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Poder y Gobierno en el Estado

DERE CHO CONSTITUCIONAL

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UNIDAD 3

EL Estado

El Poder

Toda sociedad organizada ha menester de una voluntad que la dirija.


Esta voluntad constituye el poder del grupo.

Tal poder es unas veces de tipo coactivo; otras, carece de este


carácter. El poder simple, o no coactivo, tiene capacidad para dictar
determinadas prescripciones a los miembros del grupo, pero no está
en condiciones de asegurar el cumplimiento de aquéllas por sí mismo,
es decir, con medios propios. Cuando una organización carece de
poder coactivo, los individuos que la forman tienen libertad para
abandonarla en cualquier momento. Ello aparece con toda claridad
incluso en las organizaciones no estatales, como la Iglesia Católica.
Esta última no puede, por sí misma, constreñir a sus fieles o a sus
sacerdotes a que permanezcan en su seno.

Si una organización ejerce un poder simple, los medios de que dispone


para sancionar sus mandatos no son de tipo coactivo, sino meramente
disciplinarios. El poder de dominación es, en cambio, irresistible. Los
mandatos que expide tienen una pretensión de validez absoluta, y
pueden ser impuestos en forma violenta, contra la voluntad del
obligado.

1
Cuando una agrupación no estatal ejerce un poder de dominación,
éste tiene su fuente en la voluntad del Estado. Ello equivale a sostener
que no se trata de un poder propio, sino derivado. Dicho principio,
universalmente admitido en nuestros días, no posee, sin embargo,
valor absoluto. En las épocas en que el poder político no se había
consolidado, habría sido imposible postularlo. Durante la Edad Media,
por ejemplo, hubo agrupaciones no estatales que gozaban, en mayor o
menor medida, de un poder de dominación independiente. Éste fue el
caso de la Iglesia Católica, que a menudo hizo valer su autoridad aun
en contra del Estado. Lo mismo ocurrió con numerosos señores
feudales, cuyo poder no era siempre el producto de una delegación de
origen estatal.

El gobierno

El Gobierno es esencialmente la acción por la cual la autoridad impone


una línea de conducta, un precepto, a individuos humanos. Los
gobernados son los habitantes del Estado, nacionales y extranjeros,
que se encuentran en el territorio estatal.

La actividad de la autoridad en su aspecto de Gobierno es dar órdenes.


Puede también proceder por vía de sugestiones, pero solo
supletoriamente. Su misión principal es ordenar. Naturalmente que
esas órdenes no deben ser arbitrarias, sino que han de dirigirse hacia
la consecución del bien público.

2
El campo propio de esas órdenes se extiende a todas las materias que
integran el bien público, materias que de cerca o de lejos, en el orden
de los fines o de los medios, se refieren al bien público temporal.

Esas órdenes de la autoridad pueden revestir, diferentes


características. A veces son generales, dictadas a priori, para todos o
para determinado grupo, en forma abstracta. Estamos en presencia
entonces de leyes, reglamentos, jurisprudencia y, en forma supletoria,
de las costumbres y la doctrina. Pero los mandatos también pueden
ser particulares; el Gobierno puede tomar una decisión en vista de un
caso concreto. Entonces estamos frente a las sentencias, las
concesiones administrativas y en general los actos administrativos en
sentido estricto.

Por tanto, observamos que este primer aspecto o primera tarea de la


autoridad se confunde con la misión del Derecho positivo en sentido
amplio y que comprende reglas generales y funciones concretas o
administrativas. La autoridad está en aptitud de crear el Derecho
positivo.

Vemos que el Derecho en esta forma nace del aspecto de la actividad


de la autoridad que hemos considerado como Gobierno.

Esta función de elaboración del Derecho en su aspecto formal por


medio de las órdenes que dicta el Estado, se ve condicionada por la
orientación hacia la consecución del bien público.

3
El Estado se ve precisado a fijarse en la necesidad de buscar el
fundamento de sus decisiones en las normas que rigen la conducta
humana, especialmente desde el punto de vista moral. La autoridad no
podrá hacer que reinen el orden y la paz, si no comienza por concebir
las relaciones de los hombres entre sí sobre las bases de justicia y de
caridad definidas por la moral social. Esto es, la fuente material del
Derecho positivo debe ser siempre el Derecho natural entendiendo a
éste como el recto ordenamiento de la conducta de los hombres, que
deriva de su peculiar naturaleza individual y social. La autoridad, por
razones técnicas o políticas, podrá o no, reproducir todas las normas
del Derecho natural en normas de Derecho positivo; pero éste, no
deberá nunca contradecir al Derecho natural, y si esto ocurre, los
particulares podrán justificadamente abstenerse de acatar la norma
positiva..1 Concepto de Estado.

"Agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que


existe un orden social, político y jurídico orientado hacia el bien
común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes
de coerción." (Derecho Constitucional e Instituciones Políticas, Andre
Hauriou, Editorial Ariel, 2ª Edición, 1980, pág. 118).

Este concepto puede ser analizado en sus distintos elementos:

4
1º Agrupación Humana: término sociológico que se refiere a un
grupo complejo de individuos. El Estado es una sociedad de personas
naturales que constituyen el elemento humano o poblacional del
mismo.

2º Territorio: el Estado lo requiere como condición, es determinado,


mutable, conocido y con cierta delimitación.

3º Orden social, político y jurídico: el estado surge como una forma


de organizar la convivencia, confiere un orden a sus integrantes que
les otorga seguridad a sus relaciones al interior del Estado. Supone
una realidad social y política a la cual deben ajustarse las normas a
dictar por el Estado.

4º Conjunto de autoridades dotadas de poder de coerción: se


advierte una diferenciación de funciones al interior del Estado:
Gobernantes (autoridades) y Gobernados (confieren legitimidad a los
gobernantes). Los Gobernantes tienen facultades para hacerse
obedecer en caso de no acatamiento, en último término por la fuerza
(por medio de sanciones).

5
1.2 Elementos del Estado.

Los elementos básicos de cualquier Estado son:

1º Población (elemento humano del Estado);

2º Territorio (espacio físico);

3º Poder Político (forma de organización colectiva para lograr sus


fines).

1.2.1 Territorio.

El territorio, el espacio físico en donde se asienta la población,


constituye uno de los elementos fundamentales del Estado. Según
algunos más que un elemento, sería una condición de existencia, ya
que sin territorio desaparece el Estado. Sin embargo, si el territorio
fuera la única condición de existencia del Estado, en cualquier territorio
-mutable o indeterminado- podría cumplirse la condición para
establecer un Estado en particular. Esto no parece ser así,
advirtiéndose que la relación entre Estado y territorio es por lo común
estable y específica. El territorio se convierte en elemento de cada

6
Estado, no cualquier territorio sino uno determinado, lo que no implica
afirmar su invariabilidad, ya que éste admite cambios.

Pese a lo esencial de este elemento es admisible que, temporalmente,


un Estado esté privado del control sobre su territorio debido a una
invasión por otro Estado. Esto siempre y cuando se trate de un
fenómeno de fuerza, de índole material y, en principio, temporal. No se
afecta la figura jurídica Estado, aún cuando según las circunstancias, la
invasión del territorio podría determinar el fin de la existencia jurídica
del Estado. En el presente siglo se comprueban casos de Estados que
han subsistido pese a carecer temporalmente de control sobre su
territorio. Por ejemplo, Polonia, Francia y otros Estados ocupados
militarmente por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial,
conservan sus autoridades, las que permanecen ocultas o en el exilio,
no desaparecen y después de la derrota del invasor vuelven a ejercer
su dominio territorial.

Por otro lado, se observa que el territorio es un instrumento para el


Estado, necesario para la realización de sus funciones y cumplimiento
de sus fines. El territorio es fuente de recursos, ámbito de desarrollo
de actividades, hábitat de la población y se proyecta como parte del
ecosistema terrestre. Finalmente, el territorio es el ámbito espacial que

7
delimita el ejercicio de la competencia por parte del Estado y donde se
asienta su colectividad.

Composición del territorio.

El territorio del Estado puede analizarse según sus distintos


componentes, que son:

1º El territorio terrestre: tierra física superficial dentro de los


deslindes geográficos, y su proyección hacia el subsuelo.

2º Las aguas interiores: que son aquellas comprendidas en el


territorio terrestre (lagos, ríos) y el espacio marítimo encerrado por las
líneas de base recta (líneas imaginarias que unen los puntos más
prominentes de la costa).

3º Territorio marítimo: Se subdivide en:

8
- Mar territorial: que es el espacio marítimo que se extiende
desde las líneas de base, hasta una paralela trazada a doce millas
mar adentro.

- Zona contigüa: espacio que comprende las doce millas que


siguen al mar territorial. En esta zona el Estado puede ejercer
facultades de policía, inmigración, sanitarias y aduaneras.

- Zona Económica Exclusiva: espacio marítimo que se extiende


ciento ochenta y ocho millas mar adentro, medidas desde el límite
exterior del mar territorial (junto al mar territorial suman 200 millas).
Se entiende territorio nacional en todo lo relativo al aprovechamiento
económico de los recursos situados en ella. Hacia el exterior de la Zona
Económica Exclusiva está la alta mar.

El suelo y subsuelo del mar territorial y de la Zona Económica


Exclusiva pertenecen al Estado, en el ámbito de competencias que
puede ejercerse en cada caso.

4º Espacio aéreo: masa de aire que está sobre el territorio terrestre,


aguas interiores y mar territorial. Se ejercen sobre éste plenas

9
competencias. No está clara su delimitación en altura, lo que genera
problemas por ejemplo respecto de vuelos a gran altura o espaciales
(colocación de aparatos en órbita en el espacio exterior).

Muy distinto es el tratamiento dado a las naves militares. Dado


su potencial destructivo se considera el espacio aéreo con un criterio
muy estricto. Si a él ingresa una nave militar, sin permiso previamente
concedido, se considera violación de la integridad territorial,
circunstancia que autoriza según el Art. 51 de la Carta de las Naciones
Unidas, un ataque físico contra el entrometido (legítima defensa).

