tema 1 Teoría de la historia

1. Introducción

Las distintas formas de hacer historia dependen de la teoría de la historia que tengamos.
Actualmente existe una gran cantidad de tendencias historiográficas, lo que tiene que ver con una
crisis de identidad del propio concepto de historia.

La historiografía (como historia de la historia, como la historia de los historiadores, como análisis
de la escritura de la historia) es como se escribió la historia del pasado, pero no el estudio de la
historia del pasado propiamente dicho. Es un modo de hacer historia del pensamiento y de la
cultura. Integra en el análisis de la obra textual el contexto, el pensamiento y la cultura, así mismo
concede especial atención al entorno social de los pensadores y sus creaciones. Entendemos tres
formas de hacer historiografía:

-Individual (historiadores, biografía, obras, etc). Escala micro.

-Tendencias o corrientes, como oleadas. Escuelas y no solo historiadores. Escala meso.

-Paradigmas como contraposiciones y dialécticas (Historia del género, historia ambiental,


materialismo histórico, positivismo, etc), prácticamente no hay nombres propios de historiadores,
sino grandes corrientes que borran la figura humana y dejan el pensamiento. Escala macro.

El problema de las tendencias historiográficas es que cuando surge una nueva trata de simplificar y
ridiculizar lo anterior, incluso las tendencias coetáneas, para tratar de ganar credibilidad y
presentarse como hegemónica. Muchas veces se atribuye a las tendencias que se critican postulados
que nunca tuvieron, también se recurre a la deformación de otros, lo que se conoce como “muñecos
de paja”; reflejar a otra tendencia de una manera tan simple que es muy fácil desmontarla. Muchas
veces una propia tendencia entra en el juego de los muñecos de paja, pues intenta defender su
propia simplificación, sin tratar de explicar con una mayor complejidad. Como historiadores es
nuestra labor saber diferenciar entre lo que una corriente historiográfica nos dice de otra y lo que
realmente es esa corriente historiográfica.

A partir del primer tercio del [Link] hay una ruptura con la forma anterior de hacer historia, con su
institucionalización y legislación sobre ciertos aspectos. Se profesionalizó la historia, se convirtió
en disciplina académica y se legisló para la protección de yacimientos y archivos. Podemos resumir
en 7 puntos la oposición entre historia vieja e historia nueva, con el [Link] como cesura:

1 Según el paradigma tradicional, el objeto esencial de la historia es la política. Fundamentalmente


se refiere al estado: personajes a cargo del estado, evolución del estado, instituciones del estado,
distintas formas del estado, etc. Pero también incluye la historia de la Iglesia como institución,
además de la guerra y el ejército. Estado, Iglesia y ejército se entendían como historia política para
la historia vieja, incluye otras disciplinas, como la historia del arte, pero en un segundo plano.

2 Los historiadores tradicionales piensan fundamentalmente la historia como una narración de


acontecimientos, mientras que la nueva historia se dedica más al análisis de estructuras.

3 La historia tradicional presenta una vista desde arriba, en el sentido de que siempre se ha centrado
en las grandes hazañas de los grandes hombres, estadistas, generales y, ocasionalmente,
eclesiásticos.

4 Según el paradigma tradicional, la historia debería basarse siempre en documentos. Hoy en día se
conocen otros soportes que dan información sobre la historia; historia oral, iconografía,
yacimientos, etc.

5 Según el paradigma tradicional, la historia consiste en buscar las motivaciones que llevaron a las
grandes figuras a ejercer la política de la manera que lo hicieron, o porqué actuaron de determinada
manera, centrándose en las decisiones políticas e ideas morales de las grandes figuras.

6 De acuerdo con el paradigma tradicional, la historia es objetiva. Ranke consideraba que la historia
debía contar “lo que sucedió realmente”, rechazando cualquier interpretación, posicionamiento
filosófico o crítica. La historia nueva si plantea una labor crítica.

7 A partir del [Link] para la historia rankeana la historia la debían llevar a cabo los profesionales en
ella. A finales del [Link], con la nueva historia, se empieza a reconocer que hay otras personas con
capacidades para hacer historia: arqueólogos, historiadores del arte, etc.

2. ¿Que es la teoría de la historia?

La teoría de la historia se considera, por parte de muchos autores o especialistas, como una filosofía
o especulación. La teoría de la historia consiste en entender que el texto o soporte histórico muestra
una forma determinada de relacionarse con el pasado y, dependiendo de como sea esa relación o
relaciones con el pasado, utilizará unos métodos, utilizará unas fuentes y planteará unas formas de
historia determinada.

