DESARROLLOEMOCIONAL“MODELODEEMOCIONESDELEWIS”
¿Cuándoaparecen las emociones? El desarrollo emocional es un proceso ordenado que desplie-
ga una serie de emociones complejas a partir de otras más simples. De acuerdo con un modelo
(Lewis, 1997; figura 6.1), poco después del nacimiento los bebés muestran signos de satisfacción,
interés y aflicción. Son respuestas reflejas difusas, principalmente fisiológicas, a la estimulación
FIGURA 6.1
Satisfacción Interés Aflicción
Diferenciación de
las emociones
Primeros
Alegría Sorpresa Tristeza, repugnancia
6 meses durante los tres
primeros años
Las emociones primarias o
Enojo, temor básicas surgen más o menos
durante los primeros seis meses;
las que implican autoconciencia
se desarrollan al inicio del
segundo año como resultado de
la aparición de la conciencia de
Bochorno sí mismo aunada a la
Envidia
Entre 15 a acumulación de conocimiento
Empatía 24 meses acerca de las normas sociales.
Nota: Existen dos tipos de
bochorno. El más precoz no
implica evaluación de la
conducta y puede ser solo una
respuesta al hecho de ser
elegido como objeto de
atención. El bochorno
evaluativo, que aparece durante
Bochorno el tercer año, es una forma leve
Orgullo Entre 2½ de vergüenza.
Vergüenza a 3 años
Culpa
sensorial o a procesos internos. Durante los siguientes La conciencia de símismo y la emociones autoconscientes
seis meses, esos primeros estados emocionales se dife- comprensión de que ot ros Emociones (como el bochorno, la
rencian en verdaderas emociones: alegría, sorpresa, pueden pensar cosas que uno
empatía y la envidia) que
dependen de la conciencia de sí
tristeza, repugnancia y luego enojo y temor, como reac- sabe que no son ciert as se relacionan mismo.
ciones a sucesos que tienen significado para el niño. t ambién con ot ro hit o del desarrollo: la conciencia de sí mismo
Como veremos en una sección posterior, el surgimiento capacidad de mentir. Aunque no Darse cuenta de que la exis-
de esas emociones básicas o primarias está relacionado solemos considerarlo como tal, la tencia y el funcionamiento pro-
con la maduración neurológica. ment ira es en realidad un logro pios están separados de los de
importante del desarrollo. otras personas y cosas.
Las emociones autoconscientes, como el bochor-
no, la empatía y la envidia, solo aparecen después de
que los niños han desarrollado la conciencia de sí
mismos: la comprensión cognoscitiva de que poseen una identidad reconocible, separada y emociones autoevaluativas
diferente del resto de su mundo. Esta conciencia de sí mismo parece surgir entre los 15 y los 24 Emociones (como el orgullo, la
meses y es necesaria para que los niños puedan percatarse de que son el centro de atención, vergüenza y la culpa) que
dependen de la conciencia de sí
identificarse con lo que “otros” sienten o para desear tener lo que tiene otra persona. mismo y del conocimiento de las
Alrededor de los tres años, una vez que adquirieron la conciencia de sí mismos, además de normas de conducta socialmente
una buena cantidad de conocimiento acerca de los estándares, reglas y metas aceptadas por su aceptadas.
sociedad, los niños adquieren la habilidad de evaluar sus pensamientos, sus planes, sus deseos y
su conducta en relación con lo que se considera socialmente apropiado. Solo entonces pueden
demostrar sus emociones autoevaluativas de orgullo, culpa y vergüenza (Lewis, 1995, 1997,
1998, 2007).
ESTUDIO DELOS PATRONESDETEMPERAMENTO:EL ESTUDIOLONGITUDINAL DENUEVA
YORK
Para enten- der mejor cómo influye el temperamento en la conducta, veamos el caso de tres
hermanas. Amy, la mayor, fue una bebé alegre y tranquila que comía, dormía y evacuaba en
horarios regu- lares. Recibía cada día y a la mayoría de la gente con una sonrisa, y la única
señal de que esta- ba despierta durante la noche era el tintineo del juguete musical en su cuna.
