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Sentencia sobre accidente de tránsito Mendoza

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Expte: 51.

223

Fojas: 434

En la Ciudad de Mendoza, a los cuatro días del mes de agosto del año dos mil
dieciséis, siendo las doce horas, reunidos en la Sala de Acuerdos de esta Excma.
Cuarta Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario,
los señores Jueces titulares, trajeron a delibe-ración para resolver en definitiva
estos autos Nº 51.223/101.310, caratu-lados “COSENTINO, CRISTIAN ARIEL
C/ALONSO GARAY, FACUNDO EMILIANO y ots. p/D. y P. (accidente de tránsito)”
y los Autos No. 51.225/101.312 caratulados “COSENTINO, MARIANO DAVID
C/ALONSO GARAY, FACUNDO EMILIANO Y ots. p/D. y P. (accidente de tránsito)
acumulados a los presentes, originarios del Vigésimo Cuar-to Juzgado en lo Civil,
Comercial y Minas, Secretaría 24, de la Primera Circunscripción Judicial, venidos a
este Tribunal en virtud de los recursos de apelación interpuestos a fs. 387 por la
Dra. María Inés Silva en nombre y representación de la Compañía de Seguros La
Mercantil Andina S.A. y a fs. 303 de los Autos No. 101.312- “Cosentino, Mariano
David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots. p/D. y P”, en contra de la
resolución de fs. 374/385 y 288/302 respectivamente.

Practicado a fs. 433 y 338 el sorteo establecido por el Art. 140 del Código Procesal
Civil, se determinó el siguiente orden de votación: Dres. Abalos, Leiva y Ferrer.

De conformidad con lo dispuesto por el Art. 160 de la Constitución de la Provincia


de Mendoza, se plantean las siguientes cuestiones a re-solver:

Primera cuestión:

¿Debe modificarse la sentencia en recurso?

Segunda cuestión:

¿Costas?
Sobre la primera cuestión propuesta la Sra. Juez de Cámara, Dra. María Silvina
Abalos, dijo:

I.- Llega en apelación la sentencia que glosa a fs. 374/385 y a fs. 288/302 de los
Autos No. 101.312 - “Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano
y ots. p/D. y P”, acumulados a los presentes, por la cual la señora Juez "a quo"
desestimó el rechazo de citación en ga-rantía efectuado por la Compañía de
Seguros La Mercantil Andina S.A. a fs. 141/160 y 126/141 de las causas N° 101.310
y 101.312, respectivamente con imposición de costas a la aseguradora; acogió
parcialmente la demanda entablada por Cristian Ariel Cosentino y condenó a
Facundo Emiliano Alon-so Garay y a Mario Jorge Alonso en forma indistinta y a la
citada en garantía La Mercantil Andina Seguros S.A. a pagar $61.000, con más los
intereses moratorios los que deben liquidarse desde la fecha del evento dañoso y
hasta el efectivo pago a la tasa activa promedio que informa el Banco de la Nación
Argentina; rechazó el rubro lucro cesante e impuso las costas por lo que se
rechaza al actor y por lo que procede a la parte demandada y citada en garantía y
reguló honorarios a los profesionales del derecho y peritos intervinientes.
Asimismo hizo lugar a la acción entablada por el Señor Ma-riano David Cosentino
y condenó a Facundo Emiliano Alonso Garay y Mario Jorge Alonso en forma
indistinta y a la citada en garantía La Mercantil Andi-na Seguros S.A., a abonar
$5.490, con más los intereses moratorios los que deben liquidarse desde la fecha
del evento dañoso y hasta el efectivo pago a la tasa activa promedio que informa
el Banco de la Nación Argentina, con imposición de costas y reguló honorarios a
los profesionales intervinientes, y ordenó que por Mesa de Entradas se agregue
copia certificada de la pre-sente sentencia en los autos N° 101.312 -“Cosentino,
Mariano David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots. p/D. y P”.

A fs. 403/408 de los presentes y a fs. 314/319 de los autos N° 101.312


caratulados“Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots.
p/D. y P”; expresa agravios la Compañía de Seguros La Mercantil Andina S.A.
pidiendo que se revoque la desestimación del re-chazo de citación en garantía y
que se haga lugar a la declinación de ga-rantía, contestándolos los demandados y
actores a fs. 410/415 y 417/420 y a fs.321/326 y 328/331 de los los autos N°
101.312-“Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots. p/D.
y P”, respectivamen-te, y quedando la causa a fs. 432 y 337 con autos para
sentencia.

II. PLATAFORMA FACTICA.

En esta causa, a fs. 20/27 el Sr. Cristian Ariel Consentino, por inter-medio de
apoderado, promueve demanda por daños y perjuicios contra Fa-cundo Emiliano
Alonso Garay, en su calidad de conductor del vehículo mar-ca Peugeot 206,
dominio GYC-982 que lo colisionó y contra Mario Jorge Alonso en su calidad de
propietario y titular registral del vehículo causante del daño al momento del
accidente y contra quién resulte civilmente respon-sable del hecho, por la suma
de $73.000 o lo que en más o en menos resul-te de la prueba a rendirse, con sus
intereses legales, gastos causídicos y costas.

Señala que el día 31/12/2008, de acuerdo al Acta de Procedimiento Policial de la


Comisaría 45 de Dorrego, Guaymallén Mendoza, que corre agregada en los autos
N° P-20/09/2-“F. en Averiguación de Lesiones Culpo-sas” originario de la Unidad
Departamental de Guaymallén y demás docu-mentación que obra en la misma,
siendo aproximadamente las 6:15 horas de la mañana circulaba de norte a sur por
la calle Estrada del Distrito Dorre-go, Guaymallén, Mendoza, en el vehículo de
propiedad de su hermano Ma-riano David Consentino marca Fiat Spazio TR
dominio ALG-143, y antes de llegar a la intersección con la calle Pedro Vargas
acciona la luz de giro para circular hacia la izquierda, disminuyendo la velocidad,
corroborando que no viniesen autos de frente por la calle que circulaba, ni por la
calle Pedro Var-gas por la que iba a doblar, viendo por el espejo retrovisor que
venía un au-to atrás suyo a una distancia considerable. Que al iniciar la maniobra
de viraje siente un fuerte impacto provocado por el auto del demandado en la
parte trasera del vehículo, con una explosión de vidrios. El impacto le hizo hacer
un trompo perdiendo el dominio del vehículo sintiendo un latigazo cer-vical y un
fuerte golpe en la espalda, el cuello, en la cabeza y en el brazo izquierdo,
impactando un árbol ubicado en la esquina sureste de Estrada y Pedro Vargas,
quedando orientado hacia el noroeste, volviendo a sentir otro impacto en la
columna vertebral, en el cuello y la cabeza.

Manifiesta que cuando ambos conductores se bajaron de su vehícu-lo, el hoy


demandado Garay, actúo en forma violenta y era evidente que estaba
alcoholizado, lo que se fue probado en la causa penal.

Relata las lesiones que sufrió; analiza la responsabilidad de los de-mandados,


discrimina los rubros que integran la indemnización reclamada; ofrece pruebas y
funda su pretensión en derecho.