La teoría es un conocimiento especulativo que sirve para relacionar fenómenos, una hipótesis cuyas
consecuencias se aplican a toda una ciencia o a una parte muy importante de ella.

En España hay pocos teóricos de la historia, lamentablemente se considera algo alejado del propio
historiador, se considera que es algo que hacen los catedráticos ya en sus últimas etapas, que es algo
que hacen filósofos, psicólogos, antropólogos, etc. En España durante mucho tiempo hemos rehuido
de la capacidad teórica de los historiadores, porque desde los años duros del franquismo hacer teoría
de la historia era estudiar estructuras, y estudiar estructuras era algo que hacían corrientes como el
materialismo histórico, corrientes vinculadas a ideologías perseguidas. Otro motivo por el que en
España los historiadores han rehuido de la capacidad teórica, es que la única teoría de la historia que
se había implantado en el estado franquista era la escuela de pensamiento pangermanista, que luego
se transformaría en la búsqueda del origen del cristianismo y la nación española. Por lo tanto hay
carencia de grupos de historiadores que se dediquen a la teoría de la historia, si que hay
individualidades.

La teoría de la historia significa plantearse los asuntos que se investigan, que fuentes se usan para
ello, que métodos, que preguntas y que respuestas, que interés social tiene una investigación
histórica y que implicaciones, consecuencias y conclusiones conlleva la misma. Asumiendo que la
historia como proceso no tiene una meta como tal, cabe plantearse a donde nos conduce nuestra
deriva histórica, en favor de que intereses y cuales son las alternativas a esta deriva, influida por
nuestro contexto histórico.

La historiología es la teoría de la historia que estudia las estructuras, leyes o condiciones de la


realidad histórica. Se entiende, por lo tanto, como epistemología (conocimiento científico de las
formas de hacer historia). La historiología es la disciplina que describe y analiza hechos históricos,
utilizando técnicas específicas de recogida y análisis de registros, datos, muestras históricas,
intimamente interrelacionada con la historiografía y la metodología de la historia. La historiología
es la teoría de que se entiende por historia y cuales son las estructuras, leyes o condiciones de ese
pasado que es objeto de estudio. La historiología es una especie de especialización disciplinaria que
estudia los fundamentos filosóficos, epistemológicos y metodológicos de la historia, sus distintas
técnicas de investigación, su propio desarrollo como saber, la teoría y metodología de la historia, la
historia de la historiografía, la filosofía de la historia, etc. El historiólogo sería la persona
especialista en el estudio científico de la historia, en los estudios relacionados con la filosofía y
teoría de la historia, en los estudios relacionados con preceptos, normas y condiciones de la propia
realidad histórica (epistemología).

Por lo tanto:

-Historiografía. Conjunto de técnicas y métodos propuestos para describir los hechos históricos
acontecidos y registrados, la correcta praxis de la historiografía requiere el empleo correcto del
método histórico.
-Historiología. Conjunto de explicaciones, métodos y teorías sobre como, por qué y en qué medida
se dan cierto tipo de hechos históricos generales, procesos y tendencias sociopolíticas en
determinados sitios. Constituye un área epistemológica porque propone una teoría del conocimiento
del acontecer histórico.

-Historia. Conjunto de hechos realmente acontecidos, de magnitud geográfico y social


suficientemente amplios como para servir de base a la comprensión de hechos posteriores. Es la
ciencia que se encarga del estudio del pasado y de la influencia que tiene en el presente.

Conceptos clave para hacer teoría de la historia:

-Epistemología. Rama de la filosofía que estudia el conocimiento científico, su naturaleza,


posibilidad, alcance y fundamentos. La epistemología aplicada a la historia se centraría en como
conocemos la historia, pretende responder preguntas del tipo: ¿Cuales son las fuentes del
conocimiento histórico? ¿Como diferenciamos un hecho verdadero de un hecho falso en la historia?
¿Que tipos de conocimiento histórico hay?

-Gnoseología. Rama de la filosofía que estudia la posibilidad de conocer, el origen o los medios
que tiene el ser humano para conocer, la naturaleza o esencia del propio concepto de conocer, y la
fenomenología del conocimiento.

-Ontología. Rama de la filosofía que estudia lo que hay, así como las relaciones entre los entes. Se
dedica a las relaciones entre las distintas formas de ser, tiene que ver con el ser de la propia historia
y se preocupa en saber que es en si la historia, derivaría en varias preguntas: ¿Que son el espacio y
el tiempo? ¿Los eventos se adjuntan a leyes divinas, físicas o antropológicas? ¿Evoluciona la
historia? ¿La historia es azar?

