Guía para Informe Pericial en Criminalística
Guía para Informe Pericial en Criminalística
Cátedra: Documentología I
INFORME PERICIAL
El formato y los contenidos de un dictamen pericial pueden variar dependiendo de lo que disponga
un código de procedimiento con respecto a otro, de un tipo de pericia a otra o incluso de un perito a
otro.
Es decir, no hay una única forma de confeccionar una pericia, y pueden haber tantos modelos
como peritos haya (ya que cada uno seguirá el formato y las pautas que más útiles les hayan sido a lo
largo de su carrera profesional). No será igual un informe pericial hecho por un perito que trabaje
bajo los códigos de procedimiento de Estados Unidos, que el informe redactado por un profesional en
nuestro país; tampoco lo será una pericia hecha por un perito de Prefectura Naval Argentina que el
elaborado por uno de Policía Federal; y finalmente, habrán diferencias entre una pericia médico-
legal, una papiloscópica, y una pericia documentológica.
Empero, hay elementos esenciales que no pueden faltar en ningún informe realizado en Argentina
siguiendo lo dispuesto por nuestros códigos procesales, y tales elementos deben ser plasmados en el
informe ya que la falta de uno de ellos puede equivaler a que se pida su impugnación o que se la
ataque sobre sus cuestiones formales.
Y si bien lo que nos ocupa en esta cátedra es la tarea documentológica (y los modelos de
dictámenes que serán ofrecidos buscarán ser los adecuados para este tipo de pericias), haremos un
tratamiento de los diferentes elementos necesarios para todo tipo de pericia, genéricamente hablando.
Consideraciones generales
Muchos son los consejos o las acotaciones que se pueden hacer acerca de cómo hacer un informe
pericial, y tales pautas pueden variar si vienen de un profesional o de otro. Y aunque no sea posible
nombrar todos los errores o traspiés que se puedan cometer (dado que esta tarea también supone un
constante aprendizaje), a continuación pasaremos a mencionar ciertas cuestiones básicas que no
pueden desatenderse u otras que son más recomendables de tener en cuenta:
➢ El informe pericial debe estar redactado en forma clara, con un tipo y tamaño de letra
que facilite su lectura. Partiendo de los software más comunes para armar textos, la
fuente más empleada es Arial o Time New Roman, tamaño 11 o 12. Se desaconseja
utilizar diseños de letras extravagantes, extrañas, poco utilizadas o poco comunes, que
omitan las tildes o que provoquen estilos que puedan dificultar la lectura fluida. Los
renglones escriturales y los párrafos deben estar separados por interlineados que vayan
del 1,0 al 1,5 (siendo este el máximo), de manera que no se vea todo compactado.
➢ Lo ideal es hacer párrafos cortos, que no superen (en lo posible) los 10 renglones. Esto
dependerá la habilidad del profesional para expresarse de forma clara con pocas
palabras (algo que no todos pueden lograr), y en ocasiones será necesario hacer
párrafos más extensos por no poder interrumpir abruptamente lo que se viene
diciendo.
No supone un punto negativo que los párrafos en una pericia sean extensos, pero
cuantos menos párrafos largos haya, o cuantos más cortos sean en líneas generales,
mejor.
➢ No se debe cambiar el color de las letras del texto, aún si es para destacar palabras
(esto en todo caso es mejor hacerlo con la cursiva o las comillas). De todas formas, al
momento de querer otorgarle mayor importancia a ciertas frases o pasajes del informe,
la redacción debe poder reemplazar cualquier otra herramienta visual en el texto.
En cuanto a la mayúscula, su uso está permitido cuando corresponda, para los títulos
de los apartados, para el/los apellido/s del/de los perito/s, para la carátula de la causa,
en casos de escribir cantidades en letras, y para las Conclusiones. No deben usarse, por
lo tanto, para resaltar palabras o frases importantes.
➢ Para una mayor prolijidad, se recomiendo que los márgenes estén justificados, es
decir, parejos.
➢ Usar sangría (de tamaño moderado) y respetar el tamaño de la misma en cada párrafo.
➢ Evitar a toda costa los errores ortográficos, semánticos, y los errores de tipeo. Emplear
de manera adecuada los signos de puntuación y las reglas ortográficas.
Se debe ser preciso con lo que se expresa, por lo cual no resulta una mala idea trabajar
con algunos diccionarios a la mano (ya sean los normativos, para buscar el significado
de determinadas palabras, o los de sinónimos y antónimos, que permitan darnos mayor
versatilidad al momento de expresar una idea).