Que a fs. 44 se hacen parte los demandados Facundo Emiliano Alonso y Mario
Jorge Alonso, por intermedio de apoderado y citan en garan-tía a la Compañía de
Seguros La Mercantil Andina S.A. y a fs. 47/50 contes-tan la demanda entablada,
solicitando su rechazo con costas. Ofrece prue-bas.

Que a fs. 91/110 se hace parte la representante convencional de la Compañía de


Seguros La Mercantil Andina S.A. y rechaza la citación en garantía dispuesta a
instancia de los demandados y contesta la demanda solicitando su rechazo con
costas. Ofrece pruebas
A fs. 112 el Juzgado imprimió al rechazo de citación en garantía el trámite
incidental y a fs. 119/120 la parte actora contesta los respondes a la demanda,
efectuados por los demandados y la citada en garantía.

En los autos No. 101.312, a fs. 18/20, el Sr. Mariano David Cosenti-no, incoa
demanda por daños y perjuicios en contra de Facundo Emiliano Alonso Garay, en
su calidad de conductor del vehículo marca Peugeot 206, dominio GYC-982 que le
produjeran los daños y contra Mario Jorge Alonso en su calidad de propietario y
titular registral del vehículo causante del daño al momento del accidente y contra
quién resulte civilmente responsable del hecho, por la suma de $9.690 o lo que en
más o en menos resulte de la prueba a rendirse, con sus intereses legales, gastos
causídicos y costas.

Relata la misma plataforma fáctica de la causa N° 101.310 caratulada


“Cosentino Cristian Ariel c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots. p/ D. y P.”.

Analiza la responsabilidad de los demandados; discrimina los rubros que


integran la indemnización reclamada; ofrece pruebas y funda su preten-sión en
derecho.

A fs. 42/44 se hacen parte, los demandados Facundo Emiliano Alon-so y


Mario Jorge Alonso y contestan la demanda solicitando su rechazo, con costas,
por las razones que expresa a las que se remite en honor a la bre-vedad procesal.
Ofrecen prueba

A fs. 65/80 se hace parte la Compañía de Seguros La Mercantil An-dina S.A.


y rechaza la citación en garantía dispuesta a instancia de los de-mandados y en
subsidio contesta la demanda solicitando que se desestime la misma con expresa
imposición de costas. Además solicita la acumulación de procesos.

A fs. 93 y 98 el Juzgado dispuso la acumulación de la presente causa al


expediente N° 101.310 caratulado “Cosentino, Cristian Ariel c/Alonso Ga-ray,
Facundo Emiliano y ots. p/ D. y P.”; a fs. 106/107 el actor contestó los respondes
de los demandados.

A fs. 109/179 corre agregado el incidente N° 101.924 - “Compañía de


Seguros de la Mercantil Andina en juicio n° 101.312 Cosentino, Mariano David
c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ot. p/ D. y P.”.
Producidas las pruebas en ambos procesos, se dicta sentencia.

III. LA SENTENCIA RECURRIDA.

De la traba de la litis, la Iudex entiende que no son hechos controver-tidos los


siguientes: 1) la intervención activa del vehículo Peugeot 206, do-minio GYC 982;
b) que éste era conducido por el codemandado Facundo Emiliano Alonso, quién
actuaba como guardián del mismo; c) que el acci-dente se produjo en la
intersección de calles Estrada y Pedro Vargas, del distrito de Dorrego,
departamento Guaymallén, Mendoza, el día 31 de di-ciembre siendo
aproximadamente las 6:15 horas; d) que el coaccionado Facundo Emiliano Alonso
circulaba por calle Estrada con dirección de mar-cha norte-sur; e) que el actor
Cristian Ariel Cosentino conducía el automóvil marca Fiat Spazio TR dominio ALG
143 por calle Estrada con dirección de marcha norte-sur; f) la relación causal entre
el daño y la acción del vehículo conducido por el codemandado Facundo Emiliano
Alonso Garay, que al ser por su naturaleza una cosa riesgosa, le corresponde a
éste y al titular de dicho automotor al momento del evento dañoso -Señor Mario
Jorge Alonso- soportar la carga de la prueba y desvirtuar la presunción legal de
responsa-bilidad.

La Magistrada afirma que del informe pericial, constancias penales, y


declaraciones testimoniales obrantes a fs. 234/235 y 252, surge que el acci-dente
base de las acciones ejercidas en las causas acumuladas se produjo por culpa del
codemandado Facundo Emiliano Alonso, siendo el único res-ponsable del evento
dañoso, ya que no respetó el art. 48 inciso b) de la ley provincial de tránsito n°
6.082, que dispone que: “ Los conductores de-ben:...b) En la vía pública, circular
con cuidado y prevención conservando en todo momento el dominio efectivo del
vehículo o del animal, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y
demás circunstancias del trán-sito....”; el art.57 inciso g el que expresa: “ Está
prohibido en la vía públi-ca:....g) conducir a una distancia del vehículo que lo
precede, menor de la prudente, de acuerdo a la velocidad de marcha....”, y los
límites máximos de velocidad establecidos en el artículo 69; por lo que no
habiéndose acredita-do la culpa de la víctima, los demandados Facundo Emiliano
Alonso Garay y Mario Jorge Alonso, en su carácter de guardián y propietario
respectiva-mente, deben responder por todos los daños que los accionantes
acrediten.

En relación al rechazo de la citación en garantía, la “A Quo”, teniendo en cuenta


que el conductor del vehículo que provocó el accidente conducía en estado de
alcoholización grave y que no era quién tomó el seguro, la re-chaza, arguyendo
que para que la culpa exima de responsabilidad al asegu-rador, debe ser culpa
personal del asegurado, porque se trata de una limita-ción no objetiva, sino
subjetiva del riesgo, no siendo factible extenderla res-pecto de personas por las
cuales no es civilmente responsable.

La Sentenciante concede al accionante Sr. Cristian Ariel Consentino por gastos


terapéuticos y colaterales a los terapéuticos $1.000; por incapa-cidad
sobreviniente $30.000; por daño moral $30.000 y rechaza el rubro lucro cesante;
y al actor Mariano David Cosentino en Autos No 101.312 por gastos de reparación
de vehículo $4.800, y por privación de uso $690,todos ellos con más los intereses
moratorios los que deben liquidarse desde la fecha del evento dañoso y hasta el
efectivo pago a la tasa activa promedio que informa el Banco de la Nación
Argentina.

IV. LA EXPRESION DE AGRAVIOS Y SU CONTESTACION.

La Compañía de Seguros La Mercantil Andina S.A. a fs. 403/408 y a fs. 314/319 de


los Autos No. 101.312 - “Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Facundo
Emiliano y ots. p/D. y P”, se queja que la resolu-ción recurrida desestimara su
pedido de rechazo de la citación basada en la grave alcoholización del conductor
al momento del hecho, sin haber merita-do los fallos citados, entre ellos los
emanados de la Suprema Corte de Jus-ticia de la Provincia que considera a la
cláusula de exclusión como una cau-sal objetiva delimitativa del riesgo que
estipula de antemano los casos am-parados por el contrato de seguro y los que
quedan excluidos por ser inten-samente agravantes del riesgo; y que la causal de
exclusión es admisible en casos de ebriedad del conductor del vehículo
asegurado, por tratarse de un riesgo no previsto.

