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Matrimonio: Derechos y Requisitos Legales

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UNIDAD 9: MATRIMONIO

RELACIONES DE FAMILIA: Los derechos humanos, que hasta hace poco tiempo se entendían circunscriptos a los
crímenes de lesa humanidad, la idea de pluralidad, entrecruzada con el principio de igualdad y no discriminación,
significa que “toda persona -mientras no afecte derechos de terceros- puede llevar adelante el proyecto de vida íntima y
familiar que desee”. Son necesarias acciones positivas, tales como “reconocer, aceptar y promover que cada uno pueda,
efectivamente, desarrollar la forma de organización familiar que quiera sabiendo que ella estará protegida y contenida
en la ley”, como lo ha hecho la ley 2393 de matrimonio civil heterosexual como complementaria del Código de Vélez que
estableció las primeras normas sobre matrimonio; nulidad; divorcio. Por eso, la familia clásica con base en el matrimonio
heterosexual debe compartir el espacio con otros núcleos sociales que también constituyen familias, como, por ejemplo,
las fundadas a partir de una unión convivencial, las que se generan tras la ruptura de una unión anterior, habiendo o no
hijos.
A) MATRIMONIO
El anteproyecto elaborado por la Comisión Reformadora destaca a la igualdad como el principio constitucional rector
que campea el régimen jurídico matrimonial y su ruptura. En este sentido, se veda toda discriminación en razón de la
orientación sexual de sus integrantes y del género.
1.- PRINCIPIOS DE LIBERTAD E IGUALDAD.
ESPONSALES. Se denomina “esponsales” -o “esponsales de futuro”, por oposición a los esponsales de presente, que en
el derecho canónico histórico equivalían al matrimonio-, la promesa bilateral mutuamente aceptada que dos personas
se hacen de contraer matrimonio más adelante. Nuestro Código no reconoce esponsales de futuro. No hay acción para
exigir el cumplimiento de la promesa de matrimonio-.
CONCEPTO: la palabra “matrimonio” puede tener tres significados diferentes: a) el matrimonio es el acto mismo de
celebración (“matrimonio-acto o fuente”); b) es el estado que, para los contrayentes, deriva de ese acto (“matrimonio-
estado”); y c) es la pareja formada por los cónyuges.
CARACTERES:
1. Unidad: Está dada por la comunidad de vida a que se hallan sometidos los esposos como consecuencia del vínculo que
los une.
2. Permanencia: La unión matrimonial es permanente en el sentido de que se contrae con la intención de que perdure.
(salvo muerte o divorcio).
[Link]: En cuanto al “matrimonio-acto” es la unión entre dos personas legalmente sancionado, lo cual implica que
se perfecciona por medio de la celebración del acto jurídico, revestido de las solemnidades que la ley impone a los
contrayentes y al oficial público para su celebración.
4. Monogámico. Nuestra ley no admite la pluralidad de esposas o esposos.
5. Sexualmente neutro: indiferente el carácter heterosexual u homosexual de la unión nupcial.
ESTRUCTURA DEL ACTO JURÍDICO MATRIMONIAL. MODALIDADES DE CELEBRACIÓN.
A) MODALIDAD ORDINARIA. Quienes pretendan contraer matrimonio deben presentar ante el oficial público encargado
del Registro Civil correspondiente al domicilio de cualquiera de ellos, una solicitud que debe contener los datos
indicados en el art. 416. Si alguno de los contrayentes no supiera escribir, el oficial público debe levantar acta que
contenga las mismas enunciaciones. El matrimonio como acto jurídico está constituido por dos elementos: la voluntad
de los contrayentes y el acto administrativo celebrado por la autoridad competente. En este c, el art. 407 prevé que “la
existencia del matrimonio no resulta afectada por la incompetencia o falta del nombramiento legítimo de la autoridad
para celebrarlo, siempre que al menos uno de los cónyuges hubiera procedido de buena fe, y aquellos ejercieran sus
funciones públicamente”.
Celebración del matrimonio. En consecuencia, el matrimonio debe celebrarse públicamente, con la comparecencia de
los futuros cónyuges, por ante el oficial público encargado del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas que
corresponda al domicilio de cualquiera de ellos. Se requiere la presencia de dos (2) testigos y las demás formalidades
previstas en la ley. El número de testigos se eleva a cuatro (4) si el matrimonio se celebra fuera de esa oficina. En el acto
de celebración del matrimonio el oficial público dará lectura al art. 431, recibirá de cada uno de los contrayentes la
declaración de que quieren respectivamente constituirse en cónyuges, y pronunciará que quedan unidos en matrimonio
en nombre de la ley.
Expresión del consentimiento. El art. 406 dispone que es indispensable para la existencia del matrimonio “el
consentimiento de ambos contrayentes expresado personal y conjuntamente ante la autoridad competente para
celebrarlo, excepto lo previsto en este Código para el matrimonio a distancia. El acto que carece de este requisito no
produce efectos civiles”. Tal consentimiento debe ser puro y simple, es decir, no puede someterse a modalidad alguna.
Cualquier plazo, condición o cargo se tiene por no expresado, sin que ello afecte la validez del matrimonio (art. 408).
Vicios del consentimiento. Son vicios del consentimiento: a) la violencia, el dolo y el error acerca de la persona del otro
contrayente; b) el error acerca de las cualidades personales del otro contrayente, si se prueba que quien lo sufrió no
habría consentido el matrimonio si hubiese conocido ese estado de cosas y apreciado razonablemente la unión que
contraía. Si uno o ambos contrayentes ignoran el idioma nacional, deben ser asistidos por un traductor público
matriculado. La celebración del matrimonio se consigna en un Acta que debe contener los datos detallados en el art.
420, la que debe ser redactada y firmada inmediatamente por todos.
B) MODALIDAD EXTRAORDINARIA:
Matrimonio en artículo de muerte: cuando se justifica que alguno de los contrayentes está en peligro de muerte (in
articulo mortis), con el certificado de un médico y, donde no lo hay, con la declaración de dos personas.
