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Guía para la Prevención del Sexting

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Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación

PantallasAmigas
Observatorio de la Seguridad de la Información
Febrero 2011

GUÍA SOBRE ADOLESCENCIA Y SEXTING:


QUÉ ES Y CÓMO PREVENIRLO

1. INTRODUCCIÓN
El sexting consiste en la difusión o publicación de contenidos (principalmente fotografías o ví-
deos) de tipo sexual, producidos por el propio remitente, utilizando para ello el teléfono móvil u
otro dispositivo tecnológico.
Imaginemos a una chica que se hace fotografías de contenido erótico con el móvil y se las
envía por sms a un chico con el que quiere coquetear, o las publica en su perfil de una red so-
cial. Un contenido de carácter sexual, generado de manera voluntaria por su autora, pasa a
manos de otra u otras personas. Esto es lo que denominamos sexting. A partir de aquí, puede
entrar en un proceso de reenvío masivo multiplicándose su difusión.

1.1. ALGUNOS DATOS SOBRE EL SEXTING


¿En qué medida afecta este fenómeno a los adolescentes? A continuación ofrecemos unos
datos que permiten al lector hacerse una idea de la magnitud del sexting en España y a nivel
internacional.
1.1.1. Los adolescentes y el teléfono móvil
 En España, 2 de cada 3 menores de 10 a 16 años (un 64,7%) posee un terminal de te-
lefonía móvil propio -1-
 Este porcentaje aumenta con la edad y se generaliza entre los adolescentes (de 15 a 16
años): un 89,2% tiene teléfono móvil.
 El 88,6% de los menores españoles con móvil entre 10 y 16 años hace fotografías con
su terminal, el 48,2% las envía a otras personas, y el 20,8% las publica en Internet -2-.
1.1.2. Los adolescentes y el sexting
En Estados Unidos, en la franja de edad de 13 a 18 años, son más chicas (65%)
que chicos (35%) los que envían sexting a través de SMS o e-mails -3-.
 Los adolescentes de más edad son más propensos a recibir sexting: en [Link]., el 4%
de los niños de 12 años han recibido un mensaje con imágenes sugerentes (desnudos o semi-
desnudos) de una persona que conocen. A los 16 años, el 20%. Y a los 17, el 30%. -4-
 En España, un 4% de los menores entre 10 y 16 años dice haberse hecho a sí mismos
fotos o vídeos en una postura sexy (no necesariamente desnudos ni eróticas) utilizando el telé-
fono móvi -5-.
 El 8,1% de los adolescentes españoles de 10 a 16 años declara haber recibido en su te-
léfono móvil fotos o vídeos de chicos o chicas conocidos en una postura sexy.
1.1.3. ¿Por qué los adolescentes hacen sexting?
 Los chavales que envían sexting lo hacen porque alguien se lo pide o por diversión,
pero también para impresionar a alguien o para sentirse bien (autoafirmación) -6-.

1
 Suelen enviarse a su pareja, a alguien que les gusta, a exparejas o a amigos.

1.1.4. El papel de los padres


 El 59,9% de los padres y las madres de menores españoles de 10-16 años con teléfono
móvil considera que sería muy grave si su hijo se hiciese fotos a sí mismo en una postura sexy.
 El 60,2%, encuentra muy grave que su hijo reciba fotos de chicos o chicas que conoce
en postura sexy -7-.

1.2. OBJETIVO DE LA GUÍA


¿Cuál es el objetivo de esta guía? Por un lado, la guía nace con la intención de dar a cono -
cer un fenómeno, el del sexting, que está presente en nuestra sociedad, e informar a adultos y
menores acerca de los riesgos que puede implicar.
Por otro, proporciona pautas a seguir para su identificación y prevención y, en su caso, su
denuncia ante las autoridades pertinentes, prestando especial atención a los más jóvenes.