➢ Hay que tener en cuenta que todo aquello que provoque o pueda provocar confusión es
pasible de ser utilizado para desprestigiar la pericia, su contenido y, por ende, los
resultados obtenidos.
➢ Dado que el estudio ya fue llevado a cabo al momento en que se redacta el informe,
los verbos usados para describir lo hecho por el perito suelen estar conjugados en
tiempo pasado (aunque esto puede depender de cada circunstancia y no es un requisito
que deba ser cumplimentado de manera estricta)
➢ Se debe evitar escribir solo en el anverso de las fojas (para fines prácticos, cuando nos
referimos a foja hablamos de hoja, y no de página).
➢ Se debe evitar dejar espacios en blanco muy grandes. Además de ser un poco
desprolijo, dejar espacios sin texto o sin imágenes puede permitirle a alguien agregar
en dichos lugares frases, acotaciones o aclaraciones que busquen perjudicar la pericia
o sus resultados.
➢ Todas las fojas deben ser firmadas UNA vez por el o los peritos que hayan redactado y
estén de acuerdo con el contenido del informe. Las firmas pueden estar en el margen
izquierdo (lo más común) o en el inferior. Se aconseja que parte de la firma toque el
texto.
a) Fechado: Lugar y fecha. Encierra además del día, el mes y el año, el lugar geográfico en el
que se realizó el dictamen. Se suele escribir en la parte superior, muy frecuentemente
situado sobre el margen derecho. La fecha suele ser la estipulada para entregar la pericia.
c) Presentación del perito: Siendo uno o más, en esta parte del encabezado se debe constatar
nombre/s y apellido/s, título/s habilitante/s (puede incluirse el establecimiento o institución
que los emitieron), domicilio/s constituido/s (dato fundamental, porque es allí en donde
pueden ser enviadas las notificaciones para comparecer a juicio o que informen sobre
diferentes eventualidades surgidas durante el proceso), rol/es (si se es perito de parte,
oficial o de oficio), datos de la causa, expediente (nº, carátula), y el motivo por el cual se
elaboró el presente informe pericial o por el cual se contacta con la autoridad requirente
(ver imagen anterior).
Ejemplo:
Los puntos periciales pueden ser uno o más, no habiendo límite definido para la cantidad
de interrogantes que se le puedan formular al perito. Se aconseja que, tras ser informado acerca
de estos puntos periciales, se transcriban tal y cual como fueron formulados, copiándolos
textualmente.
Se debe responder todo lo que se pregunte; ni más, ni menos. Y aún si hay cuestiones que
el perito no logra responder, debe contestar igual (por supuesto, la respuesta será algo como
“no es posible expedirse en forma categórica sobre tal punto”).
Con esto queremos decir que si nos consultan sobre tres interrogantes, no podemos ni
debemos contestar solo sobre dos de ellos, y que tampoco podemos contestar sobre aquello que
no fue preguntado en un cuarto ítem. Se reitera que, en casos excepcionales, se puede informar
sobre cuestiones que puedan ser relevantes para la investigación o que, de no aclararlas,
podrían entorpecerla.
Ej: uno de los puntos periciales plantea determinar si un DNI posee signos de maniobras
adulteradoras. El perito tras estudiar el documento determina que el mismo no fue víctima de
ninguna adulteración, pero establece que el mismo no es auténtico, sino falso.
Aunque el juez no haya consultado sobre la autenticidad o falsedad del documento, es
evidente que, para efectos legales, tal circunstancia es relevante. Responder solo que “no
presenta maniobras adulteradoras” podría hacer creer al magistrado que el documento no
presenta ninguna irregularidad, y se omite un dato que influiría por completo en la resolución
del hecho.
Puede suceder que el que pida la pericia le permita al perito (dentro del Objeto de la
pericia) informar sobre “cualquier otro dato de interés que permita esclarecer los hechos que
se investigan”. En estos casos se debe proceder con cautela acerca de lo que se comunica o no.
Es aconsejable también contestar todos los puntos periciales en el orden en el que fueron
solicitados.
Puede ocurrir que las preguntas formuladas sean confusas, o que no sea claro hacia dónde
apunte este apartado. En estos casos lo mejor es comunicar a la autoridad requirente que
exprese mejor o de otra manera las cuestiones que desea que sean esclarecidas.
C. Apartado II: Elementos Aportados
En este apartado se describe la cantidad y las características de los objetos que el perito
haya recibido. La descripción debe ser tan precisa como sea posible, evitando irse al extremo
de la rigurosidad.