Matrimonio a distancia: El matrimonio a distancia es aquel en el cual el contrayente ausente expresa su consentimiento
personalmente, en el lugar en que se encuentra, ante la autoridad competente para celebrar matrimonios.
2. REQUISITOS DEL MATRIMONIO:
Para que exista un matrimonio válido y lícito deben reunirse requisitos intrínsecos y extrínsecos. Los primeros son de
fondo: la ausencia de impedimentos y la manifestación del consentimiento de los contrayentes. Los segundos son de
forma: el fundamental es que el consentimiento sea otorgado ante el oficial público.
Impedimentos matrimoniales: aquellas prohibiciones de la ley que afectan a las personas para contraer un determinado
matrimonio. Se trata de hechos o situaciones jurídicas preexistentes que afectan a uno o a ambos contrayentes.
CLASIFICACIÓN DE LOS IMPEDIMENTOS:
-Impedimentos dirimentes: constituyen un obstáculo para la celebración de un matrimonio válido. Son siete. Ellos son:
a) El parentesco en línea recta en todos los grados, cualquiera que sea el origen del vínculo. Se trata del parentesco
entre ascendientes y descendientes.
b) El parentesco entre hermanos bilaterales y unilaterales.
c) La afinidad en línea recta en todos los grados.
d) El matrimonio anterior, mientras subsista. El matrimonio se disuelve por muerte, divorcio y por declaración de
muerte presunta.
e) Haber sido condenado como autor, cómplice o instigador del homicidio doloso de uno de los cónyuges.
f) tener menos de 18 años. El menor que no haya cumplido la edad de 16 años, puede contraer matrimonio previa
dispensa judicial. El menor que haya cumplido la edad de 16 años puede contraer matrimonio con autorización de
sus representantes legales. A falta de ésta, puede hacerlo previa dispensa judicial. La decisión judicial debe tener
en cuenta la edad y grado de madurez alcanzados por la persona.
g) La falta permanente o transitoria de salud mental que le impide tener discernimiento para el acto matrimonial.
No obstante, el art. 405 permite la celebración del matrimonio previa dispensa judicial.
-Impedimentos impedientes: Son aquellos que afectan la regularidad de la celebración del matrimonio pero no
provocan su invalidez, aunque de celebrarse las nupcias pueden acarrear sanciones para los contrayentes y para el
funcionario público.
1) Falta de autorización de los representantes legales o de dispensa judicial.
2) Dispensa para el matrimonio con el tutor o sus descendientes. El último párrafo del art. 404 prevé el supuesto
especial del matrimonio de una persona menor de edad con su tutor o con los descendientes del tutor. En este
caso, para otorgar la dispensa judicial, además del trámite allí previsto, se requiere que se encuentren aprobadas
las cuentas de la tutela. Si el matrimonio se celebra de todos modos, el tutor pierde la asignación que le
corresponda sobre las rentas del pupilo.
3) Impedimento eugenésico. La eugenesia es “la ciencia que tiene por objeto el estudio de los factores que pueden
mejorar o debilitar los caracteres hereditarios de las generaciones futuras”, y ha puesto de manifiesto los
resultados perjudiciales a que conduce la procreación entre personas afectadas de ciertas enfermedades
transmisibles tales como “las venéreas, la epilepsia, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, etc., e incluso,
mostrando que ciertos hábitos como el alcoholismo, el uso habitual de narcóticos y otros, también se transmiten
por la generación”.
No podrán contraer matrimonio las personas afectadas de enfermedades “venéreas” (de transmisión sexual) en
período de contagio.
Se ha entendido que, como la “solicitud” para celebrar matrimonio prevista en el art. 416 no exige la presentación
de certificados prenupciales ello “permite aseverar que no se mantienen estas prohibiciones.
3. OPOSICION A LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO.
El art. 410 expresa: “Sólo pueden alegarse como motivos de oposición los impedimentos establecidos por ley. La
oposición que no se funde en la existencia de alguno de esos impedimentos debe ser rechazada sin más trámite”.
Además, el art. 411 añade: “El derecho a deducir oposición a la celebración del matrimonio por razón de
impedimentos compete: a) al cónyuge de la persona que quiere contraer otro matrimonio; b) a los ascendientes,
descendientes y hermanos de alguno de los futuros esposos, cualquiera sea el origen del vínculo; c) al Ministerio
Público, que debe deducir oposición cuando tenga conocimiento de esos impedimentos.
La oposición debe ser deducida ante el oficial público que haya de celebrar el matrimonio. Puede ser deducida
verbalmente o por escrito, y en ella debe expresarse: a) nombre y apellido, edad, estado de familia, profesión y
domicilio del oponente; b) vínculo que une al oponente con alguno de los futuros contrayentes; c) impedimento en
que se funda la oposición; d) documentación que prueba la existencia del impedimento, si no la tiene el lugar
donde está. Cuando se deduce por escrito, se debe transcribir en el libro de actas con las mismas formalidades.
Deducida la oposición, el oficial público la hará conocer a los contrayentes. Si alguno de ellos o ambos admite la
existencia del impedimento legal, el oficial público lo hace constar en acta y no celebra el matrimonio. Si los
contrayentes no lo reconocen, deben expresarlo ante el oficial público dentro de los tres días siguientes al de la
notificación; éste levanta un acta, remite al juez competente copia autorizada de todo lo actuado con los
documentos presentados y suspende la celebración del matrimonio.
Resuelta la cuestión, el juez remite copia de la sentencia al oficial público. Recibido el testimonio de la sentencia
firme que desestima la oposición, el oficial público procede a celebrar el matrimonio. Si la sentencia declara la
existencia del impedimento, el matrimonio no puede celebrarse. En ambos casos, el oficial público debe anotar la
parte dispositiva de la sentencia al margen del acta respectiva.