Respecto del espacio extraterrestre, no hay reivindicación territorial


sobre la base de proyecciones de los Estados subyacentes que haya
sido aceptada por el derecho internacional. La colocación de artefactos
espaciales sobre los territorios de los Estados es una actividad que de
hecho han realizado las grandes y medianas potencias, sin que ningún
Estado sometido al paso de estos equipos haya podido alcanzar el
éxito en un reclamo contra ello.

Junto al territorio físico se encuentran las ficciones de territorialidad.


Para un manejo más seguro de las relaciones interestatales el Derecho
Internacional ha consagrado ficciones en que se reputa que

10
determinados espacios son territorios de ciertos Estados, cuando
físicamente no lo son. Por ejemplo, se ha sostenido que, desde la
perspectiva jurídica, las actuaciones realizadas en las sedes
diplomáticas se asimilan a las efectuadas en el territorio físico del
Estado. Las ficciones se relacionan con las inmunidades y privilegios
diplomáticos

1.2.2 Población.

Primer elemento del Estado por cuanto éste es, ante todo, una
agrupación humana. La población es un conjunto de personas
naturales que habitan en un territorio de manera estable. Este
asentamiento estable o residencia exigido a los integrantes de la
población excluye a los extranjeros de paso o transeúntes.

Este conjunto humano estará integrado habitualmente por nacionales y


extranjeros. Los nacionales son aquellos que tienen la nacionalidad del
Estado de que se trata.

La nacionalidad en definitiva es el vínculo jurídico que une a un


individuo a un Estado. Sin embargo, como se ha dicho, en general
dentro de los Estados también pueden encontrarse extranjeros que
residen dentro del estado y por tanto, deberán respetar las normas

11
internas y, serán sujetos también de ciertas funciones del Estado
respecto de la población. Entre ellas, la más relevante, su protección
de diversos riesgos a que pueda estar expuesta: agresiones externas,
ingreso de enfermedades, etc.

Pueblo.

El pueblo o ciudadanía es el conjunto de individuos que dentro de la


población se encuentra habilitado para ejercer derechos políticos. Estos
individuos, constituidos como pueblo -colectivamente- integran un todo
que es el titular de la soberanía.

En un régimen democrático los derechos políticos se refieren,


fundamentalmente, a la participación de la comunidad en la
generación y funcionamiento de órganos representativos. Así, la
ciudadanía permite al individuo disfrutar del derecho a sufragio, del
derecho a ser elegido (o derecho de sufragio pasivo) y de la posibilidad
de incorporarse a la función pública (cuando para ser designado
funcionario público se exige la calidad de ciudadano).

1.2.3 Organización política.

12
La organización política es la forma específica como la colectividad
humana se estructura en una realidad territorial a través de órganos
que están dotados de poder de coerción. Para el Derecho
Constitucional el tema relevante es el poder estatal.

Se considera al poder en general, como un tipo de influencia y a ésta


como un fenómeno social en que un sujeto activo obtiene que otro
sujeto (pasivo) haga (acción) o no haga (abstención) algo que el
sujeto activo pretende.

Hay múltiples manifestaciones de influencia en la sociedad, pero no


siempre ella constituye un fenómeno jurídico y políticamente relevante.
La influencia de un padre sobre sus hijos, si bien es muy relevante
para el funcionamiento de la sociedad, no tiene una dimensión
significativa para el Derecho. Una influencia importante para el
Derecho es aquella que se vincula al poder. Hay en ella una
transformación desde el momento en que existe detrás de ella una
sanción, que es la consecuencia con que el sujeto activo amenaza al
pasivo para el caso de que no se verifique la conducta perseguida. El
poder no es otra cosa que una influencia respaldada por la fuerza o
amenaza de fuerza. Alguna doctrina entiende que la sanción puede ser
positiva o bien negativa. Ejemplo de la primera es un premio (un

13
incentivo tributario); ejemplo de la segunda una multa o un castigo de
privación de libertad.

A--------> B------->Acción o abstención = Influencia

A------->Sanción---------> B------->Acción o abstención = Poder

Caracterizado el poder, corresponde añadir el ámbito sobre el cual


actúa. Para los efectos del estudio del Estado, este campo es el
político. Lo político alude a algo de tipo público, colectivo. En general,
el ámbito de lo político está constituido por aquellas relaciones de
poder vinculadas a un proceso de toma de decisiones acerca de
materias que interesan a toda la sociedad o al menos a una parte
importante de ella. Así, por ejemplo, existe una relación de poder
político en el ámbito económico cuando una materia es de tal forma
trascendente que debe ser tomada en cuenta por la autoridad pública
para la conducción de la macroeconomía. Así, por ejemplo, la relación
capital trabajo es en principio una realidad económica perteneciente a
la esfera privada, pero por su importancia la traslada al terreno
político, haciendo necesaria su regulación normativa.

El poder estatal es, por consiguiente, aquella especie de poder político


que le corresponde a los poderes públicos y que consiste en la

14
capacidad de dirección superior de todos los asuntos que se incluyen
en el ámbito político de un sistema dado. Este poder estatal puede
observarse desde distintas perspectivas:

1º Internacional: Desde el ángulo externo, el poder estatal se


percibe como poder nacional, y se conceptualiza como la suma de los
atributos que puede movilizar un Estado frente a otros en situaciones
de conflicto.

2° Poder institucionalizado y formalizado: desde una perspectiva


político jurídica se entiende al poder estatal institucionalizado como
soberanía.

Partes que componen la Constitución de la Nación Argentina

Primera parte:

• Declaraciones

• Acciones

• Derechos y garantias.

Segunda parte:

• Sección primera: Poder Legislativo.

• Sección segunda: Poder Ejecutivo.

• Sección tercera: Poder Judicial.

15
• Sección cuarta: Ministerio Público. Gobiernos de provincias.
Disposiciones transitorias.

Los derechos civiles y el artículo 14

Artículo 14:

Todos los habitantes tienen derecho a:

• Trabajar y ejercer toda industria lícita (permitido por la ley).

• Navegar y comentar.

• Peticionar a las autoridades.

• Entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino.

• Usar y disponer de su propiedad.

• Asociarse con fines útiles.

• Profesar libremente su culto.

• De enseñar y aprender.

El término se deriva del latín ''natio'', "nación", que etimológicamente


significa: "lugar donde se nace" (del latín "nascere", que este último
término significa "nacer") (1); pero desde el punto de vista de las
ciencias sociales y políticas, la "nación" es una realidad constituida por

16
un conjunto de seres humanos que además de tener un lugar común
de nacimiento y de vida (el territorio), tienen una serie de
características que los identifican y al mismo tiempo los distinguen de
otros conjuntos de seres humanos: raza, idioma, costumbres,
tradiciones, historia, religión, música, hábitos alimenticios, en síntesis
una cultura que va moldeando el alma individual y colectiva de los
pueblos, pero sobre todo un sentimiento común de tener un mismo
destino (2).

2. Antecedentes

Las primeras formulaciones teóricas sólidas de la "nación" y su


plasmación en movimientos políticos concretos se dan en obras de
fines del s. XVIII y en las Revoluciones: Americana y Francesa. No
obstante, existen antecedentes a los que se ha otorgado diversa
importancia en función del punto de vista del investigador. La primera
utilización de "nación" de la que se tienen datos históricos data del año
968 (3).

El origen de "nación" es incierto y las disputas en cuanto a éste


conforman un capítulo importante de la teoría del nacionalismo.
Existen teorías biológicas de sus orígenes que ven al humano como
animal territorial y a la "nación" como a un territorio en este sentido.
Sin embargo, la mayoría de los teóricos rechazan esta teoría por
simplista y tratan a las naciones como a una agrupación social humana
relativamente nueva.

17
DERECHOS DE SEGUNDA GENERACION ART. BIS.-

“El art. 14 bis insertado en el cuerpo sistemático de la constitución de


1853-1860 por la reforma constitucional de 1957 es una expresión
mínima del llamado constitucionalismo social. … El constitucionalismo
social es la culminación del constitucionalismo clásico. No lo desplaza,
ni lo destruye, ni lo sustituye: lo completa y le da una nueva tónica”.
CAMPOS, GERMAN, Principios constitucionales de derecho del trabajo
(individual y colectivo) y de la seguridad social. Art. 14 bis, “Trabajo y
Seguridad social”, 1981,pág. 481.

“De las fórmulas constitucionales surge un ataque revolucionario


contra esta sociedad. En ellas ocupa el primer lugar la cuestión social,
en términos que significan la transformación social y la búsqueda de
un nuevo orden. Su significado es claro: si la revolución social no ha
sido realizada todavía, ha sido creado, sin embargo, el mecanismo
político para concretarla”.
PIERO CALAMANDREI, Crisis de la justicia, en RIPERT y otros, Crisis
del Derecho, Ejea, [Link]., 1961, pág. 319.