-Heurística. Cuando se aplica a la teoría de la historia se relaciona con la búsqueda de fuentes de


conocimiento que puede tener cualquier persona para conocer el pasado. Se aplica a las fuentes, a
las reglas, a las conclusiones, a qué cosas contienen información que nos permita conocer el pasado.
Se preocupa de las herramientas que podemos tener para conocer el pasado. Hace referencia al
método de obtención de información. Es complicado separar método de teoría, actualmente se pone
en duda la posibilidad de separar una cosa de la otra.

3. Filosofía de la historia

La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que estudia el desarrollo y las formas mediante
las que los seres humanos crean la historia. Dicha filosofía plantea problemas que pueden dividirse
en cuatro apartados:

-La naturaleza de la historia gira en torno a la posibilidad de elaborar un método que plantee
problemas que pueden ser resueltos.

-El objeto de la historia son las acciones pasadas de sociedades pasadas.

-El método de la historia es la interpretación de los testimonios, que le permite al historiador


responder y analizar sobre la base de los signos dejados por el pasado.

-Valor y sentido de la historia. El saber histórico nos permite conocer mejor al ser humano, ya que
la mejor forma de conocernos es estudiar nuestros acontecimientos pasados.

Debemos tener en cuenta el carácter histórico de la filosofía y el carácter filosófico de la historia, la


historiología o teoría de la historia nace de la filosofía de la historia. Se diferencia entre la filosofía
especulativa de la historia (idealistas, hegelianos, hermenéuticos) y la filosofía crítica de la historia
(materialistas, marxistas, positivistas). Las categorías de la filosofía de la historia no son fruto del
azar, parten de la realidad histórica de quien la estudia. La filosofía especulativa pertenece al
subcampo filosófico de la metafísica y tiene por objeto de estudio la realidad histórica, la filosofía
crítica es parte de la epistemología y estudia el pensamiento histórico que se tiene sobre el pasado.
La filosofía especulativa se pregunta por el futuro del proceso histórico, los patrones que puedan
percibirse o no en este, y cuales son las fuerzas motrices del proceso histórico. Por su parte, la
filosofía crítica se pregunta que diferencia el pensamiento histórico de otras ramas del pensamiento,
que hace fiable al pensamiento histórico, y que son conceptos como verdad, hecho u objetividad.

El concepto de filosofía de la historia nació en el [Link], potenciándose la diferencia entre


filosofía crítica y filosofía especulativa durante el siglo siguiente. La historia adquirió entonces un
doble significado: historia res gestae (acontecimientos del pasado en si mismos) e historia rerum
gestarum (la narrativa construida del pasado hasta nuestros días). En torno a 1950 se concluyó que
filosofía especulativa y filosofía crítica examinaban objetos diferentes, se hacían preguntas
diferentes y pertenecían a subcampos diferenciados. Mientras que la filosofía especulativa de la
historia se definía como una rama de la metafísica (dedicada a reflexionar sobre la naturaleza
fundamental del ser), la filosofía crítica de la historia se ocupa de la epistemología (centrada en la
naturaleza del conocimiento).

En la década de 1970 surgió el posmodernismo, con sus características definitorias: antidualismo,


giro lingüístico, principio de incertidumbre, relativismo y presentismo. Dentro del posmodernismo
se dan numerosas características y movimientos, tienen en común su manera de afectar a la historia.
Para un posmoderno no es relevante como fue la historia en su momento, sino como el dicurso
histórico se emplea actualmente y cual es su utilidad. El posmodernismo da argumentos en contra
de la diferencia entre filosofía especulativa y filosofía crítica:

-Nadie puede pensar en la historia rerum gestarum sin reflexionar sobre la historia res gestae.

-Pensar sobre la historia es una acción influenciada por la realidad histórica de quien piensa sobre
ella.

-La especulación metafísica atribuida a San Agustín o Hegel es un muñeco de paja.

-El pasado no existe.

Por lo tanto, hoy en día se acepta que no se puede hacer una filosofía crítica de la historia sin
abordar también, de forma consciente o inconsciente, una filosofía especulativa de la historia. Los
límites entre epistemología y ontología se han diluido. Cada vez existe con mas dificultad la figura
del historiador profesional, puesto que difícilmente es el investigador el que tenga bajo su control el
relato histórico popular.

4. ¿Es la historia una ciencia?

Ciencia se define como el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el


razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales
con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente. El concepto de ciencia es histórico,
está históricamente determinado. Empieza a plantearse si la historia es una ciencia en el siglo XIX,
hay diferentes posturas en torno a esta cuestión; algunas corrientes piensan que si es una ciencia,
otras que es una ciencia social y otras que es una forma de literatura.