4- NULIDADES DE MATRIMONIO:
Son casos de nulidad absoluta del matrimonio los celebrados con alguno de los impedimentos de parentesco por
consanguinidad, afinidad o adopción
Son casos de nulidad relativa cuando A) la nulidad puede ser demandada por el cónyuge que padece el
impedimento y por los que en su representación podrían haberse opuesto a la celebración del matrimonio. B)
matrimonio celebrado con el impedimento establecido en el inciso. La nulidad puede ser demandada por
cualquiera de los cónyuges si desconocían el impedimento.
5.- Derechos y deberes de los cónyuges. Asistencia. Alimentos.
Previéndose expresamente el deber alimentario y las pautas para su fijación, mientras se encuentren casados
conviviendo, o separados de hecho; tras el divorcio, esa obligación puede existir por acuerdo de partes o ante dos
supuestos expresamente previstos, fundados en el principio de solidaridad familiar: 1) a favor de quien padece una
enfermedad grave preexistente al divorcio trasmitiéndose a los herederos del alimentante; y 2) a favor de quien
carece de recursos suficientes y de la posibilidad razonable de procurárselo”.
El art. 431 dispone: “Asistencia. Los esposos se comprometen a desarrollar un proyecto de vida en común basado
en la cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad. Deben prestarse asistencia mutua”.
Asistencia. Se establece el compromiso de los cónyuges de llevar adelante un proyecto de vida común basado en la
cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad, lo que implica la distribución de esfuerzos en el objetivo
trazado, la búsqueda de consenso, con la solidaridad como premisa y el respeto de los intereses comunes.
Se hace referencia a la decisión conjunta de llevar adelante un “proyecto de vida” con sustento en el consenso,
respeto, apoyo, colaboración y contención recíprocos de sus integrantes.
Esto determina que la cohabitación y la fidelidad ya no sean conductas exigibles al otro cónyuge ni susceptibles de
generar consecuencias ante su falta de observancia.
El nuevo texto legal no incluye la cohabitación ni la fidelidad dentro de los deberes conyugales con consecuencias
jurídicas sancionables, quedando ambas conductas reservadas a la esfera privada e íntima de las personas.
“no autoriza por sí la reparación civil de la infidelidad”.
Queda entonces la “asistencia mutua” como único deber entre los cónyuges durante el matrimonio. En su aspecto
moral, la “asistencia” se refiere a los cuidados recíprocos, la ayuda espiritual, el apoyo afectivo, el respeto mutuo.
En la actualidad, la igualdad jurídica de los cónyuges lleva a considerar que ambos, en la medida de sus
posibilidades, deben contribuir a la satisfacción de las necesidades mutuas. Ambos esposos cargan con el deber de
asistencia y alimentos y el de contribuir en las tareas domésticas.
Alimentos. El art. 432 establece: “Los cónyuges se deben alimentos entre sí durante la vida en común y la
separación de hecho. Con posterioridad al divorcio, la prestación alimentaria sólo se debe en los supuestos
previstos en este Código, o por convención de las partes. Esta obligación se rige por las reglas relativas a los
alimentos entre parientes en cuanto sean compatibles”.
La norma identifica al matrimonio como una de las fuentes de la obligación alimentaria. Ambos cónyuges se deben
recíprocamente alimentos, obligación que permanecerá durante la vida en común y la separación de hecho.
La norma enumera las circunstancias a tener en cuenta para otorgar una prestación alimentaria, tanto durante la
vida en común como durante la separación de hecho. Tales pautas en el primer caso atienden a las circunstancias
de cada matrimonio, a las características del grupo familiar, la distribución de roles en la pareja, las posibilidades de
cada cónyuge, la existencia de bienes productores de rentas. La asignación del monto en concepto de alimentos
tiende a que el cónyuge alimentado conserve, razonablemente, el nivel económico o de vida adquirido durante el
matrimonio, aunque también habrán de ponderarse sus propios recursos, su patrimonio y las necesidades de
ambos cónyuges.
Cese de la obligación alimentaria entre cónyuges
433 “El derecho alimentario cesa si desaparece la causa que lo motivó, el cónyuge alimentado inicia una unión
convivencial, o incurre en alguna de las causales de indignidad”. Los alimentos entre cónyuges cesan por: a)
desaparición de los presupuestos de la obligación, es decir, ya no se verifican las causas que dieron lugar a la
fijación de la cuota alimentaria. b) comienzo de una “unión convivencial” del alimentado. c) si el alimentado incurre
en alguna causal de indignidad. d) por sentencia firme de divorcio por petición de uno o ambos cónyuges. e) por la
muerte del obligado o del alimentado.
Alimentos posteriores al divorcio. Según el art. 434 “las prestaciones alimentarias pueden ser fijadas aun después
del divorcio:
a) a favor de quien padece una enfermedad grave preexistente al divorcio que le impide autosustentarse. Si el
alimentante fallece, la obligación se transmite a sus herederos”.
b) a favor de quien no tiene recursos propios suficientes ni posibilidad razonable de procurárselos”. “La obligación
no puede tener una duración superior al número de años que duró el matrimonio”
En los dos supuestos previstos en el art. 434, “la obligación cesa si: desaparece la causa que la motivó, o si la
persona beneficiada contrae matrimonio o vive en unión convivencial, o cuando el alimentado incurre en alguna de
las causales de indignidad”.
6.- DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO.
CAUSALES. Conforme al art. 435, el matrimonio se disuelve por: 1° Muerte de uno de los cónyuges; 2° Sentencia
firme de ausencia con presunción de fallecimiento; 3° Divorcio declarado judicialmente.
Legitimación. El divorcio se decreta judicialmente a petición de ambos o de uno solo de los cónyuges La única vía
posible admitida por la ley para obtener el divorcio sigue siendo la judicial. Solo los cónyuges que conforman el
matrimonio están legitimados para solicitarlo, atento tratarse de una acción de carácter personal.