A WERNER GOLDSCHMIDT, según quien el jurista reparte con justicia


potencia e impotencia.
In memoriam

18
ANTECEDENTES DEL 14 DEL ART. BIS
La derogación de la Constitución de 1949
Producido el golpe militar conocido como Revolución Libertadora en
1955, el presidente provisional general Eduardo Lonardi mantuvo la
Constitución sin cambios. Poco después se produce un golpe palaciego,
y asume el general Pedro Eugenio Aramburu que, el 27 de abril de
1956 dictó una proclama declarando nula la reforma constitucional de
1949, e imponiendo la Constitución de 1853 con las reformas de 1860,
1866 y 1898. El argumento que el general Aramburu utilizó es que
consideraba que la reforma de 1949 tuvo como fin la reelección
indefinida del presidente.
Algunos sectores de juristas y políticos han cuestionado la declaración
de nulidad de la Constitución de 1949 sosteniendo que aún aceptando
que existe un debate jurídico sobre la mayoría necesaria para dictar la
ley que declara la necesidad de una reforma, en ningún caso podía
admitirse que la validez de la Constitución pudiera ser establecida por
un presidente de facto.
Un problema adicional de la derogación de la Constitución de 1949 fue
que, más allá de las normas cuestionadas por la oposición, como las
reelección indefinida del presidente o ciertas facultades represivas
asignadas al Estado, se dejaban sin efecto una gran cantidad de
derechos y garantías, relacionados con el progreso social y económico.
Entre ellos:
• el derecho de reunión (art. 26)
• la prohibición de discriminar por raza (art. 28)

19
• los derechos del trabajador (art. 37, I)
• la igualdad jurídica de hombre y mujer en el matrimonio (art. 37,
II)
• el bien de familia (art. 37, II)
• la patria potestad compartida (art. 37, II)
• los derechos de la ancianidad (art. 37, III)
• la educación primaria obligatoria y gratuita (art. 37, IV)
• la autonomía universitaria (art. 37, IV)
• la función social de la propiedad (art. 38)
• la estatización del comercio exterior (art. 40)
• la nacionalización de los recursos mineros y energéticos (art. 40)
• la estatización de los servicios públicos (art. 40)
• el voto directo (arts. 42, 47 y 82)
Poco después el gobierno militar tomó la decisión de convocar a una
convención constituyente. En gran medida esta decisión estaba
vinculada a las críticas acerca de la derogación por proclama militar de
la Constitución de 1949.
El jurista Sebastián Soler dijo al respecto en la sesión de la Junta
Consultiva del 6 de marzo de 1956:
"Yo no era partidario de que se pusiera en vigencia la Constitución del
53 por una proclama del gobierno, y no lo era porque la opinión
irrebatible para todos, hoy, es que el poder constituyente radica
originariamente en el pueblo". (Palacios,47)

ART. 37 DE LA CN DE 1949

20
. Del trabajador

1. Derecho de trabajar - El trabajo es el medio indispensable para


satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la
comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el
fundamento de la prosperidad general; de ahí que el derecho de
trabajar debe ser protegido por la sociedad, considerándolo con la
dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien lo necesite.

2. Derecho a una retribución justa - Siendo la riqueza, la renta y el


interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad
deber organizar y reactivar las fuentes de producción en forma de
posibilitar y garantizar al trabajador una retribución moral y material
que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del
rendimiento obtenido y del esfuerzo realizado.

3. Derecho a la capacitación - El mejoramiento de la condición humana


y la preeminencia de los valores del espíritu imponen la necesidad de
propiciar la elevación de la cultura y la aptitud profesional, procurando
que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las
direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el
esfuerzo individual proporcionando los medios para que, en igualdad
de oportunidades, todo individuo pueda ejercitar el derecho a aprender
y perfeccionarse.

21
4. Derecho a condiciones dignas de trabajo - La consideración debida
al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función
social y el respeto recíproco entre los factores concurrentes de la
producción, consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones
dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación de la
sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las
instituyen y reglamentan.

5. Derecho a la preservación de la salud - El cuidad de la salud física y


moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y
constante de la sociedad, a la que corresponde velar para que el
régimen de trabajo reúna requisitos adecuados de higiene y seguridad,
no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida
oportunidad de recuperación por el reposo.

6. Derecho al bienestar - El derecho de los trabajadores al bienestar,


cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de
vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas, de satisfacer sin
angustias sus necesidades y las de su familia en forma que les permita
trabajar con satisfacción, descansar libres de preocupaciones y gozar
mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la
necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos
directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico.

22
7. Derecho a la seguridad social - El derecho de los individuos a ser
amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su
capacidad para el trabajo promueve la obligación de la sociedad de
tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o
de promover regímenes de ayuda mutua obligatoria destinados, unos y
otros, a cubrir o complementar las insuficiencias o inaptitudes propias
de ciertos períodos de la vida o las que resulten de infortunios
provenientes de riesgos eventuales.

8. Derecho a la protección de su familia - La protección de la familia


responde a un natural designio de individuo, desde que en ella
generan sus más elevados sentimientos efectivos y todo empeño
tendiente a su bienestar debe ser estimulado y favorecido por la
comunidad como el modo más indicado de propender al mejoramiento
del género humano y a la consolidación de principios espirituales y
morales que constituyen la esencia de la convivencia social.

9. Derecho al mejoramiento económico - La capacidad productora y el


empeño de superación hallan un natural incentivo en las posibilidades
de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y
favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin, y
estimular la formación y utilización de capitales, en cuanto constituyen
elementos activos de la producción y contribuyan a la prosperidad
general.

23
10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales - El derecho de
agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas
tendientes a la defensa de los intereses profesionales, constituyen
atribuciones esenciales de los trabajadores, que la sociedad debe
respetar y proteger, asegurando su libre ejercicio y reprimiendo todo
acto que pueda dificultarle o impedirlo.
El art. 14 bis. de la C.N. incorporado en la reforma de 1957
establece:
"El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes,
las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de
labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución
justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea;
participación en las ganancias de las empresas, con control de la
producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido
arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre
y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro
especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de
trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga.
Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para
el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la
estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá
carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el
seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o

24
provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por
los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir
superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la
protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la
compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna."

EL ARTICULO 14 BIS

DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

El art. 14 bis. de la C.N. incorporado en la reforma de 1957 establece:

"El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes,


las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de
labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución
justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea;
participación en las ganancias de las empresas, con control de la
producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido
arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre
y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro
especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de


trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga.

25
Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para
el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la
estabilidad de su empleo.

El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá


carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el
seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o
provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por
los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir
superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la
protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la
compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna."

Dicho artículo distingue:

PRIMERA PARTE:

a) condiciones de trabajo en orden a:

* prestación en sí del servicio,

* remuneración,

* duración,

* control y colaboración en la empresa.

26
b) asociación sindical.

SEGUNDA PARTE:

a) derechos gremiales.

TERCERA PARTE:

a) seguridad social.

El denominado Constitucionalismo social registra una doble


transformación a nivel del Estado y a nivel de los derechos
individuales:

a) del Estado abstencionista se pasó al Estado intervencionista, y

b) se complementaron dichos derechos con la incorporación de


derechos sociales y económicos.

Esta nueva realidad implicó la inserción de cláusulas económicas y


sociales en las leyes fundamentales, y la llamada "racionalización del
poder".

27
A través de este artículo el constituyente pretendió darle al trabajo una
tutela legal, que asegure y ampare necesaria y obligatoriamente los
derechos en él enumerados.

Personalmente creo que mientras no exista la voluntad política real de


hacer efectiva cualquier declaración, ésta se convierte en palabra
muerta. Alguna vez el Barón Rothshild pidió que le dieran el control
sobre la moneda de la Nación, y ya no le importaría quién hiciera las
leyes. Nadie puede dudar que el verdadero poder está más allá de
toda norma constitucional. ¿Quién puede negar que una ley protectoria
sólo será viable y aplicable en el caso de no afectar los intereses del
"poder"?

Siguiendo a Bidart Campos, cuando el artículo analizado agrega que el


trabajo gozará de la protección de las leyes, enfatiza el apoyo
normativo que, programáticamente, obliga al congreso a multiplicar
una legislación tutelar en todos los ámbitos laborales.

A continuación son comentadas sus cláusulas:

A. PRIMERA PARTE

1. Las condiciones de trabajo

Dignas y equitativas se inspiran en la libertad, dignidad y justicia que


no pueden ser desconocidas. Debe respetarse al trabajador en su
condición de hombre. Dichas condiciones comprenden: todo trabajo o

28
servicio, lugar y modo en que se realizan, valores humanos propios del
trabajador, situaciones personales como ser: sexo, edad, capacidad,
posibilidades de esfuerzo, etc.

2. Jornada limitada

Referida al tiempo reducido y razonable del trabajo. Debe se


equitativa, no excesiva de la posibilidad de esfuerzo; nunca llegar a
agotar física, moral o intelectualmente al trabajador.

3. Descanso y vacaciones pagados

En razón de la preservación de la salud y la dignidad, están cubiertos


tanto el reposo semanal obligatorio como las pausas periódicas
anuales.

4. Retribución justa

Se refiere al salario que por su monto, oportunidad de pago,


integralidad, resulta satisfactorio y suficiente para vivir. Es el medio
económico por el cual quien trabaja obtiene los recursos que le
permiten satisfacer necesidades, desarrollo y perfeccionamiento,

29
propios y los de sus dependientes ("compensación económica
familiar").

5. Salario mínimo vital y movil

Debe ser justo y razonable, no pudiendo ser reducido por convenios


colectivos ni por contratos individuales.

Vital implica que debe cubrir las necesidades del trabajador y su hogar
en el orden material, espiritual y cultural.

Móvil por ser ajustable a los índices del costo de vida, actualizable.

6. Igual remuneración por igual tarea

La intención es prohibir discriminaciones arbitrarias en la remuneración


de trabajos similares, fundadas en razones de sexo, edad,
nacionalidad, religión, etc.

Dicha norma no se opone a diferencias dadas por la mayor eficacia y


laboriosidad de algunos empleados.

7. Participación, control y colaboración

30
Se trata de convertir al trabajador en protagonista de la empresa,
permitiendo su aporte de iniciativa, capacidad, experiencia, con clara
incidencia en el mayor y mejor rendimiento y eficiencia productiva.

8. Protección contra el despido arbitrario. Estabilidad del empleado


público

La doctrina considera dos casos de estabilidad:

a) Propia o absoluta: que impide el despido (salvo justa causa). Esa


prohibición no puede ser reemplazada por una indemnización; pero
está sujeta a condiciones legales. Es la que cubre al empleado público,
garantizando su reincorporación ante despido sin justa causa.

b) Impropia o relativa: puede traducirse en el pago de una


indemnización, y es la referida al empleado privado.

Un despido arbitrario es aquél agraviante, injurioso, ofensivo e


irrazonable. Pueden entonces distinguirse clases de despidos: a) con
justa causa; b) sin causa, injustificado, inmotivado; c) arbitrario. En los
dos últimos casos el empleado queda protegido y debe ser
indemnizado.