Esto obviamente siempre dependerá del objeto que nos brinden, pero yendo puntualmente
al ámbito de la documentología, lo común será que nos envíen documentos.
En caso de que se esté describiendo un objeto constituido por un tipo de material que se
desconoce, se puede hablar de material aparente.
Por ejemplo: nos suministran un proyectil disparado por un arma de fuego, el cual
comúnmente está hecho con un tipo de metal en particular (generalmente plomo, pero no
siempre será el caso). Al momento de describirlo, lo mejor es no afirmar rigurosamente (dado
que un perito no debe afirmar nada que no pueda demostrar) que se trata de plomo si no se ha
hecho el estudio químico correspondiente que permita determinar los elementos en su
composición. Y puesto que solo debemos atender a los puntos o interrogantes periciales que se
nos planteen, este tipo de estudios químicos pueden ser irrelevantes de cara a contestar el
Objeto de la Pericia, por lo que no deberemos hacerlos.
En esos casos, bastará con decir que el material reúne similares características a las que
posee el plomo o a aleaciones de plomo, sin que se asegure de manera determinante que ese sea
el metal que lo constituye.
El documento inicia con “Si se trataran de billetes de papel moneda (…)” y finaliza con
“(...) de cualquier otro en base a su contenido).”
Cuando se transcriba el contenido debe respetarse por completo cómo esté redactado. Aún
si presentara errores de ortografía, de tipeo, si no guardare coherencia, o si presentara solo
números o signos de puntuación.
En este apartado también se debe aclarar cuáles de estos materiales constituyen elementos
dubitados y elementos indubitados.
Elemento dubitado: aquel del cual se desconoce su procedencia, que plantea dudas sobre su
origen o naturaleza. También puede ser denominado como “material dubitado” o
“incriminado”.
Sobre este elemento girará en torno la pericia, por lo que se entiende que no puede faltar.
Elemento indubitado: aquel del cual se conoce su procedencia, no presentando dudas sobre
su origen o naturaleza. También puede ser denominado como “material indubitado” o “testigo”.
Ej: un billete de papel moneda que se sabe que es auténtico y que se puede usar para
comparar con el billete dubitado; un proyectil disparado en un aparato recuperador balístico
con el arma encontrada en el lugar del hecho, que pueda ser comparado luego en un
microscopio con el proyectil dubitado a fin de saber si ambos presentan similitudes en cuanto a
las características que indican que provienen de esa arma en cuestión; una impresión
dactiloscópica tomada de un sospechoso para compararla con el rastro levantando en el lugar
del hecho; etc.
También puede suceder que la pericia no requiera contar con material indubitado, ya que el
Objeto de la pericia establece (por ejemplo) que se determine si “dos escritos fueron realizados
por la misma persona”. En este caso, al no pedir que se determine quién fue el que los realizó,
basta establecer si los hizo la misma persona (sea quien fuera).
En este apartado también se debe aclarar cómo serán denominados cada uno de los
elementos aportados (Ej: Documento A, Documento B, Documento dubitado, Documento
indubitado, Documento dubitado 1, Documento dubitado 2, etc.), ya que en toda la pericia se
hará referencia a ellos constantemente, por lo que deben estar bien individualizados.
Estas fotos pueden formar parte de la pericia o estar dentro del Anexo Ilustrativo.
Se aconseja fotografiar el material ni bien se lo reciba. Y es menester aclarar que durante
toda la labor pericial no se deben alterar las condiciones ni del material dubitado, ni del
indubitado. Esto implica evitar que se dañe, se destruya, o se afecte de manera tal que se
modifiquen sus características (sobre todo si esto provoca que posteriormente no puedan
repetirse ciertos ensayos).
En caso de ser realmente necesario afectar el material de estudio para poder proceder a su
evaluación en aras de responder a ciertos puntos periciales, se debe antes pedir permiso al
tribunal.
El orden de estos elementos puede variar, pero si partimos de la siguiente lógica, resulta
más cómodo y práctico comenzar este apartado hablando primero del instrumental y de los
fundamentos técnicos.
El instrumental utilizado son las lupas, los microscopios, o las luces especiales empleadas
durante la tarea. Mientras que el fundamento técnico es la premisa científica, las bases técnicas
avaladas por la comunidad científica que nos respaldan para poder asegurar que una firma o
una escritura solo pudo haber sido hecha por una persona, y que es posible establecer quién fue
su autor. Es básicamente el porqué de que podamos afirmar lo que afirmamos a través de la
pericia.