Estima que la resolución de grado es errada y arbitraria, interpreta


antojadizamente la causal de rechazo alegada por su parte; se aparta sin
fundamento de la jurisprudencia del Tribunal Superior de la Provincia, y lisa y
llanamente omite referencia alguna que contraste o desdiga los actuales
fundamentos expuestos al peticionar el rechazo de la citación, obligando a su
representada a responder por un riesgo no asumido y por el que no reci-bió
contraprestación.

Señala que el criterio adoptado por la sentenciante, que el conductor ebrio que
conducía el vehículo al momento del hecho no es la misma per-sona del
asegurado, es inadmisible, antiguo y ya superado.

Indica que el contrato de seguro determina el riesgo asegurado en forma genérica


y establece en las cláusulas de exclusión o de no seguro o de no garantía, las
diversas hipótesis que delimita el riesgo.
Aclara que las cláusulas de exclusión establecen las hipótesis que o bien resultan
inasegurables, o bien son intensamente agravantes del riesgo (como el estado de
ebriedad del conductor del vehículo asegurado) por lo que son colocadas fuera
del seguro. Cita jurisprudencia.

Al contestar los agravios los accionados, a fs. 410 y sgtes., y el ac-tor a fs. 417 y
sgtes., y a fs. 321 y sgtes. y a fs. 328 y sgtes. respectiva-mente de los Autos No.
101.312 - “Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots.
p/D. y P”, adhieren a la posición, que no siendo el asegurado quién conducía el
vehículo, la conducta de éste últi-mo no enerva la cobertura contratada por el
primero. Tanto la acción de conducir en estado de ebriedad, como vehículo
conducido a exceso de velocidad, vehículo que se encuentra superando a otros en
lugares no habilitados, circule sin las luces reglamentarias encendidas (especifica-
ciones ubicadas en el mismo Anexo y capítulo en cuestión), no son más que
conductas encuadrables en el concepto de dolo o culpa grave, que excluyen el
derecho a indemnización cuando “el asegurado” (no otra per-sona) provoque
dolosamente o por culpa grave el hecho del que nace su responsabilidad.

Agrega que el art. 158 de la Ley de Seguros establece expresa-mente la


imposibilidad de modificar en contra del asegurado una serie de artículos entre
ellos el art. 114, por lo que pretender que la conducción en estado de ebriedad
sea una causa objetiva de exclusión para evitar la prescripción del dolo o culpa
grave constituyen modificación al artículo citado, tornando además nulas, a tenor
del art. 37 de la Ley del Consumi-dor, aquellas cláusulas que establezcan una
desnaturalización de las obligaciones o limiten las responsabilidades por daños.

Por último, arguyen que la compañía de seguros no se expidió en el plazo previsto


en el art. 56 LS respecto al siniestro. Señala que el ex-pte. penal donde constaba el
test de alcoholemia se encontraba visible desde el 31 de marzo del 2.009, por lo
que el plazo de la aseguradora expiró el 30 de marzo del mismo año, motivo por el
cuál, habiendo omitido expedirse, se activo la consecuencia legal y quedó
aceptado el siniestro, por lo que pretenden el rechazo del recurso de apelación
impetrado por la citada en garantía.

V. LA NORMATIVA APLICABLE Y ANALISIS DEL CASO.

Exclusión de cobertura. Oponibilidad a la víctima. Ebriedad del conductor no


asegurado.
1).- La exclusión de cobertura implica una manifestación negocial por la que,
explicita o tácitamente, el asegurador expresa su decisión de no to-mar a su
cargo, no cubrir, no garantizar, las consecuencias derivadas de la realización del
riesgo. En ese caso, el riesgo se halla formalmente fuera de la garantía
comprometida por el asegurador. En síntesis, habrá riesgo ex-cluido o evento no
cubierto todas las veces que el siniestro se verifique en circunstancias que el
contrato prevé como no idóneas para hacer funcionar la cobertura asegurativa
(STIGLITZ, Rubén S., “Derecho de Seguros”, T II, Bs. As. 1.977, ps. 174/175).

Las exclusiones de cobertura forman parte de la delimitación del riesgo


asegurado. Ello significa que, al momento del perfeccionamiento del contrato,
deben identificarse los hechos que puedan "realizar" el riesgo individualizado y,
con ello, generar la obligación principal a cargo del asegurador de prestar la
prestación convenida.

Ordinariamente, el riesgo es individualizado mencionándolo en forma genérica


(responsabilidad civil derivada de la circulación del automotor) y luego se
describen ciertas hipótesis que van restringiendo el ámbito dentro del cual rige la
cobertura acordada (se excluyen los daños que provengan de hechos de guerra).

Individualizado el riesgo asumido por el asegurador, ello no significa que pueda


ser asegurado en todo caso, para siempre, de todos modos, en cualquier lugar o
tiempo en que se verifique.

Las exclusiones de cobertura pueden ser de fuente normativa o convencional y se


caracterizan por describir las hipótesis o las circunstancias en que el siniestro se
halla fuera de la garantía asegurativa.

A su vez pueden ser subjetivas, que son aquellas exclusiones referidas a conductas
del asegurado a las que le son inherentes una intensa probabilidad de verificación
de siniestros como, por ejemplo, en el riesgo automotor, que la unidad participe
de certámenes de velocidad; o la exclusión de cobertura de los daños sufridos por
el dependiente, el cónyuge y los parientes del asegurado o del conductor hasta el
tercer grado de consanguinidad o afinidad; y las objetivas, que se tratan de las
hipótesis de no seguro referidas a consecuencias dañosas ajenas a la conducta del
asegurado y que atienden, esencialmente, a la naturaleza o a la causa del evento,
como ser, en cualquier riesgo, el hecho de guerra.

Otras veces las exclusiones de cobertura constituyen simples menciones objetivas


de lugares, personas o cosas destinadas a afinar el ámbito en que se desarrollará
el seguro (p. ej., en el territorio de la República Argentina).
Por último, las exclusiones de cobertura tienen su asiento tanto en las condiciones
generales como en las particulares de la póliza (COMPIANI, María Fabiana. “Las
exclusiones de cobertura en el seguro automotor”. RCyS2015-III, 225. Cita Online:
AR/DOC/424/2015).

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza también ha abordado, en distintos


precedentes, el tema de la exclusión de cobertura en el contrato de seguro; así,
ha sostenido que el contrato de seguro debe mencionar el riesgo asegurado.
Normalmente, una clausula prevé el riesgo genérico a cubrir (por ej., incendio) y
luego se señalan diversas hipótesis que van acotando el ámbito dentro del cual
regirá la cobertura otorgada (por ej. se excluyen incendios producidos por actos
de terrorismo). O sea, normalmente, la individualización del riesgo se hace con
indicaciones positivas y luego, indicaciones negativas ayudan a la
individualización.

La determinación, entonces, agrega, implica dos fases: la individualización del


riesgo, consistente en la indicación de la naturaleza del hecho de cuyas
consecuencias se busca amparo (incendio, robo, granizo, muerte, etcétera) y la
delimitación del riesgo que resulte de la fijación de límites concretos a ese riesgo.