La estabilidad propia, que ampara al empleado público, queda


vulnerada: a) si la cesantía se dispone sin causa legal suficientemente

31
razonable; b) si se dispone sin sumario previo y sin forma suficiente de
debido proceso; c) si se declara en comisión al personal. Pero no es
violada cuando: a) hay causa legal razonable, acreditada por sumario
previo que satisface el debido proceso; b) se suprime el empleo; c) se
dispone la cesantía por razones reales de verdadera racionalización o
economía administrativa; d) el empleado está en condiciones de
jubilarse o se lo jubila de oficio. En estos casos, al no haber causa
imputable al agente y ser inviable la reincorporación, la estabilidad se
traduce en el derecho a una indemnización (el derecho a dicha
estabilidad no es en sí absoluto, pues cede ante el interés general).

9. Organización sindical libre y democrática

Esta cláusula viene a robustecer el derecho a "asociarse con fines


útiles". Los entes sindicales se encuadran en la categoría de personas
jurídicas públicas no estatales, entendidos como sociedades
espontáneas y naturales creadas para la defensa de intereses
comunes. La norma obliga a que se permita y no se impida la
existencia de más de uno.

El sistema analizado consagra también el pluralismo sindical, sin


perjuicio del derecho de los sindicatos de agruparse voluntariamente
entre sí, y rechaza la afiliación obligatoria y la intervención estatal o
política, que tienda a desnaturalizar los fines gremiales (organización
libre, sin interferencias).

32
Debe ser democrático en su origen y funcionamiento, o sea en su
constitución y en su estructura interna, frente al Estado,afiliados y
terceros.

B. SEGUNDA PARTE

1. Los gremios

Equivalen a asociaciones sindicales organizadas, pero no son los únicos


ni exclusivos sujetos de los derechos gremiales consagrados.

2. Convenios colectivos de trabajo

Comprenden todo acuerdo escrito relativo a condiciones de empleo y


trabajo, que se celebra entre un empleador, un grupo de ellos, o una o
más organizaciones de empleadores por una parte, y por la otra, una o
varias organizaciones representativas de trabajadores interesados,
debidamente elegidos y autorizados, de acuerdo a la legislación
nacional.

Es deber del Estado reconocer el derecho de autonomía y


autodeterminación de los gremios.

33
El convenio colectivo es contractual y se ubica en el marco de las
actividades privadas. Emana de poderes delegados al sindicato como
organismo intermedio, siendo la homologación estatal un mero acto de
control a fin de extender a terceros su aplicación y velar por su
cumplimiento.

Una ley posterior no puede dejar sin efecto mayores beneficios


derivados de un convenio colectivo anterior, durante su plazo de
vigencia. Éste prevalece sobre la ley cuando establece mejores
derechos, que han pasado a formar parte de cada contrato individual
comprendido.

3. Conciliación y arbitraje

Los conflictos laborales pueden clasificarse en:

* individuales: por intereses concretos de uno o varios trabajadores.

* colectivos: cuando el sindicato representa los intereses del grupo.

* de derecho, o interpretación de la ley vigente.

* de intereses o económicos, que tienden a la modificación de las


normas.

34
En los conflictos individuales de trabajo relacionados con intereses
subjetivos, la ley no está habilitada para someterlos obligatoriamente a
la conciliación y al arbitraje que carezcan de revisión judicial. A la
inversa, los conflictos colectivos pueden radicarse fuera de la órbita
judicial.

4. La huelga

Constituye un movimiento colectivo, con abandono temporal del


trabajo, ejercido en forma pacífica y por la libre decisión de la
pluralidad de trabajadores de un gremio, después de agotar las vías
conciliatorias dispuestas por ley y cuando no queda otro recurso para
la defensa de los intereses en conflicto con la patronal o con el Estado.

Este derecho es operativo (ejercible aun sin ley reglamentaria), pero


requiere la participación libre e individual del obrero que decide su
adhesión. Su ejercicio no puede implicar actos de violencia ni delitos.

La huelga suspende los contratos individuales, pero no importa su


ruptura. Si es declarada ilegal y media intimación patronal para la
reanudación del trabajo, la actitud renuente configura causa justa de
despido, sin pago de las retribuciones.

La Suprema Corte ha señalado pautas:

35
a) si bien la autoridad administrativa puede calificar la huelga durante
su curso para encauzarla, tal calificación es revisable judicialmente al
único efecto de decidir sus consecuencias en los conflictos individuales
de trabajo;

b) en ejercicio de esa potestad revisora, los jueces pueden apartarse


de la calificación administrativa ante el vicio de error grave o
irrazonabilidad manifiesta;

c) los jueces deben necesariamente calificar dentro de esos cánones y


con fundamentación suficiente la huelga para resolver los conflictos
individuales;

d) en caso de no hacerlo, la sentencia es arbitraria;

e) la calificación judicial es imprescindible aunque no haya mediado la


administrativa previamente.

5. Garantías a los representantes gremiales

Su fin es prohibir los impedimentos, persecuciones y represalias por las


actividades sindicales. No pueden adoptarse medidas que afecten la
seguridad o libertad de un trabajador, motivadas en su gestión
sindical.

36
Dicha garantía no significa conceder fueros personales ni inmunidades
especiales para los delegados.

C. TERCERA PARTE

1. Seguridad social integral e irrenunciable

Está referida a todos los habitantes del Estado.

Debe ser integral, asumir todas las contingencias y demandas vitales


(ej: enfermedad, accidentes, invalidez, vejez, fallecimiento, protección
a la infancia, protección contra el desempleo, jubilación, formación
cultural, etc.).

Sus beneficios son irrenunciables, están por encima de la voluntad


individual, porque el constituyente los ha investido del carácter de
orden público.

2. Seguro social obligatorio

Es uno de los instrumentos para hacer efectiva dicha seguridad. Con


las jubilaciones exclusivamente, el derecho argentino no cubre la

37
totalidad de las contingencias sociales, de modo que obligatoriamente
debe completarse el sistema con los seguros sociales para las que
quedan desprotegidas. Vuelvo aquí con la idea inicial: cuando todo el
aparato económico y financiero está orientado a beneficiar a unos
pocos, ¿cómo pueden adoptarse medidas que favorezcan a la mayoría
en un país donde la palabra proteccionismo está prohibida?

De los arts. 14bis; 75 incs. 12 y 18; 122 y 126 de la Constitución,


surge que la Nación como las provincias tienen facultades concurrentes
en materia de seguridad social, en acción concertada entre ellas. Se
respeta así la autonomía provincial para administrar y gestionar dicho
sistema dentro de su jurisdicción y de las materias que tiene facultad
para regular.

La tesis de Bidart es la siguiente: a) si el congreso dicta un código de


fondo, su unidad y su totalidad sistemáticas impiden que las provincias
legislen sobre su materia, tanto de las instituciones incluídas en el
código como de las no incluídas; b) si en vez de dictar dicho código el
congreso legisla parcialmente sin unidad global algunas instituciones
de la materia, las no legisladas suscitan la competencia temporal de las
provincias para legislar las omitidas; c) este presupuesto se consolida
cuando, tratándose de la ley que imperativamente se menciona en el
art. 14bis., el congreso no la ha dictado ni bajo forma de código ni
como legislación dispersa.

38
3. Jubilaciones y pensiones

Mientras el afiliado se encuentra en actividad, el derecho a su


jubilación está "en expectativa". Se rige por las normas vigentes al
tiempo de la cesación de servicios, y sólo tiene carácter de derecho
"adquirido" cuando se encuentra firme el acto administrativo que
inviste al interesado del status de jubilado.

Movilidad implica mantener el monto del beneficio proporcionado al


costo de vida del momento.

4. Protección integral de la familia

Pretende promover a la familia a la jerarquía y dignidad de sociedad


primaria. Ampararla, garantizarla y robustecerla en forma plena:
material y moralmente.

Tanto la "defensa del bien de familia" como el "acceso a una vivienda


digna" obligan al Estado a crear las condiciones económicas y los
regímenes crediticios que permitan el ejercicio cierto del derecho
natural a ser propietario, especialmente para aquéllos de menores
recursos.

La "compensación económica familiar" se propone otorgar protección a


los trabajadores en relación de dependencia que tengan cargas
familiares (esposa, hijos, escolaridad,), o atraviesen situaciones
especiales ( matrimonio, nacimientos, defunciones,).

39
Toda esta normativa viene a verse reafirmada en el texto
constitucional luego de la reforma de 1994, que en el artículo 75
señala como facultad del congreso el legislar y promover medidas de
acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de
trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la
Constitución y los tratados, en especial respecto de los niños, las
mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad; así como
proveer lo conducente al desarrollo de la persona, tendiente al
progreso económico con justicia social.