Requisitos y procedimiento del divorcio “Toda petición de divorcio debe ser acompañada de una propuesta que
regule los efectos derivados de éste (convenio regulador); la omisión de la propuesta impide dar trámite a la
petición. Si el divorcio es peticionado por uno solo de los cónyuges, el otro puede ofrecer una propuesta
reguladora distinta. Las propuestas deben ser evaluadas por el juez, debiendo convocar a los cónyuges a una
audiencia. En ningún caso el desacuerdo en el convenio suspende el dictado de la sentencia de divorcio. Si existe
desacuerdo sobre los efectos del divorcio, o si el convenio regulador perjudica de modo manifiesto los intereses de
los integrantes del grupo familiar, las cuestiones pendientes deben ser resueltas por el juez de conformidad con el
procedimiento previsto en la ley local”.
Régimen vigente. Los cambios en materia de causales de divorcio y en el procedimiento a seguir en cada caso que
introduce el Código Civil y Comercial de la Nación han sido profundos tal como la Comisión reformadora expresa en
los fundamentos del anteproyecto: “Se deroga la figura de la separación personal por diversos motivos: a) la
separación tuvo su razón de ser en un contexto jurídico y social. b) Su escasa aplicación práctica.
Actualmente, el nuevo régimen “consagra un sistema de divorcio que respeta la libertad e intimidad de los
esposos, donde la injerencia estatal tiene límites precisos. Uno de los cónyuges plantee que no desea continuar con
el matrimonio para que pueda demandar el divorcio, sin que el otro pueda oponerse a ello y sin que el juez pueda
interferir en la decisión ni rechazar la petición. No hay que alegar ni probar una causa determinada de antemano
para divorciarse, y puede ser pedido por uno solo de los cónyuges.
La reforma elimina todo plazo de espera para la tramitación del divorcio, sea que se contabilice desde la
celebración de las nupcias o de la separación de hecho.
Conforme al principio de autonomía de la voluntad de los cónyuges y a la necesidad de que ellos sean los
verdaderos protagonistas también en la ruptura de su matrimonio, se consigna como requisito indispensable la
incorporación al proceso un “convenio regulador” sin el cual no se podrá dar curso al trámite de divorcio.
Quedarán pendientes de resolución judicial (por vía de incidente) las cuestiones sobre las cuales no se haya
arribado a un acuerdo, pero con total independencia de la disolución del matrimonio por el divorcio.
Por último, la audiencia prevista en el art. 438 a la que debe convocar el juez, no se trata de un acto tendiente a
indagar o dilucidar las motivaciones del divorcio peticionado ni mucho menos a lograr una reconciliación sino de
evaluar el convenio o la propuesta y controlar que no se perjudiquen “de modo manifiesto los intereses de los
integrantes del grupo familiar”.
EFECTOS DEL DIVORCIO.
Convenio regulador. El convenio regulador debe contener las cuestiones relativas a la atribución de la vivienda, la
distribución de los bienes, y las eventuales compensaciones económicas entre los cónyuges; al ejercicio de la
responsabilidad parental, en especial, la prestación alimentaria.
El “convenio regulador” es el único requisito exigido para que se dé curso al trámite del divorcio. Puede ser
acordado por las partes en los casos de presentación conjunta o, cuando se trata de un divorcio unilateral, surgir de
una propuesta o contrapropuesta de estas, y debe referirse a cuestiones directamente vinculadas al divorcio. El
otro cónyuge puede compartir las propuestas o esgrimir otras. La idea central ante la crisis o ruptura matrimonial
es que los propios cónyuges regulen las consecuencias del divorcio, porque son quienes conocen sus conflictos y
sus circunstancias y están en mejores condiciones de hacerlo. El juez, después de celebrada la audiencia prevista,
dirimirá la cuestión en caso de conflicto u homologará en caso de arribarse a un acuerdo. La omisión del convenio o
de la propuesta impide dar trámite a la petición.
Atribución del uso de la vivienda. La atribución del uso de la vivienda familiar puede ser acordada en el convenio
regulador. A falta de acuerdo, uno de los cónyuges puede pedir la atribución de la misma, sea el inmueble propio
de cualquiera de los cónyuges o ganancial. El juez determina la procedencia, el plazo de duración y los efectos del
derecho sobre la base de ciertas pautas, entre otras: a cuál de ellos se atribuye el cuidado de los hijos; quién de los
dos está en situación económica más desventajosa para acceder a una vivienda por sus propios medios; el estado
de salud y la edad de los cónyuges, o los intereses de los restantes integrantes del grupo familiar. Una vez atribuido
el uso de la vivienda familiar, y a petición de parte interesada, el juez puede establecer: una renta compensatoria a
favor del cónyuge a quien no se atribuye la vivienda; que el inmueble no sea enajenado sin el acuerdo expreso de
ambos; que el inmueble ganancial o propio en condominio de los cónyuges no sea partido ni liquidado. Si se trata
de un inmueble alquilado, el cónyuge no locatario tiene derecho a continuar en la locación hasta el vencimiento del
contrato, manteniendo el otro cónyuge la obligación del pago del alquiler y las garantías que primitivamente se
constituyeron en el contrato.
Compensación económica. El Código incorpora la novedosa figura de la compensación económica. Así reconoce el
derecho a una compensación en favor del cónyuge a quien el divorcio produce un desequilibrio manifiesto que
signifique un empeoramiento de su situación. Esta puede consistir en una prestación única, en una renta por
tiempo determinado o, excepcionalmente, por plazo indeterminado. Puede pagarse con dinero, con el usufructo
de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o decida el juez. La acción para reclamar
la compensación económica caduca a los 6 meses de haberse dictado la sentencia de divorcio.
7.- RÉGIMEN PATRIMONIAL DEL MATRIMONIO.
Introducción. Se trata del conjunto de relaciones jurídicas de orden patrimonial que el matrimonio establece entre
los cónyuges, y entre éstos y los terceros, de modo que reconoce exclusivamente al vínculo matrimonial como
causa y punto de partida de la existencia del régimen, y por tanto no rige respecto de la figura de la unión
convivencial. Una de las modificaciones más trascedentes que introduce el Código en esta materia es la de otorgar
a los cónyuges la posibilidad de elegir u optar por un régimen jurídico: el de “separación de bienes”, “comunidad”,
que sustituye a la “sociedad conyugal”.