2. ¿QUÉ ES SEXTING?
Sexting es una palabra tomada del inglés que une “Sex” (sexo) y “Texting” (envío de mensa-
jes de texto vía SMS desde teléfonos móviles). Aunque el sentido original se limitase al envío
de textos, el desarrollo de los teléfonos móviles ha llevado a que actualmente este término se
aplique al envío, especialmente a través del teléfono móvil, de fotografías y vídeos con conteni-
do de cierto nivel sexual, tomadas o grabados por el protagonista de los mismos.
Relacionado con el sexting se encuentra el llamado sex-casting. Con este término se identifi-
ca la grabación de contenidos sexuales a través de la webcam y difusión de los mismos por e-
mail, redes sociales o cualquier canal que permitan las nuevas tecnologías -8-.
En la definición de sexting, y en la determinación de qué es y qué no es una práctica consi-
derada como tal, se plantean los siguientes aspectos:
 Voluntariedad inicial. Por norma general estos contenidos son generados por los prota-
gonistas de los mismos o con su consentimiento. No es necesaria coacción ni en muchos ca-
sos sugestión, ya que son contenidos que alguien crea normalmente como regalo para su pare-
ja o como una herramienta de flirteo. Es decir, generalmente el propio protagonista es el pro-
ductor de los contenidos y el responsable del primer paso en su difusión.
 Dispositivos tecnológicos. Para la existencia y difusión del sexting, es necesaria la utili-
zación de dispositivos tecnológicos, que al facilitar su envío a otras personas también hacen in-
controlables su uso y redifusión a partir de ese momento. De especial importancia son los telé-
fonos móviles, que permiten a los menores grabar contenidos en cualquier lugar en el que en-
cuentren la intimidad necesaria. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de grabar imágenes de
contenido sexual con otro tipo de dispositivos diferentes del teléfono móvil. Destacaría en este
sentido la utilización de la webcam. Frente a la intimidad que el adolescente puede encontrar
fácilmente en la utilización del teléfono móvil, en el caso de la grabación a través de la webcam
juega un papel muy importante la ubicación del ordenador en la casa. Si el equipo se encuentra
en una zona común del hogar, y no en el dormitorio del menor, la sensación de privacidad del
menor se reduce y por tanto puede suponer un cierto freno a la grabación de contenidos sexua-
les.
 Lo sexual frente a lo atrevido. En la consideración de una situación de sexting, el prota-
gonista de las imágenes posa en situación erótica o sexual. Quedarían fuera del ámbito del
sexting, por tanto, las fotografías que simplemente resultan atrevidas o sugerentes, pero no tie-

2
nen un contenido sexual explícito. Sin embargo, es cierto que la línea que separa la carga eróti-
ca o sexual de un contenido puede resultar, en ocasiones, difusa.
 La importancia de la edad. El sexting no es un fenómeno exclusivo de los chavales.
También los adultos difunden fotografías propias de carácter sexual tomadas con el teléfono
móvil. De hecho, datos de Estados Unidos revelan que la incidencia del sexting entre los adul-
tos es superior a la detectada entre los propios menores: un 31% de las personas de 18 a 29
años han recibido sexts (imágenes con contenido sexual procedentes de una persona conoci-
da), y un 17% en la franja de edad de 30 a 49. -9-
Sin embargo, en el caso de los menores concurren una serie de circunstancias, que se analiza-
rán en el siguiente epígrafe, que exigen un tratamiento especial desde el punto de vista jurídi-
co. Por ello esta guía se enfoca específicamente al sexting practicado por menores de edad.

3. SEXTING Y ADOLESCENTES: ¿POR QUÉ SON VULNERABLES?


Como adelantábamos en el epígrafe anterior, el sexting no es exclusivo de los menores. Sin
embargo, concurren circunstancias que colocan al menor en situación de especial vulnerabili-
dad. Se analizan a continuación algunas de ellas.

3.1. FALTA DE CULTURA DE PRIVACIDAD


En el sexting, el menor es el que, conscientemente, realiza (o consiente la realización) de
una fotografía o vídeo con contenido sexual y la distribuye o publica de manera voluntaria.
Parece evidente que el menor no está percibiendo amenaza alguna contra su privacidad, ni
es consciente de las implicaciones desde el punto de vista de la seguridad. No ven riesgos en
la exposición de datos personales, privados e íntimos, a través de las nuevas tecnologías de la
comunicación, y por ello los difunden. Se colocan a sí mismos en una situación de vulnerabili-
dad, en tanto en cuanto unos contenidos de sexting pueden llegar a ser conocidos de forma
masiva.
Puede ser que los adolescentes muestren tal avidez de reconocimiento y notoriedad que les
lleva a mostrar cierto exhibicionismo online, lo que puede llevar a situaciones que pueden inclu-
so poner en peligro su intimidad e integridad.

