Yo: Últimamente me he sentido un poco desmotivada.
Siento que
no soy lo suficientemente buena en nada de lo que hago.
Él: Te entiendo. Todos pasamos por momentos en los que
dudamos de nosotros mismos. La autoestima es algo en lo que
tenemos que trabajar constantemente; no es algo fijo.
Yo: Lo sé, pero a veces es difícil sentirme bien conmigo misma.
Me comparo mucho con los demás y siempre siento que me falta
algo.
Él: Esa comparación constante nos afecta a todos, pero es
importante recordar que cada uno tiene sus propias fortalezas y
debilidades. En vez de enfocarte en lo que crees que te falta, ¿qué
tal si piensas en tus cualidades y en lo que ya has logrado?
Yo: Tienes razón. A veces solo veo mis errores y olvido que he
tenido logros también. Pero, ¿cómo puedo empezar a verme de
otra manera? Me gustaría tener más confianza.
Él: Podrías intentar hacer una lista de tus logros, grandes o
pequeños, y leerla cuando te sientas insegura. También ayuda
practicar la autocompasión. No eres perfecta, pero nadie lo es, y
eso está bien. Aceptar tus imperfecciones es parte del proceso.
Yo: Nunca lo había pensado así. Me gusta la idea de ser más
compasiva conmigo misma. A veces soy mi peor crítica.
Él: Exacto. Ser amable contigo misma es fundamental. Además,
puedes rodearte de personas que te apoyen y te valoren, en lugar
de enfocarte en quienes o en las cosas que te hagan dudar de tu
valor.
Yo: Gracias. Esto me da esperanza. Creo que con un poco de
esfuerzo y paciencia puedo mejorar mi autoestima.
Él: Claro que sí. Recuerda, la autoestima es un viaje, no una meta
final. Avanza un paso a la vez y celebra cada logro en el camino.