Los Alfareros de Piura
A 5 Km. de la ciudad de Piura, siguiendo el camino a Sechura, pasando por Catacaos, se
encuentra el humilde caserío de "Simbila", con sus casas hechas de troncos de "Algarrobo",
desparramadas sin orden sobre la arena. A pocos metros de la pista comienza el caserío,
rodeado de hatos de "cabras y burros". Por todas partes aparecen los pequeños montículos de
arena, en cuyos cráteres abiertos se amontonan trozos de vieja cerámica y cenizas. Estos son
los "hornos" rudimentarios de los famosos olleros de Simbila, que practican su peculiar
alfarería desde tiempos inmemoriales. La típica olla de barro para el hervido de la chicha, las
grandes tinajas, jarras, sartenes, cacerolas, peroles, el "aguatero" y el "muco" (típicos
recipientes para el transporte y la conservación de agua), el cantarito, tubos para regadío, etc,
son los productos peculiares de los olleros de Simbila. Para fabricarlos emplean técnicas
antiguas, heredadas de padres a hijos. Todo el pequeño poblado se dedica a este trabajo. Los
accesorios utilizados por el alfarero comprenden una paleta de madera de algarrobo de 15 cm.
de largo, fabricada en Catacaos, y un pedazo de piedra, de 8 a 12 cm. de diámetro, que
procede de los cerros más cercanos al caserío. Los alfareros de Simbila suelen emplear un
tipo de sello llamado "labradora", de forma ovalada, y que contiene peculiares figuras o
conformaciones, ya sea un ramo de flores o un círculo, por ejemplo. Algunos objetos llevan
decoraciones geométricas hechas por medio de una pequeña astilla de madera o un gancho de
metal, de esos que usan las mujeres para sostener el cabello. Después del secado, juntan las
piezas con una solución amarilla de limonita (oxido de fierro) que procede de yacimientos de
los alrededores de Paita, Tablazo, Bayovar, etc. Le llaman "lustre almadre", y se utiliza para
cubrir las manchas ocasionadas por la cocción. Durante el horneado, el lustre almadre
adquiere ese color rojo uniforme que es característico de la alfarería de Simbila.
Los alfareros trabajan en la estación seca (abril/mayo-diciembre). La arcilla y la arena se
extraen de un área deshabitada del poblado de La Legua (23 m, 5°13’18 S, 80°40’10 O), a
media hora11. En este, y todos los casos a seguir, la arcilla y el material adicional (por
ejemplo, «arena», «mezcla» u otras arcillas) son procesados y la combinación se almacena
bajo sombra12.
Herramientas
El conjunto básico incluye dos paletas de algarrobo, hechas por los alfareros o heredadas.
Hay dos variantes: una gruesa [desgasadora] para formar y adelgazar las paredes y otra para
nivelar [emparejadora]. La piedra es yunque. Un alfarero (E. Martínez), de acuerdo a la
descripción presentada tenía dos tipos de paletas, de tamaños distintos, relacionados con las
vasijas a producir (fig. 2)13. José Ipanaqué nos mostró que además de estos tipos puede
usarse una intermedia, para borrar las marcas de la desgasadora. No es cuestión de tamaño o
forma, ya que son similares, sino de espesor: tras años de uso, la desgasadora se hará
emparejadora, o mantendrá su función pero con vasijas chicas (fig. 3). Se usan además
El «comenzado» no emplea herramientas. El ollero se sienta con un trozo de arcilla sobre las
piernas y lo golpea con el puño formando un cono (figs. 4-5). Para vasijas mayores
(tinajones) agrega rollos para obtener un cono grande, con un orificio al tope (ca 10 cm).
Siendo un trabajo en serie, la elaboración de una pieza puede continuar horas después, o al
día siguiente, según cantidad y tamaño. En el segundo paso [«alisado»], la postura del
alfarero varía, de acuerdo a las dimensiones de la vasija: con las menores, permanece
sentado, ayudando a su rotación con los pies14
La ‘Casa del Alfarero’ viene funcionando desde el año 1980. Trabajan alrededor de treinta
pobladores de Simbilá dedicados a este arte. Aquí fabrican varios objetos de arcilla. La típica
olla de barro para el hervido de la chicha, las grandes tinajas, jarras, sartenes, cacerolas,
peroles, el “aguatero”, así como tejas para los techos a dos aguas.
Actualmente la ‘Casa del Alfarero’, se encuentra en un estado crítico, debido a la precariedad
de su construcción. Además los trabajadores de la ‘Casa del Alfarero’ tienen problemas con
el Hospital Privado del Perú debido a un conflicto de terreno.
Según comenta Hilario Raimundo Paz, presidente de la asociación de alfareros, el terreno en
disputa es legalmente de ellos. Pero el hospital ha comprado dicho terreno.
A su vez el presidente de la asociación de alfareros sostuvo que ellos están dispuestos a
llegar a un acuerdo con el hospital; pero lo que no quieren es ser re ubicados. Esto por un
tema de tradición de ubicarse en dicho lugar. A su vez los alfareros pidieron a instituciones
públicas y privadas los apoyen en la re construcción de la ‘Casa del Alfarero’, con el fin de
seguir mostrando sus productos.