Cuando la delimitación de ese riesgo es de naturaleza convencional, aparecen las


llamadas cláusulas de exclusión de cobertura o de no seguro o no garantía. Estas
cláusulas señalan hipótesis que, o bien resultan inasegu-rables, o bien son
intensamente agravantes del riesgo y por ello son coloca-das fuera de la
cobertura. Otras veces constituyen simples menciones obje-tivas de lugares,
personas o cosas, dirigidas a fijar ámbitos en los que ope-rará el seguro. En otros
términos, la delimitación del riesgo consiste en ex-cluir o restringir los deberes del
asegurador por la no asunción de alguno o algunos riesgos; implica un no seguro,
ausencia de tutela o garantía, la exis-tencia de daños no asumidos. Como en el
ámbito de toda negociación, de-ben ser razonables y responder a las necesidades
técnicas del seguro. En este sentido, se distinguen las cláusulas de caducidad que
son sancionato-rias al imponer una pena, mientras que las de exclusión de
cobertura son descriptivas, indican los supuestos que no quedan comprendidos”
(Expe-diente N° 74.727, “Martínez Hnos. y ots. en J: Martínez Víctor por sus hijas
menores y ot. Jorga Carrasco Salinas y ots. Daños y perjuicios - Casación”,
14/05/2003, LS 322:017). Además “la cláusula de exclusión de cobertura o de no
seguro o no garantía no atribuyen directamente derecho ni imponen obligaciones,
sino que su función consiste en describir el ámbito dentro del cual el seguro
brindará su amparo; son esencialmente descriptivas, mar-cando el área de
aseguramiento mediante la mención de inclusiones y ex-clusiones, definiendo el
ámbito operativo del contrato”. (Expediente N° 57997 - “Triunfo Cooperativa de
Seguros Limitada en J: Triunfo Cooperativa de Seguros Limitada Víctor
Intraguglielmo P/Ord. Cas.”; 21/12/1995, LS 262:359); y en orden a la
interpretación de estas cláusulas, ésta “debe ser gramatical y restrictiva, a fin de
no provocar un grave desequilibrio en el con-junto de operaciones de la
compañía”. (Expediente N° 59.393, “Maggi Lu-ciano en J: Maggi Luciano Orlando
R. Maggi y otros P/D.y P. Inc. Cas.”, 08/11/1996, LS 268:288).

2).- Que no es un hecho discutido que al comparecer la Compañía de Seguros Las


Mercantil Andina S.A., rechazó la citación invocando las Con-diciones Generales
de la póliza, “Anexo No.1, Exclusiones Específicas a la cobertura” que dispone que:
“El asegurador no indemnizará los siguientes siniestros producidos y/o sufridos
por el vehículo y/o a su carga… inc. 9) Cuando el vehículo asegurado sea
conducido por una persona bajo la in-fluencia de cualquier droga desinhibitoria,
alucinógena, somnífera o en es-tado de ebriedad. Se entiende que una persona se
encuentra en estado de ebriedad si se niega a practicarse el examen de
alcoholemia (u otro que corresponda) o cuando habiéndose practicado éste,
arroje un resultado igual o superior a un gramo de alcohol por mil gramos de
sangre al momen-to del accidente. A los fines de su comprobación queda
establecido que la cantidad de alcohol en la sangre de una persona a razón de
0,11 gramos por mil cada hora”(ver fs. 126).

Que tampoco lo es, que el dosaje de alcohol que se le practicó al conductor del
vehículo Facundo Emiliano Alonso, en sede policial, dio un valor de 1,58 gramos
de alcohol al momento de la extracción, lo que equiva-le a una alcoholización
grave (ver fs. 24 del expte penal venido ad effectum videndi), y si a ello le
sumamos que la extracción de sangre se efectuó habiendo transcurrido alrededor
de tres horas del accidente, debe inferirse que al momento del hecho el
conductor se encontraba con un grado de al-coholización superior al indicado en
la prueba de alcoholemia.

Además, se encuentra esclarecida la mecánica del hecho, esto es que el rodado,


Peugeot 206, conducido por el accionado se desplazaba a una velocidad no menor
a 74.8 km./h, cuando impactó al Fiat al mando del actor en su parte trasera,
haciendo que éste gire sobre su eje longitudinal, efectúa un trompo, y quede
detenido en la esquina sur-este de la intersec-ción, con su frente orientado hacia
el Noroeste.

Ahora bien, el tema a dilucidar gira en torno a la oponibilidad a la víc-tima de la


cláusula de exclusión de cobertura cuando media ebriedad del conductor del
vehículo que resulta ser una persona distinta del asegurado.

Ha de recordarse que en un primer momento, la Suprema Corte de la Provincia,


estimó que el estado de ebriedad o alcoholización del conductor del vehículo
asegurado, configuraba un supuesto de culpa grave y, como tal, un caso de
exclusión de cobertura.

Acerca de los alcances subjetivos de los Arts. 70 y 114, de conformi-dad con lo


establecido por el Art. 158 de la Ley de Seguros; admitió la tesis dominante a esa
fecha, que: “El seguro de la responsabilidad civil tiene por objeto mantener
indemne al asegurado. Sólo la culpa PERSONAL del ase-gurado puede liberar al
asegurador pero no la de terceros por quienes tam-bién éste debe responder,
pues en este último caso no se dan razones jurí-dicas ni morales que justifiquen la
"liberación" o el "no seguro" (sea cual sea la figura en la que encuadra el caso). En
consecuencia, responde la compa-ñía aseguradora por culpa grave del conductor,
hijo del tomador del seguro” ([Link]., 24/05/88, Expte. N° 44.583, “Huarpe
Cooperativa de Seguros Limitada en J: Rojas Rolando J. c/Cooperativa de Seguros
Huarpe p/ cum-plimiento de contrato - cas.”, LS 203:026; en términos
concordantes, si bien frente a otro tipo de supuesto: [Link]. "León Vda. de Juri
c. La Bs. As." 17/4/ 2000. L.L. Gran Cuyo 2000-584, Jurisprudencia de Mendoza 56-
102).

Los fundamentos que sustentan el fallo “Rojas” pueden sintetizarse de la


siguiente manera: a) en el derecho de seguros, rige el principio de la “culpa
propia”, de modo que no puede imputarse al contratante, la culpa de un
“tercero”; b) no debe asimilarse la situación del seguro con las cláusulas de
limitación de responsabilidad, que pueden ser eventualmente suscepti-bles de
nulidad; c) el Juez no está llamado a valorar en estos casos una cuestión de
política legislativa, como lo es la concerniente al acierto o error en la asimilación
del dolo o culpa grave; d) interesa por el contrario insistir en que, el seguro contra
la responsabilidad civil, tiene por objeto mantener indemne al asegurado, lo que
justifica aceptar que sólo la culpa personal del asegurado libera a la aseguradora y
no la de terceros por quien éste debe responder, pues, tratándose de estos
sujetos, no se dan las razones jurídi-cas o morales que justifican la “liberación” o
el “no seguro”.

La doctrina que tradicionalmente siguió la Suprema Corte de Justicia indica, en


suma, que en casos como el que se analiza la exclusión de la cobertura opera si la
culpa grave, como limitación subjetiva del riesgo, ema-na de quien es el titular del
derecho a la indemnización. Por el contrario, si quien incurre en culpa grave o
dolo -configurativos de la causal de exclusión del seguro- no es el asegurado, la
hipótesis no encuadra en un caso de “no seguro”.