Y dado de que vamos a hacer aseveraciones sobre lo que pueda apreciarse o sobre los
resultados obtenidos, también es más práctico si hacemos un tratamiento sobre la justificación
técnica y los pilares (o sea, los fundamentos) propios de esta rama del conocimiento humano (la
documentología), los que nos habilitan a sacar conclusiones de forma categórica. También
durante la descripción del método practicado podemos estar hablando de ciertos términos poco
comunes o desconocidos por los demás que podríamos explicar y definir en los fundamentos
técnicos, por lo que en muchos casos es mejor colocarlos antes de comenzar a describir los
pasos metodológicos que se practicaron.
De todas maneras, lo anteriormente dicho no impide que un perito pueda considerar más
cómodo dejar la descripción del instrumental o de los fundamentos para el final de este
apartado, en lugar del comienzo.
Sea como se organice lo vertido en las Operaciones Realizadas, lo importante es que no sea
confuso de leer, interpretar, o incluso tedioso, buscando la manera de que sea claro y
consistente. Después de todo, es la parte de la pericia en donde está el estudio efectuado por el
perito y lo que hace a la labor pericial.
Pero volviendo a las partes de este apartado (las que pueden separarse en subtítulos o no),
es necesario hacer algunas acotaciones acerca de las mismas.
a) Instrumental utilizado
Como se mencionó, es el conjunto de instrumentales, herramientas, utensilios y materiales
de los que se valió el perito para hacer sus observaciones, llevar a cabo el cotejo, o poner en
práctica el método.
Desde una lupa, una regla, una escuadra, una balanza para medir el peso de un objeto, una
lámpara de luz ultravioleta, un microscopio, un dinamómetro, un cromatógrafo de gases, los
reactivos para revelar un rastro y el material para levantarlo, el aparato para recuperar
proyectiles indubitados, etc.
Es importante describir todo el instrumental con cierta precisión, ya que en caso de querer
repetir un estudio estamos dejando constancia de cuáles son los elementos que nos permitirían
apreciar los mismos detalles que apreciamos durante nuestra investigación.
• Instrumental lumínico: las luces que empleemos. Aún si se trata de luz natural, hay
que aclararlo.
Espectro electromagnético
Medidas de seguridad vistas bajo luz UV (también llamada vulgarmente como “luz negra”)
Imagen obtenida de: [Link]
b) Fundamentos técnicos
Es la comunidad científica la que aprueba que haya una forma de poder determinar quién
fue el autor del escrito, o si una firma fue hecha o no por X persona. No por un dogma o por
una creencia de que así debe ser, sino porque esta cuestión fue presentada tiempo atrás como un
problema a intentar resolverse. Problema al cual se le encontró solución, y solución que fue
posteriormente presentada a los demás y fue puesta a prueba y verificada a lo largo de los años,
eclipsando en un método que permite contestar este tipo de preguntas. Un método que fue
nutriéndose de muchos estudiosos y de personas que, con sus aportes investigativos, pusieron
su granito de arena para conseguir lo que tenemos hoy.
Este es el verdadero sostén de toda verdad científica: que haya sido verificada. No una,
sino cientos, miles, o cientos de miles de veces. Recordando también que una verdad científica
es una verdad científica hasta que llegue otra verdad científica para desplazarla (la cual,
también debe ser verificada hasta el cansancio), y que en nuestro rol de científicos, debemos
mantenernos abiertos a que esto pueda suceder en el futuro.
En resumen, el fundamento técnico representa las bases teóricas que permiten llevar
adelante un método científico. Aquello que nos dice: si partimos de este objeto único, lo
sometemos a condiciones únicas, en únicas circunstancias y situaciones, todos deberíamos
llegar a un único resultado, dándonos además el motivo y los argumentos de por qué eso es
posible.
Algunos peritos optan por no colocar los fundamentos en sus pericias por considerarlo
trivial o superfluo, dado que otorga a la pericia una extensión de la cual podría prescindirse. Sin
embargo, eliminar esta parte del informe lo priva de su base para sostener todo su contenido
técnico y científico, por lo que no se estaría llevando adelante la tarea con el rigor que se
esperaría de un representante de la ciencia.