La Historia no ha desterrado nunca la vieja tradición cronística, además teorizamos poco sobre
nuestro objeto de estudio. El ingenuismo metodológico provoca que, en cuanto avanzamos
metodológicamente, dejamos de ser “historia” para ser otra cosa (Geografía, ADN, Arqueología,
Economía, Sociología, etc). Falta debate por parte de los propios historiadores, algunos autores
explican las causas del retraso teórico-metodológico:

-La naturaleza de su objeto de estudio -La función social e ideológica de la Historia

-La actitud de los historiadores y hacia los historiadores

La ciencia puede definirse como una forma de conocimiento sistemático, explicativo, no


contradictorio, fáctico (no valorativo) y testificable. Pero, todas las ciencias no son iguales:
-Ciencias de la naturaleza o del entorno físico-natural, también ciencias sociales del hombre o del
hombre.

-Ciencias empíricas o no empíricas

- Ciencias omotéticas o ciencias idiográficas

-Ciencia explicativa o ciencia comprensiva

-Ciencia física, biológica, social (causal, funcional, intencional)

Las ciencias siguen un determinado procedimiento. Desarrolla unos conceptos, para los que realiza
enunciados o proposiciones, estos son sometidos a juicio de valoración y explicados.
Posteriormente se comprueba la hipótesis. Por último, siguiendo el proceso científico, se desarrollan
teorías y, si es pertinente, las leyes.

Parece claro que la Historia no es una Ciencia como la Física o la Química, ya que no elabora leyes,
ni tiene la capacidad de predecir. Desde el mismo siglo XIX se argumenta que la historia puede (o
no) formar parte de las Ciencias Sociales (Ciencias Humanas) junto con la economía, sociología,
politología, demografía, psicología, antropología, geografía, lingüistica, etc. Jean Piaget jerarquiza
las ciencias sociales:

Nomotéticas (Psicología científica, sociología, etnología, lingüistica, economía, demografía, etc.)


Idiográficas (Históricas, Jurídicas, Filosóficas)

La línea hermenéutica de tradición alemana adjudica a las ciencias sociales la capacidad de


comprensión, pero no la de “explicación, porque existe la barrera infranqueable del significado y el
sentido de las acciones humanas. Son fenómenos mentales que no se pueden reducir a términos
físicos, los hecho sociales tienen una semántica además de una sintaxis.

En el terreno epistemológico existen en el estudio científico de los fenómenos humanos


condicionantes negativos; la relatividad de las formaciones culturales y las leyes sociales, la
naturaleza subjetiva de la observación y el sesgo valorativo de la explicación. En el terreno
heurístico también existen condicionantes negativos; el objeto de estudio no puede ser observado ni
controlado en directo, el mismo objeto de estudio no puede ser reproducido para ser corroborado o
falseado (no hay experimentación), además los fenómenos sociales son variables siempre sujetas al
cambio. En el terreno ontológico no hay acuerdo acerca de qué es la Historia: ¿Y si no es un ente,
sino una condición (un adjetivo o cualidad) que tienen otros entes?

Los fenómenos sociales no pueden ser explicados (ciencia física) sólo pueden ser comprendidos
(ciencia social).
El conocimiento Histórico sí participa de algunas características y problemas del conocimiento
científico (sobre todo social):

-Parte de unas cuestiones o preguntas previas

-Tiene un método como conjunto de prácticas organizadas y sistémicas de tipo científico, sujetas a
un método explícito, aceptado y controlado

-Tiene una fase de observación, otra fase de creación de los datos, una fase de organización de la
información, tiene herramientas de verificación y falsación.

-No existe conocimiento histórico sin realidad ajena al propio conocimiento (Historia)

-No todo el conocimiento científico produce leyes ni es predictivo

-La ciencia no se mide sólo por su resultado, también por su propósito y procedimiento

-No existe conocimiento histórico sin generalizaciones ni regularidades

Según Lucian Febvre, la historia (o mejor dicho la Hisotriografía) no sería una ciencia, pero sí un
estudio científicamente elaborado por su método y la búsqueda de explicaciones demostrables,
intersubjetivas, contextualizables, todo ello mediante procedimientos lógicos, conocidos, explícitos
y comprobados.