Esta posición se sustenta en el hecho de que por su misma naturale-za, la “culpa


grave” a la que alude el Art. 70 de la Ley de Seguros está refe-rida al asegurado -
titular del interés cubierto por el seguro-; se trata, por en-de, de una exclusión de
tipo personal, que sólo el asegurado tiene aptitud jurídica para generar. La “culpa
grave de terceros”, aun cuando éstos fueren dependientes y familiares, no elimina
la cobertura, dado que, precisamente, lo que el asegurado busca también en
estos casos es ampararse de situa-ciones en las que su actuación personal ha
resultado ajena a la causación del hecho.

Sin embargo, en pronunciamientos posteriores, la SCJMza., fue pre-cisando los


alcances del caso Rojas a través de la clásica distinción entre cláusulas de
delimitación del riesgo objeto de la cobertura y cláusulas limita-tivas de los
derechos del asegurado (que incluyen las cláusulas de caduci-dad y las de
suspensión de cobertura por falta de pago).

Así en Autos No. 75.217 - "Martínez Hnos. y Ot. en J° 102.251 Luce-ro, Oscar
Ramón c/Raúl Alberto Martínez y Ot. p/D. y P. s/ Cas." del 9/7/2.003 (LS 322:017),
la aseguradora denunció una cláusula de no segu-ro, de exclusión de cobertura o
no garantía, y la Corte resolvió que se ha invocado una cláusula de delimitación
del riesgo que nada tiene de irrazo-nable. Por el contrario, la carencia de un carné
de conductor y la conducción por parte de un menor que no ha alcanzado la edad
para obtener esa auto-rización estatal implica asumir un riesgo adicional, que no
puede ser cubier-to por la aseguradora sin debilitar significativamente la ecuación
económica del contrato. Esta cláusula de delimitación del riesgo, a diferencia de la
cláusula eximitoria analizada en el precedente del 24/5/1988 no contradice
ninguna norma imperativa de la ley de seguros. Consecuentemente, lo re-suelto
no contraría la jurisprudencia de esta Sala, y tampoco contraría la ley 24.240 de
protección de los consumidores pues como he explicado, la cues-tión se vincula al
riesgo asegurado y, consecuentemente, a la ecuación económica del contrato.

En Autos No. n° 89.309 - “Lima, Nicolás Gustavo y ot. En J° 79.769/9.471 Araya,


José Heriberto y ots. c/Lima, Nicolás Gustavo y ots. p/D. y P. s/Inc. Cas.” del
10/10/2.007, (LS 381:081), dónde la compañía de seguros para declinar la citación
invocó la exclusión de cobertura y la culpa grave de la asegurada, La Corte estimó
que no era arbitraria una sentencia que hace oponible al asegurado la cláusula
contenida en la póliza según la cual la aseguradora no indemnizará los siniestros
producidos cuando el ve-hículo asegurado se encuentre superando a otros en
lugares no habilitados, invocada al momento de contestar judicialmente la
citación en garantía y silenciada en la oportunidad prevista en el art. 56 de la Ley
17.418. Y que los jueces de grado no han excluido a la aseguradora por la causal
de culpa grave sino por haberse configurado la cláusula de exclusión de riesgo, ex-
presamente prevista en la póliza, consistente en haber superado a otro ve-hículo
en lugares no habilitados.

Es así que en este contexto en el caso “Navarría, Gisela c/Sabatino Bustos, F.”,
1/7/2.008. LLGran Cuyo2008 (setiembre), 766; en doctrina: Co-rrea, José Luis,
Culpa grave del conductor no asegurado. Cláusula de ex-clusión de cobertura
legítima ¿Cambio de jurisprudencia de la SC mendoci-na o error en la sentencia?,
LL 2.009-A-476), la compañía de seguros a los fines de declinar la citación, invocó
la cláusula de exclusión del riesgo por ebriedad del conductor, el Tribunal
concluyó que ésta efectivamente consti-tuye una cláusula de exclusión de riesgo,
distinta de la culpa grave, que puede, por lo tanto, ser opuesta al asegurado o al
conductor, por constituir, lisa y llanamente, un caso de no seguro, desde que de
un modo descriptivo indica, ab initio, un riesgo no cubierto, colocándolo fuera del
contrato.

Se sostuvo que frente al conductor, la cláusula de exclusión de co-bertura por


ebriedad no parece abusiva, ni contraria a la buena fe negocial; el accidente se
produjo cuando el conductor del vehículo asegurado circula-ba alcoholizado, en
condiciones excluidas no sólo por la póliza, sino prohibi-das por la propia Ley de
Tránsito. Agrega que la cláusula tampoco es con-fusa; puede ser perfectamente
comprendida por cualquier persona que con-trate un seguro contra la
responsabilidad civil y no da lugar a interpretacio-nes diversas, y que menos se
contrapone a los arts. 3 y 37 de la Ley 24.240, desde que la cuestión se vincula al
riesgo asegurado y, conse-cuentemente, a la ecuación económica del contrato.

Cabe señalar que en este caso la víctima no había apelado la deci-sión de primera
instancia que había acogido la declinatoria de la citación y la cláusula se pretendía
hacer valer contra el conductor del vehículo ase-gurado y contra el propietario de
ese vehículo, no tomador del seguro.

En la causa “Intiar” se ratificó que, la exoneración de responsabilidad por


embriaguez, constituye una cláusula de exclusión, oponible al conductor o al
propietario del vehículo que no contrataron el seguro (SCJMza., 29/7/09, “Intiar
S.A. en J: 11.063/83.987, Intiar S.A. c/ Triunfo Coop. de Seg. Ltda. p/D y P”).

Igual criterio se mantuvo en la causa Riera (Autos No. 104.975 - “Fe-deración


Patronal Seguros S.A. en J° 86.824/36.265 Federación Patronal Seguros S.A. en J°
86.577 Riera Cristian Gastón c/Antón Escudero, Sergio Darío p/ D. Y P. P/Inc. S/Inc.
Cas.". Fecha 21/5/2.013), reiterando que se trata de una cláusula de exclusión de
cobertura, de no seguro, la cual no resulta abusiva, por cuanto: a) se invoca frente
al conductor, no tomador del seguro; b) respecto al estado de embriaguez del
conductor, éste debe pre-sumirse y considerarse acreditado; c) la redacción de la
cláusula no es con-fusa; y c) la oponibilidad de la cláusula, planteada por la
aseguradora aún con posterioridad al plazo del art. 56 LS, no resulta desmesurada
frente a los hechos probados.

En el caso Muscara (Autos No 106.185 - “Triunfo Seguros Cooperativa Ltda. en J°


188.995/33.793 Muscara Sandra Elizabeth c/Oropel Sergio Nicolás y ots. p/ D. Y P.
(Accidente de Tránsito) s/Inc. Cas.”, de fecha 1/7/2013), nuevamente se afirmo
que se trata de una cláusula de exclusión del riesgo, desde que de modo
descriptivo indica, ab initio, un riesgo no cubierto, colocándolo fuera del contrato;
es una situación ajena al contrato, que en sí misma, no autoriza la rescisión del
convenio; por lo tanto, es de interpretación estricta.