PARA AMPLIAR (LECTURA OPTATIVA). RECOMENDADA.-

Introducción
1. El empleo mal remunerado, el sub-empleo, el des-empleo, los
cartoneros, los cortes de rutas y piquetes exigiendo planes sociales
(muchos de los cuales se reciben sin contra-prestación laboral alguna y
con alguna carga de clientelismo político), el crecimiento de los
leprosarios sociales de la exclusión y el desamparo obligan a plantear
el sentido y el alcance de la protección constitucional del “trabajo en
sus diversas formas” como expresa el art.14 bis, desde otra óptica, la
del pobre.
EMMAMUEL LÉVINAS enseña que la Etica es una Optica: encontrar el
rostro del otro es sentir dentro de sí el imperativo categórico "no
matarás" y vencer la tentación de CAÍN. A la luz de tal desafío y
considerando que el trabajo es un deber y por lo tanto un derecho del
hombre , cabe preguntarse por la distancia, cada día mayor, entre la

40
norma constitucional y las manifestaciones concretas de la sociedad
civil en este elemento substancial de la existencia humana. Cabe
preguntarse, además, si existen modos, constitucionalmente
establecidos, para que esa distancia disminuya y desaparezca. Si tales
interrogantes no se planteasen o no se respondiesen, se debería
concluir que el país es estructuralmente injusto porque mal trata al
trabajo, que, más allá del fascismo de mercado, sigue siendo clave de
la cuestión social.
Expuesta esta premisa, la pregunta básica a contestar es la siguiente:
¿es necesario proteger al trabajo? De responderse positivamente, las
preguntas consecuentes son dos: ¿ cuáles son los modos de la
protección?, ¿cuáles los medios para concretar la directiva
constitucional?
Si lográramos respuestas satisfactorias a tales interrogantes,
habrìamos encontrado una salida al país, distinta a la de Ezeiza, por la
que se alejan compatriotas, muchos de ellos calificados, y
comprenderíamos que el Derecho, además de valorar conductas a
través de normas , transforma la realidad.
Evaluando las respuestas que la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha dado a los interrogantes, mirando la realidad desde el lugar
descripto. La doctrina de la Corte Suprema no es obligatoria ya que
dicho tribunal no es de casación. La autoridad jurígena del Alto
Tribunal con respecto a los restantes, emana de la seriedad de sus
posiciones, lo que tornaría difícil rebatirlas Al contrario, cuando los
argumentos utilizados son escasos o endebles, el precedente no obliga

41
a nadie, tema que ocupa un lugar privilegiado en la historia del
Derecho.
La posición contraria, que, como virus cultural, ha invadido los
tribunales del país, se expresa en el “deber moral” de acatamiento a
la doctrina de la Corte Suprema. Si así fuese, bastaría una sola
computadora gigante que insertara en los casos el precedente
indicado, ahorrando costos, sin dudas, pero generando otros, los
surgidos del deseo insatisfecho de Justicia, motor que empuja la
creación jurídica. 6 Cabe responder que no existe dicho deber moral
porque el Derecho opera con normas externas y no con directivas
interiores éticas o religiosas (CN art.,19). En cambio, existe el deber
funcional de aplicar la postura de la Corte cuando ordena redactar un
nuevo fallo según una determinada posición. Al no ser la Corte tribunal
de casación, sus precedentes no pueden frenar la creatividad, la
vanguardia y las aperturas en la tutela de los Derechos Humanos,
realizadas por los restantes tribunales. Al respecto, la misma Corte,
aún en eones dictatoriales, reconoce que sus sentencias “carecen de
fuerza general legamente vinculante para los tribunales locales, en
virtud de lo dispuesto en los arts. 67, inc.11, 100, 104 y 105 de la
Const. Nac. El hecho de que tales tribunales y los nacionales de Capital
Federal puedan apartarse fundamentalmente de tales precedentes no
es, a pesar de algunos inconvenientes de que ello pudieran derivarse,
sino una consecuencia necesaria del sistema federal adoptado en la
Carta Magna y específicamente en los artículos citados” (“Lopardo”,
07.10.1982). La Corte Suprema, con idéntica composición y durante el

42
mismo eón político-social, cambia de doctrina, como lo ha demostrado,
por ejemplo, en el tema de los intereses. Lo mismo, si bien con distinta
composición y en eones distintos, sucedió con los quinquenios de
Entel, que con idénticas normas, fueron aceptados en la CNAT luego
que la Corte Suprema cambiara de posición, siendo paradigmático
“Zander c/Entel” (dictado por la Sala VI el 29.05.1985). De ello se
deduce que, si, además, la tesis expresada por la Corte difícilmente se
compadece con la realidad, los valores y el contenido de las normas en
juego, surge en los restantes tribunales de la República el deber de
apartarse de la mencionada posición, de tal manera que el Alto
Tribunal pueda reveer su postura y hacer avanzar el Derecho.
[Link] pregunta: ¿es necesario proteger al trabajo?
5. El interrogante sería superfluo si en la discusión política y doctrinaria
de los años del Gobierno Menemista, no se hubiera planteado que la
protección legal del trabajo, necesaria en los comienzos del
capitalismo, no lo era actualmente, con un sindicalismo organizado,
que podía contrarrestar la fuerza de los empleadores. El planteo así
formulado es interesante e interesado: interesante, porque relegado el
Estado a un nivel mínimo y establecido el Mercado como supremo
repartidor, el sindicalismo se presentaría como el único dique de
contención del capital: interesado, porque bastaría co-optar al
sindicalismo para que los trabajadores quedaran abandonados a su
suerte.
En la realidad, el sindicalismo en general fue co-optado económica y
politicamente no sólo por el empresariado sino por el mismo Gobierno,

43
como lo demuestra el Acuerdo Marco para el Empleo, la productividad
y la equidad social, celebrado el 25.07.1994 entre el Poder Ejecutivo
Nacional, la Confederación General del Trabajo, la Unión Industrial
Argentina, la Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio de
la ciudad de Buenos Aires, la Asociación de Bancos Argentinos, la
Sociedad Rural Argentina, la Cámara Argentina de la Construcción y la
Unión Argentina de la Construcción, mediante el cual se implementara
en la faz laboral el Consenso de Washington (flexibilidad laboral,
jubilación privada, riesgos del trabajo en aseguradoras, fragmentación
de la negociación colectiva, dificultades para ejercer el derecho de
huelga, entre otros elementos). Establecida la “emergencia” como
elemento catalizador de la realidad y casi como una nueva o principal
fuente de derecho, las leyes sancionadas con respaldo sindical fueron
aplaudidas por los empleadores y rechazadas por los trabajadores
individualmente, muchos de cuyos reclamos judiciales, resueltos
favorablemente en sede provincial o nacional, fueron des-activados por
la Corte Suprema, tal vez alineándose con el Poder Político.
La respuesta sobre la necesidad de proteger el trabajo en sus diversas
formas debe buscarse en las honduras ónticas ya que el trabajo no es
una realidad-en sí, como el capital, sino una realidad-en el hombre: no
existe “el” trabajo sino “el hombre que trabaja”. De ahí que no pueda
hablarse de trabajo humano, como si la actividad mencionada pudiese
ser ejercida por un ser distinto al hombre. Quien dice “trabajo”,
significa “hombre- que trabaja”.

44
Dicho hombre-que trabaja debe ser protegido legalmente porque su
suerte interesa a toda la sociedad, a tal punto que ésta puede
valorarse de acuerdo al modo cómo trata a quien trabaja. Los niveles
éticos elementales indican que el trabajador ha de poder ejercer
plenamente la libertad de decisión, menguada por la hipo-suficiencia
frente al empleador y por su posición des-favorable en la estructura
societal.
Colocar al hombre que trabaja en igualdad de posición frente a quien
dispone del capital y que mediante su posibilidad de despedirlo ad
nutum puede ejercer sobre él un poder despótico, casi de vida o
muerte dada la probable exclusión social consecuente, es la primera
función del derecho laboral, surgida de la justicia social, entendida ésta
como la fuerza que busca la igualdad real de posibilidades, colocando a
todos en el mismo punto de partida.
Por ello, la Corte Suprema ha afirmado:
”El trabajo tiene carácterísticas que imponen su consideración con
criterios propios que, obviamente, exceden el marco del mercado
económico y se apoyan en principios de cooperación, solidaridad y
justicia, también normativamente comprendidos en la Constitución
Nacional. Ello sustenta la obligación de quienes utilizan los servicios, en
los términos de las leyes respectivas, a la preservación de quienes los
prestan”
Por ello, toda duda debe resolverse en función de la igualdad de
posibilidades porque el principio “in dubio pro iusticia sociale tiene
categoría constitucional”

45
Por todas estas razones, es necesario proteger al trabajo. Adviértase
que la norma constitucional reconoce como derecho todo tipo de
trabajo, no solamente el asalariado, si bien a éste lo cubre
especialmente. Ya que el derecho a trabajar y ejercer toda industria
lícita ha sido reconocido en el art. 14, es razonable afirmar que el
art.14 bis protege el trabajo realizado en condiciones de dis-paridad
con respecto de quien lo recibe, por lo que bien puede sostenerse que,
al lado del trabajo en relación de empleo, el art.14 bis protege el
trabajo formalmente in-dependiente realizado en el sector in-formal de
la economía. De aceptarse esta lectura, tales trabajadores in-
dependientes pueden organizarse en sindicatos y lograr fuerza en
solidaridad con organizaciones de segundo y tercer grado. Mediante
esta lectura, los des-empleados, piqueteros, cartoneros, podrían
integrarse en un fuerte Movimiento de Trabajadores, junto a los
asalariados y mostrarse como actor importante en la sociedad civil. Si
bien la CTA los afilia, no lo hace la CGT, con lo cual la debilidad de
representación es manifiesta.
La ley 23551 art. 2 no restringe la sindicación, siendo coherente con la
directiva constitucional. El requisito de que los sindicatos afilien
solamente a los asalariados ha sido agregado a la ley por el art. 1 del
decreto reglamentario 467/88, des-dibujando la realidad, incluso
reconocida internacionalmente. Siendo así, el art.1 del decreto
reglamentario 467/88 es in-constitucional.
La Constitución se refiere al trabajo en dos modos distintos:

46
El trabajo general no necesita protección estatal porque, siendo lo
suficientemente fuerte, puede defenderse solo en el mercado. Por ello,
el art.14 reconoce que el derecho correspondiente se concretiza de
acuerdo a las leyes que reglamentan su ejercicio (“todos los habitantes
de la nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes
que reglamentan su ejercicio…”) que, de todas maneras, no pueden
des-naturalizarlo, como la Corte ha decidido en numerosas sentencias.
El trabajo en situación dispar (en relación de empleo y el concretado
en el sector in-formal de la economía), dada la distancia entre quien
realiza la tarea y quien la acepta, necesita una cobertura especial. Por
ello, el art.14 bis ordena que las leyes asegurán diversos elementos,
exigidos por la justicia social y la conmutativa.
La diferencia de tiempos verbales (“gozan”, “gozarán”) indica el
sentido prospectivo que la Constitución adjudica a las leyes (y por ana-
logía a los convenios colectivos) que, cada vez mejor, han de
proteger este tipo de labor. Más allá de los discursos “modernos” que
la justifican, ¿alguien puede dudar que la derogatio in peius, principal
herramienta de la flexibilización laboral, impuesta durante la Segunda
Década Infame, es in-constitucional porque rompe el sentido de futuro
y de crecimiento de las normas laborales? De aceptarse que la norma
constitucional garantiza que las leyes “asegurarán” niveles adecuados
de protección, carece de sentido que el nivel una vez logrado retroceda
por una norma posterior (ley, connvenio colectivo, acuerdo de
empresa, negocio individual de trabajo) decisión uni-lateral del
empledor o renuncia del trabajador. Sin embargo, la Corte valida esa