3.2. MENOR CONSCIENCIA DE LOS RIESGOS Y EXCESO DE CONFIANZA


La falta de experiencias y de perspectiva hace que los adolescentes minusvaloren los ries-
gos asociados a una conducta de sexting. Así, los menores son menos conscientes de los ries-
gos y valoran los peligros con dificultad, lo que les lleva a actuar de manera transgresora.
De este modo, producen y difunden sexting como regalo a su pareja o elemento de coque-
teo.
También lo hacen como respuesta a mensajes similares que han recibido e incluso manifies-
tan sentir cierta presión grupal, ya sea de amigos o del futuro receptor de los contenidos -10-.
Lo hacen sin tener en cuenta el riesgo que supone la posibilidad de pérdida de control de cual-
quier información que sale del ámbito privado y que puede pasar a ser de dominio público (por
sustracción del terminal, venganza o ruptura con la pareja, por la publicación de esas imágenes
en Internet, etc.)
En muchos hogares, son precisamente los menores quienes tienen el papel de expertos tec-
nológicos dentro de su entorno familiar (se les ha denominado nativos digitales), situación que
les puede conferir un exceso de confianza en el manejo de situaciones de este tipo.
En consecuencia, en ocasiones los adolescentes se sienten autosuficientes y piensan que
son capaces de resolver cualquier incidencia, sobrevalorando su capacidad de respuesta ante

3
cualquier situación que suceda en un entorno tecnológico (ya sea un problema técnico o un
riesgo derivado de actitudes humanas que se desarrollan en dicho ámbito).
Además, en muchos casos la brecha digital existente entre generaciones puede significar
que en ocasiones sus educadores no pueden aconsejar a los menores porque no conocen a
fondo la problemática derivada de un uso inapropiado de las tecnologías. Los padres se enfren-
tan a situaciones frente a las que no tienen conocimientos suficientes, mientras que los meno-
res parecen creer saberlo todo acerca de ellas.
La necesidad de identificación con el grupo, unida a la menor consciencia del riesgo y al ex-
ceso de confianza, genera una combinación de factores que puede suponer una amenaza para
el menor.
Así, tratan de encajar socialmente, a pesar de no tener experiencia ni poder medir el impacto
de sus acciones, actuando sin consultar a nadie, y en caso de buscar consejo lo hacen prefe-
rentemente entre sus iguales (quienes tampoco cuentan con la experiencia, perspectiva o crite-
rio necesario, en muchas ocasiones).

3.3. ADOLESCENCIA, DESPERTAR SEXUAL Y SEXUALIZACIÓN PRECOZ DE LA IN-


FANCIA
En la adolescencia concurren una serie de circunstancias, tales como la necesidad de autoa-
firmación, de definición sexual y de pertenencia a un grupo. Así, los adolescentes son más pro-
pensos a situaciones de sobreexposición en temas sexuales, especialmente en el entorno cer-
cano entre iguales, ya que son a quienes consideran importantes para su definición y encaje
social o pertenencia a un grupo.
Además, en los últimos tiempos hemos asistido a una sexualización precoz de la infancia.
Este concepto alude a la tendencia por adelantar la adolescencia a edades cada vez más tem-
pranas, y se manifiesta sobre todo en las niñas. El hecho de que las menores adopten conduc-
tas sexuales impropias de su edad puede comportar riesgos a nivel psicosocial.

3.4. INMEDIATEZ DE LAS COMUNICACIONES


La propia tecnología es cada vez más disponible, portátil, económica y potente. Ello facilita
que un impulso más o menos inmediato se convierta en una realidad imposible de parar. Una
vez difundido el mensaje de sexting, no hay vuelta atrás. Esta inmediatez hace que en ocasio-
nes no exista período de reflexión.
Esta circunstancia no afecta en exclusiva a los adolescentes, sino que es más bien implícita
a la tecnología móvil actual. No obstante, se ha querido mencionar expresamente porque, uni-
da al resto de factores analizados (falta de cultura de privacidad y menor consciencia del ries-
go) coloca a los menores en una situación de especial vulnerabilidad con respecto a los adul-
tos.

4. RIESGOS
4.1. RIESGOS PARA EL ADOLESCENTE CUYA IMAGEN ES DIFUNDIDA
Se describen a continuación los riesgos a los que se exponen los adolescentes que practican
sexting.

Es importante mencionar que, en la práctica, los riesgos son diversos y difícilmente se en-
cuentran aislados. Normalmente, las situaciones de sexting derivan en diferentes amenazas
que aparecen entrelazadas.

4
4.1.1. Amenazas a la privacidad del menor
El primer riesgo al que se enfrenta quien envía imágenes o vídeos con contenido personal es
la pérdida de privacidad. Los contenidos que uno mismo ha generado pueden acabar en ma-
nos de otras personas desde el momento en que salen de manos de su autor. Una vez que se
envía algo, se pierde el control sobre su difusión.
¿Cómo puede escapar una imagen de sexting del ámbito privado? Voluntariamente, puede
ocurrir que el receptor del contenido siga, a su vez, reenviando las imágenes a sus contactos
(por fanfarroneo, por despecho, por diversión, etc.) Pero, además, hay formas involuntarias de
perder el control de imágenes de contenido sexual: robo o pérdida del teléfono móvil o acceso
por terceros sin consentimiento al dispositivo (craking). Existen programas de recuperación de
datos que permiten incluso recuperar archivos eliminados del ordenador, si no se ha realizado
un borrado seguro.
En este apartado hay que destacar especialmente el riesgo de que estas fotografías o vídeos
puedan entrar en el circuito de la pornografía infantil -11-.