Cuando Brooke, la segunda hermana, se despertaba, abría la boca para llorar antes incluso de
abrir los ojos. Dor- mía y comía poco y de manera irregular; reía y lloraba con fuerza, y a
menudo estallaba en pataletas; había que convencerla de que las personas y las experiencias
Estudio estratégico nuevas no eran una amenaza antes de que aceptara relacionarse con ellas. La hermana menor,
Christina, era mode- rada en sus respuestas. Era cautelosa ante las situaciones nuevas, pero
Temperamento eventualmente se adap- taba. Por ejemplo, si la invitaban a jugar a la casa de una amiga nueva,
al principio se ocultaría detrás de las piernas de su madre y espiaría tímidamente. Sin
embargo, media hora más tarde, ya estaría conversando alegremente y jugando con su nueva
amiga.
Amy, Brooke y Christina ejemplifican los tres tipos principales de temperamento que defi-
nió el Estudio longitudinal de Nueva York (New York Longitudinal Study, NYLS). En este
estudio pionero sobre el temperamento, los investigadores hicieron el seguimiento de 133
infantes hasta la adultez. Examinaron cuál era su nivel de actividad; cuán regulares eran sus
hábitos de alimentación, sueño y evacuación; con qué facilidad aceptaban a personas y situa-
ciones nuevas; cómo se adaptaban a los cambios en sus rutinas; cuál era su grado de sensibili-
dad a los estímulos sensoriales; si su estado de ánimo tendía a ser alegre o descontento; y si
persistían en las tareas (A. Thomas, Chess y Birch, 1968).
Los investigadores pudieron ubicar a la mayoría de los niños del estudio en una de tres
niños “fáciles” categorías (tabla 6.2).
Niños con temperamento por lo
general feliz, ritmos biológicos
regulares y con disposición a
aceptar las nuevas experiencias. t Cuarenta por ciento eran niños “fáciles” como Amy: por lo general eran felices, su
niños “difíciles” funcio- namiento biológico era rítmico y aceptaban las nuevas experiencias.
Niños con temperamento irri- t Diez por ciento eran los que los investigadores llamaron niños “difíciles” como Brooke:
table, ritmos biológicos irregu-
lares y respuestas emocionales más irritables y difíciles de complacer, con ritmos biológicos irregulares y más intensos en
intensas. la expresión de sus emociones.
Tres patrones de temperamento (de acuerdo con el estudio longitudinal
TABLA 6.2
de Nueva York)
Niño “fácil” Niño “difícil” Niño “lento para animarse”
La intensidad de sus estados de ánimo, Exhibe estados de ánimo intensos y por La intensidad de sus reacciones, tanto
por lo regular positivos, va de leve a lo regular negativos; llora a menudo y positivas como negativas, es moderada.
moderada. con fuerza; también se ríe a carcajadas.
Responde bien a la novedad y al Responde mal a la novedad y al Responde de manera lenta a la
cambio. cambio. novedad y al cambio.
Desarrolla con rapidez horarios Duerme y come de manera irregular. Duerme y come con más regularidad
regulares de sueño y alimentación. que el niño difícil, pero con menor
regularidad que el niño fácil.
Acepta comidas nuevas con facilidad. Es lento para aceptar nuevos alimentos. Muestra una respuesta inicial ligera-
Sonríe a los desconocidos. Se muestra suspicaz ante los mente negativa a los nuevos estímulos
Se adapta con facilidad a las situa- desconocidos. (un primer encuentro con un alimento,
ciones nuevas. Se adapta con lentitud a situaciones persona, lugar o situación nuevos).
Acepta la mayoría de las frustraciones nuevas.
con poco alboroto. Reacciona a la frustración con pataletas.