Debemos ser ordenados, precisos, y debemos describir todo lo que se haga y se vea durante
el estudio. Cabe la misma aclaración hecha cuando se tocó el tema de la descripción del
instrumental empleado, ya que en caso de querer repetir un estudio estamos dejando constancia
de qué es lo que se debe hacer para poder advertir lo mismo que advertimos nosotros
(recordando que un objeto único, en condiciones únicas, en únicas circunstancias y situaciones
únicas, nos presenta un único resultado). Siempre que se comparen dos cosas se deben llevar a
las mismas condiciones, y se debe especificar cuáles fueron esas condiciones.
Dado que seguimos un método deductivo, vamos de lo general a lo particular, por lo que la
técnica nos exige primero llevar adelante los análisis extrínsecos y luego, de ser necesario y en
caso de que no se haya podido responder el Objeto de la pericia con la etapa anterior, proceder
a llevar a cabo el análisis intrínseco.
En esta parte del apartado hay que describir cada uno de los pasos metodológicos que
constituyen el método, comentando detalladamente todo lo que se haya hecho con tal de poder
apreciar diferentes circunstancias acerca del objeto de estudio. Al mismo tiempo que se procede
a la descripción del método se pueden ir anexando imágenes, fotos, láminas, dibujos o
herramientas gráficas que permitan demostrar lo atestiguado tras proceder en el examen.
Finalizada toda descripción del método, y luego de haber expuesto los resultados del
análisis extrínseco y el intrínseco, habiendo también suministrado recursos gráficos que
demuestren todo lo que pudo establecerse, resta responder en forma concreta a los puntos
periciales.
Esto se pudo haber hecho a lo largo de todo el Apartado III o llegando al final, pero aún si
se hiciera debe estar presente en el Apartado IV, el último apartado del informe.
O “Conclusiones” si hubiere más de un punto pericial por responder. Muchos podrían decir
(y no les faltaría cuota de razón) que es la parte más importante de la pericia, ya que es la
respuesta explícita y contundente a lo que se pregunta.
La Conclusión surge de evaluar en calidad y cantidad los resultados obtenidos tras haber
aplicado el método avalado por la ciencia para responder el interrogante que se ha formulado.
Es la única parte del informe que guarda cierta cuota de subjetividad al ser producto de una
evaluación hecha por el perito. Al margen de ello, se debe partir de la neutralidad absoluta, no
dejándonos llevar por deseos personales, sensaciones, corazonadas ni otros factores ajenos a lo
obtenido a través de la observación y el razonamiento objetivo.
Como se dijo anteriormente, no debe omitirse ningún punto pericial ni presentar una
conclusión acerca de nada que no se haya solicitado (a no ser que se den las excepciones ya
mencionadas).
Tiene que responder al Objeto de la pericia, por lo que no está permitido que haya ningún
rasgo o indicio de ambigüedad.
• Determinar si el escrito “A” fue realizado por la misma persona que realizó el escrito
“B”
Lo ideal es que no sea muy extensa (la oportunidad de extendernos largo y tendido ya la
tuvimos en el apartado anterior), pero algunos peritos aconsejan que al menos se exponga, de
manera escueta, el por qué detrás de la respuesta.
• Determinar si el escrito “A” fue realizado por la misma persona que realizó el escrito
“B”
Una Conclusión que puede darse sería:
En este último ejemplo estamos dejando en claro que, para saber cómo está justificada esta
respuesta, se deben leer las Operaciones Realizadas.
❖ Que sí sea posible responder el interrogante que nos formulan. Por sí o por no, logramos
llegar a una respuesta, la cual configura una conclusión fehaciente, categórica e
indubitable (no deja ningún margen de duda).
❖ Que no sea posible responder el interrogante que nos formulan (o sea, no podemos dar
una conclusión fehaciente, categórica e indubitable). Y esto puede deberse a diferentes
eventualidades, a saber:
▪ Porque nos están preguntando algo para lo cual la ciencia aún no ha logrado
configurar un método capaz de brindarnos una solución a ese problema. No es algo
extraño o extraordinario de que suceda, y ante esto habrá que responder que no es
posible dar una respuesta a este interrogante dado que no existe en la actualidad
métodos técnicos y/o científicos que nos permitan arribar a una conclusión
fehaciente, categórica e indubitable acerca de los puntos periciales encomendados.
Ej: Si necesitamos saber quién fue el autor de una amenaza redactada en forma
manuscrita, y esa escritura no es apta para poder sacar una conclusión en base a su
estudio, no podemos pedirle a dicho autor (por el simple hecho de no saber quién
es) que nos brinde otra nueva amenaza escrita que sí pueda ser útil para cotejo.