A) CONVENCIONES MATRIMONIALES. Son convenciones matrimoniales “los acuerdos, pactos, contratos o
capitulaciones entre los contrayentes o los cónyuges, relativos al régimen de relaciones patrimoniales” aplicable al
matrimonio49, celebradas “con el fin de determinar el régimen matrimonial al cual quedarán sometidos, o bien
alguno de los aspectos de sus relaciones patrimoniales”
Objeto de las convenciones (art. 446). Antes de la celebración del matrimonio los futuros cónyuges pueden hacer
convenciones que tengan únicamente los objetos siguientes:
1) La designación y avalúo de los bienes que cada uno lleva al matrimonio. Se trata de la identificación de los bienes
que cada cónyuge aporta al matrimonio, incluyendo también su avalúo.
2) La enunciación de las deudas, identificando las de cada consorte; ello con el fin de evitar que estas puedan ser
consideradas como deudas atribuibles a ambos cónyuges.
3) Las donaciones que se hagan entre ellos.
Las donaciones también pueden ser hechas por terceros, aunque en este caso no se realiza mediante una
“convención prematrimonial” como las que se concretan entre los novios, pero sí, al igual que ellas, se encuentran
condicionadas a la celebración del matrimonio válido.
El Código regula también la “promesa de donación” hecha por un tercero a uno o a ambos novios. Emitida la oferta
de donación, esta “se presume aceptada desde que el matrimonio se celebra, si antes no ha sido revocada”.
Nulidad de otros acuerdos. Debe destacarse el carácter taxativo del contenido de la convención según la
enumeración efectuada en el art. 446, desde que la ley reputa nula y de ningún valor “toda convención entre los
futuros cónyuges sobre cualquier otro objeto relativo a su patrimonio”
Forma y oportunidad. Las convenciones matrimoniales deben ser hechas por escritura pública antes de la
celebración del matrimonio, y sólo producen efectos a partir de esa celebración y en tanto el matrimonio no sea
anulado. Pueden ser modificadas antes del matrimonio, mediante un acto otorgado también por escritura pública.
Modificación de régimen. Después de la celebración del matrimonio, el régimen patrimonial puede modificarse por
convención de los cónyuges. Esta convención puede ser otorgada después de un año de aplicación del régimen
patrimonial, convencional o legal, mediante escritura pública.
B) DISPOSICIONES COMUNES A TODOS LOS REGÍMENES
Conjunto de normas obligatorias, inderogables e indisponibles para los cónyuges, y aplicables con independencia
del régimen al que estén sometidos (comunidad o separación de bienes), cuyo objeto es asegurar un sistema
solidario que obligue a ambos cónyuges a satisfacer las necesidades del hogar así como a proteger la vivienda
familiar y los bienes que la componen.
Deber de contribución. Los cónyuges deben contribuir a su propio sostenimiento, al del hogar y al de los hijos
comunes, en proporción a sus recursos. Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos menores de edad
con capacidad restringida o con discapacidad, de uno de los cónyuges que conviven con ellos. El cónyuge que no da
cumplimiento a esta obligación puede ser demandado judicialmente por el otro para que lo haga.
Asentimiento conyugal. Actos que requieren asentimiento. Ninguno de los cónyuges puede, sin el asentimiento del
otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar, ni de los muebles indispensables de ésta, ni transportarlos
fuera de ella. El que no ha dado su asentimiento puede demandar la nulidad del acto o la restitución de los
muebles dentro del plazo de caducidad de 6 meses de haberlo conocido, pero no más allá de 6 meses de la
extinción del régimen matrimonial.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de la celebración del matrimonio,
excepto que lo hayan sido por ambos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el asentimiento del otro.
Autorización judicial. Uno de los cónyuges puede ser autorizado judicialmente a otorgar un acto que requiera el
asentimiento del otro, si éste está ausente, es persona incapaz, está transitoriamente impedido de expresar su
voluntad, o si su negativa no está justificada por el interés de la familia. El acto otorgado con autorización judicial
es oponible al cónyuge sin cuyo asentimiento se lo otorgó, pero de él no deriva ninguna obligación personal a su
cargo.
Responsabilidad solidaria por deudas. “cada uno de los cónyuges responde frente a sus acreedores con todos sus
bienes propios y los gananciales por él adquiridos” (art. 467), y en el régimen de separación de bienes, en el cual
“cada uno de ellos responde por las deudas por él contraídas excepto lo dispuesto en el artículo 461”
C) RÉGIMEN DE COMUNIDAD
El régimen comunidad de bienes es el marco que operará con carácter supletorio a falta de opción de los cónyuges
por el sistema de separación de bienes. El sistema se caracteriza por ser una comunidad restringida de ganancia, ya
que excluye todos los bienes de los esposos anteriores al matrimonio (bienes propios) y los que adquieran después
del mismo por un título que les confiera el carácter de tales. Los bienes que ingresen a la comunidad (gananciales)
serán divididos entre los cónyuges, o entre uno de ellos y los herederos del fallecido, por partes iguales, al
momento de la disolución de la comunidad. Además en este régimen la gestión de los bienes propios y de los
gananciales es separada, como es separado también el régimen de deudas de los cónyuges frente a sus acreedores.

BIENES DE LOS CÓNYUGES.


1) Bienes propios. De una manera general puede decirse que son bienes propios de los cónyuges “aquellos que
aporta cada uno al matrimonio, los recibidos posteriormente por herencia, donación o legado, y los adquiridos con
el producto de aquéllos”.
Conforme al art. 464, son bienes propios de cada uno de los cónyuges:
a) los adquiridos durante la comunidad por herencia, legado o donación
c) los adquiridos por permuta con otro bien propio,
2) Bienes gananciales. Son gananciales “los bienes adquiridos durante la vida en común por el esfuerzo de
cualquiera de los cónyuges, por el juego o el azar o con el producido de las rentas y frutos de los propios y
comunes”
a) los adquiridos durante la comunidad por hechos de azar, como lotería.
b) los frutos civiles de la profesión, trabajo.
No son gananciales las indemnizaciones percibidas por la muerte del otro cónyuge, incluso las provenientes de un
contrato de seguro.