47
posibilidad, sobre todo a partir de ”De Luca, José c/Banco Francés del
Río de La Plata” (25.02. 1969) Fallos: 273:87.-
Si los doctrinarios, políticos, asesores transnacionales y
jueces, que insisten en que lo económico supera cualquier otra
consideración, reiterando que se debe tener en cuenta el
impacto de las resoluciones judiciales en el mercado para no
perjudicarlo, meditaran sobre las consecuencias de la
precariedad laboral, el sub-empleo y el des-empleo tal vez
cambiaran de opinión, aunque “a los corazones duros y a las
inteligencias satisfechas nadie ni nada los convence”.
Para ello no hace falta reformar la Constitución en esta parte,
bastando cumplirla, como bien afirma CALAMANDREI.-
[Link] pregunta: ¿cuáles son los modos de la protección?
Modos estructurados
El art.14 bis para proteger el trabajo en situación dis-par estructura
cinco modos de producción: personales (condiciones y medio ambiente
de trabajo, entre ellas la participación en las utilidades y en la
dirección de la empresa), familiares (protección integral de la familia,
defensa del bien de familia, compensación económica especial, acceso
a una vivienda digna), previsionales (seguro social obligatorio,
jubilaciones y pensiones móviles), sectoriales (organización sindical
libre y democrática, negociación colectiva, derecho a la conciliación y al
arbitraje, derecho de huelga). Por razones de espacio, el presente
ensayo analizará sólo las garantías personales y las sectoriales, las
que, sistemáticamente analizadas, pueden concretar las restantes

48
como ha sucedido, por ejemplo, con el régimen de obras sociales y el
de asignaciones familiares que comenzaron y crecieron mediante
convenios colectivos de trabajo.
Niveles de protección
En el ordenamiento normativo funcionan tres niveles de protección: el
básico (establecido por las leyes), el intermedio (sancionado por los
convenios colectivos y los acuerdos de empresa), el superior (fijado en
los negocios individuales de trabajo, deficientemente llamados
“contratos de trabajo”). Uno sobre el otro construyen el esquema
normativo aplicable al caso concreto, sin que el intermedio pueda
sancionar normas inferiores a las básicas y el superior disminuir
elementos dictados por los dos anteriores o que les resulten contrarios
(RCT art.7), elemento éste último que indica el sentido prospectivo del
derecho laboral. Esta lectura tan simple fue obscurecida por la
discusión política y las imposiciones transnacionales que primero
cooptaron doctrinarios y sindicalistas, luego legisladores y
posteriormente jueces, a tal punto que mediante la llamada
“disponibilidad colectiva” (ley 24.467, art.90) los convenios colectivos
pueden derogar elementos legales, aun en perjuicio de los
trabajadores.
Condiciones y medio ambiente de trabajo (CyMAT)
Luego del Mayo Francés de 1968, en que bajo la consigna “Seamos
realistas, pidamos lo imposible”, los trabajadores, junto con los
estudiantes, protestaron contra el taylorismo-fordismo con tal fuerza
que DE GAULLE se vió obligado a negociar con los “para” para liberar

49
el centro de París ocupado por las barricadas. después del verano
“caliente” italiano de 1970 y de Detroit, en que las protestas contra la
des-humanización del modo de producción se repitieran, los cientistas
sociales descubrieron y elaboraron el concepto de condiciones y medio
ambiente de trabajo (CyMAT), conjunto de elementos socio-reales que
inciden directa o in-directamente en la salud de los trabajadores. La
Teoría Sistémica del Derecho Social diagrama tales elementos de
acuerdo al modo de producción (clasificación profesional, carga de
trabajo, ambiente de trabajo, higiene y seguridad laboral,
repercusiones tecnológicas, incidencia mutua entre vida y trabajo),
según la organización del proceso de trabajo (relaciones profesionales
en la empresa, participación de los trabajadores en las decisiones de la
empresa, duración de la vida activa y tiempo de trabajo, estabilidad en
el empleo) y en función de la distribución de los resultados (régimen
de remuneraciones).
La norma constitucional establece en 1957 (11 años antes que el Mayo
Francés) que las condiciones de labor serán “dignas y equitativas”,
calificativos que permiten valorar cómo se desenvuelve el trabajo. La
dignidad se expresa en el respeto por la persona que trabaja,
funcionando la ergonomía como parámetro técnico para dimensionarlo
ya que la iluminación, el color, la humedad, la temperatura, el diseño
de las maquinarias y utensilios, reflejan en el ambiente laboral la
presencia de seres humanos trabajando. La equidad, como justicia
concreta, adecua la norma a las circunstancias de la realidad. La
tendencia mundial respecto de la calidad humana en el ambiente de

50
trabajo sirve a concretar las notas constitucionales de referencia. La
disminución de la dignidad mediante normas entrópicas que rebajaran
niveles alcanzados o a través de comportamientos dis-valiosos del
empleador han de ser seriamente cuestionados ya que la directiva
constitucional se dirige tanto a los poderes del Estado como a los
particulares.
Dentro de las CyMAT el art.14 bis señala específicamente el tiempo de
trabajo, la remuneración, la participación de los trabajadores en la
empresa, la protección contra el despido arbitrario. Respecto del
tiempo de trabajo, la norma establece que la jornada será limitada, y
que los descansos y las vacaciones serán pagos. En referencia a la
remuneración, sanciona que será justa e igual por igualdad de tarea.
Diagrama la existencia de un salario mínimo-vital móvil y la
participación de los trabajadores en las utilidades de la empresa. La
participación en las empresas llega también a controlar la producción
y colaborar en la dirección. Mientras establece la estabilidad del
empleado público, sanciona la protección contra el despido arbitrario.
Tiempo de trabajo
Respecto del tiempo de trabajo, la Corte sostiene que se trata del
nominal. A pesar de ello, reconoce que sería justo computar el traslado
al lugar de trabajo como tiempo a disposición del empleador, lo que
actualmente no puede hacerse “por el desquicio que se produciría en
la relación costos-productividad” (“Luna”, 01.08.1989, Fallos:
312:1234). Como se advierte, las razones económicas obscurecen, en
la tesis de la Corte, cualquier otra consideración.

51
Remuneración
Respecto de la remuneración, la doctrina mayoritaria y la
jurisprudencia consecuente parecieran haber descuidado que, de
acuerdo a la norma constitucional, la misma debe ser justa,
aceptando sin mayores discusiones los montos salariales mínimos-
vitales sancionados por el Poder Ejecutivo o por el Consejo Nacional
del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil o las
escalas salariales convencionales. La Corte, siguiendo esa posición,
afirma que el empleador cumple la directiva constitucional abonando
las escalas salariales de convenio colectivo, que por haberse celebrado
con intervención de la parte laboral, son justas (“Ratto”, 26.08.1966,
Fallos: 265:248).
La Teoría Sistémica del Derecho Social, en cambio, sostiene que,
además del monto mínimo-vital y las escalas de convenio colectivo, la
cuantía remuneratoria ha de guardar proporción con las ganancias de
la empresa o las habilidades del trabajador por así derivarse de la
justicia conmutativa. De lo contrario, se transferiría una abierta plus-
valìa al empleador.
La cuantía del salario responde a la justicia social (salario mínimo-vital
y móvil) y a la justicia conmutativa, ésta en dos variables: la primera,
establecida en los convenios colectivos de trabajo y la segunda, en los
negocios individuales de trabajo, los que, supuestos los montos
anteriores, adecuan la cuantía a las ganancias de la empresa o a la
habilidad del trabajador. Esta posibilidad, aceptada la igualdad
remuneratoria por igualdad de tareas, responde objetivamente “a la

52
mayor eficacia, laboriosidad o contracción a sus tareas por parte del
trabajador” (RCT art. 81), tema indicado por la Corte en “Estrella
Fernández” (23.08.1988, Fallos: 249 XXI).
Por definición, el salario mínimo-vital debe cubrir las necesidades
básicas del trabajador, respecto de las cuales el INDEC elabora dos
índices 22, a ser tenidos en cuenta judicialmente para comparar con la
realidad los montos formamente establecidos (aun por convenios
colectivos o negocios individuales de trabajo) y llegado el caso des-
activarlos por in-constitucionales, fijando el juez, por decisión fundada
el adecuado (RCT art.55, por extensión).No debe olvidarse que el
salario mínimo-vital es exigido por la justicia social que, más allá de
discusiones escolares, busca la igualdad real de posibilidades. GERMÁN
BIDART CAMPOS, si bien con interrogantes, pareciera compartir el
criterio, afirmando en palabras de la Corte, que entre la libertad
contractual del empleador y la del trabajador de verse libre de
opresión, se debe decidir por ésta (CS, “Prattico”, 1960). 23 La
movilidad salarial responde tanto a la depreciación de la moneda como
al crecimiento de la economía, por lo que el salario mencionado no
puede ser estático.
En varias sentencias la CNAT declaró in-constitucionales los montos
salariales mínimos-vitales, cuando, utilizados como parámetros para las
indemnizaciones por despido los resultados eran confiscatorios. La
Corte siguió similar criterio en algunas decisiones, entre ellas Fallos
316:3138; 317:756.