Se adapta pronto a las rutinas nuevas y Se ajusta con lentitud a las nuevas Desarrolla de manera gradual un agrado
a las reglas de juegos nuevos. rutinas. por los nuevos estímulos después de
exposiciones repetidas y sin presión.
Fuente: Adaptado de Thomas, A. y S. Chess, “Genesis and Evolution of Behavioral Disorders: From Infancy to Early Adult Life”. Reimpreso con autorización de American
Journal of Psychiatry, 141, © 1984, pp. 1-9. Copyright © 1984 de la American Psychiatric Association. Reproducido con autorización.
DESARROLL O HUM ANO CAPÍTULO 6 Desarrollo psicosocial en los primeros tres años
t Quince por ciento eran niños “lentos para animarse” como Christina: afables pero lentos niños “lentos para animarse”
para adaptarse a personas y situaciones nuevas (A. Thomas y Chess, 1977, 1984). Niños cuyo temperamento por lo
general es afable pero que se
Algunos niños (entre ellos, 35% de la muestra del estudio longitudinal de Nueva York) no muestran vacilantes respecto de
la aceptación de nuevas
encajan de manera perfecta en ninguna de esas tres categorías. Un bebé puede comer y dormir experiencias.
de manera regular pero temer a los desconocidos. Otro pequeño puede ser lento para adaptarse
a los alimentos nuevos, pero hacerlo con rapidez a las niñeras nuevas (A. Thomas y Chess,
1984). Un niño puede reír a carcajadas pero no mostrar frustración intensa, y uno con hábitos
regulares de evacuación puede mostrar un patrón irregular de sueño (Rothbart et al., 2000). La manera en que uno
Todas esas variaciones son normales. plant ea una pregunt a influye a
menudo en las respuest as que
¿Qué tan estable es el temperamento? Los bebés recién nacidos muestran patrones diferentes seobtienen. Los invest igadores
de sueño, inquietud y actividad, diferencias que, hasta cierto punto, tienden a persistir (Korner, deest e est udio basaron sus
1996). Los estudios que utilizan el cuestionario de comportamiento infantil (Infant Behavior datos en informes de los padres
Questionnaire, IBQ), un instrumento de informe parental, han hallado estrechas relaciones (lo que los padres dijeron acerca
entre el temperamento infantil y la personalidad de la niñez a la edad de 7 años (Rothbart, desus hijos),por lo que no
Aha- di, Hershey y Fisher, 2001). Otros investigadores que usaron categorías de temperamento result a sorprendent e que las
simi- lares a las del estudio longitudinal de Nueva York descubrieron que el temperamento a dimensiones más destacadas
que surgieron fuesen larelat iva
la edad de tres años permite hacer una buena predicción de la personalidad a los 18 y 21 años
dificultad ofacilidad de los niños.
(Caspi, 2000; Newman, Caspi, Mofftt y Silva, 1997).
El hecho de que el temperamento sea relativamente estable habla de las
influencias biológicas subyacentes a él. El temperamento parece ser en su mayor
parte congénito, probablemente hereditario (Braungart, Plomin, DeFries y Fulker,
1992; Emde et al., 1992; Schmitz et al., Saudino, Plomin, Fulker y DeFries, 1996;
Thomas y Chess, 1984), de manera que no es llamativo que se mantenga estable
a lo largo del tiempo. Sin embargo, eso no significa que el temperamento esté
completamente formado al nacer. El temperamento se desarrolla a medida que
aparecen varias emociones y capacidades de autorregulación (Rothbart et al.,
2000) y puede cambiar en respuesta al trato de los padres y a otras experiencias
de vida (Belsky, Fish e Isabella, 1991; Kagan y Snidman, 2004).
Por ejemplo, en el temperamento también repercuten prácticas de crianza
influidas por la cultura. En Malasia los infantes tienden a ser menos adaptables, a
desconfiar más de las nuevas experiencias y a responder con mayor prontitud a los
estímulos que los bebés estadounidenses. Estas actitudes pueden deberse a que no
es frecuente que los padres malayos expongan a los niños pequeños a situaciones
que requieren adaptabilidad, y los alientan a prestar mucha atención a las
sensacio- nes, como a la necesidad de un cambio de pañal (Banks, 1989).