DEUDAS DE LOS CÓNYUGES.
Responsabilidad. Cada uno de los cónyuges responde frente a sus acreedores con todos sus bienes propios y los
gananciales por él adquiridos. Por los gastos de conservación y reparación de los bienes gananciales responde
también el cónyuge que no contrajo la deuda, pero sólo con sus bienes gananciales.
Gestión de los bienes en la comunidad.
Bienes propios. Cada uno de los cónyuges tiene la libre administración y disposición de sus bienes propios, excepto
lo dispuesto en el art. 456 (actos que requieren asentimiento).
Bienes gananciales. La administración y disposición de los bienes gananciales corresponde al cónyuge que los ha
adquirido. Sin embargo, es necesario el asentimiento del otro para enajenar o gravar: a) los bienes registrables; b)
las acciones nominativas no endosables y las no cartulares. c) las participaciones en sociedades no exceptuadas en
el inciso anterior; d) los establecimientos comerciales, industriales o agropecuarios.
Bienes adquiridos conjuntamente. La administración y disposición de los bienes adquiridos conjuntamente por los
cónyuges corresponde en conjunto a ambos, cualquiera que sea la importancia de la parte correspondiente a cada
uno.
Extinción de la comunidad: La comunidad se extingue por: a) la muerte comprobada o presunta de uno de los
cónyuges. En el supuesto de presunción de fallecimiento, los efectos de la extinción se retrotraen al día presuntivo
del fallecimiento; b) la anulación del matrimonio putativo; c) el divorcio; d) la separación judicial de bienes; e) la
modificación del régimen matrimonial convenido.
Separación judicial de bienes. La separación judicial de bienes puede ser solicitada por uno de los cónyuges: a) si la
mala administración del otro le acarrea el peligro de perder su eventual derecho sobre los bienes gananciales; b) si
se declara el concurso preventivo o la quiebra del otro cónyuge; c) si los cónyuges están separados de hecho sin
voluntad de unirse; d) si por incapacidad o excusa de uno de los cónyuges, se designa curador del otro a un tercero.
D) RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES.
Gestión de los bienes. En el régimen de separación de bienes, cada uno de los cónyuges conserva la libre
administración y disposición de sus bienes personales, excepto lo dispuesto en el artículo 456.
En este sistema no hay distinción entre bienes propios y gananciales; solo hay bienes personales o privativos, y
ninguna comunidad de bienes surge con el matrimonio, de modo que ningún cónyuge tiene derecho sobre las
ganancias del otro. Cada cónyuge conserva su patrimonio en forma independiente, y mantiene la propiedad
exclusiva, el uso, goce y disposición de sus bienes con sus frutos, tanto los existentes a la fecha de comenzar el
régimen de separación como respecto de los que adquiera durante su vigencia.
Asimismo se establece el principio de responsabilidad separada por deudas, que se complementa con la regla de
solidaridad legal pasiva prevista en el “régimen primario” respecto de las deudas contraídas para solventar las
necesidades ordinarias del hogar, el sostenimiento, y la educación de los hijos comunes.
Cese del régimen. Cesa el régimen de separación de bienes por la disolución del matrimonio y por la modificación
del régimen convenido entre los cónyuges.
8.- LEY APLICABLE AL MATRIMONIO
Jurisdicción. Las acciones de validez, nulidad y disolución del matrimonio, así como las referentes a los efectos del
matrimonio, deben interponerse ante los jueces del último domicilio conyugal efectivo o ante el domicilio o
residencia habitual del cónyuge demandado. Se entiende por domicilio conyugal efectivo el lugar de efectiva e
indiscutida convivencia de los cónyuges.
Derecho aplicable. La capacidad de las personas para contraer matrimonio, la forma del acto, su existencia y
validez, se rigen por el derecho del lugar de la celebración, aunque los contrayentes hayan dejado su domicilio para
no sujetarse a las normas que en él rigen.
B) UNIONES CONVIVENCIALES
El Título sobre las “uniones convivenciales” se inicia definiéndolas como la unión basada en relaciones afectivas de
carácter singular, pública, notoria, estable y permanente entre dos personas que conviven y que comparten un
proyecto de vida en común, cualquiera sea su orientación sexual. Se regulan los requisitos para que este tipo de
relaciones afectivas generen determinados efectos jurídicos; en especial, se establece un plazo mínimo de dos años
de convivencia. Las convivencias que no se registran y que cumplen todos los requisitos mencionados pueden ser
reconocidas como tales y generar los efectos jurídicos pertinentes a pesar de su falta de registración, si prueban
todos los recaudos por otros medios. La registración no es un requisito para la existencia o configuración de las
convivencias, sino para facilitar su prueba y, en algún caso, para oponibilidad a los terceros.
Las partes puedan pactar, entre otras cuestiones, la contribución a las cargas del hogar durante la unión, y para el
caso de ruptura, la atribución del hogar común y la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común. Se
permite que los pactos puedan ser modificados y extinguidos en cualquier momento por ambos convivientes,
expresándose que el cese de la convivencia trae consigo la extinción de pleno derecho del pacto para el futuro.
Como régimen legal supletorio, o sea, ante la falta de pacto, cada integrante de la unión administra y dispone
libremente los bienes de su titularidad, excepto las restricciones expresamente previstas en materia de protección
de la vivienda y los muebles indispensables que se encuentran allí.
Tratándose de un derecho básico que se deriva del principio de solidaridad familiar, se dispone que los integrantes
de la unión se deben mutuamente asistencia.
Con independencia de la existencia o no de pacto, ambos miembros de una unión convivencial tienen la obligación
de contribuir a los gastos domésticos, en los mismos términos que en el matrimonio. El Código establece que los
convivientes son solidariamente responsables por las deudas asumidas por cada uno de los integrantes de la pareja
para la atención de los gastos domésticos.
Se prevé que la vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después del inicio de la unión
convivencial, excepto que dichas deudas hayan sido contraídas por ambos miembros o por uno de ellos con el
asentimiento del otro.
