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Derecho de Propiedad en la Constitución

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1.

Concepto

En la concepción clásica, el derecho de propiedad se ha


entendido como la potestad que ejerce la persona sobre sus
bienes materiales o inmateriales. Por ello le corresponde al
Estado garantizar que la propiedad no sea objeto de privaciones
arbitrarias por parte del poder público y de otros particulares. En
esa medida, se protegen las facultades que tiene el titular de un
bien, es decir, las facultades de usarlo, disfrutarlo, disponer de
él y reivindicarlo o recibir una justa compensación en caso de
privaciones arbitrarias, mediante los mecanismos legales que el
ordenamiento jurídico ha establecido.

No obstante lo señalado, el concepto de propiedad como


derecho fundamental que recoge nuestra Constitución es más
amplio, dado que tienen que interpretarse de modo unitario
diversas disposiciones constitucionales que regulan el derecho
en mención.

En dicho sentido, en la Constitución de 1993 se reconoce:

 El derecho de propiedad sobre las creaciones intelectuales


artísticas, técnicas y científicas, así como sus frutos y productos
(artículo 8).
 El derecho de propiedad propiamente dicho (artículo 16).
 El pluralismo económico que se concretiza en el reconocimiento de
diversas formas de propiedad en el marco de la economía social de
mercado (artículo 60).
 La propiedad del Estado sobre los recursos naturales (artículo 66),
así como su uso sostenible (artículo 67).
 La garantía de inviolabilidad del derecho de propiedad y el
otorgamiento de indemnización justipreciada en caso de
expropiación (artículo 70).
 El régimen de la propiedad de los extranjeros (artículo 71).
 El régimen de prohibiciones y restricciones para la adquisición,
posesión, explotación y transferencia de determinados bienes por
razones de seguridad nacional (artículo 72).
 El régimen de los bienes de dominio y uso público (artículo 73),
 La propiedad privada y comunal sobre la tierra (artículo 88),
especialmente la de las comunidades campesinas y nativas
(artículo 89).
A partir de las disposiciones citadas se puede colegir que en
nuestra Constitución el derecho de propiedad no es solo un
derecho individual ni únicamente de carácter privado, sino que
también tiene una dimensión objetiva o institucional.

En buena cuenta, los elementos subjetivos del derecho se ven


complementados con el reconocimiento de diversas formas de
propiedad, entre las que cabe mencionar la propiedad que tiene
el Estado sobre los bienes de dominio público —particularmente
los recursos naturales—, así como el derecho de propiedad de
los extranjeros que para adquirir, usar, disfrutar, transferir o
proteger su derechos de propiedad están sujetos a las mismas
reglas que los peruanos, salvo la limitación para adquirir
derechos de propiedad dentro de los cincuenta kilómetros de la
frontera; y el derecho que tienen las comunidades campesinas y
nativas sobre sus tierras, con las que guardan una estrecha
vinculación, llegando su propia existencia a depender de su
preservación (no privación arbitraria, no contaminación).

Asimismo, nuestra Constitución establece que el derecho de


propiedad se ejerce en armonía con el bien común y dentro de
los límites de la ley. De ahí se puede colegir, como lo ha hecho
el Tribunal Constitucional (sentencia del EXP 008-2003-AI, caso
constitución económica), que el derecho de propiedad cumple
una función social, pues su ejercicio no se agota en la mera
satisfacción individual o familiar del titular del derecho sino que
su aprovechamiento debe realizarse sin lesionar otros derechos
fundamentales. Por ello resulta indispensable su regulación; de
igual manera su uso y disfrute deben armonizarse con el bien
común de la sociedad a la que pertenece su titular, y por ello
resultan admisibles sus limitaciones siempre que sean
razonables y proporcionales.

2. Alcances
El derecho fundamental de propiedad en su dimensión subjetiva
supone el respeto y garantía de una serie de facultades que
permiten al titular el goce de sus bienes dentro de los límites
constitucionales y legales. Ello en tanto nuestra Constitución, de
acuerdo a lo establecido en el artículo 103, no ampara el abuso
del derecho.

En buena cuenta, el derecho de propiedad garantiza a su titular


las facultades de usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien.
Estas facultades se ejercen conforme a las decisiones de su
titular y dentro de los límites establecidos en la Constitución y
en la ley.

Desde una perspectiva objetiva o institucional, el derecho de


propiedad es un principio constitucional que fundamenta y
sostiene, junto con otros —como la libertad de contratación o la
seguridad jurídica— nuestro modelo de economía social de
mercado, que se asienta en el reconocimiento de diferentes
formas de propiedad. En dicho sentido se reconoce la propiedad
privada sobre bienes tangibles e intangibles, la propiedad del
Estado sobre bienes de dominio privado y a título de dominio
público del Estado —particularmente sobre los recursos
naturales—, así como la propiedad de las comunidades
campesinas y nativas (propiedad comunal).

