DISLALIA
¿QUÉ ES?
Ahora conocida como Trastorno de los Sonidos del Habla (TSH), es un
trastorno común en niños preescolares que dificulta la correcta
articulación de fonemas, (ejemplo: peluca-película) afectando la
claridad del habla. Principalmente ocurre entre los niños de 4 y 8
años, aunque puede persistir hasta la adultez sin tratamiento.
Síntomas
Los síntomas de la dislalia son diversos e incluyen:
1. Dificultad para articular palabras de manera comprensible.
2. Omisión de uno o más fonemas.
3. Distorsión de fonemas, donde el sonido es similar pero incorrecto.
4. Dificultad para distinguir auditivamente entre fonemas.
5. Sustitución de sonidos por otros similares, ya sea por cercanía en la
producción o en el punto de articulación.
6. Adición de un sonido en la palabra (epéntesis), comúnmente en
combinaciones como vocal + consonante o consonante + consonante
+ vocal.
7. Inversión de sonidos, alterando el orden en que aparecen en la
palabra.
Por lo general, a los cinco años, los niños alcanzan la madurez
articulatoria y pueden pronunciar correctamente todos los fonemas,
aunque el sonido “r” puede requerir más tiempo.
Tipos de dislalia según los síntomas
Dislalia simple: Incapacidad o dificultad para articular un fonema
específico.
Dislalia múltiple: Articulación incorrecta de más de dos fonemas.
Dislalia afín: Incapacidad o dificultad de articular los fonemas que
comparten el mismo punto articulatorio.
Dislalia generalizada: Todos los fonemas se articulan de manera
incorrecta, por lo que el lenguaje es ininteligible.
Las causas de la dislalia
puede ser causada por diversas razones, entre las que destacan:
1. Baja discriminación auditiva.
2. Uso inadecuado de los músculos articulatorios.
3. Tono muscular bajo en los órganos del habla.
4. Inmadurez en el desarrollo de estos órganos.
5. Aprendizaje incorrecto de los puntos de articulación de ciertos
sonidos.
6. Escasa estimulación del lenguaje.
7. Antecedentes familiares de problemas del habla.
8. Mala articulación por parte de padres o adultos cercanos.
9. Bilingüismo o multilingüismo.
10. Factores psicológicos, como crianza sobreprotectora o traumas.
Tratamiento de la dislalia
El logopeda evaluará los factores que afectan la articulación de los
sonidos en cada caso y, según los sonidos involucrados, diseñará un
tratamiento personalizado. El objetivo es que el niño articule
correctamente todos los fonemas al hablar. Un diagnóstico y
tratamiento temprano son cruciales para que el niño desarrolle un
lenguaje adecuado que facilite el aprendizaje lectoescritor.
El tratamiento, que se lleva a cabo a través de juegos para mantener
la motivación, incluye los siguientes pasos:
1. Discriminación de diferentes sonidos.
2. Eliminación de hábitos orales inadecuados, como el uso prolongado
de chupetes o succión digital.
3. Aprendizaje del punto de articulación correcto.
4. Ejercicios para fortalecer y coordinar los músculos del habla.
5. Automatización del punto de articulación en sílabas, palabras y
oraciones.
6. Generalización del sonido correcto en el lenguaje espontáneo.
Es importante que la familia colabore en el trabajo en casa para
reforzar los últimos pasos del tratamiento.
Algunos otros trastornos del habla con el que suele
confundir:
La disartria es un trastorno del habla causado por debilidad
muscular o falta de control motor debido a lesiones en el
sistema nervioso central. Algunos medicamentos también
pueden provocarla.
La dislalia audiógena se debe a problemas auditivos que
dificultan la correcta imitación de sonidos, afectando la
articulación, voz y ritmo. Si los errores superan los típicos de
una deficiencia auditiva, se diagnostica un contrasta
La disglosia surge de malformaciones o lesiones en los
órganos periféricos del habla, como los labios.
Prevención
La prevención de la dislalia se centra en reducir factores controlables,
como:
1. Fomentar un ambiente psicológico positivo para el desarrollo del
lenguaje, con interacciones comunicativas ricas.
2. Corregir déficits articulatorios en padres o cuidadores.
3. Eliminar hábitos orales inadecuados, como el uso prolongado de
chupetes o biberones, que pueden afectar la tonicidad lingual.
4. Mantener una buena higiene nasal para evitar la acumulación de
mucosidad en el oído.
5. Corregir las pronunciaciones incorrectas del niño proporcionando el
modelo correcto.