El posmodernismo da su particular definición de la historia. Según Hayden White la obra histórica


es una estructura verbal en forma de discurso y en prosa narrativa que combina cierta cantidad de
datos, conceptos teóricos para explicar esos datos y una estructura narrativa para presentarlos. Toda
obra histórica tiene unas dimensiones epistemológicas, estéticas y morales. No es posible hacer
historia, sino metahistoria. Los historiadores buscan un “efecto explicatorio” con sus obras
narrativas, para lo cual utilizan una argumentación formal, una explicación por la trama y una
implicación ideológica.
5. El pasado como relación entre la realidad histórica y el sujeto presente

El pasado es el vínculo que una persona en el presente tiene con una realidad histórica previa. Este
vínculo se da porque una realidad histórica concreta ha determinado el curso de los acontecimientos
hasta la actualidad, y porque en dicha realidad histórica había elementos que forman parte de
nuestro presente o han infuido en el. La realidad histórica es un contexto social, político, cultural,
etc, de un momento cronológico previo que en la actualidad no existe. Por lo tanto, el pasado en si
no existe en un primer momento, el individuo forma el vínculo con esa realidad histórica extinta,
este vínculo se forma con la influencia de las características del contexto en el que vive el
individuo. Cada individuo tiene una relación distinta con el pasado, no tiene porque compartirla con
otro sujeto, aunque la realidad presente que influya sea similar.

Se pueden distinguir diferentes tipos de pasado según la influencia que tengan en el individuo
actual. El pasado cronológico hace referencia a un momento anterior en el tiempo. El pasado
concluso es una realidad histórica que ha tenido un final con el paso del tiempo, por lo que influye
directamente en la realidad presente, por ejemplo la relación entre un granadino y el reino nazarí. El
pasado presente es una realidad histórica que se ha perpetuado hasta la actualidad y forma parte de
la construcción del presente, por ejemplo la Constitución Española de 1978 para los habitantes del
Estado Español. El pasado extraño es una realidad histórica que tiene relación con una realidad
actual, pero que nos resulta ajena, por ejemplo la relación entre la Revolución Meiji y un español.
El pasado futurible es aquel que el individuo no considera parte del pasado porque niega que haya
concluido, se recuperan los elementos de una realidad histórica para mantenerlos vivos y
perpetuarlos en el futuro, por ejemplo un español que sigue considerando a los hispanoamericanos
como parte de la nación española.

En cuanto al procedimiento de la producción de la historia, no es lo mismo el pasado como tal que


la construcción del pasado. El pasado se refiere a sucesos anteriores a la realidad presente del
individuo que los estudia, la construcción del pasado es “lo que se dice que pasó”, en esta
construcción siempre influye el contexto desde el que se construye, especialmente la ideología
dominante. El pasado como tal carece de contenido. La realidad presente influye en la construcción
de la historia, no tanto por lo que se dice, sino mas bien por lo que no se dice (silencios de la
historia). Un silencio de la historia se produce cuando una realidad histórica no aparece reflejada al
completo en las fuentes usadas para su estudio, una ideología dominante produce y gestiona buena
parte de las fuentes, pudiendo obviar datos, las fuentes no son neutrales. Ampliar la base empírica
no hace, por sí misma, ni mejor ni diferente la producción histórica, así como el tipo de
poder/ideología que crea las fuentes no es necesariamente el mismo que el que crea los archivos.
El pensamiento histórico no se dedica únicamente a comprender los hechos de una realidad
histórica, sino que además sirve a inquietudes e intereses del poder (ideología dominante). Cada
sujeto establece una relación única y distinta con el pasado, no obstante, las relaciones con el
pasado se pueden clasificar:

5.1 Relación material con el pasado

“Nadie escribe en el vacío, no somos sujetos transcendentales” (Kant), esta frase afirma que no se
puede construir una narrativa histórica ajena al contexto y la realidad de quien la crea, por lo que el
pasado no existe sin el historiador, ni el historiador existe sin ese pasado. El historiador no puede
desmarcar su discurso de su realidad como sujeto histórico con raíces en un contexto temporal,
geográfico y socioeconómico. No solo el contexto influye en el sujeto, sino que el sujeto influye en
la forma de entender el contexto. Según Wilhelm Dilthey; el sujeto humano está siempre expuesto
al influjo del pasado, sujeto y objeto de conocimiento están interrelacionados, no existe nada mas
allá de nuestra narrativa y, definitivamente, no existe el pasado. Hay que evitar la ansiedad
cartesiana, nos dice el sociólogo británico Richard J. Bernstein, afirmando que la realidad no existe
sin el sujeto, ni el sujeto existe sin la realidad, no pudiéndose separar la realidad histórica del
individuo que la reconstruye. Bernstein remarca que cualquier construcción del pasado es posible,
precisamente, gracias a nuestra relación material con el pasado.

