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Indiferencia y soledad en la lluvia

pouema

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estamos esperando el colectivo

o el subte
o el tren
está lloviendo y es de noche
el sol me tapa la cara
y estamos en mi casa
en tu casa
en la plaza
está lleno de gente
pero estamos solos
ya sabía
no me lo imaginaba
bueno, capaz lo sospechaba
me gritás
y me susurrás
y no me hablás
me peleó con tu ausencia
no mirás mi miseria
mientras beso tu indiferencia
la puerta está cerrada
y caen las hojas de los árboles
veo crecer las flores de una primavera intermitente
caída, indiferente
denotada pasada y finalizada
aunque recién empezada
la primavera pasada nos dejó en este lugar
riendo o tomando algo
quejándonos sobre alguna cuestión irrelevante
o diciendo chistes incesantes
hablando del mundo
el cual ahora nos encuentra en la imposibilidad de seguir
en la falta de ganas y en el amor
contra la espada y la pared
la pluma, la letra y tu corazón
alguna vez nos denotaron en la cima del mundo pero ahora solo estamos estancados en un
charco de agua sucia con una cadena atándonos las rodillas juntas
es lo único que nos mantiene juntos
no parás de hablar
no me contestás
en una misma oración hablás en español, en inglés, en alemán y en jeringoso
y yo te contesto en código morse
la conclusión es que nos damos cuenta, después de tantos años de convivir, que hablamos
idiomas distintos
tal vez por eso nunca nos entendimos
llega el tren
para el colectivo
suena la alarma que dice que el subte está por entrar
suena la alarma que dice que ya está
que me despierte
que junte la sangre derramada y me ponga las gafas
me saludás
te veo caminar
y en un instante
dejás de estar

hay una puerta con un candado de juguete


con una contraseña en jeringoso
hecha por alguien que cree saber qué es
a veces no sé si escribo lo que quiero o lo que creo que escribiría alguien más
una vez escuché a alguien decir que nunca nos gusta lo que hacemos porque siempre se
nota que lo hicimos nosotros
así que creo que si logro que algo que hago parezca que lo hizo alguien más
tal vez me guste
una vez escribí un poema que decía:
a veces de chico no sabés si las cosas te gustan o si te gusta que te gusten las mismas
cosas que les gustan al resto, así que sacás tus gustos por lo que les gusta a otras
personas. de grande no se sabe si sigue siendo así o si uno toma los gustos que más le
gustan y decide tomarlos como propios.
a veces hay cosas muy simples en los trabalenguas que se esconden para no ser
descubiertas
o para parecer más complejas de lo que son, para hacerse las lindas
escribo algo feo solamente por escribir algo
porque el valor de las cosas se los da el que quiere
se lo puedo dar yo, por ejemplo, escribiendo en un precipicio al lado de una novicia rebelde
agonizada
o en la punta de la lengua de un enamorado empedernido
o en la libreta de un profesor apasionado o en la mesa de un matrimonio frustrado
la belleza de lo simple y lo real supera aquella de lo falso e inexistente, pretencioso y
tradicional, cansador y hasta de lo más popular
eso trato de decirme en una tarde buscando monedas de 25 centavos en una fuente
oxidada de una plaza que ya nadie visita
buscando una verdad de la cual sostenerme antes de caer con un detector de mentiras al
vacío
las mayores acciones son caer o correr
para atrás o adelante
caer para adelante es saltar pero si no hay nada abajo que sostenga igualmente es caer
todos los peces caen al agua y yo si soy un pez me caigo al barro y si soy un gato me caigo
a la pileta
trato de entrar a mi casa pero hay un candado que antes no había así que o no es mi casa o
vino alguien a tomarla
en cualquier caso tengo que quedarme afuera en la lluvia
no veo a nadie para avisarle mientras sube la inundación de que en realidad yo no tengo
branquias porque todos los otros peces ya están en el agua
cuando el agua me llega ya al cuello me doy cuenta que la rima no alcanza
de que la poesía ya no es más un puente entre conciencias
no cuando la justicia ya no es más que la burla de lo que alguna vez fueron el amor y la
esperanza
y en especial cuando no se llega a ver el horizonte del precipicio delante de uno
porque dos montañas sin un puente que los una en realidad son dos posibilidades distintas
de caer al vacío
y no es posible cortar antes una llamada si no hay un número al que llamar en primer lugar
y voy a ahogarme en un lugar que en algún punto consideré mi hogar porque sin agua los
peces no pueden vivir
y yo no sé nadar

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