La sonrisa franca de Tyrell y su entusiasmo por
las experiencias nuevas, como caminar, son
signos de un temperamento fácil.
APEGO ROMÁNTICO Y SU RELACIÓN CON SATISFACIÓN Y
AGOTAMIENTO EMOCIONAL EN UNA MUESTRA DE ADULTOS
DE LA CIUDAD DE ARICA
Gerardo Vega Cabezas
Universidad Andrés Bello
Arica de Chile, 2023
ESCUELA Y FACULTAD: Educación y Ciencias Sociales
DOCENTE GUIA: Jonathan Martínez Líbano
RESUMEN:
Esta investigación tuvo por objetivo determinar la asociación entre los estilos de apego
romántico, satisfacción y agotamiento emocional en una muestra de 64 adultos de la ciudad
de Arica - Chile. Se utilizó un diseño ex post facto retrospectivo, de corte transversal y tipo
correlacional, mediante un muestreo no probabilístico por disponibilidad. Los instrumentos
utilizados fueron: ECR - RS “Experience in Close Relationship” (Fraley et al, 2011) y la
Escala de satisfacción y Agotamiento emocional (Martinez J, 2022). Según los análisis, existe
una relación positiva y significativa entre Apego Seguro con Satisfacción en pareja (r=-.301;
p=.001), de igual forma, los resultados indican una relación positiva y significativa de Apego
Evitativo con Agotamiento emocional (r=.357; p=.001), por otro lado, se puede apreciar una
asociación significativa entre Apego Preocupado con Satisfacción de pareja (r=-276.;
p=.001) y Agotamiento emocional (r=-.464; p=.001), por último existe una asociación
significativa entre Apego Temeroso y Satisfacción (r=-.401; p=.001) y Agotamiento
emocional (r=-.484; p=.001). De lo anterior, se puede establecer que aquellas personas que
presentan estilos de apego seguros podrían presentar mayores niveles de satisfacción en sus
relaciones de pareja, y que por otro lado aquellas personas con estilos de apego inseguro
(Evitativos, preocupado y temerosos) podrían presentaron mayores niveles de agotamiento
emocional.
Palabras claves: Apego Romántico, Satisfacción en parejas, Agotamiento emocional en
parejas
ABSTRACT
This research aimed to determine the association between romantic attachment styles,
satisfaction, and emotional exhaustion in a sample of 64 adults from the city of Arica. An ex
post facto retrospective, cross-sectional and correlational design is used. A non-probabilistic
sampling was carried out for availability. The instruments used were: ECR - RS “Experience
in Close Relationship” (Fraley et al, 2011) and the Satisfaction and Emotional Exhaustion
Scale (Martinez J, 2022). According to the analysis, there is a positive and significant
relationship between Secure Attachment and Satisfaction in the couple (r=-.301; p=.001), in
the same way, the results indicate a positive and significant relationship between Avoidant
Attachment and Emotional Exhaustion ( r=.357; p=.001), on the other hand, a significant
association can be seen between Preoccupied Attachment with Couple Satisfaction (r=-276.;
p=.001) and Emotional Exhaustion (r=-.464; p=.001), finally there is a significant association
between Fearful Attachment and Satisfaction (r=-.401; p=.001) and Emotional Exhaustion
(r=-.484; p=.001) It can be established that those people who present higher secure
attachment styles could present higher levels of satisfaction in their couple relationships, and
on the other hand those people with insecure attachment styles (Avoidant, worried and
fearful) presented the highest levels of emotional exhaustion.