Hans-Georg Gadamer elabora una teoría sobre la interpretación histórica que no considera represora
la relación material con el pasado, sino estimulante, ya que no supone una limitación para el
discurso que queremos desarrollar, sino que ayuda a aportar un punto de vista propio y diferenciado,
construyendo un saber histórico mas plural y completo. La teoría se centra en la noción de prejuicio
y, en parte, también en la de tradición. Dominick LaCapra dice que las personas no son productos
pasivos de su entorno, sino que reaccionan ante él y tratan con el contenido de sus tradiciones a su
propia manera, es lo que denomina “la posición de sujeto” del historiador.

5.2 Relación política con el pasado

La relación política con el pasado es la voluntad o capacidad del historiador en influir en el status
quo en el que vive, ya sea con intención de cambiarlo (postura progresista) o de justificar su
mantenimiento y perpetuación (postura conservadora).

En la narrativa histórica es frecuente el uso del “nosotros”, construido en base a nociones políticas,
que puede convertir un pasado presente en un pasado concluso. Habitualmente, el “nosotros” es
usado por colectivos subalternos, aunque no siempre tiene porqué. Cuando se habla de un
“nosotros” implica la existencia de “otros”, normalmente a modo de enfrentamiento u opresión, lo
que supone una valoración política del contexto actual a través de las consecuencias de otra realidad
histórica. Charles Taylor, planteando un mundo multicultural, se plantea si las instituciones y sus
políticas del reconocimiento realmente hacen dicho reconocimiento, existiría en las mismas una
falta de reconocimiento o un falso reconocimiento.

Según Mary Fulbrook las consideraciones políticas influyen directa o indirectamente en los
siguientes aspectos de la investigación histórica:

-Las preguntas que se plantea el sujeto

-Que grupos considera el sujeto capacitados para buscar respuestas

-Los marcos de referencia de la investigación elegida

-Los conceptos en los que se busca la evidencia empírica

-La metodología o las “normas” mediante las que se buscan interpretaciones

-La elección del estilo, la presentación, los destinatarios y la recepción de los testimonios históricos
por estos últimos.

Muchos historiadores se cuestionan si realmente el discurso histórico puede ser objetivo al estar
determinado por el sujeto que lo construye, el discurso va a estar determinado por la ideología del
autor, en tanto que es una relación política con el pasado y supone un compromiso político. La
implicación política hace referencia a que el discurso histórico determina que elementos de una
realidad histórica forman parte o han derivado en la formación de la realidad presente, sin que esto
deba suponer un compromiso político por conservar dicha realidad. La implicación política no
requiere de compromiso político, mientras que el compromiso político si necesita el conocimiento
de la implicación política para ponerla en tela de juicio.

5.3 Relación estética con el pasado

Nos referimos mas a cuestiones de forma, la forma en la que se representa esa relación con el
pasado, la forma es un arquetipo de relato, como se elabora ese relato histórico.

Rara vez hay un discurso histórico que no este cerrado, siempre hay un proceso detrás que nos lleva
a un punto determinado, esto es la clausura narrativa, las cosas no son caóticas y se ordenan, los
hechos tienen causas y consecuencias. La clausura narrativa es la forma de dar respuesta a las
preguntas que motivan una investigación histórica, es muy difícil encontrar una narración histórica
que no tenga coherencia entre sus argumentos.

La narración maestra es una narrativa construida a través de unos hechos del pasado que se han
seleccionado solo para reforzar ideas, se construye un discurso sobre unos hechos conociendo ya las
consecuencias de los mismos. Por lo general cuando presentamos un relato histórico suele
presentarse como una narración maestra, la idea de progreso siempre está presente. En la sociedad
occidental, desde el Siglo de las Luces, siempre tenemos la idea de progreso, incluso en nuestra
propia vida. Cualquier relato histórico se presenta señalando unos hechos del pasado que sirven
para la legitimación de nuestro discurso.

La cuestión es que la forma en la que representamos el pasado moldea también lo que entendemos
por pasado. Los hechos pasados que seleccionamos para explicar algo del presente depende de
como queramos presentar la historia, de la forma que adopte el relato. Los hechos no solo anteceden
al relato, en el propio proceso de formar la narrativa histórica se crean los hechos, por tanto, los
hechos son los argumentos que el historiador emplea para construir su narrativa histórica. Lo que
los historiadores consideran un hecho depende, en parte, de la forma que adopte el relato. La forma
en que se presenta el relato es la relación que tenemos con el pasado.