53
A su vez, el salario mínimo-vital y móvil se relaciona con la renta
básica universal a que todo hombre tiene derecho por su misma
existencia. Se abre paso, asi, el concepto de ciudadanía social y su
correlato económico de la renta básica.-
La in-tangibilidad salarial, uno de los principios básicos en la materia,
ha sido des-activada en varias sentencias de la Corte, entre ellas
“Araya de Escalante” (27.06.1989, Fallos: 312:1054) cuya tesis
interesa transcribir:”No puede existir un derecho adquirido a una
determinada modalidad salarial en tanto las modificaciones que se
introduzcan para el futuro no importen alteraciones razonables en su
composición, no la disminuyan ni impliquen la desjerarquización
respecto del nivel alcanzado en el escalafón respectivo”.
Posteriormente, en “Felauto”(09.0.1991, Fallos: 314: 253) sostuvo que
el abandono por parte del empleador del plan salarial programado con
anterioridad, sujetando el aumento remuneratorio al costo de vida, no
afecta la in-tangibilidad salarial.
La facultad judicial de fijar remuneraciones (RCT art.114) no es
utilizada en plenitud ni siquiera en casos de clandestinidad salarial, por
considerar que el monto resultante, afirmado por el trabajador sin
prueba contraria por parte del empleador, resulta elevado. En
“Caamaño” (25.06.1996, Fallos:319:1089), la Corte descalifica la
sentencia de la CNAT “porque el resultado salarial obtenido es
desproporcionado con la índole de la actividad y el tiempo de la
relación”.
Participación de los trabajadores en la empresa

54
La participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas,
como uno de los modos salariales, no presenta problemas teóricos,
aunque sí prácticos cuando el empleador cambia la base de cálculo o el
porcentual ya que si son dis-valiosos colisiona con la in-tangibilidad.
La participación de los trabajadores en la dirección de la empresa
manifiesta el carácter institucional de ésta y compensa
sinalagmáticamente el aspecto subjetivo del trabajo puesto a
disposición del empleador. El trabajo, como hecho social-personal, es
una actividad productiva y creadora.

No parece des-acertado sostener con RAÚL PREBISCH que la


“hipoteca social que grava toda propiedad privada”,
enfatizada por JUAN PABLO II en la II Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano (Puebla de los Angeles, 1979)
se relaciona con el uso social del excedente, la elevación del
nivel de empleo, la participación de los trabajadores en las
utilidades y en la propiedad de las empresas.
Dado que la participación está amparada constitucionalmente,
todo empleador puede ser obligado por convenio colectivo o
en su caso por sentencia judicial, a implementar un sistema
participativo: de lo contrario, la directiva constitucional no
sería prospectiva sino futurible.
Estabilidad en el empleo
La estabilidad en el empleo es la lógica consecuencia de la protección
contra el despido arbitrario ya que reducir ésta a una indemnización

55
más o menos importante no protege al trabajador contra la decisión in-
fundada del empleador sino, simplemente la valida. El ordenamiento
normativo, al utilizar el vocablo indemnización (RCT art. 245), indica
que el despido sin causa es una conducta anti-jurídica a la que
responde, objetivamente, aquélla. De ahí que la tarifa indemnizatoria
no refiera a la actitud personal del empleador ni a los daños causados,
por lo que, si ha existido dolo o culpa en aquél y se han causado
daños, la reparación integral es la solución. Se complementan, de este
modo, anti-juridicidad e i-licitud, la primera con la tarifa
indemnizatoria, la segunda con la reparación integral.
En materia de despido, el régimen laboral, denominado como
estabilidad im-propia, permite al empleador despedir sin causa aunque,
valorando tal conducta como anti-jurídica, sanciona una indemnización
tarifada. Esta tesis luce in/exacta en cuanto hay o no hay estabilidad,
así como o es de día o o es de noche, de acuerdo a la marcha del sol.
Una estabilidad “im-propia” es contradictoria en sí misma ya que una
persona está fija o en movimiento; nadie “está fijo pero moviéndose”.
RCT art.245 describiendo una lisa y llana in-estabilidad, vulnera la
garantía constitucional protectora contra el despido arbitrario garantía
que sólo se cumple con la nulidad del despido in-causado. La
indemnización responde a la anti-juridicidad del despido in-causado y
no refiere a daño alguno, tema que se le escapa a la doctrina
tradicional. Sentado ello, la tarifa indemnizatoria no protege contra el
despido, precisamente porque lo supone y lo valida. Quien con un
matafuego apaga un incendio impide que ocurra, quien camina bajo la

56
lluvia con un impermeable, no se moja. Al contrario, quien, en vez de
usar matafuegos, contrata seguros, simplemente recibe una
indemnización por el incendio sufrido. Quien sale a la calle sin piloto se
moja aunque logre descuento en un Laverrap para secar el abrigo. Por
tal razón, la contrariedad de la tarifa con la Constitución no refiere a la
mayor o menor cuantía económica sino, precisamente, a la validez del
despido in-causado que impide la estabilidad del trabajador, único
modo de protegerlo contra el mencionado despido.
La estabilidad así receptada en la Constitución muestra su importancia
práctica porque los trabajadores estables, con garantìa de
permanencia, pueden programar su futuro y desarrollar una conducta
laboral seria y eficiente, aspectos ambos que se les ha escapado por
completo a los autores tradicionales. Nadie puede olvidar que el juego
de resultado positivo es el que suma esfuerzos y en el que todos
ganan (1 + 1= 2) mientras que en el de resultado negativo (1 – 1 = 0)
uno gana lo que el otro pierde. De ahí que la posición tradicional,
ampliamente receptada en la jurisprudencia, atente no sólo contra la
Constitución sino también contra el Mercado.
La Corte ya desde ”De Luca, José c/Banco Francés del Río de La Plata”
(25.02. 1969, Fallos: 273:87) des-activa esta tesis, rechazando la
estabilidad así entendida. La CNAT Sala VI, por su parte, así la expone
en “Madorrán” (06.07.2000).
Asociación sindical
A los trabajadores no les sirve “cualquier” sindicato sino el que
puedan organizar, diagramar, dirigir, para, así, mejorar la calidad de

57
vida y las condiciones y medio ambiente de trabajo. De ahí que,
recordando a los trabajadores chinos (de raza amarilla) que rompían
en California las tarifas salariales para el tendido de las vías férreas,
se denomine sindicato “amarillo” a la entidad co-optada por los
empleadores y que actuando formalmente en nombre de los
trabajadores, en la realidad los perjudica.
Las notas constitucionales de libertad y democracia interna tipifican las
asociaciones y fundamentan el pluralismo sindical. Si bien toda entidad
merece amparo contra injerencias extrañas, éticamente la merece más
la que cumple aquellas notas. También los trabajadores pueden
ampararse contra las entidades cuando las in-cumplen. Sin
responsabilizar a las víctimas, el escaso accionar de los trabajadores
contra las asociaciones autoritarias, tal vez explique su burocratización.

La libertad individual de los trabajadores para organizar entidades ha


generado sindicatos con personería gremial y con personería jurídica
en un número importante: en el primer grado, 1243 sindicatos con
personería gremial y 1097 con personería jurídica, en el segundo, 69
federaciones con personería gremial y 14 con personería juridica, en el
tercero 2 con personería gremial (una de ellas la Confederación
General del Trabajo y la restante sectorial) y 7 con personería jurídica
(una de ella, la Central de Trabajadores Argentinos, y las restantes,
sectoriales. Esta realidad muestra la preferencia de los trabajadores
por el pluralismo sindical, reforzada por la Corte en “Outon”
(Fallos:267:215) que funda el derecho a trabajar sin necesidad de

58
estar afiliado a sindicato alguno. Aceptada la libertad sindical en todos
sus aspectos, es posible afirmar que es deber ético de los trabajadores
afiliarse para resistir mejor los embates y construir con fuerza una
sociedad democrática y solidaria.
Aún sin referirse a la teoría de los niveles normativos, GERMÁN
BIDART CAMPOS sostiene que los mayores beneficios derivados de un
convenio colectivo no pueden ser dejados sin efecto, durante su plazo
de vigencia, por una ley posterior porque el convenio prevalece sobre
la ley cuando otorga mejores derechos. Pese a tan autorizada doctrina,
la Corte no ha respetado la voluntad de los actores sociales expresada
en los convenios colectivos, aceptando que pueden ser dejados sin
efecto o modificados por leyes posteriores, precisamente por su
impacto económico en el mercado, que funciona así como un
“daemon” que no tolera molestia alguna. “Una ley, a condición de
haber sido sancionada en consecuencia de la Constitución puede
válidamente privar de efecto a una norma convencional”, afirmó en
“Nordensthol”, 02.04.1985, Fallos:307:326). Similar doctrina se
expresa en “Cocchia” (02.12.1993, Fallos:316:2624). En “Almirón
Bismark” (24.12.1985, Fallos:310:248) se elaboró la doctrina del
“orden público económico”, como sinónimo del “orden público
general”, por consiguiente superior al “orden público laboral” que debe
ceder ante aquél. En “Soengas”(Fallos: 313:664), la Corte, basada en
el mencionado “orden público económico” des-activa la indexacción
salarial automática.