1. INTRODUCCIÓN
Los seres humanos, son seres sociales, ultra sociales, que dependen de otros para sobrevivir
a las complejidades del mundo. En este sentido, las relaciones sociales toman un rol
protagónico en el desarrollo de las personas desde el comienzo de sus vidas. Es esperable
que la “calidad” de las relaciones iniciales con los padres contribuya al desarrollo de uno de
los principales lazos emocionales que surge con la búsqueda de protección del “otro” ante
situaciones de riesgo o amenazas (D’Hooghe, 2017). En este contexto, se ha demostrado que
tanto las características individuales como los estilos de apego tienen efectos muy
significativos sobre la satisfacción y el agotamiento emocional. John Bowlbyn fue quien dio
inicio al desarrolló de la teoría del apego, poniendo de manifiesto el establecimiento de lazos
emocionales y vínculos afectivos presentes no sólo en la infancia sino a lo largo de todo el
desarrollo, extendiéndose esta mirada a las personas adultas y sus vínculos (Barroso, 2011).
En esta línea, (Feeney, 2008) matiza que el papel explicativo del apego respecto al
funcionamiento de la pareja puede ser mayor en momentos de estrés, pues es en tales
circunstancias donde se activa el sistema de apego. De hecho, aunque es más intenso en la
infancia, este se mantiene “desde la cuna hasta la tumba” (Bowlby, 1969/1989).
APEGO
La teoría del apego (TA), cuya formulación fue iniciada por John Bowlby (1969, 1979,
1980), da cuenta de la necesidad humana universal de formar vínculos afectivos estrechos
hacia los cuales recurrir en momentos de sufrimiento o estrés. En la actualidad, el Apego se
considera uno de los más revolucionarios conceptos de los últimos 60 años acerca del
desarrollo de los niños. A través del tiempo, la propuesta de Bowlby se ha convertido en una
de las teorías más influyentes en la psicología, siendo de interés para distintos autores; incluso
es considerada actualmente como un cuerpo sólido y sistemático con un importante respaldo
empírico (Feeney Noller, 2001; Hazan Shaver, 1994; Lecannelier, 2001, 2002a; Marrone,
2001; Martínez Santelices, 2005; Moneta, 2003; Shaver Mikulincer, 2002b). En esta línea,
la calidad del vínculo de apego influye tanto en el desarrollo físico y cognitivo del niño, como
en su desarrollo emocional y afectivo, a lo largo de toda su vida (Malekpour, 2007). Este
modelo representacional, tiene un origen temprano a partir de la internalización de pautas
interaccionales entre los cuidadores y el niño (Bowlby, 1980/1993) las cuales servirán de
guía para sus futuras relaciones interpersonales (Benoit y Parker, 1994; Bretherton y
Mundholland, 2008; Fonagy, Steele y Steele, 1991). Un concepto central dentro de la TA,
es el de Modelos Operativos Internos (MOI), entendidos como esquemas cognitivos
y emocionales que integran experiencias pasadas y presentes del niño/a con sus
cuidadores. (Martínez y Santelices, 2005). A pesar que el estilo de apego es algo que se
mantiene relativamente estable debido a los modelos operantes internos y al ambiente
familiar (Stein et al., 2012), no es algo fijo o rígido en el tiempo ya que, es susceptible de ser
modificado a partir de nuevas experiencias vinculares gratificantes con figuras de apego
seguras cuando se vive algún proceso de resignificación, como sucede en un proceso
psicoterapéutico (Lossa, 2015). Al hablar de estilos de apego, no sólo nos referimos a
representaciones de las relaciones sino, también, a los modelos operativos internos que
funcionan como interpretadores y guían estratégicamente el procesamiento de la
información, además de influir sobre el registro emocional y las disposiciones hacia la acción
(Serván, 2018). Asimismo la calidad del vínculo, las actitudes del cuidador, la consistencia
en los cuidados, entre otros, constituyen un importante factor predictor de salud mental o
psicopatología del niño en desarrollo (Milozzi, 2018).