Según Hayden White las formas de relato pueden clasificarse en: comedia, tragedia, romance y
sátira. La comedia supondría la reconciliación de dos fuerzas opuestas que restaura la armonía. La
tragedia supondría una división creciente que antecede a un conflicto, en el cual “cae el héroe” y
cuyos hechos son una “lección para el público”. Una narrativa histórica de romance tendría un
componente de liberación y autorrealización, implicando de alguna forma un triunfo del bien sobre
el mal. La sátira es un relato construido sin esperanza de redención, en el que los eventos se repiten
y los humanos son juguetes del destino que no consiguen construir una sociedad mas justa.
5.4 Relación moral con el pasado

Después del [Link] se rompe un poco la relación moral con el pasado, pues se busca la objetividad y
no lo subjetivo, pero hasta ese siglo se buscaba aprender del pasado a través de la historia. Esta
relación moral con el pasado consiste en que la lectura de la historia permite aprendizajes a nivel
ético y moral de quien recibe ese aprendizaje. Actualmente aún hay grupos de personas que piensan
que la historia debe enseñarnos a través del pasado ciertos aspectos morales, especialmente desde
los grupos dominantes. Establecen una relación moral con el pasado todas aquellas narrativas
históricas que están construidas con el objetivo de que su lector obtenga una lección moral.

Cuando sacamos enseñanza moral del pasado estamos dando por hecho que ese pasado es igual al
presente, pues considera categorías morales atemporales: el incesto no era igual en la sociedad
andalusí que actualmente, el asesinato no estaba igual visto hace 200 años que en nuestros tiempos.
Por lo tanto la relación moral con el pasado no tiene en cuenta que las categorías morales atienden
al propio contexto histórico. Al contrario que la relación política, la relación moral con el pasado no
quiere cambiar el status quo.

Una de las críticas a los discursos que establecen una relación moral con el pasado consiste en la
idea de la alteridad del pasado; si consideramos que el pasado no existe, no podemos extraer
lecciones morales del mismo. Además al considerar las categorías morales como atemporales, obvia
que estas están influidas por su contexto histórico y sociocultural. Al mismo tiempo, cada persona
puede extraer distintas enseñanzas de un mismo hecho, sin suponer un problema hasta que las
enseñanzas son contradictorias entre sí, dándose distorsiones y polarizaciones de la historia.

No conviene suponer que existe una historiografía moralmente neutra o que las lecciones morales
no respetan nunca la alteridad del pasado. Existe un tipo de relación moral con el pasado en la que
los historiadores no buscan ver confirmada su propia moralidad, sino ser puestos en cuestión y, si
hace falta, ser corregidos. Hay autores que consideran que es positivo que se saquen enseñanzas
morales del pasado, siempre y cuando diversas personas saquen enseñanzas morales que no
confronten. El problema de la relación moral con el pasado es que entendemos que hay un punto de
bien y mal, esos puntos de bien y mal con construcciones morales actuales, no del pasado.

5.5 Relación epistémica con el pasado

La relación epistémica deriva del interés de conocer y aprender, conocimiento y comprensión parten
siempre de las preguntas: ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? No existe la historia con la simple
acumulación de datos, es necesaria una pregunta básica. Estas preguntas tampoco salen de la nada,
salen de la observación de los datos. El saber histórico no es una simple acumulación de datos, es la
búsqueda de respuestas a preguntas planteadas a través de la observación de los datos.
Generalmente las preguntas parten de nuestro presente, de nuestras inquietudes con el presente, aquí
entran también las demás relaciones con el pasado.

Cuando intentamos conocer el pasado tratamos de ir mas allá de los vestigios materiales: quién
escribió un documento, que pasaba en ese entonces, los objetos de esa época que nos transmiten,
etc. El discurso del pasado se construye a través de explicaciones, hipótesis u observaciones sobre
fuentes materiales que han llegado a nuestros días, tratamos de explicar el pasado mediante
vestigios materiales del presente. Una inferencia es aquello que los historiadores hacemos para
explicar que hay al otro lado de la fuente material, pueden ser hipótesis o conclusiones sacadas a
través de la información disponible en la fuente material. Las inferencias son afirmaciones del
pasado que están respaldadas por fuentes del pasado pero que existen en el presente, son creencias o
hipótesis sobre evidencias observables en el presente, las inferencias adoptan distintas formas.