59
De estos datos se deduce que el ajuste estructural ha sido satisfecho
por los trabajadores, dejando de lado la Corte su misión de guardián
jurídico del Bien Común. Si hubiera aprendido la lección del juez
MARSHALL en “Madison c/Mardury” (24.02.1803) 36 tal vez el ajuste
hubiera sido distinto.
Conciliación y arbitraje
Dado que la Constitución los define como derechos de los
trabajadores, puede concluírse que las diversas leyes que los han
sancionado como deberes para el reclamo judicial o para el ejercicio
del derecho de huelga, se apartan de la directiva constitucional. Pese a
ello, en una sociedad lastimada y herida como la argentina se
necesitan mecanismos de diálogo social para arribar a consensos
aunque sean provisorios y dialécticos: por eso, parece acertado
sancionar mediante los convenios colectivos estructuras dialogales
tanto en materia de reclamos individuales como sectoriales,
reservando como última solución la vía judicial. Obsérvese que el
mecanismo de la ley 14.786 (B.0.09.01.1959) de conciliación y
arbitraje en materia de conflictos colectivos es subsidiario y no
principal, ya que sus normas “no afectan el derecho de las partes a
acordar procedimientos distintos de conciliación y arbitraje” (art.14). A
partir de 1984 se impulsó en el país la experiencia española de
solucionar los conflictos colectivos mediante normas autó-nomas de
convenios colectivos dejando de lado las heteró-nomas (a través de
leyes). Fue mayúscula la sorpresa de abogados argentinos
especializados en España cuando recibieron la noticia que en Argentina

60
desde 25 años atrás la solución “moderna”, propugnada por ellos en
base al derecho español, era posible.
Derecho de huelga
Si bien la huelga y las medidas de acción directa son reconocidos como
derechos constitucionales, muchos doctrinarios y jueces exigen tántos
recaudos que los dificultan o limitan a grado tal que los trabajadores
suelen abstenerse de utilizarlos, so pena de no ser sancionados por su
causa. Si a esto se añade el temor al despido por huelga con el
consiguiente des-empleo, puede suceder que estas manifestaciones de
solidaridad activa y organizada sean cada vez de menor intensidad o,
por el contrario, a causa de la desesperación subyacente, más
explosivas.
La Corte no ayuda precisamente a que este derecho se concretice,
bastando citar, entre otros, los siguientes casos: “Almirón”
(Fallos:303:1083), “Riobo” (Fallos: 316:154), “Flores” (Fallos:326:639),
“Vilches” (Fallos:319:1903). Por el contrario, basta leer las normas
vigentes a la luz de los Derechos Humanos para concluir que los
recaudos mencionados deben dejarse de lado. 37
[Link] pregunta: ¿cuáles son los medios para concretar la
directiva constitucional?
El derecho a la vida, “es el primer derecho natural de la persona
humana, preexistente a toda legislación positiva, que, obviamente,
resulta reconocido por la Constitución Nacional y las leyes”
([Link]:1284). De éste se desprenden todos los demás, entre
ellos los descriptos anteriormente. Siendo así, si bien corresponde al

61
Congreso dictar las leyes que aseguren los derechos descriptos en la
Constitución (C.S., Fallos:252:168), la protección constitucional carga
sobre el Estado y la sociedad entera porque integra el proyecto de
con-vivencia organizada en paz y libertad, al conectar a todos los
habitantes, más allá de su condición económico-social, con los
Derechos Humanos.
Los modos anteriormente descriptos le permiten a quien trabaja en
situación dis-par tener voz, hacerse oír. Escuchar sus reclamos y sus
proyectos, por correlatividad, carga sobre todos. De ahí que los medios
para concretar la directiva constitucional, según el destinatario de la
pretensión, sean macro-sociales y micro-sociales.
Medios macro-sociales
Estos medios consisten en las diversas acciones políticas y judiciales
para que el Congreso cumpla la carga de legislar en concordancia con
la norma del art.75 C.N. Entre los medios judiciales, obviamente, se
hallan los amparos. 38
Es deber constitucional del Congreso diagramar un modelo de
desarrollo con rostro humano, que cumpla las directivas del
art.75,inc.19 C.N. La Conferencia Mundial de Derechos Humanos
(Viena, juio 1993) reafirma el derecho al desarrollo, según se
proclama en la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, como
derecho universal e inalienable y como parte integrante de los
derechos humanos fundamentales, por lo que el Congreso asume una
responsabilidad internacional al respecto. A marzo del 2003, el
Congreso dispone al menos de dos proyectos serios, conducentes a

62
ese fin: el Plan Fénix, elaboración académica de la Universidad de
Buenos Aires y las Bases para las reformas; principales consensos de
la Mesa del Diálogo por lo que no puede esgrimir como excusa la
“necesidad de un mayor estudio”. Por ello, los habitantes del país, las
organizaciones no gubernamentales, las cámaras empresariales, las
asociaciones sindicales, las entidades integradoras de jubilados, des-
empleados, excluidos, pueden peticionar a sus representantes que
cumplan su deber. La dialéctica “presentación” y “representación” de
los habitantes está en la base de las últimas protestas sociales, por lo
que el Congreso, cumpliendo adecuadamente su función, sintetizaría
las posiciones.-
El art.6 del Tratado de Roma que crea la Corte Penal Internacional
tipifica el genocidio como “cualquiera de los actos mencionados a
continuación, perpetrados con la intención de destruir total o
parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a)
Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física
o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del
grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su
destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir
nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por la fuerza de niños
del grupo a otro grupo”.
Siendo así, cabe aplicar la figura a quienes diagramaron, sancionaron y
gestionaron los diversos planes de ajuste estructural, a través de los
cuales la gran mayoría de la población ha quedado sumida en la
pobreza, el des-amparo y la exclusión social. Quien analice la situación

63
de los trabajadores argentinos tanto los que se desempeñan en
relación de empleo como los independientes del sector informal y la
compare en términos reales desde que empezara el ajuste estructural
hasta la actualidad, caerá en la cuenta del deterioro económico, social,
cultural y político en que cayeron. La privación de voz, de alimentos,
de seguridad, de remedios, la condena a seguir un caudillo para
sobre-vivir: ¿no son figuras de pobreza genocida? Basta subsumir la
realidad descripta periódicamente por el INDEC en “Lesión grave a la
integridad física o mental de los miembros del grupo” (Estatuto, art.6,
inc.b) para deducir que el genocidio se ha practicado y practica en
Argentina.
Medios micro-sociales
Suele afirmarse que los derechos humanos civiles y políticos son
directamente exigibles mientras los económicos, sociales y culturales
serían progresivos (¿término asimilable a “futurible”, lo que pudiendo
existir no existirá?). Sin embargo, basta reflexionar que antes de los
derechos civiles y políticos, la humanidad pensó en los sociales y
económicos en la Constitución de la OIT (1917).
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, junio 1993) en
su Declaración y Programa de Acción reafirmó que “Todos los derechos
humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están
relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los
derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en
pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso. Debe tenerse en
cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales,

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así como de los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos,
pero los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas
políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los
derechos humanos y las libertades fundamentales “ “ La democracia,
el desarrollo y el respeto de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales son conceptos interdependientes que se refuerzan
mutuamente. La democracia se basa en la voluntad del pueblo,
libremente expresada, para determinar su propio régimen político,
económico, social y cultural, y en su plena participación en todos los
aspectos de la vida. En este contexto, la promoción y protección de los
derechos humanos y de las libertades fundamentales en los planos
nacional e internacional deben ser universales y llevarse a cabo de
modo incondicional. La comunidad internacional debe apoyar el
fortalecimiento y la promoción de la democracia, el desarrollo y el
respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en
el mundo entero” (punto 8). De ello se deduce la judicialidad de los
derechos económicos, sociales y culturales, que cualquier habitante
puede hacer valer contra el Estado o contra la persona individual que
debe satisfacerlos.
La judicialidad de tales derechos distingue entre violación de los
mismos y acceso a los mismos. La violación de los mismos debe
perseguirse contra el responsable. Casos al respecto se dan tanto en la
relación de empleo como en el sector informal: falta de pago de lo
acordado, pago de salario insuficiente, acoso psicológico, deficientes
condiciones de higiene, etc. En tales supuestos, quien es agredido en

65
su derecho puede accionar para que cese la situación o se repare el
daño.
Distinta es la situación cuando se trata del acceso a los derechos
económicos, sociales y culturales. En esta acción, reclamativa, el
responsable de proveer el resultado es el Estado que ha reconocido el
derecho reclamado. No existe duda que la privación del derecho
reconocido es una anti-juricidad objetiva que debe ser subsanada: el
deber del juez es emplazar al órgano del poder político o
administrador concernido por el reclamo del desposeído, se trate de
empleo, vivienda, medicamentos o alimentos, para que provea lo
necesario para satisfacerlos.
Bien analizado, el tema se relaciona con el poder dentro de la sociedad
civil. ¿Quén manda, el Mercado como supremo repartidor o el Derecho
que distribuye potencia e impotencia, con justicia? De la respuesta que
demos a tal pregunta depende, nada menos, que el futuro.
LUCIA FERNANDA JÓFEJ-KAINGÁNG, indìgena egresada como
abogada de la Universidad Regional del Noroeste del Estado
de Río Grande del Sur (UNIJUI), preguntó inocentemente (¿?)
en las Oficinas Jurídicas del III Foro Social Mundial (Porto
Alegre, RS, enero 2003):”Los blancos nos llaman incivilizados.
Sin embargo, nosotros, que no tenemos normas escritas,
cumplimos las que sancionamos. Ellos, que sancionan
muchìsimas leyes, no las cumplen. ¿Quién es incivilizado?”

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COMITÉ DE LIBERTAD SINDICAL DE LA OIT,La libertad sindical,
Ginebra, 1996, pár.235.
“Aunque la mayor parte de los trabajadores del mundo están
ocupados en la economía informal, casi todos ellos carecen de una
protección adecuada, de seguridad, de organización y de voz en el
trabajo. Ahora bien, considero que los principios del trabajo decente
son tan importantes en la economía informal como en la economía
formal. El derecho a sindicarse, en la medida en que es un derecho
que faculta para actuar, permite también alcanzar otras metas. Es
cierto que la forma en que la gente se organiza puede diferir entre las
economías formal e informal, dado que gran parte del trabajo informal
no es un trabajo asalariado y que los propósitos inmediatos de la
organización pueden variar. Pero su meta es siempre la misma: contar
con voz y representación. Esto se aplica también a otras normas
fundamentales del trabajo. La discriminación, por ejemplo, puede
limitar el acceso al crédito, a la tierra, al espacio para las actividades
comerciales y a muchos otros aspectos del empleo independiente en el
sector informal. El trabajo infantil impide librarse de las actividades
informales que generan bajos ingresos. De lo que se trata en verdad
es, pues, de encontrar la forma de extender esos derechos a toda la
gente, y no de limitar su aplicación”.
DIRECTOR GENERAL DE LA OIT, Memoria a la Conferencia Internacion
del 2001, “Reducir el deficit de trabajo decente, un desafío global”.

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