Ainsworth, Blehar, Waters y Wall (1978) a través de un estudio experimental identifican tres
estilos de apego; seguro, evitativo y ambivalente. En el sentido de lo anterior, las autoras
precisan que el apego seguro se logra por medio de un contacto continuo, afectuoso y sensible
a las necesidades del niño por parte del cuidador, mostrándose sociables y con un nivel alto
de exploración en la ausencia de este. Mientras que un estilo de apego evitativo se observa
en niños cuyos cuidadores presentan conductas de rechazo, rigidez, hostilidad, aversión al
contacto, intrusividad/intrusismo y/o dificultad para regular sus emociones. Por ello, son
niños que evitan el contacto cercano y se distancian de su cuidador prestando más atención
a otros estímulos (Internalización). En cuanto a un apego ambivalente este es propio en niños
y niñas que responden con conductas de protesta (Externalización), acompañado con
ansiedad de separación, enfado y/o ambivalencia al reencuentro. Sin embargo, su cuidador
se encuentra física y emocionalmente disponible de manera inconsistente (a veces sí y otras
no) y el niño se siente inseguro y con temor a explorar y a separarse de su cuidador.
Posteriormente, debido a que algunos casos no podían ser categorizados en los patrones de
apego propuestos por Ainsworth y sus colaboradores, Main y Solomon (1986) proponen un
cuarto tipo de apego; el desorganizado (D), el cual se caracteriza por una desorganización en
la estrategia vincular frente a la madre, expresando conductas contradictorias, atemorizados
y conflictivas en la aproximación con el cuidador debido a que estos eran la fuente de estrés
para el niño, perdiendo así el sentido del apego (búsqueda de protección y regulación del
estrés). No obstante y aunque la T.A fue inicialmente discutida en el ámbito de las relaciones
tempranas iniciales, han surgido con posterioridad múltiples estudios que abordan los
principales principios de la teoría en las relaciones interpersonales que tienen lugar en la
adultez, expandiéndose en las últimas décadas, hacia el entendimiento de otro tipo de
relaciones interpersonales como la de hermanos, amigos e incluso parejas.
APEGO ROMÁNTICO
Si bien inicialmente la teoría del apego se focalizó de manera prioritaria en las relaciones
tempranas, con posterioridad surgieron una serie de estudios que aplicaron los principios del
apego a la edad adulta. Hazan y Shaver (1987) fueron pioneras en este campo las
investigaciones aplicadas al amor de pareja, las autoras sostuvieron que el comportamiento
del adulto en relaciones cercanas está moldeado por representaciones mentales, cuyos
orígenes se encuentran en las relaciones del niño con sus cuidadores primarios. Esta teoría
ha servido para comprender el funcionamiento en las relaciones de pareja, como marco
conceptual del apego, formulado por John Bowlby (1969, 1979, 1980), quien
señala que existe una necesidad humana universal de crear vínculos afectivos,
como forma de mantener la proximidad entre los bebés y sus cuidadores, los
niños con sus padres, en relaciones de amistad, la familia y la parejas, los cuales están en
constante búsqueda de protección y supervivencia a lo largo del ciclo vital.
En síntesis, se considera que en la infancia las principales relaciones de apego se dan entre
el niño y sus cuidadores (Bowlby, 1969/1998), y en la adultez, la relación que da cuenta del
apego adulto es el vínculo de intimidad establecido con la pareja romántica. Hazan y Shaver
(1987) aplicaron este concepto a las relaciones adultas, particularmente a los vínculos
de pareja, estos investigadores impulsaron los estudios sobre el apego romántico,
proponiendo que el amor romántico, sería también un proceso de apego que se
experimenta de diferentes formas con distintas personas, debido a que el estilo de apego
romántico es influenciado por la historia de apegos que la persona tuvo durante
su vida.