Se enumeran diferentes causas de cese de la convivencia: mutuo acuerdo, voluntad unilateral o de uno de ellos
debidamente notificado al otro, y cese de la convivencia mantenida durante un lapso mínimo de un año. También
se enumeran otras causales que no se fundan en la autonomía de la voluntad: fallecimiento de alguno de los
integrantes de la pareja; sentencia de muerte presunta; matrimonio o unión convivencial de uno de sus miembros
con un tercero.
También se prevé que la atribución del uso de la vivienda implica su indisponibilidad durante el plazo que se fije y
que esta protección es oponible a terceros desde la inscripción registral de la decisión judicial que la establece. En
el caso de fallecimiento de uno de los convivientes, si el supérstite carece de vivienda propia habitable o de bienes
suficientes que le aseguren el acceso a una vivienda, puede invocar el derecho real de habitación gratuito por el
plazo máximo de dos años sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó el último hogar familiar y
que a la apertura de la sucesión no se encuentre en condominio con terceros. Este derecho se extingue si el
supérstite conforma una nueva unión convivencial, contrae matrimonio o adquiere una vivienda habitable o bienes
suficientes para acceder a una. De este modo, el conviviente tiene protegida la vivienda.
Requisitos. El reconocimiento de los efectos jurídicos previstos para las uniones convivenciales requiere que:
a) los dos integrantes sean mayores de edad.
b) no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni colateral hasta el segundo
grado.
c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta.
d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de manera simultánea.
e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos años.
Registración y prueba de la unión convivencial. La existencia de la unión convivencial, su extinción y los pactos que
los integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscriben en el registro que corresponda a la jurisdicción local, sólo
a los fines probatorios. No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la previa cancelación de la
preexistente. La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser solicitada por ambos integrantes.
Prueba: la unión convivencial puede acreditarse por cualquier medio de prueba; la inscripción en el Registro de
uniones convivenciales es prueba suficiente de su existencia.
Pactos de convivencia: Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras cuestiones: a) la contribución a las
cargas del hogar durante la vida en común; b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura; c) la división de
los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la convivencia. Los contenidos enunciados no
pueden desatender el piso mínimo obligatorio (art. 513) ni ser contrarios al orden público, al principio de igualdad
entre convivientes y a los derechos fundamentales de sus miembros (art. 515).
Efectos de las uniones convivenciales durante la convivencia.
Relaciones patrimoniales. Las relaciones económicas entre los integrantes de la unión se rigen por lo estipulado en
el pacto de convivencia. A falta de pacto, cada integrante de la unión ejerce libremente las facultades de
administración y disposición de los bienes de su titularidad, con la restricción regulada en el Título III para la
protección de la vivienda familiar y de los muebles indispensables que se encuentren en ella.
Las relaciones patrimoniales se desarrollan, en principio, según lo reglado por las partes en el pacto de convivencia
celebrado por escrito.
Pero si las partes no celebran el pacto, o si celebrado éste no incluye disposiciones vinculadas a las relaciones
económicas entre los convivientes, el Código faculta a cada integrante de la unión, como régimen legal supletorio,
a administrar y disponer libremente de los bienes de su titularidad.
Derechos y deberes de los convivientes. Tanto para las uniones registradas como para las no registradas, se
establecen los siguientes derechos y deberes que no se pueden dejar de lado por la voluntad de las partes: a)
Asistencia. Los convivientes se deben asistencia durante la convivencia. b) Contribución a los gastos del hogar. De
esta manera los convivientes deben contribuir a su propio sostenimiento, al del hogar y al de los hijos comunes, en
proporción a sus recursos, obligación que se extiende a las necesidades de los hijos menores de edad, con
capacidad restringida, o con discapacidad de uno de los cónyuges que conviven con ellos. c) Responsabilidad por
las deudas frente a terceros.
Protección de la vivienda familiar: Art 522: “Si la unión convivencial ha sido inscripta, ninguno de los convivientes
puede, sin el asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar, ni de los muebles
indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de la vivienda. El juez puede autorizar la disposición del bien si es
prescindible y el interés familiar no resulta comprometido. Si no media esa autorización, el que no ha dado su
asentimiento puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad de 6 meses de haberlo conocido, y
siempre que continuase la convivencia. La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después
de la inscripción de la unión convivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno de
ellos con el asentimiento del otro”.
Causas del cese de la unión convivencial. La unión convivencial cesa: a) por la muerte de uno de los convivientes; b)
por la sentencia firme de ausencia con presunción fallecimiento de uno de los convivientes; c) por matrimonio o
nueva unión convivencial de uno de sus miembros; d) por el matrimonio de los convivientes; e) por mutuo
acuerdo; f) por voluntad unilateral.
Compensación económica. Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un desequilibrio manifiesto que
signifique un empeoramiento de su situación económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene
derecho a una compensación. Esta puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo
determinado que no puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero, con el
usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto decida el
juez.
Fijación judicial de la compensación económica. Caducidad. A falta de acuerdo entre las partes el juez determina la
procedencia y el monto de la compensación económica sobre la base de diversas circunstancias, entre otras: a) el
estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y a la finalización de la unión; b) la dedicación que cada
conviviente brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos y la que debe prestar con posterioridad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos; d) la capacitación laboral y la posibilidad de
acceder a un empleo.
La acción para reclamar la compensación económica caduca a los 6 meses de haberse producido cualquiera de las
causas de finalización de la convivencia enumeradas en el art. 523.
Atribución del uso de la vivienda familiar (art. 526) El uso del inmueble que fue sede de la unión convivencial puede
ser atribuido a uno de los convivientes en los siguientes supuestos: a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos
menores de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad; b) si acredita la extrema necesidad de una
vivienda y la imposibilidad de procurársela en forma inmediata. El juez debe fijar el plazo de la atribución, el que no
puede exceder de 2 años a contarse desde el momento en que se produjo el cese de la convivencia.
