¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ilusión en la clase media?
¿Qué diferencia a las nuevas
clases medias de las tradicionales? ¿Qué dicen los datos sobre las clases medias
latinoamericanas?
Ya hace mucho tiempo América Latina soñaba con convertirse en una región de clases medias.
Ya no sería vista como una zona del mundo pobre, atrasada, subdesarrollada y tercermundista
(adjetivos todos políticamente incorrectos, pero que perviven en el imaginario colectivo).
El crecimiento económico y las políticas sociales sembraban esperanzas de tipo:
- económico (aumento del consumo, oportunidades de negocio y emprendimiento)
- social (superación de la pobreza y reducción de la desigualdad)
- político (profundización y consolidación de las democracias y reconocimiento de
nuevos derechos)
- cultural (visibilización de nuevas identidades).
Tradicionalmente, la clase media se dibuja como un grupo social heterogéneo que incluye
a personas con posiciones muy distintas pero de alguna manera, se suponen unificadas por
una identidad social, características culturales o cierto nivel de ingresos medios.
La categoría «nuevas clases medias es más compleja, son quienes han dejado de ser pobres y
han experimentado movilidad social ascendente gracias a programas de transferencia
condicionada, pero cuya situación es inconsistente, precaria o vulnerable. Se trata de hogares
donde el ingreso total familiar es superior al de los pobres (sus integrantes pueden comprarse
una moto o nuevos electrodomésticos, o irse de vacaciones) pero dependen del autoempleo o
de un trabajo que no está regido por contrato ni goza de cobertura de seguridad social, y cuya
capacidad de ahorro es muy limitada, cuando no nula.