A partir de estas dimensiones, corresponde al Estado no solo


garantizar la no privación del derecho de propiedad sino regular
su uso con la finalidad de que su ejercicio no sea lesivo hacia
otros derechos fundamentales o del orden público. Para ello, por
ejemplo, el Estado otorga seguridad al el derecho de propiedad
sobre los bienes mediante un sistema de publicidad de los
derechos, el registro público; también puede establecer
limitaciones al uso que se hace de determinados bienes, como
por ejemplo establecer un límite horario para los
establecimientos privados de diversión nocturna abiertos al
público.
3. Contenido

El derecho de propiedad garantiza como contenido las


siguientes facultades:

a) El acceso o adquisición del derecho de propiedad conforme a


los requisitos y procedimientos establecidos en la Constitución y
en la ley, sin discriminación Así por ejemplo, si alguien quiere
adquirir un vehículo solo tendrá que seleccionar el de su
preferencia de acuerdo a sus posibilidades económicas, para lo
cual tendrá que pagar el precio pactado con el vendedor y luego
proseguir una serie de trámites notariales y registrales para
consolidar la adquisición de su derecho sobre el vehículo.

b) Hacer uso o no del derecho de propiedad, lo que se


materializa en usar el bien o no hacerlo. Por ejemplo, si se tiene
una casa bien puede habitarse en ella o, si se prefiere, no
hacerlo; si se tiene un libro una forma de hacer uso del mismo
es leerlo o guardarlo en nuestra biblioteca personal, así como
prestarlo para que también se haga uso del

c) Disfrutar de la propiedad, es decir explotar económicamente


el bien que es objeto del derecho. Por ejemplo, se podría
arrendar un inmueble para que sea usado como casa-habitación,
discoteca, restaurant, local comercial, entre otros, con la
finalidad de obtener un provecho económico —el pago del
alquiler— para emplearlo en otros fines lícitos.

d) Disponer del bien objeto del derecho, es decir, transferir, sin


interferencias estatales o privadas, todas las facultades o
algunas de las que conforman el derecho de propiedad (la venta
del inmueble, de un vehículo, etcétera).

e) Reivindicar el bien objeto del derecho, es decir, frente a su


privación arbitraria, emplear los mecanismos legales
establecidos para reintegrar el bien al patrimonio de su titular.
f) La función social de la propiedad, según la cual su ejercicio
debe efectuarse en armonía con el bien común.

Asimismo, el derecho de propiedad garantiza que el titular no


sea privado arbitrariamente del bien sobre el cual recae el
derecho. Este derecho es oponible al Estado y a los particulares.
Por ello, corresponde a su titular reivindicar el derecho o, en su
defecto, obtener una indemnización por el daño sufrido. En uno
y otro caso deberían emplearse los mecanismos legales
establecidos.

En la práctica jurisprudencial del Tribunal Constitucional ha sido


común encontrar casos en los que se ha establecido qué
elemento no forma parte del derecho de propiedad. En dicho
sentido, no forman parte del contenido protegido del derecho de
propiedad la posesión (resolución recaída en el EXP 5007-2006-
PA, caso Santos Pacherre Viera), el reconocimiento de la
titularidad sobre un bien (resolución recaída en el EXP 5168-
2005-PA, caso Pablo Quispe Mendoza), el uso del crédito fiscal
(resolución recaída en el EXP 03171-2007-PA, caso ADECCO
PERU), el pago del arrendamiento (resolución recaída en el EXP
03035- 2006-PA, caso Luis Ángel Méndez Cordero y otro), así
como la orden judicial expedida regularmente que dispone el
remate de un bien inmueble (sentencia del EXP 03275-2007-PA,
caso Organización de Sistemas Colectivos SAC).

4. Límites

Nuestra Constitución establece un régimen de limitaciones al


derecho de propiedad. En dicho sentido, por necesidad pública o
seguridad nacional, declarada por ley, el Estado puede expropiar
un bien, previo seguimiento del procedimiento respectivo
otorgando al titular afectado un pago en efectivo como
indemnización justipreciada que compense el daño sufrido. El
afectado no puede cuestionar la expropiación, pero sí el valor de
la propiedad fijada por el Estado en el procedimiento
expropiatorio (artículo 70).
De otro lado, los extranjeros, dentro de cincuenta kilómetros de
la frontera, no pueden adquirir títulos, ni directa ni
indirectamente, sobre minas, tierras, bosques, aguas,
combustibles ni fuentes de energía, salvo autorización expresa
por necesidad pública mediante decreto supremo aprobado por
el Consejo de Ministros (artículo 71).

En igual sentido, se establece un régimen general de


limitaciones temporales a las facultades de adquisición, uso,
explotación y transferencia de la propiedad por razones de
seguridad nacional (artículo 72).

5. Jurisprudencia

Exp. Nº 00864-2009-PA

Hechos relevantes del caso

Negociación Mamacona SAC cuestiona que el Estado, a través


del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, no haya
expedido la resolución expropiatoria ni haya efectuado el pago
del justiprecio por la expropiación de un predio en el año 1969
en el marco de la reforma agraria.

Relación del caso con el derecho

Se reconoce que el derecho de propiedad de la empresa


demandante ha sido afectado por la omisión del Estado, quien al
asumir la posesión del bien con su expropiación en 1969, no
inicio el procedimiento expropiatorio sino hasta 1998, habiendo
quedado el mismo paralizado luego de haberse dado algunos
pasos, estando pendiente la expedición de la resolución
expropiatoria y del pago de la indemnización justipreciada.
Exp. Nº 01126-2011-HC

Hechos relevantes del caso

La comunidad nativa Tres Islas cuestiona una resolución judicial


que ordenó el retiro inmediato del cerco de madera construido
para impedir a empresas de transporte el acceso al territorio de
la comunidad.

Relación del caso con el derecho

Se reconoce que el derecho de propiedad de las comunidades


implica decidir quiénes entran o no al territorio de la comunidad.
En el expediente se acreditó la propiedad de la comunidad,
sobre la cual no existía ninguna servidumbre o derecho de paso
inscrito. Por ello, la decisión judicial que dispuso el retiro de la
cerca vulneró la facultad de decidir quiénes ingresan o no a la
propiedad de la comunidad afectada.

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