TIPOS DE APEGO ROMÁNTICO
Siguiendo los planteamientos de Bowlby respecto a la representación de sí mismo y de los
otros, Bartholomew y Horowitz (1991) desarrollaron un modelo de cuatro patrones de apego;
seguro, evitativo, preocupado y temeroso. Los autores definen que, las personas con un estilo
de apego seguro disponen de una idea positiva de sí mismo y de los demás, lo que se
expresaría en una baja ansiedad y evitación. (Bartholomew &Horowitz, 1991, citado en
Casullo, M. y otros, 2003). Por lo tanto, se caracterizan por ser más cálidas, estables, tener
relaciones íntimas satisfactorias y, con interacciones más positivas, integradas y con
perspectivas coherentes de sí mismas (Mikulincer, 1998). Debido a lo anterior, por lo general
tienden a vivir las relaciones afectivas en su mayoría con emociones positivas, confían en el
otro y poseen mayor capacidad para resolver conflictos interpersonales (Brennan y Shaver,
1995; Feeney y Noller, 1990; Pistole, 1989; Hendrick, Hendrick y Adler, 1988; Hazan y
Shaver, 1987, citado en Barón, M. J. O., y otros 2002). En cuanto a las personas con un estilo
de apego evitativo, estas mantienen una idea positiva de sí mismos pero negativa de los
demás, lo que se manifiesta en baja ansiedad y alta evitación. Esta combinación conduce a
las personas a experimentar alta autoestima, pero a autoprotegerse de desencuentros
amorosos evitando así relaciones más íntimas y manteniendo un sentido de independencia e
invulnerabilidad (Bartholomew &Horowitz, 1991, citado en Casullo, M. y otros, 2003). El
individuo con apego preocupado suele tener una idea negativa de sí mismo pero positiva de
los demás, manifestando una alta ansiedad y una baja evitación. Este estilo de apego se
caracteriza por realizar continuos esfuerzos para ser aceptados por personas altamente
valoradas por ellos, se muestran inseguros, lábiles y excesivamente apegados en sus
relaciones afectivas. Bartholomew & Horowitz, 1991; Collins & Read, 1990; Hazan &
Shaver, 1987; Simpson, 1990, (citado en Martínez, C. 2005). En consecuencia, estas personas
sacrifican la exploración y la autonomía como estrategia para obtener seguridad y las
respuestas del apego, son individuos con un fuerte deseo de intimidad, pero a su vez (y de
ahí su ambivalencia), sienten una sensación de inseguridad respecto a los demás (Mikulincer,
1998). En contraste a lo anterior, las personas con un patrón de apego temeroso, presentan
una idea negativa tanto de sí mismo como de los demás, por lo tanto, se asocia una alta
ansiedad y alta evitación. Lo anterior provoca que eviten las relaciones de pareja, porque se
ven a sí mismos como no merecedores de recibir amor, ven el amor de los otros como no
disponible por largo tiempo y esperan ser rechazados por sus parejas (Bartholomew
&Horowitz, 1991, citado en Casullo, M. y otros, 2003).
SATISFACCIÓN Y AGOTAMIENTO EMOCIONAL EN PAREJAS
La satisfacción en las relaciones de pareja se ha transformado en un tema de preocupación
para terapeutas de parejas, investigadores y profesionales del área de la salud, dado los
hallazgos que indican que las parejas que mantienen conflictos sostenidos presentan graves
consecuencias en su salud física y emocional (Gottman & Levenson, 1999). La calidad, o
satisfacción en una relación, puede definirse como el grado en que ambos miembros de la
pareja muestran intimidad, afecto y apoyo mutuo (Collins et al., 2009) o como un estado
emocional en el que la persona se muestra complacida con las interacciones, experiencias y
expectativas con la relación de pareja (Ward et al., 2009). Las relaciones tempranas
establecen un prototipo de relación a través de la conformación de modelos operativos
internos, que se extendería a las relaciones de amistad y pareja, las cuales afectan las
características y grado de satisfacción con las mismas (Bowlby, 1988; Feeney & Noller,
1986; Kirkpatrick & Davis, 1994). Desde este punto de vista, es fácil entender la influencia
de los estilos de apego en el grado de ajuste de pareja, ya que los niveles de confianza-
desconfianza en uno mismo y en los demás mediatizan el grado de intimidad y de
compromiso de la relación de pareja.
