Mitos
Surgimiento de México (tradición azteca)
Existía hace mucho una isla llamada Aztlán, de aire puro, ambiente templado, cielo
azul y rodeada de aguas color turquesa en las que nadaban las garzas. Había
abundantes flores y productos de la tierra como maíz, calabazas y cacao.
Vivían todos tranquilos, hasta que un día se apareció el dios Huitzilopochtli
frente al príncipe Mexitli para advertirle que debían abandonar la ciudad y
dirigirse a nuevas tierras. Aztlán ya había cumplido su cometido y, aunque era
eterna, dentro de poco ya no sería visible para los hombres.
Comenzó una larga peregrinación hacia el sur. El dios le advirtió que ya no lo
podría ver, pero que siempre estaría junto a ellos y sabrían cuándo detenerse, pues
les enviaría una señal.
Nacimiento del sol, la luna y las estrellas (tradición azteca)
La diosa Coatlicue vivía en un templo ubicado en Coatepec y era la madre de la luna
(Coyolxauhqui) y las estrellas (Centzonhuitznahua). Se encontraba un día barriendo,
cuando desde el cielo cayó una bella pluma azul que la fascinó. Algunos meses
después, se dio cuenta de que estaba embarazada.
Sus hijos se opusieron a esta idea, pues temieron que su hermano significase su
fin, así que decidieron acabar con su madre. La diosa, desesperada, pidió ayuda al
hijo que se encontraba en su vientre.
En el momento en que llegaron la luna y las estrellas, Coatlicue dio a luz a
Huitzilopochtli, el dios del sol y de la guerra que primero se enfrentó a las
estrellas. Una a una, fueron lanzadas hacia el cielo. Luego, llegó el turno de su
poderosa hermana, a quien le cortó la cabeza que tiró tras el monte. Así fue como
surgió el día y un diminuto colibrí extendió sus alas.