Distribución de los bienes. A falta de pacto en contrario que regule cómo disponer de los bienes adquiridos durante
la convivencia tras su ruptura, el Código establece como régimen supletorio la separación de bienes. De esta forma,
los bienes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el patrimonio al que ingresaron.
Ley aplicable a la unión convivencial.
Jurisdicción. Las acciones que surjan como consecuencia de la unión convivencial deben presentarse ante el juez
del domicilio efectivo común de las personas que la constituyen o del domicilio o residencia habitual del
demandado.
C) PARENTESCO
El parentesco es el vínculo jurídico existente entre las personas que deriva de la naturaleza, de las técnicas de
reproducción humana asistida, de la adopción (los tres vínculos filiales), y de la afinidad (art. 529). Por ello el
parentesco puede ser de cuatro clases: por naturaleza, por técnicas de reproducción humana asistida (TRHA), por
adopción y por afinidad.
Grado. Línea. Tronco. Rama. Se llama “grado” al vínculo entre dos personas que pertenecen a generaciones
sucesivas; se llama “línea” a la serie no interrumpida de grados. Así el padre, el hijo, el nieto son grados
generacionales sucesivos de una misma línea. El ascendiente del cual parten dos o más líneas se llama “tronco”, y
la línea en relación a su origen se llama “rama” (arts. 530 y 531).
Clases de líneas. Se llama línea “recta” (o directa) a la que une a los ascendientes y los descendientes; y línea
“colateral” a la que une a los descendientes de un tronco común.
Hermanos bilaterales y unilaterales. Son hermanos bilaterales los que tienen los mismos padres. Son hermanos
unilaterales los que proceden de un mismo ascendiente en primer grado, difiriendo en el otro (art. 534). Los
hermanos, sean bilaterales o unilaterales, están en el segundo grado de parentesco.
Parentesco por adopción. En la adopción plena, el adoptado adquiere el mismo parentesco que tendría un hijo del
adoptante con todos los parientes de éste. La adopción simple sólo crea vínculo de parentesco entre el adoptado y
el adoptante.
Parentesco por afinidad. Cómputo. Exclusión. El parentesco por afinidad es el que existe entre la persona casada y
los parientes de su cónyuge. Se computa por el número de grados en que el cónyuge se encuentra respecto de esos
parientes.
La proximidad del parentesco por afinidad se cuenta por el número de grados en que cada cónyuge tuviese con sus
respectivos parientes.
Contenido de la obligación alimentaria. La prestación de alimentos comprende lo necesario para la subsistencia,
habitación, vestuario y asistencia médica, correspondientes a la condición del que la recibe, en la medida de sus
necesidades y de las posibilidades económicas del alimentante. Si el alimentado es una persona menor de edad,
comprende, además, lo necesario para la educación (art. 541). La prestación se cumple mediante el pago de una
renta en dinero, pero el obligado puede solicitar que se lo autorice a solventarla de otra manera, si justifica
motivos suficientes. Los pagos se deben efectuar en forma mensual, anticipada y sucesiva pero, según las
circunstancias, el juez puede fijar cuotas por períodos más cortos.
D) FILIACIÓN
Filiación es el vínculo jurídico que une a una persona con sus progenitores.97 El estado de hijo o la procedencia de
los hijos respecto de los padres, se produce de tres maneras: por naturaleza, mediante técnicas de reproducción
humana asistida (TRHA), o por adopción. La diferencia con la filiación por naturaleza radica en que ésta tiene como
presupuesto ineludible una relación sexual entre dos personas de distinto sexo. Las prácticas de reproducción
humana asistida, en cambio, no parten de ese supuesto.
E) ADOPCIÓN
El Código en su art. 594 define que la adopción “es una institución jurídica que tiene por objeto proteger el derecho
de niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados tendientes a
satisfacer sus necesidades afectivas y materiales, cuando éstos no le pueden ser proporcionados por su familia de
origen”.
Personas que pueden ser adoptadas. Pueden ser adoptadas las personas menores de edad no emancipadas
declaradas en situación de adoptabilidad o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad parental.
Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando: a) se trate del hijo del cónyuge o
conviviente de la persona que pretende adoptar; b) hubo posesión de estado de hijo mientras era menor de edad,
fehacientemente comprobada. Pueden adoptarse varias personas, simultánea o sucesivamente. La existencia de
descendientes del adoptante no impide la adopción.
Personas que pueden ser adoptantes. El niño, niña o adolescente puede ser adoptado por un matrimonio, por
ambos integrantes de una unión convivencial o por una única persona.
Tipos de adopción. El Código reconoce tres tipos de adopción: a) plena; b) simple; c) de integración.
1- Adopción Plena. La adopción plena confiere al adoptado la condición de hijo y extingue los vínculos jurídicos con
la familia de origen, a excepción de que subsisten los impedimentos matrimoniales. El adoptado tiene en la familia
adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo. La adopción plena es irrevocable.
2.- Adopción Simple (arts. 627 a 629). La adopción simple confiere el estado de hijo al adoptado, pero no crea
vínculos jurídicos con los parientes ni con el cónyuge del adoptante, excepto lo dispuesto en el Código.
La adopción simple es revocable en los siguientes casos:
a) por haber incurrido el adoptado o el adoptante en alguna de las causales de indignidad;
b) por petición justificada del adoptado mayor de edad;
c) por acuerdo de adoptante y adoptado mayor de edad manifestado judicialmente.
3.- Adopción de Integración. La adopción de integración se configura cuando se adopta al hijo del cónyuge o del
conviviente.
Efectos entre el adoptado y el adoptante. La adopción de integración produce los siguientes efectos: a) si el
adoptado tiene un solo vínculo filial de origen, se inserta en la familia del adoptante con los efectos de la adopción
plena; las reglas relativas a la titularidad y ejercicio de la responsabilidad parental se aplican a las relaciones entre
el progenitor de origen, el adoptante y el adoptado; b) si el adoptado tiene doble vínculo filial de origen se aplica lo
dispuesto en el art 621.
Revocación. La adopción de integración es revocable por las mismas causales previstas para la adopción simple, se
haya otorgado con carácter de plena o simple.

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