Una de las cualidades más importantes de la satisfacción con la pareja es su fuerte relación
con el bienestar individual, por lo tanto sería un medio que posibilitará la felicidad de las
personas (Alzugaray y Garcia, 2015). García y Zárate (2016) refieren que el nivel de
satisfacción en la pareja, tanto en personas casadas como en convivencia, está relacionado
con la vinculación y cercanía emocional y sexual.
Según los datos obtenidos por diferentes estudios se constata que las personas seguras
muestran los mayores niveles de satisfacción e implicación, mientras que entre los sujetos
inseguros se registran los mayores niveles de insatisfacción en las relaciones de pareja (Tim,
2000; Myers, 2000; Rivera, 1999; Jacob, 1999; Davila, Bradbury y Fincham, 1998;
Kirkpatrick y Davis, 1994; López et al., 1994; Kovac y Hazan, 1991). Siguiendo la misma
línea, los matrimonios actuales parece descomponerse aceleradamente debido a los altos
índices de divorcios, donde la satisfacción en las relaciones de pareja se ha transformado en
un tema de preocupación para terapeutas de parejas, investigadores y profesionales del área
de la salud Gottman y Levenson (citado por Guzmán y Contreras, 2012). La convivencia
entre la pareja es una fuente de satisfacción para los dos, pero las estadísticas reflejan el
aumento progresivo de rupturas de matrimonios y divorcios (Beck y BeckGernsheim, 1998,
citado en Boal Herranz, R. M. 2003). La evidencia que apoya estos planteamientos es vasta,
ya que, gran cantidad de estudios han mostrado la asociación entre el apego adulto y la
satisfacción, tanto en matrimonios como en parejas solteras (Collins & Feeney, 2000; Collins
& Read, 1990; Edwards, 2007; Feeney, 2002; Kirkpatrick & Davis, 1994; Kobak & Hazan,
1991; Meyers & Landsberger, 2002).
Por otro lado, la insatisfacción o agotamiento emocional en la pareja toma un giro diferente,
la incomprensión, desunión, la poca expresión afectiva, desconfianza y en instancias
extremas el abuso verbal o emocional, genera en la pareja un desgaste emocional que podría
desencadenar eventualmente una posible ruptura de la relación. El desgaste emocional es
considerado como el agotamiento a nivel emocional, mental y físico, una sensación de “no
poder dar más de sí mismo/a” (Morán, 2006, p.219). Pamuk y Durmuş (2015) identificaron
que el agotamiento emocional es mayor en parejas que tienen hijos, debido a la disminución
del tiempo para compartir juntos y resolver problemas, sumándose a su vez conflictos por la
parentalidad. En conclusión, es importante señalar que el desgaste emocional desencadena la
posibilidad de ruptura de la relación, también puede afectar significativamente el nivel
psicológico y físico. (Villavicencio, 2020). En esta misma línea, Heras (2021) considera al
agotamiento emocional como principal predictor de conflicto en el ámbito del trabajo y la
familia. Los estudios prospectivos (Mikulincer, Forian, 2003; Davila et al., 1999) y los
estudios basados en el uso de recogidas, día a día, de datos sobre interacciones cotidianas
(Campbell, Simpson, Boldry y Kashy, 2005; Fenney, 2002; Shaver Schachner y Mikulincer,
2005) indican que la inseguridad conduce a insatisfacción. No sólo las personas inseguras
están menos satisfechas con la relación, sino que también lo están sus parejas. Las parejas de
las personas con elevada ansiedad y /o evitación están menos satisfechas con la relación que
las que tienen parejas seguras (Collins, Cooper, Albino y Allard, 2002; Givertz et al., 2013;
Molero et al., 2010; Shaver, Schachener, y Mikulincer, 2005).