Se afirmó también que “extender el seguro al caso excluido implica asumir un


riesgo adicional, que no puede ser cubierto por la aseguradora sin debilitar la
ecuación económica del contrato. No se trata, pues, de una cláusula
manifiestamente irrazonable, ni ajena a las necesidades técnicas del seguro”.
Asimismo aclara que no resulta abusiva, por cuanto: a) de modo descriptivo indica
un riesgo no cubierto; b) la cláusula se invoca frente al titular del automóvil
asegurado, tomador del seguro; c) la redacción de la cláusula no es confusa ni se
trata de una cláusula manifiestamente irrazonable ni ajena a las necesidades
técnicas del seguro. d) la oponibilidad de la cláusula no resulta desmesurada
frente a los hechos comprobados, art. 56 LS (traspaso por lugar no habilitado y
estado de ebriedad). e) tampoco se contrapone a la LDC, porque la cuestión se
vincula al riesgo asegurado y, consecuentemente a la ecuación económica del
contrato.

Por último, en la causa Flores (Autos No 107.143 - “Triunfo Coop. De Seguros Ltda.
en J° 19.136/43.816 Flores, Natalia c/Juan Pablo Calderón González y Ana María
de los Ángeles Calderón P/D. Y P. (Acc. de trans.) s/Inc. Cas.”, Fecha 1/7/2.013), la
actora demanda al conductor del vehículo Juan Pablo Calderón González, a la
titular registral María de los Ángeles Calderón y cita a Triunfo Seguros, declinando
ésta la misma por encuadrar el caso en una exclusión de cobertura prevista en la
póliza al haberse negado el Sr. Calderón a practicarse el examen de alcoholemia.

La Corte entendió, que se trata de una cláusula de exclusión de cobertura, de no


seguro, la cual no resulta abusiva por cuanto: a) La cláusula se invoca frente al
conductor y la propietaria del vehículo asegurado, no tomador del seguro. b) lo
discutido no es la embriaguez, sino la negativa del conductor a someterse al test
de alcoholemia, conducta que ha quedado fehacientemente acreditada con las
constancias del expediente penal y la propia con-testación de la demanda en la
que dicha conducta resulta expresamente reconocida. c) La redacción no es
confusa. d) La cláusula fue notificada por la aseguradora mediante CD. e)
Tampoco se contrapone a la LDC.

Resulta útil destacar que en el último precedente citado, fue la actora/víctima


quién citó a la asegurada, resultándole igualmente oponible la cláusula de
exclusión del riesgo.
En igual sentido se pronunció la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil,
Sala M y G, sosteniendo que es procedente la exclusión de cobertura opuesta por
la aseguradora citada en garantía en una acción de daños y perjuicios, pues, aun
cuando no hubiese mediado culpa grave del asegurado, la cláusula por la que se
pactó que no cubriría los daños que el vehículo asegurado ocasionara a terceros
cuando estuviese conducido por una persona en estado de ebriedad, implica un
supuesto de no seguro, y no uno de caducidad o de exoneración de
responsabilidad que permita valorar la conducta del tomador (CNCivil, Sala M,
15/05/2009, La Ley Online, AR/JUR/9906/2009 y CNCiv, SalaG, Fecha: 17/12/2012.
“Partes: García, Rosa c. D’A., R. R. y otro s/daños y perjuicios”. Publicado en:
RCyS2013-VI, 208 - RCyS2013-VII, 204 - Cita Online: AR/JUR/73888/2012).

No se desconoce que los únicos fallos de la Corte que resultan obli-gatorios para
los Tribunales inferiores son los que revistan la calidad de ple-narios (art. 149
C.P.C.), sin embargo no es menos cierto que la finalidad connatural del Tribunal de
casación consiste en uniformar la jurisprudencia en cuanto a la interpretación de
normas jurídicas. Es la Suprema Corte de Justicia, desde las decisiones de cada
una de sus Salas, el máximo intér-prete legal provincial. En consecuencia, sostener
a todo trance una propia interpretación con descuido de la del máximo Tribunal,
obliga a los litigantes a generar una nueva instancia, en desmedro de los propios
intereses y del valor economía procesal. (SCJMza. Expte.: 52845- Mahia Hnos
S.R.L. y Viñas del Pehuenche S.R.L. en J: Soto, Graciela y ot. Mahia Hnos. S.R.L.
p/Ord. p/Cas”. Fecha: 02/03/[Link] 243-104) y los fallos de la Sala no son
obligatorios para los Tribunales inferiores, empero constituyen un criterio
orientador cuyas directrices resulta aconsejable adoptar más allá de la opinión
personal de los jueces inferiores, por razones de jerarquía y hasta de economía
procesal supone la ventaja de adoptar criterios similares o análogos.(SCJMza.
Expte. No. 53.899 - “Banco de Previsión Social S.A. en J: Vega Francisco Mario
c/Banco de Previsión Social p/Ord. p/Cas”. Fecha: 07/07/1994. LS 247:274).

3).- La compañía de seguros apelante al comparecer, declinó la ci-tación


invocando que el estado de embriaguez del conductor, constituye un supuesto de
exclusión de cobertura conforme los términos de la póliza.

Pues bien, encontrándose acreditado el estado de embriaguez del conductor del


vehículo, no tomador del seguro; surgiendo clara y perfec-tamente comprensible
la redacción de la cláusula de exclusión; habiendo los accionados citado en
garantía a la Compañía de seguros y no la vícti-ma, e invocándose esta cláusula
frente al conductor no tomador del segu-ro y del titular registral asegurado, y
habiendo sido notificada por la ase-guradora mediante CD, se advierte que la
misma no resulta abusiva sino ajustada a derecho.
Por ello, y adhiriendo a la jurisprudencia citada, dado que nada jus-tifica apartarse
de ella, se estima a diferencia de lo resuelto por la Pretoria de grado, que la
supuesta culpa grave del asegurado como posible exi-mente del deber de
responder de la Aseguradora, resulta absolutamente ajena en el sub-examen,
atento que estamos ante un supuesto de limita-ción objetiva del riesgo
asegurado, motivo por el cuál aparece procedente el remedio procesal en
tratamiento.

4).- No varía la conclusión a que se arriba, la argumentación que introducen los


apelados recién en esta Instancia, en relación a que la compañía de seguros, no se
habría expedido en el plazo previsto en el art. 56 LS, por lo que quedó el siniestro.

La apelación si bien devuelve al Tribunal superior la plenitud de la ju-risdicción y


éste se encuentra frente a la reclamación en la misma posición que el inferior
(LOUTAYF RANEA, Roberto G. “El recurso ordinario de ape-lación en el proceso
civil” 1.2da. edición actualizada y ampliada. Ed. AS-TREA; pág. 84/86; GIANELLA,
Horacio G. “Código Procesal Civil de la Pro-vincia de Mendoza”. T. I LA LEY, pág.
1006), ello no habilita, que la cuestión que no fuera propuesta al Juez, pueda ser
materia de apelación, toda vez que ésta presupone la previa consideración por el
magistrado de los hechos sometidos a su decisión. (Confr. Quinta Cámara Civil,
“Villagra, Susana c/Videla Martínez, Alida s/Sumaria”, Fecha. 06/10/1999. Lexis
Nexis 33/3440 y “Sticca de Correa, Celina y ots. c/Liderar Comp. General de Se-
guros S.A.”. Fecha 10/12/2008. LLGran Cuyo 2009 (marzo), 192; Tercera Cámara
Civil, “Dirección General de Escuelas c/Farías, Catalina E.”, Fecha 12/02/2008,
Lexis Nexis, Nº 70048171).

