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RHINOCEROS VERSUS UNICORNEM
‘Vicente M* Roig Condomina
Fig. 1. Rinoceronte, Xilografia de Alberto Duzero, 1515
[Link] Antigiedad greco-latina: el unicornio y el
rinoceronte
Desde la Antigiedad griega, diversos autores
‘mencionaron la existencia de animales con un tnico
cuerno, a los que denominaron con diferentes
términos. Herodoto (c. 485-425 a. de C.) se refiri6 a
los asnos cornudos", "unicornios” y “loories", del
tamafo de un buey y con cuyas astas hacian los
fenicios sus varas de medir (1). El unicomio también
aparecié en los apuntes que dejé el médico
historiador Ctesias (siglo IV a. de C.), quien, basin-
dose en rumores y en relatos de viajeros, escribié que
cen la India existfa una especie de" asno salvaje” algo
mayor que un caballo y cuyo cuerpo era blanco, la
cabeza de color rojo y los ojos azules. De su frente
saldrfa un cuerno; blanco en su base, negro en su
Parte media y carmesi en el centro, Mencionaba,
81Fig. 2. Unicornia, Xilogratia del Govierno General.
ademas, las propiedades de dicho cuerno y su
capacidad de contrarrestar la accién del venend (2).
Aristételes (384-322 a. de C.) habla de un reducido
niimero de animales con un solo cuerno, como el
"asno de la India’ y el "oryx" (3). ¥ posteriormente,
el gedgrafo Estrabén (c. 63 a. de C. -c. 24 d. C.) de
unos "caballos unicornios” con cabeza de ciervo (4).
La fauna, pues, de animales con un dnico cuerno
presentada por los antiguos griegos -asnos cornudos,
unicornios, loories, oryx y caballos unicornios-
resultaba en extremo confusa y lo tinico que parecia
incuestionable era el convencimiento de su auténtica
existencia
Los latinos, por su parte, conocern y distinguirdn
una nueva bestia: el rinoceronte. Pero influidos por
las relaciones griegas sobre los inasequibles animales
unicornios los incluirén también en sus textos,
continuando la con
Fue el rinoceronte uno de los animales exhibidos en
Jas arenas romanas que mayor entusiasmo despert6 en
Ia multitud, Plinio el Viejo (23-79 d. de C.) nos
informa en su Historia Natural de su protagonismo en
los juegos circenses, habiendo sido visto con ocasién
de la celebraci6n de los triunfos del general Cneo
Pompeyo Magno, en los que se enfrenté.a un
elefante, Su forma de combatir resultaba muy
peculiar. Primero aguzaba el cuerno en las piedras y
luego embestia al elefante en el vientre, donde su
cuero era mucho mis blando (5). Otra relacién sobre
Ia lidia de este animal en los especticulos romanos es
Ia que refiere el poeta hispanolatino Marco Valerio
Marcial (c. 40-c. 104 d. de C.) en sus Epigramas (6),
Esta acaecié en tiempos del emperador Domiciano,
obligindose a luchar a un rinoceronte contra un toro y
uun 050, no sin antes haber sido provocado por las
82
de A. Ferrer de Valdecebro.
picas de los "venatores” del anfiteatro. Fue tanto el
furor que manifest6 el rinoceronte que, acometiendo a
sus rivales, los lanz6 por los aires como si se tratasen
de simples mufiecos. Seguramente, debido a su gran
fama lograda en tales espectdculos, es por lo que se le
represent6 en medallas y pavimentos.
Plinio también se refiri6 a una especie de "toro de la
India" con un cuerno tinico, y al "monoceros", que
poseerfa un cuerno en Ia mitad de la frente, siendo su
cuerpo de caballo, la cabeza de ciervo, los pies de
elefante y la cola de jabali (7). Y aun cuando en esta
descripcion se atisbaban las trazas del rinoceronte, por
su denominacién quedaba diferenciado y asociado a la
fauna de Ia tradici6n griega. Finalmente, Claudio
Bliano (Siglos U-III d. de C.), autor romano que se
preciaba de escribir en griego, recogié las dos fuentes
Que mostraban mayores discrepancias entre si: la
griega, basada en la descripcién de Ctesias, de Ios
pintorescos caballos, asnos u onagros de la India, y 1a
latina, fundada en la descripcién de Plinio del
monoceros, al que denominé "cartazono". Los
primeros se caracterizarian por la propiedad curativa de
su cuerno, y del segundo lo més resaltable seria su
belicosidad e independencia (8).