4.1.2. Riesgos psicológicos


Aquí se incluyen los riesgos que se derivan de la exposición de la intimidad del menor ante
otras personas. Ya se trate de amigos, compañeros de instituto, o personas desconocidas, lo
cierto es que el adolescente que ve su imagen de tono sexual difundida en la Red, se ve some-
tido a un ensañamiento o humillación pública que puede derivar en una afección psicológica.
Entre estos riesgos se encuentran problemas de ansiedad, depresión, exclusión social, etc.

4.1.3. Ciberbullying
El ciberbullying o ciberacoso entre iguales supone el hostigamiento de un menor hacia otro
menor, en forma de insultos, vejaciones, amenazas, chantaje, etc., utilizando para ello un canal
tecnológico.
En el entorno del sexting, la humillación pública puede llegar a constituir ciberbullying, en
caso de que compañeros del menor utilicen estas imágenes para burlarse, hacer comentarios
públicos, etc. Las burlas pueden ser puntuales o prolongarse a lo largo del tiempo, pero los
efectos psicológicos sobre el menor son evidentes en ambos casos.
Este tipo de ciberacoso llevado a cabo a través de dispositivos tecnológicos hace que sea di-
fícil escapar al mismo. En una situación de acoso escolar, el hostigamiento termina al salir del
ámbito de influencia del centro escolar; en una situación de ciberbullying, en cambio, la disponi-
bilidad del teléfono móvil y de acceso a Internet en cualquier situación, no permite eludir el aco-
so ni siquiera en el propio hogar.

4.1.4. Sextorsión
Las fotografías o vídeos de contenido sexual, en manos de la persona inadecuada, pueden
constituir un elemento para extorsionar o chantajear al protagonista de las imágenes. Se llama
sextorsión al chantaje en el que alguien (menor o mayor de edad) utiliza estos contenidos para
obtener algo de la víctima, amenazando con su publicación.
Se trata de una situación delicada y difícil de abordar por un menor de edad. El adolescente,
temeroso ante la posibilidad de que su sextorsionador pueda dar difusión a imágenes sensibles
que le comprometerían públicamente, puede tomar la decisión de acceder a su chantaje, que
normalmente consiste en seguir enviándole fotografías o vídeos de carácter sexual, y, en casos
extremos, realizar concesiones de tipo sexual con contacto físico.
De esta manera, el adolescente puede entrar en una espiral cuya salida pasa por no acceder
a las pretensiones del hostigador, y comunicar la situación a un adulto.

5
4.1.5. Grooming
El grooming se define como el conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla
para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin último de obtener concesio-
nes de índole sexual -12-.
La situación de grooming puede estar íntimamente relacionada con la sextorsión, descrita en
el apartado anterior. Así, si los contenidos de un menor haciendo sexting llegan a manos de un
adulto malintencionado que decide utilizarlos para, amenazando con su publicación, obligar al
menor a enviarle más contenidos de carácter sexual, o incluso encuentros físicos, estaríamos
ante un caso de grooming que utiliza la sextorsión.
Por otro lado, la existencia de imágenes eróticas puede llamar la atención de un depredador
sexual quien, además, puede suponer que esa persona es susceptible de realizar determina-
das prácticas de riesgo y, por lo tanto, ser candidata preferente para sus prácticas de acoso.

4.1.6. Riesgos físicos y geolocalización


Los riesgos más graves son los riesgos físicos, y se materializan sobre todo en la exposición
a pederastas. Las imágenes o vídeos pueden contener ciertos elementos que ayuden a identifi-
car a quienes aparecen en ellos o que faciliten su localización. Las aplicaciones de geolocaliza-
ción y geoetiquetado -13- de contenido multimedia para dispositivos móviles pueden facilitar la
ubicación física. También puede haber exposición física en casos de sextorsión o grooming en
los que el adolescente accede a un encuentro personal con su acosador.