Y aún si pudiéramos contactar con ese autor desconocido para que de buena
voluntad y desde las sombras redactara otro escrito dubitado que reúna los
requisitos pertinentes, no tendríamos forma de saber si esa nueva amenaza escrita
tiene el mismo origen que la primera (la que no nos sirvió), por seguir existiendo la
imposibilidad de estudiar el escrito que originó la investigación.
Sea cual fuere el caso, el perito debe agotar todas las posibilidades; debe haber llevado
adelante el estudio con rigurosidad, con criterio, y haciendo valer todos sus conocimientos, su
experiencia, su ambición por llegar tan lejos como sea posible, su poder de observación, su
facultad de razonar y de no darse por vencido aun cuando el estudio se vea dificultoso.
Como no somos magos, cuando algo no es posible simplemente no es posible, y debe ser
constatado. Pero, antes de informarlo, debemos estar seguros de que no fue posible (y no solo
que no fue posible para nosotros, sino que tampoco es posible sin importar si el estudio lo lleva
adelante cualquier otro perito).
Como tampoco somos dioses, podemos equivocarnos. Y mientras el trabajo se realice con
dedicación, con ética, con profesionalismo, con integridad, y de buena fe, no tenemos nada de
qué avergonzarnos o por lo que arrepentirnos. Simplemente habremos fallado en donde otro
quizás triunfe por haber hecho mejor las cosas.
Sin embargo, la tarea también debe ser puesta en práctica con seriedad y responsabilidad.
Equivocarse (y esto aplica a todas las partes que intervengan en un proceso, no solo al perito)
puede provocar que una persona culpable quede en libertad, lo cual es grave, pero no tan grave
como que un inocente sea declarado culpable a causa de un error.
F. Cierre de la pericia
Podría no parecer tan importante en principio, pero en el cierre se hace constar cientos
detalles que no pueden faltar
El cierre se coloca después de la/s Conclusión/es. A continuación se expone un ejemplo de
lo que contendría:
Es cuanto se pudo informar. El presente informe consta de seis (6) fojas y dos (2)
láminas ilustrativas y se adjunta al mismo el material detallado en el apartado II en las
mismas condiciones en las que fue recibido.
Las fojas pueden enumerarse para evitar esto, pero esta aclaración debe hacerse
sin falta.
Por último, cerramos con un saludo formal, la firma y la aclaración (también se puede
incluir un sello personalizado) de todos los peritos que hayan hecho la pericia y estén
conformes con los contenidos. Si un perito no está de acuerdo con el trabajo efectuado deberá
hacer un dictamen por separado, por lo que no firmará la pericia con la que no coincide.
Lo ideal es que estas últimas firmas estén en la misma foja en la que está/n contenida/s la/s
Conclusión/es, o parte de ella/s. Se reitera que todas las fojas deben ser firmadas al menos una
vez por todos los peritos intervinientes en alguno de los márgenes (comúnmente el izquierdo)
del anverso, siendo que la última foja (la del cierre) debe contener solo la firma del cierre (es
decir que no la firmamos dos veces).
G. Anexo Ilustrativo
En el caso de que la pericia tenga un anexo, por cada vez que (a lo largo del informe) se
haga el tratamiento de algo que deba ser graficado a través de una imagen, se deberá hacer la
aclaración de que se remite a cierta lámina del anexo.
Esta no es la única forma de presentar las láminas ilustrativas, ya que también se las puede
incluir dentro de la pericia, colocándolas inmediatamente después de haber explicado lo que se
puede ver en ellas (agregando, de ser necesario, alguna acotación aclaratoria debajo de ellas, a
modo de epígrafe).
Sin embargo, si se planea utilizar un anexo, lo común es no colocar ninguna lámina
integrada a la pericia. O nos valemos de un recurso, o nos valemos del otro. O incluimos todas
las fotos, imágenes y láminas ilustrativas en un anexo; o las colocamos dentro de la pericia. No
ambos (a no ser que nuestra intención sea integrar todas las láminas en la pericia pero que haya
una en particular que, por su tamaño, sea mejor colocarla plegada en un anexo).
Las láminas pueden ser tantas como el perito lo considere adecuado, y en su elaboración
entra en juego la creatividad del profesional. Dado que buscan demostrar en forma visual lo que
se afirma, no deben dar lugar a confusiones y debe estar claro lo que se quiere mostrar.
- Alegretti, Juan C., Escrituras manuales y mecánicas, La Rocca, Buenos Aires 2007.
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