Tan es así, que el Tribunal de apelación no puede pronunciarse so-bre capítulos


no propuestos a la decisión del Juez de primera instancia. Por supuesto, incluso
con mayor razón, la expresión de agravios en el trámite del recurso de apelación
no es la vía pertinente para introducir nuevos plan-teamientos o defensas que
debieron deducirse en el correspondiente esta-dio procesal (LOUTAYF RANEA,
Roberto, ob. cit. pág. 183/184).

Por otra parte, “No cabe aplicar el principio "iura novit curia" exce-diendo el
ámbito propio de la apelación, pues la calificación de las relacio-nes jurídicas que
compete a los jueces no se extiende a la admisión de de-fensas no esgrimidas ni
autoriza a apartarse de lo que tácitamente resulte de los términos de la litis.”
(CSJN.“González, Osvaldo Augusto y otro c/Zoila Hermela Gatica de Gencianas y
otros”. 1984. Lexis Nexis No. 5/12356).

Va de suyo que lo concerniente a que el siniestro estaría aceptado por la


Compañía de Seguro, al no emitir pronunciamiento al respecto en el plazo del art.
56 de la LS, al no haber sido alegado en primera instancia, no puede ser tratada
por la Cámara, so pena de violentar en principio de con-gruencia en la alzada, que
sufre una doble limitación: los agravios vertidos por el recurrente, y el modo en
que quedó trabada la litis en la instancia pre-cedente con la demanda y la
contestación respectiva, amén de también avasallarse los principios de defensa en
juicio y debido proceso.

Sin perjuicio de ello, revistiendo el carácter de cláusula de exclu-sión del riesgo el


estado de alcoholización del conductor, se discute si se aplica el art. 56 a los
supuestos de no seguro. En abstracto, pueden seña-larse tres posiciones: (A) Tesis
de la inaplicabilidad; (B) Tesis de la aplicabi-lidad; (C) Tesis intermedia que atiende
a las circunstancias del caso, posi-ción que finalmente ha asumido esta Sala en los
decisorios del 9/6/2003 (Martínez en j: Lucero L.S. 323-1) y del 16/12/2003
(Suprema Corte de Jus-ticia de la Provincia de Mendoza • 16/12/2003 • Centinela
S.R.L. y otro en: Cabezas, Walter G. c. Emilio Garay Boemi y otro • RCyS 2005-I,
101), se entendió bien excluida de la condena a la aseguradora, por cuanto el
asegu-rado circulaba sin carnet de conducir, o con carnet vencido, aunque la cau-
sal no se invocara en el plazo del art. 56 sino al contestar la citación en ga-rantía.
Se fundó en que la cláusula era típicamente una causal de exclusión de riesgo, o
de no seguro, que nada tenían de irrazonables. (Suprema Corte de Justicia de la
Provincia de Mendoza, sala I, 01/07/2008, “Navarría, Gisela c/Sabatino Bustos,
F.”, LLGran Cuyo2008 (setiembre), 766).

VI.- En consecuencia, procede admitir los recursos de apelación promovido a fs.


387 por la Dra. María Inés Silva en nombre y representa-ción de la Compañía de
Seguros La Mercantil Andina S.A. y a fs. 303 de los Autos No. 101.312 -
“Cosentino, Mariano David c/Alonso Garay, Fa-cundo Emiliano y ots. p/D. y P”,
acumulados a los presentes, en contra de la resolución de fs. 374/385 y 288/302
respectivamente, debiendo revo-carse parcialmente la misma, acogiéndose el
rechazo de citación en garan-tía efectuado por la Compañía de Seguros La
Mercantil Andina S.A. a fs. 141/160 y 126/141 de las causas N° 101.310 y 101.312,
respectivamente, con imposición de costas a cargo de los citantes. ASI VOTO.

Sobre la misma y primera cuestión propuesta los Sres. Jueces de Cá-mara, Dres.
Claudio F. Leiva y Claudio A. Ferrer, dijeron:

Que por lo expuesto precedentemente por el miembro preopinante, adhieren al


voto que antecede.

Sobre la segunda cuestión propuesta la Sra. Juez de Cámara, Dra. Ma-ría Silvina
Abalos, dijo:
Las costas deben imponerse a la parte recurrida que resulta vencida. (arts.
35 y 36 del C.P.C.). ASI VOTO.

Sobre la misma y segunda cuestión propuesta los Sres. Jueces de Cámara, Dres.
Claudio F. Leiva y Claudio A. Ferrer, dijeron:

Que por las mismas razones adhiere al voto que antecede.

Con lo que se dio por concluido el presente acuerdo dictándose sen-tencia,


la que a continuación se inserta.

SENTENCIA:

Mendoza, 4 de Agosto de 2.016.

Y VISTOS:

Por lo que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal

RESUELVE:

1°) Hacer lugar a los recursos de apelación incoados a fs. 387 por la Dra. María
Inés Silva en nombre y representación de la Compañía de Seguros La Mercantil
Andina S.A. y a fs. 303 de los Autos No. 101.312 - “Cosentino, Mariano David
c/Alonso Garay, Facundo Emiliano y ots. p/D. y P”, acumulados a los presentes, en
contra de la resolución de fs. 374/385 y 288/302 respectivamente, la que queda
redactada del siguiente modo: “I.- Admitir el rechazo de cita-ción en garantía
efectuado por la COMPAÑÍA DE SEGUROS LA MERCANTIL ANDINA S.A. a fs.
141/160 y 126/141 de las causas N° 101.310 y 101.312, respectivamente. II.-
Hacer lugar parcialmente a la demanda entablada por el Señor CRISTIAN ARIEL
CONSENTINO en contra de FACUNDO EMILIANO ALONSO GARAY y MARIO JORGE
ALONSO y, en consecuencia, condenar en forma indistinta a los demandados, para
que en el plazo de DIEZ DÍAS de quedar firme y ejecutoriada la presente sentencia
paguen al actor la suma de PE-SOS SESENTA Y UN MIL ($ 61.000), con más los
intereses morato-rios los que deben liquidarse desde la fecha del evento dañoso y
has-ta el efectivo pago a la tasa activa promedio que informa el Banco de la
Nación Argentina. III.- Rechazar el rubro lucro cesante solicitado por el actor
CRISTIAN ARIEL CONSENTINO. IV.- Hacer lugar a la demanda entablada por el
Señor MARIANO DAVID CONSENTINO en contra de FACUNDO EMILIANO ALONSO
GARAY y MARIO JORGE ALONSO y, en consecuencia, condenar en forma indistinta
a los demandados, para que en el plazo de DIEZ DÍAS de quedar firme y
ejecutoriada la presente sentencia paguen al actor la suma de PE-SOS CINCO MIL
CUATROCIENTOS NOVENTA ($5.490), con más los intereses moratorios los que
deben liquidarse desde la fecha del evento dañoso y hasta el efectivo pago a la
tasa activa promedio que informa el Banco de la Nación Argentina. V.- Imponer las
costas de la acción ejercida por CRISTIAN ARIEL CONSENTINO a éste en cuan-to se
rechaza su pretensión y a la parte demandada y citada en ga-rantía en cuanto se
hace lugar a la demanda (Arts. 35 y 36 del C.P.C.) VI.- Imponer las costas de la
acción ejercida por MARIANO DAVID CONSENTINO a la parte demandada que
resultó vencida. VII.- Imponer las costas del rechazo de citación en garantía
efectua-do por la COMPAÑÍA DE SEGUROS LA MERCANTIL ANDINA S.A. a fs.
141/160 y 126/141 de las causas N° 101.310 y 101.312, respec-tivamente, a los
demandados citantes. VIII.- Regular los honorarios correspondientes a los Dres.
JORGE A. GALDÓS, NÉSTOR H. RE-CHE, GUSTAVO RAFAEL TOBARES, RUBÉN E.
ARANDA, JOA-QUÍN R. PERDICHIZZI, ELENA MARÍA OJEDA, MARÍA INÉS SIL-VA, por
la labor profesional desarrollada en los autos N° 101.310 y en cuanto se hace lugar
la demanda, en las sumas de PESOS DOS MIL CUATROCIENTOS CUARENTA
($2.440), SEIS MIL CIEN ($6.100), MIL SETECIENTOS OCHO ($1.708), CUATRO MIL
DOSCIENTOS SETENTA ($4.270), CUATRO MIL DOSCIENTOS SETENTA ($4.270),
OCHOCIENTOS CINCUENTA Y CUATRO ($854) y DOS MIL QUINIENTOS SESENTA Y
DOS ($2.562), respectivamente y sin perjuicio de los honorarios complementarios
que oportunamente se regulen, más I.V.A. respecto de los profesionales que
acrediten su condición de responsables inscriptos ante la A.F.I.P. (arts. 2, 3, 11, 13
y 31 de la ley 3.641). IX.- Regular los honorarios correspondientes a los Dres.
JORGE A. GALDÓS, NÉSTOR H. RECHE, GUSTAVO RAFAEL TOBARES, RUBÉN E.
ARANDA, JOAQUÍN R. PERDI-CHIZZI, ELENA MARÍA OJEDA, MARÍA INÉS SILVA, por
la labor profesional desarrollada en los autos N° 101.312 y en cuanto se hace lugar
la demanda, en la suma de PESOS DOSCIENTOS DIECI-NUEVE con 60/100 ctvos.
($219,60), QUINIENTOS CUARENTA Y NUEVE ($549), CIENTO CINCUENTA Y TRES
con 72/100 ctvos. ($153,72), TRESCIENTOS OCHENTA Y CUATRO con 30/100 ctvos.
($384,30), TRESCIENTOS OCHENTA Y CUATRO con 30/100 ctvos. ($384,30),
SETENTA Y SEIS con 86/100 ctvos. ($76,86) y DOS-CIENTOS TREINTA con 58/100
ctvos. ($230,58), respectivamente y sin perjuicio de los honorarios
complementarios que oportunamente se regulen, más I.V.A. respecto de los
profesionales que acrediten su condición de responsables inscriptos ante la
A.F.I.P. (arts. 2, 3, 11, 13 y 31 de la ley 3.641). X.- Regular los honorarios
correspondientes a los Dres. GUSTAVO RAFAEL TOBARES, RUBÉN E. ARANDA,
JOAQUÍN R. PERDICHIZZI, ELENA MARÍA OJEDA, MARÍA INÉS SILVA, JORGE A.
GALDÓS, NÉSTOR H. RECHE, por la labor pro-fesional desarrollada en los autos N°
101.310 y en cuanto se rechaza la pretensión del actor en la suma de PESOS
TRESCIENTOS VEIN-TE ($320), OCHOCIENTOS ($800), OCHOCIENTOS ($800), CIEN-
TO SESENTA ($160), CUATROCIENTOS OCHENTA ($480), DOS-CIENTOS
VEINTICUATRO ($ 224) y QUINIENTOS SESENTA ($560), respectivamente y sin
perjuicio de los honorarios complemen-tarios que oportunamente se regulen,
más I.V.A. respecto de los pro-fesionales que acrediten su condición de
responsables inscriptos an-te la A.F.I.P. (arts. 2, 3, 11, 13 y 31 de la ley 3.641). XI.-
Regular los honorarios correspondientes a la Licenciada JULIETA VENTURINI ACTIS
y al Doctor LUIS R. RETA HERRERA por la labor pericial desarrollada en los autos N°
101.310, en la suma de PESOS DOS MIL SETENTA ($2.070), a cada uno, más I.V.A.
respecto de los pro-fesionales que acrediten su condición de responsables
inscriptos an-te la A.F.I.P. XII.- Regular los honorarios correspondientes al Ingenie-
ro Electromecánico IGNACIO M. BERRA, por la labor pericial des-arrollada en las
causas N° 101.310 y 101.312, en la suma de PESOS DOS MIL TRESCIENTOS
($2.300), más I.V.A. respecto de los profe-sionales que acrediten su condición de
responsables inscriptos ante la A.F.I.P. XIII.- Regular los honorarios
correspondientes a los Docto-res, JOAQUÍN R. PERDICHIZZI, MARÍA INÉS SILVA y
RUBÉN E. ARANDA por la labor desarrollada en el incidente de rechazo de cita-
ción en garantía planteado COMPAÑÍA DE SEGUROS LA MER-CANTIL ANDINA S.A.,
en la suma de Pesos TRES MIL QUINIEN-TOS SETENTA Y CINCO con 52/100 ctvos.
($3.575,52), MIL SETE-CIENTOS OCHENTA Y SIETE con 76/100 ($1.787,76) y DOS
MIL QUINIENTOS DOS con 86/100 ctvos. ($2.502,86), respectivamente y sin
perjuicio de los honorarios complementarios que oportunamente se regulen, más
I.V.A. respecto de los profesionales que acrediten su condición de responsables
inscriptos ante la A.F.I.P. (arts. 2, 3, 14 y 31 de la ley 3.641). XIV.- Por Mesa de
Entradas agréguese copia cer-tificada de la presente sentencia en los autos N°
101.312 caratulados “COSENTINO MARINO DAVID c/ALONSO GARAY, FACUNDO
EMILIANO y ots. p/ D. y P.”. NOTIFÍQUESE. REGÍSTRESE.”

2°) Imponer las costas de Alzada a la parte recurrida vencida. (Arts. 35 y 36 del
C.P.C.).

3°) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes en esta vía


impugnativa, en autos N° 51.223 y N° 51.225, de la siguiente mane-ra: Dres.
JOAQUÍN R. PERDICHIZZI, MARÍA INÉS SILVA, GUSTA-VO RAFAEL TOBARES Y
RUBÉN E. ARANDA, en las sumas de PESOS MIL CUATROCIENTOS TREINTA
($1.430), CUATROCIEN-TOS VEINTINUEVE ($429), MIL UNO ($1.001) y
TRESCIENTOS ($300), respectivamente. (Arts. 3, 15 y 31 de la Ley Arancelaria).

Cópiese, regístrese, notifíquese y bajen.

msa/dds/5761/5762
Dra. María Silvina Ábalos Dr. Claudio F. Leiva Dr. Claudio
A. Ferrer

Juez de Cámara Juez de Cámara


Juez de Cámara

Dra. Andrea Llanos

Secretaria de Cámara

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