4.2. RIESGOS PARA LOS DIFUSORES Y RECEPTORES DE IMÁGENES DE SEXTING


También existe un riesgo en el reenvío o publicación de imágenes de sexting de otras perso-
nas. Se trata, como se analizará en el apartado siguiente al profundizar en el análisis jurídico,
de riesgos de carácter legal, y que pueden vincular al receptor de imágenes sexuales con deli-
tos de tenencia y difusión de pornografía infantil.
Por supuesto estas situaciones se complican en el momento en que alguno de los implicados
es menor de edad y otro mayor. Hasta el momento los casos que se han dado en España han
estado relacionados con la sextorsión, el grooming y el cyberbulling, pero en algunos países se
han llegado a imputar a menores con base en la legislación contra la pornografía infantil. El de-
bate se ha abierto sobre la aplicación a menores de edad de aquella normativa que se creó
para protegerles.
[…]

6.3. ¿QUÉ HACER ANTE UN CASO DE SEXTING?


En caso de descubrir que un menor practica sexting hay que hablar con él, sin prejuicios y
calmadamente, a fin de hacerle entender los riesgos a los que se expone al difundir imágenes
personales comprometidas.
Del mismo modo, si recibe contenidos sexuales de personas que conoce (sexting pasivo), es
importante hacer entender al adolescente la importancia de no seguir participando en la difu-
sión de esas imágenes e informar al protagonista de las mismas, para que pueda tomar las me-
didas oportunas. Si el sexting tiene lugar en el entorno escolar, en ocasiones puede resultar
muy útil implicar a la dirección del centro para tratar de encontrar soluciones de carácter educa-
tivo.
Para los adultos, es vital fomentar un clima de confianza con los menores, de manera que se
puedan tratar los riesgos derivados del sexting con respeto, madurez y responsabilidad.

6
Si los contenidos ya han sido expuestos y se han hecho públicos (por ejemplo, en una red
social o en un álbum de fotos en Internet), se deben iniciar las medidas oportunas para tratar
de eliminarlos. Para ello, la persona que solicita la retirada de la imagen debe ponerse en con-
tacto con los administradores del sitio web donde está publicada.
Para ayudar psicológicamente al menor afectado siempre es recomendable consultar con un
profesional, ya que puede estar pasando por momentos difíciles al ver expuesta su intimidad
ante todo el mundo. Además hay que estar al tanto del entorno del menor para que esta situa-
ción no derive en una mofa o ciberbullying que la empeore.
Si existe algún hecho que puede ser constitutivo de delito (tal y como se ha explicado en el
Análisis jurídico), debe denunciarse.

Notas
-1- Observatorio INTECO (2009). Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y ado-
lescentes y e-confianza de sus padres. Disponible en: [Link]
dios_e_Informes/Estudios_e_Informes_1/Estudio_ninos
-2- Observatorio INTECO y Orange (2010). Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los ser-
vicios móviles por los menores españoles. Disponible en:
[Link]
viles_menores
-3- Cox Communications. Teen Online & Wireless Safety Survey. Cyberbullying, Sexting and Parental
Controls. Disponible en: [Link]
ternet_and_wireless_safety.pdf
-4- Pew Research Center. Pew Internet & American Life Project. Teens & Sexting. Disponible en:
[Link]
-5- Observatorio INTECO y Orange (2010). Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los ser-
vicios móviles por los menores españoles.
-6- Cox Communications. Teen Online & Wireless Safety Survey. Cyberbullying, Sexting and Parental
Controls.
-7- Observatorio INTECO y Orange (2010). Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los ser-
vicios móviles por los menores españoles.
-8- [Link]
-9- Pew Research Center. Pew Internet & American Life Project. Teens, Adults & Sexting: Data on sen-
ding & receipt of sexually suggestive nude or nearly nude images by American adolescents & adults. Dis-
ponible en: [Link]
-10- The National Campaign to prevent teen and unplanned pregnancy. Sex and Tech. Results from a
survey of teens and young adults. Disponible en: [Link]
Tech_Summary.pdf
-11- Según las estadísticas oficiales de la Internet Crimes Against Children Task Force, un 25% las
imágenes consideradas pornografía infantil que tiene archivadas la Policía de Utah (EEUU) han sido
creadas originalmente como sexting entre menores. [Link]
las-imagenes-de-pornografia-infantil-incautadas-en-utah-podria-tener-su-origen-en-el-sexting/
-12- PantallasAmigas. Disponible en: [Link]
-13- El geoetiquetado hace referencia al proceso de adición de información geográfica a los metadatos
de un fichero (usualmente de imagen, audio o vídeo), de forma que se permite su posterior definición en
un espacio físico, mediante el cálculo de su localización en un sistema de coordenadas. Es decir, en su
aplicación más común, localiza objetos físicos (personas, lugares, etc.) en unas coordenadas geográfi-
cas.

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