UL El rinoceronte y el unicornio en las Sagradas
Escrituras
Junto a los acreditados conocedores greco-latinos del
mundo animal, el unicornio fue ademds introducido
en Occidente a través de la versién griega de los LXX
de la Biblia hebraica y confundido con el rinaceronte
en la Vulgata, ast que dificilmente se dudé de
su existencia. El original hebreo hablaba de un
misterioso animal denominado *reem’, aunque no lo
deseribia y Gnicamente presuponia su indocilidad,
violencia y velocidad; no estando del todo claro porqué los LXX vertieron el témino por el de
“monoceros", Io cierto es que los traductores
posteriores eludieron todo intento de identificarlo. En
los Salmos y en Isaias de la Vulgata se tradujo el
vocablo: por "unicomnis"; mientras que en Ios
Nimeros, Deuteronomio y Job se hizo por
‘thinoceros” (9).
IM La Edad Media y el olvido det rinoceronte.
En al Edad Media, al desaparecer los especticulos
circenses y cerrar el Islam las rutas con la India y
Africa, el rinoceronte se convirtié en un verdadero
‘desconocido, quedando confundido e identificado
plenamente con el unicornio, Cada autor mostraré
unas preferencias por unas u otras descripciones,
afiadiendo, en ocasiones, nuevos rasgos al complejo
‘mosaico de variados detalles y curiosas observaciones,
que formarfan el aspecto de este misterioso animal y
su comportamiento. Durante mucho tiempo se creer
que el rinoceronte y el unicornio son uno mismo,
s6lo que las voces “rhinoceros” 0 "monoceros”
‘an correspondiendo a su denominacidn griega, y
" ala latina, A veces se barajarén diversos,
términos indistintamente, no siendo fécil averiguar si
se trata de un mismo animal o de diferentes. Vicent
de Beauvais, por ejemplo, describe al "rinocephal
con la cabeza de caballo; mientras que al rinoceronte,
al_monoceros y al unicornio -que considera uno
rismo- los describe con el aspecto del unicornio de
Plinio (10).
Basindose en Ctesias, Plinio habfa resaltado ta
imposibilidad de cazar vivo al unicomio (11), ereencia
que se modificé en el mundo cristiano para considerar
ue Gnicamente existfa un modo de cazarlo: por medio
de una virgen. Segin El Fisiélogo, el monocero 0
unicornio es un animal tan terrible que ningdn
ccazador se atreve a acercarse a él, pero si se le presenta
una casta doncella, "salta entonces al regazo de la
virgen, ella lo acaricia, lo alimenta y lo lleva al
palacio reat’, lo que se compara con la enearnaciGn de
Cristo en ef seno de Marfa (12). Esta leyenda fue,
desde luego, muy famosa, y tanto los Padres de la
Iglesia como los bestiarios, en los que este animal
ocupa un lugar privilegiado, la recogieron. Algunas
veces se dice que la virgen descubre un pecho al verlo
venir, con lo que el fiero animal, rendido, va a
descansar su cabeza sobre la joven (13). Otras veces
se considera que solamente es posible cazarlo
‘mientras duerme; aunque el recurrir a una virgen para
capturarlo parece lo més conveniente, pues le es tan
Brato el aroma de su virginidad y le arrebata de tal
modo que se duerme a sus pies, siendo entonces
capturado por los eazadores (14). En las ilustraciones
de algunos bestiarios suele aparecer acosiéndose al
regazo de una joven, mientras un cazador le clava una
lanza, De este modo se le represent6 en el Bestiario
francés de Pierre le Picard (c, 1285, Paris) y en un
Bestiario inglés (British Museum, Londres), donde
tuna doncella retiene a este animal, que se asemeja a
tun macho cabrio con un enorme cuemno en Ia frente,
al tiempo que unos cazadores le dan muerte, El
unicomio y la dama, con o sin los cazadores, también
aparece en los relieves de algunas catedrales medie-
vales, como, por ejemplo, en un friso de 1a torre
norte de la de Estrasburgo, en una consola de la
fachada oeste de la de Lyon, en la de Chester, en las
misericordias de las de Toledo y Sevilla, o en una
peana del pilpito del refectorio de la de Pamplona. La
‘escena fue, ademds, representada en diversos tapices,
escudos, cofres de marfil y en otros objetos de
artesania (15), La serie de tapices de La dama del
tunicornio conservada en el Museo de Cluny es, sin