El conocimiento histórico es siempre una construcción, una propuesta para interpretar una fuente o
una realidad histórica, el historiador no estudia la historia de manera directa. A partir del [Link]
surge el debate sobre si la ciencia es historia o, incluso, si es un arte. Para considerar que la historia
es una ciencia, o para entrar a discutir esto, tenemos que tener en cuenta que se considera ciencia a
cualquier disciplina capaz de elaborar generalizaciones que siempre se cumplen. Esta definición
esta realmente obsoleta, por eso los debates, esta definición tiene su propia historicidad. Existen
modelos de construcción de un discurso para dar cientificidad a la historia:

Modelo de cobertura legal. Consiste en afirmar que un hecho histórico no se produjo por azar o
espontaneidad, el acontecimiento en cuestión no fue casualidad, sino algo esperado por las
condiciones, consecuencia de unas causas lógicas que han llevado al suceso. Si esas son las causas
que dan lugar a ese acontecimiento, siempre que se produzcan esas causas debería repetirse ese
acontecimiento. Por este motivo se consideraba que la historia era una ciencia, según este modelo se
podría predecir la historia y los hechos históricos. Quienes defienden esta idea argumentan que si no
se pueden establecer leyes científicas sobre la historia, es que no se ha profundizado lo suficiente.

Modelo intencional. Defiende la cientificidad de la historia a través de hechos particulares e


individuales, no de hechos grandes ni de la superestructura, el historiador debe centrarse en los
sucesos particulares y la capacidad de establecer leyes a través de estos, esto da la cientificidad a la
historia. El modelo intencional no se orienta a aspectos generales de los acontecimientos, sino a las
particularidades. El modelo intencional defiende la capacidad de entrar en la psique de las personas
y conocer sus intenciones, se elaboran leyes históricas en base al estudio de las intenciones de
quienes participaron en un suceso histórico. El modelo intencional critica al modelo de cobertura
legal por pretender establecer leyes incluyendo elementos que no dependen de los seres humanos
(condiciones climáticas o geográficas, etc). El problema de este modelo es que asume que se
pueden conocer los pensamientos e intenciones de una persona, considerando el transcurso de la
historia dependiente de una serie de personajes.

Modelo probabilístico. Es una deriva del primer modelo, prácticamente una reelaboración. Las
leyes no establecen causas que siempre se cumplan, sino que por estadística lo mas probable es que
se cumplan. Cuando se dan unas causas y se produce un acontecimiento, es probable que siempre
ocurra, aunque no siempre ocurre.

Modelo comparativo. Establece que la historia es capaz de elaborar leyes sobre lo que es normal y
extraordinario, a base de comparaciones, por eso la historia es una ciencia. Se comparan situaciones
históricas, buscando cuales son las cosas habituales o comunes y cuales son extraordinarias, la
capacidad científica de la historia estaría en la capacidad de elaborar leyes sobre lo que es normal o
frecuente y extraordinario.

Así como existen distintos modelos de construcción del discurso, también se puede hacer una
clasificación dentro del concepto de objetividad, es un concepto del que cada persona tiene una idea
diferente:

-Objetividad absoluta. El sujeto ve la verdad tal y como es, de manera imparcial y temporal, sin
mostrar pensamientos e ideologías propias.

-Objetividad procedimental. Aplicación de medios de investigación objetivos. De modo que, de


darse fallos en la investigación, el simple perfeccionamiento los corregiría. La crítica a esta
objetividad es que la propia selección y elaboración de herramientas para obtener información ya es
un acto subjetivo.

-Objetividad disciplinar. Admite que es posible desligarse de la subjetividad humana, un grupo de


personas puede llegar a una conclusión compartida por medio del debate y alcanzar consenso.

-Objetividad dialéctica. Afirma que la subjetividad es necesaria para la construcción del discurso
histórico, se entiende como condición necesaria para establecer una relación epistémica con el
pasado, en tanto que el pasado es la relación dialéctica entre el sujeto y las fuentes. La realidad
histórica no existe sin el sujeto, ni el sujeto sin la realidad histórica que le precede.
6. Ética de la investigación histórica

El historiador no es diferente del receptor de la historia, es como mucho un primus inter pares, no
puede acercarse a una realidad histórica mas que cualquier otra persona del presente. Además los
tipos de pasado nunca son fijos, son dependientes de la posición del sujeto.

Lo que diferencia a un historiador de otro sujeto conocedor del pasado es la gestión de sus
relaciones con el pasado, pues entre ellas siempre prima una relación epistémica. Las relaciones con
el pasado nunca existen aisladas y a veces no de todas somos conscientes.

El historiador soluciona la dualidad cartesiana mediante la hermenéutica, siendo consciente de que


una realidad histórica pudo existir pero ya no existe, que nuestra relación con el pasado puede ser de
distinto tipo y está determinada por parámetros. La relación con el pasado la establecemos a través
de inferencias.

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